viernes, 2 de septiembre de 2022

THIERRY MEYSSAN. El conflicto en Ucrania precipita el fin de la ‎dominación occidental

 

THIERRY MEYSSAN. El conflicto en Ucrania precipita el fin de la dominación occidental

 

 

insurgente.org // 31 agosto 2022


El conflicto en Ucrania, presentado en los medios como una agresión rusa, es de hecho la aplicación de la resolución 2202, adoptada el 17 de febrero de 2015 en el Consejo de Seguridad de la ONU. Francia y Alemania no cumplieron los compromisos que habían contraído en el Acuerdo Minsk II pero Rusia se preparó durante ‎‎7 años para hacerlo, lo cual significaba asumir este enfrentamiento. Y también previó con mucha antelación las sanciones occidentales, tanto que en sólo 2 meses ha sabido contrarrestarlas. Las sanciones de Occidente contra Rusia están dando al traste con la globalización estadounidense ya que desorganizan las economías occidentales al interrumpir las cadenas de aprovisionamiento, haciendo rebotar los dólares hacia Estados Unidos y desatando una inflación generalizada, además de provocar en Occidente una grave crisis energética. Estados Unidos y sus aliados se ven en la situación del “cazador cazado”, están cavando su propia tumba. Mientras tanto, los ingresos del Tesoro ruso han crecido en un 32% en sólo 6 meses.

Los jefes de Estado y/o de gobierno presentes en el Acuerdo de Minsk II.

 

Durante los 7 últimos años, las potencias firmantes del Acuerdo Minsk II (Alemania, Francia, Ucrania y Rusia) tuvieron en sus manos la responsabilidad de garantizar la aplicación de los compromisos inscritos en ese documento, avalado y legalizado el 17 de febrero de 2015 por el Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, a pesar de los discursos sobre la necesidad de proteger a los ciudadanos amenazados por su propio gobierno, ninguno de esos Estados actuó para garantizar la aplicación de lo pactado en Minsk II.

El 31 de enero de 2022, mientras se hablaba de una posible intervención militar rusa, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa ucraniano, Oleksiy Danilov, lanzaba un desafío a Alemania, Francia, Rusia y al propio Consejo de Seguridad de la ONU al declarar:

«El respeto de los acuerdos de Minsk significa la destrucción del país. Cuando se firmaron, bajo la amenaza armada de los rusos –y bajo la mirada de los alemanes y los franceses– ya estaba claro para todas las personas racionales que era imposible poner en aplicación esos documentos.» [1]

Siete años después de aquella firma, la cifra de ucranianos muertos a manos del gobierno de Kiev ya era de 12 000 personas (según Kiev) mientras que la Comisión Investigadora rusa contabilizaba más de 20 000 muertos.

Sólo entonces, Moscú inició una «operación militar especial» contra los elementos ucranianos que se identifican a sí mismos como «nacionalistas integristas», mientras que el gobierno ruso los señala como «neonazis».

Desde el inicio de su operación especial, Moscú precisó que las tropas rusas se limitarían a socorrer a los pobladores del Donbass y a «desnazificar» Ucrania, no a ocuparla.

A pesar de esa clarificación sobre los objetivos rusos, las potencias occidentales acusaron a Rusia de tratar de tomar Kiev, de querer derrocar al presidente Volodimir Zelenski y de proponerse anexar Ucrania. Ya hoy es evidente que las fuerzas rusas no han hecho absolutamente nada de eso. Sólo después de que uno de los negociadores ucranianos, Denis Kireev, fue ejecutado por el SBU –el servicio de seguridad de Ucrania– y de que el presidente Zelenski suspendiera las negociaciones con Moscú, el presidente ruso Vladimir Putin anunció un endurecimiento de las exigencias rusas. Desde aquel momento, la Federación Rusa reclama la «Novorossia», o sea el sur de Ucrania –territorio históricamente ruso desde los tiempos de la zarina Catalina II (Catalina la Grande), con excepción de un periodo de 33 años.

Es importante entender que si Rusia esperó 7 años antes de tomar la iniciativa, no fue porque Moscú fuese insensible a la masacre contra los pobladores rusoparlantes del Donbass sino porque estaba preparándose para enfrentar la previsible respuesta occidental. Según la citación clásica del ministro de Exteriores del zar Alejandro II, el príncipe Alexander Gorchakov:

«El Emperador está decidido a dedicar, preferentemente, sus esfuerzos al bienestar de sus súbditos y a concentrar, en el desarrollo de los recursos internos del país, una actividad que sólo iría más allá de las fronteras cuando los intereses positivos de Rusia así lo exijan absolutamente. A Rusia se le reprocha aislarse y guardar silencio ante hechos que no se corresponden con el derecho ni con la equidad. Rusia nos pone mala cara, dicen. Rusia no pone mala cara. Rusia se recoge.»

Esta operación policial ha sido calificada de «agresión» por las potencias occidentales. Subiendo de tono, se ha descrito a Rusia como una «dictadura» y su política exterior se tacha de «imperialismo». Parece que nadie ha leído el Acuerdo de Minsk II, a pesar de que ese documento recibió la validación del Consejo de Seguridad de la ONU. En una conversación telefónica entre el presidente Putin y el presidente de Francia Emmanuel Macron –conversación divulgada por los servicios de la presidencia francesa– el jefe de Estado francés expresa abiertamente su desinterés por la suerte de la población del Donbass, o sea su desprecio por el Acuerdo de Minsk II.

Ahora, los servicios secretos occidentales corren en auxilio de los «nacionalistas integristas» ucranianos (los «neonazis», según la terminología rusa) y, en vez de buscar una solución pacífica, lo que hacen es tratar de destruir la Federación Rusa desde adentro [2].

A la luz del Derecho Internacional, Moscú no hace otra cosa que aplicar la resolución que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó en 2015. Puede reprochársele lo brutal de sus medios, pero ciertamente no puede decirse que haya actuado con precipitación (después de una espera de ‎‎7 años) ni que su actuación sea ilegítima (tiene el respaldo de la resolucion 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU).

De hecho, los presidentes Petro Porochenko, Francois Hollande, Vladimir Putin y la canciller alemana Angela Merkel se habían comprometido, en una declaración común anexa a la resolución, a hacer lo mismo. Si alguna de las potencias representadas por esos dirigentes hubiese intervenido antes, habría podido elegir otras formas de actuación… pero ninguna lo hizo.

El 24 de agosto de 2022, el presidente ucraniano hace su cuarta intervención por videoconferencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU… a pesar de que el reglamento interno de ese órgano estipula que, fuera de los funcionarios de la ONU en misión, cualquier otro orador tiene que estar físicamente presente en la sala para hacer uso de la palabra ante el Consejo. El secretario general de la ONU y la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad han aceptado –en 4 ocasiones– esa violación del reglamento interno, rechazada por Rusia.

 

Si hubiese actuado de manera lógica, el secretario general de la ONU habría tenido que llamar al orden a los miembros del Consejo de Seguridad para que no condenaran la operación rusa, cuyo principio habían aceptado 7 años antes –cuando aprobaron la resolución 2202. Tendría que haberlos exhortado más bien a determinar las modalidades de la intervención. Pero no lo hizo sino que, por el contrario, saliéndose de su papel y poniéndose del lado del sistema unipolar, el secretario general acaba de impartir a todos los altos funcionarios de la ONU en teatros de operaciones una instrucción oral para que no se reúnan con diplomáticos rusos.

No es la primera vez que el secretario general de la ONU infringe los estatutos de las Naciones Unidas. Durante la guerra contra Siria, el secretario general de la ONU redactó unas 50 páginas sobre una renuncia del gobierno sirio, dando por sentado que habría que privar a los sirios de su soberanía popular y “desbaasificar” el país. Aquel texto del secretario general de la ONU nunca llegó a publicarse, pero nosotros lo analizamos con espanto en este sitio web.

En definitiva, el enviado especial del secretario general de la ONU en Damasco, Staffan de Mistura, se vio obligado a firmar una declaración donde reconocía que aquel texto carecía de valor legal. Pero la instrucción del secretariado general de la ONU que prohíbe a los funcionarios de Naciones Unidas participar en la reconstrucción de Siria [3] sigue estando en vigor. Es precisamente esa instrucción lo que mantiene paralizado el regreso de los refugiados sirios a su tierra natal, en contra de la voluntad no sólo de Siria sino también de Líbano, Jordania y Turquía.

Durante la guerra de Corea, Estados Unidos aprovechó la política soviética del escaño vacío para imponer su guerra bajo la bandera de la ONU (en aquella época la República Popular China no era miembro del Consejo de Seguridad). Hace 10 años, Estados Unidos utilizó el personal de la ONU para desarrollar una guerra total contra Siria. Actualmente, Estados Unidos va todavía más lejos haciéndola tomar posición contra un miembro permanente del Consejo de Seguridad.

Después de haberse convertido, en tiempos de Kofi Annan, en un ente al servicio de las transnacionales, la ONU de Ban Ki moon y de Antonio Guterres es simplemente un anexo del Departamento de Estado.

Rusia y China saben, como los demás Estados, que la ONU ya no cumple sus funciones. Al contrario, la ONU está agravando las tensiones y participa en guerras –al menos en Siria y en el Cuerno Africano. Ante ese nuevo contexto, Moscú y Pekín están desarrollando nuevas instituciones.

Rusia ya no dirige sus esfuerzos hacia las estructuras heredadas de la Unión Soviética, como la Comunidad de Estados Independientes (CEI) o la Comunidad Económica Euroasiática, ni siquiera hacia la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, tampoco hacia las heredadas de los tiempos de la guerra fría, como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa ‎‎(OSCE). La Federación Rusa se concentra actualmente en lo que puede definir los contornos de un mundo multilateral.

En primer lugar, la Federación Rusa está poniendo de relieve las acciones económicas de los países del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), acciones que Rusia no reivindica como propias sino como esfuerzos comunes en los que participa. Trece Estados ya esperan unirse al BRICS, aunque ese grupo no se ha declarado abierto a adhesiones. A pesar de ello, el poder del BRICS ya es superior al del G7. La razón es muy simple, el BRICS actúa mientras que el G7 lleva años haciendo declaraciones sobre las grandes cosas que va a hacer, pero que no acaban de concretarse, mientras que sus dirigentes se dedican a criticar a quienes no están presentes para defenderse.

Lo más importante es que Rusia está estimulando una mayor apertura y una profunda transformación de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Hasta ahora, la OCS era sólo una estructura de contacto entre los países del Asia Central, alrededor de Rusia y China, creada en aras de contrarrestar y prevenir los desórdenes que los servicios secretos anglosajones trataban de fomentar en esa parte del mundo. Poco a poco esa estructura ha permitido que sus miembros se conozcan mejor entre sí y estos han extendido sus trabajos a otras cuestiones comunes. Además, la OCS se ha ampliado, concretamente con la adhesión de la India, Pakistán e Irán. De hecho, la OCS encarna actualmente los principios enunciados en Bandung, basados en la soberanía de los Estados y en la negociación, frente a los que propugna Occidente, basados en la conformidad con la ideología anglosajona.

La Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) representa dos terceras partes de la población mundial –cuatro veces más habitantes que el G7 y la Unión Europea. Así que ahora es en el seno de la OCS donde se toman las decisiones internacionales realmente importantes.

Occidente parlotea mientras que Rusia y China avanzan. Y escribo que “parlotea” porque las potencias occidentales siguen creyendo que sus gestos pomposos serán de alguna manera eficaces.

Cegados por esa creencia, Estados Unidos, Reino Unido y, después, la Unión Europea y Japón adoptaron contra Rusia medidas económicas muy duras. No se atrevieron a decir que estaban iniciando una guerra tendiente a conservar su propia autoridad sobre el mundo y anunciaron esas medidas utilizando el término «sanciones», aunque no hubo tribunal, alegato de parte de los ‎‎“acusados” ni sentencia. Por supuesto, en realidad son sanciones ilegales ya que fueron adoptadas fuera de las instancias de las Naciones Unidas. Pero los occidentales, que se autoproclaman defensores de «reglas internacionales», no están realmente interesados en respetar el Derecho Internacional.

Por supuesto, el derecho al veto, prerrogativa de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU impide la adopción de sanciones contra uno de ellos. Pero es así precisamente porque el objetivo de las Naciones Unidas no era alinearse tras la ideología anglosajona sino preservar la paz mundial.

Ahora regreso al asunto principal: Rusia y China están avanzando, pero lo hacen a un ritmo muy diferente al de los occidentales. Transcurrieron 2 años entre el compromiso de Rusia de intervenir en Siria y el despliegue de soldados rusos en ese país. Rusia utilizó esos 2 años para terminar de preparar las armas que garantizaron su superioridad en el campo de batalla. En el caso de Ucrania, hubo un periodo de 7 años entre el compromiso ruso contraído en Minsk II y el inicio de la «operación militar especial» en el Donbass, 7 años que Rusia utilizó para prepararse a contrarrestar las sanciones económicas de Occidente.

Es por eso que las «sanciones» no han logrado poner de rodillas la economía rusa sino que, por el contrario, están afectando duramente a quienes las decretaron. Los gobiernos de Alemania y Francia están enfrentando ya graves problemas en el sector de la energía, al extremo que ciertas fábricas ya están trabajando a media máquina y están en peligro de verse obligadas a cerrar.

Mientras tanto, la economía rusa está en plena expansión. Después de vivir 2 meses pendiente de sus reservas, Rusia ha pasado a una etapa de abundancia. Los ingresos del tesoro ruso se ham incrementado en un 32% durante el primer semestre de este año [4].

El rechazo occidental al gas ruso no sólo se tradujo en un alza de los precios en beneficio del primer exportador mundial –que es Rusia– sino que además esa contradicción con el discurso liberal asustó a los demás Estados consumidores, que naturalmente se volvieron –para garantizar su consumo– hacia Moscú.

China, el coloso que los occidentales se empeñan en presentar como un vendedor de chatarra que sume sus presas en una espiral de endeudamiento, acaba de anular la mayoría de las deudas que 13 Estados africanos habían contraído con Pekín.

Oímos a diario los nobles discursos occidentales y sus acusaciones contra Rusia y China. Pero también comprobamos a diario, si nos detenemos en los hechos, que la realidad es lo contrario de lo que nos dicen.

Por ejemplo, Occidente nos explica, sin pruebas, que China es una «dictadura» y que ha ‎‎«encarcelado un millón de uigures». Aunque no disponemos de estadísticas recientes, todos sabemos que en China hay menos presos que en Estados Unidos –a pesar de que Estados Unidos está 4 veces menos poblado que China. También nos dicen que en Rusia se persigue a los homosexuales… pero vemos que en Moscú hay discotecas gays más grandes que en Nueva York.

La ceguera de Occidente conduce a situaciones ridículamente absurdas en las que los dirigentes occidentales ya ni siquiera perciben el impacto de sus propias contradicciones.

El 26 de agosto de 2022, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, se reunieron en el palacio de El Mouradia, donde abordaron, en presencia de los generales responsables de la seguridad interna y externa, la lucha contra los yihadistas en el Sahel. Después de las guerras contra Libia, Siria y Mali, Francia ya no puede ocultar su apoyo a los yihadistas.

 

Por ejemplo, el presidente francés Emmanuel Macron acaba de visitar Argelia. Está tratando de reconciliar los dos países… de comprar gas para contrarrestar la escasez que él mismo ha contribuido a provocar. Macron sabe que llega demasiado tarde –después de que sus “aliados” ‎‎(Italia y Alemania) ya hicieron sus propias compras– pero se empeña en creer, erróneamente, que el principal problema franco-argelino es la colonización. Macron no ve que es imposible que Argelia confíe en Francia porque Francia apoya precisamente a los peores enemigos de Argelia –los yihadistas de Siria y del Sahel. Macron es incapaz de ver el vínculo entre su ausencia de relaciones con Siria, la reciente expulsión de las tropas que Francia había desplegado en Mali ‎‎ [5] y la frialdad de su recibimiento en Argelia.

Es cierto que los franceses no conocen realmente a los yihadistas. Acaban de cerrar, como el más sonado del siglo, el juicio sobre los atentados perpetrados en París el 13 de noviembre de 2015, sin haber sido capaces de plantear la cuestión de los apoyos estatales a los yihadistas. De esa manera, en vez de mostrar su sentido de la justicia, los franceses han demostrado su propia cobardía. Se han mostrado aterrorizados por un puñado de yihadistas, mientras que Argelia ha luchado contra decenas de miles durante su guerra civil y sigue enfrentándolos ahora en el Sahel.

Mientras Rusia y China avanza, Occidente ni siquiera mantiene sus posiciones sino que retrocede. Y seguirá cayendo mientras no logre clarificar su política, mientras no ponga fin a su doble rasero moral y mientras no renuncie a su doble juego.

Thierry Meyssan

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jueves, 1 de septiembre de 2022

El IPC en la eurozona alcanza en agosto el récord histórico del 9’1%, el 10’3% en el Estado Español. [Pero vamos a ver, Langarito de Petiminí, ¿yo me meto con usted. Acaso echo a decirle que es usted un Langarito y además de Petimini? Pues, no. No señor. Entonces por qué se lía a decir en cuanto me ve: mira, mira, por ahí va ese. ¿Me meto yo en política dando la matraca con viva el Rey; viva el albarícoque; vivan los cuatro muleros de los tres que van al río? Pues, no. No señor, en esas vivas- tontadas no me meto. ¿Entonces a qué fin se tiene usted que meter conmigo. Gente muy mal pensada (que no piensa bien) que es lo que es que hay aquí, que sus razonamientos no son razonamientos lógicamente válidos quiere decirse. No que sean tontos o listos o altos o bajo de estatura, sino que lógicamente sus razonamientos no pueden considerarse válidos. Yo soy de centro, vale, pues de centro, ¿y qué pasa? Que ser de centro no es inventar la pólvora, a ver si ahora también me van a meter caña por esto, oiga, que uno no sabe ya cómo decir las cosas. Ser de centro es estar centradito en lo mío, que la cosa no tiene más misterio, y como soy trabajador, con más años que la Tana, pero trabajador, lo mío es el trabajo (por favor, que no salga ahora ningún gracioso-graciosa diciendo que yo he dicho que lo mío es el producto del trabajo, que no es lo mismo joder que estar jodiendo, a ver si nos vamos entendiendo) y como el trabajo es lo que crea la riqueza, lo mío, o sea, el producto del trabajo que viene a ser lo mismo que la riqueza es lo que es mío. Pues a ver si los trabajadores empezamos a centrarnos en lo nuestro que ya va siendo hora. ¡Cago en laos, chiquet! ¿Pues pande anda el montoncito de riqueza creado y dejado aquí hace un ratico que ya no está? ¡Tate! Esto va a ser cosa del Langarito que antes dije. Y encima el muy cabrón es él quien se mete conmigo, y a más a más, noi, haciéndome trabajar más que Pepe el hijoputa. Pa mear y no echar gota, maño. Que les dejo ahora. Yo a lo mío, que me tiro de cabeza al centro de la cuestión.]

 


El IPC en la eurozona alcanza en agosto el récord histórico del 9’1%, el 10’3% en el Estado Español

 

Redacción Kaosenlared

31 de agosto de 2022 

 

La tasa de inflación interanual de la zona euro se ha situado en el mes de agosto en el 9,1%, frente al 8,9% registrado en julio, el mayor aumento en la serie histórica y cuatro veces más que el objetivo de estabilidad de precios del 2% del Banco Central Europeo (BCE), cuyo Consejo de Gobierno se reunirá la semana próxima.

Según la información adelantada por Eurostat, la agencia estadística de la UE, la escalada de los precios de la zona euro se intensificó en agosto. Nueve de los diecinueve países de la zona euro registraron tasas de inflación de dos dígitos, con las mayores subidas de precios en Estonia (25,2%), Lituania (21,1%) y Letonia (20,8%), mientras que los incrementos menores se produjeron en Francia (6,5%), Malta (7,1%) y Finlandia (7,6%).

En el caso del Estado Español, la tasa de inflación en agosto ha sido del 10,3%, frente al 10,7% de julio, reduciendo en un 1’2%  la diferencia de precios respecto del promedio de la eurozona.

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidió en su última reunión del 21 de julio, subir los tipos de interés en un 0’5%.  Tras el dato de la inflación desbocada se da por hecho que en la próxima reunión resolverá un incremento mayor, probablemente del 0’75%.

El problema de fondo al que se enfrenta el capitalismo europeo es el riesgo de estanflación (recesión más inflación), es decir, el peor escenario económico posible. La subida de tipos retraerá la demanda, enfriando la economía, y por lo tanto la inflación, pero al precio de un aumento notable del desempleo y de la reducción del poder adquisitivo de las clases trabajadoras.

En esta situación cabe esperar una intensificación de la lucha de clases, como por ejemplo ya está ocurriendo en el Reino Unido, espoleada por la defensa de los salarios y de derechos conquistados como el de desempleo y la jubilación. El tradicional y nefasto papel de las conservadoras burocracias sindicales (CCOO y UGT en el caso español) conciliando a la baja y desmovilizando volverá a ser un obstáculo a remover en ese objetivo.

En ese sentido el 15 de octubre próximo una manifestación estatal en Madrid, promovida por el movimiento pensionista y el sindicalismo combativo,  reivindicará “salarios y pensiones según el IPC real”, en lo que debería ser una multitudinaria demostración de fuerza que estimule la lucha organizada, masiva y sostenida de la clase trabajadora.

 

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Urge sacar la carga contaminante del buque OS35 (TV)

 



Urge sacar la carga contaminante del buque OS35 (TV)


Tercerainformacion / 01.09.2022

 

El buque varado frente al Peñón de Gibraltar se ha partido en dos y está vertiendo líquido hidráulico al mar. La fuga ha sido originada en la grúa de la proa del buque, la única de las cuatro grúas a bordo de la embarcación afectada por la entrada de agua hasta el momento. Ecologistas en Acción manifiesta que no quiere otro buque ‘Fedra’ en el Estrecho de Gibraltar ni que se anteponga la economía a la seguridad y el medio ambiente.

 

El buque granelero Fedra encalló en el peñón de Gibraltar el 10 de octubre de 2008. Se ocultó información y el naufragio ocasionó vertidos en las costas españolas durante meses. El buque se reflotó el 31 de diciembre de 2008. 

 

El buque OS35 (TV) que colisionó el lunes 29 de agosto con un barco gasero en la Bahía de Algeciras tiene, según han informado las autoridades, en sus bodegas 183 toneladas de fueloil pesado, 250 toneladas de diésel y 27 toneladas de aceite lubricante. Hasta el momento ha vertido aceite lubricante desde una grúa, pero el buque se ha roto y con toda seguridad habrá vertidos mucho más graves.

Por otro lado, es necesario informar con transparencia y por ello Ecologistas en Acción reclama conocer qué tipo de carga lleva, si puede ser peligrosa y en caso de ser así el operativo que se va a establecer para su recuperación y que no llegue al medio ambiente.

La organización ecologista denuncia estos hechos se repiten continuamente debido al colapso del puerto de Gibraltar y las aguas que utiliza al este y en la Bahía de Algeciras. Ecologistas en Acción recuerda los naufragios del New Flame, Samotraki o del carguero Fedra que encalló en la pared del peñón y estuvo vertiendo toda la carga de fuel pesado que necesitaba para la navegación. Los vertidos se extendieron por la Bahía de Algeciras y el Estrecho de Gibraltar.

Por ello, exige a Gibraltar descongestionar la zona de buques peligrosos junto a la Zona de Interés Comunitario del Estrecho Oriental y la bahía de Algeciras. Asimismo, la organización ecologista denuncia la descoordinación del Sistema Nacional de Respuesta integrado en el Plan Nacional de Salvamento.

En palabras de Antonio Muñoz, portavoz de Verdemar–Ecologistas en Acción de Campo de Gibraltar: “No es de recibo que la Capitanía Marítima de Algeciras active el Plan Nacional de Salvamento Marítimo sin especificar su fase e identificación a su coordinador general”.

Dando por supuesto que se activó la Fase 3, Ecologistas en Acción echa en falta la presencia en Algeciras del ministro de Transportes y Movilidad y Agenda Urbana (MITMA), además del Director General de la Marina Mercante. De igual forma, se desconoce la identidad del Director de Operaciones y los componentes del preceptivo Consejo de Dirección.

Tampoco hay noticias del Centro de Información que tiene la misión de evaluar, elaborar y distribuir los comunicados y la información que sobre la emergencia se estime precisa por el coordinador de la misma, dirigido por el Jefe de Gabinete de Prensa del MITMA e integrándose en el mismo los representantes de la Dirección General de la Marina Mercante y la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima. 

Ecologistas en Acción reclama transparencia al Gobierno de España para conocer con exactitud cuál es la peligrosidad del naufragio y un plan de contingencia en colaboración con las autoridades gibraltareñas para poder controlar el vertido. 

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Paco Fernández Buey, desde la nostalgia. Entrevista a Víctor Ríos de Miguel Riera

 

No era difícil entablar amistad con Paco Fernández Buey. Amable y cordial, estaba siempre al alcance de cualquiera. Pero si alguien puede presumir de amistad profunda y larga, larguísima, este es Víctor Ríos.


Paco Fernández Buey, desde la nostalgia. Entrevista a Víctor Ríos de Miguel Riera


Víctor Ríos

El Viejo Topo

1 septiembre, 2022 

 


No era difícil entablar amistad con Paco Fernández Buey. Amable y cordial, estaba siempre al alcance de cualquiera. Pero si alguien puede presumir de amistad profunda y larga, larguísima, este es Víctor Ríos.


—Más de una vez oí a Paco decir que a ti te consideraba su hermano, así que más allá de su propia familia sanguínea, probablemente eres la persona que lo conoció mejor. ¿Cómo era Paco?

—Sí, Paco ha sido siempre para mí como un hermano mayor. Mayor porque nos llevábamos nueve años. Y sí, ambos nos considerábamos más que amigos. Nos conocimos a finales de los 60 y mantuvimos una relación constante hasta su muerte, incluso cuando estábamos muy alejados geográficamente.

Me preguntas cómo era… Paco era muchas cosas. Era una persona generosa, estudiosa, trabajadora, una persona muy sensible y por supuesto una persona comprometida. Además de eso yo resaltaría que era una persona que sabía escuchar. Escuchar a los demás, fueran quienes fueran, no solo a la gente que le podía aportar algo intelectualmente; él escuchaba a todo el mundo y tenía una característica en ese saber escuchar, que es que no solo escuchaba lo que decías sino también lo que no decías. Sabía escuchar los silencios y sabía interpretar los gestos.

—Y esas virtudes se reflejaban en su trabajo y su compromiso, claro.

—Desde luego. Buena parte de su tiempo de investigación, de estudio, lo ponía al servicio de los demás en actividades que podían interesarle unas veces más y otras menos, pero si se le pedía apoyo él lo daba, ya fueran estudiantes, trabajadores, a quién fuera. Aprendió a ser muy tolerante y a saber gobernar las diferencias, la diversidad, con tolerancia y paciencia.

—Era una persona muy sensible, has dicho. ¿En qué sentido?

Lo he subrayado no solo porque era un gran amante de la poesía, sino porque él aprendió a interiorizar los valores que iba asumiendo. Paco empezó siendo un rojo y luego fue añadiendo capas: violeta, verde, pacifista, y cada capa que asumía la quería incorporar a sus comportamientos. Creo que era el más feminista de los varones de la redacción de mientras tanto. Fue el que antes aprendió de las mujeres. Aprendió a escucharlas, le interesó conocerlas, a las que tenía cercanas –yo creo que Giulia Adinolfi fue un referente muy Importante para él–, pero también a otras, por ejemplo a las feministas italianas. Paco tuvo mucho interés en conocer el papel del feminismo en la transformación del Partido Comunista de Italia, el papel de las mujeres que plantearon los temas de los cuidados, todo eso lo metabolizaba, y Paco aprendía a cuidar, a feminizar su actitud. Y el Paco pacifista no solo era un luchador por la paz y contra la OTAN, sino que quería aprender a resolver de forma pacífica no solo los conflictos políticos sino también los personales, y eso le llevaba a mostrar un talante en parte nuevo frente al talante de los leninistas clásicos, por decirlo de alguna manera.

Recuerdo una reunión de mientras tanto, cuando incorporamos a los colores rojo, verde y violeta de la revista el blanco del pacifismo. Paco nos dio un discurso tan intensamente pacifista que uno de los redactores ironizó llamándole Sor Paco, lo que por cierto no le gustó mucho. Él metabolizaba y vivía intensamente esos valores de los que hemos hablado.

—En cuanto la capa verde…

Como en todo, en esto también era auténtico. Fue una persona austera que sabía vivir mejor con menos, que nunca tuvo vehículo privado y fue coherente en sus opciones, en su amor por la naturaleza y en poner el acento al mismo tiempo en la conciencia de especie y en los comportamientos individuales. Es en ese sentido que Paco decía muchas veces que la mejor forma de decir es hacer y que la credibilidad es predicar con el ejemplo. Él fue metabolizando esos valores y consecuentemente evolucionando desde aquel Paco juvenil que yo conocí, un Paco, vamos a decirlo así, leninista en los comportamientos y en el discurso, hasta un Paco que sin dejar de ser leninista en contenidos, en actitudes pasó a ser un gandhiano. Un gandhiano marxista.

—Una de sus características, ya reflejada en lo que has ido contando, era su sencillez, lo abordable que era.

—Paco era humilde. Tenía un gran respeto por su trabajo en la Academia, se tomaba muy en serio tanto el trabajo de investigador como el de divulgación y de profesorado, pero no era nada pedante ni en las formas ni en los tonos; eso hacía que los estudiantes lo vieran como muy cercano. Lo llamaban el buey. La de Paco es la humildad del sabio. Del sabio que además de culto es sabio, porque la sabiduría para Paco no era haber leído muchos libros –que también–, no era el conocimiento académico –que por supuesto también–, sino que era el haber aprendido de la vida, esa educación sentimental que tanto nos ha faltado a los varones, por la que Paco se preocupó desde siempre.  Y a la vez Paco era un gran conversador y tenía mucho sentido del humor.  En veladas y sobremesas sacaba el ingenio, tiraba de ironía y sabía ironizar sobre él mismo, y eso daba lugar a encuentros muy agradables en que se hablaba de cosas serias y de cómo estaba el mundo y la política, y de lo humano y lo divino ante uno o varios orujos. Recuerdo una noche en su casa que hablando del Sahara y de la mili, cuando nos explicaba que lo habían enviado a barrer el desierto con uniforme de marinero, desapareció un momento y volvió vestido de marinero ante la carcajada general de los que estábamos allí.


Francisco Fernández Buey

 

—Creía que había hecho la mili en el Ejército de tierra.

—Sí, así fue, no sé de dónde sacaría el uniforme de marinero. Era un hombre comprometido con las personas y con sus ideales. Un compromiso que mantuvo hasta el final y que le llevó a un desgaste y a un sobreesfuerzo muchas veces mayúsculo; pero ahí estaba, en primera línea política cuando hizo falta y ayudando.  En la redacción de mientras tanto, en el Comité Antinuclear de Catalunya, en el movimiento pacifista anti-OTAN, en la revista En pie de paz, en todo eso coincidimos, pero en una fase posterior en que yo asumí compromisos y responsabilidades políticas en Izquierda Unida o en América Latina él me ayudó muchísimo. Siempre estaba dispuesto a echar una mano.

—¿Qué papel tuvo cuando surgió Izquierda Unida?

—Estábamos en el movimiento anti OTAN, y en el 86 sufrimos esa derrota digna en el referéndum, que se ganó en Cataluña, Euskadi, Navarra y Canarias, pero lo perdimos en el global, y tras un verano de purgatorio y catarsis parecía que teníamos muy poco recorrido político, estábamos derrotados. Paco y yo –y no solo nosotros– vimos con bastante distancia el nacimiento de la coalición electoral de Izquierda Unida, a la que votamos en el 86, pero era una coalición de partidos cupular y hecha de forma precipitada, porque Felipe González adelantó las elecciones para que no cogiera fuerza una candidatura alternativa seria. Pero cuando Julio Anguita se puso al frente de Izquierda Unida y se decidió dar el paso de convertir Izquierda Unida en un movimiento político y social, es decir, pasar de la fase coalición de partidos a la fase de movimiento político y social, es cuando nos metimos en IU, él en Valladolid y yo en Cataluña. Yo, por circunstancias de la vida, llegué a la dirección de Iniciativa per Catalunya, y me plantearon coordinar la elaboración del Manifiesto programa de IC en el año noventa y uno, y le pedí ayuda a Paco porque me parecía que había que hacer un manifiesto que contuviera ideas profundas, porque la situación era desconcertante:  se había caído el Muro de Berlín, disuelto la URSS, no se podía salir del paso con cualquier cosa como algunos creían, sino que había que dar herramientas para entender y avanzar, y ahí pedí ayuda Paco y a otros amigos. Coincidió ese verano con que el PCE estaba preparando también su Congreso del diciembre del 91, y también nos pidieron a Paco y a mí que echáramos una mano, con lo cual estuvimos los dos en su casa en Sarriá con el gran descubrimiento del ordenador portátil; eran los primeros tiempos de los portátiles y estábamos entusiasmados, porque podíamos pasar del típex al cortar y pegar y trabajamos en dos documentos simultáneos: el del Manifiesto programa llamado Libro azul de Iniciativa y el Manifiesto del Partido Comunista de España para su congreso. Luego, cuando yo pasé a la dirección de Izquierda Unida a partir del 94, tenía muchas tareas y mucha actividad y le pedí ayuda para varios documentos en los que yo estaba implicado, y Paco enseguida ayudó, por ejemplo en un documento que fue emblemático en su momento. Pluralismo y coherencia en Izquierda Unida hoy se llamaba ese documento. Paco trabajó sustancialmente en un borrador de ese documento que todo el mundo votó, todas las corrientes, todos los partidos, incluso los que sabían que no lo iban a cumplir, porque era una autocrítica sobre cómo estaba Izquierda Unida. Y cuando estuve en Brasil, y en México, como todavía no era época de correo electrónico, intercambiábamos opiniones en cartas que eran verdaderas sábanas.

Estuviste bastante tiempo en Venezuela, al principio asesorando directamente a Hugo Chávez… ¿Ahí también echó Paco una mano?

—Pues sí, porque aterricé en Venezuela en el momento en que Hugo Chávez lanzó la propuesta de un socialismo para el siglo XXI y claro ¿qué era eso de un socialismo para el siglo XXI? ¿Qué diferencia había con los socialismos anteriores del siglo 20? Había que llenar esa propuesta de contenidos, Rápidamente pedí ayuda a Paco, y yo le iba enviando las cosas que Marta Harnecker yo mismo preparábamos, y le pedía a Paco con urgencia que me diera su opinión. Paco estaba en su despacho en la Facultad, dejaba de comer, iba a por un bocadillo y me escribía inmediatamente con sus observaciones sobre los borradores que hacíamos Marta Harnecker y yo mismo, y ayudó mucho a efectuar el balance de los socialismos del siglo XX y a cómo diseñar el proyecto socialismo socialista para el siglo XXI. Y muchas más cosas.


Víctor Ríos

Además de sus contribuciones digamos que más teóricas, Paco también participó en asuntos que atañían directamente a la política española. Por ejemplo, fue una figura clave en la constitución de Esquerra Unida i Alternativa en Cataluña

—Sí, la relación que existía en aquel momento entre Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya tenía elementos tóxicos. A raíz de que IC apoyó a la organización de IU de Galicia, que estableció una alianza con el PSOE en unas autonómicas gallegas contra la posición de la dirección federal de Izquierda Unida, se vio claramente que se estaba ante proyectos distintos, y fue entonces cuando gentes de Cataluña nos pidieron ayuda para la creación de una organización que estuviera de alguna manera más próxima a la dirección federal de IU, dirigida entonces por Julio Anguita. Paco fue uno de los firmantes del llamamiento a la creación de esa organización. De la misma forma que Paco tenía como referencia política y moral a Julio Anguita, por su honestidad, su coherencia y su proyecto, Paco fue un referente intelectual y moral para Anguita, entre otras cosas por su concepción de la política como ética de lo colectivo.

—Otro asunto político en el que Paco participó fue en relación con el Pacto de Lizarra. Él fue a Euskadi en nombre de IU, ¿no? Tú estabas entonces en la dirección de IU. ¿Fue a valorar la situación? ¿Llevaba alguna propuesta concreta?

—No, él fue, como siempre, a ayudar, conectando en Euskadi con personas que estaban a caballo entre el pacifismo y el deseo de que ETA dejara de matar, y que se pasara de una tregua al abandono de las armas y de la lucha armada, que ya tenía en ese momento características terroristas. Paco tenía amigos, contactos y ayudó. Sí, yo estuve encargado de concretar la participación de Izquierda Unida Federal en el Pacto de Lizarra, fuimos la única fuerza de ámbito estatal que apostó por el pacto, porque creímos que realmente era una vía para la paz, como la que se estaba llevando a cabo en Irlanda entre el IRA y el partido conservador en el gobierno. Creíamos que era posible la paz en ese momento y por tanto apostamos fuerte, sabiendo que eso podía tener un coste de imagen en el conjunto del país, pero pensamos que había que dar un paso valiente y audaz para obtener la paz. Al principio salió bien y se firmó el Pacto de Lizarra con la presencia de Izquierda Unida, pero luego resultó que ETA no respetó la tregua, volvió a matar, con lo que el pacto de Lizarra quedó en agua de borrajas lamentable y trágicamente.

He querido traer esas cuestiones a colación porque con el tiempo va quedando la imagen de Paco como la de un estudioso, un teórico, al margen de la acción política, y está claro que fue mucho más que eso. Pero también fue eso, un estudioso, un ensayista de muchos quilates.  De modo que hablemos un poco de su obra, tan rica y tan variada. ¿Cuáles dirías que han sido, desde el punto de vista intelectual, sus mejores aportaciones?

—Es difícil contestar a esa pregunta con brevedad, porque la obra de Paco abarca muchos campos. A mí me parece muy relevante la inmersión que hizo en el estudio de la colonización española en América Latina y la controversia entre Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda, que dio como resultado un gran libro, La gran perturbación. Discurso del indio metropolitano. Un gran libro creo que poco conocido, al que dedicó años de estudio, que pone ante nuestros ojos todos los elementos del choque cultural derivado de la colonización eurocéntrica y la cristianización armada llevada a cabo por el imperio español.

Otro campo en el que trabajó es en el de lo que se ha llamado la Tercera Cultura. Fue el fruto de pensar durante mucho tiempo en torno a la historia de la ciencia y la filosofía de la ciencia desde las humanidades, buscando esa fusión entre las ciencias positivas y las ciencias sociales para saltar hacia una tercera cultura que fuera puente y síntesis, respetando la especificidad de cada una de ellas. De esas reflexiones salió otro libro importante, Para la Tercera Cultura. Ensayos sobre Ciencia y Humanidades. Otra línea son sus aportaciones sobre la ética; las éticas de la historia y las historias de las éticas, la relación entre ética y política, que llega a cuajar en su idea de la política como ética de lo colectivo, en un repaso que iba desde Aristóteles, el Renacimiento, o el siglo XIX hasta la falsa contraposición entre socialistas utópicos y socialistas supuestamente científicos, lo que le llevó al tema de las utopías, también muy innovador, con mucho estudio detrás, que dio lugar al libro Utopías e ilusiones naturales, en el que  cuajaron años de estudio y reflexión sobre el tema de la utopía, y sobre la utilidad y el valor de la defensa de una utopía concreta en contraposición a ese pretendido marxismo cientificista, economicista, en que había derivado y en parte degenerado el marxismo dominante tras la muerte de Marx. Y por supuesto no hay que dejar de lado su contribución a un marxismo crítico y a un comunismo, el comunismo de la resistencia, que no tenía nada que ver con el mal llamado comunismo autoritario que imperó en los países del este de Europa durante tantos años. Ese estudio de Marx y ese balance histórico-político de los comunismos y de los marxismos, distinguiendo siempre entre comunismo y marxismo y considerándose el, lo mismo que Manolo Sacristán, sobre todo comunista antes que marxista, ese estudio, digo, lo hizo con profundidad y con anticipación. Recuerdo que en el año 1980, nueve años antes de la caída del muro de Berlín, doce años antes de la caída de la Unión Soviética, publicó en mientras tanto un ensayo sobre la crisis del ideario comunista con ideas para su reformulación. Para entonces Paco ya estaba haciendo el balance histórico de los llamados comunismos, y su marxismo era muy original, basado en una lectura muy interesante y profunda de Marx en la que supo percibir la evolución de Marx sin caer en cuestiones como la presunta ruptura epistemológica que tan desgraciada escuela de althusserianos tuvo en España. Gracias a Gramsci y a Manolo Sacristán, Paco estaba vacunado frente a esa lectura estructuralista de Marx, supo rescatar muchas cosas del Marx más joven y al final le interesó mucho el Marx maduro. Sobre el Marx maduro y la evolución y el cambio de posición de Marx sobre Rusia, sobre las posibilidades de transformaciones sociales en Rusia sin pasar por el capitalismo industrial desarrollado para llegar directamente desde las comunas aldeanas a una forma de post capitalismo, reflexionó mucho.

—No olvidemos a sus santos.

—Claro. Yo creo que los dos autores del siglo XX que a él más le impactaron fueron Antonio Gramsci y Simone Weil. Sus santos, decía él. Eran sus santos porque eran dos derrotados que habían sufrido y habían mantenido una coherencia entre el decir y el hacer. Y con un pensamiento propio, cada uno en su tradición. Gramsci en la tradición marxista; Simone Weil sin una tradición clara, aunque con mucha simpatía por el anarquismo. Y esa resistencia frente a la desdicha, esa coherencia personal de Gramsci en la cárcel, que no quiere suplicar su excarcelación a pesar de su enfermedad y de sus dificultades físicas, porque quería ser tratado como los demás, y esa actitud de Simone Weil que deja sus clases para ir a la fábrica a vivir la experiencia de los trabajadores y su sufrimiento, todo eso a Paco le impresionó mucho y creo que le fue convirtiendo en un marxista muy singular, marxista porque seguía en la tradición del marxismo pero bebiendo de otras fuentes, y cuando además a eso le unió la conciencia de especie y la importancia y la gravedad de la cuestión ecológica, y cuando vio que el pacifismo implicaba mucho más que asumir que había que luchar por la paz, sino que había que asumir ideales de no violencia tanto en el conflicto personal como en el colectivo, y cuando encontró en el feminismo italiano una referencia para cambiar los comportamientos cotidianos, logró que todo eso se fundiera en él, por eso digo que su marxismo era muy singular.

Obviamente nos quedaríamos sin espacio en esta revista para comentar todos los campos en los que Paco volcó su talento y su esfuerzo, pero hay uno que no quiero que se nos escape: la divulgación y el trabajo con los jóvenes.

—Desde luego. Pero antes tampoco quiero que olvidemos su opción por los valores de la teología de la liberación y del cristianismo emancipador. Ahí Paco también ha marcado un camino que ha ayudado a destruir dogmatismos en el campo ateo, manteniéndose él como una persona de creencias laicas, no de creencias religiosas, con un diálogo basado en el compromiso de estar con los pobres, de estar con los de abajo, con los desdichados… esa pulsión le hacía estar muy próximo a las razones del compromiso de los cristianos de la teología de la liberación.

—En cuanto a la divulgación…

—Ahí hizo un gran trabajo. Para no extenderme demasiado, citaré solo dos ejemplos: Lenin y su obra, en la vieja colección Conocer, Marx (sin ismos). La primera edición de Lenin y su obra es del año 77. Tenía 34 años cuando lo escribió. Mostraba un estudio y una capacidad de análisis crítico de la trayectoria de Lenin muy interesante. Es un libro que hoy aguanta muy bien. Marx (sin ismos) es un texto muy útil. De hecho, leer hoy a Paco por quienes aún no lo han leído, o releerlo por los que ya lo conocen, es muy útil. Paco ya es un clásico, pero es un clásico que enseña mucho para orientarse en el mundo y en los problemas de hoy.

—¿Sabes?, a mí me pasa algo extraño con Paco. No tengo la impresión de que se haya ido, a pesar de los diez años. Es como si en cualquier momento pudiera abrir la puerta y entrar en la redacción. Si sucediera eso creo que no me inmutaría, me parecería natural.

—Yo siento mucho su ausencia. Me sentía muy unido a él. Aprendí mucho con él. Trabajamos muchas cosas juntos. Lo echo en falta y a la vez lo tengo muy presente. A menudo me pregunto algo que es un poco absurdo, un contrafáctico si quieres:  qué pensaría hoy Paco de tal o cuál problema, de tal o cuál cambio en el mundo, y sobre todo que haría Paco hoy ante tal situación. Por ejemplo, Paco hizo objeción fiscal a los presupuestos militares, lo cual era arriesgado siendo académico. Ante una situación como la actual, ante el peligro de una escalada bélica que puede acabar en guerra nuclear lo que se les ocurre a algunos gobiernos es reforzar los presupuestos militares. Rearmarse cuando hay tantas necesidades que cubrir aquí mismo y hacia el sur. Yo creo que Paco volvería a levantar la bandera de la insumisión a los presupuestos militares, al gasto en la mal llamada defensa para apostar por un gasto en seguridad: en seguridad alimentaria, en seguridad social, en seguridad sanitaria… Pensar en cómo se comportaría Paco en determinadas situaciones a mí me sirve de guía para mi forma de estar hoy en la vida. Paco me sirve como un ejemplo al que seguir. Una persona de la que tengo nostalgia. Mucha nostalgia.

Publicada en la revista El Viejo Topo, número 416 de septiembre 2022.

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Piero Mi viejo Tributo [A mi padre]

miércoles, 31 de agosto de 2022

Taiwán abre fuego por primera vez contra un dron chino

 

Taiwán abre fuego por primera vez contra un dron chino

 


Las Fuerzas Armadas de Taiwán han disparado, por primera vez, a vehículo aéreo no tripulado chino que volaba sobre el cielo de la isla.

 

Las tropas taiwanesas han lanzado este martes tiros de advertencia contra un supuesto dron chino que volaba sobre la isla. Tras la advertencia, el dron en cuestión cambió de ruta y abandonó la zona, informan medios locales.

 

El dron ingresó a aguas restringidas en la zona de la isla de Erdan a las 17:59 (hora local)”, ha ratificado el Comando de Defensa del condado de Kinmen.

Esta ha sido la primera vez en la historia en la cual militares de la isla abrieran fuego real contra un aparato chino en un momento de mayor tensión entre las dos partes.

Esto se produce poco después de que la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, aseverara la misma jornada del martes de que las Fuerzas Armadas de la isla deben tomar las contramedidas necesarias para salvaguardar la seguridad del espacio aéreo nacional.

Asimismo, ha ratificado que Taiwán no se quedará de brazos cruzados ante las acciones por parte de China.

Las tensiones entre China y Taiwán se han elevado desde la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, a Taiwán, a principios de agosto, por lo que el gigante asiático ha decidido multiplicar sus maniobras militares, desplegando misiles, buques de guerra y aviones de combate, entre otras medidas.

China reclama a Taiwán como parte de su territorio y está en contra de que los políticos extranjeros visiten la isla, a su juicio, así envían una señal equivocada a los separatistas taiwaneses.

FUENTE: hispantv.com

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Los ruegos del gobierno a las compañías eléctricas no sirven: En Agosto récord en el precio de la luz. [El cielo está ingobernable, quién lo gobernará, el gobernador que lo gobierne (teniendo en cuenta los interés de la inmensa mayoría de la población, los trabajadores, por ejemplo) buen gobernador será. Pero como los trabajadores no le obliguemos tralarí tralará]

 

Los ruegos del gobierno a las compañías eléctricas no sirven: En Agosto récord en el precio de la luz

 

INSURGENTE.ORG / 30 agosto 2022

 

 


El precio medio de la electricidad en el mercado mayorista en el mes de agosto ha sido de 307,80 euros el megavatio hora, lo que supone un 19,3% más que en el mes de julio, cuando alcanzó los 258,1 euros, y el mes más caro desde que hay registros por encima del mes de marzo, según los datos del Operador del Mercado Ibérico de la Electricidad (OMIE).

El precio medio de la electricidad supera, así, por primera vez los 300 euros de media en un mes, ya que el precio más elevado hasta la fecha era marzo, cuando se alcanzó un precio medio de 283,3 euros el megavatio hora.

De hecho, este miércoles acabará el mes con la luz en 476,39 euros, lo que convertirá la jornada en la segunda más cara de la historia sólo por detrás del 8 de marzo, cuando se llegó al máximo histórico del ‘pool’ de 544,98 euros.

Además, con el incremento respecto al mes de julio, se acumulan tres meses seguidos de subidas, ya que en junio el precio medio fue de 218,83 euros y en mayo, último mes en el que el precio de la electricidad descendió, 187,11 euros. Mayo sigue siendo, además, el más barato del año 2022.

servimedia

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Murió Mijaíl Gorbachov, el último mandatario y el gran destructor de la Unión Soviética

 

Murió Mijaíl Gorbachov, el último mandatario y el gran destructor de la Unión Soviética

Tercerainformacion / 31.08.2022

Mijaíl Gorbachov, el último mandatario de la Unión Soviética, murió este martes a los 91 años, así lo informaron desde el Hospital clínico central de Rusia.



Gorbachov fue una de las figuras destacadas de la política del siglo XX. Encabezó la Unión Soviética durante sus últimos siete años de existencia en calidad de secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (1985-1991), el sexto en la historia del Estado y como presidente de la URSS (1990-1991), el primero y el último en la historia del país.

El mandatario que quiso reformar la URSS y acabó ‘alumbrando’ su final cuenta con legiones de partidarios y de detractores. Los primeros lo consideran un reformador legendario que llevó «libertad y democracia» a un país hermético y que creó los conceptos de ‘glásnost’ (transparencia y libertad de expresión) y de ‘perestroika’ (reconstrucción, reforma). Para los segundos, es simplemente responsable del final de una superpotencia, un traidor a los principios del marxismo leninismo que colaboró a hacer real el hundimiento de un país que había derrotado al nazismo. Gorbachov jugó en todo momento a hacer posible el gran anhelo del enemigo de los pueblos del mundo, el gobierno del imperio estadounidense, que siempre persiguió la destrucción de la URSS.

De aquellos días que gobernaba Gorbachov y luego Yeltsin, donde se intentó desarticular por completo al Ejército Rojo, a este presente donde la Federación Rusa ha vuelto a emerger como potencia capaz de poner coto al auge nazista en Ucrania y enfrentar a la OTAN y sus cómplices, hay un largo camino recorrido por el pueblo ruso y su liderazgo.

Gorbachov no merece otro recuerdo que el de un hombre que hizo todo lo posible por cambiar una historia de victorias y bregar para que la URSS se desmorone. Fracasó totalmente y hoy, a su muerte, será homenajeado por otros como él, pero no por los que lucharon siempre por el socialismo.

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