viernes, 18 de abril de 2025
GIRÓN: La derrota que el imperialismo yanqui aún no ha digerido
GIRÓN: La derrota que el
imperialismo yanqui aún no ha digerido
En menos de 72 horas,
el Ejército Rebelde y las Milicias derrotaron de manera implacable la invasión
mercenaria e imperialista
INSURGENTE.ORG
/ 18.04.2025
En abril de 1961, Cuba vivió dos acontecimientos muy relevantes para su Historia, y también para todos los pueblos de América Latina; no por gusto, el compañero Fidel expresó que “a partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres”. Uno de los acontecimientos fue la proclamación —el día 16— del carácter socialista de la Revolución, y el otro, tres días después, lo que se entiende como la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina.
Eso es lo que
normalmente se dice, pero en realidad los yanquis encajaron su primera derrota
con el triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959. Hasta entonces y
durante casi sesenta años, Cuba había sido una neocolonia norteamericana;
Fulgencio Batista, apoyado por la CIA, un presidente títere al servicio del
imperio; y el ejército del tirano no era otra cosa que una especie de “filial”
del ejército imperialista destinado a proteger los grandes privilegios de los
capitalistas yanquis en la Isla, nunca los del pueblo… Y, en la fecha indicada,
todos esos elementos fueron implacablemente vencidos por un ejército popular
que nació del pueblo y se desarrolló con el pueblo: el Ejército Rebelde.
La de Girón, pues, no
fue la primera derrota, sino la segunda. El propio compañero Fidel lo llegó a
expresar de manera bastante clara el 6 de junio de 1976, en su discurso central
por el XV aniversario del MININT, en La Habana. Esto es lo que dijo el
Comandante: “Ese imperialismo era todopoderoso y estaba invicto en la historia
de este continente.
Podemos decir, desde
luego, que la primera derrota de ese imperialismo fue precisamente la
Revolución Cubana. Se ha dicho que Girón fue la primera derrota del
imperialismo yanqui en América Latina, pero Girón fue parte de esa lucha, parte
de nuestra Revolución; en realidad, pudiéramos decir que la primera gran
derrota del imperialismo yanqui en América Latina fue la Revolución Cubana”.
Al principio el
gobierno estadounidense mostró menosprecio a la Revolución. Fue incapaz de
entender que, frente a sus propias narices, una revolución social podía salir
hacia adelante. Pensaron que, llegado el momento oportuno, ésta sería fácil de
ser destruida. Tenían en mente, quizá, a la Guatemala de Jacobo Arbenz, que fue
derrocado en 1954 tras anunciar una Reforma Agraria que favorecía al
campesinado guatemalteco y perjudicaba seriamente a los perversos intereses de
la United Fruit Company norteamericana. Pero se equivocaron, la Revolución
Cubana continuó caminando sin desviar su rumbo. Y este insólito hecho cambió el
sentimiento de los gobernantes norteamericanos para con la Revolución: del
simple menosprecio pasaron a experimentar un sentimiento de odio. Entonces los
imperialista yanquis comenzaron a utilizar todo tipo de “herramientas” para
tratar de acabar con la humillación que la permanencia revolucionaria les
infligía, así como con el ejemplo emancipador que, por añadidura, ésta “exportaba”
a todos los pueblos de América. Recurrieron a la guerra económica, al sabotaje
y a la subversión… e incluso a la ya mencionada invasión mercenaria,
materializada en Playa Larga y Playa Girón.
Así, el 17 de marzo de
1960, el por aquel entonces presidente de los Estados Unidos, Eisenhower,
aprobó un plan militar elaborado por la CIA, cuyo presupuesto inicial era de
4.400.000 dólares. La finalidad del mismo no era otra que la de invadir Cuba,
derrocar al gobierno revolucionario y retomar el control de la Isla.
Los mercenarios
reclutados para la invasión fueron adiestrados en la isla de Useppa, muy
próxima a Naples, Florida. De ahí fueron trasladados a Fort Gulick, zona del
Canal de Panamá, y después a la Base Trax de Guatemala. De esta Base se les trasladó
por aire a Puerto Cabezas, Nicaragua —unas 250 millas más cerca de Cuba que la
última instalación—, no sin antes destruir todos los archivos de la Brigada y
demoler el campo de adiestramiento y las barracas utilizadas.
El general y presidente
de Nicaragua, Luis Somoza, se encargó de despedir a la expedición mercenaria.
“Tráiganme un par de pelos de la barba de Castro”, dijo, cuando ésta subió a
bordo de los barcos próximos a zarpar rumbo a Cuba.
Reemplazado Eisenhower
en la presidencia del gobierno por John F. Kennedy, fue éste quien asumió la
responsabilidad de la invasión, escogiendo la fecha del inicio para el 17 de
abril de 1961, tras haberla pospuesto en varias ocasiones.
El 15
de abril, como preámbulo, ocho aviones repartidos en tres escuadrillas
partieron de Puerto Cabezas, Nicaragua, para bombardear el aeropuerto de Ciudad
Libertad, la base aérea de San Antonio de los Baños y el aeropuerto Antonio
Maceo de Santiago de Cuba. Los ataques de los aviones estadounidenses, que
estaban camuflados con el emblema de la Fuerza Aérea Cubana, fueron respondidos
por jóvenes artilleros, muriendo doce de ellos como
resultado de la heroica defensa. Fue durante el discurso-homenaje a estos
jóvenes —un día después de los citados bombardeos— cuando Fidel, ante decenas
de miles de milicianos armados, proclamó el carácter socialista de la
Revolución:
“Eso es lo que no
pueden perdonarnos: que estemos ahí en sus narices. ¡Que hayamos hecho una
Revolución Socialista en las propias narices de los Estados Unidos!”
La
noche de ese mismo día —el 16 de abril— la armada de la invasión se concentró al sur de Cuba. Dos
embarcaciones propiedad de la Marina de Guerra de Estados Unidos, el Bárbara J
y Blagar, muy bien artillados, brindarían apoyo al desembarco.
Cerca
de los navíos permanecía fondeada una agrupación de choque de la flota del
Atlántico: el portahelicópteros Boxer, los portaaviones Essex y en las
cercanías el Sangri La; los destructores Murray, Conway, Coney, Eaton y el
Wailer. Dos submarinos navegaban frente a las costas cubanas.
La
brigada comprendía 1.511 hombres, todos ubicados en los barcos, con la excepción
de un batallón de infantería aerotransportadora de 177 personas —la
cursiva es de Luis Báez.
La invasión se produjo
en la madrugada del lunes 17 de abril. El gobierno norteamericano tenía
previsto anunciar un gobierno provisional, al cual pensaban presentar después
de que los invasores hubiesen permanecido 72 horas en suelo cubano. La
solicitud del reconocimiento de la Organización de Estados Americanos —OEA— y
la ayuda militar del exterior también entraban dentro de sus planes.
Pero los invasores no
llegaron a las 72 horas previstas, como tampoco lograron el levantamiento
interno pronosticado por los analistas de la CIA, ya que sucedió justo lo
contrario: el incondicional apoyo del pueblo a su Revolución. Siendo la
respuesta del Ejército Rebelde y las Milicias rápida y contundente, a las 5:30
p.m. del miércoles 19 las fuerzas invasoras ya habían sido derrotadas.
Fidel —entonces primer
ministro— dirigió las operaciones de defensa desde el mismo escenario de los
combates —llegó a hundir un barco, el “Houston”, a cañonazos— y, como no se
sabía los derroteros que iba a tomar la contienda, el Comandante en Jefe situó
al frente de las provincias orientales, centrales y Pinar del Río a los
comandantes Raúl Castro, Juan Almeida y Ernesto Che Guevara respectivamente.
A resultas de la
heroica defensa, 176 revolucionarios perdieron la vida y más de 300 resultaron
heridos.
1.200 invasores fueron
capturados. Tratados con total corrección, buena parte de ellos fueron
liberados tiempo después a cambio de alimentos y medicinas. A este respecto, la
revista mexicana “Siempre” publicó:
“El fusilamiento en
masa, de todos los que fueron hallados con las armas en las manos, hubiera sido
legal y nacionalmente irreprochable. Francia, Inglaterra, Estados Unidos… no
hubiesen procedido de otra forma. El gobierno de Cuba, con el sentido de la
humanidad que ningún régimen político debería tener miedo en prodigar, perdonó
la vida a los traidores”.
Sólo habían pasado
quince meses y medio desde el triunfo revolucionario, y ya el proceso cubano
había experimentado un salto cualitativo de gran importancia. En la Sierra
Maestra el Ejército Rebelde luchó por el Programa del Moncada, que no era un
programa socialista, aunque recogía las ideas básicas para ulteriores avances
en esa dirección; pero en Girón el pueblo ya luchó y derramó sangre por el
socialismo.
Hoy, tantos años
después de los hechos aquí narrados, Cuba sigue siendo un país socialista.
(Baraguá / @maceobaragua)
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Trump y los aranceles
De rebote, la política
arancelaria de Trump ha sacado a la superficie el grave error europeo,
consistente en mantener bajos los salarios para favorecer las exportaciones.
Superávit comercial con bajos salarios; esa es la clave de la política
económica de la UE.
Trump y los aranceles
18 abril, 2025
EL FUNCIONARIO
DEL CAPITOLIO Y LA DAMA EN EL ESPEJO
Por Gianmarco
Oro
- Introducción
Durante la
campaña electoral de 2024, Donald Trump anunció su intención de colocar en el
centro de su agenda política una atención particular al creciente déficit
comercial estadounidense, que en 2022 alcanzó los 943 mil millones de dólares.
Ya durante su
primer gobierno, Trump había adoptado una serie de medidas proteccionistas
destinadas a reducir el déficit comercial con China, imponiendo aranceles de
entre el 30% y el 50% a los paneles solares en enero de 2018 y, desde marzo,
del 25% al acero y del 10% al aluminio. Estas medidas, no revocadas por la
administración Biden, sientan el precedente sobre
el cual Trump pretendía continuar la guerra comercial iniciada con China en
2018, pero extendiéndola ahora a todos los países con un superávit comercial
significativo con Estados Unidos, en particular la Unión Europea, que en 2024
registró un saldo positivo con EE. UU. equivalente a 48 mil millones de euros
(Eurostat, véase Parlamento Europeo, 2025). Por ello, a partir del 2 de abril
de 2025, Estados Unidos pretende imponer aranceles del 20% a las importaciones
procedentes de la UE de acero, aluminio y productos que contengan estos
materiales, incluidos maquinaria, automóviles, equipos de fitness,
electrodomésticos, dispositivos electrónicos y mobiliario.
En respuesta,
la UE planea reaccionar con una estrategia multifacética que incluirá tanto
acciones diplomáticas como quejas ante la Organización Mundial del Comercio, y
medidas de represalia como la introducción de aranceles sobre productos
estadounidenses específicos, tales como acero, aluminio, textiles,
electrodomésticos y utensilios domésticos, plásticos, productos de madera y
productos agrícolas, aves de corral, carne de res, pescado, productos lácteos,
azúcar y verduras (véase Comisión Europea, 2025). A los deberes, contradeberes:
represalia, venganza. ¿Con qué fin?
- La naturaleza de los aranceles aduaneros y sus efectos a corto plazo
Para comprender
el significado de los aranceles sobre las importaciones, es imprescindible
definir su naturaleza. Un arancel es un impuesto que puede aplicarse al valor
del bien importado. La medida tiene un doble objetivo: por un lado, sirve para
proteger determinados sectores industriales nacionales para hacer frente a la
caída del empleo y el déficit comercial; Por otra parte, es útil para generar
ingresos fiscales para el gobierno que lo introduce.
Al aplicar un
arancel del 20% al acero europeo y a los productos fabricados con él (como los
automóviles), Trump pretende aumentar artificialmente el precio que deben
afrontar los consumidores y productores estadounidenses. De esta manera, a los
operadores económicos de Estados Unidos les resultaría más conveniente
sustituir las importaciones por sus propias producciones nacionales.
Este mecanismo,
sin embargo, puede generar beneficios en términos de empleo y balanza comercial
sólo si la demanda de los productos involucrados es altamente elástica, es
decir, si las importaciones pueden disminuir al menos proporcionalmente al
aumento de su precio. En el caso de que la producción nacional pueda compensar
la reducción de las importaciones y el aumento de los precios de los productos
básicos energéticos –como ocurre, por ejemplo, con las materias primas
energéticas si el territorio nacional carece de ellas–, la introducción de los
aranceles aduanales no aporta ningún beneficio, sino que únicamente provoca un
aumento de los precios de los productos básicos nacionales. Según un reciente
estudio de la SVIMEZ (2025), basado en los coeficientes de elasticidad
estimados por el Consejo Nacional de Comercio de Suecia, este podría ser el
efecto real de las medidas de Trump sobre los productos europeos en cuestión.
En concreto, un descenso del 20% conllevaría una disminución de las
exportaciones italianas del 8,6%, lo que correspondería a un aumento
equivalente de la producción nacional, acompañado de una presión inflacionista.
Así pues,
llegamos al punto central de la cuestión: si el efecto sobre la demanda
agregada resulta negativo o, en la mayoría de los casos, neutro, y el efecto
sobre los precios, por el contrario, inflacionista, los principales afectados
por las consecuencias de los derechos serán los trabajadores, tanto
estadounidenses como europeos. Por una parte, los puestos de trabajo creados
gracias a la protección de la producción nacional podrían no compensar a los
que se pierden por el aumento de los costes de producción, mientras que la
incertidumbre en los mercados internacionales podría desalentar nuevas
inversiones. Por otra parte, los aranceles sobre los insumos intermedios
provocarían un aumento de los costos a lo largo de toda la cadena industrial
posterior, hasta el punto de incidir en los precios de los bienes de consumo,
dando como resultado una consiguiente erosión del poder adquisitivo de los
salarios y un empeoramiento de la distribución del ingreso
En otras
palabras, con excepción de los gobiernos, que se beneficiarían de un aumento
sustancial de los ingresos fiscales debido a los aranceles introducidos, los
únicos capaces de obtener el mejor resultado de la guerra comercial serían un
nicho estrecho de industriales activos en los sectores protegidos por los aranceles
quienes, protegidos de la competencia extranjera, verían fortalecido su grado
de monopolio con una consiguiente expansión de los márgenes de beneficio
incluso en presencia de una contracción de las ventas.
- Sobre las intenciones de Trump
Después de
haber esbozado un retrato bastante estilizado de la compleja e incierta
situación desatada por los aranceles impuestos por los EE.UU., es oportuno
reflexionar sobre los objetivos políticos que Trump pretende perseguir con su
guerra comercial.
Durante su
última campaña electoral, Trump afirmó repetidamente que “Europa nos ha tratado
mal”. Este elemento es esencial para entender el contexto de la guerra
comercial: Estados Unidos no se percibe como un agresor, sino como una parte
perjudicada que reacciona ante un desequilibrio en las relaciones comerciales
considerado intencional e injusto. ¿De dónde surge esta percepción?
El quid de la
cuestión es que, tras la contracción de la demanda interna europea de las
últimas décadas –determinada primero por la deflación salarial (a través de las
reformas del Harz en Alemania, la Jobs Act y la reforma de Fornero en Italia,
la reforma del mercado laboral en España y los programas de la Troika en
Grecia) y luego por las políticas de austeridad (el llamado pacto
fiscal )– combinada con la devaluación periódica del euro (de 1,5
dólares en 2011 a 1 dólar en 2024), la eurozona ha aumentado progresivamente su
superávit comercial con EEUU. La caída de la demanda ha provocado menos
importaciones, mientras que la caída de los salarios y del tipo de cambio ha
aumentado la competitividad de las exportaciones fuera de la eurozona.
De hecho, a
partir de 2012, los Estados Unidos han financiado el superávit europeo con un
creciente déficit comercial, que ha venido acompañado de fenómenos de
desindustrialización y paro, como consecuencia del hecho de que la eurozona ha
alcanzado una devaluación interna y externa que, a través de la compresión del
coste del trabajo y de la relación dólar-euro, ha reducido los precios de los
productos europeos en el mercado estadounidense..
El objetivo de
Trump con esta guerra comercial parece ser el de traer capital de vuelta a
Estados Unidos o, alternativamente –lo que para sus fines políticos es un
resultado equivalente– obligar a las empresas extranjeras a invertir en plantas
de producción en suelo estadounidense. El mensaje implícito sería que las
multinacionales no pueden explotar simultáneamente el acceso privilegiado al
enorme y próspero mercado estadounidense y los bajos costos de producción
garantizados por el arbitraje salarial global. Los aranceles representan el
elemento disuasorio económico a partir del cual se inician negociaciones
bilaterales con otros países para negociar posibles descuentos.
- La dama en el espejo
Llegamos a la
segunda parte, que se refiere a la respuesta de la presidenta Ursula von der
Leyen. Su reacción inmediata fue planificar una represalia similar, es decir,
la imposición de derechos de aduana a los productos estadounidenses. Sin
embargo, a la luz de la dinámica analizada, surge una pregunta importante:
¿tiene sentido, desde el punto de vista diplomático, adoptar contramedidas que
sólo exacerbarían las tensiones que dieron origen a la guerra comercial de
Trump? En otras palabras, ¿tiene sentido imponer aranceles aduaneros cuando ha
existido un superávit comercial exorbitante durante una década, que es la
condición que ha empujado a Estados Unidos a introducir sus medidas
proteccionistas?
Una perspectiva
alternativa, que Von der Leyen sigue ignorando, es la esbozada por Mario
Draghi, quien durante 2024 ha criticado reiteradamente las opciones de política
económica adoptadas en la eurozona –pese a haber sido uno de sus principales
intérpretes en el pasado, pero, como suele ocurrir, la historia lleva a
reconsiderar las cosas.
En su discurso
de abril en La Hulpe, dijo: “Hemos seguido una estrategia deliberada de
reducción de los costos salariales y, cuando se combina con una política fiscal
procíclica, el efecto neto solo ha sido debilitar nuestra demanda interna y
socavar nuestro modelo social”. En su análisis para el CEPR en diciembre,
reiteró: “Las políticas europeas han tolerado el bajo crecimiento salarial como
medio para aumentar la competitividad externa, lo que agrava el débil ciclo
renta-consumo. Desde 2008, el crecimiento salarial real anual promedio ha sido
casi cuatro veces mayor en Estados Unidos que en la eurozona” (Draghi, 2024, p.
2). Entre estas dos intervenciones se publicó su detallado Informe sobre la
Competitividad Europea, dividido en dos volúmenes, en el que se analizan las
estrategias de inversión que necesita Europa en los sectores de la alta
tecnología, la energía y la defensa.
Hay que
entender que la solución que propone sería abandonar el modelo exportador
adoptado hasta ahora, que no ha demostrado ser un factor de crecimiento en
sentido estricto, sino más bien un modelo estancacionista. En última instancia,
la sugerencia de Draghi sería relanzar las inversiones para llenar la enorme
brecha tecnológica acumulada con respecto a EE.UU. y China, así como apoyar el
crecimiento de los salarios para asegurar un retorno adecuado de las
inversiones a través de la expansión del consumo interno y, finalmente,
financiar las transferencias gemelas a través de un programa de déficits públicos
coordinado a nivel supranacional (la llamada «deuda común europea»). Sin
embargo, en ausencia total de condiciones políticas compatibles, no parece que
un programa de ese tipo pueda adoptarse en tiempo y forma con la urgencia que
impone la guerra comercial.
Ante esta
situación, Von der Leyen opta por asumir el papel de «dama en el espejo», que
refleja los movimientos de EE.UU. sin delinear ninguna estrategia autónoma a
largo plazo. Este enfoque contraproducente corre el riesgo de penalizar a los
propios ciudadanos europeos, que se encontrarían enfrentados simultáneamente a
una doble presión: por un lado, la reducción de aquellas exportaciones que
hasta ahora han representado una de las principales fuentes de ingresos y
empleo; por otro, los aumentos de precios generados por los contraaranceles,
que erosionarían aún más su poder adquisitivo ya reducido por las políticas de
austeridad y la inflación energética post pandemia.
Fuente: maggiofilosofico
jueves, 17 de abril de 2025
¿De verdad las tropas norteamericanas liberaron Mauthausen?
¿De verdad las tropas norteamericanas liberaron
Mauthausen?
Esta pregunta la respondió Ángeles Maestro hace casi
seis años. Cercana la fecha de su liberación (5 de mayo de 1945) y ante el
revisionismo histórico existente, bien vale la pena recordarla.
INSURGENTE.ORG /
11.04.2025
En numerosos países de
Europa se celebra la victoria de las tropas aliadas sobre la Alemania nazi en
la II Guerra Mundial, hecho especialmente trascendente cuando asistimos a un
fortalecimiento generalizado de las organizaciones fascistas, y los grandes
mitos se reproducen. Una vez más se repetirá como hecho trascendental el
desembarco de las tropas aliadas en Normandía y se minusvalorará el hecho trascendental
la liberación de la mayor parte de Europa por la URSS que pagó para ello el
durísimo precio de veintisiete millones de muertos. Casi nadie hablará de cómo
los gobiernos aliados hicieron oídos sordos a las reiteradas peticiones de
Moscú de abrir un frente en el oeste y que sólo llevaron a cabo la «Operación
Overlord», en junio de 1944, con el tiempo justo para impedir la entrada del
Ejército Rojo en Berlín 1,
cosa que no lograron.
El objetivo de situar la intervención de EE.UU como
decisiva para la victoria, clave para imponer la reconstrucción europea bajo su
hegemonía, en particular a través de la OTAN, tiene también otro episodio, de
especial trascendencia para nosotros: el de la supuesta liberación del Campo de
Mauthausen por tropas norteamericanas.
El mito se repite pese a la existencia de un documento
gráfico bien conocido: la foto de la llegada al al Campo de vehículos blindados
USA en el que se ve a centenares de prisioneros bajo una enorme pancarta que
preside la puerta de entrada en la que se lee «Los españoles antifascistas
saludan a las fuerzas liberadoras». La pregunta es obvia: ¿Quiénes habían
liberado Mauthausen cuando llegaron los estadounidenses?
La historia de la organización de la resistencia en el
interior del Campo protagonizada por los comunistas españoles está documentada
y tiene un valor inmenso. En Mauthausen, a diferencia de lo ocurrido en otros
Campos nazis en los que el exterminio se produjo prácticamente sin oposición,
se forjó durante cuatro años una importante organización clandestina
internacional que salvó centenares de vidas y liberó el Campo antes de la
llegada de las tropas aliadas.
La hazaña, desconocida por la inmensa mayoría y
realizada en las más duras condiciones imaginables, está cuajada de apellidos
españoles.
Existen algunos
documentos, pero sin duda es el comunista español Mariano Constante2 quien
la ha relatado con tanto rigor histórico que es conocido como el «notario de
Mauthausen». En su relato me baso.
Comienza la
organización
La organización empezó a gestarse el 22 de junio de
1941. Las tropas nazis ocupaban un país tras otro, comenzaba la invasión de la
URSS y todo parecía hundirse. Esa noche la dirección decidió desinfectar el
Campo y concentró a todos los prisioneros, desnudos, bajo un frío intenso, en
los garajes. Allí los miembros del Partido Comunista de España decidieron
organizarse, elegir a ocho de ellos para la dirección y tratar de extender la
organización a otros compatriotas. Se había constituido el germen del Comité
Internacional de Mauthausen. El objetivo principal era mantener la moral y los
principios en medio de la barbarie. Constante lo explica así: «Se trataba de
hacer comprender a unos y a otros que, para luchar en el interior del campo,
era necesario tener una voluntad inquebrantable de combate y esperanza, sin la
cual nada era posible; tener confianza en la victoria final; luchar contra la
depravación y la corrupción, evitando hacer el juego de los SS, para perjudicar
a otros presos políticos; solidaridad total en cualquier momento y
circunstancia; hacer lo posible para impedir que los de «delito común» nos
robasen nuestra escasa comida; intentar introducir españoles de confianza en
los lugares de trabajo donde hubiera posibilidades de ayudar a los demás y, en
lo posible, también en las barracas; conseguir informaciones y vigilar la
conducta de los SS, con el fin de hacer frente y prever sus reacciones;
establecer contacto con los deportados políticos de otras nacionalidades».
Las actividades contemplaban aportar algunos gramos de
comida suplementaria los mas débiles e intentar evitarles las tareas más duras,
lograr puestos que permitieran la movilidad dentro del Campo, ocultar a los
enfermos para que no fueran exterminados o realizar sabotajes mínimos como la
rotura de alguna herramienta para «entorpecer su producción destruyendo parte –
una ínfima parte, es cierto – del potencial de guerra del III Reich».
Poco a poco la organización se extiende con la
llegada, a partir de principios de 1942, de prisioneros políticos de todos los
países europeos, algunos de ellos excombatientes de las Brigadas
Internacionales. La organización va logrando introducir a compañeros de
confianza en la cocina, la limpieza, la enfermería o las oficinas de la
administración. La tela de araña se iba tejiendo. En la segunda mitad de 1942,
en medio de las matanzas y de las torturas, las noticias de la resistencia
soviética y la posterior derrota de los nazis en Stalingrado, fortalecen la
confianza en la victoria de quienes habían creído en ella cuando no había ni un
rayo de esperanza.
La llegada de un importante contingente de deportados
franceses entre 1943 y 1944, comunistas, socialistas, católicos, y sobre todo,
dirigentes militares de la Resistencia, permite el fortalecimiento del Comité
Internacional y, sobre todo, la constitución del Aparato Militar Internacional
(AMI). El aragonés Miguel Malle fue el responsable máximo del Estado Mayor (EM)
del AMI, integrado por cuatro miembros, entre los que estaba el dirigente checo
de las Brigadas Internacionales, Arthur London, y Mariano Constante. A este
Aparato se incorporó también el coronel soviético Pirogoff.
La red se fortalece, a pesar de las continuas bajas, y
se consigue acceder a un aparato de radio que tenían escondido miembros de las
SS y que les permite obtener informaciones emitidas por Londres o Moscú. Meses
después, además del continuo robo de armas a los SS, la organización obtiene un
nuevo recurso: un aparato de radio propio que se consigue introducir oculto en
un cubo de basura.
En abril de 1945, mientras se sucedían las derrotas
alemanas -los norteamericanos bombardeaban la cercana ciudad de Linz y los
soviéticos habían ocupado Viena- llegó la noticia de que el comandante del
Campo, Ziereis, había recibido la orden de Himmler de liquidar a todos los
prisioneros. Se debía ejecutar aprovechando una alarma antiaérea, verdadera o
falsa, y se les eliminaría mediante una gigantesca explosión provocada en las
naves que ya estaban siendo acondicionadas por los propios prisioneros, los
cuales serían previamente gaseados dentro.
La organización clandestina se acelera, intensificando
la obtención de información mediante documentos conseguidos por quienes
limpiaban las oficinas, haciendo guardias nocturnas, sacando del Campo
documentos y fotografías obtenidas clandestinamente por el fotógrafo Paco Boix
que acreditaban la barbarie del exterminio y las visitas de los jefes nazis y,
sobre todo, asegurando la disciplina y la coordinación para evitar bulos.
La liberación
A finales de abril, el comandante Ziereis dio la orden
de movilizar a los españoles para combatir a las tropas soviéticas que se
acercaban a Mauthausen. Formados frente a las ametralladoras que les apuntaban
desde las torretas nadie dio un paso al frente. «Fue un momento en el que todo
podía ocurrir y, totalmente conscientes de ello, estábamos dispuestos a
jugárnoslo todo: las pistolas y las botellas de bencina estaban a punto. Viendo
que no doblegaría nuestra actitud, Ziereis ordenó romper filas. Estoy seguro de
que tuvo miedo».
Pocos días después, por la noche, los guardias de las
SS fueron sustituidos por la guardia urbana de Viena. «Algunos SS capturados
después de la liberación nos confirmaron que Ziereis temía una sublevación
general y había preferido retirarse al pueblo de Mauthausen con sus SS». Una
delegación del Comité Internacional conminó a la guardia urbana para que
entregasen todas sus armas.
El 5 de mayo de 1945, poco antes de las dos de la
tarde dos vehículos blindados y un jeep del ejército norteamericano entraron en
el campo. Los guardias huyeron abandonando todas sus armas.
La gran pancarta preparada por los republicanos
españoles se colocó y se hizo la famosa foto.
Cuando el Comité Interrnacional (CI) se dirigió a los
norteamericanos para conocer sus intenciones y explicarles la situación, el
oficial al mando les explicó que aquella era una patrulla de exploradores que
se había extraviado y que, en realidad las tropas norteamericanas estaban a 40
kilómetros de allí. Cuando el CI les informó de que los SS estaban cerca «los
norteamericanos se marcharon sin entrar en el interior del recinto,
prometiéndonos un regreso rápido con medios bélicos suficientes para
defendernos. Así que quedábamos solos para hacer frente a lo que surgiera…»
«En el campo la confusión era total. Algunos
prisioneros habían asaltado la armería y otros desvalijaban los almacenes de
las SS donde estaban almacenados los pocos víveres que quedaban.
Afortunadamente teníamos una organización a punto y un aparato militar
disciplinado. Los miembros del AMI habían permanecido en sus puestos, esperando
recibir órdenes de nuestro EM. Los jefes militares fueron convocados para
recibir órdenes y en pocos minutos todas las disposiciones necesarias fueron
tomadas y ejecutadas». El orden interno fue restablecido y donde antes estaban
los SS dando órdenes de exterminio ahora estaba el Estado Mayor Internacional.
La lucha no había terminado. Combatientes españoles y
soviéticos del Mauthausen se enfrentaron a los SS replegados desde
Checoslovaquia haciéndoles huir tras duros combates. Las tropas de los jefes
del Campo, Ziereis y Bachmayer estaban al otro lado del Danubio y se preparaban
para atacar el Campo. Para evitarlo había que tomarles la delantera y evitar
que atravesaran el río por el único puente intacto, el del ferrocarril. Los
combates dirigidos por el EM de Mauthausen, en los que participaron sobre todo
soviéticos, españoles y checos, impidieron que los primeros tanques alemanes
Tigers pasaran por el puente.
El 6 de mayo, los SS hicieron varios intentos de
atravesar el Danubio que fracasaron a pesar de que tenían tanques, cañones y
ametralladoras. La resistencia del Campo sólo tenía ametralladoras y
Panzerfaust (tubos antitanques) robados al enemigo que usaban por primera vez.
La situación, era crítica y la resistencia no podía durar mucho, por lo que
valoraron volar el puente del ferrocarril con los propios explosivos que los
nazis habían colocado.
El ataque de los soviéticos de la llanura de Ens
obligó a las SS a trasladar allí parte de sus efectivos y la presión sobre la
resistencia se redujo, pero la lucha continuaba. «Aquello era una Torre de
Babel, donde teníamos que traducir todas las órdenes dadas (…) Por todos los
lados las órdenes de rendirse habían sido dadas a las tropas alemanas y Berlín
ya había caído en manos del ejército soviético. Con todo, para nosotros la
lucha continuaba… Era nuestro destino. Habíamos sido los primeros en combatir
contra las hordas hitlerianas y estaba escrito que seríamos los últimos en soltar
las armas».
Por fin, una columna de tanques americanos hizo su
aparición y la batalla terminó.
Un largo periplo les esperaba a los republicanos
españoles hasta llegar a ser acogido por Francia, pero eso ya es otra historia.
Nada tiene que ver este relato con la historia
oficial. Es sin embargo, una epopeya dirigida por comunistas españoles,
realizada por quienes decidieron resistir y organizarse contra la desesperación
y la muerte. Es la constatación histórica de la continuidad de la lucha
emprendida en la guerra española y que se prolongó en suelo europeo contra la
Alemania nazi; del empleo de la experiencia organizativa y del combate
internacionalista. Del convencimiento de que la derrota del enemigo más
poderoso, es posible siempre que exista la voluntad inquebrantable -como ellos
decían- de resistir, y de la capacidad de la organización para vencer.
Probablemente sea por eso, por lo que el relato
oficial tiene tanto interés en ocultar hazañas como esta. Nos quieren
derrotados, impotentes e ignorantes. A nosotros y a nosotras nos corresponde
restablecer el hilo rojo de la continuidad histórica de la lucha, no sólo para
rendirles el merecido homenaje, sino para saber de dónde venimos y quiénes
somos.
Nota: Una parte de esta información la obtuve a partir
de los testimonios de Tomás Martín, hermano de mi madre y representante del
Partido Comunista de España en el Comité Internacional de Mauthausen. Mariano
Constante y Miguel Malle, le consideraban su hermano.
Escribí un relato
biográfico sobre la dimensión política de su vida que lleva por título «La voz a ti debida» 3. Es
una historia particular, pero que lleva impreso el mismo sello de heroísmo, de
dolor, de firmeza ideológica y de solidaridad que nos legaron miles de mujeres
y de hombres de la mejor generación de nuestra historia.
Notas:
(1) [1]Pauwels,
Jacques, R (2000). El mito de la guerra buena.
Editorial Hiru
(2) [1]Constante,
Mariano (1974). Los años rojos. Editorial
Círculo de Lectores.
(3) [1]Maestro,
Ángeles (2016) La voz a ti debida. https://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/noticias-cercanas/4137-la-voz-a-ti-debida
Denuncian ante el Juzgado de Guardia de Barcelona un nuevo cargamento militar con destino a Israel
Denuncian
ante el Juzgado de Guardia de Barcelona un nuevo cargamento militar con destino
a Israel
Por BDS
KAOSENLARED
17 de abril de 2025 /
En la denuncia se solicita
de manera cautelar y urgente la retención y registro del carguero Nexoe Maersk,
el cual se encuentra actualmente en el puerto de Barcelona, a fin de evitar la
continuidad delictiva y la participación del buque en la comisión de delitos
contra la Comunidad Internacional (Título XXIV Código Penal), delito de tráfico
de armas (art. 566 Código Penal) y delito de contrabando.
Activistas de la campaña
Fin al Comercio de Armas con Israel interponen una denuncia ante el Juzgado de
Guardia de Barcelona, en la que ponen en conocimiento de la autoridad judicial
la participación de dos buques de la naviera Maersk en una nueva transferencia
de material militar a Israel.
En la denuncia se solicita
de manera cautelar y urgente la retención y registro del carguero Nexoe Maersk,
el cual se encuentra actualmente en el puerto de Barcelona, a fin de evitar la
continuidad delictiva y la participación del buque en la comisión de delitos
contra la Comunidad Internacional (Título XXIV Código Penal), delito de tráfico
de armas (art. 566 Código Penal) y delito de contrabando.
La documentación probatoria
que acompaña a la denuncia acredita la implicación de los buques Nexoe Maersk y
Maersk Detroit en al menos cuatro operaciones de suministro militar a Israel
durante los meses de septiembre y octubre de 2023. En todas ellas, la carga suministrada
a Israel fue descargada y transbordada en puertos españoles, por lo que España
goza de jurisdicción y competencia para investigar los hechos denunciados.
Respecto al último de los
envíos, el cual justifica la interposición de esta denuncia, consiste en el
suministro de componentes de aviones de combate F-35. Su destino final, la base
de Nevatim, es uno de los principales centros operativos desde donde se lanzan
ataques aéreos con aviones de combate F-35 sobre la Franja de Gaza.
El contenido de este
envío, ha sido reconocido por la propia naviera, quien pese a negar
su destino final por motivos obvios, ha admitido la naturaleza de la carga y su
destino. Pese a que Maersk ha tratado de ocultar que el destino final de sus
continuos envíos sea Israel, llegando a apagar sus sistemas de identificación (AIS)
y ocultando anteriores viajes, , en la denuncia se aporta abundante prueba que
demuestra lo contrario.
Los buques Maersk Detroit y
Nexoe Maersk están directamente implicados en una cadena logística de
suministro militar que alimenta el genocidio en Palestina, con la complicidad
de infraestructuras civiles y comerciales. Esto constituye una violación
flagrante de las obligaciones internacionales de no asistencia a crímenes
internacionales, reconocidas por el Derecho Internacional y el Estatuto de Roma.
Como afirma el experto
Alejandro Pozo del Centre Delàs, el tránsito por España de envíos de armas a Israel es la norma y no la
excepción. La presión popular ha conseguido que el gobierno denegara
el atraco com armas a Israel a tres barcos desde octubre de 2023, pero dada la
gravedad de la situación, esto es totalmente insuficiente. Los datos
oficiales dicen que Israel ha asesinado a más de 60.000 personas palestinas en
la Franja de Gaza.
Permitir estas operaciones
logísticas es permitir que el genocidio continúe. Maersk y otras navieras están
utilizando rutas comerciales y civiles para entregar a Israel maquinaria militar,
sin la que sería imposible sostener una ocupación ilegal, un sistema de
apartheid y una ofensiva genocida. Si los puertos son espacios para conectar
pueblos y sostener la vida, no deben ser cómplices del genocidio.
Disponible aquí una copia
de la denuncia: Denuncia Maersk Nexoe Barcelona
Imagen de portada: Canarias Semanal
Ecuador: milagro estadístico
Estadísticamente
hablando, la probabilidad de que un candidato obtenga un resultado casi
idéntico, con una diferencia de apenas dos o tres décimas, en dos elecciones
separadas es casi cero.
Ecuador: milagro estadístico
El Viejo Topo
17 abril, 2025
Este domingo el
mundo asistió a un milagro sin precedentes en la historia política mundial. La
segunda vuelta de la elección presidencial que se dirimía entre el
“candidato-presidente” -así llamado porque Daniel Noboa, millonario y
prepotente violó la norma que impide a un presidente ecuatoriano seguir en
funciones si se postula para la reelección- y Luisa González arrojó un
resultado asombroso: la candidata de Revolución Ciudadana obtuvo el 44.35 % de
los votos, una cifra casi idéntica a la que obtuviera en la primera vuelta:
44.0 por ciento. Noboa, por su parte, se alzó con 55.65 % de los votos cuando
en la primera vuelta había terminado con 44.17 % y fue reelecto como
presidente.
La tasa de
participación estuvo en línea con las habituales en ese país: 83,70 % del censo
electoral. Contrariando toda la experiencia internacional en el balotaje
González apenas incrementó el porcentaje de su votación en 0.35 % mientras que
su rival lo hizo en poco más de once puntos porcentuales. ¿Cómo se explica
tamaña discrepancia?
Digamos para
empezar que el Consejo Nacional Electoral, que el presidente maneja a su
antojo, cambió los lugares de votación pocos días antes del proceso electoral.
Además el gobierno decretó el estado de excepción recortando fuertemente la
libertad de tránsito y reunión, y los últimos diez días de la campaña Noboa se
cansó de repartir bonos a manos llenas: para jóvenes, emprendedores, afectados
por desastres, para los policías, etcétera, por un total equivalente al 0.5 %
del PIB del Ecuador.
Además, durante
toda la campaña se verificó una inédita presencia de las fuerzas armadas, se
cambió el comando que debía proteger a González mientras llegaba al país Erik
Prince, fundador y líder del tenebroso grupo paramilitar Blackwater invitado a
“colaborar” en el combate al narcotráfico y para erradicar la violencia en ese
país. En otras palabras, las condiciones mínimas de previsibilidad, libertad y
tranquilidad social brillaron por su ausencia el pasado domingo en Ecuador.
Andrés Arauz, Secretario General de Revolución Ciudadana, al igual que Luisa
González, denunció la “siembra de actas” en distintos lugares del país y, a
modo de prueba, publicó en las redes sociales seis actas electorales sin las
firmas conjuntas del presidente y secretario de las juntas receptoras de voto.
Todas favorecían a Noboa.
Pero lo que
sorprende y suscita múltiples interrogantes es el hecho de que Luisa González
haya logrado un número prácticamente idéntico, salvo por un par de decimales,
al que había alcanzado en la primera vuelta. ¿Es razonable que tal cosa ocurra
en un balotaje? La respuesta es un rotundo no. Si analizamos la experiencia
latinoamericana en la materia veremos cómo invariablemente, los dos
contendientes en cualquier balotaje aumentan su caudal electoral. En Argentina,
la segunda vuelta de la elección presidencial del 2023 muestra que Javier
Milei, que en la primera había obtenido un 29.9 % de los votos saltó hasta un 55.6
% en el balotaje, mientras que Sergio Massa pasó del 36.6 al 44.3 %. En Chile,
en 2021, Gabriel Boric que en la primera vuelta había sido derrotado por José
A. Kast (27.9 contra 25.8 % de los votos) logra “dar vuelta” ese resultado y
triunfa en el balotaje con 55.9 contra 44.1 % de Kast. Al igual que en el caso
argentino, ambos competidores mejoraron su gravitación electoral. Lo mismo
ocurrió en las presidenciales colombianas del 2022: Gustavo Petro se impuso en
la primera vuelta con 40.3 % de los votos, mientras que el ultraderechista
Rodolfo Hernández terminaba lejos, con 28.1 %. Pero en el balotaje Petro sube
hasta llegar al 50.4 y su rival crece casi veinte puntos hasta llegar al 47.3
%. En Uruguay, 2024 el frenteamplista Yamandú Orsi se impone en la primera
vuelta con 43.8 %, contra 26.8 de Álvaro Delgado, del Partido Nacional, pero en
el balotaje éste suma veinte puntos porcentuales más y llega al 48 %,
insuficientes para derrotar a Orsi que se empinó hasta el 52 %. Y quedándonos
en Ecuador, en la elección de agosto del 2023 Luisa González obtiene la primera
mayoría relativa con 33.6 % contra 23.4 % de Daniel Noboa. En el balotaje Noboa
suma casi treinta puntos más y finaliza ganador con 51.8 % prevaleciendo sobre
Luisa, que crece pero no lo suficiente para ganar y llega al 48.1 %. Repito: en
los balotajes los dos finalistas aumentan su caudal electoral.
No obstante,
ahora nos encontramos ante una más que sospechosa anomalía porque la candidata
de Revolución Ciudadana que había obtenido el 44.0 por ciento de los votos en
la primera vuelta (contra 44.1 de Noboa) en el balotaje repite casi
milimétricamente el resultado al obtener 44.3 % mientras que el ilegal
“candidato-presidente” crece hasta llegar al 55.6 %. Estadísticamente hablando,
la probabilidad de que un candidato obtenga un resultado casi idéntico, con una
diferencia de apenas dos o tres décimas, en dos elecciones separadas es casi
cero. No digo que sea imposible, sí que es harto improbable, teniendo en cuenta
que después de cerrada la primera vuelta se selló una alianza con el movimiento
indígena Pachakutik que había obtenido poco más del 5 % de los votos y que once
encuestas de distintas consultoras todas daban como ganadora a González por una
diferencia de entre 3 y 4 por ciento de los votos. Se impone revisar un conteo
voto a voto, porque ese fatídico 44 por ciento puede ser más el resultado de
una ecuación matemática que la expresión de la ciudadanía ecuatoriana.
Porque,
pensémoslo bien: ¿cuál es la probabilidad de que millones de personas actuando
con total independencia unas de otras y en un contexto muy distinto al anterior
-amenaza de muerte a Luisa González, nuevas alianzas, votos de los indecisos,
etcétera- repitan casi exactamente un mismo porcentaje, con un margen de
diferencia de un par de décimas del uno por ciento, Sin ser un matemático pero
habiendo tomado varios cursos de estadística, me arriesgo a decir que ese
número parece más bien surgido de una ecuación matemática incorporada en el
sistema de conteo de votos que de un genuino recuento de la voluntad popular.
Las encuestas no son infalibles, pero tampoco suelen fallar con márgenes tan
amplios como los que surgen de este rarísimo resultado electoral. Se impone un
recuento, uno a uno, de los votos. En caso contrario, la sospecha de que Noboa
se robó la elección pesará sobre su presidencia hasta el último día de su
mandato.
Fuente: Página 12.




