miércoles, 19 de octubre de 2022

El bloqueo informativo es un arma bélica más

 

Cómo la censura alimenta la guerra


El bloqueo informativo es un arma bélica más

 


Por Pablo San José

Rebelion

 | 18/10/2022 | Mentiras y medios

 

Fuentes: El Salto


Las recientes declaraciones de Josep Borrell afirman sin rubor que el control de la información también es un arma de guerra utilizada por los países beligerantes, algo que hemos podido comprobar en los medios de comunicación desde el comienzo de la invasión de Ucrania.

En los mismos prolegómenos de la invasión rusa a Ucrania pudimos contemplar cómo en un tiempo récord, en España y en toda la UE, se construía un auténtico cerco a la información procedente de medios no comprometidos con el discurso atlantista acerca de este conflicto. En flagrante contradicción con las legislaciones europeas sobre libertad de expresión, se impidió el acceso a los medios de Rusia y otros lugares con discurso afín a las radiofrecuencias televisivas y los servidores de internet europeos. Dada la premura y la falta de obstáculos con la que ello se resolvió, no deja de ser plausible la sospecha de que era una respuesta que estaba prevista de antemano. La cosa no quedó ahí. En todo tipo de medios generalistas de gran alcance, desde entonces y hasta el momento presente, en cualquier información acerca del transcurso de la guerra o análisis de la misma ha estado sistemáticamente excluido el dato, la opinión o el punto de vista que no sea coincidente con la visión que avala el binomio OTAN-UE. Exactamente lo mismo, pero en sentido contrario, sucede con los medios de comunicación de la Federación Rusa (especialmente los que el gobierno de dicho país tiene dedicados a la divulgación internacional de sus puntos de vista).

En tal contexto, centrándonos en nuestro ámbito, la ciudadanía española y europea, a través de los medios de comunicación habilitados, recibe cada día una gran cantidad de noticias y opinión sobre el conflicto de Ucrania, información que está toda ella absolutamente seleccionada, filtrada y, cabe pensar que, en no pocos casos, elaborada, por una de las dos partes que está en conflicto. Resulta natural pensar que dicha información difícilmente pueda ser neutral y objetiva. El bloqueo informativo es de tal magnitud que ni siquiera se hace necesaria su ocultación o disimulo ante la opinión pública. Como bien nos recordaba recientemente Josep Borrell: “la comunicación es un campo de batalla… además de conquistar espacios, hay que conquistar las mentes”.

El factor propagandístico de los crímenes de guerra

Por mucho que existan convenciones internacionales que tratan de delimitar qué tipo de acciones resultan lícitas a los contendientes de un conflicto armado, las y los antimilitaristas (y toda persona de bien) sabemos sobradamente que una guerra, en sí y considerando todos y cada uno de los actos que se cometen bajo su paraguas, es un crimen contra la humanidad. Lamentablemente no todo el mundo lo ve de esta forma y en el contexto de batalla comunicativa que bien definía Borrell, dichos tratados y convenciones que tratan de minimizar el impacto de la acción bélica son empleados como arma arrojadiza para promocionar la propia parte y combatir la contraria.

En toda guerra, y más cuando se trata de una guerra (por ahora) “convencional”, como es la de Ucrania, suceden infinitos actos de “ilegalidad” con respecto a esas legislaciones internacionales. Resulta poco menos que imposible que la acción armada quede restringida a personal y objetivos militares y no afecte a civiles ni a infraestructuras básicas para la vida digna. Tampoco parece posible evitar que en el contexto de odio, violencia sistemática y de desprecio a la vida humana que constituye una guerra de estas características, no se produzcan actos de criminalidad común (robo, asesinato, tortura, violación…) inducidos por el mando respectivo como parte de la estrategia, tolerados o simplemente de carácter espontáneo. Poder acusar a la parte contraria de transgredir dichos límites al tiempo que se defiende que la propia respeta las “convenciones” resulta un arma propagandística de primer orden a la hora de justificar la acción militar e, incluso, en el plano diplomático, lograr la implicación de más estados. Para ello, el control de la información que llega al gran público resulta fundamental.

Como decimos, y hemos comprobado sobradas veces en el pasado, en toda guerra se cometen crímenes; los que quedan dentro de la “legalidad” bélica y los que no. Sin embargo, el público de cada país solo llega a conocer los cometidos por las tropas del bando contrario. Y ni siquiera de forma cabal, puesto que en contextos de control de la información, como los que siempre han sido propios de toda dictadura que se precie y que en la actualidad prosperan también en Occidente, se hace sumamente difícil distinguir el hecho realmente acaecido, de la exageración deliberada, el montaje o la pura invención. Los medios de comunicación dedicados a la guerra de Ucrania frecuentemente nos informan de graves violaciones del derecho internacional y de “crímenes de guerra” (como si, decíamos, la guerra en sí no fuera ya un crimen) cometidos por las tropas rusas. Cabe pensar que pudiendo ser cierta la mayor parte o mucha de dicha información, dada la falta de objetividad y la parcialidad de dichos medios, y la imposibilidad de contrastar los datos con fuentes neutrales a causa del bloqueo informativo, se hace muy difícil verificar qué hay de verdadero o falso en cada caso.

Por otra parte, nada se nos cuenta en dichos mass media, por ejemplo, acerca de los efectos de los bombardeos y acciones de quinta columna ucranianas sobre población civil e infraestructuras en el Dombás, o las represalias que presuntamente sufren los ciudadanos prorrusos en las zonas recuperadas. Ni siquiera llegaron a reflejarse en los medios de masas a que nos estamos refiriendo las recientes declaraciones del presidente de Ucrania solicitando un bombardeo nuclear preventivo de la OTAN sobre territorio ruso (3), hecho escandaloso a todas luces y que debería invitar a una reflexión acerca de a qué agentes se está apoyando militarmente.

Resultados de la estrategia

Esta forma de filtrar y controlar la información que se administra al gran público, como se viene explicando, es un arma más de la guerra. Su función principal es sensibilizar a la opinión pública demonizando al adversario (y santificando a la parte afín) y generando estados de opinión favorables a la intervención y escalada bélica. Podríamos poner numerosos ejemplos de cómo esta táctica comunicativa se empleó en el pasado en persecución y logro de los mismos fines. En el caso español, como en la mayoría de Europa, puede afirmarse que el monopolio informativo impuesto al conflicto de Ucrania está dando los resultados deseados. Por desgracia podemos comprobar cómo el apoyo bélico, que se traduce en un importante trasvase armamentístico y económico de los países de la OTAN-UE al gobierno ucraniano, recibe un gran respaldo popular y apenas genera debate. El logro concreto de ese esfuerzo (batalla) de control comunicativo emprendido por los gobiernos de la UE contra su propia ciudadanía es la constatación del grado de apoyo que hoy se da entre la población europea (y española) hacia una guerra que, en términos prácticos, no dejaba de ser tan ajena a los habitantes de dichos estados como otras que también hay en curso en el planeta. De hecho, y es una gran paradoja, la implicación bélica de los países de la UE en la guerra de Ucrania sí ha terminado acarreando graves consecuencias a su población. Por ello, aún más, se hace necesario mantener la estrategia comunicativa de la que venimos hablando para que personas que ven cómo sus gobiernos respectivos incrementan escandalosamente los presupuestos militares en detrimento de los servicios básicos, cómo los precios se disparan, cómo hay desabastecimiento energético y cómo, en resumidas cuentas, su país y toda la zona se adentra en una peligrosa e incierta crisis económica, continúen dando su apoyo a la guerra.

La tarea antimilitarista

Ante lo dicho, la tarea antimilitarista, en su denuncia de toda guerra, pasa por arrojar luz sobre este tipo de estrategias de control social al servicio del militarismo y el armamentismo. Nuestro discurso, sin dejar de nombrarlos, no debe dirigirse a los aspectos prácticos del apoyo a la guerra: cómo, en este caso, la implicación en el conflicto de Ucrania está poniendo en peligro nuestra economía. Nuestra postura ha de ser siempre eminentemente ética: incluso en la situación de que un conflicto bélico pudiera beneficiarnos de alguna forma, toda guerra es una catástrofe para la humanidad y, nos salpique poco o mucho, nuestro deber es hacer lo que esté en nuestra mano en pro de su cese. Ciñéndonos a la guerra ruso-ucraniana, un conflicto en el que nuestro país participa, nuestro objetivo inmediato precisamente ha de ser presionar a las instituciones para que cese la colaboración española en la alimentación de la contienda. No al envío de armas ni de financiación, no al entrenamiento de militares de los estados beligerantes. También contribuir a que la presión de la OTAN, una organización de la que España forma parte, sobre Rusia disminuya y, en resumidas cuentas, que se lleve a cabo todo esfuerzo posible para que las partes en conflicto se sienten a una mesa de negociación y puedan dirimir sus intereses mediante la vía diplomática.

Pablo San José, Grup Antimilitarista Tortuga.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/planeta-desarmado/el-bloqueo-informativo-es-un-arma-belica-mas-como-la-censura-alimenta-la-guerra-

 *++

martes, 18 de octubre de 2022

Rusia rechaza el proyecto de resolución de EEUU ante la ONU para imponer sanciones en Haití

 

Rusia rechaza el proyecto de resolución de EEUU ante la ONU para imponer sanciones en Haití

 

Diario octubre / octubre 18, 2022

 

NACIONES UNIDAS (Sputnik) — Rusia no puede apoyar la rápida aprobación de un proyecto de resolución estadounidense para imponer sanciones a Haití, declaró Dmitri Polianski, jefe adjunto de la Misión de Rusia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).



© AP Photo / Mary Altaffer


“Tampoco podemos apoyar el intento de aprobar rápidamente una resolución del Consejo sobre las sanciones”, dijo Polyanskiy el lunes ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

 

Polianski explicó que los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas están condicionados a aceptar las sanciones, sólo después de considerar su futura eficacia y las consecuencias humanitarias que podrán tener en la nación de la que se esté hablando.

Este lunes, Estados Unidos y México presentaron ante el Consejo dos proyectos de resolución sobre Haití, uno de los cuales se refiere a la aplicación de sanciones supuestamente en contra de los actores criminales que han bloqueado el envío de ayuda humanitaria.

Polianski dijo que Rusia suele oponerse a las resoluciones que contienen sanciones en contra de otros países, ya que las medidas restrictivas derivan en el empeoramiento de la situación humanitaria.

El segundo borrador autorizaría una Misión Internacional de Asistencia en Seguridad no adscrita a la ONU, para ayudar a mejorar la situación de seguridad y habilitar el flujo de la ayuda humanitaria.

Por ahora, no es claro si se llevará a cabo una votación sobre cualquiera de los dos proyectos de resolución.

FUENTE: sputniknews.lat

 *++

Finanzas globales frente a energía global: ¿quién saldrá ganando?

 

La lucha actual entre los países occidentales consumidores de petróleo y los países productores es mucho más profunda de lo que parece y va más allá de la guerra en Ucrania. El mundo financiero se enfrenta al mundo de la energía. Y no hay tregua a la vista.


Finanzas globales frente a energía global: ¿quién saldrá ganando?


Karin Kneissi

El Viejo Topo

18 octubre, 2022 

 


El 6 de octubre, cuando la Unión Europea (UE) acordó imponer un tope al precio del petróleo ruso como parte de un nuevo paquete de sanciones contra Moscú, 23 ministros del petróleo del grupo de países productores de petróleo OPEP+ se pronunciaron a favor de un fuerte recorte[1] de su cuota de producción conjunta. Su decisión colectiva de reducir la producción en unos dos millones de barriles de petróleo al día suscitó fuertes reacciones[2], sobre todo en Estados Unidos, e incluso se habló de «declaraciones de guerra».

La UE se siente engañada, ya que los recortes de producción de la OPEP+ podrían hacer subir los precios de los combustibles y mermar sus ocho paquetes de sanciones. A pesar de que el mundo se encamina hacia una «era post-petróleo», parece que todavía hay vida en el perro viejo, ya que la OPEP[3] sigue siendo la comidilla de la ciudad.

La OPEP es más relevante que nunca

La OPEP y diez productores de energía no pertenecientes a la OPEP ­–incluida Rusia– coordinan su política de producción desde diciembre de 2016. En aquel momento, los analistas daban a este formato «OPEP-plus» pocas posibilidades de tener impacto.

Por aquel entonces, recuerdo las burlas de muchos que despreciaron el anuncio en la sala de prensa de la Secretaría General de la OPEP en Viena. Pero la OPEP ha capeado el temporal del mercado mundial del petróleo en los últimos años y se ha erigido en un actor clave. Recordemos la situación excepcional de la primavera de 2020, durante el cierre mundial de la pandemia COVID-19, cuando los distintos tipos de petróleo de EE.UU. llegaron a cotizar a precios negativos en algunos momentos, para volver a subir a nuevas cotas en abril de 2021.

A diferencia de las andanzas en el mercado del petróleo entre 1973 y 1985, cuando había poco consenso entre los miembros de la OPEP y muchos ya habían escrito el obituario de la organización, hoy, antiguos rivales como Arabia Saudí y Rusia están consiguiendo hacer converger sus intereses. En aquellos días era normal que Riad tuviera en cuenta y ejecutara los intereses de Washington dentro de la OPEP: una simple llamada telefónica desde la capital estadounidense era suficiente. Cuando la compañía petrolera estadounidense ARAMCO –que actuaba como un brazo de Estados Unidos en el reino– fue nacionalizada por Arabia Saudí a principios de la década de 1970 como parte de las intensas tendencias de nacionalización en todo el mundo, se prometió una compensación a Estados Unidos con un simple apretón de manos.

La era de las «Siete Hermanas», un cártel de compañías petroleras que se repartían el mercado del petróleo, llegó entonces a su fin. Sin embargo, para los responsables políticos estadounidenses –al menos, psicológicamente– esta era aún persiste. «Es nuestro petróleo», es una expresión que se oye a menudo en Washington. Esas voces fueron especialmente fuertes durante la invasión ilegal de Irak en 2003, dirigida por Estados Unidos.

El mercado financiero frente al mercado energético

Para entender realmente el núcleo del conflicto en Ucrania –donde se libra una guerra por poderes– hay que desglosar el enfrentamiento así: Estados Unidos y sus aliados europeos, que representan y respaldan al sector financiero mundial, están esencialmente comprometidos en una batalla contra el sector energético mundial.

En los últimos 22 años hemos visto lo fácil que es para los gobiernos imprimir papel moneda. Solo en  2022, el dólar estadounidense ha impreso más papel moneda que en toda su historia. La energía, en cambio, no se puede imprimir. Y ahí radica un problema fundamental para Washington: el sector de las materias primas puede superar a la industria financiera.

Cuando escribí mi libro El póquer de la energía en 2005 también traté la cuestión de la moneda, es decir, si el petróleo se negociará en dólares estadounidenses a largo plazo. En aquel momento, mis interlocutores de los países árabes de la OPEP dijeron unánimemente que el papel del dólar estadounidense no cambiaría. Sin embargo, 17 años después esa opinión ha evolucionado notablemente.

Riad se está acercando a la idea de comerciar con el petróleo en otras monedas, como se ha indicado este año en las conversaciones con los chinos para comerciar en yuanes. Los saudíes también siguen comprando petróleo ruso, al igual que otros Estados de Asia Occidental y del Sur Global, que han optado por ignorar las sanciones occidentales a Moscú y se preparan cada vez más para la nueva condición internacional de multipolaridad.

Así, Washington ya no mantiene su capacidad de ejercer una influencia absoluta sobre la OPEP, que ahora se está reposicionando geopolíticamente como la OPEP+ ampliada.

Estados Unidos reacciona: entre el desafío y la ira

La reunión ministerial de la OPEP+ del 6 de octubre fue un claro presagio de estas nuevas circunstancias. Las tensiones inherentes entre dos visiones del mundo se manifestaron inmediatamente en la rueda de prensa posterior a la reunión, donde un ministro saudí del petróleo puso en su sitio a la agencia de noticias occidental Reuters y donde los periodistas estadounidenses atacaron ferozmente a la OPEP por «tener secuestrada la economía mundial».

Al día siguiente, la Casa Blanca anunció a regañadientes una política dura. Los recortes de producción de la OPEP+ tienen a Washington vacilando entre el enfurruñamiento y la búsqueda de venganza, en particular contra los otrora cumplidores saudíes. Dentro de unas semanas se celebrarán las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. y las ramificaciones del aumento de los precios de los combustibles se manifestarán sin duda en las urnas.

Durante casi un año, el presidente Joe Biden ha estado aumentando el suministro de combustible de EE.UU. a través de la Reserva Estratégica de Petróleo, pero ha sido incapaz de calibrar ni el precio del petróleo ni la inflación galopante. El Congreso estadounidense amenaza con utilizar el llamado proyecto de ley «NOPEC»[4] – con el pretexto legal de prohibir los cárteles- para embargar los activos de los gobiernos de la OPEP.

El concepto ha estado flotando durante décadas en el Capitolio, pero esta vez nuevas emociones irracionales pueden ser las protagonistas del impulso. Sin embargo, es probable que las acciones hostiles o amenazantes de Estados Unidos resulten contraproducentes e incluso aceleren los cambios geopolíticos que se están produciendo en Asia Occidental, que se ha ido alejando de la órbita estadounidense en los últimos años. Muchas capitales árabes no han olvidado el derrocamiento del presidente egipcio Hosni Mubarak en 2011 y la rapidez con la que Estados Unidos abandonó a su aliado de larga duración.

«Es la economía, estúpido»

El precio del petróleo es un sismógrafo de la economía mundial y también de la geopolítica global. Con los recortes de producción, la OPEP+ no hace más que planificar en previsión de las próximas consecuencias recesivas. Además, algunos países productores no están creando nuevas capacidades ante el déficit de inversión que persiste desde 2014: un precio bajo del petróleo simplemente no puede sostenerse si no hay grandes inversiones de capital en su sector.

Se prevé que la situación del suministro energético empeore aún más a partir del 5 de diciembre, cuando entre en vigor el embargo de petróleo impuesto por la UE.

Las leyes fundamentales de la oferta y la demanda determinarán en última instancia las numerosas distorsiones de los mercados de materias primas. Las sanciones antirrusas creadas por la UE y otros estados (un total de 42 estados) han interrumpido la oferta mundial y eso tiene consecuencias en la oferta y los precios.

Las dos grandes crisis financieras mundiales –la inmobiliaria y la bancaria en 2008, y la pandémica en 2020– provocaron la impresión excesiva de papel moneda. Irónicamente, fue China la que sacó a la paralizada economía mundial de la primera crisis: Pekín estabilizó todo el mercado de materias primas en 2009/10 sirviendo de locomotora mundial e introduciendo el yuan en los esquemas comerciales.

China, la máquina bien engrasada

Hasta principios de la década de 1990, China satisfacía su consumo interno de petróleo con la producción nacional, que oscilaba entre 3 y 4 millones de barriles diarios. Pero quince años y una economía en rápida expansión después, China se ha convertido en el primer importador de petróleo del mundo. Esta situación revela el papel crucial de Pekín en el mercado mundial del petróleo. Mientras que Arabia Saudí y Angola son importantes proveedores de petróleo, Rusia es el principal proveedor de gas para China. Como observó acertadamente en una ocasión el ex primer ministro Wen Jiabao[5] «cualquier pequeño problema multiplicado por 1.300 millones acabará siendo un problema muy grande».

Durante los últimos 20 años, he defendido que los gasoductos y las compañías aéreas se desplazaban hacia el este, no hacia el oeste. Podría decirse que uno de los mayores errores de Rusia fue invertir en infraestructuras y contratos para un mercado europeo prometedor pero ingrato. La cancelación del proyecto South Stream en 2014 debería haber servido de lección a Moscú para no ampliar Nord Stream a partir de 2017. El tiempo, los nervios y el dinero podrían haberse empleado mejor en ampliar la red hacia el este.

Nunca se ha tratado de Ucrania

Desde el inicio del conflicto militar de Ucrania en febrero de 202, hemos estado observando esencialmente a la industria financiera dirigida por Occidente librando su guerra contra la economía energética dominada por el Este. El impulso siempre estará con esta última, porque como se ha dicho anteriormente, a diferencia de lo que sucede con el dinero, la energía no se puede imprimir.

Los volúmenes de petróleo y gas necesarios para sustituir las fuentes de energía rusas no podrán encontrarse en el mercado mundial en un año. Y ninguna materia prima es más global que el petróleo. Cualquier cambio en el mercado del petróleo siempre influirá en la economía mundial. «El petróleo hace y deshace naciones» es una cita que resume la importancia del petróleo en la configuración de los órdenes mundial y regional, como ocurrió en Asia Occidental en la época posterior a la Primera Guerra Mundial: primero llegaron los oleoductos, luego las fronteras. El difunto ex ministro de Petróleo saudí Zaki Yamani describió en una ocasión las alianzas petroleras como más fuertes que los matrimonios católicos. Si ese es el caso, el antiguo matrimonio entre Estados Unidos y Arabia Saudí está actualmente en proceso de distanciamiento y Rusia ha solicitado el divorcio de Europa.

Notas:

[1] https://thecradle.co/Article/News/16529

[2] https://thecradle.co/Article/News/16539

[3] https://thecradle.co/Article/Columns/16714

[4] https://oilprice.com/Energy/Crude-Oil/NOPEC-Americas-Last-Stand-Against-OPECs-Drift-To-The-East.html

[5] https://academic.mu.edu/meissnerd/wen-jiabao-interview.html

Fuente: The Cradle.

 *++

lunes, 17 de octubre de 2022

Europa en guerra es Europa en crisis

 



Europa en guerra es Europa en crisis

Publicado el 17 de octubre de 2022 / Por

 José Luis Carretero Miramar

 Kaosenlared


“El invierno de 2022 va a ser malo, pero el invierno de 2023 será todavía peor”. Esta frase no proviene de ningún foro de internet conformado por frikis conspiranoicos o bots del Kremlin. Se trata una afirmación reciente de Pierre Olivier Gourinchas, consejero económico y director del departamento de investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI), la principal herramienta económica del poder transnacional de Occidente.

Gourinchas hablaba, en concreto, de los inviernos europeos de los próximos años. El FMI ha recortado sus previsiones para 2023, para la zona euro, en más de la mitad. La razón está clara, según los documentos del Fondo: la “persistente” crisis energética. Una crisis que se ve agravada por una inflación que seguirá creciendo (la previsión del Fondo es de un 9,5 % a nivel mundial), y por las subidas de tipos de los bancos centrales que entrarán en conflicto con los estímulos fiscales aprobados por algunos gobiernos como el británico.

España no se salvará de este brusco frenazo económico. El FMI prevé que la creación de empleo se detenga en nuestro país en 2023 y recorta sus previsiones previas de crecimiento del PIB español en ocho décimas, dejándolo en un 1,2 %, sin que la inflación vuelva aún a tasas manejables.

Así pues, el Fondo Monetario Internacional afirma claramente lo que muchos lectores de este medio ya sabían: la crisis energética conforma un vórtice de destrucción económica que amenaza con provocar una fuerte crisis productiva y social en Europa. Una crisis energética que tiene un componente subyacente, que avanza sin pausa y calladamente fuera de los radares de los medios de actualidad económica (la crisis ecológica y de recursos), y un brutal componente inmediato que convierte en inminente el shock de recursos para toda Europa (la guerra con Rusia, el principal proveedor energético de la Unión Europea).

Para tratar de hacer frente al colapso energético inminente provocado por la guerra con Rusia los gobiernos europeos están tomando todo tipo de medidas de urgencia. De hecho, han llegado al extremo de rescatar a empresas energéticas dependientes del suministro ruso con más de 120.000 millones de euros de dinero público. El gobierno alemán ha procedido a nacionalizar la energética Uniper, que pierde cerca de 100 millones de euros al día, desembolsando para su rescate 29.000 millones de euros. El gobierno francés ha lanzado una OPA para hacerse con el 15,90 % de Electricité de France (EDF) y ha afirmado que va a asumir una factura de 31.000 millones para recapitalizar y pagar las deudas de la empresa. El gobierno finlandés ha entregado 2350 millones a la eléctrica Fortum y créditos por otros 10.000 millones a otras empresas energéticas. El Banco de Inglaterra ha habilitado líneas de crédito y ayudas para las energéticas por 40.000 millones de libras. Hasta la siempre solvente Suiza se ha visto obligada a dar créditos a su principal grupo energético, Axpo, por 4.100 millones de euros.

Es más, el mercado energético en Europa está totalmente fuera de control por la expansión de las prácticas especulativas en las últimas décadas de neoliberalismo, que en el contexto de la guerra con Rusia han hecho estallar el mecanismo de asignación de precios. Nueve de cada diez euros que se mueven en el mercado europeo del gas, son dinero ficticio producto de la especulación financiera. El TTF (Title Transfer Facility), el índice holandés que se usa como referencia en la mayoría de los contratos de gas en Europa, está absolutamente fuera de control, y de los ocho billones de euros que refleja, sólo un billón se corresponde con consumos reales. Esto implica que el mecanismo de fijación de los precios de la energía está completamente roto. Los precios ya no se corresponden con los movimientos reales del gas en Europa ni, por supuesto, con las necesidades de los consumidores o de las empresas productivas. La guerra siempre ha sido siempre un gran negocio para los especuladores de todo tipo, y los brókeres más agresivos se han hecho con el control del suministro energético europeo.

En este contexto, la potencia industrial de Alemania, corazón productivo de la Unión Europea y fuente de los excedentes que alimentan las economías dependientes del Sur y Este del continente, está en peligro. Nadie sabe si los grandes hubs industriales germanos sobrevivirán a un invierno con precios del gas desbocados. Los capitanes de industria son menos patriotas de lo que suelen declamar en público. El grupo automovilístico Volkswagen ha anunciado ya que estudia trasladar parte de su producción desde sus plantas alemanas, que dan empleo directo a 295.00 personas, a otros países de la Unión, como Portugal o España, por el encarecimiento previsto del gas. Se trata del mayor productor europeo del sector y el segundo del mundo. Mercedes está acumulando componentes que fabrica en Stuttgart, como cajas de cambios o ejes de automóvil, ante la posibilidad de que un racionamiento en Alemania provoque la paralización de sus plantas de Alabama y Pekín, como indicó recientemente a los medios su jefe de producción. Joerg Burzer.

La industria española no se salva de esta dinámica de tensiones y crisis. España es el segundo exportador y el quinto productor mundial de azulejos, con una alta concentración de las plantas en la provincia de Castellón. En una semana, tres grandes firmas del sector han anunciado el cierre de sus fábricas por la brutal alza de los costes energéticos. Todagres (Grupo Fuertes), Azuliber (que fabrica arcilla atomizada, material estratégico en la producción del sector) y Azulejera Alcorense han decidido cerrar ante la perspectiva de tener que producir a pérdidas durante un período prologado de tiempo. El sector azulejero representa el 11,6 % del empleo industrial de la Comunidad Valenciana y el 2,7 % del PIB industrial español.

Los gobiernos europeos tratan de implementar tres tipos de medidas ante la crisis en ciernes: intentan redefinir el mercado para controlar la especulación, sustituyendo el TTF por otro índice y generalizando el sistema de la “excepción ibérica”; preparan ayudas y preferencias de suministro para el sector industrial, que se vuelven complicadas en un entorno de altos tipos de interés; y lanzan subsidios limitados para los sectores más vulnerables, que no pueden contener el alza brutal de precios provocada por la especulación y la conformación de los mercados eléctricos como oligopolio, para tratar de atajar el previsible descontento popular.

Pero estas medidas que tratan de enfrentar el problema inminente (la carestía provocada por la guerra) ahondan la gravedad del problema subyacente (la crisis ecológica y de recursos). El proyecto de Transición Ecológica europea se malogra entre un maremágnum de necesidades energéticas urgentes. La demanda global de carbón ha batido su “record” histórico en 2022. El uso de la energía más “sucia” en Europa se ha disparado más de un 10 % en el primer semestre del año. Alemania ha puesto en funcionamiento un parque de plantas eléctricas de carbón, que tenía previsto cerrar este año, con 10.600 megavatios de potencia. Las grandes empresas que extraen y comercializan el mineral más contaminante están de enhorabuena. Glencore obtuvo en el primer semestre de 2022 un beneficio de 12.085 millones de dólares, un 846 % más que el año anterior.

La guerra, pues, es un gigantesco tornado que amenaza con derribar el orgulloso edificio de la industria europea, devastando en su camino las comunidades obreras que aún subsisten y las pequeñas empresas que viven del consumo cotidiano de los trabajadores. En este escenario, resulta difícil aventurar como conseguirá sobrevivir el llamado “Modelo Social Europeo” y sus tradicionales pilares que garantizan la paz social en el continente: el Estado del Bienestar (educación, sanidad y seguridad social) y la concertación de patronales y sindicatos mayoritarios.

La resistencia a la devastación presupone dos campos de batalla simultáneos y de una complejidad creciente: la defensa de las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría social; y el desarrollo de un nuevo modelo económico basado en la sostenibilidad ecológica y en la cooperación productiva. Pero para dar esas dos batallas, la clase trabajadora europea necesita resolver antes tres problemas: construir la unidad contra la guerra; articular un entramado organizativo con presencia capilar y capacidad de actuación en todos los ámbitos sociales; y dotarse de una estrategia clara, radical y al tiempo realista. Y todo ello en un contexto de enorme confusión ideológica, en el que los mensajes contradictorios y disolventes de los distintos bloques capitalistas globales la empujan el conflicto interno.

Con todo, lo esencial ahora no es adivinar el futuro, sino crearlo.

 

Imagen: Foto de Loïc Manegarium – Uso gratuito Petit-Couronne, Normandie, France

 

Por José Luis Carretero Miramar para Kaosenlared

 

Alemania podría cerrar hospitales debido a los altos precios de la energía

 

Alemania podría cerrar hospitales debido a los altos precios de la energía

 

DIARIO OCTUBRE / octubre 17, 2022

 

El Gobierno alemán reconoció que la crisis energética por la que atraviesa toda Europa podría provocar cierres de hospitales a lo largo del país, como una consecuencia más del alza de precios de la electricidad a causa del conflicto en Ucrania.

 

© AFP 2022 / ANNETTE RIEDL


Las sanciones de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos en contra de Rusia siguen generando estragos en las economías de la región. El ministro de Salud de Alemania, Karl Lauterbach, advirtió que el sistema hospitalario podría verse afectado por el incremento de precios de los energéticos y por la inflación, que ha llegado a niveles históricos en el país germano.

 

“Los hospitales están en una situación muy especial. Si no reaccionamos rápida y drásticamente, habrá cierres”, aseguró el funcionario alemán a la emisora ARD.

Días antes, Lauterbach comentó que tendría conversaciones con el ministro de Finanzas, Christian Lindner, para tratar de hallar una solución para la situación del sistema de salud en medio de la crisis energética provocada por el conflicto en Ucrania.

“No podemos crear fondos especiales separados para cada ámbito”, reconoció Lauterbach cuando le preguntaron sobre la posibilidad de que las autoridades alemanas crearan un fondo exclusivo para el sector sanitario.

La noticia se da a conocer en medio de una ola de protestas en diferentes ciudades europeas por el alto costo de vida y las políticas de Bruselas. Los manifestantes expresaron su descontento por la amenaza de la crisis energética y la inflación, dos problemas que afectan por igual a las grandes empresas y a las familias.

En septiembre pasado, la prensa alemana reveló que, en algunas zonas del país, como en las afueras de Berlín, un consumidor debe pagar entre 700 y 1.515 euros al mes por su servicio eléctrico. Antes, pagaban 143 dólares, pero el conflicto entre Kiev y Moscú ha encarecido la electricidad y el gas.

Ante ese problema, Alemania ha tenido que recurrir a algunas medidas importantes, como la nacionalización de las grandes compañías del sector energético, como Uniper.

 

FUENTE: sputniknews.lat

 *++

En Sudáfrica, la crisis de electricidad sigue madurando

 

Se nos anuncian probables restricciones en el suministro eléctrico, y esa perspectiva nos inquieta –y con razón. Pero otros lo tienen peor. Por ejemplo Sudáfrica, el país con la mayor desigualdad del mundo, y que todavía hoy sufre apagones frecuentes.


En Sudáfrica, la crisis de electricidad sigue madurando

Vashna Jagarnath

El Viejo Topo

17 octubre, 2022 

 

Tras el fin del apartheid en 1994, en Sudáfrica, apenas el 36% de las viviendas tenían electricidad. Casi todos los hogares blancos contaban con ella. La mayor parte de los hogares negros, no tenían acceso. Diez años después, más del 80% contaban con redes eléctricas. Este fue un logro importante, sin embargo, dejó por fuera a la mayoría de los residentes de las chabolas, que van rápidamente en aumento a lo largo de todo el país.

Sin embargo, el progreso de estas redes eléctricas se detuvo en 2007, cuando Sudáfrica por primera vez comenzó a soportar las “caídas de carga”, lo que significa el corte del suministro de energía en distintas áreas sobre una base racional. La administración de cargas, implementada por Eskom, la compañía eléctrica estatal, cuando no es capaz de proveer de energía a todo el país y el tendido eléctrico necesita mantenerse estable, parece haber alcanzado su nuevo punto más bajo en días recientes, cuando la mayor parte de las zonas quedaron sin luz hasta por doce horas en un día. Se ha advertido que tal vez sean necesarios apagones totales.

Debido a la falta de inversión en actualización y mantenimiento de la infraestructura, Eskom ha sido incapaz de suplir un suministro estable de energía eléctrica los últimos 15 años, un período de saqueo bajo el régimen cleptocrático del ex presidente Jacob Zuma, un programa de prolongado Estado de austeridad que ha resultado en la desinversión general de las empresas estatales.

La crisis energética ha sido bastante dañina para una economía que ya viene tambaleándose por la desindustrialización –socialmente devastadora – la austeridad de Estado, y el aumento del control de las mafias políticas sobre la vida económica. Se ha estimado que, desde 2018, la caída de cargas ha llevado a pérdidas de la economía de alrededor de 500 mil millones de rands (un poco más de 28 millardos de dólares), calculándose en alrededor de mil millones de rands por fase, por día.

Comparado con el resto de África subsahariana, donde alrededor del 90% de los niños que pueden costearse la educación primaria asisten a escuelas que no tienen electricidad, Sudáfrica tiene los índices más altos de conexión de electricidad. Pero con las caídas de cargas, provocando que no haya luz la mayor parte del día, muchas personas en Sudáfrica a veces pueden encontrarse enfrentando condiciones similares a aquellas del resto de las personas en África subsahariana. Dado que Sudáfrica es en la actualidad el país más desigual del mundo, la profundización de la crisis energética amplía la brecha entre ricos y pobres, los segundos siendo abrumadoramente negros y comprendiendo en gran medida a una población femenina.

Según los informes más recientes, de la actual población de 60,6 millones más de 30,4 millones de personas en Sudáfrica viven por debajo de la línea de pobreza. Aproximadamente el 50% de la población vive con un sueldo de mil 335 rands mensuales, o alrededor de 75 dólares al mes. El costo básico de un hogar de bajos ingresos está entre mil 100 y mil 500 rands, lo que de por sí es más de lo que la mitad de la población tiene para subsistir. Junto a la extendida inseguridad alimentaria, es probable que esa misma población de más de 30 millones de sudafricanos al mismo tiempo también padezcan “pobreza energética”, un término empleado para describir una situación en la cual las facturas de electricidad, gas y otras fuentes de energía llegan a constituir un porcentaje mayor del gasto de un hogar, haciendo para los sudafricanos difícil el cubrir otros como comida, alquiler o vestido. También, el uso reducido de energía en los hogares y lugares de trabajo tiene un impacto negativo en la salud física y mental. En los asentamientos periféricos, la falta de electricidad por mucho tiempo ha significado que las personas cocinen usando velas o gas para alumbrar sus casas, mientras viven en condiciones apretadas que pueden resultar en incendios recurrentes, que por lo general son devastadores. Con una caída de carga frecuente, es probable que los incendios se conviertan en algo más común también en otro tipo de viviendas.

Aún más, en 2020 Sudáfrica tenía el octavo índice de asesinatos más alto del mundo, y el cuarto de violencia de género, según cifras de 2016. El aumento de horas de caída de carga y el descenso radical del acceso a la electrificación hará que esta violencia generalizada empeore. Un estudio sobre el impacto socioeconómico de la electrificación realizado en Brasil en 2017 encontró que debido a la mejora de la iluminación de los espacios públicos se produce una disminución significativa de la violencia de género.

La carga de la reproducción social en gran medida siempre ha recaído sobre los hombros de las mujeres. El acceso a la electricidad pudiera reducirlo. Un importante estudio de 2021 titulado “Dándole luz a los hogares y empoderando a las mujeres” descubrió que al liberar el tiempo de las mujeres se reduce la pobreza al crear oportunidades para mujeres y niñas para desarrollar sustento, incorporarse a la fuerza de trabajo o enfocarse en la escuela. También puede reducir la exposición a contaminantes dañinos en espacios cerrados, mejorar la salud maternal, y reducir la violencia de género.

Las demandas por una resolución de la crisis eléctrica han sido uno de los pocos asuntos que están ayudando a unir a los pobres, la clase trabajadora y la clase media. Pero, hasta ahora, esas exigencias no están bien organizadas y se han encontrado con un poco más que lugares comunes por parte de las élites gobernantes, incluyendo al presidente, Cyril Ramaphosa.

El compromiso con la austeridad neoliberal del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) ha significado que no hay suficiente inversión en la compañía eléctrica estatal. Su única propuesta es la de migrar de estaciones de carbón, que son altamente contaminantes, a formas de energía renovable en manos privadas. Actualmente, una de las personas mejor ubicadas para beneficiarse de esto es el cuñado del presidente, el multimillonario Patrice Motsepe, dadas sus inversiones en esa área.

Los sindicatos sudafricanos han insistido en que mientras una migración a renovables es algo bienvenido, llevarla a cabo vía privatización aumentará los costos de la electricidad para los pobres y la clase obrera, además de resultar en un sesgo a favor de servirle a las necesidades de los capitalistas y los ricos. Las organizaciones sindicales han propuesto que las renovables sean de administración y propiedad social.

Las propuestas de los sindicatos han sido ignoradas, la austeridad continúa, y ha habido muy poco movimiento hacia la producción de electricidad privada. Es una situación de parálisis.

Los expertos creen que continuarán las administraciones de carga, muy dañinas económica y socialmente, por al menos los próximos tres o cuatro años. Muchos analistas argumentan que es probable que esto golpeará muy duro en las próximas elecciones presidenciales al gobernante ANC, programadas para 2024. Una crisis en términos de energía eléctrica pudiera conducir a una pérdida del poder político. Con partidos xenofóbicos y de derecha avanzando rápidamente, parece imposible sentirse optimista.

Sudáfrica no irá hacia la luz hasta que sea afirmado el valor social del acceso a la electricidad. La propuesta realizada por los sindicatos de un viraje hacia energía renovable administrada por el pueblo y de propiedad social es la mejor opción sobre la mesa. Necesitamos una solución que sea para la mayoría y no para los pocos.

Fuente: Globetrotter.

 *++

Inicia el XX Congreso del Partido Comunista de China

 

Inicia el XX Congreso del Partido Comunista de China


Diario Octubre / octubre 16, 2022

 

Sesiona hasta el 22 de octubre próximo con participación de cerca de 2.300 delegados electos.


El XX Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) inició este domingo en Beijing (capital) y dedicó su primera sesión plenaria a la presentación del informe central por el secretario general de esa organización y presidente del país, Xi Jinping.

 

La reunión de los comunistas chinos se celebra en el Gran Salón del Pueblo hasta el próximo 22 de octubre. Participan en ella un total de 2.296 delegados electos, quienes examinan la labor realizada durante el último quinquenio y habrán de trazar las vías por las que discurrirá el desarrollo del país en los próximos cinco años.

Durante sus palabras, Xin Jinping destacó que la tarea principal de los comunistas chinos será cohesionar más a la población en torno a la construcción de un país socialista moderno y sólido a partir de la concepción de un socialismo con características chinas.

Entre los avances desde el Congreso anterior, destacó que el país dotó a la población de mejores condiciones de vida y ganó la batalla contra la pobreza, acontecimiento que calificó de histórico y que apunta a la necesidad de continuar desarrollando el sector rural y la producción agroalimentaria.

Se refirió al despegue de la actividad económica, que ha llevado a esa nación al segundo lugar a nivel global, con un 18 por ciento de participación en el producto interno bruto (PIB) mundial, mientras ocupa el primer lugar en la producción de granos y las reservas en divisas.

Señaló que se ha aplicado una estrategia de apertura económica más dinámica y de mayor alcance al exterior, que ha colocado a China como primer socio comercial de alrededor de 140 naciones de todo el mundo.

Xi Jinping valoró como positivo el enfrentamiento a la corrupción interna y la constante promoción entre los militantes y el pueblo de un pensamiento opuesto a los privilegios.

Asimismo, destacó que las reformas económicas se han aplicado bajo el criterio de que el pueblo es el dueño del país, sujeto principal en el socialismo con características chinas y actor esencial en la profundización de la democracia.

También resaltó el liderazgo mundial del país en el enfrentamiento a la pandemia de Covid-19 y en la gobernanza mundial, con su voz en favor de los pueblos, la diplomacia y el multilateralismo, en detrimento de las posiciones de fuerza y las concepciones hegemónicas de un grupo de naciones.

Agradeció a la militancia, a la población, las organizaciones populares y los compatriotas de las zonas administrativas con régimen especial por su apoyo a la modernización de China.

Entre otras ideas, manifestó que el trabajo partidista también ha enfrentado deficiencias, por lo cual en el futuro habrá que intensificar la labor del PCCh para superarlas.

Durante el XX Congreso se elegirá el Comité Central, el Comité Permanente, el Politburó y al Secretario General del PCCh. Al iniciar la sesión plenaria se rindió homenaje a Mao Zedong, Deng Xiaoping, Shu Enlai y otros revolucionarios chinos.

FUENTE: telesurtv.net

 *++