miércoles, 7 de septiembre de 2022

La crisis alimentaria internacional y propuestas para superarla

 


La crisis alimentaria internacional y propuestas para superarla

 

Por Comité para la abolición de las deudas ilegítimas

KAOSENLARED

7 de septiembre de 2022 


Contrariamente a una idea ampliamente difundida en 2022, la crisis alimentaria mundial comenzó antes de la invasión rusa a Ucrania y al aumento de los precios debido a la especulación. A escala planetaria, entre 2014 y 2021, el número de personas que sufrían inseguridad alimentaria grave aumentó en más de 350 millones, pasando de 565 millones a 924 millones. Este aumento fue particularmente fuerte entre 2019 y 2021, afectando a un poco más de 200 millones de personas. En 2021, cerca de 2.300 millones de personas, o sea el 29,3 % de la población mundial, estaban en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave [1]. En 2022, todos los indicadores están en rojo e incluso el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió el 17 de mayo de 2022 para debatir sobre cómo hacer frente a la crisis alimentaria que podría provocar revueltas populares.

Por Eric Toussaint , Omar Aziki


  Resumen

 

 ¿Cómo podemos explicar que en el siglo XXI continuemos confrontados con el hambre?

La agricultura campesina proporciona el 70% de la producción mundial de alimentos
Un ser humano de cada diez sufre hambre continuamente.

Es el resultado del modelo de agrobusiness que solamente busca la realización de inmensos beneficios y no le preocupa la alimentación de la población. Y esta situación es mucho más flagrante en los países del Sur Global donde los programas de ajuste estructural del FMI y el Banco Mundial alentaron la agricultura intensiva de exportación según criterios competitivos y de rentabilidad en el mercado mundial [2] , y marginalizaron el sector de producción hortícola y la agricultura campesina que, sin embargo, suministra el 70 % de la producción de alimentos mundial. Los alimentos son transformados en mercadería sometida a la especulación en el mercado mundial, donde un grupo de grandes multinacionales fijan los precios.

La agroindustria se apodera cada vez más de la tierra y los recursos hídricos, destruye las semillas de los agricultores en favor de los híbridos y los OMG, aumenta el uso de fertilizantes y pesticidas químicos y aumenta la producción de agrocombustibles Esas grandes empresas del agrobusiness se benefician de subvenciones públicas, acaparan cada vez más tierras para extender el cultivo de agrocombustibles, recursos de agua para cultivos híper consumidores, destruyen las semillas naturales en provecho de híbridas y OGM, generalizan la utilización de abonos químicos y de pesticidas. Ese modelo de producción aumenta considerablemente la vulnerabilidad de los cultivos frente a factores externos y contribuye enormemente al cambio climático y a las sequías que afectan la agricultura de secano y agotan las napas freáticas. Y todo esto está directamente ligado al sistema capitalista mundial y a su crisis multiforme de las que la crisis alimentaria es una de sus manifestaciones.

 ¿Cuál es la amplitud de la crisis en el ámbito humanitario?

Según un criterio más amplio que fue elaborado por la FAO y otros organismos de la ONU, el 30 % de la población mundial sufre de manera moderada de inseguridad alimentaria.

Si nos concentramos en el continente africano, siempre según la FAO, cerca del 60 % de la población está afectada por la inseguridad alimentaria moderada y el 20 % por la inseguridad alimentaria grave

. Estas cifras podrían aumentar mucho con la inestabilidad climática.

En 2020, «se estima que 45 millones de niños y niñas de menos de 5 años sufren emaciación, la forma más mortífera de la malnutrición, que puede multiplicar por 12 el riesgo de muerte en temprana edad. Además, 149 millones de niños y niñas de menos de 5 años presentan un retardo de crecimiento y de desarrollo debido a una carencia crónica de nutrientes esenciales en su alimentación.» [3] El 45 % de las muertes de niños y niñas de menos de 5 años es debido a la malnutrición, y eso representa 3,1 millones de niñas y niños.

«En 2021, la diferencia entre mujeres y hombres en cuanto la inseguridad alimentaria se acentuó todavía más: 31,9 % de mujeres en el mundo estaban en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave frente al 27,6 % de hombres. Esta diferencia muestra un aumento de más del 4 % frente al 3 % correspondiente a 2020». [4]

Según un comunicado de prensa de la UNICEF del 23 de junio de 2022: Cada minuto, un niño sufre malnutrición grave en 15 países afectados por la crisis mundial del hambre: «Casi 8 millones de niños menores de 5 años en 15 países afectados por la crisis del hambre corren el riesgo de morir a causa de emaciación grave a menos que reciban alimentos y atención terapéutica inmediata, y la cifra aumenta cada minuto, advirtió hoy UNICEF con motivo de los preparativos para la reunión de líderes mundiales en la cumbre del G7

Desde principios de año, la creciente crisis alimentaria mundial ha provocado que 260.000 niños más –o un niño cada 60 segundos– sufran emaciación grave en los 15 países más afectados por la crisis, entre ellos en el Cuerno de África y el Sahel Central.» UNICEF agrega: « Mientras tanto, el precio de los alimentos terapéuticos listos para usar, que se utilizan para tratar la emaciación grave, se ha disparado en un 16% en las últimas semanas debido a un fuerte aumento del coste de las materias primas, lo que deja a otros 600.000 niños en peligro de morir sin no reciben acceso a un tratamiento que pueda salvarles la vida.»

Estructuralmente y de manera paradójica, una mayoría de personas víctimas del hambre pertenecen a la población rural. La mayor parte son familias de productores rurales que no poseen la tierra en propiedad o no tienen suficiente tierra, ni medios para valorizarla.
Tienen que vender una gran parte de sus productos agrícolas en el mercado, en particular para poder pagar sus deudas, quedando la familia con escasez de alimentos. Por supuesto, también hay una población urbana muy empobrecida.

Algunas definiciones dadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF: Inseguridad alimentaria moderada: nivel de la gravedad de la inseguridad alimentaria que se caracteriza por el hecho de que las personas afectadas no tienen seguridad en poder procurase alimentos y se han visto obligadas, en un momento o en otro durante el año, a reducir la calidad y/o la cantidad de alimentos consumidos debido a la falta de dinero o de otros recursos. La inseguridad alimentaria moderada hace referencia por lo tanto a una falta de regularidad en el acceso a los alimentos, lo que disminuye la calidad de la alimentación y perturba los hábitos alimentarios normales. Para su cálculo se utiliza la escala de experiencia de inseguridad alimentaria (FIES-Food Insecurity Experience Scale).


Inseguridad alimentaria grave: nivel de gravedad de la inseguridad alimentaria que se caracteriza por el hecho de que, en un momento dado del año, las personas afectadas agotan sus reservas de alimentos, sufren hambre y, en un grado más grave, quedan uno o varios días sin comer. Se utiliza el mismo sistema de cálculo que para la moderada.


Subalimentación (hambre crónica): Situación en la que una persona tiene un consumo alimentario habitual inferior al necesario para suministrar el aporte energético necesario para llevar una vida normal, activa y sana. La prevalencia de la subalimentación se utiliza para medir el hambre.


Emaciación: La emaciación constituye una forma mortal de malnutrición que enflaquece y debilita a los niños y niñas y los expone a un gran riesgo de morir, así como a problemas de crecimiento, de desarrollo y de aprendizaje.
En 2022, más de 45 millones de niños y niñas menores de cinco años sufren emaciación.


Emaciación severa: Se caracteriza por una delgadez extrema del niño/niña en relación a su altura, debido a debilitamiento del sistema inmunitario. La emaciación severa es la forma de malnutrición más inmediata, más visible y más mortal.


En 2022, más de 13 millones de niños y niñas de menos de 5 años son víctimas de emaciación severa.

Photo : OXFAM (Flickr, creative commons)

 

La crisis alimentaria mundial comenzó antes de la invasión rusa de Ucrania

Citado por el diario Le Monde (Sous-alimentation: près d’une personne sur dix souffre de la faim dans le monde, un chiffre en forte hausse depuis deux ans), Émile Frison, miembro del panel internacional de expertos sobre los sistemas alimentarios durables (IPES-food), declaraba: « No es necesario que nos engañemos diciéndonos que asistimos a una crisis alimentaria debido únicamente a la Covid y a la guerra en Ucrania, y que si esos problemas se solventan, todo se arreglará». Mathilde Gérard, periodista de Le Monde agrega: «En realidad, esos dos mayores acontecimientos internacionales exacerbaron las dificultades estructurales precedentes» (Fuente: Mathilde Gérard, « Sous-alimentation: près d’une personne sur dix souffre de la faim dans le monde, un chiffre en forte hausse depuis deux ans », Le Monde, 6 de julio de 2022) [5].

 La crisis alimentaria mundial no está provocada por una reducción de la producción de cereales o de otros alimentos

La crisis alimentaria mundial no está provocada por una penuria mundial de producción de alimentos. En efecto, la producción alimentaria mundial aumenta más rápidamente que el crecimiento demográfico desde hace más de medio siglo. En 2021, la cosecha de cereales superó un récord histórico. Pero es importante remarcar que una parte creciente de los alimentos no se dedica a la alimentación humana.

Los gobiernos del Norte promueven la producción de agrocombustibles, llamados erróneamente biocombustibles con el fin de crear una reacción positiva en la opinión pública. En un artículo de abril de 2022, Jean-François Collin, alto funcionario y exconsejero en el ministerio de Agricultura en Francia pone en evidencia «el considerable aumento de los usos industriales de la producción mundial de cereales (…), especialmente en la producción de etanol: 30% de aumento de la producción mundial de los últimos cincuenta años fueron dedicados al desarrollo de los usos industriales de los cereales. Esto concierne principalmente al maíz y también al trigo. (…) cerca de 200 millones de toneladas de maíz estadounidense son transformadas cada año en etanol, que se incorpora al combustible de los vehículos con motor de gasolina. 10% de los cereales producidos en el mundo ahora se utilizan como combustible. Se podría agregar las superficies dedicadas a otros vegetales como la colza, la soja o la palma (aceite de palma) con los cuales se puede producir un diester también utilizado como combustible. Y son superficies que no se dedican a la producción de trigo o de arroz que pueden alimentar directamente a los humanos.»

El 10% de los cereales producidos hoy en el mundo se utiliza como combustible, el 35% se destina a la alimentación del ganado

También es importante señalar que más de un tercio de la producción mundial de cereales, el 35% según Collin, se destina a la alimentación del ganado.

Un grupo de sociedades transnacionales controlan ampliamente el mercado de cereales, formando un oligopolio, y aumentan permanentemente sus beneficios y su fortuna a costa de la población mundial. A escala planetaria, cuatro sociedades, de las cuales tres son estadounidenses y una es francesa, controlan el 70 % del mercado internacional de cereales. Tienen un papel fundamental en la fijación de los precios y del aprovisionamiento. Las cuatro son: Archer Daniels Midland, De Bunge, Cargill y Louis Dreyfus, a menudo designadas con la sigla ABCD.

A nivel mundial, cuatro empresas, tres de ellas estadounidenses y una francesa, controlan el 70% del mercado internacional de cereales

Tomemos el caso de Cargill, veamos que dice Oxfam internacional sobre esta compañía en un reciente informe: « Cargill es un gigante mundial del agroalimentario y una de las más grandes sociedades privadas del mundo. En 2017, se la ha catalogado entre las cuatro empresas que controlan en conjunto el 70 % del mercado de los productos de base agrícola. El 87 % de la propiedad de la empresa pertenece a la undécima familia más rica del mundo. La riqueza acumulada por los miembros de esta familia, que figuran en la lista de milmillonarios de Forbes es de 42.900 millones de dólares, y su fortuna aumentó en 14.400 millones de dólares (un 65%) desde 2020, aumentando a un ritmo de 20 millones por día durante la pandemia. Ese aumento fue debido al aumento de precios de los productos alimentarios, principalmente los cereales. Por otra parte, cuatro otros miembros de la gran familia Cargill figuran, desde hace poco, en la lista de las 500 personas más ricas del mundo. En 2021, la sociedad registró ingresos netos de 5.000 millones de dólares, realizando uno de los más grandes beneficios de su historia. El año precedente, pagó dividendos por 1.130 millones de dólares, cuya mayor parte estaba destinada a miembros de su familia. La sociedad debería, nuevamente, obtener beneficios récords en 2022, lo que engrosaría la ya colosal fortuna de la familia.»

La fortuna de la familia Cargill creció un 65% entre 2020 y 2022 y aumentó en casi 20 millones de dólares diarios durante la pandemia
Oxfam agrega: «Según Bloomberg, Cargill no es la única empresa que realiza beneficios importantes aprovechándose de las penurias alimentarias y de la volatilidad de los mercados. Una de las competidoras de Cargill, la sociedad de comercio agrícola Louis Dreyfus Co. declaró en marzo haber realizado un 82 % más de beneficios que el año anterior, en gran parte gracias a las fluctuaciones de los precios de los cereales y a los fuertes márgenes con los granos oleaginosos» (Fuente: Oxfam, «QUAND LA SOUFFRANCE RAPPORTE GROS» «Face à l’explosion de la fortune des milliardaires et alors que le coût de la vie grimpe en flèche, il est urgent de taxer les plus riches », [Cuando el sufrimiento trae la riqueza. Frente a la explosión de las fortunas de los milmillonarios y mientras el coste de la vida sube vertiginosamente, es urgente poner impuestos especiales a los más ricos», publicado el 23 de mayo de 2022. https://www.oxfamfrance.org/wp-content/uploads/2022/05/Final-Davos-Media-Brief-12.5.22_FR-final.pdf)

Photo : Andrew Gustar (Flickr, creative commons)


Ese control sobre el comercio de alimentos permitió a esas empresas de la agroindustria, y también a grandes cadenas comerciales como Wallmart o Carrefour, imponer aumentos de precio del orden del 30% en 2021. [6]

Las políticas neoliberales de apertura de los mercados, que analizamos más adelante, son otra causa fundamental de la crisis alimentaria. En efecto, esas políticas convirtieron a los países del Sur Global cada vez más dependientes de sus importaciones de cereales (véase más adelante la crítica de las diferentes políticas aplicadas por los países del Sur bajo la presión de instituciones como el BM y el FMI, y también de sus propias clases dominantes). En caso de un shock exterior que produzca un aumento de los precios en el mercado mundial y/o una dificultad de aprovisionamiento, los países del Sur Global, que no producen cereales suficientes para su población, están directamente afectados.

Entre los factores recientes que agravaron la crisis alimentaria, está la enorme especulación que tuvo lugar en los mercados de cereales después de la invasión rusa a Ucrania. El precio del trigo y del maíz aumentó cerca de un 50% en unos quince días mientras que en esos momentos no había ninguna destrucción de la producción y ningún problema de aprovisionamiento. Se trataba de pura especulación por parte de las grandes sociedades privadas que compran stocks de cereales (incluyendo cosechas futuras) en las bolsas de cereales, siendo la principal la de Chicago. El precio del arroz también aumentó, pero en forma más moderada. Inmediatamente, las grandes sociedades de comercialización, los grandes supermercados aumentaron el precio de los alimentos sin justificación alguna.

Tras la invasión de Ucrania, el precio del trigo y del maíz subió casi un 50% en quince días, a pesar de que no hubo destrucción de la producción ni problemas de abastecimiento en ese momento

En el momento en que se escribe este artículo, al final de agosto, durante los últimos tres meses, el precio del trigo en la bolsa de Chicago bajó un 32 % y el del maíz un 22%, sin embargo eso no ha repercutido en una reducción de precios en la venta minorista.

Los precios para los consumidores y consumidoras de las clases populares aumentaron enormemente y es poco probable que bajen, puesto que los gobiernos no aplican políticas de control de precios o fijación de precios. Efectivamente, las grandes empresas privadas son libres de fijar los precios que desean.

 La crisis alimentaria no comenzó con la invasión de Ucrania

En realidad, la situación se degradaba desde 2014 en el mundo entero. En 2007-2008 se había desarrollado una crisis alimentaria muy grave (véase nuestra explicación de la crisis de 2007-2008 en «Volvamos a hablar de las causas de la crisis alimentaria», https://cadtm.org/Volvamos-a-hablar-de-las-causas-de), que llevó a más de 800 millones de personas a pasar hambre. Entre 2009 y 2013, la situación había mejorado, sin embargo, comenzó a degradarse nuevamente a partir de 2014. (Véanse las tablas 1 y 2)

Tabla1: evolución del número de personas que vivieron una situación de inseguridad alimentaria grave (en millones)

Fuente: FAO The State of Food Security and Nutrition in the World 2022, tabla 4, p. 26 (resumen en castellano: El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2022 | FAO


A nivel mundial, entre 2014 y 2021, el número de personas con inseguridad alimentaria severa aumentó en más de 350 millones, de 565 a 924 millones

Tabla 2: Número de personas que vivieron una situación de inseguridad alimentaria moderada, (en millones)

Fuente: FAO The State of Food Security and Nutrition in the World, 2022, tabla 4, p. 26

 ¿Es posible erradicar el hambre?

Sí, es totalmente posible. Las soluciones fundamentales para alcanzar ese objetivo vital pasan por un proyecto de soberanía alimentaria alternativo al modelo actual de agrobusiness intensivo. La soberanía alimentaria es el derecho que tienen todos los países de mantener y desarrollar su propia capacidad para producir su alimentación de base y supone la protección de los recursos naturales, en particular: la tierra, las aguas y las semillas. La soberanía alimentaria coloca a productores y productoras, a distribuidores y distribuidoras y a consumidores y consumidoras de alimentos en el centro de los sistemas y políticas alimentarias en lugar de las exigencias de los mercados y de las transnacionales. Por consiguiente, la soberanía alimentaria tiene por objetivo alimentar a la población a partir del esfuerzo de los productores y productoras en el ámbito local, y limitando, también, las importaciones y exportaciones.

Para avanzar hacia la soberanía alimentaria, es necesario colocar a la agroecología en el centro de las decisiones políticas de los gobiernos. La agroecología es una alternativa al modelo neoliberal productivista. Esta práctica garantiza los derechos colectivos de campesinos y campesinas, protege la biodiversidad, refuerza los sistemas alimentarios locales y valoriza el trabajo de las mujeres en el campo, que es, literalmente, vital.

La agroecología nos permite disponer de una alimentación de calidad: sin OGM, sin pesticidas, sin abonos químicos. Pero para alcanzar este objetivo, es necesario que más de 3.000 millones de campesinos y campesinas puedan acceder a la tierra en cantidad suficiente y trabajarla por su cuenta, en lugar de enriquecer a los grandes propietarios, a las transnacionales del agrobusiness, a los comerciantes y a los prestamistas. Es necesario, también, de que dispongan, gracias a la ayuda pública, de medios para cultivar la tierra sin agotarla.

Para hacerlo, hay que hacer una reforma agraria, una reforma que falta, cruelmente, en Brasil, Bolivia, Paraguay y Perú, también en Asia y en algunos países de África. Tal reforma agraria debe organizar la redistribución de tierras, prohibiendo a los terratenientes privados y proveyendo una ayuda pública al trabajo de los agricultores. Esta reforma agraria se ha de oponer a las políticas agrarias puestas en práctica por el Banco Mundial, por grandes fundaciones como la Fundación Bill Gates y multinacionales que favorecen las grandes operaciones de acaparamiento de tierras.

La reforma agraria debe preservar los bosques y selvas existentes y estimular la plantación de árboles, allí donde estaba devastado, detener la privatización y comercialización de los recursos hídricos, y evitar el monocultivo que está en los orígenes de la degradación de los suelos.

También, es importante señalar las enormes responsabilidades que tiene el FMI y sobre todo el Banco Mundial en la crisis alimentaria puesto que son especialmente estas instituciones las que llevaron a los Estados a conectarse cada vez más con los mercados internacionales, haciendo crecer su dependencia, a suprimir las ayudas a los pequeños productores agrícolas y a ofrecer una plaza privilegiada a las transnacionales del agrobusiness. El FMI y el Banco Mundial recomendaron a los gobiernos del Sur suprimir los silos de granos que servían para alimentar el mercado interior en caso de insuficiencia de la oferta y/o de un aumento vertiginoso de los precios. El Banco Mundial y el FMI alentaron a los gobiernos a suprimir los organismos de crédito público al campesinado y llevando a campesinos y campesinas a caer en las garras de los prestamistas privados (con frecuencia grandes comerciantes) o de los bancos privados que aplican intereses de usura. Eso provocó el endeudamiento masivo del pequeño campesinado, ya sea en la India, México, Egipto o en numerosos países del África subsahariana. Según las encuestas oficiales, el sobreendeudamiento de los campesinos que afecta a los indios es la causa principal de suicidio de más de 400.000 campesinos en la India durante los últimos 25 años (Statistics say nearly 4,00,000 farmers committed suicide in India between 1995 and 2018. Why? (scroll.in)) (solo en inglés). Ese es un país donde, precisamente, el Banco Mundial se empeñó con éxito a convencer a las autoridades a suprimir las agencias públicas de crédito a los agricultores. Y eso no es todo: durante los últimos 50 años, el Banco Mundial y el FMI también promovieron en los países tropicales y otros países del Sur Global a reducir su producción de trigo, arroz o maíz y a reemplazarlos por cultivos de exportación (cacao, café, bananas, cacahuetes, flores, algodón…). Finalmente, para completar su trabajo a favor de las grandes sociedades del agrobusiness y de los grandes países exportadores de cereales (comenzando por Estados Unidos, Canadá y Europa), hicieron que los gobiernos abrieran totalmente las fronteras a las importaciones de alimentos que benefician de subvenciones masivas por parte de los países del Norte. Eso provocó la quiebra de numerosos productores y productoras del Sur, y una fuerte reducción de la producción de alimentos local.

En resumen, es necesario poner en marcha la soberanía alimentaria, promover la agroecología y aplicar la reforma agraria. Se debe dejar de producir agrocombustibles industriales y eliminar las subvenciones públicas a sus productores. También, es necesario instalar de nuevo los stocks públicos de reserva de alimentos (en partículas los granos: arroz, trigo, maíz…), instaurar los organismos públicos de crédito para agricultores y agricultoras y restablecer una regulación del precio de los alimentos. Hay que garantizar que las poblaciones con bajos ingresos puedan beneficiarse de precios bajos para alimentos de calidad. Se debe suprimir el IVA de los alimentos básicos. El Estado debe garantizar a los pequeños productores y productoras agrícolas unos precios de venta suficientemente altos con el fin de permitir una mejora real de sus condiciones de vida. El Estado también debe desarrollar los servicios públicos en los medios rurales (de salud, educación, comunicaciones, cultura, «bancos de semillas» …). Los poderes públicos tienen capacidades suficientes para garantizar, al mismo tiempo, precios subvencionados a los consumidores de alimentos y precios de venta suficientemente altos para los pequeños productores y productoras agrícolas puedan disponer de unos ingresos suficientes.

 Este combate contra el hambre, ¿acaso no es participe de un combate mucho más amplio?

No podemos pretender seriamente luchar contra el hambre sin atacar las causas fundamentales de la situación actual. La deuda es una de ellas, y la palabrería sobre el tema, frecuente estos últimos años durante las cumbres del G7 y del G20, no disimula para nada, que el problema sigue estando ahí. La crisis global que ahora afecta al mundo agrava la situación de los países en desarrollo frente al coste del endeudamiento y se preparan nuevas crisis de deuda en el Sur. Lo que está pasando, en este 2022, en Sri Lanka y Argentinason ejemplos emblemáticos. Esa deuda condujo a pueblos del Sur, a menudo provistos de riquezas humanas y naturales considerables, a un empobrecimiento masivo. El sistema deuda es un pillaje organizado al que hay que darle fin urgentemente.

En efecto, el mecanismo infernal de la deuda pública ilegítima es un obstáculo esencial a la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, entre las cuales, el acceso a una alimentación decente. Sin ninguna duda, la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales debe prevalecer sobre cualquier otra consideración, geopolítica o financiera. En un plan moral, los derechos de los acreedores, rentistas o especuladores no están a la altura en relación a los derechos humanos fundamentales de 8.000 millones de personas, abrumados por ese mecanismo implacable que representa la deuda.

Es inmoral demandar a los pueblos de los países empobrecidos por una crisis global, de la que no son en absoluto responsables, consagrar una gran parte de sus recursos al pago a los acreedores ricos (ya sean del Norte o del Sur) en lugar de dedicarlos a la satisfacción de sus necesidades fundamentales. La inmoralidad de la deuda deriva del hecho de que muy frecuentemente fue contraída por regímenes no democráticos que no utilizaron las sumas recibidas en el interés de la población y que a menudo organizan desvíos masivos de dinero, con el acuerdo tácito o activo de los Estados del Norte, de los acreedores privados del Norte, del Banco Mundial y del FMI. Los acreedores provenientes de los países más industrializados prestaron el dinero con pleno conocimiento de causa a regímenes con frecuencia corruptos. Por consiguiente, esos acreedores no tienen derecho a exigir a los pueblos el reembolso de esas deudas inmorales e ilegítimas.

En resumen, la deuda es uno de los principales mecanismos por los que una nueva forma de colonización se está operando en detrimento de los pueblos. La deuda se agrega a las vulneraciones históricas realizadas por los países ricos: esclavitud, exterminaciones de poblaciones indígenas, yugo colonial, saqueo de materias primas, de la biodiversidad, de los conocimientos del campesinado (por el patentado en provecho de las transnacionales del agrobusiness del Norte de productos agrícolas del Sur como el arroz basmati indio) y de bienes culturales, fuga de cerebros, etc. Ya va siendo hora de reemplazar la lógica de dominación por una lógica de redistribución de las riquezas en pro de la justicia.

El G7, el FMI, el Banco Mundial, el Club de París imponen su propia verdad, su propia justicia, de la que son, al mismo tiempo, juez y parte. Desde la crisis de 2007-2009, el G20 tomó el relevo del G7 y contribuyó a reponer un FMI desacreditado y deslegitimado al centro del juego político y económico, en particular, con respecto al Sur Global. Hay que poner fin a esta injusticia que beneficia a los opresores, ya sean del Norte o del Sur.

El CADTM sostiene con entusiasmo las propuestas y reivindicaciones adelantadas por el movimiento campesino internacional La Vía Campesina: ¡Alto a la crisis alimentaria! ¡Soberanía Alimentaria, ya! Lo reproducimos íntegramente.

Propuestas de La Vía Campesina para enfrentar la actual crisis alimentaria y avanzar hacia la Soberanía Alimentaria

«Frente a este dramático contexto, La Vía Campesina expresa fuertes demandas y propuestas para enfrentar la crisis, tanto a corto como a largo plazo.
Demandamos acción inmediata por:

  • El fin de la especulación con los productos alimenticios y la suspensión de la cotización de los productos alimenticios en las bolsas de valores. Los contratos futuros sobre productos agrícolas deberían prohibirse inmediatamente. El precio de los alimentos comercializados internacionalmente debe estar vinculado a los costos de producción y seguir los principios del comercio justo, tanto para los/las productores/as como para los/las consumidores/as;
  • El fin de la Organización Mundial de Comercio en el control del comercio de alimentos, así como los tratados de libre comercio. En particular, las normas penales de la OMC que impiden a los países desarrollar reservas públicas de alimentos y la regulación de precios y mercados deben eliminarse de inmediato, para que los países puedan desarrollar las políticas públicas necesarias para apoyar a los/las productores/as de alimentos a pequeña escala en este difícil contexto;
  • Una reunión de emergencia del Comité de Seguridad Alimentaria y la creación de un nuevo organismo internacional para llevar a cabo negociaciones transparentes sobre acuerdos de productos básicos entre países exportadores e importadores, para que los países que se han vuelto dependientes de las importaciones de alimentos puedan tener acceso a alimentos a un precio accesible;
  • La prohibición del uso de productos agrícolas para producir agrocombustibles o energía. La comida debe ser una prioridad absoluta por sobre el combustible.
  • Una moratoria global en el pago de la deuda pública por parte de los países más vulnerables. En el contexto actual, presionar a algunos países muy vulnerables para que paguen la deuda es una gran irresponsabilidad y está desembocando en una crisis alimentaria. Hacemos un llamado al fin de las presiones del Fondo Monetario Internacional, FMI, para desmantelar las políticas públicas nacionales y los servicios públicos y a la cancelación de la deuda pública externa ilegítima en los países en desarrollo.

Exigimos cambios radicales en las políticas internacionales, regionales y nacionales para reconstruir la soberanía alimentaria a través de:

  • Un cambio radical en el orden comercial internacional. La OMC debe ser desmantelada. Un nuevo marco internacional para el comercio y la agricultura, basado en la soberanía alimentaria, debe abrir el camino para el fortalecimiento de la agricultura campesina local y nacional, para asegurar una base estable para una producción de alimentos relocalizada, el apoyo a los mercados liderados por campesinos y campesinas, locales y nacionales, así como en cuanto a asegurar un sistema de comercio internacional justo basado en la cooperación y la solidaridad en lugar de la competencia y la especulación;
  • La implementación de la Reforma Agraria Popular e integral, para detener el acaparamiento de agua, semillas y tierras por parte de las transnacionales, y garantizar a los/las pequeños/as productores/as derechos justos sobre los recursos productivos. Protestamos contra la privatización y el acaparamiento de ecosistemas y recursos naturales por intereses corporativos bajo el pretexto de la protección de la naturaleza, a través de mercados de carbono u otros programas de compensación de biodiversidad, sin consideración a las personas que viven en los territorios y que han estado cuidando de los recursos por generaciones;
  • Un giro radical hacia la agroecología, con el fin de producir alimentos sanos en cantidad y calidad para toda la población. Debemos tener en cuenta que la crisis climática y medioambiental será nuestro gran reto en el contexto actual y debemos afrontar el desafío de producir suficientes alimentos de calidad mientras reanimamos la biodiversidad y reducimos drásticamente las emisiones de GEI.
  • Una regulación efectiva del mercado de insumos (créditos, fertilizantes, pesticidas, semillas, combustible…) para apoyar la capacidad de los/las campesinos/as para producir alimentos, pero también para asegurar una transición justa y bien planificada hacia más prácticas de agricultura agroecológica;
  • Una gobernanza alimentaria basada en la gente, no en las transnacionales. A nivel mundial, regional, nacional y local, se debe detener la captura de la gobernanza alimentaria por parte de las transnacionales y se debe poner el interés de la gente en el centro. Se les debe reconocer a los/las pequeños/as productores/as un papel clave que debieran ocupar en todos los organismos de la gobernanza alimentaria;
  • La transformación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de de campesinos y campesinas en un instrumento jurídicamente vinculante para la defensa de los pueblos rurales.
  • El desarrollo en cada país de las capacidades públicas de almacenamiento. La estrategia de acumulación de alimentos debe llevarse a cabo tanto a nivel nacional, como a través de la creación y el apoyo público a reservas de alimentos a nivel comunitario con alimentos producidos localmente provenientes de prácticas agrícolas agroecológicas;
  • Una moratoria global sobre tecnologías peligrosas que amenazan a la humanidad, como la geoingeniería, los transgénicos o la carne celular. La promoción de técnicas de bajo costo que incrementen la autonomía campesina y de las semillas campesinas.
  • El desarrollo de políticas públicas para asegurar nuevas relaciones entre quienes producen alimentos y quienes los consumen, quienes viven en las áreas rurales y quienes viven en las áreas urbanas, garantizando precios justos definidos en base al costo de producción, que permitan ingresos dignos para los y las que producen en el campo y un acceso justo a alimentos saludables para los/las consumidores/as;
  • La promoción de nuevas relaciones de género basadas en la igualdad y el respeto, tanto para las personas que viven en el campo como entre la clase trabajadora urbana. La violencia contra las mujeres y diversidades debe cesar ya.

Los autores agradecen a Pablo Laixhay y Brigitte Ponet por su atenta lectura.

Traducido por Griselda Pinero

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Lo que opinaba Fidel Castro sobre Gorbachov

 

A raíz del fallecimiento de Gorbachov han circulado por los medios españoles comentarios acerca del desprecio que sentía Fidel por el político ruso. En el libro Un grano de maíz: Conversación con Fidel Castro Tomas Borge obtiene esta respuesta.


Lo que opinaba Fidel Castro sobre Gorbachov

 

Tomás Borge

EL Viejo Topo

7 septiembre, 2022



–Usted hace poco dijo, no refiriéndose al socialismo en general sino al caso especifico de la Unión Soviética, que había sido asesinada por la espalda. Le pregunto: en esta conjura de los puñales blancos, entre los asesinos de la URSS ¿está Mijaíl Gorbachov?

—No, no podría calificar a Gorbachov de esa forma, porque tengo otro concepto de Gorbachov y no el concepto de un asesino que premeditó la destrucción de la URSS. Con respecto a la Unión Soviética ha ocurrido una autodestrucción, una increíble autodestrucción. Es indiscutible que la responsabilidad de esa autodestrucción la tuvieron los líderes, los que dirigían ese país. Ahora, algunos la destruyeron conscientemente y otros la destruyeron inconscientemente, fue lo que quise, mas o menos, expresar con eso; que todas las cosas que se hicieron conducían a la destrucción de la Unión Soviética, todos los fenómenos y todas las tendencias que se desataron allí conducían a la destrucción, y nosotros lo vimos desde el principio o desde bastante al principio, cuando una serie de fenómenos de esa naturaleza empezaron a desatarse allí.

No puedo decir que Gorbachov haya realizado un papel consciente en la destrucción de la Unión Soviética, porque no tengo duda de que Gorbachov tenia la intención de luchar por un perfeccionamiento del socialismo, no tengo ninguna duda de eso; hablé con él, lo conocí, conversé con él varias veces, y llegué a conocer un poco al hombre. Con nosotros fue muy amistoso, con nosotros fue amigo realmente; durante mucho tiempo y mientras ejerció un real poder en la Unión Soviética, hizo todo lo posible por respetar los intereses de Cuba e hizo todo lo posible por preservar las buenas relaciones con nuestro país. Ahora bien, él desempeñó indiscutiblemente un papel importante en los fenómenos que se desataron allí en la Unión Soviética.

—¿Usted leyó el libro de Gorbachov “Perestroika”?

—Leí con mucha atención una vez el libro de Gorbachov, que tuvo gran divulgación por el mundo, para tratar de penetrar en sus intenciones. Muchas veces uno tenia la idea de que estaban haciendo las cosas de una forma demasiado precipitada, de que querían resolver muchos problemas al mismo tiempo; ellos tenían que haber establecido un orden de prioridades en todo un proceso para perfeccionar el socialismo en la Unión Soviética. No tengo ninguna duda de que era muy deseable, era conveniente y era útil que se perfeccionara el socialismo en la Unión Soviética, no que desapareciera el socialismo en la Unión Soviética, o que se destruyera ese poderoso Estado, que tenia un importantísimo papel en el equilibrio de fuerzas en el mundo, y cumplía un papel fundamental para todos los países del Tercer Mundo y para todo el mundo, desde el momento en que era el único poder que podía enfrentarse, y se enfrentaba, al otro poder, el poder del imperialismo norteamericano.

Entonces, cualesquiera que fueran los errores que pudieran haber cometido los soviéticos, cualesquiera que pudieran ser las deficiencias del socialismo soviético, el papel objetivo que desempeñaba en el mundo tenía una importancia trascendental, y eso había que preservarlo de cualquier forma.

–Una cosa, Fidel, es la preservación del socialismo y otra la preservación de la URSS…

–A nosotros nos parecieron bien los esfuerzos que hicieron los soviéticos por perfeccionar el socialismo en la Unión Soviética, pero no podíamos estar de acuerdo, ni habríamos estado jamás de acuerdo, en que se destruyera la Unión Soviética, en que se destruyera no solo el socialismo en la Unión Soviética, sino que se destruyera también la Unión Soviética, por el daño terrible que eso significa para todos los pueblos del mundo y la situación en que eso coloca al Tercer Mundo, de manera particular. Pero, además, les crea una situación difícil a los propios aliados de EEUU y se abre una nueva página de la historia en estos momentos, después que se produce este desplome, no del campo socialista, sino el desplome de la Unión Soviética; ha desaparecido todo en el brevísimo curso de unos pocos años.

Te decía, cuando leí el libro de Gorbachov, que él no quería eso. Gorbachov hablaba, incluso, de defender el socialismo y de más socialismo, no de menos socialismo. Lo dijo y lo repitió muchas veces, y no tengo duda de que él quería eso; pero allí se desata un proceso en el cual Gorbachov tiene responsabilidad, desde luego, y tienen responsabilidad los líderes soviéticos, la dirección del partido soviético, la dirección del gobierno soviético, en su conjunto, no hablo ahora de responsabilidades individuales, hay una forma de responsabilidad colectiva en eso. Entonces se cometieron enormes errores y desataron procesos que fueron autodestructivos para el socialismo y para la Unión Soviética, porque si se desata un proceso en que todos los valores de un país empiezan a ser destruidos, ese proceso es muy negativo. Las consecuencias de un proceso que destruya todos los valores sobre los cuales se ha cimentado un país, son sumamente negativas y terribles.

Se desata un proceso de destrucción de la autoridad del partido, y destruir la autoridad del partido era destruir uno de los pilares de la existencia del socialismo y de la existencia de la Unión Soviética, porque el partido fundado por Lenin fue el pilar fundamental, el cemento de la creación de la Unión Soviética, que fue una extraordinaria proeza histórica, una proeza sin precedente y un mérito sin precedente de los pueblos soviéticos que lograron eso.

Si tú destruyes la autoridad del Estado, la haces polvo, entonces las consecuencias son igualmente terribles. No se trataba de destruir los valores, ni de destruir el partido, ni de destruir el Estado, y no creo que ésas hayan sido las ideas o las intenciones de Gorbachov, pero ha venido a ser el resultado final de todo el proceso que se inició a raíz de la perestroika; de lo que se trataba era de superar las deficiencias del socialismo, perfeccionar el socialismo, consolidar los valores del socialismo y la historia de ese país.

–Hace poco hablamos de la historia… ¿Este proceso negativo cambiará, en el futuro, lo que se ha conocido como la historia de la URSS?

–Uno de los procesos negativos que se desatan es el proceso de destrucción de la historia de la Unión Soviética. No se trataba del análisis de los problemas, de las críticas de los problemas, sino de la destrucción y de la negación de todos los valores, de todos los méritos y de toda la historia de la Unión Soviética. Nadie allí pensaba, nadie podía concebir semejante cosa; es decir, no puedo concebir esa intención en Gorbachov y en muchos de los hombres que iniciaron ese proceso. Si digo que cometieron grandes errores al no ser capaces de prever las consecuencias, al no saber llevar adelante el proceso adecuado para conseguir los fines y los objetivos que se proclamaron, que eran objetivos, desde luego, necesarios, eran objetivos justos.

En el libro de Gorbachov llega un momento en que dice más o menos: algunos piensan que hay que abordar progresivamente los problemas. Y añadía: no, lo correcto es abordarlo todo de una vez, hacerlo todo de una vez,

Muchos de los errores que desde el punto de vista estratégico y táctico se cometieron, eran vistos como la forma correcta de hacer las cosas, y al desatarse todas esas tendencias negativas se introducen también todos los elementos oportunistas y se introducen todos los elementos que de manera consciente actuaron para destruir el socialismo; y, desde luego, EEUU y sus aliados occidentales se movían en la dirección de destruir el socialismo en la Unión Soviética, de impulsar todas las fuerzas reaccionarias dentro de la Unión Soviética. Incluso en Occidente se cambió la terminología y se empezó a llamar conservadores a todos los que eran partidarios de defender la Unión Soviética, de defender el socialismo, de defender el comunismo, y los que eran partidarios del capitalismo, y no de un capitalismo modernizado, sino de un capitalismo primitivo, que es el que está aplicándose en este momento, los que eran partidarios del neoliberalismo y los que eran partidarios de que desapareciera incluso la Unión Soviética, eran calificados de gente progresista, gente de izquierda. Se tergiversaron deliberadamente todos los conceptos.

La propaganda occidental impulsó todo ese proceso, porque tenía por objeto poner de rodillas a la Unión Soviética, y tanto hicieron que ahora andan preocupados por los fenómenos y las consecuencias posibles de esa desintegración.

–¿Cree usted que fue posible darle algún giro a los acontecimientos y haber salvado la integridad de la Unión Soviética?

–La Unión Soviética no hubiera podido ser desintegrada, el imperialismo no habría podido desintegrar a la Unión Soviética, si los propios soviéticos no se hubieran autodestruido, si los responsables de la estrategia y la táctica, y de la dirección política y estatal del país, no hubieran destruido el país, que es lo que ha ocurrido. Es decir que el socialismo no muere de muerte natural: se produce un suicidio, se produce un asesinato del socialismo. Es lo que yo quise expresar en mis palabras. Todavía no se sabe todo lo que ha ocurrido. Ya por ahí se empieza a hablar -y no quiero introducirme en ese tema- de cómo los cambios en Polonia fueron perfectamente planificados y elaborados desde Occidente, y ya se sabe cómo todo el proceso de desintegración del campo socialista del Este de Europa fue planeado y elaborado.

–¿Y usted tiene alguna idea, Fidel, de quiénes participaron, dentro de los propios países socialistas, en la realización de ese plan?

–Lo que no se conoce todavía, y se conocerá algún día, es quiénes fueron los que de manera consciente trabajaron con la CIA, trabajaron con los servicios de inteligencia yankis para llevar a cabo el papel de quinta columna y para llevar a cabo la destrucción del campo socialista. Y no se sabe todavía, y algún día se conocerá, los que de manera consciente y todos los que en complicidad con los servicios de inteligencia de EEUU trabajaron para destruir el socialismo en la Unión Soviética y trabajaron para liquidar a la Unión Soviética. Eso se sabrá algún día, siempre se sabe. Puede tardar 20 años, puede tardar 25, puede tardar 40, puede tardar 50, pero algún día se sabrá.

Esto no quiere decir que la historia allí terminó, porqué en este momento, desgraciadamente, se vive en una incertidumbre tan grande y estamos presenciando un proceso tan duro de conflictos, de problemas, de divisiones, que duele ver, se amarga uno al pensar que todavía puede no haber llegado a fondo ese fenómeno de desintegración que se ha producido allí. No sé realmente cómo es que van a sobrevivir esas naciones si destruyen los vínculos económicos que existían entre ellas. Tú puedes comprender perfectamente que no es posible armar toda una economía común durante 70 años, y que de repente todo eso se desintegre; no se sabe los sufrimientos, las calamidades, el costo que pueda significar para cada uno de los pueblos que integraban la Unión Soviética.

Una vez desaparecida la Unión Soviética, lo menos que puede uno desear es que se mantenga una integración económica entre todos esos países, que se mantenga una colaboración entre ellos, que se mantenga una defensa coordinada, que se mantengan las propias repúblicas que se separaron de la Unión Soviética y que no se produzcan nuevos procesos de desintegración dentro de ellas. Todo lo que ocurre en el sentido de más división, más conflictos y más desintegración entre los países que constituyeron la Unión Soviética, es muy malo para toda la humanidad, es terrible; favorece las condiciones para el hegemonismo mundial de EEUU, favorece las condiciones para el dominio mundial y para la explotación mundial por parte del imperialismo y de sus aliados actuales, ya que en las nuevas condiciones está por ver cuáles van a ser las consecuencias de las contradicciones que van a surgir entre EEUU y sus aliados.

Esa es una ley de la historia, no tiene excepción, es inexorable; esas contradicciones van a surgir, y van a surgir cada vez más, entre los que son hoy aliados, porque al desaparecer la Unión Soviética se crean condiciones absolutamente nuevas en el mundo y empiezan las rivalidades entre las grandes potencias económicas capitalistas, se inicia otra historia. Pero, bueno, en qué terminará todo este proceso en la Unión Soviética todavía no se sabe, ni se sabe qué cosas pueden pasar si no superan los problemas que tienen ahora; no se sabe las consecuencias todavía peores que puede tener ese proceso para esos pueblos y para la humanidad.

Ahora van a vivir las experiencias del capitalismo, y de la peor forma de capitalismo, y van a vivir la experiencia del neoliberalismo; van a vivir la experiencia de la receta del Fondo Monetario Internacional; van a vivir las experiencias que están viviendo hoy los pueblos de América Latina; van a vivir las experiencias que están viviendo los pueblos de África, los pueblos de Asia; van a vivir las experiencias del Tercer Mundo; de manera que esta es una historia que comienza y en la cual todavía no se ha dicho la última palabra. Este fenómeno está avanzando, muchas tendencias negativas están avanzando, y en algún momento se detendrán, en algún momento deberán empezar a revertirse, hasta el punto en que se conserve todo lo que pueda conservarse de lo que fue la antigua comunidad de países que integraron la Unión Soviética.

Sin duda, EEUU y sus aliados están muy alegres o estuvieron muy alegres por lo que ahí pasó. Me lo decía de forma confidencial un jefe de Estado europeo que tenía una gran nostalgia de la Unión Soviética, lo que confirma esas aseveraciones que usted hizo…

Leer libro completo: https://lahaine.org/eO5p

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martes, 6 de septiembre de 2022

ArcelorMittal cerrará dos altos hornos en Europa, uno de ellos el de Gijón

 

ArcelorMittal cerrará dos altos hornos en Europa, uno de ellos el de Gijón

 

DIARIOCTUBRE / septiembre 5, 2022

 



La siderúrgica ArcelorMittal, segundo fabricante de acero del mundo, cerrará “temporalmente” dos altos hornos en Europa, uno de ellos el de Gijón. Un comunicado oficial de la empresa, publicado el viernes, dice que el motivo es el aumento de los precios de la energía y las políticas de transición ecológica que está imponiendo la Unión Europea.

 

En Alemania la empresa cerrará dos instalaciones debido a los precios exorbitantes de la energía, que afectan fuertemente a la competitividad de la producción de acero. “A eso hay que añadir la debilidad de la demanda del mercado, las perspectivas económicas negativas y la persistencia de los elevados costes de CO2 en la producción de acero”, señala el comunicado.

El monopolio afirma que en Alemania “ya no se pueden explotar todas las instalaciones de forma rentable”. Destaca la ralentización de la industria del automóvil, que suele ser uno de los principales clientes de la siderurgia. Por ello, uno de los dos altos hornos de la planta de producción de acero plano de Bremen estará cerrado “desde finales de septiembre hasta nuevo aviso”.

“Los elevados costes del gas y la electricidad pesan mucho en nuestra competitividad”, explica Reiner Blaschek, jefe de ArcelorMittal Alemania. También denunció el nuevo impuesto sobre el gas que entrará en vigor el 1 de octubre en Alemania, destinado a evitar la quiebra de los importadores y distribuidores de gas.

En la acería larga de Hamburgo, donde ArcelorMittal produce alambrón, también se cerrará una planta a partir del cuarto trimestre. “El funcionamiento de la planta ya se ha reducido en un 80 por cien aproximadamente”, asegura el director de la obra. Allí, al igual que en Bremen, reducirán la jornada laboral.

A finales de este mes también cerrarán la fábrica de Gijón “temporalmente”. La situación se agrava por el gran volumen de acero importado de productores no europeos que no se ven afectados por el aumento de costes ligado a las cuotas de emisión de CO2 de la Unión Europea, dice un comunicado de la empresa.

En Francia no tienen previsto cerrar los altos hornos, pero sí ralentizar la actividad en Dunkerque (norte). Dos altos hornos están ya parados, uno por mantenimiento y el otro desde julio, en el marco de la “descarbonización” de la planta.

El mayor de los tres altos hornos, el número 4, que por sí solo representa más de la mitad de la capacidad de producción de acero en Dunkerque, sigue en funcionamiento.

También en el centro de Dunkerque se aplicarán medidas de ahorro con menor recurso a trabajadores temporales, vacaciones anticipadas, posibilidad de actividad parcial en función de las plantas.

A finales del año pasado, ArcelorMittal tenía 16 altos hornos en Europa.

FUENTE: mpr21.info

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A Sánchez no le gusta que creamos que el poder político esté supeditado al poder económico

 

A Sánchez no le gusta que creamos que el poder político esté supeditado al poder económico


Pero la cruda realidad le arroja la verdad a la cara

 

INSURGENTE.ORG / 5 septiembre 2022 (España)

 

 


Por más que se coloque las etiquetas de “izquierdista” y “socialista”, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, no es otra cosa que un agente del gran capital. Y como tal actúa, tanto en la cárcel de naciones que es el Estado español como en el resto del mundo; no hay más que ver el seguidismo que hace a los dictados del imperialista yanqui y europeo.

El también secretario general del PSOE ha protagonizado un acto en La Moncloa a modo de arranque del nuevo curso político. Ante el público asistente, Sánchez ha expresado que combatirá contra la creencia “generalizada”, entre sus gobernados, de que en las elecciones “se elige a quien gobierna pero no a quien manda”.

Sánchez cree que existe una percepción “extendida» de que hay poderes «que no se presentan a las elecciones pero que deciden e influyen sobre la política y las leyes del Ejecutivo”.

El presidente español, que sabe muy bien que esa percepción es cierta, ha subrayado con el lápiz de la mentira que su Ejecutivo gobierna para la clase media y trabajadora en contra de los intereses de “los poderes económicos”. Pero la cruda realidad le arroja la verdad a la cara.

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Inflación, Josu Jon Imaz y pacto de rentas

 

Inflación, Josu Jon Imaz y pacto de rentas

 

Por Julen Bollain

REBELION

 | 06/09/2022 | España

 


Fuentes: Ctxt [Imagen: Inflación (J.R. Mora)]


El consejero de Repsol rechaza la fórmula del Gobierno para paliar la inflación. El problema es que existen agentes con suficiente poder para impedir que el legislativo lleve adelante las decisiones políticas que ha consensuado de manera democrática.

En toda economía de mercado los precios de los bienes y servicios cambian constantemente. Mientras el precio de algunos sube, el de otros disminuye. Si durante un periodo de tiempo determinado se diera un incremento generalizado y sostenido de los precios, existiría inflación. La inflación, en consecuencia, es una tasa calculada a través de la variación de los precios en un periodo determinado que, en agosto ha sido de un 10,4%. Esto quiere decir que los precios en agosto de 2022 son un 10,4% superiores a los de agosto de 2021.

Escuchamos a todas horas que la inflación está desbocada y lo sufrimos en nuestras propias carteras cada vez que vamos a comprar el pan, a llenar el depósito del coche o a pagar una factura. Y la mayor parte de esta factura la pagan los trabajadores y las trabajadoras. Porque no nos olvidemos que, tal y como decía el gran economista José Luis Sampedro, la inflación es el impuesto de los pobres. El 40% de las rentas más bajas son quienes más sufren la inflación, dado que son, mayoritariamente, quienes destinan sus ingresos a comprar productos básicos.

Con el objetivo de paliar algunas de las consecuencias del empobrecimiento de las familias, además de establecer el tope al precio del gas o la reducción del IVA de la luz, el Gobierno ha generado un paquete de medidas entre las que se encuentran la gratuidad de los abonos de transporte hasta final de año o los refuerzos en las becas al estudiantado. Y para financiarlas ha propuesto el establecimiento de dos prestaciones patrimoniales no tributarias a 19 empresas del sector energético y financiero.

La semana pasada escribía Josu Jon Imaz, expresidente del PNV y actual consejero delegado de Repsol, que estas prestaciones patrimoniales son discriminatorias porque caen en la doble tributación, y que los tribunales se encargarán de echarlas por tierra. Tres pequeños apuntes al respecto: en primer lugar, no creo que nadie se haya sorprendido por las palabras de Josu Jon Imaz, ya que a él le pagan más de cuatro millones de euros anualmente, precisamente, para defender los intereses de los accionistas de Repsol; en segundo lugar, ninguna política económica es neutra, porque siempre habrá quien salga beneficiado económicamente y quien salga perjudicado; y, finalmente, he de añadir que la prestación patrimonial no grava los beneficios, sino los ingresos. Por lo tanto, el Gobierno, además de agilizar el trámite parlamentario, se protege de posibles frentes judiciales derivados de la doble imposición. 

Pero, vayamos al lío. La tensión inflacionista actual no tiene su origen en la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Tenemos que remontarnos hasta los finales de los confinamientos y las aperturas de los países para ver los primeros síntomas inflacionistas provocados por el tensionamiento de las cadenas de suministro mundiales, los incrementos en los precios del transporte, el desequilibrio entre la oferta y la demanda de la oligopolística industria de los semiconductores y la gran demanda de bienes y servicios. Es decir, una tormenta perfecta –o lo que creíamos que era una tormenta perfecta– que a principios de 2022 ya situaba la tasa de inflación alrededor del 5%. Sin embargo, era difícil pensar que tras la superación de una pandemia global la economía sufriría otro revés tan rápido. Entonces llega la guerra en Ucrania y presiona los precios todavía más al alza, debido en gran parte a la crisis energética y las tensiones geopolíticas europeas, pero también por la preocupación de una posible alteración en el suministro futuro –no podemos obviar la importancia de Rusia en cuanto a materias primas se refiere–.

En la actualidad la inflación se encuentra altamente concentrada en la electricidad y los carburantes. A pesar de ello, ya ha empezado a contaminar significativamente toda la cadena económica, hasta el punto de que la inflación subyacente se ha situado en agosto en el 6,3%: la más alta desde 1993. Sin embargo, las medidas que ha llevado adelante el Gobierno de España no son suficientes para paliarla. Y es que, a excepción del tope al precio del gas, no están dirigidas a ello. Su objetivo es tratar de minimizar el golpe de aquellas familias más vulnerables y que más están sufriendo.

Hace pocas semanas, altos cargos de la derecha española celebraban y animaban a Pedro Sánchez a copiar el plan de “alivio fiscal” de Alemania, donde se rebajan impuestos y se dan cheques por valor de 10.000 millones de euros para mitigar los efectos de la inflación. Se olvidaban, sin embargo, de que la bajada en el IVA de la luz y los paquetes de medidas aprobadas en el Estado español ascienden a 9.000 millones de euros, casi triplicando el esfuerzo sobre el PIB realizado por Alemania –0,75% del PIB de España frente al 0,27% del PIB de Alemania. Asimismo, y como no podía ser de otra manera, tampoco recordaron que Alemania había subido su SMI un 22% en el año 2022 hasta los 25.000 euros anuales –frente a los 14.000 euros de España– o del diferencial de presión fiscal entre unos y otros. Porque igualar la presión fiscal de Alemania implicaría que, una vez descontados los 10.000 millones del plan, España todavía tendría que recaudar 41.240 millones de euros adicionales.

Si analizamos lo que propone la ortodoxia económica para reducir la inflación, deberíamos reducir la masa monetaria para enfriar la economía. Es decir, subir los tipos de interés o reducir las compras de deuda. Sin embargo, en una situación como la actual, un incremento exorbitado de los tipos de interés sería como matar moscas a cañonazos y una decisión que contribuiría a un empobrecimiento aún mayor de las clases más vulnerables. Y cuidado porque, pese al riesgo de recesión, parece que la semana que viene el Banco Central Europeo puede subir 75 puntos básicos los tipos de interés en vez de los 50 previstos.

¿Y un pacto de rentas? Probablemente en las próximas semanas hablaremos largo y tendido sobre el pacto de rentas, un acuerdo entre la patronal y los sindicatos para decidir quién paga el pato. Un término biensonante y elegante, pero complicado de materializar. Eso sí, si se hace, ha de ser un pacto de rentas de verdad. No vale que los de siempre se aprieten el cinturón y las empresas sigan con beneficios récord. Y con mirada amplia. Porque tampoco vale que nos olvidemos de lo que ha ocurrido en las dos últimas décadas, en las que la productividad se ha incrementado un 15% mientras que los salarios se han reducido un 1%.

Además, tampoco podemos dejar de lado que, según el gabinete económico de Comisiones Obreras, la mayoría del alza de los precios se está transmitiendo a la ciudadanía a través del mantenimiento de los márgenes de beneficios de las empresas. Es decir, que casi la totalidad del incremento sufrido en los costes de producción ha sido trasladado al precio final sin incrementar, a su vez, los salarios. Como consecuencia, las personas deben hacer frente a productos cuyo precio ha aumentado considerablemente –al haberse trasladado la mayoría del incremento de los costes de producción al precio final–, sin que sus ingresos apenas hayan crecido.

El mismo estudio afirma que el 83,4% de la subida de los precios en España durante el primer trimestre de 2022 se debió al aumento de los beneficios empresariales. Según los cálculos presentados, las compañías energéticas españolas dispararon sus márgenes en dicho trimestre un 60,4% –frente al 46,5% del sector en la eurozona– y las entidades financieras un 25,7% –frente a la caída del 0,6% del sector en la eurozona–. En periodos de inflación las grandes corporaciones siempre han intentado incrementar sus márgenes de beneficios, siendo las mayores impulsoras de que la inflación siga subiendo. El porqué es sencillo: porque tienen el poder suficiente para hacerlo.

Resulta muy sano para la democracia que Josu Jon Imaz exprese su opinión y ponga los intereses de Repsol encima de la mesa. El problema es cuando existen agentes que tienen suficiente poder para impedir que el poder legislativo lleve adelante las decisiones políticas que, democráticamente, haya consensuado. Porque la acumulación de riqueza y las grandes desigualdades no son solo una amenaza para la libertad de la mayoría, sino también para la propia democracia.

Sea como fuere, y sin cerrar ninguna puerta a los diversos acuerdos que puedan darse, parece sensato pensar que la tasa de inflación de los próximos meses será menor a la actual –aunque se mantendrá relativamente alta durante el próximo año–, como mínimo por cuatro motivos: moderación en el precio del petróleo, reducción del precio de las materias primas más allá de las energéticas –sobre todo industriales y alimenticias–, desatasco paulatino de los cuellos de botella en el comercio global y apertura a las exportaciones de Ucrania. Veremos cómo se suceden los acontecimientos en las próximas semanas y los próximos meses, pero es indudable que viene un otoño caliente y un invierno que, esperemos, no enfríe demasiado los hogares más vulnerables.

Julen Bollain es doctor en Estudios sobre Desarrollo, profesor e investigador en Mondragon Unibertsitatea. Acaba de publicar Renta Básica: Una herramienta de futuro (Editorial Milenio, 2021), con prólogo de Daniel Raventós y epílogo de Guy Standing.

Fuente: https://ctxt.es/es/20220901/Firmas/40707/julen-bollain-josu-ion-imaz-pacto-de-rentas-inflacion-salarios-repsol-democracia-vulnerables.htm

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El circuito cultural del capitalismo

 

El capitalismo ha logrado una hegemonía cultural que impregna toda la vida social. Las fundaciones son piezas fundamentales de los mecanismos de dominación hoy vigentes. Pasolini nos lo advirtió en los inicios de la construcción de esa hegemonía.


El circuito cultural del capitalismo

 

Eduardo Luque

El Viejo Topo

6 septiembre, 2022 

 


Eduardo Luque y Ana María Valencia

En estos tiempos de extremada y deliberada confusión, la celebración del centenario del nacimiento de Pier Paolo Pasolini es una ocasión excelente para volver a sus textos editados por primera vez en España o reeditados en otros casos con este motivo. Su lucidez, su honestidad y su valentía son hoy igual de valiosos que el día que se publicaron. También lo es su búsqueda incansable de la belleza.

No se le permitió vivir lo suficiente para contemplar el auge de un capitalismo neoliberal tan potente materialmente como débil intelectualmente;  aunque quizás no lo recordemos con la frecuencia debida, no es sorprendente que uno de los padres fundadores neo, el aclamado Friedrich Hayek, declarara en un discurso en la Sociedad de Mont Pêlerin en 1984 que…”una herencia moral que consiste esencialmente en la creencia en la propiedad, la honestidad y la familia, cosas que no pudimos ni nunca hemos sido capaces de justificar intelectualmente”

Esta clara consciencia de la debilidad intelectual y racional, de la que Pasolini llamaría moral burguesa, se acopla perfectamente y no de manera casual con la irracionalidad y el avasallamiento provocado por las pantallas en nuestros días. Arbitrada por el neoliberalismo como una respuesta a las formas de nihilismo surgidas de la sociedad de consumo, esta moral hoy es un mero decorado sostenido por la propaganda para proporcionar una coartada ética a un sistema que carece por completo de principios, y cuyo único objetivo es la producción y acumulación de capital sean cuales sean las consecuencias para el planeta y para sus habitantes; es también la bandera que agitan los partidos de extrema derecha fundida con un patriotismo crecido al calor de las fortunas y la evasión de impuestos. Esta “tradición moral“ es la que se airea convenientemente como único freno al libertarismo moral de la derecha, porque es compatible con él, basta para ver este binomio en acción con acudir a los discursos de Isabel Ayuso-Miguel Ángel Rodríguez convertidos en voceros del sistema, más exitosos cuanto más estridentes tal y como demanda el espectáculo; además estas respuestas están dotadas de una pátina de rebeldía contra el estado que las convierte en atractivas mientras permite un autoritarismo camuflado. Todas las contradicciones encuentran cabida y refugio porque el sistema genera un discurso a todos los niveles para ellas, así las ilusiones individuales son compatibles con la amenaza del futuro sin porvenir para las sociedades, hay un futuro “personal, tal vez, pero el futuro social está cerrado. Se celebran simultáneamente exaltaciones religiosas extremas, aunque acompañadas siempre de un carácter festivo y el culto al sexo; el desahucio y la filantropía bancaria; la sociedad del conocimiento y la incapacidad para que buena parte de la población comprenda y rellene los formularios oficiales.

Pasolini escribió “El nuevo poder consumista y represivo se ha valido precisamente de nuestras conquistas mentales laicas, ilustradas, racionalistas, para construir su andamiaje de falsa laicidad, de falsa ilustración, de falsa racionalidad. Se ha valido de nuestras desacralizaciones para librarse de un pasado que, con todas sus atroces y estúpidas sacralizaciones, ha dejado de serle útil”[1]. No pudo ni llegar a imaginar la práctica desaparición de la razón y la ilustración de los medios de comunicación de masas y de buena parte de la sociedad, merced a la eclosión del movimiento psico-emocional combinado con la proliferación y la velocidad de las imágenes en todo tipo de dispositivos en todo momento. Intuyó la apropiación de la vida, de la imaginación y de la conciencia de los seres humanos: “…un nuevo poder que me resulta difícil de definir; aun así estoy seguro de que es el más violento y totalitario que haya existido: cambia la naturaleza de la gente, entra hasta lo más profundo de las conciencias “[2].

Pasolini, que vivió con preocupación las primeras apropiaciones de los medios de comunicación por parte de las grandes fortunas (cuánto habría sufrido de haber vivido el fenómeno Berlusconi), atisbó “la fundación de una gran derecha cultural” , lo que con el andar del tiempo conocemos ahora como el circuito cultural  del capitalismo: el vastísimo entramado de producción y manipulación cultural, desde los twits a las fundaciones pasando por las editoriales, cátedras universitarias, contenidos audiovisuales, cadenas de tv, redes sociales, plataformas multimedia, etc., etc., etc., circuito con el que prospera la propaganda capitalista bajo las más diversas formas, de conocimiento, información, entretenimiento e incluso ayuda.[3] ¿Cómo sino es posible convencer a casi un planeta entero de que la realidad no es lo que estamos viviendo, sino lo que se nos dice que estamos viviendo?. El desgraciadamente también desaparecido Mark Fisher ya definió un capitalismo que ha tenido la habilidad (y los medios) para hacer triunfar más una imagen convenientemente elaborada de sí mismo que la dura realidad que impone a millones de personas, el denominado soft capitalism, o capitalismo suave[4]; capitalismo que no sabemos ya como adjetivar, capitalismo 2.0, capitalismo neoliberal, capitalismo rápido, postcapitalismo, capitalismo salvaje, capitalismo totalitario, etc. La aceleración y confusión del tiempo actual está en muy buena parte promovida por la extensión de los tentáculos de este circuito al que nada parece poder escapar, y que ha colmado todas las expectativas de hegemonía cultural de la clase en el poder. Con frecuencia la potencia de sus imágenes y metáforas se superpone a la realidad por efecto de la eficacia de su poderosa y bien financiada propaganda. Pero esta es una cuestión mucho más compleja, la cultura capitalista se construye sobre bases muy materiales tanto en cuanto a resultados económicos como en cuanto al control de facto de las empresas grandes y pequeñas de producción cultural; posee al mismo tiempo “narrativas de persuasión“, cómo las denominaría Saskia Sassen, cuyo alcance hace fructificar de una manera más eficiente la propaganda. Estas narrativas se han articulado tanto mediante la apropiación y asesinato de la imaginación como mediante la usurpación del lenguaje; palabras cargadas históricamente de significado como libertad o solidaridad actualmente se han vaciado de contenido al pervertirse su uso y en el peor de los casos su significado. Una leve indicación sobre la necesidad, por ejemplo, de alcanzar la excelencia, y los trabajadores de una empresa, una entidad, etc. se aprestarán a sacrificar horas de sueño y vida para alcanzar la efímera gloria de unos minutos de protagonismo en cualquier pantalla. Persuasión sutil que pasa a ser cruda propaganda cuando se estima necesario como en el caso de la guerra de Ucrania.

Esta hegemonía cultural se desarrolla combinando estrategias nuevas y viejas; entre las viejas destaca por su importancia el control de la educación y del conocimiento, entre las nuevas generar una confusión y un desorden de la información que beneficia aquellos mensajes simples y repetidos hasta la saciedad, camuflando como información lo que no es más que burda propaganda. La difusión de estos mensajes actualmente solo es posible si está sostenida por un enorme aparato financiero y una estructura potente, imbricada en los llamados medios de comunicación. Entendiendo la cultura en un sentido muy amplio, que se introduce en todas las esferas de la vida pública y privada, y que constituye una maquinaria de manipulación sin precedentes por la amplitud de medios que utiliza, que ha conseguido penetrar en todos los rincones, en paralelo a la cultura urbana, y que como apuntó Pasolini, no permite “ajenidad frente a la cultura dominante”[5] .

La invasión absoluta de la cultura capitalista en la vida de los pueblos y las gentes, tiene hoy sus principales instrumentos en la proliferación y el papel desarrollado por las fundaciones, y en la extensión de la que podríamos llamar para-cultura generada por los dispositivos móviles y las redes sociales, naturalmente también en la combinación de estas.

Tanto en la evolución del neoliberalismo, como en el desarrollo de estas nuevas fuerzas de absoluto control cultural, la pieza principal del engranaje son las fundaciones[6]. Nacidas y crecidas al amparo del capitalismo del siglo XX han encontrado en el neoliberalismo sustento y razón de ser y en la actualidad contribuyen a la propagación de peligrosas formas antidemocráticas.

Las fundaciones han sido diseñadas para posibilitar la participación directa en el gobierno y el ejercicio de poder de las grandes fortunas y las megaempresas. Con el camuflaje tolerado socialmente (no sin esfuerzo propagandístico) de las fundaciones, se ha permitido que bancos, empresarios y grupos económicos participen en fórums, cierren acuerdos, alternen con los gobiernos, discutan y propongan cuestiones que solo corresponderían a la sociedad. Lo que resulta inadmisible desde el punto de vista no solo de la salud democrática, sino también de la propia razón: que los intereses egoístas de unos cuantos particulares, por cierto los más ricos, se impongan sobre el bien común. Constituyen por lo tanto un serio atentado contra la democracia, entendida esta en el sentido más clásico como un sistema político que aspira al bien de todos y para el que son necesarias las contribuciones y los sacrificios de todos.

Peligrosas igualmente por cuanto contribuyen a uno de los ansiados objetivos del liberalismo (Thatcher: tal cosa como la sociedad no existe) y del fascismo, en su viejas o nuevas formas, la destrucción de la sociedad y la formación de masas de individuos aislados que la sustituyan. Promocionan una imagen de espacio social y colaboración que no existe, y a la vez trabajan activamente para la desaparición de los mismos y su suplantación por otros creados por ellos para sus intereses; tomemos por ejemplo el caso de las aulas creadas por la banca que por otra parte tanto contribuyen a la destrucción de la educación pública; podemos considerar también el más reciente y escandaloso caso del empresario Klaus Schwab, flamante director ejecutivo del  Foro   Económico   Mundial   (WEF)   y   organizador   del   encuentro   de   Davos, padre de un “hub” conocido como Comunidad Global Shapers, cuyo principal objetivo es formar líderes mundiales que trabajen por el bien del capitalismo planetario; sus éxitos más notables han sido Angela Merkel, Macron o Tony Blair. Es muy significativo que debido al incipiente desgaste de las fundaciones y su partenariado, a la necesidad de aumentar la maraña y la confusión, se adopten nuevos “ejes” al amparo de una palabra nueva –“HUB“– que sirve al mismo viejo entramado de siempre: redes, subredes y formas de actuación  del mundo empresarial en la política. Tenemos ya hubs de Davos en Madrid, Barcelona y Bilbao. Hubs que están dirigidos por una fundación, no podía ser de otra manera, de cuya directiva forman parte el propio Klaus Schwab, pero también David Rubinstein del grupo Carlyle, Ellyn Shook de la todopoderosa Accenture, o el director ejecutivo de la china Sino Biopharmaceutical.

Nunca antes se había producido una vertebración tan colosal y un control tan absoluto de las formas culturales, nunca antes había existido un mecanismo tan poderoso como las fundaciones y sus nuevos hubs, capaces en su casi infinitud de crear la apariencia de diversidad, alimentadas en buena medida con dinero público obtenido mediante desgravaciones, privilegios, o en muchas ocasiones en el muy lucrativo partenariado público-privado; eje central del circuito cultural a través de este continuo trasvase de lo público a lo privado y de otros vínculos con los poderes establecidos y el estado; entidades y mecanismos que se han institucionalizado lo mismo que lo ha hecho el capitalismo, de esta forma se explica su aceptación, que no éxito. De esta aceptación, de esta institucionalización es reo en ocasiones una parte de –-la izquierda (véanse los casos de Syriza en  Grecia, UP en España, los verdes en Alemania o del partido de Beppe Grillo en Italia) que, como muy bien comprendió Pasolini, sigue como puede la corriente para no verse excluida por completo del circuito y del juego porque no tiene más alternativa. ¿O sí ?

Notas:

[1] Pier Paolo Pasolini. Escritos Corsarios. Galaxia Gutenberg, Barcelona 2022. Pag.155.

[2] Opus cit. Pág.79.

[3] No confundir este con el llamado circuito cultural del capital, con el que confluye y colabora el circuito cultural, de modo que los aspectos más burdos de la contabilidad, las finanzas y las empresas han pasado a nuestro vocabulario y a nuestro acervo cultural, hemos pasado a gestionar nuestras emociones, a hablar de capital cultural, capital humano, capital educativo, economía de la salud, rentabilidad o eficiencia cultural, gestor cultural, etc. etc.

[4] El concepto de softcapitalism y el circuito cultural del capitalismo, así como otros igualmente interesantes han sido desarrollados por el profesor Nigel Thrift en su libro Knowingcapitalism, publicado por Nottingham Trent University en 2005 , sin traducción al castellano.

[5]Ibidem pág. 220.

[6] Ana M. Valencia y Eduardo Luque. La araña negra. El filantrocapitalismo. El viejo topo nº 376. Mayo 2019.

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