sábado, 11 de noviembre de 2023

Entrevista con Mazin Qumsiyeh, desde Cisjordania. Los medios también matan… la VERDAD!

 

Entrevista con Mazin Qumsiyeh, desde Cisjordania. Los medios también matan… la VERDAD!


Actualizado el 9 de noviembre de 2023 / Por Conrado Ugarte / kaosenlared

 

Nuevamente, la Red de Comunicación Popular – Redcom se ha puesto en contacto con el activista y defensor de los Derechos Humanos del Pueblo Palestino, Mazin Qumsiyeh*, desde su Belén natal, en Cisjordania. Quien, a pesar de la durísima y cruda realidad que se vive desde el 7 de octubre en Cisjordania y Gaza, continúa siendo optimista. La esperanza de Mazin, se deja ver por las endijas de sus crudas apreciaciones y análisis de un genocidio silenciado e inentendible, por más de 75 años. Sí, 75 años. No todo ha comenzado el 7 de octubre. Sino que, desde ese momento, el Régimen genocida de “Israel” decidió escalar el exterminio étnico.

El profesor de la Universidad de Belén, nos ha ido introduciendo en su abordaje en la limpieza étnica y ataques racistas diariamente durante las últimas siete décadas y media. Y cuáles han sido sus consecuencias, silenciadas durante todo este tiempo por el Occidente colectivo en connivencia con los Conglomerados mediáticos.

Ante la horrible descripción de la sangre y fuego, de la destrucción más abyecta, de la evaporación de barrios enteros, Mazin señala, que todo esto palidece en comparación con la “negación” de agua, alimentos, medicinas y combustible: los bebés y los pacientes en diálisis mueren por falta de combustible para los generadores de los hospitales devastados que quedan, enfatiza.

Ante la pregunta de Redcom sobre los enfrentamientos que se vienen librando en Palestina contra el enemigo genocida, Mazim nos señala que hay muchas batallas sucediendo simultáneamente: 1) una masacre genocida de la población civil de Gaza, 2) una batalla contra la población civil en Cisjordania y áreas de Palestina de 1948 (colonización y persecución intensificadas), 3) una batalla entre Israel por un lado, y las fuerzas de resistencia de Hamás y Hezbolá, y 4) la batalla para destruir la verdad librada por los sionistas y sus armas a nivel mundial.

Tras enunciar su cuarta batalla, la destrucción de la verdad, Mazin comienza un pormenorizado análisis al respecto, aportándonos sus fuentes. E inmediatamente, se nos vino a la mente un libro escrito por Aram Aharonian: “El asesinato de la verdad“, quien lleva adelante a través de sus páginas, interesantes aportaciones para el análisis de lo subrayado por Mazin. Del que hablaremos más adelante.



Un nuevo encuentro virtual con Mazin Qumsiyeh

Lo que ocurrió el 7 de octubre y después, como dijo el jefe de la ONU, Gutteres, “no ocurrió en el vacío”. Los palestinos soportaron limpieza étnica y ataques racistas diariamente durante 75 años (es decir, más de 27.325 días). Eso dejó a 8 millones de palestinos refugiados o desplazados y el resto almacenados en campos de concentración desconectados (Gaza, Belén, Jericó, Ramallah, etc.). Hay crímenes de apartheid y discriminación racial cada vez más profundos en Cisjordania, mientras continúa el genocidio en Gaza. Los continuos horrores de Israel son una burla del derecho internacional. Hoy en día, la situación en Gaza es catastrófica, ya que pasa a un nivel superior de carnicería: desde muertes repentinas y lesiones a civiles por bombardeos sin previo aviso, hasta AGREGAR muerte por sed, hambre, falta de higiene y colapso de los servicios de atención médica (las políticas israelíes de asesinato en masa por negación de los elementos básicos de la vida). Nosotros en Cisjordania, como palestinos en todo el mundo, somos testigos de este genocidio y limpieza étnica de una población cautiva en Gaza y sabemos que somos los siguientes. Ya 163 palestinos han sido asesinados por el ejército de ocupación y los colonos en Cisjordania desde el 7 de octubre y esperamos lo peor. Israel bloqueó nuestros cantones y arrestó/secuestró a más de 2.500 palestinos más en Cisjordania. Y están torturando a estos presos políticos (ahora más de 11.000) mediante abuso físico directo y negación de alimentos y medicinas. (Vea el ejemplo aquí   https://twitter.com/Issaamro/status/1719332892608753828).

El ambiente es sombrío y enojado. Simplemente no podemos Creo que el gobierno de Estados Unidos y sus aliados occidentales se confabularon, colaboraron y financiaron esta carnicería durante 75 años.

Pero por ahora seguimos centrados en Gaza, donde los incesantes bombardeos de edificios residenciales e incluso de personas en las calles, panaderías y escuelas provocaron la muerte de cientos de civiles a diario. Más de 10.000 personas están registradas ahora como civiles muertos y unos 2.500 desaparecidos se presumen muertos bajo los escombros. La mitad de la población de Gaza son niños y el 42% de los muertos son niños. Pero esto palidece en comparación con la negación de agua, alimentos, medicinas y combustible (los bebés y los pacientes en diálisis mueren por falta de combustible para los generadores de los hospitales devastados que quedan). . El sistema de salud colapsó por completo e Israel se niega incluso a detener o permitir la ayuda humanitaria. Varios países (Bolivia, Colombia, Chile, Brasil, Jordania, Sudáfrica) suspendieron sus relaciones diplomáticas con Israel, pero esto no es suficiente para disuadir a este régimen genocida. La gente de todo el mundo se está movilizando y la brecha entre los gobiernos occidentales y sus ciudadanos crece día a día. Pero también se sigue asesinando gente a diario a pesar de los millones de personas que hay en las calles. Se necesita más presión. Los palestinos seguirán resistiendo incluso cuando decimos que los gobiernos tanto de Occidente como de muchos países árabes adoptan una postura de connivencia, ayudando e instigando al genocidio mientras emiten vagas declaraciones de “preocupación”.

Hay muchas batallas sucediendo simultáneamente: 1) una masacre genocida de la población civil de Gaza, 2) una batalla contra la población civil en Cisjordania y áreas de Palestina de 1948 (colonización y persecución intensificadas), 3) una batalla entre Israel por un lado, y las fuerzas de resistencia de Hamás y Hezbolá, y 4) la batalla para destruir la verdad librada por los sionistas y sus armas a nivel mundial.

El asesinato de la verdad

“¿Dónde está el periodista? En estos momentos de impostura universal, decir la verdad es un acto revolucionario”, George Orwell.

En este punto, quisiéramos detenernos por un momento y traer a colación el libro que hacíamos mención más arriba, “El asesinato de la verdad“. Es nada más a modo de contexto de lo que Mazim nos analizará más adelante.

Nuestras sociedades consumen hoy grandes dosis de información sin siquiera saber que es falsa. La clave es un sistema de instantaneidad que nadie puede verificar y que en muchas ocasiones es una aviesa manipulación de laboratorios y estudios de cine o televisión.

La preocupación por la verdad en el periodismo es la punta del ovillo de una compleja problemática contemporánea frente a la que Aharonian desarrolla y profundiza su postura crítica, a partir de una frase pronunciada por el dramaturgo Esquilo, un pensador de hace aproximadamente 25 siglos:

“La verdad es la primera víctima de la guerra”.

Para Aharonian, la verdad se le aparece como una obligación política y como una objeto sacrificial por parte del poder. En un tiempo de relativismos extremos donde la verdad epistémica que opera en el campo científico ha perdido asidero e interés por parte de las mayorías, la verdad informativa que debería marcar la ruta de la vida cotidiana y orientar los sentidos comunes, se ha tornado el blanco del ataque de dispositivo global de control y manipulación del capitalismo en su versión neo-con: neoliberal en una de sus caras, conservadora en la otra, modelo triunfante y en alza hoy en día. (482  Chasqui 139 · diciembre 2018-marzo 2019/reseñas).

Y es que como se dice en este libro, “la ´verdad´ que se vislumbra a través de la televisión, los medios cibernéticos y gráficos no necesariamente corresponde a la realidad. Esta verdad virtual posee como característica la rapidez y el dinamismo en su construcción, pretendiendo abarcar todo el espectro social y agotándose hasta lo efímero en un abrir y cerrar de ojos, con imágenes espectaculares y lenguaje publicitario”, En cambio, acota, “la Verdad con mayúscula, que es simplemente lo que en la realidad aconteció, que excede a las miradas que hablan sobre ella y procuran contenerla bajo sus argumentos, está desapareciendo de los medios”

Y entonces entran en contradicción dos formas de verdad mediática, la “virtual” o “ficcional” como también la nombra, aquella que preocupó tanto desde hace más de medio siglo filósofos como Jean Baudrillard, Guy Debord o el propio Louis Althusser, y la “verdadera verdad”, la que preocupó tanto a la Ciencia en general y luego a las Ciencias de la información al Periodismo o a la disciplina comunicacional,

Aquella verdad, cuya búsqueda Orwell la asimila con la postura revolucionaria del periodismo, está desapareciendo y entrando en extinción, fruto de una cacería salvaje a la que llama “Guerra de Cuarta Generación”, y en la que las fake news, la mayoría de contenidos de entretenimiento y la publicidad, son sus mejores recursos, puesto que no sólo apelan a la destrucción de la racionalidad por la vía de la “conquista emocional”, sino que facilitan la sobrevivencia de los medios, pero a costa de su total sometimiento a las lógicas e intereses del poder hegemónico.

Este libro nos alerta de lo más grave que es que tal discurso hegemónico se contrapone con un sistema democrático de gobierno, pues la democracia requiere la aparición de una pluralidad de información que permita a quienes participan de la opinión pública decidir con libertad libremente. El “asesinato” de la verdad se consuma mediante su modelación estandarizada: la verdad única es el arma del poder económico, y así la realidad-virtual, incomprobable, nos adormece dulcemente y nos doblega.

Pero hay un tercer aspecto en el libro que resulta crucial: “¿Cómo combatimos en esta guerra de ideas, en esta batalla cultural donde las viejas armas, las viejas herramientas ya no son útiles?”. Para resistir y luchar contra la desinformación que deviene en pesimismo e indiferencia políticas hay que repensar hoy en día lo que significa “democratizar la comunicación”, a sabiendas que por las condiciones contextuales la comunicación ya no es lo que era ni hace cuatro décadas, cuando se publicó el Informe McBride ni hace 10 años cuando la tendencia dominante en América Latina parecía ser la consolidación de gobiernos de tendencia progresista.

También recoge Aharonian otro de los problemas nodales a los que se enfrenta la comunicación: el descomunal peso económico, político y cultural de las tecnologías digitales y las mega-corporaciones que dominan este mercado. Y frente a esta realidad, entender temas tales como la neutralidad de la red, la invasión de la privacidad y en especial, la cuestión de los contenidos y de los nuevos formatos informativos, la segmentación algorítmica de contenidos según ciertas preferencias de los usuarios, se convierte en “la caja de herramientas” imprescindible para la lucha política y cultural desde las izquierdas sociales y políticas. Lo anterior implica reconocer que la academia es cada vez más impotente para sumar la teoría a la praxis, o para generar teoría desde una praxis de la que está lejana

Un último aspecto que hay que resaltar como central en el libro se refiere a las limitaciones que se tiene para enfrentar la des-información desde el campo popular-alternativo, tanto desde el uso social de las redes como desde la práctica periodística. Aharonian no tiene problema en afirmar que “las redes sociales no han logrado el objetivo de masificar los mensajes y menos aún de democratizar la información y la comunicación (y mientras) el periodista era analista de un período”. Cuando dicho período se diluye en la instantaneidad y los mensajes apelan mayoritariamente a la superficial emocionalidad de las personas y no a su raciocinio; no hay tiempo ni lugar para el análisis. Ante esto, Aharonian no vacila en lanzar una pregunta que a la vez es una estruendosa señal de alarma: ¿No hay lugar para el periodista?”.

Los medios también Asesinan, a la verdad

Realizado este contexto, el que nos ha parecido apropiado, el profesor Mazin continúa con su análisis de medios hegemónicos.

Mientras Israel está perdiendo batallas con la resistencia a pesar del enorme poder aéreo, el ejército de ocupación está intensificando las batallas en otros frentes, incluida la matanza de civiles (intensificación del genocidio), mientras la administración estadounidense y sus aliados intentan arrojar arena en la cara de los mundo a través de los principales medios de comunicación (HSH). Incluso afirman que buscan la paz DESPUÉS de que Israel ponga fin a la limpieza étnica y al genocidio planificados previamente. Los civiles mueren, pero el colonialismo/apartheid/genocidio (Estados Unidos/Israel) no continuará si aumentamos nuestras marchas y presiones en todo el mundo: un levantamiento global, enfatiza.

Los activistas acaban de manifestarse por primera vez en la Estatua de la Libertad (ver  https://www.jewishvoiceforpeace.org/2023/11/07/wire-statue-of-liberty/ y  https://www.commondreams.org/news /gaza-protests-2666166026 ).

“La máquina del lobby trabaja febrilmente para mentir, presionar y comprar a políticos y medios de comunicación”

Vivimos en un momento histórico en el que podemos ver y actuar sobre el genocidio en tiempo real y necesitamos una mejor y mayor organización para cambiar el curso de este viejo y podrido orden mundial en el que se puede corregir y en el que las vidas de las personas eran prescindibles de la codicia mientras los sionistas

La máquina del lobby trabaja febrilmente para mentir, presionar y comprar a políticos y medios de comunicación. Los políticos occidentales apoyan a Israel porque los sobornan y presionan para que lo hagan. Aquí hay un ejemplo del Reino Unido: https://www.declassifieduk.org/two-fifths-of-keir-starmers-cabinet-have-been-funded-by-pro-israel-lobbyists/

Pero los medios de comunicación son una parte integral de esta guerra https://www.aljazeera.com/news/2023/10/29/western-coverage-of-israels-war-on-gaza-bias-or-unprofessionalism

Los medios de comunicación son cómplices del genocidio al regurgitar temas de conversación sionistas. Haciendo caso omiso de los informes de la ONU, de los derechos humanos y de las matanzas y masacres cometidas, los HSH afirman a veces que los civiles mueren “en los combates”. Ningún civil está siendo bombardeado ni aniquilado en grandes cantidades sin ningún tipo de “lucha”. Los combates se están produciendo con el avance de los tanques israelíes alejándose de los civiles y la evidencia muestra que al ejército israelí no le está yendo bien allí y tal vez por eso intensificaron los bombardeos contra los civiles.

Los funcionarios de salud de Gaza invitaron a cualquier misión internacional de investigación a visitarlos para demostrar las mentiras de que los hospitales albergan a combatientes de Hamás (dentro o debajo de ellos). Las mentiras de Israel de que están atacando a combatientes en zonas civiles son refutadas incluso por el personal actual y los informes de varias organizaciones internacionales. Mentir y matar no se limitan a los militares y al gobierno. Los medios de comunicación matan la verdad. Vea este excelente análisis de Jonathan Cook sobre la complicidad de la BBC: https://www.jonathan-cook.net/blog/2023-11-02/bbc-october-7/

Los medios de comunicación no sólo son culpables de mentir sino también de ocultar intencionalmente hechos importantes. Por ejemplo:

1) ¿Cuántos medios occidentales de HSH cubrieron este informe sin precedentes de los jefes de la ONU denominado “Ya es suficiente”?  https://www.arabnews.com/node/2403981/middle-east

2) ¿Cuántos HSH cubrieron este memorando filtrado? hay motín dentro del Departamento de Estado de EE.UU. contra la política exterior sionista de Blinken/Biden que apoya el genocidio de la población de Gaza

https://www.politico.com/news/2023/11/06/us-diplomats-slam-israel-policy- in-leak-memo-00125538  o, de hecho, entrevistó a Josh Paul, quien renunció (solo Democracy Now lo entrevistó y es una visita obligada https://www.youtube.com/watch?v=1w9fAgaUBrw ). Además, ¿qué tal entrevistar a Craig Mokhiber, quien renunció a la ONU (ver  https://www.documentcloud.org/documents/24103463-craig-mokhiber-resignation-letter  https://www.youtube.com/watch?v=xvm0HYvPJu4 )?

3) ¿Cubrieron los HSH la caída en picado del apoyo público a Biden? ¡Sólo entre los árabes americanos disminuyó del 59% al 17%!

https://www.aaiusa.org/library/arab-americans-special-poll-domestic-implications-of-the-most-recent-outbreak-of-violence-in-palestineisrael

4) ¿Los HSH informaron sobre la fuerza Delta? miembros que trabajan sobre el terreno con israelíes o la expansión de la base militar estadounidense en Israel

https://theintercept.com/2023/10/27/secret-military-base-israel-gaza-site-512/

¿Qué tal las encuestas que muestran ¿El público estadounidense no quiere armar regímenes de apartheid y genocidas?

5) ¿Cubrieron los HSH las manifestaciones masivas para poner fin al genocidio en Gaza que muestran que el gobierno está desconectado del…? Aquí está la cobertura de Democracy Now, que es poco común entre los medios de comunicación.

https://www.democracynow.org/2023/11/6/dc_march_for_palestine_nov_2023

https://www.democracynow.org/2023/11/6/alice_rothchild_gaza_healthcare_crisis

https://www.democracynow.org/2023/11/6/ shibley_telhami_israel_palestine_one_state

https://www.democracynow.org/2023/11/6/ahmed_abu_artemahttps://www.democracynow.org

6) ¿Por qué los HSH no logran resaltar la creciente brecha entre las élites políticas y el pueblo? Aquí hay dos ejemplos de Frankfort y del 11 y 12 de noviembre movilizándose en la próxima cumbre de APEC en San Francisco

https://criticalresistance.org/event/no-apec-summit-2023/

https://bnn.network/breaking-news/ protestas/las-protestas-de-frankfurt-arrojan-luz-sobre-la-cultura-de-cancelación-alemana-silenciando-el-apoyo-palestino/

7) ¿Por qué los HSH no cubren los pogromos judíos contra los árabes, ni siquiera contra aquellos que son ciudadanos israelíes? Vea ejemplos aquí   https://www.972mag.com/palestinian-citizens-gaza-war-enemies/

https://www.btselem.org/video/20230312_jewish_supremacy_regime_carries_out_pogrom_in_huwarah_and_other_palestinian_communities_in_northern_west_bank

8) Los HSH no dan contexto para que parezca que Israel es un estado legítimo que “se defiende”. Pero los hechos son muy obvios: Israel es una entidad colonial que despojó a los palestinos de sus tierras, los convirtió en refugiados, y los que quedaron son mantenidos en guetos/áreas de concentración como la franja de Gaza. Estas son las condiciones en Gaza en 2019 (antes de este último brote carcelario y acciones genocidas):  https://www.youtube.com/watch?v=HnZSaKYmP2s  Para obtener información sobre Gaza, consulte http://ongaza.org

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* Mazin Qumsiyeh, nació en la ciudad Palestina de Beit Sahour y creció bajo la ocupación de Israel. Sus experiencias personales como Palestino Cristiano y su educación en universidades de Medio Oriente y Estados Unidos dieron forma a su visión del mundo.

Trabajó en las Universidades de Tennessee, Duke, y Yale and Yale en los Estados Unidos.

Mazim y su esposa retornaron a Palestina en el 2008 y fundaron varias instituciones y proyectos. Por ejemplo:

– Laboratorio de genética clínica para pacientes de cáncer y otras afecciones.

– Instituto de Biodiversidad y Sustentabilidad de Palestina en la Universidad de Belén.

Qumsiyeh ha publicado más de 160 artículos científicos y múltiples libros en temas como el patrimonio cultural, los derechos humanos, la conservación de la biodiversidad y al cáncer. Algunos de los títulos de sus libros:

– Murciélagos de Egipto

– Mamíferos de la Tierra Santa

– Compartiendo la Tierra de Canan: Derechos Humanos y la Lucha Israeli/Palestina

– Resistencia Popular en Palestina: Una Historia de Esperanza y Empoderamiento

Entrevista: Conrado Ugarte

Fuentes: Hernán Reyes/CIESPAL/Aram Aharonian/

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La incursión que trastocó Medio Oriente

 


La incursión que trastocó Medio Oriente


Publicado el 11 de noviembre de 2023 / Por Otros medios / KAOSENLARED

Por Claudio Katz

Los bombardeos de Israel en Gaza están consumando uno de los mayores crímenes de la historia contemporánea. Incluyen hospitales, escuelas y campamentos de refugiados. Utilizan armas desconocidas que derriten la piel, provocan quemaduras e impiden el tratamiento a los heridos. Los pacientes son también operados sin anestesia de las atroces consecuencias del fósforo blanco.

Ya no hay pan, queda muy poca agua y el olor a muerte se ha expandido por el incontable número de víctimas que yace bajo los escombros. Entre los 10.000 muertos computados hasta el momento hay más de 3000 niños. Cada quince minutos un menor es asesinado y muchos pequeños escriben sus nombres en las manos, para permitir su identificación si las bombas despedazan sus cuerpos.

La tragedia se agrava por el bloqueo al ingreso de los camiones con ayuda humanitaria. Sólo acceden a cuentagotas al epicentro de la masacre. El grueso de la población sobrevive a la intemperie, sin alimentos, ni atención sanitaria. Ruegan para que el próximo misil no caiga sobre sus cabezas.

Israel perpetra con impunidad una matanza programada. Anuncia el lugar de las descargas antes de empezar cada ataque. Implementa el castigo contra la población civil, que otras potencias guerreras descargaron contra multitudes indefensas. Repite en Gaza el sufrimiento que padecieron los alemanes en Dresde y los japoneses en Hiroshima. Estas represalias salvajes contra ciudades convertidas en campos de tiro han sido también la norma de todos los colonialistas.

Pero lo más indignante es el doble rasero de las principales coberturas informativas. En esas transmisiones la vida de un niño israelí tiene un valor incalculable y la supervivencia de un pequeño palestino es irrelevante.

Gaza se ha transformado en un gran laboratorio de noticias falsas. Esas mentiras involucran lo ocurrido durante el operativo de Hamas. Ocultan la condición militar una gran parte de los israelíes caídos y que no hubo violaciones, ni decapitaciones de inocentes. El fuego amigo proveniente del propio ejército sionista habría determinado un alto número de fallecimientos.

La magnitud de esa desinformación empalma con el escandaloso número de periodistas palestinos asesinados. Basta recordar las masacres perpetradas en el pasado en Sabra, Chatila, Yenin o Deir Yassin, para reforzar la credibilidad de las denuncias sobre las atrocidades actuales.

La invasión a Gaza es la cuarta desde el 2006 y extiende la Nakba que sufren los palestinos. Esa población padece la sistemática expulsión de sus tierras por parte de un ocupante colonial. El objetivo del despojo es vaciar toda la zona de sus habitantes originarios, para reemplazarlos por inmigrantes de origen judío. Los hogares de 5 millones y medio de refugiados han sido ocupados por familias llegadas del exterior, que obtienen la ciudadanía israelí de inmediato.

Basta observar los sucesivos mapas de ese país (1948, 1973, 2001, 2021) para constatar la impresionante expansión de su territorio. El proyecto colonialista se desenvuelve en forma metódica desde mitad del siglo XX en tres ámbitos diferenciados.

El primero es Cisjordania. En las últimas dos décadas 650.000 colonos se apropiaron del agua y las mejores tierras de cultivo. Afianzaron esa expropiación con la construcción de una intrincada red de muros, que fragmenta a las comunidades palestinas en pequeños islotes incomunicados. El objetivo es anexar toda la región, confinando a los pobladores que no escapen, a un status semejante al padecido por los indios en las reservas fronterizas de Estado Unidos.

La segunda víctima del despojo son los árabes-israelíes, que han quedado sometidos a un Apartheid interno muy semejante al antecedente sudafricano. Conforman una minoría sin derechos, que afronta desarmada la hostilidad cotidiana de sus poderosos opresores.

En el tercer segmento de la agresión sionista impera la limpieza étnica. En Gaza se instrumenta un meticuloso genocidio, que ha transformado a ese territorio en un campo de concentración a cielo abierto. Las víctimas de la matanza han quedado desprovistas de cualquier refugio alternativo.

Como Israel no logra expulsarlos de su minúsculo territorio ha optado por los ultimarlos con bombardeos. Antecede esas descargas por anuncios de la carnicería, sabiendo que los habitantes del lugar tienen bloqueadas las salidas por las dos fronteras. Las advertencias de evacuación constituyen, en realidad, una simple sentencia de muerte.

INGENIO, HEROÍSMO Y EVALUACIÓN POLÍTICA

El exitoso operativo de Hamas introdujo una impactante novedad en la dramática secuencia de asesinatos que padecen los palestinos. La sorpresa generada por esa incursión, superó con creces el desconcierto que provocó la guerra de Yom Kippur. Con un espectacular operativo Hamas demolió la imagen de Israel como potencia invulnerable.

La capacidad de disuasión del aparato militar sionista quedó seriamente dañada por la hazaña que consumaron las brigadas palestinas. Cruzaron la frontera y neutralizaron con simples drones una sofisticada barrera informática que costó 1000 millones de dólares. Hamas humilló a un ejército que se creía invencible y por primera vez en décadas, logró cierta paridad inicial de bajas en los enfrentamientos con su enemigo.

Los atacantes consiguieron el principal objetivo de su operación, que era la captura de rehenes para negociar la libertad de los presos palestinos. Ese logro suscitó celebraciones masivas en el mundo árabe. También generó un gran reconocimiento de la nueva generación de luchadores que ha surgido en Cisjordania, sobre las cenizas de la desprestigiada Autoridad Nacional Palestina (ANP). Por un breve momento David le ganó a Goliat y suscitó recuerdos de otras gestas admirables del anticolonialismo (como la ofensiva vietnamita del Tet).

La prensa occidental intenta ocultar el éxito de la increíble acción realizada por Hamas. Sus milicianos desactivaron las cámaras de vigilancia con novedosas tácticas de distracción y recurrieron a parapentes impulsados por ventiladores para atacar los puestos militares. Ese ingenio completó las mejoras en el entrenamiento y el perfeccionamiento de los túneles.

Los resistentes apelaron a la violencia que Israel instaló como norma en Gaza. Muchos jóvenes palestinos que ya no pueden vivir encarcelados en su ínfimo refugio, escogieron la manera de morir en una operación heroica.

Hamas no improvisó su incursión y atacó evaluando que el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Arabia Saudita conducía a la consolidación definitiva de la ocupación sionista. Lanzó su audaz operativo para erosionar esa consagración de la dominación colonial.

AVENTURAS QUE AMENAZAN LA CONTRAOFENSIVA IMPERIAL

Israel espera neutralizar al Hamas, con la misma receta que utilizó para contener a la ANP en Cisjordania y a la comunidad árabe-israelí dentro de su territorio. Pero habrá que ver si logra doblegar la resistencia montada por su adversario en un territorio tan hostil. Fracasó en los intentos anteriores y debió retirar a los colonos que desplegó en la zona.

Los sionistas intentan precipitar una nueva Nakba hacia Egipto, pero los palestinos rechazan acrecentar su condición de refugiados. También El Cairo resiste ese desplazamiento, recordando el desgarro nacional que generaron esas oleadas en Jordania y el Líbano.

Netanyahu enfrenta, además, el gran dilema de los rehenes. Hasta el momento se ha mostrado impiadoso y sus bombardeos provocaron la muerte de 50 de los retenidos. Su objetivo es evitar la repetición del fulminante fracaso que afrontó en la batalla contra Hezbollah en el 2006. Hay muchas voces críticas que alertan a Tel Aviv contra un potencial pantano en Gaza

Existe un plan alternativo a la irrestricta masacre que propicia Netanyahu. Es motorizado por Biden, varios dictadores y monarcas del mundo árabe y los liberales de Israel (Barak) con la complicidad de la ANP (Abass). Promueven la compulsiva sustitución de Hamas por un gobierno fantasmal que perpetúe el estatus quo.

Pero el rechazo de esa salida por parte de la derecha israelí tiende a escalar la crisis a un nivel explosivo. Esa oposición a cualquier a compromiso con los vecinos es consecuencia del giro reaccionario, que ha generado en Israel el avance colonizador en Cisjordania. Los ocupantes de esa región han forjado una base social fascista, especializada en pogroms contra los palestinos. Aspiran a erigir un Estado judío religioso muy semejante a las teocracias islámicas.

Ese proyecto ultra regresivo se asienta en la deshumanización estructural que impone la vigencia de un servicio militar prolongado. Esa conscripción adoctrina y disciplina a la población a un dispositivo criminal. La primacía del ejército es también alimentada por una informatizada y rentable economía militar.

Con esos pilares la extrema derecha ha logrado el sostén nacionalista de los judíos orientales, en desmedro de la tradición laica del sionismo liberal. Es la apoyatura que utiliza Netanyahu para intentar digitar el poder judicial, a fin de forjar un gobierno autoritario.

Pero las enormes manifestaciones callejeras que ya suscitó ese ensayo anticipan la reanudación de los enfrentamientos internos, que hace varias décadas desembocaron en el asesinato de Rabin. Si ese conflicto reaparece con más intensidad, podría generar las mismas crisis con los colonos que afrontaron otros gobiernos de Occidente. El virulento choque que mantuvo De Gaulle con los ultra derechistas de la OAS -durante la independencia de Argelia- es un antecedente del conflicto que madura en Israel.

La crisis de Gaza ya se transformó en un problema geopolítico que obstruye la contraofensiva imperial desplegada por Biden en Ucrania y el Mar de China. Erosiona, además, los acuerdos de Abraham, que le permitieron a Israel establecer relaciones diplomáticas con varios gobiernos árabes. Lo más problemático para Washington es el alejamiento de los sauditas, porque ese distanciamiento refuerza la aproximación de la monarquía petrolera a los BRICS, su coqueteo con China y su evaluación de los proyectos que propician la desdolarización de economía mundial.

Las masacres de Gaza también amenazan el alineamiento de Egipto con Estados Unidos y obstruyen los planes de repetir en Siria la cirugía consumada en Irak. La agresión israelí resucita además el intento de Trump y Netanyahu de frustrar por la fuerza, la conversión de Irán en una potencia nuclear. Tel Aviv está empeñada en impedir cualquier desafío a su monopolio atómico regional. La ultraderecha mundial -que idolatra a Israel- está pendiente de las próximas acciones de un referente que convulsiona la geopolítica mundial.

CIVILES, REHENES Y EQUIPARACIONES

El operativo de Hamas fue un legítimo intento de corroer la prisión que Israel ha construido en torno a Gaza. Ejerció su derecho a la resistencia armada, venciendo la resignación que impera en la ANP.

Esa valiente actitud ha desatado numerosas polémicas en el progresismo y la izquierda, cuya clarificación exige recordar, ante todo, que Israel es un Estado terrorista responsable de incontables crímenes. Por el contrario, Hamas actúa como una organización político-militar de la resistencia palestina y no incluye los rasgos que podrían situarla en el universo del terrorismo. Su metodología evita ataques deliberados contra los civiles y rehúye los sacrificios individuales de los suicidas, que se autodestruyen en las cercanías del enemigo.

Hamas cuenta con el sostén masivo de la población y ha convalidado su primacía en las urnas. No actúa en soledad. Su espectacular incursión fue acompañada por otras organizaciones (Jihad, FPLP, FDLP) que aprobaron públicamente el operativo. Ese cúmulo de evidencias confirma la raigambre de Hamas en los habitantes de Gaza y torna ridícula su comparación con Bin Laden.

Con su operativo en la frontera buscó tomar rehenes para viabilizar un intercambio de prisioneros. No hay nada original, ni novedoso en esa práctica usual de la guerra. Hamas propuso de inmediato el canje de detenidos, recordando que hasta la fecha se han concertado 38 acuerdos de ese tipo.

La equiparación de Hamas con Netanyahu es un frecuente error de algunos exponentes del progresismo. Retoma el equívoco de los ¨dos demonios¨, olvidando el abismo que separa a un opresor de un oprimido y a un Estado colonialista de un pueblo despojado. No es cierto que ambos bandos tienen el mismo derecho a la defensa, puesto que uno de ellos actúa como atacante. No hay equivalencia en Gaza entre victimarios y víctimas, ni paridad en Cisjordania entre carceleros y encarcelados.

En otras evaluaciones, la similitud entre los resistentes palestinos y la derecha israelí es justificada señalando que ambas partes optan por la violencia, en desmedro de una solución política. Pero se omite que Hamas acepta la solución de los dos Estados, que los gobiernos israelíes han pulverizado para forzar la anexión de Cisjordania.

También se cuestiona que Hamas incurra en operativos militares contra civiles, desconociendo la abismal diferencia que en ese terreno lo separa de Israel. El número de víctimas inocentes provocado por los milicianos palestinos es irrisorio, en comparación con las matanzas consumadas por el Estado sionista. Además, la división entre civiles y uniformados es muy borrosa en Israel, dada la militarización general de la población y el mortífero protagonismo de los colonos que asumen los dos perfiles en forma simultánea.

Algunos pensadores también destacan que Hamas es una filial de los Hermanos Musulmanes y que actúa como organización religioso-fundamentalista, propiciando proyectos perniciosos para el anhelo de igualdad o democracia. Este señalamiento es cierto y contribuye a recordar el nefasto efecto de las políticas confesionales que dividen a los oprimidos. Ese curso puede desembocar en la gestación de Estados teocrático-reaccionarios como el imperante en Irán. No que hay silenciar las regresivas consecuencias de una impronta que corroe a tantas sociedades del mundo árabe.

Pero ese negativo perfil de Hamas no altera la legitimidad de su resistencia anticolonial. Es una las principales organizaciones de los palestinos que confronta con la opresión sionista. Para retomar una comparación muy señalada (pero poco conceptualizada), en la gesta del gueto de Varsovia participaron sionistas, socialistas, religiosos y apartidarios. Esa diversidad de militantes compartió el mismo heroísmo y la filiación de cada resistente no fue relevante en la batalla contra los nazis. La misma evaluación se extiende en la actualidad a todas corrientes del universo palestino.

Algunos pensadores elogian la bravura de Hamas, pero cuestionan la eficacia de su acción. Consideran inútil la continuidad de la acción armada frente a un enemigo tan poderoso como Israel. Entienden que la superioridad militar sionista es abrumadora y que cualquier desafío en el terreno bélico está condenado al fracaso.

Curiosamente no extienden ese tipo de contrastes a otros conflictos en curso (como Ucrania) y omiten que Israel fue a veces derrotado (por ejemplo, en el Líbano).

En los hechos, resulta muy difícil dirimir a priori cuáles son las batallas con posibilidades de éxito y cuáles devendrán en apuestas pérdidas. Muy pocas voces previeron las sorpresivas victorias que cambiaron el curso de la historia contemporánea. Los propios dirigentes de Hamas son conscientes de la adversidad que enfrentan, pero recuerdan que ningún pueblo elige las condiciones en que debe batallar. También realzan como antecedentes de su propia acción, los enormes sacrificios de los soviéticos contra los nazis, de los vietnamitas contra los marines y de los argelinos contra las tropas francesas.

La estrategia de sustituir la lucha armada por movilizaciones, huelgas y piquetes es también resaltada, para lograr una confluencia con los trabajadores israelíes, en una acción común contra los opresores de toda la región.

Pero esa convergencia -enunciada con los patrones habituales del internacionalismo de la izquierda- afronta serios escollos en este caso. Israel ya es una nación con singularidades y derechos propios, pero se asienta en una plataforma sionista que obstruye la convergencia de los oprimidos de distintas comunidades. Esa confluencia es necesaria y posible, pero constituye tan sólo un ingrediente de la lucha anticolonial palestina. El éxito de esa batalla requiere derrotas militares que neutralicen el expansionismo israelí.

CAMPAÑAS, EJEMPLOS Y PRIORIDADES

Muy pocos acontecimientos tienen el impacto mundial de lo ocurrido en Gaza. Existe una gran sensibilidad por la causa palestina en todos los rincones del planeta. Es una bandera que recrea la polarización política entre la izquierda y la derecha y que empuja a asumir pronunciamientos sin medias tintas.

Las manifestaciones callejeras en favor de ambos bandos se multiplican creando una inusitada variedad de escenarios. El laborismo inglés se ha quebrantado en medio de gigantescas movilizaciones, el gobierno francés convalida las marchas sionistas e ilegaliza su contraparte palestina. Pero la solidaridad con Gaza gana adeptos en todas partes y los estibadores de muchos puertos se han negado a cargar material bélico para Israel.

Es también impactante cómo en Estados Unidos una creciente porción de la comunidad judía, exige en la calle que los crímenes de Israel no se efectivicen en ¨nuestro nombre¨. Reconocidos artistas e intelectuales suman su voz a la exigencia de un alto el fuego y se acrecienta la campaña para instaurar un boicot de académicos a las instituciones israelíes.

Las demandas inmediatas son muy precisas. Cese inmediato de los bombardeos, ingreso irrestricto de la ayuda humanitaria y protección de las Naciones Unidas a la población civil. Estas exigencias realimentan la campaña BDS (boicot, desinversión y sanciones) contra el régimen sionista, que motorizan muchas organizaciones internacionales.

Con ese tipo de acciones se responde también al reclamo unilateral de liberar a los rehenes retenidos por Hamas, sin considerar el correspondiente canje de prisioneros. Es completamente sesgado formular un pedido de pacificación a un bando, ignorando la contrapartida del otro. Israel mantiene encarcelados a un sinnúmero de civiles mediante juicios manipulados y su maltrato a los menores palestinos supera todo lo conocido.

El conflicto en curso también reanima el debate sobre las soluciones de largo plazo al principal conflicto de Medio Oriente. El contrapunto entre la fórmula de los dos Estados con la propuesta de un sólo Estado vuelve a irrumpir, sin ningún horizonte de concreción próxima de cualquiera de esas opciones. La expectativa de los dos Estados quedó pulverizada por el reforzamiento de colonización luego de la pantomima de Oslo. Pero la posibilidad de una eventual convivencia entre ambas naciones no está excluida, si en algún momento se conquista una vuelta de Israel a las fronteras de 1967, junto a cierta modalidad de retorno de los refugiados.

La perspectiva opuesta de un sólo Estado democrático y laico -que retoma la vieja bandera de la OLP y emula el modelo sudafricano- constituye la mejor perspectiva. Pero su factibilidad es una persistente incógnita. Por el momento lo único cierto es que la gestación de ambas soluciones transita por la resistencia activa del pueblo palestino. El derecho a desenvolver esa batalla por todos los medios es el principio ordenador de cualquier escenario progresista para el Medio Oriente.

AMÉRICA LATINA Y ARGENTINA

En América Latina se verifica la misma tensión que en otros puntos del planeta, entre manifestantes a favor y en contra de la causa palestina. Pero las definiciones de ciertos gobiernos impactan fuera de la región. La decisión de Bolivia de romper relaciones diplomáticas con Israel aporta el mejor ejemplo de la conducta a seguir. Es el curso que sintoniza con la actitud de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Con esta drástica postura se pavimenta el camino para aislar a un régimen criminal, recreando la campaña que contribuyó a demoler el apartheid sudafricano. La opresión de la minoría blanca sobre la mayoría negra en África Austral, no fue quebrantada con simples pronunciamientos de las Naciones Unidos. El Apartheid fue sepultado con acciones de confrontación explícita, que dejaron a los racistas en total soledad mundial. La repetición de esa fórmula contra el régimen sionista es el sendero más efectivo para potenciar la lucha de los palestinos.

También Petro en Colombia asumió una conducta digna, al suspender relaciones con Israel y abrir una embajada en Ramallah. Tiene muy presente la activa participación de los gendarmes sionistas en las matanzas perpetradas por los paramilitares del uribismo. Por el contrario, Boric ha olvidado cómo los mercenarios israelíes adiestraron a los gendarmes chilenos en el disparo a los ojos, durante la revuelta del 2019. AMLO y Lula aportan ingredientes de otro tipo al postularse como mediadores de un alto el fuego.

Por múltiples razones, Argentina ocupa el principal lugar de la región en el conflicto de Medio Oriente. No por casualidad es el país con más rehenes extranjeros en manos de Hamas. Hay una elevada proporción de inmigrantes de origen judío provenientes del Cono Sur (incluso en las zonas fronterizas).

Desde el menemismo, Argentina quedó muy enlazada con las distintas peripecias de la confrontación de Israel con sus vecinos. Por eso Buenos Aires fue el trágico epicentro de los atentados a la Embajada y a la AMIA. La derecha sionista ha logrado en las últimas décadas un inédito grado de incidencia en la política del país, a través de numerosos personajes. El macrismo es su principal aliado y ha facilitado la penetración del Mossad en todas las redes de los servicios de inteligencia. El tráfico de armas ha sido un campo de gran asociación de Israel con gendarmes y capitalistas argentinos.

Esa intensidad de las relaciones con Tel Aviv ha salido nuevamente a flote, con los pronunciamientos del establishment a favor de Israel. Ese favoritismo se extiende a la sesgada cobertura que brindan los medios de comunicación de los sucesos de Gaza. Hay un pelotón de corresponsales en un bando y una total desinformación de lo que sucede en el campo opuesto. Los derechistas del PRO han subido la apuesta y exigen la criminalización de las voces favorables a Palestina. Reclaman que los defensores de esa causa sean penalizados con acusaciones de terrorismo en los estrados judiciales.

Pero lo más indignante es la sumisión del justicialismo al blanqueo de los crímenes de Israel. El gobierno de Fernández navega en su habitual indeterminación, pero Massa apoya sin ambigüedades a los responsables de la matanza en curso. Fue el más enfático en la condena de Hamas durante los debates presidenciales y concurre a las convocatorias de la DAIA para repetir el libreto del sionismo. En este terreno no se diferencia de Milei.

Afortunadamente, la respuesta del campo opuesto se afianza día tras día. Esa reacción es muy visible en la concurrencia a las marchas que organizan las agrupaciones de origen árabe, junto al progresismo y la izquierda. Una creciente porción de la sociedad sintoniza con la causa palestina y expresa su admiración por la heroica resistencia de una población, que se defiende como puede. Si la solidaridad mundial rodea esa extraordinaria voluntad de lucha, tarde o temprano Palestina vencerá.

RESUMEN

El expansionismo sionista exige una limpieza étnica en el caso de Gaza. Esa política fue desafiada por un operativo espectacular, que demolió la imagen de Israel como potencia invulnerable. La derechización de ese país desestabiliza la contraofensiva imperial estadounidense. Hamas ejerce su legítimo derecho a la resistencia, frente a un Estado terrorista que actúa como agresor. La solidaridad internacional será efectiva si supera la ambigüedad de muchos pronunciamientos.

 

Fuente Blog de Claudio Katz

* Imagen: Montecruz Foto. Licencia Creative Commons CC BY-SA 4.0 DEED

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viernes, 10 de noviembre de 2023

Oportunismo, toxicidad y golpismo

 

Oportunismo, toxicidad y golpismo

 

DIARIO OCTUBRE / noviembre 9, 2023


Víctor M. Lucas (UyL).— La necesidad de Pedro Sánchez de encontrar el número de votos de los partidos que obtuvieron representación parlamentaria, está generando una “dana” por los acuerdos que requiere obtener en la matemática parlamentaria surgida de las elecciones del 23 de julio.

El procedimiento marxiano (“estos son mis principios, pero, si no le gustan, tengo otros”) es una constante en los partidos mayoritarios del régimen dinástico-burgués, que emplean justificaciones negadas anteriormente para una misma causa. La amnistía que reclama la derecha catalana de Junts para apoyar la investidura de Pedro Sánchez, está generando declaraciones, pronunciamientos y convocatorias que nos retrotraen a episodios trágicos de la Historia de España. La “generosa” disposición resultante de la Constitución del 78, otorgando no sólo perdón sino también olvido de los crímenes y criminales del franquismo, que, habiendo ocasionado en torno a 150.000 desaparecidos y asesinados en cunetas de los caminos o tapias de cementerio, se vieron amnistiados del terror sobre las víctimas y el miedo con el que convivieron sus familiares durante decenas de años.

En el marco de la crisis general del capitalismo también se acomoda la crisis del Régimen del 78. Una y otra se superponen para escenificar un claro objetivo involucionista que, liderado por grupos y sectores que se nutren de la violencia innata de las capas medias y arrastran consigo a un porcentaje de trabajadores que ondean banderas enemigas socavadoras de los derechos laborales y civiles sufridamente conquistados en los combates de la lucha de clases. El fascismo es también un movimiento de masas.

En este marco de decadencia y fase final del capitalismo, la guerra de la OTAN en el escenario ucraniano, el genocidio del pueblo palestino por la entidad sionista de Israel que supera la crueldad de abominables regímenes como el del apartheid sudafricano, nos encontramos con el coro de la reacción de los poderes fácticos que repiten hasta la saciedad las consignas que hicieron de este país “Una, Grande y Libre”.

Así se mezclan el pronunciamiento del juez García-Castellón cerrando la investigación ahora y llamando a juicio contra Puigdemont y Marta Rovira por ¡terrorismo!; una parte del Consejo General del Poder Judicial con su caducidad cumplida hace cinco años, se pronuncia contra la amnistía que todavía no ha sido proclamada; la Conferencia Episcopal Española (la misma del amparo de los 440.000 casos de silencio y ocultación de pederastia en su seno) emite un comunicado contra la amnistía; emisoras de radio como la COPE llaman a un rechazo de lo que todavía no se ha proclamado; el PP convoca manifestaciones en todas las capitales de provincia para rechazarla; los gánster de la etapa sórdida del PSOE de los GAL se suman a la carroñera campaña (González, Guerra, Ibarra, Méndez y el relevo generacional García-Page).

¿Cuáles son los siguientes pasos?, ¿Qué dice el Jefe del Estado?, ¿Qué dice el sector financiero?, ¿Qué dice la OTAN y la UE? Y a estas preguntas la respuesta consciente y política sólo puede darla el pueblo – la clase obrera en primer lugar – con la orientación de su Partido, de su Partido Comunista, en las claves leninistas del “Qué hacer”, porque si no, nos encontraremos con otro farsante 23-F que abundará en la represión y en el ataque a los derechos y libertades, y otra vez la mentira, la falsedad y el oscurantismo serán los ejes dominantes del frustrante proceso de construcción social de este país llamado España.

Esta vez, ya no vale sólo la consigna del “NO PASARÁN”, sólo vale ¡La Victoria!

FUENTEunidadylucha.es

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EUU. Nueva movilización de colectivos judíos pidiendo el alto al fuego en Gaza

 

EUU. Nueva movilización de colectivos judíos pidiendo el alto al fuego en Gaza

 

OCTUBRE DIARIO / noviembre 10, 2023

 

Cientos de manifestantes, muchos de ellos del grupo Jewish Voice for Peace, llevaron a cabo una sentada el lunes fuera de la Estatua de la Libertad en Nueva York, exigiendo un alto el fuego en la guerra entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza.

Videos en redes sociales, incluyendo imágenes publicadas por el propio grupo, mostraron a multitudes de activistas sentados en la base de la estatua coreando «Nunca más para nadie, nunca más es ahora», haciendo eco de un grito de guerra judío después del Holocausto. Otros se encontraban en el pedestal de la estatua, colocando grandes pancartas que decían «¡Alto el fuego ahora!» y «El mundo entero está mirando».

El grupo, que ha llevado a cabo manifestaciones similares en las últimas semanas en lugares como la Terminal Grand Central en Manhattan y el edificio de oficinas Canon House en Capitol Hill en Washington, afirmó que la manifestación reunió a 500 personas. Esta organización liderada por judíos se opone a las políticas del gobierno israelí hacia los palestinos, considerándolas como una forma de apartheid.


FUENTE: insurgente.org

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La guerra contra los niños

 

¿Porqué Israel mata niños palestinos? Ramzy Baroud, quien ha escrito un libro junto con el historiador israelí -por cierto muy crítico con los gobiernos de Tel Aviv- Ilan Pappe, se hacía esta pregunta antes de que estallase la última guerra en Gaza.


La guerra contra los niños


Ramzy Baroud

El Viejo Topo

10 noviembre, 2023 

 



POR QUÉ ISRAEL MATA NIÑOS PALESTINOS

Para Israel, matar niños palestinos es una opción política. Esta afirmación puede demostrarse fácilmente y está respaldada por las conclusiones del último informe de Human Rights Watch. La pregunta es: ¿por qué?

Cuando un policía o un soldado dispara a un niño en cualquier otra parte del mundo, aunque sea de forma absolutamente trágica, se puede argumentar, al menos en teoría, que se trató de una muerte trágica.

Pero cuando miles de niños son asesinados o heridos sistemáticamente, y en gran número en un periodo de tiempo relativamente corto, es obvio que hay intencionalidad.

En un informe titulado: «Cisjordania: Aumento de los asesinatos de niños palestinos por parte de Israel«, Human Rights Watch llegó a sus conclusiones basándose en un análisis exhaustivo de datos médicos, relatos de testigos presenciales, imágenes de vídeo e investigaciones sobre el terreno, y centrándose especialmente en cuatro casos concretos.

Uno de ellos es el de Mahmoud Al-Sadi, un joven palestino de 17 años que vivía en el campo de refugiados de Yenín y que murió el pasado noviembre a unos 320 metros de distancia en enfrentamientos en el campo entre las fuerzas de invasión israelíes y combatientes de Yenín.

Mahmoud se dirigía a la escuela y no llevaba nada en la mano que pudiera percibirse, desde el punto de vista de los soldados, como amenazador o sospechoso. Su historia es típica y se repite a menudo en toda Cisjordania, a veces a diario. El resultado previsible, como afirma Human Rights Watch, es que estos asesinatos se cometen sin que «los autores sean procesados«.

Desde principios de año hasta el 22 de agosto, 34 niños palestinos fueron asesinados en Cisjordania, en un 2023 que se perfila como el año más sangriento desde 2005. De hecho, «ya supera las cifras anuales de 2022, las más altas desde 2005«, en términos de víctimas mortales, según declaró el Coordinador Especial de la ONU para Oriente Medio, Tor Wennesland, en una conferencia celebrada el mes pasado.

Estas cifras, junto con otros factores, como la expansión de los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, amenazan con «empeorar la difícil situación de los palestinos más vulnerables«, según Wennesland.

Sin embargo, estos «palestinos más vulnerables» existen más allá de las meras estadísticas. Cuando los soldados israelíes mataron a Mohammed Tamimi el 5 de junio, el nombre del niño se añadió a una lista cada vez mayor. El recuerdo del pequeño, como el de todos los demás niños palestinos, está grabado en la conciencia colectiva de todos los palestinos. Agudiza su dolor, pero también les obliga a seguir luchando y resistiendo.

Para los palestinos, el asesinato de sus niños no es sólo un acto aleatorio de un ejército que carece de disciplina y no teme repercusiones. Los palestinos saben que la guerra israelí contra los niños es un componente intrínseco de la guerra israelí más amplia contra todos los palestinos.

Israel no declara oficialmente que ataca deliberadamente a niños palestinos. Eso sería un desastre en términos de imagen. Sin embargo, algunos funcionarios israelíes han bajado la guardia en el pasado y han filtrado una lógica extraña y preocupante.

Los niños palestinos son «pequeñas serpientes», escribió la política Ayelet Shaked en 2015. En un post de Facebook publicado por el Washington Post, Shaked declaró la guerra a todos los palestinos y llamó a matar a las «madres de los mártires palestinos«.

Escribió: «Deberían seguir a sus hijos, nada podría ser más justo«. Poco después, Shaked se convirtió, irónicamente, en ministra de Justicia israelí.

Los datos recogidos por grupos internacionales de derechos humanos no dejan lugar a dudas de que la naturaleza de los asesinatos demuestra que forman parte de una estrategia global aplicada por el ejército israelí. En todos los casos investigados recientemente por Human Rights Watch, «las fuerzas israelíes dispararon a los niños en la parte superior del cuerpo«. Esto se hizo sin «intimidaciones de advertencia o el uso de medidas comunes menos letales«.

En concreto, el asesinato de niños palestinos es una estrategia militar israelí específica y deliberada.

La misma lógica que se aplica ahora en Cisjordania ya se ha utilizado en la Franja de Gaza. Las cifras de la ONU muestran que 333 niños palestinos murieron en la guerra israelí en Gaza en 2008-2009. Otras estimaciones hablan de 410.

En 2012, 47 niños murieron durante la operación israelí «Pilar de Defensa». En julio y agosto de 2014, 578 niños murieron durante el asalto israelí a la Franja. El ataque de 2021 mató a 66 niños, mientras que en 2022 la cifra fue de 17, y así sucesivamente.

Entre marzo de 2018 y mayo de 2019, 59 niños palestinos murieron en la llamada «Gran Marcha del Retorno», las protestas masivas que tuvieron lugar en la valla que separa Israel de Gaza. Todos los niños fueron asesinados a distancia por francotiradores israelíes.

Estamos hablando de miles de niños muertos y heridos. Para ser precisos, 8.700 entre 2015 y 2022, según Naciones Unidas. Ni siquiera la lógica insensible y a menudo deshumanizadora de los «daños colaterales» puede justificar tales cifras.

Aunque la guerra contra los niños palestinos es deliberada y prolongada, ningún militar ni funcionario del gobierno israelí ha comparecido nunca ante un tribunal internacional.

Incluso la «lista de la vergüenza» de la ONU por el asesinato de niños nunca incluyó a Israel, a pesar de que otros países han sido «expuestos» por crímenes aún menos atroces contra los niños.

El asesinato de niños se percibe, según la retorcida lógica de gente como Shaked, como algo funcional. Y, a falta de rendición de cuentas, Israel no tiene motivos para poner fin a su guerra contra los niños palestinos.

Con el código militar cada vez más laxo y el aterrador lenguaje genocida utilizado por los ministros de extrema derecha del país y su vasto electorado, es probable que cada vez más niños palestinos pierdan la vida en el futuro.

Sin embargo, los funcionarios de la ONU y los grupos de derechos humanos sólo parecen ser capaces de contar las alarmantes cifras de víctimas. Por desgracia, ninguna cifra es lo suficientemente grande como para disuadir a Israel de seguir matando palestinos.

Para los palestinos, el problema no es sólo la violencia de Israel, sino también la falta de voluntad internacional para exigir responsabilidades a Israel. La rendición de cuentas requiere unidad, resolución, determinación y acción. Esta tarea debería ser una prioridad para todos los países que se preocupan de verdad por los palestinos y por los derechos humanos universales.

Sin esta acción colectiva, los niños palestinos seguirán muriendo en gran número y de las formas más brutales, una tragedia que seguirá afligiéndonos y mortificándonos a todos.

Fuente: https://www.sinistrainrete.info/articoli-brevi/26671-ramzy-baroud-la-guerra-ai-bambini-perche-israele-uccide-i-minori-palestinesi.html

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