miércoles, 7 de septiembre de 2022

Lo que opinaba Fidel Castro sobre Gorbachov

 

A raíz del fallecimiento de Gorbachov han circulado por los medios españoles comentarios acerca del desprecio que sentía Fidel por el político ruso. En el libro Un grano de maíz: Conversación con Fidel Castro Tomas Borge obtiene esta respuesta.


Lo que opinaba Fidel Castro sobre Gorbachov

 

Tomás Borge

EL Viejo Topo

7 septiembre, 2022



–Usted hace poco dijo, no refiriéndose al socialismo en general sino al caso especifico de la Unión Soviética, que había sido asesinada por la espalda. Le pregunto: en esta conjura de los puñales blancos, entre los asesinos de la URSS ¿está Mijaíl Gorbachov?

—No, no podría calificar a Gorbachov de esa forma, porque tengo otro concepto de Gorbachov y no el concepto de un asesino que premeditó la destrucción de la URSS. Con respecto a la Unión Soviética ha ocurrido una autodestrucción, una increíble autodestrucción. Es indiscutible que la responsabilidad de esa autodestrucción la tuvieron los líderes, los que dirigían ese país. Ahora, algunos la destruyeron conscientemente y otros la destruyeron inconscientemente, fue lo que quise, mas o menos, expresar con eso; que todas las cosas que se hicieron conducían a la destrucción de la Unión Soviética, todos los fenómenos y todas las tendencias que se desataron allí conducían a la destrucción, y nosotros lo vimos desde el principio o desde bastante al principio, cuando una serie de fenómenos de esa naturaleza empezaron a desatarse allí.

No puedo decir que Gorbachov haya realizado un papel consciente en la destrucción de la Unión Soviética, porque no tengo duda de que Gorbachov tenia la intención de luchar por un perfeccionamiento del socialismo, no tengo ninguna duda de eso; hablé con él, lo conocí, conversé con él varias veces, y llegué a conocer un poco al hombre. Con nosotros fue muy amistoso, con nosotros fue amigo realmente; durante mucho tiempo y mientras ejerció un real poder en la Unión Soviética, hizo todo lo posible por respetar los intereses de Cuba e hizo todo lo posible por preservar las buenas relaciones con nuestro país. Ahora bien, él desempeñó indiscutiblemente un papel importante en los fenómenos que se desataron allí en la Unión Soviética.

—¿Usted leyó el libro de Gorbachov “Perestroika”?

—Leí con mucha atención una vez el libro de Gorbachov, que tuvo gran divulgación por el mundo, para tratar de penetrar en sus intenciones. Muchas veces uno tenia la idea de que estaban haciendo las cosas de una forma demasiado precipitada, de que querían resolver muchos problemas al mismo tiempo; ellos tenían que haber establecido un orden de prioridades en todo un proceso para perfeccionar el socialismo en la Unión Soviética. No tengo ninguna duda de que era muy deseable, era conveniente y era útil que se perfeccionara el socialismo en la Unión Soviética, no que desapareciera el socialismo en la Unión Soviética, o que se destruyera ese poderoso Estado, que tenia un importantísimo papel en el equilibrio de fuerzas en el mundo, y cumplía un papel fundamental para todos los países del Tercer Mundo y para todo el mundo, desde el momento en que era el único poder que podía enfrentarse, y se enfrentaba, al otro poder, el poder del imperialismo norteamericano.

Entonces, cualesquiera que fueran los errores que pudieran haber cometido los soviéticos, cualesquiera que pudieran ser las deficiencias del socialismo soviético, el papel objetivo que desempeñaba en el mundo tenía una importancia trascendental, y eso había que preservarlo de cualquier forma.

–Una cosa, Fidel, es la preservación del socialismo y otra la preservación de la URSS…

–A nosotros nos parecieron bien los esfuerzos que hicieron los soviéticos por perfeccionar el socialismo en la Unión Soviética, pero no podíamos estar de acuerdo, ni habríamos estado jamás de acuerdo, en que se destruyera la Unión Soviética, en que se destruyera no solo el socialismo en la Unión Soviética, sino que se destruyera también la Unión Soviética, por el daño terrible que eso significa para todos los pueblos del mundo y la situación en que eso coloca al Tercer Mundo, de manera particular. Pero, además, les crea una situación difícil a los propios aliados de EEUU y se abre una nueva página de la historia en estos momentos, después que se produce este desplome, no del campo socialista, sino el desplome de la Unión Soviética; ha desaparecido todo en el brevísimo curso de unos pocos años.

Te decía, cuando leí el libro de Gorbachov, que él no quería eso. Gorbachov hablaba, incluso, de defender el socialismo y de más socialismo, no de menos socialismo. Lo dijo y lo repitió muchas veces, y no tengo duda de que él quería eso; pero allí se desata un proceso en el cual Gorbachov tiene responsabilidad, desde luego, y tienen responsabilidad los líderes soviéticos, la dirección del partido soviético, la dirección del gobierno soviético, en su conjunto, no hablo ahora de responsabilidades individuales, hay una forma de responsabilidad colectiva en eso. Entonces se cometieron enormes errores y desataron procesos que fueron autodestructivos para el socialismo y para la Unión Soviética, porque si se desata un proceso en que todos los valores de un país empiezan a ser destruidos, ese proceso es muy negativo. Las consecuencias de un proceso que destruya todos los valores sobre los cuales se ha cimentado un país, son sumamente negativas y terribles.

Se desata un proceso de destrucción de la autoridad del partido, y destruir la autoridad del partido era destruir uno de los pilares de la existencia del socialismo y de la existencia de la Unión Soviética, porque el partido fundado por Lenin fue el pilar fundamental, el cemento de la creación de la Unión Soviética, que fue una extraordinaria proeza histórica, una proeza sin precedente y un mérito sin precedente de los pueblos soviéticos que lograron eso.

Si tú destruyes la autoridad del Estado, la haces polvo, entonces las consecuencias son igualmente terribles. No se trataba de destruir los valores, ni de destruir el partido, ni de destruir el Estado, y no creo que ésas hayan sido las ideas o las intenciones de Gorbachov, pero ha venido a ser el resultado final de todo el proceso que se inició a raíz de la perestroika; de lo que se trataba era de superar las deficiencias del socialismo, perfeccionar el socialismo, consolidar los valores del socialismo y la historia de ese país.

–Hace poco hablamos de la historia… ¿Este proceso negativo cambiará, en el futuro, lo que se ha conocido como la historia de la URSS?

–Uno de los procesos negativos que se desatan es el proceso de destrucción de la historia de la Unión Soviética. No se trataba del análisis de los problemas, de las críticas de los problemas, sino de la destrucción y de la negación de todos los valores, de todos los méritos y de toda la historia de la Unión Soviética. Nadie allí pensaba, nadie podía concebir semejante cosa; es decir, no puedo concebir esa intención en Gorbachov y en muchos de los hombres que iniciaron ese proceso. Si digo que cometieron grandes errores al no ser capaces de prever las consecuencias, al no saber llevar adelante el proceso adecuado para conseguir los fines y los objetivos que se proclamaron, que eran objetivos, desde luego, necesarios, eran objetivos justos.

En el libro de Gorbachov llega un momento en que dice más o menos: algunos piensan que hay que abordar progresivamente los problemas. Y añadía: no, lo correcto es abordarlo todo de una vez, hacerlo todo de una vez,

Muchos de los errores que desde el punto de vista estratégico y táctico se cometieron, eran vistos como la forma correcta de hacer las cosas, y al desatarse todas esas tendencias negativas se introducen también todos los elementos oportunistas y se introducen todos los elementos que de manera consciente actuaron para destruir el socialismo; y, desde luego, EEUU y sus aliados occidentales se movían en la dirección de destruir el socialismo en la Unión Soviética, de impulsar todas las fuerzas reaccionarias dentro de la Unión Soviética. Incluso en Occidente se cambió la terminología y se empezó a llamar conservadores a todos los que eran partidarios de defender la Unión Soviética, de defender el socialismo, de defender el comunismo, y los que eran partidarios del capitalismo, y no de un capitalismo modernizado, sino de un capitalismo primitivo, que es el que está aplicándose en este momento, los que eran partidarios del neoliberalismo y los que eran partidarios de que desapareciera incluso la Unión Soviética, eran calificados de gente progresista, gente de izquierda. Se tergiversaron deliberadamente todos los conceptos.

La propaganda occidental impulsó todo ese proceso, porque tenía por objeto poner de rodillas a la Unión Soviética, y tanto hicieron que ahora andan preocupados por los fenómenos y las consecuencias posibles de esa desintegración.

–¿Cree usted que fue posible darle algún giro a los acontecimientos y haber salvado la integridad de la Unión Soviética?

–La Unión Soviética no hubiera podido ser desintegrada, el imperialismo no habría podido desintegrar a la Unión Soviética, si los propios soviéticos no se hubieran autodestruido, si los responsables de la estrategia y la táctica, y de la dirección política y estatal del país, no hubieran destruido el país, que es lo que ha ocurrido. Es decir que el socialismo no muere de muerte natural: se produce un suicidio, se produce un asesinato del socialismo. Es lo que yo quise expresar en mis palabras. Todavía no se sabe todo lo que ha ocurrido. Ya por ahí se empieza a hablar -y no quiero introducirme en ese tema- de cómo los cambios en Polonia fueron perfectamente planificados y elaborados desde Occidente, y ya se sabe cómo todo el proceso de desintegración del campo socialista del Este de Europa fue planeado y elaborado.

–¿Y usted tiene alguna idea, Fidel, de quiénes participaron, dentro de los propios países socialistas, en la realización de ese plan?

–Lo que no se conoce todavía, y se conocerá algún día, es quiénes fueron los que de manera consciente trabajaron con la CIA, trabajaron con los servicios de inteligencia yankis para llevar a cabo el papel de quinta columna y para llevar a cabo la destrucción del campo socialista. Y no se sabe todavía, y algún día se conocerá, los que de manera consciente y todos los que en complicidad con los servicios de inteligencia de EEUU trabajaron para destruir el socialismo en la Unión Soviética y trabajaron para liquidar a la Unión Soviética. Eso se sabrá algún día, siempre se sabe. Puede tardar 20 años, puede tardar 25, puede tardar 40, puede tardar 50, pero algún día se sabrá.

Esto no quiere decir que la historia allí terminó, porqué en este momento, desgraciadamente, se vive en una incertidumbre tan grande y estamos presenciando un proceso tan duro de conflictos, de problemas, de divisiones, que duele ver, se amarga uno al pensar que todavía puede no haber llegado a fondo ese fenómeno de desintegración que se ha producido allí. No sé realmente cómo es que van a sobrevivir esas naciones si destruyen los vínculos económicos que existían entre ellas. Tú puedes comprender perfectamente que no es posible armar toda una economía común durante 70 años, y que de repente todo eso se desintegre; no se sabe los sufrimientos, las calamidades, el costo que pueda significar para cada uno de los pueblos que integraban la Unión Soviética.

Una vez desaparecida la Unión Soviética, lo menos que puede uno desear es que se mantenga una integración económica entre todos esos países, que se mantenga una colaboración entre ellos, que se mantenga una defensa coordinada, que se mantengan las propias repúblicas que se separaron de la Unión Soviética y que no se produzcan nuevos procesos de desintegración dentro de ellas. Todo lo que ocurre en el sentido de más división, más conflictos y más desintegración entre los países que constituyeron la Unión Soviética, es muy malo para toda la humanidad, es terrible; favorece las condiciones para el hegemonismo mundial de EEUU, favorece las condiciones para el dominio mundial y para la explotación mundial por parte del imperialismo y de sus aliados actuales, ya que en las nuevas condiciones está por ver cuáles van a ser las consecuencias de las contradicciones que van a surgir entre EEUU y sus aliados.

Esa es una ley de la historia, no tiene excepción, es inexorable; esas contradicciones van a surgir, y van a surgir cada vez más, entre los que son hoy aliados, porque al desaparecer la Unión Soviética se crean condiciones absolutamente nuevas en el mundo y empiezan las rivalidades entre las grandes potencias económicas capitalistas, se inicia otra historia. Pero, bueno, en qué terminará todo este proceso en la Unión Soviética todavía no se sabe, ni se sabe qué cosas pueden pasar si no superan los problemas que tienen ahora; no se sabe las consecuencias todavía peores que puede tener ese proceso para esos pueblos y para la humanidad.

Ahora van a vivir las experiencias del capitalismo, y de la peor forma de capitalismo, y van a vivir la experiencia del neoliberalismo; van a vivir la experiencia de la receta del Fondo Monetario Internacional; van a vivir las experiencias que están viviendo hoy los pueblos de América Latina; van a vivir las experiencias que están viviendo los pueblos de África, los pueblos de Asia; van a vivir las experiencias del Tercer Mundo; de manera que esta es una historia que comienza y en la cual todavía no se ha dicho la última palabra. Este fenómeno está avanzando, muchas tendencias negativas están avanzando, y en algún momento se detendrán, en algún momento deberán empezar a revertirse, hasta el punto en que se conserve todo lo que pueda conservarse de lo que fue la antigua comunidad de países que integraron la Unión Soviética.

Sin duda, EEUU y sus aliados están muy alegres o estuvieron muy alegres por lo que ahí pasó. Me lo decía de forma confidencial un jefe de Estado europeo que tenía una gran nostalgia de la Unión Soviética, lo que confirma esas aseveraciones que usted hizo…

Leer libro completo: https://lahaine.org/eO5p

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martes, 6 de septiembre de 2022

ArcelorMittal cerrará dos altos hornos en Europa, uno de ellos el de Gijón

 

ArcelorMittal cerrará dos altos hornos en Europa, uno de ellos el de Gijón

 

DIARIOCTUBRE / septiembre 5, 2022

 



La siderúrgica ArcelorMittal, segundo fabricante de acero del mundo, cerrará “temporalmente” dos altos hornos en Europa, uno de ellos el de Gijón. Un comunicado oficial de la empresa, publicado el viernes, dice que el motivo es el aumento de los precios de la energía y las políticas de transición ecológica que está imponiendo la Unión Europea.

 

En Alemania la empresa cerrará dos instalaciones debido a los precios exorbitantes de la energía, que afectan fuertemente a la competitividad de la producción de acero. “A eso hay que añadir la debilidad de la demanda del mercado, las perspectivas económicas negativas y la persistencia de los elevados costes de CO2 en la producción de acero”, señala el comunicado.

El monopolio afirma que en Alemania “ya no se pueden explotar todas las instalaciones de forma rentable”. Destaca la ralentización de la industria del automóvil, que suele ser uno de los principales clientes de la siderurgia. Por ello, uno de los dos altos hornos de la planta de producción de acero plano de Bremen estará cerrado “desde finales de septiembre hasta nuevo aviso”.

“Los elevados costes del gas y la electricidad pesan mucho en nuestra competitividad”, explica Reiner Blaschek, jefe de ArcelorMittal Alemania. También denunció el nuevo impuesto sobre el gas que entrará en vigor el 1 de octubre en Alemania, destinado a evitar la quiebra de los importadores y distribuidores de gas.

En la acería larga de Hamburgo, donde ArcelorMittal produce alambrón, también se cerrará una planta a partir del cuarto trimestre. “El funcionamiento de la planta ya se ha reducido en un 80 por cien aproximadamente”, asegura el director de la obra. Allí, al igual que en Bremen, reducirán la jornada laboral.

A finales de este mes también cerrarán la fábrica de Gijón “temporalmente”. La situación se agrava por el gran volumen de acero importado de productores no europeos que no se ven afectados por el aumento de costes ligado a las cuotas de emisión de CO2 de la Unión Europea, dice un comunicado de la empresa.

En Francia no tienen previsto cerrar los altos hornos, pero sí ralentizar la actividad en Dunkerque (norte). Dos altos hornos están ya parados, uno por mantenimiento y el otro desde julio, en el marco de la “descarbonización” de la planta.

El mayor de los tres altos hornos, el número 4, que por sí solo representa más de la mitad de la capacidad de producción de acero en Dunkerque, sigue en funcionamiento.

También en el centro de Dunkerque se aplicarán medidas de ahorro con menor recurso a trabajadores temporales, vacaciones anticipadas, posibilidad de actividad parcial en función de las plantas.

A finales del año pasado, ArcelorMittal tenía 16 altos hornos en Europa.

FUENTE: mpr21.info

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A Sánchez no le gusta que creamos que el poder político esté supeditado al poder económico

 

A Sánchez no le gusta que creamos que el poder político esté supeditado al poder económico


Pero la cruda realidad le arroja la verdad a la cara

 

INSURGENTE.ORG / 5 septiembre 2022 (España)

 

 


Por más que se coloque las etiquetas de “izquierdista” y “socialista”, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, no es otra cosa que un agente del gran capital. Y como tal actúa, tanto en la cárcel de naciones que es el Estado español como en el resto del mundo; no hay más que ver el seguidismo que hace a los dictados del imperialista yanqui y europeo.

El también secretario general del PSOE ha protagonizado un acto en La Moncloa a modo de arranque del nuevo curso político. Ante el público asistente, Sánchez ha expresado que combatirá contra la creencia “generalizada”, entre sus gobernados, de que en las elecciones “se elige a quien gobierna pero no a quien manda”.

Sánchez cree que existe una percepción “extendida» de que hay poderes «que no se presentan a las elecciones pero que deciden e influyen sobre la política y las leyes del Ejecutivo”.

El presidente español, que sabe muy bien que esa percepción es cierta, ha subrayado con el lápiz de la mentira que su Ejecutivo gobierna para la clase media y trabajadora en contra de los intereses de “los poderes económicos”. Pero la cruda realidad le arroja la verdad a la cara.

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Inflación, Josu Jon Imaz y pacto de rentas

 

Inflación, Josu Jon Imaz y pacto de rentas

 

Por Julen Bollain

REBELION

 | 06/09/2022 | España

 


Fuentes: Ctxt [Imagen: Inflación (J.R. Mora)]


El consejero de Repsol rechaza la fórmula del Gobierno para paliar la inflación. El problema es que existen agentes con suficiente poder para impedir que el legislativo lleve adelante las decisiones políticas que ha consensuado de manera democrática.

En toda economía de mercado los precios de los bienes y servicios cambian constantemente. Mientras el precio de algunos sube, el de otros disminuye. Si durante un periodo de tiempo determinado se diera un incremento generalizado y sostenido de los precios, existiría inflación. La inflación, en consecuencia, es una tasa calculada a través de la variación de los precios en un periodo determinado que, en agosto ha sido de un 10,4%. Esto quiere decir que los precios en agosto de 2022 son un 10,4% superiores a los de agosto de 2021.

Escuchamos a todas horas que la inflación está desbocada y lo sufrimos en nuestras propias carteras cada vez que vamos a comprar el pan, a llenar el depósito del coche o a pagar una factura. Y la mayor parte de esta factura la pagan los trabajadores y las trabajadoras. Porque no nos olvidemos que, tal y como decía el gran economista José Luis Sampedro, la inflación es el impuesto de los pobres. El 40% de las rentas más bajas son quienes más sufren la inflación, dado que son, mayoritariamente, quienes destinan sus ingresos a comprar productos básicos.

Con el objetivo de paliar algunas de las consecuencias del empobrecimiento de las familias, además de establecer el tope al precio del gas o la reducción del IVA de la luz, el Gobierno ha generado un paquete de medidas entre las que se encuentran la gratuidad de los abonos de transporte hasta final de año o los refuerzos en las becas al estudiantado. Y para financiarlas ha propuesto el establecimiento de dos prestaciones patrimoniales no tributarias a 19 empresas del sector energético y financiero.

La semana pasada escribía Josu Jon Imaz, expresidente del PNV y actual consejero delegado de Repsol, que estas prestaciones patrimoniales son discriminatorias porque caen en la doble tributación, y que los tribunales se encargarán de echarlas por tierra. Tres pequeños apuntes al respecto: en primer lugar, no creo que nadie se haya sorprendido por las palabras de Josu Jon Imaz, ya que a él le pagan más de cuatro millones de euros anualmente, precisamente, para defender los intereses de los accionistas de Repsol; en segundo lugar, ninguna política económica es neutra, porque siempre habrá quien salga beneficiado económicamente y quien salga perjudicado; y, finalmente, he de añadir que la prestación patrimonial no grava los beneficios, sino los ingresos. Por lo tanto, el Gobierno, además de agilizar el trámite parlamentario, se protege de posibles frentes judiciales derivados de la doble imposición. 

Pero, vayamos al lío. La tensión inflacionista actual no tiene su origen en la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Tenemos que remontarnos hasta los finales de los confinamientos y las aperturas de los países para ver los primeros síntomas inflacionistas provocados por el tensionamiento de las cadenas de suministro mundiales, los incrementos en los precios del transporte, el desequilibrio entre la oferta y la demanda de la oligopolística industria de los semiconductores y la gran demanda de bienes y servicios. Es decir, una tormenta perfecta –o lo que creíamos que era una tormenta perfecta– que a principios de 2022 ya situaba la tasa de inflación alrededor del 5%. Sin embargo, era difícil pensar que tras la superación de una pandemia global la economía sufriría otro revés tan rápido. Entonces llega la guerra en Ucrania y presiona los precios todavía más al alza, debido en gran parte a la crisis energética y las tensiones geopolíticas europeas, pero también por la preocupación de una posible alteración en el suministro futuro –no podemos obviar la importancia de Rusia en cuanto a materias primas se refiere–.

En la actualidad la inflación se encuentra altamente concentrada en la electricidad y los carburantes. A pesar de ello, ya ha empezado a contaminar significativamente toda la cadena económica, hasta el punto de que la inflación subyacente se ha situado en agosto en el 6,3%: la más alta desde 1993. Sin embargo, las medidas que ha llevado adelante el Gobierno de España no son suficientes para paliarla. Y es que, a excepción del tope al precio del gas, no están dirigidas a ello. Su objetivo es tratar de minimizar el golpe de aquellas familias más vulnerables y que más están sufriendo.

Hace pocas semanas, altos cargos de la derecha española celebraban y animaban a Pedro Sánchez a copiar el plan de “alivio fiscal” de Alemania, donde se rebajan impuestos y se dan cheques por valor de 10.000 millones de euros para mitigar los efectos de la inflación. Se olvidaban, sin embargo, de que la bajada en el IVA de la luz y los paquetes de medidas aprobadas en el Estado español ascienden a 9.000 millones de euros, casi triplicando el esfuerzo sobre el PIB realizado por Alemania –0,75% del PIB de España frente al 0,27% del PIB de Alemania. Asimismo, y como no podía ser de otra manera, tampoco recordaron que Alemania había subido su SMI un 22% en el año 2022 hasta los 25.000 euros anuales –frente a los 14.000 euros de España– o del diferencial de presión fiscal entre unos y otros. Porque igualar la presión fiscal de Alemania implicaría que, una vez descontados los 10.000 millones del plan, España todavía tendría que recaudar 41.240 millones de euros adicionales.

Si analizamos lo que propone la ortodoxia económica para reducir la inflación, deberíamos reducir la masa monetaria para enfriar la economía. Es decir, subir los tipos de interés o reducir las compras de deuda. Sin embargo, en una situación como la actual, un incremento exorbitado de los tipos de interés sería como matar moscas a cañonazos y una decisión que contribuiría a un empobrecimiento aún mayor de las clases más vulnerables. Y cuidado porque, pese al riesgo de recesión, parece que la semana que viene el Banco Central Europeo puede subir 75 puntos básicos los tipos de interés en vez de los 50 previstos.

¿Y un pacto de rentas? Probablemente en las próximas semanas hablaremos largo y tendido sobre el pacto de rentas, un acuerdo entre la patronal y los sindicatos para decidir quién paga el pato. Un término biensonante y elegante, pero complicado de materializar. Eso sí, si se hace, ha de ser un pacto de rentas de verdad. No vale que los de siempre se aprieten el cinturón y las empresas sigan con beneficios récord. Y con mirada amplia. Porque tampoco vale que nos olvidemos de lo que ha ocurrido en las dos últimas décadas, en las que la productividad se ha incrementado un 15% mientras que los salarios se han reducido un 1%.

Además, tampoco podemos dejar de lado que, según el gabinete económico de Comisiones Obreras, la mayoría del alza de los precios se está transmitiendo a la ciudadanía a través del mantenimiento de los márgenes de beneficios de las empresas. Es decir, que casi la totalidad del incremento sufrido en los costes de producción ha sido trasladado al precio final sin incrementar, a su vez, los salarios. Como consecuencia, las personas deben hacer frente a productos cuyo precio ha aumentado considerablemente –al haberse trasladado la mayoría del incremento de los costes de producción al precio final–, sin que sus ingresos apenas hayan crecido.

El mismo estudio afirma que el 83,4% de la subida de los precios en España durante el primer trimestre de 2022 se debió al aumento de los beneficios empresariales. Según los cálculos presentados, las compañías energéticas españolas dispararon sus márgenes en dicho trimestre un 60,4% –frente al 46,5% del sector en la eurozona– y las entidades financieras un 25,7% –frente a la caída del 0,6% del sector en la eurozona–. En periodos de inflación las grandes corporaciones siempre han intentado incrementar sus márgenes de beneficios, siendo las mayores impulsoras de que la inflación siga subiendo. El porqué es sencillo: porque tienen el poder suficiente para hacerlo.

Resulta muy sano para la democracia que Josu Jon Imaz exprese su opinión y ponga los intereses de Repsol encima de la mesa. El problema es cuando existen agentes que tienen suficiente poder para impedir que el poder legislativo lleve adelante las decisiones políticas que, democráticamente, haya consensuado. Porque la acumulación de riqueza y las grandes desigualdades no son solo una amenaza para la libertad de la mayoría, sino también para la propia democracia.

Sea como fuere, y sin cerrar ninguna puerta a los diversos acuerdos que puedan darse, parece sensato pensar que la tasa de inflación de los próximos meses será menor a la actual –aunque se mantendrá relativamente alta durante el próximo año–, como mínimo por cuatro motivos: moderación en el precio del petróleo, reducción del precio de las materias primas más allá de las energéticas –sobre todo industriales y alimenticias–, desatasco paulatino de los cuellos de botella en el comercio global y apertura a las exportaciones de Ucrania. Veremos cómo se suceden los acontecimientos en las próximas semanas y los próximos meses, pero es indudable que viene un otoño caliente y un invierno que, esperemos, no enfríe demasiado los hogares más vulnerables.

Julen Bollain es doctor en Estudios sobre Desarrollo, profesor e investigador en Mondragon Unibertsitatea. Acaba de publicar Renta Básica: Una herramienta de futuro (Editorial Milenio, 2021), con prólogo de Daniel Raventós y epílogo de Guy Standing.

Fuente: https://ctxt.es/es/20220901/Firmas/40707/julen-bollain-josu-ion-imaz-pacto-de-rentas-inflacion-salarios-repsol-democracia-vulnerables.htm

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El circuito cultural del capitalismo

 

El capitalismo ha logrado una hegemonía cultural que impregna toda la vida social. Las fundaciones son piezas fundamentales de los mecanismos de dominación hoy vigentes. Pasolini nos lo advirtió en los inicios de la construcción de esa hegemonía.


El circuito cultural del capitalismo

 

Eduardo Luque

El Viejo Topo

6 septiembre, 2022 

 


Eduardo Luque y Ana María Valencia

En estos tiempos de extremada y deliberada confusión, la celebración del centenario del nacimiento de Pier Paolo Pasolini es una ocasión excelente para volver a sus textos editados por primera vez en España o reeditados en otros casos con este motivo. Su lucidez, su honestidad y su valentía son hoy igual de valiosos que el día que se publicaron. También lo es su búsqueda incansable de la belleza.

No se le permitió vivir lo suficiente para contemplar el auge de un capitalismo neoliberal tan potente materialmente como débil intelectualmente;  aunque quizás no lo recordemos con la frecuencia debida, no es sorprendente que uno de los padres fundadores neo, el aclamado Friedrich Hayek, declarara en un discurso en la Sociedad de Mont Pêlerin en 1984 que…”una herencia moral que consiste esencialmente en la creencia en la propiedad, la honestidad y la familia, cosas que no pudimos ni nunca hemos sido capaces de justificar intelectualmente”

Esta clara consciencia de la debilidad intelectual y racional, de la que Pasolini llamaría moral burguesa, se acopla perfectamente y no de manera casual con la irracionalidad y el avasallamiento provocado por las pantallas en nuestros días. Arbitrada por el neoliberalismo como una respuesta a las formas de nihilismo surgidas de la sociedad de consumo, esta moral hoy es un mero decorado sostenido por la propaganda para proporcionar una coartada ética a un sistema que carece por completo de principios, y cuyo único objetivo es la producción y acumulación de capital sean cuales sean las consecuencias para el planeta y para sus habitantes; es también la bandera que agitan los partidos de extrema derecha fundida con un patriotismo crecido al calor de las fortunas y la evasión de impuestos. Esta “tradición moral“ es la que se airea convenientemente como único freno al libertarismo moral de la derecha, porque es compatible con él, basta para ver este binomio en acción con acudir a los discursos de Isabel Ayuso-Miguel Ángel Rodríguez convertidos en voceros del sistema, más exitosos cuanto más estridentes tal y como demanda el espectáculo; además estas respuestas están dotadas de una pátina de rebeldía contra el estado que las convierte en atractivas mientras permite un autoritarismo camuflado. Todas las contradicciones encuentran cabida y refugio porque el sistema genera un discurso a todos los niveles para ellas, así las ilusiones individuales son compatibles con la amenaza del futuro sin porvenir para las sociedades, hay un futuro “personal, tal vez, pero el futuro social está cerrado. Se celebran simultáneamente exaltaciones religiosas extremas, aunque acompañadas siempre de un carácter festivo y el culto al sexo; el desahucio y la filantropía bancaria; la sociedad del conocimiento y la incapacidad para que buena parte de la población comprenda y rellene los formularios oficiales.

Pasolini escribió “El nuevo poder consumista y represivo se ha valido precisamente de nuestras conquistas mentales laicas, ilustradas, racionalistas, para construir su andamiaje de falsa laicidad, de falsa ilustración, de falsa racionalidad. Se ha valido de nuestras desacralizaciones para librarse de un pasado que, con todas sus atroces y estúpidas sacralizaciones, ha dejado de serle útil”[1]. No pudo ni llegar a imaginar la práctica desaparición de la razón y la ilustración de los medios de comunicación de masas y de buena parte de la sociedad, merced a la eclosión del movimiento psico-emocional combinado con la proliferación y la velocidad de las imágenes en todo tipo de dispositivos en todo momento. Intuyó la apropiación de la vida, de la imaginación y de la conciencia de los seres humanos: “…un nuevo poder que me resulta difícil de definir; aun así estoy seguro de que es el más violento y totalitario que haya existido: cambia la naturaleza de la gente, entra hasta lo más profundo de las conciencias “[2].

Pasolini, que vivió con preocupación las primeras apropiaciones de los medios de comunicación por parte de las grandes fortunas (cuánto habría sufrido de haber vivido el fenómeno Berlusconi), atisbó “la fundación de una gran derecha cultural” , lo que con el andar del tiempo conocemos ahora como el circuito cultural  del capitalismo: el vastísimo entramado de producción y manipulación cultural, desde los twits a las fundaciones pasando por las editoriales, cátedras universitarias, contenidos audiovisuales, cadenas de tv, redes sociales, plataformas multimedia, etc., etc., etc., circuito con el que prospera la propaganda capitalista bajo las más diversas formas, de conocimiento, información, entretenimiento e incluso ayuda.[3] ¿Cómo sino es posible convencer a casi un planeta entero de que la realidad no es lo que estamos viviendo, sino lo que se nos dice que estamos viviendo?. El desgraciadamente también desaparecido Mark Fisher ya definió un capitalismo que ha tenido la habilidad (y los medios) para hacer triunfar más una imagen convenientemente elaborada de sí mismo que la dura realidad que impone a millones de personas, el denominado soft capitalism, o capitalismo suave[4]; capitalismo que no sabemos ya como adjetivar, capitalismo 2.0, capitalismo neoliberal, capitalismo rápido, postcapitalismo, capitalismo salvaje, capitalismo totalitario, etc. La aceleración y confusión del tiempo actual está en muy buena parte promovida por la extensión de los tentáculos de este circuito al que nada parece poder escapar, y que ha colmado todas las expectativas de hegemonía cultural de la clase en el poder. Con frecuencia la potencia de sus imágenes y metáforas se superpone a la realidad por efecto de la eficacia de su poderosa y bien financiada propaganda. Pero esta es una cuestión mucho más compleja, la cultura capitalista se construye sobre bases muy materiales tanto en cuanto a resultados económicos como en cuanto al control de facto de las empresas grandes y pequeñas de producción cultural; posee al mismo tiempo “narrativas de persuasión“, cómo las denominaría Saskia Sassen, cuyo alcance hace fructificar de una manera más eficiente la propaganda. Estas narrativas se han articulado tanto mediante la apropiación y asesinato de la imaginación como mediante la usurpación del lenguaje; palabras cargadas históricamente de significado como libertad o solidaridad actualmente se han vaciado de contenido al pervertirse su uso y en el peor de los casos su significado. Una leve indicación sobre la necesidad, por ejemplo, de alcanzar la excelencia, y los trabajadores de una empresa, una entidad, etc. se aprestarán a sacrificar horas de sueño y vida para alcanzar la efímera gloria de unos minutos de protagonismo en cualquier pantalla. Persuasión sutil que pasa a ser cruda propaganda cuando se estima necesario como en el caso de la guerra de Ucrania.

Esta hegemonía cultural se desarrolla combinando estrategias nuevas y viejas; entre las viejas destaca por su importancia el control de la educación y del conocimiento, entre las nuevas generar una confusión y un desorden de la información que beneficia aquellos mensajes simples y repetidos hasta la saciedad, camuflando como información lo que no es más que burda propaganda. La difusión de estos mensajes actualmente solo es posible si está sostenida por un enorme aparato financiero y una estructura potente, imbricada en los llamados medios de comunicación. Entendiendo la cultura en un sentido muy amplio, que se introduce en todas las esferas de la vida pública y privada, y que constituye una maquinaria de manipulación sin precedentes por la amplitud de medios que utiliza, que ha conseguido penetrar en todos los rincones, en paralelo a la cultura urbana, y que como apuntó Pasolini, no permite “ajenidad frente a la cultura dominante”[5] .

La invasión absoluta de la cultura capitalista en la vida de los pueblos y las gentes, tiene hoy sus principales instrumentos en la proliferación y el papel desarrollado por las fundaciones, y en la extensión de la que podríamos llamar para-cultura generada por los dispositivos móviles y las redes sociales, naturalmente también en la combinación de estas.

Tanto en la evolución del neoliberalismo, como en el desarrollo de estas nuevas fuerzas de absoluto control cultural, la pieza principal del engranaje son las fundaciones[6]. Nacidas y crecidas al amparo del capitalismo del siglo XX han encontrado en el neoliberalismo sustento y razón de ser y en la actualidad contribuyen a la propagación de peligrosas formas antidemocráticas.

Las fundaciones han sido diseñadas para posibilitar la participación directa en el gobierno y el ejercicio de poder de las grandes fortunas y las megaempresas. Con el camuflaje tolerado socialmente (no sin esfuerzo propagandístico) de las fundaciones, se ha permitido que bancos, empresarios y grupos económicos participen en fórums, cierren acuerdos, alternen con los gobiernos, discutan y propongan cuestiones que solo corresponderían a la sociedad. Lo que resulta inadmisible desde el punto de vista no solo de la salud democrática, sino también de la propia razón: que los intereses egoístas de unos cuantos particulares, por cierto los más ricos, se impongan sobre el bien común. Constituyen por lo tanto un serio atentado contra la democracia, entendida esta en el sentido más clásico como un sistema político que aspira al bien de todos y para el que son necesarias las contribuciones y los sacrificios de todos.

Peligrosas igualmente por cuanto contribuyen a uno de los ansiados objetivos del liberalismo (Thatcher: tal cosa como la sociedad no existe) y del fascismo, en su viejas o nuevas formas, la destrucción de la sociedad y la formación de masas de individuos aislados que la sustituyan. Promocionan una imagen de espacio social y colaboración que no existe, y a la vez trabajan activamente para la desaparición de los mismos y su suplantación por otros creados por ellos para sus intereses; tomemos por ejemplo el caso de las aulas creadas por la banca que por otra parte tanto contribuyen a la destrucción de la educación pública; podemos considerar también el más reciente y escandaloso caso del empresario Klaus Schwab, flamante director ejecutivo del  Foro   Económico   Mundial   (WEF)   y   organizador   del   encuentro   de   Davos, padre de un “hub” conocido como Comunidad Global Shapers, cuyo principal objetivo es formar líderes mundiales que trabajen por el bien del capitalismo planetario; sus éxitos más notables han sido Angela Merkel, Macron o Tony Blair. Es muy significativo que debido al incipiente desgaste de las fundaciones y su partenariado, a la necesidad de aumentar la maraña y la confusión, se adopten nuevos “ejes” al amparo de una palabra nueva –“HUB“– que sirve al mismo viejo entramado de siempre: redes, subredes y formas de actuación  del mundo empresarial en la política. Tenemos ya hubs de Davos en Madrid, Barcelona y Bilbao. Hubs que están dirigidos por una fundación, no podía ser de otra manera, de cuya directiva forman parte el propio Klaus Schwab, pero también David Rubinstein del grupo Carlyle, Ellyn Shook de la todopoderosa Accenture, o el director ejecutivo de la china Sino Biopharmaceutical.

Nunca antes se había producido una vertebración tan colosal y un control tan absoluto de las formas culturales, nunca antes había existido un mecanismo tan poderoso como las fundaciones y sus nuevos hubs, capaces en su casi infinitud de crear la apariencia de diversidad, alimentadas en buena medida con dinero público obtenido mediante desgravaciones, privilegios, o en muchas ocasiones en el muy lucrativo partenariado público-privado; eje central del circuito cultural a través de este continuo trasvase de lo público a lo privado y de otros vínculos con los poderes establecidos y el estado; entidades y mecanismos que se han institucionalizado lo mismo que lo ha hecho el capitalismo, de esta forma se explica su aceptación, que no éxito. De esta aceptación, de esta institucionalización es reo en ocasiones una parte de –-la izquierda (véanse los casos de Syriza en  Grecia, UP en España, los verdes en Alemania o del partido de Beppe Grillo en Italia) que, como muy bien comprendió Pasolini, sigue como puede la corriente para no verse excluida por completo del circuito y del juego porque no tiene más alternativa. ¿O sí ?

Notas:

[1] Pier Paolo Pasolini. Escritos Corsarios. Galaxia Gutenberg, Barcelona 2022. Pag.155.

[2] Opus cit. Pág.79.

[3] No confundir este con el llamado circuito cultural del capital, con el que confluye y colabora el circuito cultural, de modo que los aspectos más burdos de la contabilidad, las finanzas y las empresas han pasado a nuestro vocabulario y a nuestro acervo cultural, hemos pasado a gestionar nuestras emociones, a hablar de capital cultural, capital humano, capital educativo, economía de la salud, rentabilidad o eficiencia cultural, gestor cultural, etc. etc.

[4] El concepto de softcapitalism y el circuito cultural del capitalismo, así como otros igualmente interesantes han sido desarrollados por el profesor Nigel Thrift en su libro Knowingcapitalism, publicado por Nottingham Trent University en 2005 , sin traducción al castellano.

[5]Ibidem pág. 220.

[6] Ana M. Valencia y Eduardo Luque. La araña negra. El filantrocapitalismo. El viejo topo nº 376. Mayo 2019.

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lunes, 5 de septiembre de 2022

Los sindicatos postales del mundo se solidarizan con los trabajadores postales españoles. [Correos, un servicio púbico español que funcionaba perfectamente asegurando la comunicación al pueblo o caserío más alejado y solitario de España a un costo muy barato para el usuario, deshecho por los diferentes gobiernos españoles de la democracia representativa (al igual que el sistema bancario público, la energía o la sanidad públicas) para asegurar la rentabilidad a los grandes capitales, algunos ni siquiera españoles, ante la impasividad de la inmensa mayoría de la población española que es la que resulta perjudicada en sus condiciones de vida]

 

Los sindicatos postales del mundo se solidarizan con los trabajadores postales españoles


Tercera información / 05/09/2022


El Comité Mundial de UNI Correos y Logística ha apoyado por unanimidad una resolución en solidaridad con los trabajadores de correos en España que están luchando para salvar los puestos de trabajo y detener el desmantelamiento del operador postal público, Correos.



Durante los últimos cuatro años, el gobierno español ha implementado cambios que, en lugar de modernizar y diversificar el servicio postal, han llevado a una degradación de las condiciones de trabajo, a un aumento de la precariedad laboral y a la pérdida de miles de puestos de trabajo, sin ninguna mejora en la eficiencia.

UNI Global Las filiales sindicales FSC-CCOO y UGT-SP, que representan a los trabajadores de Correos, se han unido para condenar la mala gestión del Gobierno en el servicio público esencial, que dicen está al borde de la quiebra.

José Manuel Sayagués, Secretario del Sector Postal de UGT-FeSP, dijo:

«No podemos aceptar esta destrucción de una empresa pública, ni la destrucción de un modelo de empleo que siempre ha sido justo y equitativo, y un referente en España de buenos empleos. Ha habido una flagrante falta de responsabilidad social por parte de los poderes públicos y del gobierno, y por eso pedimos la solidaridad del movimiento sindical mundial.»

Regino Martín, director de CCOO-SP, dijo:

«El desmantelamiento del servicio postal público en los últimos cuatro años es extremadamente grave e inaceptable. Exige un cambio radical en la política postal del Gobierno de nuestro país que actualmente está poniendo en peligro el derecho a un servicio postal universal para más de 50 millones de ciudadanos en nuestro país.»

Las afiliadas de UNI en el sector de correos y logística respaldaron la resolución en una reunión global del Comité Mundial en la sede de UNI en Nyon, Suiza, el 1 de septiembre. Lea las resoluciones a continuación (en español e inglés)

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Sacristán y Galileo

 

Manuel Sacristán, uno de los pensadores marxistas más fecundos del siglo XX, nacía en Madrid el 5 de septiembre de 1925. Recordamos a este gran maestro con este texto sobre Galileo, extraído del libro Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales (I)


Sacristán y Galileo


Manuel Sacristán

El Viejo Topo

5 septiembre, 2022 

 


Sobre Galileo Galilei

No es nuevo que un científico destacado sea objeto de una película, pero tampoco es cosa frecuente. Tiene que tratarse de personajes que, además de impresionar a la inteligencia por la importancia de sus trabajos, muevan la imaginación y el sentimiento por las consecuencias de sus aportaciones o por las circunstancias de su vida, o por ambas cosas a la vez. Curie o Robert Koch son ejemplos característicos. Marie Curie por ser una de las pocas mujeres que han podido destacar como grandes científicos en una sociedad dominada por los hombres. Koch por la impresión que produjo su aportación a la lucha contra una de las plagas más temidas en su época: la tuberculosis.

A medida que el trabajo científico se va haciendo más colectivo, por su riqueza de aspectos y su complicación, van cambiando los criterios que dan interés literario, dramático o cinematográfico a una aventura científica. Pero en la época de Galileo, la época en la que precisamente empezó a florecer el individualismo en todos los terrenos –desde la economía hasta el arte, la religión y la ciencia–, los dos puntos de vista de la importancia de la aportación personal y del dramatismo de la biografía alcanzaban una vigencia que no habían tenido nunca hasta entonces en la historia. No conocemos los nombres de casi ningún constructor de las catedrales e iglesias medievales, ni los nombres de los que construyeron el admirable sistema de la geometría griega que hemos recibido bajo los símbolos, más que nombres, “Pitágoras” y “Euclides”. En cambio, conocemos la biografía del menos afortunado de los discípulos de Galileo, de Newton o de Einstein.

Galileo es inolvidable desde los dos puntos de vista indicados.

Galileo ha aportado logros de mucha consideración en varios campos del conocimiento de la naturaleza. Ha promovido con un éxito desconocido hasta entonces la penetración de la matemática en la investigación de la naturaleza, la matematización de la cosmología. En la mecánica ha formulado (1604) la ley de la caída libre de los graves esencialmente tal como la conocemos hoy. Con la idea de gravedad Galileo desarraigaba dos ilusiones casi míticas de la concepción del mundo antigua y medieval: que haya un lugar natural para cada cuerpo (al que el cuerpo tiende a volver, y por eso cae) y que, consiguientemente, haya un movimiento natural (aquel por el cual cada cuerpo se mueve hacia su místico ‘lugar natural’) y un movimiento violento (aquel por el cual se le fuerza a alejarse de dicho lugar). Ya desde 1591 (lo más tarde) afirmaba Galileo la posibilidad del vacío, precisamente para poder justificar sus ideas sobre la gravedad; y también con esta tesis se oponía a otra creencia mítica aún dominante en su tiempo: la creencia en que “la naturaleza siente horror del vacío”, por lo que este es imposible. La idea de inercia, fundamento de la dinámica moderna, es otra de las aportaciones de Galileo.

En astronomía, Galileo, que desde 1594 era copernicano (es decir, estaba convencido de que es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol, y no al revés, contra la creencia profesada por las autoridades eclesiásticas de la época), consigue observar en 1604 una estrella de las llamadas “nuevas” (novae), lo que le confirma contra el prejuicio antiguo de la inmutabilidad del cielo de las estrellas. En 1609 Galileo construye la lente de aproximación o anteojo astronómico de cuyo comercio en Holanda y en Venecia ha tenido noticia. En este, como en muchos otros puntos de la obra de Galileo, se manifiesta la importancia que tuvo para el nacimiento de la ciencia moderna la aparición de una vida económica y una cultura mercantiles, en las que una incipiente acumulación de capitales en dinero permitía potenciar las industrias artesanales. Los sabios de dos siglos antes no habrían podido contar con un arte como el de los ópticos holandeses o el de los vidrieros venecianos (uno y otro imprescindibles para la obra de Galileo), pero, sobre todo, no habrían imaginado que la actividad industrial tuviera algo que ver con la ciencia pura, y hasta se habrían sentido humillados si alguien lo hubiera sugerido. Galileo, que vive en los comienzos de la cultura burguesa, siente ya que las artes industriales están íntimamente relacionadas con la investigación de la naturaleza, se interesa por ellas y hasta se ejercita en ellas, como lo muestra, por ejemplo, su construcción del anteojo.

Con él consigue Galileo descubrimientos que socavan irreparablemente la astronomía medieval: descubre que la Luna tiene montañas; que la Tierra difunde luz como cualquier planeta (corroboración de la astronomía copernicana); que hay muchas más estrellas que las catalogadas hasta entonces: que los cometas son astros, no meteoros (y, por lo tanto, que el viejo cielo inmóvil está bastante animado); que Júpiter tiene satélites (lo que elimina lo que parecía ser una anomalía del sistema copernicano, a saber, el hecho de que la Luna gire alrededor de la Tierra, y no alrededor del Sol); que Venus tiene fases; que desde la Tierra se ve siempre la misma cara de la Luna.

Desde el punto de vista filosófico, para la concepción general del cosmos, el descubrimiento más sensacional de Galileo fue que el Sol presenta manchas variables (1610, 1612). Esto era la puntilla para la idea del Empíreo inmutable. Así lo vio Galileo:

Creo que estas novedades serán el funeral, o más bien el final y el juicio último, de la falsa filosofía; han aparecido ya signos en la Luna y el Sol. Y espero oír sobre este punto grandes cosas (…) para mantener la inmutabilidad de los Cielos; no sé ya cómo podrá salvarla y mantenerla.

Ya esa lista de descubrimientos –que es solo parcial– bastaría para explicar la celebridad de Galileo, y el que su memoria pueda disputar metros de cinta cinematográfica a otros temas. Pero la importancia de Galileo no se aprecia del todo si no se contemplan dos puntos más.

Uno es su fecunda aportación a la constitución de la idea moderna de ciencia, la condición que tiene la obra de Galileo de ser paradigma de la ciencia moderna. Esta se caracteriza por unos rasgos aparentemente contradictorios, en realidad muy unidos: es empírica y experimental, pero, al mismo tiempo, muy teórica, incluso idealizadora y matematizadora. Por otro lado, su tendencia idealizadora no le impide ser una energía práctica, principalmente industrial: una fuerza productiva. Una teoría de la moderna ciencia de la naturaleza es un artificio intelectual abstracto, ideal, matematizado en muchos casos, que no refleja la naturaleza ni tiene, muchas veces, el menor parecido con ella; pero con esa teoría es posible (mientras que era imposible con la ciencia medieval) hacer experimentos exactos, prever hechos delicados y complicados, fabricar máquinas y, con ellas, productos, etc. Todo eso está presente en la práctica científica de Galileo, visitador asiduo de talleres artesanos y convencido, al mismo tiempo, de que “el libro de la naturaleza está escrito con caracteres matemáticos.”

La otra razón por la cual Galileo Galilei es inolvidable es que encarna dramáticamente la noción de verdad [*2] característica de la ciencia en sentido moderno: verdad objetiva, independiente de consideraciones subjetivas, que puede, por lo tanto, entrar en conflicto con el poder social, pero que, por otra parte, no necesita de adhesión moral.

Galileo no ha tenido ningún deseo de ser rebelde. Más bien –como piensa Bertolt Brecht en el drama que le ha dedicado– ha pecado de acomodaticio, al modo de tantos científicos modernos. Hasta bien entrado en su edad había vivido como un tranquilo profesional de éxito. Había sido profesor en Pisa, su ciudad natal, por nombramiento del Gran Duque de Toscana; luego había enseñado en Padua, llamado por el senado de Venecia; por último, el Gran Duque le había recuperado para la universidad de Florencia.

Galileo había tenido un primer roce con la Inquisición, cosa nada rara en la época. Peor augurio fue el que se tratara de la misma autoridad con que había chocado Giordano Bruno antes de morir en la hoguera el año 1600 (cuando Galileo tenía 36 años): el cardenal San Roberto Belarmino. La Inquisición intimó a Galileo a que no hablara del heliocentrismo más que como de una simple hipótesis irreal calculística, solo útil para facilitar cálculos, pero sin valor descriptivo de la naturaleza; como realidad había que proclamar que el Sol se mueve alrededor de la Tierra. Por decreto de 24 de febrero de 1616 la Iglesia declaraba “absurda y falsa en filosofía, y por lo menos errónea en la fe” la tesis de que la Tierra se mueve alrededor del Sol.

La aparición de la obra de Galileo Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo (Florencia, 1632), en la que Galileo discute el heliocentrismo copernicano y el geocentrismo tradicional, hizo cristalizar las sospechas del Santo Oficio, que procesó al sabio y le condenó a retractación y a severas penas que le fueron conmutadas por la de destierro (22 de junio de 1633). En el momento de su abjuración Galileo tenía setenta años y era ciego.

También la abjuración de Galileo se ha visto como característica del científico moderno, el cual, se dice, ha ido disociando cada vez más conciencia moral de su conciencia teórica:

Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto Vincenzo Galileo de Florencia, a los setenta años de mi edad, constituido personalmente en juicio y arrodillado ante vos, eminentísimos y reverendísimos cardenales, Inquisidores generales en toda la República Cristiana contra la herética maldad; teniendo ante mis ojos los sacrosantos Evangelios, los cuales toco con mis propias manos, juro que siempre he creído, creo ahora y, con la ayuda de Dios, creeré en el futuro todo aquello que sostiene, predica y enseña la Santa Católica y Apostólica Iglesia. Pero como por este Santo Oficio, luego de haberme sido jurídicamente intimado con precepto del mismo que debía abandonar totalmente la falsa opinión de que el Sol es el centro del mundo y no se mueve y que la Tierra no es el centro del mundo y se mueve, y que no sostuviera, defendiera ni enseñara de ninguna manera, ni de viva voz ni por escrito, dicha falsa doctrina, y tras haberme notificado que dicha doctrina es contraria a la Sagrada Escritura, he escrito y dado a la estampa un libro en el cual trato la misma doctrina ya condenada y aporto razones con mucha eficacia en favor de ella, sin aportar ninguna solución, he sido juzgado como vehemente sospechoso de herejía, es decir, de haber sostenido y creído que el Sol es el centro del mundo e inmóvil, y que la Tierra no es el centro del mundo y se mueve.

Por tanto, queriendo yo quitar de la mente de Vuestras Eminencias y de todo fiel cristiano esa vehemente sospecha, justamente concebida sobre mí, con corazón sincero y fe no fingida abjuro, maldigo y detesto dichos errores y herejías, y en general cualquier otro error, herejía o secta contra la Santa Iglesia; y juro que en el futuro no diré nunca más ni afirmaré de viva voz o por escrito cosas tales por las cuales se pueda tener de mí semejante sospecha; y si conociera algún hereje o sospechoso de herejía lo denunciaré a este Santo Oficio, o al Inquisidor u Ordinario del lugar en que me encuentre.

Yo, Galileo Galilei, antedicho, he abjurado, jurado, prometido y me he obligado como queda dicho; y en fe de la verdad, con mi propia mano he firmado la presente cédula de abjuración y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de la Minerva, este día 22 de junio de 1633.

Yo, Galileo Galilei, he abjurado como queda dicho, de mi propia mano.

¿Es inevitable que la conciencia científica se escinda de la conciencia moral en el científico? El invento de que, después de abjurar negando el movimiento de la Tierra, Galileo habría murmurado “Y sin embargo se mueve”, ¿no ha nacido del malestar moral de algún discípulo de Galileo?

El 12 de enero de 1977, Sacristán escribió una nota sobre Galileo para estudiantes preuniversitarios a propósito de la película de Liliana Cavani del mismo título de 1969. Este texto está recogido en el volumen Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales (I) cuya edición ha sido efectuada por Salvador López Arnal y José Sarrión para la editorial Montesinos.

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ALEMANIA. Crecen las movilizaciones contra la inflación y la guerra. El gobierno utilizará al ejército para controlar las calles.[Entonces, como decíamos ayer, para el trabajador en cualquier parte del mundo cuecen garbanzos, y que Alemania es un Barrio de Bilbao, y que Bilbao es un Barrio de mi pueblo, Isla Mayor, así como, Isla Mayor es un barrio de Utebo en Zaragoza, y que por haber peces los hay, pero que ahora no recuerdo bien quién se tiene que mojar el culo…, si el vecino, la Tía Frasquita o yo…, a ver si de aquí a un rato logro acordarme, vamos a ver.]

 

ALEMANIA. Crecen las movilizaciones contra la inflación y la guerra. El gobierno utilizará al ejército para controlar las calles

 

En la ciudad de Kassel, la izquierda revolucionaria ha convocado una movilización contra una fábrica de armas: la policía ha cargado y utilizado gases lacrimógenos

INSURGENTE .ORG. / 4 septiembre 2022

 


Crecen las protestas en Alemania contra la inflación, la escalada de los precios de la energía y la posición de su gobierno con respecto a la guerra de Ucrania y las sanciones contra Rusia. Conforme la crisis se profundiza, aumentan las expectativas de conflictividad social y el Estado alemán ya se está preparando: el gobierno ha anunciado la colaboración del ejército con la policía para patrullar las calles y luchar contra las protestas y disturbios, una medida que entrará en vigor a partir del próximo 1 de octubre.

Una importante protesta ha tenido lugar este fin de semana en la ciudad de Kassel, en la que cientos de personas convocadas por organizaciones de la izquierda revolucionaria han tratado de impedir la apertura y el funcionamiento de una importante fábrica de armamento, mientras llamaban a «luchar contra el negocio de la guerra» y señalaban que «el enemigo principal está en casa». La movilización finalmente ha sido disuelta con cargas y con uso de gases lacrimógenos contra los manifestantes.

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Más movilizaciones han tenido lugar en otros puntos del país, y otras nuevas serán convocadas en las próximas semanas y meses por parte de la izquierda y otros sectores.

Mientras el gobierno alemán se prepara para una mayor represión e incluso amenaza con prohibir las manifestaciones «favorables a Rusia», con su mano izquierda acaba de anunciar unas medidas sociales que difícilmente paliarán los efectos de la enorme crisis en ciernes, pero que esperan puedan traer un poco más de estabilidad social. Y es que aunque «los de arriba» no lo quieran, la lucha de clases puede hacer acto de presencia con una fuerza que muchos países de la Europa imperialista parecían olvidar.

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Chile. Gana el rechazo en plebiscito constitucional: las razones preliminares

 



 Chile. Gana el rechazo en plebiscito constitucional: las razones preliminares


KAOSENLARED

De acuerdo al Servicio Electoral chileno, en el marco del Plebiscito Constitucional para la ratificación o no de la propuesta de una nueva Constitución que sustituya la de 1980, impuesta por la dictadura; con casi un 100 por ciento de los votos escrutrados y más de 12 millones de electores a nivel nacional, regional y comunal, el Rechazo ganó con aproximadamente un 62 por ciento de los votos en contra…

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