domingo, 11 de agosto de 2024

Experiencia, identidad y sujeto feminista (I)

 

En torno a Judith Butler


Experiencia, identidad y sujeto feminista 

(I)

 

Por Carmen HerederoAntonio Antón

Rebelion.org

07/08/2024 

 


Fuentes: Rebelión


Con ocasión de la publicación del último libro de Judith Butler, ¿Quién teme al género?, en esta primera parte, tratamos dos aspectos del pensamiento feminista: el valor del feminismo y la identidad feminista, y cómo avanzar en la liberación y la igualdad femenina. En una segunda parte abordaremos otros dos temas: el sujeto social, imprescindible para la transformación colectiva, y la relevancia de la experiencia vivida e interpretada.

El valor del feminismo y la identidad feminista

Hay que diferenciar identidad de género e identidad feminista. La mujer, las mujeres -a veces con una larga y variada tipología-, no son el sujeto del feminismo. No existe un sujeto previo a la experiencia emancipadora, sino que se constituye con ella, con esa práctica sociocultural.

Ya Simón de Beauvoir decía que la ’mujer se hace, no nace’, poniendo el énfasis en la experiencia vital en la formación de la identificación que, más tarde, se definió de género y que, muchas veces, conllevaba una actitud progresista y liberadora, en el marco de la segunda ola feminista de los años sesenta y setenta.

Aquí, sin la connotación existencialista, desde un cierto constructivismo social, multidimensional y vital, le damos un contenido sociohistórico y político-cultural, y lo aplicamos al feminismo, como sujeto social, no a la feminidad (o la masculinidad) en cuanto identidad de género. Se es feminista no por ser mujer, sino por participar en los procesos igualitarios por la liberación femenina, y de todas las personas discriminadas por su opción sexual y de género. La composición empírica mayoritaria del feminismo es de mujeres, las más directamente afectadas y sensibles, pero también de varones solidarios. Su identificación feminista, o su ‘orgullo’ de pertenencia, deriva de su comportamiento, su práctica relacional, no de la adscripción a un sexo, género u opción sexual.

Sin embargo, no hay que infravalorar la experiencia vivida. La conexión con la realidad discriminatoria es lo que acerca más a las mujeres y personas con opciones sexuales y de género no normativas a esa sensibilidad, conciencia y actitud transformadora. Pero, para mantener una conducta transformadora, son decisivas su conformación subjetiva, su experiencia relacional, su actitud moral respecto de los tres grandes valores progresistas: libertad, igualdad y solidaridad.

La conformación del sujeto no deriva mecánicamente de la existencia de una realidad sociodemográfica discriminatoria, tal como dicen las teorías estructuralistas o deterministas, dominantes en décadas pasadas. O sea, la mujer, por su condición objetiva, biológica o de subordinación, no es el sujeto del feminismo; el sujeto del feminismo son las personas que, práctica y sociohistóricamente, han rechazado y combatido, individual y/o colectivamente, una realidad de discriminación y dominación, y han adquirido una experiencia emancipadora, igualitaria y solidaria que refuerza su conciencia feminista.

Desde este punto de vista, hay que intensificar, no diluir, la identificación feminista, opuesta al machismo. Esta identificación no constriñe una voluntad transformadora, sino que, con espíritu crítico, la refuerza, favorece el sentido de pertenencia colectiva, con articulación de apoyos y alianzas, y es capaz de renovar sus propias características identificadoras y estratégicas.

La identidad de género femenino (o masculino o indefinido) puede ser ambivalente: negativa, si es que refleja una trayectoria rígida de subordinación resignada o impuesta; o positiva, en la medida que exprese un papel sociocultural, económico-laboral y reproductivo más igualitario y libre, en combinación con otras identificaciones particulares interseccionales con impacto variable en su experiencia vital.

Una identidad fuerte de género tradicional -de ama de casa dependiente o con la normativización esencialista heterosexual… y dentro del matrimonio- sí se puede decir que constriñe la libertad individual para explorar y cambiar de experiencia, estatus e identificación. Una identidad de género débil o casi nula permite la transición sin ataduras a la nueva personalidad, opción sexual y de género y posición social; es más abierta y ofrece más oportunidades.

Existen diversas tipologías femeninas: desde la mujer ‘tradicional’, ama de casa, esposa y madre, pero subordinada a una estructura patriarcal y dependiente de una función social subalterna, que el feminismo apuesta por transformar; hasta la mujer ‘liberada’ que se ha ido abriendo paso igualitario y que es objeto de toda la ofensiva conservadora y reaccionaria como causa de la destrucción de su orden social y moral dominador.

Pero aquí hablamos, sobre todo, de identidad feminista como refuerzo solidario, igualitario, emancipador, como pertenencia colectiva, con una trayectoria transformadora; opuesta al machismo, a su identificación y a la prepotencia relacional, como expresión de dominación y privilegios, o sea, vinculado al poder opresivo y, a veces, violento del orden establecido. En ese sentido, una identidad sociopolítica liberadora y una ética fuerte, anclada en los derechos humanos y la democracia, favorece el compromiso cívico por la igualdad y la libertad; es positiva para las mujeres y para la humanidad, es decir, encierra un contenido universal.

No se trata, por tanto, de la diferenciación o simple interacción entre géneros más o menos marcados y plurales, con distintas feminidades y masculinidades y posibilidades combinatorias, sino de la diferenciación entre feminismo y machismo y, por otra parte, entre un feminismo elitista o solo retórico, centrado en romper los ‘techos de cristal’, y un feminismo popular, que apuesta por superar los ‘suelos pegajosos’.

Cómo avanzar en la liberación y la igualdad femenina

Pues bien, Judith Butler ha tenido y tiene la prioridad por la superación del género y la heteronormatividad obligatoria, como sistema divisivo, discriminatorio y limitador de la libertad humana, la cual debería estar asentada en la propia voluntad. Su enorme aportación crítica ha ido hacia la deslegitimación de las principales trayectorias opresivas contra la libre elección de sexo/género y opción sexual, con garantías para una vida digna.

Al ir ‘deshaciendo el género’, se terminaría el problema de la desigualdad de género. Seríamos personas indiferenciadas por sexo/género, es decir, éste no sería un factor relevante, lo cual garantizaría la liberación. Se rompería el pretexto del poder establecido para imponer la división social… aunque ello no evitase la imposición de nuevas segmentaciones y discriminaciones, en particular, a las propias minorías sexuales o de género no binario. La duda es el alcance generalizador de la indiferenciación por sexo/género frente al sistema divisivo en tal categoría sobre la que se asienta el orden establecido, y una vez garantizado el derecho a la libre determinación.

Pero esa lógica liberadora ya estaba inscrita en el pensamiento feminista y la acción progresista, al menos, desde el siglo XVIII. Se trataba del impulso emancipador e igualitario del revalorizado estatus de ciudadanía, de los derechos humanos y civiles y más tarde políticos y sociales… independientemente del sexo/género, es decir, sin discriminación por sexo, según dictaminan las constituciones modernas. Sabemos, por la experiencia de estos más de dos siglos, que ese relativo igualitarismo retórico, jurídico o formal ha costado mucho esfuerzo feminista y solidario para implementarlo y que queda mucho por hacer.

No obstante, ese enfoque emancipador sigue siendo acertado: hay que consolidar unas relaciones igualitarias y libres de dominación, independientemente del sexo/género (la raza, el origen nacional o la clase social…), o sea, destacando el elemento común de las personas: los derechos humanos. Así, se supera el sexo/género como factor de desventaja o discriminación, aunque se mantenga la diversidad identitaria.

Todavía hoy persisten graves lacras sociales que perjudican a la mayoría de mujeres y opciones no normativas sexuales y de género, empezando por la violencia de género, acerca de la que la autora tiene una sensibilidad especial. Precisamente, la indignación cívica y la respuesta feminista, apoyada y legitimada por unos dos tercios de mujeres y un tercio de varones, ha generado en España la cuarta ola feminista, con la prioridad de combatir la violencia machista y garantizar la libertad sexual y el libre consentimiento en las relaciones sexuales e interpersonales en general.

Junto con ese primer nivel de conciencia feminista existe, propiamente el movimiento feminista, compuesto por unos cuatro millones de personas, la mayoría mujeres, que han participado en las movilizaciones feministas, entre ellas las miles de activistas más estables, pertenecientes a grupos diversos e impulsoras del movimiento social. Esos tres niveles son los que configuran el sujeto colectivo feminista.

Todo ello ha puesto de relevancia la necesidad de un avance en condiciones y derechos feministas, de la articulación del propio sujeto feminista y, también, del impulso de una teoría crítica que fundamente esta nueva fase de conformación feminista.

Por tanto, el pensamiento posestructuralista de Judit Butler tiene sus límites para hacer frente a los desafíos que suponen la consecución de la igualdad y la libertad de las mujeres. Desde distintas corrientes feministas se están realizando muchas contribuciones interesantes. Por citar otra feminista eminente, contamos con su colega estadounidense Nancy Fraser, con aportaciones críticas significativas sobre el papel subordinado de las mujeres en la reproducción social y de cuidados y su vinculación con la segmentación capitalista y la división racista.

Evidente es la situación en España. Por un lado, hemos asistido a una gran movilización feminista y de colectivos LGTBIQ+, masiva y viva, particularmente contra la violencia machista y por la libertad sexual y la igualdad, con una gran participación de base social y asociativa, y hemos conseguido reformas significativas en el ámbito institucional.

Pero, por otro lado, el movimiento feminista presenta una dinámica fragmentada y sin liderazgos consolidados, lo cual agudiza ciertas tendencias -también desde la política- elitistas, unilaterales, sin arraigo sólido, a apropiarse del movimiento, a hablar en nombre del (no) sujeto social ‘objetivo’ y pasivo, pugnando por su orientación y articulación.

En definitiva, en el campo feminista hay una rica y variada experiencia, pero bastantes deficiencias en la articulación orgánica y de liderazgo. A ello hay que añadir una relativa orfandad y retraso teórico que el feminismo debería abordar desde un enfoque crítico, multidimensional y relacional.

Carmen Heredero es feminista y sindicalista, autora del libro Género y coeducación (Morata, 2019). Antonio Antón es sociólogo y politólogo, autor de Feminismos. Retos y teorías (Dyskolo, 2023).

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sábado, 10 de agosto de 2024

ALERTA NUCLEAR EN RUSIA: EQUIPOS DE LA OTAN LANZAN PELIGROSO CONTRATAQUE...

Regreso al futuro: qué pasará en política exterior con Trump 2

 

Si gana Trump, las cosas cambiarán. A peor, algunas. A mejor, otras tantas. Pero atención: es posible que aparezcan nuevos y graves peligros sobre Europa.


Regreso al futuro: qué pasará en política exterior con Trump 2


Giuseppe Masala

El Viejo Topo

 10 agosto, 2024



Es realmente difícil imaginar lo que podría pasar si Trump se convierte en presidente de Estados Unidos para un segundo mandato tras el ataque del que fue víctima hace unos días en Pensilvania. Sin embargo, es correcto intentar hacer una predicción considerando también el hecho de que su índice de aprobación entre los votantes estadounidenses se ha disparado, dándole enormes posibilidades de victoria en las elecciones de noviembre.

—Las gravísimas condiciones de las cuentas exteriores de Estados Unidos siguen siendo dramáticas, sea quien sea el futuro presidente. Hay que encontrar una solución al problema, independientemente de quién será el próximo ocupante de la Casa Blanca. En más de una ocasión, Trump actuó (en su primer mandato) para favorecer la economía real incluso en detrimento de esa fábrica sintética de dólares que es Wall Street y que paradójicamente se alimenta del mismo desequilibrio en las cuentas exteriores (al menos hasta que los países acreedores encuentren una alternativa al dólar).

El presidente Trump, durante su primer mandato, dio la impresión de querer actuar mediante acuerdos y negociaciones económicas.

Por lo tanto, no descartaría alguna forma de nuevos acuerdos de Bretton Woods o nuevos acuerdos Plaza donde las grandes economías acuerden una nueva arquitectura monetaria y comercio internacional, donde tal vez Estados Unidos perdería su cetro de tener la única moneda utilizada sin oposición para el comercio internacional, pero donde la economía real recuperaría impulso competitivo en los mercados mundiales.

—Trump, de acuerdo con la doctrina Kissinger (en contraposición a la doctrina Brezinsky de los demócratas que prevé la derrota estratégica de Rusia) intentará negociar con Putin sobre Ucrania y probablemente también sobre la OTAN y la Unión Europea, como amplia y claramente piden los rusos. Las negociaciones ya han comenzado con su plenipotenciario europeo Victor Orban, que en las últimas semanas ha viajado a Moscú, Kiev y Pekín para sentar las bases de una solución diplomática al conflicto entre Rusia y Ucrania.

—Trump, como demostró muchas veces durante su primer mandato, prefiere las relaciones bilaterales a las multilaterales, incluso en el contexto transatlántico. En resumen, prefiere que haya negociaciones con países europeos individuales en lugar de relaciones mediadas por una entidad –la Unión Europea– que actúa como pantalla. Teniendo esto en cuenta, no podemos excluir que haya una beligerancia  contra Bruselas, como ocurrió de 2016 a 2020.

Una beligerancia que muy probablemente terminará con una clara reducción de la Unión Europea, si no directamente con su desaparición.

 

—Trump ha dado a entender en más de una ocasión que la OTAN es una organización antigua y que ya no funciona para los intereses estadounidenses. Según el New York Tycoon, la Organización Atlántica sólo favoreció el oportunismo de los europeos que obtuvieron protección militar sin pagar los costes financieros, que corrieron casi en su totalidad a cargo de Estados Unidos. De alguna manera esta visión trumpiana satisface las necesidades de Putin, que ha pedido (incluso oficialmente) la retirada de las tropas y armas estadounidenses del suelo europeo. No parece que utilizar la Organización Atlántica como moneda de cambio con Rusia, como parte de negociaciones que deberían garantizar la neutralidad rusa en el choque chino-estadounidense en el Indo-Pacífico, sea algo que cree problemas particulares a Trump.

 

—No hay que olvidar que durante su primer mandato Trump sacó a Estados Unidos de una organización multilateral como la OMS (Organización Mundial de la Salud) que en esta etapa también está comprometida en lanzar un «Tratado contra la Pandemia» que entregaría a esta organización poderes tecnocráticos más allá de cualquier garantía constitucional: sería la creación de una especie de «superestado» distópico basado en el biopoder, como nos lo ilustró Michel Foucault. Es fácil plantear la hipótesis de que, en caso de victoria de Trump, este tratado nunca se aprobará y que, sobre todo, esta organización (que jugó un papel fundamental en su derrota en las elecciones presidenciales de 2020) sufrirá una drástica reducción.

 

—En cuanto al otro cuadrante fundamental de la crisis, es decir, el del Indo-Pacífico, que enfrenta a Estados Unidos y sus vasallos contra la China popular, me inclinaría a suponer que Trump elegirá la vía de las negociaciones quizás aderezadas con una cierta presión militar, pero nunca hasta el punto de llegar a un conflicto de gran alcance en el que China y Estados Unidos se opongan directamente. La tarea de Trump es sanear las cuentas exteriores de su país y, por tanto, llegar a un acuerdo que de alguna manera pueda dar un nuevo impulso al sistema productivo de Washington; creo que en este sentido los dirigentes de Beijing están dispuestos a negociar para evitar una confrontación militar directa.

 

—En mi opinión, el brote más peligroso para el mundo en caso de que Trump regrese a la Casa Blanca es Oriente Medio. Ya durante la campaña electoral, el magnate afirmó que si hubiera habido un «presidente sensato» en la Casa Blanca no habría sido difícil encontrar una solución con China, Rusia y Corea del Norte. Palabras emblemáticas que aclaran un programa: basta con mirar el país del llamado «eje del Mal» que no ha sido nombrado: el Irán de los ayatolás. Ya durante su primer mandato, Trump socavó el acuerdo firmado por Barack Obama con los ayatolás que tenía como objetivo sobre todo inhibir el desarrollo nuclear de Teherán a cambio de un alivio de las sanciones que afectan a la economía iraní desde hace décadas. Está claro que con el regreso de Trump a la Casa Blanca no se puede descartar un conflicto directo con Irán, quizás con la intervención de Israel.

Un conflicto que obviamente sería muy grave pero que de alguna manera podría favorecer el derrocamiento del Príncipe Regente de Arabia Saudita Mohamed bin Salman, que se está vinculando demasiado a Rusia y China y que derriba cada vez más el arquitrabe del poder financiero y monetario estadounidense: el petrodólar. El camino del anunciado tratado estratégico entre Rusia e Irán, que se ha debatido en las últimas semanas tanto en Moscú como en Teherán, debe seguirse con atención en los próximos meses: si Moscú no acepta presentarlo oficialmente, significará, en mi opinión, que Putin está dispuesto a negociar el destino de Teherán con Trump y tal vez a rediseñar todo Oriente Medio.

 

Como pueden ver, en mi visión, un segundo mandato de Trump probablemente tendrá tres víctimas: la Unión Europea (yo diría segura), la OTAN (no segura pero sí probable), Irán (yo diría casi segura) y la OMS (yo diría que seguro). En resumen, Trump corre el riesgo de golpear la política mundial como un tsunami de fuerza inusual, que, paradójicamente, es precisamente lo que se necesita para evitar una Tercera Guerra Mundial cada vez más inminente después del mandato de cuatro años de Biden.

El problema es que los planes de Trump son en realidad la demolición controlada del Orden Mundial construido por las elites gobernantes occidentales desde 1989 y que estas últimas harán todo lo posible para bloquear al magnate. Sin embargo, si el camino del ataque parece haberse desvanecido, no podemos excluir que élites desesperadas jueguen la carta de la provocación internacional para hacer estallar el conflicto con Rusia antes de la llegada de Trump, atando así sus manos e imposibilitando sus planes. Después de todo, las elites occidentales tienen un amplio historial en operaciones sucias; desde el telegrama bismarckiano hasta Pearl Harbor, pasando por el incidente del golfo de Tonkín y probablemente también hasta el ataque a las Torres Gemelas en 2001.

Estamos viviendo un punto de inflexión crucial en la historia y pocos se dan cuenta plenamente de ello.

 

Fuente: l’AntiDiplomatico

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viernes, 9 de agosto de 2024

Ayuso y Jiménez Losantos: 1,7 millones de euros en publicidad institucional en cuatro años

 

Ayuso y Jiménez Losantos: 1,7 millones de euros en publicidad institucional en cuatro años

 

Por Yago Álvarez Barba

Rebelion / España

03/08/2024  

 


Fuentes: El Salto

EsRadio y Libertad Digital son dos de los medios favoritos de la Comunidad de Madrid para inyectarles ingentes cantidades de dinero público cada año en forma de contratos de publicidad institucional.

Para nadie es un secreto la devoción que tiene Federico Jiménez Losantos a la hora de defender a Isabel Díaz Ayuso y al Partido Popular madrileño. Ya no solo contra la izquierda, sino en la propia guerra de las derechas contra Vox y Abascal e, incluso, cargando en ocasiones contra Núñez Feijóo para remarcar el liderazgo en la sombra que ejerce la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Lo que no es tan evidente es la predilección que tiene Ayuso por Jiménez Losantos. Una relación no tan pública hasta que echas un vistazo a los planes de medios de los cuatro años completos que lleva la presidenta al frente del gobierno autonómico. En los cuatro periodos, los medios del conglomerado mediático de Jiménez Losantos (Libertad Digital, LibreMercado y EsRadio) se encuentran entre los que más dinero público reciben mediante contratos de publicidad institucional.

Las cifras han ido en aumento. En 2020, primer año completo de Ayuso al frente del gobierno autonómico, los medios de Jiménez Losantos recibieron un total de 328.146 euros repartidos en 105.000 para el medio digital y 223.000 en cuñas para la emisora de radio. Pero dicha cantidad no ha dejado de incrementarse en los siguientes ejercicios. En 2021, entre los dos medios de Jiménez Losantos recibieron 358.935 euros. El siguiente año, Ayuso contrató campañas de publicidad con Libertad Digital y EsRadio por un montante de 467.485 euros más IVA.

Pero los últimos datos publicados arrojan una cifra aún mayor. Tan solo en 2023, Ayuso contrató publicidad institucional con los medios de Jiménez Losantos por valor de 560.544 euros más IVA. En total, en los cuatro últimos años, Ayuso ha inyectado 1.717.962 euros más IVA a los medios de Jiménez Losantos. El diario digital recibió 666.000 euros y la emisora de radio ha superado el millón de euros.

Una vez más, los datos de reparto de publicidad de las instituciones controladas por el PP madrileño no parecen encajar en el reparto justo que marca la ley y que indica que dicho reparto se tiene que hacer bajo criterios de alcance, como la tirada, las visitas o los oyentes en el caso de la radio. Según los datos de audiencia de las radios generalistas para 2023, EsRadio tuvo un porcentaje de radioyentes del 4,2% del total. Muy lejos de los líderes SER y Cope, con un 31,7% y un 25,5% respectivamente. Pero también por debajo de Onda Cero (10,5%), RAC 1 (6,8%) y RNE (5,3%).

En cambio si vemos las campañas de publicidad contratadas por la Comunidad de Madrid vemos que en ese mismo año SER ingresó 760.257 euros, la Cope 741.511 y la emisora de Jiménez Losantos obtuvo 318.696 euros. Es decir, Ayuso inyectó casi la mitad de lo que le ingresa a dos emisoras que tienen un número de oyentes incluso siete veces mayor.

A las ingentes cantidades que ingresa Libertad Digital mediante las campañas de la Comunidad de Madrid, hay que sumarle las otras administraciones públicas que controla el mismo PP madrileño. Las empresas públicas madrileñas tienen sus propios presupuestos de publicidad que es repartida con la misma opacidad y bajo unos criterios claramente discriminatorios que poco encajan con la legislación sobre su reparto. Según pudimos averiguar y publicar en El Salto, la empresa de aguas pública madrileña, Canal de Isabel II, contrató campañas de publicidad a los medios de Jiménez Losantos por valor de 34.000 euros tan solo en 2021.

El Ayuntamiento de Madrid también ha sido un buen cliente de Libertad Digital y la emisora EsRadio. Tan solo en 2023, José Luis Martínez Almeida inyectó 187.892 euros a los medios de Jiménez Losantos. El medio digital recibió 20 campañas de publicidad por un montante de 51.668 euros. La emisora se llevó nada menos que 136.224 euros de dinero público en ese mismo periodo. Es decir, si sumamos el Gobierno de Ayuso, una de sus empresas públicas y el Ayuntamiento de Almeida, Jiménez Losantos recibe unos 785.000 euros al año.

La relación del conglomerado mediático del conocido agitador de la extrema derecha con el Partido Popular no se ha desarrollado tan solo en la etapa Ayuso y Almeida. Los lazos económicos a base de bombear dinero público entre el PP y el director del medio arrancó desde la fundación del grupo. Tal y como publicamos en El Salto, en 2009, la recién nacida EsRadio recibió 92.990,12 euros por parte del gobierno autonómico de Esperanza Aguirre a pesar de contar con únicamente cuatro meses de existencia. Dicha cifra se multiplicó varias veces tan solo un año después, cuando la emisora recibió 805.769 euros. Es decir, Esperanza Aguirre financió con 900.000 euros la emisora de Jiménez Losantos en sus dos primeros años de vida.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/publicidad/ayuso-jimenez-losantos-17-millones-4-anos-institucional

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¿Y si los trabajadores fueran dueños de su lugar de trabajo?

 

Entrevista al economista Alex Hemingway.

¿Y si los trabajadores fueran dueños de su lugar de trabajo?

 

Por David Moscrop 

Rebelion

08/08/2024 



Fuentes: Jacobin

Las empresas propiedad de sus trabajadores tienen menos desigualdad salarial, mayor seguridad laboral, mayor satisfacción en el trabajo, lazos más fuertes con la comunidad y mayor capacidad de recuperación durante las recesiones económicas. El modelo debe extenderse.

David Moscrop, de Jacobin, habló recientemente con Alex Hemingway, economista jefe y analista de políticas de finanzas públicas del Canadian Centre for Policy Alternatives sobre su nuevo informe, «Expanding Democratic Employee Ownership in Canada: policy options» (Ampliar la propiedad democrática de los empleados en Canadá: opciones políticas) y por qué ahora podría ser el momento de que los trabajadores financien la propiedad de los medios de producción.

 DM. ¿De qué hablamos cuando hablamos de empresas de propiedad democrática?

AH. En su forma más básica, estamos hablando de empresas que son propiedad y están controladas por las personas que trabajan en ellas, en lugar de por un conjunto más reducido de propietarios de capital. Esto puede adoptar diferentes formas y estructuras. La forma tradicional es una cooperativa de trabajadores, que es una forma de propiedad colectiva. Su funcionamiento puede variar mucho.

Puede operar de una manera relativamente plana, no jerárquica, o puede tener una jerarquía más tradicional con directivos que son — y esta es una distinción importante— elegidos y revocables por el resto de los trabajadores. Así, los trabajadores tienen más control y comparten el valor de lo que producen. En este modelo, normalmente las cooperativas de trabajo asociado parten de cero, pero a veces se crean mediante la reconversión de empresas ya existentes.

El otro modelo que me gustaría destacar, y que es bastante interesante, es el llamado fideicomiso de propiedad de los trabajadores. Se trata de un modelo bastante potente que permite a un fideicomiso adquirir una empresa en nombre de sus empleados. Y lo importante es que esto ocurre sin que los trabajadores paguen nada de su bolsillo. En su lugar, los propietarios salientes de la empresa acuerdan recibir pagos diferidos que proceden de los beneficios de la empresa a lo largo de varios años. Después, los beneficios empiezan a llegar a los trabajadores.

Se trata de una forma más indirecta de propiedad de los trabajadores, en la que éstos forman parte del consejo de administración de la estructura fiduciaria. El fideicomiso está más alejado de las operaciones cotidianas de la empresa, que en teoría podría seguir funcionando de la misma manera si así lo decidieran los fideicomisarios. En la práctica, sin embargo, se tiende a ver cómo surgen mecanismos de participación cotidiana de los trabajadores a nivel operativo, y eso es importante para hacer realidad los beneficios de la propiedad democrática de los empleados.

DM. ¿Por qué estos modelos no son más comunes en Canadá?

AH. Existen obstáculos para la creación de empresas democráticas propiedad de los trabajadores, y son de varios tipos. Es muy útil contar con estructuras jurídicas claras que permitan la creación de este tipo de empresas, por lo que en Canadá estamos en proceso de aprobar una ley federal que creará una estructura fiduciaria de propiedad de los empleados en este país. Así que eso dará una nueva opción para la creación de empresas propiedad de los empleados. Además, los propietarios que quieran vender sus empresas a sus empleados podrán beneficiarse de una desgravación fiscal sobre las ganancias.

Otra serie de obstáculos, más amplios, a la propiedad de los empleados es el acceso al capital. Obviamente, los trabajadores no disponen de mucho capital, casi por definición. Si quieren crear una cooperativa de trabajo asociado, a menudo se encontrarán con que los bancos y otros prestamistas están menos familiarizados con los modelos democráticos de accionariado asalariado en Canadá, porque no hay muchos. Esto puede dificultar el acceso a la financiación. Necesitamos intervenciones políticas para solucionar este problema.

También surgen problemas de acción colectiva cuando se intenta crear una cooperativa de trabajo desde cero. Crear cualquier empresa es un reto y normalmente requiere mucho trabajo por parte de un grupo relativamente pequeño de personas al principio. Por ello, las cooperativas de trabajo asociado no ofrecen una forma fácil de compensar ese trabajo inicial y el riesgo inherente al mismo.

Los empresarios tienen un incentivo para estructurar sus negocios como empresas convencionales propiedad de inversores. Una forma de superar este reto de la acción colectiva es convertir las empresas existentes en propiedad de los empleados en lugar de empezarlas desde cero. Pero otra es contar con instituciones que puedan ayudar a apoyar e incubar nuevas empresas democráticas propiedad de los empleados. Y eso es lo que vemos en las jurisdicciones donde estos modelos tuvieron especial éxito. Hay organizaciones sectoriales, empresas de servicios empresariales que ya están creadas para ayudar a las empresas propiedad de los trabajadores y a las cooperativas de trabajo asociado, lo que facilita mucho su puesta en marcha. Y también hay capital público que se pone a trabajar —capital paciente— para permitir la puesta en marcha de este tipo de empresas desde una perspectiva financiera.

DM. Una vez que una empresa se convierte en propiedad de los trabajadores y es controlada por ellos, parecen surgir dos categorías de beneficios. Uno es el económico, tanto para el trabajador como para la sociedad en general, y el segundo es el valor inherente del control democrático sobre el lugar de trabajo. ¿Qué aspecto tienen estos beneficios en la práctica?

AH. Lo que vemos es que las empresas propiedad de sus empleados conducen a una menor desigualdad salarial, a una mayor seguridad laboral dentro de esas empresas y a una mayor remuneración de los trabajadores, ya que participan de las ganancias.

También vemos que las empresas propiedad de sus empleados son más resistentes durante las recesiones económicas. Suele ocurrir que los trabajadores se unen y tratan de evitar los despidos. En esas situaciones, pueden decidir que todos van a reducir temporalmente sus horas y su salario para capear el temporal. Así que existe ese factor de resistencia. Además, cuando las empresas son propiedad de sus empleados y están más arraigadas en la comunidad, los propietarios son, por definición, parte de esa comunidad y están más comprometidos con los intereses de la comunidad en general.

No es de extrañar que haya más satisfacción laboral en las empresas propiedad de los empleados; resulta que estar alienado de tu trabajo en el sentido marxiano no es tan bueno para la satisfacción laboral. A los trabajadores les gusta tener cierto control sobre su vida cotidiana en lugar de estar a merced de los caprichos de un jefe que no rinde cuentas. Y prefieren que se les pague el valor íntegro de su trabajo. No es de extrañar, por tanto, que en Estados Unidos tres cuartas partes de los encuestados digan que prefieren trabajar en una empresa propiedad de sus empleados, y que esa preferencia sea transversal a todos los partidos.

La investigación económica también muestra que las empresas de empleados son igual o más productivas que las empresas convencionales una vez que se pusieron en marcha. Y, de nuevo, esto tiene sentido si pensamos en la motivación de los trabajadores para contribuir a una empresa que es realmente suya.

DM. En el informe, escribes: «Generalmente damos por sentado, al menos en principio, que todo el mundo tiene derecho a opinar y, desde luego, a votar sobre lo que hacen nuestros gobiernos. Pero en las empresas y lugares de trabajo que rigen muchas de nuestras horas de vigilia (…) estos derechos democráticos mínimos están en gran medida ausentes».

También señalas que los ingresos en el modelo privado se concentran en los propietarios y no en los trabajadores. ¿Por qué los trabajadores y el país en general tardaron tanto en dar prioridad a un cambio hacia empresas bajo propiedad y control de los trabajadores?

AH. Creo que se debe a algunas de las barreras de las que hablábamos antes. Como hemos visto en las encuestas, existe un gran interés latente entre los trabajadores por este tipo de modelo. No es fácil empezar de cero y, sobre todo, no es fácil cuando eres una persona de clase trabajadora sin el capital necesario para poner en marcha una empresa. Creo que desde el punto de vista del trabajador, es bastante sencillo en ese sentido.

En los últimos años hemos visto surgir en Canadá a la Canadian Coalition for Employee Ownership (Coalición Canadiense para la Propiedad de los Empleados), que cuenta entre sus miembros a muchos propietarios de empresas. Hay una parte del capital que está interesada en este modelo. Creo que muchos propietarios de empresas que podrían jubilarse en los próximos años están pensando en sus planes de sucesión y no quieren necesariamente vender su empresa a una gran empresa o a un competidor, y puede que no tengan hijos a los que quieran traspasársela o que quieran hacerse cargo de la empresa.

Las encuestas realizadas a estos propietarios muestran que muchos de ellos están interesados en vender a sus empleados. Por lo tanto, hay una gran oportunidad en este país para la expansión de las empresas propiedad de sus empleados. Y combinado con la introducción de esta nueva estructura jurídica de fideicomiso de propiedad de los empleados, este proceso de conversión será más fácil y más atractivo para los propietarios de empresas. Se combinará con la desgravación fiscal de las ganancias, al menos durante los próximos años, ya que en este momento se trata de una desgravación temporal.

DM. Me parece que hemos llegado a un punto crítico. Con la jubilación de los boomers se va a producir un cambio generacional en el capital y el control de las empresas. ¿Cómo derribar las barreras institucionales y psicológicas que impiden que prospere el accionariado democrático de las empresas?

AH. Es una pregunta interesante. Creo que parte de la respuesta está relacionada con muchas de las otras luchas que son necesarias en este momento, ya sea por la organización sindical o la lucha por la redistribución de la riqueza a través de algo como un impuesto sobre la riqueza. En parte, se trata simplemente de seguir construyendo centros de poder de la clase trabajadora para luchar por este tipo de prioridades en el sistema político.

Creo que el terreno es fértil en muchos aspectos, algunos de los cuales se derivarán de la jubilación de los boomers, otros de la reciente evolución política. Pero también estamos en esta era de desigualdad extremadamente alta. Creo que hay una creciente polarización social y política y una desilusión con las instituciones, por lo que creo que hay una apertura para algunos cambios fundamentales en la forma en que funciona nuestra economía. Para muchos trabajadores no es difícil imaginar que la vida podría ser mejor con la propiedad y el control de la empresa en la que trabajan.

Creo que uno de los aspectos más interesantes de la introducción de la estructura fiduciaria de propiedad de los empleados en Canadá es que en el Reino Unido tuvo mucho éxito en poco tiempo. Ahora hay cientos de empresas propiedad de empleados creadas en ese país cada año desde que se introdujo el modelo en 2016. Y creo que la expansión de ese sector puede, con suerte, autorreforzarse y crear una nueva base de recursos para el poder de la clase trabajadora y dar luchas complementarias al movimiento sindical y los movimientos sociales.

Creo que no hay duda de que si el accionariado asalariado democrático es capaz de alcanzar un día una masa crítica en Canadá, va a empezar a preocupar bastante al gran capital. Así que, como en cualquier otra lucha, se trata de tener esa base de poder de la clase trabajadora organizada para sostenerla e impulsarla.

Traducción: Pedro Perucca

Fuente: https://jacobinlat.com/2024/05/06/y-si-los-trabajadores-fueran-duenos-de-sus-lugares-de-trabajo/

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jueves, 8 de agosto de 2024

URGENTE: HASTA ODESSA! EMPIEZA EL CONTRAATAQUE DE RUSIA CONTRA UCRANIA |...

Partidos que apoyan a Edmundo González no presentan pruebas de su presunto triunfo

 

Partidos que apoyan a Edmundo González no presentan pruebas de su presunto triunfo

No se presenta al llamado de ese poder del Estado. Partidos opositores que apoyaron al candidato no consignaron pruebas ni actas al TSJ.



El TSJ informó el martes que todos los exaspirantes fueron debidamente citados y recordó la obligación que tienen por ley de asistir a la convocatoria. Foto: Cubadebate

 

El candidato de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) a las elecciones presidenciales del 28J en Venezuela, Edmundo González Urrutia, no se presentó este miércoles a la comparecencia de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), pese a haber sido formalmente citado, y los partidos políticos que lo apoyaron no consignaron pruebas ni actas ante ese poder del Estado venezolano.

La presidenta del TSJ, Caryslia Beatriz Rodríguez Rodríguez, solicitó que se deje constancia formal de que González Urrutia no compareció y que no acata el mandato de ese poder del Estado venezolano.

La Sala Electoral del TSJ inició este miércoles las audiencias con excandidatos y organizaciones con fines políticos que participaron en las elecciones presidenciales, en las cuales fue reelecto el candidato del Gran Polo Patriótico, Nicolás Maduro Moros, con más del 51 por ciento de los votos.

Al citarlos, Rodríguez Rodríguez convocó a consignar «todos los instrumentos electorales que se encuentren en posesión de los partidos políticos y de los candidatos».

Más temprano, comparecieron ante la Sala Electoral del TSJ el gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, del partido Un Nuevo Tiempo, y representantes de otras organizaciones que forman parte de la PUD: José Luis Cartaya (Mesa de la Unidad Democrática) y José Simón Calzadilla (Movimiento por Venezuela).

Ninguno de ellos presentó pruebas ni actas al TSJ.

Además de entregar los instrumentos electorales en su poder, los concurrentes responden un cuestionario elaborado por los magistrados del TSJ.

En horas de esta tarde, comparecieron los representantes del partido Primero Venezuela, Luis Parra; de la Organización Política Unidad Visión Venezuela (UVV), Omar Ávila, el excandidato por el partido Movimiento Primero Venezuela, José Brito y Miguel Salazar, representante de la organización con fines políticos Copei.

En declaraciones a medios locales, el excandidato José Brito, indicó que por la paz del país hay que buscar soluciones, y opinó que el excandidato Edmundo González, incurre en la contumacia y la rebeldía, al no presentarse a la audiencia a la que fue citado.

«Es absolutamente irresponsable con la paz del país, las venezolanas y los venezolanos, que el señor Edmundo González Urrutia no haya hecho acto de presencia en la primera audiencia ni en esta, que fue bien importante y esclarecedora», precisó.

Brito aseguró que la actitud de González Urrutia es irresponsable, a la vez que sostuvo que su plan nunca fue electoral sino insurreccional «y tenemos que denunciarlo como tal. Hemos acudido a la primera convocatoria, acudimos en el día de hoy y acudiremos a todas las convocatorias en aras de garantizar la paz y que se reestablezca el orden en Venezuela».

Asimismo, en esta tarde acudió el representante de Acción Democrática, José Bernabé Gutiérrez Parra; el del partido Bandera Roja Pedro Celestino Veliz Acuña; el de la formación política Derecha Democrática Popular, José Contreras.

El TSJ informó el martes que todos los exaspirantes fueron debidamente citados y recordó la obligación que tienen por ley de asistir a la convocatoria. A la anterior citación del alto tribunal no asistió González Urrutia, cuya organización no reconoció los resultados electorales, intentó suplantar al Poder Electoral y promovió actos violentos el 29 y el 30 de julio, los cuales dejaron cuantiosos daños materiales, además de dos efectivos de seguridad asesinados y más de 140 de ellos heridos.

González Urrutia fue uno de los dos excandidatos que no firmó el Acuerdo de Reconocimiento de Resultados de la Elección Presidencial, a través del cual los aspirantes electorales se comprometieron a reconocer los resultados y al Poder Electoral, además de contribuir a la paz y la tranquilidad del país.

El presidente relecto, Nicolás Maduro Moros, confirmó este martes en el Palacio de Miraflores que asistirá al TSJ el viernes próximo, ocasión en que presentará el 100 por ciento de las actas originales. Instó a los demás excandidatos a acatar la citación del Poder Judicial.

El lunes pasado, el rector del Consejo Nacional Electoral, Elvis Amoroso, acudió al TSJ y entregó los documentos solicitados por ese tribunal para el peritaje de las actas electorales.

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El viejo mal

 

Después de veinte años, Hedges regresó a la Palestina ocupada. Había estado allí cuando era reportero del New York Times. Hoy ha comprobado cómo permanece, y creciendo, la maldad visceral de la ocupación de Israel. Ante los impasibles ojos del mundo.


El viejo mal

 

Christopher Lynn Hedges

El Viejo Topo

7 agosto, 2024 

 


Ramallah, Palestina ocupada. De repente regresan el hedor de las aguas residuales, el chirrido de los motores diésel, los lentos transportes de tropas israelíes, las furgonetas llenas de niños, conducidas por colonos de cara pálida, ciertamente no de aquí, probablemente de Brooklyn o de alguna parte de Rusia o quizás de Gran Bretaña. Poco ha cambiado. Los puestos de control con sus banderas israelíes azules y blancas salpican las calles y las intersecciones. Los tejados rojos de los asentamientos coloniales –ilegales según el derecho internacional– dominan las colinas sobre las aldeas y ciudades palestinas. Crecieron en número y se hicieron más grandes. Pero siguen protegidos por barreras antibombas, alambre de púas y torres de vigilancia, rodeados por la obscenidad de céspedes y jardines. En este paisaje árido, los colonos tienen acceso a abundantes fuentes de agua que a los palestinos se les niega.

El tortuoso muro de hormigón de 26 metros de altura que recorre 440 kilómetros de la Palestina ocupada, con sus grafitis que piden la liberación, murales que representan la mezquita de Al-Aqsa, los rostros de los mártires y el rostro sonriente y barbudo de Yasser Arafat –por cuyas concesiones en los acuerdos de Oslo, Israel le convirtió, en palabras de Edward Said, en “el Pétain de los palestinos”, dando a Cisjordania la sensación de una prisión al aire libre. El muro rasga el paisaje. Se enrolla como una enorme serpiente antediluviana fosilizada que separa a los palestinos de sus familias, corta las aldeas palestinas por la mitad, divide a las comunidades de sus huertos, sus olivos y sus campos, se sumerge y se eleva desde los wadis, atrapando a los palestinos en un Bandustán, en la versión actualizada por el Estado judío.

Han pasado más de veinte años desde la última vez que informé desde Cisjordania. El tiempo parece no haber pasado. Los olores, sensaciones, emociones e imágenes, la cadencia melodiosa del árabe y los miasmas de una muerte súbita y violenta que acechan en el aire, evocan un mal antiguo. Es como si nunca me hubiera ido.

Estoy en un Mercedes negro destartalado conducido por un amigo de treinta años cuyo nombre no diré para protegerlo. Trabajó en la construcción en Israel, pero el 7 de octubre perdió su trabajo, como casi todos los palestinos empleados en Israel. Tiene cuatro hijos. Está en problemas. Sus ahorros han disminuido. Cada vez es más difícil comprar alimentos, electricidad, agua y gasolina. Se siente asediado. Está bajo asedio. No tiene una gran opinión de la Autoridad Palestina. No le gusta Hamás. Tiene amigos judíos. Habla hebreo. El asedio lo está destruyendo a él y a todos los que lo rodean:

“Unos cuantos meses más de esto y habremos terminado”, dice, fumando nerviosamente. “La gente está desesperada. Cada vez más personas padecen hambre».

Viajamos por el camino sinuoso que abraza las áridas colinas de arena y matorrales que se elevan desde Jericó, desde el Mar Muerto, rico en sal, el punto más bajo de la tierra, hasta Ramallah. Aquí me reuniré con mi amigo, el novelista Atef Abu Saif, que estuvo en Gaza el 7 de octubre con su hijo Yasser, de 15 años. Estaban visitando a una familia cuando Israel comenzó su campaña de tierra arrasada. Había pasado 85 días soportando y escribiendo diariamente sobre la pesadilla del genocidio. Su angustioso diario fue publicado en el libro «No mires a la izquierda«. Había escapado de la matanza a través de la frontera egipcia en Rafah, cruzó a Jordania y regresó a su hogar en Ramallah. Pero las cicatrices del genocidio persisten. Yasser rara vez sale de su habitación. No se ve con amigos. El miedo, el trauma y el odio son los principales bienes transmitidos de los colonizadores a los colonizados.

“Es como si todavía viviera en Gaza”, me dice Atef más tarde. “No salí de ahí. Yasser todavía oye el bombardeo. Todavía ve los cadáveres. No come carne. La carne roja le recuerda los trozos de carne que había recogido cuando se unió a los equipos de rescate durante la masacre de Jabalia, y a la carne de sus primos. Duermo sobre un colchón en el suelo, como hacía en Gaza cuando vivíamos en una tienda de campaña. Me quedo despierto. Pienso en aquellos que dejamos atrás, esperando una muerte súbita».

Giramos una esquina hacia una colina. Los coches y camiones giran a izquierda y derecha. Varios vehículos van marcha atrás. Frente a nosotros hay un puesto de control israelí con enormes bloques cuadrados de hormigón marrón. Los soldados detienen los vehículos y revisan los documentos. Los palestinos pueden esperar horas para pasar. Pueden ser sacados a rastras de sus vehículos y arrestados. Todo es posible en un puesto de control israelí, a menudo erigido sin previo aviso. Casi nunca es algo bueno.

Retrocedamos. Bajamos por una carretera estrecha y polvorienta que se aleja de la carretera principal. Viajamos por caminos llenos de baches y desniveles a través de pueblos empobrecidos.

Este había sido el caso de los negros en el Sur segregado y de los indígenas americanos. Así había sido para los argelinos bajo el dominio francés. Éste había sido el caso en la India, Irlanda y Kenia bajo el gobierno británico. La máscara mortuoria –con demasiada frecuencia de origen europeo– del colonialismo no cambia. Tampoco cambia la autoridad divina de los colonizadores que miran a los colonizados como parásitos, que sienten un placer perverso en su humillación y sufrimiento y que los matan impunemente.

Cuando entré en la Palestina ocupada por Jordania desde el puente Rey Hussein, el funcionario de aduanas israelí me hizo dos preguntas.

“¿Tiene usted pasaporte palestino?”

“¿Alguno de tus padres es palestino?”

En resumen, ¿estás contaminado?

Así es como funciona el apartheid .

Los palestinos quieren recuperar sus tierras. Luego hablarán de paz. Los israelíes quieren la paz, pero exigen tierras palestinas. Aquí, en tres breves frases, se refleja la naturaleza intratable de este conflicto.

Veo Jerusalén a lo lejos. O mejor dicho, veo la colonia judía que se extiende hasta las colinas sobre Jerusalén. Las villas, construidas en forma de arco en la cima de la colina, tienen ventanas intencionadamente estrechadas y con forma de rectángulos verticales, para que también puedan usarse como aspilleras para los rifles.

Llegamos a las afueras de Ramallah. Estamos atrapados en el tráfico fuera de la extensa base militar israelí que supervisa el puesto de control de Qalandia, el principal puesto de control entre Jerusalén Este y Cisjordania. Es escenario de frecuentes manifestaciones contra la ocupación que pueden terminar en tiroteos.

Nos dirigimos a una tienda de kebab y nos sentamos en una mesa al aire libre. Las cicatrices de la última incursión del ejército israelí están a la vuelta de la esquina. Hace unos días, por la noche, los soldados israelíes prendieron fuego a las tiendas que gestionan transferencias de dinero desde el extranjero. Son ruinas carbonizadas. Ahora será más difícil conseguir dinero del extranjero, que sospecho que era el objetivo.

Israel ha reforzado drásticamente su control sobre los más de 2,7 millones de palestinos de la Cisjordania ocupada, que están rodeados por más de 700.000 colonos judíos alojados en unos 150 asentamientos estratégicos, con sus propios centros comerciales, escuelas y clínicas médicas. Estos asentamientos coloniales, junto con carreteras especiales que sólo pueden ser utilizadas por colonos y militares, puestos de control, extensiones de tierra prohibidas para los palestinos, zonas militares cerradas, “reservas naturales” declaradas por Israel y puestos militares de avanzada, forman círculos concéntricos. Pueden interrumpir instantáneamente el flujo del tráfico y aislar a las ciudades y pueblos palestinos en una serie de guetos en forma de anillo.

“Desde el 7 de octubre ha sido difícil viajar a cualquier lugar de Cisjordania”, afirma Atef. “Hay puestos de control en la entrada de cada ciudad, pueblo y aldea. Imagina que quieres ver a tu madre o a tu novia. Quieres ir de Ramallah a Nablus. Puede tardar siete horas porque las carreteras principales están bloqueadas. Te ves obligado a viajar por caminos secundarios de montaña».

Un viaje que debería durar 90 minutos.

En Cisjordania, desde el 7 de octubre, soldados y colonos israelíes han matado a 528 civiles palestinos, entre ellos 133 niños, y han herido a más de 5.350, según el jefe de derechos humanos de la ONU. Israel también ha arrestado a más de 9.700 palestinos –¿o debería decir rehenes?– incluidos cientos de niños y mujeres embarazadas. Muchos fueron severamente torturados , incluidos médicos torturados hasta la muerte en mazmorras israelíes y trabajadores humanitarios asesinados tras su liberación. El Ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, ha pedido la ejecución de un cierto número de prisioneros palestinos para dejar espacio a otros.

Ramallah, sede de la Autoridad Palestina, se había librado anteriormente de lo peor de la violencia israelí. Desde el 7 de octubre las cosas han cambiado. Casi a diario se producen redadas y detenciones en la ciudad y sus alrededores, a veces acompañadas del uso letal de armas de fuego y bombardeos aéreos. Desde el 7 de octubre, Israel ha demolido o confiscado más de 990 viviendas palestinas y viviendas en Cisjordania, obligando en ocasiones a los propietarios a demoler sus edificios o pagar multas exorbitantes.

Los colonos israelíes, armados hasta los dientes, han perpetrado auténticas masacres en pueblos al este de Ramallah, incluidos ataques tras el asesinato de un colono de 14 años , ocurrido el 12 de abril cerca del pueblo de al Mughayyir. En represalia, los colonos quemaron y destruyeron casas y vehículos palestinos en 11 aldeas, destruyeron carreteras, mataron a un palestino e hirieron a más de dos docenas.

Israel ha ordenado la mayor apropiación de tierras en Cisjordania en más de tres décadas, confiscando grandes extensiones de tierra al noreste de Ramallah. El Ministro de Finanzas israelí de extrema derecha, Bezalel Smotrich, que vive en un asentamiento judío y es responsable de la expansión colonial, ha prometido inundar Cisjordania con un millón de nuevos colonos.

Smotrich prometió borrar las distintas áreas de Cisjordania creadas por los Acuerdos de Oslo. El Área A, que comprende el 18% de Cisjordania, está bajo control palestino exclusivo. El área B, casi el 22% de Cisjordania, está bajo ocupación militar israelí, en connivencia con la Autoridad Palestina. El área C, más del 60% de Cisjordania, está bajo ocupación israelí total.

“Israel se da cuenta de que el mundo está ciego, que nadie lo obligará a poner fin al genocidio en Gaza y que nadie prestará atención a la guerra en Cisjordania”, afirma Atef. “La palabra guerra ni siquiera se utiliza. Se llama operación militar israelí normal, como si lo que nos está pasando fuera normal. Ya no existe distinción entre el estatus de los territorios ocupados, clasificados como A, B y C. Los colonos están confiscando más tierras. Realizan cada vez más ataques . No necesitan el ejército. Se han convertido en un ejército en la sombra, apoyado y armado por el gobierno de derecha de Israel. Desde 1948 vivimos en una guerra continua. Esta es simplemente la fase más reciente».

Jenin y su cercano campo de refugiados son atacados diariamente por unidades armadas israelíes, equipos de comandos encubiertos, francotiradores y topadoras, arrasando barrios enteros. Drones equipados con ametralladoras y misiles, así como aviones de combate y helicópteros de ataque Apache , sobrevuelan el cielo y destruyen casas. Como en Gaza, aquí también son asesinados médicos y doctores. Kamal Jabarin , un cirujano de USAID de 50 años, fue asesinado el 21 de mayo por un francotirador israelí cuando llegaba a trabajar al hospital gubernamental de Jenin. El hambre es endémica.

“El ejército israelí lleva a cabo incursiones que matan a palestinos y luego se marcha”, afirma Atef. “Pero regresa unos días después. No basta con que los israelíes roben nuestra tierra. Intentan matar a la mayor cantidad posible de habitantes originales. Por eso realizan constantemente operaciones militares. Por eso hay continuos enfrentamientos armados. Pero estos enfrentamientos son provocados por Israel. Son la excusa para atacarnos continuamente. Vivimos bajo presión constante.

La dramática escalada de violencia en Cisjordania se ve ensombrecida por el genocidio en Gaza. Cisjordania se ha convertido en el segundo frente. Si Israel logra vaciar Gaza, la siguiente será Cisjordania.

«El objetivo de Israel no ha cambiado», afirma. “Busca reducir la población palestina, confiscar porciones cada vez mayores de tierra palestina y construir más y más asentamientos. Busca judaizar Palestina y privar a los palestinos de todos los medios de subsistencia. El objetivo final es la anexión de Cisjordania”.

“Incluso en el apogeo del proceso de paz, cuando todo el mundo estaba hipnotizado por la paz, Israel estaba convirtiendo esta propuesta de paz en una pesadilla”, continúa. “La mayoría de los palestinos estaban en contra de los acuerdos de paz firmados por Arafat en 1993, pero aun así lo aplaudieron a su regreso. No lo habían matado. Querían darle una oportunidad a la paz. En Israel, el primer ministro que había firmado los Acuerdos de Oslo había sido asesinado «.

“Hace unos años, alguien había escrito un eslogan extraño en la pared de la escuela de las Naciones Unidas al este de Jabaliya”, escribió Atef desde el infierno de Gaza. «Avanzamos hacia atrás». Es una frase que suena bien. Cada nueva guerra nos devuelve a los orígenes. Destruye nuestros hogares, nuestras instituciones, nuestras mezquitas y nuestras iglesias. Arrasa nuestros jardines y parques. Después de cada guerra, se necesitan años para recuperarse, y antes de que nos hayamos recuperado, llega una nueva guerra. No hay sirenas de advertencia ni mensajes enviados a nuestros teléfonos. La guerra simplemente llega».

El proyecto colonial judío es proteico. Su forma cambia, pero no su esencia. Sus tácticas varían. Su intensidad se manifiesta en oleadas de fuerte represión y de menor represión. Su retórica sobre la paz enmascara sus verdaderas intenciones. Se mueve con su lógica mortífera, perversa y racista. Sin embargo, los palestinos resisten, se niegan a someterse, resisten a pesar de no tener prácticamente ninguna posibilidad de éxito, agarrando pequeños granos de esperanza de pozos sin fondo de desesperación. Hay una palabra para este comportamiento. Heroico.

Fuente: chrishedges.substack.com

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