jueves, 12 de octubre de 2023

primero y el último


¿Está la guerra estancada? Según se mire, con su descomunal ejército Rusia no ha conseguido doblegar la heroica resistencia ucraniana. Pero visto desde otra perspectiva, Rusia ya ha ganado la guerra; solo es cuestión de tiempo que Occidente se dé cuenta.


primero y el último


Enrico Tomaselli

El Viejo Topo

12 octubre, 2023 

 

Si Rusia y la OTAN pueden considerarse actores del mismo nivel (y, por tanto, el conflicto en curso puede definirse como simétrico), las concepciones estratégicas subyacentes son antitéticas y tienen sus raíces en las diferencias histórico-culturales que distinguen a las partes. Por tanto, desde esta perspectiva podemos decir con seguridad que el conflicto es absolutamente asimétrico. Y esto hace que todo sea más complicado.

La creencia de que la guerra de Ucrania se encuentra en un punto de inflexión estratégico[1], en resumen, un punto de inflexión, más allá del cual las cosas cambian, se está volviendo cada vez más nítida entre los observadores políticos y militares occidentales. “En este punto de inflexión, los líderes más capacitados y creativos reconocen y aceptan este desafío, haciendo avanzar a sus organizaciones para enfrentarlo. Los líderes rígidos, vacilantes o reacios al riesgo no están a la altura del desafío, lo que lleva a la irrelevancia y, en última instancia, al fracaso de su organización”[2].

La cuestión realmente importante es que, obviamente, una vez superado el punto de inflexión, las cosas pueden ir tanto bien como mal, todo depende de las decisiones tomadas por los dirigentes. Y en este momento, los liderazgos occidentales no están unívocamente cohesionados y de acuerdo sobre el camino a seguir. Aunque la necesidad de liberarnos de alguna manera de la apresurada carrera hacia el desastre es cada vez más fuerte, la idea de que de alguna manera podemos revertir el estado de las cosas es difícil de erradicar; y por lo tanto, la propensión a mantener la inversión en Ucrania sigue siendo predominante en este momento.

Desafortunadamente para la OTAN, esta creencia no está respaldada por ningún diseño estratégico eficaz, ya que no surge de una evaluación racional de la situación, sino más bien de una posición emocional, particularmente fuerte en los EE.UU.– basada en la reivindicación de su propia excepcionalidad. Si se analiza más detenidamente, ésta es una característica que bien puede definirse como histórica en la forma en que Estados Unidos aborda las guerras. A partir de la Guerra de Corea, de hecho, podemos ver cómo cada conflicto en el que estuvieron involucrados nació con objetivos políticos generalmente bastante definidos, pero al mismo tiempo con una cierta vaguedad estratégica sobre cómo debían ser perseguidos militarmente hablando. Como se daba por sentado que el poder estadounidense seguiría prevaleciendo sobre cualquier adversario, una estrategia a largo plazo parecía inútil. Obviamente, este enfoque casi siempre funcionó, dado que todas las guerras libradas fueron efectivamente (y a menudo sensacionalmente) asimétricas.

Pero es interesante observar cómo, en el caso de las guerras estrepitosamente perdidas (por ejemplo, Vietnam y Afganistán), significativamente entre las más asimétricas, la característica común fue la transición progresiva de una fuerte inversión político-militar a un compromiso cansado y prolongado, hasta que finalmente se tomó la decisión de renunciar a todo (en ambos casos, tras veinte años de guerra…).

Sin embargo, el conflicto ucraniano, comparado con estas experiencias anteriores, se presenta muy diferente y en particular en tres aspectos: El primero, obviamente, es que se trata (hasta ahora…) de una guerra parcialmente por poderes; los EE.UU. y los países de la OTAN aportan el dinero, las armas y los sistemas de inteligencia electrónica, mientras que los ucranianos aportan la carne de cañón. El segundo es que es a pesar de la superioridad militar rusa, en este caso se trata de una guerra simétrica, en la que no hay un poder abrumador, la preponderancia de uno de los contendientes. El tercero, fundamental, se refiere a la asimetría estratégica del conflicto.

También aquí se ha dicho varias veces que se trata precisamente de una guerra simétrica. Pero en realidad sería más correcto decir que lo es desde el punto de vista del potencial bélico, mientras que desde el punto de vista estratégico se puede detectar una profunda asimetría.

En este sentido, se ha subrayado repetidamente la dificultad radical de la OTAN para comprender a su enemigo; esto no concierne sólo a los objetivos e intereses rusos, sino también a la forma en que Rusia lucha, se podría decir a su naturaleza y, por tanto, a su diseño estratégico.

De hecho, fundamentalmente Ucrania y la OTAN luchan –por razones obviamente diferentes– según una estrategia territorial. El control del territorio es la medida del éxito y del fracaso. Naturalmente, para Kiev la reconquista de los territorios perdidos es, estratégicamente hablando, la luz que guía todas sus decisiones.

Para la OTAN, sin embargo, se trata de un enfoque cultural e histórico que tiene raíces profundas y distantes en los siglos de colonialismo occidental; para Occidente, la conquista (o reconquista) es la medida de la victoria.

Para Rusia, sin embargo, la perspectiva estratégica es diferente, y esto también tiene profundas raíces históricas. “El pensamiento militar ruso es diferente. Su énfasis está puesto en la destrucción de las fuerzas enemigas, mediante cualquier estrategia que se adapte a las condiciones prevalecientes”[3].

Esta asimetría, como se puede comprender, no se refiere sólo a la forma en que los dos ejércitos se comparan, sino también –sino sobre todo– a la forma en que miden su éxito o su fracaso. Por ejemplo, cuando los observadores occidentales hablan de un punto muerto, tienen en mente la estabilidad sustancial de las zonas ocupadas respectivamente por rusos y ucranianos y, por lo tanto, creyendo que se trata de un hecho objetivo y, por tanto, que es evaluado por ambas partes de la misma manera: piensan que es posible una congelación (más o menos temporal) del conflicto, ya que es mutuamente útil. Pero, evidentemente, este no es el caso de los rusos.

Incluso, independientemente del hecho de que no tendrían ningún interés en dar a la OTAN tiempo y aliento para reorganizar el ejército ucraniano y volver a ponerse al día con la producción bélica, desde su punto de vista no hay ningún punto muerto, al contrario, todo va muy bien.

Para Moscú, la ocupación territorial es totalmente secundaria. La ya adquirida es más que suficiente para la necesidad estratégica de proteger Crimea de un ataque terrestre[4], mientras que la idea de ampliar la conquista más allá de toda medida, tal vez más allá del Dnieper, no tiene ningún interés. Cuando Estados Unidos imaginó (e implementó) su estrategia política en Ucrania, el objetivo era infligir “una derrota humillante al ejército ruso o, al menos, infligir costos tan altos”[5] que hicieran imposible cualquier otra acción militar significativa. Sin embargo, dieron por sentado que serían capaces de ello, sin preocuparse demasiado por cómo lograrían ese resultado. Pero lo que está sucediendo es exactamente lo contrario. Es Rusia la que está infligiendo una derrota humillante a la OTAN y, sobre todo, la que está destruyendo radicalmente al ejército ucraniano. Cuando finalice la Operación Militar Especial, esto no podrá causar ninguna preocupación durante al menos una década más. En esto, la obstinación de Ucrania y Estados Unidos es el mejor aliado del plan estratégico ruso, ya que cuanto más se prolongue la guerra, más profunda y duradera será la destrucción de la capacidad de combate de Ucrania (y, a corto plazo, de la propia OTAN).

Este desajuste estratégico es el elemento decisivo del conflicto. Y eso es lo que permitirá a Rusia conseguir lo que más desea y tal vez permita a la OTAN levantar una cortina de humo sobre su derrota. De hecho, un clásico de la narración occidental es la torsión de la realidad para adaptarla a los propios propósitos, e incluso si ahora es (parcialmente) efectiva sólo en el contexto limitado del propio Occidente, lo importante es que funciona lo suficiente para salvar la cara. En concreto, la mistificación de la realidad consiste en la invención de un objetivo (la conquista de Ucrania), hecho creíble precisamente porque las opiniones públicas occidentales comparten con los dirigentes la idea de que la victoria se mide en kilómetros cuadrados. Llegado a ese punto, bastará con argumentar que «es Rusia la que ha perdido la competición porque la heroica Ucrania y un Occidente resuelto le impidieron conquistar, ocupar y reincorporar todo el país»[6], y ya está.

Después de todo, durante algún tiempo Washington y Kiev han estado librando una guerra debordiana*, una guerra espectáculo. Sobre la cual, en el momento oportuno, caerá el telón. Evidentemente, esto implica un desinterés absoluto por la suerte de los extras, cuyas pérdidas ascenderían a 70.000 sólo durante la contraofensiva[7].

Más allá de la representación imaginaria, de hecho, está la dura y esencial realidad material. Sangre y acero. Por lo tanto, si esta asimetría estratégica podría incluso ser útil para ambos, ofreciendo la victoria a un lado y la ficción de la no derrota al otro, la realidad todavía tiene su propio peso fáctico y, de hecho, esencial, y este peso puede modificar el rumbo de los acontecimientos. En la situación actual, como se mencionó anteriormente, entre los líderes occidentales persiste la idea de que la realidad del campo de batalla puede cambiarse de alguna manera. Pero como al mismo tiempo deben hacer frente a limitaciones materiales (agotamiento de los arsenales de la OTAN, incapacidad de la industria armamentista para hacer frente al ritmo del consumo de guerra, etc.), inevitablemente se encuentran en una pendiente resbaladiza que los empuja hacia una escalada de hecho (sistemas de armas cada vez más potentes), cuyas consecuencias son impredecibles[8].

En cualquier caso, cualquiera que sea el desarrollo de la guerra, comprender cómo razona Rusia en la guerra es un problema importante para Occidente y la OTAN. De hecho, la gran estrategia rusa es siempre absorber el impacto del enemigo, consumir su potencial y luego rechazarlo. El principio clave es destruir al ejército contrario. El resto es flexible, tácticamente adaptable a la situación contingente.

Desde un punto de vista teórico, por ejemplo, ya ahora (o en cualquier caso en un tiempo relativamente corto, suficiente para desplegar otros 5/600.000 hombres) Moscú tendría la oportunidad de atacar a la OTAN, tomándola con la guardia baja. Los ejércitos europeos están extremadamente mal preparados, agotados de vehículos y municiones, con números reducidos, y cualquier refuerzo de Estados Unidos necesitaría al menos un par de semanas. Aparte de que traer tropas y vehículos pesados a Europa requeriría grandes traslados, principalmente por mar (por lo tanto, expuestos al riesgo de ataques con misiles balísticos y submarinos nucleares rusos).

Muchas estimaciones (occidentales) sitúan la vida útil de la munición de artillería disponible para las fuerzas de la OTAN en Europa en sólo unos pocos días, sin considerar las pérdidas humanas. “A modo de comparación, Estados Unidos sufrió aproximadamente 50.000 bajas en dos décadas de combates en Irak y Afganistán. En operaciones de combate a gran escala, Estados Unidos podría sufrir el mismo número de bajas en dos semanas”[9]. Aunque esta estimación parezca un poco exagerada, está claro que –en esta hipótesis, que esperamos que siga siendo así– es muy probable que una ola de ataque ruso abrume las defensas de la OTAN, avanzando bastante hacia el oeste, y que esta primera fase costaría grandes pérdidas a los ejércitos occidentales[10]. En ese punto, las fuerzas de la OTAN se encontrarían en la posición de tener que recuperar los territorios perdidos, que es exactamente lo que requiere la doctrina estratégica rusa. Y las fuerzas de Moscú podrían incluso retirarse parcialmente dentro de sus fronteras si fuera necesario. Sería una historia ya vista, con los ejércitos napoleónicos primero y luego los del Tercer Reich.

Simplificando lo más posible, podríamos decir que la doctrina estratégica occidental prevé el ataque como condición para la victoria, mientras que la doctrina estratégica rusa prevé la victoria a través de la defensa. Como se mencionó anteriormente, no se trata de una cuestión meramente militar o doctrinal, sino –mucho más profundamente– de una cuestión cultural. Y, para decirlo una vez más en palabras de Crombe y Nagl, «la cultura se come la estrategia en el desayuno»[11].

Todo el pensamiento estratégico occidental, del que la OTAN es plenamente heredera, es un pensamiento ofensivo. Siempre gira en torno a la idea del primer golpe, independientemente de si se espera que sea decisivo o no. Golpea primero. Por lo demás, el pensamiento estratégico ruso recuerda mucho más a la base conceptual de las artes marciales orientales, es decir, explotar las fortalezas del oponente en su contra. Golpea el último.

Sólo esperemos que, al final, prevalezca la razón y que nunca sepamos cómo terminará este partido.

 

Notas:

[1] Esta expresión fue introducida, en el contexto corporativo, por Andrew S. Grove, presidente y director ejecutivo de Intel Corporation. Ver “Punto de inflexión” (https://www.ccrrc.org/wp-content/uploads/sites/24/2014/02/Inflection_Points_Italian_2007.pdf)

[2] “Un llamamiento a la acción: lecciones de Ucrania para las fuerzas futuras”, Katie Crombe y John A. Nagl, Parámetros (https://press.armywarcollege.edu/parameters/vol53/iss3/10/)

[3] “Estados Unidos no puede afrontar la derrota”, Michael Brenner, consortiumnews.com (https://consortiumnews.com/2023/09/21/us-cant-dealwith-defeat/)

[4] Esto también lo demuestra empíricamente la construcción de la llamada línea Surovikin, es decir, la serie de trincheras y fortificaciones, divididas en tres bandas sucesivas y dispuestas precisamente para proteger el corredor terrestre que conecta Crimea con las provincias anexadas a la Federación Rusa. Haberlo construido y haberlo defendido allí es una prueba más de que la estrategia rusa no prevé ir mucho más allá de la actual línea de contacto; de lo contrario, las fuerzas rusas habrían tenido todas las oportunidades para atacar, anticipándose a la contraofensiva ucraniana.

[5] “Estados Unidos no puede afrontar la derrota”, ibídem.

[6] Ibídem.

[7] Datos proporcionados por el Ministerio de Defensa ruso.

[8] Ver “Un plano inclinado”, Enrico Tomaselli, Target Metis (https://targetmetis.wordpress.com/2023/09/28/il-piano-inclinato/)

[9] “Un llamamiento a la acción: lecciones de Ucrania para las fuerzas futuras”, ibídem.

[10] También es interesante a este respecto una de las pocas informaciones –aunque anticuadas– disponibles sobre las simulaciones del conflicto de la OTAN, publicada por la revista polaca Polityka. Se refiere al desastroso resultado de uno de ellos, durante el cual » la simulación mostró que las tropas enemigas rodeaban Varsovia ya en el cuarto día del ejercicio». Aunque la revista culpa al comandante (el general Andrzejczak, jefe del Estado Mayor), la debacle fue absoluta. Véase “. KOMPROMITACJA! Polski general przegrał wojnę w cztery dni! Wojska wroga okrążyły Warszawę”, Polityka (https://polityka.se.pl/wiadomosci/polski-general-przegral-wojne-w-cztery-dni-wojska-wroga-okrazyly-warszawe-aa-s7Xu-F7f6-XuB9.html)

[11] “Un llamamiento a la acción: lecciones de Ucrania para las fuerzas futuras”, ibídem.

*(ntd) Guy Debord, de nombre completo Guy Ernest Debord (1931-1994) fue un filósofo, escritor y cineasta francés. Se consideraba ante todo como un estratega. Conceptualizó la noción sociopolítica de «espectáculo», desarrollada en su obra más conocida, La Sociedad del espectáculo (1967). Debord fue uno de los fundadores de la Internacional Letrista (1952-1957) y de la Internacional Situacionista (1957-1972). Dirigió la revista en francés de la Internacional Situacionista.

Fuente: https://www.sinistrainrete.info/geopolitica/26471-enrico-tomaselli-il-primo-e-l-ultimo.html 

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miércoles, 11 de octubre de 2023

El 12 de octubre celebrará 22.360,44 millones más de gasto militar aprobado por el Consejo de Ministros

 

 

El 12 de octubre celebrará 22.360,44 millones más de gasto militar aprobado por el Consejo de Ministros

 

TERCERAINFORMACION / 11.10.2023

Lo aprobado por procedimientos extraordinarios en lo que va de año excede en un 147’58% el presupuesto inicial del Ministerio de Defensa.

- Presupuesto para el Ministerio de Defensa en los PGE para 2023: 15.150’80 €. 
- Aprobaciones de gasto militar extraordinario en los Consejos de Ministros entre 1 de enero y 10 de octubre de 2023: 22.360’44 €.
- Diferencia porcentual de sobrepresupuesto: 147’58%.


En estos días previos a los fastos de la fiesta militar del 12 de octubre, con sus desfiles y demás actos de propaganda cacareados en todos los medios de comunicación, no está de más contabilizar el gasto extra que el patriótico gobierno progre ha aprobado en sucesivos consejos de ministros desde el 1 de enero hasta el pasado 10 de octubre.

Nada menos que 22.360,44 millones de eurazos para cebar el caldero de los ejércitos, del armamentismo y del negocio militar.

Se trata de dinero aprobado fuera del ya aprobado antes en el presupuesto. Una gran parte de este gasto, como he ido explicando en anteriores informaciones, se aprueba con cargo a presupuestos futuros y condicionando las decisiones que en un momento dado pudiera tomar un gobierno decente y dispuesto a cambiar el rumbo político del militarismo unánime en nuestra casta nuevo-vieja, que ha incorporado al sarao a una sedicente izquierda transformadora bien apegada a su tradición militarista más patética.

Aquí se puede consultar el cuadro íntegro de este gasto aprobado sin discrepancia por los consejos de ministros del PSOE-Unidas Podemos y sus socios amalgamados.

De modo que ya lo saben. Toda la estridencia de las trompetas, los tambores y las fanfarrias militares que atronarán el día 12 de octubre celebrará, entre otras muchas y tristes cuitas, la creciente militarización de los de arriba, mientras pasan soberanamente de las necesidades de los de abajo. Eso sí, contándonos, trola tras trola, lo mucho que se preocupan y comprometen por el bien común y por la paz.

Fuente: Grupo Tortuga

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Israel-Hamás, ¿de un falso statu quo a otro?

 

Eugenio García Gascón es un veterano periodista que ha cubierto la región de Israel y palestina durante veintinueve años. Sabe de qué habla.


Israel-Hamás, ¿de un falso statu quo a otro?

 

 

El Viejo Topo /11 octubre, 2023

 


El fulgurante ataque de Hamás contra Israel constituye un resonante cambio cualitativo respecto a lo visto hasta ahora. La organización de resistencia palestina que gobierna la Franja de Gaza ha matado a más de un centenar de israelíes y ha hecho prisioneros a decenas, entre soldados y civiles. Su liberación se negociará como un canje a cambio de millares de palestinos encarcelados en Israel, abordándose probablemente el levantamiento del bloqueo sobre la Franja.

El ataque del sábado de las Brigadas al-Qassam, el brazo armado de Hamás, no tiene precedentes y sin duda tendrá repercusiones en el cambiante statu quo reinante hasta ahora. Los milicianos han mostrado una avanzada capacidad que nadie les atribuía y que revela un notable desarrollo y creatividad en su potencia militar, lo que ha sorprendido a los responsables políticos y militares israelíes y a la población del estado judío.

En realidad es erróneo hablar de un statu quo en el conflicto entre Israel y los palestinos. Es cierto que las autoridades israelíes utilizan a menudo esa expresión, pero no es menos cierto que esas autoridades modifican el statu quo a diario, de una manera persistente y decisiva.

Por ejemplo, en relación con la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, donde en la antigüedad estuvo el templo judío y hoy están el Domo de la Roca y la mezquita al-Aqsa. De hecho, el detonante de esta guerra han sido precisamente las maniobras que realiza Israel para consolidar la ocupación de la Explanada, permitiendo que cada día entren en la zona cientos de judíos fanáticos que incluso practican ritos talmúdicos que graban y difunden en las redes sociales.

Con estas acciones se vulnera el statu quo que Israel asegura mantener mientras la comunidad occidental se lava las manos. En realidad, el statu quo cambia sin descanso y de un día a otro en favor de Israel. La dirección de Hamás ha dicho que el ataque de este sábado es precisamente una respuesta a lo que está ocurriendo en la Explanada de las Mezquitas.

Todavía es pronto para saber cómo incidirá el ataque sobre el cambiante statu quo, lo que dependerá de varios factores, principalmente de los intereses políticos del primer ministro Benjamín Netanyahu, quien está metido en un gran lío jurídico con la intención abierta de cambiar las atribuciones del Tribunal Supremo de manera que pueda escapar a las consecuencias negativas de su juicio por corrupción.

Vemos ahí también que, aunque Netanyahu asegura que quiere mantener el statu quo en relación con el equilibrio de poderes dentro de Israel, la realidad es que todo lo que hace va en dirección contraria, como también ocurre con las provocaciones en los lugares sagrados de Jerusalén.

Una posible consecuencia será que las facciones armadas palestinas que operan en Cisjordania, y que cuentan con numerosos seguidores, tendrán más fuerza a partir de ahora.

Aunque distintos factores alrededor de la crisis son susceptibles de incidir en su desarrollo, Netanyahu puede sentirse tentado de llevarla a sus extremos, especialmente si consideramos que en su gobierno no escasean los ministros extremadamente radicales. A día de hoy, sábado 7 de octubre, Israel no tiene todavía la sartén por el mango, de manera que mediante maniobras militares intentará revertir la situación.

El falso statu quo que reinaba hasta ahora, según el cual Israel hace lo que le da la gana, podría verse afectado por lo ocurrido el sábado. El mismo sábado Netanyahu proclamó que su país está metido en una guerra y no ante otra operación militar como las que se suceden periódicamente.

Hamás ha demostrado una gran capacidad militar que ha sorprendido a todos. Netanyahu puede sentirse presionado para liberar los prisioneros que ha tomado Hamás, es decir, ceder a un canje que no ha querido hacer en los últimos años con el puñado de rehenes que estaban en poder de Hamás desde hace tiempo.

Con decenas de israelíes muertos y prisioneros, la situación es distinta. Hamás probablemente tratará de levantar el bloqueo de la Franja y no cabe duda de que las autoridades israelíes tienen que resolver el problema en un corto periodo de tiempo, otra circunstancia que indica que el falso statu quo está cambiando.

https://globalter.com/israel-

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de Salvador López Arnal

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martes, 10 de octubre de 2023

Israel impone un “asedio total” a la población de la Franja de Gaza: No hay agua, ni alimentos, ni electricidad, ni combustibles

 



Israel impone un “asedio total” a la población de la Franja de Gaza: No hay agua, ni alimentos, ni electricidad, ni combustibles


Publicado el 10 de octubre de 2023 / Por Redacción Kaosenlared

 

Genocidio y Crímenes de guerra

En medio de una escalada de tensiones en Oriente Medio, Israel ha impuesto lo que describe como un “asedio total” a Gaza, cortando por completo el suministro de electricidad, agua, gas, alimentos y combustible a la región. Esta acción se produce en el contexto de una continua ofensiva militar del régimen israelí sobre Gaza, en medio de una creciente indiferencia internacional ante las bajas civiles y el impacto humanitario en la zona.

La respuesta militar israelí solo agudiza la crisis humanitaria en el territorio palestino.

Los ataques aéreos israelíes se han dirigido a áreas civiles, incluyendo colegios de la ONU, mezquitas y zonas residenciales, lo que ha resultado en informes de un alto número de víctimas civiles. Sin embargo, el Ejército de Israel no ha proporcionado una cifra oficial de víctimas en relación con estos bombardeos a los que considera en apariencia daños colaterales. Hay quienes piensan que forma parte del objetivo de exterminio sobre la población de la Franja .

Además de los ataques militares, las alarmas antiaéreas han sonado en Tel Aviv y Jerusalén, lo que indica una escalada en la confrontación. Israel ha afirmado que ha “recuperado el control” de las ciudades cercanas a Gaza y ha llamado a filas a 300,000 reservistas, en un movimiento que se considera el “reclutamiento más grande y rápido jamás realizado”. Esta información según han alertado algunas agencias internacionales no sería realmente así: aún habría integrantes del grupo armado palestino en territorio israelí, pero esto tampoco ha podido ser confirmado.

El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, ha anunciado la imposición de un “asedio total” a Gaza, que incluye la interrupción de los suministros básicos a la región, como electricidad, agua, gas, alimentos y combustible. Esto aumenta la presión sobre una región que está bajo bloqueo desde 2007.

“Ordené un asedio total sobre la Franja de Gaza. No habrá electricidad, ni alimentos, ni gas, todo está cerrado. Estamos luchando contra animales humanos y actuamos en consecuencia”, afirma abiertamente Yoav Gallant.

La población de la Franja de Gaza ha estado viviendo en una situación desesperada durante años, y los recientes ataques bélicos han agravado aún más su sufrimiento. Gaza es una de las áreas más densamente pobladas del mundo, con más de dos millones de habitantes en un territorio de apenas 365 kilómetros cuadrados. Esta densidad poblacional, combinada con el bloqueo israelí que ha estado en vigor desde 2007, ha creado condiciones de vida extremadamente precarias para los gazatíes.

El bloqueo impuesto a Gaza por Israel ha limitado severamente el acceso de la población a suministros esenciales, incluyendo alimentos, medicamentos, materiales de construcción y equipos médicos. Esto ha resultado en una grave escasez de recursos y servicios básicos, lo que hace que la población de Gaza dependa en gran medida de la ayuda humanitaria. Además, las restricciones de movimiento han impedido que muchos gazatíes salgan de la Franja, lo que limita sus oportunidades de educación y empleo.

La infraestructura en Gaza ha sido gravemente dañada por los conflictos anteriores, y la reciente escalada de violencia ha causado más destrucción. Los hospitales y clínicas se han visto abrumados por la afluencia de heridos, y la falta de suministros médicos adecuados ha agravado la crisis de atención médica. La escasez crónica de electricidad y agua ha afectado gravemente la calidad de vida de la población, y los cortes de energía prolongados han interrumpido la prestación de servicios esenciales, como la refrigeración de alimentos y la operación de equipos médicos.

La falta de empleo y oportunidades económicas ha llevado a altas tasas de desempleo y pobreza en Gaza. Las restricciones de movimiento también han dificultado que las personas busquen empleo fuera de la Franja. Los jóvenes gazatíes, en particular, enfrentan un futuro incierto y carecen de perspectivas para mejorar sus condiciones de vida.

La población de Gaza ha sufrido traumas psicológicos significativos debido a los ataques y conflictos recurrentes. Los niños y niñas de Gaza han crecido en un entorno marcado por la violencia y la inseguridad, lo que ha tenido un impacto devastador en su bienestar emocional y mental.

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Sobre el ataque de Hamás a Israel…

 

El ataque aparentemente por sorpresa de Hamás a civiles y militares israelíes –en territorio ocupado, no lo olvidemos– y su respuesta, además de conmocionarnos y devolvernos a tristes épocas pasadas, abre una serie de preguntas que precisan respuesta.


Sobre el ataque de Hamás a Israel…


Genís Plana

El Viejo Topo

10 octubre, 2023 

 


Mediante procedimientos de guerra asimétrica, y movilizando múltiples recursos (desde efectivos terrestres hasta paracaidistas en parapentes, pasando por drones que atacaron objetivos selectivos y una lluvia de cohetes que abrió amplias fisuras en la Cúpula de Hierro israelí), Hamás protagonizó, el pasado sábado 7 de octubre, un ataque relámpago sobre el sur de Israel, infiltrándose en ciudades y llegando a tomar instalaciones de seguridad israelíes.

Operación Tormenta Al-Aqsa. Se trata de una acometida insólita, tanto por su excelente planificación y ejecución, como por el elevado número de bajas mortales causadas. Sin contar otras nacionalidades, son más de 900 los israelíes muertos (personal militar, colonos, civiles…), y superan el centenar los rehenes (entre ellos oficiales del Ejército) custodiados por Hamás. La respuesta israelí, por su parte, ya se ha cobrado la vida de más de 700 palestinos (milicianos de Hamás y civiles), mientras que una última información habla de que Israel ya ha contabilizado los cadáveres de 1.500 combatientes palestinos. Son cifras que, por supuesto, aumentarán con el transcurrir de las horas.

Ante esta situación, podríamos hacernos algunas preguntas… ¿Por qué Israel no advirtió y se anticipó a este ataque? ¿No es el Mosad una agencia de inteligencia eficaz? Asimismo, siendo que la frontera entre Israel y Gaza es quizá la línea divisoria más caliente y militarizada del mundo, ¿por qué Israel no detectó la penetración de contingentes armados dentro de su perímetro fronterizo? ¿Por qué fallaron los sofisticados sistemas de alerta israelíes? ¿A qué se debe la aparente lentitud en la respuesta y neutralización de la fuerza de choque de los milicianos de Hamás?

Más cuestiones. ¿Ha contado Hamás con asesoramiento e instrucción de mandos militares de otro Estado? ¿Ha habido transferencias de equipo procedentes de un país aliado a la Causa Palestina? ¿El armamento utilizado procede, como afirman algunas voces, de esa parte del arsenal occidental enviado a Ucrania que ha acabado en el mercado negro? Si fuera el caso, ¿cómo se ha financiado la compra de ese armamento? ¿Es este ataque una respuesta desesperada al régimen de ocupación y apartheid implementado por Israel? ¿O prevé un alcance mayor, y busca escalar el conflicto implicando a otras potencias regionales?

Las tropas regulares israelíes han recuperado el control sobre las poblaciones en las que se han infiltrado los milicianos de Hamás. Los oficiales militares israelíes pretenden asegurar el control de la frontera como paso previo para lanzar una contraofensiva masiva. En este sentido, el Ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, ha ordenado “un asedio completo de la Franja de Gaza”. Y afirma: “No habrá electricidad, no habrá comida, no habrá combustible. Nada entrará y nada saldrá. Estamos luchando contra animales y actuaremos de manera acorde”.

Actualizamos. La aviación israelí está atacando objetivos de Gaza, y se espera una incursión sobre el terreno. El Gobierno liderado por Netanyahu ha movilizado a sus 300.000 reservistas. El secretario del gabinete israelí, Yossi Fuchs, manifestó que “la primera guerra de Gaza será también la última”. ¿Hasta qué punto será demoledor el castigo que pretende imponer Israel? ¿Israel piensa destruir Hamás o, lo que es distinto, piensa aniquilar a los más de 2 millones de gazatíes? Recordemos que desde 2007 la Franja de Gaza sufre un bloqueo terrestre, aéreo y marítimo.

¿Nos encontramos ante las puertas de una nueva Intifada o, siendo éste un punto de inflexión, se alterará el curso que durante las últimas décadas ha seguido el conflicto israelí-palestino? ¿Es este un conflicto que está condenado a enquistarse? ¿O incluso agravarse ante la hipotética reacción de otras milicias palestinas que operan en Cisjordania? No obstante, si lo miramos desde otro ángulo… ¿Podría cesar la ocupación sionista y disiparse el odio del pueblo palestino hacia Israel? ¿Sería posible recuperar los acuerdos de Oslo de 1993, y que Israel cumpliera las resoluciones de la ONU en materia de fronteras, asentamientos, refugiados, capitalidad…?

Así como los muyahidines afganos fueron la respuesta angloamericana a la Revolución de Saur liderada por Taraki, los Hermanos Musulmanes egipcios fueron aupados por el Reino Unido como contrapeso al socialismo panarabista de Gamal Abdel Nasser. Y como una escisión de esa hermandad islámica es que surgió Hamás. De igual manera, Hamás fue inicialmente apoyado por Israel con la intención de restarle apoyo social a los movimientos políticos, de corte secular e izquierdista, que integraban la OLP : la Organización para la Liberación de Palestina, entonces presidida por un Yasser Arafat fallecido por envenenamiento en 2004.

Quienes sean escépticos con respecto a lo que se acaba de afirmar pueden consultar el artículo de Andrew Higgins (“How Israel Helped to Spawn Hamas”, publicado en The Washington Post el 24 de enero de 2009), donde se recogen declaraciones de funcionarios israelíes. Pero no debiera causar sorpresa que el capitalismo angloamericano se haya apoyado en organizaciones islamistas incluso yihadistas como Hamás, a fin de combatir a los movimientos nacionalistas y revolucionarios que, frente al colonialismo europeo y al imperialismo estadounidense, podían aliarse con el bloque socialista.

Si hablamos de política, y en mayor medida de política internacional, no podemos confundir las alianzas con las amistades, pese a que algunas sean tan sólidas como la alianza estadounidense-israelí. Y de ahí se sigue que nuestros gobernantes europeos, bajo la férula de Washington, sean incapaces de pronunciarse al respecto del sufrimiento que Israel viene causándole a los palestinos (véase la base de datos de B’Tselem). El Estado de Sión se sabe con absoluta impunidad. Ante el ataque de Hamás, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirma “Israel tiene derecho a defenderse […]. La Unión Europea apoya a Israel”.

Ante lo cual, preguntémonos… ¿Por qué el invocado derecho a la resistencia incluye a Israel, al tiempo que excluye a Palestina? ¿Por qué la Unión Europea, así como sus países miembros, no condenan las violaciones de los Derechos Humanos perpetradas por Israel, ni exigen el cumplimiento de las numerosas resoluciones de la ONU sobre el conflicto árabe-israelí? ¿Por qué los palestinos deberían actuar conforme al Derecho Internacional si el Derecho Internacional se ha revelado inútil, no ya sólo para resolver el conflicto entre Israel y Palestina, sino, además, para impedir las muertes que regularmente las fuerzas israelíes causan entre la población civil palestina?

Y, aunque sea entre paréntesis, no está de más mencionar que Israel es ese Estado que le proporciona armamento a Marruecos, un país con aspiraciones declaradas sobre territorios españoles. De igual manera, Israel, además de reconocer formalmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, le ha proporcionado a Rabat el programa Pegasus con el que la inteligencia marroquí ha estado espiando al Gobierno de España, y lo mismo pretendió hacer con el Gobierno de Francia. Por cierto, España y Francia son miembros de la Unión Europea, pero quien manda en ella son los Estados Unidos.

A estas horas, la Armada de los Estados Unidos está trasladando hacia el Mediterráneo Oriental el Grupo de Ataque del Portaaviones USS Gerald R. Ford, compuesta por seis buques de guerra, y reforzando los escuadrones de aviones de combate con capacidad de operar en la región. Según el comunicado emitido por el Departamento de Defensa, se trata de una medida destinada a fortalecer las posiciones estadounidenses. El comunicado, firmado por el Secretario Lloyd Austin, finaliza subrayando el “apoyo férreo de Estados Unidos a las Fuerzas de Defensa de Israel y al pueblo israelí”.

¿Es necesario el respaldo militar estadounidense para que Israel disponga de capacidad de respuesta a posibles ataques, ahora desde el flanco norte, realizados por Hezbolá? ¿Necesita Israel de esta capacidad de disuasión para asegurarse de que Irán no asumirá la osadía de involucrarse en el conflicto? O, por el contrario, ¿cabría pensar que, con el pretexto del ataque de Hamás, Estados Unidos está movilizando una plataforma militar cuyos propósitos eventuales exceden el marco de seguridad israelí? ¿Nos hallamos en la antesala de un conflicto de gran envergadura en el inestable escenario geopolítico de Oriente Próximo? Y, de ser el caso, ¿podría pensarse como la aparición de una nueva caldera volcánica que expulsase la lava que ya se derrama en el este de Ucrania? ¿Y si acabase por producirse una erupción descontrolada?

Nos encontramos, ni qué decir tiene, ante más preguntas que respuestas. Seguiremos atentos. Y también seguiremos comprometidos, ya sea reprobando la ocupación sionista sobre territorios palestinos, ya sea condenando los abusos y crímenes de guerra vengan de donde vengan.

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lunes, 9 de octubre de 2023

Rusia: El agravamiento del conflicto entre Israel y Palestina demuestra que el ‘statu quo’ actual no es viable

 

Rusia: El agravamiento del conflicto entre Israel y Palestina demuestra que el ‘statu quo’ actual no es viable

 

Diario octubre / octubre 9, 2023

 

 El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, defendió que es necesario no solo detener urgentemente el derramamiento de sangre entre Israel y Palestina, sino también comenzar a buscar una solución pacífica.


Evgeny Biyatov / Sputnik


El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, discutió el giro sin precedentes en el conflicto palestino-israelí durante una reunión con el secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit, donde afirmó que la grave escalada del conflicto entre Israel y Palestina demuestra que el ‘statu quo’ actual no es viable,  informa TASS.

 

“Es necesario no solo detener urgentemente los combates, resolver el problema con los civiles, que en gran número se están convirtiendo en víctimas de la situación actual, sino también prestar especial atención a las razones por las que el problema palestino no puede encontrar una solución durante muchas décadas, a pesar de que existen decisiones directas, claras e inequívocas del Consejo de Seguridad de la ONU, acuerdos entre Israel y Palestina, incluidos los acuerdos de Oslo y Madrid, y, por supuesto, la Iniciativa de Paz Árabe”, señaló el ministro ruso.

Serguéi Lavrov también expresó que Rusia y los miembros de la Liga Árabe “pueden y deben contribuir a resolver los problemas, en primer lugar, poniendo fin al derramamiento de sangre, acabando con el sufrimiento de los civiles”.

“Estamos dispuestos a hacerlo junto con ustedes y junto con todos los demás países que están sinceramente interesados en establecer una paz sostenible en Oriente Próximo y en garantizar la seguridad de todos los países de la región sin excepción, incluido el Estado de Palestina, cuya creación exige (…) una decisión del Consejo de Seguridad [de la ONU]”, agregó.

FUENTE: actualidad.rt.com

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La llamada ‘comunidad internacional’ es cómplice del genocidio de Israel contra el pueblo palestino

 


La llamada ‘comunidad internacional’ es cómplice del genocidio de Israel contra el pueblo palestino


Publicado el 8 de octubre de 2023 / Por Redacción Kaosenlared

Cuando la resistencia palestina responde a las agresiones de las fuerzas ocupantes israelíes de su territorio, legítimamente e independientemente de la opinión que cada cual pueda tener de las organizaciones que están al frente, se les llama ‘terroristas’.  ¿’Terroristas’ quienes luchan contra una fuerza ocupante de su territorio, que practica un genocidio sistemático  contra una población, la palestina, que defiende como puede su tierra? ¿Quiénes son los terroristas? ¿Los ocupantes o los ocupados? Para EEUU y la pléyade de países europeos los terroristas son las víctimas y la violencia legítima es la del Estado de Israel.

Como se afirma desde “Palestina hoy’, la provocación israelí lleva más de 75 años y se manifiesta en un día a día humillante y violento desde 1948 con:

  • el inhumano bloqueo ilegal en la Franja de Gaza desde el 2007;
  • el sistema de apartheid (discriminación racial) contra los palestinos;
  • la limpieza étnica de cientos de pueblos y aldeas palestinas desde 1948;
  • el impedimento de millones de refugiados de retornar a sus hogares;
  • masacres y crímenes de lesa humanidad que han quedado impunes por décadas;
  • la expropiación constante de tierras y quema de cosechas;
  • el Muro que divide a comunidades enteras en Cisjordania;
  • los prisioneros políticos sin juicio, incluyendo menores de edad; -los ataques a sitios de culto, ONGs, escuelas, y centros culturales;

 

ÚLTIMAS NOTICIAS:

  • Israel combate a Hamas en el sur del país: hay cerca de mil muertos en la región. El Ejército israelí se enfrenta a milicianos de Hamas en ciudades del sur de país, luego del ataque sin precedentes del movimiento palestino. Israel se declaró en estado de guerra en forma oficial y reconoció que hay más de 100 israelíes secuestrados. También hay enfrentamientos con el grupo islamista libanés Hezbollah, lo que hace temer una expansión de las hostilidades. “Nos vengaremos con todas nuestras fuerzas”, advirtió el primer ministro Netanyahu.
  • El Ministerio de Salud en Gaza ha informado hace do horas que 413 civiles fueron asesinados, entre ellos 78 niños y 41 mujeres, y hay más de 2,300 heridos. Fuentes palestinas indican que se encuentran esperando la condena de la comunidad internacional por los 78 niños palestinos asesinados por Israel en las últimas 24 horas.
  • El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, ha confirmado este domingo 8, que Washington enviará ayuda a Netanyahu para sus operaciones en las zonas de “conflicto” con Hamás, tras haberles solicitado el régimen israelí aumentar significativamente el apoyo militar en la región.  En una entrevista concedida a la cadena  CNN, Blinken dijo que estaban analizando “solicitudes adicionales específicas” que han realizado los sionistas al verse sobrepasado en todo sentido por la Resistencia Palestina. En este contexto, el secretario ha señalado que la directriz del presidente Joe Biden, es la de asegurarse de que Washington proporcione al Régimen sionista “todo lo que necesite en este momento para hacer frente a Hamás”.

 



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El gigante danés Orsted registra pérdidas multimillonarias y pone en cuestión el futuro de la eólica marina a nivel internacional

 

El gigante danés Orsted registra pérdidas multimillonarias y pone en cuestión el futuro de la eólica marina a nivel internacional


Tercerainformacion / 09.10.2023

Los altos costes, la variabilidad política y regulatoria y el impacto ecosocial están siendo factores determinantes en la crisis en el sector de los proyectos offshore / Ian Paterson

 

La empresa acumula en 2023 históricas mermas que rozan el 40% con una importante corrección a la baja de sus previsiones de beneficios debido a las dudas sobre la rentabilidad de algunos de sus proyectos offshore en unos hechos que apuntan al pinchazo de la burbuja especulativa de este tipo de renovables. Tan solo en Estados Unidos, la multinacional ha perdido 2.000 millones de dólares.

La principal instaladora de parques eólicos marinos del mundo experimenta serios problemas y hace entrever que esta tecnología no es todo lo rentable que algunos esperaban. Los inversores tienen su parte de responsabilidad, pues una de las principales razones por las que los proyectos de energía eólica marina resultan poco atractivos es su alto costo inicial de desarrollo dado que este tipo de planes industriales implican una serie de desafíos de carácter técnico-logístico que hacen que los costos sean significativamente más altos que los proyectos terrestres (onshore). En cualquier caso, los problemas con la cadena de suministro y la subida de los tipos de interés han inflado los costes en un 30% tomando como referencia los niveles de 2019.

Otro factor que está contribuyendo a las multimillonarias pérdidas económicas de Orsted y otras empresas del sector son los problemas técnicos y de mantenimiento porque las turbinas eólicas marinas están expuestas a condiciones ambientales extremas como fuertes vientos, salinidad y corrosión, todos ellos condicionantes que limitan la eficiencia y la vida útil de los aerogeneradores, que requieren un mantenimiento y reemplazo frecuentes en comparación con los terrestres, lo que también requiere una mayor cantidad de recursos disponibles.

Según los datos aportados por la consultora Wood Mackenzie, y que recoge el portal Energías Renovables el problema radica, ante todo, en la inversión, ya que a nivel mundial la posibilidad de alcanzar la instalación anual de 80 gigavatios de eólica marina requeriría más de 100.000 millones de dólares por ejercicio, lo que directamente se antoja como «imposible» teniendo en cuenta los bajos márgenes existentes y la incertidumbre sobre el calendario de proyectos.

Porque de hecho, la incertidumbre regulatoria y política también es otra de las claves, sobre todo valorando que las políticas energéticas y las regulaciones varían de un país a otro, lo que puede afectar a los incentivos financieros y a los márgenes derivados de la generación de energía renovable. Además, los cambios puntuales y repentinos en las políticas y los subsidios pueden afectar a la rentabilidad de los proyectos y dificultar su planificación a largo plazo, con procesos de permisos y licencias que pueden complicarse y alargarse en el tiempo, lo que agrega un coste adicional a este tipo de iniciativas empresariales.

Por último, los factores geográficos, climáticos y de manera especial los socioambientales también influyen sobremanera en la rentabilidad de los planes de eólica marina. Por supuesto, no todos los lugares son adecuados para la instalación de proyectos offshore pues algunas zonas pueden tener vientos inconsistentes o condiciones marinas demasiado adversas, lo que afecta a la eficiencia y producción del recurso energético. Pero más allá de su rentabilidad está el impacto ambiental y social de los mismos.

En este sentido, el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) ha advertido en su último informe que «no se han evaluado adecuadamente los efectos medioambientales y socioeconómicos de la rápida expansión prevista» de estos sistemas de generación eléctrica .

Para el TCE el auge de las renovables marinas y especialmente de la eólica, que es que se está instalando a nivel mayoritario, plantea un «dilema ecológico» pues, de una parte, esta fuente es importante para la transición ecológica de la UE, pero su desarrollo «puede dañar el medio marino». Por eso, «aunque la estrategia de la UE trata de reconciliarla con la biodiversidad», consideran que la Comisión «no ha valorado sus posibles consecuencias medioambientales», tales como el desplazamiento de especies y los cambios estructurales de las poblaciones, la disponibilidad de alimentos o los patrones de migración, por citar solo algunos ejemplos. En general, alerta el Tribunal, «los auditores temen que la expansión por Europa de la energía renovable marina sea perjudicial para el medio marino, tanto por debajo como por encima del nivel del mar».

En la misma línea ha llegado la advertencia de la comunidad científica o de instituciones de referencia como la Fundación Cousteau. Un reciente estudio científico realizado por un equipo interdisciplinar de cuatro universidades y el ICM-CSIC apela al Principio de Precaución y recomienda excluir la eólica marina de la Red Natura y las áreas protegidas.

La Fundación Cousteau también ha alertado que este tipo de proyectos no están exentos de tener impactos negativos sobre el medioambiente apuntando a diferentes estudios que alertan, entre otros factores, de «la posible pérdida de biodiversidad, la destrucción de los hábitats, el aumento de contaminantes y la proliferación de especies invasoras en los ecosistemas marinos durante las fases de construcción, operación y desmantelamiento de los parques eólicos».

Luego, por supuesto, están las comunidades afectadas, pues la eólica marina ha desatado un rechazo social sin precedentes en áreas litorales de todo el mundo. A nivel estatal, entidades como la Plataforma Stop Macroparc Eòlic Marí o Salvem l’Empordà, que luchan contra la instalación de megaproyectos en la Costa de Girona, o grupos como Stop Parque Eólico Mar de Ágata en Almería, o en el noroeste la Sociedade Galega de Historia Natural, la Asociación de Defensa Ambiental Salvemos Cabana o la Federación Ecoloxista Galega también han alzado la voz contra este tipo de instalaciones industriales. «No se puede pretender solucionar un problema como el cambio climático provocando otros a la misma escala, con impactos inasumibles sobre los ecosistemas marinos y las actividades económicas con una industria que por otra parte necesita de los combustibles fósiles y materiales no reciclables para su funcionamiento y construcción» -critican-.

Para los miles de familias que dependen de la actividad pesquera tradicional en la zona cantábrica, el Mediterráneo, Andalucía o Canarias, por su parte, la lucha contra la eólica marina es una batalla por la supervivencia al considerar que los proyectos offshore en las zonas planteadas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) «no con compatibles con los usos existentes» ni, en casos como el del norte de la península ibérica, «con la escasa plataforma continental» que «difiere totalmente» de otras zonas donde se ha implantado la eólica marina como el Mar del Morte o el Mar Báltico. A su juicio, la implantación de este tipo de proyectos tal como se ha diseñado en los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) «puede afectar muy negativamente a la riqueza biológica de una zona privilegiada que sostiene la actividad pesquera sostenible y decenas de miles de puestos de trabajo directos e indirectos, proporcionando además alimento de calidad a la población», razón por la que han elevado el caso al Tribunal Supremo con el respaldo de expertos en ordenación marina de la Universidade da Coruña (UDC).

En conclusión, son muchos los factores que desafían la rentabilidad y por ende la viabilidad de los proyectos de eólica marina, aquejados de un alto coste de inversión, problemas técnicos y de mantenimiento, alto nivel de incertidumbre política y otros parámetros de índole ecosocial lo que apunta a que la burbuja de los proyectos offshore a nivel internacional podría estar tocando a su fin.

Fuente: rebeldes.info

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Guerra y paz híbridas

 

Todas las guerras se acaban, siempre se alcanza la paz. ¿Siempre? Tal vez sí cuando la guerra es convencional, pero es mucho más difícil si se trata de una guerra híbrida. Y parece claro que esa forma de guerra va a permanecer mucho tiempo entre nosotros. Todas las guerras se acaban, siempre se alcanza la paz. ¿Siempre? Tal vez sí cuando la guerra es convencional, pero es mucho más difícil si se trata de una guerra híbrida. Y parece claro que esa forma de guerra va a permanecer mucho tiempo entre nosotros.


Guerra y paz híbridas

 

Iván Timofeev

EL viejo Topo

9 octubre, 2023 

 


Durante la última década el concepto de guerra híbrida se ha consolidado en la retórica política en Occidente y en Rusia. Los expertos rusos han señalado con razón la imprecisión del concepto, su intersección con otros conceptos (como el de guerras irregulares), así como la débil base científica. Sin embargo, el uso generalizado del término difícilmente puede llamarse accidental. Hay claras lagunas en el aparato conceptual de la analítica internacional: las nuevas realidades de las relaciones internacionales no se describen adecuadamente con los conceptos existentes. La rápida propagación de la noción de guerra híbrida ha sido una reacción espontánea a tales brechas, mientras que el concepto realmente padece una excesiva confusión. Es más adecuado para el periodismo que para la ciencia. Sin embargo, los fenómenos que abarca el concepto de guerra híbrida requieren una reflexión y un estudio más riguroso de este concepto. También es apropiado preguntarse sobre el concepto opuesto, la paz híbrida. Si hay una guerra híbrida, ¿es posible transformarla en una paz híbrida? ¿Es la diplomacia moderna capaz de negociar una paz híbrida y alcanzar acuerdos sostenibles para poner fin a las guerras híbridas?

Resumiendo las muchas interpretaciones, se pueden señalar un par de características comunes atribuidas al fenómeno de la guerra híbrida. La primera característica es la presencia de un conflicto entre Estados, en el que una parte intenta imponer su voluntad a la otra, obligarla a cumplir ciertos requisitos, infligirle daños o lograr un cambio en su política exterior e interior. La segunda característica es el uso de métodos no militares para ganar el conflicto. Por una u otra razón, el uso directo de la fuerza militar para resolver un conflicto hasta cierto punto se considera arriesgado. Por lo tanto, los oponentes están tratando de imponer su voluntad usando otros medios. El conjunto de tales medios es extremadamente amplio. Pueden estar relacionados con la esfera militar e incluir, por ejemplo, la asistencia militar a países, grupos, rebeldes, insurgentes, etc., así como su entrenamiento, financiación, suministro, etc. Al mismo tiempo, muchos otros medios de guerra híbrida no están relacionados con la lucha armada. Entre ellos se encuentran las sanciones económicas, las campañas de información y propaganda (incluida la difusión de información falsa), el soborno de fuerzas y movimientos políticos, la organización de protestas, así como la recopilación y posterior utilización de información de diversos tipos y de diversas fuentes con fines hostiles. Hoy en día, el creciente uso de la inteligencia artificial en las redes sociales se suma a este conjunto. La lista de métodos aplicados y sus combinaciones es abierta y sigue creciendo.

También es importante señalar que la conducción de la guerra y su coordinación no están necesariamente centralizadas. Sus elementos individuales pueden tener control vertical con un solo centro que traslada las soluciones a la escalera de control. Pero muchos otros pueden ser generados desde abajo. Por ejemplo, la generación de contenidos puede llevarse a cabo a nivel de base con toda sinceridad y sin ningún orden político. Basta con que el centro condicional reconozca la actividad, no interfiera en ella y, si es necesario, la apoye y la dirija. Las formas descentralizadas centradas en la red para conducir la guerra híbrida se combinan extrañamente con los intentos de operaciones centralizadas.

El desarrollo de herramientas de guerra híbrida se vio facilitado por los cambios estructurales en las relaciones internacionales modernas. Entre estos cambios se encuentra el surgimiento de redes densas de interdependencia, que se basan en ciertos bienes globales: servicios financieros, redes sociales, servicios digitales, cadenas de valor, relaciones laborales, etc. En tales redes se forman nodos críticos, vinculados a proveedores de bienes globales. La mayoría de estos proveedores, debido a una serie de circunstancias, se originaron en países occidentales. Poco a poco, los Estados Unidos y otros estados comenzaron a entender el uso político de tales nodos críticos. Los investigadores estadounidenses Henry Farrell y Abraham L. Newman indican que los servicios individuales pueden ser utilizados para recopilar grandes cantidades de información (por ejemplo, información sobre los usuarios de redes sociales, su actividad y conexiones, datos de transacciones bancarias, etc.). Además, la exclusión de tales beneficios también puede utilizarse como instrumento de poder político. El ejemplo más llamativo es el de bloquear las sanciones financieras, cuando ciertas personas en un país hostil pueden verse privadas de la posibilidad de realizar transacciones bancarias regulares.

 

EL CONFLICTO ENTRE RUSIA Y OCCIDENTE, que se intensificó en el contexto de la crisis ucraniana en 2014 y rápidamente ganó impulso después del inicio de la operación militar especial en 2022, tiene todos los signos de una guerra híbrida, y las partes se han estado acusando durante mucho tiempo de desatarla. La parte rusa se centra en la asistencia militar a gran escala a Ucrania, la propaganda antirrusa activa en los medios de comunicación mundiales occidentales, los intentos de manipular la opinión pública, incitar y dirigir las protestas sociales, contribuir directa o indirectamente al cambio de sistemas en los países vecinos, así como en la propia Rusia, el uso de sanciones unilaterales, la persecución de rusos en el extranjero, la promoción de pseudovalores, el ataque a la Iglesia ortodoxa, etc.

Las fuentes occidentales se centran en la interferencia en las elecciones, la eliminación de ciertas personas hostiles a Rusia, la interferencia en las reformas democráticas, la manipulación de los precios de las materias primas y otros productos, las restricciones económicas informales, la promoción de narrativas hostiles a Occidente a través de la radiodifusión rusa en el extranjero, el apoyo a ciertas fuerzas políticas, el uso de las instituciones de la iglesia para promover sus intereses, etc. Hay un antagonismo mutuo y una rivalidad feroz en varios campos.

¿Puede considerarse excepcional la guerra híbrida entre Rusia y Occidente? No, no puede. Hoy vemos un aumento en la rivalidad híbrida entre China y Estados Unidos. A nivel regional, hay muchas guerras híbridas –en el Transcáucaso, el Medio Oriente, América Latina, África y Asia. Históricamente, la guerra híbrida tampoco es un fenómeno nuevo. La Guerra Fría estuvo acompañada de una confrontación a gran escala en las esferas de la información y la economía. Lo mismo ocurre con muchos conflictos anteriores. Hoy, sin embargo, las guerras híbridas están adquiriendo una nueva calidad dada la interdependencia sin precedentes, el desarrollo de la tecnología de la información, las herramientas de control social y otros factores.

Además, las guerras híbridas, o al menos las operaciones híbridas, son posibles incluso entre aliados. Por ejemplo, los EE.UU. y Turquía son aliados de la OTAN. Sin embargo, Washington utiliza sanciones económicas contra Ankara, personas y organizaciones turcas, y apoya a fuerzas antiturcas. De vez en cuando se producen escándalos relacionados con las escuchas telefónicas secretas de los líderes de los países aliados. Las elecciones democráticas se ven eclipsadas por la tácita participación de agencias de inteligencia, grupos de presión, comunidades étnicas, etc. Está claro que la intensidad de tales operaciones contra aliados es menor que contra rivales. Pero su misma existencia sugiere que las herramientas de poder y coerción se utilizan contra los enemigos así como contra los amigos. En el segundo caso, pueden ser incluso más eficaces. A finales de la década de 1990, Daniel Drezner, el conocido investigador de la política de sanciones, mostró este patrón sobre el material empírico, llamándolo la «paradoja de las sanciones».

El uso generalizado de herramientas de guerra híbrida en las relaciones internacionales modernas nos lleva de vuelta a la máxima clásica de Thomas Hobbes de que las relaciones entre Estados están condenadas a la anarquía. El estado de paz es temporal, y en cualquier momento puede convertirse en un estado de guerra. Las realidades modernas sugieren que la ausencia de lucha armada puede combinarse con una confrontación híbrida permanente. Es decir, la anarquía va mucho más allá y más profundo de lo que observaron los teóricos políticos clásicos.

El problema práctico clave de la guerra híbrida es que es extremadamente difícil de controlar a través de medios diplomáticos convencionales. Puede detener la lucha armada concluyendo una tregua o un acuerdo de paz. Pero, ¿cómo pueden dos partes beligerantes ponerse de acuerdo sobre el fin de una guerra híbrida? Incluso si asumimos que los gobiernos están de acuerdo entre sí en que los medios de comunicación, las instituciones y los grupos bajo su control detendrán las hostilidades, ¿serán capaces de controlar la actividad de quienes llevan a cabo su lucha de manera descentralizada? Por ejemplo, Rusia y Estados Unidos pusieron fin a la Guerra Fría, pero ya en la década de 1990, a pesar de las relaciones positivas entre gobiernos, medios individuales y organizaciones públicas, por iniciativa propia, llevaron a cabo actividades hostiles. Después de que el ambiente político cambió, sus servicios e impulsos recibieron una demanda política. En otras palabras, los gobiernos pueden detener lo que pueden controlar y silenciar lo que pueden poner en sus manos. La pregunta es, ¿qué tan omnipotentes son las instituciones estatales?

Otro problema es que incluso en las zonas de guerra híbrida controladas por el gobierno, prácticamente no hay experiencia diplomática de acordar poner fin a esa confrontación. Varios instrumentos tienen su propia inercia. Parece que es bastante fácil ponerse de acuerdo sobre el levantamiento de las sanciones económicas. Pero en la práctica, el levantamiento de las sanciones es mucho más difícil que imponerlas. Por ejemplo, Estados Unidos es el principal iniciador de sanciones. Durante el último siglo, Washington ha introducido más que todos los demás países y organizaciones internacionales juntos. El presidente de los Estados Unidos puede cancelar sus órdenes ejecutivas sobre sanciones. Pero está significativamente limitado en el levantamiento de las sanciones que están fijadas en las leyes adoptadas por el Congreso. Tales rasgos institucionales se convirtieron en una de las razones de la interrupción de la implementación del acuerdo nuclear iraní, cuando un oponente del acuerdo, Donald Trump, simplemente abandonó las decisiones de su partidario, Barack Obama, utilizando las posibilidades de la legislación de sanciones. Una serie de sanciones contra Rusia también están fijadas por ley y no pueden ser levantadas por una simple decisión del presidente. Es decir, incluso en un ámbito tan relativamente formalizado como las sanciones, la estabilidad de cualquier acuerdo plantea grandes interrogantes. ¿Qué podemos decir de una tregua o paz en los medios de comunicación, las redes sociales, los movimientos sociales y otras áreas de confrontación híbrida?

El principal problema de la guerra híbrida es que es fácil comenzar y aún más fácil acelerar su impulso. Detenerlo es extremadamente difícil, si no imposible. Por otra parte, una guerra híbrida humeante y autosostenible bien puede devaluar los acuerdos políticos y los esfuerzos diplomáticos. La terminación de las guerras híbridas y su transformación en una paz híbrida es el problema fundamental de la diplomacia moderna. Muchos de los instrumentos diplomáticos habituales simplemente no están adaptados a su solución. Además, los propios diplomáticos se convierten en herramientas de guerra híbrida, pero no tienen las herramientas para ponerle fin, incluso si tienen tal deseo o la voluntad política para hacerlo. El desarrollo de instrumentos diplomáticos para lograr la paz en una guerra híbrida no es una tarea trivial. En cierta medida, el futuro de la diplomacia como institución depende de su decisión. Si los diplomáticos no encuentran formas y herramientas para convertir una guerra híbrida en paz, corren el riesgo de menoscabar sus posiciones de negociación, encontrar compromisos, resolver los problemas existentes, minimizar el número de enemigos y lograr la paz en interés de su país.

Fuente : https://valdaiclub.com/a/highlights/hybrid-war-and-hybrid-peace/

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