jueves, 21 de septiembre de 2023

CNC. Enfrentar la ideología de la impotencia y reconstruir la fuerza organizada de la clase obrera

 

CNC. Enfrentar la ideología de la impotencia y reconstruir la fuerza organizada de la clase obrera

 

INSURGENTE.ORG / 21.09.2023

 



 

Informe político de la Coordinación de Núcleos Comunistas. Septiembre 2023

Introducción.

 

Ahora que la burguesía y el imperialismo se preparan para llevar a cabo las mayores embestidas contra la clase obrera con un nivel de destrucción de sus condiciones de vida y de trabajo correspondiente a las dimensiones de la gigantesca crisis capitalista, el grado de conciencia y organización del proletariado se sitúa en los niveles más bajos de hace décadas.

La derrota de las revoluciones socialistas que jalonaron el siglo XX – salvando la excepción cubana y en parte la revolucion china – cuyo paradigma es el hundimiento de la URSS a principio de la década de los noventa, culmina el ya avanzado desmantelamiento ideológico, político y organizativo de los principales partidos comunistas. Esta derrota es una enorme losa que las organizaciones marxistas revolucionarias aún no hemos conseguido superar.

Sus consecuencias en el plano político han permitido el surgimiento de fuerzas nacidas al calor del malestar social ante los ataques contra la clase obrera con los que la burguesía hacía frente a los diferentes estallidos de las crisis. Estas organizaciones cuyos ejemplos más significativos han sido Izquierda Unida, Syriza, Podemos y Sumar, incluyendo también a las izquierdas independentistas institucionales, pretendían ofrecer “soluciones” sin confrontar, ni con el capitalismo, ni con sus estructuras políticas, culturales y militares: la UE, la OTAN, la OMS y la UNESCO.

Sus efímeros éxitos electorales, canalizando hacia las instituciones el descontento popular y utilizando un lenguaje aparentemente radical, al tiempo que han desmantelado movimientos que tenían algún atisbo de confrontación con la UE – como las Marchas de la Dignidad – han dejado tras de sí un profundo sentimiento de derrota e impotencia.

Este largo proceso tuvo su punto de inflexión en el Estado español con la entrega del PCE a los aparatos de poder durante la Transición, que se puede calificar de traición sin paliativos a la lucha de la clase obrera y del pueblo durante los años de la dictadura, traición profundizada con los pactos de la Moncloa. Este largo proceso tuvo como consecuencia la destrucción o el aislamiento de los diferentes movimientos de lucha, así como la desaparición de las organizaciones que la cuestionaron y que se consumó con la derrota del MLNV.

El movimiento obrero, a pesar de la fuerza con que sacudió las estructuras políticas de la Dictadura y de las importantes y heroicas huelgas posteriores, se ha ido desmoronando ante la sistemática traición de los aparatos sindicales de CC.OO y UGT. Por otra parte, el llamado sindicalismo alternativo no ha sido capaz de revertir esta situación debido a su dispersión y, sobre todo, por la falta de una organización sindical de clase que asumiera una dirección política e ideológica de clara confrontación con el sistema. En consecuencia, la asunción del sentimiento de derrota e impotencia se ha extendido como un cáncer, alimentado con el borrado sistemático de la memoria histórica y la correspondiente ruptura del hilo rojo de la continuidad de las luchas obreras. El resultado ha sido la desarticulación, el aislamiento de cada confrontación con la patronal y la pérdida de la conciencia de clase del proletariado, que se expresa en la sensación de inutilidad de la lucha y la pérdida de conceptos básicos de solidaridad, internacionalismo y resistencia.

El discurso político de la vieja-nueva izquierda, sustentado sobre ideas pretendidamente rompedoras como “Somos el 99%”, la sociedad se divide en “la casta y los de abajo”, “los ricos y la pobreza energética, habitacional, educativa, sanitaria, cultural, etc”, “no hay poder, sino poderes”, ha favorecido que cada movimiento social quedase aislado en sus reivindicaciones, pretendiendo conseguirlas de los gobiernos mediante reformas institucionales. Es el resultado de la instauración de un pensamiento débil, que bloquea la capacidad de los explotados de entender las raíces de la opresión, y por tanto de organizarse para extirparlas.

En los momentos actuales, la presión de los aparatos mediáticos e ideológicos de la burguesía ha aumentado enormemente su eficacia para implantar de forma generalizada su filosofía individualista e insolidaria y, sobre todo, de inocular en las mentes de la clase obrera la imposibilidad de construir una alternativa al capitalismo.

La enorme violencia cotidiana del capitalismo sobre las trabajadoras y los trabajadores y del imperialismo sobre los pueblos, es la que corresponde al ataque general de la burguesía contra la clase obrera para implementar sus soluciones a la crisis y conjurar posibles estallidos de rebelión.

El experimento de control social que supuso la pandemia Covid, ha permitido comprobar a la oligarquía la eficacia de la instauración del terror y de mecanismos de excepción que, sin tener que recurrir a un golpe fascista o a una situación de guerra, transcurrió sin apenas respuesta, en la medida en que su discurso fue aceptado sin reservas por todo tipo de organizaciones, incluidas las de la “izquierda”. Una vez comprobada la eficacia del control social impuesto desde las instituciones y los medios de comunicación, cualquier discurso implantado desde el poder tenía garantizado el éxito.

Esta violencia se impone mediante la ideología – la ideología dominante es la ideología de las clases dominantes – y si fracasa, con la represión o la guerra.

Probablemente el mejor ejemplo de las dimensiones de la derrota ideológica y política de las posiciones de clase es la enorme debilidad de la respuesta popular frente al imperialismo y el fascismo. La guerra de la OTAN, ahora contra Rusia y la que se prepara contra China, apoyando y armando a fuerzas fascistas, utilizando mecanismos de censura y de represión probados durante la pandemia Covid y propios del fascismo, desmantelando industrias y producciones agrícolas y ganaderas con el dogma del “cambio climático”, imponiendo gastos militares desmesurados mientras la pobreza se extiende entre la clase obrera, está llevándose a cabo sin que, por ahora, haya movimientos que correspondan, ni de lejos, a las dimensiones de la dictadura de la burguesía.

La confusión entre las organizaciones de izquierda, la penetración de análisis que, como en ataques imperialistas anteriores (Iraq, Yugoslavia, Afganistán, Libia o Siria) equiparan al agresor con el agredido o, como ahora, califican la guerra de la OTAN contra Rusia de “guerra interimperialista”, contribuyen decisivamente a debilitar la respuesta antiimperialista.

La fragmentación del análisis de la realidad, es decir, la incomprensión de la unidad general de la ofensiva del capital contra la clase obrera y las clases populares en sus diferentes manifestaciones y ropajes justificatorios (Deuda, pandemias, cambio climático, guerra, etc), impide entender el capitalismo como realidad histórica y articulada de relaciones sociales y es la legitimación de la impotencia política.

La ausencia de la fuerza efectiva de la clase obrera, la inexistencia del partido comunista, y de su capacidad para identificar la ofensiva general del capitalismo y del imperialismo contra el proletariado y los pueblos, impide comprender la unidad orgánica en todas sus manifestaciones ideológicas, políticas, culturales, económicas y militares. La construcción del partido comunista, de su potencia ideológica y política para infundir en la clase obrera y en el movimiento popular la necesidad ineludible de enfrentar la barbarie que el capitalismo y el imperialismo supone, es determinante para evitar una derrota de dimensiones semejantes a las que pudo representar el nazismo y que fue conjurada fundamentalmente por el comunismo. En este camino está la recuperación de la dignidad y del orgullo de clase, así como la reconstrucción de la cultura proletaria.

La lucha, hoy como entonces es internacional, pero las tareas primarias nos conciernen a cada destacamento entre nuestra clase y en nuestros pueblos.

I. El imprescindible análisis global de la ofensiva capitalista sobre la clase obrera.

Esa ofensiva ideológica latente, insidiosa y cotidiana en situaciones de relativa calma, estalla y se impone con fuerza brutal en momentos de crisis.

Al objetivo de realizar el estallido controlado de la gigantesca crisis del capitalismo y de comprobar hasta dónde le fue posible llevar a cabo medidas represivas de control de las poblaciones a gran escala, respondió la gestión de la pandemia Covid. El ataque puesto en escena de forma inaugural y con toda su crudeza a partir de marzo de 2020i fue llevado a cabo mediante el terror, auténticamente terrorismo de Estado, y aceptado pasiva y dócilmente por una clase que había perdido hacía tiempo su identidad y su independencia frente a la burguesía y a sus representantes políticos.

Muy pocas organizaciones revolucionarias nos atrevimos a levantar la voz, arrostrando, no sólo la descalificación desde el poder, sino también la de quienes – desde la izquierda – se erigieron en “martillo de herejes”.

La pandemia pasó, por ahora, pero todos los mecanismos de control persisten y están bien engrasados. Porque el objetivo no era el Covid, era la clase obrera; era dominar la capacidad de respuesta popular cuando las consecuencias de la destrucción y de la guerra se hicieran insoportables y se produjeran rebeliones.

La concentración y centralización de poder en el imperialismo, no es sólo económica o militar. Incluye el control de los aparatos ideológicos, culturales, educativos y sanitarios, y especialmente de los medios de comunicación. Esa base material, bien engrasada con los sobornos correspondientes y que había ido gestándose durante décadas, permite instaurar el más férreo control global sobre la información y la implantación general de la censura (el Foro contra la Desinformación presidido por el general Ballesterosii, la Ley de Servicios Digitales de la UEiii, ya en vigor, o la Ley de Seguridad Ciudadana Nacionaliv, en tramitación parlamentaria).

Hoy el hundimiento de la economía, sobre todo en la UE es una realidad inocultable. Las ingentes cantidades de dinero inyectadas a las grandes empresas y a los bancos, que, una vez más, tendremos que pagar nosotros, han tenido el mismo efecto que poner una transfusión de sangre a un agonizante, un cambio de color transitorio.

A los elementos estructurales de la crisis que Marx describió y que determinan, tanto que las crisis sean cada vez de mayores proporcionesv, como la naturaleza terminal, finita, del capitalismo, se han añadido decisiones políticas que han acelerado y profundizado la recesión en la UE.

Hoy es evidente que la práctica totalidad de los gobiernos de la UE y, desde luego, la Comisión Europea, han tomado y están tomando medidas que responden a los intereses y a los dictados de EE.UU y que están hundiendo la economía productiva europea, con la correspondiente destrucción de puestos de trabajo y de las condiciones de vida de la clase obrera. Entre ellas destacamos: las sanciones-boomerang a Rusia y a China que han estrangulado las relaciones económicas y comerciales de la UE con sus principales socios, el déficit de determinados insumos industriales o agrícolas, la voladura del Nord Stream 2 y la obligatoriedad de comprar el gas a EE.UU un 40% más caro, el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara y el encarecimiento en un 70% del gas argelino, el aumento espectacular de los gastos militares impuesto por la OTAN y aplicado dócilmente por los gobiernos, etc.

A estas medidas hay que añadir la subida, ya sin precedentes, de los tipos de interés aplicados por la UE, “para controlar la inflación”.

Una inflación que ha disparado los precios de productos de primera necesidad, reduciendo drásticamente la capacidad adquisitiva de salarios y pensiones, y que, según el FMI, se debe casi exclusivamente al aumento de los beneficios empresariales, como muestra el siguiente gráfico.


La gigantesca subida de los tipos de interés decidida por el BCE, representante directo de los intereses de la oligarquía europea, ha tenido como consecuencia:

§  Decenas de miles de familias desahuciadas por sus acreedores, los bancos, apoyados por jueces y policías, al no poder pagar sus hipotecas.

§  La ruina de muchas pequeñas y medianas empresas, así como de autónomos, que lograron sobrevivir a la enorme destrucción de la pandemia, y que ahora no pueden pagar sus créditos.

§  El aumento espectacular de los beneficios de los grandes bancos, que tras incrementos récord en los años 2021 y 2022, han tenido un crecimiento del 20% en el primer semestre de 2023. Bancos rescatados en 2011 con decenas de miles de millones de dinero público, de los que no devolvieron ni un euro, y que siguen recibiendo Fondos europeos, también dinero público que no devolverán, y que pagaremos como Deuda.

Medidas ampliamente publicitadas como el abaratamiento de los transportes, la limitación al precio de los alquileres, al coste del gas natural o la ayuda de 200 euros a las familias con menos recursos, que permiten dar la imagen de un gobierno benefactor con los sectores de la población más pobres, no llegan a ocultar una realidad sangrante: alrededor de 9.676.000 personas viven en pobreza, con ingresos inferiores a 10.088 € anuales por unidad de consumo (841 € al mes)vi

II. La guerra y la militarización de la sociedad.

En un escenario de profunda crisis del imperialismo anglosajón, la única victoria que puede exhibir es su dominación de la Unión Europea con un auge generalizado del fascismo. Siguiendo la línea ininterrumpida desde el final de la II Guerra Mundial de la colaboración directa de la CIA y de la OTAN con los restos del nazismo en países europeos, sobre todo del Este, en asesinatos y atentados terroristas, el ascenso del fascismo en Europa está íntimamente relacionado y depende del apoyo del imperialismo, con mención especial a los gobiernos europeosvii.

El blanqueo y la normalización del nazismo en Europa, con la impronta incluida de la rusofobia, está siendo ejecutada por unos estados europeos que se han sometido sin resistencia – al igual que en la II Guerra Mundial – a la potencia imperial, arrumbando rápidamente en el basurero de la historia todos sus discursos sobre democracia, derechos y libertades.

La dominación económica y militar de Europa por EE.UU sustentada sobre la OTAN – la UE no tiene ejército propio – es una pieza fundamental para la consecución del control de Eurasia, su objetivo estratégico central, es decir, primero Rusia, y después China.

Independientemente de cuándo y cómo se produzca el final de la guerra en Ucrania, el imperialismo ha emprendido una guerra larga cuyo objetivo fundamental es China. Corea del Sur y Taiwan jugarán entonces el mismo papel que Ucrania ahora.

El imperialismo anglosajón que representa, hoy por hoy sin oposición relevante, los intereses de la oligarquía euro-estadounidense, tiene ante sí dos grandes retos:

§  Afrontar la destrucción de capital y de mano de obra, con los recursos científico-técnicos que le proporciona la cuarta revolución industrial, sin provocar rebeliones obreras y populares en cascada.

§  Impedir que China desbanque a EE.UU como primera potencia mundial.

La estrategia que el Foro Económico Mundial definió de forma grandilocuente como “el Gran Reseteo”, consiste fundamentalmente en cambiar las reglas del juego para dar respuesta a ambos problemas.

El control de los medios de comunicación mundiales les permite crear situaciones de pánico masivo, por una pandemia, por el clima, por las migraciones masivas, etc. que podrían desencadenar situaciones de desestabilización – masas de gente enloquecida exigiendo a sus gobiernos, por ejemplo, vacunas para salvar sus vidas – que dejarían pálidas a las “revoluciones de colores”.
El nivel de control mundial del discurso y de las acciones de los gobiernos y el grado de disciplina impuesta durante la pandemia Covid, sobre todo en las grandes potencias mundiales, por los centros de poder al servicio del imperialismo euro-estadounidense (OMS, ONU, Iniciativa de Alerta Temprana – control de la información, Agencias del Medicamento, etc.) les hicieron concebir la idea de que controlaban el mundo.

El segundo as en la manga es el de la agenda climática. La creación del discurso del cambio climático y del calentamiento global, impuesto también – como el del Covid – a golpe de censura, soborno, y de subordinación de agencias de la ONU como el IPCC (Panel del Cambio Climático Internacional), sirve para cambiar las reglas de la competencia y del crecimiento económico mundial. Las peripecias sufridas por el autor de estos artículosviii, incluidas la censura y la descalificación sin repuesta científica alternativa, dan cuenta de la repetición con el cambio climático de los mismos mecanismos utilizados en la desacreditación de quien cuestionaba el dogma oficial en la pandemia Covid.

La imposición, desde los propios estados de las grandes potencias imperialistas y con dinero público, de un capitalismo “verde” (eliminación de vehículos diesel o gasolina, impuesto por emisiones de CO2) cambia las condiciones de producción, crea nuevos mercados y disminuye su dependencia del gas y del petróleo de una OPEP que no controlan, especialmente tras la integración en los BRICS+ de los principales países productores. Al mismo tiempo, restringir la circulación por las ciudades a quienes no contaminan, según sus parámetros, favorece la instauración de guetos en los barrios obreros.

La utilización del pánico junto a los actuales medios de propaganda y control social nos exige intensificar ahora la formación política e ideológica entre los sectores más conscientes de la clase obrera para romper el miedo inducido con la pandemia, la propaganda de guerra y otros que ya se están utilizando como las catástrofes climáticas, etc. Nos corresponde la tarea de desenmascarar el objetivo al que responden: anestesiar la respuesta social frente a los ataques, bien reales, que perpetran contra la población.



En el tablero del imperialismo cada ficha juega su papel hacia la consecución del objetivo final en el campo de batalla marcado por la crisis. Su alianza cada vez más visible con el fascismo, no sólo en Ucrania, evidencia la íntima e inevitable conexión entre la guerra y la lucha de clases en el interior de cada país. Sus máscaras se desmoronan cuando la clase obrera comprueba quién pone los muertos y quién paga los gastos militares, mientras se derrumban sus condiciones de vida. En ese momento, la complejidad de la geopolítica se hace transparente para cada trabajador y trabajadora, y la guerra imperialista se transforma en guerra de clases abierta.

III. El bloque multipolar.

El cambio en las reglas del juego del imperialismo – Covid, agenda climática, militarización y guerra – no sólo obedece a la instauración de poderosos mecanismo de control social en los países del centro. Responde también al intento de hacer frente a alianzas que socavan su poder económico y, cada vez más, militar.

La Nueva Ruta de la Seda, la Organización de Cooperación de Shangai y otras alianzas, construidas sin grandes alharacas, fueron configurando un cambio progresivo pero radical en la política de alianzas políticas, económicas, militares, culturales, deportivas, etc. Rusia junto a China son las columnas vertebrales de un frente multipolar, que no hace más que ampliarse sobre la base del respeto a la soberanía y la independencia de los países, frente a un imperialismo que sólo ofrece la política de las cañoneras.

Tras la decisión de Rusia de responder a la petición de ayuda del gobierno sirio, la intervención en Ucrania, asumiendo que se trata de una guerra contra la OTAN, marca un camino sin retorno tanto para el pueblo ruso como para el resto de los pueblos del mundo.

A pesar de las profundas contradicciones internas que se dan en las estructuras de poder del Kremlin, y que han sido analizadas recientemente9, Rusia ha mostrado que:

§  Se trata de una guerra existencial para ella en la que sólo puede vencer.

§  Al igual que hace ochenta años las potencias europeas vuelven a utilizar el fascismo como ariete.

§  Ha podido reorganizar su economía a pesar de las sanciones, mientras que la UE se hunde.

§  Está dispuesta a apoyar, en la medida de sus posibilidades, la lucha por la soberanía y contra el imperialismo de otros pueblos.

El frente multipolar no es el socialismo, pero desencadena nuevos potenciales de lucha, de resistencia y de victoria.

IV. El Eje de la Resistencia y los golpes de estado antineocoloniales en África.

El Ejede la Resistencia es un movimiento clave en Oriente Próximo integrado por la Resistencia Palestina, la República islámica de Irán, el Movimiento Libanés Hezbolá, el gobierno Sirio, el Movimiento Yemení Ansarolá y otros grupos de la región aliados en la lucha contra la entidad sionista y la injerencia imperialista. Este Eje tiene como centro a Palestina y representa la voluntad de superar los enfrentamientos religiosos, étnicos, políticos o nacionales que han permitido al sionismo y al imperialismo imponer su dominación, destruyendo países para apropiarse de sus recursos.

Este movimiento, que tiene la voluntad decidida de ampliarse, tiene su génesis en el primer triunfo árabe sobre Israel en su intento de invadir el Líbano en julio de 2006. Hezbolá, fue el artífice fundamental de la derrota sionista, mostrando su capacidad de aglutinar a organizaciones cristianas, nacionalistas y comunistas en una lucha común. Su participación en la defensa de Siria y de las fronteras del Líbano tras las agresiones imperialistas y sionistas en marzo de 2011 y su apoyo decido a la causa palestina, favoreciendo procesos de unidad entre las diversas organizaciones de la Resistencia, es la piedra angular de este movimiento. La firmeza en la resistencia, en la unidad, no confesional, sino política, antisionista y antiimperialista y, sobre todo, en la voluntad innegociable de desterrar cualquier idea de rendición ante el enemigo, constituyen las bases de un poderoso movimiento en desarrollo.

Sobre esta base confluye la decisión de Rusia de apoyar militarmente al gobierno sirio y que marca una inflexión fundamental en el papel internacional de los gobiernos ruso y chino que a partir de entonces, bloquean en el Consejo de Seguridad de la ONU los intentos del imperialismo estadounidense y sionista de continuar en Siria los mismos planes de destrucción y saqueo que llevaron a cabo, sin oposición, en Iraq, Yugoslavia y Libia.

El Eje de la Resistencia combate frontalmente a organizaciones como el Daesh, Al-Qaeda o Estado islámico, que funcionan como delegaciones del imperialismo y del sionismo en la región, y que representan, salvando las distancias, el mismo papel que las organizaciones nazis.

La destrucción de Libia por la OTAN y el salvaje asesinato de Gadafi, impulsado por Francia y Gran Bretañaix – potencias con una larga historia de dominación colonial en Oriente Próximo y África – pretendieron dar el golpe de gracia a un importante proyecto de construcción de la soberanía africana basada en la construcción de un banco africano, de un satélite de comunicaciones propio, del agua, del petróleo, y sobre todo de un proceso político antineocolonial.


El saqueo de recursos naturales africanos por parte de las potencias coloniales vino acompañado en la última década de un reforzamiento de la presencia militar de los países de la UE y de EEUU. La estrategia del imperialismo occidental fue sembrar los países del África subsahariana con los mismos yihadistas sucontratados que habían arrasado Libia, con su cortejo de caos, robos, violaciones y masacres. Sus débiles gobiernos eran inducidos a “pedir ayuda” a las ex-potencias coloniales que reforzaron su presencia militar sin exterminar, obviamente, a sus criaturasx.

Libia fue destruida pero la historia no se detiene.

El proceso de construcción del eje multipolar, y en especial la presencia militar de Rusia en África está abriendo posibilidades nuevas en el difícil y contradictorio camino hacia la soberanía de los pueblos de África, que pueden abrir nuevas perspectivas anticoloniales. Los golpes de estado que se están sucediendo en el Sahel parecen expresar la determinación de la juventud africana de poner fin a la subordinación neocolonial basada en “ayudas al desarrollo” o a las migajas de las ONGs de las mismas potencias que se apropian de sus riquezas a precio de saldo y que les obligan a un éxodo que acaba con las vidas de decenas de miles de ellos en el intento de buscar un futuro atravesando el desierto, en pateras que naufragan o asesinados por la policía marroquí al servicio del gobierno español en las vallas de Melilla.

Los golpes de estado de Mali, Burkina Faso, Guinea y Níger, ampliamente respaldados por sus pueblos están haciendo temblar a la UE y a potencias coloniales que, a pesar de sus amenazas de intervención militar, no se han atrevido – por ahora – a llevarlas a cabo por miedo a una desestabilización en cadena que pudiera tener para ellos aún peores consecuencias.

Los pueblos han aprendido a desenmascarar el “divide y vencerás” que tan provechosamente han venido utilizando las metrópolis contra ellos para asentar su dominación. La interminable sucesión de golpes de estado promovidos por el imperialismo y el asesinato de sus líderes como el de Patricio Lumumba (Congo 1961)), Amílcar Cabral ( Cabo Verde y Guinea 1973) o Thomas Sankara (Burkina Faso 1987), les está permitiendo ahora identificar con claridad a sus enemigos y aprovechar coyunturas internacionales, como la que ofrece la multipolaridad. Estos nuevos procesos que sin suponer revoluciones socialistas, las únicas capaces de garantizar una soberanía popular real, sí pueden servir, y de hecho sirven, para abrir espacios políticos sin que la omnipotencia criminal impune del imperialismo se imponga sobre sus ansias de soberanía.

A los trabajadores y trabajadoras de aquí nos toca la responsabilidad internacionalista de hacer visible cómo ese saqueo es la mano criminal que construye la desesperación de quienes arriesgan su vida por llegar a una Europa que les trata como delincuentes, que devuelve “en caliente” a los que lograron no morir ahogados, que sobreexplota a quienes consiguen trabajo y que, además, nutre el racismo para enfrentar a los trabajadores de aquí con ellos.

El internacionalismo proletario no es sólo una hermosa idea. No hay posibilidad alguna de reconstruir la independencia de clase sin la clase obrera inmigrante. Además, nos concierne con el discurso y con los hechos, confrontar los planteamientos chovinistas que el fascismo trata de inocular entre los trabajadores.

Los emigrantes llegan a nuestro país huyendo del saqueo de sus países perpetrado por las multinacionales, incluidas las de aquí, y nuestra lucha, anticapitalista y antiimperialista, es la misma. La clase obrera es única y nuestra tarea es incorporar al combate precisamente a quienes con mayor dureza están sufriendo la explotación. En este camino, la recuperación de la dignidad y del orgullo de clase, así como la reconstrucción de la cultura proletaria, en la que el internacionalismo es un pilar fundamental, son herramientas de la lucha cotidiana de la clase obrera.

V. Nuestro trabajo aquí y ahora.

Partimos, sin arrogancia pero con firmeza, de la voluntad insobornable de destruir el capitalismo y de construir el socialismo y el comunismo. Y sabemos que para ello es imprescindible forjar la fuerza de la clase obrera de la única manera con que esta es capaz de enfrentar las colosales fuerzas que se le oponen: el partido comunista.

La batalla de ideas que nos espera tiene que saber enfrentar el control masivo a escala inédita de todos los aparatos culturales, educativos, científicos e informativos, por parte de la burguesía. La herramienta más poderosa en nuestras manos es la teoría marxista y su formidable capacidad para desarticular y derribar los mitos y los dogmas, diversos en cada época, sobre los que se construye la idea de que el orden capitalista es eterno e inmutable, y que sólo cabe “reformarlo”.

Lenin sentenció con rotundidad esos intentos de erigir nuevas vías: “El problema de la ideología se plantea solamente así: ideología burguesa o ideología socialista. No hay término medio, pues la sociedad no ha elaborado ninguna “tercera” ideología; además en la sociedad desgarrada por las contradicciones de clase nunca puede existir una ideología al margen de las clases, ni por encima de las clases. Por eso todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea alejarse de ella, equivale a fortalecer la ideología burguesa”xi

Somos muy conscientes de que la victoria no está asegurada, pero también de que en esa confrontación se juega el porvenir de la dignidad humana, el futuro de la humanidad.

Tres líneas de trabajo son las que marcan el camino:

1. Extender la constitución de Núcleos Comunistas.

CNC es de las poquísimas organizaciones comunistas que ha comprendido en su totalidad las nuevas dimensiones del reto que tenemos que enfrentar. La mayoría, desgraciadamente, no han asimilado los cambios cualitativos que la nueva situación presenta y creen que la crisis sólo supone un incremento de la explotación de la clase obrera. Como la historia demuestra, comprender lo nuevo en la estrategia de la oligarquía capitalista es condición para que la línea política comunista entre la clase obrera identifique y responda a la ofensiva de la burguesía, en todas sus dimensiones, y a sus nuevos instrumentos de dominación.

Hoy más que nunca la ofensiva es total y no podemos permitirnos dejar ningún resquicio por el que su aparato ideológico debilite la conciencia proletaria.

El trabajo en el movimiento obrero, identificando a aquellos compañeros y compañeras que con mayor lucidez y compromiso sean capaces de comprender la situación y asumir las tareas que nos esperan, es nuestro trabajo prioritario.

Tras los Informes Políticos que han ido jalonando el breve espacio de existencia de CNC, el trabajo en torno a la construcción y distribución de la nueva revista, marcará su desarrollo en la perspectiva de la celebración del primer Congreso de CNC.

2Avanzar en la construcción de la independencia de la clase obrera.

Un primer paso que contiene grandes posibilidades de abrir un camino nuevo en esa dirección es el Encuentro de Movimiento Obrero que inició su andadura el pasado mes de junio. Reunió a medio centenar de hombres y mujeres, dirigentes obreros, que fueron convocados por su combatividad y compromiso. Son compañeros y compañeras afiliados a diferentes sindicatos, o no afiliados, de diversos sectores de la producción, protagonistas de luchas recientes y de experiencias importantes como las “plataformas de trabajadores del metal”.

Acudieron con el objetivo de “dar un paso firme para abordar el objetivo sin el cual toda lucha continúa sin servir para la acumulación de fuerzas: la construcción de la conciencia y la independencia de clase. Y (…) si el movimiento obrero no se articula en una perspectiva revolucionaria, que ocurra cuando ocurra, lleve a la clase obrera a la conquista del poder político”.

La Resolución del I Encuentro define así sus tareasxii.

Nos proponemos:

1º Construir un instrumento de coordinación independiente de la afiliación sindical, que sirva para el apoyo, la comunicación y divulgación de las luchas obreras que se produzcan en cada territorio o sector.

2º Luchar por imponer en cada empresa el poder decisorio de la asamblea de trabajadores, por encima incluso de los propios comités de empresa.

3º Trabajar para constituir con los compañeros y compañeras más conscientes y más comprometidos, comités o consejos cuyas funciones, más políticas que sindicales, sean: analizar los errores y los éxitos de cada lucha, garantizando su continuidad; elevar el nivel de conciencia y de organización para preparar la siguiente; informar a los compañeros de las luchas en otros lugares y reforzar la solidaridad con ellas.

Y sobre todo, trabajar por que los compañeros y compañeras sean conscientes de los límites inevitables de la lucha sindical y que vean la necesidad insoslayable de organizarse para la toma del poder político por la clase obrera.

Pasados apenas tres meses desde su constitución su potencialidad empieza a desarrollarse. Las reuniones en cada territorio se reproducen a la vuelta del verano, e incluso en alguna comunidad autónoma se prepara una Conferencia de Movimiento Obrero, creando ya el embrión de organización e invitando a nuevos compañeros y compañeras.

La capacidad de este Encuentro de responder a las necesidades de desarrollo del movimiento obrero actual se definirá en torno a los siguientes ejes:

§  Infundir en las luchas concretas la perspectiva de la toma del poder político de la clase obrera y llevar a cabo las tareas de formación política necesarias.

§  Asumir la unidad de la clase obrera con la incorporación de la clase obrera inmigrante.

§  Definir con claridad, en sus documentos, y sobre todo en su práctica, su naturaleza internacionalista; es decir, la búsqueda desde el primer momento la alianza y la solidaridad más estrecha con las luchas de la clase obrera de otros países.

El internacionalismo, hacia adentro y hacia afuera de las fronteras nacionales, ha sido y debe seguir siendo uno de los pilares del movimiento obrero que asume sus tareas revolucionarias, el internacionalismo proletario es especialmente vital en los países del centro del imperialismo, donde el chauvinismo o el racismo es el instrumento de la burguesía para dividir a la clase obrera y fomentar el fascismo.

3. Fortalecer el movimiento antiimperialista dentro del Estado español, en la UE y a escala mundial.

Los años venideros van a estar marcados por un escenario de crisis capitalista cada vez más profunda, por la guerra imperialista y por la militarización de la sociedad, con el objetivo de evitar que el previsible escenario de lucha de clases abierta se transforme en revolución socialista.

El internacionalismo, que hemos identificado como vital para el movimiento obrero, tiene que – hundiendo sus raíces en la lucha de clases – conformar un amplio movimiento antiimperialista. Este movimiento debe tener principios firmes porque su recorrido será largo, como la guerra que tiene que enfrentar. No tiene nada que ver con planteamientos pacifistas ingenuos o calculados. Hay guerras legítimas y necesarias, en las que la clase obrera y los pueblos defienden sus derechos frente a los opresores. El pacifismo profundamente inoculado en los cerebros de la clase obrera, y que supone la asunción del más absurdo y suicida desarme frente al más poderoso y criminal enemigo, es uno de los cánceres contra los que debemos de luchar.

Además, el movimiento antiimperialista deberá llevar a cabo una batalla intransigente contra quienes han venido equiparando el imperialismo euro-estadounidense – el único existente – con todos y cada uno de los gobiernos de los países agredidos.

El internacionalismo proletario debe incorporar la más coherente y firme lucha antiimperialista. La victoria será internacional o no será.

A modo de conclusión.

El resurgimiento de la clase obrera como sujeto político, el único capaz de enfrentar la monstruosa barbarie con la que el capitalismo en crisis pretende conjurar su desaparición, no será el resultado de buenas intenciones o de acuerdos de “unidad” entre cúpulas de organizaciones, aunque asumimos la importancia del trabajo conjunto desde la base del movimiento obrero y antiimperialista.

Los tiempos están cambiando y lo que nos espera no es precisamente fácil.

Ese renacimiento exige, como ha sucedido en los prolegómenos de todo proceso revolucionario:

§  La recreación, aquí y ahora, de toda la herencia teórica, política y cultural que nos han legado revoluciones anteriores.

§  Afilar las armas de la crítica y barrer del pensamiento la podredumbre y la impotencia que, cual droga paralizante, inunda los cerebros de la clase obrera.

§  Comprender en su integralidad y en sus conexiones la ofensiva de la burguesía contra la clase obrera. Hacer fructificar la teoría política y el análisis de la realidad concreta insertándola en las luchas del movimiento obrero y popular.

§  Fundir el internacionalismo proletario con la lucha antiimperialista.

En definitiva, asumir con todas las consecuencias, que nos preparamos para construir la fuerza necesaria para vencer.

Septiembre,de 2023

iEl análisis pormenorizado de la gestión de la pandemia Covid puede consultarse en el enlace a este documento, que además da origen a la creación de la Coordinación de Núcleos Comunistas en marzo de 2022.

Haz clic para acceder a el-covid-como-pretexto-organizaciones-revolucionarias_web-1.pdf

ii https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2022-9965

iiihttps://administracionelectronica.gob.es/pae_Home/pae_Actualidad/pae_Noticias/Anio2023/Agosto/Noticia-2023-08-28-La-Ley-de-Servicios-Digitales-entra-en-vigor-para-las-grandes-plataformas-en-linea.html

ivhttps://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/BOCG/A/BOCG-14-A-91-1.PDF

vPara la clase obrera es imprescindible entender la naturaleza de las crisis del capitalismo. Un análisis resumido puede encontrarse en anteriores informes políticos de CNC que, entre otros, se basan en los trabajos de Andrés Piqueras que citamos oportunamente. . https://cnc2022.wordpress.com/

vihttps://www.coceder.org/wp-content/uploads/2023/05/1682509715_el-estado-de-la-pobreza.-primer-avance-resultados-abril-2023-corregido.pdf

viihttps://cnc2022.wordpress.com/2022/04/01/la-relacion-de-la-otan-con-organizaciones-fascistas-mas-alla-de-ucrania/

viiiLas peripecias sufridas por el autor de estos artículos, incluida la censura y la descalificación sin repuesta científica alternativa, da cuenta de la reproducción con el cambio climático de los mismo mecanismos utilizados en la desacreditación de quien cuestionaba el dogma oficial en la pandemia Covid. https://entrevisttas.com/2023/05/26/la-geologia-versus-el-dogma-climatico-secuela/

ixDoménico Losurdo (2011) Orwell, la OTAN y la guerra contra Libia https://www.voltairenet.org/article169346.html

xhttps://contraotanybases.org/index.php?view=article&id=525:en-defensa-del-derecho-a-la-soberania-e-independencia-de-los-pueblos-de-africa&catid=73

xihttps://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/quehacer/qh2.htm

xiihttps://cnc2022.wordpress.com/2023/06/27/resolucion-comunicado-i-encuentro-estatal-de-movimiento-obrero/

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Manifestación en Carabanchel en defensa de la Sanidad Pública y acto lúdico en Villaverde

 

Manifestación en Carabanchel en defensa de la Sanidad Pública y acto lúdico en Villaverde

TERCERAINFORMACION / 21.09.2023

Además de la animar a participar en la protesta semanal por el barrio de Abrantes en defensa de la Atención Primaria y nuestros centros de salud, este sábado 23, nos sumamos a la convocatoria lúdica de la coordinadora Vecinas/os de Barrios y Pueblos de Madrid, pistoletazo de salida de un nuevo ciclo de lucha por la Sanidad Pública.



 Queremos recordar porque empezaron las protestas ante el centro de salud de Abrantes, en el carabanchelero barrio del mismo nombre y uno de los diez barrios con renta media más baja de Madrid. El CS Abrantes, atiende un área con una población de 30.000 personas y tenía en febrero de 2020, justo antes del inicio de la pandemia, 16 facultativos de familia (8 en el turno de mañana y 8 en el de tarde). Los recortes y el abandono (no se cubren ni bajas ni jubilaciones) de la Atención Primaria que impone la administración autonómica madrileña lo han dejado desguarnecido. Por poner un ejemplo, el pasado jueves, este centro de salud tuvo por la mañana tan solo 3 médicos/as de familia, y ninguno en el turno de la tarde para atender a las consultas. Desde el principio de septiembre hay un facultativo sólo para atender las urgencias. !Es decir que hay una sola médica en el turno de tarde para un área de 30.000 personas!

Los vecinos y vecinas del barrio de Abrante, pese a nuestra determinación en defender nuestro derecho a la salud, tenemos muy claro que solas no conseguiremos torcer el brazo a la administración del PP, por eso hace ya tiempo que dimos un paso adelante y comenzamos a coordinarnos. Las asambleas y plataformas en defensa de la sanidad pública que han ido surgiendo por todo la Comunidad de Madrid confluimos en un espacio de acción conjunta, la coordinadora Vecinas/os de Barrios y Pueblos de Madrid, coordinadora que impulsó las dos marchas que con el lema “Madrid se levanta por la sanidad pública” se convirtieron en las manifestaciones más multitudinarias jamás celebradas por la Sanidad Pública (el 13 de noviembre de 2022 y el 12 de febrero de 2023) y la posterior Consulta Popular por la Sanidad (del 17 al 23 de abril de 2023).

Esta coordinadora ya tiene un calendario de movilizaciones y va a calentar motores con una concentración y acto lúdico (con las intervenciones de El Zuri, Miryam Quiñones, Juanjo Anaya y Daniel Sánchez) el sábado 23, a partir de las 18:30h, en el Templete Parque Ciudad de los Ángeles, en Villaverde (<M> Ciudad de los Ángeles y Villaverde Bajo Cruce).

Queremos retomar las protestas populares en las calles que han atravesado multitud de barrios y pueblos madrileños estos pasados meses.

Luchemos por una sanidad pública, universal y de calidad, no sólo para el barrio, sino para toda la Comunidad de Madrid. Estamos hablando de una cuestión de derechos y de salud. ¡No nos mires y únete! ¡Por ti, por el barrio!

Jueves 21 de septiembre de 2023 a las 19:00h, manifestación ante el Centro de Salud Abrantes, Avenida de Abrantes 55 (Carabanchel)

Sábado 23 de septiembre de 2023 a las 18:30h, concentración y acto lúdico en el Templete Parque Ciudad de los Ángeles (Villaverde)

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Las dificultades de Alemania y las de la UE

 

Alemania va mal, y su crisis repercute en toda Europa. Resulta difícil entender por qué ha puesto su cabeza en la picota, pero el caso es que incluso lo ha hecho sin rechistar, aceptando sin protestar –al menos públicamente– que le vuelen un oleoducto.


Las dificultades de Alemania y las de la UE

 

 

EL VIEJO TOPO / septiembre, 2023


Vincenzo Comito


Salir de la crisis alemana no es fácil. Hay que poner en el centro la cuestión del automóvil, una industria estrechamente ligada a los componentes italianos. La crisis es ciertamente europea, se refiere a la guerra en Ucrania, pero también a la incapacidad demostrada hasta ahora por Europa para entender qué camino tomar, atrapada entre China y Estados Unidos.

En los últimos meses los periódicos han prestado especial atención a la reciente evolución económica del país teutónico. Quizás los titulares más significativos a este respecto sean los de un reciente número de The Economist: «La economía alemana antes inspiraba envidia, pronto sólo inspirará preocupación» o el publicado por Die Zeit, «El Made in Germany está acabado».

Ayer y hoy

Aproximadamente desde principios del nuevo siglo y casi hasta finales de la segunda década del mismo, el crecimiento del PIB alemán fue superior al de todos los demás grandes países europeos.

Como muchos han subrayado, el éxito del modelo económico del país se basó en al menos cuatro ingredientes: Sobre el liderazgo tecnológico en la industria, en particular en algunos de sus sectores, vehículos, química, mecánica entre otros; luego, en la competitividad de costes de sus productos, resultado que se debe, entre otras cosas, por un lado, a que en el momento del lanzamiento del euro el tipo de cambio con el marco se fijaba en un nivel muy favorable para Alemania, por el otro, a la gran disponibilidad de fuentes de energía rusas baratas; nuevamente, este éxito se debió a la estabilidad geopolítica y al constante desarrollo de la economía mundial liderada por Asia y en particular al crecimiento del comercio internacional; finalmente, a una fuerte cohesión social y política interna.

Entonces, en cierto momento, algo parece haberse roto y sin duda las cifras recientes indican que el país atraviesa un período de dificultades importantes. No está claro si son temporales o indican problemas estructurales; pero la mayoría de los comentaristas favorecen la segunda hipótesis.

Los datos de la crisis

La economía del país teutónico será probablemente la única entre las del G7 que presente una reducción del PIB para 2023, reducción que se estima en torno al 0,4%. También se espera que en los próximos cinco años se desarrolle menos que el de todos los grandes países occidentales, excepto obviamente el de Italia. El Fondo Monetario Internacional prevé que crecerá un 8% global en el período 2019-2028, menos que Francia y más o menos como Gran Bretaña, otro país aparentemente en problemas, y finalmente mucho menos que Estados Unidos. En particular, la producción industrial se encuentra actualmente en su punto más bajo y el nivel de pedidos industriales está disminuyendo, mientras que el sector servicios no puede compensar las dificultades del sector industrial.

Las causas de la crisis

El frente interno

En cuanto a las explicaciones de las dificultades, se hace referencia a razones internas y externas al país, aunque la distinción entre ambos fenómenos no siempre es muy clara.

En cuanto a las primeras, recordamos las estrictas políticas presupuestarias de los gobiernos alemanes en las últimas décadas, que han impedido, entre otras cosas, renovar adecuadamente el sistema de infraestructuras del país, que ahora está parcialmente decrépito. En los últimos meses, para realizar algunas de las inversiones necesarias superando el dogma del equilibrio presupuestario, el Gobierno incluso ha recurrido a trucos contables, rápidamente destacados por el Tribunal de Cuentas. Así, para 2024 las cifras oficiales del Gobierno hablaban de un déficit equivalente a 16,6 mil millones de euros, el 0,4% del PIB, mientras que las del Tribunal de Cuentas lo corrigieron a 85,7 mil millones, cifra equivalente aproximadamente al 2,4% del PIB. Estas no serían cantidades dramáticas si el dogma del equilibrio no flotara sobre la cuestión.

Entre muchos otros problemas, todavía existe un aparato burocrático público, y en parte también privado, extremadamente engorroso, que ralentiza significativamente los tiempos de toma de decisiones y obstaculiza especialmente las políticas de renovación; hay que señalar que es un país «lento», como dicen algunos, sobre todo en lo que se refiere a novedades. Así, hoy el peso de las TI (Tecnologías de la Información) sobre el PIB parece ser aproximadamente la mitad que el de Estados Unidos y Francia. La transición a fuentes renovables, cada vez más crucial, parece estar muy atrasada.

También falta mano de obra cualificada, a pesar de que el país ha absorbido a muchos refugiados sirios y ahora ucranianos. Se enfrenta a tasas de natalidad muy bajas y un gran número de personas a las que no se sabe cómo sustituir están a punto de jubilarse. Por último, debemos recordar una coalición de gobierno débil e internamente dividida.

El frente exterior

La mayoría de los mencionados son problemas que se conocen desde hace tiempo y que, sin embargo, no impidieron que Alemania, hasta cierto punto, creciera incluso más que otras economías occidentales, gracias a una serie de factores externos favorables. Pero ahora una serie de condiciones externas se están volviendo negativas, aunque no debemos olvidar que el país todavía tiene algunos activos muy importantes, como la tasa de desempleo más baja de toda la UE y, en cualquier caso, un nivel todavía bajo de deuda pública.

En materia exterior, todo el mundo subraya los efectos de la crisis ucraniana, que ha provocado un fuerte aumento de los precios de la energía, lo que tiene un impacto importante en un país que tiene una base industrial muy fuerte; esta evolución ha ralentizado la actividad en los sectores más intensivos en energía y también ha empujado a muchas empresas a preferir inversiones en China y Estados Unidos, países con mercados enormes y que tienen precios de la energía mucho más bajos. Según un estudio reciente de la Cámara de Comercio alemana, el 32% de las empresas entrevistadas tenían previsto limitar la producción en Alemania y trasladar la capacidad de producción al extranjero, cifra que ha aumentado considerablemente en el último año.

En términos más generales, los factores geopolíticos contribuyen a desestabilizar la situación, con los EE.UU. presionando a los países aliados para que reduzcan sus vínculos cruciales con China, así como con Rusia, ahora fuera de juego, así como con la desaceleración de los procesos de globalización y la reciente tendencia a la reducción de demanda global empezando por Estados Unidos y China. También se destaca cómo el aumento de la inflación, que sigue siendo sorprendentemente alta, con el correspondiente aumento de los tipos de interés, ha afectado especialmente a Alemania. Por último, no debemos olvidar la creciente competencia china en muchos sectores y las dificultades, en particular, del sector del automóvil, motor de la economía alemana, para seguir el ritmo de la competencia y de las innovaciones tecnológicas.

Por lo tanto, en Alemania se viene desarrollando desde hace algún tiempo lo que algunos han llamado la «angustia de la desindustrialización». Por un lado, pesaron los anuncios de muchas grandes empresas de nuevas inversiones en EE.UU. y China, y por otro, un hecho concreto que ha calentado los ánimos en los últimos meses: fue el anuncio en abril de 2023, por parte de su propietario, de la intención de ceder el control de Viessmann a los estadounidenses, empresa líder alemana y europea en bombas de calor, uno de los mittelstands (tipo de empresa industrial típica en países de habla alemana, ntd) más importantes del país y una empresa crucial para el desarrollo en el sector medioambiental.

Los frentes chino y ruso

Entre las principales razones de las dificultades de Alemania está el papel de China en varios frentes.

El país asiático parece estar perdiendo velocidad en estos momentos, aunque la prensa occidental describe las cosas de forma mucho más negativa de lo que realmente son. Las exportaciones alemanas a China, el principal mercado del país, muestran desde hace tiempo un pobre dinamismo; el hecho es que los chinos están reemplazando los productos alemanes por productos propios o importados de países del Sudeste Asiático.

Un estudio del Instituto Económico Alemán indica que la proporción de productos industriales sofisticados en las importaciones de la UE procedentes de China sigue aumentando. Esta proporción ha aumentado, según el estudio, del 51,4% en 2000 al 72,6% en 2022.

Es evidente que los productos de exportación chinos se dirigen cada vez más a los sectores industriales alemanes de excelencia. Consideremos, por ejemplo, el sector de las grandes máquinas para excavar túneles, equipos enormes y llenos de tecnología. En el sector, los alemanes dominaban indiscutiblemente y representaban uno de los símbolos de la destreza mecánica teutónica; ahora los fabricantes chinos están cada vez más a la vanguardia del sector.

Pero el meollo del problema es el coche; en Alemania trabajan directa o indirectamente en ese sector unos 15 millones de personas. En 2022, China superó a Alemania como segundo exportador de automóviles del mundo y en 2023 también superará a Japón para convertirse en el primero.

El caso del automóvil también apunta a otro problema aún más crucial. Con el tiempo, los alemanes habían desarrollado habilidades muy sofisticadas en tecnología automovilística y parecían imbatibles en este frente. Ahora, en general, con el progresivo proceso de electrificación y digitalización, la destreza mecánica casi ya no es necesaria; entre otras cosas, alrededor del 40% del coste de un coche lo representa actualmente la batería y otro 40% el software. Y así queda poco para el resto.

Además, aunque los costes energéticos se han reducido significativamente en los últimos meses tras la explosión que siguió a la guerra en Ucrania, todavía se encuentran en un nivel aproximadamente el doble que antes de la guerra y, en cualquier caso, alcanzan costes mucho más altos que en China y Estados Unidos. Así, otro sector en el que Alemania destacó, el químico, suele registrar un bloqueo de las inversiones en casa y su progresiva transferencia a China y Estados Unidos. Así, Estados Unidos ocupa un lugar preponderante en la relación entre Alemania y China.

Biden ha desatado desde hace algún tiempo una guerra económica, tecnológica, política, militar y global de todo tipo contra el país asiático y está intentando involucrar al mayor número posible de países en su cruzada. Ahora bien, Alemania tiene fuertes vínculos económicos con China, por un lado, y, por otro, es un estrecho aliado político de Estados Unidos. Las grandes empresas tienen todo el interés en desarrollar las relaciones con el país asiático, pero también en el frente político interno hay fuerzas poderosas, encabezadas por el Partido Verde, que intentan obstaculizar el juego.

Y luego está la relación con Rusia. La historia de los últimos siglos parece indicar una tendencia hacia las relaciones de entendimiento y amistad entre los dos países y se puede estimar que tras el fin de la guerra en Ucrania se restablecerán de alguna manera. Pero por el momento todo está paralizado.

Para un país con una alta intensidad industrial y además con una fuerte presencia en sectores intensivos en energía, estas cifras muestran el nivel de dificultades y justifican de alguna manera el deseo de muchas empresas de trasladar sus planes de expansión al extranjero.

Sólo el fin de la guerra en Ucrania y/o un rápido desarrollo de las energías renovables permitirían al país mejorar la situación en este ámbito.

De te fabula etiam narratur: Italia y la UE

Las dificultades alemanas afectan también a toda el área de la Unión Europea, ya que no sólo la alemana es con diferencia la economía más importante del Viejo Continente, sino también porque varios otros países tienen una economía que presenta fuertes niveles de integración con la teutónica. En cualquier caso, las últimas cifras ya indican una desaceleración del PIB en toda la zona.

Alemania es en particular el principal mercado para las exportaciones italianas, así como la principal fuente de nuestras importaciones. Giovanni Baroni, presidente de Small Business de Confindustria, llega incluso a afirmar que los dos sistemas económicos están tan interconectados que representan un único «ecosistema»; podemos aceptar esta idea, recordando sin embargo que entre los dos socios el italiano está en una posición subordinada. En cualquier caso, se sabe que una parte importante de la industria del norte de Italia trabaja como subcontratista de la industria alemana gracias también al bajo nivel de nuestros salarios en comparación con los de nuestro principal cliente. Entre los sectores potencialmente afectados por la crisis teutónica se encuentran los componentes de automóviles (después de las dificultades iniciales de Fiat, las empresas ya habían encontrado hace muchos años una salida alternativa en el mercado alemán), la maquinaria industrial, la metalurgia, la química y la confección. Recordemos de paso que el modelo de subcontratación también está en vigor en la industria del lujo francesa.

El tema de la crisis parece aún más general y más amplio, y no concierne sólo a Italia. La alemana es también una crisis del modelo de desarrollo de la UE; mientras tanto, para Italia, como para Europa, el problema es en qué sectores desarrollarse cuando la alta tecnología parece ahora estar dominada de una manera difícil de socavar por China y los Estados Unidos, mientras los esfuerzos tardíos de nuestro continente por seguir el tren parecen muy por debajo de las necesidades y mientras incluso los sectores más tradicionales, desde el automóvil hasta la mecánica y los electrodomésticos, también se ven afectados por las nuevas tecnologías y la competencia asiática.

El plan de diez puntos del gobierno y el programa de la AFD

El mes de agosto fue bastante frío en Berlín y el nuevo año escolar se abrió el 15 de agosto entre un aguacero y otro. Poco después, los miembros del gobierno de Scholz también volvieron a trabajar y decidieron antes de fin de mes un plan de intervenciones de diez puntos para combatir la crisis, el llamado Deutschland-Pakt.

Las medidas lanzadas incluyen un plan de ayuda fiscal de 7.000 millones de euros anuales hasta 2028 para incentivar las inversiones de las pequeñas y medianas empresas. Se promete entonces un programa de reducción de la burocracia que debería reducir los costes empresariales en 23.000 millones de euros al año. También hay planes para acelerar el tiempo necesario para emitir autorizaciones administrativas haciendo uso también de la IA; esta medida debería ir acompañada de una iniciativa similar a nivel europeo. Además, el Canciller Scholz reiteró que Alemania debe seguir siendo una economía orientada a la exportación y reafirmó la importancia de un rápido desarrollo de las energías renovables, prometiendo mayores inversiones en el sector también mediante la creación de un fondo específico. Se siguen anunciando medidas para facilitar los trámites de contratación de trabajadores cualificados procedentes del extranjero.

Las empresas han acogido como un hecho positivo el plan del Gobierno, aunque lo consideran insuficiente, lo que plantea algunas dudas sobre la capacidad del Gobierno para ejecutarlo en el tiempo necesario. Desde la izquierda se considera que algunas de las medidas implementadas son socialmente injustas.

Conclusiones

Para quien escribe, el plan elaborado por el gobierno de Berlín no parece capaz de atacar la crisis desde su raíz; como mucho intenta redondear algunos bordes. Creemos que se necesitaría mucho más.

Ciertamente, desenredar el laberinto de la crisis alemana no parece fácil. Se puede plantear la hipótesis, siguiendo en particular la pista del automóvil, que el problema económico fundamental de Alemania, como del resto de Europa en su conjunto, frente al evidente fracaso progresivo del modelo de desarrollo seguido hasta ahora, es el de ser capaz de decidir en qué actividades económicas centrarse en el futuro en una situación en la que Estados Unidos y China parecen ser capaces de cubrir plenamente los nuevos sectores tecnológicos, mientras que la propia China y también otros países en desarrollo están socavando las posiciones europeas incluso en los sectores más tradicionales. El camino parece estrecho, sobre todo porque, a nivel político, Europa no parece capaz de mostrar ninguna autonomía de planificación respecto de los Estados Unidos, mientras que el continente debería, en cualquier caso, intentar desarrollar relaciones con todo el mundo emergente, empezando por China.

Una tarea muy desafiante.

Fuente: Sbilanciamoci.

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miércoles, 20 de septiembre de 2023

JUANLU GONZÁLEZ. Por qué la contraofensiva de la OTAN en Ucrania ha sido un fracaso

 

JUANLU GONZÁLEZ. Por qué la contraofensiva de la OTAN en Ucrania ha sido un fracaso

 

INSURGENTE-ORG / 20.09.2023

 



Tanques Leopard destruidos por Rusia

 

Para cualquier persona consumidora de medios de comunicación generalistas occidentales, la contraofensiva de primavera-verano lanzada por la OTAN en Ucrania va relativamente bien. Quizá un poco más lenta de lo deseado, pero bien. Eso nos transmiten, aunque a veces a algunos políticos se le disparan los niveles de euforia o los ardores propagandísticos y anuncia que ya se ha recuperado hasta el 50% del territorio ucraniano anexionado por Rusia e incluso más, pero eso es algo muy difícil de asumir sin más por seres pensantes. En general se admite que todo va como se había planeado por los gerifaltes de la OTAN, la UE y los anglos. Pero no es así, basta comprobar los mapas proucranianos que se actualizan a diario, para comprobar que eso es pura desinformación para el público local iletrado y adormecido por decenios de propaganda, como así lo reconocen los estudios académicos anuales de valoración de medios occidentales, que pierden credibilidad año tras año, tras las salvajadas que han perpetrado sin miramientos contra la opinión pública con total impunidad.

 

Es cierto que el frente se ha movido poco desde el comienzo, el 3 de junio de 2023, de la mal llamada contraofensiva. Pero realmente, en conjunto, las recuperaciones han sido poco más de 200 km2 del lado ucraniano, que incluyen 4 o 5 pequeñas aldeas en todo este tiempo dentro de la llamada «zona gris». Básicamente se encuentran en la cornisa de Vremevsky, en el eje Orejov-Rabotino-Verbove y en las cercanías o los flancos de Artemovsk. Haciendo las cuentas, a este ritmo, la OTAN-Ucrania necesitaría más de 150 años para completar su misión. Y ello sin tener en cuenta los avances rusos, sobre todo en el frente norte, en Lugansk y Jarkov, que superan con mucho las ganancias territoriales de Kiev durante el mismo periodo.

Pero es aún peor. Rusia, en espera de la ofensiva militar más anunciada de la historia, ha preparado hasta 5 líneas defensivas, en una especie de defensa en capas, llamada en honor al general responsable de su desarrollo la «Línea Surovikin». Pues bien, hasta la fecha, ninguna de esas líneas ha sido sobrepasada. Las batallas se han producido en lo que los militares llaman, la zona gris, en tierra de nadie, zonas difíciles de defender, donde Rusia ha colocado elementos pasivos para complicar el avance ucraniano (campos minados, dientes de dragón) o para dirigir esos avances a territorio favorable a las defensas rusas. De momento, las tropas de la OTAN sólo han llegado a acercarse a la primera línea en la zona de Verbove, pero no ha sido traspasada. Imaginad lo que conllevaría atravesar las 5 líneas defensivas, cada una más reforzada que la anterior.


En rojo, defensas rusas y las líneas Surovikin en la principal zona de la contraofensiva de la OTAN, según el WSJ

 

Sólo con pelear en las zonas exteriores de la Línea Surovikin, las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU) han dilapidado la mayor parte de los ejércitos fletados por la OTAN. Ahora han sacado al campo de batalla los cuerpos especiales mejor armados que tenían reservados para el final, los equipados con los hasta ahora invencibles tanques británicos Challengers, Esos batallones eran los que debían llegar al mar de Azov cuando las primeras fuerzas blindadas rompieran las defensas rusas en junio, pero todavía se encuentran a más de 100 km de la costa y sin visos de avances significativos.

 

Los bailes en la zona gris han sido permanentes, pasos adelante y pasos atrás sucesivos. Así ha funcionado el escenario bélico estos meses: Ucrania mandaba un asalto «de carne», de pura infantería, sobre una posición rusa. El ejército ruso se retira a posiciones seguras y emplea la artillería y la aviación sobre un terreno que tiene absolutamente cuadriculado y georreferenciado. Como son zonas con poca capacidad de refugio, a las pocas horas, los ejércitos ucranianos se retiran a sus posiciones iniciales y la infantería rusa vuelve a ocupar las trincheras. Eso sobre el terreno, porque el papel prensa dará cuenta de los avances ucranianos, pero nunca de sus retrocesos, por lo que se traslada a la opinión pública la falsa sensación de un avance permanente, que es lo que repiten machaconamente la mayoría de las televisiones y periódicos generalistas. Justo esta situación es la que está viene produciéndose, por ejemplo, en Rabotino, donde Ucrania lleva más de un mes entrando y saliendo de una aldea en la que vivían menos de 500 personas, en la que han enviado a la muerte a miles de personas pata tomar poco más de 5 calles. Insisto, basta echar una ojeada a los mapas proucranianos para comprender la evolución de un frente, de más de 1.200 metros de longitud, que no se ha movido ostensiblemente durante los últimos cuatro meses.

Y todas estas idas y venidas y escaramuzas en la zona gris, ¿a costa de qué? Pues aquí sí que coinciden muchos militares ucranianos y occidentales, el coste en vidas humanas está siendo altísimo del lado de Kiev. No obstante, siempre añaden que las bajas son similares por ambas partes. Craso error mal intencionado. Es bien sabido en literatura militar que las bajas de atacantes necesarios para conquistar una defensa fortificada son de tres, o incluso de 4, a uno. Sin embargo, cuando el defensor dispone además de una superioridad aérea abrumadora y de un número de proyectiles artilleros a disposición cifrados en diez a uno, la proporción de víctimas debe ser de alrededor de una baja rusa por cada diez o doce de Ucrania. Se barajan unas 70.000 bajas ucranianas sólo desde el inicio de la contraofensiva, además de las pérdidas de buena parte de los tanques Leopard alemanes, de varios de los Challenger británicos y de muchos Bradley norteamericanos, entre otros. De hecho, al inicio de la ofensiva tuvieron que dar la orden de retirar los blindados de la OTAN porque estaban siendo fulminados de una manera vergonzosa y muy lesiva para los ingresos de la industria armamentística occidental.

El problema para Ucrania es que el mal tiempo se acerca y el campo de batalla se va a volver impracticable a partir del mes de octubre, por lo que habrá que dar por finalizada la ofensiva. Ese será el tiempo de hacer balance definitivo, aunque ya se están escapando artículos y declaraciones, incluso por boca del propio Zelensky, que admitió que el balance no va a ser como el esperado, que no va a tener un final feliz, porque «hemos perdido a mucha gente». De momento están volviendo a decretar una nueva movilización general, ampliando la edad de reclutamiento forzoso (algunos políticos piden que sea a los 16 años), revisando los dictámenes  una amplia red de corrupción para comprar exclusiones al ejército por motivos médicos e instando a países aliados europeos a deportar jóvenes en edad militar, algo a lo que se han negado, de momento, países como Alemania y Austria. Todo indica que la escabechina global que se ha producido en Ucrania es de una magnitud que podría llegar al medio millón de personas, que es lo que una diputada irlandesa le espetó a Stoltelberg en sede parlamentaria europea y que no tuvo los arrojos de desmentir, cifra que se correspondería a las aportadas por el operador de telefonía ucraniano MTS que calculó en 400.000 los destinatarios que no volverían a contestar al teléfono por causa de las víctimas de la guerra.

 

La clave para la consideración de éxito o fracaso estaría en sopesar las pírricas ganancias territoriales y las pérdidas en mano de obra y equipo militar. Si los datos de bajas se ocultan intencionalmente, es posible maquillar el resultado final. Pero lo que no tiene posibilidad de discusión es si se analiza el grado de consecución de los objetivos estratégicos marcados al inicio de la operación y los resultados obtenidos. En efecto, la contraofensiva de la OTAN se realiza para, fundamentalmente, aislar a Crimea de Rusia por el corredor terrestre que pasa por el Donbass, retomar el control del mar de Azov, para luego volar el puente de Kersh y tomar Crimea al asalto. ¿Que se ha logrado en estos meses en este sentido? Nada de nada. Todo lo contrario, se ha gastado el comodín de la OTAN (entrenamiento, dotación, financiación) y se va camino del colapso del ejército ucraniano por simple desplome demográfico.

En pocos meses no habrá de dónde sacar nuevos soldados para reemplazar las miles de bajas semanales que se están produciendo. Los mercenarios extranjeros tampoco pueden suplir ese papel y los candidatos a luchar saben de sobra que no van allí a jugar unas partidas de paintball como pensaban al inicio de la guerra. Como recogió la prensa norteamericana de declaraciones de soldados en el frente, cuando van a la batalla, los soldados saben de sobra que el 90% no volverá jamás, por eso ya solo quieren pelear los neonazis, fuertemente ideologizados, que creen que están defendiendo el IV Reich por la gloria del führer.

De momento, la OTAN, contrariamente a lo defendido por el alto mando ucraniano, ha obligado durante estas semanas a las AFU a entrar con todo sobre un par de puntos. Así prevén alcanzar algún éxito significativo en las pocas semanas operativas que restan antes de las lluvias de otoño y camuflar un estrepitoso fracaso. Simultáneamente, Rusia se está defendiendo con éxito en el sur y el este de Ucrania, mientras ataca en el norte amenazando a Kupiansk con la intención de caer después sobre Slaviansk y Kramatorsk por su flanco mas desprotegido e ir cerrando poco a poco las tareas programadas inicialmente dentro de la operación militar especial. Para parar a Rusia en Jarkov, será necesario sacar fuerzas ucranianas de los ejes principales de batalla y derivarlas al norte, debilitando la poca capacidad ofensiva que le resta. En cualquier caso, siendo benévolos, Kiev, con suerte, podrá lograr algún objetivo táctico, pero jamás ninguno de tipo estratégico. Y nos reiremos, una vez más, cuando hagan el obligado recuento de superficie liberada, de las declaraciones de la «inteligencia británica», de Anthony Blinken o de tantos otros próceres occidentales que afirmaron que ya se había reconquistado la mitad del territorio anexionado por Rusia, cuando no se ha llegado, ni de lejos, al 1%.

 

(bitsrojiverdes.org)

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Los intereses de la deuda pública española superan los 31.000 millones €, más que el gasto en prestaciones por desempleo (… y subiendo)


 


Los intereses de la deuda pública española superan los 31.000 millones €, más que el gasto en prestaciones por desempleo (… y subiendo)

 


Por Grup Antimilitarista Tortuga

KAOSENLARED

19 de septiembre de 2023 

 

El aumento de los tipos de interés no sólo encarece las hipotecas. También dispara los intereses de la deuda pública, que superará los 31.000 millones de euros en 2023 (…y subiendo). Es más que el gasto en prestaciones por desempleo, según los cálculos de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) españoles, que se ven superados por la realidad.

El pasado jueves, 27 de julio de 2023, el Banco Central Europeo (BCE) volvió a subir los tipos de interés por novena vez consecutiva, hasta el 4,25% [1]. Este aumento no sólo encarece las hipotecas. También dispara los intereses de la deuda pública, que en el Estado español alcanzó el 113% del PIB el pasado mes de marzo, hasta los 1,53 billones de euros [2].

Según las estimaciones de los Presupuestos Generales del Estado, los intereses de la deuda pública alcanzarían los 31.275,10 millones de euros en 2023. Para hacernos una idea de lo que supone esta cuantía, es considerablemente más de lo que se gastará en prestaciones por desempleo (21.278,02 millones de euros). Pero muy probablemente la cifra será mayor, pues las previsiones presupuestarias para este año se presentaron en octubre de 2022, cuando los tipos estaban aún al 2% [3].

De hecho, si el Gobierno ha calculado que el gasto en intereses de la deuda suponga un 2,4% del PIB en 2023, para 2026 prevé que destinará nada menos que el 2,9%, lo que excederá de los 40.000 millones de euros, suponiendo que el PIB alcance los 1,42 billones de euros y la deuda pública el 106,8% del PIB dentro de tres años, según las estimaciones que figuran en la Actualización del Programa de Estabilidad 2023-2026 remitida a la Comisión Europea (CE) el pasado mes de abril [4]. El propio documento reconoce el impacto de la fuerte subida de tipos de interés del Banco Central Europeo y prevé a partir de 2024 un aumento moderado del gasto en intereses como porcentaje del PIB.

En su Informe sobre España 2023 del mes de mayo, la Comisión Europea advierte que “los riesgos a medio plazo para la sostenibilidad de la política fiscal son elevados en términos generales”. Además, sus previsiones estocásticas (estadísticas aleatorias) vuelven a advertir de la existencia de un riesgo elevado: “Estas previsiones señalan una probabilidad del 32% de que la ratio de deuda en 2027 sea mayor que en 2022, lo que conlleva un alto riesgo habida cuenta del elevado nivel inicial de deuda. Además, estas perturbaciones apuntan a una incertidumbre significativa en torno a las previsiones de deuda de referencia”, indican [5].

Ese mismo informe de la Comisión Europea refleja la evolución de la deuda pública española en los últimos años, que ha pasado del 40,7% del PIB en los años 2004-7 a superar el 100% en 2013-19 y sobrepasar el 120% en 2020. A ese subidón ha contribuido en gran medida el rescate financiero, sin que la banca española haya devuelto esa hipoteca a las manos públicas. Y ello bajo la estricta supervisión de la UE.

En el año 2012, a causa del rescate a la banca, el déficit público español escaló al 10,6%, el más alto de la UE, y la deuda pública se infló del 69,3% del PIB en 2011 al 84,2% en 2012, siendo la que más rápido creció entonces entre los Veintisiete. Mucho más recientemente, Bruselas obligó a incluir el desastre de gestión del banco malo (SAREB) en el cómputo de la deuda pública, lo que la hizo aumentar en cerca de 35.000 millones de euros, con lo que alcanzó el 120% del PIB en 2020, en plena pandemia de Covid-19.

Es curioso constatar cómo todos los organismos que advierten sobre la sostenibilidad de la deuda pública española hacen hincapié en el gasto en pensiones, pero no en los miles de millones de euros públicos que se han destinado gratis et amore para rescatar a la banca. Es el caso de la Autoridad Independiente de responsabilidad Fiscal (AIReF), que en su Opinión sobre la sostenibilidad de las Administraciones Públicas a largo plazo: la incidencia de la demografía [6], del pasado mes de marzo, advierte que, a la altura de 2070, la deuda pública podría alcanzar el 186% del PIB y el déficit el 7%. E incide en el envejecimiento de la población, pero no en los desequilibrios financieros. Además, señala “la vulnerabilidad del país por el elevado nivel de deuda y déficit estructural” ante la reforma del marco fiscal europeo.

El más reciente número de Cuadernos de Información Económica de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) [7], advierte de la necesidad de frenar el aumento del coste de la deuda por la subida de los tipos de interés y apunta “la vuelta a las reglas fiscales en Europa, el momento de restricción monetaria y la desaceleración prevista de la economía”.

Precisamente, la reforma de las reglas fiscales es una de las prioridades de la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea [8], en el segundo semestre de 2023, que coincide con los resultados de las Elecciones Generales del 23 de julio. Así lo expone la Presidencia española del Consejo de la UE en su página web: “Trabajaremos para una adecuada revisión del Marco Financiero Plurianual 2021-2027, y para una reforma de las reglas fiscales que permita superar la austeridad, aumentar la transparencia, y combinar la sostenibilidad de las finanzas públicas con la correcta financiación de las transiciones verde y digital”.

Cabe recordar que en 2011, meses antes del rescate a la banca, PSOE y PP se pusieron de acuerdo para cambiar con agosticidad el artículo 135 de la Constitución Española, y así priorizar absolutamente el pago de “los intereses y el capital” de los créditos de la deuda pública. Dicha modificación del artículo 135 contradice la figura del interés general, que está protegida a lo largo de toda la Constitución Española, desde el 47, que se refiere al derecho a una vivienda digna y adecuada en el Título I, hasta el 128, que dice literalmente: “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. La segunda parte de este artículo contempla “la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general”.

Notas

[1] Banco Central Europeo (BCE). (27/07/2023). Decisiones de política monetaria. [Nota de prensa] https://www.ecb.europa.eu/press/pr/… da80cfcf24.es.html

[2] Banco de España. (17/05/2023). La deuda de las Administraciones Públicas ascendió a 1.535 mm de euros, el 113% del PIB, en marzo de 2023. https://www.bde.es/wbe/es/noticias-…

[3] Ministerio de Hacienda. ( 06/10/2022). Proyecto de Presupuestos Generales del Estado 2023. https://www.sepg.pap.hacienda.gob.e…

[4] Asuntos Económicos y Transformación Digital. (28/04/2023). España adelanta a 2024 la reducción del déficit público al 3% aprovechando el crecimiento económico, la creación de empleo y el impacto del Plan de Recuperación. La Moncloa. https://www.lamoncloa.gob.es/servic…

[5] Comisión Europea. (24/05/2023). Informe sobre España – 2023. https://eur-lex.europa.eu/legal-con…

[6] AIReF. (24/03/2023). Opinión sobre la sostenibilidad de las Administraciones Públicas a largo plazo: La incidencia de la demografía. https://www.airef.es/wp-content/upl…ÓN-SOSTENIBILIDAD/AIReF-2023_Opinion-sostenibilidad-de-las-AAPP-largo-plazo.pdf

[7] Funcas. (13/07/2023). España debe empezar a reducir la ratio de deuda pública sobre PIB cuanto antes. Cuadernos de Información Económica #295. https://www.funcas.es/prensa/espana…

[8] Presidencia Española. Consejo de la Unión Europea. (julio 2023). Prioridades. https://spanish-presidency.consiliu…


Fátima Martín es periodista, miembro del CADTM del Estado español. Es coautora, junto con Jérôme Duval, del libro Construcción europea al servicio de los mercados financieros, Icaria editorial 2016. Actualmente está desarrollando el periódico ’online’ FemeninoRural.com.

Fuente: https://www.cadtm.org/Los-intereses…

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¿Por qué seguimos llamando fusilamientos a los asesinatos?

 

Resulta difícil de entender que haya partidos políticos que tantas décadas después sigan tratando de dificultar la recuperación de la memoria y la dignificación de las víctimas. Dan náuseas, pero es lo que hay. Y debemos combatirlos.


¿Por qué seguimos llamando fusilamientos a los asesinatos?


Alfons Cervera

El Viejo Topo

20 septiembre, 2023 

 


No hay ninguna señal. A lo mejor, sólo un montoncillo de tierra revuelta, como si ese pequeño recuadro de color marrón lo hubieran picoteado los pájaros para llenar el buche. Lo más seguro es que, si prestásemos atención, igual veíamos que ese montoncito de tierra se mueve, que es como si respirara un agua subterránea y el gluglú de esa respiración nos llegara no sabemos si desde la realidad o en la mitad del sueño. Los años han cubierto de verdín vegetal lo que antes fue cuadrícula de vida y después, mucho después, la superficie yerma del olvido.

Hace muchos años que ese pedazo de tierra se había convertido en un secarral, en la mudez de lo que antes fue un ruido insoportable de tiros y metralla, en el culto feroz, intransigente, a un silencio que abochorna la irreprochable nobleza del recuerdo. Una madrugada de hace muchos años allí fueron dejados caer, como fardos llenos de perros muertos, hombres y mujeres que habían defendido la República contra el fascismo. Se los llevaban los falangistas en camionetas y autos de los ricos y a la luz lluviosa de los faros les disparaban de cara o por la espalda y dejaban tirados los cuerpos en las cunetas o los amontonaban en fosas que eran como muladares clandestinos en medio de la noche.

La lírica que a propósito envuelve los párrafos anteriores no desdice los argumentos del horror. Cuando escribe Juan Rejano el prólogo a Poesías de la Guerra Española, de Pedro Garfias, bien claro que lo deja: “No se mire, por consiguiente, esta poesía, sino en función de arma de lucha”. Las fosas que se han ido abriendo poco a poco, sobre todo en los últimos años, despiertan a partes iguales sentimientos encontrados de rabia y de ternura. Esa hermosa canción de mi querido Pedro Guerra: “Pero no son, a simple vista, sólo huesos / Desvencijados huesos / En el calcio del hueso hay una historia: / Desesperada historia, desmadejada historia / De terror premeditado”.

Escribo de lo que tantas otras veces he hecho en estas mismas páginas de infoLibre. La memoria que se nos ha ido yendo como si todo fuera pérdida. Estos días hemos hablado y escrito sobre Chile, sobre los días felices de 1970 y de esos otros en que las bombas golpistas lo convirtieron todo en ruinas tres años más tarde. Hay veces en que los dos países son como hermanos gemelos. Los golpes de Estado. Las dictaduras con sus detenciones, sus torturas, sus desapariciones, sus crímenes. Las transiciones que no acaban con la herencia del monstruo. La desmemoria. Aquí las derechas siguen amando a Franco. En Chile, las derechas detestan a Salvador Allende y rinden pleitesía a Pinochet. Allí, al menos, se ha juzgado a algunos asesinos. Aquí sigue siendo imposible después de más de cuarenta años de democracia. Los asesinos de Víctor Jara acaban de ser condenados. Quienes aquí urdieron y dispararon los tiros en las madrugadas del falangismo vengativo, y cerraron las fosas con la tierra removida que ocultara sus crímenes, siguen viviendo tan tranquilos o se murieron sin que ninguna justicia les cayera encima.

Le echamos la culpa a Vox de que donde gobierna con el PP las políticas de memoria han ido a la papelera. Y no es así. El máximo responsable de que esas políticas estén en dique seco es el PP. Y no de ahora. Recordemos a Rajoy cuando en 2015 dejó vacío el presupuesto para las políticas memorialistas. Y lo decía llenándose de orgullo: “cero euros”. Y cómo se burlaban Pablo Casado y Rafael Hernando: se refería el primero a lo carcas que éramos quienes nos pasábamos el tiempo hablando de “las fosas de no sé quién”. Y el segundo, ese prodigio de inteligencia verbenera: “algunos se han acordado de su padre, parece ser, cuando había subvenciones para encontrarle”. ¿Se puede ser más despreciable? Y hay más, muchos más testimonios del PP defendiendo el franquismo y mofándose de la necesidad de sacar de la tierra lo que queda de las víctimas de esa dictadura a la que tanto aman. Si el resultado electoral del 23J hubiera permitido el gobierno y la presidencia del PP, ya se habrían cargado la Ley de Memoria Democrática y la hubieran sustituido por la que ellos llaman de Concordia. O sea: la Ley del Olvido para que el franquismo siga para siempre presente en nuestras vidas y sea lo mismo asesinar que ser asesinado. Creo que lo conté aquí hace un tiempo: después de una conferencia que di en un pueblo de Castellón se me acercó un señor de bastante edad y me soltó tan tranquilo: “usted ha dicho lo que ha dicho porque en la guerra y después de la guerra no matamos bastantes”. Y se quedó tan pancho. Ésa es su Concordia. El olor a crimen como si la pólvora fuera para ellos un perfume de Loewe o de Chanel.

En muchos sitios de España gobiernan las extremas derechas. Podría poner eso en singular y no mentiría. Digan lo que digan versiones seguramente más equilibradas que la mía, en casi todos los órdenes de la vida el PP y Vox son lo mismo. A mí me cae cerca uno de esos gobiernos. El País Valenciano es un feudo de esas derechas. Los Ayuntamientos de las tres capitales, las tres Diputaciones provinciales y el gobierno de la Generalitat están en sus manos. Ahí es nada. Nos tocó el gordo el 28M. La presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina, del PP, lo dejó claro hace unos días: las políticas de memoria, que se refieren sobre todo a las exhumaciones ya iniciadas, “no son una prioridad y tampoco son urgentes”. Igual la señora presidenta piensa que si las víctimas han estado ahí más de ochenta años, pueden seguir tranquilamente otros ochenta sin que nos ataque la ansiedad. Cuando leí la noticia, me acordé de lo que me dijo aquel tipo, paisano de la señora presidenta, hace unos años. Así son ellos. Franquistas a tope. Sin complejos. Insisto: hablo del PP. Los de Vox son la fuerza de choque, como siempre lo fue el violento falangismo de sus antepasados. Hace unos días Aznar llamaba a la algarada callejera para salvar España. ¿Les suena ese llamamiento a llamamientos de otro tiempo? ¿No podría ser perfectamente Aznar presidente de honor de Vox de la misma manera que lo fue del PP desde 2004 hasta que se cabreó con Rajoy a finales de 2016? Pues claro que podría.

España es la patria de la abyección cuando hablamos de los desaparecidos. Más de cien mil víctimas de la represión fascista en la guerra y la dictadura respiran bajo tierra y, si prestamos atención, veremos cómo los montoncitos de color marrón picoteados por los pájaros se mueven como si en sus entrañas siguiera viva la alegría de quienes, con un entusiasmo casi adolescente y unas armas que a ratos daban risa, defendieron la República frente a los facciosos. En muchos sitios seguirán las exhumaciones, costeadas, eso sí, por las propias familias y algunas instituciones políticas que siguen en manos de la izquierda. Seguiremos hablando de la necesidad de celebrar el duelo a cara descubierta, sin esa vergüenza a que obligó el franquismo con sus enterramientos clandestinos. Pero hay dos cosas que me gustaría repetir una vez más en columnas como ésta. La primera: esa celebración del duelo es un acto político. Demasiadas veces aludimos sólo a la parte sentimental de ese duelo y no hablamos de lo que de político tienen las exhumaciones. En segundo lugar, algo que me sigue perturbando cuando hablamos de las víctimas que siguen en las fosas de los cementerios y en las cunetas y en los descampados: ¿por qué seguimos hablando de fusilamientos en vez de hablar sencilla y llanamente de asesinatos? Quienes están en esas fosas no fueron fusilados: fueron criminalmente asesinados. No hubo juicio previo y, si lo hubo, fue celebrado sin ninguna garantía de defensa. Ya casi doy la batalla del lenguaje por perdida. Pero me da igual. Seguiré dando la vara. Y tanto que seguiré dando la vara. Y tanto.

Fuente: Infolibre.

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