viernes, 16 de febrero de 2024

La cuestión de Taiwán, a principios de 2024

 

Numerosos analistas sugieren que el detonante de una guerra EEUU-China sería la anexión de la isla por parte del gobierno de Pekín. Sin embargo, visto desde la óptica china, ese conflicto, hoy por hoy, no tiene por qué aparecer.


La cuestión de Taiwán, a principios de 2024


Alberto Bradanini

El Viejo Topo

16 febrero, 2024 

 


En una reunión del American Enterprise Institute celebrada el 2 de noviembre de 2021 en Florida –en presencia de personalidades políticas del frente trumpista, como H. Brands, D. Blumenthal, G. Schmitt, M. Mazza, J. Bolton y otros–, la derecha republicana había llegado a la conclusión de que la estrategia china de reabsorción de la isla no tiene nada de excéntrico ni de ideológico. Incluso un gobierno imaginario favorable a Estados Unidos pondría la recuperación de Taiwán, un territorio históricamente chino, en el primer lugar de la agenda política, pero esto choca con la mayoría de los taiwaneses, que por ahora se oponen a ello.

Para los dirigentes del país, ça va sans dire, la vía preferible debe ser la pacífica, conscientes de que un hipotético conflicto con Taiwán tendría fuertes repercusiones sobre la estabilidad y el crecimiento económico, por no hablar de que las fuerzas armadas de Taipei (al margen de una posible intervención estadounidense) harían muy costosa en todos los sentidos una hipotética invasión de la isla.

Las elecciones presidenciales celebradas en Taiwán el 13 de enero proclamaron vencedor a Lai Ching-te (William Lai), vicepresidente saliente de la República de China (éste es el nombre oficial de la isla). Lai, que tomará posesión de su cargo el 20 de mayo, es ahora el líder del Partido Democrático Progresista (PDP), que ha gobernado durante los últimos ocho años.

La presidenta saliente, Tsai Ing-wen, la primera mujer en ganar las elecciones dos veces consecutivas (2016 y 2020), había dimitido como presidenta del partido el pasado otoño tras su derrota en las elecciones locales. En cualquier caso, Tsai no podía optar a la reelección debido a la limitación de mandatos.

Dado que, según la ley electoral taiwanesa, se declara vencedor a quien obtenga aunque sólo sea un voto más que los demás candidatos (sistema de mayoría relativa), Lai se convierte en presidente aunque sólo obtenga el 40,05% de los votos, ya que sus dos oponentes obtuvieron el 33,49% (Hou Yu-ih, actual alcalde de Taipei, del partido nacionalista Kuomintang, KMT) y el 26,46% (Ko Wen-je, del Partido Popular, TPP), respectivamente.

El pasado noviembre, parecía que el KMT y el TPP podrían unirse con una candidatura compartida. Sin embargo, los dos partidos no lograron ponerse de acuerdo, perdiendo una oportunidad histórica. La participación fue del 71,86%, (–3,04% respecto a 2020) y es la primera vez desde las elecciones de 2000 que el candidato ganador se sitúa por debajo del 50%.

Ahora bien, si las elecciones eran la clave para calibrar la voluntad del pueblo taiwanés de avanzar hacia la independencia, hay que deducir que esta voluntad se ha reducido significativamente en comparación con hace cuatro años. Lai sólo obtuvo el 40% de los votos, frente al más del 50% de Tsai Ing-wen en 2020, y además su partido perdió la mayoría en el Parlamento, lo que dificulta la gestión del país y hace aún más rocambolesca la hipótesis independentista que el DPP, consciente de los riesgos, ni siquiera se había planteado seriamente cuando tenía mayoría absoluta en el Parlamento. Además, antes de proceder por esa vía, el gobierno tendría que consultar a los 24 millones de habitantes de la isla recurriendo a un referéndum potencialmente desestabilizador. Aunque la mayoría de los taiwaneses están en contra de la reunificación, no por ello están a favor de un tira y afloja con Pekín.

Mientras tanto, tras las elecciones, el ex asesor de seguridad nacional estadounidense Stephen Hadley y el ex vicesecretario de Estado James Steinberg –que aterrizó en Taiwán con provocadora puntualidad junto a otros ex altos funcionarios estadounidenses– expresaron «su felicitación al pueblo estadounidense» al presidente electo, que respondió que agradecía a Estados Unidos su firme apoyo a la democracia taiwanesa por la sólida asociación mutua.

En nombre de la Administración, el portavoz de la Casa Blanca –al reiterar la profundidad de las relaciones con Taiwán, que estará gobernada por el mismo partido durante los próximos cuatro años– declaró que el compromiso de EEUU con la isla sigue siendo sólido como una roca, basado en principios bipartidistas y a favor de los amigos, palabras que fuera de la ambigüedad habitual ocultan la expectativa de Washington de que la isla siga plegándose a los intereses estadounidenses a cambio de una hipotética protección ante una amenaza igualmente hipotética.

El Secretario de Estado, Antony Blinken, alabó la fortaleza de la democracia taiwanesa, mientras que desde la Casa Blanca, J. Biden, en un tono inusualmente conciliador, afirmó que Washington no apoya la independencia de la isla, en línea con el contenido de los conocidos comunicados conjuntos que, partiendo del reconocimiento de la existencia de una sola China, habían propiciado la apertura de relaciones diplomáticas entre ambos países a finales de los años setenta.

En el frente opuesto, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Pekín, Mao Ning, juzgando una provocación la visita a Taiwán de ex altos funcionarios estadounidenses a menos de dos días de las elecciones, reafirmó la absoluta oposición de China a cualquier injerencia en Taiwán, un asunto que, como Pekín no se cansa de repetir, debe considerarse exclusivamente interno.

Mientras tanto, al día siguiente de la victoria de Lai, otra nación –Nauru, con poco más de 12.000 habitantes, la más pequeña del mundo– rompía relaciones políticas con Taiwán, que ahora sólo es reconocido por doce países. Un acontecimiento menor, pero que ilustra el cambio de temperatura estratégica en el mundo.

Mientras tanto, en Occidente, la ola mediática antichina, encabezada por Estados Unidos, no cesa. Esta última es una nación de 335 millones de habitantes que no tiene intención de liberarse de la patología irrealista de querer dominar un planeta de ocho mil millones de personas. En las técnicas subterráneas del expansionismo estadounidense –donde el Estado profundo se encuentra con el Estado permanente– la estrategia que prevalece hoy se centra en el complejo industrial militar frente a los impulsos neocoloniales de las Grandes Finanzas que extraen la riqueza ajena.

Por tanto, Washington seguirá avivando el fuego de un conflicto Pekín-Taiwán, con el objetivo de detener la locomotora china, que en términos demográficos y económicos constituye el principal desafío al hegemón unipolar. La estrategia estadounidense consiste en reproducir el guion prescrito para Europa (el conflicto OTAN/EEUU contra Rusia a través de Ucrania), utilizando esta vez los recursos humanos y militares de Taiwán, ante la inviabilidad de un enfrentamiento directo entre dos potencias nucleares.

En cuanto a Xi Jinping, su pensamiento sobre Taiwán refleja recomendaciones pasadas que Deng Xiaoping había relegado a la historia allá por 1979. El Pequeño Timonel había dejado claro que la reunificación de China es una misión histórica de la nación china, compartida por todos sus hijos, al tiempo que sugería que debía prescindirse de la retórica de la liberación forzosa. Si en este momento de la historia, razonaba Deng, las condiciones políticas no lo permiten, habrá que dejar la solución a las futuras generaciones de dirigentes de Pekín y Taipei, cuando dichas condiciones sean favorables.

Mientras tanto, según Xi, los compatriotas a ambos lados del Estrecho están llamados a trabajar juntos para derrotar cualquier tentación independentista, asegurar un futuro brillante para el camino de rejuvenecimiento de la nación china y proteger la soberanía y la integridad territorial del país.

En los últimos treinta años, los dirigentes chinos se han ceñido al llamado Consenso de 1992. En aquel año, al término de una histórica reunión en Hong Kong, las partes acordaron la existencia de una sola China, compuesta por el continente y las islas, es decir, los territorios controlados por Pekín y Taipei. En aquella ocasión, sin embargo, no se abordó la cuestión crucial de la soberanía, mientras que el significado que debía reservarse a la noción de «una sola China» se dejó a la libre interpretación de las partes, en la clásica tradición oximorónica china.

Este Consenso, en su ambigüedad hermenéutica, representaba para Pekín la base política de sus relaciones con Taiwán, que en cambio en 2016, con la llegada al gobierno de Tsai Ing-wen, decidió renegar de los entendimientos de 1992, apostando por una futura metamorfosis de China en un país democrático liberal al estilo occidental.

Dicho esto, hay que señalar que, rebus sic stantibus, la única eventualidad que podría inducir a Pekín a considerar hoy el posible uso de la fuerza es una declaración de independencia por parte de Taiwán. Queda sin respuesta, a este respecto, la razón que podría empujar a los dirigentes de la isla por una vía destructiva, que incluiría un bloqueo naval, bombardeos y devastación de territorios, infraestructuras, ciudades, con un elevado número de víctimas civiles y militares, cuando de hecho Taiwán ya es independiente. Se trata, por tanto, de un escenario sólo concebible si los dirigentes taiwaneses cedieran a los halagos, presiones o corruptelas de Estados Unidos. Pero tanto en Taipei como en Pekín, donde los dirigentes tienen la cabeza sobre los hombros, prevalece un juicioso espíritu de espera, para que la historia indique la dirección de los acontecimientos hacia un compromiso aceptable para ambas partes.

Mientras tanto, mirando más allá del horizonte inmediato, Pekín apuesta por dos perfiles seductores: a) las relaciones económicas y comerciales, hoy ventajosas para Taiwán, superávit comercial e importantes inversiones en ambas direcciones; b) el mantenimiento de una propuesta que prevé una mayor autonomía en caso de que Taipei acepte la ingeniosa fórmula de Deng (un país, dos sistemas), hasta ahora aplicada a Hong Kong y Macao, aunque de momento sin éxito.

En cuanto al calendario de la reunificación, Xi Jinping nunca ha dado fechas precisas, aunque señala que la cuestión no puede posponerse indefinidamente. Sin embargo, según algunos análisis occidentales sin pruebas convincentes, el PCCh ha fijado 2049 como fecha definitiva para la reunificación. Los argumentos en apoyo de esta tesis serían la aceleración de los preparativos militares, el aumento de la inversión en la industria armamentística, la intensificación de las actividades militares sobre el Estrecho, los ataques aéreos y el uso de tecnologías avanzadas. Esta tesis, como se ha señalado, era débil y poco persuasiva. Nada más ser elegido a la dirección del Partido, Xi Jinping había afirmado en 2012, en cambio, que el calendario del sueño de la nación se centraba en dos centenarios: a) el surgimiento de una sociedad moderadamente acomodada en China para el centenario del PCCh (2021); b) la culminación del rejuvenecimiento nacional para el centenario de la proclamación de la República Popular (2049). Según la narrativa occidental, también carente de validación, Pekín haría coincidir el momento de la reunificación con Taiwán con el del rejuvenecimiento nacional. En cambio, es plausible que la exégesis de esta locución antiaristotélica –una de las muchas a las que recurre la dirigencia china– pretenda equilibrar la dialéctica política con la flexibilidad filosófica. En última instancia, la ausencia de rigidez léxica o temporal permite al Partido mantener sus promesas aunque el objetivo de la reunificación no se alcance en 2049. Para terminar, pues, si son concebibles las ambiciones de Xi Jinping de pasar a la historia como el reunificador de China, hay que decir que en 2049, si aún vive, tendrá la madura edad de noventa y seis años, con una influencia mínima por tanto en tales complejidades.

Fuente: La fionda.

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jueves, 15 de febrero de 2024

Devastador golpe contra el ejército ucraniano en Selidovo

 

Devastador golpe contra el ejército ucraniano en Selidovo

 

DIARIO OCTUBRE / febrero 15, 2024


 
Ayer el ejército ruso propinó un golpe devastador al ejército ucraniano, destruyendo las reservas que habían llegado a la aldea de Selidovo, a 30 kilómetros al oeste de Avdeievka, para realizar un entrenamiento de combate.

Dos oleadas de ataques rusos alcanzaron el campo de entrenamiento, donde estaban desplegados unos 1.500 reservistas ucranianos. El primero provocó decenas de muertos y heridos y el segundo tuvo como objetivo a las tropas que acudieron para evacuar a los anteriores.

El ejército ruso utilizó varios misiles Iskander equipados con ojivas de fragmentación.

Según informes preliminares sobre el terreno, el ataque dejó unos 500 soldados ucranianos muertos y unos 700 heridos. Es probable que aumente el número de víctimas, ya que muchos soldados han resultado gravemente heridos y sus vidas corren peligro.

Los informes de Selidovo también confirman grandes pérdidas para el ejército ucraniano.

Selidovo es un centro logístico de importancia estratégica para el ejército ucraniano. Las unidades ucranianas llegan allí desde Pavlograd y Pokrovsk antes de ser enviadas al frente. Las instalaciones militares de la aldea se utilizan para acumular reservas militares ucranianas antes de ser enviadas a cubrir agujeros en la línea de contacto.

Una parte importante de las víctimas del ataque eran militares reciclados del infame Batallón Azov. El mando militar ucraniano había dicho anteriormente que esta unidad sería enviada para reforzar la guarnición de Avdeievka.

La diputada de la Rada de Ucrania, Mariana Bezuglaya, confirmó el ataque y declaró que se habían realizado inspecciones masivas en las fuerzas armadas ucranianas, desde el Estado Mayor hasta los responsables sobre el terreno.

Todas las carreteras de la región fueron bloqueadas para que pudieran circular las ambulancias y camiones de transporte de cadáveres. Los servicios de seguridad ucranianos registraron la aldea en busca de observadores sobre el terreno que pudieran haber informado sobre la concentración de tropas en el campo de entrenamiento.

No es el primer ataque de precisión ruso contra una concentración de fuerzas ucranianas cerca del frente. En noviembre del año pasado, la 128 Brigada padeció decenas de muertos y heridos después de que los misiles Iskander irrumpieran en una ceremonia de condecoraciones en el pueblo de Dimitrovo, en la región de Zaporiya.

Sin embargo, es el primer ataque sangriento de este tipo contra unidades ucranianas en la retaguardia desde que el nuevo comandante en jefe, el general Alexander Syrsky, asumió el cargo. Un incidente así empeorará su ya débil reputación entre la población ucraniana, especialmente entre los militares.

Ayer se produjo otro ataque contra Tsukirino, a sólo 5 kilómetros al sur de Selidovo. El ejército ruso también utilizó proyectiles con ojivas de fragmentación.

Ambas localidades constituyen la zona de reunión de retaguardia de la nueva línea de defensa que el ejército ucraniano prepara para cuando caiga Avdeievka, que será antes del mes de marzo.

Para distraer la atención de la población ante los nuevos golpes, es probable que Kiev lance otro ataque contra la retaguardia rusa, especialmente contra objetivos civiles en Donetsk.

—https://southfront.press/heavy-blow-hundreds-killed-and-wounded-by-russian-strikes-on-training-ground-in-selidovo

FUENTE: mpr21.info

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Palestina en la educación

 

Tenemos ante nuestros ojos un genocidio, un nuevo holocausto… ¿no debemos tratar de ello en nuestras aulas? Si la educación debe formar hombres y mujeres en los que predominen la ética y la verdad, ¿podemos ignorar en las escuelas lo que está sucediendo en Gaza?


Palestina en la educación


Rosa Cañadell

El Viejo Topo

15 febrero, 2024 

 


Hace tres meses escribí un artículo sobre “La escuela ante la barbarie”, escandalizada por lo que estaba sucediendo en Gaza y tratando de convencer que era necesario que el profesorado tratara el tema en el aula[1].

Después de estos tres meses, más escandalizada aún por la magnitud de la masacre, vuelvo a escribir, aunque ello implique repetirse. Porque es imprescindible no olvidar, no callar, continuar denunciando, en todos los ámbitos, y también en la escuela, en el instituto y en la Universidad. Y por ello, voy a insistir en esta idea: ”No podemos dejar que las futuras generaciones crezcan insensibles a lo que ocurre en nuestro país y en el resto del mundo. Que sean conscientes de que todas y cada una de nosotros formamos parte de esta humanidad y si queremos un futuro justo y en paz, será necesario trabajar para conseguirlo”.

Cada día que pasa hay más dolor, más niños y niñas masacrados, más persones inocentes asesinados, más edificios calcinados, más hambre, más sed, más injusticia y más crueldad. Y existe la tentación de terminar cansadas y angustiadas por tanta barbarie y que dejemos de mirar y de hablar de ello. Y no nos lo podemos permitir. Por ello voy a insistir en el mismo tema.

El filósofo alemán Theodor Adorno en 1966, en su libro ““La educación después de Auschwitz” afirmaba: “Cualquier debate sobre ideales de educación es vano e indiferente en comparación con este: que Auschwitz no se repita.[2] Y durante muchos años, generación tras generación, en la escuela, en el instituto y a veces también, en la Universidad, se cumplía esta máxima. Todos las profesoras y profesores, los maestros y maestras nos involucrábamos a fondo para hablar del horror del Holocausto, y nuestros alumnos sabían más de la segunda guerra mundial y de las barbaridades de Hitler, que de cualquier otro acontecimiento histórico.

Ahora, sin embargo, estamos ante otra barbarie histórica, un genocidio televisado en Gaza. Por supuesto, no es el primer holocausto que se repite. Por desgracia tenemos una larga lista de guerras y barbaridades desde que Hitler fue vencido.

Pero la guerra de Israel contra Palestina no es una guerra cualquiera, no hay dos ejércitos que batallan entre sí, con los “daños colaterales” que siempre aparecen. Ahora hay un ejército que bombardea a una población desarmada, que mata civiles, hombres, mujeres y niños, que destruye viviendas, Universidades, hospitales y escuelas, que deja a los dos millones de personas que vivían en Gaza sin casa, sin alimentos, sin agua y sin un lugar seguro donde cobijarse de las bombas. No es el Holocausto, pero es tan grave como él. Y, sin embargo, parece que ahora no es importante hablar de todo ello con nuestros niños/as y jóvenes.

Dicen, algunos, que esto es “adoctrinar”. ¿Entonces, llevamos años y años adoctrinando, por hablar del Holocausto y la necesidad de que no se repitiera?

Y ¿por qué es importante hablar de lo que está sucediendo en Palestina?

Porque el ataque de Israel abarca todos los aspectos de la vida de los habitantes de Gaza y Cisjordania y, por supuesto, llega a la educación. Las cifras del genocidio educativo son aterradoras, como lo indican datos, porque el objetivo, además de matar seres humanos, es el de destruir cultura y valores, de destruir criaturas y jóvenes y privarles de la posibilidad de la educación. A pesar de los continuos bloqueos y ataques que llevan sufriendo desde hace años, Gaza tenía un bajo índice de analfabetismo (del 0 o el 2% según las fuentes) y uno de los niveles más altos de matrícula escolar en el mundo, con un 95% de niños y niñas cursando la educación básica. Situación que va a ser imposible que continúe.

Los ataques israelís han dejado a 625 mil alumnos sin escuela en Gaza; 90 mil universitarios sin clase; el 60% de las escuelas y el 90% de las universidades han sido destruidas; 94 profesores universitarios han sido asesinados, así como más de 50 científicos y escritores. Sólo en los tres primeros meses del ataque murieron 4.300 estudiantes y 231 maestros/as de educación básica. Otros 7.259 estudiantes y 619 profesores resultaron heridos. Todo ello implica que miles de niños y niñas sufren traumas psicológicos, depresión, ansiedad, miedo, soledad, impotencia y, desgraciadamente, todo hace pensar que ello puede derivar en un gran deseo de venganza, en un futuro. Para muchos jóvenes palestinos, estudiar era algo más que librarse un futuro, era la única ventana abierta al mundo. Ahora solo les queda huir, si pueden, o unirse a la resistencia que, probablemente, será el futuro de muchos de ellos.[3]

Las personas que nos dedicamos y amamos la educación no podemos permanecer impasibles ni callados ante lo que está sucediendo en Gaza. Debemos actualizar el mandato de Adorno e informar a nuestros niños y jóvenes que, después de la segunda guerra y del genocidio perpetrado por los Nazis, se han producido muchos más holocaustos y que ahora tenemos uno ante nosotros. El hecho de ver en vivo y en directo toda la barbarie que está cayendo sobre el pueblo palestino, añadido al hecho de que nadie ha sido capaz de parar la masacre, hace más necesaria que nunca una reflexión y una explicación. Los hechos nos interpelan como educadoras y educadores y nos recuerdan nuestra obligación de educar en el conocimiento de los problemas de la humanidad, en la reflexión crítica del porqué de los acontecimientos y en la obligación moral de transmitir valores humanos y solidarios. Por ello no podemos callar, nuestra práctica educativa debe abarcar las cuestiones fundamentales del pasado y del presente.

La educación por la paz, la educación por los derechos humanos, la educación para la convivencia… son todos ellos mandatos de nuestro sistema educativo y están presente en todos los currículums. Pero, ¿cómo educar para la paz y la defensa de los derechos humanos, si nuestros jóvenes ven cada día como se conculcan estos derechos en Palestina, con el beneplácito de los países “democráticos”, como Estados Unidos y la Unión Europea?

Nuestro deber es explicarles que los valores de inhumanidad de que hace gala Israel no deben ser normalizados ni olvidados. Nuestro deber es explicar la historia de los dos países y el conflicto que ha llevado a esta barbarie. Y, sobre todo, es imprescindible que sean solidarios y sensibles ante el dolor humano de niños/as y jóvenes como ellos y ellas.

Y sí, hay que explicarles que las guerras no son justas, que siempre son por intereses de una minoría, pero que siempre pagan la gran mayoría de los que tienen menos dinero y menos poder. Hay que explicarles que Europa está cayendo en el error de ser parcial porque sigue los mandatos de EEUU y que España continúa vendiendo y comprando armas a Israel, que servirán para continuar matando y masacrando a personas civiles.

Debemos reflexionar conjuntamente con nuestros alumnos y alumnas sobre el papel de la tecnología, muy positiva para algunos asuntos, pero totalmente letal cuando se usa para matar. ¿Por qué ese culto a la tecnología al servicio de la muerte y el dolor? ¿Por qué esta admiración ante la IA que ayuda a lanzar a diario centenares de bombas inteligentes en aviones supersónicos?  ¿Es este el futuro que nos espera? ¿Deberíamos hacer algo para impedirlo?  Y debemos debatir con ellos y ellas por qué un pequeño país en el Occidente de Asia, Israel, que solo cuenta con nueve millones de habitantes, puede matar, destruir, aplastar a los palestinos con total impunidad. Por qué Europa sanciona a Putin por la invasión de Ucrania, pero apoya a Israel en su invasión de Gaza y Cisjordania. Por qué Europa, que reaccionó y se escandalizó con la barbarie de los nazis, ahora está impasible ante esta nueva barbarie. Por qué el mundo occidental está tan preocupado por la emergencia climática y se olvida que las guerras y la destrucción que conllevan, además de las víctimas humanas, son lo más anti-ecológico que existe. Y también deberíamos reflexionar sobre el futuro que les espera a todos estos niños/as y jóvenes, que han visto morir a sus padres o hermanos, que han perdido piernas o brazos y que han visto sus casas convertidas en cenizas. Cómo será posible superar las secuelas físicas y psíquicas y cómo podrán vivir sin odiar con fuerza a sus verdugos.

Todas estas preguntas deberían formar parte de nuestras actividades pedagógicas en el aula, si nos creemos, de verdad, que la educación tiene que desempeñar un papel importante en la formación de los futuros ciudadanos y ciudadanas, despertando su conciencia crítica para que sean capaces de implicarse en la construcción de un futuro mejor.

Finalmente, y no menos importante, es señalar que a pesar de toda la censura son miles y miles las persones que en todo el mundo han salido a la calle para reclamar el fin de este genocidio que Israel está infringiendo a los palestinos. Que, en todas partes del mundo, se han organizado actos de protesta contra este genocidio y en solidaridad con el pueblo palestino. Y que ellos y ellas pueden también participar, yendo a las protestas, pintando murales, haciendo vídeos, visitando a las compañeras (en Barcelona) que están en huelga de hambre, escribiendo cartas a nuestros presidentes para que den apoyo a las denuncias Internacionales que se están haciendo en distintos países, para que deje de comprar y vender armes a Israel. Y pueden también hacer boicot a los productos de Israel (McDonald’s, por ejemplo).

Y termino con lo que ya dije hace tres meses:  Es importante que los chicos y chicas salgan del Instituto y la Universidad con la convicción de que es necesario luchar contra todo tipo de violencias y que hay que defender los derechos humanos, que no se acostumbren a que las guerras y las masacres son normales, que no terminen insensibles ante el dolor ajeno y que sean capaces de indignarse ante las injusticias y ante la violencia. Que se sientan solidarios con las personas que sufren y tengan ganas de implicarse en detener todo tipo de agresiones, guerras y violencias.

Éste debería ser el mandato ético de todas las personas implicadas en la educación. Porque no se trata de educar para que el día de mañana nuestros alumnos y alumnas se “adapten” lo mejor posible a un mundo injusto, violento y lleno de injusticias y desigualdades, sino para que tengan información y conocimientos que les permitan entender cómo funciona el mundo y tengan elementos y voluntad de mejorarlo.

Notas

[1] Cañadell, Rosa: “La escuela ante la barbarie” Diario de la Educación . 8 noviembre 2023. https://eldiariodelaeducacion.com/2023/11/08/la-escuela-ante-la-barbarie/

[2] Theodor Adorno, “La educación después de Auschwitz”, en Consignas, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1973.

[3] Vega, Renán. “La educación después del genocidio de Gaza” . Rebelión. 05/02/2024. https://rebelion.org/la-educacion-despues-del-genocidio-de-gaza/

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miércoles, 14 de febrero de 2024

Aún pagamos el rescate bancario. [Claro, que, los trabajadores podemos seguir votando al PP, PSOE o VOX, junto a otros parecidos "taleguetes" de la política, para continuar viviendo cada vez peor, a pesar de que, la productividad por trabajador es cada vez mayor y más rentable. La democracia política representativa de la representación representada tiene estas ventajas, para el capital, naturalmente ]

 

Tenía que salirnos gratis, eso nos dijeron, pero al final lo pagamos. Con nocturnidad y alevosía, nos vaciaron la caja. La de la Seguridad Social, al menos. Los responsables siguen ahí, disfrutando de sus altos –y bien remunerados– cargos.

TOPOEXPRESS

Aún pagamos el rescate bancario


Eduardo Luque

El Viejo Topo

14 febrero, 2024 

 


El once de diciembre es una fecha que no queremos recordar; es y será durante años un cumpleaños aciago. El estado español, especialmente los autónomos, trabajadores y pensionistas, los que más contribuyen proporcionalmente al erario público, tuvimos que abonar ese día 3.643 millones de euros al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Este instrumento fue creado en 2012 para proporcionar ayuda financiera a los países de la zona euro en dificultas financieras.

Como recordaremos la Unión Europea, ese año, facilitó una línea de crédito de 100 mil millones de euros para rescatar a la banca española. El Gobierno del PP utilizó unos 41.333 millones mientras vaciaba la hucha de la Seguridad Social e impulsaba los recortes más draconianos que se recuerdan.

Fue el ex presidente Zapatero en 2011 quien abrió las puertas a los recortes al modificar, con el apoyo del PP y UPN, el artículo 135 de la Constitución por presiones de Alemania. El cambio constitucional obligó al gobierno a pagar primero las deudas antes que crear y ampliar el colchón social. El PP, cuando llegó al poder, sólo tuvo que seguir el camino iniciado por el PSOE.

Bajo esa premisa el Estado español ha devuelto al organismo comunitario 24.898 millones de euros, (60,2% del préstamo inicial). La cantidad prestada se recibió en dos partes, el Gobierno del PP recibió el 11 de diciembre del 2012 la cantidad de 39.468 millones y el 5 de febrero del 2013 otros 1.865 millones para reestructurar el sector financiero y salvar (que no se hizo) las cajas de ahorro quebradas.

Desgraciadamente aún no hemos acabado de pagar, debemos 16.400 millones de euros que se abonarán en cuatro pagos anuales. De no hacerlo la garantía ofrecida por el ejecutivo fueron las pensiones públicas. En 2027 acabaremos de pagar y comenzaremos a devolver los préstamos Next Generation. Una gran parte de ese dinero, como hemos señalado en múltiples ocasiones, no es a fondo perdido como se nos dijo, hay que devolverlo con intereses y comisiones.

En 2012 estaba al frente del gobierno Mariano Rajoy, siendo su ministro de Economía Luis de Guindos: los dos afirmaron por activa y por pasiva que el rescate bancario no le costaría ni un euro al erario público. En realidad la financiación de la deuda se hizo también en forma de recortes en pensiones, dependencia, sanidad y educación. Mientras, y en un ejercicio de cinismo a los que nos habituó el expresidente afirmaba: “es un crédito a la banca que va a pagar la banca”. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría apuntaba:[1] “se hace con un objetivo, que no cueste un euro al contribuyente”; por su parte el ministro De Guindos repetía: “esto no cuesta nada a los contribuyentes españoles”. MENTÍAN.

Como recordaremos el préstamo europeo se destinó a rescatar a Bankia, Catalunya Caixa, Nueva Caixa Galicia, Banco de Valencia, BMN, Caja 3 Liberbank…. Ninguna de estas entidades sobrevivió. Su supervivencia hubiera permitido devolver los créditos europeos. No era este el objetivo del rescate, se pretendía concentrar el capital en muy pocos bancos, controlados todos ellos por los grandes fondos de inversión internacionales. Han sido los auténticos beneficiarios del rescate puesto que prácticamente todo corrió a cargo del erario público. Los fondos como BlackRocK o Vanguard se han posicionado con tal intensidad que hoy podemos decir, sin temor a equivocarnos, que son los que dirigen el sistema político y financiero en nuestro país.

Finalmente los grandes bancos adquirieron o absorvieron a bajo costo las instituciones en riesgo. El caso de la absorción de Bankia por la Caixa fue paradigmático. La Caixa se quedó con enormes activos inmobiliarios que ahora están revalorizándose. Su venta, sobre todo en las grandes urbes, genera unos dividendos extraordinarios a los que el gobierno de turno renunció a cobrar. El “gobierno progresista” no quiso construir una banca pública sobre la extinta Bankia. Nuestro país es de los pocos que no tienen banco público digno de ese nombre. Paradójicamente ministros que procedían de IU e incluso situados más a su izquierda callaron, desaparecieron y enmudecieron por el foro. El debate no era ese, estaba ocupado por el problema “Trans” y la cultura de la cancelación.

Pero todo esto no es suficiente para el capital transnacional. Era necesario limitar aún más el margen de maniobra de los gobiernos; así la Unión Europea decidió que se deben sumar como deuda pública los activos inmobiliarios de todas las cajas quebradas. Al desprenderse el Estado español de estos activos y haber asumido su rescate, la Unión Europea nos impone que sean considerados como déficit público. Como consecuencia la deuda pública crece. De ello se deriva una paradoja; la Unión Europea nos puede llegar a multar por un déficit excesivo siendo ella la responsable en parte del mismo. Para sumar un despropósito sobre otro, ahora se impone la vuelta al ajuste financiero del 3%. Es el argumento que utilizará la UE, si es que sobrevive a la crisis ucraniana, para promover nuevas políticas de ajuste.

Es sangrante observar cómo la mayor parte del dinero inyectado se ha perdido para siempre.  Como decíamos, uno de los casos más paradigmáticos fue  el de Bankia. El gobierno de Pedro Sánchez, en este caso, hizo un regalo mayúsculo a la Caixa que pudo absorberlo a coste cero, al igual que había sucedido con otras entidades cuando gobernaba el PP. El rescate bancario bajo Rajoy nos había costado 32.610 millones. De ese dinero se dieron por perdidos (en palabras de Nadia Calviño, la ex ministra) 28.133 millones (el 86,2% del total). En este país estamos muy acostumbrados a socializar las pérdidas y a privatizar las ganancias.

La gran paradoja es el estruendoso silencio de la izquierda política y sindical. La lucha cainita y el relato electoral les ocupan todas las energías. Es por eso que nadie menciona el enorme desfalco a las clases trabajadoras y a los pensionistas que ha supuesto la “salvación” de la banca. Nadie, a la izquierda a la izquierda del PSOE, exige responsabilidades. Estamos huérfanos de alternativas. La izquierda, como lo definiría Domenico Losurdo, está ausente del debate social.

Nota:

[1] Curioso personaje este que una vez abandonado el cargo pasó a defender los intereses de las grandes multinacionales contra el Estado español. Gracias a su intercesión España ha sido condenada y habrá de pagar multas muy importantes por culpa de las chapuzas realizadas por Mariano Rajoy y la denominada ley del impuesto al sol, de cuya redacción ella era responsable como vicepresidenta del gobierno.

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¿Se avecina un tsunami geopolítico en el 2024?

 




¿Se avecina un tsunami geopolítico en el 2024?


Por Germán Gorraiz López

KAOSENLARED

 14 de febrero de 2024 / 

 

El resultado de las Elecciones Presidenciales que se celebrarán este año en EEUU y Rusia podrían significar el retorno a la Doctrina de la Coexistencia Pacífica entre EEUU y Rusia y el consecuente finiquito a la Guerra Fría 2.0.Así, el conflicto ucraniano habría significado pues retorno a la Guerra Fría entre Rusia y EEUU y el retorno a la Doctrina de la Contención, cuyas bases fueron expuestas por George F. Kennan en su ensayo “Las fuentes del comportamiento soviético”, publicado en la revista Foreign Affairs en 1947 y cuyas ideas principales se resumen en la cita “el poder soviético es impermeable a la lógica de la razón pero muy sensible a la lógica de la fuerza”.

Victoria republicana en EEUU

Los indicios de senilidad de Biden, la crisis del fentanilo, la carestía de la vida y la posible entrada en recesión de la economía el año venidero, habrían hundido la popularidad del mandatario demócrata hasta el 39%. Ello podría facilitar el retorno triunfal de Donald Trump en las presidenciales del 2024, quién según una encuesta de CBS News y YouGov, contaría con el apoyo del 65% de los votantes republicanos para ser nominado candidato republicano.

Por otra parte, Donald Trump aseguró en sus redes que “nunca hemos estado tan cerca de la III Guerra mundial” y que debe haber un “compromiso total para desmantelar el grupo de poder neoconservador globalista responsable de arrastrar al mundo a guerras interminables”.En consecuencia, una victoria republicana en el 2024 representaría el ocaso de la estrategia atlantista de Biden y Soros empecinados en defenestrar a Putin del poder, la firma de un acuerdo de Paz en Ucrania y el retorno a la Doctrina de la Coexistencia Pacífica con Rusia.Ello supondría la entronización del G-3 (EEUU, Rusia y China) como “primus inter pares” en la gobernanza mundial y el final del sueño obsesivo de los globalistas encabezados por Soros y la Open Society Foundation (OSF) de conseguir la balcanización de Rusia, “la ballena blanca que los globalistas llevan décadas intentando cazar”.

Acuerdo de paz en Ucrania

La pérdida del control del Congreso por los demócratas tras las elecciones intermedias de noviembre ha supuesto que los republicanos fiscalicen las futuras ayudas en armamento a Ucrania, estimadas hasta la fecha en 110.000 millones dólares y que estaba en vigencia hasta el pasado mes de diciembre así como una creciente ola de desafección política respecto de Zelensky que abarcaría todo el espectro político estadounidense.

El golpe de gracia a Ucrania sería el reciente rechazo del Congreso a la ayuda propuesta por Biden de 80.000 millones de dólares más en ayuda militar o humanitaria a Kiev, debido a la oposición frontal del ala radical republicana del Congreso teledirigida por Donald Trump con el objetivo confeso de provocar la asfixia por inanición económica de Zelenski para forzarlo a firmar un Acuerdo de Paz con Putin.

Por otra parte, la ayuda militar a Israel tras la invasión de la Franja de Gaza, absorberá una parte importante del presupuesto militar de EEUU , por lo que en el supuesto de que triunfe Trump en las Presidenciales de Noviembre, podríamos asistir a la firma de un acuerdo de Paz entre Ucrania y Rusia que finiquite el contencioso ucraniano.

Putin busca un Acuerdo de Paz que establezca que Ucrania no entrará en la OTAN y que el contencioso ucraniano quede perfilado con la división de Ucrania en dos mitades, quedando el Este del país, incluida Crimea, el Donbás, Zaporiyia y Jersón bajo la órbita rusa y el Centro y Oeste de la actual Ucrania navegarán bajo la tutela de Occidente.Dicho conflicto enquistado es considerado ya por EEUU como una rémora debido al gasto inasumible que conlleva,con lo que el ínclito Zelensky pasará a ser para EEUU un lastre del que conviene desprenderse con inmediatez, no siendo descartable que sea acusado de corrupción y obligado a exiliarse a EEUU.

Ocaso de Netanyahu

Tras la invasión de Gaza por Israel, se estaría agudizando la desafección de una sociedad civil que no puede perdonar los fallos de seguridad en la Defensa israelí que habrían desembocado en el asesinado de 1.200 israelíes y el secuestro de 220 personas por Hamas.Así, según una encuesta de The Jerusalem Post, el 80% de los encuestados afirman que “el Gobierno es el principal responsable de la infiltración de los milicianos palestinos” y un 56% opina que “Netanyahu debería dimitir al acabar la guerra actual”.

En este contexto, asistimos a la desgraciada muerte por el Tzahal de tres de los rehenes judíos al confundirlos con miembros de Hamas, por lo que se habrían incrementado las movilizaciones de los familiares de las personas secuestradas por Hamas ante la residencia de Netanyahu a quien hacen “personalmente responsable de su retorno a casa con vida”.

En consecuencia, la desafección de la sociedad israelí respecto a Netanyahu debido a su nefasta gestión de la crisis con Hamas y el nulo interés por rescatar con vida a los rehenes judíos, podría provocar un golpe de mano del ex- general y miembro del Gobierno de Emergencia israelí, Benny Gantz , quien lidera el partido Azul y Blanco .Ello desembocaría en la convocatoria anticipada de nuevas elecciones con el objetivo confeso de conformar un Gobierno de Unidad Nacional con Yair Lapid y cuya tarea primordial sería reeditar los Acuerdos de Oslo que posibiliten la coexistencia pacífica de Dos pueblos en Dos Estados.

Mientras, Netanyahu, un político nefasto que intentó dar un golpe de mano autocrático para posteriormente instaurar un régimen Presidencialista, podría enfrentarse a un juicio penal en el que será acusado de negligencia y crímenes contra los Derechos Humanos, lo que podría suponer una condena penal y su salida definitiva del escenario político israelí.

Germán Gorraiz López- Analista

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¿Quién ha matado a los guardias civiles de Barbate?

 

¿Quién ha matado a los guardias civiles de Barbate?

 

Por Juan Torres López

Rebelión / españa 

13/02/2024 


Fuentes: Ganas de escribir

Lo fácil es decir que los guardias civiles David Pérez Carracero y Miguel Ángel González Gómez han muerto en acto de servicio en Barbate (Cádiz) porque han sido embestidos por una lancha de narcotraficantes criminales. Algún acto oficial, quizá alguna medalla póstuma y el dolor inconsolable de sus familias y compañeros de servicio podría poner fin a la desgracia. Pero dejarlo así me parece muy injusto y simplista. Digamos la verdad.

Según he podido leer, ambos guardias civiles murieron tras enfrentarse a los narcotraficantes con una gran inferioridad de medios, mucho más limitados que los que habitualmente disponen los criminales a los que persiguen. Una situación que ahora ha provocado la muerte de dos servidores públicos y que viene siendo denunciada desde hace tiempo por asociaciones de la guardia civil y de otros cuerpos de seguridad del Estado, según se puede comprobar fácilmente en internet.

Yo sé que es fuerte decirlo, pero los responsables últimos de estas muertes no son los narcotraficantes. A los guardias civiles David y Miguel Angel los han matado la falta de recursos adecuados, los recortes de gasto público y el doble criterio que la derecha liberal defiende sin decirlo a la hora de utilizar el dinero en nuestra sociedad: generosidad cuando es para dárselo a los millonarios, restricciones cuando se trata de servir a la mayoría. No lo digo yo, lo dicen muchos estudios científicos. Las politicas de austeridad mal entendida de los últimos años, de rebajas de impuestos y falta de financiación de servicios públicos esenciales matan a millones de personas. Ahora, a estos dos guardias civiles que trataban de cumplir con profesionalidad, generosidad y honestidad con su función de defensores del interés público.

David Pérez y Miguel Angel González han muerto por la misma causa que otros muchos guardias civiles y policías que han tenido que actuar sin disponer de medios suficientes. La misma que ha matado también a miles de personas que han muerto por no recibir la atención sanitaria que necesitaban, por el maltrato de algunas administraciones en residencias de mayores, o quizá desesperadas cuando han perdido sus empleos y subsidios o sus viviendas por deber a los bancos unos pocos cientos de euros.

Y lo voy a decir más claramente todavía: a estos dos guardias civiles los han matado los políticos que se llaman a sí mismos patriotas y que reducen los ingresos del Estado en favor de los ricos, diciendo que lo que hay que hacer es bajar los impuestos y dejando a los servicios públicos y a las fuerzas de seguridad del Estado sin medios suficientes (salvo cuando se trata de perseguir, eso sí, a quienes denunciamos todo esto); y los han matado también los millones de personas que, llevadas por su ignorancia o irreflexión, votan a quien hacen esas políticas, cada vez que hay elecciones.

Los impuestos y el gasto público que el Partido Popular, Vox y a veces el PSOE se empeñan en recortar en exclusivo beneficio de los ricos son, justamente, lo que puede evitar muertes como las de estos dos guardias civiles y de otras muchas miles de personas inocentes. Insisto, porque hay que decirlo claramente: las políticas liberales de destrucción de los servicios públicos matan. Y de esas muertes son tan responsables quienes toman las decisiones como quienes, con su voto, los llevan a los gobiernos.

No es una fatalidad. Es un crimen organizado que se lleva a cabo porque demasiada gente se tapa los ojos, no piensa, o se deja engañar y se cruza de brazos.

Fuente: https://juantorreslopez.com/quien-ha-matado-a-los-guardias-civiles-de-barbate/

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martes, 13 de febrero de 2024

En plena crisis climática, la revuelta de los tractores llega al Estado español

 

En plena crisis climática, la revuelta de los tractores llega al Estado español

 




Por Corriente Roja

KAOSENLARED

13 de febrero de 2024 /

 

Como un reguero de pólvora, las movilizaciones de agricultores y ganaderos se fueron extendiendo desde principios de año por distintos países de la UE hasta llegar al Estado español. Unas protestas que no son nuevas pero que esta vez han sorprendido por la rápida extensión de las convocatorias y la virulencia de sus métodos. Esto se ha traducido en cortes de calles y carreteras en varias ciudades y comunidades autónomas, y en intentos de bloquear puertos y centros logísticos que se han saldado con algunas detenciones junto a posibles sanciones administrativas.

Hablamos de un sector que, al igual que en otros sectores de la economía en la fase de capitalismo imperialista en la que nos encontramos, se ha ido centralizando y concentrando en cada vez menos manos, mientras la agricultura familiar era condenada a la ruina. Mientras la producción ha ido aumentando de forma constante, avalada por el desarrollo de la agroindustria que gobiernos y UE han favorecido, el número de granjas europeas ha pasado de quince a diez millones en los últimos veinte años y en los próximos 15 años desaparecerán otros 6,4 millones, según el estudio The Future of the European Farming Model del Parlamento Europeo.

¿Cuáles son las principales demandas?

Salvando las particularidades en cada país, hay quejas compartidas: Los bajos precios a los que les compran las grandes cadenas de distribución el producto en origen, el aumento del precio del combustible fósil a la par que varios países retiraron las subvenciones, el aumento del precio de las semillas -cuyas patentes están en propiedad de grandes empresas multinacionales y de los químicos como fertilizantes y fitosanitarios-, la lentitud a la hora de recibir los pagos de las ayudas de la PAC (Política Agrícola Común) o los temores ante la firma de nuevos acuerdos comerciales con terceros países de los que exigen el freno, como Mercosur. A esto se suma la denuncia de las consecuencias de la peor sequía en los últimos años, que ha supuesto un duro golpe para el campo.

La respuesta del nuevo gobierno “progresista” es más de lo mismo

En respuesta a sus demandas, Pedro Sánchez, que no quiere molestar demasiado a las patronales agrarias cuyas reivindicaciones considera “legítimas”, ya ha dicho que se compromete a reforzar los controles para garantizar el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, por la que los operadores e industrias agroalimentarias tienen la obligación de pagar a agricultores y ganaderos unos precios que supongan al menos los costes de producción. El ministro Planas, por su parte, ha avalado a Von der Leyen en el desmonte de la supresión progresiva de los pesticidas.

También ha prometido simplificar la burocracia relacionada con la Política Agraria Común (PAC) y redoblar los esfuerzos para que la UE adopte en sus acuerdos comerciales las llamadas cláusulas espejo en las importaciones agroalimentarias que fijan las mismas condiciones y requisitos a las producciones de terceros países y países de la UE. Promesa barata porque para su aprobación se requiere una unanimidad que ahora mismo no existe en Europa.

Como decíamos en 2020, “si el nuevo gobierno sigue mirando de rodillas a la Unión Europea y gobernando sin querer enfrentarse a las multinacionales agroalimentarias y a los latifundistas, acabará por lograr el repudio de todo el campo y abriendo un pasillo por el que entre hasta la cocina la derecha franquista”.

La desfachatez de la derecha y ultraderecha y su agenda negacionista del cambio climático

No hace falta ser muy avezada para ver que no se pueden separar estas protestas, que en los últimos años vienen siendo recurrentes, del contexto de elecciones europeas en la que nos encontramos y en la que las encuestas auguran un ascenso importante de la derecha y la extrema derecha.

La sequía como expresión del cambio climático, es consecuencia de la catástrofe ambiental que estamos viviendo, a la que se suman otras como la pérdida de biodiversidad o la contaminación de los suelos y los acuíferos, que son resultado directo de la extensión del agronegocio. Según diferentes estudios, actualmente el 80% de los hábitats en Europa están en mal estado y el 70% de los suelos, en un estado poco saludable.  A pesar de esta realidad tan evidente, un sector de los agricultores y ganaderos medianos y pequeños, obligados a producir de forma cada vez más competitiva y en situación cada vez más precaria, dan crédito al discurso negacionista de la extrema derecha y reaccionan con virulencia a la implementación de las nuevas normativas de la UE para una supuesta transición verde, que catalogan como una excesiva burocracia.

La extrema derecha trata de influenciar el movimiento aprovechando la desesperación de los pequeños y medianos agricultores y ganaderos, su desconfianza hacia los sindicatos agrarios mayoritarios y las iniciativas autónomas de movilización. Es el caso de la llamada “Plataforma 6 de febrero”, supuestamente apartidista, pero detrás de la cual es fácil encontrar la mano de Vox.

Cuando hablan de una excesiva burocracia, apuntan contra medidas como la obligación de dejar en barbecho -tiempo de espera sin cultivar para que la tierra recupere nutrientes- una determinada extensión de terreno de cultivo. También están en contra de la tibia Ley de restauración de la naturaleza, colocada en el punto de mira ante posibles futuras reducciones de la superficie cultivable[1] y de la regulación de los fertilizantes.[2]. Esta ley ha sido recién paralizada por la Comisión Europea como respuesta a las protestas del sector. En particular han suspendido el plan de reducción del uso de los pesticidas, que es una de las piezas clave del “Pacto Verde” (Green New Deal). También arremeten contra la Ley de Biodiversidad o incluso contra la Ley estatal del Bienestar animal.

Desde algunos de estos grupos influenciados por la extrema derecha se exige la derogación de toda legislación promulgada en los últimos años relacionada con las políticas verdes procedentes de la Unión Europea, que se permita cultivar en tierras que se declaren zonas protegidas y un plan hidrológico nacional con las obras hidráulicas necesarias para que no falte el agua de riego.

Conviene “separar la paja del trigo”

Cuando hablamos de los agricultores y ganaderos, no se trata en absoluto de un colectivo homogéneo, sino que abarca desde las explotaciones familiares abocadas a la ruina hasta los grandes empresarios de la agroindustria (sin olvidar las grandes corporaciones de la industria alimentaria, las grandes cadenas de distribución, los grandes oligopolios químicos y de semillas, así como los sectores financieros asociados). No es igual un agricultor familiar ecológico de verduras y frutas que vende en el mercado local, que las macrogranjas de cerdo y los megainvernaderos del sur de Andalucía. No existe una única realidad que afecte de forma homogénea a los agricultores y ganaderos de los países que registran movilizaciones o han llamado a ellas, si bien es cierto que sí comparten retos y amenazas.

También en el Estado español, grandes terratenientes del campo que se llevan la mayoría de las subvenciones del Estado y de la UE, como los fondos de la PAC buscan intencionadamente aparecer asociados con pequeños agricultores y ganaderos, algunos de ellos cooperativistas, cuando son sus enemigos. Mientras los primeros son responsables de mantener en condiciones casi de esclavitud a la mano de obra en el campo, negándose a aplicar incluso las irrisorias subidas del Salario Mínimo Interprofesional, los segundos están cada vez más condenados a desaparecer ante un modelo de producción y distribución, cuya lógica socava las bases materiales de su existencia.

La “agricultura industrial” y las “macrogranjas”, ecológicamente insostenibles, devastan los territorios mientras las provincias del interior se vacían. Disminuyen las explotaciones agrícolas y ganaderas, pero aumentan su tamaño, al tiempo que la agricultura y la ganadería se vuelven “industriales” y aparecen las llamadas “empresas integradoras” (vinculadas a fondos de inversión y de capital riesgo). Es el resultado de la lógica capitalista de concentración de la riqueza, en la que la cadena agroalimentaria (insumos, producción, distribución, comercialización) va quedando en manos de grandes grupos capitalistas, entre ellos Mercadona, Carrefour, Lidl, Eroski, Ebro o Nestlé. Mientras tanto, la UE y los gobiernos liberalizan el comercio en relación a Mercosur, Marruecos o Sudáfrica, poniendo en competencia directa a los agricultores y ganaderos familiares con los agronegocios de otros países en condiciones muy diferentes de regulación y costes.

El pacto verde europeo o la farsa de la transición energética

En palabras de la UE, el Pacto verde europeo (Green New Deal) sería una “hoja de ruta» que da respuesta a la «emergencia climática» declarada en noviembre de 2019 por el Parlamento Europeo.

Pero si hay algo que podamos decir de las medidas que contiene el Pacto Verde europeo además de su tibieza y su falta de financiación, es que son una farsa y una hipocresía absoluta, también en lo que se refiere al campo.

Es una ilusión pensar que manteniendo el actual modelo agro ganadero productivista, todas las granjas podrán hacer una transición pacífica a la agroecología, una vez que cada agricultor se convenza de que es un contaminador. La completa liberalización del mercado, la mundialización de los cultivos y la búsqueda ciega de beneficios del agrobusiness que la UE y sus gobiernos protegen son los responsables de la crisis actual.

En cuanto a la PAC, es un fraude completo en todos los terrenos, excepto en los generosos beneficios que reciben los grandes empresarios agrícolas. En su inicio, la PAC estableció medidas efectivas de protección mediante una fuerte regulación y durante mucho tiempo no hubo necesidad de subvenciones ni ayudas directas a los agricultores. Pero a partir de 1992coincidiendo con el Tratado de Maastricht fue sustituida por una política neoliberal, que instituyó las ayudas por hectárea (independientemente de la producción) y ninguna condicionalidad en favor de una agricultura sostenible ni del medio ambiente, pues iba contra del libre mercado y comenzó con los tratados de libre comercio en beneficio de los oligopolios industriales y los grandes empresarios agrícolas.

Medidas para una transición a una agricultura y ganadería justa y en equilibrio con el medio ambiente

Desde Corriente Roja pensamos que es imposible disociar la lucha social de la cuestión medioambiental. Desde las organizaciones políticas y sindicales de clase y combativas, es preciso organizarse y luchar, buscando la alianza con las explotaciones familiares, por medidas de transición hacia una agricultura y ganadería menos consumidora de petróleo, fertilizantes, herbicidas y fitotóxicos, respetuosa con los animales y en equilibrio con la naturaleza. Hay que poner en marcha un plan para clausurar las macrogranjas, limitar la agricultura industrial, reorientarla hacia una agricultura sostenible y de proximidad y recuperar el cultivo de tierras fértiles abandonadas.

Esto, al tiempo que se garantizan salarios y condiciones laborales justas y alimentos saludables al alcance de todas y todos. Eliminar productos químicos y disminuir máquinas supondría además crear empleo, porque el número de trabajadores agrícolas tendría que aumentar drásticamente.

Hay que exigir la regularización de la población migrante que trabaja en el campo, el castigo efectivo a la patronal que no cumpla con los convenios colectivos, así como a quienes no coticen por sus empleados/as, en vez de castigar a estos últimos como ocurrió en el caso de Baena Franco y Agrícola Espino en Andalucía.

Compartimos la exigencia de un precio justo para los productos agrícolas y ganaderos que cubran los precios de coste y permitan un nivel de vida digno a las explotaciones familiares acabando con la desorbitante diferencia entre los precios que se pagan en origen y los que se cobran a los consumidores, que en su gran mayoría somos clase trabajadora. Una diferencia que es el resultado del dominio que ejercen los oligopolios de la industria alimentaria y de la distribución y comercialización de los productos agrícolas y ganaderos.

Hay que prohibir y castigar severamente la venta a pérdidas que las grandes cadenas de distribución imponen a pequeños y medianos agricultores. Hay que establecer un organismo público que garantice el monopolio estatal de la distribución, fijando los precios de origen y finales. Dicho organismo debe estar bajo control de la clase trabajadora del campo, pequeños productores y consumidores.

No se puede dar respuesta a la crisis del campo sin arremeter contra los latifundistas, las “empresas integradoras”, las grandes empresas de ganadería industrial, los oligopolios comerciales, las grandes corporaciones químicas y de semillas y la UE que los protege. Hay que acabar con el escandaloso reparto de las ayudas de la PAC comunitaria, al servicio de la gran propiedad y la gran industria agroalimentaria donde la cuantía de las ayudas agrícolas está basada en el tamaño de la propiedad y no en los cultivos.  

En el Estado español nunca se realizó una verdadera reforma agraria que modificara sustancialmente la estructura de propiedad de la tierra y la pusiera al servicio de quienes la trabajan. Actualmente, el 6,10% de propietarios controlan el 57,83% de las tierras (13 millones de ha.). Las sociedades mercantiles poseen ya el 14% de las tierras agrícolas. Entre 1999 y 2020 desaparecieron un total de 49 fincas diarias, vaciándose los campos. Una de las primeras medidas de esa reforma agraria pendiente debe ser expropiar los grandes latifundios para que pasen a ser explotados colectivamente por la clase trabajadora agrícola, bajo criterios de sostenibilidad ambiental.

Hay que acabar con el uso disparatado e irracional de los recursos hídricos. Reequilibrar profundamente la relación entre las grandes ciudades -verdaderos agujeros negros medioambientales- y el medio rural, cada vez más contaminado, desatendido y despoblado. No puede haber una sociedad ecológicamente sana sin resolver este enorme problema provocado por el capitalismo.


[1]. La Ley de Restauración de la Naturaleza propone incluir en las tierras “elementos paisajísticos de gran diversidad”, como setos, hileras de árboles, acequias o estanques. En estos espacios pueden vivir animales polinizadores y otras especies que puedan llevar a cabo también el control biológico de plagas y se reduzca la necesidad de pesticidas. Los partidos conservadores europeos afirmaron que la legislación “obligará a los agricultores a abandonar algunos de sus campos, pondrá en peligro las cadenas de suministro europeas o que disparará los precios de los alimentos”. Así, entre los mensajes que han circulado en España por redes sociales, algunos aseguran que si esta ley sale adelante, los agricultores españoles “deberán abandonar el 40% de sus tierras”.

[2]. Esta ley establece objetivos concretos como reducir a la mitad el uso de plaguicidas de aquí a 2030, reducir los fertilizantes en al menos un 20%, aumentar la superficie agrícola dedicada a la agricultura ecológica hasta el 25% y reducir en un 50% los antimicrobianos utilizados en los animales de granja. También la normativa europea les obliga a reducir la densidad de animales en las granjas, eliminar las jaulas o restringir el uso de fertilizantes y plaguicidas

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