jueves, 22 de febrero de 2024

El peligro que nos amenaza

 

El mundo ha entrado en zona de peligro, y la posibilidad de un conflicto que nos involucre a todos (y nuclear, por añadidura, si se tercia) es bien real. La espoleta la conocemos desde Tucídides y la guerra entre Esparta y Atenas. La trampa está dispuesta.


El peligro que nos amenaza


Ernesto Gómez de la Hera

El VIEJO TOPO

22 febrero, 2024 



Después de un corto periodo de tiempo en que disminuyeron, los gastos militares están subiendo drásticamente en todo el mundo occidental. Obviamente la fabricación de armas siempre ha sido un gran negocio, en el capitalismo y antes del capitalismo, pero reducir la implicación de este incremento al asunto del beneficio sería caer en un estrecho economicismo, que ocultaría más cosas de las que aclararía.

En efecto, las armas y los ejércitos que las usan son determinantes para mantener el Poder, que es el objetivo principal de todo bloque gobernante. Y cuando los medios normales de mantener la Hegemonía –la Política y sus herramientas– fallan, se pasa a continuar por otros medios: la guerra, como dijo Clausewitz. Por eso estamos asistiendo ahora a un incremento constante de los gastos militares. Estos son imprescindibles en un momento en que los conflictos militares, o la amenaza de ellos, se extienden por el planeta. Y quien está detrás de ello es la autodenominada Comunidad Internacional. Comunidad que, traducido al román paladino, no es más que un conjunto de unos 49 estados: una cuarta parte de los miembros de Naciones Unidas y muchísimo menos en porcentaje respecto a la población mundial. Aunque sí que poseen, todavía, una parte muy superior de la riqueza planetaria, lo que conlleva, también, que sean los causantes de la inmensa mayoría de los atentados medioambientales que sufrimos los 8.000 millones de habitantes de la Tierra. El consumismo occidental (entre el 70% y el 80% de los recursos extraídos de la biosfera) es la causa de la crisis medioambiental, aunque los recursos se extraigan o fabriquen en el Sur global.

Esos estados son todos satélites de uno de ellos: los EE.UU. Lo son en mayor o menor medida. El más reciente dossier del Instituto Tricontinental de Investigación Social analiza que hay una serie de anillos concéntricos en los que están situados, con EE.UU. en el centro, en diversas posiciones (Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, serían los más cercanos) todos ellos. Esta sedicente Comunidad que, en esta forma, lleva casi cien años dominando el planeta (y con pequeñas diferencias en el elemento central, dos siglos[1]), está hoy fracturada por múltiples grietas que podrían provocar un cambio sistémico. Y no se están quedando de brazos cruzados ante ello.

Durante ese tiempo, el tiempo del ascenso del capitalismo luego pasado a su fase imperialista, ese Occidente global dominó, directamente o por la vía financiera, todo el mundo. Dominó la producción, agraria e industrial, las finanzas y la fuerza militar. Si bien hubo un periodo, en la segunda mitad del siglo XX, en que lo último fue desafiado por el campo socialista. Pero tras el derrumbe de la URSS, EE.UU. pudo cantar victoria, pensando que la historia se había acabado. Nada más lejos de la verdad. La gran crisis del 2008 sólo se pudo afrontar insistiendo aún más en la financiarización de la economía. Esto trajo consigo una mayor desindustrialización occidental. Los países donde radica, a partir de entonces, la mayoría de la producción y el suministro de energía son ajenos a Occidente. Obviamente con la salvedad de la industria militar. Y esta salvedad prueba, de nuevo, que la fuerza y la guerra, aunque esta adopte ahora formas distintas (guerra híbrida), son la “ultima ratio” para la defensa del Hegemón.

El ascenso de los países ajenos al control occidental supone ya, como decíamos, que ellos ocupan el primer lugar a la hora de la producción industrial, si bien el consumo de esa producción sigue haciéndose principalmente en Occidente. Esta situación repercute también en el sistema financiero. Este, desde Bretton Woods, está basado en el dólar y es esto, sobre todo desde que en 1971 dejó de estar el dólar respaldado por el oro, lo que garantiza que EE.UU., al poder imprimir dólares sin más gasto que el papel y la tinta precisas para hacerlo, marque las reglas financieras mundiales. De aquí procede que el Banco Mundial, el FMI y los grandes bancos occidentales puedan extraer, en forma de intereses de la deuda, gigantescos beneficios de lo que hoy se llama Sur global. Además la dolarización permite la política de sanciones unilaterales e ilegales, que en los últimos tiempos se han aplicado cada vez a más países por parte de EE.UU. y sus satélites. Sanciones que, a veces, adoptan la forma de rapiña directa, como los depósitos bancarios mantenidos en Occidente requisados a Irán, Rusia y otros países.

Lógicamente esto crea una resistencia y de ella nacen opciones que cada día tienen más importancia. La más conocida son los BRICS, que hoy ya agrupan a diez países (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Etiopía, Egipto, Irán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos). No es cierto, como algunos ilusamente dicen, que estos países conformen un bloque con una voluntad política común. En realidad sus alianzas y conductas son muy disímiles, aparte de seguir teniendo motivos de enfrentamiento entre ellos (China e India siguen manteniendo un contencioso fronterizo y Egipto y Etiopía mantienen otro por la nueva presa etíope en el Nilo Azul, por citar un par de casos). Pero todos son países (los grupos de poder interno de cada uno) que no desean someterse a nadie. Son países que ya tienen, en conjunto, un peso decisivo, y mayor que el G-7 occidental, en la economía mundial. Son países que continúan usando mayormente el dólar como moneda de intercambio, pero están haciendo intentos de disminuir este uso, ya que saben que él les ata. Y, sobre todo, conocen que sus contrapartes occidentales pueden hacer que esos billetes no sean más que papel. Y este es un gran incentivo, por ejemplo para un país como Arabia Saudí, que continúa siendo (lo vemos en su triste papel ante el genocidio de los palestinos) aliado militar de EE.UU., pero sabe que la gran cantidad de petrodólares que tiene podría ser requisada rápidamente.

Nunca ha habido una potencia hegemónica que cediera su poder sin resistirse a ello y los EE.UU. no están dispuestos a ser el primer caso. Hoy en día hay un gran enfrentamiento interno en el interior de la oligarquía política que controla EE.UU., pero todos los sectores son unánimes a la hora de querer seguir manteniendo EE.UU. como la única superpotencia mundial. Y están aplicando todas las medidas que consideran necesarias para ello, sean las que sean. Lo que sucede es que algunas de las cosas que funcionaban en el pasado ya no funcionan hoy. Un ejemplo es eso del orden basado en reglas. Ese orden que, según ellos, no es respetado por quienes les desafían y que les autoriza a ellos, en consecuencia, a tomar todas esas medidas, como sanciones, bloqueos, guerras preventivas… Pero esas reglas jamás se definen más que como la voluntad desnuda de los EE.UU. Y su aplicación contraviene constantemente otras reglas que sí están claramente definidas: las reglas del Derecho Internacional Público que se halla en los Pactos Internacionales aprobados por Naciones Unidas (y no está de más recordar que EE.UU. es el país que menos de esos pactos ha ratificado). Si atendemos a todo esto (vid. un reciente artículo de John Dugard en el Leiden Journal of International Law) comprenderemos porqué ya nadie cree que EE.UU. y sus satélites son los defensores, como ellos se autoproclaman, de la causa de la Democracia y la Justicia. Así pues, cuando las máscaras fallan no queda más que la fuerza bruta, con lo que hoy de aquella frase famosa de Theodore Roosevelt “habla suavemente y lleva un gran garrote”, sólo subsiste el garrote. Lo grave es que hoy ese garrote son las armas nucleares.

La sedicente Comunidad Internacional tiene ante sí, no en su contra, países que tienen un poder considerable (los BRICS+5 mencionados). No están en su contra, pero eso no obsta para que así sea visto por quienes se creen bendecidos por dios e investidos de un destino manifiesto. Desde luego quienes creen esas cosas han de ver como enemigos a todos cuantos, al ascender su poder y no ser dependientes de ellos, pueden aspirar a ser sus iguales. Esto se junta con la gran influencia que tienen en EE.UU. eso que llaman “think tanks”. Hace poco ha aparecido un libro de Glenn Diesen, gran conocedor de la materia, llamado “The Think Tank Rackett: Management the Information War with Russia”. El libro pone de manifiesto la estrecha ligazón entre esas fundaciones y las grandes empresas gringas, aunque esto ya era sabido. Lo mismo que el juego de puertas giratorias que existe entre ellas y el personal político bipartidario. Lo que es quizá más novedoso es la mediocridad intelectiva que dirige hoy esas fundaciones y como esa mediocridad contagia a quienes toman las decisiones militares y políticas.

Las guerras, híbridas o directas, que EE.UU. y sus satélites han emprendido en los últimos años con la intención de detener el declive occidental (Iraq, Afganistán, Siria, Libia…), no han producido el efecto deseado. Han arrasado países y sociedades enteras y costado millones de vidas, pero han terminado con ignominiosas retiradas. Y es que la sedicente Comunidad Occidental posee los medios para destruir cualquier país, pero carece de las tropas necesarias para asegurar su dominio. Y esto es lo que han aprendido esos rivales que temen ser los siguientes objetivos de la agresión occidental. Ahora saben que Occidente no respeta la Carta de Naciones Unidas, ni el Derecho Internacional, nacidos un día en su seno. Son ellos, precisamente, quienes apelan a esa Carta y ese Derecho, pero, a la vez, están decididos a usar también las armas para defenderse.

Si algo enseñan las actuales campañas militares, en Ucrania y Oriente Próximo, es que la capacidad de proyección de fuerza y el poder de fuego de EE.UU. y sus aliados principales (Reino Unido e Israel) tiene límites, pues su inmensa capacidad destructiva lo es respecto a poblaciones inocentes, pero no sobre las fuerzas armadas enemigas. La elección por armas cada vez más sofisticadas hace crecer el costo de su fabricación y el de usarlas, además de enriquecer a las empresas armamentistas que reciben los billones que se desvían de los presupuestos públicos hacia ellas. Sin embargo no parecen frenar a quienes utilizan armas más baratas, más sencillas y fáciles de manejar y más numerosas. Y que también se pueden proteger mejor de la artillería misilística. Además de que en el campo de batalla el número de hombres sigue siendo determinante. Por si esto fuera poco la dispersión de fuerza (no olvidemos que EE.UU. tiene más de 800 bases rodeando el planeta) es buena para atemorizar y controlar, pero muy mala cuando hay que combatir. Sobre todo cuando has de moverte por líneas exteriores y los enemigos designados por EE.UU., China y Rusia, ocupan eso que se llama el “heartland”, el centro más poblado y rico en recursos del planeta.

Todo junto hace que haya quienes hablan de la bancarrota de EE.UU., pero eso está muy lejos de ser cierto. Mientras sus opositores están lejos de formar un bloque sólido, como advertíamos más arriba, los EE.UU., como demuestra la conducta de los gobiernos de la UE y otros, tienen perfectamente disciplinados a sus satélites. Sus recursos económicos, aunque ya no sean abrumadoramente superiores, siguen siendo enormes. Su potencial en armamento no convencional es el mayor que existe (además del nuclear hemos de considerar su arsenal biológico) y están decididos a usarlo para mantener su status. EE.UU. no sólo es la única potencia nuclear que ha usado esas armas contra población civil, sino que es la única cuya doctrina nuclear se basa en lo que llaman contrafuerza. Es decir, la capacidad de lanzar un primer ataque nuclear contra los centros directivos y los arsenales nucleares de sus enemigos, con la idea de que eso impediría la represalia y les permitiría a ellos seguir indemnes. Esta doctrina es considerada una locura por los mayores expertos en la materia, pero es defendida por las mediocridades que pueblan esos “think tanks” que mencionábamos. Esta es la razón de que la situación mundial sea ahora tan peligrosa. Seguramente el riesgo de que estalle un conflicto nuclear, que nunca podría ser limitado y se extendería rápidamente, no ha sido jamás tan grande en los últimos 40 años, desde la instalación de los misiles de crucero en Europa. Y entonces había un masivo movimiento pacifista en países como Alemania, Reino Unido y España, mientras que ahora no existe tal cosa. Toda la oposición que hallan, hoy en día, los EE.UU. y sus satélites proviene de estados que protegen sus propios intereses y no desean someterse a los de aquellos. Esos estados, aunque es cierto que son más respetuosos (no dejan de vulnerarlo en alguna ocasión) con el Derecho Internacional, no representan ninguna esperanza auténtica para la humanidad trabajadora y no llegan a la media docena los que proclaman querer superar el capitalismo.

En conclusión, el resultado final de toda esta confrontación de voluntades es impredecible y podría ser catastrófico. Pero esto no quiere decir que nuestra propia voluntad equivalga a cero (vid. la carta de Engels a J. Bloch del 21-9-1890). Por débiles que seamos ahora, por difícil que sea el actuar dentro de una UE que sigue teniendo una situación privilegiada en la jerarquía mundial y cuyos dirigentes han decidido atar su suerte a la de EE.UU., no podemos limitarnos a observar. Es el momento de agitar, de hacer ver los peligros, de señalar al mayor responsable de los mismos y de unir solidariamente nuestra suerte a la de los millones de personas humildes que fuera de este “jardín” (Borrell dixit) padecen, por ahora mucho más que nosotros, las consecuencias de las decisiones de quien manda en la sedicente Comunidad Internacional.

Fuente: https://www.cronica-politica.es/el-peligro-que-nos-amenaza/

Nota:

[1] Hoy está de moda hablar del fin de los cinco siglos de dominio occidental o de cómo la globalización empezó también por entonces. Pero eso no se sostiene en la realidad. Si, por ejemplo, en 1790 al emperador Qianlong le hubieran dicho que China estaba controlada por Occidente, cuando eran ellos quienes representaban la mayor parte del PIB mundial de aquel entonces, no cabe duda de que hubiera mostrado su desprecio a quien se lo dijera. En cuanto a considerar que el Galeón de Manila representaba algo semejante a la globalización, se trata de algo sencillamente ridículo. Durante los 250 años que funcionó la travesía Manila-Acapulco las mercancías trasladadas son menos de las que un único portacontenedores post panamax, de los centenares que circulan ahora por el océano, puede transportar. Fue hace dos siglos, con la eclosión del modo de producción capitalista, cuando Occidente controló, de verdad, el planeta.

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miércoles, 21 de febrero de 2024

Abuelito Sorprende al Mundo con su Guitarra y Voz en un Bolero Ecuatoria...

Hegel y Marx. Alienación y la idea comunista

 


Hegel y Marx. Alienación y la idea comunista


Publicado el 21 de febrero de 2024 / Por Marlon Javier López

KAOSENLARED

 

Uno de los grandes temas de la Fenomenología del Espíritu y, de la filosofía de Hegel en general es el de la alienación y su superación en la historia. Hegel concibe la obra como una introducción a su sistema filosófico. Su definición de filosofía implica una visión alejada del sentido común, este último nos arrastra a concebir la realidad como una colección de objetos individuales separados de nosotros. El saber filosófico, o como Hegel le denominaba, la “ciencia”, difiere fundamentalmente del sentido común en este sentido. Para el saber verdadero, la realidad no consiste en una suma de objetos individuales, sino que estos encuentran su verdad en el todo: “la verdad es el todo”, escribiría en la Fenomenología del Espíritu (Hegel, 2017, p. 15). 

Sin embargo, la conciencia de este saber, que Hegel denomina como saber absoluto, debe ser lograda por medio de un proceso de aprendizaje, en el que se ponen a prueba todas las formas de verdad alternativas. La exposición adquirirá una dimensión lógico histórica (Lukács, 1970), ya que Hegel pretende demostrar el camino al conocimiento no como el resultado de las especulaciones de un individuo, sino como el logro de la humanidad en su desarrollo como especie. 

Un punto de inflexión fundamental será el pasaje del señorío y el siervo, un pasaje que de acuerdo a múltiples pensadores fue decisivo en la formación del pensamiento de Marx. Aunque recientemente se ha cuestionado tal influencia (Arthur, 1983), es indudable que las implicaciones de la argumentación que Hegel realiza en dicho pasaje lo sitúan en una posición bastante cercana a la desarrollada por Marx posteriormente. En resumen Hegel se vale de la figura del señor y el siervo para ilustrar la lucha por el reconocimiento implicada en la existencia humana. Las personas no son lo que son en abstracto, su identidad se constituye de manera social. Así pues, dos autoconciencias lucharán a vida o muerte para obtener cada una el reconocimiento de la otra. Una cede por temor, convirtiéndose en el siervo, mientras que la otra se alza como el amo que obtiene el reconocimiento de la otra. Sin embargo en un giro dialéctico inesperado, la conciencia sometida se revela como la auténtica, pues el amo, quien inicialmente había mostrado su independencia absoluta (lo cual se revela en la ausencia de miedo ante la muerte), ahora depende del trabajo del siervo para sobrevivir. Este último, por el contrario obtiene el reconocimiento derivado del uso que reciben los productos de su trabajo. 

En la medida en que el esclavo se enfrenta a una realidad hostil y ajena está alienado, sin embargo, lo mismo acontece con el amo, quien solo obtiene el reconocimiento de un esclavo, más no de otra autoconciencia libre como él. El reconocimiento del esclavo no significa nada. Más aún, se ha vuelto dependiente, siervo de su siervo, mientras el esclavo va superando la limitación que el mundo externo representa para él, lo ha transformado por medio de su trabajo, de modo que ya no le parece tan hostil. Es notable, dice Lukács, viendo en esta línea argumentativa demasiadas semejanzas con Marx, que el progreso de la historia se produzca por medio del trabajo (Lukács, 1970, p. 463). 

El siervo pues se libera, supera su condición alienada, pero lo hace de una manera limitada. Las formas de la conciencia que representan esta etapa: el estoicismo, el escepticismo y el epicureísmo representan al mismo tiempo las escuelas filosóficas predominantes en la antigüedad romana. Son una respuesta subjetiva a la alienación que predominaba en aquel mundo. Hegel explica por qué el cristianismo tenía que desarrollarse bajo estas condiciones. Lo que aquellas escuelas filosóficas expresaban era el rechazo ante una realidad que los individuos no podían soportar. El despotismo de los emperadores romanos no dejaba lugar para el surgimiento de una consciencia de lo universal. Sin embargo, aquella era anhelada y dicho anhelo vino a ser llenado por el cristianismo (Stewart, 2021, p. 49-50). 

En su explicación del cristianismo Hegel reproduce el esquema desarrollado en el pasaje del amo y el esclavo. Dios, dirá, para ser un ser pleno, necesita el reconocimiento de otro ser consciente. Es con el fin de satisfacer esa condición que se aliena a sí mismo, creando el mundo en el que habitamos. En este mundo necesariamente debe surgir un ser a su semejanza en virtud del cual pueda ser reconocido. En este esquema, de acuerdo con Hegel, la humanidad se reconoce en lo absoluto, al mismo tiempo que Dios obtiene pleno reconocimiento y existencia suprema. Sin embargo, para que aquella sea completa, Dios debe devenir hombre, deviniendo tanto divino como humano. La humanidad podrá ahora reconocerse plenamente en lo divino (Stewart, 2021).

No obstante, esta superación de la alienación también es defectuosa. Puesto que dicha reconciliación ocurre en el ámbito de la fé y de lo simbólico. Para que sea completa debe tener lugar en el ámbito de la razón. Hegel nuevamente reproduce el mismo esquema, pero ahora en la esfera de lo político. En su Filosofía del Derecho, Hegel defenderá que las instituciones políticas modernas representan el triunfo de la razón y la plena realización del ser humano. Al hacerlo, Hegel sostiene que el reino de la libertad ha sido conquistado, de la mano con el saber absoluto. Con ello, Hegel implica que la humanidad por fin ha alcanzado una condición en la cual puede realizar plenamente su potencial, poniendo fin a una historia de alienación. Es solo en el Estado Moderno que la voluntad general se reconcilia con “el saber y querer propio de la particularidad” (Hegel, 1999, p. 380). 

Hegel de este modo identifica a la sociedad moderna como el reino de la razón y la libertad, implicando con ello una superación de la alienación meramente subjetiva. En el mundo moderno los seres humanos se reconocen como libres, sin embargo ¿lo son realmente?. Es aquí donde se centra la crítica que el joven Marx realizará tempranamente en contra de uno de sus más grandes maestros. Es notable que en este punto Marx reproduce plenamente el procedimiento hegeliano. Aquel que había señalado todas las formas de superar la alienación como insuficientes, terminó aceptando una superación así misma insuficiente. La actitud crítica, signo y sello de la dialéctica hegeliana, se detiene al afrontar los problemas políticos de su propia época. Al criticarlo acerrimamente, Marx no hacía más que ser fiel a su método. 

Hegel dibuja con agudeza el carácter alienado del mundo moderno, pero se equivoca al señalar que el Estado moderno implica su superación. Para Hegel los estamentos, al mediar entre la generalidad del Estado y la particularidad de la sociedad civil, aseguran la reconciliación de estos dos extremos. La prueba de ello es que la sociedad, gracias a esta acción mediadora en la esfera política puede funcionar como un todo. Para Marx, esto representa una construcción meramente especulativa. En lugar de esforzarse por comprender la lógica del mundo moderno, Hegel se esfuerza por encontrar en el mundo moderno determinaciones del “concepto lógico” (Marx, 1982, p. 403).  Así pues, Marx distingue un problema en el seno mismo de la filosofía de Hegel. Por un lado, el elemento especulativo de su método, y por otro la agudeza empírica que Hegel demuestra al estudiar la realidad social”. 

La alienación no es un fenómeno que surja como resultado de la necesidad de actualizar a Dios en el mundo real, no es un fenómeno que se proponga el mero reconocimiento de la humanidad para cobrar plena conciencia de sí. Es aquí donde Marx encuentra la limitación de la crítica que Hegel desarrolla sobre el mundo moderno y sobre la historia en general. El antagonismo, la alienación, es un proceso real que persiste y que debe ser superado en el mundo real. La humanidad debe luchar, para lograr la superación de la alienación en su carácter histórico social y no simplemente como fenómeno de la conciencia. Este estado pleno de emancipación y libre de alienación es lo que el joven Marx entendió como comunismo. Aunque esta crítica no agota la riqueza del pensamiento de Hegel, así como de su propuesta política, demuestra la fecundidad de la crítica marxiana, la cual no hace más que seguir con fidelidad los pasos trazados por el propio maestro.

 

Referencias:

Arthur, Chis (1993) Hegel’s Master-Slave Dialectic and a Myth of Marxology. New Left Review, November-December, pp. 67–75

Hegel, G. F. W. (2017) Fenomenología del Espíritu. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

Hegel G. F. W. (1987) Lecciones sobre Filosofía de la Religión v. 3 La religión consumada. Madrid: Editorial Alianza.

Hegel, G. F. W. (2017) Fenomenología del Espíritu. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

Hegel, G. F. W. (1999) Principios de la Filosofía del Derecho. Barcelona: Edhasa.

Lukács, G. (1970) El Joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista. Barcelona: Ediciones Grijalbo.

Marx, C. (1982). Escritos de Juventud.Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.Stewart, J. (2021). Hegel’s Century: Alienation and Recognition in a Time of Revolution. Cambridge University Press.

Imagen de portada: Sammenstilling av to fotografier fra 1860-årene av Karl Marx (1818-1883, til venstre) og Friedrich Engels (1820-1895). Marx og Engels  Av Friedrich Karl Wunder/George Lester. Lisens: Falt i det fri (Public domain)

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Ucrania admite situación “extremadamente difícil” en frente ante Rusia

 

 

Ucrania admite situación “extremadamente difícil” en frente ante Rusia


TERCERAINFORMACION / 20.02.2024

El presidente de Ucrania insiste en el envío de fondos, alertando que sus fuerzas enfrentan una “extremadamente difícil” situación en la guerra contra los rusos.



Volodímir Zelenski dijo el lunes que el retraso en la ayuda militar occidental ha afectado a su ejército, que necesita más artillería, defensa aérea y armas de largo alcance para hacer frente a las tropas rusas.

“La situación es extremadamente difícil en muchas partes del frente, donde las tropas rusas han concentrado el máximo de sus reservas”, argumentó el mandatario ucraniano.

Además, puso de relieve que las fuerzas rusas “están sacando ventaja de los atrasos en la ayuda a Ucrania”.

Zelenski hizo estas declaraciones mientras un millonario lote de ayuda estadounidense para Ucrania se encuentra bloqueado en el Congreso. Pese a que el Senado aprobó el fondo para Kiev la semana pasada, corre el riesgo de progresar en la Cámara Baja, dominada por los republicanos, que condicionan la ayuda a temas fronterizos. 

Además, en el contexto electoral que vive Estados Unidos, han aumentado las preocupaciones de que el regreso del republicano Donald Trump al poder pudiera alterar el actual apoyo de la Administración Biden a Ucrania. De hecho, Trump se ha pronunciado en contra del apoyo militar a Ucrania.

Con todo, el presidente estadounidense, Joe Biden, aseguró el domingo a Zelenski que está “confiado” en ampliar la ayuda para Ucrania.

En el campo de batalla, las fuerzas rusas han logrado tomar recientemente la disputada ciudad de Avdiyka en la región de Donetsk, su primera gran conquista desde la captura de Bajmut en mayo de 2023.

El portal Politico indicó el domingo en una nota que los funcionarios estadounidenses tampoco parecen estar seguros de que Ucrania alcance la victoria, incluso con un nuevo impulso de ayuda. Conforme al medio estadounidense, “el plan ahora […] es simplemente evitar que el Ejército ucraniano se derrumbe”.

ayk/ncl/tqi

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Biden y Starmer pierden el voto musulmán

 

Biden y Starmer pagarán un alto precio por apoyar la guerra de Israel en Gaza. La historia va a juzgar con severidad a los dirigentes políticos que justificaron y toleraron la limpieza étnica de Israel en Gaza. Y es año electoral.


Biden y Starmer pierden el voto musulmán

 

David Hearst

El Viejo Topo

21 febrero, 2024 

 


Durante los últimos cuatro meses, Occidente ha visto cómo Gaza era demolida bloque a bloque. Se han arrasado barrios residenciales, se han volado universidades, hospitales y bibliotecas. Las familias, que constituyen los pilares de la sociedad, han sido exterminadas en sus hogares, donde se reunían en grupo. Las filas de la clase media –médicos, periodistas, académicos, empresarios– diezmadas. Los convoyes de ayuda han sido bombardeados. Los hambrientos que hacían cola para conseguir comida, o los que simplemente intentaban huir a pie, ejecutados por francotiradores.

Estas escenas de devastación recuerdan a los peores crímenes de la Segunda Guerra Mundial.

Tras rechazar una oferta de Hamás para detener los combates y sacar con vida a los rehenes que le quedaban, el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió una y otra vez perseguir la victoria hasta el amargo final.

Rafah, que se ha convertido en el último refugio, está a punto de convertirse en el próximo objetivo. Y, sin embargo, cuatro meses después, esta operación a escala industrial no tiene dificultades para encontrar partidarios entre quienes se identifican como liberales.

Justificar la guerra

Tras la organización de un homenaje nacional a las víctimas francesas del atentado de Hamás del 7 de octubre, se preguntó al ex presidente francés François Hollande si las víctimas francesas de Israel en Gaza no merecen lo mismo.

«No puede ser el mismo homenaje», dijo Hollande. «Una vida es una vida y una vida equivale a otra, pero hay víctimas del terrorismo y víctimas de la guerra. Ser víctima del terrorismo significa ser atacado como francés o como defensor de un modo de vida. Una víctima colateral, está en una guerra […], no es de la misma naturaleza», añadió.

El columnista Tom Friedman, tres veces ganador del Premio Pulitzer, justificó que Estados Unidos e Israel incendiaran «la jungla» con las siguientes palabras: «Irán es a la geopolítica lo que una especie de avispa parasitoide recientemente descubierta es a la naturaleza. ¿Qué hace esta avispa parasitoide? Según Science Daily, la avispa «inyecta sus huevos en orugas vivas, y las larvas bebé de avispa se comen lentamente a la oruga desde dentro hacia fuera, estallando una vez que han comido hasta saciarse».

«¿Hay alguna descripción mejor de Líbano, Yemen, Siria e Irak hoy en día? Son las orugas. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica es la avispa.Los Houzíes, Hezbolá, Hamás y Kataib Hezbolá son los huevos que eclosionan dentro del huésped –Líbano, Yemen, Siria e Irak– y se lo comen desde dentro hacia fuera. No tenemos ninguna contraestrategia que mate de forma segura y eficaz a la avispa sin incendiar toda la selva».

La idea de que los judíos son parásitos se remonta al Siglo de las Luces, pero fue retomada por los nazis en Alemania y Austria. En el Museo del Holocausto de Washington se exhibe un cartel nazi que compara a los judíos con piojos causantes del tifus. Friedman haría bien en visitarlo, al igual que el editor del New York Times que publicó su artículo.

Hollande y Friedman están al final de sus carreras. Pero el presidente estadounidense Joe Biden y el líder laborista Keir Starmer no. Ambos se enfrentan a unas elecciones este año.

Un lastre electoral

La despreocupación de Biden y Starmer por los peligros que podría acarrearles el apoyo a la campaña de Israel en Gaza es extraña porque cada uno de ellos valora el poder por encima de los principios. Son unos desvergonzados incumplidores de promesas. Cabría esperar que fueran más cautos antes de seguir a Israel por el camino de la ignominia histórica. Porque cada día que pasa en esta guerra, Netanyahu parece cada vez menos el hombre por el que apostar.

La campaña de Israel en Gaza se está convirtiendo en un lastre electoral, precisamente porque ya va por su quinto mes y no da señales de detenerse. El derrocamiento de Sadam Husein dejó de ser una fácil demostración de fuerza para el ejército estadounidense en el momento en que comenzó la resistencia iraquí. Y, sin embargo, dos décadas después de que George Bush y Tony Blair cometieran el error que definió sus carreras al invadir Irak, que proyectó una sombra de la que ninguno de los dos hombres ha podido alejarse, Biden y Starmer están escenificando una actuación similar. Si el momento en que Blair sacrificó la confianza de la nación fue el «expediente dudoso» sobre las inexistentes armas de destrucción masiva de Sadam Husein, el fin de la reputación de Starmer entre los musulmanes británicos se produjo en lo que debería haber sido una entrevista rutinaria de la LBC.

Nick Ferrari preguntó a Starmer si Israel tenía derecho a cortar la electricidad y el agua a Gaza. Starmer respondió: «Creo que Israel tiene ese derecho. Se trata de una situación en curso. Obviamente, todo debe hacerse dentro del derecho internacional, pero no quiero alejarme de los principios básicos de que Israel tiene derecho a defenderse y Hamás es responsable».

Rápidamente se retractó de ese comentario, pero ese fue el momento decisivo.

El momento decisivo de Biden llegó cuando pareció dudar de la cifra de muertos presentada por el Ministerio de Sanidad palestino. «No tengo la menor idea de que los palestinos digan la verdad sobre el número de muertos», dijo Biden, contradiciendo directamente la opinión de la ONU y de los organismos internacionales de derechos humanos de que sus cifras eran fiables. «Seguimos incluyendo sus datos en nuestros informes y están claramente fundamentados», dijo la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en una declaración a Reuters.

Ambas declaraciones inclinaron la balanza de la opinión pública y tuvieron un efecto devastador en los votantes musulmanes a ambos lados del Atlántico.

Perder el voto musulmán

Un sondeo publicado hace unos días mostraba una drástica caída del apoyo de los musulmanes británicos a los laboristas.

Los datos recogidos por Survation, por encargo de la Red Musulmana Laborista (LMN), mostraron que el 60 por ciento de los musulmanes británicos que expresaron su preferencia por un partido dijeron que votarían a los laboristas. Eso representa una caída del 26 por ciento de los musulmanes encuestados anteriormente en 2019. Solo el 43 por ciento dijo que definitivamente volvería a votar a los laboristas, con un 23 por ciento de indecisos.

La identificación con los laboristas ha bajado del 72 por ciento en 2021 al 49 por ciento en 2024, con un 38 por ciento de los musulmanes británicos declarando tener una visión más desfavorable del Partido Laborista tras los últimos 12 meses. La valoración personal de Starmer es de -11 por ciento.

El apoyo a los laboristas entre los musulmanes ha ido disminuyendo constantemente desde las elecciones de 2019, pero el punto de inflexión hacia un rápido declive se produjo en noviembre, un mes después de la guerra de Gaza. En cuatro meses el apoyo al partido se ha desplomado del 70 al 40 por ciento.

El instinto de Starmer le ha llevado a redoblar la apuesta. Poco después de su debacle en la LBC, advirtió a todos los representantes electos que no asistieran a las protestas por el alto el fuego. Cuando se sometió a votación la negativa de Starmer a pedir un alto el fuego, varios miembros de su gabinete en la sombra dimitieron.

Desde entonces han dimitido más de 70 concejales laboristas en zonas como Oxford, Burnley, Hastings y Norwich. Las dimisiones y expulsiones de la izquierda antisionista del partido están produciendo ahora un retroceso.

Otros treinta y seis parlamentarios, incluida Margaret Hodge, que llamó al anterior líder laborista Jeremy Corbyn «puto antisemita y racista», podrían convertirse en marginales.

Los grupos de base están surgiendo por todas partes, con miles de voluntarios dispuestos a apoyar a los candidatos independientes.

Un grupo llamado The Muslim Vote (TMV) ha declarado que apoyará a los candidatos independientes con recursos, redes, voluntarios y financiación en las circunscripciones donde crea que tiene audiencia.

Un candidato independiente podría presentarse en la circunscripción de Starmer. Ya se ha encontrado una joven candidata británico-palestina, Leanne Mohamed, para desafiar a Streeting en Ilford North. El Grupo de Acción Comunitaria de Redbridge que la propuso se comprometió a presentar una candidata «fuerte sobre Palestina, el NHS, el racismo, la islamofobia y la crisis del coste de la vida».

Esto representa una potente fusión de Gaza y la agenda del Partido Laborista anterior a Starmer. Todo ello hace vulnerables a los ambiciosos apparatchiks como Streeting. El propio Streeting es consciente del peligro que corre y ha empezado a decir perogrulladas sobre la importancia de un Estado palestino. Streeting se negó a pedir un alto el fuego.

Nadie se hace ilusiones de que el voto musulmán pueda impedir que Starmer llegue al poder, pero podría marcar la diferencia entre una victoria aplastante al estilo de Blair y un gobierno en minoría.

Abandonar a Biden

Biden es vulnerable en Michigan. Ante el creciente enfado de una importante población árabe y musulmana, la respuesta de su equipo de campaña fue muy similar a la de Starmer: descartar a los árabes y buscar otras vías para la victoria.

Como informó Politico: «El apoyo de Biden a Israel ha perjudicado gravemente a la campaña entre la considerable población árabe-estadounidense de Michigan, y su equipo se está esforzando por encontrar otras vías para la victoria en el disputado estado, según dos asesores de campaña a los que se ha concedido el anonimato porque no están autorizados a hablar públicamente de estrategia».

Dearborn tiene la mayor concentración de estadounidenses de origen árabe. Se ha convertido en el epicentro de una campaña nacional contra la reelección de Biden. Como la noche sigue al día, un artículo de opinión del Wall Street Journal bautizó a Dearborn como «la capital de la Yihad de Estados Unidos». En consecuencia, se ha incrementado la presencia policial local.

Activistas de Michigan, Minnesota, Arizona, Wisconsin, Florida, Georgia, Nevada y Pensilvania han creado una campaña AbandonBiden, seis de ellos son estados disputados.

«Estamos buscando la manera de construir un mecanismo de coordinación entre todos los estados indecisos para que estemos constantemente trabajando juntos para asegurar que los musulmanes estadounidenses salgan en todos estos estados, y que el señor Biden pierda cada uno de ellos», dijo Hassan Abdel Salam, profesor de la Universidad de Minnesota y miembro de la Coalición Nacional #AbandonBiden. «Justo detrás de mí, lo que debería ver el señor Biden son 111 votos electorales. Y ganó la última vez con 74».

¿Abandonar a Biden aunque el vencedor de esa campaña sea Donald Trump, el némesis de los musulmanes?

Pues parece que sí. Una nueva generación está en marcha para cambiar definitivamente la cara del Partido Demócrata. «No tenemos dos opciones. Tenemos muchas opciones», dijo Jaylani Hussein, director de la sección de Minnesota del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), en Dearborn, Michigan, cuando se le preguntó por alternativas a Biden.

Biden ganó en Michigan por 2,8 puntos porcentuales y los árabes representan el 5% de los votos. El primer alcalde árabe de Dearborn, Abdullah Hammoud, tiene muy claro lo que quiere que haga Biden.
«Nunca ha habido en la historia una guerra en la que el 80% del país esté absolutamente diezmado, en la que el 100% de la población haya sido desplazada y en la que el 50% de los muertos sean niños. Eso no ha ocurrido nunca.

»Nosotros, queremos acción, no palabras vacías. Si el presidente Biden quiere adoptar una postura firme, puede empezar por restringir la ayuda militar al Estado de Israel. Podría empezar pidiendo un alto el fuego, porque ahora mismo mueren casi 200 civiles cada día. Son pasos tangibles que se pueden dar porque lo que entendemos es que sólo los esfuerzos diplomáticos pueden conducir a una paz duradera y a la justicia».

Podemos estar seguros de una cosa. La Historia va a juzgar con mucha severidad a los dirigentes políticos que justificaron y toleraron la limpieza étnica que se está produciendo ahora en Gaza.
La negativa de Biden y Starmer a pedir un alto el fuego y su negativa a respaldar la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de que Israel debe tomar medidas para cumplir la Convención sobre el Genocidio, producirán una mancha indeleble en sus carreras. Ninguno de los dos ve el peligro que corren con Gaza. Pero tampoco lo vieron Bush o Blair cuando invadieron Irak.

Fuente: https://www.middleeasteye.net/

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de Salvador López Arnal

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martes, 20 de febrero de 2024

Marruecos es el patio trasero del gran capital español, no el delantero

 

Marruecos es el patio trasero del gran capital español, no el delantero


DIARIO OCTUBRE / febrero 5, 2024



 Las muy españolas Caixabank, Mercadona, Abengoa o Banco Sabadell son las principales beneficiarias del traslado de la actividad económica española a Marruecos, donde encuentran condiciones de producción más rentables, mano de obra más barata y, en consecuencia, una mayor tasa de beneficios en la producción de manufacturas que luego son vendidas al consumidor español.


El chovinismo que durante estos días está llenando ríos de tinta en editoriales y platós de televisión, llamando a expulsar lo marroquí (sean cosas o sean humanos) es una vieja cortina de humo utilizada en España para ver siempre la paja en el ojo ajeno.

Desde la muerte de Hassan II y la entronización de Mohamed VI, Marruecos está copiando el modelo desarrollista implantado en España durante el franquismo, que consistía en atraer capitales extranjeros alardeando de los bajos costes de producción, ya sea por la mano de obra barata o por los privilegios fiscales otorgados por los gobiernos de turno.

Muchas empresas españolas del sector agrícola, o comercializadoras españolas que adquieren productos agrícolas en el país, han aprovechado esta coyuntura olvidándose por supuesto del «nacionalismo» de su producción. El caso de Mercadona es quizá uno de los casos más pornográficos de esta práctica empresarial. La cadena de alimentación, propiedad del empresario valenciano Juan Roig, presume de apoyar el producto nacional y es a veces citada como ejemplo de «protección» y «españolidad».

Pero se trata de un mero postureo comercial. La empresa utiliza un leguleyo argumento para indicar que siguiendo la normativa de etiquetado, se debe indicar el lugar de envasado independientemente del origen de la materia prima. Esto mismo ocurre con otras empresas como Borges, que tiene una de sus plantas de producción en Marrakech pero que se define a sí misma como una de las empresas españolas más antiguas, pero su españolidad, en términos de producción, es completamente minoritaria.

El Parlamento Europeo aprobó en 2012 la renovación del acuerdo agrícola con Marruecos que suponía la liberalización del comercio de todos los productos agroalimentarios, salvo aquellos que la Unión Europea considera como sensibles para el mantenimiento de la economía agrícola. Uno de estos productos sensibles era el tomate. Aun así, el acuerdo contemplaba un aumento de la cuota de estos productos sensibles que Marruecos podría vender a Europa.

El Informe Bové, presentado por el agricultor y eurodiputado francés de Los Verdes José Bové en los meses previos al acuerdo, en 2011, denunció que el mismo solamente beneficiaría a un puñado de empresas con sede a ambos lados del Mediterráneo, en un claro señalamiento a las empresas españolas que estaban haciendo un negocio redondo. Es decir, que cuando la UE subvenciona la agricultura marroquí, lo que hace realmente es transferir fondos a sus propias empresas radicadas en el país.

El combo de empresas de matriz española instaladas en Marruecos asciende a 322 a fecha de enero de 2023, de las que más de un 10% son empresas netamente agrícolas. Existe además entre ellas un potente lobby pro marroquí que precisamente tiene como objetivo explotar todo lo posible esta «oportunidad» que se le abre de producir barato en Marruecos y vender caro en España.

De hecho, el Instituto de Comercio Exterior de España considera a este país un socio «prioritario» en su estrategia Horizonte África y establece periódicamente rutas de trabajo para que empresas punteras del sector primario español incrementen sus inversiones. En la financiación de estas operaciones participan, según publican en la web del organismo, entidades como Caixabank o Banco Sabadell, empresas que fueron muy aplaudidas por trasladar sus sedes sociales de Catalunya a otras zonas del territorio español por sus temores al independentismo. También el Banco Santander, una de las empresas embajadoras de la Marca España es, paradójicamente, una de las entidades que más rentabilidad saca de la deslocalización de la actividad agrícola local.

En otras palabras, Marruecos está de rebajas y las empresas nacionales están dispuestas a sacar tajada.

Circulan a menudo numerosos mensajes que imputan el privilegio de Marruecos sobre determinadas áreas económicas españolas a un supuesto complot en el que el gobierno español estaría secuestrado por algún contubernio.

Pero no hay más ciego que el que no quiere ver. El gran capital español es el que está haciendo una gran caja en Marruecos a costa de quien sea; y en el caso de los agricultores, su enemigo no es un marroquí que llegó a España en los bajos de un camión o con forma de tomate, sino un engominado con despacho en el Paseo de La Castellana.

FUENTEmpr21.info

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18 de las 39 universidades privadas de España son religiosas y recibieron 50,6 millones en subvenciones en 2023

 

18 de las 39 universidades privadas de España son religiosas y recibieron 50,6 millones en subvenciones en 2023

 


Por Óscar F. Civieta

Rebelion / España

20/02/2024 

 


Fuentes: La Marea

La Comunidad de Madrid es la que tiene más universidades privadas religiosas, con cinco. De los 50,6 millones en ayudas públicas, 43,4 salieron del Gobierno estatal. Entre 2015 y 2023 se han creado siete universidades privadas en España. Ninguna pública.

En el curso 2015-2016, según los datos oficiales del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, había en España 32 universidades privadas y 50 públicas. Siete cursos después, en el de 2022-2023 (últimos datos actualizados), había 39 privadas y 50 públicas. Es decir, la cifra de universidades públicas se mantiene igual frente a las privadas, que van en aumento, como la influencia de la Iglesia en esos centros. De las 39, casi la mitad, en concreto 18, son religiosas.

Entre los centros universitarios religiosos los hay que dependen directamente del Opus Dei, como la Universidad de Navarra; de la Asociación Católica de Propagandistas (Universitat Abat Oliva CEU o Universidad Cardenal Herrera CEU); o de la Compañía de Jesús (universidades de Loyola y de Deusto). Pero también hay universidades que, aunque no estén bajo el paraguas de una institución católica, destacan entre sus valores la promoción del humanismo cristiano (Universidad del Atlántico Medio), o fueron creadas como centros de “inspiración humanista y cristiana” (Universitat Ramon Llull).

Su financiación llega por diferentes fuentes, y una de ellas son las subvenciones públicas. En el año 2023, con datos extraídos del Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas, estas universidades privadas religiosas recibieron 50,6 millones de euros en ayudas. De ese montante, 43,4 millones salieron del Gobierno central, desde distintos ministerios. El resto procede de las correspondientes administraciones autonómicas.

18,5 millones del Ministerio de Industria para ESIC

En total, del Ministerio de Industria y Turismo salieron 22,5 millones de euros en subvenciones para las universidades privadas religiosas. Pero la mayor parte de esa cantidad, 18,5 millones, fueron para un mismo centro: ESIC (Madrid). En concreto, la denominación completa del beneficiario es Escuela de Estudios superiores ESIC Sacerdotes del Corazón de Jesús Padres Reparadores.

En concreto, ESIC obtuvo 17,1 millones gracias al Programa Generación Digital Pymes: personas de equipos directivos y cualificación de personas empleadas en Pymes, del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). A lo anterior hay que sumarle 1,4 millones, también del PRTR, pero, en este caso, del Programa Generación Digital: Agentes del Cambio.

El resto de aportaciones desde Industria son mucho más bajas. Sólo superan el millón de euros las recibidas por la Universidad de Deusto (1,7); la Universidad San Jorge, en Aragón (1,2), y la Universidad Católica San Antonio, en Murcia, que obtuvo 1,1.

La otra gran partida procede del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que ayudó a estos centros religiosos con 17,8 millones de euros en subvenciones públicas. Destacan los 3,8 que recibió la Universitat Ramon Llull (Catalunya), y los 2,1 que acabaron en las arcas de la Universidad San Pablo CEU (Comunidad de Madrid) y de la Cardenal Herrera CEU (Comunitat Valenciana).

También 2,1 recibió la Universitat Internacional de Catalunya (directamente relacionada con el Opus Dei a través de su servicio de Capellanía, encomendado a sacerdotes de la Prelatura).

Las comunidades con más universidades religiosas: Andalucía pasará de una a cinco

La comunidad autónoma en la que más universidades privadas de carácter religioso hay es Madrid: 5 de las 12 privadas que están funcionando. En 2015 existían en esta región 14 centros universitarios (ocho privados y seis públicos). En 2023, los privados han aumentado hasta la docena, mientras que no hay más universidades públicas. Además, tal y como apuntó la Cadena SER, cuatro centros privados más en Madrid están a punto de recibir el beneplácito del Ejecutivo autonómico.

Tras la Comunidad de Madrid está Catalunya, con tres universidades religiosas de las cinco privadas que hay. Allí, el número de centros no se ha movido desde el curso 2015-2016.

Dos centros religiosos hay en Castilla y León, de un total de cinco privados y cuatro públicos. Como en el caso de Catalunya, no se han creado nuevas universidades desde 2015. Y dos también funcionan en la Comunitat Valenciana, donde hay cuatro privadas y cinco públicas (igual que en el curso 2015-2016).

Andalucía está, de momento, entre las comunidades que sólo tienen una universidad privada, pero eso va a cambiar dentro de muy poco. El pasado 27 de septiembre, el Parlamento andaluz, con los votos a favor de PP y Vox, y el rechazo del resto de fuerzas, aprobó los proyectos de ley de reconocimiento de las universidades privadas CEU Fernando III y la Universidad Tecnológica Atlántico-Mediterránea.

Posteriormente, en noviembre de 2023, el Consejo de Gobierno autorizó a la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación a iniciar la tramitación de los anteproyectos de ley de reconocimiento de las universidades Europea de Andalucía y Alfonso X el Sabio Mare Nostrum.

Fuente: https://www.lamarea.com/2024/02/15/18-de-las-39-universidades-privadas-de-espana-son-religiosas-y-recibieron-506-millones-en-subvenciones-en-2023/

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Lenin y el imperialismo

 

Hoy podemos ver cómo las características del imperialismo, identificadas por Lenin, son más relevantes que nunca. Una vez completado el reparto del mundo entre las multinacionales, lo único que queda son las guerras imperialistas e interimperialistas.

TOPOEXPRESS


Lenin y el imperialismo

 

Renato Caputo

El Viejo Topo

20 febrero, 2024 

 


LENIN Y LAS CINCO CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DEL IMPERIALISMO

Por simplicidad y brevedad, en este artículo nos limitaremos a demostrar cómo los cinco puntos de la famosa definición leninista de las características fundamentales del capitalismo tardío son hoy más relevantes que nunca. Cuando Lenin las intuyó, se trataba de tendencias de desarrollo aún en su infancia, que sólo se han consolidado plenamente en la actualidad. Como todos los grandes intelectuales, Lenin no se limitó, en efecto, a esbozar científicamente las características fundamentales de su época histórica para revolucionarlas, sino que puso de relieve los rasgos fundamentales del modo de producción capitalista que sólo ahora llega a ser completamente maduro.

En primer lugar, Lenin muestra cómo el capitalismo en su fase superior y/o suprema de desarrollo se desarrolla en el sentido de capital financiero, en el que los distintos aspectos anteriores del capital que han caracterizado su desarrollo histórico, el capital comercial, el capital monetario de los bancos y el capital productivo de las industrias, se fusionan en enormes multinacionales que llevan el proceso de concentración y centralización del capital hasta sus consecuencias extremas. Esta síntesis se realiza bajo la hegemonía de los grandes fondos de inversión transnacionales, donde el aspecto especulativo tiende, debido a la crisis de sobreproducción, a prevalecer sobre el capital productivo industrial y de plusvalía.

Tomemos por ejemplo a Fiat, que progresivamente ha ido incorporando a las principales empresas automovilísticas italianas, como Lancia y Alfa Romeo. Mientras tanto tomó el control de algunas de las principales empresas de distribución comercial, como Standa. Sin embargo, su tamaño, aunque se haya convertido en un monopolio en muchos aspectos en Italia, todavía no era suficiente para competir a nivel internacional, hasta el punto de que tuvo que fusionarse con la segunda empresa automovilística estadounidense. Esta multinacional también, con el desarrollo del proceso de concentración y centralización del capital, se fusionó con otra multinacional: Peugeot. Mientras tanto, el capital anteriormente invertido principalmente en capital productivo industrial se ha desplazado progresivamente a una proporción destinada con el tiempo a volverse cada vez más dominante en el sector especulativo. Sector en el que no se produce nueva riqueza, pero el dinero que antes pertenecía a muchas manos más pequeñas se concentra en cada vez menos manos grandes. Esta concentración de la propiedad en cada vez menos manos privadas está cada vez más en contradicción con la progresiva socialización de la producción con una división cada vez más internacional del trabajo y la distribución. Esta es la razón por la que la podrida determinación del capitalismo maduro, que para muchos grandes intérpretes, incluso tan excelentes como Losurdo, ahora parecía decididamente anticuada, es, tras una inspección más cercana, más actual que nunca.

Además, una competencia cada vez más despiadada, incluso cuando tiende a reducirse en el capitalismo maduro a competencia entre fideicomisos y monopolios, implica una contracción imparable, aunque tendencial, de la tasa de ganancia, que produce crisis de sobreproducción cada vez más grandes y extensas. Por lo tanto, el porcentaje de capitales cada vez más sobreproducidos, que ya no pueden invertirse en actividades productivas de nuevo valor, dado que las expectativas sobre la tasa de ganancia tienden a disminuir hasta el punto de que el juego ya no vale la pena, produce un aumento en la tasa de ganancia. El tamaño de las inversiones especulativas es tan superior al capital productivo por el que se apuesta, que se forman burbujas especulativas cada vez más monstruosas, pero que sin embargo están destinadas a estallar, eliminando a los pequeños y medianos ahorradores/inversores. El porcentaje de capital invertido en actividades productivas, que favorecen el desarrollo de las fuerzas productivas, ha sido durante mucho tiempo menos de una décima parte del invertido en actividades especulativas que obstaculizan cada vez más el desarrollo económico en todos los niveles. De este modo, la polarización social y la concentración de la riqueza, cada vez en menos manos privadas, no pueden sino aumentar cada vez más a medida que los grandes fondos de inversión, cada vez más transnacionales y gigantescos, no sólo pueden permitirse una multitud de agentes cada vez más especializados en predecir qué y cuándo apostar/invertir, pero su capacidad para concentrar dimensiones desproporcionadas de las diversas determinaciones de un capital cada vez más financiero les permite producir profecías autocumplidas. Por ejemplo, los grandes inversores, capaces de tener información cada vez más detallada y confidencial sobre cómo irán las cosas, apuestan por algo. Estas inversiones masivas, a menudo dirigidas a fondos propios, atraen cada vez más a pequeños y medianos inversores/ahorradores debido a sus elevadas rentabilidades. De este modo, la proporción entre lo que puede rendir una determinada inversión y el capital que ha apostado por ella se vuelve tan grande que, en un momento determinado, no puede evitar hundirse, también porque, conscientes de ello, cuando el rebaño de ganado está suficientemente lleno, de repente venderán todos juntos sus enormes participaciones. De esta forma, el precio de cualquier título o activo sufre un repentino desplome que obligará a los pequeños y medianos inversores/ahorradores a vender cada vez con más pérdidas. Hasta que el rebote producido por la explosión de la burbuja especulativa esté lo suficientemente avanzado como para eliminar a un número tan grande de pequeños y medianos apostadores, que los cada vez más gigantescos grandes puedan, por el contrario, volver a invertir a un precio incluso ahora inferior al valor real. De este modo, los stocks de inversión sólo pueden dispararse, atrayendo como miel a las moscas a un número cada vez mayor de inversores medianos y pequeños destinados una vez más a ser diezmados en beneficio de los grandes monopolistas de un capital financiero cada vez más transnacional.

Por todas estas razones, el capital competitivo y liberal original es cada vez más reemplazado por grandes monopolios, cárteles y fideicomisos que progresivamente tienden a adquirir una dimensión transnacional. De esta manera, cada vez más tiende a desaparecer incluso el aspecto más progresista de la sociedad capitalista, es decir, la capacidad que tenía la libre competencia de mantener los precios al nivel más bajo posible. Del mismo modo, también están desapareciendo progresivamente los aspectos más significativos y libertarios de la sociedad liberal, que surgieron en la entonces lucha revolucionaria contra el absolutismo. La gran utopía de la plena autonomía e independencia de la sociedad civil y, en consecuencia, la idea del poder opresivo del Estado reducido al mínimo, imaginado como un mero guardián nocturno de las riquezas producidas durante el día por una pluralidad de ciudadanos libres. temas económicos, ya no está ahí. Las crecientes contradicciones del modo de producción capitalista aumentan hasta el punto de hacerlo cada vez menos capaz de hegemonía, es decir, de ejercer su dirección sobre los subordinados con su consentimiento.

Para defender mejor los privilegios establecidos, la clase dominante necesita cada vez más un Estado autoritario y una fuerza policial que controle y frene cada vez más las tendencias de no alineación de la sociedad civil. Incluso la fascinante perspectiva de la división del poder, que garantiza una función de control que sólo puede impedir cualquier forma de abuso de poder, tiende a desaparecer con la afirmación, inducida por la crisis creciente, de formas cada vez más regresivas de bonapartismo.

Por no hablar de que el Estado, que tiende cada vez más a endeudarse, para no hacer pagar impuestos a la clase dirigente, acaba siendo cada vez más controlado y, por tanto, progresivamente dirigido externamente por sus principales acreedores, que no son otros que los grandes monopolistas transnacionales que están tomando cada vez más el control de la sociedad civil. En resumen, por lo tanto, la sociedad capitalista tardía no puede evitar adoptar actitudes cada vez más imperialistas y agresivas en la política exterior y actitudes cesaristas cada vez más regresivas en la política interna.

La crisis de sobreproducción está, como aclara Lenin frente a la vulgata que tiende a interpretarla como una crisis de subconsumo, determinada por el hecho de que cada vez más capital se disuade de realizar inversiones productoras de plusvalía dada la tendencia a la disminución de la tasa de ganancia, el único motor real de la producción en la sociedad capitalista. Precisamente por eso, dado que lo que se sobreproduce esencialmente es capital y sólo secundariamente bienes, como subraya Lenin como un rasgo característico de la fase imperialista del capitalismo, existe la necesidad de exportar capital al extranjero. La militarización de las empresas se vuelve cada vez más necesaria para imponer su capital sobreproducido en el extranjero, derrotar la inevitable competencia internacional y garantizar que las ganancias extorsionadas fuera del propio país estén seguras.

Así tenemos, por un lado, a las grandes multinacionales que se reparten el mercado mundial entre sí, y por el otro, a las potencias imperialistas, en las que las multinacionales tienen su propio centro de propiedad y gestión, en creciente conflicto entre sí, ya que hay ya no hay áreas del mundo no ocupadas sobre las cuales extender su dominio.

El único aspecto que ha cambiado parcialmente en comparación con las predicciones de Lenin de hace más de un siglo es la división completa del mundo entre las grandes potencias imperialistas. Paradójicamente, este cambio a mejor se produjo precisamente gracias al propio Lenin quien, a través de la Revolución de Octubre que dirigió, inició un proceso excepcional de liberación del yugo del colonialismo imperialista.

Fuente: La città futura.

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