viernes, 1 de agosto de 2025

COLAPSO! LOS RUSOS CORTAN LA LÍNEA LOGÍSTICA UCRANIANA HACIA POKROVSK.CA...

El capitalismo controla la enseñanza y lobotomiza a los estudiantes

 


El capitalismo controla la enseñanza y lobotomiza a los estudiantes

 

Por José Estrada Cruz

Kaosenlared

30 de julio de 2025 

 

Si no fuera así, no sería posible que los estudiantes estén inertes, petrificados, ante lo que está sucediendo en Palestina. Hace dos meses, en mayo, en nombre de la Plataforma Palestina del Camp de Tarragona, leí este texto:

Estimad@s estudiant@s: ¿Alguien puede imaginarse a niños despedazados por las bombas, aplastados, y a sus padres impotentes arañando en las ruinas sin poder evitar que sigan enterrados muertos o aún con vida?

¿Nos imaginamos escenas a la inversa, niños heridos, embadurnados de barro y polvo, agarrados a extremidades de su padre, de su madre o de un hermano, que en un bombardeo quedaron aplastados y medio enterrados?

La destrucción de Gaza es dantesca: más del 70% de edificios han sido destruidos, habiendo bajos sus escombros miles de personas asesinadas. Las escuelas y los hospitales han sido destruidos, no queda ningún edificio social en pie.

¿Nos imaginamos vivir en una situación como la de Gaza, donde desde el primer día en que invadieron, cortaron la luz, el agua, todo tipo de energía, los abscesos de alimentación, teniendo que subsistir hasta ahora, cada día peor, bajo tiendas de campaña precarias o a la intemperie?

La gente va de un lado para otro, muchas criaturas solas, mientras siguen bombardeándoles o disparándoles.

No voy a entrar en multitud de detalles pues con estas siniestras pinceladas ya podemos imaginarnos el horror.

Hay un rumor muy grande y extendido, de que Israel, si no estuvo detrás del atentado de Jamás, lo sabía y lo permitió, para después hacer lo que está haciendo. Lo de Gaza es un genocidio. Quieren acabar con el pueblo palestino para quedarse con todo su territorio.

Denunciamos al gobierno fascista y asesino de Israel y a todos los psicópatas israelitas que están de su parte.

Denunciamos a los EEUU, que han venido facilitando armamento a Israel, para que maten a seres humanos como si fueran insectos. Denunciamos a la UE, que también le ha vendido y sigue vendiendo armas a Israel, al mismo tiempo que calla y mira para otro lado. Ambos (estadounidenses y dirigentes europeos) han ninguneado a los organismos internacionales como la ONU, cuando estos han ordenado parar la masacre y sancionar a los líderes sionistas por violar las leyes más elementales sobre los derechos humanos.

Ante estas violaciones de no respetar, de hacer caso omiso, a los organismos que han de velar por que se cumplan las leyes internacionales y los derechos humanos, los pueblos no pueden cruzarse de brazos. Y hoy, (los de la plataforma de apoyo al pueblo palestino) estamos aquí en la Universidad, porque los centros universitarios fueron siempre pioneros en salir al paso de este tipo de injusticias y atropellos.

Los estudiantes, profesores y profesoras, no pueden permitir que las universidades sean convertidas en corrales de manso ganado y en fábricas de máquinas humanas productivas para beneficio de bancos y grandes empresas privadas. Las universidades tienen que ser el futuro de un mundo infinitamente mejor; donde, para tal fin, la formación tiene que crear personalidad única en cada estudiante, de tal modo que nadie pueda manipularle, para que, en todo momento, sea capaz de valorar lo que está bien y lo que está mal, para que sea capaz de contribuir a un mundo sin confrontaciones, en el que no nos matemos aberrantemente unos a otros; a un mundo de cooperación recíproca, de solidaridad, de humanidad y de bienestar. Por ello hemos de luchar, para que la cultura, la ciencia y él “poder”, esté en manos de los pueblos y de sus mejores personas.

No obstante, todo y que las universidades, en los estados capitalistas, son una parte de la “superestructura” ideológica de un sistema social que promueve la explotación, la división, la desigualdad, la insolidaridad, la competitividad y la guerra; estas, (las universidades), siempre fueron fértiles campos donde se despertaron inquietudes y rebeldía. Los horrendos crímenes diarios que se cometen en Gaza, deberían ser denunciados y repudiados, cada día, por l@s universitari@s de todo el mundo. El Campus Univ. de Tarragona debería ser un importante ejemplo.

Hoy, dos meses después, se nos informa de que Gaza está al borde de que 100.000 bebés, niños y niñas, se enfrentan a una muerte (matanza) inminente, en cuestión de días, por hambre y desnutrición.

1.      Estrada Cruz 30/7/2025

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Inmigración

 

¿Ha renunciado la izquierda –lo que queda de ella– a su historia, su tradición, su cultura? Pues en buena parte sí. También en lo que hace a cuestiones relacionadas con la inmigración, tema del que se ha apropiado casi en exclusiva la extrema derecha.


Inmigración


José Manuel Rambla 

El Viejo Topo

31 julio, 2025

 


LA MIGRACIÓN Y LA BÚSQUEDA DEL “NOSOTROS” PERDIDO


José-Carlos Mainer, al estudiar la cultura española durante la transición, se imaginó con ironía a un historiador ingenuo del siglo XXII preguntándose si en la España de 1985 existían obreros, campesinos o clase media baja. Y es que, observando la producción cultural de la época, tan influenciada por el hedonismo posmoderno, ese investigador del futuro seguramente llegaría a la conclusión de que aquel país estaba poblado exclusivamente por “Hamlets pasivos y perplejos, obsesionados por el sexo y la inestabilidad afectiva, analizando eternamente sentimientos equívocos y sintiéndose ahítos de casi todo lo que le rodea”.

En efecto, mientras el país vivía inmerso durante los años 70, 80 y 90 en uno de los momentos de mayor conflicto social, con millones de obreros en huelga por reivindicaciones laborales, “reconversiones” industriales y huelgas generales, las clases trabajadoras desaparecían del imaginario de las novelas y películas españolas. En ellas, como mucho, había cabida para drogadictos y navajeros, los sectores más lumpen de las capas populares que venían a reconfortar al lector o al espectador de cine en su condición de “clase media”. 

Si la última película obrerista de la transición fue Numax presenta… (1979), el documental de Joaquín Jordá sobre la lucha de los trabajadores de la empresa Numax, la llegada al gobierno del primer partido con apellido “obrero” borrará la presencia de los trabajadores del imaginario colectivo. Habrá que esperar casi veinte años para volver encontrarnos en el cine con los derrotados proletarios de Los lunes al sol (2002) de Fernando León de Aranoa. Eso sí, solo podrán regresar desde la melancolía, como sombras del pasado, anulados como sujetos activos de la dinámica social.

Esta invisibilización no fue un proceso natural, regido por “neutrales” leyes socioeconómicas, sino un proyecto político. Margaret Thatcher lo expuso con total claridad en 1976 durante una reunión del Partido Conservador. Para la Dama de Hierro el problema no era que la sociedad estuviera dividida en clases. La auténtica amenaza, a su juicio, era que existiera el “sentimiento de clase”. De clase trabajadora, claro.

La gran derrotada de este borrado fue una izquierda que se queda sin historia, sin tradiciones y sin cultura propia. Para contrarrestar el vacío, los sectores progresistas han recurrido a un discurso identitario que desviaba el conflicto de la lucha de clases a una guerra cultural donde la derecha, y especialmente la extrema derecha, se mueven como pez en el agua. Un relato que, a menudo, incluso asume una visión reaccionaria de la clase trabajadora, a la que se concibe acríticamente como integrada por varones blancos, machistas, homófobos y racistas; obreros con mono azul industrial en fase de extinción y sociológicamente responsables del auge del posfascismo.

En realidad, esa mirada ignora la pluralidad que históricamente marca a la clase trabajadora desde su formación. Al mismo tiempo, politizaba ámbitos, como el sexo o el género, que hasta entonces habían pertenecido a la esfera privada de los individuos. Pero ese giro, sin duda necesario, se daba paradójicamente al mismo tiempo que se despolitizaba la esfera económica, reforzando así un capitalismo que se asumía como insuperable. Por ello, mientras hoy se espera que los sindicatos respalden la diversidad sexual, el movimiento LGTBQ+ no se siente interpelado, por ejemplo, por la reducción de la jornada laboral. Los sindicalistas tienen que estar en la movilización del 8 de Marzo o en la Marcha del Orgullo, pero se asume con naturalidad que el activista gay o la feminista se ausenten del 1 de Mayo.

Esa orfandad de historia y cultura compartida, con sus tensiones y contradicciones incluidas, nos permite comprender la tentación que una parte de esa izquierda siente por el adanismo. Pero, sobre todo, explica la dificultad que tiene hoy la izquierda para proyectar un nosotros, plural y colectivo, que englobe las esperanzas y luchas compartidas. Una carencia especialmente peligrosa, como hemos visto estos días de cacerías racistas y ofensivas antiinmigración de la ultraderecha.

El migrante tiene que dejar de presentarse como un pobre ser digno de conmiseración cristiana por el sufrimiento vivido en una patera, para asumirlo como lo que es: un trabajador más, como el resto de nosotros

Es significativo que a la hora de abordar el fenómeno migratorio las voces progresistas subrayen el enfoque humanitario y multicultural, obviando por completo la única característica que fusiona, al de fuera y al de dentro, en un nosotros común: la condición de trabajadores, con independencia de su procedencia, creencias, color de piel o situación administrativa. Es obvio que, a la vista de tragedias como las que se viven en el Mediterráneo, hay circunstancias que siguen haciendo imprescindible exigir el total respeto a los derechos humanos, sobre todo cuando vemos cómo día a día son más cuestionados por los gobiernos y los acuerdos de la Unión Europea. Pero mantener la imagen del migrante como víctima acaba consolidando un racismo humanitario y paternalista que lo infantiliza, lo convierte en dependiente perpetuo y lo mantiene en la otredad; un imaginario que, aunque invertido, tiene más en común con el discurso ultra de lo que parece.

Buena prueba de ello son algunos de los argumentos esgrimidos contra las deportaciones anunciadas por Vox. Especialmente esa réplica, aparentemente incuestionable, utilizada por voces progresistas en las redes sociales: si se deporta a 8 millones de migrantes, ¿quién trabajara en el campo, en el servicio doméstico y en el cuidado de “nuestros” mayores? El argumento es demoledor pues, en última instancia, justifica que, en pleno siglo XXI, haya colectivos de trabajadores en España a los que se puede someter a abusos insoportables. No importa que se explote a estos trabajadores, nos vienen a decir, siempre que se haga, eso sí, sin discriminarlos ni perseguirlos por su raza, creencia, género o inclinación sexual.

Por eso el reto de la inmigración no es su integración (¿qué es integrarse? ¿comer jamón? ¿ir a misa el domingo? ¿hacerse fallero en Valencia?) sino su inclusión en ese nosotros común. El migrante tiene que dejar de presentarse como un pobre ser digno de conmiseración cristiana por el sufrimiento vivido en una patera, para asumirlo como lo que es: un trabajador más, como el resto de nosotros, y como tal, con los mismos derechos. Uno más de los muchos y plurales compañeros que necesitamos en la lucha por unos trabajos dignos, una educación y una sanidad pública de calidad, un derecho de todos a la vivienda; el combate, en suma, por una sociedad más libre, justa, democrática e igualitaria.

Pero para ello, la izquierda debe creer firmemente en que ese nosotros existe. O al menos es posible.

Fuente: InfoLibre

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jueves, 31 de julio de 2025

CAE LA CIUDAD DE CHASIV YAR. LAS TROPAS RUSAS TOMAN LA CIUDAD.LOS RUSOS ...

Se descubre el timo de la «huelga» de jueces y fiscales del pasado día 1

 

Se descubre el timo de la «huelga» de jueces y fiscales del pasado día 1

 

Insurgente.org / 31.07.2025

 

El paro convocado por las asociaciones de jueces y fiscales del 1 al 3 de julio ya tiene cifras oficiales de participación. Los organizadores hablaban de que tres de cada cuatro, un 75%, habían secundado el parón, mientras que el Ministerio de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes reducía sustancialmente la cifra. Sobre el papel, tan solo un juez y 28 fiscales comunicaron oficialmente a las gerencias territoriales del Ministerio y a la Fiscalía General del Estado, respectivamente, su participación en dicha acción, a más de otro juez que se declaró en servicios mínimos. los datos recabados por el Ministerio, el Consejo General del Poder Judicial y la Fiscalía señalan que el paro fue secundado por un juez de un total de 6.259, lo que representa un 0,01% de la plantilla, y 28 fiscales de un total de 3.185, un 0,87%. Además, el número de fiscales que secundaros los tres días convocados se reduce hasta los 19, siendo un único trabajador el que eligió los dos días y ocho los que optaron por una única jornada de protesta.

elplural

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Las políticas de Trump, la disputa EEUU-China y la crisis del orden mundial (Parte 1)

 


Las políticas de Trump, la disputa EEUU-China y la crisis del orden mundial (Parte 1)

 

Felipe Alegría y Ricardo Ayala / Liga Internacional de los Trabajadores LITCI

Kaosenlared

31 de julio de 2025 

 

Hay un verdadero terremoto en la división mundial del trabajo (DMT), originado por el choque abierto entre el carácter global de las cadenas de producción y la envoltura de las fronteras nacionales en que estas se desenvuelven. Trump jugando con las desigualdades entre países, utiliza los aranceles de acceso al mercado norteamericano de manera pendenciera y reaccionaria, con el fin de favorecer hasta las últimas consecuencias a una rama industrial que, sin embargo, no conoce fronteras y no está sujeta a aranceles. Nos referimos a las Big Techs, en su incesante acumulación de capital.

Son un pequeño núcleo de empresas que se puede contar con los dedos de las manos, estadounidenses y chinas, que están en la cima de la cadena de valor, pasan olímpicamente por alto de las fronteras nacionales y están en el centro de la acumulación capitalista actual. Entretanto, el resto de las empresas, en el cuadro de las actuales cadenas de producción, están sujetas a los aranceles, que atan a los países a su jerarquía dentro de la DMT. Las Big Techs se apoyan y se alimentan de esta DMT, sin estar sujetas a las fronteras estatales.

La situación actual, con la presidencia de Trump, ha llevado esta contradicción al paroxismo. El capitalismo imperialista, sometido a la base mediocre de la propiedad privada y la ganancia, incapaz de permitir que nuevos dispositivos y avances florezcan globalmente y sin restricciones, los somete a las limitaciones de los Estados nacionales.

Trump no pretende reindustrializar los EE.UU., sino traer al país las industrias que están en la cúspide de la tecnología (semiconductores) y, al mismo tiempo, imponer una dominación de estilo colonial al resto del mundo, no solo ya a los países semicoloniales sino también sometiendo a niveles desconocidos a los países imperialistas de segundo y tercer nivel. Basta mirar los embargos a China en la guerra por la supremacía tecnológica.

Trump impone a los países semicoloniales relaciones parecidas a las del siglo XIX, basadas en el parasitismo que Lenin ya denunciaba. El ejemplo del arancel a Brasil es esclarecedor. Impone una tarifa del 50% y la justifica diciendo que la justicia brasileña no puede condenar a Bolsonaro, su alumno, por el intento de golpe de Estado. Sin embargo, toda la prensa burguesa seria de Brasil advierte que el asunto de Bolsonaro no deja de ser una cortina de humo. Lo que verdaderamente está detrás de la medida de Trump son los intereses de Zuckerberg (Meta), Visa y MasterCard, la oposición al acuerdo alcanzado con China para la construcción de un ferrocarril que lleve la soja desde Brasil hasta el puerto de Chancay en el Pacífico (construido y gestionado por la empresa china Cosco), acortando las exportaciones brasileñas en 10 días…, así como el reproche a las peroratas de Lula sobre el multilateralismo o el lugar del dólar en el mundo.

El diario O Globo, que no es precisamente prensa nacionalista, explica que antes de que entrara en funcionamiento el sistema de pago electrónico instantáneo «PIX», controlado por el banco central brasileño y totalmente gratuito, «Meta había anunciado que lanzaría un servicio de pago a través de WhastApp. Brasil sería una especie de modelo para que Mark Zuckerberg, el dueño de Meta, expandiera la operación a otros mercados. Había una gran expectación porque el servicio de mensajería [ WhastApp] era casi omnipresente en el país«, y añade: pero «PIX caló rápidamente en el gusto de los brasileños… Hoy en día, es utilizado por el 93% de la población adulta del país (…) y se ha convertido en el método de pago más popular en Brasil. PIX le quitó espacio al dinero efectivo físico, boletas y tarjetas de débito [Visa y Mastercard…], principalmente. Con el desarrollo de herramientas como PIX Installments y PIX Automatic, también se está empezando a competir con las tarjetas de crédito, un segmento que sigue creciendo en el país«.

En el artículo veremos también cómo las Big Techs, íntimamente asociadas al Pentágono y el negocio militar, están teniendo un desempeño fundamental en el genocidio israelí de Gaza y Cisjordania. Por otro lado, como veremos a lo largo del artículo, el orden mundial propugnado por Trump al servicio de las Big Techs, lleva a aplastar toda disidencia, en primer lugar la del del movimiento de masas estadounidense, también en el resto del mundo y, finalmente, la de los sectores burgueses que no encajan en un orden mundial donde no hay «café para todos».

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El déficit comercial norteamericano está entroncado con el funcionamiento de un sistema monetario cuyo patrón es el dólar y para cuyo mantenimiento EE.UU. deben permanecer en la cima del sistema financiero mundial y sus oligopolios tecnológicos deben seguir marcando la pauta de la revolución tecnológica.

Para ello, Trump pugna por reformar la DMT, llevando a EEUU los sectores tecnológicos estratégicos (microprocesadores, baterías, etc.), acabando con la dependencia respecto a la cadena de suministro de China y de países cuyo futuro está por dilucidar, especialmente Taiwán.

EE.UU., como analizamos en el artículo, tiene un fuerte superávit en la balanza de servicios. Pero esta terminología oculta más de lo que revela sobre el contenido de dichos servicios. Gustavo Machado, investigador del ILAESE y estudioso de El Capital, al leer el borrador de este artículo nos hace una valiosa observación sobre la acumulación de capital por parte de las Big Techs, enmascarada en la contabilidad de la balanza de servicios. La observación, sin duda, va más allá de los objetivos de este artículo:

“…Venden servicios porque venden meramente el derecho de uso de bienes cuya propiedad sigue en manos de las empresas estadounidenses. Cuando pagamos a Google, Windows, ChatGPT, etc., no compramos el producto, sino que pagamos por el derecho a usarlo. La nueva revolución tecnológica en curso ha creado una infinidad de estos productos básicos. Es el proceso llamado “servitización”, que no es la sustitución de bienes por servicios, sino la sustitución de la venta de bienes por el pago por el derecho a usarlos».

Esta forma de acumular capital sitúa a las Big Techs más allá de las fronteras de los Estados. Estas empresas sobrevuelan las fronteras nacionales, las hacen obsoletas, eluden impuestos, aranceles y regulaciones de la competencia.

«Todo esto está ligado –Gustavo añade- a la nueva revolución digital, que ha centralizado el uso de todos los equipos electrónicos en nubes y datacenters, por lo que computadores, televisores, teléfonos inteligentes no son más que puntos de contacto con estas redes. Esta revolución ha sido la salvación de los Estados Unidos desde el punto de vista tecnológico durante las últimas dos décadas, ya que lideran la parte de software con un amplio margen, por medio de gigantescos monopolios globales (Google, Microsoft, Meta, Apple, Amazon, etc.).

Este sector no está sujeto a la desindustrialización, ya que la mayor parte de su núcleo de innovación y código fuente primario se produce en Estados Unidos. Una pesquisa rápida y aproximada que realicé muestra que: 1. en Google (Alphabet), el 60-70% del código principal se desarrolla en EE. UU. 2. en Microsoft, el 70% del desarrollo de productos clave (Windows, Azure) se realiza en EE.UU. 3. en Meta (Facebook), el 80% de la innovación en algoritmos y productos se hace en Estados Unidos. Estas empresas producen bienes, mercancías: es la industria digital. Pero sus productos, que valen miles de millones o incluso cientos de miles de millones de dólares, no se venden como mercancías, sino que miles de millones de personas, directa o indirectamente (a través de la publicidad), pagan por su uso. Esto es lo que, hoy en día, se llama “servitización” que, desde el punto de vista de la contabilidad económica oficial, no entra en la balanza comercial, sino en la de servicios».

Si utilizáramos el criterio señalado por Gustavo e incluyéramos el negocio de las Big Techs enla balanza comercial de Estados Unidos, ésta tendría un enorme superávit. En verdad, estamos ante una superestafa que utiliza un supuesto déficit comercial como excusapara imponer un nuevo orden en el que las grandes empresas tecnológicas reinen de forma absoluta. El problema es que esto requiere la semicolonización de las cadenas de suministro chinas y significa que China es el principal enemigo a batir, con sus datacenters, su moneda digital y sus empresas que integran mensajería instantánea y venta online (un paso por delante de Zuckerberg).

China, como nueva potencia imperialista, tiende a reproducir el mismo tipo de jerarquía en la división mundial del trabajo que promueve EE.UU., concentrando la alta tecnología y el valor en China y extendiendo los escalones bajos de su cadena productiva a sus áreas de influencia. Hoy, como explicamos en el artículo, China lucha por sobrevivir al bloqueo trumpista, en medio de una considerable y creciente sobreproducción de capital. Al mismo tiempo, cuanto más se eleva China en la jerarquía productiva y aumenta su productividad, más incapaz se ve de generar suficiente trabajo para su población.

Hay una pugna entre EE.UU. y China que solo el futuro va a resolver y que está determinada por los tiempos: ¿Cuánto va a demorar China en salir de esta encrucijada? ¿Va a entrar Estados Unidos en recesión antes? ¿Y si uno, otro o ambos son objeto de un levantamiento de las masas trabajadoras? Y junto a ello, ¿cuál va a ser el curso de la guerra de Ucrania frente a la agresión rusa, el desarrollo de la batalla contra el genocidio sionista, la crisis y la respuesta de masas en Europa y en los países semicoloniales de América Latina y los diferentes continentes? Aquí están las claves de bóveda de la situación.

1. La “política arancelaria” de Trump

Uno de los grandes relatos de la campaña electoral de Donald Trump fue que, mediante la imposición general de aranceles, pondría fin al déficit comercial norteamericano, haría retornar la industria al país y provocaría un fuerte aumento del empleo. Financiaría asimismo los gastos federales y reduciría los impuestos.EE.UU., en suma, volvería a una nueva edad de oro.

Ciertamente, el conflicto de los aranceles está desempeñando un papel destacado en estos primeros meses de gobierno Trump. Pero el problema, en verdad, no son los aranceles. La política arancelaria de Trump es uno de los diferentes mecanismos que utiliza para enfrentar la decadencia del imperialismo norteamericano y los desafíos a su hegemonía.

Cuando EE.UU., la gran potencia occidental triunfadora de la II Guerra Mundial, mantenía una supremacía productiva y tecnológica indiscutible, es decir, durante la llamada Guerra Fría y después, cuando promovió la globalización neoliberal, su bandera era el libre comercio. EE.UU. mantuvo durante todo un período una interesada generosidad comercial hacia una serie de países, inicialmente Europa y Japón, necesarios para la expansión de los negocios de sus multinacionales. Lo mismo puede decirse de su expansión a China.

La globalización significó que la cadena industrial de valor, con sus diseños, sus materias primas, sus componentes y ensamblajes, pasó a ser global, repartida por todo el mundo, con un especialísimo destaque en China, adonde fueron deslocalizadas una enorme cantidad de empresas industriales, con fuerte presencia norteamericana. La globalización dio lugar a lo que conocimos como la Chimérica, donde China, con una clase obrera barata y sin derechos, se convirtió en el gran taller de las multinacionales norteamericanas (y de otros países europeos y Japón).

En este período, en particular durante la época de la Chimérica, el ingente déficit comercial norteamericano respecto a China, lejos de ser un problema, era la otra cara de una gigantesca transferencia de valor de China (del valor creado por su clase obrera) hacia EE.UU., como consecuencia del intercambio desigual entre los dos países, fruto de la enorme ventaja tecnológica norteamericana y la consiguiente productividad.

De otro lado, la reducción del intercambio económico a la balanza comercial oficial es un burdo engaño, porque deja de lado la balanza de servicios, donde contabilizan los enormes ingresos cobrados por las grandes high tech norteamericanas por el uso de sus productos. Tampoco se contabilizan en la balanza comercial los servicios financieros cobrados por sus bancos y entidades financieras, que dominan los mercados mundiales. Y se olvidan, por supuesto, de incluir en los cálculos las transferencias de beneficios de las multinacionales, bancos  y fondos de inversión norteamericanos en el exterior.

En cuanto a la creación de empleo, los mismos trumpistas, como Stephen Miran, jefe del consejo de asesores económicos de Trump, dejan en evidencia su demagogia cuando limitan el retorno industrial a las manufacturas de alto contenido tecnológico, vinculadas al control de la tecnología y de sus aplicaciones militares. Estas manufacturas, sin embargo, son irrelevantes en la generación de empleo.

El problema del imperialismo norteamericano no es el déficit comercial con China, sino el fin de la Chimérica y el hecho de que China se haya convertido en un serio competidor tecnológico y represente una amenaza para la continuidad de su hegemonía. Este y no otro es su gran problema.

Los aranceles que está negociando Trump buscan frenar el desarrollo chino, agravar su sobreproducción de capital y torpedear la extensión de sus cadenas de suministro y montaje en los países vecinos, a los que ha anunciado una imposición de tarifas comerciales desorbitadas, entre el 25% y el 40%. A la vez, Trump busca establecer un embargo comercial a la exportación de alta tecnología norteamericana a China (particularmente la relacionada con los semiconductores de última generación) y también impedir que otros países se vinculen a las redes tecnológicas chinas. Sin embargo, EE.UU. sufre, al mismo tiempo, una fuerte dependencia de China en buena parte de su cadena de suministros y, muy en particular, respecto a las tierras raras, donde ésta última mantiene actualmente una situación de quasi-monopolio.

Los aranceles anunciados por Trump hacia los países semicoloniales son exorbitantes, prácticamente todos han de pagar un peaje superiore al 25% para poder vender en EE.UU., quedando obligados a colocar sus exportaciones a precios de saldo. Representan la imposición de un grado de saqueo claramente superior al que han sufrido durante décadas y buscan un sometimiento servil hacia EE.UU. Las consecuencias negativas para los trabajadores de estos países van a ser enormes. El caso del arancel del 50% a Brasil (con quien EE.UU. tiene, por lo demás, superávit comercial) es expresión extrema de la política de Trump. El argumento del juicio a Bolsonaro para justificarlo, más allá de su indecencia, oculta la defensa de los intereses de las grandes tecnológicas y financieras norteamericanas.

En el caso de la Unión Europea (UE), el mayor socio comercial de EE.UU., Trump acaba de amenazar por carta con unos aranceles generales del 30%, que, a decir del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, “prácticamente prohibirían el comercio”. Es una política enormemente agresiva que Trump se atreve aplicar aprovechando las diferencias de intereses entre los distintos países miembros de la UE, que Trump busca ahondar. Del mismo modo, es también un verdadero shock el que Trump ha provocado en Japón y Corea del Sur, amenazados o ya castigados con un arancel general del 25%.

2. La política agresiva y chantajista de Trump no refleja la fortaleza del imperialismo norteamericano sino la necesidad de reconstruir su hegemonía en crisis

Durante largas décadas, desde el fin de la IIGuerra Mundial, de la que emergió como gran vencedor, EE.UU. ha sido la potencia dominante indiscutida. Su abrumadora hegemonía se sustentaba en su supremacía económica, asentada en una productividad superior, en su tamaño y en su indiscutible dominio financiero global. EE.UU. se valió durante todo este período de las llamadas instituciones multilaterales donde, bajo su dirección, se acordaban las reglas, dando un aire de democracia y permitiendo, en una situación económica favorable, que las distintas potencias y burguesías semicoloniales también se llevaran una parte del botín.

Por supuesto, cuando era necesario, EE.UU. imponía directamente su voluntad, como cuando Nixon puso fin al patrón oro o Reagan forzó el Acuerdo de Plaza. La culminación (y última etapa) de este proceso fue la Globalización neoliberal, con el famoso “Consenso de Washington” y la plena libertad de movimiento de capitales y mercancías.

En el trasfondo de este proceso, por descontado, siempre se hallaba el ejército norteamericano, con su gigantesco arsenal, sus más de 700 bases en el mundo y sus selectivas intervenciones militares, que se han sucedido a lo largo del tiempo, además de sus operaciones encubiertas (golpes militares en Indonesia, Chile…).

Sin embargo, la supremacía norteamericana comenzó a entrar en crisis ante la emergencia, a partir de 2008, del imperialismo chino. Tal como señala el artículo “China, la potencia imperialista emergente en pugna con EE.UU.[1]: “EE.UU. continúa manteniendo la hegemonía económica mundial, sustentada en una productividad de conjunto que sobrepasa a la de China, a lo que hay que añadir su dominio financiero global (y, por supuesto, geopolítico y militar). EE.UU. sigue siendo la primera potencia en relación con la producción de los bienes de consumo final (industria digital, electroelectrónica de punta, farmacéutica o aeroespacial). China, sin embargo, alcanza ya un 12,24% mundial en este campo y es, al mismo tiempo, el mayor productor global de medios de producción (30,83% en 2023). Constituye, con diferencia, ‘la superpotencia manufacturera mundial’ y aparecía, a finales de 2024, como la primera economía mundial según “paridad poder adquisitivo” de su PIB; la segunda, tras EE.UU., contada en dólares corrientes”. A todo esto que hay que añadir el elemento determinante que representa su despegue como gran potencia tecnológica.

La agresiva pauta de Trump, expresada en su guerra arancelaria y su política de embargos,muestrael deterioro de la primacía económica norteamericana en sectores de punta y refleja, en conjunto, la pérdida de la influencia global.

EE.UU., con Trump, ha pasado a actuar al margen de las instituciones multilaterales[2]. La propia hegemonía financiera norteamericana, tan decisiva, también ha comenzado a mostrar grietas ante la envergadura de la deuda federal y el peso emergente de otras monedas en el comercio mundial.

3. Una estrategia global para reafirmar la supremacía norteamericana

La ofensiva arancelaria de Trump, que en estos momentos ocupa un lugar notorio en los medios de comunicación de todo el mundo, es solo parte de una estrategia global para intentar revalidar la supremacía norteamericana. Integra diferentes elementos:

a. Asegurar el mantenimiento de la superioridad tecnológica de EE.UU. respecto a China.

b. Preservar el dominio norteamericano del sistema financiero mundial.

c. Remodelar la división mundial del trabajo: 1/ concentrando la producción tecnológica estratégica en EE.UU. 2/ sofocando el desarrollo y la expansión chinas y agravando su sobreproducción y exceso de capitales; 3/ exprimiendo a las otras y 3/ sometiendo a los países semicoloniales a un grado de saqueo cualitativamente superior.

d. Anular a la UE como polo alternativo potencial, marginándola en la esfera internacional y promoviendo las divisiones en su interior.

e. Asegurar la continuidad de la supremacía militar norteamericana, en una carrera armamentística desatada. Esta supremacía va asociada a la hegemonía tecnológica y al papel económico central de la industria armamentística norteamericana, de la que forman parte destacada las Big Techs.

f. 1/ Hacer pagar a sus aliados de Europa y Asia el despliegue de sus tropas y redistribuir y concentrar a éstas en la zona del Indo-Pacífico, frente a China, 2/ Delegar en Israel la labor de gendarme de Oriente Medio, apoyando el genocidio palestino y reconfigurando Oriente Medio alrededor de los Acuerdos de Abraham con los regímenes reaccionarios del Golfo y 3/ Entregar a Putin parte de Ucrania, a costa del pueblo ucraniano, y alejar a Rusia de China.

g. Modificar el patrón de explotación en EE.UU., mediante rebaja de salarios, pensiones y derechos laborales, recortes de servicios básicos (Medicare, Medicaid, educación, ayudas sociales) y reducción de impuestos a los más ricos. Las deportaciones de trabajadores inmigrantes buscan imponer el terror, reducir sus salarios y degradar sus condiciones laborales a un estado de semiesclavitud.

Elon Musk y después Sergey Brin (cofundador de Google) han sido de los primeros personajes públicos en exigir el establecimiento de 60 horas o más de trabajo a la semana, emulando al magnate chino Jack Ma (Alibaba), acérrimo defensor del sistema 996 (desde la 9h de la mañana hasta las 9h de la noche, durante seis días semanales) vigente en amplios sectores económicos de China.

h. Avanzar, para todo ello, hacia un presidencialismo autoritario: un régimen político definido por graves recortes a los derechos democráticos y la desaparición del equilibrio de poderes propia de una democracia liberal, en beneficio de un régimen de bonapartismo presidencial sin apenas controles. Una política que, lejos de limitarse a EE.UU., promueven activamente en todo el mundo.

4. La batalla por la superioridad tecnológica

Acabamos de señalar como una prioridad vital de EE.UU.es mantener su hegemonía tecnológica. Dicha hegemonía va vinculada particularmente a sus grandes empresas tecnológicas (big techs), a sus desarrollos en Inteligencia Artificial (IA) y a los semiconductores (chips) asociados de última generación. Sin duda, aquí el enemigo a batir es China.

En el artículo citado de la revista Marxismo Vivo nº 41, decíamos: “Al poco de la toma de posesión de Trump, grandes tecnológicas norteamericanas anunciaban en la Casa Blanca una inversión megamillonaria de US$500.000 millones. Objetivo: asegurar el monopolio norteamericano sobre la IA, necesario para una apropiación mundial de superganancias tecnológicas y para la hegemonía global norteamericana”. [Sin embargo] “la irrupción, unos días más tarde, del chat chino de IA, DeepSeek, cuestionaba estos planes y ponía en duda la primacía norteamericana en la IA y el rol que China va a desempeñar en este terreno vital”.

Del mismo modo, hay que conceder relevancia al nuevo chip de Huawei (Ascend 920C) para IA, que representa un importante avance, concede un importante grado de autonomía a China con respecto a Nvidia y le permite comercializarlo en el llamado Sur Global, comenzando por el Sudeste asiático, creando un área vinculada a su patrón tecnológico.

EE.UU. sigue manteniendo actualmente la hegemonía tecnológica, aunque el final de la historia no está escrito. No es extraño que Jake Sullivan, exconsejero de Seguridad Nacional de Biden, afirmara en una conferencia titulada Special Competitive Studies Project (16-9-2022) que “no permitirían a China liderar la IA porque el dominio geopolítico del país estaba subordinado a la hegemonía en este campo.”

Las grandes tecnológicas, es decir, las Siete Magníficas (Alphabet/Google, Amazon, Apple, Meta/Zuckerberg, Microsoft, Nvidia, Tesla), más el resto de oligopolios tecnológicos de Silicon Valley como OpenAI, Palantir (Peter Thiel) o Anduril, han integrado sus negocios con el complejo militar industrial, junto a los ya clásicos Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman o General Dynamics. Está teniendo lugar ante nuestros ojos una fusión entre la élite tecnológica y la élite militar norteamericanas, manifestada en el reciente nombramiento por el Pentágono de cuatro tenientes generales entre los altos directivos de Meta, OpenAI y Palantir. No nos debe, pues, extrañar que estas high techs estén jugando un papel clave, de colaborador necesario del ejército israelí, en el genocidio palestino, tal como acaba de denunciar Francesca Albanese, la relatora especial de la ONU.

Los oligopolios tecnológicos y el complejo militar-industrial, íntimamente unidos, junto a los grandes bancos y fondos de inversión de Wall Street, forman el núcleo central del capitalismo norteamericano. El gabinete Trump es su expresión política.

5. Mantener la supremacía militar

La supremacía militar es el punto en el que el dominio estadounidense sigue más firme y donde Trump se apoya con especial intensidad, como hemos comprobado en la política de modernización del arsenal, en su estrecha colaboración con Israel en el genocidio palestino y en los bombardeos a las instalaciones nucleares de Irán.

Estamos sufriendo una poderosa ola de rearme en la que cada semana somos testigos de nuevos desarrollos militares, que incluyen la modernización y reforzamiento de los arsenales nucleares, así como la irrupción masiva de armas de nueva generación, dotadas de las nuevas tecnologías, en particular de la IA, y adaptadas a las nuevas modalidades de guerra, en muchos casos testadas en Ucrania y Gaza.

EE.UU. encabeza los gastos militares mundiales (US$ 997.000 millones/año), seguido a distancia por China (314.000 millones), en tercer lugar, Rusia (149.000 millones) y, a distancia, Alemania (88.500 millones), Reino Unido (81.800 millones), Francia (64.700 millones)[3] y otros.

En medio de un rearme desbocado, Trump trabaja en un doble sentido: por un lado, haciendo pagar el despliegue global de sus tropas a sus aliados en Europa y Asia y, por otro, tratando de redistribuir y concentrar sus fuerzas hacia la zona del Indo-Pacífico, frente a China[4], mientras delega en el Estado genocida de Israel las tareas de gendarme de Oriente Medio y, asimismo, busca un arreglo con la Rusia de Putin.

Trump ha conseguido recientemente, en una muestra repulsiva de servilismo de los países europeos de la OTAN (cuyos sistemas militares no son europeos sino, ante todo, nacionales) que aumenten sus presupuestos militares hasta el 5% de su PIB. Este brutal incremento, que implica fuertes ataques al Estado del Bienestar, se da sobre el mantenimiento de la dependencia tecnológica hacia los sistemas armamentísticos norteamericanos y viene acompañado de enormes pedidos a las grandes empresas armamentísticas norteamericanas. El último envío norteamericano de armas a Ucrania va a ser pagado por los países europeos de la OTAN.

Todo esto refuerza considerablemente a la industria armamentista de EE.UU., fortalece el peso económico global de sus exportaciones y mantiene la primacía político-militar norteamericana. A título de ejemplo, los aviones de combate F35, fabricados por Lokheed Martin, que son el más avanzado de los aviones militares utilizados por la mayoría de los países de la UE, no pueden despegar sin el permiso del Pentágono.

6. Preservar el dominio del sistema financiero internacional

Uno de los objetivos centrales de Trump es mantener el dominio del sistema financiero mundial, vigente desde la IIª Guerra Mundial, sustentado en el papel del dólar como moneda universal y de reserva, dominante en el comercio y las finanzas mundiales. Como consecuencia, una verdadera montaña de deuda federal, el 25% de los bonos del Tesoro, está en manos de otros países. Este papel del dólar es el “privilegio exorbitante” del que hablaba el expresidente francés Giscard d’Estaign: el que permite a EE.UU. financiar con dinero de terceros países sus déficits presupuestarios y comerciales.

El dólar no corre peligro de ser destronado a corto plazo. Sin embargo, la envergadura de la deuda federal (que ha dejado de disfrutar de la categoría de máxima solvencia que otorgan las agencias de rating) abre importantes grietas en su papel como moneda universal. La deuda federal en 2024 era, según la Reserva Federal de St. Louis (integrante de la Reserva Federal), del 120,7% del PIB norteamericano (¡40 billones de dólares!) La agencia de rating Moodys prevé que la deuda llegue al 135% en 2035, con un déficit federal del 9% del PIB (en 2024 fue del 6,4%).  La Oficina Presupuestaria del Congreso ha señalado que la ley fiscal recién aprobada significará un aumento de 3,3 billones de deuda federal en 10 años.

Todo esto representa un aumento enorme del gasto público que se dedica al pago de unos intereses al alza y, como una pescadilla que se muerde la cola, atenta contra el papel internacional del dólar. A ello hay que añadir los efectos de los aranceles de Trump, lo que también reforzará el protagonismo de otras monedas (como el yuan o el euro) en los intercambios comerciales mundiales.

7. Transformar la democracia liberal norteamericana en un régimen presidencial bonapartista

La estrategia de Trump tiene un componente básico en la transformación de la democracia liberal norteamericana en un régimen presidencialista de carácter bonapartista. Esto quiere decir: disolver la tradicional división de poderes en beneficio de un poder presidencial ilimitado, imponer una grave restricción de libertades y derechos democráticos, reprimir la disidencia, establecer un estrecho control de la población, someter a los medios de comunicación y militarizar el país.

Robert Reich[5] denuncia en un reciente artículo “el peligro inherente a la superbase de datos de Palantir[6] [obtenida a partir de la actuación del DOGE de Elon Musk] sobre todos los estadounidenses [que incluye datos personales, laborales, médicos, bancarios y redes sociales], alimentada por inteligencia artificial”.

Esta política, lejos de limitarse a EE.UU., comprende al resto del mundo y se expresa en la colaboración abierta de Trump con la AfD alemana, Bolsonaro, Meloni, Orbán,Milei, Bukele y demás fuerzas de ultraderecha.


[1] Publicado en la revista Marxismo Vivo núm. 21

[2] Trump ha arrinconado la Organización Mundial de Comercio (OMC), se ha retirado de la OMS, del Tribunal Penal Internacional (TPI), del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y del Acuerdo de París de Cambio Climático. De la UNESCO ya lo hizo en 2017. Y no ha tenido inconveniente en reclamar la anexión de Panamá, Canadá y Groenlandia (ambos, además, miembros OTAN), contra los preceptos de la ONU.

[3] Según el instituto SIPRI de Estocolmo.

[4] El punto militar más caliente de conflicto frente a China es, sin duda, el estrecho de Taiwán y el mar del Sur de China. En setiembre de 2024, la almirante Lisa Franchetti, entonces jefa de las fuerzas navales norteamericanas, declaraba que los combates navales en el mar Rojo y el mar Negro les servían para “prepararse para un ataque chino en Taiwán”: “Yo estoy muy enfocada en 2027”. El nuevo Secretario de Defensa de Trump, Pete Hegseth, en un memorándum interno ha señalado que la defensa de Taiwán es el único de escenario para el que está planeada una guerra importante, lo que significa el refuerzo de la presencia militar norteamericana en la región, en particular submarinos, bombarderos, drones, unidades especiales y marines.

[5] https://open.substack.com/pub/robertreich/p/palantir-the-worst-of-the-corporate?utm_campaign=post&utm_medium=web

[6] Palantir es una empresa tecnológica de Silicon Valley cuyo propietario es PeterThiel, rabioso ultraderechista. De origen sudafricano, es uno de los mayores apoyadores de Trump y el padrino del vicepresidente Vance. Íntimamente asociado al Pentágono, participa en primera línea en el genocidio palestino en Gaza y Cisjordania.

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miércoles, 30 de julio de 2025

CIENTOS DE TROPAS UCRANIANAS ELIMINADAS POR BRUTAL ATAQUE DE ISKANDER .S...

DIRECTO.RUSIA Y CHINA FRENAN A EEUU.NO AL ULTIMATUM DE TRUMP.ZELENSKI PR...

Los audios de Koldo descubren una estrecha relación con la Guardia Civil

 

Los audios de Koldo descubren una estrecha relación con la Guardia Civil

 

Insurgente.org / 30.07.2025

 

Los nuevos audios del exasesor ministerial Koldo García aportados a la causa muestran la estrecha relación que mantenía con la Guardia Civil, a través del Comandante,  Rubén Villalba, investigado en la Audiencia Nacional. Los clips de sonido son reflejo de un trabajo conjunto en varios temas: contratos de mascarillas, los móviles encriptados y el pago por ellos. Este mando de Información del Instituto Armado está acusado de proporcionar móviles seguros para que la trama pudiese comunicarse sin ser rastreados. A cambio, presuntamente, habría recibido 88.000 euros.

Uno de los audios:

Rubén Villalba: –Oye Koldo, ¿tú me podrías conseguir una serie botellas, pero que sean edición limitada. No sé si teneis acceso a botellas de vino que hayan tenido una produccion de 2000 botellas, 3000 botellas. Es decir, algo que sea muy limitado y poco accesible a la sociedad. Oye, no me dejes en mal lugar. Si puedes me lo dices, si no puedes me lo dices ‘oye mira Rubén búscate la vida’. No me fio ya ni un pelo de ti.

 «Oye los dos rifles (…) que tenemos nosotros tuyo, se han llevado a la armería para que lo afinen y hagan una puesta a punto. Así que en un par de semanas ya estará listo y listo para entregártelo».

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Gobierno de la UE, algunas cifras y dimisión inmediata

 


Gobierno de la UE, algunas cifras y dimisión inmediata


Luisgonz

kaosenlared

30 de julio de 2025  

 

El ejecutivo comunitario (es decir el gobierno de la UE con la señora von der Leyen a la cabeza) ha presentado el presupuesto comunitario para el periodo 2028-2034:
– Alrededor de 300.000 millones anuales (2 billones los siete años) , 1,26% del PIB.
– La propuesta recorta las ayudas agrícolas (aprox 20%) y multiplica los fondos destinados a la defensa dentro de un nuevo fondo de competitividad.

El comercio entre UE y USA (2024):
– Servicios: la Unión Europea exportó 334.000 millones e importó 482.000 millones, generando un déficit de 148.000 millones (a favor de USA)
– Bienes: con exportaciones europeas por 531.600 millones e importaciones desde EEUU por 333.400 millones, lo que dejó un saldo favorable para la UE de 198.200 millones
Es decir el balance combinado es de unos 50.000 millones de euros a favor de la UE

El ‘acuerdo’ con el ejecutivo de Trump alrededor de los aranceles:
– USA cobrará un 15% (de los 865.000 millones que importa en bienes y servicios serían 129.750 millones )
– UE cobrará 0%
– Adicionalmente el gobierno (comisión) de la UE se compromete a comprar a USA productos energéticos (gas natural licuado, petróleo y combustible nuclear) por valor de 750.000 millones de dólares (640.000 millones de euros) en tres años.
– A incrementar las inversiones en USA en 600.000 millones de dólares
– Y una cantidad no especificada de compra de material militar (según Trump aumento drástico).

Es de suponer que a este último apartado están destinados los 800.000 millones que propuso ya la presidenta Ursula v.d.L. en meses pasados (reduciendo presupuestos en servicios sociales: educación , sanidad, pensiones).

A la vista de estos datos y que en las elecciones europeas NO propusieron:

– Cambiar ayudas agrícolas (osea incrementar los precios) por armas en el presupuesto.

– Ni dedicar millonadas a incrementar el aparato militar para mayor beneficio de la industria militar, mayormente estadounidense.

Y de las pésimas negociaciones, para la UE, por parte de la Comisión y su Presidenta.

Procede que DIMITA TODA LA COMISIÓN CON SU PRESIDENTA URSULA VON DER LEYEN y emigren a USA donde serán recompensados adecuadamente.

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