jueves, 28 de diciembre de 2023

Las diferentes caras del fascismo de hoy

 

Hoy, se descalifica como fascista a cualquiera, por muy antifascista que sea. Por eso conviene leer este clarificador artículo y entender qué es –hoy– el fascismo y cuál es su naturaleza. Más de una/o se llevará una sorpresa.


Las diferentes caras del fascismo de hoy


Boaventura de Sousa Santos

El Viejo Topo

28 diciembre, 2023 

 

Decía Primo Levi que cada época tiene su fascismo. ¿cuál es el fascismo de nuestra época? Defino fascismo como la condición sociopolítica de concentración de capital que, sin control democrático, legitima la total indiferencia por la humanidad del otro. El fascismo, por tanto, es un fenómeno propio de las sociedades capitalistas. He venido distinguiendo entre fascismo social (cuando un grupo social tiene el derecho de veto sobre la vida de otro grupo) y fascismo político (un tipo de régimen autoritario). Hoy pienso que estamos avanzando hacia ensamblajes fascistas en los que se combinan componentes anteriormente distintos (culturales, económicos, sociales y políticos). El fascismo de nuestra época presenta las siguientes caras: neodarwinismo social, religión política, extrema derecha tradicional, guerra jurídica, individualismo acidioso. Cualquiera de ellas es compatible con la democracia, siempre y cuando esta no sea mucho más que un juego de apariencias.

Neodarwinismo social. El neoliberalismo, como política económica, es un dispositivo de concentración de riqueza mediante transferencias de recursos de las clases pobres y medias a las clases altas a través de la reducción de las libertades propuestas por el liberalismo a la libertad económica. Como política social, el neoliberalismo se manifiesta como un neodarwinismo social: sacralización de la autonomía individual en paralelo con la negación de las condiciones para ser verdaderamente autónomo, lo que lleva a defender la incapacidad del Estado para mitigar la desigualdad de oportunidades; glorificación del orden, de la seguridad y de la tranquilidad, garantizadas por la represión policial y el encarcelamiento masivo de los descontentos o inconformistas; conversión de la riqueza y del poder económico en criterios privilegiados de dignidad humana; la cooperación y el altruismo se consideran antinaturales; los medios son siempre más contingentes y desechables que los fines; la producción de muerte es un daño colateral en la lucha por el éxito o el poder.

Religión política. El nazismo, el fascismo y el propio comunismo soviético o chino han sido considerados por algunos de sus ideólogos y opositores como religiones secularizadas. En el sentido aquí propuesto, la religión política es la conversión de un credo religioso convencional en una ideología política antisecular y antipluralista. Esta conversión radica en la movilización de la creencia, de la fe y del ritual religioso para crear una comunidad de elegidos cuya misión es salvar a la humanidad de un apocalipsis amenazador e inminente. Esta conversión puede o no estar asociada a ideas de superioridad racial o de pueblo elegido, pero su vocación es siempre antidemocrática. Cuando domina el Estado, tiende a transformarse en una teocracia. La religión política se presenta en la actualidad en tres versiones principales: el neopentecostalismo, el sionismo y el islamismo radical.

Aunque el término es controvertido, el neopentecostalismo surgió de una «renovación carismática» del protestantismo, sobre todo en Estados Unidos; y, bajo su influencia, se expandió por toda América Latina, en especial desde finales de la década de 1960. Siendo un fenómeno heterogéneo, sus manifestaciones predominantes se caracterizan por la fuerte inversión emocional de los creyentes (trances y glosolalia), la idolatría de la prosperidad económica y la culpabilización individual de la pobreza, una concepción empresarial de las iglesias (la plusvalía sagrada convertida en megaiglesias multinacionales) y una acción política activa de tendencia conservadora y ultraconservadora, especialmente a través de la creación de partidos religiosos, del proselitismo homófobo y sexista, y de la demonización de las políticas de izquierda, convertidas en fantasmas del comunismo, es decir, de la perdición apocalíptica. Financiado por organizaciones ultraconservadoras e incluso de extrema derecha, el neopentecostalismo, cuando no rechaza la democracia, la concibe de manera instrumental: la acepta en la medida en que puede ponerla al servicio de su «misión».

El sionismo nació como un movimiento judío nacionalista (el primer congreso sionista se realizó en Basilea en 1897, con Theodor Herzl como inspirador). Su objetivo fundamental era establecer un Estado judío en Palestina, brindando así un refugio seguro para los judíos, históricamente perseguidos a pesar de (o por) ser considerados el pueblo elegido. La ideología política original era predominantemente socialista (sionismo laborista) y era muy minoritaria dentro del judaísmo, siendo criticada tanto por la izquierda judía (bundistas) como por la derecha (ortodoxos y ultraortodoxos). El holocausto produjo un cambio ideológico profundo en el sionismo. Y la construcción del Estado de Israel mediante la expropiación de los palestinos, y todo lo que ha seguido hasta hoy, muestra en qué medida el sionismo se transformó en un movimiento de derecha y extrema derecha. Este cambio ideológico encontró respaldo no solo entre fuerzas políticas judías, sino también entre fuerzas convergentes, incluido el sionismo cristiano, con gran poder económico, principalmente en Estados Unidos. Desde el horror del holocausto hasta el horror de Gaza, hay una diferencia estadística que, por usar una expresión de Hannah Arendt, nunca resulta decisiva frente a la «sacralidad de la vida». Las ideas de privilegio ontológico, ya sea la del pueblo elegido o la de la superioridad de la raza aria, cuando se convierten en ideario político, tienden a las «soluciones finales» para los enemigos.

El islamismo radical o fundamentalista es una versión del islam basada en el rechazo a la cultura occidental y al colonialismo e imperialismo que la difundieron en el mundo islámico desde el siglo XV (sin contar la época de las cruzadas) hasta nuestros días. Internamente muy heterogéneo, se manifiesta generalmente por un profundo anticolonialismo, el rechazo del secularismo y la aplicación de la ley islámica (sharia) tanto en el ámbito privado como en el público. Su expansión en los últimos cien años surge del fracaso de la izquierda secular y de los movimientos liberales nacionalistas considerados cómplices de las frustraciones del desarrollismo, el secularismo y la modernización promovidos por los países capitalistas occidentales y el reformismo islámico. El islamismo radical es un fenómeno de las sociedades capitalistas, como resistencia contra la modernidad occidental y contra el capitalismo, aunque algunas de sus versiones (el wahabismo en Arabia Saudita) conviven con las formas más depredadoras del capitalismo. En su versión política más radical, aspira a ser una teocracia que sólo admite formas muy truncadas de pluralismo y democracia. Es patriarcal y reprime al propio feminismo islámico.

Extrema derecha tradicional. Es heredera del fascismo y del nazismo de la primera mitad del siglo XX. Tras la derrota histórica de estos regímenes políticos, permaneció como ideología y práctica de pequeños grupos, a veces clandestinos, con actos criminales de carácter racista y xenófobo. En los últimos quince años ha tenido una notable expansión, en gran medida debido a la crisis de la socialdemocracia inducida por el neoliberalismo, la globalización auto(des)regulada del capital financiero y el aumento de los movimientos migratorios. Al igual que el fascismo y el nazismo, la extrema derecha tiene una concepción instrumentalista de la democracia, que ve como un medio para ascender al poder. Una vez en el poder, no lo ejerce ni lo abandona democráticamente, como quedó claramente en evidencia en los casos de Donald Trump y Jair Bolsonaro. Es nacionalista, racista y xenófoba, pero acepta la globalización neoliberal, por lo que tiende a ser financiada por el gran capital, tal como pasó con Hitler.

Guerra jurídica. Esta cara del autoritarismo fascista es la más reciente y está en contradicción con el intento opuesto de los gobiernos conservadores de limitar la independencia de los tribunales (Polonia, Hungría, Israel). A partir de la década de 1970, ocurrieron dos cambios en la teoría democrática que, en general, apuntaban a eliminar la capacidad de la soberanía popular para poner límites a la acumulación capitalista. Este debilitamiento de la democracia puede parecer extraño, ya que fue en esa década y en la siguiente cuando muchos países pusieron fin a dictaduras y adoptaron regímenes democráticos (Portugal, España, Grecia, Brasil, Argentina, Chile). Lo cierto es que todos ellos tuvieron que afrontar dos cambios en curso. El primero consistió en eliminar la idea de que la democracia presupone condiciones económico-sociales para funcionar eficazmente. En vez de eso, la democracia, entendida en la versión liberal menos densa (derechos cívico-políticos), se convirtió en la condición para el desarrollo socioeconómico. El segundo cambio consistió en una manipulación compleja e insidiosa de los órganos de soberanía para liberar la gobernanza del control democrático efectivo.

Esto ocurrió en dos fases. La primera consistió en transferir el poder político real del parlamento al poder ejecutivo, considerado menos vulnerable a la presión ciudadana popular. La segunda fase consiste en transferir el poder real del ejecutivo al poder judicial, el órgano de poder más inmune al control y la presión democráticos. Este cambio tomó principalmente la forma de “golpes suaves”, llamados así porque aparentemente ocurrieron dentro de marcos constitucionales, para sacar del gobierno, por medios judiciales, a fuerzas políticas potencialmente más hostiles al neoliberalismo (lucha selectiva contra la corrupción). Este cambio se hizo evidente en los golpes de Estado en Honduras en 2009, en Paraguay en 2012, en Brasil en 2016, seguidos de la Operación Lava-Jato. La guerra jurídica, término de origen militar, consiste en la activación agresiva del sistema judicial, no para hacer justicia, sino para neutralizar a los enemigos políticos[1]. Por lo general, implica violaciones del derecho procesal penal y utiliza como arma principal a medios de comunicación hostiles al gobierno. Esta es una forma de fascismo gota a gota.

Individualismo acidioso. La acedia es una condición sociopsicológica de agotamiento emocional, de indiferencia, de renuncia a buscar alternativas gratificantes más allá del cuerpo individual concebido como territorio primordial y del pequeño mundo previsible y reconfortante de las amistades virtuales[2]. El individuo-fortaleza, hecho de debilidad (in)consciente frente a un mundo hostil e irreformable, se vuelve más permeable a las exclusiones defensivas que a las inclusiones arriesgadas, a la preferencia por las minicertezas antes que las grandes dudas, a la claridad del odio contra la ambigüedad de la fraternidad. Puede parecer extraño incluir una condición sociopsicológica entre las nuevas caras del fascismo cuando la acedia no tiene nada que ver con el fascismo en el sentido adoptado aquí. Temo, sin embargo, que esta condición, si se generaliza, se convierta en un terreno fértil de reclutamiento para experiencias de inconformismo y de ruptura antisistémica, aparentemente fáciles y radicales, que anuncian la extrema derecha y los fundamentalismos. Es como si el nuevo fascismo comenzara en lo más íntimo de la condición humana a la que el capitalismo neoliberal y depredador de la naturaleza somete a los individuos.  Un auto fascismo.

Notas

[1] Dedico un capítulo a este tema en mi libro Law and the Epistemologies of the South, Cambridge University Press, 2023.

[2] Véase mi texto sobre la acedia en el Jornal de Letras, semana del 17 al 25 de enero de 2022.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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miércoles, 27 de diciembre de 2023

Capitalismo woke. [Y a este “capitalismo woke”, que no es sino a lo que algunos venimos llamando desde 2008 FASCISMO FINANCIERO –simplicidad mental y unilateralidad, que se corresponde con la chabacanería social y la indigencia intelectual imperante-, la nueva forma capitalista adoptada por el modo de producción capitalista, al que para no asustar a nadie le podemos denominar achilipun, apun, apun, es a lo que responde el conceptuelo novedoso este de la transición ecológica o verde o qué me sé yo. Y ahora todos juntos, otra vez –cantemos-, achilipun, que pun y pun, pero que como los trabajadores no nos propongamos la “transición” del capitalismo al socialismo, malament, chiquet. Y otra vez más, todos juntos, achilipun, que pun y pun…]

 

Para dominar sin oposición una realidad pacificada y adialéctica, el capitalismo woke orienta a la opinión pública hacia determinadas causas sociales, abraza la igualdad de derechos, se viste de arco iris, y se presenta como la única alternativa posible.


Capitalismo woke

 

El Viejo Topo

27 diciembre, 2023



Salvatore Bravo

POPULISMO EMPRESARIAL

El capitalismo woke es la nueva frontera del capital. Las sinuosas metamorfosis del capitalismo están en consonancia con el nihilismo que lo sustenta. La capacidad de supervivencia del modo de producción capitalista tiene su razón profunda en el vacío metafísico del capital. La economía se autofunda, no tiene verdad en su fondo, es causa sui. Todo es sólo valor de cambio: la vida y la muerte valen en la medida en que producen PIB. Sólo así podemos entender el camino que está tomando el capital: a partir de 2024 será posible en Canadá que los enfermos mentales exijan el derecho a la «muerte dulce». Al no invertir en sanar los efectos sobre la psique y el cuerpo de un sistema que niega la naturaleza humana y social, se fomenta la autoeliminación. Los que no son resistentes pueden exigir el derecho a la muerte. Sin investigación ni análisis de la causa del mal de vivir, se procede a la “libre eliminación de los últimos”.

El capitalismo es ateo, ya que no contempla la verdad, sino que se opone a ella. El ateísmo del capitalismo es la liberación de todo vínculo con la verdad.

Todo es espectáculo y todo «debe contribuir al PIB».

El capitalismo es absoluto, en la medida en que es ab solutus, libre de toda limitación ética y de toda planificación política. La comunidad no está contemplada, sólo es «mercado».

La última frontera del capital es el Capitalismo woke (progresista), una nueva metamorfosis, una mutación genética que no cambia la sustancia del capitalismo, más bien acentúa su peligrosidad.

CAPITALISMO DE LA INDECENCIA

El capitalismo woke es el arma hegemónica contra la política y, especialmente, contra la elaboración de vías políticas alternativas al capital. Este salto cualitativo es posible gracias al vaciado de la política, que ahora depende de la cadena de mando de las grandes empresas y corporaciones multinacionales. El disfraz del capitalismo con ropajes progresistas es también el síntoma evidente del vacío cultural y político de la izquierda oficial, por el que el wokismo puede avanzar sin ser molestado, con el aplauso transversal de la política y con la trágica admiración de las masas cada vez más impotentes y empobrecidas en espíritu de clase y materialmente.

Se defienden los derechos individuales, se convierten ciertos acontecimientos noticiosos en manifestaciones semirreligiosas con las que adiestrar a las masas bajo los dogmas del capital. Los pueblos se convierten en obedientes plebeyos en el abrevadero de los derechos individuales mientras se ocultan hábilmente los efectos de los recortes en los derechos sociales. Las campañas sobre determinados casos noticiosos que ocupan sincrónicamente todos los espacios mediáticos demuestran la manipulación de la información y la sumisión organizada de los medios de comunicación al «credo» de la religión del capital.

El capitalismo woke amenaza la democracia y lo que queda de ella. Algunos exponentes de la derecha del capitalismo temen que el capitalismo woke pueda ser «el fin del capitalismo», ya que está adoptando formas socialistas, pero esto es un juego de mesa:

«¿Y si, por el contrario, la adopción del wokismo por parte de las corporaciones produjera efectos exactamente opuestos a los condenados por los críticos conservadores? En lugar de ser la sentencia de muerte del capitalismo, ¿podría el hecho de que las corporaciones se vuelvan woke no ser más bien el medio por el cual extienden el poder y el alcance del capitalismo de formas altamente problemáticas? Si este fuera el caso, y esta es la idea fundamental de la que trata mi libro, entonces habría que oponerse al capitalismo woke y luchar contra él sobre una base democrática, ya que hace que los intereses políticos públicos estén cada vez más dominados por los intereses privados del capital global. Si seguimos esta línea de pensamiento, los problemas para la democracia surgen cuando el considerable peso de los recursos corporativos se moviliza para capitalizar la moralidad pública. Cuando nuestra propia moralidad se aprovecha y explota como un recurso corporativo, los intereses privados de las corporaciones siempre están trabajando tras ella»[1].

El capitalismo de la indecencia se ha apropiado así de una serie de iniciativas en favor de los derechos individuales y del medio ambiente para presentarse ante los pueblos y las clases como el liberador de los infelices, sensible al medio ambiente que ha devastado. En esta manipulación fantasmagórica de las palabras y los hechos, ha logrado su objetivo último: eliminar la política y presentarse como la única izquierda creíble. El juego es fácil: inclusión, feminicidio, igualdad de género, etc. son temas que concitan fácil consenso y que el capitalismo clemente apoya e incentiva. Se procede por eslóganes, no se hace ningún análisis estructural, por lo que el anuncio es dulcemente aceptado por la gente, ahora plebe. La política calla, de hecho en la izquierda aplauden su sustitución efectiva y alaban al capital. Los pueblos deben creer la versión del mundo de las oligarquías, deben recurrir a los capitalistas para aprender a decodificar la historia y el mundo social. La economía ha fagocitado a la política, que está a su servicio. La soberanía del pueblo es suplantada por el populismo corporativo:

«Por el contrario, el verdadero peligro del capitalismo woke no es que debilite el sistema capitalista, sino que consolide aún más la concentración del poder político en manos de una élite empresarial. La continuación de esta tendencia constituye una amenaza para la democracia. Y también es una amenaza para la política progresista que aún tiene el valor de esperar la igualdad, la libertad y la solidaridad social «[2].

EL LOBO Y EL CORDERO

Andrew Forrest es un ejemplo típico de capitalismo woke. En 2020 Australia fue devastada por los incendios forestales, el magnate destinó 70 millones de dólares a obras benéficas para paliar el desastre medioambiental, sólo para que hasta 50 millones volvieran a su fundación, la Minderoo Foundation. La caridad es un negocio, se financian fundaciones cuyos resultados finales se ajustarán a las expectativas del benefactor, que luego producirá bienes y tecnologías, presentándolos en el mercado como innovadores y «verdes». Las emergencias se producen en laboratorios, son un tipo especial de mercancía que se vende a la plebe.

La fundación del «benefactor», por lo tanto, confirmará la versión oficial del cambio climático, en consecuencia orientará y condicionará a la opinión pública con su halo ético, y al mismo tiempo apoyará la venta de la mercancía que resuelve la emergencia. El ciclo de producción se cierra:

A caballo regalado no se le mira el dentado. De los 70 millones prometidos, 10 se destinaron directamente a las víctimas de los incendios y la misma cantidad a financiar un «ejército de ayudantes» que contribuirían a la recuperación. Los 50 millones restantes se ofrecieron para investigaciones de «mitigación de incendios», al frente de las cuales, sin embargo, está la Fundación Minderoo, de su propiedad, lo que hace dudar de los resultados, que deben responder a los intereses de su propietario. Así que, de repente, su donación parecía más bien una inversión»[3].

Hay momentos históricos nodales, en los que la verdad se hace evidente e ineludible. Son momentos históricos en los que los pueblos pueden pasar de la condición de plebe a la de un pueblo consciente de ser una «clase social ampliada» que puede emanciparse del yugo alienante de la mentira. Durante la pandemia del Covid 19, las corporaciones multinacionales no sólo compraron las empresas más débiles y negocios que habían quebrado debido al cierre generalizado, sino que exigieron subsidios del Estado por los «daños causados», mientras los trabajadores eran forzosamente desempleados, y muchos nunca volverían a trabajar. Esta es la verdadera cara del capitalismo, detrás del barniz de progresismo sólo se esconden los intereses de las oligarquías:

«El hecho de que hayan utilizado la crisis para llenar sus propias arcas es una broma cruel y egoísta. En tiempos difíciles, las multinacionales de todo el mundo se han alineado para llorar pobreza con la esperanza de obtener ayuda gubernamental financiada por los contribuyentes contra el coronavirus. Durante décadas, el dogma neoliberal ha favorecido a las corporaciones multinacionales, insistiendo en la necesidad de gobiernos no intervencionistas con respecto a la regulación empresarial, el bienestar y la educación. La perversión del interés propio alcanzó entonces su clímax cuando las mismas personas que festejaban ferozmente en la mesa neoliberal fueron las primeras en la cola de las subvenciones (empresariales). Los despidos y el creciente desempleo masivo provocados por la crisis de COVID-19 mostraron las prioridades de las empresas. También lo hizo el riesgo de que empresas ricas en efectivo como Apple, Johnson & Johnson y Unilever reforzaran su poder monopolístico adquiriendo competidores más pequeños que luchaban por sobrevivir»[4].

El monopolio cada vez mayor niega de hecho los principios liberalistas y liberales que proclaman las empresas. Estamos ante un nuevo feudalismo, en el que unos pocos actores son los amos de la política y la economía. Se trata de un disfraz que hay que desenmascarar. El lobo se ha disfrazado de cordero para desorientar y ocultar las verdaderas razones del «progresismo capitalista».

HEGEMONÍA CULTURAL

Para dominar sin oposición en una realidad pacificada y adialéctica, el capitalismo woke debe controlar la estructura y la superestructura, inaugurando así un totalitarismo inédito y laxo. Orienta la opinión pública hacia determinadas causas sociales, abraza la igualdad de derechos, se viste de arco iris, presentándose como la única alternativa posible. La popularidad de abrazar «causas simbólicas» permite a los multimillonarios preservar la distribución desigual de los recursos, la inseguridad social y el recorte del Estado del bienestar con el consentimiento de muchos, especialmente de la generación más joven que no conoce nada más allá del capitalismo. Se trata de una operación hegemónica bien planificada, en la que política y economía coinciden peligrosamente:

«Para Dreher, el capitalismo woke es una forma de ‘imperialismo cultural’ o ‘totalitarismo blando’, en el que la adopción por parte de las empresas de posturas progresistas ejerce una considerable presión política sobre otros –por ejemplo, los empleados– para que abracen esas mismas posturas, aunque no crean en ellas. El ejemplo que cita es el de IKEA, la multinacional sueca que despidió a un empleado por desaprobar el apoyo de la empresa al movimiento del orgullo gay, porque entraba en conflicto con sus creencias religiosas»[5].

Frente al capitalismo antropofágico que ha devorado la política y la cultura, la única alternativa para seguir siendo humanos y devolver la historia al pueblo es reafirmar la primacía de la política-cultura sobre lo económico:

«El verdadero cambio proviene de la acción democrática, no de que las empresas actúen por su cuenta. Es hora de abandonar la idea de que las empresas, como actores principalmente económicos, pueden allanar de algún modo el camino político hacia un mundo más justo, equitativo y sostenible. La política democrática se basa en la creencia de que las personas tienen derecho a gobernarse a sí mismas. Esta política debe reafirmarse como primordial, mientras que la economía debe pasar a un segundo plano. Con el capitalismo woke, sin embargo, hemos visto cómo la tendencia contraria alcanzaba un peligroso clímax, ya que las organizaciones capitalistas han invadido cada vez más la vida moral y política de los ciudadanos»[6].

Estamos en un momento de la historia en que el peligro se ha convertido en amenaza, pero cuando el peligro amenaza con aniquilar a toda una civilización, el despertar de una conciencia de clase extendida a amplias capas de la población es decisivo.

Para neutralizar esta deriva, hay que mirar los efectos y los datos objetivos del capitalismo con «rostro humano» y disipar así las sombras en las que nos encontramos.

Cada uno con su compromiso puede contribuir a devolver la verdad, allí donde prevalece la manipulación planificada. Todos estamos llamados a contribuir a la formación, desde abajo, de una nueva conciencia comunitaria y comunista con la que reabrir «el sendero interrumpido de la política».

Fuente: Sinistrainrette.

[1] Carl Rhodes, El capitalismo woke, cómo la moral de las empresas amenaza la democracia, editorial Fazi, Roma 2023, Capítulo I El problema del capitalismo, pp. 22 23.

[2] Ibid p. 25.

[3] Ibid Capítulo Populistas Corporativos p. 32.

[4] Ibid pp. 40 41

[5] Ibid, Capítulo VI Un lobo con piel de lobo, p. 94.

[6] Ibid Capítulo XIII Despertar al capitalismo woke p. 197.

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La Palma cumple dos años desde que se apagó el volcán con una reconstrucción que no llega: «Seguimos tocados»

 

La Palma cumple dos años desde que se apagó el volcán con una reconstrucción que no llega: «Seguimos tocados»

 

Rebelion / España

26/12/2023 

 

Fuentes: El Diario

Algunos afectados ven una “lucecita” con los nuevos fondos públicos aprobados y el decreto para la isla, pero otros ven que el camino “no es nada bueno” y que se trata de un documento hecho “a medida” para Coalición Canaria

El día de Navidad de 2021, hace dos años, se dio por certificado que el volcán surgido en las entrañas de Cumbre Vieja, en La Palma, había dejado de rugir tras 85 días infernales que obligaron a desalojar a unos 7.000 vecinos. La lava se llevó por delante más de 1.200 hectáreas de superficie y casi 1.700 edificaciones en total, entre ellas más de 1.300 viviendas, y las heridas abiertas en el Valle de Aridane siguen sin cicatrizarse, con una treintena de personas, incluso, viviendo aún en complejos hoteleros de la isla.

“Seguimos tocados pero tocados más que nada por el hecho de haber dejado nuestros hogares de la manera que fue. Todo eso ahora está pasando factura, pasó al principio y sigue pasando ahora y siempre, cuando llegan estas fechas, lo recuerdas, aunque no esta fecha solo sino todo el año. En cualquier reunión de amigos o de familia siempre terminamos en la misma conversación hablando del volcán aunque tú no quieras, entonces el dolor sigue permanente”, señala a Europa Press Fátima Ramos, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Erupción de La Palma.

Para Fátima, más allá de cobrar todas las ayudas pendientes o que se empiecen a aprobar los decretos que permitan acelerar la reconstrucción (ya ha visto la luz el urbanístico, no exento de polémica, y quedan otros tres), la vuelta a la normalidad, si es posible, depende de recuperar un “hogar”.

“Cuando tienes un hogar, un techo, las cosas las ves desde otra perspectiva y diferente”, señala, subrayando que aunque hay muchas personas que ya tienen vivienda o viven de alquiler son casas “provisionales” frente al patrimonio que lograron levantar en el valle, en muchos casos con el esfuerzo de varias generaciones.

El Gobierno canario entregó en la pasada Legislatura más de 200 viviendas (entre las que se incluyen las de madera y tipo contenedor) y cubre ayudas de alquiler, y para esta Legislatura, con un nuevo pacto de Gobierno conformado por CC, PP, ASG y AHI trabaja en el programa La Palma 700 para invertir 100 millones de forma plurianual en la construcción de vivienda pública.

Sobre la gestión del nuevo Ejecutivo canario Fátima señala que “nunca llueve a gusto de todos” pero cree que con el primer decreto aprobado al menos se ve “una lucecita” porque se ha logrado reconocer el derecho a la propiedad y la compensación por el valor de lo perdido antes de la erupción.

“Podré volver o no, o tal vez no me interesa, o tal vez mi propiedad la tengo ahí, pero para el día de mañana, o para mi heredero, o para quien venga detrás, y yo me buscaré la vida en otro lugar, pero te van a compensar”, detalla.

Foto: Reconstrucción de carretera sobre colada desde el cruce de La Laguna hacia Puerto Naos, en La Palma. Alejandro Ramos

Sin dinero para construir

Fátima valora las ayudas, que en algunos casos han superado hasta los 100.000 euros, pero no oculta que con los precios actuales del suelo y los materiales de construcción “no vas muy lejos” o se empieza a construir “y no se termina”.

El primer decreto ley aprobado por el Ejecutivo clasifica la colada en diversas zonas de acuerdo con los estudios técnicos llevados a cabo.

Así, en la zona donde la lava tiene menos de 10 metros de espesor se permite ya a los afectados llevar a cabo la reconstrucción de sus propiedades, solo condicionada a obtener la preceptiva licencia municipal.

En las zonas de más de 10 metros de espesor se permite también la reconstrucción, condicionada a que los informes científico-técnicos del Cabildo de La Palma avalen la seguridad de la reconstrucción conforme a que la colada de vaya enfriando.

Asimismo están las zonas sujetas a medidas cautelares a la espera de la delimitación del Espacio Natural Protegido, lo que, con ese carácter provisional, impide llevar a cabo cualquier actuación de recuperación.

El Gobierno reconoce que para los afectados con parcelas en esta zona el decreto territorial no les ofrece una solución completa, puesto que no pueden reconstruir sus propiedades, pero esta solución completa la tendrán con la aprobación del decreto de vivienda y suelos.

Foto: Fincas de plátanos afectadas por las coladas del último volcán de La Palma en Cumbre Vieja. Plataforma por un Precio Justo del Plátano

Lejos queda aún la aprobación de la ley de volcanes que la plataforma impulsó a través de una Iniciativa Legislativa Popular avala por 19.000 firmas.

La ley de volcanes, atascada en el Parlamento canario

La intención de los damnificados es que fuera aprobada con motivo del segundo aniversario del final de la erupción pero apenas se ha conformado una comisión promotora, junto a la Diputación del Común, para validar las firmas.

“Hace falta que haya una ley que regule todos nuestros derechos y que nuestros derechos existan hasta el final, hasta que se compense el último céntimo de lo perdido”, explica.

Juan Vicente Rodríguez, de la Asociación Social Volcán Cumbre Vieja, dice que el camino que lleva la reconstrucción de la comarca “no es nada bueno” porque a los damnificados los han “ocultado” tras ser los “protagonistas” de la erupción.

Dice que “no se siente representado” por los actuales gobernantes porque han dejado de lado a los afectados hasta el punto de que cree que se han “aprovechado del dolor para sacar rédito político”. “Eso es lo peor que llevo después de los dos años”, ha indicado.

Juan Vicente va más allá y apunta que “nunca ha habido unidad” entre los damnificados sino “un partido político claro”, en referencia de Coalición Canaria, “que se ha aprovechado de la situación y está gobernando hoy”.

“Más claro no lo puedo decir, lo que pasa es que la gente tiene miedo a hablar”, detalla, al tiempo que lamenta que no se distingue a los afectados del resto de ciudadanos de la isla, algo que tilda de “vergüenza” y “penoso”.

Afirma que se compró un terreno pero no puede fabricar porque se gastó el dinero en el suelo y en levantar las paredes y no entiende cómo el Gobierno aprueba un decreto sin tener en cuenta a los afectados. “Dijeron, este es el decreto, lo cogen o lo dejan, si les gusta bien y si no también”.

La platanera está “hundida”

Juan Vicente cree que el decreto “puede ser válido o no” pero no entiende que no se haya escuchado a los afectados y que no se aproveche esta nueva etapa, pasada la emergencia, para ordenar el territorio y definir el futuro.

“Yo personalmente estoy muy dolido. En el día a día, lo más difícil sigue siendo la falta de vivienda”, señala, si bien afirma que como el volcán arrasó una zona de “gente muy trabajadora” pues quien más quien menos “se ha ido buscando la vida”.

Entiende que la población en el Valle está “agotada” y que se ha impuesto una “dictadura” en la que la gente no es “valiente” para hablar.

“Para mí el decreto es una chapuza en el sentido de que se está haciendo sin contar con nosotros. Sinceramente, porque lo veo una chapuza porque soy un empresario y tengo una forma de proceder. Todo lo que sea ordenar el territorio es un bien común para toda la ciudadanía, cuanto más ordenados estemos, mucho mejor la convivencia”, indica.

Desde el punto de vista económico apunta que “la platanera está hundida”, con “los peores precios de la historia” y durante todo el año el mejor precio fue entre 48 y 50 céntimos y solo un mes, “y después han picado a 30 céntimos, es una ruina total”.

Puerto Naos, en la costa de Los Llanos de Aridane, uno los pulmones turísticos de la isla con casi 3.000 camas, sigue cerrado a la actividad turística por la emanación de gases pero, al menos, ya se ha permitido la vuelta a casa de los inquilinos de más de un centenar de viviendas (de forma parcial y con medidores de gases).

Tras una movilización de más de 600 millones de recursos públicos, la reconstrucción aún sigue lejos y se espera que los 100 millones del Gobierno central, aprobados hace unos días, más los 50 del presupuesto autonómico, sirvan de palanca de arranque para acelerar todo lo que necesita la isla.

Rechazo del PSOE al decreto “de CC”

El Comité Ejecutivo del PSOE de la isla de La Palma ha mostrado su rechazo al decreto de Coalición Canaria presentado recientemente por la consejera palmera de Presidencia del Gobierno de Canarias, Nieves Lady Barreto, “porque representa un grave retroceso en el proceso de recuperación de la Isla”, al tiempo que pide al Gobierno autonómico que “dé marcha atrás y recupere el borrador número 8 que se dejó listo para su aprobación al término de la pasada legislatura, tras un intenso proceso técnico de elaboración y de consenso con las personas afectadas”, se indica en una nota de prensa del PSOE.

El PSOE, en un comunicado, lamentó que Coalición Canaria, desde el Gobierno de Canarias, haya hecho un decreto a su medida y en defensa de unos intereses que “desconocemos cuáles son, pero que en absoluto tienen nada que ver con los de las vecinas y vecinos del Valle de Aridane”.

Se trata, según el PSOE, de un decreto “que deja en el limbo a gran parte de las personas afectadas, que no da respuesta a la diversa casuística que existe en la zona de afección del volcán y que propone como solución un sálvese quien pueda, propio de un Gobierno que no cree en una recuperación justa, equitativa y sostenible”.

Fuente: https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/palma-cumple-anos-reconstruccion-volcan-seguimos-tocados_1_10793374.html

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martes, 26 de diciembre de 2023

Los humanos habríamos provocado la extinción de unas 1.430 especies de pájaros

 

Los humanos habríamos provocado la extinción de unas 1.430 especies de pájaros


TERCERAINFORMACION / 24.12.2023

  • Un nuevo estudio, con participación española, revela los dos eventos de extinción de vertebrados más grandes de la historia provocados por las personas a lo largo de la historia de la humanidad. Los autores también alertan de que estamos viviendo la tercera extinción masiva de aves.



El icónico dodo de Mauricio extinto. / AMNH/C. Chesek

 

Los humanos habríamos eliminado más del doble de especies de aves de lo que se pensaba anteriormente, concretamente unas 1430 especies. Este dato, calculado con modelos matemáticos y publicado hoy en un artículo en la revista Nature Communication, descubre la magnitud real de las extinciones globales provocadas por los humanos, con las implicaciones que esto comporta por la crisis de biodiversidad que estamos viviendo.

Hasta ahora, las observaciones y los fósiles mostraban que desde el final del Pleistoceno (cuando los humanos empezaron a expandirse por el mundo), se han extinguido unas 600 especies de aves, el 90 por ciento en islas habitadas por personas. Estas especies van desde el icónico dodo de Mauricio hasta el alca gigante del Atlántico Norte, pero también hay ejemplos más cercanos, como pájaros de Canarias como ostrero unicolor canario (Haematopus meadewaldoi) o el verderón de Trias (Carduelis triasi), y de Baleares, como el rascón de Eivissa (Rallus eivissensis).

Con este artículo y los modelos estadísticos elaborados, los investigadores estiman que la cifra real es algo más del doble: 1.430 especies perdidas, aproximadamente el 11 % de todas las especies de aves que existen actualmente.

Hace unos años, muchas de las islas del mundo eran oasis de naturaleza prístina, pero la llegada de personas a lugares remotos como Hawái, Tonga, y Azores, y en islas como las de Canarias o Baleares, provocó impactos de gran alcance que se han alargado muchos años. Entre ellos, la deforestación de las islas, la caza excesiva y la introducción de especias invasoras. En consecuencia, se eliminaron muchísimas especies de aves en estos espacios insulares.

Esta desaparición de las aves está documentada desde los años 1500 en adelante, porque antes de ese momento, nuestro conocimiento sobre el destino de las especies solo se basa en los restos fósiles, pero todavía quedan muchos yacimientos por descubrir. Sin fósiles, la verdadera magnitud de las extinciones ha quedado inexplorable y el conocimiento que tenemos es muy desigual en diferentes partes del mundo.

Ahora, un equipo de investigación liderado por el Centro para la Ecología y la Hidrología del Reino Unido (UKCEH), en el que ha participado el CREAF, ha utilizado modelos estadísticos para estimar cuántas extinciones de aves sin descubrir podría haber habido a lo largo de la historia humana moderna (desde el Pleistoceno tardío hace unos 130.000 años).

El equipo de investigación ha utilizado los datos de las extinciones que sí conocemos, y ha extrapolado cuantas especies más podrían haberse extinguido si el esfuerzo de investigación fuera tan grande como el que se ha hecho en Nueva Zelanda. Este país es el único rincón del mundo en el que se cree que la fauna de aves anterior a la llegada del ser humano está plenamente documentada, con restos bien conservados de todas las aves que habitaban.

Rob Cooke, modelizador de UKCEH, constata “Las personas han devastado rápidamente las poblaciones de aves mediante la degradación de los hábitats, la sobreexplotación y la introducción de ratas, cerdos y perros que depredaban los nidos de aves, en islas donde nunca antes había habido depredadores. Muchas especies se extinguieron antes de los registros escritos y no dejaron rastro alguno».

Ferran Sayol, investigador del CREAFy coautor del estudio, añade: «Estas extinciones históricas pueden tener grandes consecuencias para el funcionamiento de los ecosistemas. El mundo no solo ha perdido un gran número de especies de aves únicas, sino que también se habrán perdido las funciones clave que realizaban estos pájaros. Por ejemplo, la pérdida en la dispersión de semillas o la polinización tiene efectos nocivos en cadena sobre otras especies y el conjunto del ecosistema”.

En España, en total, conocemos tres extinciones de Baleares (todas en Ibiza) y diez de Canarias, mientras que el modelo presentado en el artículo estima que podría haber habido tres extinciones más en Baleares y unas ocho más en Canarias que no conocemos .

Tres grandes extinciones masivas

Los científicos afirman que su estudio ha revelado algunos de los eventos de extinción de vertebrados más masivos de la historia impulsados por humanos. En primer lugar, el que se dio durante el siglo XIV en el Pacífico Oriental (incluyendo las islas Hawai), donde se ha estimado que se perdieron 570 especies de aves después de que las personas llegaran por primera vez, casi 100 veces la tasa de extinción natural.

En segundo lugar, en el siglo IX aC, principalmente impulsado por la llegada de personas al Pacífico Occidental (incluyendo las islas Fiji). Por último, destacan el evento de extinción que vivimos actualmente, que empezó a mediados del siglo XVIII. Desde entonces, además del aumento de la deforestación y la propagación de especies invasoras, las aves han tenido que hacer frente a amenazas adicionales impulsadas por humanos, como el cambio climático, la agricultura intensiva y la contaminación.

Se prevé que esta crisis en curso supere el evento de extinción del siglo XIV, ya que existe el riesgo de perder hasta 700 especies adicionales de aves en los próximos cientos de años.

Ferran Sayol concluye: «A pesar de la tragedia que representa la pérdida de especies, todavía hay esperanza. Las últimas acciones de conservación han dado sus frutos, salvando algunas especies como el cernícalo de Mauricio, el cóndor de California, y tenemos la oportunidad de intensificar los esfuerzos por salvaguardar los hábitats de muchas aves y evitar extinciones futuras para conseguir mantener el correcto funcionamiento de los ecosistemas».

Referencia:

Cooke et al. «Undiscovered bird extinctions obscure the true magnitude of human-driven extinction waves».Nature Communications

 

España enviará más de 600 militares y tanques Leopard a una nación centroeuropea

 

España enviará más de 600 militares y tanques Leopard a una nación centroeuropea


La maniobra tendrá la finalidad de reforzar la presencia de la OTAN en su flanco este, en la frontera con Rusia, indica ABC.

DIARIO OCTUBRE / diciembre 26, 2023

 

Teka77 / Gettyimages.ru

 

España planea desplegar en Eslovaquia más de 600 militares, así como carros de combate Leopard y Pizarro junto con vehículos blindados y, previsiblemente, algún helicóptero del Ejército de Tierra, informa ABC.

La maniobra está destinada a reforzar la presencia de la OTAN en su flanco este, en la frontera con Rusia. El medio señala que tal decisión fue anunciada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante la cumbre de la Alianza Atlántica que se celebró en julio en Vilna (Lituania).

Los primeros efectivos serán enviados a la base eslovaca de Lest en enero mientras la misión en sí no tendrá su comienzo oficial hasta el 1 de julio. “España asumirá así el liderazgo del batallón terrestre, cuyo mando tenía hasta ahora la República Checa”, recoge el periódico.

Asimismo, fuentes militares precisaron que la misión en Eslovaquia será una de las completas de las Fuerzas Armadas españolas hasta la fecha y “no tendrá que pasar el filtro del Congreso” a pesar de que la ley de Defensa Nacional exija que todas las operaciones realizadas fuera del país que no estén directamente relacionadas con la defensa de España o no sean del interés nacional, obtengan la autorización de la Cámara.

Por su parte, el Ministerio de Defensa del país ibérico indicó que la maniobra forma parte de la operación de la OTAN en el flanco este, denominada Enhanced Forward Presence, que ya cuenta con la presencia en Letonia. De ese modo, no se trata de una nueva operación, sino de una ya existente, según argumenta el organismo.

“Aunque el Gobierno tuviera el apoyo parlamentario prácticamente garantizado –el PP y Vox suelen avalar estas operaciones–, el PSOE evita así un choque con Sumar y sus socios de investidura, tradicionalmente críticos en asuntos de Defensa”, concluye el medio.

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La guerra genocida de Israel y la tradición colonial

 

La resistencia palestina debe situarse dentro de la historia de la lucha anticolonial, del mismo modo que la guerra genocida de Israel debe reconocerse como una continuación de este linaje colonial.


La guerra genocida de Israel y la tradición colonial


Joseph Massad

El Viejo Topo

26 diciembre, 2023 



El horror que Israel y sus patrocinadores occidentales han sentido desde la operación de represalia de Hamás del 7 de octubre proviene de su desprecio racista por los palestinos autóctonos, que les llevó a creer que Israel nunca podría ser atacado militarmente con éxito.
Pero este sentimiento de humillación occidental por el hecho de que un pueblo no europeo colonizado y «racialmente inferior» pueda resistir y derrotar a sus colonizadores no carece de precedentes en los anales de la historia colonial.
A finales del siglo XIX, los británicos sufrieron una derrota colonial de lo más ilustre a manos del ejército del reino zulú. Durante la batalla de Isandlwana, en enero de 1879, en el sur de África, el ejército zulú, compuesto por 20.000 soldados ligeramente armados, humilló a las fuerzas coloniales británicas, a pesar de su superioridad armamentística, matando a 1.300 (700 de ellos africanos) de un total de 1.800 soldados invasores y 400 civiles. La batalla dejó entre 1.000 y 3.000 fuerzas zulúes muertas.

 

VENGANZA COLONIAL

La asombrosa derrota dejó el orgullo británico por los suelos y desató el temor en el gobierno de Benjamin Disraeli de que la victoria zulú alentara la resistencia indígena en todo el Imperio. En julio de 1879, los británicos volvieron a invadir el territorio zulú con una fuerza mucho mayor, y esta vez derrotaron a los zulúes. Se vengaron saqueando su capital, Ulundi, arrasándola, y capturando y exiliando al rey zulú. En total, murieron 2.500 soldados británicos (incluidos sus reclutas africanos) y 10.000 zulúes.
En el sur de África, Cecil Rhodes, un magnate minero británico, fundó la British South Africa Company en 1889. La compañía partió de Sudáfrica hacia el norte para conquistar más tierras e introducir colonos ingleses. En 1890, 180 colonos y 200 policías de la compañía partieron hacia Mashonalandia (en la actual Zimbabue) desde Bechuanalandia (en la actual Botsuana). Ese año, Rhodes se convirtió en Primer Ministro de la Colonia del Cabo.
La invasión de la compañía se enfrentó a la dura resistencia local de los pueblos shona y ndebele en 1893 y 1896. En 1893, el salvajismo de los colonos blancos fue tal que calificaron de «caza de perdices» la masacre de los ndebele. Durante la revuelta de 1896, los shona y los ndebele mataron a 370 colonos blancos, lo que impulsó a los británicos a enviar 800 soldados a la nueva colonia de colonos para sofocar el levantamiento anticolonial, apodado Chimurenga (que significa «liberación» en shona). En total, murieron 600 blancos de una población colonial de 4.000.
La respuesta de los blancos fue aún más salvaje que las matanzas de 1893. Un colono blanco «disparaba a los pastores y recogía sus orejas, otro cortaba trozos de piel de sus víctimas para hacer parches de tabaco». Los colonos mataron africanos indiscriminadamente, destruyeron cosechas y dinamitaron casas. Las masacres y la destrucción provocaron hambrunas generalizadas, mientras que los líderes de la revuelta fueron asesinados y los que sobrevivieron fueron perseguidos, juzgados y ahorcados.
Del mismo modo, en 1896, los italianos, que habían establecido una colonia de colonos en Eritrea, decidieron, con el apoyo británico, invadir Etiopía para adquirir más tierras, pero fueron humillados y derrotados por el ejército etíope del emperador Menelik II, armado con armas francesas. Miles de soldados etíopes, eritreos e italianos murieron en la batalla de Adwa.
La derrota de un ejército europeo a manos de un ejército africano dejó a Italia humillada ante sus pares europeos y en busca de una venganza que tuvo que esperar a la llegada del régimen fascista. Fue Mussolini quien vengó la derrota de Adwa cuando invadió Etiopía en 1935. Esta vez, los italianos mataron a 70.000 etíopes y transformaron Etiopía en una colonia de colonos.
Al norte aún, el ejército del líder sudanés Muhammad Ahmad bin Abdullah, conocido como al-Mahdi, conquistó Jartum a los colonizadores británicos y derrotó a sus fuerzas en enero de 1885. Al-Mahdi murió en agosto de 1885 de tifus.
Preocupados por la derrota italiana en Adwa, los británicos reconquistaron Sudán en 1896 y tomaron Jartum en 1898, tras matar a 12.000 sudaneses con artillería y ametralladoras, y herir y capturar a más de 15.000. Los británicos perdieron a 700 personas, incluidos soldados egipcios y sudaneses que formaban parte de las fuerzas británicas.
Incluso muertos, los líderes nativos serían sometidos a la práctica colonial europea de la decapitación. El conquistador británico lord Kitchener ordenó la exhumación del cadáver de al-Mahdi, lo decapitó, arrojó el cuerpo al Nilo y pensó en utilizar el cráneo como tintero si no fuera por las instrucciones que recibió de la reina Victoria al enterarse de la abominación.

 

LA VENGANZA ISRAELÍ

Estos precedentes coloniales son fundamentales para considerar el carácter vengativo de las potencias occidentales blancas cuando son humilladas militarmente por «pueblos menores» que se resisten a sus conquistas coloniales.
En 1954, después de que los franceses sufrieran una catastrófica derrota en Dien Bien Phu, en el norte de Vietnam, los estadounidenses tomaron inmediatamente el relevo de la guerra, matando a millones de personas en las dos décadas siguientes en todo el sudeste asiático.
Tras su humillación del 7 de octubre a manos de los combatientes liderados por Hamás, que siguen cosechando importantes victorias militares contra las fuerzas invasoras en Gaza, Israel procedió a vengarse librando una guerra genocida total contra los palestinos. Este asalto en curso cuenta con el apoyo logístico y financiero de los países europeos de supremacía blanca y de Estados Unidos, que también le dan cobertura política y moral.

POR QUÉ LAS AFIRMACIONES ISRAELÍES NO TIENEN CREDIBILIDAD FUERA DE OCCIDENTE

La prensa europea y estadounidense han desempeñado un papel activo en la promoción de justificaciones para el genocidio israelí del pueblo palestino mediante la promoción de historias racistas de violencia palestina bárbara y primitiva, un buen número de las cuales ya han sido desmentidas y retractadas. Sin embargo, los dirigentes políticos occidentales las siguen repitiendo como si fueran ciertas.
Este consenso occidental sobre la necesidad de llevar a cabo un genocidio contra el pueblo palestino fue resumido con precisión por el presidente de Israel, Isaac Herzog, quien declaró que la guerra genocida supremacista judía de Israel «no es sólo entre Israel y Hamás. Es una guerra que pretende, de verdad, salvar la civilización occidental, salvar los valores de la civilización occidental».
Añadió, en homenaje al uso que Ronald Reagan hizo de la moral cristiana en su campaña para derribar a la URSS, que el enemigo de Israel es nada menos que «un imperio del mal». Para explicar por qué existe un consenso blanco tan amplio en Europa y Estados Unidos en apoyo de la «aniquilación» de Gaza y su pueblo, Herzog argumentó que «si no fuera por nosotros, Europa sería la siguiente, y Estados Unidos le seguiría».
Tal defensa es característica de los colonizadores europeos supremacistas blancos. En 1965, dos meses antes de que los colonos blancos de Rodesia declararan la independencia, el brigadier Andrew Skeen, último alto comisionado de Rodesia en Londres, defendió la supremacía blanca y el colonialismo de colonos en Rodesia afirmando que «se puede detener y hacer retroceder una invasión oriental de Occidente», y como el destino de Rodesia «pendía de un hilo», esto «condujo al momento en que Rodesia asumió el papel de campeón de la civilización occidental».
Al igual que los colonos coloniales cristianos blancos, que a menudo han invocado la superioridad racial y la defensa de la civilización occidental para justificar sus crímenes genocidas, Israel también invoca la supremacía judía y la civilización occidental para justificar sus crímenes genocidas. Sin embargo, el gobierno israelí y sus partidarios sionistas tienen una justificación más potente, de la que no disponen los colonos coloniales cristianos blancos, a saber, la invocación del Holocausto y la historia del antisemitismo que, según Israel, le otorgan el derecho moral a oprimir y limpiar étnicamente al pueblo palestino, una defensa exclusiva de la colonia de colonos judíos.
La defensa siempre disponible y combativa de Israel de sus crímenes genocidas es su afirmación de que, dado que los judíos europeos habían sido sometidos a un genocidio por los cristianos blancos europeos, el gobierno israelí puede por tanto infligir, en nombre de los judíos, las atrocidades que considere necesarias al pueblo palestino, incluso si ello significa arrasar y enterrar vivos a docenas de civiles.
Cualquiera que se atreva a cuestionar este noble genocidio israelí de palestinos en defensa de la civilización occidental, como podría hacer la Corte Penal Internacional si investigara los crímenes israelíes, estaría practicando «antisemitismo puro», como proclamó Benjamin Netanyahu con mucha arrogancia.

LEGADOS COLONIALES

Dado el horrible historial de atrocidades cometidas por Israel contra los palestinos, especialmente los del campo de concentración de Gaza, que han soportado sus manifestaciones más crueles durante casi dos décadas, muchos comentaristas han ideado diversas analogías para condenar o explicar lo ocurrido el 7 de octubre.
En una reciente entrevista concedida a The New Yorker, el historiador palestino-estadounidense Rashid Khalidi, que a principios de la década de 1990 asesoró a la Organización para la Liberación de Palestina en Madrid y Washington sobre cómo negociar el llamado «proceso de paz» kissingeriano, condenó la resistencia palestina: «Si un movimiento de liberación indígena viniera y disparara un R.P.G. contra mi edificio de apartamentos porque vivo en tierra robada, ¿estaría justificado?», afirmó: «Por supuesto que no estaría justificado… O aceptas el derecho internacional humanitario o no lo aceptas».
Pero la analogía de Khalidi, que suscitó críticas en X, es errónea. Si los ciudadanos palestinos colonizados de Israel hubieran bombardeado a los judíos israelíes que ahora viven en sus tierras robadas, la analogía con los nativos americanos podría tener algún mérito. Sin embargo, incluso en ese caso, recordaría a la representación que los colonos blancos racistas hicieron de los nativos americanos en la «Declaración de Independencia» de Estados Unidos como «los despiadados salvajes indios cuya regla de guerra conocida es la destrucción sin distinciones de todas las edades, sexos y condiciones», como replicó el académico y activista Nick Estes, de la organización de nativos americanos Red Nation.
Proponiendo una analogía diferente, el historiador judío estadounidense Norman Finkelstein, cuyos padres fueron supervivientes de campos de concentración, comparó la resistencia palestina con la de los presos judíos que se escapan de los campos de concentración y «revientan las puertas». Añadió que su propia madre había apoyado el bombardeo indiscriminado de civiles alemanes en Dresde. Abundan muchas otras analogías, como la revolución haitiana y la rebelión de los esclavos de Nat Turner.
Mientras tanto, nadie ha ofrecido ninguna analogía del apoyo masivo que la opinión pública israelí está dando a la aniquilación de los palestinos en Gaza. Según las encuestas del Índice de Paz del Instituto Israelí para la Democracia y la Universidad de Tel Aviv, realizadas más de un mes después del comienzo del bombardeo masivo israelí de Gaza, que para entonces ya había matado a miles de personas, «el 57,5% de los judíos israelíes dijeron que creían que las FDI estaban utilizando muy poca potencia de fuego en Gaza, el 36,6% dijo que las FDI estaban utilizando una cantidad adecuada de potencia de fuego, mientras que sólo el 1,8% dijo que creía que las FDI estaban utilizando demasiada potencia de fuego».
Sin embargo, en lugar de desplegar analogías reales o ficticias, la resistencia palestina al colonialismo de los colonos israelíes debe situarse siempre dentro de la historia de lucha anticolonial que la precedió. La reciente furia racista de Occidente y la guerra genocida de Israel contra el pueblo palestino cautivo es una continuación de este linaje colonial.
Etíopes, zulúes, sudaneses y zimbabuenses son algunos de los pueblos que perdieron decenas de miles de vidas a manos de la supremacía blanca y el colonialismo de colonos. Los indígenas argelinos, tunecinos, mozambiqueños, angoleños y sudafricanos, por no hablar de los vietnamitas, camboyanos y laosianos, también han perdido millones en sus respectivas luchas entre 1954 y 1994.
Durante los últimos 140 años, y de forma más dramática en los últimos 75, los palestinos indígenas han sido igualmente víctimas de este legado continuado del colonialismo de colonos europeos que tiene como premisa la supremacía judía y la defensa de la «civilización occidental».

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la Miscelánea de Salvador López Arnal

Fuente: Middle East Eye.

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