jueves, 9 de junio de 2022

El armario viejo

 

Tal día como hoy de 1870 moría el gran escritor Charles Dickens. En su epitafio de Westminster puede leerse: "Fue un simpatizante del pobre, del miserable y del oprimido, y con su muerte el mundo ha perdido a unos de los mejores escritores ingleses".


El armario viejo

 

Charles Dickens

EL Viejo Topo

9 junio, 2022 



Eran las diez de la noche. En la hostería de los Tres Pichones, de Abbeylands, un viajero, joven aún, se había retirado a su cuarto, y de pie, cruzados los brazos contra el pecho, contemplaba el contenido de un baúl que acababa de abrir.

-Bueno, todavía debo sacar algún partido de lo que me queda -dijo-. Sí, en este baúl puedo invocar un genio no menos poderoso que el de Las mil y una noches: el genio de la venganza… y quizá también el de la riqueza… ¿Quién sabe?… Empecemos antes por el primero.

Quien hubiese visto el contenido del baúl, más bien habría pensado que su dueño no debería hacer mejor cosa que llevárselo a un trapero, pues todo eran ropas, en su mayor parte pertenecientes, por su tela y forma, a las modas de otro siglo, excepto uno o dos vestidos de mujer; pero ¿qué podía hacer con traje de mujer el joven cuya imaginación se exaltaba de ese modo ante aquel guardarropa híbrido? No eran días de Carnaval…

-¡Alto! Dan las diez -repuso de pronto-. Tengo que apresurarme, no vaya a cerrar la tienda ese bribón.

Y hablando consigo mismo se abrochó el frac, se echó encima un capote de caza, bajó, franqueó la puerta, siguió por la Calle Mayor hasta recorrerla casi toda, torció por una calleja y se detuvo ante el escaparate de un comercio.

Quizá fuese el único abierto de todo el pueblo. Detrás del escaparate se veían las más variadas mercancías: muebles, libros, gemelos, monedas de plata, alhajas, relojes, hierro viejo y artículos de tocador. La mayoría de estos objetos tenían un rótulo que indicaba su precio. Detrás de un mostrador enrejado se sentaba un hombre con la pluma sobre la oreja, como un contable que acabara de interrumpir una operación matemática para despabilar la luz de la vela. Porque, en medio de todas aquellas riquezas, el hombre del mostrador se alumbraba económicamente con una prosaica vela de sebo colocada en una vieja botella vacía.

También él, lo mismo que el joven de la hostería, animaba su soledad con un monólogo o con uno de esos diálogos cuyas preguntas y respuestas las hace uno mismo.

“Es una gran verdad, sí, señor. En un chelín hay un millón, como en un grano de trigo hay toda una cosecha para llenar un granero; el secreto consiste en colocar bien el chelín y en sembrar el grano de trigo en buena tierra. La inteligencia y el ahorro dan a los ceros valor poniéndolos a continuación de las cifras; la locura y la prodigalidad ponen la cifra a continuación de los ceros. ¡Qué maravillosa semana! Las doscientas libras esterlinas que me prestó hace diez años Tomás Evans han dado excelente fruto. El imbécil perdió mi pagaré; siempre hacía igual por su habitual negligencia. Eso sí, también habría perdido el dinero si se hubiera presentado al vencimiento, en vez de morir nombrando heredero a su hijo Jorge, aún más derrochador que él. Creo firmemente que Tomás Evans tuvo la intención de dejarme ese legado, aunque el joven me escribió reclamándome las doscientas libras esterlinas con el pretexto de que no pagué a su padre”.

-“Señor mío -le contesté-, presénteme el pagaré y haré honor a mi firma. No pido ningún requisito más: soy solvente. Venga usted mismo si no tiene confianza en su agente de negocios”.

“¡Sí, sí! Le pareció mejor correr mundo con una actriz y gastarse las rentas antes de cobrarlas, en Norteamérica, de donde creo que no regresará. Dicen que también él se ha hecho cómico… ¡Cómico!… ¡Cualquier día el teatro le indemnizará de lo que le ha costado! Razón tiene nuestro ministro, el reverendo señor Mac-Holy, cuando llama escuela de Satanás al teatro. Si Tomás Evans hubiera sabido que su hijo acabaría su educación en esa escuela, además del pagaré de las doscientas libras esterlinas me hubiera legado también todo el modesto patrimonio que tan mal invirtió el heredero réprobo. ¡Comerse con una actriz la herencia de Tomás Evans y acabar por dedicarse él mismo a las tablas!… Ese joven está perdido. ¡No seré yo quien vaya a verlo trabajar, ni aunque me regalase la entrada!”

El señor Benson, intérprete de este soliloquio, que ejercía el doble oficio de prendero y prestamista, era acaso igualmente ingrato con el teatro y con su difunto amigo Tomás Evans. Porque muchos de los artículos que había en su tienda procedían de esos pobres comediantes que él convertía en discípulos de Satán, y los había comprado hacía poco por la tercera parte de su valor, a consecuencia de la quiebra del empresario del coliseo de Abbeylands. Su última frase, pronunciada con la elocuencia de un fiel sectario del reverendo Mac-Holy, quizá fuera oída por el joven pupilo de la hostería de los Tres Pichones, quien después de echar una ojeada llena de curiosidad a través de los cristales entraba en aquel momento en la tienda.

-Para servirle, señor Benson -saludó-. Me alegro de que no haya cerrado aún. Deseo tratar con usted un pequeño negocio.

-¿Tiene usted algún reloj de más y algunas guineas de menos? -preguntó Benson abriendo un cajoncito.

-No, señor, no me sobra ninguno. Respecto a las guineas, tengo, por fortuna, bastantes todavía para poder comprarle un mueble que he visto esta mañana al pasar delante de su tienda: un armario pequeño con cajones… Creo que es de encina… ¡Ah! Casualmente está ahí…

-¡Dispénseme! -exclamó Benson al comprender que había juzgado mal al comprador, quien llegaba a la hora intempestiva que suele elegirse para deshacerse de alguna prenda-. Si le interesa el armario está por completo a su disposición… ¡Buen mueble, de veras…, de encina, sí…, y encina de primera calidad, con cajones muy útiles y bonitos! Ese armario me ha costado bastante caro en la subasta del granjero Merrywood, que murió la semana pasada. Pero me conformo con poca ganancia, aunque se han puesto de moda los muebles antiguos. El granjero Merrywood decía que este armario lo tenía su familia desde hace lo menos dos siglos. Puedo vendérselo por dos libras esterlinas.

-No presumo de ser inteligente en muebles viejos -respondió el joven-; pero tengo una tía a quien creo que le gustaría éste, y es un regalo que quiero hacerle para completar nuestro mobiliario. No regatearé; aquí tiene usted las dos libras esterlinas. Pago al contado, con dos condiciones: primera, que el mueble sea entregado esta noche, sin gastos, y que si por casualidad no agradase a mi tía, me lo cambie usted mañana a primera hora por otra cosa, en cuyo caso los gastos de devolución correrían de mi cuenta.

-Con mucho gusto, con mucho gusto -asintió Benson, que se esperaba el regateo de algunos chelines-. Pero ¿cómo voy a enviarlo esta noche?

-Eso allá usted -respondió el comprador-. Deseo también un recibo del dinero, y en ese recibo tendrá la bondad de especificar que me vende el armario con todo cuanto contiene, porque a lo mejor se encuentra una fortuna en estos armatostes antiguos -añadió sonriendo-. Se habla de butacas que la propietaria había rellenado de billetes de banco.

-¡Oh! Eso no me preocupa -dijo Benson, extendiendo el recibo-. En cuanto al transporte… No pesa mucho el armario… Yo me encargo de él… ¿Adónde hay que llevarlo?

-A la señora de Truman, Calle de Salisbury, número 2, en el arrabal… No es un barrio muy recomendable, pero cada uno se aloja donde puede, con los alquileres tan caros.

-Es una calle muy oscura y que no goza de buena fama -objetó el prestamista-. ¿No podría usted aguardar a mañana por la mañana? Estoy solo en casa con una criada, y como a estas horas no encontraré en su puesto al recadero de la esquina, seguro que me veré obligado a llevar yo mismo el armario. Hace unos veinte años, en esa misma calle, robaron y asesinaron a un hombre.

-¡Oh! ¡Sí, hace veinte años…! -comentó riendo el joven-. Pero la Calle de Salisbury ha mejorado mucho desde esa fecha. Además, ¿a qué ladrón seduciría la idea de robar un armario vacío, que ha estado dos o tres siglos en poder de la familia del granjero Merrywood?

El señor Benson dirigió una mirada de desconfianza al comprador; pero le tranquilizó la fisonomía franca y leal de aquel joven de apenas veinticuatro años. En efecto, ¿qué podía temer? Y, además, “¡qué ocasión tan excelente para ahorrarme el viaje del mozo de cuerda! ¡Verdaderamente -se decía a sí mismo-, yo debiera invitar a este hombre a un refresco! Pero la buena intención se desvaneció como tantas otras buenas que a veces cruzaban rápidas por su imaginación.

-Si llega a casa de mi tía antes que yo, le ruego que diga únicamente que es de parte de su sobrino, aunque estaré a tiempo para recibirlo yo mismo. Sólo me detendré un cuarto de hora en la Calle Mayor y regresaré a toda prisa.

Y acto seguido se envolvió el joven con el capote y se despidió del señor Benson.

Éste paseó una mirada de satisfacción en tomo suyo.

-¡Ea! -concluyó-. He hecho un magnífico negocio que completa el día con gran beneficio. ¡Qué buen muchacho! ¡Cuánto debe de querer a su tía para no regatear al hacerle un regalo! Me daré prisa en llevarle este armario, que amenazaba con estorbarme aquí mucho tiempo.

Y llamando a la criada para participarle su salida, se echó el armario al hombro, cerró la puerta de la tienda y se encaminó con paso rápido a la Calle de Salisbury. Había cesado de llover.

Cuando llegó al número 2, el prestamista llamó una vez con la aldaba sin obtener respuesta.

-¡Vaya! -dedujo para su capote-. Creo que esta es la casa que ha estado desalquilada tanto tiempo. No sabía que la ocuparan ya inquilinos. ¿A quién se habrán dirigido, pues, para los muebles?

Volvió a llamar y entonces dieron señales de vida; se oyeron pisadas en el pasillo y abrió una vieja que parecía extrañada por tan tardía visita.

-Iba a acostarme -dijo la anciana-. No esperaba más que a mi sobrino y creí que sería él…

-Pronto estará aquí -respondió Benson-, y me ha encargado que le traiga de su parte este precioso armario. Todo está pagado…, a menos que quiera usted añadir alguna propina -indicó sin el menor remordimiento de conciencia, porque el avaro prestamista pensaba que no debía impedir a la buena mujer mostrarse tan generosa como su sobrino.

-¡No faltaba más! -accedió la vieja-. Ahí tiene una moneda de seis peniques… ¡Qué amable es para su tía mi querido sobrino!

-¿Hace mucho tiempo que vive usted aquí, señora? -indagó Benson mientras la tía se registraba los bolsillos.

-¡No! Sólo llevo tres días -contestó la anciana.

-Gracias, señora; y si le hace falta algún mueble más, venga usted misma a mi tienda, donde hallará objetos de su agrado y baratísimos.

-Gracias a mi sobrino, no creo que me falte gran cosa, máxime cuando mi antiguo mobiliario ha llegado todo esta mañana por el canal. Buenas noches.

Benson se embolsó la propina y se marchó, sin preocuparse más que la vieja de prolongar la conversación en el pasillo, donde le había mandado dejar el armario, sin invitarle a entrar en las habitaciones.

Al llegar a su casa, el prestamista, como hombre minucioso, encendió de nuevo la bujía, anotó su último ingreso y se permitió el lujo de fumar una pipa antes de acostarse, y de servirse una copa de aguardiente para humedecer de cuando en cuando los labios. No tardó en oír dar las doce en uno de sus relojes; pero como otro dio una hora menos creyó que este último era el que acertaba y cargó de nuevo la pipa para esperar a que tocase un tercero. En aquel momento paró a su puerta un carruaje.

-¿Quién podrá llegar a mi casa a estas horas? -se preguntó al oír que llamaban-. ¡Ya va, ya va!… Probablemente será algún noble arruinado que viene a ofrecerme su vajilla heredada o alguna condesa que quiere deshacerse de un diamante que la estorba.

Con tan agradable reflexión, salió a abrir. Vio a una señora que se apeaba de una silla de postas, cuyo estribo fue levantado de nuevo por el conductor, quien cerró también la portezuela, en tanto que la viajera disponía:

-Que aguarde el coche. Tengo que tratar con usted un asunto importante, señor Benson; entremos en su casa, para que nadie nos moleste.

Benson penetró en la tienda, y a la luz de la vela notó que su entrevista a solas se efectuaba con una mujer de distinguidísimo porte, vestida con sencillez y dominada por una gran emoción.

-¿Es usted, realmente, el señor Benson el prestamista? -se informó.

-Sí, señora, y comerciante de objetos de ocasión: muebles, libros, estatuas, relojes de pared y bolsillo, alhajas, escopetas de dos cañones, pistolas y otros diversos artículos.

-¿Estuvo usted en la subasta del granjero Merrywood el miércoles de la semana pasada?

-Sí, señora.

-¿Lo ha comprado usted?

-¿Qué?

-¡Ah, es verdad! Aún no se lo he dicho, ni debo decírselo… ¿Cuánto ha pagado usted por todos los artículos que adquirió allí?

-He hecho algunas buenas adquisiciones, lo confieso, pero me han costado unas treinta guineas

-¿Quiere enseñarme la factura de todos los lotes y dejarme escoger? O mejor aún, ¿quiere usted concedérmelo por cien guineas?

Benson miraba a aquella señora tan emocionada, de labios temblorosos. Lo que ofrecía era de corazón.

-No -contestó-. Cien guineas es muy poco. Acaso para usted valga eso, pero para mí vale más.

-¡Le daré doscientas, y asunto terminado! ¿Qué ha adquirido usted? ¿Las camas, las butacas, los aparadores?… Enséñeme la lista…

Benson descolgó de un clavo de la tienda la memoria del tasador y se la entregó a la señora, que la examinó y con la misma agitación febril exclamó:

-¿Para qué comprobar artículo por artículo? Sólo hay uno que me interesa, y es éste. Quédese con los demás y véndame ese armarito con sus cuatro cajones. Señale usted mismo el precio y no perdamos un tiempo precioso.

-¡No puede ser, señora! -opuso Benson, a su vez pálido y azorado-. Ese armario no está ya en mi poder. Lo he vendido y lo he llevado yo mismo al comprador.

-¡Infeliz! -exclamó la señora-. ¡Me ha arruinado usted y se ha arruinado también a sí mismo! Ese armario nos hubiera hecho ricos a los dos. ¿Por qué me enteraría tan tarde de la venta? ¿Por qué? ¿Y no puede usted recobrarlo? ¿Quién lo ha adquirido? ¿Accederá el comprador a vendérmelo? Dígame su nombre y su dirección… Quizás no se haya perdido todo aún…

-No sé el nombre del comprador -replicó Benson-; pero, por fortuna, sé dónde vive, y quizá encontremos medio de volver a verlo… Sin embargo, dígame antes por qué se le antoja tan valioso el armario. Lo he examinado detenidamente, se lo aseguro; es un mueble ordinario, no tiene doble fondo ni muelle alguno secreto… Debe usted de equivocarse, sin duda.

-No hay equivocación. ¿Ha mirado usted bien los cuatro cajones? ¿Se ha fijado en su grueso? ¿No ha reparado en que el de arriba tenía una especie de corredera en un borde?

-No… nada he visto. Pero si tan segura está usted de lo que afirma, habré mirado mal… Decididamente, soy muy torpe; se han burlado de mí… me han engañado…

Pareció tan abrumado el prestamista por la convicción de su simpleza, que hasta la misma señora se conmovió.

-Escúcheme -le dijo-; si se las agencia usted bien, aún podremos repararlo todo; pero es necesario que actuemos de acuerdo. ¿Quiere que acordemos repartirnos lo que contenga el cajón?

-Pero ¿qué contiene? -inquirió Benson bajando la voz-. ¿Contiene realmente algo?

-¿Le ofrecería yo si no cien o doscientas guineas por tal mueble? En fin, quiero confiárselo todo. ¿Conocía usted al granjero Merrywood?

-No, no puedo asegurar que lo conociera. Hace tiempo le vendí una silla de montar y recuerdo que pocos días después vino a reprocharme haberlo engañado en la calidad de la borra.

-¡Qué suyo es eso! Espíritu desconfiado, inquieto, lúgubre… Pero no siempre fue así el pobre hombre; la desgracia trastorna con frecuencia un buen carácter. Tenía una hija cuya extraordinaria belleza ponderaba todo el mundo hace unos veinte años; hija única… ¡Pobre Carolina! Constituía su ídolo y mostraba con él todas las atenciones del cariño filial. Agradecida a la brillante educación que recibiera, quería consagrar su vida a tan buen padre: le leía, le ejecutaba sonatas al piano; en una palabra, era el ángel de la casa. ¡Tan amable! Todos la queríamos.

-¿También la conocía usted?

-¡Que si la conocía! Fuimos amigas desde la infancia y éramos primas por parte de madre. Aunque yo era pobre, se portó muy bien conmigo; exigió a su padre que yo viviera con ellos en la granja. Claro que yo, por mi parte, los ayudaba con multitud de pequeños servicios; pero ¡qué delicadeza en el proceder de tan generosos parientes! Me hubieran tomado por hermana de Carolina siempre vestida igual, compartiendo sus diversiones… yendo al baile con ella… ¡Al baile!… Ya adivinará usted lo demás.

-¡No, se lo juro! La escucho.

-¿De modo que no ha oído usted hablar del viejo marqués de…? ¡Pero dejemos ese nombre odioso!… Tenía un hijo, el joven conde Rogelio…, muchacho amabilísimo, espléndido, muy alegre, sin la menor arrogancia… Vio a Carolina y le impresionó su belleza; la amó, como todos… ¿Quién no la hubiera amado?… Le declaró su amor y lo compartió con ella… Lo de siempre, señor Benson… el amor y sus penas amargas… Una noche, hará de esto doce años, sí, doce años, transcurría el mes de septiembre, Carolina vino a verme a mi cuarto… “Prima -me dijo-, ¿crees que mi padre es hombre capaz de perdonar?” “Sin duda, Carolina -le respondí-. ¿No es cristiano?” “Lo es; pero ¿perdonaría a una hija que hubiese ambicionado elevarse por encima de su condición? ¿Le perdonaría hacerse lady? ¿Se descubriría de buena gana ante ella, como hace cuando la marquesa pasa por su lado en carroza para ir a la iglesia?” “¡Qué locura!”, contesté a Carolina, temiendo comprenderla. Y en cuanto me hubo confesado todo, le di un consejo amistoso, aunque me sedujera también verla ir y venir por mi cuarto aquella noche dándose aires de condesa, abanicándose con una zapatilla y recogiéndose la cola del traje de corte…, que a la sazón no era sino el camisón…

-¿Y qué sucedió? ¿Cogió una pleuresía y murió?

-No, sucedió que fue raptada. Carolina desapareció una mañana de aquel mes, y desde tan aciago día, el granjero Merrywood no levantó la cabeza de humillación. El infortunado padre pareció olvidar que había tenido una hija. No volvió a hablar de Carolina; nadie se atrevió ya a nombrarla, y cuando al mes siguiente recibió carta de ella, en la que le anunciaba que se iba a casar, que iba a ser una gran señora importante y rica, pero que siempre amaría y respetaría a su padre… el granjero rompió la carta y arrojó los pedazos al aire, sin pronunciar más que estas palabras: “¡Insensata! ¡Insensata!”

-Loca estaba, en efecto -confirmó Benson-, porque presumo que no se casaría con ella el joven conde.

-¡Ay, no! Y ella no volvió a escribir. Merrywood subió al cuarto que ocupaba Carolina, abrió violentamente el armario de encina en que ella guardaba sus vestidos y ropa blanca, vació en el suelo los cajones y echó al fuego trajes, lencería, cofias, toquillas, etcétera, etcétera. Aquel armario era un antiguo mueble de familia que había pertenecido a su propia abuela, luego a su madre, después a su esposa… El cajón superior tenía un doble fondo, que servía a Carolina de cartera, donde guardaba las cartas que cuando estaba en el colegio recibió de su padre. El granjero abrió asimismo ese doble fondo, las sacó de él todas, intentó releer una y no pudo continuar por las muchas lágrimas que acudieron a sus ojos. Pasó un mes, luego otro, después el año entero, y el pobre padre no se mostraba menos taciturno ni menos triste, cuando recibió otra carta que llevaba en el sello las armas del marqués. La abrió y vio que era del joven conde Rogelio, cuyo padre acababa de morir, legándole todos sus títulos y propiedades, pero a condición de que se casara con la heredera de lord Rockigham. “Carolina -escribía el nuevo marqués- es dichosa; mas yo debo a usted una reparación personal, porque sé que su fortuna se ha resentido de sus penas. Le envío, pues, en nombre de su hija, cuatro billetes de banco de mil libras esterlinas cada uno.”

-¡Alabado sea Dios! -gritó el prestamista-. ¡Qué señor tan noble y dadivoso! ¡Cuatro mil libras esterlinas! ¡Vaya una fortuna para el granjero Merrywood!

-¡Qué mal lo juzga usted! ¡Ah! ¡Si hubiera visto, como yo vi, la cólera reconcentrada con que estrujó en sus manos la carta sin pronunciar una palabra!… Al cabo de un cuarto de hora de triste silencio me dijo: “Sube conmigo, Juana. Deseo que seas testigo de lo que voy a hacer.” Lo seguí toda temblorosa hasta el cuarto de Carolina. “Aquí hay -agregó- cuatro mil libras esterlinas que ese cobarde seductor pretende hacerme aceptar en nombre de mi hija. Líbreme Dios de tocarlas, y no se las devuelvo porque podría emplearlas en seducir a otras; pero… cuando yo muera…, si alguna vez queda en la miseria la hija que él me raptó, no quiero que perezca de hambre. Justo es que recobre el precio de su deshonra; tú sabrás de dónde sacar lo que le pertenece.” Y al decir esto, abrió el doble fondo, metió en él los billetes de banco, empujó el cajón con un postrer acceso de desesperación y me entregó este alfiler de plata, que sirve para activar el muelle secreto. El granjero Merrywood ha muerto; Carolina ha dejado también de existir. ¿Para quién deben ser las cuatro mil libras esterlinas?

-¡Y yo que he vendido el armario por dos libras! -suspiró Benson- ¡Miserable de mí! Lo repito: ¡me han robado! ¿Está usted segura de que es la única que sabía lo que acaba de contarme? ¡Ah! ¡He debido desconfiar del joven de aparente inocencia que venía como por casualidad a escoger ese mueble entre todos los de mi tienda!

-Dígame el nombre del comprador -repitió la dama-; no sólo poseo el secreto, sino que tengo también el alfiler.

-Déjeme el alfiler -prosiguió Benson-. No es demasiado tarde para ir a comprobarlo. Corro allá.

-No, no; quiero conservar la llave. Traiga usted el armario, y una vez que esté aquí lo comprobaremos juntos, y juntos lo abriremos puesto que debemos repartirnos la suma. A no ser que prefiera darme la dirección del comprador para que me arregle con él.

-No, no -porfió, a su vez, Benson-; yo he cometido la falta, yo tengo que repararla. Esté usted aquí mañana por la mañana, a las nueve.

-¡Mañana, a las nueve! -repitió la prima Juana-. Buenas noches.

Y montó de nuevo en el carruaje.

Benson no cerró los ojos en toda la noche por miedo a que el sol y el joven de la Calle de Salisbury madrugaran más que él. En cuanto amaneció, corrió a la calle en cuestión, y daban las seis cuando se hallaba delante del número 2.

Antes de echar mano a la aldaba, se cercioró de que llevaba en el bolsillo una bolsa de monedas de oro. “Supongo -pensaba- que la vista del dinero seducirá a mi modesto joven, y, sobre todo, a la tía vieja, a quien tal vez haya que indemnizar. ¡Magnífico! Estoy prevenido. Llamemos.”

-¿Quién es?

-¿Está levantada la señora de Truman? -preguntó Benson por el ojo de la cerradura.

-Aún no.

-¿Y su sobrino?

-Soy yo -respondió una voz desde dentro.

Y al abrirse la puerta. el sobrino, presentándose en persona, expresó su extrañeza por tan temprana visita.

-Caballero -le expuso Benson-, nunca se apresura uno lo bastante, cuando se trata de reparar un error. Lo cometí anoche, al venderle un armario que me descabalaba la pareja. Y vengo a deshacer el trato; pero soy demasiado justo para no resarcirle espléndidamente. Usted mismo escogerá lo que quiera de toda mi tienda.

-De ningún modo, señor. Mi tía está entusiasmada con el regalo y no creo que haya el menor error. Por otra parte, todavía no he abierto los cajones, y recordará usted que lo he previsto todo… ¿Y si encontrase en él mi fortuna? Esos muebles antiguos de familia han enriquecido a más de un heredero, como le decía a usted ayer.

Hubo una pausa. Benson reflexionaba y calculaba. Reanudó la conversación a media voz y apoyó su elocuencia sacando del bolsillo la bolsa. Y debió de hallar, por fin, un argumento contundente, porque media hora más tarde el armario gótico entraba de nuevo en la tienda, después de desandar, a hombros del prestamista, todo el camino recorrido la víspera.

-¡Al fin respiro! -exclamó-. Pero ¿aguardaré a las nueve? ¡Ah! ¡Esa buena prima que cree que no puedo prescindir de su alfiler! Aquí tengo una hachita que ha roto otros muchos muebles!

Monologando así, sacó el primer cajón del armario y vio pegado en una de las paredes interiores un papel.

-¡Vaya, vaya! -murmuró-. ¿Será uno de los billetes?

Y leyó:

“Recibí: Jorge Evans.”

En el mismo instante entraba el joven cómico en su cuarto de la hostería de los Tres Pichones y restituía a su baúl dos vestidos de mujer.

-¡Vaya! -se dijo-. ¡Mucha prisa se ha dado en quebrar el empresario de este pueblo! Yo hubiera podido hacerle recaudar algunos ingresos con mi estreno. He tenido bastante éxito en mis papeles de la tía Truman y de la prima Juana. Deducidos de mis doscientas cincuenta libras esterlinas el alquiler de la casa de la Calle de Salisbury, las dos libras del armario, lo que debo por la silla de posta y la propina de seis peniques, tan generosamente dada al ambicioso Benson, aún me quedarán las doscientas libras de mi padre, con los intereses de diez años. ¡Ojalá la conciencia de mi deudor esté tan tranquila como la mía!

FIN

Fuente: Blog Ciudad Seva.

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miércoles, 8 de junio de 2022

Alimentos, hambre y guerra. [Las malas bestias, criminales contra la humanidad, muy bien alimentadas, mejor vestidas, llenas de dinero que roban al trabajador a través de múltiples y variadas formas y que escondidas en sus oscuras (aunque cargada de lujos y comodidades materiales) guaridas en la diferentes entidades financieras, públicas y privadas; organismos nacionales e internacionales manejando a la muñequería de la política (gobiernos, parlamentos, Comunidades Autónomas en el caso de España, etc.) para que se apliquen las políticas afines a sus intereses para continuar robando y dirigiendo lo que hoy se conoce como economía y política, son los primeros y directos responsables de la situación actual en todo el mundo, y a ello colaboran con sus asesoramientos técnicos eso que llaman la “comunidad científica, así como yo soy el Lucero del Alba, junto a los denominados grandes medios de comunicación, encargados de falsear la realidad social para engañar a la sociedad entera.]

 

La guerra entre Rusia y Ucrania ha puesto de relieve un desastre mundial que se estaba gestando mucho antes de la guerra: el del suministro de alimentos. Es una crisis que requiere una acción global. ¿Por qué esta acción resulta hoy imposible?


Alimentos, hambre y guerra

 

Michael Roberts

El Viejo Topo

08.06.2022

 


Si algo demuestra que las hambrunas y la inseguridad alimentaria son provocadas por el hombre y no por caprichos de la naturaleza y el clima, es la actual crisis alimentaria, que está poniendo a millones de personas en todo el mundo al borde de la inanición.

La guerra entre Rusia y Ucrania ha puesto de relieve el desastre mundial del suministro de alimentos, pero se estaba gestando mucho antes de la guerra. La cadena de suministro de alimentos ha sido cada vez más global. La Gran Recesión de 2008-9 comenzó a interrumpir esa cadena, basada en empresas multinacionales de alimentos que controlan el suministro de los agricultores de todo el mundo. Estas empresas dirigían la demanda, generaban la oferta de fertilizantes y dominaban gran parte de la tierra cultivable. Cuando golpeó la Gran Recesión, perdieron beneficios, por lo que redujeron la inversión y aumentaron la presión sobre los productores de alimentos en el ‘Sur Global’.

Las grietas en estos pilares del suministro de alimentos estuvieron acompañadas por el aumento de los precios del petróleo, la demanda explosiva de biocombustibles a base de maíz, los altos costes de transporte, la especulación en los mercados financieros, las bajas reservas de cereales, las severas alteraciones climáticas en algunos de los principales productores de granos y el aumento de las políticas comerciales proteccionistas. Este fue el «clima» alimentario en la larga depresión hasta 2019, antes de que ocurriera la pandemia.

Precios de alimentos, combustibles y fertilizantes en relación con el crecimiento del PIB en países de ingresos bajos y medianos, 2000-2022. FAO/FMI/Banco Mundial.

La crisis alimentaria posterior a la Gran Recesión duró relativamente poco, pero fue seguida por otra explosión de los precios de los alimentos en 2011-12. Finalmente, el ‘boom de las materias primas’ terminó y los precios de los alimentos se mantuvieron relativamente estables durante un tiempo. Pero la crisis de la pandemia provocó una nueva crisis cuando la cadena de suministro global colapsó, los costes de transporte se dispararon y el suministro de fertilizantes se agotó. El índice de precios de los cereales muestra que los precios alcanzaron su nivel de 2008 en 2021.

El mundo no se ha recuperado de las consecuencias de la pandemia de COVID-19, la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial. Y esto cuando muchas economías enfrentan grandes cargas de deuda en relación con el ingreso nacional. África es la región más vulnerable. El norte de África es un gran importador neto de trigo, la mayor parte del cual proviene de Rusia y Ucrania, por lo que enfrenta una  crisis alimentaria particularmente aguda. El África subsahariana es predominantemente rural, pero sus crecientes poblaciones urbanas son relativamente pobres y es más probable que consuman cereales importados. Los agricultores de muchas partes de África  luchan por acceder a los fertilizantes, incluso a precios inflados, debido a problemas de transporte y cambio de divisas. Los costes exorbitantemente altos erosionan las ganancias de los agricultores y podrían reducir los incentivos para aumentar la producción, lo que amortiguaría los beneficios de unos precios más altos de los alimentos para la reducción de la pobreza.

Los países ya afectados por conflictos y el cambio climático son excepcionalmente vulnerables. Yemen, devastado por la guerra, depende en gran medida de los cereales importados. El norte de Etiopía es una de las regiones más pobres de la Tierra y enfrenta un conflicto continuo y una crisis humanitaria. Y Madagascar fue azotada por sucesivas tormentas tropicales y ciclones en enero y febrero, dejando su sistema alimentario roto. En Afganistán,  las tasas de mortalidad infantil se están disparando  debido al colapso de la economía y los servicios básicos de salud. El PIB de Myanmar se contrajo un 18 % tras el golpe militar de febrero de 2021.

La guerra entre Rusia y Ucrania exacerbó este desastre de precios y seguridad alimentaria. Rusia y Ucrania representan más del 30 % de las exportaciones mundiales de cereales, Rusia por sí sola proporciona el 13 % de los fertilizantes mundiales y el 11 % de las exportaciones de petróleo, y Ucrania suministra la mitad del aceite de girasol del mundo. Sumado todo ello, tiene un gran impacto en la oferta del sistema alimentario mundial, y una guerra prolongada en Ucrania y el creciente aislamiento de la economía de Rusia podrían mantener altos los precios de los alimentos, el combustible y los fertilizantes durante años.

La invasión rusa de Ucrania ha empujado el índice mundial de precios de los alimentos a un máximo histórico. La invasión ha paralizado los puertos del Mar Negro de Ucrania, muy activos antes, y dejó los campos de cultivo sin atender, al tiempo que ha restringido la capacidad de exportación de Rusia. La pandemia continúa complicando las cadenas de suministro, mientras que el cambio climático amenaza la producción en muchas de las regiones agrícolas del mundo, con más sequías, inundaciones, calor e incendios forestales.

Millones están siendo empujados al hambre según el Programa Mundial de Alimentos. Los considerados ‘desnutridos’ aumentaron en 118 millones de personas en 2020 después de permanecer prácticamente sin cambios durante varios años. Las estimaciones actuales sitúan ese número en unos 100 millones más.

Los niveles de hambre aguda (la cantidad de personas que no pueden satisfacer sus necesidades de consumo de alimentos a corto plazo) aumentaron en casi 40 millones el año pasado. La guerra siempre ha sido el principal impulsor del hambre extrema y ahora la guerra entre Rusia y Ucrania aumenta el riesgo de hambre y hambruna para muchos millones más.

Según la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva: “Para varios países, esta crisis alimentaria se suma a la crisis de la deuda. Desde 2015, la proporción de países de bajos ingresos que se encuentran en situación de sobre endeudamiento o cerca de ella se ha duplicado, del 30 al 60 %. Para muchos, la reestructuración de la deuda es una prioridad apremiante… Sabemos que el hambre es el mayor problema solucionable del mundo. Ante una crisis inminente es el momento de actuar con decisión y resolverla”.  

Pero las principales soluciones a este desastre son inadecuadas o utópicas, o ambas cosas. El llamamiento es a que los ‘grandes productores de cereales’ resuelvan los cuellos de botella logísticos, liberen existencias y resistan la tentación de imponer restricciones a la exportación de alimentos. Las naciones productoras de petróleo deberían aumentar los suministros de combustible para ayudar a reducir los costes de combustible, fertilizantes y transporte. Y los gobiernos, las instituciones internacionales e incluso el sector privado deben ofrecer protección social a través de alimentos o ayuda financiera.

Ninguna de estas propuestas se está aplicando. Las principales potencias capitalistas están haciendo muy poco para ayudar a esos países pobres con millones de hambrientos y desnutridos. A finales del mes pasado, la Comisión Europea  anunció un paquete de ayuda de 1.500 millones de euros, junto con medidas adicionales, para apoyar a los agricultores de la UE y proteger la seguridad alimentaria del bloque. Los líderes del Grupo del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio pidieron una acción coordinada urgente para abordar la seguridad alimentaria. Bellas palabras, pero sin acción.

Una verdadera ayuda sería cancelar las deudas de los países pobres. Pero todo lo que han ofrecido el FMI y las principales potencias es una suspensión del servicio de la deuda: las deudas permanecen, pero los reembolsos pueden retrasarse. Incluso este ‘alivio’ es patético. En total, durante los últimos dos años, los gobiernos del G20 han suspendido solo $10.3 mil millones. Solo en el primer año de la pandemia, los países de bajos ingresos acumularon una carga de deuda de $860 mil millones, según el Banco Mundial.

La otra ‘solución’ del FMI fue aumentar el volumen de los Derechos Especiales de Giro (DEG), el dinero internacional, que se utilizará para ayuda adicional. El FMI inyectó $ 650 mil millones de ayuda a través del programa SDR. Pero debido al sistema de ‘cuotas’ para la distribución de DEG, las cuotas de DEG se inclinan desproporcionadamente hacia los países ricos: ¡toda África recibió menos DEG que el Bundesbank alemán!

Las condiciones macroeconómicas provocan disturbios por los alimentos. En un nuevo informe, titulado “Decreciendo en tiempos de conflicto”, la UNCTAD detalla los escenarios que se avecinan. Sri Lanka, cuya crisis de la deuda se está gestando desde hace varios años, es un ejemplo útil de la dinámica principal. Las remesas y las exportaciones colapsaron durante la pandemia, que también interrumpió el importante sector turístico. La desaceleración del crecimiento erosionó el presupuesto y agotó las reservas de divisas, dificultando a Colombo la importación de petróleo y alimentos. La escasez es aguda. Dos hombres de setenta años murieron mientras esperaban en la fila para combustible, según informó Al Jazeera. Los precios de la leche aumentaron y los exámenes escolares se cancelaron debido a la escasez de papel y tinta. Sri Lanka lucha por pagar los $45 mil millones en deuda a largo plazo que debe, de los cuales más de $7 mil millones vencen este año, y podría unirse a los países que han quebrado durante la pandemia, incluidos Argentina y Líbano, este último muy dependiente de las importaciones de trigo.

En lugar de aumentar la oferta, liberar las existencias de alimentos e intentar poner fin a la guerra en Ucrania, los gobiernos y los bancos centrales están aumentando las tasas de interés, lo que aumentará la carga de la deuda de los países pobres hambrientos de alimentos. Como he explicado en artículos anteriores, y la UNCTAD está de acuerdo, los aumentos de las tasas de interés del banco central no hacen nada para controlar la inflación creada por las interrupciones del suministro, excepto para provocar una recesión global y una crisis de deuda de los ‘mercados emergentes’.

El aumento de las protestas y la agitación política preocupa más a las principales potencias que a las personas que mueren de hambre. Como dijo la Secretaria del Tesoro de EE. UU., Janet Yellen: “La inflación está alcanzando los niveles más altos vistos en décadas. Los precios marcadamente más altos de los alimentos y los fertilizantes ejercen presión sobre los hogares en todo el mundo, especialmente los más pobres. Y sabemos que las crisis alimentarias pueden desencadenar malestar social”.

En la década de 1840, cuando el capitalismo se convirtió en el modo de producción dominante a nivel mundial, Marx habló de un “nuevo régimen” de producción de alimentos industrial-capitalista, relacionado con la derogación de las Leyes del Maíz y el triunfo del libre comercio después de 1846. Asoció este “nuevo régimen” a la conversión de “grandes extensiones de tierra cultivable en Gran Bretaña”, impulsada por la “reorganización” de la producción de alimentos como consecuencia de los desarrollos en la cría y gestión del ganado, y por la rotación de cultivos, junto con desarrollos relacionados en la química de los abonos basados ​​en estiércol.

La producción de alimentos capitalista aumentó drásticamente la productividad de la producción de alimentos y la convirtió en una industria global. A mediados de la década de 1850, estas tendencias ya eran evidentes: cerca del 25 por ciento del trigo que se consumía en Gran Bretaña era importado, el 60 por ciento de Alemania, Rusia y Estados Unidos. Pero también provocó crisis regulares y recurrentes de producción e inversión que crearon una nueva forma de inseguridad alimentaria. Ya no se podía atribuir la hambruna y el hambre a la naturaleza y al clima, si es que alguna vez se pudo. Ahora era claramente el resultado de las desigualdades de la producción capitalista y la organización social a escala global. Y son los más pobres los que sufren. Karl Marx escribió una vez que la hambruna «mataba a los pobres diablos solamente» .

Y con la agricultura industrial vino la cruel explotación y el maltrato de los animales tanto como de los humanos. Marx describió en un cuaderno inédito como “¡Repugnante!” la alimentación en establos; un “sistema de prisión celular” para los animales. “Los animales nacen en estas cárceles y permanecen allí hasta que son muertos. La pregunta es si este sistema relacionado con un sistema de reproducción que hace crecer a los animales de una manera anormal al reducir los huesos para transformarlos en mera carne y una gran cantidad de grasa -mientras que antes (de 1848) los animales permanecían activos pastando en libertad tanto como fuera posible-, ¿provocará en última instancia un deterioro grave de la fuerza vital?».

Esta es una crisis global y requiere una acción global, de la misma manera que la pandemia y la crisis climática. Pero tal coordinación global es imposible mientras la industria alimentaria mundial esté controlada y sea propiedad de unos pocos productores y distribuidores de alimentos multinacionales y la economía mundial se dirija hacia otra recesión.

Publicado originalmente en el blog de Michael Roberts. Traducción de G. Buster en Sin Permiso.

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martes, 7 de junio de 2022

Musical excentrics.Ella Zapashnaya эксцентрика

János Tóth Russian Kalinka Child Dance Group Concert

Italia advierte de que “la guerra mundial del pan ya está en marcha” e insta a detenerla antes de que “estallen nuevas guerras en África” [¿Y esta situación a quienes les interesa más, al grupo de capitales dominantes rusos o a sus oponentes el grupo de capitales que encabeza USA con su santa compaña de capitales occidentales como la ovejita lucera detrás de su pastor? ¿No es un crimen mayúsculo que ni Dios va a perseguir (porque esto es cosa de los trabajadores y los trabajadores estamos más por el toque de la mandolina que otra cosa) hasta meter a los criminales en la cárcel que un grupúsculo, insignificante en número, de muy excelentísimos y mayores bestias salvajes de mala madre señores míos capitalistas pongan en peligro la existencia humana con tal de conseguir mayor acumulación de capitales y poder? Bueno, que tampoco hay que exagerar, porque todo esto a lo mejor es una sandunga castiza de plenilunio por bulerías y ando yo aquí exagerando y metiendo el miedo en el cuerpo al personal. Ahora, eso sí, justo es reconocerlo: Putin es calvo, medio calvo o calvo entero, y por ahí hay que buscarle las cosquillas, que lo importante es lo importante. Llamado oficial del OJO ATIPICO: ruégase la aportación desinteresada de unos 18 mil millones de tanques tónicos con su correspondiente munición revienta sesos y personal militar correspondiente, a ver si por el amor de Dios logramos llevar la paz a Ucrania (el resto de guerra ni nombrarlas, que se jodan y se sigan matando) antes de que llegue el 2030, y para que nadie se me adelante: ¡Feliz y próspero Año Nuevo 2030 a los hombres, mujeres, niños y niñas de buena voluntad!]

 

Italia advierte de que “la guerra mundial del pan ya está en marcha” e insta a detenerla antes de que “estallen nuevas guerras en África”

 

DIARIO OCTUBRE / junio 5, 2022

 

"Nos arriesgamos a la inestabilidad política en África, a la proliferación de organizaciones terroristas, a golpes de Estado: esto lo puede producir la crisis de cereales que estamos viviendo", dijo el canciller italiano, Luigi Di Maio.


@Legion-Media


El ministro de Exteriores de Italia, Luigi Di Maio, advirtió de que “la guerra mundial del pan” ya ha empezado como consecuencia de los problemas con la exportación de cereales de Ucrania, e instó a la comunidad internacional a “detenerla” antes de que “estallen nuevas guerras en África”.

 

“La guerra mundial contra el pan ya está en marcha y debemos detenerla”, afirmó Di Maio. “Nos arriesgamos a la inestabilidad política en África, a la proliferación de organizaciones terroristas, a golpes de Estado: esto lo puede producir la crisis de cereales que estamos viviendo”, advirtió, citado este sábado por la agencia Ansa.

El canciller italiano insistió en que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, “debe llegar a un acuerdo de paz lo antes posible” en su conflicto con Ucrania, “que también incluya un acuerdo sobre el trigo”.

“Lo que estamos haciendo es trabajar para que Rusia desbloquee la exportación de grano en puertos ucranianos, porque en este momento corremos el riesgo de que estallen nuevas guerras en África“, aseguró Di Maio, que indicó que el próximo martes Italia mantendrá “una primera sesión de diálogo con los países mediterráneos sobre seguridad alimentaria”.

“Trabajaremos con todos los socios junto con Alemania, Turquía, Francia y muchos otros para llegar al objetivo de desbloquear las cantidades de trigo que deben salir de Ucrania”, prometió, destacando que actualmente se está viviendo “un momento histórico” en el que a nivel global se registra un aumento “en el costo del trigo y por lo tanto del pan”, un alimento básico que “en algunas partes del mundo no pueden pagar”.

Este viernes, Vladímir Putin aseguró que Rusia no obstaculiza los intentos de sacar el grano ucraniano de los puertos controlados por Rusia y propuso varias maneras de hacerlo. De acuerdo con el mandatario, una de ellas es a través de los puertos marítimos que Ucrania controla, como el de Odesa y otros cercanos. “No fuimos nosotros los que minamos las entradas de los puertos”, manifestó, agregando que Moscú garantizará un paso seguro de buques si Kiev desmina los puertos.

El presidente señaló que el grano también puede ser sacado a través de los puertos del mar de Azov que Rusia controla, como los de Berdiansk y de Mariúpol, a través del río Danubio y Rumania, Hungría, Polonia o Bielorrusia, una opción que, según dijo, constituye “la vía más simple”, aunque requiere el levantamiento de las sanciones impuestas contra Minsk. En ese contexto, reiteró que “no existe ningún problema para sacar el grano desde Ucrania”.

FUENTE: actualidad.rt.com

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Rusia acusa a Occidente de impedir negociaciones con Ucrania

 

Rusia acusa a Occidente de impedir negociaciones con Ucrania

DIARIO OCTUBRE / junio 6, 2022

 


El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, acusó este domingo al bloque de Occidente de impedir el libre desarrollo de las negociaciones en Ucrania en pro de dirimir diplomáticamente el conflicto.

 

De acuerdo al canciller ruso, el Gobierno ucraniano había desarrollado unas propuestas para que fueran discutidas con Moscú, pero después por orden de Occidente éstas se desecharon, “nosotros tomamos esas propuestas como base. Pero al cabo de un día, Occidente prohibió a los ucranianos continuar con este proceso”, acotó.

Aludiendo a la amenaza que representa la posición de Occidente de continuar con el conflicto, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, denunció que grupos neonazis ucranianos mantienen intensificando los combates, “los neonazis están utilizando activamente estas armas suministradas por Estados Unidos contra la población civil”, puntualizó.

“Cuando un grupo de países toma el poder, hay que esperar grandes problemas. El dictado de un polo es imposible y llevará a consecuencias devastadoras”, enfatizó Zajárova.

La portavoz de la Cancillería rusa también explicó que su país en ningún momento obstaculiza la exportación de cereales a Ucrania por vía marítima, “estamos dispuestos a asegurar la exportación del grano, si Ucrania desactiva las minas navales a la deriva en el mar Negro”, agregó.

“Si no se normaliza el trabajo de los medios rusos en el territorio estadounidense, habrá severas medidas de respuesta”, advirtió Zajárova.

FUENTE: telesurtv.net

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lunes, 6 de junio de 2022

¿Taiwán después de Ucrania?

 

La evolución de la guerra intercapitalista por los recursos geoestratégicos y el rediseño geopolítico del orbe que están detrás del conflicto en Ucrania puede estar llevando a EE.UU. a amagar con otra guerra por delegación en Taiwán.


¿Taiwán después de Ucrania?

 

Carlos Fazio

El Viejo Topo

6 junio, 2022 

En su declive histórico, Estados Unidos está siendo impulsado a recurrir a medios militares para apuntalar su hegemonía y los intereses de su plutocracia. Así, mientras la guerra asimétrica por delegación en Ucrania parece ir decantándose de manera favorable para su enemigo secundario: Rusia, durante su primera visita a Asia el presidente Joe Biden pareció decidido a replicar el modelo en el espacio Indo-Pacífico, utilizando ahora al pueblo de Taiwán como carne de cañón para una guerra proxy contra su principal adversario, China. Lo que coloca al mundo ante un eventual choque de potencias poseedoras de armas nucleares.

En el primer escenario, más allá de la mítica narrativa triunfalista del eje EU/OTAN, la guerra híbrida impulsada por el Pentágono y la CIA contra Rusia en territorio ucranio no parece haberse desarrollado según lo diseñado por sus estrategas en Washington y Bruselas.

En el campo de batalla económico-financiero, mientras la economía real rusa resiste, las sanciones occidentales contra el Kremlin profundizaron la crisis que existía en 2019 antes de la pandemia de la secta covidiana. Resultado: inflación galopante en EU y Europa; aumento del precio de las materias primas y los recursos energéticos (petróleo, carbón y gas); ruptura de las cadenas de suministro y escasez de productos agrícolas (en particular trigo, con posibles hambrunas), fertilizantes y semiconductores, entre otros insumos, así como una apreciación del rublo, moneda en la que el gobierno de Vladimir Putin fijó el pago del gas a sus clientes hostiles de la Comunidad Europea. La servil Europa parece entrar en recesión, y su profundización provocaría una caída en la producción con el cierre de empresas, despidos y destrucción de capital. Y dado que 88 por ciento del planeta no se alineó con las sanciones económico-financieras contra Rusia, podrían surgir sistemas alternos a la red de pagos bancarios internacionales Swift y acelerarse el proceso de pérdida de centralidad del dólar como medio de pago internacional y depósito de valor.

En el terreno político-militar-mediático, a la rendición masiva de los neonazis del regimiento Azov que se habían atrincherado en los búnkeres antinucleares de la siderúrgica Azovstal, en Mariupol –reportada en la guerra (des)informativa por la prensa de EU y Europa como una evacuación de manera ordenada−, se suma el desgaste y la desmoralización del ejército ucranio en los distintos frentes, acentuados el fin de semana pasado por la derrota de una unidad de élite ucrania en la localidad de Severodonetsk, que quedó bajo el control de las milicias populares de la República de Lugansk, igual que la estratégica ciudad de Limán. Por lo que el colapso del ejército ucranio −armado y entrenado según los estándares de la OTAN los últimos ocho años−, parece cercano en la región del Donbás; lo que reduciría el objetivo de la administración Biden de hacer la guerra hasta el último ucranio para lograr la derrota de Rusia.

El 24 de mayo, al intervenir en el Foro Económico Mundial de Davos −el poliburó del capitalismo y la plutocracia internacional−, el ex secretario de Estado de EU, Henry Kissinger (responsable de crímenes de guerra en Vietnam, Laos, Camboya y Chile), advirtió que una eventual guerra directa de EU/OTAN contra Rusia podría alterar el equilibrio de poderes en Europa y recomendó regresar a las negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia en los próximos dos meses. Dijo que viendo la situación desde la realpolitik, lo ideal sería que Ucrania abandone la lucha y ceda los territorios que Rusia reclama, convirtiéndose en un país neutral.

En los últimos días el secretario de De­fensa de EU, Lloyd Raytheon Austin, solicitó a su contraparte rusa, Sergéi Shoigu, un alto el fuego inmediato, en tanto el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, reiteraron al presidente Putin sus llamados a reiniciar las negociaciones diplomáticas con Ucrania. A su vez, el premier británico Boris Johnson admitió que Rusia continúa haciendo progresos graduales, lentos pero palpables en el Donbás.

El cambio en la narrativa ficticia de EU/OTAN es evidente tras la rendición de los combatientes de la libertad en el enorme complejo Azovstal, en Mariupol, estratégico puerto siderúrgico sobre el mar de Azov (un lago ruso de facto), cerca del mar Negro, incorporado ahora a la República Popular de Donetsk. Azovstal forma parte del grupo Metinvest, controlado por el oligarca ucranio Rinat Akhmetov, y es una de las mayores plantas metalúrgicas de Europa; produce coque, acero, productos laminados, rieles y vagones de ferrocarril, equipos de minería, etcétera.

Como ha señalado el analista Pepe Escobar, la apuesta de Rusia sería consolidar un complejo económico-logístico de Járkov a Odesa, íntimamente conectado a la industria rusa. Rusia es el quinto productor mundial de acero y posee enormes depósitos de hierro y carbón. Con el control del mar de Azov, y subsecuentemente el mar Negro, Rusia tendrá el control total de las rutas de exportación para la región productora de granos de calidad. Lo cual significaría un gran complejo agroindustrial integrado, cercano al Mediterráneo Oriental, con proyección hacia Asia Occidental (Irán), y cruzando Suez, enlazando al océano Índico, con potenciales clientes en el sur y sureste de Asia (India, Pakistán). A su vez, la construcción de ferrocarriles de carga en Rusia y Mariupol, resultaría en un modo de conectividad privilegiado con la ambiciosa Iniciativa de la Franja y la Ruta china y con el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur, cuyos principales actores son Rusia, Irán e India. Ninguno de esos países ha demonizado ni sancionado a Rusia.

En definitiva, la guerra intercapitalista por los recursos geoestratégicos y el rediseño geopolítico del orbe que están detrás del conflicto en Ucrania de los halcones de Washington para desangrar a Rusia, ha orillado ahora al Estado profundo ( Deep State) que dirige los pasos de Biden, a amagar con otra guerra por delegación ( proxy) en Taiwán, lo que rompería con el principio de Una sola China. Taiwán produce casi 90 por ciento de los semiconductores (chips, microprocesadores) para el consumo mundial, de los que depende también la infraestructura militar y tecnológica del Pentágono. Abrir un segundo frente militar, centrado en China y Rusia, parece una apuesta arriesgada para EU. Pero es el imperio. Otra opción es el Sahel, en África.

Artículo publicado originalmente en La Jornada.

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Arranca la campaña electoral en Andalucía con pánico a una enorme abstención

 

Arranca la campaña electoral en Andalucía con pánico a una enorme abstención

 

INSURGENTE.ORG / 5 junio 2022

Más allá del reparto de escaños de cada uno de os partidos, el run-run traducido en miedo es que la abstención sea enorme y que se acerque a la mitad del electorado andaluz. El PP llama a que los suyos no se confíen ante los resultados de las encuestas y vayan a las urnas. El PSOE que quiere reeditar sus 40 años en el gobierno apela a movilizar a su electorado, en general, personas mayores en pueblos, al que pide de rodillas que vayan a votar. Pero, donde realmente está sudoku es en la llamada izquierda institucional. Veamos un resumen de tres candidaturas y acuérdense de la célebre secuencia de «La Vida de Braian»:

POR ANDALUCIA.

En esa coalición participa Podemos, IU, parte de Más País (Errejón), Equo, Alianza Verde, Iniciativa del Pueblo Andaluz

ADELANTE ANDALUCÍA

Anticapitalistas (trotskistas), Primavera Andaluza, Izquierda Andalucista, Defender Andalucía

ANDALUCES LEVANTAOS

Andalucía por Sí, Convergencia Andaluza, Andalucía entre todos, Andalucistas linenses, Ganemos Chiclana, Los Barrios 100X100, Foro de Montellano, Juventudes Andalucistas.

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