domingo, 5 de mayo de 2024

LUIS CASADO. ¿De qué trata la economía?

 

LUIS CASADO. ¿De qué trata la economía?

 

Insurgente.org / 05.05.2024



 Me había prometido a mí mismo alejarme del tema, como otros toman distancia de la botella, de las pelotas, de las minas o de la cuestión social. Mayormente porque no hay materia…

¿De qué quieres hablar a propósito de economía que no suene a ecolalia?

No existe ni siquiera el morbo de algún descubrimiento reciente, y tampoco algún mensaje útil de la sonda Voyager cuyo galáctico periplo aún no descubre ni nuevos mercados ni mano de obra explotable.

Te quedas pues reducido a recordar lo básico de lo esencial, a no ser que busques cachondearte de los pseudo-premios Nobel y otros famosillos de la economía siempre dispuestos a decir burradas.

Un economista normalmente constituido prevé el avenir, y accesoriamente explica no como funciona la economía sino cómo debiese funcionar. Hay ejemplos deslumbrantes.

Irving Fisher (New York 1867-1947) fue un economista yanqui famoso por sus trabajos sobre las tasas de interés y la teoría del capital. Días antes del peor desastre del capitalismo, el krach de 1929, Fisher escribía:

“el precio de las acciones alcanzó lo que parece ser un altiplano permanente”.

Le 21 de octubre de 1929 Fisher declaró: la Bolsa “no tiembla sino a causa de la locura de unos pocos”, agregando que las cotas bursátiles aún no alcanzaban su verdadero valor y debían seguir subiendo. El célebre “jueves negro” del 24 de octubre lo desmintió de mala manera.

La lucidez de los economistas encandila. Si Mario Marcel dice que no hay de qué preocuparse, un consejo: cómprate un paracaídas y un pote de vaselina.

Otro genio, Philippe Simonnot, economista francés, aclara el tema:

“Si el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones, la historia económica está pavimentada de errores (…) Errores de previsión, errores de análisis, errores conceptuales, errores de diagnóstico, errores de juicio, errores de razonamiento, que tienen al menos un punto en común: podrían haber sido evitados, si no hubiese habido frecuentemente en el inicio la intención de hacerlo bien.”

Te previne: el tipo es un genio. Para no cometer errores debes partir con la intención de hacerlo mal.

Simonnot agrega:

“En el centro de estos errores cometidos tanto por los políticos como por los economistas, está la mala comprensión de las leyes de la oferta y la demanda.”

Para explicar las causas de los errores en los economistas, Simonnot invoca la dificultad de estos últimos para profundizar las leyes del mercado. Dicho de otro modo, si no logras multiplicar, es porque no aprendiste las tablas del 1 al 10.

Quienes abordan la cuestión con un poquillo de seriedad explican que lo único que tiene interés en la economía es el modo de distribución del producto. David Ricardo (1772-1823) por ejemplo, mira ver:

“El producto de la tierra, es decir lo que se retira de su superficie por medio de la utilización conjunta del trabajo, de las máquinas y del capital, se reparte entre tres clases de la comunidad: los propietarios de la tierra, los detentores del capital necesario para su explotación, y los trabajadores que la cultivan (…) bajo el nombre de renta, de lucro y de salarios (…) Determinar las leyes que gobiernan esta repartición constituye el principal problema en economía política.” (D. Ricardo. “De los principios de la economía política y el impuesto”. 19 de abril de 1817).

En adelante nadie lo ha dicho mejor y lo demás son cuentos para hacer dormir a los currantes insomnes. Nótese que Ricardo no dice nada sobre cómo los rentistas se apoderaron de la tierra, ni de cómo los detentores del capital lo acumularon.

Tú ya sabes: “Al principio era el caos…” Luego Dios separó la luz de las tinieblas y los humanos vieron que existía la propiedad privada… ¡Milagro!

Visto que la repartición del producto es el meollo de la economía política -David Ricardo dixit– veamos cómo evoluciona.

Esta mañana -el azar hace bien las cosas- una emisión de Radio France puso en evidencia la proporción de trabajadores pagados, como decimos en las Galias, con una porotera (avec un lance pierres):

En el año 2010 un 9,8% del total de asalariados recibía el salario mínimo (SMIC).
En el año 2023 esa proporción había subido a un 17,3%…

¡Ese es crecimiento mi alma! Casi 6% de progresión -en promedio- durante 13 años. Cada vez más trabajadores sobreviven con una remuneración miserable, ¿competitividad obliga?

El mismo día de hoy la prensa parisina describe la remuneración de los patrones:

Los salarios de los dirigentes del CAC 40 (principales empresas cotizadas en Bolsa) son cada vez más elevados. Un estudio de la Oxfam muestra que en el año 2022, la remuneración media de los patrones del CAC 40 era 130 veces más elevada que el salario medio de los trabajadores de sus grupos y 330 veces superior al salario mínimo. Las diferencias crecieron una vez más desde el año 2019. (Mediapart. París. 1º de mayo 2024).

Los dirigentes del CAC 40 a veces son patrones, a veces simples condottieri del capital, o sea mercenarios al servicio de los poseedores de la pasta.

Cuando un patrón administra directamente sus capitales ocurre lo que acaba de sucederle a Arnaud Lagardère, uno de los más célebres de la industria francesa, que se vio forzado a abandonar sus funciones al ser inculpado de “abuso de bienes sociales”, o sea robo a su propia empresa. Arnaud pagaba sus gastos personales con plata del grupo industrial, su salario no le alcanza…

El salario mínimo francés está en torno a un millón 800 mil pesos, y por vía de consecuencia Lagardère recibe, cada mes, unos $ 600 millones… ¡pese a lo cual se queda corto!

Lo que te cuento no es una excepción, la transferencia de parte significativa de los salarios a la remuneración del capital comenzó hace tiempo, y la acumulación es tal que ya no hay mucho en qué invertir, lo que trae consigo nuevas guerras. La guerra, ese bálsamo de Fierabrás que todo lo cura, incluyendo las peores crisis del capitalismo.

La prensa se hace eco del fenómeno:

“El pago de dividendos empresariales crece 3,5 veces más que los salarios desde 2020 en España.”

España no es ni todo, ni lo peor:

“Entre 2020 y 2023, los dividendos pagados a los accionistas alrededor de los cinco continentes superaron en 15 veces el incremento de los salarios de los trabajadores. Los rendimientos repartidos en 2023 superaron los 1,5 billones de euros a nivel mundial, según recoge Oxfam.” (El País. Madrid. 1º de mayo 2024).

Los que saben afirman que el 10% de los tipos más afortunados posee un 75% de las riquezas mundiales. Según los cálculos del World Inequality Lab, el patrimonio está repartido de manera muy desigual en el planeta. Ejemplo más extremo: el 1% de las personas más ricas posee casi dos veces más que el 90% de los más modestos. (Diario Libération. París, 26 abril 2024).

Lo peor, como se ve, es que no les alcanza, les resulta insuficiente…

Una característica resiliente -como dicen ahora- tiene que ver con el papel que juega la banca en la concentración del producto. ¿Sabes lo que son las canalizaciones? Pos eso. Lo que viene es Francia:

El BNP Paribas obtuvo, en el ejercicio 2023, un beneficio neto de € 10.975 millones, o sea un modesto incremento del 7,64 % con relación al año 2022.

El Crédit Agricole SA fue más ‘proactivo’: su beneficio de € 6.348 millones superó en un 16,75% al del año precedente.

La Société Générale obtuvo un lucro modesto de € 2.493 millones, un 23,54% mayor que en el año 2022.

El Crédit Mutuel Alliance Fédérale constató un beneficio de € 4.115 millones, un incremento del 18,07 % anual.

Casi todos estos bancos eran públicos… pero Mon Général tuvo la mala idea de morirse. Entretanto, y confieso mi estupefacción, ¡los Bancos Centrales pierden plata que es un gusto!

Pérdidas en el año 2023

Banco Central alemán: – € 21.600 millones
Banco Central Europeo: – € 8.000 millones
Banco Central francés: – € 12.400 millones
Banco Central Países Bajos: – € 3.500 millones
Banco Central EEUU: – U$ 114.300 millones

Explicación (?):

Si el Banco Central Europeo establece cuentas anuales y declara sus beneficios y sus pérdidas como cualquier banco, lo que la distingue de manera notable es que su objetivo no es el lucro. En efecto, la misión del BCE es mantener la estabilidad de los precios, y todo beneficio o toda pérdida constituye un efecto conexo. (sic). Fuente: BCE.

El reciente episodio inflacionario, que aún no desaparece, es pura mala suerte. Te recuerdo que entre los privilegios de los bancos centrales se cuenta el de emitir billete… que, anda a saber, pudiera ser que la emisión monetaria forma parte del lucro de los bancos privados…

Por si pensaras que todo esto concierne sólo a Francia, al Banco Central Europeo (BCE), o a la FED, me permito agregar un par de líneas relativas a la banca española, ‘dinámica’ dónde las hubiere.

En Spain

La gran banca impulsa su beneficio un 17% en el primer trimestre (2024) hasta casi los 6.700 millones. BBVA plantea de nuevo una fusión a Banco Sabadell y crear un gigante de más de un billón de euros en activos… El banco confirma los contactos con el presidente de la entidad de origen catalán y que ya ha contratado asesores…

La nada misma, cuando la prensa madrileña de hoy se queja de que… “La pobreza infantil en España cuesta más de 60.000 millones de euros anuales”

¡Qué cagada! No quedará nada para los bancos…

Afortunadamente no es el caso en Chile. Allí los patrones se quejan de puro llenos… Y, digan lo que digan, la pobreza infantil les toca una sin mover la otra.

Cuando te hablen de economía, ya sabes de qué va el tema: de la repartición del producto. Lo demás, repito, carece del más elemental e insignificante interés.

* Imagen: Estatua de Karl Marx y Friedrich Engels. Plaza de los Robles, Bishkek, Kirguistán. Licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

kaosenlared

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sábado, 4 de mayo de 2024

ALIOSHA (EL SOLDADO RUSO) | canción con subt en español

M. CARACOL. El 18 Brumario de Pedro Sánchez

 

M. CARACOL. El 18 Brumario de Pedro Sánchez

 

Insurgente.org / 04.05.2024



Lo ha vuelto a hacer. Nuestro preclaro presidente acaba de escribir otro capítulo más de su maquiavélico y novelesco “Manual de resistencia”, amagando con dimitir y colocándose, como Luis Napoleón Bonaparte, por encima de la sociedad y de las clases sociales. Amenaza con irse porque “quiere mucho a su mujer”, pone a Junts a su rebufo, manda a Sumar a segunda división y erige al PSOE como “la izquierda que lucha”. ¿Para qué tomar medidas reales, pudiendo montar un buen culebrón?

Algunos han llegado a la genialidad de compararlo con… Salvador Allende. Sí, ese presidente chileno que ganó las elecciones en 1970 y nacionalizó la banca en 1971, estatizando la mayor parte del sector financiero chileno (participación mayoritaria en catorce bancos y 30% de los activos en los cinco restantes) y poniéndolo al servicio del pueblo.

Pasemos ahora a nuestro “Allende español”. Esta semana hemos conocido escalofriantes datos sobre el sector financiero español, que lleva años batiendo récords y ganó en 2023 la misma cantidad de dinero (28.084 millones) que el Estado gasta durante dos años en Sanidad, Educación y Cultura. Así, cuando nuestro Allende de Hacendado les puso un simbólico “impuesto a la banca”, los bancos españoles subieron un 9% las comisiones, cobrando más a sus clientes de lo que les pagan y aumentando aún más el margen de intereses. Escalofriante: en un solo trimestre, los seis grandes bancos españoles han ganado una suma (6.677 millones de euros) que iguala el presupuesto de Sanidad del país.

Contando solo el BBVA y solo entre enero y marzo, la entidad obtiene un beneficio de 2.200 millones, casi un 20% más de lo anotado en el mismo periodo del ejercicio pasado. Ahora bien, la mayoría de sus beneficios (56%, 1.441 millones de euros) no los ha obtenido en España, sino… en México. Así es el imperialismo de la banca española en América Latina, que tan bien defendiera el emérito mandando callar a Hugo Chávez (alguien que sí se pareció a Allende, solo que siendo menos ingenuo).

Pero eso no es todo. Resulta que estamos en un proceso de concentración bancaria y, ahora, el BBVA y el Sabadell pretenden también fusionarse, creando un banco que sería dueño de una quinta parte de España (22% de los depósitos y 22% del crédito concedido). Esta fusión dejará un mercado supuestamente “libre” de solo tres jugadores: Santander, La Caixa y BBVA, en el que estos tres grupos controlarán siete de cada diez euros del negocio bancario en nuestro país: el 72% de los depósitos y el 73% de los créditos estarán en manos de esos tres bancos. Siete de cada diez hipotecas las controlarán estas entidades, a la vez que reducen personal, oficinas y cajeros (como lleva años pasando). No es una película distópica sobre el futuro. Es la España de Sánchez que algunos idealizan, en la que los bancos ganan más que nunca, batiendo récords de beneficios en 2021, 2022, 2023 y también en el primer trimestre de 2024.

¿Y los impuestos? ¿Seguirán siendo al menos un poquito socialdemócratas? Veamos los datos publicados esta misma semana por la Agencia Tributaria: las 142 empresas más grandes de España, que pasan de los 5.000 trabajadores, abonaron a Hacienda por el Impuesto de Sociedades el equivalente al 3,12% de sus beneficios, mientras que la totalidad de las empresas tuvieron que hacer frente a un tipo casi cuatro veces superior (el 11,15%). En otras palabras, en España el pequeño empresario paga más impuestos que el grande; y las multinacionales (que baten récords de beneficios) pagan cada vez menos tributos.

¿De verdad los poderes fácticos quieren quitar de en medio a Sánchez? ¿O están más que cómodos con que este tranquilice al país con su “resistencia” de cartón piedra, mientras nos meten, cada vez más, la mano en la cartera? No le importó tanto a Sánchez el lawfare cuando fueron los seis de Zaragoza los represaliados, por poner un ejemplo reciente. Ni en tantas otras ocasiones. ¿Por qué ahora, pues, tan repentino “democratismo”? Tal vez con Largo Caballero el PSOE representara una tragedia; quizá con Felipe González una farsa. Pero Pedro Sánchez “el enamorado” está declamando un sainete de los Álvarez Quintero.

 

M. Caracol. Militante de Red Roja

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La guerra como salida al problema de la sobreacumulación capitalista

 

La guerra como salida al problema de la sobreacumulación capitalista

 

DIARIO OCTUBRE 7 mayo 2, 2024

Ya Karl Marx tuvo claro que la sociedad burguesa sería capaz de destruir capital con la intención de comenzar un nuevo proceso de acumulación capitalista.



 Kike Parra (Unidad y Lucha).— La guerra es el recurso “último” del capitalismo para restaurar la dinámica de acumulación y romper, por un lado, el ciclo económico en su fase depresiva y a la vez, quebrar la estructural caída tendencial de la tasa de ganancia.

No es nada original decir que la guerra es la salida natural de la crisis económica del capitalismo. Ya Karl Marx tuvo claro que la sociedad burguesa sería capaz de destruir capital con la intención de comenzar un nuevo proceso de acumulación capitalista. No es solo una cuestión de conquista de mercados; al fin y al cabo, esto es una consecuencia de la guerra desde siempre, el llamado “botín de guerra”.

Para entender la guerra en este “mundo civilizado” del capitalismo con sus “democracias” y “lecciones morales” hay que profundizar en las raíces económicas del mismo y su funcionamiento, algo que Marx y Engels desentrañaron con su crítica a la economía política y que Lenin profundizó y actualizó con su comprensión del imperialismo.

Quienes nos aferramos a las posiciones revolucionarias porque entendemos que es la única opción capaz de cambiar el devenir de violencia, destrucción y penuria que aguarda a la humanidad, tenemos que contribuir a la transmisión del conocimiento y análisis de los elementos que subyacen a la guerra. Solo así podremos frenar la barbarie a que nos conduce este sistema agónico. No nos vale con un pacifismo ignorante y utópico. Obviar las causas es someternos a las consecuencias.

Por ello, y ante la improbable cuestión de un derrumbe sistémico, que, sin una intervención exógena, se llevaría a cabo por sí mismo, debemos actuar desde la defensa de los pueblos, del planeta ante la irracional violencia del Capital al final de sus días. Esa intervención está condicionada a entender los mecanismos últimos de salvaguarda del capitalismo y lo que podría ser su máxima: “Sin mi, nadie”.

Guerra y crisis

Hay quienes defienden que tras cada crisis del Capital, una guerra asoma por el horizonte. Por ejemplo, la Guerra del Golfo, como expresión de la crisis de los años 90 a 92. En este mismo marco temporal, las guerras de Yugoslavia.

Otro ejemplo lo podemos encontrar con la invasión de Afganistán por la OTAN capitaneada por Estados Unidos desde 2001 o la agresión a Irak de 2003. La economía de Estados Unidos entró oficialmente en recesión en el mes de marzo de 2001.

Es complejo establecer esta relación entre guerra y crisis porque los conflictos bélicos no están sincronizados con los periodos recesivos, sino que son consecuencia de ellos. También es posible que se solapen periodos recesivos con conflictos que se alargan o varios conflictos en un mismo ciclo.

Resulta más sencillo y claro vincular las grandes guerras con las grandes crisis. Así, Michael Roberts defiende la existencia de depresiones económicas y las define como “el momento en que una economía tiene un crecimiento muy por debajo de su índice de producción previo (total y per cápita) y por debajo de su media a largo plazo. (La Larga Depresión)

Siguiendo esta idea, junto con alguna concreción más que menciona el autor, a lo largo de la historia del capitalismo, han existido tres grandes depresiones económicas. Una a finales del siglo XIX, otra a mediados del siglo XX, desde 1929 hasta 1939 y la denominada Gran Recesión que se inicia en 2008 y en la que todavía estamos instalados.

En estos periodos de depresión, la lucha de clases se exacerba. El malestar social provoca una respuesta movilizadora de las capas populares y el Capital se torna más agresivo, violento y destructivo. El fascismo y la guerra imperialista son su reacción última. Su balón de oxígeno.

La depresión del siglo XIX provocó una rivalidad imperialista que acabó llevando a la Primera Guerra Mundial. La Gran Depresión de los años 30 condujo al auge del nazismo en Europa, a la revolución y la contrarrevolución en España, al militarismo en Japón…” ( Michael Roberts)

Ello provocó una nueva guerra mundial en la que solo con el sacrificio heroico del Ejército Rojo, el pueblo Soviético (logro silenciado y tergiversado por el revisionismo histórico anticomunista) y la resistencia del resto de pueblos, se pudo derrotar el avance del fascismo, que siempre latente, pasó a la retaguardia de un capitalismo que, una vez finalizada la guerra, abrió una nueva fase de acumulación, gracias a la desvalorización de los capitales, incluyendo el efecto de su propia destrucción física.

La “Edad de Oro” del capitalismo se abrió paso hasta mediados de los años 60. A partir de esta década, unos variados elementos contratendenciales han posibilitado salvar del derrumbe a un capitalismo cada vez más agónico que en breves periodos ha conseguido revertir la tendencia a la caída de la tasa de ganancia y tomar algo de aire.

Sin embargo, el año 2008 supuso un punto de inflexión. El momento en el que tras muchas décadas, una nueva depresión económica se abría camino tras la crisis. Una, que ni la cuarta revolución industrial, ni la Covid, ni lógicamente, todas las políticas monetarias, ni las ingentes cantidades inyectadas a los monopolios mediante el robo y el expolio a las rentas del trabajo que supone la deuda, ha sabido revertir y que conduce de nuevo, al único escenario que puede salvar otra vez al capitalismo: la Guerra.

Los países europeos casi han duplicado sus importaciones de armas entre 2014 y 2018, así como entre 2019 y 2023. Sus compras se dispararon un 94 % durante ese periodo, según un estudio del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI)

Los ciclos económicos

Para entender en profundidad la relación entre la crisis económica y la guerra, es necesario adentrarse en las profundidades de los mecanismos de un sistema que sumido en sus contradicciones, como una cuenta atrás, lleva la autodestrucción programada desde su origen.

El desarrollo (mantenimiento) del capitalismo exige una “reproducción a escala ampliada”. Esto es posible solo incrementando la productividad constantemente, lo que se realiza preferentemente aumentando la eficiencia tecnológica de las máquinas y los equipos que en manos del trabajo forman el capital productivo de las empresas.

El problema del incremento de la productividad (más mercancías en el mismo tiempo), es, que en lugar de incrementar el valor de cada unidad, lo disminuye, con lo que precisa en el nuevo ciclo, producir más todavía para compensar esa desvalorización. Al final, y de forma progresiva, la relación de capital constante (maquinaria, edificios, materias primas…) con el capital variable (mano de obra) aumenta, perdiendo paulatinamente la capacidad de generar nuevo “valor”, algo que solo la fuerza de trabajo de obreros y obreras consigue.

Esto devenga en sobreacumulación y la tasa de ganancia (porcentaje de retorno de la inversión) disminuye tanto que lastra la masa de ganancia (cantidad total ganada). Se paraliza la inversión, puesto que no garantiza más beneficio y se produce así una crisis.

Durante las crisis, las mercancías no encuentran “salida”, el valor no se realiza con la venta, se interrumpe el proceso de circulación. Las compras y las ventas están inmovilizadas y el capital se inactiva y permanece ocioso. Las empresas más débiles se arruinan, aumenta el desempleo y el “ejército de reserva”. Como efecto, la fuerza de trabajo se paga por debajo del valor. Las empresas victoriosas absorben o compran a las quebradas a precio de saldo. La centralización de capitales se acelera y se preparan las condiciones de un nuevo ciclo de acumulación, gracias a que los capitales devaluados, paralizados o destruidos hacen bajar la relación capital constante/capital variable, con lo que la tasa de ganancia aumenta y así la masa de beneficio incita a la inversión de nuevo. Hasta la siguiente fase recesiva que será más devastadora que la siguiente.

Gran parte del capital nominal de las empresas, es decir, del valor de cambio del capital existente, queda destruida para siempre, aunque esta destrucción, puesto que no afecta al valor de uso, pueda alimentar la nueva reproducción. Es en estos momentos cuando el que dispone de liquidez se enriquece a costa de los capitalistas industriales.” (Marx. El Capital T. III)

Hay momentos en la historia en que esta vía de escape no es posible, que la devaluación de capitales por la propia crisis, por una conjunción de factores, no es suficiente para iniciar un nuevo proceso de acumulación.

Algunos pronosticaron el fin de la Gran Depresión en 2014, otros tras la salida de la Covid, pero los datos arrojados desde 2019, la inflación tras la reapertura de los mercados, la contracción del comercio mundial … nos indican otra cosa. Por ello, es necesario una destrucción de grandes dimensiones que haga borrón y cuenta nueva.

¿Qué intereses se esconden tras la guerra?

El capitalismo nace “chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies” (K. Marx) y morirá de la misma manera a la vista de una actualidad que avanza día tras día hacia un belicismo manifiesto, cerrando así un círculo de violencia, terror y destrucción.

Acertadamente, Engels en la obra Anti-Dühring, apunta que “el poder, la violencia, no es más que un medio, mientras que la ventaja económica es el fin”.

La industria armamentística

En muchas ocasiones se argumenta que el incremento del militarismo, de los gastos en armas por parte de los estados es en sí misma, la razón fundamental de la escalada bélica y causante de la guerra. Un “lobby” económico con poder suficiente como para enriquecerse y a la vez, estimular la actividad económica y generar riqueza.

Es cierto que, en una primera instancia, la industria del armamento, es capaz de generar mercancías que no solo incorporan el valor encerrado en las máquinas y materias primas que utiliza, sino que, además, a través de la explotación de las obreras y obreros, genera un plusvalor que ayuda al proceso de acumulación.

Además, junto con la industria propiamente encargada de la creación de armamento aparecen otras complementarias o accesorias que deben proveer de insumos a esta industria. En ellas, también se genera plusvalor puesto que están en la esfera de la actividad productiva.

El total del gasto militar mundial creció un 0,7 % en términos reales en 2021, y superó los dos billones de dólares según Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). Con la guerra de la OTAN en Ucrania contra Rusia, el genocidio al pueblo palestino, la escalada bélica en Oriente Próximo y las perspectivas de nuevos frentes (Sahel, Pacífico …), la inversión está asegurada, porque depende de una ganancia que los estados occidentales han decidido prescribir.

Sin embargo, hablamos de una industria altamente tecnificada. Es decir, el elevado grado de automatismo implica una baja relación de mano de obra con respecto a otras ramas de actividad. Un conocido estudio realizado en 2007 por Robert Pollin y Heidi Garrett-Peltier, del Departamento de Economía de la Universidad de Massachussets comparó la repercusión en el empleo de la industria militar vs. otras industrias. Concluyó que una inversión en el sector sanitario o en la rehabilitación de viviendas generaría un 50 % más de puestos de trabajo que el sector militar. Si se realizara en el sector educativo o en el transporte público serían más del doble.

Teniendo en cuenta la fecha del estudio y la rápida incorporación tecnológica al sector, debemos entender que el incremento del capital constante frente al variable, en esta rama industrial debe ser más que notable.

Estos mismos recursos destinados a otro tipo de industria (infraestructura, agroalimentación…) generaría un mayor plusvalor. Pero el capitalismo no se plantea el bienestar de la mayoría social ni cubrir sus necesidades. Tampoco su bien corporativo o de clase. En el capitalismo se da una lucha fratricida entre capitalistas individuales para apropiarse de forma privada del plusvalor socialmente generado.

Otro elemento a considerar es que las principales empresas productoras de armas están distribuidas geográficamente de forma desigual. Esto implica una trasferencia de riqueza de los países consumidores a los productores. El militarismo solo enriquece a la facción más rica del capitalismo y empobrece a la más débil.

Además, la producción de armas no se incorpora nuevamente en el siguiente ciclo de producción, ni como medio de producción ni de subsistencia para la clase trabajadora.

Con ello, debemos concluir que la industria armamentística genera un enriquecimiento rápido a determinados capitalistas individuales, pero el conjunto del sistema se resiente y a la larga hace bajar la tasa de beneficio y acelera la sobreacumulación de capitales. Es decir, no soluciona el problema “global” del capitalismo.

Valor de uso vs. valor de las armas

Ante la crisis pertinaz, la que hace peligrar la subsistencia del propio sistema, el capitalismo se debe “olvidar temporalmente” de los valores de las mercancías producidas en esta rama económica y se aferra a su valor de uso como único elemento que puede revertir su camino al derrumbe: la destrucción a través de la guerra. Esa es la usabilidad del armamento.

La apropiación o desposesión de riqueza, la conquista territorial, la rapiña de materias primas o energía; el aseguramiento, control de infraestructuras y rutas comerciales o destrucción de la competencia y la reconstrucción, la conquista de nuevos mercados… Todo esto genera un alivio a la imposibilidad de valorización del capital que es, sin duda, el problema central con que se enfrenta el capitalismo a lo largo de su historia y que con el avance del tiempo y ciclo tras ciclo, se va evidenciando cada vez más.

El imperialismo se expresa así, en su faceta más violenta, la de la guerra al servicio de la acumulación de capital. Y en última instancia la destrucción de Capital para que el ciclo pueda reiniciarse de nuevo.

Es fundamental recordar que el capitalismo, en sus entrañas, en su ADN, lleva la barbarie por bandera. Que en estos momentos en los que la humanidad se juega su propia supervivencia y la del planeta, es vital, hacer un esfuerzo por entender que la Guerra, no es algo consustancial al ser humano, sino que forma parte de intereses particulares, a veces complejos y ocultos.

Actualmente, no es posible la dicotomía “guerra sí” o “guerra no” dentro del capitalismo. La guerra es una necesidad vital y como tal, acontecerá. No existen más que dos caminos: el de la connivencia con un sistema que agoniza y se torna cada vez más violento o el de la ruptura buscando vías emancipatorias para la humanidad entera, la apuesta al Negro futuro del capitalismo frente al Rojo de la razón, la humanidad y la vida.

FUENTE: unidadylucha.es

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Franco, un personaje histórico

 

Pues sí, personaje histórico sí que fue. Y asesino también. Después de la guerra, cosa que parece haberse olvidado, llovieron los muertos. Asesinados. Los paseos, las fosas comunes. El miedo. Las tapias de los cementerios… Y no vamos a olvidarlo.


Franco, un personaje histórico


Alfons Cervera

El Viejo Topo

4 mayo, 2024 

 


Se llama Elisa Núñez y es consellera de Justicia e Interior del gobierno valenciano. Es de Vox. En mi tierra no se durmieron PP y Vox para pactar el gobierno de coalición después de las elecciones del 28M. En un plisplás se pusieron de acuerdo. Ningún problema. ¿Por qué habría de haberlos? Vienen del mismo sitio, se alimentan uno del otro como hermanos que saben de una lealtad inquebrantable, tienen la misma mirada hacia el pasado aunque el PP se vista obligadamente, algunas veces, con la seda de mona democrática.

Hace unos días, la consellera Elisa Núñez dijo: “Francisco Franco es un personaje histórico. No puedo decir nada más”. Un rato más tarde sí que dijo algo más: que fue un dictador. Y punto. Todos contentos. El mismo presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, del PP, salió a la palestra para aclarar lo que pensaba, como había hecho unos días antes: el franquismo fue una dictadura. Aplausos de la feligresía y a otra cosa, mariposa. Flipo al ver la facilidad con la que nos conformamos cuando nos enfrentamos al lenguaje. Flipo de verdad. Dicen la consellera de Vox y el presidente del PP que Franco fue un dictador y lo suyo una dictadura, y aquí paz y allá gloria. Punto final del debate.

Los dos personajes pasan ya al lado de la decencia democrática. Nada sospechosos de amarrarse al franquismo como una lapa, pedigrí de demócratas de toda la vida, intachable huella dactilar en su currículum político e ideológico. Flipo, de verdad que flipo. Qué fácil lo tienen la derecha y la extrema derecha para salir airosas de un asunto tan complejo como la manera en que nos enfrentamos al pasado, en cómo gestionamos ese enfrentamiento, en la cara que ponemos cada cual cuando una paletada de tierra levanta en una fosa común casi cien años de vergüenza democrática. Llegan Mazón y Núñez, dicen que lo que hubo casi 40 años atrás fue una dictadura y a bailar agarradas derechas e izquierdas Only you, como si los Platters no hiciera ya siglo y medio o más que desaparecieron del mapa.

“Vivimos tiempos inhabitables, tiempos contradictorios y atrevidos, donde el escarnio ostenta sus pantuflas, ahíto de osadía e impudicia”, escribe Paca Aguirre en uno de sus poemas inmortales. En eso se empeñan el PP y Vox, también cuando hablan o callan de lo que fue el pasado en este país al que están convirtiendo cada vez más en más inhabitable. Decir sólo que el franquismo fue una dictadura no significa nada, absolutamente nada. Lo dicen Mazón y Núñez, luego se cepillan bien fuerte los dientes, hacen gárgaras con un elixir bucal, sueltan la espuma sobre el agujero del desagüe y se van juntos a celebrar la victoria del franquismo una vez más en esta democracia. Se dicen entre ellos a risotada limpia: «¿No era eso lo que querían que dijésemos?, pues ya lo hemos dicho, se han quedado contentos y nosotros a lo nuestro».

Y es precisamente en eso, en ese “a lo nuestro”, donde está la esencia de lo que piensan del pasado. Y lo que piensan no es otra cosa que lo evidente desde que el franquismo más listo se convirtió en la UCD y luego en una mezcla con AP de la que saldría un PP que nunca ha renunciado a sus raíces franquistasCuando Carlos Mazón dice que el franquismo fue una dictadura no está diciendo nada porque sabe que lo que piensa de verdad lo llevarán a cabo los socios de extrema derecha en su gobierno. Que él y su vicepresidente de Vox, el torero franquista Vicente Barrera, piensan lo mismo sobre la justicia que se merecen las víctimas de la dictadura no hay ninguna duda. Y es ahí donde reconocer que el franquismo fue una dictadura se queda corto.

Lo que podrían haber añadido el presidente y su consellera de Justicia e Interior es muy claro. Yo les pongo aquí el añadido que aclararía un poco más lo que se niegan a decir porque sólo pensarlo les provoca sarpullidos: el franquismo fue una de las dictaduras más crueles del horror contemporáneo, una dictadura que asesinó sin que pudieran defenderse en un juicio a miles y miles de personas, que amontonó a esas personas como a perros muertos en fosas que todavía hoy sufren su silencio desde que uno de sus presidentes, Mariano Rajoy, decidió no destinar un solo euro de los presupuestos generales del Estado a las exhumaciones. Podrían decir también, Mazón y los suyos, que la guerra no fue necesaria para, según ellos, salvar España del caos republicano, sino que llegó después de un golpe de Estado contra los avances democráticos que estaba suponiendo la Segunda República.

Pero claro, que asuman las derechas esos añadidos que les digo es imposible. Porque, en realidad, a lo que le tienen miedo las derechas no es al pasado sino al presente. Porque saben que delante o detrás de un asesinato hay un asesino. Porque saben que si salen a la luz los nombres de las víctimas, han de salir igualmente los nombres de los verdugos. Ya sé que a lo mejor hablamos mucho del pasado cuando hay asuntos que están descalabrando lo que ahora nos pasa. Pero es que también creo que el pasado, como decía William Faulkner, no ha pasado, que venimos de sitios anteriores, que somos una mezcla de tiempos y de gentes, que vivir como si la vida naciera ahora mismo sería como ir creciendo a medias, como surgidos de una amputación injusta que nos convertiría en seres deformes corazón adentro, que si convertimos la historia en una mentira, también será una mentira la memoria y un triste paisaje de muertos en vida sus protagonistas.

Cuando el presidente del gobierno valenciano y una de sus conselleras dicen a secas que el franquismo fue una dictadura están ocultando lo que fue de verdad esa dictadura. Y es a esa verdad a lo que le tienen miedo. Porque si hubieran leído a Joyce Carol Oates igual habrían retenido estas palabras suyas: “Porque yo creo en la verdad, aunque duela. Especialmente, si duele”. Y lo que menos quieren el PP y Vox es buscar y defender la verdad de un tiempo sometido a la devastación como fue el de la dictadura franquista. Y digo ninguno de los dos porque en lo que se refiere a la Memoria Democrática seguirán siendo firmes defensores del franquismo, unas veces con la boca pequeña y otras a galope legionario. Pero, en resumidas cuentas, defensores de la dictadura. Aunque se quieran revestir, como hacen en algunas ocasiones, con la seda de la mona democrática. Tanto el PP como Vox piensan lo mismo de Francisco Franco: que fue un personaje histórico. Hasta ahí llegan. Sólo hasta ahí. ¡Qué vergüenza, dios, qué vergüenza!

Fuente: infoLibre.

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viernes, 3 de mayo de 2024

RUSIA CAMBIÓ EN UCRANIA: ASÍ AUMENTÓ EL PODER DE SU EJÉRCITO | ZARZOVS

De Sánchez al Sanchismo

 

No se trata solo de reformar el poder judicial o poner fin a la Ley Mordaza sino de democratizar los grandes poderes económicos y de proteger a la sociedad de un capitalismo depredador que no conoce límites.


De Sánchez al Sanchismo


Manolo Monereo

El Viejo Topo

3 mayo, 2024 

 


Pedro Sánchez le hicieron una oferta y, al final, después de pensárselo mucho, la rechazó. Lo primero fue la amenaza y luego vino el análisis, el cálculo, la definición de escenarios y, sobre todo, la estrategia a seguir. El secretario del PSOE sabe hoy más cosas, tiene más certezas que hace unos días. Por lo pronto, conoce mejor, con más detalle, a los enemigos reales; los juegos de los poderes fácticos (internos y externos) y, lo fundamental, el poder de la trama y sus ramificaciones. Resulta ridículo hablar en este contexto de dimisiones por amor y de un presidente amenazado en su honor familiar. Si algo nos enseña Sánchez es que conoce bien los entresijos del poder, que tiene audacia y determinación y, lo más importante, que sabe que lo que más desgasta es la oposición. El poder del gobierno es la mejor defensa, la mejor plataforma para negociar y el más eficaz mecanismo de obtención del consenso social. Insisto, le hicieron una oferta que no podría rechazar y lo hizo. ¿Irá hasta el final? ¿Un Pedro Sánchez autonomizado de la trama del poder? Pronto se verá.

Sánchez sabe, también, que no tiene alternativa en su partido, que es hegemónico en la izquierda (en retroceso en todas partes y sin otra propuesta que seguir gobernando) y que se ha ido convirtiendo en referente casi único de las fuerzas democráticas frente a unas derechas autoritarias y fascistizantes. La polarización ha sido siempre, él lo reconoció, asimétrica; es decir, en el territorio de las derechas y gobernadas desde un discurso liberal-conservador nítido y tradicional. Primero fueron los consensos forjados en común entre el PSOE y el PP: alineamiento cada vez más férreo con la política exterior de los EEUU, seguimiento de las políticas de seguridad y defensa impulsadas por la OTAN, aceptación de las políticas neoliberales y de consolidación fiscal de la Unión Europea, defensa clara de la monarquía y sus símbolos. Ahora las derechas van más lejos, quieren ampliar su victoria: cuestionar lo que queda del Estado de Bienestar, los espacios de lo púbico, los derechos sociales y sindicales. En definitiva, poner fin, a la izquierda que hemos conocido y dar vida a un espacio, por así decirlo, que rompa con la tradición socialista/comunista del movimiento obrero organizado.

Una idea-fuerza clave: volver para hacer otras cosas, un punto y aparte en la estrategia política del gobierno con la defensa y regeneración de la democracia como horizonte. No es poco. En estos días las miradas son siempre de tiempos cortos, de respuestas a preguntas coyunturales. Sobre todo, saber qué hizo que el Presidente del gobierno de España se quebrara por unos días. La etapa tiene un nombre: restauración. Hasta ahora la batalla era por su gobierno, por su dirección política. Derrotado el impulso democratizador del 15M y (auto) disuelto el espacio político de Unidas Podemos, el gobierno de Sánchez se convirtió en el centro de una alianza entre el PSOE y lo que quedaba de un proyecto que quiso asaltar los cielos y que terminó con la gestión subalterna de políticas en los límites permitidos por el sistema de poder.

El acento hay que ponerlo ahora en la discontinuidad, en la ruptura con la etapa anterior de este gobierno. Lo más lógico sería cambiar su actual composición y, seguramente, ir a una moción de confianza. No sabemos lo que hará Sánchez. El territorio es novedoso y la reacción de las derechas unificadas será muy dura. Es más, es posible observar que la no dimisión de Sánchez crea problemas en su bloque y que aparece un cierto temor a una autonomización excesiva desde una lógica que algunos calificarían de bonapartista. La pregunta es obligada: ¿cómo se defiende la democracia? Recuperar una polarización desde la izquierda obligaría a plantearse en serio la crisis de las democracias realmente existentes en Europa, en un contexto marcado por una transición geopolítica de grandes dimensiones y, lo decisivo, una guerra en Ucrania que amenaza con extenderse al conjunto de la península euroasiática. No hay que engañarse, el avance de las derechas extremas tiene mucho que ver con las dinámicas de un sistema de guerra que militarizan las relaciones internacionales y vuelven más autoritarias a nuestras sociedades.

Más allá de una contraposición abstracta entre democracia y fascismo, lo que estamos viviendo desde hace años es una contradicción cada vez más aguda entre el capitalismo monopolista- financiero y las democracias constitucionales surgidas al calor del conflicto de clases. Los cambios asociados a la revolución neoliberal y a la globalización capitalista han concentrado y centralizado un enorme poder en manos de una oligarquía financiera-empresarial que impone sus reglas y sus políticas a una soberanía popular en retroceso y a unas poblaciones que habitan en la inseguridad y en el miedo al futuro. No se trata solo de reformar el poder judicial o poner fin a la Ley Mordaza sino de democratizar los grandes poderes económicos y de proteger a la sociedad de un capitalismo depredador que no conoce límites. ¿Irá por aquí Pedro Sánchez?

Algunos piensan que esta crisis nos llevará a un “momento populista” y a un Sánchez peronista capaz de hacer un trabajo político de masas contra las élites económicas, políticas y mediáticas. No lo creo. La restauración ha avanzado mucho, los contextos económicos y militares no acompañan y, lo fundamental, no existe un proyecto de país capaz de organizar una mayoría que refuerce y haga girar hacia la izquierda las políticas del gobierno, de este gobierno del PSOE acompañado por una izquierda desnortada y con una base social y electoral cada vez más débil. Lo veremos pronto, muy pronto.

Fuente: Nortes

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TRAGEDIA EN UCRANIA | RUSIA ATERRÓ A LA OTAN Y DESTRUYÓ UN ALMACÉN CON S...

jueves, 2 de mayo de 2024

Corea del Norte se desata

 

El relativo éxito del ataque de Irán a Israel ha demostrado que los sistemas de defensa ante un ataque con misiles hipersónicos están lejos de ser efectivos. Corea del Norte posee ya misiles “normales” capaces de burlar esa defensa, y también hipersónicos.


Corea del Norte se desata

 

Scott Ritter

El Viejo Topo

2 mayo, 2024 

 


A lo largo de la última década, Corea del Norte ha desarrollado una sólida capacidad autóctona de producción de misiles balísticos que ha dado lugar a una amplia gama de sistemas avanzados de armamento, incluidos misiles balísticos intercontinentales (ICBM) de corto y medio alcance, misiles lanzados desde submarinos y, más recientemente, misiles hipersónicos.

Armados con armas nucleares, estos misiles constituyen una disuasión creíble para los posibles adversarios regionales, incluidos Estados Unidos, Corea del Sur y Japón. Aunque el principio de destrucción mutua asegurada impide a Corea del Norte aplicar una política de ataque nuclear preventivo, los avances en la tecnología de misiles, combinados con las nuevas capacidades de vigilancia por satélite de Corea del Norte, confieren a Pyongyang una capacidad de ataque convencional que muy probablemente podría derrotar a las actuales defensas estadounidenses contra misiles balísticos. Estados Unidos y sus socios regionales deben tener en cuenta ahora la posibilidad de un ataque preventivo norcoreano que podría alterar el equilibrio estratégico de poder de un modo nunca previsto por Occidente.

Corea del Norte ha realizado algunos progresos significativos en su programa de misiles en los últimos meses. El 14 de enero realizó un lanzamiento de prueba de un misil balístico de combustible sólido de alcance intermedio de dos etapas cargado con una ojiva controlada de maniobra hipersónica. El objetivo de la prueba era verificar las características operativas de la ojiva y la fiabilidad de los motores cohete sólidos, que se cree que están compuestos por las dos primeras etapas del ICBM norcoreano de tres etapas Hwasong-18 de combustible sólido.

Posteriormente, el 20 de marzo, Corea del Norte realizó una prueba estática de un motor cohete de segunda etapa destinado a ser utilizado en el misil hipersónico Hwasong-16B. Esta prueba pretendía confirmar el rendimiento de su segunda etapa. A diferencia de un misil balístico convencional, que utiliza las características del movimiento parabólico definido por el impacto de la gravedad terrestre sobre un objeto para alcanzar un objetivo designado (a menudo a velocidades varias veces superiores a la velocidad del sonido), un misil hipersónico utiliza la potencia de su sistema de propulsión, independiente de las fuerzas gravitatorias, para alcanzar velocidades superiores a cinco veces la velocidad del sonido (el límite inferior de lo que puede clasificarse como velocidad hipersónica).

A continuación, el 2 de abril, se lanzó un misil de alcance intermedio Hwongsong-16B equipado con la ojiva hipersónica maniobrable controlada que se había probado en vuelo el 14 de enero. Este misil utilizó el cohete propulsor sólido del ICBM Hwongsong-18, la segunda etapa con capacidad hipersónica que había sido probada estáticamente el 20 de marzo y la nueva ojiva maniobrable que, combinadas, confieren a Corea del Norte una  capacidad operativa de misiles hipersónicos de alcance intermedio.

UN LOGRO IMPRESIONANTE

Aunque Estados Unidos y Corea del Sur han cuestionado algunas de las características de rendimiento citadas por Corea del Norte en relación con la prueba del Hwasong-16B, lo cierto es que el rápido ritmo de las pruebas en cuestión y la capacidad de Corea del Norte para integrar a la perfección los sistemas en una plataforma operativa es un logro impresionante; de hecho, tan impresionante que cabe preguntarse si Corea del Norte recibió ayuda externa de Rusia, China o ambas. Aunque Corea del Norte ya había probado un misil hipersónico de alcance intermedio en 2021, ese sistema utilizaba combustible líquido. El combustible líquido, debido a su naturaleza altamente corrosiva, no puede cargarse en la célula de un misil hasta justo antes del lanzamiento. Esto aumenta el tiempo de reacción del arma y la hace vulnerable a la detección e interdicción durante el proceso de carga de combustible. Los misiles de combustible sólido pueden lanzarse sin preparación previa, lo que aumenta la amenaza que suponen estas armas y su capacidad de supervivencia en un campo de batalla moderno.

A lo largo de más de una década, Corea del Norte ha desarrollado una serie de misiles balísticos, incluidos sistemas de alcance corto, intermedio e intercontinental, así como misiles que pueden lanzarse desde submarinos. La principal amenaza que suponen estos misiles para cualquier adversario potencial, como Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, es su papel como vector de un arma nuclear norcoreana.

Sin embargo, la capacidad nuclear de Corea del Norte es ampliamente reconocida como parte de una política más amplia de disuasión, en lugar de representar una capacidad de primer ataque. Corea del Norte es consciente de la capacidad nuclear de Estados Unidos y de que cualquier uso de armas nucleares por parte de Corea del Norte provocaría una respuesta nuclear que la destruiría como nación viable. El aspecto de destrucción mutua asegurada de este equilibrio de poder pretende prevenir cualquier primer ataque no nuclear por parte de Estados Unidos y sus aliados regionales destinado a «decapitar» a los dirigentes norcoreanos, algo que Estados Unidos y Corea del Sur no sólo han anunciado que forma parte de su abanico de opciones militares respecto a Corea del Norte, sino que también se pone a prueba regularmente en ejercicios de entrenamiento conjuntos.

EQUILIBRIO DE PODER

El desarrollo de una capacidad operativa de misiles hipersónicos de alcance intermedio por parte de Corea del Norte cambia drásticamente este equilibrio de poder. La capacidad de lanzar con poca antelación un sistema de armas que puede alcanzar su objetivo en cuestión de minutos, eludiendo al mismo tiempo los sistemas de defensa contra misiles balísticos existentes, combinada con las capacidades de vigilancia por satélite de Corea del Norte que permiten una rápida identificación del objetivo, da a Corea del Norte la posibilidad de lanzar su propio ataque preventivo convencional. Un ataque de este tipo, si se lleva a cabo contra aeródromos, puertos e instalaciones de mando y control, podría paralizar las capacidades militares de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón antes de una posible invasión de Corea del Sur. El arsenal nuclear de Corea del Norte impediría una respuesta nuclear estadounidense, creando un posible escenario en el que Corea del Norte podría derrotar a las fuerzas estadounidenses y surcoreanas en la península coreana.

Estados Unidos ha restado importancia a la amenaza que suponen los misiles de Corea del Norte -incluida su nueva arma hipersónica- citando las capacidades de defensa contra misiles balísticos que tiene en la región, junto con las de Corea del Sur y Japón. La arquitectura de defensa contra misiles balísticos que Estados Unidos ha desplegado en la región incluye avanzados radares terrestres, entre ellos el radar de banda X AN/TPY-2, y los más modernos interceptores de misiles del arsenal estadounidense, como el THAAD y el Patriot 3. A estos sistemas se suman los buques de la armada estadounidense y japonesa equipados con Aegis, con radares avanzados de banda S y modernos interceptores de misiles SM-3. Estos sistemas están conectados a una arquitectura global de defensa contra misiles balísticos que incorpora satélites y otras tecnologías para proporcionar a EE.UU., Corea del Sur y Japón la capacidad de detectar cualquier lanzamiento de misiles norcoreanos, rastrear el misil en vuelo y destruirlo antes de que pueda alcanzar el objetivo previsto.

LECCIONES SOBRE MISILES EN ORIENTE MEDIO

El problema de la postura estadounidense es que el reciente ataque con misiles de Irán contra Israel ha demostrado que la arquitectura de defensa contra misiles balísticos en la que confía Estados Unidos para la defensa de la península de Corea y la región circundante es falible. En Israel, Estados Unidos desplegó una arquitectura de defensa contra misiles balísticos que incorporaba todos los sistemas de que dispone en Corea del Sur, Japón y las regiones circundantes. La arquitectura israelí se reforzó aún más con un amplio escudo de defensa balística desarrollado conjuntamente por EE.UU. e Israel.

El número de misiles iraníes que atraviesan el escudo antimisiles para alcanzar objetivos dentro de Israel es indeterminado en este momento, pero superior a los cinco reconocidos oficialmente. Los misiles iraníes -aunque a una generación de distancia del nuevo misil hipersónico norcoreano- empleaban ojivas de maniobra y ojivas equipadas con señuelos para burlar la arquitectura estadounidense-israelí de defensa contra misiles balísticos. Los planificadores militares estadounidenses, y los de sus aliados que confían en los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses para su protección, deben reevaluar los supuestos operativos basados en la noción de una protección que no puede garantizarse.

Fuente: Energy Intelligence

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