lunes, 27 de junio de 2022

La batalla por conquistar las mentes en la guerra de Ucrania

 

La batalla por conquistar las mentes en la guerra de Ucrania

 

TERCERAINFORMACION / 11.05.2022

Más allá de lo que pase en el terreno, desde las redes sociales y los medios de comunicación comienza el punto de partida para otro combate. La llamada guerra cognitiva contra Rusia.


La  operación militar de Rusia en Ucrania, como lo denominó el presidente Vladimir  Putin,  o “la invasión rusa”, como lo catalogan los medios occidentales, comenzó en febrero de 2022. Sin embargo desde mucho antes,  las principales plataformas mediáticas  preparaban el escenario para la guerra, la batalla por conquistar las emociones de las personas  para definir desde el propio entorno digital el curso que tomaría el conflicto.

Se trata de un nuevo tipo de  combate, que forma  parte de las investigaciones de la  OTAN. Un estudio de 2020  financiado por dicha organización titulado Cognitive Warfare, del autor François du Cluzel  sobre esta nueva forma de guerra expone: “Si bien las acciones tomadas en los cinco dominios (aéreo, terrestre, marítimo, espacial y cibernético) se ejecutan para tener un efecto sobre el dominio humano, el objetivo de la guerra cognitiva es convertir a todos en arma.”

“El cerebro será el campo de batalla del siglo XXI”, enfatizó el informe. “Los seres humanos son el dominio en disputa y es probable que los conflictos futuros entre la personas ocurran primero digitalmente y después físicamente en las proximidades de los centros de poder político y económico.”[1]

El investigador que escribió el estudio financiado por la OTAN, François du Cluzel,  es un exoficial militar francés que en 2013 ayudó a crear el Centro de Innovación de la OTAN (iHub), y desde entonces lo ha dirigido desde su base en Norfolk, Virginia. Esta  institución, actúa como una especie de centro de investigación interno de la Alianza del Atlántico Norte.

Para el autor la guerra cognitiva  comienza con información  pero esta es apenas el combustible. “Es crucial comprender que se trata de un juego sobre nuestra cognición, sobre la forma en que nuestro cerebro procesa la información y la convierte en conocimiento, en lugar de únicamente un juego sobre información o sobre aspectos psicológicos de nuestro cerebro. No es solo una acción contra lo que pensamos, sino también una acción contra la forma en que pensamos, la forma en que procesamos la información y la convertimos en conocimiento. En otras palabras, la guerra cognitiva no es una palabra más, otro nombre para la guerra de información. Es una guerra contra nuestro procesador individual, nuestro cerebro”  indicó François du Cluzel.

En el caso de Rusia lo han aplicado desde diferentes frentes. Occidente, en particular Washington, empezó  satanizando al gobierno de  Vladimir Putin, anunciando la invasión cuando todavía Estados Unidos y Rusia discutían por la vía diplomática. Anularon o minimizaron los comunicados de Moscú referentes a las garantías de seguridad que exigía el Kremlin para  la no expansión de la OTAN en sus fronteras.

La batalla por conquistar las mentes en la guerra de Ucrania

Cuando finalmente empezó la operación militar de Rusia, bloquearon las emisiones de los principales medios rusos, bombardearon con sanciones la economía del país, bloquearon también a la  cultura rusa en escenarios extranjeros e impidieron la participación de atletas rusos en diferentes eventos deportivos. Esto es lo que vemos en el plano físico, pero ¿cómo te lo cuentan los medios? ¿Cómo te llega la información en las redes sociales? ¿Has llegado a sentir que todo lo malo que hoy ocurre en Ucrania es culpa de Putin? Pues si es así, ya formas parte de este conflicto (no importa en que país te encuentres) tu mente ya funciona como otra arma.

Rusia: el malo de la película, según Hollywood y la CIA

La demonización de Rusia y su conversión en el enemigo natural de Estados Unidos y de Occidente no es nueva, pero en los momentos actuales se ha reconfigurado.

El académico  estadounidense Jason Denaburg, en una investigación sobre la construcción del «carácter ruso» en el imaginario popular de Norteamérica desde 1946, explica  «la mayoría de los estadounidenses nunca ha estado en Rusia o ha conocido a rusos», por lo que su «comprensión de Rusia proviene de aparatos informativos como los medios de comunicación y las instituciones educativas».

«Imaginar a los rusos como inferiores», comenta Denaburg, «construye un carácter estadounidense superior correspondiente, e implica que los estadounidenses no solo pueden sino que deben contrarrestar a Rusia. Durante más de un siglo, esta caracterización de Rusia y los rusos ha justificado una expansión constante del poder estadounidense en todo el mundo»,[2] apunta el académico.

Para esta investigación conversamos con  el  director, guionista de cine y televisión  Javier Gómez Sánchez  quien se  desempeña actualmente como  Decano de la Facultad de Medios Audiovisuales  del Instituto Superior de Arte de Cuba. En su criterio  la construcción mediática occidental  contra Rusia, específicamente de la industria mediática  estadounidense, tiene un acumulado de toda la narrativa de los diferentes roles globales durante la Guerra Fría contra la Unión Soviética.

“Aunque Rusia  no responde actualmente en términos ideológicos al conflicto de la Guerra Fría, en aquel momento era un  enfrentamiento entre dos sistemas ideológicos y eso produjo una gran acumulación mediática desde el cine  estadounidense y también desde la literatura, por supuesto la radio y la televisión estadounidense se sumaron también en esa construcción  para irle sembrando al público estadounidense la imagen del villano global. Puedes encontrar obras de un valor artístico indudable como Doctor Zhivago, una adaptación cinematográfica del año 1965, hasta obras más cercanas a lo que llamamos la cultura de consumo como son en los años 70, 80, las películas de Roqui, Rambo, que crean estereotipos respecto al imperio soviético”, explica Gómez.

Entrevista con Javier Gómez Sánchez, Decano de la facultad de medios audiovisuales del ISA Cuba

Por su  parte  el profesor cubano Oscar Villar Barroso, Doctor en Ciencias Históricas y Profesor de la Universidad de la Habana, quien también nos ofreció sus consideraciones, tuvo la oportunidad de estudiar en Kazajstán y Kirguistán. Ha viajado en varias ocasiones a Rusia. Conoció al pueblo de los antiguos países soviéticos en toda su diversidad. Sin embargo, reconoce que en el cine estadounidense no se muestra  una imagen afín a esa pluralidad cultural. En cambio, reflejan a los rusos  como personas torpes y sucias, poco agraciados o rudos en el trato.

“Demonizar a Rusia  busca lograr el apoyo de las audiencias, o al menos su consentimiento respecto a las acciones que tomarán los países occidentales en el conflicto. Se dice que en todas las guerras la primera víctima es la verdad. La verdad aquí ha sido silenciada”,  opina el  profesor Barroso.

El Pentágono y la CIA han convertido miles de películas de Hollywood en propaganda. Así lo revela el  documental titulado Teatros de Guerra: cómo el Pentágono y la CIA tomaron Hollywood,  donde  los investigadores Tom Secker y Mathew Alford lograron recopilar cerca de 4 mil páginas de documentos desclasificados. «Estos documentos demuestran por primera vez que el Gobierno de los EEUU ha trabajado tras bambalinas en más de 800 películas importantes y más de mil títulos de televisión»[3], comentan los investigadores.

El ejército estadounidense ha escrito políticas sobre lo que aprueba y desaprueba. “Desaprueba las descripciones de fracasos y delitos, lo que elimina gran parte de la realidad. Rechaza las películas sobre el suicidio de veteranos, el racismo en el ejército, el acoso sexual y la agresión en el ejército. Pero pretende negarse a colaborar en películas porque no son «realistas».”[4]

Algunas películas donde Rusia es el villano

Una  vez que se derrumba la Unión Soviética, Estados Unidos se queda sin un villano  frente al cual desarrollar su industria armamentista, frente al cual dar sus discursos presidenciales  en momentos de crisis, comienza entonces  una búsqueda de ese enemigo externo.  “El discurso estadounidense contra el enemigo se vuelca hacia los países árabes, hacia Gadafi, Sadam Husein, la llamada guerra  contra el terrorismo,  gran parte de la industria del cine de finales de los 90 y principios de los 2000 refleja esta llamada guerra contra el mal. También muestran en alguna medida a China, hay que recordar la serie «24 Horas», una serie que idealiza a la CIA, donde  uno de lo protagónicos  estaba preso en una cárcel en el gigante asiático. Más reciente una serie estadounidense de TV como Homeland que inicia bajo los aires de la guerra contra el terrorismo, pero  mantiene a Rusia también en el guión como su enemigo”, explica Javier Gómez.

La versión que tienen miles de millones de personas, sobre algún hecho histórico se basa en lo que han leído en Wikipedia, lo que hayan visto en Youtube o porque se hizo una película al respecto. Confunden la realidad con la versión de la verdad que les brindan las productoras, directores y grandes corporaciones mediáticas.

“Solo así logramos entender cómo fue posible la operación que llevó a cada vez más gente a nivel global, a olvidar que fue la Unión Soviética la que derrotó a los nazis en la Segunda Guerra Mundial, y a asignarle un papel preponderante y decisivo a EE.UU. en dicha victoria”[5],  indicó el periodista  José Negrón Valera  en un artículo publicado por Sputnik

En opinión del decano de la facultad de medios audiovisuales del ISA de Cuba,  Javier Gómez,   Washington no ha necesitado  disminuir el papel  soviético en los productos audiovisuales que construye, simplemente enalteciendo el papel de los estadounidenses en elementos reales  como el desembarco en Normandía y en el caso  de la lucha en el pacifico contra los japoneses por solo citar algunos ejemplos.  “Lo  hacen desde una industria global  como  la industria de Hollywood, los videojuegos, ( la saga Call of Duty, Medalla de honor) usando esos recursos solamente en el imaginario de decenas de millones de  consumidores de estos  productos, Estados Unidos es prácticamente el que gana la Segunda Guerra Mundial, sin necesidad de hacer  una disminución del papel soviético en esa lucha, solamente  con la capacidad global de ponderar su propia participación”.

Call of Duty WW2 :comienza con desembarco de Normandia, uno de los momentos más duros de la Segunda Guerra Mundial.

Desde los años 2000 el gobierno ruso de Vladimir Putin realiza esfuerzos para producir un cine que  establezca  y pondere el papel soviético en grandes acontecimientos históricos como la segunda guerra  mundial con el objetivo de contrarrestar películas estadounidenses que marcan determinada manipulación  y no reconocen el papel de ejército rojo. Tal es el caso de  Enemy at the gates (El enemigo a las puertas) (2001) una película  que se desarrolla en torno a la batalla de Stalingrado. Esa batalla ha tenido también  versiones cinematográficas  estadounidenses y alemanas. Si uno contrasta la versión rusa con la estadounidense  y la alemana es muy posible ver las diferentes visiones de cada bando.

En el caso de los rusos  ha habido un avance en la producción de un imaginario que produzca un orgullo al menos en el pueblo ruso.  Hay que tener en cuenta que todas las producciones globales penetran en un mercado que incluye a los  ciudadanos rusos  y de los países  de Europa del Este. La propia Ucrania ha desarrollado una industria televisiva de series dramatizadas  buscando una identidad  nacional ante la unión soviética.

Las redes sociales: el campo de batalla

El conflicto de Ucrania  tiene la particularidad de que por primera vez los usuarios observan en tiempo real detalles de la guerra  compartidos por personas que están en el territorio del ataque como si fuesen corresponsales que suben los videos. Pero ¿cómo estamos seguros de que están ahí? Los especialistas hablan de una «batalla por la desinformación» con el objetivo de controlar cómo pensamos en torno al conflicto.

Esta guerra es considerada la primera guerra de las redes sociales. Si realizamos un recuento, la de Vietnam (1955-1975), fue considerada la primera guerra televisada, ya que fue cubierta de forma audiovisual por los medios in situ.  Luego,  la guerra en Yugoslavia, en los 90, fue considerada como la primera guerra de la era de Internet, al coincidir con su adopción masiva y la publicación de noticias en medios digitales. La «guerra contra el terrorismo» tras el 11 de septiembre fue la primera que realmente mostró el potencial de lo que era la cobertura en tiempo real. Pero la guerra de Ucrania,  según coinciden varios analistas, es la primera guerra de las redes sociales.

En ello influye la sobresaturación de contenidos creados para las redes,  incluyendo fake news y memes. La construcción de mensajes políticos y las transmisiones online del presidente Volodimir Zelensky  en sus conferencias con parlamentos y gobiernos de otros países.

La batalla por conquistar las mentes en la guerra de Ucrania

Desde el mismo momento  en que una persona da like, ya existe un primer nivel de aceptación a cualquiera de esos contenidos, una vez que la persona los comparte en su muro ya legitima una posición. Existe un determinado  funcionamiento de algoritmos, específicamente en Facebook. Si una persona muestra demasiado interés sobre Ucrania, le empiezan a aparecer contenidos en su muro sobre ese tema, incluso contenidos en español, con la  intención de llegar a públicos de habla hispana, que pueden tener algún tipo de información respecto a conflicto.

“El video corto se ha convertido en una de las principales herramientas de ubicación y de construcción de subjetividad en Facebook respecto al conflicto ucraniano, ¿qué tipo de videos? Audiovisuales  de  pequeños grupos de fuerzas ucranianas enfrentándose a la tecnología rusa. Los ucranianos, provistos con las armas que les envía Occidente, como misiles antitanques y aéreos, muestran en esos videos  cómo destruyen al poder ruso. Los videos no son noticias, ni siquiera queda claro en ocasiones quien los hace, son aparentes fragmentos de la guerra”, explica Javier  Gómez y añade “En el caso actual, siempre son materiales hechos desde el lado ucraniano, los rusos no aparecen con total intencionalidad”  concluye el decano de FAMCA , quien recientemente realizó el documental  La dictadura del algoritmo. Este audiovisual  aborda precisamente el funcionamiento  de las redes sociales, no solo los intereses económicos y políticos que se esconden detrás de los algoritmos, sino el uso intensivo de Internet por Estados Unidos como arma de cuarta generación, contra Cuba.

Los videos cortos que cuentan pequeños fragmentos de la guerra ya se han usado como herramientas en otros conflictos como Siria, en la cual las redes sociales eran bombardeadas  por audiovisuales hechos supuestamente por los propios participantes del conflicto.

El profesor de la Universidad de la Habana Oscar Villar Barroso ha vivido en primera persona la estigmatización en redes sociales. “En mi caso, por ejemplo, que publico a menudo en Facebook contenidos  actualizados relacionados con el conflicto, me aparece un cartel donde dice que estoy al servicio del gobierno de Rusia.  Sin embargo, la misma red social no le pone a los usuarios que publican mensajes de incitación al odio contra ciudadanos rusos, ningún cartel que digan que están al servicio de la barbarie. Nadie dice todos los crímenes que han cometido  los grupos nacionalistas ucranianos que tienen una abierta vocación fascista. Utilizan símbolos, banderas, elementos identificativos del facismo alemán y nadie critica eso” 

Oscar Villar Barroso, Doctor en ciencias históricas Universidad de la Habana

Barroso añade que estamos ante un ejemplo de guerra cognitiva contra Rusia. “Si Moscú estuviera haciendo lo que cuentan los medios sería un absurdo, que iría  contra sus propios objetivos. En relación con esto, hemos visto la persecución de periodistas, no solo rusos, sino de otras nacionalidades, que han contado una versión diferente al discurso que se quiere. Las redes sociales, todas, tienen dueño, y el que paga manda.  Forman parte de un entramado donde la verdad no es lo importante.”

Otro elemento llamativo sobre todo en la construcción de las subjetividades es la aparición de los jefes de estado en televisión.  El presidente de Ucrania,  Volodimir Zelensky, aparece habitualmente en ropa de campaña, no exactamente vestido de militar, aparece con un pulover verde. Según explica el director de cine cubano  Javier Gómez  “busca dar la idea de una persona que se  tuvo  que poner esa ropa de improviso, porque se está  enfrentando a un poder superior, muestra a un hombre que se ha volcado a la guerra y deja la imagen del político. En contraposición los altos funcionarios rusos, el propio Putin aparece vestido de manera formal de traje y corbata. De esa forma Ucrania busca crear empatía, sobre todo en el público joven de mostrar un país que está siendo agredido por otro mucho más grande. Es todo un diseño que busca que te solidarices con  Ucrania.” 

El estudio de la OTAN  sobre  guerras  cognitivas indica que  cada plataforma de redes sociales, cada sitio web está diseñado para ser adictivo y para desencadenar algunos estallidos emocionales, atrapando el cerebro en un ciclo de publicaciones. “La velocidad emocional, la intensidad y las cualidades de cámara de eco del contenido de las redes sociales hacen que aquellos expuestos a él experimenten reacciones más extremas. Las redes sociales son particularmente adecuadas para el empeoramiento de la situación política y polarización social por su capacidad de difundir imágenes violentas y rumores aterradores muy rápida e intensamente. Cuanto más se propaga la ira, más usuarios de Internet son susceptibles de convertirse en trolls”[6] 

La batalla por conquistar las mentes en la guerra de Ucrania

¿Dónde está la noticia y cuál es la verdad?

Cuando  haces una búsqueda en Google  sobre el conflicto  ucraniano  todos los medios que te salen en la primera página siguen la misma línea, reciclan los  mismos  contenidos.  Se repiten titulares y enfoques. Es un fenómeno ya visto de guerras anteriores, lo cual no significa que sean las visiones fidedignas del conflicto.

En el caso de las medidas contra los medios rusos, Youtube eliminó el canal de RT, lo cual significó una pérdida de material muy importante. En el caso de Facebook no los elimina pero te aparece una ventana intermedia donde te advierte que esa página (RT o Sputnik) pertenecen al gobierno  ruso. “Lo curioso es que cuando uno revisa  cualquier medio occidental no te dice lo mismo del gobierno del país del cual proceden, supuestamente bajo la construcción de la “libertad de prensa”. En el caso de los medios rusos,  efectivamente  eso causa un efecto en el lector de esas páginas, ya que dicho aviso te anuncia que la visión del gobierno ruso está  influyendo en ese medio y que no es imparcial. Otra trampa pues la llamada objetividad en el medio periodístico es algo bastante entredicho y debatido”,  agrega Javier Gómez.

En la biografía de Instagram (filial de Meta) de RT se lee «Medio controlado por el estado de Rusia»

La intención de bloquear la capacidad de  emisión del contrario no es algo nuevo, continúa el director de cine,  sin embargo esa capacidad de emisión se vuelve cada vez más global. “De todas formas se crean mecanismos para que al final el lector  pueda saltar esos obstáculos y buscar esos contenidos, lo que pasa es que la mayoría de las personas no entran finalmente,  sino que reciben el torrente de información parcializada  que le llega por las otras vías.”

Así como este nuevo modo de batalla no tiene fronteras geográficas, tampoco tiene límite de tiempo: “Este campo de batalla es global vía Internet. Sin principio ni fin, esta conquista no conoce tregua, marcada por notificaciones de nuestros smartphones, en cualquier lugar, las 24 horas del día, los 7 días de la semana”[7], revela el estudio de la OTAN.

La guerra  en Ucrania tuvo fecha de inicio, pero estamos lejos de ver un final.  El conflicto se ha complejizado con la interferencia de Occidente,  que por un lado envía armas a  Kiev y por otro lado, exige una solución diplomática a Rusia, aún cuando se sabe que la delegación ucraniana no  ha llegado a acuerdos concretos en las rondas de negociaciones.

Las sanciones  contra  Moscú   han tenido un efecto bumerán en la economía mundial y la aplicación sin límites de todos los mecanismos de guerra cognitiva lo convierten en un conflicto internacional donde no se trata solo de Rusia y Ucrania, sino de todos los que de alguna forma u otra reaccionamos desde nuestro imaginario a esta confrontación.


[1]  Du Cluzel, F (2020)  Cognitive Warfare,  Innovation Hub – Jan 2021

[2]  Negrón, Valera, J (2022, 30 enero) Guerra no convencional en la zona gris: la ‘OTAN cultural’ y la ofensiva imaginacional contra Rusia https://mundo.sputniknews.com/20220130/guerra-no-convencional-en-la-zona-gris-la-otan-cultural-y-la-ofensiva-imaginacional-contra-rusia-1120932152.html

[3] Negrón, Valera, J (2022, 30 enero) Guerra no convencional en la zona gris: la ‘OTAN cultural’ y la ofensiva imaginacional contra Rusia https://mundo.sputniknews.com/20220130/guerra-no-convencional-en-la-zona-gris-la-otan-cultural-y-la-ofensiva-imaginacional-contra-rusia-1120932152.html

[4] El Pentágono y la CIA han convertido miles de películas de Hollywood en propaganda súper efectiva (2022) Cuba En Resumen https://cubaenresumen.org/2022/02/02/el-pentagono-y-la-cia-han-convertido-miles-de-peliculas-de-hollywood-en-propaganda-super-efectiva/

[5]Negrón, Valera, J (2019, 6 junio) La guerra ‘imaginacional’ y el nuevo orden mundial (1ª Parte) https://mundo.sputniknews.com/20190606/la-guerra-imaginacional-y-el-nuevo-orden-mundial-1-parte-1087532327.html

[6]  Du Cluzel, F (2020)  Cognitive Warfare,  Innovation Hub – Jan 2021

[7]  Du Cluzel, F (2020)  Cognitive Warfare,  Innovation Hub – Jan 2021

 

Fuente: https://espanol.almayadeen.net/news/aprofundidad/1588530/la-batalla-por-conquistar-las-mentes-en-la-guerra-de-ucrania

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El Pacífico y Tucídides en la ‘Era del Descenso Energético’

 

El centro de poder mundial está pasando desde el océano Atlántico hacia el Pacífico. Los grandes bloques toman posiciones para mantener su hegemonía en un mundo con menos recursos y en el que las reglas del juego serán otras.


El Pacífico y Tucídides en la ‘Era del Descenso Energético’

 

Antonio Turiel Martínez

El Viejo Topo

27 junio, 2022 

 

Antonio Turiel y Juan Bordera

Aunque la invasión rusa de Ucrania parece situar el centro del teatro de operaciones en el Este de Europa, algo está ocurriendo un poco más alejado del foco, como entre bambalinas. Algo muy importante. El viraje del centro de poder del mundo desde el océano Atlántico hacia el Pacífico. Una mudanza que irá coincidiendo, paradójicamente, con un aumento de las posibilidades de conflicto bélico –incluso nuclear– a gran escala, en una era marcada por el descenso energético. Todo normal y bien.

La Administración Biden difundió hace pocos meses el documento Estrategia Indo-Pacífico en el cual declaran: “Ninguna región será más importante para el mundo y para los estadounidenses que el Indo-Pacífico”. Recientemente, China ha cerrado un acuerdo de defensa y seguridad con las Islas Salomón, un acuerdo insignificante, pero que ha puesto nerviosos tanto a estadounidenses como a australianos.

Estos sucesos que dibujan una tendencia peligrosa ya han sido analizados por Rafael Poch o Xulio Ríos, quien recientemente alertó del creciente riesgo de conflicto en Taiwán. También lo ha tratado Olga Rodríguez, que en este artículo señala que “la inercia hacia un marco de guerra, como si fuerzas irreversibles de la historia nos llevaran a ella, es evitable”. No podemos estar más de acuerdo con esa frase, y para ello, qué mejor que identificar qué fuerzas son esas, para tratar de entenderlas y así poder desactivar su aparente irreversibilidad.

La trampa de Tucídides 2.0

La trampa de Tucídides es un concepto creado en 2015 por el politólogo estadounidense Graham Allison. Hace referencia al conflicto entre Atenas y Esparta –narrado por Tucídides en Historia de las Guerras del Peloponeso– como una manera de explicar el dilema que existe entre una potencia hegemónica pero en decadencia (Esparta – Estados Unidos) y otra en ascenso (Atenas – China). El temor a que la potencia emergente acabe siendo la dominante llevó supuestamente a Esparta a iniciar una guerra contra Atenas, la cual ganó, evitando así el ascenso de su rival, aunque pagando un alto precio en forma de desgaste.

¿Es Rusia el verdadero rival de Estados Unidos? No, por supuesto que no. Es China. La guerra en Ucrania, Tucídides no lo quiera –y sobre todo tampoco los halcones estadounidenses–, podría ser la antesala de un conflicto mayor para evitar el ascenso final de una potencia emergente que ya domina los sectores industrial y económico. Le falta el militar, aún muy claramente del lado de la organización atlántica. Que vivamos una época nuclear no disminuye el riesgo de que la OTAN –la que se reúne dentro de un mes en Madrid– considere esta opción.

Otro factor –probablemente el más importante– que hay que tener en cuenta en esta historia es el energético. EE.UU. es un gran consumidor de energía. China, también. De hecho, superó a EE.UU. hace aproximadamente una década como el primer consumidor de energía del mundo. Y en ambos países el consumo de energía crece sin cesar. Normal: numerosos estudios, como los del economista y profesor de la Sorbona Gaël Giraud, han mostrado que la pretendida desmaterialización de la energía es solo un mito, que si se quiere seguir creciendo económicamente, el consumo de materiales y de energía tiene que crecer, aquí o en el lugar al que hayamos deslocalizado la fábrica que nos suministra los productos.

Pero resulta que la disponibilidad de energía en este planeta es finita y que las fuentes de energía no renovables (petróleo, carbón, gas natural y uranio), que nos proporcionan el 90% de nuestro consumo de energía primaria, han tocado techo. Faltando minas y yacimientos tan buenos como los que agotamos en las décadas precedentes, la cantidad de energía que nos proporcionan los combustibles fósiles y el uranio ya no crecerá más. Peor que eso, caerá con fuerza durante esta década, lo que ya se ha empezado a notar, y de qué manera: cortes de luz en China por falta de carbón, falta de diésel y de queroseno para aviones en la costa Este de EE.UU., inventarios de combustible en mínimos por todas partes, aumento de precios generalizado, la verde Unión Europea aumentando la proporción de carbón en el mix

Los grandes bloques están tomando posiciones para mantener su hegemonía en un mundo con menos recursos y en el que las reglas del juego serán otras. Rusia, por razones históricas, miraba hacia Europa y por ello ve con recelo la expansión de la OTAN en los países del Este europeo. Europa, por su lado, mira sobre todo hacia África, como demuestran las operaciones militares auspiciadas por Francia en el Magreb o los planes de producir hidrógeno verde para Alemania patrocinados por el gobierno teutón en Marruecos, Namibia o Congo. China también tiene intereses en África, pero mira todavía más hacia el Sudeste Asiático, pretendiendo extender su área de influencia y ganarle la carrera a su gran rival regional, la India, que aún está demasiado ensimismada en su grandeza y su enorme diversidad cultural y étnica. ¿Y EE.UU.? ¿Hacia dónde mira EE.UU. para afrontar la Era del Descenso Energético?

De manera natural, EE.UU. debería mirar hacia Sudamérica, pero se resiste a abandonar su papel de imperio planetario. Con más de 800 bases repartidas en más de 70 países, los amigos americanos tienen todavía intereses repartidos por todo el planeta. Y si bien el expansionismo africano de los europeos no les quita el sueño, sí que les preocupan y mucho las veleidades rusas en Europa, y aún más las ambiciones chinas en el Sudeste Asiático. Por eso EE.UU. ha empezado a girar su atención hacia el Pacífico, con la cada vez más declarada intención de que este océano deje de hacer honor a su nombre.

Una parte importante de la estrategia americana se centra en la protección de Taiwán, lugar crítico por ser uno de los dos países (el otro es Corea del Sur) que alberga las más avanzadas fábricas de microchips de última generación. China no ha ocultado nunca su interés por recuperar el control de la que considera una isla rebelde, parte de su territorio nacional. Por eso el juego de maniobras militares estadounidenses, replicadas con maniobras militares chinas, durante los últimos meses. Y unas recientes declaraciones de Biden en su visita a Japón –como buscando complicidades en un lugar nada casual– han añadido un poco más de picante al asunto: “Defenderemos Taiwán si China lo ataca”.

Debido a la escalada de tensión, otra parte importante de la estrategia americana son las alianzas en la zona: AUKUS, la reciente entente con Reino Unido y Australia, quien también ve con recelo el avance imparable de la influencia política china en su flanco noroccidental y con la que coincide también en la QUAD: otra alianza militar –en este caso resucitada- que incluye a India y Japón.

Y sin embargo China ya está librando su guerra de conquista de manera relativamente incruenta: la primera víctima ha sido Sri Lanka, que recibió con los brazos abiertos las inversiones chinas en puertos y otras infraestructuras y ahora tiene a China como su principal acreedor y negociador en la definición de las condiciones de liquidación económica y política de la gran isla del Índico. Pero Sri Lanka no es el único país en manos chinas, solo el primero en caer: la estrategia de la Nueva Ruta de la Seda de China, financiando nuevas infraestructuras en otros países con créditos aparentemente ventajosos pero en la práctica impagables, dado su alto monto, les está dando grandes réditos.

A pesar de que su estrategia de dominio es más comercial que militar, China es bien consciente de la Trampa de Tucídides y sabe perfectamente que EE.UU. no se quedará impasible mientras continúa avanzando escalones hacia la hegemonía de su región, y por eso continúa con su rearme y mostrando su músculo militar cuando precisa. Y a pesar de que EE.UU. apuesta más por la intimidación física, juegan también algunas de sus cartas con sutileza, esperando estrangular el acceso de China a los preciados y cada vez más escasos recursos: de ahí todos los problemas con el carbón australiano que China embargó durante meses o las recientes protestas de Japón por las prospecciones de China en el Mar de la China.

Todo este vertiginoso choque de trenes a cámara lenta es la consecuencia lógica de una actitud ilógica: la de intentar mantener el crecimiento infinito en un planeta finito. Una idea no solo equivocada, sino suicida. Una idea que nos puede llevar a muchas otras guerras. Nuevas ucranias que tendrán que sucumbir al horror de la más nociva y peligrosa de las ideas que ha conocido este planeta: la del crecimiento infinito.

¿Hay acaso algo más estúpido que una guerra? Pueden apostar que sí: una guerra cuando los recursos menguan rápidamente y cuando la única respuesta posible al reto ecológico que tenemos delante es compartida, cooperativa.

La única solución a la trampa de Tucídides

Si queremos solucionar este enredo hay que reconocer la hipocresía de Occidente: por un lado consideramos cualquier mínimo gesto, como el del acuerdo con las Islas Salomón, de una China poco expansionista –al menos militarmente– como una amenaza para nuestra seguridad. Por otro lado, la expansión de la OTAN ha sido espectacular en estos últimos 30 años. Y luego nos extraña que un país que ha sido invadido dos veces en los últimos 200 años por ejércitos europeos (Napoleón y Hitler) tema que pueda haber una tercera invasión, y que a la tercera, ya se sabe. Hasta el papa Francisco comprende esto perfectamente y no teme decir que la guerra de Ucrania quizá ha sido provocada por los “ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia”.

¿Esto quiere decir que la OTAN sea la mala de la película y Putin una novicia inocente? En absoluto. Putin es un sátrapa autoritario, liberticida, y la invasión no se puede justificar de ninguna manera. La solución a la Trampa de Tucídides es precisamente esa, salir de esquemas maniqueos de “buenos y malos”, asumir la complejidad de las relaciones geopolíticas e internacionales, y empezar a reconocer que va a ser imposible hacer frente a los retos que tenemos como civilización si pensamos en seguir creciendo. Cuando el espacio o los recursos energéticos son finitos más te vale dejar de crecer salvo que tu intención sea aplastar a los de al lado.

Toca cooperar para enfrentar el dilema del prisionero global que conforman la crisis climática y la energética, un enredo en el que estamos todos metidos y del que no se puede salir bien parado mediante guerras. La Trampa de Tucídides 2.0, es evidente, no tendrá vencedor alguno. En el Otoño de la civilización todas son potencias crepusculares. Puede haber un bando que pierda menos, sí, pero el riesgo de destrucción mutua total no existía en los tiempos de las Guerras del Peloponeso. La única opción pacífica es que la potencia dominante renuncie a dominar militarmente a la ascendente y la ascendente sea generosa con la que le deja espacio sin guerrear.

Necesitamos imaginar una política que no sea de bloques. No necesitamos recetas conocidas o suaves reformas. Necesitamos un cambio enorme en poco tiempo, pero que aún es posible. Hagámosle caso a Tolstoi, que algo sabía de guerras y paces cuando escribió “pensamos que todo está perdido cuando se nos hace salir de nuestro sendero habitual, pero es ahí precisamente donde empieza lo nuevo y lo bueno”.

Artículo publicado originalmente en Contexto.

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domingo, 26 de junio de 2022

Miles de personas llenan las calles de Madrid contra la OTAN y el imperialismo

 

Miles de personas llenan las calles de Madrid contra la OTAN y el imperialismo

 

INSURGENTE.ORG / 26 junio 2022

 

En el día de hoy, miles de personas, decenas de miles según los organizadores, han salido a las calles de Madrid para mostrar el rechazo contra la OTAN y el imperialismo. Además de la gente que han convocado las organizaciones y colectivos del movimiento anti-OTAN de Madrid, numerosos autobuses han sido fletados desde todos los puntos del estado. La cumbre de la OTAN que está a punto de celebrarse en Madrid ha permitido, tras un importante esfuerzo, comenzar a revitalizar y reconstruir un movimiento que se oponga al brazo armado del imperialismo.

Han sido numerosos los colectivos asistentes y sus lemas, desde el movimiento antiimperialista a algunos colectivos pacifistas, pasando por numerosas organizaciones del movimiento obrero y popular, como el sindicalismo combativo o los colectivos de pensionistas. A destacar también representantes del extranjero, como algún colectivo de surcoreanos contra la OTAN, gente venida de otros países de Europa o colectivos del mundo árabe, destacando los que defienden a las ocupadas Palestina y el Sáhara Occidental.

En las últimas dos semanas y días, la represión ha aparecido en niveles muy elevados: la ciudad de Madrid ha sido militarizada, se han llegado a detener a personas organizadoras, se les ha retenido y amenazado en sus domicilios o se les ha señalado en la prensa. Otra manifestación convocada para el día de la cumbre, el miércoles 29, había sido prohibida por el gobierno.

Imágenes en este enlace:

https://m.youtube.com/watch?v=dUF_eCFCfq0

Desde primera hora de la mañana del día de hoy, se han producido numerosos cacheos, amenazas, retenciones e identificaciones, en las calles de Madrid y en las entradas de la ciudad. Sin embargo, pese al ambiente de miedo que el gobierno, la Policía Nacional o la Guardia Civil han tratado de sembrar, la convocatoria ha sido un éxito y ha mostrado que la conciencia antiimperialista no está muerta.

La de hoy era la manifestación más unitaria, aunque no la única que se celebrará estos días. Una próxima manifestación tendrá lugar el miércoles 29 en la plaza Tirso de Molina de Madrid, a las 20h. La convocan diferentes colectivos de la ciudad, ha sido prohibida por el gobierno y finalmente convocada en otro lugar al original.


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La bacteria más grande del mundo desafía a la microbiología

 

La bacteria más grande del mundo desafía a la microbiología

TERCERA INFORMACION / 25.06.2022

  • Imaginen una persona tan alta como el Everest. Pues, a proporción, así es Thiomargarita magnifica en el mundo de las bacterias. Vive en los manglares de una isla caribeña y puede llegar a medir dos centímetros. Su descomunal tamaño y la presencia de ‘pepitas’ con ADN a lo largo de su membrana hacen replantear principios básicos en biología.


Representación artística de Thiomargarita magnifica con una moneda de diez centavos de EE UU. / Foto del mangle de Pierre Yves Pascal e ilustración de Susan Brand (Berkeley Lab)

La definición de bacteria por la RAE como “microorganismo unicelular sin núcleo diferenciado” está en entredicho. La especie Thiomargarita magnifica alcanza fácilmente el centímetro de longitud y se puede ver a simple vista, incluso es más grande que algunas moscas. Si por microorganismo o microbio se entienden aquellos que hay que ver al microscopio, esta ya no lo sería.

Los primeros ejemplares los encontró en 2009 el investigador francés Olivier Gros del Institut de Systématique, Évolution, Biodiversité, cuando en los manglares de la isla de Guadalupe, en el sur del Caribe, descubrió unos finos y extraños filamentos blancos adheridos a hojas de mangle en descomposición bajo el agua. Al principio no se sabía lo que eran.

Cinco años más tarde, en 2015, otro miembro del equipo, la científica mexicana Silvina González Rizzo, realizó los análisis moleculares que permitieron identificar a este organismo como una bacteria del azufre, y también propuso su nombre científico, según explica a SINC: “Se incluyó en el género Thiomargarita por su similitud filogenetica con Thiomargarita namibiensis, la bacteria más grande hasta aquel momento, con 750 micras (no llega al milímetro), localizada en Namibia; y el nombre de ‘magnifica’ se debe a su tamaño (magnus en latín es grande), aunque también pensé que quedaba bien por el significado que tiene esta palabra en español”.

Después, Jean Marie Volland, uno de los estudiantes de doctorado que se había formado con Olivier Gros en Guadalupe, obtuvo una plaza de investigador en los laboratorios LRC y JGI (Berkeley Lab) en California. El instrumental de estas instituciones en EE UU permitieron secuenciar el genoma de T. magnifica, así como describir su estructura tridimensional. Aunque se publicó un preprint en febrero, los resultados del trabajo del equipo franco-estadounidense se han presentado esta semana en la revista Science.

Las células de la mayoría de las especies bacterianas miden alrededor de 2 micras, como E. coli, pero T. magnifica tiene una longitud media superior a 9000 micras. Los autores confirman que esta colosal bacteria se puede ver a simple vista y que es unas 50 veces más grande que otras gigantes conocidas, lo que hace replantear el tamaño máximo que pueden alcanzar estos microorganismos.

Pero, además, la compleja estructura que han encontrado en su interior, con una distribución inédita del ADN, desafía aún más los conceptos tradicionales de las células bacterianas.

Volland incide en estos dos aspectos: “Esta bacteria es muy, muy grande, miles de veces más que otras de tamaño normal. Por hacer una comparación, descubrirla es como encontrarse con un ser humano que fuera tan alto como el monte Everest. Y lo segundo, que creo que es aún más emocionante, es que tienen unas estructuras que compartimentan el ADN, algo único que no se ha observado antes en las bacterias”.

ADN en ‘pepitas’ o pepins

Lo habitual en una célula bacteriana es que su ADN flote libremente en el citoplasma, pero en T. magnifica está en compartimentos llamados pepins unidos a la membrana, una innovación característica de células más complejas. Estos orgánulos, que también incorporan ribosomas, son metabólicamente activos, según los análisis de los autores, y la actividad se produce en toda la longitud de la célula bacteriana, en lugar de solo en su extremo de crecimiento.

“Sabemos que los pepins almacenan el código genético de la célula. El ADN se lee y se traduce en proteínas en su interior, y parece que también participan en la producción de energía para la célula, pero estamos lejos de comprender todo el alcance de sus funciones bioquímicas”, comenta Volland a SINC, “y tampoco sabemos cómo se forman y si desempeñan o no un papel en el tamaño gigante de la célula”.

“El nombre de pepins viene del francés, donde significa ‘semillas o pepitas’, como las de la sandía, el kiwi y otras frutas”, aclara González Rizzo, que coincide con su colega: “Por ahora no sabemos mucho sobre ellos, ya que es la primera vez que se han observado e identificado en organismos procariontes como las bacterias. Probablemente se van a necesitar cultivos estables de T. magnifica para estudiar en detalle la formación, bioquímica y funciones de los pepins”.

Todavía no se ha cultivado en el laboratorio

De hecho, el estatus actual de la bacteria más grande del mundo es de Candidatus (Ca.) Thiomargarita magnifica. El primer término se utiliza cuando una especie o género está bien caracterizado, pero aún no se ha logrado cultivar.

Por su parte, Volland añade otros retos que quedan por delante: “Ahora tenemos muchas más preguntas que al principio del proyecto. Desconocemos cómo se mantiene la estructura celular general de esta bacteria. Sabemos que se alimenta de azufre y que es quimiosintética, lo que significa que es capaz de utilizar el dióxido de carbono para producir biomoléculas complejas, pero no conocemos su función ecológica, y tampoco dónde se pueden encontrar más o lo abundante que es en la naturaleza”.

¿Qué ventaja tiene ser gigante?

Otra de las cuestiones clave es explicar por qué las células de Thiomargarita magnifica son tan grandes. “Ha evolucionado hacia el gigantismo, lo que significa que ser gigante le ha dado una ventaja selectiva, pero no sabemos cuál y todavía no tenemos datos para responder a esta pregunta”, reconoce el investigador.

“Sin embargo –apunta– existen algunas hipótesis en la comunidad científica para explicar por qué otras bacterias grandes se han hecho tan grandes. Una es que convertirse en un gigante puede ser una forma de escapar del depredador y, de hecho, si te haces cientos de veces más grande que él, ya no tienes que preocuparte de que te coma. Otra hipótesis es que convertirse en una larga célula filamentosa puede ser ventajoso para aprovechar mejor la energía química que está disponible en el entorno de las grandes bacterias del azufre”.

En cualquier caso, los autores sospechan que la compleja organización de su membrana probablemente es la que ha permitido a esta bacteria adquirir su tamaño récord, sorteando las limitaciones biofísicas y bioenergéticas típicas asociadas a este tipo de microorganismos.

En un artículo paralelo que también se publica en Science, la microbióloga Petra Anne Levin de la Universidad Washington en San Luis (EE UU) valora el trabajo de sus colegas: “Este descubrimiento se suma al grupo de grandes bacterias del azufre y ayuda a resolver el rompecabezas sobre qué factores limitan el tamaño de las células”.

Bacterias todavía más grandes

Levin considera poco probable que T. magnifica represente el límite superior de tamaño celular bacteriano y que, como demuestra este trabajo, “las bacterias son infinitamente adaptables, siempre sorprendentes, y nunca se deben subestimar”. Podría ser solo cuestión de tiempo que aparezca otra aún mayor.

El catedrático Ignacio López-Goñi de la Universidad de Navarra, miembro de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), también destaca otros aspectos de este estudio: “Los análisis de imágenes revelan que el interior del organismo está repleto de copias del genoma, una poliploidía masiva sin precedentes, con más de medio millón de copias del genoma, el mayor número para una sola célula jamás descrito”.

Triple de genes que un procariota ‘normal’

“Y cuando se secuencia una de las copias –prosigue–, se observa que esta bacteria contiene 11.788 genes, el triple de lo que normalmente lleva un procariota [grupo de las bacterias y arqueas, organismos sin núcleo], un genoma tan grande como el de la levadura de panadería S. cerevisiae [un eucariota, con núcleo definido]”.

“Además posee un ciclo de desarrollo dimórfico (dos tipos morfológicos diferentes) donde las copias del genoma se segregan de forma asimétrica en lo que parecen aparentes células hijas. Pero cada filamento es una celda continua sin tabiques de división –subraya López-Goñi–, incluidas las constricciones parciales hacia el polo apical. Solo los pocos brotes más apicales están separados del filamento por una constricción y constituyen auténticas células hijas”.

Se cuestionan principios fundamentales de la biología

La coautora González Rizzo considera que el descubrimiento de Thiomargarita magnifica “nos hace replantear y cuestionar ciertos principios fundamentales de la biología y la evolución de los seres vivos. En particular, sobre el mundo procariota y las nuevas versiones aparentemente posibles de este tipo de seres vivos”.

“Debido a su gran tamaño celular, que puede alcanzar hasta 2 cm de longitud, pero sobre todo, a la presencia de esos ‘organelos’ unidos a la membrana en donde se encuentra el material genético, como en el caso de las células eucariotas, puede ser considerada como la primera y única bacteria que tiene hasta la fecha esta capacidad, desafiando así nuestro concepto de célula bacteriana”, añade.

La investigadora mexicana concluye con una reflexión: “El descubrimiento de esta bacteria sugiere que otras gigantes y complejas también pueden estar ‘escondidas’ a plena vista, haciendo que lo invisible se haga visible”.

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La OTAN y España

 

En el 40 aniversario de la pertenencia de España a la OTAN, esta celebrará su Cumbre en Madrid los próximos 29 y 30 de junio. Con los datos históricos disponibles, la OTAN es una potencia criminal que sostiene un sistema económico obsoleto y destructivo.


La OTAN y España

 

Miguel Manzanera Salavert

El Viejo Topo

26 junio, 2022 

 

El Estado español conmemora el 40 aniversario de su pertenencia a la OTAN (Organización del Tratado de Atlántico Norte), invitando a sus socios a celebrar una Cumbre en Madrid el 29 y 30 de junio. España entró a formar parte de esa alianza militar durante el gobierno de Calvo Sotelo, perteneciente a la UCD, el partido creado por Adolfo Suárez para gestionar la Transición política desde la dictadura de Franco a la monarquía liberal. La decisión de integrarse en la estructura militar atlántica abría paso a la posterior integración económica en la Unión Europea, consiguiendo la normalización de la sociedad española dentro de su entorno geopolítico natural.

El Referéndum de 1986

A pesar del europeísmo dominante entre la ciudadanía española –tras el aislamiento que significó la dictadura de Franco-, la decisión de entrar en la OTAN despertó una fuerte oposición; según mostraban los sondeos de opinión, la mayoría no estaba conforme con ese compromiso belicista que obligaba a pelear en guerras ajenas. Se ha de subrayar que el Estado español no participó en las dos guerras mundiales que asolaron Europa en la primera mitad del siglo XX y que los sentimientos pacifistas eran mayoritarios entre los pueblos peninsulares. Esa circunstancia fue aprovechada por el PSOE, comandado por Felipe González, en su campaña para desbancar al gobierno centrista.

Durante la investidura de Calvo Sotelo a la presidencia del gobierno, tras ganar las elecciones en 1981, se produjo un amago de golpe de Estado el 23 de febrero de ese año, comandado por los generales Jaime Miláns del Bosch y Alfonso Armada –este era amigo personal del Juan Carlos I y fue secretario general de la Casa del Rey, el cuerpo de ejército directamente encargado de la protección del Jefe del Estado español-. El impacto emocional en la población española de esa maniobra política, que recordaba el golpe de 1936 en contra de la II República, fue enorme y tuvo como consecuencia reproducir y ampliar las actitudes de docilidad y aceptación entre la población ante el Estado, creadas en la ciudadanía por la represión fascista a lo largo de las décadas centrales del siglo XX.

A pesar de ello el malestar por la integración en la Alianza militar era evidente en la opinión pública. La disconformidad de buena parte de la población con esa actuación del gobierno centrista fue una de las causas que hicieron posible la abrumadora victoria electoral del PSOE en las elecciones de 1982. Ese partido orquestó una campaña en contra con el lema ‘OTAN, de entrada NO’, que parecía recoger la protesta ciudadana contra la OTAN. Una vez ganadas las elecciones, en cambio, el gobierno socialista se desdijo de su programa y mantuvo la pertenencia española al bloque atlantista. Se puede observar la ambigüedad de esa consigna electoral, que no significaba un rechazo a la organización militar, sino el reflejo de una reacción emocional que habría de ser ponderada por la reflexión crítica. Esa ambigüedad calculada le sirvió al partido ganador para perfilar un programa electoral que le llevó a obtener una mayoría absoluta de los apoyos populares. Puro oportunismo –eso sí, bien planificado.

Sin embargo, el programa electoral afirmaba claramente que el gobierno del PSOE trabajaría por desvincular el Estado español de la Alianza Atlántica, así como la reducción de las bases americanas en el territorio español, apostando por una política de paz y solidaridad entre los pueblos. La ‘traición’ del PSOE a su programa, que había sido votado mayoritariamente, causó un profundo malestar en la opinión pública. Lo que parecía ser un programa de confrontación con el imperialismo dominante, se convirtió en una cesión completa de soberanía bajo las órdenes del comando militar euro-atlántico –esto es, del Pentágono estadounidense-. De ahí que comenzara una fuerte movilización para exigir un referéndum sobre la pertenencia de España a la OTAN. Esa votación se perdió por una diferencia escasa, debido a una campaña mediática tramposa orquestada por el gobierno. No obstante, sirvió para la creación de una nueva agrupación de las fuerzas sociales, que denunciaron la renuncia a los valores socialistas por parte del partido que decía representarlos. Y de esa movilización nació Izquierda Unida, capitaneada por Julio Anguita, secretario general del PCE; se originó así una organización crítica con la deriva liberal de la sociedad española, reivindicando la tradición republicana ibérica. Es sintomático que en Cataluña, Navarra y el País Vasco –así como en la provincia de Las Palmas de Canarias-, ganara el NO a la OTAN.

Una condición para pertenecer a la OTAN es la constitución democrática del poder política. Lo que no es sino palabrería inconsistente; el Estado portugués, socio fundador de esa alianza militar, dudosamente podría ser considerado democrático en tiempos de la dictadura de Salazar. En todo caso, la entrada de España en la OTAN parecía una garantía contra las involuciones autoritarias y un recurso necesario para formar parte de la UE. Al mismo tiempo, apoyando el ingreso en la OTAN, la restaurada monarquía liberal reafirmaba la vocación imperialista del Estado español, tradición subrayada por la ideología falangista y el catolicismo integrista. La OTAN, en efecto, desde su fundación en la segunda mitad del siglo XX, y hasta nuestros días, es la institución más representativa del imperialismo contemporáneo.

Las cláusulas de ese referéndum, sobre la permanencia de España en la OTAN, han sido ampliamente incumplidas. Estas cláusulas eran: 1. La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada. 2. Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español. 3. Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España. Nada que ver con la realidad, el pueblo español ha sido engañado dos veces por el PSOE en la cuestión de la OTAN, la primera en el programa electoral de 1982, la segunda en el Referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN de 1986. Y como se suele decir, ‘si me engañas una vez la culpa es tuya; si me engañas dos veces la culpa es mía’. Lo que viene a subrayar la aceptación mayoritaria de la ideología liberal por la población española, ya sea en la versión progresista del PSOE, ya sea en la conservadora del PP.

El carácter imperialista de la OTAN

El Estado español se ha integrado plenamente en la estructura militar de la OTAN, participa en sus operaciones militares, e incluso ha permitido la introducción de armamento nuclear en las bases estadounidenses en suelo español. Por tanto, para entender el carácter del Estado español en el contexto internacional, es pertinente conocer qué es lo que ese ‘imperialismo’ significa.

La OTAN se autodefine como una asociación para la defensa colectiva de los miembros frente a las agresiones externas. Pero difícilmente se puede clasificar como defensiva la actuación de esa organización bélica contra la civilización islámica de África y Oriente Medio, que ha sido golpeada por las fuerzas armadas de la OTAN en Afganistán, Irak, Somalia, Libia y Siria. Tampoco la intervención de la OTAN en la guerra de Yugoeslavia puede considerarse como una guerra defensiva, pues en ningún momento hubo agresión de ningún Estado yugoeslavo contra algún país de la Alianza Atlántica. Desde la desaparición de la URSS, la OTAN ha desenmascarado su verdadero carácter de potencia agresora contra la libertad de los estados nacionales que afirman su soberanía; las acciones militares de esa organización sirven para reconfigurar un orden mundial favorable a los intereses de las gigantescas empresas capitalistas, destruyendo cualquier oposición a la hegemonía estadounidense.

Ante la ausencia de agresiones que justifiquen las acciones bélicas de la Alianza, los miembros de esa organización se han buscado una razón suplementaria: la OTAN defiende los derechos humanos de los pueblos frente a la arbitrariedad de los estados autoritarios. Curiosa protección de los derechos humanos que ha causado millones de muertos y desplazados, destruido ciudades enteras y arrasado media docena de países. Esa indiferencia real ante los derechos humanos, que solo sirven hipócritamente como excusa para la agresión, hace pensar que en realidad las guerras de la OTAN están defendiendo otra cosa: un orden internacional que prioriza los intereses de las empresas capitalistas por incrementar sus beneficios a costa del saqueo de la naturaleza terrestre; el deseo o la necesidad de los agresores por apoderarse de los recursos y riquezas naturales de los países agredidos.

En vez de asumir sus responsabilidades por esas masacres, los miembros de la Alianza siempre encuentran algún malvado dictador al que echarle las culpas. Es curiosa la pregunta ingenua que a veces formulan inocentes intelectuales ante tamaña incongruencia: ‘¿cómo puede causar tanto mal un solo hombre?’. La respuesta es sencilla: ‘no, no puede; el problema es estructural no individual’. La guerra es una necesidad del sistema mundial capitalista. Así que cuando el manipulado sistema informativo que maneja la opinión pública de los países liberales lanza una campaña de propaganda contra algún gobernante, ya sabemos que está anunciando una nueva guerra, ¿’defensiva’? Así pasó contra Sadam Hussein en Irak, contra Muamar el Gadafi en Libia y contra Bachar el Asad en Siria; y últimamente contra Vladimir Putin se lanzó una campaña que anunciaba la provocación en Ucrania, llevada hasta límites insoportables para la Federación Rusa, y una nueva guerra en Europa.

La coyuntura bélica actual

Por tanto, más allá de las justificaciones oportunistas, las ofensivas de la OTAN se producen contra todo Estado que intente afirmar su soberanía por encima de los intereses de la oligarquía financiera mundial. Agresiones que se producen en distintos grados y por diferentes medios. En otras ocasiones, basta con apoyar un régimen político favorable a los intereses imperialistas, provocando si es necesario algún tipo de revolución de colores. Por otro lado, las potencias imperialistas que componen la Alianza actúan por su cuenta cuando resulta adecuado a sus intereses, incluso en contra de los intereses de otros Estados miembros. Esto ha resultado muy claro en la provocación de la guerra de Ucrania, que ha perjudicado a la UE, y especialmente a Alemania. Pero en general podemos comprobar en las intervenciones militares de los EE.UU. en América Latina o las operaciones francesas en África, cuyos objetivos no son compartidos por el resto de los miembros de la Alianza.

Sin embargo, en la última década se ha formado una alianza de Rusia, China e Irán, que constituye una oposición a la política imperialista de la OTAN, creándose una dinámica mundial de bloques militares enfrentados en una especie de reedición de la guerra fría. Una situación en la que el conflicto bélico viene asociado a la confrontación económica, con importantes connotaciones culturales por el ascenso de ideologías de extrema derecha; lo que ha venido a denominarse como ‘guerra híbrida’.

La confrontación militar se ha establecido en varios frentes bélicos, activos desde comienzos del siglo XXI en Oriente Medio, África y Europa del Este. Tras los procesos de descolonización que se iniciaron al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se introdujo una cuña imperialista contra el mundo musulmán con la creación del Estado de Israel en 1947, causando el genocidio de la población palestina-. Pero la ofensiva abierta contra las sociedades islámicas comenzó en 1990 con la Primera Guerra del Golfo –Bush padre-, y especialmente desde la segunda que comenzó en 2001 –Bush hijo-, bajo la ideología de la ‘Guerra de civilizaciones’. Esa ofensiva se ha empantanado en Siria, por la intervención de las fuerzas armadas rusas, y se ha detenido ante Irán por su alianza con Rusia y China.

La imposibilidad de progresar en el frente musulmán, puede haber sido la causa para abrir un nuevo frente en Europa del Este. Ahora en Ucrania el Ejército ruso no acaba de dominar la situación. Aunque es pronto para establecer un diagnóstico, parece que los frentes se han estabilizado y entramos en una fase de desgaste, en la que será decisiva la congruencia económica de los contendientes. Si la crisis económica del bloque imperialista aglutinado por la OTAN es grave, pudiendo ser causa para una claudicación final, no menos débil es la economía rusa, dependiente de la exportación de materias primas e infiltrada por agentes del liberalismo desde la época de Yeltsin. Pero la Federación Rusa integrándose en el bloque asiático con China, India y las Repúblicas turcas, se encuentra respaldada por la pujanza de esas economías. En estas circunstancias nos encontramos en una peligrosa situación de impasse, donde es alarmante la tentación de usar las armas atómicas, amenaza mencionada por líderes de ambos bloques contendientes, Putin y Biden.

La confrontación de Rusia con la OTAN no es un fenómeno nuevo; es la continuidad de la Guerra Fría contra la URSS, ahora reforzada tras el ascenso de la República Popular China hacia la hegemonía mundial en el terreno económico. Esa continuidad se manifiesta de varias maneras. En primer lugar, la guerra de Ucrania ha sido cuidadosamente planificada por la inteligencia inglesa y norteamericana bajo el modelo de la guerra de Afganistán. Sabiendo que no era posible una confrontación directa contra la FR, se preparó al ejército ucraniano para una guerra de guerrillas con el objetivo de desgastar al ejército ruso –y erosionar la credibilidad del Estado-. A eso se refirió Hilary Clinton cuando afirmó que Rusia había encontrado en Ucrania un segundo Afganistán.

Por otro lado, la guerra de Siria ha sido campo de pruebas de los sistemas de armamentos y las disposiciones morales de los diferentes contendientes. Y en ella se ha demostrado que la OTAN no es capaz de provocar una derrota de los ejércitos rusos y sus aliados. Parece que la clave de esa situación es la superioridad de Rusia y China en misiles hipersónicos. Argumento negado por ciertos comentaristas, pero que se hace verosímil desde que la OTAN no se permite una guerra abierta con las potencias asiáticas, sino solo a través de agentes interpuestos.

En tercer lugar, la doctrina militar del Pentágono establece un proyecto de dominación mundial basado en la superioridad militar para sostener las estructuras imperialistas. Ese plan, denominado Guerra de civilizaciones por Huntington, que ya preveía en la década de 1970 el ascenso económico de China y la necesidad de combatirlo mediante la amenaza y la agresión bélica. La primera fase de ese plan ya se ha cumplido con la destrucción de los estados de Oriente Medio, si bien no ha alcanzado plenamente sus objetivos.

La emergencia de un bloque antagónico a la OTAN, tras un periodo de veinte años de predominio militar y económico euro-atlántico –entre 1990 y 2010-, está impulsando el final de la globalización como política económica correspondiente a la hegemonía militar estadounidense. Hay que añadir que si bien el Atlántico ha sido el eje más dinámico del desarrollo económico de la Edad Moderna, ese eje se está trasladando cada vez con más fuerza hacia el Pacífico. Seguramente la confrontación más decisiva del siglo XXI se va a producir en nuestras antípodas, esa región del mundo entre China y los EE.UU. con sus aliados australianos. Con lo cual se está desplazando a Europa y su Alianza militar a un segundo plano –lo que no significa que los acontecimientos de este lado no tengan importancia histórico-mundial-.

En resumen, el pronóstico más plausible es un largo declinar de la potencia militar euro-atlántica, al mismo tiempo que la desequilibrada economía de la globalización capitalista liberal será sustituida por la constitución de un mundo multipolar, con probable predominio del capitalismo de estado según el modelo chino. Pero no es seguro: la guerra es una actividad humana altamente dependiente del azar, cuyo resultado puede resultar imprevisible. Pero con los datos históricos que manejamos, la OTAN es una potencia criminal que sostiene un sistema económico obsoleto y destructivo. Lo que significa que la lucha por abandonar esa Alianza imperialista no es solo un deber moral para la ciudadanía consciente, sino también un correcto cálculo acerca de las posibilidades del desarrollo de la humanidad.

Fuente: El Salto Diario.

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Se cumple un año de la muerte de John McAfee en prisión y su cadáver sigue en una morgue de España

 

Se cumple un año de la muerte de John McAfee en prisión y su cadáver sigue en una morgue de España

 

DIARIO OCTUBRE / junio 24, 2022

 

El fundador de la compañía de antivirus que lleva su nombre fue hallado muerto en su celda en una cárcel de Barcelona horas después de que la Justicia española autorizara su extradición a EE.UU.

John McAfee durante una conferencia celebrada en Pekín, el 16 de agosto de 2016. | Visual China Group via Getty Images / Visual China Group / Gettyimages.ru


Este jueves se cumplió un año de la muerte del empresario británico-estadounidense John McAfee en la prisión de Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires (Cataluña, España), y su cadáver sigue en una morgue de Barcelona, informa Reuters.

 

El 23 de junio de 2021, McAfee fue hallado muerto a los 75 años de edad en su celda pocas horas después de que la Audiencia Nacional de España autorizara su extradición a EE.UU., país que lo requería para ser juzgado por acusaciones relacionadas con una evasión de impuestos durante los ejercicios de 2016 a 2018.

La autopsia determinó que el fundador de la compañía de antivirus que lleva su nombre murió por suicidio. Las autoridades penitenciarias dijeron que ya había intentado quitarse la vida cuatro meses antes, pero su viuda, Janice McAfee, afirmó que no tenía tendencias suicidas y que buscaría “respuestas”.

“Nos fue robado”

La familia del empresario consideró que la autopsia era incompleta y exigió un nuevo examen anatómico independiente del cadáver, pero un juez lo denegó. Su abogado, Javier Villalba, explicó que los familiares apelaron la decisión y hasta que el recurso no se resuelva, no podrán recuperar el cuerpo.

“Hoy hace un año que John McAfee nos fue robado. Un campeón de la libertad y la privacidad, el mundo es un lugar mucho más oscuro sin él”, escribió este jueves en un tuit la viuda, acompañado de un ‘hashtag’ que dice que su marido no se suicidó.

En otra publicación, la mujer confesó que le resulta difícil hablar sobre cómo ha sido el último año, afirmando que todavía no puede creer que su marido ya no esté con vida.

Asimismo, instó a los internautas a firmar una petición en Change.org para presionar a las autoridades españolas para que devuelvan el cuerpo. De momento, ha recibido el apoyo de más de 1.600 personas.

FUENTE: actualidad.rt.com

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