lunes, 20 de marzo de 2023

Les habla Louis-Ferdinand Céline

 

¿Se puede ser abyecto en lo humano, y genial como artista? Ese es el caso de Céline, uno de los más grandes escritores de la lengua francesa y colaborador de la Gestapo. ¿Podemos prescindir de quién es el autor y admirar su obra? Podemos, mal que nos pese.


Les habla Louis-Ferdinand Céline


Louis-Ferdinand Céline

El Viejo Topo

20 marzo, 2023

 


Bueno, pues ¡aquí estoy! Después de haber vivido en muchos lugares, en climas diferentes y en condiciones diversas, me ruegan ahora que dé mi impresión sobre mis obras maestras en un ambiente propio de silla eléctrica… Per no por ello voy a perder la serenidad, voy a decir todo lo que pienso y nadie me impedirá hablar. Bueno, pues, miren –voy a darme prisa, porque creo que estas cosas cuestan muy caras, conque hay que ser parco–, les cuento en seguida lo que sé y lo que he leído. En las Memorias de George Sand –ya casi no se lee a George Sand, pero aún se leen un poco sus Memorias, y yo, en particular, las he leído– hay un capítulo extraordinario en el que cuenta que, de joven, era muy lanzada y tenía ideas de izquierdas, de extrema izquierda incluso para aquella época. La invitaban a recepciones por su origen, por su renombre –sabido es que era una bisnieta del príncipe de Sajonia– tenía acceso a los mejores salones y, en particular, a aquellos en que aún se reunían los miembros de la antigua aristocracia, pero, ¡la de verdad!, la que aún existía, la que había sobrevivido, ¡y con qué trabajos!, a la desaparición de la corte de Luis XVI e incluso de Luis XV. Y George Sand contempla a aquellos miembros de la aristocracia con gran horror: su forma de gesticular, de agitarse, de ofrecerse pastas, de adelantar las sillas, retirarlas, ocultar la peluca entre los senos de las damas y después colocársela bajo el trasero y luego hacer mil gracias, mil melindres… Se sentía horrorizada al ver a aquellos viejos de una época desaparecida hacer tantos mohines. Bueno, pues, a mí, personalmente, ese capítulo me parece esencial. (Creo que el propio Proust lo utilizó a fondo en el famoso capítulo en que se ve a la gente envejecer en el sitio; es un capítulo famoso, pero en eso creo que George Sand lo precedió; se trata, en verdad, de un gran esfuerzo literario.) Bueno, pues yo tengo la misma impresión cuando leo un libro; tengo la impresión de ver a gente que hace mohines. Ponen muecas totalmente inútiles. No van directamente al grano, dan vueltas alrededor, adelantan sillas, hacen prólogos; pero no van directamente al nevio, verdad, a la emoción, ah, eso desde luego que no. Conque, en una palabra, miro las novelas de mis contemporáneos y me digo: «Eso significa trabajo, pero trabajo inútil». Eso es lo que pienso yo. Porque no llevan el compás de la época. Hay que tener en cuenta que la novela ­–puesto que se trata de la novela, sobre ella se me pide que exprese mi pensamiento– ha perdido la misión que tenía, ha dejado de ser un órgano de información. En la época de Balzac, se veía cómo era la vida de un médico rural en Balzac; en la época de Flaubert, la vida de la adúltera en Bovary, etc., etc. Ahora estamos informados sobre todas esas materias, profusamente informados: por la prensa, los tribunales, la televisión, las investigaciones médico-sociales. ¡Oh! La de historias que hay al respecto, con documentos, fotografías… Ya no se necesita la novela para todo eso. Creo que su función documental e incluso psicológica se ha acabado, ésa es mi impresión. Entonces, ¿qué le queda? Pues no le queda gran cosa, le queda el estilo y las circunstancias en que se encuentra el hombre. Evidentemente, Proust se encontraba en la alta sociedad, conque habla de la alta sociedad, ¿no?, lo que ve y también los triviales dramas de la pederastia. Bueno. Muy bien. Pero, en fin, se trata de colocarse en la línea en que te coloca la vida y no salir de ella, a fin de recoger todo lo que hay y trasponerlo en estilo. Conque hablando de estilo… El estilo de todos esos me parece del mismo tono que el del bachillerato, del periódico habitual, de los alegatos judiciales, de las declaraciones en la Asamblea, es decir, un estilo verbal, elocuente tal vez, pero, en todo caso, no emotivo, desde luego. Los miro como los impresionistas debían mirar a los pintores de su época, que les pagaban con la misma moneda. Evidentemente, para el impresionista, cuando miraba la iglesia de Auvers representada por un pintor de su época, un buen pintor de su época, ¡no era un Van Gogh! Y el otro decía: «Pero, si es que es un horror, es un malhechor, ¡es para matarlo!» Bueno, pues eso siguen pensando de mis libros, evidentemente.

Digo que las que se hacen son novelas inútiles porque lo que cuenta es el estilo y nadie quiere plegarse al estilo. Exige un trabajo enorme y la gente no es trabajadora, no vive para trabajar, vive para gozar de la vida, conque eso no permite demasiado trabajo. Los impresionistas eran muy trabajadores. Sin trabajo, no se puede hacer gran cosa. Existe la elocuencia natural: es muy mala, la verdad, la elocuencia natural. Es necesario que se sostenga en la página. Para que se sostenga en una página, hace falta un esfuerzo enorme.

Me parece que en eso hay toda una tarea: un estilo. Bueno, pues, estilos, verdad, no hay muchos en una época. No es por presumir, pero no hay muchos. Hay tres o cuatro por generación: hay que decir la verdad, porque, si yo no la digo, nadie la dirá. Son decadentes, a su vez, después; duran sólo un tiempo. Hay una idea de la vida, una filosofía general, según la cual la vida es eterna, la vida empieza a los sesenta años, a los cincuenta… ¡No! ¡No! ¡Es pasajera! Lo que rige es, pues, el tiempo y no dura siempre. George Sand se burlaba de esos viejos mohines de los antiguos cortesanos. Pero ella misma, si la viéramos ahora, nos parecería perfectamente ridícula. Hay, pues, un tiempo, un tiempo concreto. Pensemos en las grandes historias. ¿Qué es lo que se sostiene en el teatro? Poca cosa. Se vuelve siempre a Shakespeare, lógicamente. Shakespeare tiene a su favor el vestuario, eso lo salva. Se sitúa, pues, fuera de su época. En eso ha ganado. Mientras que, si representamos a Shakespeare con traje de calle, sabemos que queda muy mal, no hace el efecto. Concurren a ello toda clase de cosas.

Conque hay quien dice: las novelas de Céline es que son irritantes, horripilantes, etc., porque no están escritas en el estilo del bachillerato, en el estilo admitido, el del periódico habitual, el de la licenciatura. Estilos que en verdad se imponen, formalmente, y que resisten y resistirán, voy a decirles por qué, poco a poco.

Vuelvo a ese estilo. Consiste en un modo determinado de forzar las frases para sacarlas ligeramente de su significado habitual, de los goznes, por decirio así, desplazarlas, y forzar así al lector a desplazar él mismo su sentido, pero muy ligeramente. ¡Oh! ¡Muy ligeramente! Porque todo eso, si resulta pesado, es una pifia, es la pifia. Conque requiere un gran distanciamiento, sensibilidad: es muy difícil de hacer, porque hay que girar. ¿En torno a qué? A la emoción.

Y con esto vuelvo a mi ataque frontal al Verbo. Como se sabe, las Escrituras dicen: «En el principio era el Verbo». ¡No! En el principio era la emoción. El Verbo vino después para sustituir a la emoción, como el trote sustituye al galope, cuando, en realidad, la ley natural del caballo es el galope; hay que obligarlo a trotar. Se ha sacado al hombre de la poesía emotiva para hacerlo entrar en la dialéctica, es decir, el farfulleo, ¿no? O las ideas. Nada hay más vulgar que las ideas. Las enciclopedias están llenas de ideas, hay cuarenta volúmenes, enormes, llenos de ideas. Muy buenas, por lo demás. Excelentes. Que han cumplido y han pasado. Pero no es esa la cuestión. Ese no es mi ámbito, las ideas, los mensajes. No soy yo hombre de mensajes. Ante el estilo, qué caramba, todo el mundo se detiene, nadie se dedica a eso. Porque es un currelo muy duro. Consiste en tomar las frases, como les decía, y sacarlas de los goznes. U otra imagen: si cogemos un bastón y queremos hacer que parezca recto en el agua, tenemos que curvarlo primero, porque la refracción hace que una caña en el agua parezca rota. Hay que romperla antes de meterla en el agua. Es un trabajo duro. Es el trabajo del estilista.

Con frecuencia viene gente a verme y me dice: «Parece que usted escribe con facilidad». ¡Qué va! ¡Yo no escribo con facilidad! ¡Sino con mucho esfuerzo! Y me agota escribir, además. Hay que hacerlo con mucha finura, mucha delicadeza. Eso supone 80.000 páginas para llegar a hacer 800 de manuscrito, donde el trabajo queda borrado. No se ve. El lector no debe ver el trabajo. Él es un pasajero. Ha pagado su billete, ha comprado el libro. No le importa lo que ocurre en las bodegas, lo que ocurre en el puente, no sabe cómo se conduce el buque. Él lo que quiere es disfrutar. El deleite. Tiene el libro y debe deleitarse. Mi deber es el de hacerlo deleitarse y a eso me dedico. Y quiero que me diga entonces: «¡Ah! Hace usted eso… ¡Ah! Es fácil… ¡Ah, si yo tuviera su facilidad!» Pero ¡qué leche! ¡Si yo no tengo la menor facilidad! Ninguna. En absoluto. Esos tipos están mucho más dotados que yo. Sólo que yo me pongo a trabajar. Ellos trabajo no ponen, no se concentran. Ahí está la aventura.

Se oye decir: «Bueno. Muy bien. Pone tres puntos, tres puntos…» Miren, tres puntos, los impresionistas ponían los tres puntos. Seurat, por ejemplo, ponía tres puntos por todos lados: le parecía que eso aireaba, hacía revolotear su pintura. Tenía razón, ese hombre. No ha hecho escuela precisamente. Se respeta mucho a Seurat, lo compran muy caro. Pero, en fin, no se puede decir que haya tenido descendencia. No creo que a mí me sigan demasiado. No teman. Cogerán un poquito por aquí, por allá, pero no mucho. Es demasiado duro. Igual que Seurat… no se ha continuado.

Voy a decirles por qué. Voy a ir más lejos. Esta mañana me preguntaba yo por qué hay resistencia a cambiar de estilo. Las grandes civilizaciones han cambiado con frecuencia de estilo. Hablo de las grandes civilizaciones desaparecidas, olvidadas, ya sean los sumerios, los arameos, todas las civilizaciones, hay cuarenta, cincuenta, entre el Tigris y el Eufrates, que tuvieron poetas, tuvieron escritores, tuvieron legisladores. Cambiaron con frecuencia de estilo. Los franceses, por su parte, están atados: atados al estilo que fue copiado por Bourget, por Anatole France y después, al final, por todo el mundo. Yo he tenido oportunidad de leer La Revue Deux Mondes de los cien últimos años. En ella hay toda clase de novelas fáciles: basta con añadir teléfonos, aviones, y no hay problema. Siguieron con un mismo estilo.

Porque yo creo que, para tener un nuevo estilo, hace falta una civilización muy nueva, muy fuerte más bien. Por ejemplo, ahí tienen ustedes en este momento a los chinos que están metiendo mano a su lengua y deshaciéndose de sus caracteres, de su estilo mismo, porque ya saben que la china es una lengua muy compleja, que cierta secta comprendía gracias a artificios. Bueno, pues ellos tienen el valor, la pasión, podríamos decir, para deshacerse enteramente del antiguo chino, para hacer un chino más nuevo. Y eso es algo que no suele suceder… Fíjense que los americanos nunca han inventado nada. Cuando buscan una palabra, se la birlan al latín, penosamente, nunca han inventado absolutamente nada. Es muy difícil inventar palabras y muy difícil cambiar de estilo. Hasta el punto de que eso, creo yo, es lo que necesita de verdad nuestra civilización francesa, que habrá durado cuatrocientos años, cuatro siglos, una cosa de nada. Conque están fijados en eso, podemos decir, porque ya no tienen la fuerza, la pasión necesaria para cambiar de estilo. No pueden.

Miren, yo fui durante veinte años médico en Clichy, en el dispensario de Clichy, y me ocupé de la historia de Clichy. Clichy-la-Garenne, cerca de París. Puse manos a la obra a un historiador, un amigo, ya muerto. Se llamaba Serouille. Escribí un prefacio: suprimieron el libro y el prefacio, porque todo estaba prohibido. Bien. Había en esa historia de Clichy muchos fenómenos notables, pero sobre todo uno curioso, el de que en determinado momento, hacia 1870, un cura de Clichy había dicho: «Esta gente no comprende nada de latín, les digo la misa para nada; voy a decir la misa en francés». ¡Oh! Pero la Comisión de Ritos lo acusó y, al final, lo expulsaron de su iglesia y volvieron a decir la misa en latín. ¿Por qué?, pregunté a Serouille. Reflexionó largo rato y me dijo: «Porque ya no había bastante fe». En efecto. Esa es la historia: la fe. Miren a los rusos, no cambian el ruso, ¿no? Por consiguiente, ya no tienen gran fe. Los franceses ya no tienen, desde luego, fe para cambiar su lengua, carecen de la pasión necesaria para eso.

Por lo demás, podría dar un ejemplo más vulgar y comprensible: la publicidad de los periódicos que leo, los grandes semanarios. No miro demasiado el texto, no es interesante. Miro la publicidad. Me da idea perfectamente de lo que la gente reclama. Cuesta mucho dinero, luego no se hace por hacer. Hay anuncios para la margarina. Veo a un abuelo y una abuela. La abuela dice: «Voy a usar la margarina X». Y el abuelo representado responde: «Pero, ¡tú estás loca! ¡A nuestras edades, no se cambia de costumbres!» Bueno, pues, lo mismo exactamente le ocurre a Francia. Francia ha superado la edad de cambiar de costumbres. Conque es seguro, casi seguro, que no va a cambiar de estilo para complacerme a mí. Así que seguiré currelando en mis perfeccionamientos, mis refinamientos, que para nada sirven. Se seguirán publicando cosas propias de Bourget, de Anatole France, la frase bien compuesta, etc. Conque se trata de un afán para la gloria, es auténtica vanidad. He llegado a desesperarme yo mismo y, creánme, con mucha fatiga. Dicho esto, ya sólo me queda retirarme. Ya no tengo gran cosa que decir. No… No… Se lo agradezco. Así está bien. Creo…

Intervención grabada en 1958, a raíz de la publicación de De un castillo a otro.

Artículo publicado en Quimera 145, marzo de 1996.

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domingo, 19 de marzo de 2023

La propuesta de Lagarde: Matar a mucha gente para reactivar la economía (vídeo). [Matar tiene sus cosas buenas, las cosas como son. Porque si uno va andando por la calle, sin meterse con nadie, y de golpe y porrazo te cruzas con alguien que no te gusta, por la razón que sea, lo mejor es pegarle un zoquetazo y cargártelo. Conste que yo hablo por mí, yo no soy ni represento al Banco Central Europeo ni me llamo Lagartini ni lagartité ni cosas de esas, a mi el francés no me gusta. Las francesas ya son otra cosa, pero los franceses ni gota. El dinero de este banco, una parte, sí que es mío, y el resto de los demás trabajadores, pero que yo no represento al banco ni ná de ná. Como digo, matar tiene su parte buena. Yo por ejemplo, sin ir más lejos, hoy antes de desayunar para estar en forma ya me he matado a treinta y cinco personas y pico (en realidad han sido 36, pero una era muy cortita de estatura y no estoy seguro de que me lo cuenten por una entera). Pero tiene también sus cosas malas, porque quieras que no siempre te manchas de sangre o te salpica algo de los higadillos, caso de que para matarlo se utilice el método del pisotón y apara que va otro, o sea, pateo y desmenuce de los higadillos a base de patadas. Eso es un engorro, la verdad. Pero lo peor de todo, porque eso ya es pasarse, cinismo puro del rosal del jardín europeo, es que la matancia la tengan que realizar los trabajadores matando a otros trabajadores para engorde, riqueza y mayor gloria de quienes ni han trabajado nunca ni piensan trabajar, que su vez por la matancia entre trabajadores por trabajadores son pagados por ellos mismos, porque ya digo, el dinero del Banco Central Europeo es dinero de los trabajadores y no de la lagartina. Ella es, más o menos, una chupisanguicriminal del dinero de los trabajadores del Banco Central Europeo. Espero que esto haya sido del agrado de todos, porque de otra manera, por el bien de ustedes lo digo, que lo cortés no quita lo valiente, aténganse a las consecuencias en el cruce peatonal conmigo, porque por mí, si hay que matar a cinco mil al día se matan, como si son siete mil, pero que tampoco es cosa de estar matando todo el día, que uno también tiene sus cosas que hacer]

 

La propuesta de Lagarde: Matar a mucha gente para reactivar la economía (vídeo)

 

DIARIO OCTUBRE / marzo 19, 2023



Que la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, es una individua absolutamente deshumanizada y que siempre actúa a favor del dinero de los poderosos ya lo sabíamos. Pero, a pesar de ello, esta psicópata señora no deja de sorprender (o quizás no tanto) en muchas ocasiones cuando abre la boca.

 

El BCE subirá 0,5% los tipos de interés colocándolos en el 3,5%. Ella ha expresado sin despeinarse: «Matará a mucha gente, pero reactivará la economía».

Reproductor de vídeo

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FUENTE: insurgente.org

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Rusia y la guerra de Ucrania. [Oración a San Orejón, patrón de la escucha, el Orejas para los amigos como yo. Vamos a ver, Orejas, que las cosas no son así, que tú mucho santo, mucho santo y todo lo que quieras, pero que te estás pasando, majo, que te aplicas el embudil, sí, sí, el embudil, la ley del embudo: para ti lo ancho y para los demás lo estrecho, el pitorrillo, y así no son las cosas, Orejas, que ya está bien que por ser santo te toque lo ancho del embudo para que te enteres bien de lo que está pasando, pero hombre, no me seas tan miserias ni tan tacaño ni tan cagarruta, y que nos ensanches algo el pitorrillo que nos toca, la estrechez del embudo, para que podamos des-sordarnos un tantico, hombre, que tenemos que empezar a enterarnos de lo que está pasando, porque de no ser así un día de estos a los trabajadores nos van a acoger cagando, y ¿luego qué. Luego a quién le reclamamos? Venga, Orejas, que tú puedes (el que no podía era Podemos), así que ligerito, que se me cumpla esta oración mía, que ya sabes que contigo no me quiero cabrear, a ver si los demás nos empezamos a enterar de lo que está pasando que no es moco pavo. Saluda de mi parte a tu mujer, La Escucha]

 

Publicado en El Viejo Topo 316 (mayo de 2014) en este artículo Amin sostiene que lo que desde 2014 está sucediendo en Ucrania es una nueva jugada en el ajedrez geopolítico en el marco de la guerra mundial soterrada que la triada sostiene para asegurarse los recursos del planeta.


Rusia y la guerra de Ucrania


Samir Amin

El Viejo Topo

19 marzo, 2023

 


La actual escena global está dominada por el intento de los centros históricos del imperialismo (Estados Unidos, Europa occidental y central, y Japón, también llamados “la Tríada”) de mantener su control exclusivo del planeta mediante una combinación de:

  1. Las llamadas políticas económicas neoliberales de la globalización, que permiten al capital financiero transnacional de la Tríada decidir en solitario todos los temas que tienen que ver con sus intereses exclusivos.
  2. El control militar del planeta por parte de Estados Unidos y de sus aliados subordinados (la OTAN y el Japón), que tiene el objetivo de aniquilar cualquier intento de cualquier país ajeno a la Tríada de escapar de su yugo.

En este sentido, todos los países del mundo que no pertenecen a la Tríada son enemigos o potenciales enemigos. Excepto aquellos que aceptan una completa sumisión a la estrategia económica y política de la Tríada. ¡Como las dos nuevas “repúblicas democráticas” de Arabia Saudita y Qatar! La denominada “comunidad internacional” a la que se refieren continuamente los medios de comunicación occidentales se reduce de hecho al G7 más Arabia Saudita y Qatar. Cualquier otro país, incluso en el caso de que su gobierno esté actualmente alineado, es un enemigo potencial, por cuanto puede que los pueblos de estos países rechacen esta sumisión.

En este marco, Rusia es “un enemigo”. Sea cual sea la valoración que hagamos de lo que fue la Unión Soviética (una sociedad “socialista” o de otro tipo), la Tríada la combatió simplemente porque era un intento de proceder a un desarrollo independiente del capitalismo/imperialismo dominante.

Tras la descomposición del sistema soviético, hubo quien pensó (en particular en Rusia) que “Occidente” no trataría como un antagonista a una “Rusia capitalista”. Del mismo modo que Alemania y Japón habían “perdido la guerra y ganado la paz”. Olvidaban que las potencias occidentales apoyaron la reconstrucción de los países ex fascistas precisamente para hacer frente al desafío que representaba la existencia de unas políticas independientes por parte de la Unión Soviética. Ahora bien, una vez desvanecido este desafío, el objetivo de la Tríada es destruir la capacidad de Rusia de resistirse a una sumisión completa.

La Tríada ha organizado en Kiev lo que deberíamos calificar de “golpe de estado euro-nazi”. Efectiva mente, para llevar a cabo su objetivo –separar a dos naciones históricamente hermanas, la rusa y la ucraniana– necesitaban apoyar a los nazis locales.

La retórica de los medios de comunicación occidentales que afirma que el objetivo de la política de la Tríada es promover la democracia es simplemente una mentira. La Tríada no ha promovido la democracia en ninguna parte. Al contrario, sus políticas han apoyado sistemáticamente a las fuerzas locales más antidemocráticas (y en algunos casos, “fascistas”). Casi fascistas en la antigua Yugoslavia: en Croacia y en Kosovo, así como en los Estados bálticos y en la Europa oriental, Hungría por ejemplo. Los países de la Europa oriental han sido “integrados” en la Unión Europea no como socios iguales, sino en calidad de “semicolonias” de las principales potencias capitalistas/imperialistas de la Europa occidental y central.

¡La relación entre el Oeste y el Este en el sistema europeo es en cierto modo similar a la relación que existe entre Estados Unidos y América Latina! En los países del Sur, la Tríada ha apoyado a las fuerzas antidemocráticas más extremistas, como por ejemplo al Islam político ultra-reaccionario, y con su complicidad ha destruido a dichas sociedades: los casos de Irak, Siria, Egipto y Libia ilustran estos objetivos del proyecto imperialista de la Tríada

Por consiguiente, la política de Rusia (tal como la desarrolla la administración de Putin) de resistirse al proyecto de colonización de Ucrania (y de otros países de la antigua Unión Soviética, en Transcaucasia y en Asia Central) ha de ser apoyada. La experiencia de los Estados Bálticos no ha de repetirse. El objetivo de construir una comunidad “euroasiática”, independiente de la Tríada y de su socio subordinado europeo, también merece ser apoyado.

Pero esta “política internacional” positiva rusa está condenada al fracaso si no es apoyada por el pueblo ruso. Y este apoyo no puede obtenerse sobre la base exclusiva del “nacionalismo”, ni siquiera el de un tipo progresista positivo –no chovinista– de “nacionalismo”, y a fortiori, por una retórica rusa “chovinista”. El fascismo en Ucrania no puede ser desafiado por el fascismo ruso. Solo podrá ser vencido si la política económica y social interna promueve los intereses de la mayoría de los trabajadores.

¿Qué entiendo por una política “de orientación popular” y que favorezca a las clases trabajadoras? ¿Me refiero al “socialismo”? ¿Estoy tal vez manifestando nostalgia por el sistema soviético? ¡No es este el lugar para hacer una nueva evaluación de la experiencia soviética en unas cuantas líneas! Me limitaré a resumir mis puntos de vista en unas cuantas frases. La auténtica revolución socialista rusa produjo un socialismo de Estado que era el único primer paso posible hacia el socialismo; después de Stalin, el socialismo de Estado pasó a convertirse en capitalismo de Estado (explicar la diferencia entre estos dos conceptos es importante, pero no es el objetivo de este breve artículo). A partir de 1991 el capitalismo de Estado fue desmantelado y sustituido por el capitalismo “normal” basado en la propiedad privada, que, como en todos los países del capitalismo contemporáneo, consiste básicamente en la propiedad de los monopolios financieros, que están en manos de los oligarcas (similares, no diferentes, de los oligarcas que dirigen el capitalismo en la Tríada), muchos de los cuales proceden de la antigua nomenklatura, y algunos son recién llegados.

La explosión de prácticas democráticas creativas auténticas iniciada por la revolución rusa se vio luego domeñada y reemplazada por un patrón de gestión de la sociedad de carácter autocrático aunque garantizando derechos sociales a las clases trabajadoras. Este sistema llevó a una masiva despolitización y no se vio exento de desviaciones despóticas e incluso criminales.     El nuevo patrón de capitalismo salvaje se basa en la continuación de la despolitización y en el no respeto de los derechos democráticos.

Dicho sistema rige no solo en Rusia sino en todas las otras repúblicas ex soviéticas. Existen diferencias respecto a la práctica de la denominada democracia electoral “occidental”, más efectiva en Ucrania, por ejemplo, que en Rusia. Sin embargo, este patrón de gobierno no es la “democracia”, sino una farsa comparada con la democracia burguesa tal como funcionaba en etapas anteriores del desarrollo capitalista, incluidas las “democracias tradicionales” de Occidente, ya que el poder real no se limita al gobierno de los monopolios que operan en su exclusivo beneficio.

Una política de orientación popular implica, por consiguiente, alejarse lo más posible de las recetas “liberales” y de la mascarada electoral con ellas asociada, que afirma dar legitimidad a las políticas sociales regresivas. Yo sugeriría el establecimiento en su lugar de un nuevo tipo de capitalismo de Estado con una dimensión la social (digo social, no socialista). Este sistema abre el camino a eventuales avances hacia una socialización de la gestión de la economía, y por consiguiente, a auténticos nuevos avances hacia una invención de la democracia capaz de res ponder a los retos de una economía moderna.

Solo si Rusia se mueve en este sentido, el actual conflicto entre, por un lado, la política internacional supuestamente independiente de Moscú, y, por otro lado, la continuación de una política social interior reaccionaria, podrá tener una resolución positiva. Este movimiento es necesario y posible: sectores de la clase política dirigente podrían alinearse con este programa si la acción y la movilización popular lo promueven. En la medida en que avances similares pueden también llevarse a cabo en Ucrania, Transcaucasia y Asia Central, será posible el establecimiento de una auténtica comunidad euroasiática de naciones, que podrá convertirse en un actor poderoso en la reconstrucción del sistema mundial.

Lo que queda del poder del Estado ruso dentro de los estrictos límites de la receta neoliberal elimina toda posibilidad de éxito de una política exterior independiente, y la posibilidad de que Rusia se convierta en un país realmente emergente capaz de actuar como un actor internacional importante.

El neoliberalismo no puede producir en Rusia más que una trágica regresión económica y social, un patrón de “lumpendesarrollo” y un estatus cada vez más subordinado en el orden imperialista global. Rusia suministraría a la Tríada petróleo, gas y otros recursos naturales; sus industrias se verían reducidas al estatus de subcontratas en beneficio de los monopolios financieros occidentales.

En esta posición, no muy alejada de la que ocupa actualmente Rusia en el sistema global, los intentos de actuar independientemente en el campo internacional seguirán siendo frágiles en extremo y estarán amenazados por unas “sanciones” que no harán sino reforzar el desastroso alineamiento de la oligarquía económica gobernante con las demandas de los monopolios dominantes de la Tríada. La actual salida de “capital ruso” asociada con la crisis de Ucrania ilustra este peligro. El restablecimiento del control estatal sobre los movimientos de capital es la única respuesta efectiva a este peligro. El neoliberalismo no puede producir en Rusia más que una trágica regresión económica y social, un patrón de “lumpendesarrollo” y un estatus cada vez más subordinado en el orden imperialista global.

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El colapso de Credit Suisse y Sillicon Valley Bank. La economía global en el filo del desastre. [Lo entiende cualquiera y yo el primero que el castellano tiene una difícil y compleja comprensión, sobre todo por su claridad y riqueza, y ha debido ser por ello que no he logrado dar a entender que cuando decía que la crisis de 2008 desprovista de milongas, tontilonas y otros muchos chupetines de estos de la gente que sabe, no es más que la fecha que marca el inicio del principio del proceso histórico que tiene que poner fin, digo poner fin y no mire usted que bien y que verdes las han segado, al modo de producción capitalista para ser sustituido por el nuevo modo de producción socialista, y que mientras más largo sea este proceso histórico de sustitución del capitalismo por el socialismo más tralla, miserias y calamidades para los trabajadores, (hombre, hágame el favor. Si conocen algún trabajador por ahí, avísenle de esto que digo). Pero qué se le va a hacer, no he podido darlo a entender en castellano. Ahora lo voy a intentar en cristiano a ver si hay más suerte. Dicen que el cristiano también es una lengua muy clarita. Unos dicen que tiene una claridad de la Hostia y, otros, que tampoco son pocos, dicen que tiene una claridad del Copón. Así que, a ver si hay más suerte y por fin me hago comprender. Allá va la cosa, ahora en cristiano: en cristiano quiere decir que la crisis de 2008, desprovista de milongas, tontilonas y otros muchos chupetines de estos de la gente que sabe, no es más que la fecha que marca el inicio del principio del proceso histórico que tiene que poner fin, digo poner fin y no mire usted que bien y que verdes las van a segar, al modo de producción capitalista para ser sustituido por el nuevo modo de producción socialista, y que mientras más largo sea este proceso histórico de sustitución del capitalismo por el socialismo más tralla, miserias y calamidades para los trabajadores, etc., etc., etc.,]

 


El colapso de Credit Suisse y Sillicon Valley Bank. La economía global en el filo del desastre

 

Publicado el 18 de marzo de 2023 / Por José Luis Carretero Miramar / kaosenlared

 

La economía capitalista global se mueve en el delgado filo que separa la recesión del desastre financiero. Los desequilibrios sistémicos que generó la crisis del 2008 nunca han sido superados. Pese a la brutal expansión cuantitativa desplegada por los bancos centrales en la última década, profundizada por las medidas tomadas para hacer frente a la pandemia, la economía capitalista nunca ha llegado a recuperarse del todo de la devastación provocada por la Gran Depresión y se mueve con dificultades, como un equilibrista beodo, sobre un delgado hilo suspendido sobre una futura nueva recesión cuya magnitud previsible aún se desconoce.

El reinicio económico tras la pandemia constituyó una operación problemática. El colapso de las cadenas de suministros globales tensionó el comercio mundial y la actividad industrial. El inicio de la guerra en Ucrania profundizó las contradicciones en este escenario tensionado. La inflación se desbocó y las cadenas de suministros no pudieron ser reconstruidas en su totalidad, en medio de una fuerte tensión geopolítica que amenaza provocar un proceso de disgregación en varios bloques beligerantes del mercado mundial.

La guerra ha generado, también, una crisis energética que atenaza la economía europea y bloquea el proceso de Transición Ecológica que pretenden implementar las potencias occidentales. Además, la tensión geopolítica amenaza con detener el proceso de innovación tecnológica que apuntaba hacia una “Cuarta Revolución Industrial”, y con él, toda posible opción de una solución “técnica” a la crisis climática. Una hipotética desconexión tecnológica entre los bloques dirigidos por Estados Unidos y China, dificultaría la innovación disruptiva, poniendo en funcionamiento estándares técnicos diferenciados entre ambos bloques, fracturando las grandes bases de datos que alimentan los avances en Inteligencia Artificial y fragmentando los procesos de investigación y desarrollo de las grandes transnacionales al prohibirse determinadas tecnologías por su origen nacional en determinados mercados.

La Reserva Federal y el Banco Central Europeo han reaccionado a la inflación con agresivas subidas de los tipos de interés. Esto amenaza con generar una depresión en la economía real, cuya magnitud todavía se desconoce. Los préstamos más caros implican una fuerte presión sobre los hogares con hipotecas y sobre los márgenes de beneficio de las empresas productivas, así como sobre los tesoros nacionales, fuertemente endeudados tras el aumento del gasto público provocado por la pandemia. Además, la subida de los tipos de interés en los mercados centrales provoca la fuga de los capitales de los mercados de los países del Sur en dirección al Norte, donde obtendrán una mayor rentabilidad, lo que amenaza con generar brutales crisis de la deuda en países como Argentina, Egipto, etc.

En este contexto turbulento y volátil se produce la quiebra desordenada del Sillicon Valley Bank (SVB) y del Signature Bank en Estados Unidos. Son bancos de tamaño mediano con inversiones poco diversificadas. El SVB estaba especializado en captar depósitos de start ups tecnológicas y fondos de capital riesgo. Una reforma legal implementada por el presidente Donald Trump, en 2018, relajó los requisitos de vigilancia sobre los bancos medianos bajo la premisa de que no eran sistémicos (su hipotética quiebra no podía arrastrar al conjunto del sistema financiero a la crisis). El SVB invirtió sus depósitos, en un contexto de bajos tipos de interés, en bonos del tesoro de Estados Unidos a largo plazo. Al subir los tipos de interés, la retribución de los depósitos subió también y los márgenes de los bonos cayeron aceleradamente. El banco se vio obligado a vender los bonos con descuento para tratar de capitalizarse y los depositantes huyeron. El banco cayó con rapidez, en la mayor quiebra de un banco estadounidense desde 2008.

Ante el olor de la sangre, los depositantes de los bancos medianos estadounidenses huyen hacia bancos de mayor tamaño. Esto pone en duda la supervivencia de otras entidades financieras débiles. Las grandes entidades de Wall Street, capitaneadas por JP Morgan, Bank of America, City y Wells Fargo, rescatan el jueves 16, con una inyección de 30.000 millones de dólares, al banco First Republic, cuyos títulos acumulan ese día una caída del 80 % en una semana.

Paralelamente, la crisis de la banca mediana estadounidense precipita la implosión de la entidad financiera suiza Credit Suisse. El jueves 16 de marzo Credit Suisse se desploma un 24 % en Bolsa y provoca caídas generalizadas de la cotización de los bancos europeos. El banco suizo llevaba ya varios años amenazando con colapsar tras desastrosas inversiones en 2021 en los fondos Greensill Capital y Archegos Capital Management, que le provocaron un agujero en sus cuentas de casi 4000 millones de euros. La combinación de la caída del Sillicon Valley Bank con las declaraciones del principal accionista del Credit Suisse, el Saudi National Bank, en el sentido de que no va a continuar invirtiendo en el banco, provocan el desplome de la entidad suiza. Atención: el Credit Suisse no es un banco mediano regional, sino una institución con 50.500 empleados, el segundo mayor banco de Suiza y uno de los cincuenta más grandes del mundo. Desde 2020 los inversores en el Credit Suisse han visto evaporarse un 84 % de toda su inversión y el precio de los seguros de impago de la entidad (los llamados CDS) se ha disparado aceleradamente.

Parece, por lo tanto, que es posible que nos encontremos ante los inicios de una nueva crisis financiera, que venga a sumarse a los brutales efectos de la inflación, la recesión en ciernes y la crisis energética. Los grandes medios de comunicación especializados en economía lo niegan. El SVB es demasiado pequeño para arrastrar al conjunto del sistema financiero norteamericano, afirman. Es un banco de nicho de mediano tamaño. En todo caso, el Fondo de Garantía de Depósitos estadounidense anuncia que se va a hacer cargo de toda posible pérdida de los depositantes, incluso superando la cuantía asegurada, según la legislación previa, de 250.000 dólares.

La reacción del Banco Central Europeo es parecida. Cristine Lagarde anuncia que el BCE continúa, sin inmutarse, su senda de subida de los tipos de interés, y que, en todo caso, hará lo necesario para sostener el sistema financiero de la Eurozona. El Banco Nacional Suizo anuncia que va a rescatar al Credit Suisse con 50.000 millones de euros. Los rumores de que Credit Suisse podría ser absorbido por UBS (otra entidad financiera helvética) se hacen cada vez más insistentes.

La situación, sin embargo, puede no ser tan sencilla como la pintan los anuncios de los bancos centrales occidentales. Los depositantes de los bancos medianos estadounidenses están huyendo en masa hacia las entidades sistémicas. Es muy posible que SVB y Signature Bank no sean los últimos en caer. Y, aunque gran parte de la banca europea tenga pocos negocios en común con Credit Suisse, lo cierto es que entre los principales accionistas de la entidad helvética se cuentan algunos de los fondos que más presencia tienen en las bolsas del continente, como BlackRock o el Norges Fund.

El problema subyacente a esta turbulencia bancaria es de difícil resolución. El proceso de financiarización que desató la crisis del 2008 nunca fue del todo revertido, y las contradicciones que el mismo genera para el proceso de acumulación capitalista subsisten, y se agravan con el escenario de alta inflación y crisis energética desatado por la guerra de Ucrania y las tensiones geopolíticas con China. Ante la posibilidad de una nueva crisis financiera provocada por las subidas agresivas de los tipos de interés implementadas para atajar la inflación, los Bancos Centrales Occidentales tratan de soplar y sorber al mismo tiempo: suben los tipos (drenando capital del sistema para detener la inflación) al tiempo que rescatan a los depositantes de las entidades financieras que quiebran (introduciendo capital en el sistema para tratar de parar la recesión y la crisis financiera).

Desde el uno de enero de 2022, el estabishment económico occidental se ha mostrado enormemente optimista: la guerra no era para tanto, Alemania ha sobrevivido a un invierno sin gas ruso, y los precios de la energía no se han desbocado como era de esperar. Se ha hablado de que la recesión en ciernes va a ser suave y coyuntural, y de que la inflación empezará a remitir este mismo año.

Sin embargo, el escenario real puede entreverse tras las brumas levantadas por los colapsos bancarios de la semana pasada. Occidente es como un equilibrista borracho que sabe que, muy probablemente, caerá al vacío, pero que no sabe cuál será la dimensión de la caída. El barco, es cierto, no se ha hundido este invierno. Pero cada vez cruje más y empiezan a aparecer nuevas vías de agua. ¿Podrá el equilibrista occidental evitar la caída o limitar su extensión? Nos movemos en el filo de una nueva gran crisis mientras los tambores de una guerra civilizacional con los países emergentes se hacen cada vez más audibles.

Y, mientras tanto,  las calles de París y de Atenas arden en el marco de huelgas generales como no se habían visto desde el gran ciclo planetario de luchas del 2011. ¿La nueva crisis se verá acompañado de una nueva emergencia de los movimientos de insurgencia contra el capitalismo? En ello estamos porque, como dijo en su día Francisco Carrasquer, la opción revolucionaria se basa mantener siempre un “optimismo intransigente”.

 

José Luis Carretero Miramar para Kaosenlared

 

 

Imagen de portada: Credit Suisse – Imagen Creative Commons

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sábado, 18 de marzo de 2023

Así financian los bancos españoles el negocio de la militarización de fronteras

 

Así financian los bancos españoles el negocio de la militarización de fronteras

 

Por Óscar F. Civieta

Rebelion / España

 | 18/03/2023 | España

 

Fuentes: La Marea [Foto: Varias personas migrantes caminan por una carretera (CENTRE DELÀS)]


“Los principales bancos españoles están financiando la guerra de fronteras en el Mediterráneo”. Es la conclusión central del último informe elaborado por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau. Según el documento, 44 instituciones financieras con sede en España, a través de 4.679 operaciones, destinaron entre 2020 y 2022 más de 14.308 millones de dólares a financiar a 12 empresas armamentísticas que participan del negocio de la militarización de las fronteras y los Estados del Mediterráneo, aseguran.

Lideran este ranking el Banco Santander y el BBVA, con 4.985 y 4.752 millones de dólares, respectivamente. Suman más del 68% del importe total de las operaciones realizadas por parte de la denominada Banca Armada Española. Les siguen CaixaBank y Banco Sabadell, con una financiación menor, que alcanza los 182 millones y 95 millones, respectivamente.

La cantidad total se traduce en más de 6.000 millones en créditos y préstamos, 4.000 millones en acciones, casi 4.000 millones en operaciones de underwriting y seis millones en compra directa de bonos de empresas armamentísticas.

Además, subrayan, el Banco Santander y el BBVA no solamente están en el tope de esta estadística, sino que también aparecen entre las 100 instituciones financieras de todo el mundo que más vínculos han tenido con las empresas responsables de la militarización del Mediterráneo y sus fronteras.

«Sin su apoyo no se podrían llevar a cabo las acciones militares, de seguridad y control en la Frontera Sur. Acciones que está ampliamente documentado que provocan la muerte de miles de personas año tras año», indica Gemma Amorós, investigadora del Centre Delàs y autora del informe.

¿Cuáles son las empresas armamentísticas más financiadas por los bancos españoles?

En total, explica el informe, 125 empresas de todo el mundo han producido el material que ha sido exportado a los países del Mediterráneo. En el estudio informan de 14 de ellas. En el análisis se incluye el nombre del armamento, la descripción para saber a qué tipo de armamento se refiere, el año en qué se hizo la petición, el año en qué se realizó –o está previsto realizar– la transacción y el número estimado de exportaciones autorizadas y realizadas.

Antes de llegar a este punto, comentan desde la organización, realizaron una actualización de los indicadores de militarización del Mediterráneo que habían analizado en anteriores informes. Inquirieron en las categorías de material exportado mundialmente a los 21 países de la región mediterránea estudiados durante el periodo 2011-2021, y compararon el volumen de los arsenales militares.

Los datos referentes a exportaciones, concretan, se han extraído de la base de datos de transferencias del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). Mientras que la información sobre los arsenales sale del anuario The Military Balance.

Posteriormente, agregan, establecieron los vínculos entre las empresas de armamento y los bancos españoles que las financian, tanto a nivel internacional como español. A través de un análisis detallado del tipo de relación financiera que establece cada banco con cada empresa de armas y/o de militarización de fronteras, así como de la cantidad de dinero transferido en cada transacción.

Con todo esto, las cinco empresas más financiadas por la Banca Armada Española entre 2020 y 2022 son estas:

  • Airbus: 5.619,4 millones de dólares.
  • Boeing: 3.753,1 millones.
  • Honeywell International: 1.702 millones.
  • General Dynamics: 1.245,9 millones.
  • Thales: 684,5 millones.

Empresas que han recibido contratos del Gobierno español

Además de los bancos españoles que financian la militarización, el informe también hace hincapié en las empresas que, habiendo recibido dinero, fueron adjudicatarias de contratos del Gobierno español para el mantenimiento de la militarización de espacios como el de la Frontera Sur, “donde reconocidas organizaciones han denunciado innumerables violaciones de derechos humanos ejercidas sobre las personas migrantes”, recuerdan.

La investigación señala a Eulen (209 millones de euros de financiación de la Banca Armada Española), Accenture (176 millones), Atos (140 millones) e Indra (más de 5 millones), que en total han recibido más de 500 millones de dólares.

Todas ellas, destacan, “han obtenido múltiples contratos millonarios, por ejemplo, para la gestión de los Centros de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI), del desarrollo y mantenimiento del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE), de la construcción y mantenimiento de los perímetros fronterizos de Ceuta y Melilla y del mantenimiento del recinto aduanero de Beni-Enzar en Melilla”.

¿Qué es la Banca Armada?

Cuando mencionan a Banca Armada, puntualizan en el estudio, se refieren a los bancos españoles que están financiando, y en consecuencia fortaleciendo, la industria armamentística.

Es una relación controvertida que puede darse de distintas formas, como es la participación accionarial, la financiación de las exportaciones, la emisión de bonos y pagarés, los fondos de inversión y la concesión de créditos y préstamos.

Actualmente, forman parte de la campaña Banca Armada estas nueve organizaciones: Centre Delàs d’Estudis per la Pau, SETEM, Justícia i Pau, l’Observatori del Deute en la Globalització, Finançament Ètic i Solidari –FETS–, Alternativa Antimilitarista – MOC, el Col·lectiu RETS, la Fundació Novessendes y la Fundación Finanzas Éticas.

Tienen como objetivo «denunciar los vínculos de los bancos convencionales con la industria del armamento para sensibilizar la sociedad sobre la relación de estas prácticas financieras con las tragedias humanas y los conflictos internacionales», indican.

La primera acción que llevarán a cabo, anuncian, tendrá lugar este 17 de marzo con motivo de la Junta General de Accionistas del BBVA. Le seguirán otras coincidiendo con la Junta de Accionistas de Banco Sabadell (23 de marzo) y de CaixaBank y Banco Santander (31 de marzo).

Fuente: https://www.lamarea.com/2023/03/17/los-principales-bancos-espanoles-financiaron-con-14-000-millones-de-dolares-el-negocio-de-la-militarizacion-de-fronteras/

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Los sindicatos franceses mantienen el pulso y las protestas contra la reforma de las pensiones de Macron

 

Los sindicatos franceses mantienen el pulso y las protestas contra la reforma de las pensiones de Macron


TERCERAINFORMACION / 18.03.2023

  • Los principales sindicatos de Francia convocaron para hoy a nuevas movilizaciones y huelgas en respuesta a la decisión del Gobierno de adoptar su reforma de la jubilación sin someterla al voto de la Asamblea Nacional.


Protestas en Francia / PL

 

En un comunicado, la Intersindical, movimiento que aglutina a los gremios en la batalla contra la reforma, llamó a organizar protestas a nivel local por todo el país, con la mira en la novena jornada nacional de manifestaciones, prevista el jueves de la semana entrante.

Anoche continuaron las concentraciones espontáneas desatadas el jueves tras el anuncio por la primera ministra Elisabeth Borne de la activación del artículo 49.3 de la Constitución, con el cual el Gobierno eludió un voto en la Asamblea que podía perder, ya que el oficialismo no cuenta con la mayoría absoluta en la cámara baja.

Borne justificó el empleo del polémico recurso con la voluntad del Ejecutivo de no correr riesgos con “el futuro de una reforma esencial especulando con los eventuales cambios de postura de diputados opositores”, un argumento que lejos de convencer y de calmar las tensiones, las atizó.

Desde los sindicatos y la oposición acusaron al Gobierno y al presidente Emmanuel Macron de incrementar el malestar imponiendo una iniciativa repudiada por la extensión de la edad legal de retiro de 62 a 64 años, el aumento del período de cotización y la eliminación de regímenes especiales de jubilación.

Las protestas de los últimos dos días incluyeron episodios de violencia y enfrentamientos con la Policía, protagonizados por algunos grupos, que dejaron daños materiales y cerca de 400 arrestos, la inmensa mayoría en esta capital, donde la plaza de la Concordia fue el epicentro de las movilizaciones.

Dirigentes políticos y gremiales responsabilizaron al Ejecutivo por el rumbo de los acontecimientos y por la radicalización del rechazo a la reforma.

Este sábado prosiguen diversas huelgas reconducidas desde hace días, en sectores como el transporte público y el tráfico ferroviario, aunque con menores afectaciones proyectadas; la aviación, la energía (electricidad, gas y combustible) y la recogida de basura.

En París los desechos sólidos se han convertido en un símbolo del rechazo a la reforma de la jubilación, con unas 10 mil toneladas de residuales acumuladas en los diversos distritos y barrios de la capital –de acuerdo con la Alcaldía-, escenario que llevó al Ministerio del Interior a aplicar el procedimiento de requisición de los huelguistas.

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La izquierda catalana ante la cuestión lingüística

 

La celebración de la I Jornada de Políticas Lingüísticas dentro de una España federal, organizada por Federalistes d’Esquerres, permite reseguir la evolución de la intelectualidad progresista catalana sobre esta delicada cuestión.


La izquierda catalana ante la cuestión lingüística

 

Antonio Santamaría

El Viejo Topo

18 marzo, 2023 

 

Del Foro Babel a Federalistes d’Esquerres


La Jornada se celebró el pasado sábado 11 de marzo en Hospitalet de Llobregat. Se trata del segundo municipio por población de Catalunya que forma un continuum urbano con Barcelona y que está habitado por trabajadores de origen meridional de lengua castellana. La ciudad está gobernada por Núria Marín, una de las estrellas del firmamento socialista catalán, y presidenta, en coalición con Junts per Catalunya, de la poderosa Diputació de Barcelona.

El plato fuerte de Jornada fue la presentación del manifiesto Llamamiento federal por la entente lingüística, cuya presentación debía ir a cargo de Lluís Rabell que, en el último momento, excusó su presencia. Rabell es miembro de la Comisión de Lenguas de Federalistes d’Esquerres, expresidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona, cabeza de lista y exdiputado de los Comunes y reciente fichaje de la candidatura del PSC Ayuntamiento de Barcelona, encabezada por Jaume Collboni.

El contenido del manifiesto federalista guarda notables semejanzas con los dos manifiestos del Foro Babel de los cuales se cumplen poco más de 25 años. En ambos se realiza una crítica de la política lingüística vigente en Catalunya, especialmente en el ámbito de la enseñanza pública, basada en el concepto de “lengua propia” e implementada con el modelo de inmersión lingüística obligatoria. Es decir, todas las asignaturas se imparten en catalán, salvo la dedicada a la enseñanza de la lengua castellana de dos horas semanales en primaria y tres en secundaria. Ello, independientemente el idioma materno del alumnado que, en casos como Hospitalet, es abrumadoramente el castellano. Una práctica contraria a los principios de la UNESCO y al sentido común pedagógico que insiste en la conveniencia de iniciar el aprendizaje de la lectura y escritura en la lengua materna o vehicular del alumno y posteriormente introducir la enseñanza de un segundo o tercer idioma.

Los contextos políticos y sociales de Babel y del actual manifiesto federalista son desde luego distintos. El Foro Babel surgió, desde la intelectualidad progresista del país, tras cinco años de la aplicación de los decretos de inmersión (1992) y en el contexto del debate parlamentario de la Ley de Política Lingüística. Una norma que venía legalizar los decretos de inmersión y a implantar un modelo monolingüe en catalán en todos los ámbitos de las relaciones de la administración autonómica con la ciudadanía; incluida la educación obligatoria, el tema más sensible del debate.

Federalistes d’Esquerres se fundó hace una década y como reacción de sectores de la intelectualidad progresista ante el ascenso del movimiento independentista catalán y para combatir en el terreno ideológico, donde Antonio Gramsci decía que se gestan las hegemonías políticas, y proporcionar alternativas al secesionismo. En ambos casos, se trata de movimientos reactivos de la intelectualidad progresista catalana, que se siente desamparada por sus partidos de referencia. En un caso frente a la legislación monolingüe y contra el procés soberanista en el otro.

Foro Babel fue un fracaso político que no consiguió ni que PSC, ni ICV modificasen su posición en esta delicada materia, lo cual constituía uno de sus objetivos estratégicos. Quim Nadal, entonces alcalde socialista de Girona, y Rafael Ribó, entonces líder de los ecosocialistas, ambos ahora en las filas del independentismo, impusieron su criterio. Este fracaso político, al comprobar que con la izquierda catalana no había nada que hacer en este terreno, fue de los factores que condujo a la fundación de Ciudadanos (Cs), como ejemplifica la trayectoria de Francesc de Carreras, uno de los principales impulsores de Babel y fundador de Cs.

Por el contrario, FdE, surgido de ámbitos semejantes, ha tenido un mayor éxito político. En esta década se ha consolidado como uno de los principales foros de “rearme” ideológico de la izquierda catalana federalista y contraria a la secesión de Catalunya. El parlamento de Victòria Camps, impulsora de Babel y miembro de FdE, en la clausura del acto marcó un tenue hilo de continuidad entre ambos colectivos.

Dos manifiestos

Una comparación entre los contenidos del Primer Manifiesto de Foro Babel, Documento sobre el uso de la lenguas oficiales de Catalunya (abril 1997) y el reciente manifiesto federalista puede resultar útil cara a reseguir la evolución de la intelectualidad progresista catalana respecto a la cuestión lingüística.

Foro Babel defendía el “bilingüismo” real en las comunicaciones de la Generalitat con la ciudadanía, en correspondencia con la composición sociolingüística del país. El bilingüismo constituía un principio clave que se extendía a la enseñanza. Por tanto, ambos idiomas oficiales habían de ser las “lenguas vehiculares en todos los ciclos de la enseñanza obligatoria”, en una proporción similar que podría variar según el “entorno lingüístico y cultural” de cada centro. Se excluía expresamente la separación de los alumnos en función de su lengua materna o vehicular.

El manifiesto federalista no utiliza el concepto de bilingüismo, término que ni siquiera se menciona. Se propugna una suerte de inmersión atemperada según el cual “la proporción de las materias impartidas en los distintos idiomas siga criterios pedagógicos, adaptándose a las necesidades del alumnado y al entorno sociolingüístico de cada centro. Tampoco parece discutible que, pese a la centralidad vehicular del catalán, el castellano no puede convertirse en algo marginal, ajeno a la adquisición viva de conocimientos”.

El manifiesto federalista sobre la concordia lingüística se difunde tras el fracaso del procés soberanista y cuando se ha producido en el movimiento independentista una especie de agresivo repliegue identitario en torno a la lengua. Del énfasis por el ejercicio al derecho a la autodeterminación y a la independencia, se ha pasado a las campañas en favor del catalán, considerado un idioma amenazado de muerte sin una acción radical de las administraciones públicas, pero también sin el compromiso personal de sus hablantes.

En el cuarto de siglo entre ambos manifiestos se aprecian notables diferencias respecto a la percepción de la vitalidad del catalán. El manifiesto de Babel partía de la percepción que, después de más dos décadas de democracia y autogobierno, el futuro de la lengua catalana no corría peligro y había entrado en una “situación de plena normalidad después de un periodo de grave excepcionalidad”. No obstante, se propugnaban medidas de “discriminación positiva” en el terreno cultural derivadas de su condición de lengua minoritaria y largamente perseguida por las dictaduras de los generales Miguel Primo de Rivera y Francisco Franco.

El manifestó federalista comparte el criterio de “protección especial” del catalán y señala fenómenos nuevos como que “el catalán se ha convertido en antipático para un número creciente de alumnos. La lengua de Pompeu Fabra reina en las aulas… y el castellano es la lengua franca del patio y del grupo de amigos”. Asimismo, se indica que el impulso al conocimiento del catalán como un factor del “ascensor social” para los trabajadores castellanohablantes “ha dejado de funcionar”. Además, se muestra la preocupación por el aumento de la “segregación escolar”, no solo entre los alumnos de las lenguas oficiales, sino por la creciente presencia en las escuelas de niños y jóvenes procedentes de las “oleadas migratorias de la globalización” de otros ámbitos lingüísticos. También, se advierte del peligro que en el país se formen “comunidades etnolingüísticas separadas”. Un proceso favorecido por el procés, que ha llegado a calificar de “colonos” a los trabajadores españoles que emigraron a Catalunya a mediados del siglo pasado.

Batallas en los tribunales

Otro aspecto que separa a ambos manifiestos radica en la prolongada guerra judicial, a raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional del 2010 sobre l’Estatut d’Autonomia del 2006 que cuestiona el carácter monolingüe de la legislación lingüística autonómica que vacía de contenido la cooficialidad de la lengua castellana en Catalunya.

Estas batallas en los tribunales llegaron a su punto de inflexión, tras años de sentencias, recursos, incumplimientos y estrategias dilatorias de la Generalitat con la ratificación por parte del Tribunal Supremo de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña según la cual todos los centros docentes estaban obligados a impartir como mínimo el 25% de las clases en castellano que, en la práctica, sería una asignatura en este idioma, a partir del curso escolar 2022-2023.

Justamente, para orillar este escollo, PSC, Comunes, ERC y Junts a regañadientes aprobaron por la vía de la máxima urgencia y a contrarreloj la reforma de la Ley de Política Lingüística, la misma que había sido criticada por Babel, para evitar el cumplimiento de esta sentencia que abría una fisura en la práctica de la inmersión. Así se distinguía entre lengua vehicular (catalán) y lengua curricular (castellano) sin precisar qué significa en la práctica esta diferenciación y se prohibía establecer porcentajes en el uso de las lenguas. Esto condujo a que el TSJC suspendiera cautelarmente la ejecución de la sentencia del 25% y la elevara al Tribunal Constitucional que aún no se ha pronunciado.

El alineamiento de PSC con los Comunes y los independentistas, ambos firmes defensores de la inmersión, para impedir el cumplimiento de la sentencia del 25% cayó con un jarro de agua fría en los colectivos que como, Asamblea por una Escuela Bilingüe, había impulsado la vía judicial.

Límites políticos

La alcaldesa Núria Marín, en su intervención de bienvenida e inauguración de la Jornada, fijó claramente su posición, la oficial del PSC, sobre las cuestiones a debate. Defendió la inmersión como un “modelo de éxito” y una garantía del “ascensor social”. En un municipio como Hospitalet, con la inmensa mayoría de niños y jóvenes de familias y barrios de lengua castellana, la escuela es el único lugar donde tienen contacto con la lengua catalana. Esto les proporciona una igualdad de oportunidades respecto a los alumnos de otras zonas geográficas y clases sociales. “El castellano ya lo aprenderán en la calle” –aseguró. No obstante, se mostró partidaria de una “inmersión asimétrica” mediante la cual los alumnos de las comarcas mayoritariamente catalanohablantes pudieran tener más horas en castellano.

Las exposiciones de algunos ponentes constituyeron una refutación de las tesis de la alcaldesa y fueron muy críticos con la inmersión. Silvia Carrasco y Ana Losada aportaron numerosos datos sobre el fracaso escolar que cuestionan la tesis de la inmersión como modelo de éxito. El abandono de los estudios obligatorios es de una media del 20%, un porcentaje que se dispara entre el alumnado de renta baja y castellanohablante de los barrios de la periferia del Área Metropolitana de Barcelona.  Joaquim Coll manifestó que la política lingüística de la Generalitat es “nacionalista”, pues busca la creación de una comunidad monolingüe y que abunda en argumentos hispanófobos. En consecuencia, apeló a la izquierda para que se desprenda de esa orientación ideológica y construya un modelo lingüístico federal basado en el bilingüismo y que libere a la lengua catalana de la patrimonialización que hacen de ella los nacionalistas/independentistas. Por su parte, Mireia Esteva, presidenta de FdE, apuntó a la necesidad de transformar las relaciones de competencia, cuando no de hostilidad, entre ambas lenguas por una relación de “fraternidad” entre ellas.

La intervención de Marín y la ausencia de Rabell puede interpretarse como un indicio de hasta dónde está dispuesto a llegar el PSC en este tema. De hecho, en su último congreso se aprobó una moción para flexibilizar la inmersión en función del entorno sociolingüístico, en sintonía con las declaraciones de Josep Bargalló, entonces conseller de Enseñanza de ERC.

Tareas pendientes

La mera celebración de este debate indica que algo se está moviendo en los medios intelectuales del entorno del PSC. La inmersión lingüística se ha convertido en una posición ideológica fortificada la cual los nacionalistas/independentistas y los Comunes no abandonarán sin presentar batalla en todos los ámbitos de la vida pública. Ello a pesar de las crecientes evidencias que cuestionan que sea un “modelo de éxito”, así como los mantras ideológicos en los cuales se sustenta.

Al PSC le aterra verse expulsado del consenso lingüístico, ahora propiedad de los nacionalistas, y que se cuestione su condición de partido catalanista. Ello a pesar de que tanto sectores importantes de sus bases sociales como de sus intelectuales se muestren muy críticos con las políticas lingüísticas en vigor. Por todo ello y ante el ciclo electoral en ciernes, no parece que quieran ir más allá de una suerte de atemperación, una flexibilización de la inmersión. A la espera de la resolución del Tribunal Constitucional sobre el tema que podría reabrir el debate y el conflicto político en torno a la lengua.

Mientras tanto, queda pendiente la tarea de elaborar un modelo lingüístico alternativo al vigente que respete los derechos lingüísticos de los hablantes de las dos lenguas oficiales y que se adecue a la realidad sociolingüística de los centros docentes. No es posible que habiendo dos idiomas oficiales y vehiculares en el país, la Generalitat solo emplee uno de ellos para dirigirse a la ciudadanía. Ello sin menoscabar el apoyo a la cultura catalana y la exigencia de su reconocimiento como idioma oficial en las instituciones del Estado español y de la Unión Europa.

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