domingo, 5 de febrero de 2023

Un año de guerra en Ucrania

 

Buffagni establece aquí cuatro fases en el desarrollo de la guerra, que prevé larga y de graves consecuencias para el perdedor, sea este EEUU (y la OTAN) o Rusia. Ucrania, obviamente, es la gran perdedora (y también Europa).


Un año de guerra en Ucrania


Roberto Buffagn

El Viejo Topo

5 febrero, 2023 i

 

En este documento trazo, con la mayor brevedad y claridad, el camino y la dinámica estratégica que condujeron a la actual cuarta fase de la guerra en Ucrania, una fase que considero transformadora. No incluyo más notas que una, relativa a un importante estudio de RAND Corp., publicado mientras redactaba este texto, a finales de enero de 2023. Quienes deseen saber más sobre mis análisis anteriores, y encontrar documentación sobre los hechos e interpretaciones a los que me refiero aquí, pueden visitar italiaeilmondo.com y l’antidiplomatico.it, introduciendo mi nombre y la palabra «Ucrania» en la función de búsqueda, y/o las demás palabras clave del texto.

Agradezco sinceramente al general Marco Bertolini, al historiador Giacomo Gabellini y al responsable de italiaeilmondo.com Giuseppe Germinario, que tuvieron la bondad de leer este texto en borrador y aconsejarme. Obviamente, sólo yo soy responsable de los defectos y limitaciones del artículo.

Etiología de la guerra en Ucrania. Naturaleza y propósito de la guerra desde los puntos de vista ruso y occidental.

Sobre la etiología de la guerra en Ucrania, comparto la interpretación histórica del profesor John Mearsheimer. Es la consecuencia de la expansión de la OTAN hacia el este y del deseo de Estados Unidos de crear un bastión militar occidental en la frontera rusa mediante la integración de Ucrania en la OTAN: una estrategia que la Federación Rusa ha declarado absolutamente inaceptable desde la Cumbre de la OTAN celebrada en Bucarest en 2008, en la que se anunció la intención de integrar a Georgia y Ucrania en la Alianza Atlántica.

En los años comprendidos entre 2008 y 2022, Estados Unidos integrará gradualmente a Ucrania en la OTAN, aunque de facto y no de iure. En 2014, impulsan la desestabilización del gobierno en funciones y la instauración de un gobierno ucraniano favorable a ellos y en los años siguientes ponen a las FFAA ucranianas al nivel de preparación y armamento de la OTAN. En 2014, la Federación Rusa se anexiona Crimea, sin conflicto militar. El año 2021 será testigo de una importante aceleración de la integración de facto de Ucrania en la OTAN: importantes entregas de armas, grandes maniobras militares conjuntas y, en noviembre de 2022, la renovación del convenio bilateral entre Estados Unidos y Ucrania, que reafirma la intención común de integrar a Ucrania en la OTAN también de iure.

Según esta interpretación etiológica, desde el punto de vista ruso la guerra en Ucrania es una guerra preventiva en defensa de los intereses vitales rusos y no una guerra imperialista de anexión/conquista que, de tener éxito, puede ser el preludio de una mayor expansión territorial rusa en Europa. Esta última es, en cambio, la definición de la naturaleza y la finalidad de la intervención rusa adoptada por los Estados occidentales.

Primera fase de la guerra (del 24 de febrero a la primavera de 2022). Escalada militar rusa: invasión de Ucrania. Escalada política occidental: rechazo de toda negociación diplomática.

En diciembre de 2022, la Federación Rusa, que en los meses anteriores había desplegado un contingente militar en la frontera ucraniana listo para entrar en acción, propone a Estados Unidos una solución diplomática, en la inusual forma de un proyecto de tratado hecho público. Las principales demandas rusas son, en esencia: una Ucrania neutral y la aplicación efectiva de los acuerdos de Minsk para la protección de las poblaciones rusoparlantes del Donbass, donde desde 2014 se desarrolla una guerra civil apoyada extraoficialmente por los gobiernos ucraniano y ruso. Estados Unidos no responde a la propuesta de forma satisfactoria para los rusos (la posponen, la dilatan, recurren a la «ambigüedad estratégica»).

El 24 de febrero de 2022, la Federación Rusa interviene militarmente en Ucrania. No es posible saber con certeza por qué eligió este momento. Tal vez –pero esto es sólo mi deducción lógica– porque según sus informaciones, la Federación Rusa cree que el ejército ucraniano está a punto de intervenir por la fuerza contra las milicias en el Donbass, para luego desplegar el grueso de las tropas en las posiciones defensivas fortificadas construidas allí a lo largo de los años, con el fin de impedir una posible intervención militar rusa y hacerla mucho más difícil, costosa e incierta.

Los rusos intervienen con un contingente militar de unos 180-200.000 hombres, superando en número al ejército ucraniano en aproximadamente 3:1, aunque los manuales tácticos prescriben una proporción inversa atacante/defensor (al menos 3:1 a favor del atacante, para compensar la ventaja de la defensa). Desarrollan ataques en cinco direcciones, tanto en el sureste como en el noroeste de Ucrania. Los ataques en el noroeste son ataques secundarios, una amplia maniobra de distracción destinada a asegurar las tropas ucranianas en defensa de Kiev y de los demás centros afectados por la maniobra, para configurar el campo de batalla en el sureste, en el Donbass, hacia donde se dirigen los ataques principales. Para interpretar la maniobra rusa, me adhiero a la articulada interpretación dada por «Marinus», probablemente el seudónimo del Teniente General (retirado) Paul Van Riper, del Cuerpo de Marines, en su estudio publicado en los números de junio y agosto de 2022 de la «Marine Corps Gazette», que traduje al italiano, comenté y publiqué en los sitios mencionados al principio.

En tres o cuatro semanas, la maniobra de distracción rusa tuvo éxito. A finales de marzo, las tropas rusas que habían desarrollado ataques secundarios en el noroeste se retiraron, mientras que el grueso de las fuerzas rusas se desplegó en casi todo el Donbass, infligiendo grandes pérdidas principalmente materiales al ejército ucraniano gracias a su clara superioridad en artillería y potencia de fuego de misiles. La acción militar de Rusia evita cuidadosamente implicar a civiles, no toca infraestructuras de doble uso civil y militar (por ejemplo, la red eléctrica) y, en definitiva, adopta la forma de «diplomacia armada»: los rusos intentan alcanzar, con una presión militar moderada, los objetivos que no han logrado con una presión diplomática creciente y prolongada.

Hasta finales de marzo de 2022, parece que la «diplomacia armada» rusa puede tener éxito: entre el 24 de febrero y finales de marzo, se celebran siete reuniones diplomáticas entre Rusia y Ucrania, y a finales de marzo, el presidente Zelensky declara oficialmente a los medios rusos independientes que está dispuesto a negociar la neutralidad de Ucrania y la solución del problema de las poblaciones rusoparlantes del Donbass.

Primera escalada política occidental

Pero el 7 de abril de 2022, el Primer Ministro británico Boris Johnson visita al Presidente ucraniano Zelensky, y declara oficialmente que «Ucrania ha superado los pronósticos [«desafiado las probabilidades»] y ha hecho retroceder a las fuerzas rusas hasta las puertas de Kiev, realizando la mayor hazaña armamentística del siglo XXI». A partir de entonces, cesaron todas las relaciones diplomáticas entre Ucrania y la Federación Rusa.

La interpretación según la cual la pequeña Ucrania derrotó a la gran Rusia en el campo de batalla se basa en una lectura de las primeras semanas de la guerra radicalmente distinta de la que he propuesto más arriba. Según esta interpretación, el objetivo ruso habría sido la toma de Kiev y el «cambio de régimen», el derrocamiento del gobierno ucraniano y su sustitución por un gobierno títere prorruso, y los ataques en el noroeste serían ataques principales fallidos, no ataques secundarios como parte de una amplia maniobra de distracción. Esta es una posible interpretación, que de ser cierta denuncia una grave inadecuación militar y política de la Federación Rusa: es imposible alcanzar objetivos tan ambiciosos con un despliegue de fuerzas tan reducido y una intensidad de conflicto tan baja.

Las facciones más extremistas del campo occidental y del gobierno ucraniano se basan en esta interpretación de los hechos militares, ya sea incorrecta o correcta, de buena fe o instrumental. En Occidente ha cristalizado la certeza oficial de que es posible infligir una derrota militar decisiva a Rusia y que, por lo tanto, es realista fijarse objetivos estratégicos maximalistas, como la sangría de Rusia y su desestabilización política mediante la presión militar y las sanciones económicas, y la activación de las fuerzas centrífugas. El objetivo final es la expulsión de Rusia de las filas de las grandes potencias, la instalación de un gobierno prooccidental y, posiblemente, la fragmentación política de la Federación Rusa.

Estos objetivos maximalistas fueron reivindicados oficialmente el 24 de abril por los Secretarios de Defensa y de Estado estadounidenses. Los países europeos y de la OTAN, con la excepción de Turquía y Hungría, se alinean sin vacilar y votan con  abrumadoras mayorías parlamentarias a favor de duras sanciones económicas a Rusia y el envío de armas a Ucrania. Suecia y Finlandia, históricamente neutrales, anuncian su intención de solicitar el ingreso en la OTAN.

La «diplomacia armada» rusa ha fracasado.

Segunda fase de la guerra (primavera – mediados del verano de 2022). Conquista rusa del Donbass. La condición de posibilidad para una victoria ucraniana.

La conquista rusa del Donbass prosigue con éxito, con enfrentamientos urbanos muy violentos, casa por casa, en Mariupol y otros lugares. Las tropas rusas comprometidas en la línea de contacto con el enemigo son principalmente milicias del Donbass, formaciones de voluntarios chechenos y el grupo Wagner. Las formaciones del ejército regular ruso actúan principalmente (no sólo) en apoyo, con artillería, misiles y mando

operativo. La acción militar rusa sigue sin afectar a las infraestructuras militares y civiles de doble uso de Ucrania.

La relación entre las pérdidas ucranianas y las rusas es claramente desfavorable para los ucranianos, tanto por la superioridad de la potencia de fuego rusa como porque las operaciones militares ucranianas están fuertemente influenciadas por la necesidad de justificar, ante los gobiernos y la opinión pública occidentales, el colosal y casi unánime apoyo político y financiero a Ucrania, que tiene graves repercusiones político-económicas en los países europeos, en primer lugar Alemania, que se ve cortada del suministro de energía barata rusa en la que ha basado su fortuna económica durante décadas.

En resumen, los ucranianos se ven obligados a «vender» con resultados sobre el terreno, con una resistencia inflexible y una agresión constante, la viabilidad política del indispensable apoyo occidental: la perspectiva de una futura victoria militar de Ucrania sobre Rusia debe ser y seguir siendo plausible.

Por supuesto, la valerosa resistencia ucraniana no debe atribuirse únicamente a esto: para una gran parte de la población, el conflicto con Rusia se ha convertido en una guerra de liberación nacional, que se integra con una guerra civil y una guerra por poderes entre Rusia y los Estados Unidos de América – la OTAN.

La condición de posibilidad de una victoria militar ucraniana

Sin embargo, la condición de posibilidad de una victoria militar ucraniana decisiva sobre Rusia se basa en una suposición.

Es el supuesto que actúa como principio ordenador de la estrategia de disuasión du faible au fort elaborada por el general Gallois con vistas a la creación de la fuerza nuclear de frappe francesa: hacer que la relación coste/beneficio de la victoria sobre el faible (la potencia más débil) sea desfavorable para el fort (la potencia más fuerte). Desplegando plenamente sus mayores recursos, la gran potencia nuclear que atacara Francia podría sin duda destruirla totalmente, pero la activación de la force de frappe nuclear de la faible seguiría infligiendo al fuerte daños políticamente inaceptables.

En términos simples pero claros: para ganar, la potencia más débil debe asegurarse de que para la potencia más fuerte, el juego de la victoria no vale la pena de la guerra total. Ucrania es el faible, Rusia el fuerte. Incluso con la ayuda occidental, los recursos estratégicos de Ucrania (población, poder económico latente, poder militar manifiesto, tropas movilizadas y movilizables, profundidad estratégica) siguen siendo órdenes enteros de magnitud inferiores a los recursos estratégicos de Rusia, porque Rusia tiene 145 millones de habitantes, puede movilizar un máximo de 25 millonea de tropas, posee enormes recursos naturales y la capacidad de procesarlos, una gran base industrial militar y una profundidad estratégica de 11 husos horarios. («Profundidad estratégica» es el espacio amistoso dentro del cual un ejército atacado y rechazado puede retroceder, reorganizarse y contraatacar, como hicieron los soviéticos tras la devastadora serie de avances de la Wehrmacht al comienzo de la Operación Barbarroja, cuando los soviéticos trasladaron millones de hombres y numerosas industrias estratégicas situadas en la Rusia europea a través de los montes Urales y precipitaron al frente las unidades militares estacionadas en el Este, integrándolas con las unidades que habían escapado al cerco alemán).

Para repetirlo: una potencia claramente más débil sólo puede ganar a una potencia claramente más fuerte si hace que la relación coste/beneficio de la victoria sea desfavorable para la potencia enemiga. Es una victoria costosa (Guerra de Vietnam: 58.000 bajas estadounidenses, 849.000 bajas vietnamitas + 300-500.000 desaparecidos, estimaciones del gobierno), pero es una victoria posible. Así es como Vietnam y Afganistán ganaron contra Estados Unidos y la URSS, ambos con recursos estratégicos muy superiores. Si las dos grandes potencias hubieran decidido comprometer plenamente sus recursos estratégicos, Vietnam y Afganistán no habrían podido evitar la derrota total. Estados Unidos y la URSS no lo hicieron porque lo consideraron políticamente insostenible: pérdidas demasiado elevadas, compromiso político, económico y militar a largo plazo inaceptable, creciente oposición interna a la guerra, etc. En resumen, Estados Unidos y la URSS decidieron perder porque consideraron que, para ellos, la relación coste/beneficio de la derrota era más ventajosa que la relación coste/beneficio de la victoria.

Lo que está en juego para Rusia

Pero los objetivos estratégicos declarados oficialmente por el gobierno estadounidense y relanzados por la OTAN y los países europeos son objetivos maximalistas: debilitamiento sangrante y permanente del poder económico y militar de Rusia, desestabilización del gobierno, activación de las fuerzas centrífugas dentro de la Federación Rusa, expulsión de Rusia de las filas de las grandes potencias, posible fragmentación política. Especialmente aterradora para Rusia, que se formó históricamente como un imperio multiétnico, multinacional y multirreligioso, es la posibilidad de que se activen fuerzas centrífugas étnicas, religiosas y nacionales, en un escenario similar al de Yugoslavia en los años noventa.

En resumen, los objetivos declarados de Occidente suponen una amenaza existencial para el gobierno, el Estado, la sociedad y las naciones rusas. Por tanto, los dirigentes rusos están persuadidos de que en la guerra de Ucrania se juegan el todo por el todo, están dispuestos a hacer literalmente cualquier cosa para ganarla, y lo dicen repetidamente de forma oficial. Por tanto, están dispuestos, de hecho obligados, a desplegar al máximo todos los recursos estratégicos rusos para ganar la guerra: ganar Ucrania y, posiblemente, si se llegara a un conflicto directo, también la OTAN.

De este modo se deja caer la condición de posibilidad de una futura victoria ucraniana: que para Rusia el juego de la victoria sobre Ucrania no vale la pena de la guerra total. Para ganar a Rusia, Ucrania y sus aliados occidentales deben lograr una victoria decisiva sobre una Federación Rusa dispuesta, o más bien obligada, a comprometer al máximo todos sus recursos estratégicos durante el tiempo que sea necesario: en resumen, hacerla capitular.

Al mismo tiempo, Estados Unidos y sus aliados occidentales, al comprometerse públicamente con objetivos maximalistas, se cierran un espacio de maniobra diplomática y elevan las apuestas políticas al cielo para sus clases dirigentes, que corren el riesgo de ser barridas por una derrota; a pesar de que un resultado desfavorable de la guerra no perjudica, como tal, los intereses vitales de sus naciones, ninguna de las cuales corre el riesgo de desestabilización o algo peor como consecuencia de una derrota ucraniana. La única nación del bando occidental que lo arriesga todo es Ucrania, que sólo puede esperar terribles desastres de una continuación de la guerra hasta el amargo final y una probable derrota.

Tercera fase de la guerra (finales del verano – otoño de 2022). Éxito de la contraofensiva ucraniana. Escalada política rusa: anexión de cuatro oblasts del Donbass. Escalada militar rusa: bombardeo de objetivos de doble uso militar y civil. Guerra de maniobras y guerra de desgaste.

Las fuerzas rusas se establecieron en el Donbass, ocupando casi el 20% de todo el territorio ucraniano y desplegándose en un frente de unos 1.500 km. El ejército ucraniano se reorganiza, amplía su movilización llamando a reservistas y extendiendo el reclutamiento obligatorio hasta los 60 años, se abastece de nuevo armamento occidental (en gran parte, material ex soviético) para reemplazar el destruido en fases anteriores del conflicto, se le da una participación más amplia e intensa de personal de mando de la OTAN y una estructuración más extensa de las funciones ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento), y en septiembre de 2022 lanza una contraofensiva con fuerza centrada principalmente en Járkov.

La contraofensiva ucraniana tiene éxito. Los rusos tienen que retirarse en todo el frente, retrocediendo más o menos limpiamente. Motivo: la manta rusa es demasiado corta. Las unidades rusas han conquistado vastos territorios que son incapaces de mantener con el reducido número de efectivos que participan en la «operación militar especial». Por lo tanto, tienen que resistir retirándose lo más limpiamente posible, acortar el frente, reducir los territorios a defender y fortificarlos, reconfigurar el aparato militar y reforzarlo.

Rusia se adapta a la nueva realidad sobre el terreno. Se nombró a un comandante general de operaciones en Ucrania, el general Surovikin. El gobierno propone a la Duma, que vota por unanimidad, la movilización parcial de 300.000 reservistas. También se movilizan industrias militares, que trabajarán en tres turnos de ocho horas.

Escalada política rusa: anexión de las cuatro provincias de Donbass

El Gobierno propone a la Duma, que en octubre vota unánimemente a favor, la anexión de cuatro oblasts del Donbass: las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporizhzhya y Jersón, tras un plebiscito organizado por las autoridades rusas de ocupación.

Es la escalada política más decisiva de toda la guerra, porque con ella Rusia quema sus naves a sus espaldas y anuncia implícitamente su firme decisión de comprometer todos sus recursos estratégicos hasta el amargo final para lograr la victoria sobre Ucrania y sus aliados. Para que Rusia se retire de la anexión, devolviendo a Ucrania territorios que se han convertido formalmente en territorio nacional de la Federación Rusa, Ucrania y sus aliados tendrían que infligir una derrota decisiva a toda la Federación Rusa y hacerla capitular. Escalada militar rusa. Bombardeo de objetivos de doble uso militar y civil.

Tras haber reconfigurado el aparato militar en torno a la unidad de mando y consolidado el frente, mientras se produce la movilización de los reservistas en medio de diversas dificultades (es la primera movilización desde hace ochenta años y el aparato administrativo y logístico ruso no está preparado; cientos de miles de rusos cruzan las fronteras para evitar ser llamados a filas) el comandante general Surovikin decide la escalada militar. Por primera vez, objetivos de doble uso, civil y militar, son blanco de una serie incesante de bombardeos con misiles, en particular la red eléctrica ucraniana, pero en general son infraestructuras como ferrocarriles, fábricas, depósitos de material militar y civil, etc. Rusia no ataca a civiles, pero al atacar infraestructuras de doble uso causa graves molestias a la población, interrumpe el curso normal de la vida cotidiana y, por supuesto, provoca «daños colaterales», víctimas civiles alcanzadas accidentalmente por sus misiles y el fuego antiaéreo ucraniano.

El Gral. Surovikin también tomó la decisión políticamente difícil e impopular, pero correcta, de abandonar Jérson, un importante centro que se había anexionado formalmente al territorio nacional ruso, y retirar las tropas que lo ocupaban a la orilla sur del río Dnepr. La decisión operativa significa que no se malgastarán fuerzas para impedir una contraofensiva en un punto sensible, sino que se concentrarán los esfuerzos en el Donbass. Esto se traducirá en resultados concretos ventajosos en el campo de batalla.

Guerra de maniobras, guerra de desgaste. El ejemplo histórico de la Operación Barbarroja

La «guerra de maniobra», en alemán Bewegungskrieg, «guerra de movimiento», es el opuesto simétrico de la «guerra de fricción», Stellungskrieg, «guerra de posición». Cada guerra combina, en diferentes porcentajes, maniobra y fricción. La guerra de fricción pretende desgastar gradualmente las capacidades de combate del enemigo con la aplicación prolongada y constante de una fuerza superior; la guerra de maniobra pretende destruir rápidamente las capacidades de combate del enemigo encontrando o creando, y explotando hábilmente, el Schwerpunkt, el punto decisivo vital y débilmente defendido en el despliegue del enemigo, contra el que lanzar un ataque rápido y decisivo por la fuerza. La ventaja de la maniobra sobre el desgaste parece evidente: la maniobra ofrece la posibilidad de una victoria rápida y decisiva, pero también amenaza con la posibilidad de una derrota igualmente rápida y decisiva, porque atacar siempre es arriesgado y el enemigo siempre puede dar su opinión. Como señala Clausewitz, no existe una «ciencia de la victoria», y la lógica que rige la guerra no es lineal, sino paradójica, como ilustra el dicho romano «si vis pacem para bellum». La guerra de maniobra se ve favorecida por ejércitos que sufren una clara desventaja en la guerra de desgaste: ejércitos más pequeños, con capacidades materiales o logísticas inferiores a las del enemigo.

En esta fase, el conflicto ucraniano, que en las dos fases anteriores fue una combinación de maniobras y fricciones, se estabiliza en forma de guerra de desgaste, el tipo de conflicto en el que más pesa la disparidad de recursos estratégicos entre los contendientes. De hecho, en la guerra de desgaste, lo que más importa para la victoria es la capacidad respectiva de generar fuerzas humanas y materiales de forma sostenible. Este es el ámbito en el que Rusia tiene mayor ventaja relativa sobre Ucrania.

Aumenta la ventaja rusa el hecho político esencial de que Ucrania depende totalmente del apoyo occidental y que los líderes occidentales deben justificar ante la opinión pública y el electorado el creciente coste político-económico de este apoyo. Así, los ucranianos se ven obligados por razones políticas a enviar constantemente tropas, incluso inadecuadas o no preparadas, a la línea de contacto con los rusos, manteniendo vivo el conflicto, renovando la admiración en Occidente por su resistencia y alimentando la persuasión de que la victoria final ucraniana es posible.

Desde un punto de vista militar, en realidad, los ucranianos harían mejor en tomarse un descanso, reorganizar sus reservas, reforzarlas y entrenarlas, y ahorrar hombres y medios para futuras contraofensivas. En efecto, una potencia con muchos menos recursos estratégicos que el enemigo sólo puede esperar derrotarlo con una guerra de maniobra hábil, agresiva y, sobre todo, rápida: en una guerra de desgaste, el tiempo juega a favor de la potencia con mayores recursos estratégicos.

Fueron estas consideraciones fundamentales las que dictaron la forma en que se desarrolló y ordenó el poder militar primero prusiano y luego alemán, es decir, los maestros de la guerra agresiva y de maniobras rápidas. Tanto Prusia como Alemania, de hecho, tuvieron que asumir su situación geopolítica: exposición en varios frentes en el centro de Europa, fronteras desprotegidas por obstáculos naturales, recursos naturales y humanos limitados; e intentaron resolver la difícil ecuación desarrollando un aparato militar altamente preparado para llevar a cabo rápidas guerras de maniobra con la mayor agresividad y destreza. Ejemplos de los éxitos del estilo germano fueron las magistrales Blitzkrieg contra Polonia y Francia en la IIGM. Pero también fue ejemplar el fracaso de la Operación Barbarroja. Alemania invadió la URSS, logró victorias aplastantes durante seis meses pero no consiguió provocar el colapso político y social del enemigo y llegó al límite de sus capacidades logísticas. La URSS no capituló, se reorganizó y comenzó a generar fuerzas humanas y materiales en una medida cada vez mayor y superior a las fuerzas que Alemania era capaz de generar. Serán necesarios cuatro años de amargo conflicto, pero el destino de Alemania está sellado.

Cabe señalar que, en el momento de la Operación Barbarroja, todos los grandes Estados del mundo, deslumbrados por los espléndidos éxitos alemanes anteriores, daban por sentada la victoria de la Wehrmacht.

Sin embargo, sólo podría haberse producido si la URSS se hubiera derrumbado tras los primeros meses de derrotas devastadoras. La Operación Barbarroja fue, por tanto, una arriesgada apuesta estratégica en la que la victoria final dependía enteramente del colapso de la cohesión política, militar y social del enemigo. Por otra parte, el Alto Mando alemán no tuvo debidamente en cuenta tanto los recursos estratégicos actuales de la URSS como, lo que es más importante, su capacidad para generar nuevas fuerzas, superiores a las suyas, durante el tiempo necesario para concluir victoriosamente la guerra.

Es el mismo tipo de error que cometió el Alto Mando occidental en este conflicto ucraniano. Han subestimado enormemente los recursos actuales de Rusia: de este error de la inteligencia militar se derivan las constantes proclamas de que Rusia estaba a punto de agotar sus reservas de misiles, proyectiles de artillería, etc, que se han ido revelando cada vez más grotescas y alejadas de la realidad; han subestimado gravemente su capacidad de generar nuevas fuerzas humanas y materiales a corto y mediolargo plazo: de ahí la errónea valoración del impacto de las sanciones económicas sobre Rusia, erróneamente consideradas como rápidamente incapacitantes; subestimaron gravemente la cohesión política y social de los dirigentes rusos, su voluntad de lucha y de agruparse en torno a la bandera: de ahí los anuncios cada vez más ridículos de un inminente derrocamiento del gobierno ruso como consecuencia de la disidencia de la población y de sectores decisivos de la clase dirigente.

Cuarta fase transformadora de la guerra (finales de otoño de 2022 – invierno de 2022/23). Dos facciones en los centros de mando estadounidenses: ¿escalada o desescalada del conflicto? Tres hechos significativos. Estimaciones de pérdidas ucranianas y rusas. Previsiones. La doble trampa estratégica.

Considero que la fase actual de la guerra es transformadora porque sólo en ella se revela claramente su naturaleza de doble trampa estratégica. En la cuarta fase de la guerra se producen tres acontecimientos significativos.

Sabotaje de Northstream 2

En noviembre de 2022, un sabotaje submarino inutiliza Northstream 2, el gasoducto construido para transportar metano ruso a Alemania a través del mar Báltico, sin pasar por Ucrania. La investigación se estancó inmediatamente, debido a la imposibilidad política de identificar a los autores: de hecho, la lógica del cui prodest sugiere que los responsables últimos del atentado son los Estados Unidos. La operación fue probablemente el resultado de una colaboración entre la Marina Real Británica y las fuerzas especiales polacas. Motivo del sabotaje: en la clase dirigente alemana crece la preocupación por los desastrosos efectos a largo plazo (desindustrialización progresiva de Alemania) del cese del suministro de energía barata rusa. El sabotaje del gasoducto es un verdadero acto de guerra contra Alemania, destinado a intimidarla para que se alinee sin vacilaciones con la estrategia estadounidense de oposición frontal a Rusia. La intimidación tiene éxito. Intimidada Alemania, el único Estado europeo que no se adhiere a la línea estadounidense es la pequeña Hungría; en la OTAN, el único Estado con un alto grado de autonomía política es Turquía.

Declaraciones públicas del General Milley, Jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU.

En noviembre y de nuevo en diciembre de 2022, el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, hizo irritantes declaraciones públicas, en las que pedía la apertura de conversaciones diplomáticas con Rusia y afirmaba que «no se puede pedir más a los ucranianos». Las irritantes declaraciones de Milley son un claro indicio de que dos grandes facciones están enfrentadas en los centros de decisión estadounidenses: una centrada en el establishment bipartidista que dirige la política

exterior, partidaria de una continuación sin cuartel de la guerra en Ucrania y posiblemente de su escalada; y otra, enclavada en el Pentágono, partidaria de una desescalada del conflicto. El hecho de que Milley comunique públicamente sus posiciones demuestra que en el debate interno de la administración estadounidense la posición del Pentágono es minoritaria y teme seguir siéndolo, y que el enfrentamiento entre ambas posturas es muy enconado.

Una prueba más de la existencia de estos alineamientos internos en el seno de la administración estadounidense la proporciona el muy reciente estudio publicado por la RAND Corp, Avoiding a Long War: U.S. Policy and the Trajectory of the Russia-Ukraine Conflict[1], que analiza, desde el punto de vista del interés nacional estadounidense, los costes de la prolongación de la guerra ucraniana, recomienda la desescalada y el establecimiento cauteloso de un proceso diplomático que conduzca a una conclusión negociada del conflicto.

La RAND Corporation es un importante y prestigioso centro de estudios que desde su fundación proporciona análisis y proyectos principalmente al Pentágono.

Reconfiguración de la estructura de mando rusa, anuncio de reforma de las FFAA rusas.

En enero de 2023, el gobierno ruso reconfiguró el mando militar de las operaciones en Ucrania y anunció una reforma estructural más general de sus Fuerzas Armadas. El militar ruso de más alto rango, el General Gerasimov, Jefe del Estado Mayor de las FFAA rusas, recibe el mando general de las operaciones en Ucrania, mientras que el General Surovikin retoma su anterior función de Comandante de las Fuerzas Aeroespaciales. El gobierno restablece los distritos militares de Moscú y Leningrado, ordena la formación de un nuevo grupo del ejército en Carelia, en la frontera finlandesa, y la creación de doce nuevas divisiones del ejército. También anunció que para 2026 aumentaría el tamaño de su aparato militar en servicio permanente efectivo hasta 1,5 millones de hombres. Al mismo tiempo, los principales dirigentes rusos comienzan a declarar públicamente que la guerra en curso en Ucrania es, de hecho, una guerra entre Rusia y la OTAN.

Estas declaraciones públicas sin precedentes también tienen –como siempre en la guerra– un valor propagandístico interno, pero interpretadas a la luz de las reformas militares en curso sugieren con un alto grado de verosimilitud que los responsables rusos se están preparando para el peor de los escenarios, es decir, para una intervención directa de las fuerzas occidentales en el conflicto ucraniano.

La guerra de desgaste continúa. Estimación de las pérdidas ucranianas y rusas

Mientras tanto, en el terreno ucraniano continúa la guerra de fricción. Continúan los ataques con misiles contra infraestructuras ucranianas de doble uso, civiles y militares. El aparato militar ruso se consolida en las posiciones defensivas ocupadas y reforzadas tras la retirada. El entrenamiento de los reservistas retirados continúa y se perfecciona, y la logística se ajusta gradualmente a la llegada de refuerzos y a la continuación de los intensos y constantes ataques con misiles. Las unidades rusas lanzaron ataques incrementales contra las líneas defensivas ucranianas, con un despliegue reducido de tropas y una preparación extensa y prolongada de la artillería, para limitar al máximo sus pérdidas. Los ucranianos, atrapados por la necesidad política de resistir en todo momento y de atacar cuanto antes para justificar el apoyo occidental, cordón umbilical de la continuación de la guerra, son incapaces de contraatacar con fuerza, pero resisten incluso más allá de las ventajas militares de la resistencia y sufren pérdidas muy cuantiosas de hombres y material.

Es imposible, mientras dure la guerra, tener cifras fiables de bajas. Mientras escribo, a finales de enero de 2023, fuentes occidentales como Strategic Forecasting, una importante agencia de inteligencia privada que colabora habitualmente con la CIA, habla de más de 300.000 muertos ucranianos, con unas pérdidas totales irrecuperables de unos 400.000 hombres. Las evaluaciones occidentales no oficiales más recientes de las pérdidas irrecuperables rusas hablan de 20.000 muertos y 30.000 desaparecidos y heridos graves. Incluso con toda la cautela necesaria, es bastante probable que la proporción de pérdidas ucranianas frente a las rusas se sitúe entre 10:1 y 5:1. En las principales batallas de la IIGM, la proporción de pérdidas entre vencidos y vencedores fue de aproximadamente 1,3 a 1,5: 1. El ejército ucraniano no parece capaz de preparar una contraofensiva a gran escala en un futuro próximo: debido al elevadísimo número de bajas, especialmente de oficiales y suboficiales veteranos; debido a la escasez de material bélico, a pesar de los renovados envíos de armamento occidental; debido a la creciente desorganización de las estructuras de mando militar; y debido a la creciente y progresiva degradación de las condiciones económicas y sociales en toda Ucrania.

Opciones operativas del Alto Mando ruso. Previsiones.

En resumen, en la cuarta fase de la guerra empieza a quedar claro que el aparato militar ruso ha conseguido, o está a punto de conseguir, las condiciones necesarias y suficientes para dar al conflicto la dirección deseada por su mando militar y político.

Obviamente, sólo el Alto Mando ruso sabe, o sabrá, cuál es esta dirección, pero de momento parece que puede:

  1. Continuar la guerra de desgaste, aplicando constantemente su fuerza superior sobre el ejército ucraniano, y sobre toda la sociedad y economía ucranianas, laminando así su recurso más valioso, los hombres. Los hombres son el recurso político más valioso de Rusia, por razones obvias reforzadas por la proximidad de las elecciones presidenciales rusas de 2024. También son el recurso más valioso desde el punto de vista militar, y lo son especialmente los veteranos, que tienen que entrenar e integrar en las unidades a los retirados reservistas, ninguno de los cuales tiene experiencia directa en una guerra de tan alta intensidad (nadie en el mundo la tiene, salvo quienes han participado en ella, en uno u otro bando).
  2. Pasar a la ofensiva a gran escala, en una o varias direcciones. Objetivos estratégicos previsibles, la aniquilación progresiva de la capacidad combativa del ejército ucraniano; la reconquista de las porciones territoriales de los cuatro oblasts anexionados por Rusia, y recuperados por Ucrania tras la retirada rusa; la ocupación y anexión a Rusia de Odessa y de todo el territorio de Novorossiya, para excluir a Ucrania del acceso al mar.

Probablemente estén presentes en las evaluaciones del Alto Mando ruso, y no en un segundo plano, las predicciones sobre la reacción occidental a cualquiera de las decisiones operativas rusas. La continuación de la guerra de desgaste permite a los dirigentes occidentales aplazar las decisiones político-estratégicas sobre la escalada o la desescalada, y probablemente beneficia a la facción favorable a la desescalada al darle tiempo para organizarse mejor, encontrar aliados y difundir públicamente sus argumentos. Pasar a la ofensiva les obliga a elegir rápidamente, muy rápidamente si la ofensiva tiene pronto un éxito claro. La facción estadounidense partidaria de la desescalada sigue siendo minoritaria: la situación sobre el terreno la favorece, pero carece del apoyo abierto de al menos uno de los aliados europeos más importantes.

En mi opinión, es ventajoso para Rusia evitar una aceleración del conflicto, tanto por los riesgos de fracaso y los costes humanos siempre asociados a las acciones ofensivas a gran escala, como para no servir una carta decisiva al «partido de la guerra total» estadounidense, que en la onda de la emoción podría iniciar una implicación directa y formal de las fuerzas occidentales en la guerra; por ejemplo, el lanzamiento de una «coalición de voluntarios» como propuso en noviembre de 2022 el Gen. (retirado) David Petraeus, es decir, con tropas polacas, rumanas, bálticas, etc. interviniendo bajo su propia bandera, pero no como miembros de la OTAN, a raíz de una petición de ayuda militar del gobierno ucraniano: una estratagema legal para evitar un conflicto directo abierto OTAN-Rusia, que además correría el riesgo de afectar al territorio estadounidense.

Así que, si tengo que aventurar una predicción, creo que Rusia continuará la guerra de desgaste durante mucho tiempo todavía.

Victoria decisiva sólo para Ucrania. Victoria decisiva con intervención occidental directa.

Posibilidades y probabilidades

En pocas palabras, un año después del comienzo de la guerra está claro que una victoria militar ucraniana decisiva sobre Rusia es materialmente imposible, por mucho que la ayuda occidental continúe, o incluso aumente, en su forma actual. La situación sólo puede cambiar con una implicación directa de las tropas occidentales.

Sin embargo, empieza a surgir la duda, incluso en las direcciones político-militares occidentales, de que una implicación directa de las tropas occidentales en la guerra no sea suficiente para asegurar, o al menos hacer altamente probable, una victoria decisiva sobre Rusia. Dudas tienen sobre todo los militares: por eso la facción estadounidense partidaria de la desescalada se apoya en el Pentágono. Razones:

  1. El actual aparato militar de toda la OTAN, incluido el de EEUU, no está diseñado ni preparado para una guerra convencional de alta intensidad contra un enemigo capaz de llevarla a cabo, como Rusia. Desde el final de la Guerra Fría, todas las naciones de la OTAN han reducido enormemente sus ejércitos, desmantelado la mayor parte de sus estructuras logísticas militares y orientado la estructura y el adiestramiento de sus FFAA, así como la producción de sus industrias militares, a conflictos de corta duración contra enemigos muy inferiores, normalmente pertenecientes al «Sur Global»; una decisión en conjunto razonable, hasta que la OTAN se enfrentó a Rusia, que de hecho no la amenazaba en absoluto.
  1. Rusia, por su parte, ha estructurado sus FFAA y su industria militar con vistas a una guerra defensiva contra la OTAN, como corresponde a la tradición histórica de un país que siempre ha tenido que afrontar y repeler grandes invasiones de su territorio. Hasta ahora, ha favorecido la defensa de último recurso, la tríada nuclear, pero, como demuestra la guerra de Ucrania, no ha abandonado la preparación convencional y la está reforzando. También ha adquirido una relativa superioridad sobre Estados Unidos en ámbitos decisivos como la defensa antimisiles y antiaérea. Recuperar la desventaja llevará años.
  2. El rearme occidental es muy arduo, su resultado incierto, lleva mucho tiempo. La financiación, incluso masiva, no es suficiente: el dinero sólo puede comprar lo que ya existe, y lo que ya existe no es suficiente. Para que exista lo que falta, primero es necesario determinar políticamente la estrategia de seguridad colectiva de la OTAN, un proceso muy complicado y difícil debido también a la fragmentación de los centros de toma de decisiones. Si el principal enemigo de la OTAN es Rusia, resulta indispensable, como mínimo y para empezar: construir un gran número de cazabombarderos que se desplieguen en apoyo de la infantería, y sean capaces de sobrevivir a las defensas antimisiles rusas; construir la infraestructura logística necesaria para una amplia proyección de fuerzas en caso de crisis, con la planificación pertinente; lanzar un gran programa integrado de defensa antiaérea del territorio europeo; lanzar un vasto programa de reclutamiento y adiestramiento de tropas, especialmente de oficiales y suboficiales. A este respecto, hay que tener en cuenta que la renuncia de todos los países de la OTAN al reclutamiento obligatorio ha supuesto la pérdida de grandes reservas entrenadas a las que se puede recurrir en caso de necesidad. Básicamente, en caso de una guerra que nos implique, lleve mucho tiempo e incurra en pérdidas considerables, movilizaciones como las convocadas por Moscú y Ucrania son casi imposibles para los países de Europa Occidental. Sigue un largo etc.
  3. Obviamente, la implicación directa de Occidente en la guerra impediría a EEUU concentrarse en contener a China, reforzaría la alianza de esta última con Rusia, expondría a EEUU a una posible guerra en dos frentes contra dos grandes potencias nucleares y aumentaría progresivamente el riesgo de que aparecieran armas atómicas en el conflicto con Rusia. Cuanto más directo e intenso sea el conflicto convencional entre dos grandes potencias nucleares como Rusia y EEUU, más probable será que el contendiente que se crea expuesto a una probable derrota decisiva contemple seriamente la posibilidad de utilizar armas nucleares.

Igualmente obvio es que, en un conflicto directo entre las fuerzas occidentales y Rusia, las bajas occidentales se contarían por decenas de miles, un coste humano difícil de justificar políticamente.

La doble trampa estratégica

Al ampliar la OTAN hacia el Este e insistir en incluir a Ucrania en ella, Estados Unidos ha tendido una trampa estratégica a Rusia, obligándola a elegir entre dos alternativas, ambas muy peligrosas a medio y largo plazo: aceptar la prohibición de una esfera de influencia y la amenazadora presencia de un bastión militar occidental a las puertas de la Rusia europea; o intervenir militarmente, asumiendo el grave riesgo de un conflicto con la OTAN y comprometiendo sus relaciones políticas y económicas con Europa. Esta es la primera trampa estratégica en la que Rusia cae, después de catorce años intentando evitarla.

Sin embargo, Estados Unidos ha subestimado enormemente la capacidad de resistencia y reacción militar, económica, política y social de la Federación Rusa, e igualmente ha sobreestimado tanto el prestigio disuasorio de su propia fuerza como sus actuales capacidades y potencial militar y económico. Por lo tanto, tienen que elegir entre dos alternativas, ambas muy peligrosas a medio y largo plazo.

La primera alternativa es la reducción de daños, una desescalada del conflicto ucraniano que se traduzca en una clara derrota político-diplomática, una fuerte pérdida de prestigio disuasorio, la posible apertura de fallas de crisis en el sistema de alianzas y graves reacciones políticas internas, por ejemplo, una grave deslegitimación general de la clase dirigente.

La segunda alternativa es la huida hacia adelante, una escalada total del conflicto, con la posible –de hecho probable, porque necesaria– implicación directa de tropas occidentales; el riesgo de una guerra convencional de alta intensidad para la que EEUU y la OTAN no están preparados; la posible implicación futura de territorio nacional estadounidense, y en perspectiva, la creciente posibilidad de una degeneración nuclear del enfrentamiento.

Esta es la segunda mandíbula de la doble trampa estratégica, y ahora se está cerrando sobre los EE.UU., que la tendieron: pero entraron en ella con los ojos cerrados y sólo ahora están empezando a verlo.

Ate, la diosa que ciega, «al principio seduce al hombre con apariencias amistosas, pero luego lo arrastra a redes de las que ningún mortal espera escapar y salvarse» (Esquilo, Los persas, 96-100).

Nota:

[1] Charap, Samuel y Miranda Priebe, Avoiding a Long War: U.S. Policy and the Trajectory of the Russia-Ukraine Conflict. Santa Monica, CA: RAND Corporation, 2023. https://www.rand.org/pubs/perspectives/PEA2510-1.html. Resumen: «El debate sobre la guerra entre Rusia y Ucrania en Washington está cada vez más dominado por la cuestión de cómo podría terminar. Para informar este debate, esta Perspectiva identifica las formas en que podría evolucionar la guerra y cómo afectarían las trayectorias alternativas a los intereses estadounidenses. Los autores sostienen que, además de minimizar los riesgos de una escalada mayor, los intereses estadounidenses se verían mejor servidos evitando un conflicto prolongado. Los costes y riesgos de una guerra prolongada en Ucrania son significativos y superan los posibles beneficios de esa trayectoria para Estados Unidos. Aunque Washington no puede determinar por sí solo la duración de la guerra, sí puede tomar medidas para hacer más probable un final negociado del conflicto. Basándose en la literatura sobre la terminación de la guerra, los autores identifican los principales obstáculos a las conversaciones entre Rusia y Ucrania como el optimismo mutuo sobre el futuro de la guerra y el pesimismo mutuo sobre las implicaciones de la paz. La perspectiva destaca cuatro herramientas políticas que EE.UU. podría utilizar para mitigar estos obstáculos: aclarar los planes de apoyo futuro a Ucrania, comprometerse con la seguridad de Ucrania, dar garantías sobre la neutralidad de Ucrania y establecer condiciones para el levantamiento de las sanciones a Rusia.

Fuente: L’antidiplomatico.

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RUSIA advierte que si atacan Crimea “toda Ucrania que permanezca bajo el gobierno de Kiev arderá”

 

RUSIA advierte que si atacan Crimea “toda Ucrania que permanezca bajo el gobierno de Kiev arderá”

 

INSURGENTE.ORG / 4 febrero 2023

 

Lo ha anunciado, hoy sábado en Telegram, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev. Este ha expresado que si el ejército de ucraniano ataca la península de Crimea “la respuesta será rápida, firme y contundente”.

Medvédev, ha dejado claro que, Rusia está dispuesta a usar “todo tipo de armas”, de acuerdo a sus doctrinas, incluidas las bases de disuasión nuclear. Todo dependerá de la naturaleza de las amenazas del enemigo.

También ha subrayado que el envío de armas modernas a Ucrania y los ataques contra objetivos rusos en Crimea no facilitará el camino a las negociaciones, por el contrario, “solo habrá ataques de represalia”, advirtiendo que “toda Ucrania que permanezca bajo el gobierno de Kiev arderá”.

El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia ha denunciado que “Si Washington realmente quisiera poner fin a la guerra que instigó, podría hacerlo con un chasquido de dedos, ordenando a sus lacayos drogados sentarse a la mesa de negociaciones. Pero, los seniles de Washington en la Administración estadounidense y los halcones en el Congreso simplemente no están interesados ​​en esto”.

Cabe recordar que Crimea es una península península anexada en 2014 a Rusia tras el resultado favorable de un referéndum popular.

 

A cambio de paz Estados Unidos ofrece a Rusia la quinta parte del territorio ucraniano

 

A cambio de paz Estados Unidos ofrece a Rusia la quinta parte del territorio ucraniano

 

DIARIO OCTUBRE / febrero 4, 2023


A mediados de enero Biden envió al jefe de la CIA, William J. Burns, en misión secreta a Kiev y Moscú. Burns debía explorar la disposición de ambas partes para negociar un acuerdo de paz.



Según la cadena suiza NZZ, la oferta en Kiev era de “paz por territorio”, mientras que la oferta en Moscú es “territorio por paz” (*). El territorio supone el 20 de la superficie de Ucrania. Es el tamaño aproximado del Donbas.

 

Ambas partes se negaron a un acuerdo en esos términos. Los ucranianos no quieren que se divida su territorio; los rusos suponen que ya lo tienen y que ganarán la guerra de todos modos.

Las revelaciones de NZZ confirman las divergencias que imperaban en la Casa Blanca en el momento del viaje de Burns. Biden quería evitar una guerra prolongada y estaba dispuesto a sacrificar partes de Ucrania.

Es lo que ya había expuesto la Rand Corporation: evitar una guerra prolongada es una prioridad mayor para Estados Unidos, más impoprtante que controlar todo el territorio de Ucrania.

La publicación del artículo de la Rand indicaría, como ya expusimos en otra entrada, una polémica dentro del gobierno estadounidense sobre la cuestión de la guerra.

Por un lado, están el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, y el jefe de la CIA, Burns. Querían poner fin a la guerra rápidamente para poder concentrarse en China, que consideraban una amenaza mucho mayor para Estados Unidos.

Por el otro lado están el Secretario de Estado Anthony Blinken y el Secretario de Defensa Lloyd Austin. No quieren permitir que Rusia se salga con la suya y exigen un apoyo militar masivo a Ucrania.

Según NZZ, después de que Burns fracasara con su misión diplomática a Kiev y Moscú, Biden decidió autorizar la entrega de carros de combate Abrams.

En un principio, Biden quería entregar cientos de vehículos blindados de transporte de tropas y otras armas. Los carros de combate principales deberían haber sido suministrados únicamente por los europeos.

Scholz no se lo esperaba. A última hora de la tarde del 24 de enero, el día en que el canciller alemán tomó la decisión sobre la entrega de tanques, el Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín envió directrices oficiales confidenciales a los diplomáticos de las misiones en el extranjero.

Bajo el título “Líneas a seguir: Entrega de carros de combate Leopard a Ukr.”, el Ministerio de Annalena Baerbock explicaba que el gobierno aún no había tomado una decisión sobre la cuestión de la entrega de los carros de combate procedentes de Alemania. “Dentro de la coalición internacional de apoyo a Ucrania, sigue siendo necesario debatir la cuestión de la posible entrega de Leopard 2”.

(*) https://www.nzz.ch/international/kampfpanzer-fuer-die-ukraine-wurde-olaf-scholz-ueberrumpelt-ld.1724136

FUENTE: mpr21.info

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Crimen de Presidente haitiano se planeó en EE.UU., revela acusación de tribunal de Florida

 

Crimen de Presidente haitiano se planeó en EE.UU., revela acusación de tribunal de Florida

 

DIARIO OCTUBRE / febrero 4, 2023

 


Los cuatro detenidos por asesinar al presidente haitiano Jovenel Moise en julio de 2021 fueron trasladados a EEUU, donde serán juzgados en la Corte del Distrito Sur del estado de Florida (sureste) por los cargos de asociación ilícita y complot criminal para el magnicidio del mandatario.

 

Durante la jornada del 1° de febrero, fueron conducidos ante la Justicia de Florida el colombiano Germán Alejandro Rivera García, capitán retirado del Ejército de Colombia, y los haitiano-estadounidenses Christian Sanon, James Solages y Joseph Vincent. Los cuatro habían sido detenidos en Puerto Príncipe luego de ocurrido el crimen.

A los cuatro extraditados se suma el colombiano Mario Antonio Palacios Palacios, quien fue detenido en Jamaica el 21 de octubre de 2021 y ya fue extraditado a EEUU. Su causa está más avanzada, por lo que será llevado a juicio en marzo de 2023.

De acuerdo a la acusación estadounidense, Solages y otros prepararon el atentado en Florida con la intención de generar un cambio de régimen en el país caribeño y apoyar el ascenso al poder de Christian Sanon, pastor, médico y político haitiano-estadounidense implicado en la conspiración.

Durante la reunión, el grupo preparó la logística de la operación. En ese marco, de acuerdo a la investigación, Solages envió a Sanon un listado de los equipos y armas que utilizarían en el magnicidio y en el que figuraban rifles, ametralladoras, gas lacrimógeno, granadas, municiones y chalecos antibalas, entre otros.

Con esa información, Sanon se encargó de contratar mercenarios para concretar el magnicidio. Según consignó el diario colombiano El Tiempo, conformó un equipo con “alrededor de 20 ciudadanos colombianos con entrenamiento militar que fueron reclutados para ayudar en la operación y brindar seguridad a Sanon”. El grupo de mercenarios colombianos fue comandado por Rivera García, consigna la investigación estadounidense.

Siempre de acuerdo al expediente, la operación contó con el apoyo de un exjuez de la Corte Suprema haitiana, que firmó documentos aseguraba la inmunidad de los miembros del comando implicado en la operación una vez concluida la misma de forma exitosa.

La acusación en manos de la Corte de Distrito Sur de Florida reconstruye que, Solages, Vincent, Rivera y otros se reunieron el 6 de julio de 2021 cerca de la casa presidencial y “se distribuyeron armas de fuego y equipos”. Allí, Solages “anunció que la misión era matar al presidente Moise”. El grupo concretó el crimen al día siguiente.

Según documentos judiciales de la Corte de Florida revelados por El Tiempo, Palacios admitió al ser interrogado que le habían informado que el objetivo de la operación comando era asesinar al presidente. “Él sabía que ese día iban a matar al jefe de Estado y aún así continuó con su participación en la operación”, destaca el matutino colombiano, en relación a las pruebas que lo comprometen en el magnicidio.

La versión de Palacios indica que inicialmente fue contratado para arrestar a Moise pero que, un día antes de la operación, fue notificado de que el verdadero plan era terminar con la vida del mandatario.

¿Cadena perpetua para los implicados?

Desde los hechos ocurridos el 7 de julio de 2021 hasta la extradición a Miami el 31 de enero de 2023, los acusados permanecieron detenidos en Puerto Príncipe. Ahora deberán afrontar la imputación en EEUU basada en una investigación que contó con la participación de fiscales de Florida, el FBI y miembros de Investigaciones de Seguridad Nacional (Homeland Security Investigations, HSI por sus siglas en inglés).

“Solages, Vincent y Rivera se enfrentan a cadena perpetua si son declarados culpables. Sanon enfrenta hasta 20 años si es declarado culpable. Un juez de un tribunal de distrito federal determinará cualquier sentencia después de considerar las pautas de sentencia de EEUU y otros factores legales”, destaca la Corte de Distrito del Sur de Florida, cuya próxima audiencia está fijada para el 15 de febrero.

El segundo colombiano detenido en Florida, Mario Antonio Palacios Palacios, no aceptó los cargos en su contra y comparecerá ante un juez y un jurado federal el próximo 27 de marzo. También él podría ser condenado a cadena perpetua.

FUENTE: Sputnik / CubaSí

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sábado, 4 de febrero de 2023

Del PCE a Vox, pasando por CDS: Tamames dispuesto a aceptar la propuesta de Abascal.[¡Ay que tío, que puyazo la metió! Y, que yo pecador ma cuso de habele facilitao el despiedre camino La Almunia de Doña Godina, Zaragoza, y de habele aprotagonizoa la venta de su libro Los monopolios españoles (¡hostias maño, y menos mal que el libro fue gueno o mu gueno palafechaquera!) Pero sinconfundinos, ¡redios!, que también me desapeco mijica, porque a la revuelta a Zaragoza ya le golí el aliento. ¡No te jode!]

 

Del PCE a Vox, pasando por CDS: Tamames dispuesto a aceptar la propuesta de Abascal


La trayectoria o deriva política de Ramón Tamames ha sido significativa. Fue dirigente del Partido Comunista de España (PCE), fundador de Izquierda Unida, después lo fue del Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez, y ahora, como se puede observar, se acerca a Vox

 

INSURGENTE.ORG / 4 febrero 2023

 


El dirigente de Vox Santiago Abascal buscaba a alguien que encabezara la moción de censura que la formación anunció en diciembre contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Y parece que ya tiene candidato.

Se trata de Ramón Tamames. Este ha expresado estar dispuesto a aceptar la oferta del partido neofranquista Vox, aunque, si bien es cierto, la decisión definitiva no la ha tomado todavía. Al parecer, será la próxima semana cuando Tamames anuncie si acepta o no la propuesta, tras la reunión que mantendrá con Santiago Abascal y otros dirigentes del partido.

Cabe recordar que la trayectoria o deriva política de Ramón Tamames ha sido significativa. Fue dirigente del Partido Comunista de España (PCE), fundador de Izquierda Unida, después lo fue del Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez, y ahora, como se puede observar, se acerca a Vox.

Tamames reconocido inclinarse por la opción de aceptar la oferta, y ha expresado sentirse halagado por que se le haga este ofrecimiento. Por si a alguien le queda alguna duda, también ha dicho que de rechazarla tendría la sensación de no haber hecho todo lo posible por ayudar a su país.

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La Ejecutiva Federal de Verdes Equo se reúne este fin de semana para confirmar sus alianzas electorales de cara al 28M

 



La Ejecutiva Federal de Verdes Equo se reúne este fin de semana para confirmar sus alianzas electorales de cara al 28M

TERCERA INFORMACION / 03.02.2023

  • Reforzará la ampliación y consolidación del espacio verde a favor de una transición ecológica y justa.
  • Se presentará con Más Madrid en Madrid, con Compromís en Valencia, con MÉS en Mallorca, con Más Región en Murcia y con Drago en Canarias.



La ejecutiva de Verdes Equo se reúne este fin de semana para trazar su hoja de ruta ante el inminente ciclo electoral y confirmar sus alianzas de cara a los comicios autonómicos y municipales del próximo 28 de mayo.

El partido verde pretende reforzar la ampliación y consolidación del espacio verde a favor de una transición ecológica y justa. Verdes Equo trabaja para asegurar candidaturas verdes en todo el país, ya sea presentándose en solitario o través de alianzas que permitan ampliar la representación ecologista en las instituciones.

Para ello, trabaja en espacios de colaboración con capacidad de gobernar, a través del Acuerdo del Turia que suscribió con Más País, Compromís y la Chunta Aragonesista, al que posteriormente se han sumado MÉS (Baleares), Coalición por Melilla, Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (Ceuta) y Proyecto Drago (Canarias).

En este contexto, la formación ecologista ha confirmado que se presentará con Más Madrid en Madrid, con Compromís en Valencia, con MÉS en Mallorca, con Más Región en Murcia y con Proyecto Drago en Canarias. La ejecutiva del partido verde valora así de forma muy positiva el papel de sus candidaturas en toda España.

Estas alianzas reforzarán la presencia de diputados y concejales ecologistas y de las políticas verdes en las instituciones, en un momento crucial en el que la emergencia climática requiere medidas urgentes y ambiciosas para acelerar la transición ecológica y a hacerlo de forma justa, para garantizar un futuro próspero y sostenible.

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Los carros blindados enviados por España a Ucrania ya están listos para salir de Bilbao

 

Los carros blindados enviados por España a Ucrania ya están listos para salir de Bilbao

 



Por Manuel NoguerasFrancis Reina Corbacho 

Rebelion / España

| 04/02/2023 | España

Fuentes: El Salto

El próximo lunes partirá del puerto de Bilbao una remesa de TOA (Transporte Oruga Acorazado) en dirección a un puerto en el mar Báltico y con destino final en Ucrania. Han llegado a la capital vizcaína en tres convoyes fuertemente custodiados por Guardia Civil y Ertzaintza y se unirán a los 20 “donados” en septiembre.

Como avanzó Margarita Robles en su reciente visita a Letonia, y como parte del compromiso “claro e inequívoco con la paz” de nuestro país, otra veintena será el total de vehículos de estas características que, desde España, se ha decidido mandar a combatir en el conflicto bélico. La cesión, se ha querido remarcar en fuentes ministeriales, de nuevo “es gratuita”.

Se está hablando, en concreto, del TOA M-113. Un blindado de construcción norteamericana (a cargo de FMC Corporation) que no es, en estricto sentido, un carro de combate sino un transporte de tropas (en su interior caben 12 personas, dos de ellas como tripulación) cuyo origen se encuentra, con escasas variaciones, nada menos que en los años 60, siendo el más usado por el ejército de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam. Constituye, sin duda, la flota de vehículos blindados más numerosa y obsoleta del mundo, y se estima que su producción haya rondado los 50.000 ejemplares desde que vio la luz. De ese total, 1,300 tuvieron España como destino y, según distintas estimaciones, todavía en torno a unas 465 unidades de TOA M-113 siguen sirviendo en el Ejército de Tierra.

Para hacerse una idea de su obsolescencia baste señalar que su producción industrial terminó en 2007 y que su sustitución paulatina es prioridad en todos los ejércitos occidentales desde hace lustros. A pesar de su versatilidad y sus innumerables remodelaciones multipropósito, su casco de aluminio lo ha ido lastrando hasta terminar por convertirlo, con el paso del tiempo, hablando en términos estrictamente militares y en su plataforma básica, en poco menos que un objeto de museo. No son pocos los ejemplares que de esta manera se encuentran, de hecho, expuestos.

La única lógica posible es que el envío español sea en realidad de modelos componentes de un sistema Aspide (una de las múltiples adaptaciones de los TOA), es decir: una batería completa de defensa antiaérea. 


En cualquier caso, serán reemplazados en nuestro país por el BBM “Dragón”, un VCR (Vehículo de Combate sobre Ruedas) cuya producción queda a cargo de un consorcio “español”  denominado TESS Defence y compuesto por Santa Bárbara Sistemas (propiedad, en realidad, de la estadounidense General Dynamics), Indra Sistemas, Sapa Placencia y Escribano Mechanical & Engineering. El diseño, no obstante, es suizo, de la empresa Mowag, aunque Santa Bárbara afirma poseer “el software de diseño […] sin limitaciones”. En cualquier caso, nada menos que 2.100 millones de euros por la primera entrega de 348 blindados al Ejército español. Resulta sencillo calcular, entonces, el precio final de cada “Dragón”. 

En el acuerdo estipulado entre Defensa y Tess Defence se habla de esos 2.100 millones bajo la curiosa fórmula de “precio provisional”, lo que de acuerdo a la normativa de contratos públicos podría incrementar el importe hasta en un 20%. No solo sustituirá a los TOA, sino también a los BMR (Blindado Medio sobre Ruedas, producido de nuevo por Santa Bárbara) “cuyo ciclo de vida ha sido superado”, a los VEC (Vehículos de Exploración de Caballería) y a los RG31. Según el Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, Amador Enseñat, este vehículo “está llamado a ser la columna vertebral del Ejército 2035”, y será “moderno, equilibrado y sostenible”.

A propósito de los Leopard

El carro de combate “Leopard” es, en realidad, una serie de vehículos en constante evolución pero que, a pesar de su agresivo nombre, en su conformación recorre la distancia que existe entre la chatarra y una auténtica herramienta para la guerra moderna (el modelo A7).

El Leopard 2, en concreto, matriz de todos los desarrollos posteriores que vamos conociendo, data nada menos que de la década de los 70 del siglo pasado. Hablar de “Leopard” es como hablar de SEAT; te puede llegar a casa, de regalo, un 600, o un Arona último modelo.

España dispone en la actualidad de 347 carros de combate “Leopard”. Los más antiguos y operativos son los 108 que corresponden al modelo 2A4, comprados a Alemania en los noventa. 239 son de la versión 2E, ya de fabricación española bajo licencia, siendo 219 de combate y los otros 20 de escuela. Los A4 (los auténticamente operativos) son un total de 108, 54 para el Regimiento de caballería Alcántara 10 (Melilla) y los demás acantonados con el Regimiento de caballería Montesa (Ceuta). Los primeros llegaron bajo régimen de alquiler a Alemania en 1995 (108 unidades de A4), rematando la operación una década después, en una suerte de leasing, abonando 16,2 millones de euros, cuando ya, entonces, resultaban por completo obsoletos. Transcurridos 20 años, se procede a su “resurrección” por parte del Ministerio de Defensa.

El “negocio Leopard” no está libre de sospechas en nuestro país: en los últimos cinco años han sido tres las empresas que más contratos de mantenimiento del blindado han recibido. Si desde 2018 han sido adjudicados 43 millones de euros, el 80% de los mismos han tenido como destinatario a las mismas firmas. Se trata, por estricto orden de importes, de Comercial Hernando Moreno (COHEMO), Star Defence Logistics & Engineering y de Grupo de Ingeniería, Reconstruccion y Recambios JPG. Todas ellas están siendo investigadas por la CNMC por manipulación presunta de los contratos públicos realizados al efecto.


Y es que todos los que faltan en esta simple cuenta previamente realizada (53) están “desactivados” desde hace 10 años y descansan de su inexistente vida guerrera en en el Centro Logístico de Casetas de la Agrupación de Apoyo Logístico nº 41 del Ejército de Tierra, en Zaragoza. Anticuados, sin mantenimiento alguno, inútiles para el servicio sin una puesta a punto y un tiempo de adiestramiento (a realizar por militares ucranianos en España) que, de acuerdo a todos los informes técnicos, se puede alargar semanas. Del desconocido número que el Gobierno de España pretende enviar como cuota al frente ucraniano, seis ya salieron para “actualizar” el viernes pasado, montados en un tráiler góndola, en dirección a la empresa Santa Bárbara de Sevilla.

Con estos datos a la vista, la recompensa del gobernador ruso de la región siberiana de Transbaikal en el sentido de abonar 65.00 euros por cada “Leopard” abatido, definitivamente, y de acuerdo a las leyes del mercado, se podría antojar un mal negocio. En todo caso, saldría la cuenta si alguno de los desafortunados resulta ser uno de los 14 vehículos del modelo A6 que Alemania afirma tener la intención de enviar (según declaraciones de Olaf Scholz, y tras un duro debate que ha durado meses en torno al grado de implicación en el conflicto que tal decisión acarrearía). El valor de un Leopard 2 A6 asciende, de acuerdo con un informe del Centro Delás de Estudios por la Paz, a 11,6 millones de euros.

Margarita Robles, ministra de Defensa, sigue sin concretar la cantidad exacta de estos carros de combate que, de acuerdo con una cuidada geoestrategia de gestos compartida por todos los socios europeos, salgan finalmente en dirección a un campo de batalla donde lo único cierto, hasta la fecha, es la destrucción de un país y un aparentemente interminable reguero de muertos.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/guerra-en-ucrania/inmediatos-envios-carros-blindados-espana-ucrania

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El caso de Dani Alves no es una excepción: muchas víctimas de violación renuncian a la indemnización para que les crean

 

Cultura de la violación

El caso de Dani Alves no es una excepción: muchas víctimas de violación renuncian a la indemnización para que les crean

 


Por Ana Requena AguilarMarta Borraz 

Rebelion

| 04/02/2023 | Feminismos



Fuentes: https://www.eldiario.es

Expertas y estudios señalan que un gran número de sentencias consignan cantidades indemnizatorias muy bajas que no compensan los daños morales, psicológicos y económicos que sufren las supervivientes.


La mujer que ha denunciado al futbolista Dani Alves por agresión sexual ha renunciado ante la jueza a su derecho a percibir una indemnización económica en caso de que el futbolista sea condenado. No es un caso aislado: estudios y expertas señalan que muchas mujeres renuncian a ese derecho porque temen que reclamar la indemnización que les corresponde les reste credibilidad, algo que no sucede en otro tipo de delitos. Las expertas hablan, además, de que un gran número de condenas o no contemplan la indemnización o consignan cantidades muy bajas que no compensan los daños morales, psicológicos y económicos que sufren las supervivientes. Y reclaman un baremo que permitan homogeneizar las indemnizaciones en este tipo de casos, como ya sucede, por ejemplo, con los accidentes de tráfico o laborales.

El Código Penal reconoce que los condenados por un delito están obligados a reparar los daños y perjuicios causados por su conducta. Tanto la víctima como el Ministerio Fiscal pueden reclamar esa reparación, aunque si la primera renuncia a esa indemnización o decide canalizarla en un procedimiento civil, la Fiscalía ya no puede solicitarla. Es al comienzo del proceso judicial o bien cuando se redacta el escrito de acusación cuando las víctimas deben decidir si reclaman una indemnización o si renuncian a ella, o bien si se reservan esa posibilidad para la vía civil, es decir, para un nuevo procedimiento, paralelo al penal. “Luego, a lo largo del procedimiento puede haber una renuncia igualmente”, explica la profesora de Teoría del Derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y miembro del Grupo Antígona de investigación, Esther Murillo.

Una investigación del Grupo Antígona de 2020 analizó precisamente qué sucede con las indemnizaciones en los casos de violencia sexual. Las conclusiones apuntan a una diferencia fundamental con lo que sucede en otro tipo de delitos: “En estos casos muchas víctimas renuncian a la indemnización porque consideran que si reclaman dinero eso va a desvirtuar los hechos o su declaración. Esa renuncia tiene que ver con todos los estereotipos que hay, también en los operadores jurídicos, sobre la víctima, el relato de las denuncias falsas y del supuesto interés que hay detrás. De esta manera, las supervivientes intentan que su versión sea más válida, más creíble”, explica Murillo. La particularidad de este caso, en el que el acusado es un hombre famoso y con gran capacidad económica, puede agudizar, explica, los señalamientos y el miedo de la mujer que denuncia a no ser creída. 

Ese estereotipo del interés de la víctima es, además, un relato que utilizan en ocasiones las defensas de los acusados por violencia sexual. “Es una alegación que hacen, que los hechos no existen, que la víctima busca dinero, por ejemplo”, prosigue la experta. Por eso, en su estudio, el Grupo Antígona subrayaba que es importante “reconocer, desnaturalizar y visibilizar los roles y estereotipos que están presentes en la redacción de la ley penal como en la tarea juzgadora” para generar un concepto de libertad e indemnidad sexual “despojada de tales prejuicios”. 

Helena Soleto, profesora de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid, asegura que las renuncias de las víctimas son “muy comunes” en este tipo de delitos y “es un denominador común en todos los países”. “Lo que en realidad simbolizan es el fracaso del sistema de protección de las víctimas. Ellas mismas piensan que se tienen que proteger renunciando a derechos que tienen para que no se las cuestione”, analiza Soleto, autora junto a Aurea Grané del estudio La reparación económica a la víctima en el sistema de justicia, que también cree que en este caso cobra especial relevancia esta explicación debido al “respaldo social” con el que cuenta el futbolista. “En la práctica está queriendo decir que no le interesa el dinero porque existe una creencia social que viene a decir que las víctimas es lo que buscan”, añade.

Coincide con ella Virginia Gil, directora de la fundación de atención a víctimas de violencia sexual Aspacia, que pone el foco en los “estereotipos” que empujan a las víctimas a tomar estas decisiones. “Lo que se intenta es garantizar que no se cuestione su relato ni se ponga en cuestión su credibilidad porque se pueda interpretar que tenga un fin espurio o busque dinero”, explica la experta. Sin embargo, recuerda que las víctimas “tienen derecho a la indemnización”, que forma parte “de su derecho a la reparación integral” y es una de las “obligaciones” de los estados en casos de violencias machistas. 

Indemnizaciones escasas y desiguales

Más allá de la renuncia y del papel de los estereotipos, ¿qué indemnizaciones cobran las supervivientes de violencia sexual? “Son muy bajas, incluso en casos de agresiones graves”, resume Esther Murillo. El informe del Grupo Antígona de 2020, que analizó 167 fallos emitidos en 2016 y 2017 en Andalucía, Catalunya y Madrid, encontró que cerca del 60% de las sentencias por agresión y abusos tenían reconocidas indemnizaciones por daños morales inferiores a los 6.000 euros. De ellas, el 42%, estaban por debajo de los 3.000 euros. 

“No hablamos solo de daños físicos sino también morales o psicológicos, pérdida de calidad de vida… No solo es la indemnización como reparación en abstracto sino que muchas veces detrás de una superviviente hay mucho dinero gastado en medicación, terapias, psicólogos, pérdidas de trabajo porque les cuesta volver a su puesto, bajas laborales muy largas que suponen una gran pérdida de ingresos… Toda esta parte tampoco se tiene en cuenta en las indemnizaciones, se establecen cantidades aleatorias sin desglosar esos posibles costes”, critica Esther Murillo.

Que la reparación económica de las víctimas de violencia sexual es “ineficaz” y “no funciona” es también una de las conclusiones del estudio liderado por Helena Soleto, elaborado a partir del estudio de 2.600 expedientes judiciales fechados entre 2012 y 2015 relativos a todo tipo de delitos. Y es que aunque en muchas sentencias sí se consignen indemnizaciones, la realidad es que no siempre se acaban cobrando o no completamente. Más de un tercio de las víctimas de delitos sexuales, el 

37,7%, no llegan a cobrarla mientras que en el resto de delitos ocurre en el 32,3%. 

El sistema “falla” en general, explica Soleto, pero en los delitos contra la libertad sexual las cifras se recrudecen. La media de las indemnizaciones establecidas en las sentencias es de 13.728 euros, la mediana de 6.300. Sin embargo, las realmente pagadas por los condenados no llegan a los 2.000 euros de media (1.911) y la mediana se queda en 166,5 euros, según los datos que aporta el estudio. “Esta es casi la peor relación entre indemnización dictada y pagada de todos los grupos de delitos analizados. La mediana solo es inferior en los hurtos y los robos”, concluye el informe. 

Es una “doble victimización” de las denunciantes, considera la profesora de Derecho Procesal, que ocurre porque “el sistema está mucho más enfocado en la punición penal que en la reparación de las víctimas, que se considera accesoria”. En muchos casos, los agresores son insolventes “o se declaran así”, así que cuando llega la ejecución “no hay nada que ejecutar”, explica Soleto, que insiste en que para evitarlo podrían “solicitarse medidas cautelares al inicio del proceso” o diseñar mecanismos estatales como el que hay en Países Bajos, donde el Estado “adelanta parte de las indemnizaciones” y luego se las reclama a los condenados. 

Ausencia de un baremo

La disparidad de criterio en cuanto a las indemnizaciones concedidas responde a una falta de un baremo general, que sí existe por ejemplo para los accidentes de tráfico y que se utiliza como referencia para calcular indemnizaciones en otras jurisdicciones, como en caso de accidentes laborales. “En este caso consideramos que debería haber un baremo específico por el tipo de delito que es y por las repercusiones que tiene, que van mucho más allá de la repercusión física”, propone Murillo. Actualmente, los criterios con los que se conceden las indemnizaciones son muy aleatorios y hacen que, por un mismo hecho, como una violación con penetración, haya juzgados que establezcan una compensación de 20.000 euros y otros de 6.000 “con arreglo a la libre valoración de las pruebas por parte de los jueces”.

En este sentido, la recién entrada en vigor Ley Integral de Garantía de la Libertad Sexual establece por primera vez el derecho a la reparación de las víctimas de delitos sexuales y establece algunos parámetros que en teoría deberán tenerse en cuenta a la hora de establecer la indemnización. Así, estipula que deberá garantizar “la satisfacción económicamente evaluable” del daño físico, psicológico, moral y a la dignidad, la pérdida de oportunidades laborales o de educación, la pérdida de ingresos y daños materiales, el tratamiento terapéutico, social o de salud sexual y el daño social, entendido “como el daño al proyecto de vida”. 

Más allá de las indemnizaciones vía sentencia, la reparación económica por parte del Estado también falla, según concluye el estudio de Soleto. La ley de 1955 de ayudas y asistencia a víctimas de delitos violentos y contra la libertad sexual regula las prestaciones que deben concederse, pero “a la mayoría de víctimas no les llegan”, asegura Soleto, que ha analizado el número de concedidas y rechazadas desde el año 2000 al 2018. La experta identifica tres limitaciones clave: “Solo pueden ser utilizadas para tratamientos terapéuticos, que exigen justificar, piden muchísimos documentos y las cuantías son muy bajas”. 

La llamada “ley del solo sí es sí” “comienza a caminar en otro sentido”, cree Soleto, pero aún “debe aprobarse un reglamento nuevo”. Entre otras cosas, la norma incrementa el importe de las ayudas para las víctimas de violencia sexual en un 25%, alarga el plazo de prescripción de uno a cinco años y elimina la vinculación de la concesión de la ayuda al tratamiento psicológico.


Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/caso-dani-alves-no-excepcion-victimas-violacion-renuncian-indemnizacion-les-crean_1_9888578.html

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El papel de los militares brasileños en el intento de Golpe

 

El ejército brasileño, de larga tradición golpista, no vio con antipatía el asalto de los edificios que albergaban a las columnas vertebrales de la democracia brasileña. Todo indica que los obstáculos que tiene ante sí Lula son descomunales.


El papel de los militares brasileños en el intento de Golpe


Pedro Marín

El Viejo Topo

4 febrero, 2023 

 


La turba de extrema derecha que asaltó el Palacio del Planalto, el Congreso y el Tribunal Supremo y destrozó los edificios de la Plaza de los Tres Poderes, exigía, el 8 de enero, una “intervención militar” en Brasil.

Desde noviembre, habían instalado campamentos frente a cuarteles del ejército en todo el país, pidiendo a los militares que revocaran la elección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El 11 de noviembre de 2022, los mandos de las Fuerzas Armadas hicieron pública una nota en la que daban cobijo –no sólo físico, sino también legal– a quienes acampaban.

Es importante subrayar dos elementos de ese documento: en primer lugar, los comandantes declararon (a través de una interpretación incoherente) que los campamentos golpistas eran legales, porque los manifestantes eran pacíficos, y que serían condenables “tanto las eventuales restricciones a los derechos, por parte de los agentes públicos, como los eventuales excesos cometidos en las manifestaciones”, a pesar de ser un delito exigir que los militares dieran un golpe de Estado (artículo 286). En la práctica, los mandos de las tres fuerzas actuaban allí como intérpretes constitucionales, defendiendo la legitimidad democrática de las acampadas golpistas y diciendo, de antemano, que cualquier medida que tomaran las instituciones contra los campamentos sería considerada ilegal por ellas.

El segundo elemento de la nota es la referencia al concepto de “Poder Moderador”. Reafirmando su compromiso con el pueblo brasileño, los comandantes afirmaron que las Fuerzas Armadas estuvieron “siempre presentes y moderadoras en los momentos más importantes de nuestra historia”. El Poder Moderador fue introducido en la Constitución de 1824, basado en las ideas del francés Benjamin Constant, quien predijo que, para evitar la “anarquía” que había marcado la separación de Poderes, sería necesario otorgar a uno de ellos (en el caso de Brasil, el monarca), un cuarto poder, capaz de resolver las diferencias institucionales.

El 2 de enero, cuando el ministro de Defensa de Lula, José Múcio, declaró que consideraba los campamentos una “manifestación de la democracia”, y que tenía “amigos y parientes” en ellos, no hacía más que repetir lo que las Fuerzas Armadas venían diciendo desde noviembre.

Brasil tiene una larga historia de intervención militar en política. La república brasileña se fundó mediante un golpe militar en 1889. Desde entonces hasta 1989, Brasil experimentó al menos 15 intentos de golpe de Estado, de los cuales cinco tuvieron éxito, incluyendo una dictadura militar de 21 años. Tras la caída de la dictadura en 1985, los brasileños esperaban que se estableciera un control civil sobre los militares y que prevaleciera entre ellos el respeto a la democracia. Pero el propio proceso de redemocratización fue controlado por el Gobierno militar saliente, mediante una “apertura política lenta, gradual y segura”, en palabras del entonces presidente militar Ernesto Geisel, y la presión del ejército sobre la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución de 1988, y que les aseguró el papel de “[garantes] de los Poderes y defensores de la Ley y el Orden”.

Durante los dos primeros mandatos de Lula (de 2003 a 2011) como presidente, los militares adoptaron una estrategia de presión a la hora de tratar con el Gobierno. Sin embargo, desde la destitución de la expresidenta brasileña Dilma Rousseff en 2016, parecen haber vuelto a la primera línea de la política. Impunes, empezaron a surgir declaraciones golpistas entre militares de reserva y en activo, e incluso el entonces comandante de las Fuerzas Armadas, general Eduardo Villâs Boas, afirmó mediante un tuit “repudiar la impunidad”, cuando el STF se disponía a pronunciarse sobre un recurso de habeas corpus presentado por Lula en 2018. Más tarde, Villâs Boas describiría su tuit como una “advertencia”. El Ejército ha asumido cargos importantes en el Gobierno del expresidente Michel Temer y ha ampliado su participación política en el Gobierno del expresidente Jair Bolsonaro, además de amenazar continuamente el proceso electoral de 2022.

El 8 de enero, mientras los edificios gubernamentales de Brasilia eran objeto de vandalismo por parte de multitudes enfurecidas, se debatió un decreto de Garantía de la Ley y el Orden (GLO) y se movilizaron 2.500 efectivos militares, listos para responder a la escalada de la situación. Si se hubiera firmado dicho decreto, las Fuerzas Armadas habrían sido responsables de controlar la seguridad de la capital federal de Brasil. Lula, por el contrario, decretó una intervención federal “en el área de seguridad del Distrito Federal”, nombrando a Ricardo Capelli, secretario ejecutivo del Ministerio de Justicia, para comandarla. Más tarde, el presidente declaró que si hubiera hecho un GLO, “entonces se estaría produciendo el Golpe que esta gente quería”.

Se está investigando la implicación de militares en los actos del 8 de enero. Numerosos miembros de la reserva de las Fuerzas Armadas participaron en los actos. También se investigan las razones por las que el Batallón de la Guardia Presidencial, el batallón del ejército responsable de la seguridad del Palacio de Planalto, no impidió que los manifestantes invadieran la sede del Gobierno. “Había mucha gente confabulada. Hubo mucha gente de la policía militar que conspiró. Mucha gente de las Fuerzas Armadas de aquí se confabuló. Estoy convencido de que la puerta del Palacio de Planalto se abrió para que entrara esta gente porque no hay ninguna puerta rota. En otras palabras, alguien facilitó su entrada aquí”, dijo Lula.

Tras la instauración de la intervención federal, las fuerzas de seguridad, comandadas por Ricardo Capelli, reprimieron y detuvieron a los manifestantes golpistas. El 8 de enero, el ejército movilizó vehículos blindados para bloquear e impedir que la policía entrara en el campamento y detuviera a los responsables. Según el Washington Post, el comandante del Ejército, general Julio César de Arruda, dijo al ministro de Justicia, Flavio Dino: “Aquí no va a detener a nadie”. No se permitió a la policía entrar en el campamento hasta el día siguiente.

Este incidente es sólo una manifestación de lo que las Fuerzas Armadas vienen diciendo desde noviembre de 2022: que se consideran un Poder Moderador y que no permitirán –ni siquiera después de la destrucción del 8 de enero– que “agentes públicos” practiquen ningún acto que consideren una “restricción de derechos” de los golpistas.

El Ejército dio cobijo a los golpistas antes y después de que destrozaran los edificios de Brasilia y mientras pedían una intervención del Ejército contra el Presidente. Al mismo tiempo, fue incapaz de proteger el palacio presidencial de semejante turba. Esto envía un mensaje claro sobre a quién pretendía defender el Ejército y cuál considera que es su verdadera misión.

En Brasil se hace cada vez más urgente que las masas, que gritaron a coro “¡No a la amnistía!” a Bolsonaro durante la toma de posesión de Lula el 1 de enero de 2023, incluyan a los militares en su demanda.

Fuente: Globetrotter.

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El caso del policía infiltrado corrobora que el PSOE también pertenece al “Estado profundo”

 

El caso del policía infiltrado corrobora que el PSOE también pertenece al “Estado profundo”


El Ministerio del Interior acaba de premiar al agente de la Policía Nacional, que actuaba con el sobrenombre de Daniel Hernández Pons, con un trabajo en una embajada

DIARIO OCTUBRE / 3 febrero 2023

 


 Formaciones socialdemócratas siempre han catalogado al PSOE como partido de izquierdas. Es muy habitual a dirigentes de Unidas Podemos, ERC y EH Bildu, por poner tres ejemplos, decir que apoyan al actual gobierno (UP participa de él) para que no gobierne la derecha. Y no sólo eso, cuando sucede algo extremadamente grave e impactante suelen culpar al “Estado profundo”, como si el PSOE no fuera parte esencial del mismo. ¿Acaso los GAL no fueron “Estado profundo”? El partido hoy dirigido por Pedro Sánchez sigue siendo el mismo que el de Felipe González, lo que sucede es que ahora no tiene necesidad de utilizar prácticas semejantes.

Otro ejemplo de su pertenencia al “Estado profundo” es lo sucedido en Catalunya, donde recientemente se ha descubierto otro caso de infiltración policial en movimientos sociales. Este, además, es especialmente sangrante, ya que el agente del “Estado profundo” abusó sexualmente de varias personas. Sí, abusó, porque sencillamente estas no hubieran permitido el acercamiento si hubiesen tenido conocimiento de su condición de policía.

Pues bien, en medio de hecho tan deleznable, al Ministerio de Interior español, Fernando Grande-Marlaska, lejos de hacer como que hace algo, aunque no haga nada, acaba de premiar al agente de la Policía Nacional, que actuaba con el sobrenombre de Daniel Hernández Pons, con un trabajo en una embajada.

Al parecer, los puestos en embajadas suelen ser los más demandados por los agentes de la policía y de la Guardia Civil. Y no es casualidad, ya que el sueldo mínimo suele rondar los 10.000 euros mensuales, aumentable si es una ciudad muy importante, muy lejana o muy peligrosa hasta los 20.000 euros.

Grande-Marlaska, varias veces señalado como encubridor de torturas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), es un ministro del PSOE, partido que también forma parte del “Estado profundo”. ¿Alguien lo duda?

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