sábado, 3 de mayo de 2025

La izquierda posmoderna y la desconexión con los trabajadores

 

Desde la mitad del siglo XX la izquierda inició un proceso de desconexión con la realidad de la clase trabajadora, y sin vocación transformadora alguna. Hoy, la izquierda gentrificada ni está ni se la espera en las antesalas de la revolución social.


TOPOEXPRESS

La izquierda posmoderna y la desconexión con los trabajadores

 

El Viejo Topo / 3 mayo, 2025



LA IZQUIERDA POSMODERNA Y LA DESCONEXIÓN CON LOS TRABAJADORES

Por Oriol Sabata 

Actualmente, la izquierda ha perdido la conexión con la clase trabajadora. No estamos ante un fenómeno reciente, sino ante el resultado de un largo proceso donde confluyen elementos culturales e ideológicos y que tiene sus raíces en la segunda mitad del siglo XX.

Durante este recorrido, la izquierda, históricamente defensora de la causa proletaria, ha terminado abrazando el posmodernismo ideológico y se ha convertido en algo absolutamente sistémico. La semilla que ha dado lugar a semejante deriva podemos encontrarla en la Escuela de Frankfurt, y sus primeros frutos pudieron observarse en el Mayo del 68.

Desde mediados del siglo XX, pensadores de la Escuela de Frankfurt, como Herbert Marcuse o Theodor Adorno, introdujeron una teoría crítica que desplazó el foco de las estructuras económicas hacia las superestructuras culturales. Precisamente es a partir de Mayo del 68 que las luchas materiales comenzaron a diluirse frente a nuevas banderas culturales y subjetivas.

Hasta ese momento, la izquierda se definía por su compromiso con la mejora de las condiciones materiales de los trabajadores, como los salarios dignos, la reducción de la jornada laboral, los derechos sindicales o la lucha contra la explotación capitalista. Sin embargo, esta nueva teoría abogaba por la emancipación individual y defendía un espíritu de rebeldía cultural y hedonista.

A partir de entonces, esa izquierda materialista comenzó a derrumbarse como un castillo de naipes. La militancia de clase, centrada en la organización colectiva y la transformación de la sociedad, fue cediendo terreno a un abanico de activismos fragmentados: ecologismo, feminismo, derechos LGTBI o luchas raciales, entre otros. Unas causas que arrinconaron a las necesidades inmediatas de la clase trabajadora, como el desempleo, la precariedad laboral, la desindustrialización o el acceso a la vivienda.

La izquierda, atrapada en esta dinámica, ha abandonado el lenguaje y las prioridades de los trabajadores, reemplazándolos por un discurso abstracto y academicista más propio de las élites urbanas que de los barrios obreros.

UNA IZQUIERDA SISTÉMICA Y OPORTUNISTA

El resultado de este viaje ha sido la mutación hacia una izquierda sistémica y sin vocación transformadora alguna. Si antes la política era una herramienta para cambiar las estructuras sociales y económicas, ahora se ha convertido en un fin en sí mismo.

La nueva izquierda posmoderna se ha convertido en un nido de oportunistas que hablan de todo tipo de opresiones identitarias excepto de la opresión estructural: la de clase.

En palabras del filósofo Michel Clouscard, estamos frente a una nueva izquierda que ha abrazado el ‘capitalismo de la seducción’, una ideología que promueve el hedonismo y el consumo transgresor como formas de ‘liberación individual’, mientras oculta la opresión de clase bajo una fachada de progresismo.

Mientras tanto, los trabajadores, que hacen frente a jornadas laborales extenuantes, contratos basura y alquileres inasequibles, no se ven representados en esta nueva izquierda que vive alejada de su realidad cotidiana. Unas organizaciones posmodernas que se han centrado en cuestiones simbólicas o en agendas que no resuelven los problemas materiales de la clase obrera.

EL ASCENSO DE LA DERECHA POPULISTA

En medio de este abandono, una nueva derecha de carácter populista ha salido a flote, dispuesta a ocupar este vacío apelando a las frustraciones de los trabajadores y ofreciendo soluciones aparentemente sencillas pero engañosas. Una derecha que lanza un discurso de oposición a las élites globalistas y que no para de ganar terreno en los barrios obreros, bastiones históricos de la izquierda. Una derecha tramposa que, sin reconocerlo abiertamente, propone un retorno al capitalismo nacional dominado por la burguesía patria. Es decir, la misma explotación pero con ‘sello soberano’.

¿HACIA DÓNDE IR?

Hoy la izquierda enfrenta una encrucijada. O rompe con el posmodernismo y reconstruye una identidad de clase que priorice las necesidades reales de los trabajadores (empleo, vivienda, industria, servicios públicos), o seguirá cediendo espacio a una derecha populista que en realidad no defiende la causa obrera.

La alternativa pasa por situar la lucha de clases en el centro. Volver a las raíces. Rearmarnos ideológicamente. Proponer soluciones concretas a los problemas cotidianos de los trabajadores. Solo así será posible escapar de la deriva posmoderna y recuperar la confianza de la clase trabajadora.

FuenteNueva Revolución 

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viernes, 2 de mayo de 2025

LAS TROPAS RUSAS ENTRAN EN LA CIUDAD DE POKROVSK!ASALTO RELÁMPAGO PROVOC...

 

Sapir escribe sobre los costes económicos del rearme que se puede permitir Europa, en la prensa rusa. Y de ellos se deduce que las cantidades previstas para “el rearme europeo” son irreales y desmesuradas, salvo que los europeos estén decididos a pasarlo mal.


Europa en apuros


Jacques Sapir

El Viejo Topo

2 mayo, 2025 

 

Las economías de la Unión Europea se encuentran actualmente en una crisis latente. Para algunos países, entre los que se encuentra Alemania, la crisis ya es una realidad. Otros países, como Francia e Italia, se encuentran al borde de un crecimiento muy bajo o de la recesión. La situación económica, relacionada con el fuerte aumento de los precios de las energías (y, en particular, del gas), se ve agravada por el deseo de los gobiernos europeos de aumentar considerablemente sus gastos militares, elevándolos al 5 % del PIB. Pero, ¿tienen estos gobiernos margen de maniobra en una situación complicada de creciente déficit presupuestario? ¿Y qué nivel de gasto militar puede considerarse «razonable» en el contexto geopolítico actual? Intentemos responder a estas preguntas.

EUROPA: UNA ECONOMÍA EN ESTADO LAMENTABLE

Desde finales de febrero de 2025, son cada vez más frecuentes las declaraciones de líderes europeos y funcionarios de la Comisión Europea en las que se pide un aumento del gasto en armamento en Europa. Pero, ¿cuál es la situación económica de la Unión Europea? El crecimiento económico en los 27 países de la UE y la zona euro parece, en el mejor de los casos, muy débil. Así, en el cuarto trimestre de 2024 se observa un estancamiento en el conjunto de la UE y una recesión en Alemania.

Aunque la naturaleza de los problemas a los que se enfrenta cada economía puede ser diferente, el resultado general es el mismo. Francia ha mantenido una trayectoria de crecimiento más alta que Italia y Alemania, pero a costa de un déficit presupuestario colosal. Es poco probable que en 2025 haya cambios significativos en Francia. El ministro de Finanzas del país, Eric Lombard, pronosticó un déficit presupuestario de entre el 5,4 % y el 5,8 % antes de que Trump anunciara los aranceles, que podrían provocar una reducción del PIB francés del 0,5 % y un aumento del déficit presupuestario hasta el 6 % o más. Alemania, por su parte, se ha visto aún más afectada. La caída del 27 % de las acciones de Reinhmetall el 7 de abril de 2025 lo demuestra. Ahora, las autoridades alemanas deben hacer frente a las consecuencias del aumento de los precios de los combustibles y renovar urgentemente una parte importante de la infraestructura nacional, algo que los distintos gobiernos del país han descuidado desde 2010. Friedrich Merz ha anunciado un programa especial por valor de 500.000 millones de euros para los próximos años. Esto, naturalmente, afectará al déficit presupuestario del país, aumentándolo en más de un 3,5 %. Sin embargo, la principal causa de las dificultades económicas parece ser el aumento de los precios de los combustibles. Tras la imposición de sanciones contra Rusia en el segundo trimestre de 2022, el nivel de utilización de la capacidad productiva en la zona euro ha disminuido de forma constante.

En otras palabras, fueron precisamente los países industrializados de la zona euro los que experimentaron mayores problemas incluso antes de que Trump anunciara su nueva política arancelaria. Al mismo tiempo, cuando hablamos de «rearmamento de Europa», esto requerirá resolver problemas no solo en la industria, sino también en la política presupuestaria estatal.

CRISIS DE LAS FINANZAS PÚBLICAS

A principios de la década de 2010, los países europeos se caracterizaban por un elevado déficit público. Sin embargo, en el período anterior a 2018-2019, estos déficits se redujeron rápidamente. A continuación, la crisis provocada por la pandemia de COVID-19 volvió a provocar un aumento significativo de los déficits presupuestarios, que en el conjunto de los 27 países de la UE (UE-27) y los 20 países de la zona del euro (Euro-20) se situaron entre el 6,5 % y el 7 % del PIB. A continuación, se reanudó la rápida reducción de los déficits presupuestarios, pero en 2022 este proceso se detuvo. Desde entonces, los déficits se han estabilizado en torno al 3,5 % del PIB, pero es probable que hayan aumentado en 2024. Algunos expertos afirman que un déficit del 3,5 % no debe considerarse un problema demasiado grave. Sin embargo, esta cifra muestra que algunos países tienen dificultades reales para financiar su gasto público. Como consecuencia de estas dificultades, el déficit público ha aumentado considerablemente en la mayoría de las grandes economías de la UE-27 desde 2022.

En la actualidad, solo Portugal registra un superávit presupuestario. Sin embargo, Alemania, por no hablar de Francia, Italia y Bélgica, no puede hacer frente al déficit presupuestario y, como se ha mencionado anteriormente, se verá obligada a aumentarlo considerablemente para financiar su programa de infraestructuras. Esto, a su vez, tendrá graves consecuencias en forma de aumento de la deuda pública.

La deuda pública de los países europeos fue relativamente baja entre 2000 y 2007, aunque la deuda media de la zona del euro, donde no debe superar el 60 % del PIB, resultó ser superior a la deuda media de la UE-27. Las consecuencias de la crisis financiera internacional de 2008-2010, seguidas de la denominada crisis de la deuda europea, acompañada de una situación extremadamente difícil en los países del sur de la Unión Europea, como Grecia, Italia y España, provocaron que la deuda pública alcanzara niveles máximos en 2013 y 2014.

Como resultado de una política de ajuste presupuestario muy estricta, esta deuda se redujo hasta 2019. Sin embargo, la crisis relacionada con la pandemia de COVID-19 provocó que alcanzara un nuevo pico en 2020. Desde entonces, la deuda ha vuelto a niveles elevados: el 80 % para los 27 países de la UE y el 87 % para la zona del euro. Los resultados previstos para 2024 probablemente mostrarán una estabilización del nivel de deuda en estos altos niveles (como lo demuestran las cifras del déficit presupuestario). En otras palabras, la situación financiera de los 27 países de la UE y de la zona del euro no parece muy adecuada para volver a contraer grandes préstamos. Sin embargo, eso es precisamente lo que pretenden hacer.

La Sra. von der Leyen acaba de anunciar su intención de recurrir a un préstamo global de 800.000 millones de euros para los 27 países de la UE con el fin de financiar el plan de rearmamento de la Unión Europea. Por supuesto, este plan aún está en suspenso. Pero si se lleva a cabo, estos fondos estarán en cierto modo «garantizados» por el Banco Central Europeo, que podría monetizar esta nueva deuda. Al mismo tiempo, es evidente que el deseo de aumentar drásticamente el gasto militar surge en un momento muy inoportuno para los países de la Unión Europea. Lo que, a su vez, plantea otra pregunta: ¿está justificado este plan por la llamada amenaza rusa y se corresponde con la situación real?

LA «AMENAZA RUSA» COMO ESPANTAJO

El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró en un reciente discurso televisado el 5 de marzo que la proporción del gasto en defensa en el presupuesto ruso había alcanzado el 40 %. El 7 de marzo, el primer ministro François Bayrou repitió esta afirmación en una entrevista en el canal de televisión C-News. Sin embargo, ningún estudio confirma estas cifras, que parecen ser el resultado de una interpretación errónea de los mecanismos presupuestarios rusos. Si lo comparamos con el presupuesto consolidado de Rusia, que es equivalente al presupuesto presentado por el Gobierno francés al Parlamento, obtenemos solo un 17,02 %. La discrepancia entre el 40 % declarado y el 17 % real indica que los argumentos de las autoridades tienen más que ver con la propaganda y el pánico militar que con la realidad.

Por cierto, el léxico utilizado hoy en día por los líderes políticos europeos es extremadamente confuso. Por esta razón, el uso del término «economía de guerra» es especialmente inapropiado en este caso. Hay que recordar que, en el contexto de las guerras mundiales del siglo XX, el término «economía de guerra» se refería a una realidad cuantitativa (entre el 20 % y el 30 % del PIB, y no del presupuesto estatal, destinado a la defensa) y cualitativa (transformación de parte del aparato productivo civil –la industria automovilística, el transporte ferroviario, la producción de equipos– en producción militar) de la realidad. Es evidente que Rusia, donde la producción civil está creciendo a un ritmo acelerado, y los países de la Unión Europea (UE-27) están lejos de este modelo. Los datos sobre Rusia presentados durante el debate, así como los intentos de lograr un presupuesto de defensa del «5 %», se parecen más a «propaganda» que a un estudio serio de los datos disponibles sobre la mayoría de las economías europeas.

Esto no significa que los esfuerzos de los países de la Unión Europea no sean necesarios en el contexto de la perspectiva de salida de Estados Unidos de la OTAN. El nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no oculta su deseo de que los países europeos de la OTAN aumenten sus gastos militares, mientras que los Estados Unidos podrían abandonar esta organización con el tiempo. Por lo tanto, es necesario calcular qué esfuerzos se pueden realizar realmente.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el volumen del PIB se ha convertido en sinónimo del tamaño y el poder de la economía. Aunque este indicador es importante, solo refleja parcialmente el volumen real de la riqueza nacional y no muestra plenamente la capacidad productiva de un país. Además, para poder comparar, es necesario convertir los datos de los distintos países a una unidad de medida común, que suele ser el dólar estadounidense. El método más obvio para comparar es utilizar los tipos de cambio de divisas durante un período determinado. Esta solución parece sencilla, pero da resultados insatisfactorios, ya que los tipos de cambio no reflejan necesariamente la realidad económica debido a las fluctuaciones especulativas que existen, tanto al alza como a la baja, en los mercados monetarios. Por ello, el Banco Mundial y el FMI, entre otros, utilizan el método de evaluación del PIB en paridad de poder adquisitivo (PPA). El cálculo de la PPA se basa en la relación entre los precios de los productos en las monedas nacionales. Estas relaciones se comparan con los indicadores similares de los mismos productos o servicios en diferentes países, tras lo cual se determina un tipo de cambio «teórico» que permite realizar la comparación. Este método es, sin duda, más fiable que el método de evaluación del PIB a través del tipo de cambio «oficial» cuando se trata de comparar economías. Sin embargo, puede diferir de nuestra percepción de la economía de los distintos países. El PIB de Francia, calculado según la PPA, corresponde al 2,2 % del PIB mundial, el de Alemania al 3,4 % y el de Italia al 1,4 %, mientras que en Rusia esta cifra alcanza el 3,5-3,6 %. Esto pone fin de inmediato a todas las conversaciones sobre que el PIB ruso solo es igual al español.

«SUFICIENCIA RAZONABLE» PARA EUROPA

Cabe recordar que en 1988, en los primeros años de la perestroika, dos analistas rusos, Kokoshkin y Larionov, desarrollaron el concepto de «suficiencia razonable» aplicado a la Unión Soviética. ¿Por qué no aplicar el mismo concepto a la Unión Europea hoy en día?

El gasto militar de Rusia en 2025 será del 0,1836 %, y el de Francia, del 0,0462 % del PIB mundial estimado en PPA. Sin embargo, si se deducen los gastos del Ministerio del Interior, el gasto militar neto de Francia será del 0,0367 % del PIB mundial, es decir, aproximadamente cinco veces inferior al de Rusia. Esta diferencia entre el gasto militar de Francia y Rusia también puede explicarse por el relativo debilitamiento económico de Francia, cuya participación en el PIB mundial se redujo del 3,7 % al 2,2 % entre 1992 y 2024.

Sin embargo, el tamaño del PIB no es el único indicador importante. La proporción de la industria en el PIB es un buen indicador de la capacidad de un país para producir equipo militar. En este sentido, Francia se encuentra en una posición débil. Si comparamos la proporción de la producción industrial en el PIB, sabiendo que en 2024 era del 26,2 % en Rusia frente al 11,0 % en Francia, y si comparamos el tamaño del presupuesto de defensa (2,1 % del PIB en Francia frente al 5,3 % del PIB en Rusia en 2024), esto significaría que el volumen potencial de producción de material militar en Rusia es seis veces superior al de Francia. Si aplicamos el mismo razonamiento a Alemania, teniendo en cuenta que el PIB de Rusia en 2024 es un 16 % superior al de Alemania, la proporción de la industria en el PIB es del 21 % en Alemania y del 26 % en Rusia, y la proporción del gasto en defensa en el presupuesto alemán es del 2 % del PIB, frente al 5,3 % en Rusia, el volumen potencial de producción militar en Rusia es aproximadamente 3,8 veces mayor que en Alemania. En términos más sencillos, un país con un PIB más alto y una mayor proporción de la industria en su PIB es capaz de producir más armas y equipo militar que un país con un PIB más bajo y una menor proporción de la industria en su PIB, con el mismo porcentaje de gasto en defensa. Pero la comparación no debe hacerse entre Rusia y Francia, ni entre Rusia y Alemania. Los países de la UE están políticamente unidos, por lo que hay que sumar sus volúmenes de producción militar potencial.

Aunque los 27 países de la UE han reducido sin duda sus gastos de defensa en el pasado, la retórica belicista actual está demasiado exagerada por los medios de comunicación y los políticos. Teniendo en cuenta el PIB de Francia y Alemania, así como el de Italia, España y los Países Bajos, calculado en paridad de poder adquisitivo y la proporción de sus gastos en defensa, se puede concluir que estos países, en conjunto, pueden destinar a la defensa nacional entre el 60 % y el 65 % de los recursos que Rusia destina actualmente. Para igualar el gasto militar de Rusia y garantizar la seguridad de la UE, basta con que estos países aumenten su gasto militar hasta el 3 % del PIB, lo que supone un incremento del 50 % con respecto a la situación actual. Esto parece un objetivo legítimo y razonable.

Cualquier intento de fijarse un objetivo más ambicioso –recordemos que la prensa occidental cita cifras de gasto militar que oscilan entre el 4,5 % y el 5,5 % del PIB– significaría que no se trata de igualar el potencial, sino de obtener una ventaja cuantitativa notable. Este objetivo puede ser interpretado por los líderes rusos como provocador y agresivo y, a su vez, puede provocar esfuerzos adicionales por parte de Rusia y llevar la carrera armamentística a una nueva fase. Sin embargo, las economías de los 27 países de la UE, en primer lugar las de Alemania, Francia e Italia, no parecen estar en condiciones de entrar en tal carrera sin consecuencias económicas, sociales y políticas extremadamente negativas para los europeos.

Fuente: Kommersant

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de Salvador López Arnal

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El colapso de la red española

 

El colapso de la red española

 

INSURGENTE.ORG / 30.04.2025

 


El 9 de abril de 2025, el operador de la Red Eléctrica Española (REE), (privatizada desde 1999) afirmó que no existía riesgo de apagón eléctrico y desmentía en sus redes sociales (https:// tinyurl.com/ywa3yc6f) a la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO EU, por sus siglas en inglés) que había advertido del inminente riesgo de apagones de continuar con la política de integración desordenada de fuentes intermitentes sin contar con el respaldo suficiente.

Sólo 19 días después, la península ibérica se oscureció derivado de un problema en la red española. REE lo sabía, de hecho, ellos mismos publicaron como un riesgo las “desconexiones de generación por elevada penetración de renovables sin capacidades técnicas necesarias para el adecuado comportamiento ante perturbaciones” en su informe anual entregado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España (https://tinyurl. com/52xkapnp) en febrero pasado.

A las 11 de la noche, tiempo de Europa, no habían podido recuperar el servicio eléctrico ni la normalidad en la vida diaria. Como dato curioso, REE es una subsidiaria de Redeia, que a su vez cuenta con otra subsidiaria en Chile, país que sufrió un apagón masivo recientemente.

¿Qué pasó exactamente? Si bien el análisis final tardará mucho tiempo, lo que sabemos es que la frecuencia de la red española cayó en 0.15 hertzios a las 12:33 pm ocasionando una falla en cascada que desconectó 56 por ciento de toda la generación eléctrica. ¿Esto qué quiere decir? El sistema eléctrico es una maravilla de la ingeniería. Todos los consumidores se encuentran conectados entre sí y a todas las centrales generadoras a través de miles de kilómetros de cables y demás equipos que conforman la red. El sistema es una sola máquina que debe operar en sincronía bajo parámetros muy específicos. Uno de ellos es la frecuencia, que en España es de 50 hertzios, o 50 ciclos por segundo. El balance entre la electricidad que se genera y la que se consume debe ser casi perfecto en todo momento, de no ser así, la frecuencia se moverá del valor óptimo y una desviación, como en este caso de 0.15 hertzios (0.3 por ciento), puede colapsar el sistema.

Para prevenir lo anterior, los sistemas eléctricos cuentan con diferentes mecanismos de “protección”, uno de ellos es lo que se conoce como inercia. Las plantas generadoras síncronas (ciclo combinado, nuclear, geotermia, hidroeléctrica, etcétera) giran una turbina, muy pesada (masa rodante) y por ende con mucha inercia, para producir electricidad. Esto permite que la masa rodante actúe como un amortiguador de los constantes cambios que hay en un sistema eléctrico entre generación y consumo. En caso de perder o necesitar mayor generación, la masa rodante aporta el tiempo suficiente que permite a los operadores balancear el sistema “acelerando o frenando” (despachar) las diferentes centrales.

En un sistema normal, todas las máquinas aportan inercia y todas pueden ser despachadas conforme se requiera.

Mientras menor inercia haya en un sistema, más sensible se vuelve éste a los cambios entre generación/consumo, como los que ocasiona la generación intermitente que no es despachable, y la solar no aporta ningún tipo de inercia.

 Con todo esto en mente, ¿qué pasó minutos antes de que colapsara el sistema eléctrico español a las 12:33 pm? De acuerdo con la información disponible en la página de la REE, 61 por ciento de su generación era solar, 12 por ciento era eólica, 11.6 nuclear y lo demás, térmico.

La generación real y la pronosticada estaban en disparidad de 5 mil megavatios adicionales de energía solar que España estaba intentando exportar, pero nadie lo requería. Diferentes usuarios han reportado que los inversores de sus sistemas fotovoltaicos advirtieron de subidas de voltaje en la red (sobreproducción de energía) previo a la desconexión. Esto pudo sobrecargar una línea de transmisión con Francia y ocasionó la falla. La falla fue catastrófica ya que, al no contar con suficiente masa rodante en el sistema, nada amortiguó los cambios, y no hubo manera de estabilizarlo, y eso ocasionó que el sistema fallara en cascada al desconectar diversas centrales para evitar daños mayores. ¿Y porque no sólo se redujo la producción solar? Claro, eso sería lo lógico, desconectar los sistemas, pero en un sistema privatizado como el español, reducir la producción de electricidad, en especial de intermitentes, cuesta, y cuesta mucho dinero ya que las ganancias se encuentran protegidas por diversos mecanismos de ley.

¿Esto se puede evitar? Sí. Es sabido que a altos porcentajes de penetración de energía intermitente se deben incrementar los mecanismos de integración a la red. Esto representa costos adicionales y se les conoce como costos de integración. Cuando el porcentaje de intermitentes es mayor a 30 por ciento, cuesta más integrar que construir la generación. Y es aquí el problema. La iniciativa privada ha peleado que no se le exijan dichos mecanismos de integración, ya que eso encarece sus proyectos.

En España lo han logrado, los costos los absorbe el sistema; es decir, el consumidor final y el Estado; en México lo defendieron (¿recuerdan el famoso respaldo que se rehusaban a pagar?) y durante mucho tiempo, obligaron a la CFE a cubrir esos costos de manera gratuita.

Para cumplir los requisitos de confiabilidad y de integración de la red de intermitentes, es indispensable una planeación de largo plazo, con objetivos, pero también con responsabilidades y criterios muy claros sobre la capacidad de integración y en donde existen las condiciones para llevarlas a cabo. En un sistema privatizado como el español, eso es imposible, ya que siempre se argumenta que eso afecta la “competitividad y genera incertidumbre” a las compañías eléctricas. En un sistema como el mexicano, donde el Estado cuenta con herramientas de planificación vinculante y de implementación (como la empresa estatal) esto sí es posible. Qué bueno que se logró reformar el sistema eléctrico mexicano y que, desde el 18 de marzo, el sistema legal es otro, para que no nos pase lo que en España.

X: @aloyub

Alonso Romero. La Jornada. México.

Antonio Turiel: «El apagón se ha debido a que se ha integrado mucha energía renovable sin unos sistemas de estabilización adecuados»

El experto en Energía del CSIC explica en Onda Vasca las causas del apagón, que pone de manifiesto «La vulnerabilidad de la integración desordenada y no planificada de un montón de sistemas renovables»

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Tras el gran apagón vivido ayer, la gran pregunta hoy es por qué se produjo. Hoy en Onda Vasca con Txema Gutiérrez hemos buscado explicaciones con el físico, matemático y experto en Energía del CSIC Antonio Turiel, que ha sido muy claro: «El problema fundamental no es tanto la caída como la inestabilidad de la red, que este es un problema que llevamos explicando ya desde hace tiempo. La razón es que se ha integrado mucha energía renovable sin los receptivos sistemas de estabilización que se tendrían que haber colocado y que además por normativa ahora es obligatorio colocar».

En el momento en el que se produjo el apagón, explica Turiel, «se estaba produciendo mucha energía fotovoltaica que, por sus características técnicas, reacciona mal a los cambios de demanda. El problema que hay con el sistema eléctrico es que tú tienes que ir siempre anticipándote a  los cambios de demanda y la fotovoltaica no es muy flexible en ese sentido, pero eso se compensa si pones una serie de aparatos que obviamente son caros y que sirven para estas veces, para que esto pueda funcionar así. Como no se ha hecho, en un momento dado, la mayor parte de la electricidad de España se estaba suministrando con fotovoltaica, que es un poco inflexible y no se supo adaptar y entonces, ¿qué pasó? Que empezaron a caer unos sistemas y se produjo una caída en cascada que, por cierto, tampoco tendría que producirse, porque cuando un sistema se sobrecarga, puede desconectar una subred para protegerse, para no quemarse, pero en vez de eso, lo que fue haciendo fue pasar el fardo de unas a otras y fueron cayendo todas en cascada porque no podían asumir eso».

Los podcast de Txema Gutiérrez

La presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, riéndose de un posible apagón hace unas semanas (Video)

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LOS RUSOS CORTAN EL "CAMINO DE LA VIDA" EN EL DONBASS. CAE BILOVODY EN S...

jueves, 1 de mayo de 2025

Oprobio de esclavistas: negros y culíes

 

Sustraídos de su tierra, llevados a un lugar donde son explotados para enriquecimiento de unos pocos empresarios. Es una historia recurrente en los últimos siglos, y la esclavitud en las Antillas españolas es una de sus expresiones más evidentes. La burguesía catalana de la época no fue ajena a ese comercio.


Oprobio de esclavistas: negros y culíes

 

Higinio Polo

El Viejo Topo

1 mayo, 2025 



Este es el artículo en abierto de la revista El Viejo Topo (no. 448) de mayo 2025. Pinchar aquí para ver más.

Sustraídos de su tierra, llevados a un lugar donde son explotados para enriquecimiento de unos pocos empresarios. Es una historia recurrente en los últimos siglos, y la esclavitud en las Antillas españolas es una de sus expresiones más evidentes.


Millones de seres humanos fueron secuestrados en África y enviados como esclavos a América. Los mercaderes que organizaron ese vil comercio desde Gran Bretaña, Francia, Holanda, Portugal, España, se enriquecieron durante generaciones. La hipocresía con la que actuaron fue tan feroz que, aunque en 1820 esa trata fue prohibida, los gobiernos la permitieron, para seguir disponiendo de esclavos en las plantaciones e ingenios, en el tendido de ferrocarriles y en el servicio doméstico. Aunque la vergüenza por ese pasado esclavista de tantos burgueses siempre se ha intentado ocultar en Cataluña, y en el resto de España, una pequeña exposición en las viejas Drassanes barcelonesas (La infamia. La participación catalana en la esclavitud colonial) lo recuerda ahora.

La esclavitud y la trata de seres humanos continuó tras la prohibición, y ese comercio siguió realizándose durante todo el siglo XIX a la vista de todos con la complicidad de gobiernos y burgueses y de la monarquía de los Borbones, como hizo María Cristina de Borbón. Muchas fortunas españolas se levantaron con el comercio de seres humanos y la esclavitud, y algunas de ellas siguen existiendo. El tráfico de esclavos enriqueció a la burguesía catalana, como a muchos burgueses del resto de España que también participaron en ese negocio infame: bandas armadas raptaban a los africanos, incluidas mujeres y niños, y en las costas atlánticas los vendían a comerciantes europeos que se encargaban de su traslado en barcos de la muerte: una cuarta parte de los cautivos podía morir durante el viaje, y sus cadáveres eran arrojados al mar. Los negros viajaban hacinados hasta las Antillas, al Brasil y a América del norte. Entre los traficantes de esclavos catalanes se encontraban personajes como Pere Manegat, Francesc Canela, Bonaventura Vidal, José de Bérriz, Gaspar Roig, Antoni Vinent, Esteban Gatell, Domènech Mustich, Josep Ramon Milà de la Roca, Francesc Rovirosa, Pau Freixas Ribalta, Pere Sala, Cristòfol Roig Vidal, Joan Surís, Miquel Biada, Josep Vidal Ribas, Vidal Frères, que actuaron desde Guinea Bissau, el Congo, Nigéria, Benin, Angola, Gabón, Madagascar, Zanzíbar e incluso desde la isla de la Reunión en el océano Índico. Los rastros familiares de los esclavistas llegan hasta nuestros días: Joan Mas Roig y Pere Mas Roig (antepasados de quien fue presidente de la Generalitat, Artur Mas) y Gaspar Roig Llenas fueron capitanes negreros, y Joan Güell Ferrer se enriqueció con el trabajo esclavo en Cuba para crear más tarde en Barcelona la gran fábrica textil del Vapor Vell y seguir lucrándose después con la explotación obrera. Y un personaje como el general Prim i Prats, que llegó a ser presidente del gobierno español, reprimió las protestas de los esclavos de Puerto Rico. La trata de esclavos enriqueció a traficantes pero también a armadores de barcos, a financieros, a industriales, a comerciantes.


¡Consultar aquí la revista de mayo!


Cuando, en 1868, caía un reinado Borbón, España era el único país europeo que seguía manteniendo la esclavitud en las colonias americanas, entonces reducidas a Cuba y Puerto Rico, pero la presión para abolirla aumentaba en muchos sectores de la población. La revuelta en Cuba contra la dominación colonial española hizo que en Barcelona la burguesía se organizase para responder a las demandas de libertad de los cubanos, muchos de ellos esclavos negros. Barcelona no era la única ciudad donde la burguesía rechazaba la abolición de la esclavitud en las colonias: también lo hacía en Madrid, Bilbao, Valencia, Cádiz o Sevilla. Aunque, tras el destronamiento de la corrupta monarquía de Isabel II, la formación del primer gobierno del Sexenio Democrático ofrecía la esperanza de que España aboliese por fin la esclavitud. Pero el final tardaría en llegar casi veinte años más.

En Barcelona los indianos esclavistas se agruparon para defender la esclavitud en el Círculo Hispano-Ultramarino, cuyo primer presidente fue el negrero Joan Güell (su hijo Eusebi se convirtió en uno de los hombres más ricos de Europa y en mecenas de Gaudí) y el vicepresidente Antonio López, marqués de Comillas y consuegro de Güell, acompañados por muchos de los más relevantes burgueses catalanes: Josep Canela Raventós, Josep Amell Bou, Josep Ferrer Vidal, Tomás Ribalta Serra, Josep Munné Nugareda, Isidre Gassol Civit, Josep Antoni Salom, Melchor Ferrer, y por juristas como Manuel Duran y Bas, aquel peculiar personaje que organizaba «concursos de culos» (femeninos, claro) en su casa del Portal de l’Àngel barcelonés. El Círculo Hispano-Ultramarino instaló su sede en locales del Ateneo Barcelonés de la calle Canuda, y su rechazo a la abolición de la esclavitud (¡declarando al mismo tiempo que eran contrarios a ella!) fue asumida por gran parte de  la burguesía catalana que se vanagloriaba además declarando que se oponían a la abolición porque prohibirla dañaría a los propios esclavos, incapaces de gobernarse por sí mismos, al tiempo que alardeaban de su voluntad de servicio al país, su patriotismo y su probada generosidad. Crearon también el Banco Hispano Colonial para financiar expediciones militares para luchar contra los rebeldes cubanos, y cuyas antiguas sedes permanecen hoy en la barcelonesa plaza de Cataluña y en la Vía Layetana. El banco tuvo como accionistas fundadores a Antonio López, Manuel Girona, Camilo Fabra Fontanils, Antonio Borrell Folch, y Eusebi Güell, hijo de Joan Güell y sus operaciones y negocios, con el favor del Estado, favorecieron a la Compañía de Tabacos de Filipinas, la Sociedad Española de Construcción Naval, la Sociedad General de Aguas de Barcelona y la Compañía Trasatlántica, entre otras, y el gran negocio de la abertura de la Via Laietana barcelonesa («la reforma») que expulsó del centro de la ciudad a miles de trabajadores, derribando sus casas. También defendían la esclavitud instituciones burguesas tan relevantes como la Junta del Comercio y el Fomento de la Producción Nacional (que confluyó en 1889 en el actual Foment del Treball Nacional), así como la Liga Nacional de Barcelona. Esta última surgió en 1872: tres mil burgueses, propietarios y profesionales se reunieron en la Llotja de la plaza Palau para fundarla, haciendo fe de su defensa del esclavismo. Ese mismo año tuvo lugar, en diciembre, la primera manifestación en la capital catalana que reclamó la abolición de la esclavitud ante la antigua Aduana, sede del abolicionista gobernador civil Joaquim Fiol Pujol. Se había prohibido el tráfico de esclavos en 1820, pero no la esclavitud, y la primera vez que se abolió (en el territorio español de la época) fue en la Asamblea de Guáimaro, en la provincia cubana de Camagüey en 1869, promulgando también la primera Constitución cubana, aunque en plena guerra contra la colonia. En la península, durante el Sexenio Democrático, primero se promulgó la moderada Ley Moret de 1870 (ley de «libertad de vientres», que concedía la libertad a los hijos que tuviesen en el futuro las esclavas negras),  y después la proclamación de la I República hizo posible, con el presidente Estanislau Figueras, la abolición de la esclavitud en Puerto Rico en 1873 (dos mil propietarios tenían entonces esclavos en la isla), que no llegó para Cuba hasta 1886 (en 1880, con Cánovas, se aprobó una primera ley) aunque el abogado barcelonés y ministro de Ultramar, Santiago Soler Pla, y el presidente Castelar, lo intentaron antes sin éxito.

El historiador Martín Rodrigo ha demostrado que los burgueses catalanes compartían las ideas de personajes como José Ferrer de Couto que publicó un libro en defensa de la esclavitud y que consideraba una «acción humanitaria» el tráfico de esclavos… porque les evitaba así la penosa vida en África e incluso les salvaba de una probable muerte a manos de otros africanos. No fue el único. Josep Puig Llagostera, empresario textil y diputado en Madrid, contrario a la  abolición de la esclavitud, llegó a afirmar: «Húndanse los principios, pero sálvese el país». También Romero Robledo, que después sería ministro con Cánovas y se mostraría contrario al sufragio universal, mantuvo en la discusión parlamentaria de la Ley Moret que las condiciones de los esclavos en Cuba y Puerto Rico las «envidian los trabajadores libres».

En realidad, aquellos esclavistas querían salvar su riqueza, como Antonio López, marqués de Comillas, y todos los que colaboraban en las campañas del Círculo Hispano-Ultramarino, y defendían con pasión la «integridad de la patria» para seguir conservando así sus negocios en las colonias americanas, africanas (Guinea, y desde 1884, el Sáhara español) y asiáticas (Filipinas, islas Marianas y Guam, e incluso las disputadas islas Carolinas) y el trabajo forzado de los esclavos. Igual opinaban muchos relevantes personajes de la época: en el año de la muerte del marqués de Comillas, el alcalde de Barcelona, Rius y Taulet, encargó un monumento en bronce a Venancio Vallmitjana para honrarlo: el cascajo estuvo junto a la Llotja hasta la guerra civil y aunque los anarquistas de la CNT lo destruyeron, con justicia, el nuevo alcalde franquista de la ciudad tras la guerra civil, Miquel Mateu Pla, hizo instalar de nuevo la estatua a Antonio López, obra del escultor fascista Frederic Marès que también reconstruyó el monumento a Joan Güell que sigue presidiendo en Barcelona el cruce de la Rambla de Cataluña y la Gran vía de las Corts.

Aquellos indianos, traficantes y negreros, y sus descendientes, disfrutaron de la riqueza conseguida con la venta y explotación de esclavos africanos, cuyas vidas no les importaban. El escritor cubano Alejo Carpentier resumió así su existencia: «el negro que no moría por enfermedad o a causa de un castigo, acababa pegado a una  talanquera, hecho hueso y pelo». Así, con esas riquezas fruto del trabajo esclavo, el nuevo Eixample barcelonés se llenó de fastuosas mansiones, y el dinero llegó también a las obras de Gaudí con la mano de Eusebi Güell, a la Exposición Universal de 1888, el palau Marc de la Rambla, hasta los edificios de los «porxos d’en Xifré», gran operación inmobiliaria que levantó Josep Xifré Casas con la riqueza acumulada en Cuba. Todo fue posible gracias al comercio, la trata y la explotación de esclavos, y no querían perder esa bicoca: en 1868, la campaña de la burguesía para combatir la insurrección en Cuba y preservar sus negocios consiguió enrolar a tres mil quinientos voluntarios catalanes para enviarlos a luchar contra los cubanos que querían abolir la esclavitud y liberarse de España, en una expedición impulsada por Antonio López y organizada por la Diputación presidida entonces por Víctor Balaguer Cirera y después por Anicet Mirambell Carbonell. Y, aunque en otros países europeos ya se había aceptado poner fin a la esclavitud, la burguesía catalana se resistió hasta el final. De hecho, España fue el último país europeo en abolir la esclavitud.

En Cuba, los traficantes abrían su mercado de esclavos y los propietarios los enviaban a los ingenios azucareros, a la zafra de la caña dulce, o a cualquier otra ocupación. Los españoles no escatimaron ambición para enriquecerse: hacia mediados del siglo XIX, solamente en Cuba poseían 1.365 ingenios y plantaciones, todas con esclavos, donde producían azúcar y aguardientes a partir de la caña. La opulencia de los negreros era insultante, como mostraban Josep Carbó Martinell, de Sant Feliu de Guíxols; Josep Riera Romeu, de Sitges; Josep Antoni Marquès Torrents, Teresa Sicart Soler, Salvador Samà Martí y Pau Soler Morell, todos de Vilanova y la Geltrú; y Tomàs Ribalta Serra y Pau Lluís Ribalta Serra, de Barcelona. Entre muchos otros.

La dignidad del ser humano y la abolición de la esclavitud fueron defendidas por Pi i Margall, por Laureà Figuerola (el creador de la peseta), Santiago Rusiñol, Joaquim Maria Sanromà. Y también por Clotilde Cerdà Bosch (relevante arpista e hija del creador del Eixample barcelonés, Ildefons Cerdà), que luchó por los derechos de las mujeres y contra la pena de muerte y la esclavitud; y por el editor Antonio Bergnes de las Casas. Tantos burgueses catalanes se beneficiaron del tráfico de esclavos que hizo fortuna una copla:

 

«Desde el fondo del barranco,

dice el negro con afán:

Dios mío, quién fuera blanco,

aunque fuera catalán».

 

Cuando surgieron dificultades con la trata de esclavos negros, aquellos burgueses que levantaron grandes mansiones en Barcelona los sustituyeron por chinos, llamados culíes. Se aprovechaban de la miseria en la China imperial, cuando las potencias occidentales querían repartirse el país a dentelladas y Gran Bretaña era la traficante de drogas e imponía las guerras del opio. La Real Junta de Fomento, creada en Cuba en 1832, organizó la operación para trasladar chinos pobres a las Antillas, con contratos o en ocasiones a la fuerza. Desde mediados del siglo XIX, y en apenas veinticinco años, llevaron a Cuba más de 150.000 chinos, a los que también esclavizaron: a cambio del pasaje de barco debían trabajar prácticamente gratis durante años, con interminables jornadas, por unas monedas. Incluso entre las asociaciones secretas de ñáñigos se integraron algunos chinos. Los ñáñigos eran esclavos negros llevados por los españoles desde África que habían formado sociedades secretas en Cuba para ayuda mutua. Los chinos llegaron para trabajar en las plantaciones de caña, ante los problemas de los traficantes para suministrar esclavos africanos a los propietarios españoles. Así, quienes llegaron eran chinos pobres, culíes, a quienes condenaban a trabajos inhumanos en las fincas cubanas y a quienes los capataces de los amos azotaban y castigaban como a los negros. El 3 de junio de 1847 llegó a La Habana una fragata española, la Oquendo, con 206 chinos de Cantón. Fueron los primeros. Los barcos españoles zarpaban de Cádiz (de la naviera de Ignacio Fernández de Castro), Sevilla, Santander y llevaban mercaderías a las Filipinas; de vuelta, embarcaban trabajadores chinos en Macao, y bordeando África llegaban a Santa Elena en el océano Atlántico y después a Cuba. El naviero Fernández de Castro llegó a controlar la llamada «carrera de China» para el envío de decenas de miles de culíes desde las cochiqueras de Macao a La Habana y también al Perú, y acumuló una fortuna con ese tráfico miserable, donde a veces la cuarta parte de los chinos embarcados, hacinados, a quienes identificaban con números, morían durante la travesía a causa de las durísimas condiciones del viaje. En La Habana eran vendidos por trescientos pesos y trasladados a los ingenios, a plantaciones de caña de azúcar y para la recogida de guano. Tras los primeros cantoneses, llegaron otros, y con los años se convertirían en una de las poblaciones chinas más importantes de América: no en vano, el barrio chino habanero ocupa cuarenta manzanas, más de treinta hectáreas. Y en Regla, al otro lado de la bahía de La Habana, todavía se conserva el barracón donde encerraban a los culíes y a los esclavos africanos para ser después vendidos a los propietarios de ingenios y plantaciones, y para trabajar como criados de las casas burguesas. Como los africanos, los chinos crearon sociedades de apoyo mutuo. Después, ya desde 1868, miles de chinos se incorporaron a las fuerzas que luchaban por la independencia de Cuba, y adoptaron nombres españoles, destacando hombres como el teniente Pío Cabrera, el capitán José Tolón, el comandante Sebastián Siam y el teniente coronel José Bu Tak.

La larga mano de los Estados Unidos, con su dilatada historia de esclavos, llegó en 1898, apoderándose de Cuba y Puerto Rico, y los negros y chinos no vieron cambiar sus vidas: los gobiernos cubanos impuestos por Washington los trataron como los estadounidenses explotaban a los negros y chinos en el norte, y como antes los habían tratado los esclavistas españoles. Los Estados Unidos tenían experiencia: junto a la larga esclavitud de los negros, buena parte de los chinos llegaron para trabajar, en durísimas condiciones, en el tendido del ferrocarril transcontinental y, encima, fueron discriminados. Todavía en 2012, la Cámara de Representantes aprobó una resolución expresando disculpas por la infame Ley de Exclusión China de 1882, y por otras leyes y disposiciones que discriminaron a los chinos trasladados a Estados Unidos con el mismo sistema que a Cuba. La ley fue ampliada varias veces, endureciendo las condiciones, y estuvo en vigor durante sesenta años, privando a los chinos de derechos, sin otra justificación que su origen.

Tras 1898, en el periodo marcado por la enmienda Platt y el dominio estadounidense, destacaron otros revolucionarios chinos-cubanos, como José Wong, que fue asesinado en 1930 por los sicarios de la dictadura de Machado. Su nombre fue adoptado por la brigada José Wong de la milicia cubana en los primeros años con Fidel Castro, y otros muchos lucharon con los guerrilleros de Sierra Maestra. La espantosa miseria de los trabajadores negros y de los chinos en los años del machadato y de Batista terminaron con el triunfo de la revolución. Tras 1959, tres chinos-cubanos llegarían a ser generales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias: Armando Choy, Gustavo Chui y Moisés Sío Wong.

La larga y agotadora historia de los negros y culíes llegó también a la literatura y a la cultura popular. En 1933, Alejo Carpentier publicó en Madrid su novela Écue-Yamba-Ó (¡en una editorial fundada por Negrín, Álvarez del Vayo y Araquistain!). La había escrito seis años antes en la cárcel de La Habana, condenado por sus ideas comunistas. En ella describe la vida miserable de los trabajadores en los ingenios azucareros, y en el capítulo 32 el negro Menegildo Cué, el personaje principal, preso en La Habana durante la presidencia de Alfredo Zayas, asiste a una imaginaria corrida en el patio de la prisión, entre el negro Matanzas y el chino Hoang-Wo. Aunque los primeros días en la cárcel, Menegildo “prefería permanecer en un rincón del patio, oyendo «la charla de los cinco ñáñigos —miembros del Sexteto Boloña—, condenados por «bronca tumultuaria»”.

Las vueltas de la vida. Alejo Carpentier juntando a Menegildo con el negro Matanzas y el chino Hoang-Wo, también presos, y recordando al Sexteto Boloña, el grupo de músicos cubanos, ñáñigos, según el escritor. Uno de los miembros del Sexteto era José Manuel Incharte, el chino, y el cantante, Abelardo Barroso, un negro, como los otros. Alfredo Boloña, que daba nombre al grupo, era un enano jorobado de apenas un metro de altura, músico excepcional, ñáñigo como el resto de sus compañeros, negros o mulatos. En su triste «Aurora en Pekín», que seguramente aludía a un amor perdido en algún garito habanero llamado como la ciudad china, el Sexteto evoca las vidas de tantos negros y chinos:

 

«Cuando me enteré

que Aurora estaba en Pekín

juré por Dios cuando te perdí

rallarme los ojos

borracho el semblante

que tomaba el tranvía».

 

También Compay Segundo cantaba un son, el primero que compuso, hacia 1922:

 

“China tú eres la causa,

la única causa de mi dolor.

China, tú me has robado mi corazón”,

 

El repugnante comercio de negros y culíes que enriqueció a los esclavistas españoles (La infamia, en la exposición de las Drassanes) ensucia todavía muchos edificios y calles de Barcelona.

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Algunos datos necesarios para entender el apagón. +++ [Tranquilidad ruego. A sí sea, en este día del Señor. Nadie se me alborote, que las cosas son como son, porque el lenguaje cristiano cuando se habla en cristiano es la mar de clarito. Y así, un ladrón es un ladrón; dos ladrones son dos ladrones; un cúmulo de ladrones es un cúmulo de ladrones y los interfectos-alicates de las fotos que se exponen, si bien son los rostros visibles y responsables directos del empeoramiento de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población, no son todos los que son, porque por ejemplo, en la foto no está el Rey ni Santiago Abascal ni Mariquita La yeyé, que son otros tantos buenos alicates, cada uno en lo suyo, las cosas como son, pero todos contra los únicos que crean cuanta riqueza existe que son los trabajadores y que fueron antes los jubilados. Vea, pues, quien tenga cabeza para ver, que si no nada, porque ya me contarán ustedes adonde podemos ir los trabajadores si ni siquiera tenemos cabeza para ver.]

 

Algunos datos necesarios para entender el apagón

 

Insurgente.org /  01.05.2025

 


 Pinceladas:

REDELA (Red Eléctrica) está en un 80% en manos de empresas e «inversores» privados.

Se privatizó en 1999 con el gobierno de Aznar, pero ya en 1988 el gobierno «socialista» del PSOE de Felipe González comenzó la desinversión de la estatal Endesa, vendiendo el 25%.

Su labor es transportar la energía por todo el país y distribución luego (por empresas contratadas)

En 2022 se hizo una reforma de la Ley para que la SEPI (pública) se pudiera quedar solo con el 10%. Actualmente la participación del Estado es del 20%, Cabe destacar que la empresa buitre BlackRock y Amancio Ortega (Inditex) tiene el 5% respectivamente. A partir de ahí, hay accionistas minoritarios como Bank of America, BNP,  Deutsch Bank, HSBC, JP Morgan, UBS…

Entre 2011 y 2020 los beneficios fueron de 60.00 millones. Los agraciados con el premio : Endesa, Iberdrola, Naturgy, Repsol y Enagas-

Felipe González fichó por Gas Natural (ahora Naturgy) en 2010 y estuvo hasta 2015, cobrando 10.000 euros por mes como Consejero, mientras que José María Aznar fue contratado por Endesa entre 2011 y 2014, cobrando 12.000 euros como Consejero. Hay una pléyade de ministros beneficiados….



Acebes, Ángel (Iberdrola). Ex ministro del Interior y ex secretario general del PP. Miembro del consejo de administración de Iberdrola. 216.000 euros.

Aracama, José María (Gamesa). Ex consejero de Economía y Hacienda de Navarra. Consejero independiente. 100.000 euros.

Amador, Ángeles (Red Eléctrica). Ex ministra de Sanidad del PSOE. Consejera externa independiente. 182.000 euros.

Atutxa, Juan María (Iberdrola). Ex consejero del Interior del País Vasco con el PNV. Consejero de Iberdrola Ingeniería y Construcción. 46.300 euros (estimación).

Aznar, José María (Endesa). Ex presidente del Gobierno. Asesor externo de Endesa. 200.000 euros (estimación).

Azpilicueta, Manuel (Solaria). Vicepresidente del Instituto Nacional de Industria con Adolfo Suárez. Consejero independiente de Solaria. 75.000 euros (estimación).

Becerril, Carmen (Acciona). Ex directora general de Política Energética y Minas con el PP. Directora general de internacional de Acciona. Sueldo no público.

Borbón-Dos Sicilias, Carlos (Abengoa). Primo de Juan Carlos I. Consejero independiente de Abengoa Solar. Salario no público.

Borrell, Josep (Abengoa). Ex ministro de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente y ex presidente del Parlamento Europeo. Consejero independiente externo. 300.000 euros.

Boyer, Miguel (Red Eléctrica). Ex ministro de Economía del PSOE. Consejero externo independiente. 153.000 euros.

Cabanillas, Pío (Acciona). Ex director general de RTVE y ex portavoz del Gobierno. Director general de imagen corporativa y marketing global de Acciona. Remuneración no pública.

Cobo Cobo, Santiago (Gas Natural Fenosa). Marido de Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz. Consejero independiente de Gas Natural Fenosa. 138.500 euros.

Cuevas Tello, Ana (Red Eléctrica). Ex jefa de gabinete del secretario de Estado de Energía y Desarrollo Industrial e hija de José María Cuevas, el ex presidente de la CEOE. Directora de Asuntos Corporativos y Relaciones Institucionales. Sueldo no público.

De Vicente-Tutor, Manuel(Solaria). Ex director del gabinete del director general de la Agencia Tributaria. Secretario del consejo de Solaria. Sueldo no público.

Domínguez Abascal, José (Abengoa). Ex secretario general de Universidades, Investigación y Tecnología de la Junta de Andalucía. Secretario general técnico de Abengoa. Sueldo no público.

Espinosa de los Monteros, Carlos (Acciona). Ex vicepresidente del Instituto Nacional de Industria. Consejero independiente. 175.000 euros.

Fernández-Cuesta, Nemesio (Gas Natural Fenosa). Ex secretario de Estado de Energía y Recursos Minerales. Consejero dominical en nombre de Repsol. 126.500 euros.

Folgado, José (Red Eléctrica). Ex secretario de Estado de Energía, de Economía y de Presupuestos. Presidente de Red Eléctrica. 650.000 euros.

González, Felipe (Gas Natural Fenosa). Ex presidente del Gobierno. Consejero independiente (hasta abril). 126.500 euros.

González, Miriam (Acciona). Esposa de Nick Clegg, viceprimer ministro británico. Consejera independiente. 125.000 euros.

Hernández Mancha, Antonio (Enagás). Ex líder de Alianza Popular. Consejero independiente de Enagás a falta de confirmación por la Junta. 64.000 euros (estimado).

López del Hierro, Ignacio (Iberdrola). Marido de Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha. Consejero de Iberdrola Inmobiliaria e Iberdrola Ingeniería. 75.000 euros (estimado.)

Madí, David (Endesa). Ex secretario de comunicación y estrategia de Convergència Democràtica de Catalunya. Presidente del consejo asesor de Endesa en Cataluña. 25.000 (estimado).

Majó Cruzate, Joan (Endesa). Ex ministro de Industria con el PSOE. Miembro del consejo asesor de Endesa en Cataluña. 25.000 euros (estimado).

Marín, Manuel (Iberdrola). Ex presidente del Congreso de los Diputados y ex vicepresidente de la Comisión Europea. Presidente de la Fundación Iberdrola. Sueldo no público.

Martín Villa, Rodolfo (Endesa). Ex vicepresidente del Gobierno con la UCD. Presidente de honor de Endesa. Sin remuneración.

Martínez-Rico, Ricardo(Abengoa). Ex secretario de Estado de Presupuestos y Gastos. Consejero independiente. 136.000 euros.

Medel, Braulio(Iberdrola). Ex viceconsejero de Economía de la Junta de Andalucía. Consejero independiente de Iberdrola. 297.000 euros.

Oreja Arburua, Marcelino (Enagás). Ex eurodiputado e hijo del ex comisario europeo de Energía. Consejero delegado de Enagás. 423.000 euros.

Padrol Munté, Heribert (Gas Natural Fenosa). Ex número dos de la lista de CiU al Congreso. Consejero dominical por Criteria CaixaHolding. 126.500 euros.

Palacio, Ana (EDP y Enagás). Ex ministra de Exteriores. Consejera independiente de EDP y consejera de Enagás a falta de confirmación por la Junta. 100.000 euros (estimación).

Pérez Simarro, Ramón (Enagás). Ex director general de la Energía. Consejero independiente. 72.000 euros (estimación).

Roca Junyent, Miquel (Endesa). Ex portavoz de CiU en el Congreso, padre de la Constitución y abogado de la infanta Cristina. Consejero independiente. 308.378 euros.

Rupérez, Javier (Abengoa). Ex diputado y ex embajador en EEUU. Consejero de Abengoa Bioenergy. 25.700 euros (est).

Salgado, Elena (Endesa). Ex ministra de Economía. Vocal del consejo de administración de Chilectra. 60.000 euros (est).

Sendín, Paloma (Red Eléctrica). Ex directora general de Minas. Consejera independiente. 153.000 euros.

Solana, Luis (Abengoa). Ex diputado socialista, ex director de RTVE y hermano del socialista Javier Solana. Consejero de Abengoa Bioenergy. 25.700 euros (estimado).

Solana, Gonzalo (Enagás). Ex presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia. Consejero independiente a falta de confirmación por la Junta de Enagás. 64.000 euros (estimado).

Solbes, Pedro (Enel). Ex ministro de Economía y ex comisario europeo. Consejero de Enel (accionista de referencia de Endesa). 132.000 euros.

Terceiro Lomba, José (Abengoa). Subsecretario de la presidencia del Gobierno. Vicepresidente ejecutivo de Abengoa en representación de la empresa Aplidig SL. 3.099.000 euros.

Tocino, Isabel (Enagás). Ex ministra de Medio Ambiente con el PP. Consejera independiente a falta de confirmación por la Junta de Enagás. 64.000 euros (estimado).

Valero, Luis (Enagás). Ex secretario general de Industria. Consejero independiente a falta de confirmación por la Junta de Enagás. 64.000 euros (estimado).

Verde, Juan(Abengoa). Asesor de Barack Obama. Consejero de Abengoa Bioenergy. 25.700 euros (estimado).

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LAS TROPAS RUSAS A LAS PUERTAS DE DNIPROPETROVSK.COLAPSA LA DEFENSA UCRA...