domingo, 9 de octubre de 2022

¿Qué es un «guerrillero»?

 

Hoy hace 55 años que asesinaron al Che, un hombre nuevo en un mundo todavía viejo. Su lucha tuvo sentido ayer, hoy y lo tendrá siempre. Lo recordamos hoy con este texto de su autoría, publicado en 1959, y que muestra al revolucionario con cabeza propia que fue.


¿Qué es un «guerrillero»?

 

Ernesto Che Guevara

El Viejo Topo

9 octubre, 2022 

 


Quizá no haya país en el mundo en que la palabra «guerrillero» no sea simbólica de una aspiración libertaria para el pueblo. Solamente en Cuba esta palabra tiene un significado repulsivo. Esta Revolución, libertadora, en todos sus extremos, sale también a dignificar esa palabra. Todos saben que fueron guerrilleros aquellos simpatizantes del régimen de esclavización española que tomaron las armas para defender en forma irregular la corona del rey de España; a partir de ese momento, el nombre queda como símbolo, en Cuba, de todo lo malo, lo retrógrado, lo podrido del país. Sin embargo, el guerrillero es, no eso, sino todo lo contrario; es el combatiente de la libertad por excelencia; es el elegido del pueblo, la vanguardia combatiente del mismo en su lucha por la liberación. Porque la guerra de guerrillas no es como se piensa, una guerra minúscula, una guerra de un grupo minoritario contra un ejército poderoso, no; la guerra de guerrillas es la guerra del pueblo entero contra la opresión dominante. El guerrillero es su vanguardia armada; el ejército lo constituyen todos los habitantes de una región o de un país. Esa es la razón de su fuerza, de su triunfo, a la larga o a la corta, sobre cualquier poder que trate de oprimirlo; es decir, la base y el substratum de la guerrilla está en el pueblo.

No se puede concebir que pequeños grupos armados, por más movilidad y conocimiento del terreno que tengan, puedan sobrevivir a la persecución organizada de un ejército bien pertrechado sin ese auxiliar poderoso. La prueba está en que todos los bandidos, todas las gavillas de bandoleros, acaban por ser derrotados por el poder central, y recuérdese que muchas veces estos bandoleros representan, para los habitantes de la región, algo más que eso, representan también aunque sea la caricatura de una lucha por la libertad.

El ejército guerrillero, ejército popular por excelencia, debe tener en cuanto a su composición individual las mejores virtudes del mejor soldado del mundo. Debe basarse en una disciplina estricta. El hecho de que las formalidades de la vida militar no se adapten a la guerrillera, que no haya taconeo ni saludo rígido, ni explicación sumisa ante el superior, no demuestran de manera alguna que no haya disciplina. La disciplina guerrillera es interior, nace del convencimiento profundo del individuo, de esa necesidad de obedecer al superior, no solamente para mantener la efectividad del organismo armado que está integrado, sino también para defender la propia vida. Cualquier pequeño descuido en un soldado de un ejército regular es controlado por el compañero más cercano. En la guerra de guerrillas, donde cada soldado es unidad y es un grupo, un error es fatal. Nadie puede descuidarse. Nadie puede cometer el más mínimo desliz, pues su vida y la de los compañeros le va en ello.

Esta disciplina informal, muchas veces no se ve. Para la gente poco informada, parece mucho más disciplinado el soldado regular con todo su andamiaje de reconocimientos de las jerarquías que el respeto simple y emocionado con que cualquier guerrillero sigue las instrucciones de su jefe. Sin embargo, el ejército de liberación fue un ejército puro donde ni las más comunes tentaciones del hombre tuvieron cabida; y no había aparato represivo, no había servicio de inteligencia que controlara al individuo frente a la tentación. Era su autocontrol el que actuaba. Era su rígida conciencia del deber y de la disciplina.

El guerrillero es, además de un soldado disciplinado, un soldado muy ágil, física y mentalmente. No puede concebirse una guerra de guerrillas estática. Todo es nocturnidad. Amparados en el conocimiento del terreno, los guerrilleros caminan de noche, se sitúan en la posición, atacan al enemigo y se retiran. No quiere decir esto que la retirada sea muy lejana al teatro de operaciones; simplemente tiene que ser muy rápida del teatro de operaciones.

El enemigo concentrará inmediatamente sobre el punto atacado todas sus unidades represivas. Irá la aviación a bombardear, irán las unidades tácticas a cercarlos, irán los soldados decididos a tornar una posición ilusoria.

El guerrillero necesita sólo presentar un frente al enemigo. Con retirarse algo, esperarlo, dar un nuevo combate, volver a retirarse, ha cumplido su misión específica. Así el ejército puede estar desangrándose durante horas o durante días. El guerrero popular, desde sus lugares de acecho, atacará en momento oportuno.

Hay otros profundos axiomas en la táctica de guerrillas. El conocimiento del terreno debe ser absoluto. El guerrillero no puede desconocer el lugar donde va a atacar, pero además debe conocer todos los trillos de retirada así como todos los caminos de acceso o los que están cerrados. Las casas amigas, y enemigas, los lugares más protegidos, aquellos donde se puede dejar un herido, aquellos otros donde se puede establecer un campamento provisional, en fin, conocer como la palma de la mano el teatro de operaciones. Y eso se hace y se logra porque el pueblo, el gran núcleo del ejército guerrillero, está detrás de cada acción. Los habitantes de un lugar son acémilas, informantes, enfermeros, proveedores de combatientes, en fin, constituyen los accesorios importantísimos de su vanguardia armada.

Pero frente a todas estas cosas; frente a este cúmulo de necesidades tácticas del guerrillero, habría que preguntarse: «¿por qué lucha?», y, entonces surge la gran afirmación: «El guerrillero es un reformador social. El guerrillero empuña las armas como protesta airada del pueblo contra sus opresores, y lucha por cambiar el régimen social que mantiene a todos sus hermanos desarmados en el oprobio y la miseria. Se ejercita contra las condiciones especiales de la institucionalidad de un momento dado y se dedica a romper con todo el vigor que las circunstancias permitan, los moldes de esa institucionalidad.»

Veamos algo importante: ¿qué es lo que el guerrillero necesita tácticamente? Habíamos dicho, conocimiento del terreno con sus trillos de acceso y escape, velocidad de maniobra, apoyo del pueblo, lugares donde esconderse, naturalmente. Todo eso indica que el guerrillero ejercerá su acción en lugares agrestes y poco poblados. Y, en los lugares agrestes y poco poblados, la lucha del pueblo por sus reivindicaciones se sitúa preferentemente y hasta casi exclusivamente en el plano del cambio de la composición social de la tenencia de la tierra, es decir, el guerrillero es, fundamentalmente y antes que nada, un revolucionario agrario.

Interpreta los deseos de la gran masa campesina de ser dueña, de la tierra, dueña de los medios de producción, de sus animales, de todo aquello por lo que ha luchado durante años, de lo que constituye su vida y constituirá también su cementerio.

Por eso, en este momento especial de Cuba, los miembros del nuevo ejército que nace al triunfo desde las montañas de Oriente y del Escambray, de los llanos de Oriente y de los llanos de Camagüey, de toda Cuba, traen, como bandera de combate, la Reforma Agraria.

Es una lucha quizás tan larga como el establecimiento de la propiedad individual. Lucha que los campesinos han llevado con mejor o peor éxito a través de las épocas, pero que siempre ha tenido calor popular. Esta lucha no es patrimonio de la Revolución. La Revolución ha recogido esa bandera entre las masas populares y la ha hecho suya ahora. Pero antes, desde mucho tiempo; desde que se alzaran los vegueros de La Habana; desde que los negros trataran de conseguir su derecho a la tierra en la gran guerra de liberación de los 30 años; desde que los campesinos tomaran revolucionariamente el Realengo 18, la tierra ha sido centro de la batalla por la adquisición de un mejor modo de vida.

Esta Reforma Agraria que hoy se está haciendo, que empezó tímida en la Sierra Maestra, que se trasladó al Segundo Frente Oriental y al macizo del Escambray, que fue olvidada algún tiempo en las gavetas ministeriales y resurgió pujante con la decisión definitiva de Fidel Castro es, conviene repetirlo una vez más, quien dará la definición histórica del «26 de julio».

Este Movimiento no inventó la Reforma Agraria. La llevará a cabo. La llevará a cabo íntegramente hasta que no quede campesino sin tierra, ni tierra sin trabajar. En ese momento, quizás, el mismo Movimiento haya dejado de tener el por qué de existir, pero habrá cumplido su misión histórica. Nuestra tarea es llegar a ese punto, el futuro dirá si hay más trabajo a realizar. Guerra y población campesina

El vivir continuado en estado de guerra crea en la conciencia del pueblo una actitud mental para adaptarse a ese fenómeno nuevo. Es un largo y doloroso proceso de adaptación del individuo para poder resistir la amarga experiencia que amenaza su tranquilidad. La Sierra Maestra y otras nuevas zonas liberadas han debido pasar también por esta amarga experiencia.

La situación campesina en las zonas agrestes de la serranía era sencillamente espantosa. El colono, venido de lejanas regiones con afanes de liberación, había doblado las espaldas sobre las tumbas nuevas que arrancaba su sustento, con mil sacrificios, había hecho nacer las matas de café de las lomas empinadas donde es un sacrificio el tránsito a lo nuevo; todo con su sudor individual respondiendo al afán secular del hombre por ser dueño de su pedazo de tierra; trabajando con amor infinito ese risco hostil al que trataba como una parte de sí mismo. De pronto, cuando las matas de café empezaban a florearse con el grano que era su esperanza, aparecía un nuevo dueño de esas tierras. Era una compañía extranjera; un geófago local o algún aprovechado especulador inventaba la deuda necesaria. Los caciques políticos, los jefes de puesto trabajaban como empleados de la compañía o el geófago apresando o asesinando cualquier campesino demasiado rebelde a las arbitrariedades. Ese panorama de derrota y desolación fue el que encontramos para unirlo a la derrota, producto de nuestra inexperiencia, en la Alegría de Pío (nuestro único revés en esta larga campaña, nuestra cruenta lección de lucha guerrillera). El campesinado vio en aquellos hombres macilentos cuya barba, ahora legendaria, empezaba a aflorar, un compañero de infortunio, un nuevo golpeado por las fuerzas represivas, y nos dio su ayuda espontánea y desinteresada, sin esperar nada de los vencidos.

Pasaron los días y nuestra pequeña tropa de ya aguerridos soldados mantuvo los triunfos de La Plata y Palma Mocha. El régimen reaccionó con toda su brutalidad y el asesinato campesino se hizo en masa. El terror se desató sobre los valles agrestes de la Sierra Maestra y los campesinos retrajeron su ayuda; una barrera de mutua desconfianza asomaba entre ellos y los guerrilleros; aquéllos por el miedo a la represalia, éstos por temor al chivatazo de los timoratos. Nuestra política, no obstante, fue justa y comprensiva y la población guajira inició su viraje de retorno a nuestra causa.

La dictadura, en su desesperación y en su crimen, ordenó la reconcentración de las miles de familias guajiras de la Sierra Maestra a las ciudades. Los hombres más fuertes y decididos, casi todos los jóvenes, prefirieron la libertad y la guerra a la esclavitud y la ciudad. Largas caravanas de mujeres, niños y ancianos peregrinaron por los caminos serpenteantes donde habían nacido, bajaron al llano y fueron arrinconados en las afueras de las ciudades. Por segunda vez Cuba vivía la página más criminal de su historia: la reconcentración. Primero lo ordenó Weyler, el sanguinario espadón de la España colonial; ahora lo mandaba Fulgencio Batista, el peor de los traidores y de los asesinos que ha conocido América. El hambre, la miseria, las enfermedades, las epidemias y la muerte, diezmaron a los campesinos reconcentrados por la tiranía; allí murieron niños por falta de atención médica y de alimentación, cuando a unos pasos de ellos estaban los recursos que pudieron salvar sus vidas. La protesta indignada del pueblo cubano, el escándalo internacional y la impotencia de la dictadura en derrotar a los rebeldes, obligaron al tirano a suspender la reconcentración de las familias campesinas de la Sierra Maestra. Y otra vez volvieron a las tierras donde habían nacido, miserables, enfermos y diezmados, los campesinos de la Sierra. Si antes habían sufrido los bombardeos de la dictadura, la quema de su bohío y el asesinato en masa, ahora habían conocido la inhumanidad y barbarie de un régimen que los trató peor que la España colonial a los cubanos de la guerra independentista. Batista había superado a Weyler.

Los campesinos volvieron con una decisión inquebrantable de luchar hasta vencer o morir, rebeldes hasta la muerte o la libertad.

Nuestra pequeña guerrilla de extracción ciudadana empezó a colorearse de sombreros de yarey; el pueblo perdía el miedo, se decidía a la lucha, tomaba decididamente el camino de su redención. En este cambio coincidía nuestra política hacia el campesinado y nuestros triunfos militares que nos mostraba ya como una fuerza imbatible en la Sierra Maestra.

Puestos en la disyuntiva, todos los campesinos eligieron el camino de la Revolución. El cambio de carácter de que hablábamos antes se mostraba ahora en toda su plenitud: la guerra era un hecho, doloroso sí, pero transitorio; la guerra era un estado definitivo dentro del cual el individuo debía adaptarse para subsistir. Cuando la población campesina lo comprendió, inició las tareas para afrontar las circunstancias adversas que se presentarían.

Los campesinos volvieron a sus conucos abandonados, suspendieron el sacrificio de sus animales guardándolos para épocas peores y se adaptaron también a los ametrallamientos salvajes, creando cada familia su propio refugio individual. Se habituaron también a las periódicas fugas de las zonas de guerra, con familias, ganado y enseres, dejando al enemigo sólo el bohío para que cebaran su odio convirtiéndolo en cenizas. Se habituaron a la reconstrucción sobre las ruinas humeantes de su antigua vivienda, sin quejas, sólo con odio concentrado y voluntad de vencer.

Cuando se inició el reparto de reses para luchar contra el cerco alimenticio de la dictadura, cuidaron sus animales con amorosa solicitud y trabajaron en grupos, estableciendo de hecho cooperativas para trasladar el ganado a lugar seguro, donando también sus potreros, y sus animales de carga al esfuerzo común. En un nuevo milagro de la Revolución, el individualista acérrimo que cuidaba celosamente los límites de su propiedad y de su derecho propio, se unía, por imposición de la guerra, al gran esfuerzo común de la lucha. Pero hay un milagro más grande. Es el reencuentro del campesino cubano con su alegría habitual, dentro de las zonas liberadas. Quien ha sido testigo de los apocados cuchicheos con que nuestras fuerzas eran recibidas en cada casa campesina, nota con orgullo el clamor despreocupado, la carcajada alegre del nuevo habitante de la Sierra. Ese es el reflejo de la seguridad en sí mismo que la conciencia de su propia fuerza ha dado a los habitantes de nuestra porción liberada. Esa es nuestra tarea futura: hacer retornar al pueblo de Cuba el concepto de su propia fuerza, de la seguridad absoluta en que sus derechos individuales, respaldados por la Constitución, son su mayor tesoro. Más aún que el vuelo de las campanas, anunciará la liberación el retorno de la antigua carcajada alegre, de despreocupada seguridad que hoy ha perdido el pueblo cubano.

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sábado, 8 de octubre de 2022

La situación más peligrosa que ha enfrentado la humanidad

 



La situación más peligrosa que ha enfrentado la humanidad

 

 Por Vijay Prashad

KAOSENLARED

Por Otros medios

8 de octubre de 2022 

Desde 1947, el Reloj del fin del mundo ha medido la probabilidad de una catástrofe de origen humano, concretamente para advertir al mundo de la posibilidad de un holocausto nuclear. El Bulletin of the Atomic Scientists [Boletín de Científicos Atómicos], que gestiona este reloj, fijó originalmente el dispositivo a siete minutos de la medianoche, siendo la medianoche, esencialmente, el fin del mundo. Lo más lejos que ha estado el reloj de la medianoche fue en 1991, cuando se puso a 17 minutos de la medianoche. Lo más cerca que ha estado es ahora. Desde 2020, el reloj se encuentra a las “puertas del fin”, a 100 segundos de la medianoche. El motivo de este alarmante ajuste fue la retirada unilateral de Estados Unidos del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio en 2019. Se trata de la “situación más peligrosa a la que se ha enfrentado la humanidad”, dijo la ex presidenta de Irlanda y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson.

Para contribuir al diálogo sobre esta peligrosa situación, el Instituto Tricontinental de Investigación Social ha lanzado una nueva serie de textos llamada “Estudios sobre Dilemas Contemporáneos”. Estos dilemas incluyen las cuestiones apremiantes de la catástrofe climática y medioambiental, el despilfarro del gasto militar y los peligros de la guerra, y la profundización de una sensación de desesperación e individualismo. Las soluciones a estos dilemas no están más allá de nuestra capacidad de resolución; nuestro planeta contiene los recursos necesarios para abordarlos. No nos faltan ideas ni recursos; el problema es que nos falta poder político. Algunos elementos de las políticas necesarias en el mundo han permanecido congelados en la Carta de las Naciones Unidas durante décadas, ignorados por quienes acaparan el poder, los privilegios y la propiedad. Nuestros Estudios sobre Dilemas Contemporáneos pretenden estimular los debates en torno a las grandes cuestiones de nuestro tiempo con la esperanza de que impulsen las fuerzas sociales para evitar el inminente día del fin del mundo.

El primer estudio de esta serie, realizado en colaboración con Monthly Review y No Cold War, se titula Estados Unidos está librando una nueva guerra fría: una perspectiva socialista. Los ensayos de este texto ofrecen un análisis minucioso de la política de Estados Unidos, que pretende mantener su control sobre el sistema internacional, incluso mediante su búsqueda de la primacía nuclear y su disposición a lanzar incluso una “guerra nuclear limitada” para conseguir sus fines. Un simulacro de guerra nuclear realizado por la Universidad de Princeton en 2020 demostró que si cualquier potencia nuclear realiza un solo ataque táctico, podría provocar la muerte inmediata de 91,5 millones de personas: “las muertes por la lluvia radiactiva y otros efectos a largo plazo aumentarían considerablemente esta estimación”, escribió el equipo de investigación.

En nuestro estudio, John Bellamy Foster, editor de Monthly Review, señala: “Al igual que las potencias niegan en gran medida todas las implicaciones destructivas del cambio climático que amenaza la existencia misma de la humanidad, también niegan todos los efectos planetarios de la guerra nuclear, que, según las investigaciones científicas sobre el invierno nuclear, aniquilaría efectivamente a la población de todos los continentes”. Por lo tanto, nuestros llamamientos a la paz deben ser tan poderosos como nuestros llamamientos a salvar el planeta de la catástrofe climática.

Tras los ataques nucleares de Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945, el Consejo Mundial de la Paz emitió el Llamamiento de Estocolmo:

Exigimos la ilegalización de las armas atómicas como instrumentos de intimidación y asesinato en masa de los pueblos. Exigimos un estricto control internacional para hacer cumplir esta medida.

Creemos que cualquier gobierno que utilice primero las armas atómicas contra cualquier otro país estará cometiendo un crimen contra la humanidad y deberá ser tratado como un criminal de guerra.

Convocamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo para que firmen este llamamiento.

En dos semanas, 1,5 millones de personas habían firmado el llamamiento.

En 1947, las y los hibakusha (sobrevivientes del ataque nuclear) y el entonces alcalde de Hiroshima, Shinzo Hamai, iniciaron el Día de Hiroshima, que desde entonces se ha convertido en una ceremonia anual el 6 de agosto. La campana de la paz del Museo y Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima suena a las 8:15 de la mañana, el momento exacto en que estalló la bomba, y grullas y linternas de papel flotan en el agua cerca de la Cúpula Genbaku, el único edificio que quedó en pie tras la carnicería. La importancia y la vitalidad del Día de Hiroshima se han marchitado. Es imperativo revivir dicho día como parte del proceso de rescate de la vida colectiva.

Nuestro segundo estudio de esta serie comenzó a tomar forma un mes después del comienzo de la guerra en Ucrania, cuando el Instituto Tricontinental de Investigación Social inició una conversación con Jeremy Corbyn, miembro del Parlamento del Reino Unido y ex líder del Partido Laborista del Reino Unido, y su equipo del Proyecto Paz y Justicia. Consideramos que había una necesidad urgente de estimular el movimiento por la paz con un debate sobre las diversas catástrofes que habían empezado a extenderse desde Ucrania, incluida una inflación galopante y fuera de control. Invitamos a una serie de escritores y escritoras, desde Brasil hasta el Reino Unido, desde Sudáfrica hasta la India, a reflexionar sobre la crisis inmediata a través del concepto vital de no alineación, que nació en las luchas anticoloniales del siglo XX y se institucionalizó en el Movimiento de los No Alineados (1961). Estos ensayos —producidos en colaboración con Morning StarGlobetrotter y el Proyecto de Paz y Justicia— se han publicado ahora como Apuntando hacia un horizonte de paz y no alineación, Estudios sobre Dilemas Contemporáneos no. 2.

En su contribución al estudio, Corbyn reflexiona sobre la idea de paz para nuestro tiempo:

Hay quien dice que hablar de paz en tiempos de guerra es un signo de debilidad; pero es lo contrario. Es la valentía de los manifestantes por la paz en todo el mundo la que impidió que algunos gobiernos se involucraran en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen o cualquiera de las docenas de otros conflictos en curso.

La paz no es sólo la ausencia de guerra; es la seguridad real. La seguridad de saber que podrás comer, que tus hijas e hijos tendrán educación y cuidados y que un servicio de salud estará ahí cuando lo necesites. Hoy, para millones de personas, esto no es una realidad. Las consecuencias de la guerra en Ucrania se lo arrebatarán a otros millones.

Mientras tanto, muchos países están aumentando el gasto en armamento e invirtiendo recursos en armas cada vez más peligrosas. Estados Unidos acaba de aprobar el mayor presupuesto de defensa de su historia. Todos los recursos que se destinan a armamento son recursos que no se utilizan para salud, educación, vivienda o protección del medio ambiente.

Este es un momento peligroso y arriesgado. Contemplar el horror y prepararse para más conflictos en el futuro no garantizará que se aborde la crisis climática, la crisis de la pobreza o el suministro de alimentos. De todas y todos nosotros depende construir y apoyar movimientos que puedan trazar otro rumbo hacia la paz, la seguridad y la justicia para todos y todas.

Una declaración tan clara a favor de un mundo de paz es el antídoto que necesitamos para hacer frente a lo que Mary Robinson ha advertido que es la «situación más peligrosa que ha enfrentado la humanidad».

Al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 19 Estados miembros del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas se reunieron para discutir sobre la necesidad de reforzar el multilateralismo para “forjar soluciones colectivas, inclusivas y eficaces a los retos y amenazas comunes del siglo XXI”. Colectivo y común: estas deben ser nuestras palabras clave. Menos división, más colectividad; menos construir para la guerra y más construir para la paz.

El lenguaje del Grupo de Amigos está en la línea del Movimiento de los No Alineados y de la Conferencia Africano-Asiática, celebrada en Bandung, Indonesia, en 1955. Mientras las y los líderes de los nuevos Estados poscoloniales se reunían en Bandung para hablar de no alineación y paz, el poeta socialista malayo Usman Awang (1929-2001) escribió Bunga Popi [Amapolas], un poema sobre la perversidad de la guerra:

De la sangre, del pus que se pudre en el suelo,
de esqueletos que han perdido la vida,
arrebatada por las armas,
el resultado de los maníacos de la guerra que matan el amor,
las flores rojas florecen bellamente,
pidiendo ser adoradas.

Instituto Tricontinental de Investigación Social

*  Imagen: Mundo aprieta planeta, de Clker-Free-Vector-Images. Pixabay License. Gratis para usos comerciales. No es necesario reconocimiento

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El fascismo en Italia: ¿y aquí? [España]

 

El fascismo y el nazismo. Dos lacras de un tiempo que parecía pertenecer al pasado más execrable de la historia contemporánea y que se abre paso entre las ranuras del tiempo para volver con caras nuevas pero no menos siniestras. El que avisa no es traidor.


El fascismo en Italia: ¿y aquí?


Alfons Cervera

El Viejo Topo

8 octubre, 2022 

 

Ya están aquí. Bueno, aquí al lado. En esa bota de tacón alto que es Italia en el mapa de Europa. Se veía venir. Casi nadie lo dudaba. En Hungría. En Polonia. En Suecia. En Francia. En EEUU. Y en más sitios. Las hordas de Atila, la película que vi cuando era un crío en el cine de Gestalgar que ahora ya no existe. Los sitios desaparecen y es como si nunca hubieran existido. Quién se acuerda de ellos. Nadie se acuerda de nada. No sé cuánta gente se acordaba en Italia de que hace cien años tuvo lugar la Marcha sobre Roma al mando de Benito Mussolini. El fascismo. El brazo extendido, como lo extendía a medias, en un ridículo gesto demediado, Hitler ante sus miles de nazis concentrados para organizar la derrota de lo humano. El fascismo y el nazismo. Dos lacras de un tiempo que parecía pertenecer al pasado más execrable de la historia contemporánea. Al Duce lo colgaron cabeza abajo después de freírlo a tiros y el Führer se suicidó en su búnker a prueba de todo peligro menos el de la cobardía, la humillación por la derrota y la vergüenza. Todo eso sucedió en la primavera de 1945. Han pasado setenta y siete años desde entonces. El pasado nunca desaparece del todo. Llega hasta ahora mismo. El verso de Antonio Machado: “Hoy es siempre todavía”. Ayer, hoy y tal vez mañana se juntan en una especie de siniestro juego de espejos en los que se reflejan las huellas del horror. Y nosotros en ellos. También nosotros.

No sé si se producirá el efecto mariposa. Un aleteo se convierte en un tsunami que arrasa lo que encuentra a su paso. Estamos construyendo democracias débiles, cínicas, que acogen con los brazos abiertos a quienes quieren destruirlas. Desde dentro de las instituciones. Desde fuera, con sus violencias callejeras y sus gradas futbolísticas que ostentan símbolos nazis sin que los clubs pongan coto a sus desmanes. Al contrario: apoyan sus gritos, les regalan entradas, se callan cuando el racismo descarga su odio sobre el césped como si el odio lo hubieran firmado en los mismos despachos sus consejos de administración.

Poco a poco se han ido legitimando los fascismos. Los neofascismos o postfascismos, como se los llama ahora, como si hubiera mucha diferencia entre los fascismos de ahora y los de antes. Pensábamos que aquí estábamos fuera de peligro. Mirábamos a Vox y no levantaban un gato del rabo. El PP guardaba las esencias del franquismo: nunca fue un partido antifascista. Y no se puede ser demócrata si no se es antifascista. Lo sabíamos. Pero cada vez más la crisis económica se convertía en crisis moral. Nunca hubo una ruptura con los valores de la dictadura. Nunca inventamos valores que fueran propios de una democracia. La derecha y la extrema derecha eran lo mismo. O se parecían demasiado. Ahora ha triunfado la extrema derecha en Italia y muchos medios de comunicación españoles la llaman derecha a secas. Así blanquean a Núñez Feijóo y preparan el triunfo del PP en las elecciones del año que viene. Así disimulan la auténtica complicidad y cercanía política, económica, cultural e ideológica entre el PP y la extrema derecha. Así se va diluyendo Vox en sus verdaderos orígenes. La vuelta al redil. La derecha ya no necesita a Vox, eso piensan. O lo necesita menos: tiene a Díaz Ayuso y a quienes dentro de su partido marcan el camino a su nuevo jefe. En todo caso, no nos calentemos la cabeza: se juntarán sin problemas si eso les permite gobernar. Ya lo han hecho en Castilla y León. Y lo harán donde haga falta. Son lo mismo. Tampoco los socialistas necesitan enemigos teniendo a gente como García Page en Castilla-La Mancha y en Aragón a Javier Lambán. Podría ficharlos Feijóo y nadie notaría el cambio. La perversión de la política. O la política de la perversión. Juego de palabras que significan lo mismo. Menuda pareja.

Las democracias han de ser fuertes. Las izquierdas, cuando gobiernan, han de hacer políticas que apoyen a quienes menos tienen, que planten cara a quienes lo tienen todo, que no se entreguen como corderitos obedientes a los consejos de administración de las grandes empresas que dirigen nuestras vidas. O nuestras muertes. Lo que pasa es que en este capitalismo cada vez más cerril y exclusivista, quienes gobiernan no son quienes son elegidos democráticamente en las urnas, sino quienes no se presentan a las elecciones. Así, lo que vamos construyendo son democracias frágiles que blanquean los fascismos, que les abren sus puertas para que puedan destruirlas desde dentro. El malestar social desemboca en los triunfos de la extrema derecha. Quienes menos tienen la votan. Piensan que quienes no han trabajado en su vida van a salvar la vida de quienes llevan toda la vida trabajando. La vida es una maldita paradoja demasiadas veces. Me pregunto: ¿sólo la derecha y la extrema derecha piensan lo que piensan sobre las migraciones pobres, sobre los movimientos LGTBI, sobre el patriotismo de pacotilla que defiende que ser español es lo mejor del mundo, sobre las autonomías, sobre la Iglesia, sobre si es mejor dejar en paz las fosas comunes republicanas para no reabrir las viejas heridas…? Pregunten, pregunten ustedes y verán las respuestas a esas preguntas de quienes no votan a la derecha y la extrema derecha en nuestro país. Igual se sorprenden con las respuestas. La cultura que aquí seguimos mamando es demasiadas veces la del franquismo. No hemos roto con esa cultura. No hemos construido una verdadera cultura de la democracia. Y así nos va.

La bota de tacón alto que es Italia ha vuelto a la fascista Marcha sobre Roma de hace 100 años. La triunfadora Giorgia Meloni desenterrará el cadáver de Mussolini y lo expondrá en la plaza pública para gozo y disfrute de una democracia que de eso sólo tiene el nombre. No sé si el tsunami fascista –o neofascista– llegará a España. O si ya ha llegado. Tiempo tenemos para enmendarlo, ¿no? Tiempo tenemos. O eso me gustaría.

Fuente: Infolibre.

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Annie Ernaux, escribir la vida

 



Annie Ernaux, escribir la vida


Iñaki Urdanibia

KAOSENLARED

6 de octubre de 2022  

 

Deja claramente expuesta su concepción de la escritura, de la suya, quien acaba de ser galardonada con el premio Nobel de Literatura 2022: «Escribir la vida. No mi vida, ni su vida, ni incluso una vida. La vida, con sus contenidos que son los mismos para todos pero que se experimentan de manera individual: el cuerpo, la educación, la pertenencia y la condición sexuales, la trayectoria social, la existencia de los demás, la enfermedad, el duelo. No he buscado escribirme, a construir obra de mi vida: me he servido de ella, de los acontecimientos, generalmente ordinarios, que la han atravesado, de situaciones y sentimientos, generalmente ordinarios, que me han sido dado conocer, como de una materia a explorar para aprehender y poner al día alguna cosa del orden de una vida sensible».

Más de una vez ha declarado la escritora la importancia que supuso en su obra, la lectura del El Segundo sexo de Simone de Beauvoir; en lo que hace a la condición femenina, no hay porque dudarlo, mas en lo que hace a la escritura de la vida la distancia es abismal: si la compañera de Jean-Paul Sartre hablaba de su propia experiencia desde su Memorias de un joven formal, ocupando el papel narrador, su yo, en el caso de la autora de Los años, aun empleando el yo y narrando sus vivencias, podría decirse que es un yo que acoge a muchos yoes, que se empapa de la vida de su tiempo vivido, y el de sus contemporáneas…así su vida queda encuadrada en cierto nivel sociológico, no oculta su admiración hacia la sociología de Pierre Bourdieu, en la medida en que expone su trayectoria desde la humilde tienda de sus padres en la que, en cierta manera, comenzó su educación, su conocimiento del ambiente que le rodeaba, experiencia que le sirvió para tomar conciencia de la precariedad de algunas vidas, lo que le ha hecho escribir de sí misma al tiempo que de las demás, ya que su yo no es un punto fijo, sino que está atravesado, conformado podría decirse, por otras voces, de sus padres, de la sociedad que le habitan. Si decía el apóstol que su nombre era legión, mutatis mutandis, me atrevo a afirmar, usando el calzador, que algo de ello se da en la voz de Annie Ernaux.

Si hubo algunas obras literarias y sociológicas que tomaron el pulso de los tiempos en que surgieron, con espacio para las marcas, las cosas y las mitologías, del consumo y del simbolismo que van asociados a ellas, que las rodeaban (ahí están algunas obras de Georges Perec, de Roland Barthes, de Jean Baudrillard…), la recién galardonada ocupa un papel de termómetro de su tiempo y de las sociedad que le ha tocado vivir, en el devenir de su propio ser, desde sus inicios en el comercio mentado a su dedicación al oficio de escribir, pasando por sus amoríos, por los problemas relacionados con la suspensión de algún embarazo no deseado y por los problemas relacionados con sus orígenes de clase al llegar al medio estudiantil, con sus netas diferencias de maneras de vestir, y la conciencia de los diversos orígenes que originan diversos habitus que decía el otro.

No quisiera repetirme, en algo de ello caeré ya que son artículo escritos en diferentes momentos y puede haber préstamos, pues he retratado a la escritora y algunas de sus obras en ocasiones anteriores, por lo que me limitaré a facilitar algunos enlaces que conducen a tales escritos:

+ El paso de » los años» de Annie Ernaux, y de… – Kaos en la red

+ ANNIE ERNAUX Y SU MADRE | LA ESCUELA DE GUAJARA

+ Annie Ernaux y su madre – Kaos en la red

LA BREVEDAD PLENA DE ANNIE ERNAUX | Cartel de las Artes y las Letras

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared

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viernes, 7 de octubre de 2022

La máscara de la muerte roja

 

Tal día como hoy de 1849 moría Edgar Allan Poe. Poeta, narrador y crítico literario incisivo y a menudo escandaloso, revalorizó y revitalizó el cuento, convirtiéndose sin duda en uno de los mejores cuentistas de todos los tiempos.


La máscara de la muerte roja

 

Edgar Allan Poe

El Viejo Topo

7 octubre, 2022 

 

La “Muerte Roja” había devastado el país durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa. La sangre era encarnación y su sello: el rojo y el horror de la sangre. Comenzaba con agudos dolores, un vértigo repentino, y luego los poros sangraban y sobrevenía la muerte. Las manchas escarlata en el cuerpo y la cara de la víctima eran el bando de la peste, que la aislaba de toda ayuda y de toda simpatía, y la invasión, progreso y fin de la enfermedad se cumplían en media hora.

Pero el príncipe Próspero era feliz, intrépido y sagaz. Cuando sus dominios quedaron semidespoblados llamó a su lado a mil caballeros y damas de su corte, y se retiró con ellos al seguro encierro de una de sus abadías fortificadas. Era ésta de amplia y magnífica construcción y había sido creada por el excéntrico aunque majestuoso gusto del príncipe. Una sólida y altísima muralla la circundaba. Las puertas de la muralla eran de hierro. Una vez adentro, los cortesanos trajeron fraguas y pesados martillos y soldaron los cerrojos. Habían resuelto no dejar ninguna vía de ingreso o de salida a los súbitos impulsos de la desesperación o del frenesí. La abadía estaba ampliamente aprovisionada. Con precauciones semejantes, los cortesanos podían desafiar el contagio. Que el mundo exterior se las arreglara por su cuenta; entretanto era una locura afligirse. El príncipe había reunido todo lo necesario para los placeres. Había bufones, improvisadores, bailarines y músicos; había hermosura y vino. Todo eso y la seguridad estaban del lado de adentro. Afuera estaba la Muerte Roja.

Al cumplirse el quinto o sexto mes de su reclusión, y cuando la peste hacía los más terribles estragos, el príncipe Próspero ofreció a sus mil amigos un baile de máscaras de la más insólita magnificencia.

Aquella mascarada era un cuadro voluptuoso, pero permitan que antes les describa los salones donde se celebraba. Eran siete -una serie imperial de estancias-. En la mayoría de los palacios, la sucesión de salones forma una larga galería en línea recta, pues las dobles puertas se abren hasta adosarse a las paredes, permitiendo que la vista alcance la totalidad de la galería. Pero aquí se trataba de algo muy distinto, como cabía esperar del amor del príncipe por lo extraño. Las estancias se hallaban dispuestas con tal irregularidad que la visión no podía abarcar más de una a la vez. Cada veinte o treinta metros había un brusco recodo, y en cada uno nacía un nuevo efecto. A derecha e izquierda, en mitad de la pared, una alta y estrecha ventana gótica daba a un corredor cerrado que seguía el contorno de la serie de salones. Las ventanas tenían vitrales cuya coloración variaba con el tono dominante de la decoración del aposento. Si, por ejemplo, la cámara de la extremidad oriental tenía tapicerías azules, vívidamente azules eran sus ventanas. La segunda estancia ostentaba tapicerías y ornamentos purpúreos, y aquí los vitrales eran púrpura. La tercera era enteramente verde, y lo mismo los cristales. La cuarta había sido decorada e iluminada con tono naranja; la quinta, con blanco; la sexta, con violeta. El séptimo aposento aparecía completamente cubierto de colgaduras de terciopelo negro, que abarcaban el techo y la paredes, cayendo en pliegues sobre una alfombra del mismo material y tonalidad. Pero en esta cámara el color de las ventanas no correspondía a la decoración. Los cristales eran escarlata, tenían un color de sangre.

A pesar de la profusión de ornamentos de oro que aparecían aquí y allá o colgaban de los techos, en aquellas siete estancias no había lámparas ni candelabros. Las cámaras no estaban iluminadas con bujías o arañas. Pero en los corredores paralelos a la galería, y opuestos a cada ventana, se alzaban pesados trípodes que sostenían un ígneo brasero cuyos rayos se proyectaban a través de los cristales teñidos e iluminaban brillantemente cada estancia. Producían en esa forma multitud de resplandores tan vivos como fantásticos. Pero en la cámara del poniente, la cámara negra, el fuego que a través de los cristales de color de sangre se derramaba sobre las sombrías colgaduras, producía un efecto terriblemente siniestro, y daba una coloración tan extraña a los rostros de quienes penetraban en ella, que pocos eran lo bastante audaces para poner allí los pies. En este aposento, contra la pared del poniente, se apoyaba un gigantesco reloj de ébano. Su péndulo se balanceaba con un resonar sordo, pesado, monótono; y cuando el minutero había completado su circuito y la hora iba a sonar, de las entrañas de bronce del mecanismo nacía un tañido claro y resonante, lleno de música; mas su tono y su énfasis eran tales que, a cada hora, los músicos de la orquesta se veían obligados a interrumpir momentáneamente su ejecución para escuchar el sonido, y las parejas danzantes cesaban por fuerza sus evoluciones; durante un momento, en aquella alegre sociedad reinaba el desconcierto; y, mientras aún resonaban los tañidos del reloj, era posible observar que los más atolondrados palidecían y los de más edad y reflexión se pasaban la mano por la frente, como si se entregaran a una confusa meditación o a un ensueño. Pero apenas los ecos cesaban del todo, livianas risas nacían en la asamblea; los músicos se miraban entre sí, como sonriendo de su insensata nerviosidad, mientras se prometían en voz baja que el siguiente tañido del reloj no provocaría en ellos una emoción semejante. Mas, al cabo de sesenta y tres mil seiscientos segundos del Tiempo que huye, el reloj daba otra vez la hora, y otra vez nacían el desconcierto, el temblor y la meditación.

Pese a ello, la fiesta era alegre y magnífica. El príncipe tenía gustos singulares. Sus ojos se mostraban especialmente sensibles a los colores y sus efectos. Desdeñaba los caprichos de la mera moda. Sus planes eran audaces y ardientes, sus concepciones brillaban con bárbaro esplendor. Algunos podrían haber creído que estaba loco. Sus cortesanos sentían que no era así. Era necesario oírlo, verlo y tocarlo para tener la seguridad de que no lo estaba. El príncipe se había ocupado personalmente de gran parte de la decoración de las siete salas destinadas a la gran fiesta, su gusto había guiado la elección de los disfraces.

Grotescos eran éstos, a no dudarlo. Reinaba en ellos el brillo, el esplendor, lo picante y lo fantasmagórico. Veíanse figuras de arabesco, con siluetas y atuendos incongruentes, veíanse fantasías delirantes, como las que aman los locos. En verdad, en aquellas siete cámaras se movía, de un lado a otro, una multitud de sueños. Y aquellos sueños se contorsionaban en todas partes, cambiando de color al pasar por los aposentos, y haciendo que la extraña música de la orquesta pareciera el eco de sus pasos.

Mas otra vez tañe el reloj que se alza en el aposento de terciopelo. Por un momento todo queda inmóvil; todo es silencio, salvo la voz del reloj. Los sueños están helados, rígidos en sus posturas. Pero los ecos del tañido se pierden -apenas han durado un instante- y una risa ligera, a medias sofocada, flota tras ellos en su fuga. Otra vez crece la música, viven los sueños, contorsionándose al pasar por las ventanas, por las cuales irrumpen los rayos de los trípodes. Mas en la cámara que da al oeste ninguna máscara se aventura, pues la noche avanza y una luz más roja se filtra por los cristales de color de sangre; aterradora es la tiniebla de las colgaduras negras; y, para aquél cuyo pie se pose en la sombría alfombra, brota del reloj de ébano un ahogado resonar mucho más solemne que los que alcanzan a oír las máscaras entregadas a la lejana alegría de las otras estancias.

Congregábase densa multitud en estas últimas, donde afiebradamente latía el corazón de la vida. Continuaba la fiesta en su torbellino hasta el momento en que comenzaron a oírse los tañidos del reloj anunciando la medianoche. Calló entonces la música, como ya he dicho, y las evoluciones de los que bailaban se interrumpieron; y como antes, se produjo en todo una cesacion angustiosa. Mas esta vez el reloj debía tañer doce campanadas, y quizá por eso ocurrió que los pensamientos invadieron en mayor número las meditaciones de aquellos que reflexionaban entre la multitud entregada a la fiesta. Y quizá también por eso ocurrió que, antes de que los últimos ecos del carrillón se hubieran hundido en el silencio, muchos de los concurrentes tuvieron tiempo para advertir la presencia de una figura enmascarada que hasta entonces no había llamado la atención de nadie. Y, habiendo corrido en un susurro la noticia de aquella nueva presencia, alzóse al final un rumor que expresaba desaprobación, sorpresa y, finalmente, espanto, horror y repugnancia. En una asamblea de fantasmas como la que acabo de describir es de imaginar que una aparición ordinaria no hubiera provocado semejante conmoción. El desenfreno de aquella mascarada no tenía límites, pero la figura en cuestión lo ultrapasaba e iba incluso más allá de lo que el liberal criterio del príncipe toleraba. En el corazón de los más temerarios hay cuerdas que no pueden tocarse sin emoción. Aún el más relajado de los seres, para quien la vida y la muerte son igualmente un juego, sabe que hay cosas con las cuales no se puede jugar. Los concurrentes parecían sentir en lo más hondo que el traje y la apariencia del desconocido no revelaban ni ingenio ni decoro. Su figura, alta y flaca, estaba envuelta de la cabeza a los pies en una mortaja. La máscara que ocultaba el rostro se parecía de tal manera al semblante de un cadáver ya rígido, que el escrutinio más detallado se habría visto en dificultades para descubrir el engaño. Cierto, aquella frenética concurrencia podía tolerar, si no aprobar, semejante disfraz. Pero el enmascarado se había atrevido a asumir las apariencias de la Muerte Roja. Su mortaja estaba salpicada de sangre, y su amplia frente, así como el rostro, aparecían manchados por el horror escarlata.

Cuando los ojos del príncipe Próspero cayeron sobre la espectral imagen (que ahora, con un movimiento lento y solemne como para dar relieve a su papel, se paseaba entre los bailarines), convulsionóse en el primer momento con un estremecimiento de terror o de disgusto; pero inmediatamente su frente enrojeció de rabia.

-¿Quién se atreve -preguntó, con voz ronca, a los cortesanos que lo rodeaban-, quién se atreve a insultarnos con esta burla blasfematoria? ¡Apodérense de él y desenmascárenlo, para que sepamos a quién vamos a ahorcar al alba en las almenas!

Al pronunciar estas palabras, el príncipe Próspero se hallaba en el aposento del este, el aposento azul. Sus acentos resonaron alta y claramente en las siete estancias, pues el príncipe era hombre temerario y robusto, y la música acababa de cesar a una señal de su mano.

Con un grupo de pálidos cortesanos a su lado hallábase el príncipe en el aposento azul. Apenas hubo hablado, los presentes hicieron un movimiento en dirección al intruso, quien, en ese instante, se hallaba a su alcance y se acercaba al príncipe con paso sereno y cuidadoso. Mas la indecible aprensión que la insana apariencia de enmascarado había producido en los cortesanos impidió que nadie alzara la mano para detenerlo; y así, sin impedimentos, pasó éste a un metro del príncipe, y, mientras la vasta concurrencia retrocedía en un solo impulso hasta pegarse a las paredes, siguió andando ininterrumpidamente pero con el mismo y solemne paso que desde el principio lo había distinguido. Y de la cámara azul pasó la púrpura, de la púrpura a la verde, de la verde a la anaranjada, desde ésta a la blanca y de allí, a la violeta antes de que nadie se hubiera decidido a detenerlo. Mas entonces el príncipe Próspero, enloquecido por la ira y la vergüenza de su momentánea cobardía, se lanzó a la carrera a través de los seis aposentos, sin que nadie lo siguiera por el mortal terror que a todos paralizaba. Puñal en mano, acercóse impetuosamente hasta llegar a tres o cuatro pasos de la figura, que seguía alejándose, cuando ésta, al alcanzar el extremo del aposento de terciopelo, se volvió de golpe y enfrentó a su perseguidor. Oyóse un agudo grito, mientras el puñal caía resplandeciente sobre la negra alfombra, y el príncipe Próspero se desplomaba muerto. Poseídos por el terrible coraje de la desesperación, numerosas máscaras se lanzaron al aposento negro; pero, al apoderarse del desconocido, cuya alta figura permanecía erecta e inmóvil a la sombra del reloj de ébano, retrocedieron con inexpresable horror al descubrir que el sudario y la máscara cadavérica que con tanta rudeza habían aferrado no contenían ninguna figura tangible.

Y entonces reconocieron la presencia de la Muerte Roja. Había venido como un ladrón en la noche. Y uno por uno cayeron los convidados en las salas de orgía manchadas de sangre y cada uno murió en la desesperada actitud de su caida. Y la vida del reloj de ébano se apagó con la del último de aquellos alegres seres. Y las llamas de los trípodes expiraron. Y las tinieblas, y la corrupción, y la Muerte Roja lo dominaron todo.

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Haití: el gran grito de los excluidos de América

 

Entrevista a Mónica Riet del Comité uruguayo de solidaridad con Haití


Haití: el gran grito de los excluidos de América

 

Mario Hernandez 

Rebelion

06/10/2022 |

 

Fuentes: Rebelión


-Hola, ¿cómo estás, Mario? Te estaba escuchando por todas las movilizaciones que hay en la Argentina.  

– Sí, una situación donde hay que agregar, el día martes un paro de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) que reclaman un aumento salarial del 95% y otras situaciones que se están dando en nuestro país. Una situación de una gran movilización social ante la situación que vivimos. Se han conocido las cifras de pobreza y de indigencia, siguen siendo alarmantes a pesar de un pequeño descenso. Pero, Mónica, estás muy involucrada en la situación política de Haití y me gustaría que actualizaras para nuestros oyentes que está pasando en estos momentos. Esa gran movilización popular que está llevando adelante el pueblo haitiano contra un gobierno que siguiendo los dictados del FMI ha incrementado el precio de la gasolina.  

-Efectivamente, Mario. Yo lo caracterizo a Haití en este momento como ‘el gran grito de los excluidos de América’. Es el día número 18 de esta insurrección popular. ¿Por qué hablamos de insurrección popular? Porque hay una desobediencia civil generalizada, porque hay un paro de actividades total, porque hay cortes de carreteras, porque hay corte de calles en las ciudades, porque se practican nuevos tipos de barricadas, no simplemente con árboles, con piedras como se hace habitualmente, sino con cosas más sólidas. Se trasladan pedazos de concreto, grandes piezas de concreto. Se han soldado grandes portones de hierro de los que son utilizados.  

Tú sabes que, por lo menos acá en Montevideo, las casas se han llenado de rejas por los problemas de la delincuencia y en Haití las casas se amurallan, pues en muchos lados se arrancaron los portones de hierro y se fundieron a distintas piezas del ornamento público, en algunos casos en las carreteras y en los puentes, de forma de hacer las barricadas mucho más sólidas y es más trabajoso para la represión que viene detrás tratando de sacarlas.  

Además, ha habido expresiones particulares que solo se dan por primera vez después de que se derrotara a la dictadura en los 80, porque en esa oportunidad no solo se saquearon como ahora también los grandes depósitos de alimentos, sino que también se llegó a casa de oligarcas. Cosa que no se puede llegar habitualmente porque viven en un barrio en lo alto de una montaña que está muy custodiada. En esta oportunidad han sido tantas las multitudes que han salido a la calle que la policía se ha visto desbordada y han podido saquear y prender fuego las casas de oligarcas particulares.  

Por eso decimos que tiene características particulares, porque obviamente en el correr del tiempo tú me estabas hablando de los índices de pobreza que hay en la Argentina y esto hay que multiplicarlo en el caso de Haití. Una población de 12 millones de habitantes que tiene hoy casi 5 millones de personas con hambre, personas que no comen todos los días.  

A su vez hay que agregar que el régimen de facto, la dictadura, que no sé por qué a nivel internacional no se llama dictadura lo que existe en Haití que está siendo ocupada por una misión de la ONU, llamada Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH). Tiene un primer ministro nombrado por esa fuerza, por la representante norteamericana y es un gobierno dictatorial, no tiene Parlamento. El poder judicial no funciona, etc. Y lo que ha generado a partir de Jovenel, antes de que fuera asesinado y después, fue en incremento todavía, fue todo un aparato de bandas paramilitares que son armadas desde EE UU.  

Han sido denunciadas desde Prensa Latina y desde la embajada rusa en EE UU, que todas las armas vienen desde Florida. Un país que está controlado por la ONU y, sin embargo, que tiene esa entrada de armamentos y, cuentan los compañeros de Haití que, sobre todo, llama la atención la cantidad enorme de municiones. Porque muchas veces la forma de operación que tienen en sus guerras por territorio dentro de la ciudad de Puerto Príncipe, son tiroteos que a veces duran todo el día durante días y días. Eso ha obligado a miles de personas de Puerto Príncipe a abandonar sus casas y mudarse a otros barrios, al interior del país o, directamente, a expulsarlos del país. Es ese el proceso detrás de esta insurrección, este terrorismo de Estado nuevo generado por la oligarquía haitiana y por la injerencia extrajera que representa sobre todo la embajada de EE UU, pero además la OEA, la embajada de Francia, la de Canadá, también nombremos a España, a Alemania y a Brasil. 

Principalmente a Brasil porque tenemos que empezar a ocuparnos ahora que va a haber un cambio de gobierno porque es increíble los intereses económicos que sigue teniendo Brasil. Desde que ocupo con la MINUSTAH en el 2004 Haití sigue todavía ahí formando parte de Core Group que es un grupo de embajadas que son prácticamente los que dan las órdenes. Ese grupo está integrado, además de por los embajadores, por la OEA.  

Estas manifestaciones que, como tú dijiste, explotaron el 12 de septiembre por un anuncio de un aumento de más del 100% del costo del combustible que ya ha aumentado varias veces, con una inflación del costo de los alimentos del 30% a una población que está hambreada es algo absolutamente insoportable para la población. Por lo tanto, fue una explosión espontánea que los compañeros organizados militantes en Haití ya preveían que podía suceder en cualquier momento porque era lo que se sentía en el ambiente, o sea, la imposibilidad de la vida. Por algo vemos cómo los haitianos llegan, no sé si hacia Argentina, pero llegan a todo el continente latinoamericano, incluso hasta Uruguay han llegado caminando. 

¡Fuera Henry! 

-¿Se vislumbra alguna salida política, popular a esta situación? 

-Lo bueno de esta situación es que como no es nueva, ya en el 2018 y 2019 se dieron situaciones parecidas, hay por supuesto el Acuerdo de Montana, que alguna vez lo mencionamos, hay una coordinación importante. Eso fue firmado por más de 1.000 organizaciones pero, obviamente, hay un grupo de organizaciones importantísimo que han delineado toda una hoja de ruta, objetivos que incluso han elegido sus autoridades, sus representantes, sus portavoces. Justamente para negociar con el régimen una salida que ellos pretenden que sea exclusivamente haitiana, ellos quieren que se vayan todos estos poderes extranjeros, que se retiren la misión de la ONU y toda la injerencia que están teniendo todas estas potencias que están en la causa de todo el empobrecimiento y la miseria del país.  

Entonces sí, ayer (28/9) hubo una reunión internacional con las organizaciones haitianas en la que pudimos participar y están habiendo, por supuesto, a la vez que un accionar en todas las movilizaciones populares que ayer y hoy mismo seguían dándose en todo el territorio nacional, se están aceitando todas estas concertaciones internas del frente popular. No solamente popular, porque entendamos que estamos ante una situación dictatorial y de invasión extranjera, de ocupación extranjera, o sea, que ese frente comprende organizaciones de centro, centro-derecha, socialdemócratas donde, obviamente, los sectores populares también tienen una organización, una coordinación y un peso importante, por ejemplo, una coordinación con un polo de organizaciones sociales y políticas de izquierda, que comprende sectores del campesinado, de trabajadores, del estudiantado, de mujeres, de jóvenes.  

Ellos tienen sus propuestas propias, han impulsado manifestaciones en estos días que han tenido un alcance nacional por primera vez, cosa que otras veces no habían logrado. O sea, que se ven avances importantes desde el punto de vista organizacional. No sabemos todavía hasta dónde van a poder, lo que sí vemos es que, en esta nueva confrontación de fuerzas, en esta nueva pulseada en la que está el pueblo haitiano enfrentando a ese cúmulo de poderes internacionales, hay una mejora respecto a las batallas más recientes que fueron en el 2018 y 2019.  

No sabemos hasta donde van a llegar, por eso ellos están apelando a la solidaridad internacional, ellos reconocen que tienen limitaciones, las organizaciones populares carecen de muchísimos recursos, por supuesto y, sobre todo, pretenden romper este silencio que hace la comunidad internacional, que hacen los dueños de las noticias, las agencias de prensa. Si esto estuviera pasando en cualquier parte del mundo, una insurrección de 18 días, estaría en todas las planas como estuvo lo de Ecuador pocos meses atrás. Pero hay un silencio que nosotros estamos obligados a romper para que los pueblos del mundo se solidaricen con el pueblo haitiano y puedan abrirse a ayudar, porque evidentemente todo suma.  

Todos los que hemos luchado y seguimos luchando sabemos, y aquellos que han tenido procesos y revoluciones triunfantes, que vencieron ocupaciones norteamericanas, saben que la solidaridad internacional y generar una opinión internacional contra esa ocupación tan cruel es muy importante. Por eso agradecemos el espacio tuyo, Mario, sin duda. Pero, como te digo, el pueblo organizado, el pueblo luchando, el pueblo poniendo el cuerpo, como siempre hay represión, hay muertos.  

Hoy mismo veíamos imágenes donde han sido reprimidos no solo con gases, sino también con balas, etc. Están pidiendo refuerzos internacionales, ahora se habla de fuerzas de Canadá, no sabemos si militares o policiales. Todo eso está en juego. Cada uno está tratando de poner toda la carne en el asador de la manera más táctica posible, también digamos que el gobierno y la comunidad internacional está tratando de romper ese frente de organizaciones, como siempre. Es casi imposible pensar que esto se va a saldar sin la salida de Ariel Henry porque es uno de los clamores principales que une al pueblo haitiano… 

-Estamos hablando del actual primer ministro.  

-Ariel Henry es el primer ministro del partido PTHK, que es el partido fascista, mafioso que fue creado hace muy poco tiempo. Es un invento de estos nuevos partidos fascistas. Lo generaron para la elección del 2010 estando todavía la MINUSTAH allá, fueron tres gobiernos electos fraudulentamente. Martelly que fue impuesto por la OEA, después Jovenel Moïse y el tercero, que ni siquiera es presidente, es primer ministro que fue designado por la misión de la ONU una vez que fue asesinado Jovenel Moïse. Entonces son tres gobiernos sucesivos que han operado de la misma manera, sin Parlamento, de manera totalmente dictatorial con una gran presión y, sobre todo, económicamente siguiendo el lineamiento del FMI, y abriendo la economía y ofreciendo a las multinacionales las minas de oro, zonas rurales que son fértiles, que son pocas por todo lo que han destruido y que el país necesita para el alimento.  

Son gobiernos que sirven intereses norteamericanos, entonces bueno el grito que está en la calle es condición indispensable la renuncia de Ariel Henry y, obviamente, que están manejando ver qué formula pueden emplear tratando de meter alguno de los frentes. Hay un par de frentes de oposición, uno más pequeño que el que te dije de Montana, que tiene fuerzas más de derecha, y están tratando de conseguir algún representante que pudiera hacerse con el gobierno.  

Por otro lado, por supuesto, el pueblo tratando de unificar fuerzas y salir adelante, sobre todo de hacer conocer su lucha que tanto se confunde. Tú sabes qué salió una carta, 42 organizaciones haitianas dirigieron una carta abierta a Antonio Guterres, al secretario general de la ONU que hizo declaraciones a un canal francés hablando de forma muy despectiva, generando la duda de si los que estaban en la calle eran los bandidos y sobre la necesidad que tenía Haití de ser asistida por la comunidad internacional, por el refuerzo de la policía, por las robustas fuerzas de Francia y de Portugal.  

Recordamos que la robusta policía militarizada de Francia, fue la que quitó tantos ojos a los Chalecos Amarillos en la última contienda que conocemos en ese país. Pero bueno, parece que Macron se negó y ahora se dirigen a Canadá que tiene muchos intereses mineros atrás del oro de Haití.  

Los requerimientos de esta enorme movilización social es detener el aumento del precio del combustible, detener el precio del costo de la vida, que renuncie Ariel Henry, parar la injerencia extranjera y que definitivamente haya una salida haitiana, solamente haitiana sin injerencia extranjera, que como te decía ellos tienen un plan de poder gobernar durante dos años aproximadamente para recién ahí poder organizar una elección transparente, creíble, todas esas palabras que utilizan en la OEA, en la ONU y en todas partes, pero que llevadas a la práctica solo pueden ser realizadas por las propias organizaciones haitianas y recorriendo el país para poder tener un registro civil de la gente que está en condiciones de votar, de la gente que se murió, de la gente que nació, etc. De un registro para poder hacer una elección y generar los organismos electorales correspondientes que, obviamente, los haitianos quieren que sea de acuerdo a su Constitución a la que consideran vigente que es la que ellos hicieron después de 1987.  

Una Constitución bastante más progresista que todas las nuestras que, por ejemplo, determina que para las Cortes en las comisiones electorales son siempre provisorias, no existe una Corte electoral permanente como en nuestro país, Uruguay, sino que son comisiones electorales provisorias que son elegidas en cada elección y, entre otras cosas, llevan representantes de varias organizaciones sociales muy reconocidas en Haití, entre ellas una organización feminista muy reconocida y que justamente jugaron un papel durante la ocupación de la MINUSTAH y con los fraudes electorales cuando se elige a Martelly.  

Esas comisiones electorales, con esos representantes populares, no validaron el resultado de las elecciones. Eso es lo que están tratando de tirar abajo, por eso la OEA propone otra Constitución, quieren organizar ellos las elecciones. Esta es la contienda en este momento en Haití.  

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La desorbitada deuda de EEUU será pagada por la Unión Europea. [31 billones: 31.000.000.000.000]

 

La desorbitada deuda de EEUU será pagada por la Unión Europea

 

DIARIO OCTUBRE / octubre 6, 2022



El Presidente del Consejo de Duma, Vyacheslav Volodin, destacó que la deuda nacional de Estados Unidos superó por primera vez los 31 billones de dólares.

 

Aclaró en una publicación en su cuenta Telegram que los préstamos estadounidenses representan más del 30% del PIB mundial, y que el crecimiento desorbitado de esa deuda indica que Washington no piensa pagarla.

“Estados Unidos hará todo lo posible para resolver los problemas de hoy a expensas de alguien, y en la situación actual, es la Unión Europea”, aclaró.

FUENTE: SANA

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