viernes, 18 de abril de 2025

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GIRÓN: La derrota que el imperialismo yanqui aún no ha digerido

 

GIRÓN: La derrota que el imperialismo yanqui aún no ha digerido


En menos de 72 horas, el Ejército Rebelde y las Milicias derrotaron de manera implacable la invasión mercenaria e imperialista

 

INSURGENTE.ORG / 18.04.2025

 

En abril de 1961, Cuba vivió dos acontecimientos muy relevantes para su Historia, y también para todos los pueblos de América Latina; no por gusto, el compañero Fidel expresó que “a partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres”. Uno de los acontecimientos fue la proclamación —el día 16— del carácter socialista de la Revolución, y el otro, tres días después, lo que se entiende como la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina.

Eso es lo que normalmente se dice, pero en realidad los yanquis encajaron su primera derrota con el triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959. Hasta entonces y durante casi sesenta años, Cuba había sido una neocolonia norteamericana; Fulgencio Batista, apoyado por la CIA, un presidente títere al servicio del imperio; y el ejército del tirano no era otra cosa que una especie de “filial” del ejército imperialista destinado a proteger los grandes privilegios de los capitalistas yanquis en la Isla, nunca los del pueblo… Y, en la fecha indicada, todos esos elementos fueron implacablemente vencidos por un ejército popular que nació del pueblo y se desarrolló con el pueblo: el Ejército Rebelde.

La de Girón, pues, no fue la primera derrota, sino la segunda. El propio compañero Fidel lo llegó a expresar de manera bastante clara el 6 de junio de 1976, en su discurso central por el XV aniversario del MININT, en La Habana. Esto es lo que dijo el Comandante: “Ese imperialismo era todopoderoso y estaba invicto en la historia de este continente.

Podemos decir, desde luego, que la primera derrota de ese imperialismo fue precisamente la Revolución Cubana. Se ha dicho que Girón fue la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina, pero Girón fue parte de esa lucha, parte de nuestra Revolución; en realidad, pudiéramos decir que la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América Latina fue la Revolución Cubana”.

Al principio el gobierno estadounidense mostró menosprecio a la Revolución. Fue incapaz de entender que, frente a sus propias narices, una revolución social podía salir hacia adelante. Pensaron que, llegado el momento oportuno, ésta sería fácil de ser destruida. Tenían en mente, quizá, a la Guatemala de Jacobo Arbenz, que fue derrocado en 1954 tras anunciar una Reforma Agraria que favorecía al campesinado guatemalteco y perjudicaba seriamente a los perversos intereses de la United Fruit Company norteamericana. Pero se equivocaron, la Revolución Cubana continuó caminando sin desviar su rumbo. Y este insólito hecho cambió el sentimiento de los gobernantes norteamericanos para con la Revolución: del simple menosprecio pasaron a experimentar un sentimiento de odio. Entonces los imperialista yanquis comenzaron a utilizar todo tipo de “herramientas” para tratar de acabar con la humillación que la permanencia revolucionaria les infligía, así como con el ejemplo emancipador que, por añadidura, ésta “exportaba” a todos los pueblos de América. Recurrieron a la guerra económica, al sabotaje y a la subversión… e incluso a la ya mencionada invasión mercenaria, materializada en Playa Larga y Playa Girón.

Así, el 17 de marzo de 1960, el por aquel entonces presidente de los Estados Unidos, Eisenhower, aprobó un plan militar elaborado por la CIA, cuyo presupuesto inicial era de 4.400.000 dólares. La finalidad del mismo no era otra que la de invadir Cuba, derrocar al gobierno revolucionario y retomar el control de la Isla.

Los mercenarios reclutados para la invasión fueron adiestrados en la isla de Useppa, muy próxima a Naples, Florida. De ahí fueron trasladados a Fort Gulick, zona del Canal de Panamá, y después a la Base Trax de Guatemala. De esta Base se les trasladó por aire a Puerto Cabezas, Nicaragua —unas 250 millas más cerca de Cuba que la última instalación—, no sin antes destruir todos los archivos de la Brigada y demoler el campo de adiestramiento y las barracas utilizadas.

El general y presidente de Nicaragua, Luis Somoza, se encargó de despedir a la expedición mercenaria. “Tráiganme un par de pelos de la barba de Castro”, dijo, cuando ésta subió a bordo de los barcos próximos a zarpar rumbo a Cuba.

Reemplazado Eisenhower en la presidencia del gobierno por John F. Kennedy, fue éste quien asumió la responsabilidad de la invasión, escogiendo la fecha del inicio para el 17 de abril de 1961, tras haberla pospuesto en varias ocasiones.

El 15 de abril, como preámbulo, ocho aviones repartidos en tres escuadrillas partieron de Puerto Cabezas, Nicaragua, para bombardear el aeropuerto de Ciudad Libertad, la base aérea de San Antonio de los Baños y el aeropuerto Antonio Maceo de Santiago de Cuba. Los ataques de los aviones estadounidenses, que estaban camuflados con el emblema de la Fuerza Aérea Cubana, fueron respondidos por jóvenes artilleros, muriendo doce de ellos como resultado de la heroica defensa. Fue durante el discurso-homenaje a estos jóvenes —un día después de los citados bombardeos— cuando Fidel, ante decenas de miles de milicianos armados, proclamó el carácter socialista de la Revolución:

“Eso es lo que no pueden perdonarnos: que estemos ahí en sus narices. ¡Que hayamos hecho una Revolución Socialista en las propias narices de los Estados Unidos!”

La noche de ese mismo día —el 16 de abril— la armada de la invasión se concentró al sur de Cuba. Dos embarcaciones propiedad de la Marina de Guerra de Estados Unidos, el Bárbara J y Blagar, muy bien artillados, brindarían apoyo al desembarco.

Cerca de los navíos permanecía fondeada una agrupación de choque de la flota del Atlántico: el portahelicópteros Boxer, los portaaviones Essex y en las cercanías el Sangri La; los destructores Murray, Conway, Coney, Eaton y el Wailer. Dos submarinos navegaban frente a las costas cubanas.

La brigada comprendía 1.511 hombres, todos ubicados en los barcos, con la excepción de un batallón de infantería aerotransportadora de 177 personas —la cursiva es de Luis Báez.

La invasión se produjo en la madrugada del lunes 17 de abril. El gobierno norteamericano tenía previsto anunciar un gobierno provisional, al cual pensaban presentar después de que los invasores hubiesen permanecido 72 horas en suelo cubano. La solicitud del reconocimiento de la Organización de Estados Americanos —OEA— y la ayuda militar del exterior también entraban dentro de sus planes.

Pero los invasores no llegaron a las 72 horas previstas, como tampoco lograron el levantamiento interno pronosticado por los analistas de la CIA, ya que sucedió justo lo contrario: el incondicional apoyo del pueblo a su Revolución. Siendo la respuesta del Ejército Rebelde y las Milicias rápida y contundente, a las 5:30 p.m. del miércoles 19 las fuerzas invasoras ya habían sido derrotadas.

Fidel —entonces primer ministro— dirigió las operaciones de defensa desde el mismo escenario de los combates —llegó a hundir un barco, el “Houston”, a cañonazos— y, como no se sabía los derroteros que iba a tomar la contienda, el Comandante en Jefe situó al frente de las provincias orientales, centrales y Pinar del Río a los comandantes Raúl Castro, Juan Almeida y Ernesto Che Guevara respectivamente.

A resultas de la heroica defensa, 176 revolucionarios perdieron la vida y más de 300 resultaron heridos.

1.200 invasores fueron capturados. Tratados con total corrección, buena parte de ellos fueron liberados tiempo después a cambio de alimentos y medicinas. A este respecto, la revista mexicana “Siempre” publicó:

“El fusilamiento en masa, de todos los que fueron hallados con las armas en las manos, hubiera sido legal y nacionalmente irreprochable. Francia, Inglaterra, Estados Unidos… no hubiesen procedido de otra forma. El gobierno de Cuba, con el sentido de la humanidad que ningún régimen político debería tener miedo en prodigar, perdonó la vida a los traidores”.

Sólo habían pasado quince meses y medio desde el triunfo revolucionario, y ya el proceso cubano había experimentado un salto cualitativo de gran importancia. En la Sierra Maestra el Ejército Rebelde luchó por el Programa del Moncada, que no era un programa socialista, aunque recogía las ideas básicas para ulteriores avances en esa dirección; pero en Girón el pueblo ya luchó y derramó sangre por el socialismo.

Hoy, tantos años después de los hechos aquí narrados, Cuba sigue siendo un país socialista.

(Baraguá / @maceobaragua) 

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Trump y los aranceles

 

De rebote, la política arancelaria de Trump ha sacado a la superficie el grave error europeo, consistente en mantener bajos los salarios para favorecer las exportaciones. Superávit comercial con bajos salarios; esa es la clave de la política económica de la UE.


Trump y los aranceles

18 abril, 2025



EL FUNCIONARIO DEL CAPITOLIO Y LA DAMA EN EL ESPEJO

Por Gianmarco Oro

  1. Introducción

Durante la campaña electoral de 2024, Donald Trump anunció su intención de colocar en el centro de su agenda política una atención particular al creciente déficit comercial estadounidense, que en 2022 alcanzó los 943 mil millones de dólares.

Ya durante su primer gobierno, Trump había adoptado una serie de medidas proteccionistas destinadas a reducir el déficit comercial con China, imponiendo aranceles de entre el 30% y el 50% a los paneles solares en enero de 2018 y, desde marzo, del 25% al ​​acero y del 10% al aluminio. Estas medidas, no revocadas por la administración Biden, sientan el precedente sobre el cual Trump pretendía continuar la guerra comercial iniciada con China en 2018, pero extendiéndola ahora a todos los países con un superávit comercial significativo con Estados Unidos, en particular la Unión Europea, que en 2024 registró un saldo positivo con EE. UU. equivalente a 48 mil millones de euros (Eurostat, véase Parlamento Europeo, 2025). Por ello, a partir del 2 de abril de 2025, Estados Unidos pretende imponer aranceles del 20% a las importaciones procedentes de la UE de acero, aluminio y productos que contengan estos materiales, incluidos maquinaria, automóviles, equipos de fitness, electrodomésticos, dispositivos electrónicos y mobiliario.

En respuesta, la UE planea reaccionar con una estrategia multifacética que incluirá tanto acciones diplomáticas como quejas ante la Organización Mundial del Comercio, y  medidas de represalia como la introducción de aranceles sobre productos estadounidenses específicos, tales como acero, aluminio, textiles, electrodomésticos y utensilios domésticos, plásticos, productos de madera y productos agrícolas, aves de corral, carne de res, pescado, productos lácteos, azúcar y verduras (véase Comisión Europea, 2025). A los deberes, contradeberes: represalia, venganza. ¿Con qué fin?

  1. La naturaleza de los aranceles aduaneros y sus efectos a corto plazo

Para comprender el significado de los aranceles sobre las importaciones, es imprescindible definir su naturaleza. Un arancel es un impuesto que puede aplicarse al valor del bien importado. La medida tiene un doble objetivo: por un lado, sirve para proteger determinados sectores industriales nacionales para hacer frente a la caída del empleo y el déficit comercial; Por otra parte, es útil para generar ingresos fiscales para el gobierno que lo introduce.

Al aplicar un arancel del 20% al acero europeo y a los productos fabricados con él (como los automóviles), Trump pretende aumentar artificialmente el precio que deben afrontar los consumidores y productores estadounidenses. De esta manera, a los operadores económicos de Estados Unidos les resultaría más conveniente sustituir las importaciones por sus propias producciones nacionales.

Este mecanismo, sin embargo, puede generar beneficios en términos de empleo y balanza comercial sólo si la demanda de los productos involucrados es altamente elástica, es decir, si las importaciones pueden disminuir al menos proporcionalmente al aumento de su precio. En el caso de que la producción nacional pueda compensar la reducción de las importaciones y el aumento de los precios de los productos básicos energéticos –como ocurre, por ejemplo, con las materias primas energéticas si el territorio nacional carece de ellas–, la introducción de los aranceles aduanales no aporta ningún beneficio, sino que únicamente provoca un aumento de los precios de los productos básicos nacionales. Según un reciente estudio de la SVIMEZ (2025), basado en los coeficientes de elasticidad estimados por el Consejo Nacional de Comercio de Suecia, este podría ser el efecto real de las medidas de Trump sobre los productos europeos en cuestión. En concreto, un descenso del 20% conllevaría una disminución de las exportaciones italianas del 8,6%, lo que correspondería a un aumento equivalente de la producción nacional, acompañado de una presión inflacionista.

Así pues, llegamos al punto central de la cuestión: si el efecto sobre la demanda agregada resulta negativo o, en la mayoría de los casos, neutro, y el efecto sobre los precios, por el contrario, inflacionista, los principales afectados por las consecuencias de los derechos serán los trabajadores, tanto estadounidenses como europeos. Por una parte, los puestos de trabajo creados gracias a la protección de la producción nacional podrían no compensar a los que se pierden por el aumento de los costes de producción, mientras que la incertidumbre en los mercados internacionales podría desalentar nuevas inversiones. Por otra parte, los aranceles sobre los insumos intermedios provocarían un aumento de los costos a lo largo de toda la cadena industrial posterior, hasta el punto de incidir en los precios de los bienes de consumo, dando como resultado una consiguiente erosión del poder adquisitivo de los salarios y un empeoramiento de la distribución del ingreso

En otras palabras, con excepción de los gobiernos, que se beneficiarían de un aumento sustancial de los ingresos fiscales debido a los aranceles introducidos, los únicos capaces de obtener el mejor resultado de la guerra comercial serían un nicho estrecho de industriales activos en los sectores protegidos por los aranceles quienes, protegidos de la competencia extranjera, verían fortalecido su grado de monopolio con una consiguiente expansión de los márgenes de beneficio incluso en presencia de una contracción de las ventas.

  1. Sobre las intenciones de Trump

Después de haber esbozado un retrato bastante estilizado de la compleja e incierta situación desatada por los aranceles impuestos por los EE.UU., es oportuno reflexionar sobre los objetivos políticos que Trump pretende perseguir con su guerra comercial.

Durante su última campaña electoral, Trump afirmó repetidamente que “Europa nos ha tratado mal”. Este elemento es esencial para entender el contexto de la guerra comercial: Estados Unidos no se percibe como un agresor, sino como una parte perjudicada que reacciona ante un desequilibrio en las relaciones comerciales considerado intencional e injusto. ¿De dónde surge esta percepción?

El quid de la cuestión es que, tras la contracción de la demanda interna europea de las últimas décadas –determinada primero por la deflación salarial (a través de las reformas del Harz en Alemania, la Jobs Act y la reforma de Fornero en Italia, la reforma del mercado laboral en España y los programas de la Troika en Grecia) y luego por las políticas de austeridad (el llamado pacto fiscal )– combinada con la devaluación periódica del euro (de 1,5 dólares en 2011 a 1 dólar en 2024), la eurozona ha aumentado progresivamente su superávit comercial con EEUU. La caída de la demanda ha provocado menos importaciones, mientras que la caída de los salarios y del tipo de cambio ha aumentado la competitividad de las exportaciones fuera de la eurozona.

De hecho, a partir de 2012, los Estados Unidos han financiado el superávit europeo con un creciente déficit comercial, que ha venido acompañado de fenómenos de desindustrialización y paro, como consecuencia del hecho de que la eurozona ha alcanzado una devaluación interna y externa que, a través de la compresión del coste del trabajo y de la relación dólar-euro, ha reducido los precios de los productos europeos en el mercado estadounidense..

El objetivo de Trump con esta guerra comercial parece ser el de traer capital de vuelta a Estados Unidos o, alternativamente –lo que para sus fines políticos es un resultado equivalente– obligar a las empresas extranjeras a invertir en plantas de producción en suelo estadounidense. El mensaje implícito sería que las multinacionales no pueden explotar simultáneamente el acceso privilegiado al enorme y próspero mercado estadounidense y los bajos costos de producción garantizados por el arbitraje salarial global. Los aranceles representan el elemento disuasorio económico a partir del cual se inician negociaciones bilaterales con otros países para negociar posibles descuentos.

  1. La dama en el espejo

Llegamos a la segunda parte, que se refiere a la respuesta de la presidenta Ursula von der Leyen. Su reacción inmediata fue planificar una represalia similar, es decir, la imposición de derechos de aduana a los productos estadounidenses. Sin embargo, a la luz de la dinámica analizada, surge una pregunta importante: ¿tiene sentido, desde el punto de vista diplomático, adoptar contramedidas que sólo exacerbarían las tensiones que dieron origen a la guerra comercial de Trump? En otras palabras, ¿tiene sentido imponer aranceles aduaneros cuando ha existido un superávit comercial exorbitante durante una década, que es la condición que ha empujado a Estados Unidos a introducir sus medidas proteccionistas?

Una perspectiva alternativa, que Von der Leyen sigue ignorando, es la esbozada por Mario Draghi, quien durante 2024 ha criticado reiteradamente las opciones de política económica adoptadas en la eurozona –pese a haber sido uno de sus principales intérpretes en el pasado, pero, como suele ocurrir, la historia lleva a reconsiderar las cosas.

En su discurso de abril en La Hulpe, dijo: “Hemos seguido una estrategia deliberada de reducción de los costos salariales y, cuando se combina con una política fiscal procíclica, el efecto neto solo ha sido debilitar nuestra demanda interna y socavar nuestro modelo social”. En su análisis para el CEPR en diciembre, reiteró: “Las políticas europeas han tolerado el bajo crecimiento salarial como medio para aumentar la competitividad externa, lo que agrava el débil ciclo renta-consumo. Desde 2008, el crecimiento salarial real anual promedio ha sido casi cuatro veces mayor en Estados Unidos que en la eurozona” (Draghi, 2024, p. 2). Entre estas dos intervenciones se publicó su detallado Informe sobre la Competitividad Europea, dividido en dos volúmenes, en el que se analizan las estrategias de inversión que necesita Europa en los sectores de la alta tecnología, la energía y la defensa.

Hay que entender que la solución que propone sería abandonar el modelo exportador adoptado hasta ahora, que no ha demostrado ser un factor de crecimiento en sentido estricto, sino más bien un modelo estancacionista. En última instancia, la sugerencia de Draghi sería relanzar las inversiones para llenar la enorme brecha tecnológica acumulada con respecto a EE.UU. y China, así como apoyar el crecimiento de los salarios para asegurar un retorno adecuado de las inversiones a través de la expansión del consumo interno y, finalmente, financiar las transferencias gemelas a través de un programa de déficits públicos coordinado a nivel supranacional (la llamada «deuda común europea»). Sin embargo, en ausencia total de condiciones políticas compatibles, no parece que un programa de ese tipo pueda adoptarse en tiempo y forma con la urgencia que impone la guerra comercial.

Ante esta situación, Von der Leyen opta por asumir el papel de «dama en el espejo», que refleja los movimientos de EE.UU. sin delinear ninguna estrategia autónoma a largo plazo. Este enfoque contraproducente corre el riesgo de penalizar a los propios ciudadanos europeos, que se encontrarían enfrentados simultáneamente a una doble presión: por un lado, la reducción de aquellas exportaciones que hasta ahora han representado una de las principales fuentes de ingresos y empleo; por otro, los aumentos de precios generados por los contraaranceles, que erosionarían aún más su poder adquisitivo ya reducido por las políticas de austeridad y la inflación energética post pandemia.

Fuentemaggiofilosofico

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jueves, 17 de abril de 2025

COLAPSO UCRANIANO EN FLANCO SUR DE KONSTANTINOVKA.LOS RUSOS AVANZAN EN K...

¿De verdad las tropas norteamericanas liberaron Mauthausen?

 

¿De verdad las tropas norteamericanas liberaron Mauthausen?


Esta pregunta la respondió Ángeles Maestro hace casi seis años. Cercana la fecha de su liberación (5 de mayo de 1945) y ante el revisionismo histórico existente, bien vale la pena recordarla.

 

INSURGENTE.ORG / 11.04.2025

 

En numerosos países de Europa se celebra la victoria de las tropas aliadas sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial, hecho especialmente trascendente cuando asistimos a un fortalecimiento generalizado de las organizaciones fascistas, y los grandes mitos se reproducen. Una vez más se repetirá como hecho trascendental el desembarco de las tropas aliadas en Normandía y se minusvalorará el hecho trascendental la liberación de la mayor parte de Europa por la URSS que pagó para ello el durísimo precio de veintisiete millones de muertos. Casi nadie hablará de cómo los gobiernos aliados hicieron oídos sordos a las reiteradas peticiones de Moscú de abrir un frente en el oeste y que sólo llevaron a cabo la «Operación Overlord», en junio de 1944, con el tiempo justo para impedir la entrada del Ejército Rojo en Berlín 1, cosa que no lograron.

El objetivo de situar la intervención de EE.UU como decisiva para la victoria, clave para imponer la reconstrucción europea bajo su hegemonía, en particular a través de la OTAN, tiene también otro episodio, de especial trascendencia para nosotros: el de la supuesta liberación del Campo de Mauthausen por tropas norteamericanas.

El mito se repite pese a la existencia de un documento gráfico bien conocido: la foto de la llegada al al Campo de vehículos blindados USA en el que se ve a centenares de prisioneros bajo una enorme pancarta que preside la puerta de entrada en la que se lee «Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras». La pregunta es obvia: ¿Quiénes habían liberado Mauthausen cuando llegaron los estadounidenses?

La historia de la organización de la resistencia en el interior del Campo protagonizada por los comunistas españoles está documentada y tiene un valor inmenso. En Mauthausen, a diferencia de lo ocurrido en otros Campos nazis en los que el exterminio se produjo prácticamente sin oposición, se forjó durante cuatro años una importante organización clandestina internacional que salvó centenares de vidas y liberó el Campo antes de la llegada de las tropas aliadas.

La hazaña, desconocida por la inmensa mayoría y realizada en las más duras condiciones imaginables, está cuajada de apellidos españoles.

Existen algunos documentos, pero sin duda es el comunista español Mariano Constantequien la ha relatado con tanto rigor histórico que es conocido como el «notario de Mauthausen». En su relato me baso.

Comienza la organización

La organización empezó a gestarse el 22 de junio de 1941. Las tropas nazis ocupaban un país tras otro, comenzaba la invasión de la URSS y todo parecía hundirse. Esa noche la dirección decidió desinfectar el Campo y concentró a todos los prisioneros, desnudos, bajo un frío intenso, en los garajes. Allí los miembros del Partido Comunista de España decidieron organizarse, elegir a ocho de ellos para la dirección y tratar de extender la organización a otros compatriotas. Se había constituido el germen del Comité Internacional de Mauthausen. El objetivo principal era mantener la moral y los principios en medio de la barbarie. Constante lo explica así: «Se trataba de hacer comprender a unos y a otros que, para luchar en el interior del campo, era necesario tener una voluntad inquebrantable de combate y esperanza, sin la cual nada era posible; tener confianza en la victoria final; luchar contra la depravación y la corrupción, evitando hacer el juego de los SS, para perjudicar a otros presos políticos; solidaridad total en cualquier momento y circunstancia; hacer lo posible para impedir que los de «delito común» nos robasen nuestra escasa comida; intentar introducir españoles de confianza en los lugares de trabajo donde hubiera posibilidades de ayudar a los demás y, en lo posible, también en las barracas; conseguir informaciones y vigilar la conducta de los SS, con el fin de hacer frente y prever sus reacciones; establecer contacto con los deportados políticos de otras nacionalidades».

Las actividades contemplaban aportar algunos gramos de comida suplementaria los mas débiles e intentar evitarles las tareas más duras, lograr puestos que permitieran la movilidad dentro del Campo, ocultar a los enfermos para que no fueran exterminados o realizar sabotajes mínimos como la rotura de alguna herramienta para «entorpecer su producción destruyendo parte – una ínfima parte, es cierto – del potencial de guerra del III Reich».

Poco a poco la organización se extiende con la llegada, a partir de principios de 1942, de prisioneros políticos de todos los países europeos, algunos de ellos excombatientes de las Brigadas Internacionales. La organización va logrando introducir a compañeros de confianza en la cocina, la limpieza, la enfermería o las oficinas de la administración. La tela de araña se iba tejiendo. En la segunda mitad de 1942, en medio de las matanzas y de las torturas, las noticias de la resistencia soviética y la posterior derrota de los nazis en Stalingrado, fortalecen la confianza en la victoria de quienes habían creído en ella cuando no había ni un rayo de esperanza.

La llegada de un importante contingente de deportados franceses entre 1943 y 1944, comunistas, socialistas, católicos, y sobre todo, dirigentes militares de la Resistencia, permite el fortalecimiento del Comité Internacional y, sobre todo, la constitución del Aparato Militar Internacional (AMI). El aragonés Miguel Malle fue el responsable máximo del Estado Mayor (EM) del AMI, integrado por cuatro miembros, entre los que estaba el dirigente checo de las Brigadas Internacionales, Arthur London, y Mariano Constante. A este Aparato se incorporó también el coronel soviético Pirogoff.

La red se fortalece, a pesar de las continuas bajas, y se consigue acceder a un aparato de radio que tenían escondido miembros de las SS y que les permite obtener informaciones emitidas por Londres o Moscú. Meses después, además del continuo robo de armas a los SS, la organización obtiene un nuevo recurso: un aparato de radio propio que se consigue introducir oculto en un cubo de basura.

En abril de 1945, mientras se sucedían las derrotas alemanas -los norteamericanos bombardeaban la cercana ciudad de Linz y los soviéticos habían ocupado Viena- llegó la noticia de que el comandante del Campo, Ziereis, había recibido la orden de Himmler de liquidar a todos los prisioneros. Se debía ejecutar aprovechando una alarma antiaérea, verdadera o falsa, y se les eliminaría mediante una gigantesca explosión provocada en las naves que ya estaban siendo acondicionadas por los propios prisioneros, los cuales serían previamente gaseados dentro.

La organización clandestina se acelera, intensificando la obtención de información mediante documentos conseguidos por quienes limpiaban las oficinas, haciendo guardias nocturnas, sacando del Campo documentos y fotografías obtenidas clandestinamente por el fotógrafo Paco Boix que acreditaban la barbarie del exterminio y las visitas de los jefes nazis y, sobre todo, asegurando la disciplina y la coordinación para evitar bulos.

La liberación

A finales de abril, el comandante Ziereis dio la orden de movilizar a los españoles para combatir a las tropas soviéticas que se acercaban a Mauthausen. Formados frente a las ametralladoras que les apuntaban desde las torretas nadie dio un paso al frente. «Fue un momento en el que todo podía ocurrir y, totalmente conscientes de ello, estábamos dispuestos a jugárnoslo todo: las pistolas y las botellas de bencina estaban a punto. Viendo que no doblegaría nuestra actitud, Ziereis ordenó romper filas. Estoy seguro de que tuvo miedo».

Pocos días después, por la noche, los guardias de las SS fueron sustituidos por la guardia urbana de Viena. «Algunos SS capturados después de la liberación nos confirmaron que Ziereis temía una sublevación general y había preferido retirarse al pueblo de Mauthausen con sus SS». Una delegación del Comité Internacional conminó a la guardia urbana para que entregasen todas sus armas.

El 5 de mayo de 1945, poco antes de las dos de la tarde dos vehículos blindados y un jeep del ejército norteamericano entraron en el campo. Los guardias huyeron abandonando todas sus armas.

La gran pancarta preparada por los republicanos españoles se colocó y se hizo la famosa foto.

Cuando el Comité Interrnacional (CI) se dirigió a los norteamericanos para conocer sus intenciones y explicarles la situación, el oficial al mando les explicó que aquella era una patrulla de exploradores que se había extraviado y que, en realidad las tropas norteamericanas estaban a 40 kilómetros de allí. Cuando el CI les informó de que los SS estaban cerca «los norteamericanos se marcharon sin entrar en el interior del recinto, prometiéndonos un regreso rápido con medios bélicos suficientes para defendernos. Así que quedábamos solos para hacer frente a lo que surgiera…»

«En el campo la confusión era total. Algunos prisioneros habían asaltado la armería y otros desvalijaban los almacenes de las SS donde estaban almacenados los pocos víveres que quedaban. Afortunadamente teníamos una organización a punto y un aparato militar disciplinado. Los miembros del AMI habían permanecido en sus puestos, esperando recibir órdenes de nuestro EM. Los jefes militares fueron convocados para recibir órdenes y en pocos minutos todas las disposiciones necesarias fueron tomadas y ejecutadas». El orden interno fue restablecido y donde antes estaban los SS dando órdenes de exterminio ahora estaba el Estado Mayor Internacional.

La lucha no había terminado. Combatientes españoles y soviéticos del Mauthausen se enfrentaron a los SS replegados desde Checoslovaquia haciéndoles huir tras duros combates. Las tropas de los jefes del Campo, Ziereis y Bachmayer estaban al otro lado del Danubio y se preparaban para atacar el Campo. Para evitarlo había que tomarles la delantera y evitar que atravesaran el río por el único puente intacto, el del ferrocarril. Los combates dirigidos por el EM de Mauthausen, en los que participaron sobre todo soviéticos, españoles y checos, impidieron que los primeros tanques alemanes Tigers pasaran por el puente.

El 6 de mayo, los SS hicieron varios intentos de atravesar el Danubio que fracasaron a pesar de que tenían tanques, cañones y ametralladoras. La resistencia del Campo sólo tenía ametralladoras y Panzerfaust (tubos antitanques) robados al enemigo que usaban por primera vez. La situación, era crítica y la resistencia no podía durar mucho, por lo que valoraron volar el puente del ferrocarril con los propios explosivos que los nazis habían colocado.

El ataque de los soviéticos de la llanura de Ens obligó a las SS a trasladar allí parte de sus efectivos y la presión sobre la resistencia se redujo, pero la lucha continuaba. «Aquello era una Torre de Babel, donde teníamos que traducir todas las órdenes dadas (…) Por todos los lados las órdenes de rendirse habían sido dadas a las tropas alemanas y Berlín ya había caído en manos del ejército soviético. Con todo, para nosotros la lucha continuaba… Era nuestro destino. Habíamos sido los primeros en combatir contra las hordas hitlerianas y estaba escrito que seríamos los últimos en soltar las armas».

Por fin, una columna de tanques americanos hizo su aparición y la batalla terminó.

Un largo periplo les esperaba a los republicanos españoles hasta llegar a ser acogido por Francia, pero eso ya es otra historia.

Nada tiene que ver este relato con la historia oficial. Es sin embargo, una epopeya dirigida por comunistas españoles, realizada por quienes decidieron resistir y organizarse contra la desesperación y la muerte. Es la constatación histórica de la continuidad de la lucha emprendida en la guerra española y que se prolongó en suelo europeo contra la Alemania nazi; del empleo de la experiencia organizativa y del combate internacionalista. Del convencimiento de que la derrota del enemigo más poderoso, es posible siempre que exista la voluntad inquebrantable -como ellos decían- de resistir, y de la capacidad de la organización para vencer.

Probablemente sea por eso, por lo que el relato oficial tiene tanto interés en ocultar hazañas como esta. Nos quieren derrotados, impotentes e ignorantes. A nosotros y a nosotras nos corresponde restablecer el hilo rojo de la continuidad histórica de la lucha, no sólo para rendirles el merecido homenaje, sino para saber de dónde venimos y quiénes somos.

Nota: Una parte de esta información la obtuve a partir de los testimonios de Tomás Martín, hermano de mi madre y representante del Partido Comunista de España en el Comité Internacional de Mauthausen. Mariano Constante y Miguel Malle, le consideraban su hermano.

Escribí un relato biográfico sobre la dimensión política de su vida que lleva por título «La voz a ti debida» 3. Es una historia particular, pero que lleva impreso el mismo sello de heroísmo, de dolor, de firmeza ideológica y de solidaridad que nos legaron miles de mujeres y de hombres de la mejor generación de nuestra historia.

Notas:

(1) [1]Pauwels, Jacques, R (2000). El mito de la guerra buena. Editorial Hiru

(2) [1]Constante, Mariano (1974). Los años rojos. Editorial Círculo de Lectores.

(3) [1]Maestro, Ángeles (2016) La voz a ti debidahttps://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/noticias-cercanas/4137-la-voz-a-ti-debida

 

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Denuncian ante el Juzgado de Guardia de Barcelona un nuevo cargamento militar con destino a Israel

 


Denuncian ante el Juzgado de Guardia de Barcelona un nuevo cargamento militar con destino a Israel

Por BDS

KAOSENLARED

17 de abril de 2025 /

 

En la denuncia se solicita de manera cautelar y urgente la retención y registro del carguero Nexoe Maersk, el cual se encuentra actualmente en el puerto de Barcelona, a fin de evitar la continuidad delictiva y la participación del buque en la comisión de delitos contra la Comunidad Internacional (Título XXIV Código Penal), delito de tráfico de armas (art. 566 Código Penal) y delito de contrabando.


Activistas de la campaña Fin al Comercio de Armas con Israel interponen una denuncia ante el Juzgado de Guardia de Barcelona, en la que ponen en conocimiento de la autoridad judicial la participación de dos buques de la naviera Maersk en una nueva transferencia de material militar a Israel.

En la denuncia se solicita de manera cautelar y urgente la retención y registro del carguero Nexoe Maersk, el cual se encuentra actualmente en el puerto de Barcelona, a fin de evitar la continuidad delictiva y la participación del buque en la comisión de delitos contra la Comunidad Internacional (Título XXIV Código Penal), delito de tráfico de armas (art. 566 Código Penal) y delito de contrabando.

La documentación probatoria que acompaña a la denuncia acredita la implicación de los buques Nexoe Maersk y Maersk Detroit en al menos cuatro operaciones de suministro militar a Israel durante los meses de septiembre y octubre de 2023. En todas ellas, la carga suministrada a Israel fue descargada y transbordada en puertos españoles, por lo que España goza de jurisdicción y competencia para investigar los hechos denunciados.

Respecto al último de los envíos, el cual justifica la interposición de esta denuncia, consiste en el suministro de componentes de aviones de combate F-35. Su destino final, la base de Nevatim, es uno de los principales centros operativos desde donde se lanzan ataques aéreos  con aviones de combate F-35 sobre la Franja de Gaza.

El contenido de este envío, ha sido reconocido por la propia naviera, quien pese a negar su destino final por motivos obvios, ha admitido la naturaleza de la carga y su destino. Pese a que Maersk ha tratado de ocultar que el destino final de sus continuos envíos sea Israel, llegando a apagar sus sistemas de identificación (AIS) y ocultando anteriores viajes, , en la denuncia se aporta abundante prueba que demuestra lo contrario.

Los buques Maersk Detroit y Nexoe Maersk están directamente implicados en una cadena logística de suministro militar que alimenta el genocidio en Palestina, con la complicidad de infraestructuras civiles y comerciales. Esto constituye una violación flagrante de las obligaciones internacionales de no asistencia a crímenes internacionales, reconocidas por el Derecho Internacional y el Estatuto de Roma.

Como afirma el experto Alejandro Pozo del Centre Delàs, el tránsito por España de envíos de armas a Israel es la norma y no la excepción. La presión popular ha conseguido que el gobierno denegara el atraco com armas a Israel a tres barcos desde octubre de 2023, pero dada la gravedad de la situación, esto es totalmente insuficiente. Los datos oficiales dicen que Israel ha asesinado a más de 60.000 personas palestinas en la Franja de Gaza.

Permitir estas operaciones logísticas es permitir que el genocidio continúe. Maersk y otras navieras están utilizando rutas comerciales y civiles para entregar a Israel maquinaria militar, sin la que sería imposible sostener una ocupación ilegal, un sistema de apartheid y una ofensiva genocida. Si los puertos son espacios para conectar pueblos y sostener la vida, no deben ser cómplices del genocidio.

Disponible aquí una copia de la denuncia: Denuncia Maersk Nexoe Barcelona

Imagen de portada: Canarias Semanal

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Ecuador: milagro estadístico

 

Estadísticamente hablando, la probabilidad de que un candidato obtenga un resultado casi idéntico, con una diferencia de apenas dos o tres décimas, en dos elecciones separadas es casi cero.


Ecuador: milagro estadístico


Atilio Borón

El Viejo Topo

17 abril, 2025 



Este domingo el mundo asistió a un milagro sin precedentes en la historia política mundial. La segunda vuelta de la elección presidencial que se dirimía entre el “candidato-presidente” -así llamado porque Daniel Noboa, millonario y prepotente violó la norma que impide a un presidente ecuatoriano seguir en funciones si se postula para la reelección- y Luisa González arrojó un resultado asombroso: la candidata de Revolución Ciudadana obtuvo el 44.35 % de los votos, una cifra casi idéntica a la que obtuviera en la primera vuelta: 44.0 por ciento. Noboa, por su parte, se alzó con 55.65 % de los votos cuando en la primera vuelta había terminado con 44.17 % y fue reelecto como presidente.

La tasa de participación estuvo en línea con las habituales en ese país: 83,70 % del censo electoral. Contrariando toda la experiencia internacional en el balotaje González apenas incrementó el porcentaje de su votación en 0.35 % mientras que su rival lo hizo en poco más de once puntos porcentuales. ¿Cómo se explica tamaña discrepancia?

Digamos para empezar que el Consejo Nacional Electoral, que el presidente maneja a su antojo, cambió los lugares de votación pocos días antes del proceso electoral. Además el gobierno decretó el estado de excepción recortando fuertemente la libertad de tránsito y reunión, y los últimos diez días de la campaña Noboa se cansó de repartir bonos a manos llenas: para jóvenes, emprendedores, afectados por desastres, para los policías, etcétera, por un total equivalente al 0.5 % del PIB del Ecuador.

Además, durante toda la campaña se verificó una inédita presencia de las fuerzas armadas, se cambió el comando que debía proteger a González mientras llegaba al país Erik Prince, fundador y líder del tenebroso grupo paramilitar Blackwater invitado a “colaborar” en el combate al narcotráfico y para erradicar la violencia en ese país. En otras palabras, las condiciones mínimas de previsibilidad, libertad y tranquilidad social brillaron por su ausencia el pasado domingo en Ecuador. Andrés Arauz, Secretario General de Revolución Ciudadana, al igual que Luisa González, denunció la “siembra de actas” en distintos lugares del país y, a modo de prueba, publicó en las redes sociales seis actas electorales sin las firmas conjuntas del presidente y secretario de las juntas receptoras de voto. Todas favorecían a Noboa.

Pero lo que sorprende y suscita múltiples interrogantes es el hecho de que Luisa González haya logrado un número prácticamente idéntico, salvo por un par de decimales, al que había alcanzado en la primera vuelta. ¿Es razonable que tal cosa ocurra en un balotaje? La respuesta es un rotundo no. Si analizamos la experiencia latinoamericana en la materia veremos cómo invariablemente, los dos contendientes en cualquier balotaje aumentan su caudal electoral. En Argentina, la segunda vuelta de la elección presidencial del 2023 muestra que Javier Milei, que en la primera había obtenido un 29.9 % de los votos saltó hasta un 55.6 % en el balotaje, mientras que Sergio Massa pasó del 36.6 al 44.3 %. En Chile, en 2021, Gabriel Boric que en la primera vuelta había sido derrotado por José A. Kast (27.9 contra 25.8 % de los votos) logra “dar vuelta” ese resultado y triunfa en el balotaje con 55.9 contra 44.1 % de Kast. Al igual que en el caso argentino, ambos competidores mejoraron su gravitación electoral. Lo mismo ocurrió en las presidenciales colombianas del 2022: Gustavo Petro se impuso en la primera vuelta con 40.3 % de los votos, mientras que el ultraderechista Rodolfo Hernández terminaba lejos, con 28.1 %. Pero en el balotaje Petro sube hasta llegar al 50.4 y su rival crece casi veinte puntos hasta llegar al 47.3 %. En Uruguay, 2024 el frenteamplista Yamandú Orsi se impone en la primera vuelta con 43.8 %, contra 26.8 de Álvaro Delgado, del Partido Nacional, pero en el balotaje éste suma veinte puntos porcentuales más y llega al 48 %, insuficientes para derrotar a Orsi que se empinó hasta el 52 %. Y quedándonos en Ecuador, en la elección de agosto del 2023 Luisa González obtiene la primera mayoría relativa con 33.6 % contra 23.4 % de Daniel Noboa. En el balotaje Noboa suma casi treinta puntos más y finaliza ganador con 51.8 % prevaleciendo sobre Luisa, que crece pero no lo suficiente para ganar y llega al 48.1 %. Repito: en los balotajes los dos finalistas aumentan su caudal electoral.

No obstante, ahora nos encontramos ante una más que sospechosa anomalía porque la candidata de Revolución Ciudadana que había obtenido el 44.0 por ciento de los votos en la primera vuelta (contra 44.1 de Noboa) en el balotaje repite casi milimétricamente el resultado al obtener 44.3 % mientras que el ilegal “candidato-presidente” crece hasta llegar al 55.6 %. Estadísticamente hablando, la probabilidad de que un candidato obtenga un resultado casi idéntico, con una diferencia de apenas dos o tres décimas, en dos elecciones separadas es casi cero. No digo que sea imposible, sí que es harto improbable, teniendo en cuenta que después de cerrada la primera vuelta se selló una alianza con el movimiento indígena Pachakutik que había obtenido poco más del 5 % de los votos y que once encuestas de distintas consultoras todas daban como ganadora a González por una diferencia de entre 3 y 4 por ciento de los votos. Se impone revisar un conteo voto a voto, porque ese fatídico 44 por ciento puede ser más el resultado de una ecuación matemática que la expresión de la ciudadanía ecuatoriana.

Porque, pensémoslo bien: ¿cuál es la probabilidad de que millones de personas actuando con total independencia unas de otras y en un contexto muy distinto al anterior -amenaza de muerte a Luisa González, nuevas alianzas, votos de los indecisos, etcétera- repitan casi exactamente un mismo porcentaje, con un margen de diferencia de un par de décimas del uno por ciento, Sin ser un matemático pero habiendo tomado varios cursos de estadística, me arriesgo a decir que ese número parece más bien surgido de una ecuación matemática incorporada en el sistema de conteo de votos que de un genuino recuento de la voluntad popular. Las encuestas no son infalibles, pero tampoco suelen fallar con márgenes tan amplios como los que surgen de este rarísimo resultado electoral. Se impone un recuento, uno a uno, de los votos. En caso contrario, la sospecha de que Noboa se robó la elección pesará sobre su presidencia hasta el último día de su mandato.

Fuente: Página 12.

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