viernes, 11 de febrero de 2022

Discurso del método. Segunda parte

 

Tal día como hoy de 1650 moría el gran filósofo, científico y matemático René Descartes. Su obra fundamental, el Discurso del método, publicado en 1637, marcó el final de la escolástica y proporcionó las bases del racionalismo del siglo XVII.


Discurso del método. Segunda parte

 

René Descartes

El Viejo Topo

11 febrero, 2022 



Me encontraba por entonces en Alemania, atraído por unas guerras que todavía no han terminado[1], y cuando me volvía al ejército desde la coronación del Emperador, el comienzo del invierno me retuvo en un cuartel donde, como no encontraba ninguna conversación que me divirtiera y tampoco, por suerte, ninguna preocupación ni pasión que me perturbara, me pasaba el día solo, encerrado en una habitación caldeada, donde tenía todo el ocio necesario para entretenerme en mis pensamientos[2]. Uno de los primeros que tuve fue considerar que, a menudo, no hay tanta perfección entre las obras compuestas de varios trozos, hechas por la mano de varios maestros, como en aquellas en las que ha trabajado sólo uno. Así vemos que los edificios que un solo arquitecto ha emprendido y acabado suelen ser más hermosos y mejor ordenados que los que han sido reformados por varios, haciendo servir muros viejos que fueron construidos para otros fines. Así, esas ciudades antiguas que han sido pequeños burgos y, con el tiempo, han llegado a ser grandes ciudades están ordinariamente tan mal compuestas, si las comparamos con las plazas regulares que un ingeniero traza según su parecer en una llanura, que, aun considerando cada uno de sus edificios aparte, a menudo se encuentra tanto o más arte que en las otras. Sin embargo, viendo como se alinean, aquí uno grande, allá uno pequeño, y cómo tienen las calles curvas y desiguales, antes se diría que los ha dispuesto la fortuna que no unos hombres provistos de razón[3]. Si se considera que, sin embargo, siempre ha habido unos oficiales encargados de vigilar que los edificios particulares sirvieran al ornamento público, se conocerá bien que es difícil hacer cosas perfectas cuando se trabaja sobre las obras de otros. Así, imaginaba que los pueblos que han ido haciendo sus leyes a medida que les ha obligado la incomodidad de los crímenes y las querellas, porque habiendo sido semisalvajes se han civilizado poco a poco, no podían estar tan bien reglamentados como aquellos que han observado las leyes de algún legislador prudente desde que se reunieron[4]. Tal como es cierto que el orden de la verdadera Iglesia debe estar incomparablemente mejor reglamentado que todos los demás, puesto que Dios mismo ha hecho sus ordenanzas. Y por hablar de cosas humanas, si Esparta fue tan floreciente antiguamente, no era por la bondad de cada una de sus leyes en particular, pues muchas eran muy extrañas e incluso contrarias a las buenas costumbres, sino porque, habiendo sido inventadas por una sola persona, todas tendían al mismo fin. Así pensaba que las ciencias de los libros, al menos aquellas cuyos argumentos son sólo probables y no contienen ninguna demostración, como han sido compuestas y ampliadas poco a poco con las opiniones de muchas personas, no son en absoluto tan próximas a la verdad como los razonamientos simples que un hombre de buen sentido pueda hacer naturalmente sobre las cosas que se le van presentando. Y así pensaba también que, como hemos sido niños antes que hombres y, necesariamente, hemos sido gobernados mucho tiempo por los apetitos y los preceptores, lo cual suele ser contrario entre sí, y como quizá ni éstos ni aquéllos nos aconsejaban siempre lo mejor, es casi imposible que nuestros juicios sean tan puros y sólidos como lo habrían sido si hubiéramos tenido entero uso de razón desde el nacimiento y nunca nos hubiéramos guiado más que por ella.

Es verdad que no vemos que se derriben todas las casas de una ciudad por el solo deseo de volverlas a levantar de otra manera y hacer más bonitas las calles, pero se ve a menudo que bastantes hacen derribar sus casas para volverlas a levantar e incluso, a veces, cuando los cimientos no están firmes y corren el peligro de derrumbarse solas, no les queda más remedio. Por cuyo ejemplo me persuadía de que no sería prudente que un particular quisiera reformar un Estado, cambiando todo desde los cimientos y destruyéndolo para enderezarlo, ni tampoco reformar el cuerpo de las ciencias o el orden establecido en las escuelas para enseñarlas, sino que lo mejor que podía hacer era decidirme de una vez a abandonar todas las opiniones que había aceptado hasta entonces, para luego sustituirlas por otras mejores o por las mismas, una vez ajustadas a nivel con la razón[5]. Y creía firmemente que por este medio conseguiría conducir mi vida mucho mejor que si construyera sobre cimientos viejos y que si me apoyara sólo sobre los principios que me había dejado inculcar en mi juventud, sin haber examinado nunca si eran verdaderos. Pues, pese a que veía en eso varias dificultades, sin embargo no me parecían tan inevitables, ni comparables a las que se encuentran en la menor reforma de los asuntos públicos. Esos grandes cuerpos políticos son demasiado difíciles de reedificar una vez derribados, o incluso de sostenerlos una vez sacudidos, y sus caídas son siempre muy violentas. Pues, sin duda, sus imperfecciones —si las tienen, y basta pensar en la diversidad que hay entre ellos para asegurar que muchos las tienen— han sido suavizadas por el uso e, incluso, muchas que no habrían sido remediadas tan bien por la prudencia, se habrán evitado o corregido poco a poco. Y, en fin, son casi siempre más soportables de lo que sería cambiarlas, del mismo modo que los sinuosos caminos de las montañas se hacen poco a poco tan lisos y cómodos a fuerza de ser frecuentados, que es mucho mejor seguirlos antes que decidir tirar más recto, saltando por encima de las rocas y descendiendo al fondo de los precipicios.

Por todo esto, no puedo aprobar en absoluto a esos caracteres liantes e inquietos, que siempre están ideando alguna reforma nueva, pese a que no han sido llamados ni por su nacimiento ni por su fortuna a la administración de los asuntos públicos. Y si pensara que en este escrito hubiera la menor cosa por la cual fuera sospechoso de esa insensatez, me disgustaría mucho que fuera publicado. Nunca he querido ir más allá de reformar mis propios pensamientos y construir sobre un suelo que está en mí mismo. Porque, aunque mi obra me haya gustado bastante, si expongo aquí el modelo, no es para aconsejar a nadie que lo imite. Aquéllos a los que Dios ha repartido mejores dones seguramente tendrán deseos más sublimes, pero mucho me temo que éste mío sea ya demasiado audaz para muchos. La simple resolución de deshacerse de todas las opiniones que se han aceptado antes no es un ejemplo que todos deban seguir. Prácticamente, en el mundo no hay más que dos tipos de ingenios a los cuales no les conviene de ninguna de las maneras. A saber, por una parte están aquellos que se creen más hábiles de lo que son y no pueden evitar precipitarse en sus juicios, ni tener bastante paciencia para conducir por orden todos sus pensamientos, por lo que, si alguna vez se tomaran la libertad de dudar de los principios que han recibido y apartarse del camino común, jamás podrían seguir el camino que hay que coger para ir recto y quedarían descarriados toda la vida; por otra parte, aquellos que tienen bastante razón o modestia para darse cuenta de que son menos capaces de distinguir lo verdadero de lo falso que algunos otros, por los cuales pueden ser enseñados, y deben mejor contentarse con seguir las opiniones de esos otros, antes que buscar por sí mismos otras mejores.

Sin duda yo hubiera sido de estos últimos, si hubiera tenido un solo maestro, o no hubiera conocido las diferencias que siempre ha habido entre las opiniones de los doctos. Pero no podía elegir a nadie cuyas opiniones me parecieran preferibles a las de otro, y me encontraba como obligado a tomar la resolución de guiarme yo mismo, porque desde el colegio había aprendido que no se podía imaginar nada tan extraño e increíble que no haya sido dicho por algún filósofo; y luego, viajando, me había dado cuenta de que todos aquellos que tienen sentimientos muy contrarios a los nuestros no son por ello bárbaros ni salvajes, sino que muchos usan la razón tanto o más que nosotros; y consideraba que un mismo hombre, con el mismo ingenio, que sea criado desde la infancia entre franceses o alemanes, se convierte en alguien diferente de otro que siempre hubiera vivido entre chinos o caníbales; además, que incluso en las modas de nuestros trajes lo que nos gustaba hace diez años, y quizá nos guste otra vez dentro de diez, nos parece ahora extravagante y ridículo; así que lo que nos convence es más la costumbre y el ejemplo que algún conocimiento cierto, aunque, sin embargo, la pluralidad de voces no prueba nada sobre las verdades algo difíciles de descubrir, porque resulta más verosímil que las haya encontrado sólo un hombre que no todo un pueblo.

Pero como aquel que camina solo y en las tinieblas, resolví ir tan espacio y tener tanta prudencia en todo que, aunque no avanzara mucho, al menos me guardaría de caer. Tanto que no quise comenzar a rechazar las opiniones que había aceptado sin haber sido introducidas por la razón, antes de que hubiera dedicado bastante tiempo a hacer el proyecto de la obra que emprendía, y a buscar el verdadero método para llegar al conocimiento de todas las cosas de las que mi ingenio fuera capaz.

Cuando era más joven, de la Filosofía había estudiado algo de Lógica, y de las Matemáticas, el Análisis de los geómetras y el Álgebra, tres artes o ciencias que debían contribuir algo, parecía, a mi propósito. Pero, al examinarlas, me di cuenta de que los silogismos y la mayor parte de las otras reglas de la Lógica sirven más para explicar a otros aquello que se sabe o, incluso, como el Arte de Lulio, para hablar sin juicio de lo que se ignora, que para aprenderlo. Y aunque contienen, en efecto, muchos preceptos muy buenos y verdaderos, hay mezclados tantos nocivos o superfluos que es casi tan fatigoso separarlos como sacar una Diana o una Minerva de un bloque de mármol que todavía no está desbastado. En cuanto al Análisis de los antiguos y el Álgebra de los modernos, además de que no se aplican más que a materias muy abstractas y que no parecen útiles, la primera siempre está tan sujeta a la consideración de las figuras, que. no puede ejercer el entendimiento sin fatigar mucho la imaginación; y en la segunda se está tan sujeto a ciertas reglas y a ciertas cifras, que se ha convertido en un arte confuso y oscuro que estorba al ingenio en lugar de ser una ciencia que lo cultive[6]. En vista de esto, pensé que hacía falta buscar algún otro método que, incluyendo las ventajas de estos tres, careciera de sus defectos. Y como las muchas leyes suelen servir de excusa para los vicios, de modo que un Estado está mucho mejor reglado cuando tiene muy pocas pero son rigurosamente observadas, así, en lugar de ese gran número de preceptos que componen la Lógica, creí que tendría bastante con los cuatro siguientes, siempre que tomara la resolución firme y constante de no dejar de observarlos ni una sola vez.

El primero fue no aceptar nunca una cosa como verdadera si no conociera con evidencia que lo es. Es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la anticipación, y no incluir en mis juicios nada más que aquello que se presentara tan clara y distintamente a mi ingenio que fuera imposible dudar de ello.

El segundo, dividir cada dificultad que examinara en tantas partes como fuera posible y fueran necesarias para resolverla mejor.

El tercero, conducir mis pensamientos con orden, comenzando por los objetos más simples y fáciles de conocer, para subir poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más complejos, incluso suponiendo un orden entre aquellos que no se preceden por naturaleza los unos a los otros.

Y el último, hacer siempre recuentos tan exhaustivos y revisiones tan generales, que estuviera seguro de no omitir nada.

Esa largas cadenas de razones, muy simples y fáciles, que suelen usar los geómetras para llegar a sus demostraciones más difíciles, me habían dado ocasión de imaginar que todas las cosas que pueden ser conocidas por los hombres se entrelazan de igual manera, y que solamente cuidando de no admitir como verdadera ninguna que no lo sea y guardar siempre el orden necesario para deducir unas de otras, no puede haber ninguna tan alejada que no se llegue a ella, ni tan oculta que no se descubra[7]. Y no me costó mucho encontrar por cuáles debía comenzar, pues ya sabía que era por las más simples y fáciles de conocer, y considerando que entre todos los que antes habían buscado la verdad en las ciencias sólo los matemáticos habían podido encontrar algunas demostraciones, es decir, algunas razones ciertas y evidentes, no tenía ninguna duda de que debía comenzar por las mismas que ellos habían examinado, aunque no esperaba ninguna otra utilidad, sino que acostumbrarían a mi ingenio a alimentarse de verdad y a no contentarse con razones falsas. Aunque no por ello me propuse aprender todas las ciencias particulares que llamamos comúnmente Matemáticas, sino que, al ver que aunque sus objetos fueran diferentes todas coincidían en no considerar más que las diversas relaciones o proporciones que se encuentran en ellos, pensaba que sería mejor examinar solamente esas proporciones en general sin suponerlas más que en las materias que sirvieran para hacerme más fácil su conocimiento, incluso sin referirlas a ninguna de ellas, a fin de poderlas aplicar después mejor a todas aquéllas a las que se adecuen. Después, como me di cuenta de que, para conocerlas, a veces tendría necesidad de considerar a cada una en particular, y otras veces solo retenerlas o comprender varias en conjunto, pensé que, para considerarlas mejor en particular, debía suponerlas en líneas, pues no encontraba nada más simple, ni que pudiera representar más distintamente en mi imaginación y mis sentidos; mientras que, para retenerlas o comprender varias en conjunto, era preciso que las explicase con algunas cifras, tan cortas como fuera posible. Por este procedimiento tomaba lo mejor del Análisis Geométrico y lo mejor del Álgebra, y corregía los defectos del uno por el otro[8].

Me atrevo a decir que la observación exacta de esos pocos preceptos que había escogido me dio tal facilidad para aclarar todas las cuestiones propias de esas dos ciencias, que en dos o tres meses que me dediqué a examinarlas, comenzando por las más simples y generales, y siendo cada verdad que encontraba como una regla que me servía después para encontrar otras, no solo resolví varias que antes me habían parecido muy difíciles, sino que al final también me parecía que podía decir cómo y hasta dónde era posible resolver aquellas que ignoraba. En lo cual, quizá no os pareceré tan vanidoso si consideráis que, puesto que no hay más que una verdad en cada cosa, quien la encuentra sabe todo lo que se puede saber. Por ejemplo, se puede asegurar que un niño instruido en Aritmética, que haya hecho una suma siguiendo las reglas, habrá encontrado todo lo que el ingenio humano puede encontrar. De igual modo, en fin, el método que enseña a seguir el orden verdadero y a enumerar exactamente todas las circunstancias de lo que se busca, contiene todo lo que da certeza a las reglas de la Aritmética.

Pero lo que más me gustaba de este método era que, con él, estaba seguro de usar en todo mi razón, si no perfectamente, al menos lo mejor que estaba en mi poder, además de que, al practicarlo, sentía que mi ingenio se acostumbraba poco a poco a concebir con más claridad y distinción sus objetos, y que, como no lo había sujetado a ninguna materia en particular, me prometía aplicarlo a las dificultades de las otras ciencias con tanta utilidad como lo había hecho a las del Álgebra. No es que por eso me atreviera a emprender por las buenas el examen de todas las ciencias que se presentaran, pues hubiera estado en contra del orden que prescribe, sino que, como viera que todos sus principios debían ser tomados de la Filosofía, en la cual todavía no había encontrado ninguna certeza, pensaba que, antes que nada, hacía falta que tratara de establecerlas en ella. Siendo esto la cosa más importante del mundo, donde la precipitación y la anticipación debían temerse más, no debía acometer la empresa hasta que hubiera alcanzado una edad más madura que los veintitrés años que entonces tenía, y hasta que, previamente, no hubiera empleado mucho tiempo en prepararme, tanto arrancando de mi ingenio todas las malas opiniones que había aceptado antes, como haciendo acopio de muchas experiencias que fueran luego la materia de mis razonamientos, y ejercitándome siempre en el método que me había prescrito, a fin de afianzarme en él cada vez más.

Notas

[1] La Guerra de los Treinta Años (1618-1648).

[2] Neuburg, 1619.

[3] Los descubrimientos y conquistas del XVI habían dado lugar a la fundación de nuevas ciudades, cuyo urbanismo, trazado y ejecutado de acuerdo con un plan, era objeto de discusión como modelo de ciudad perfecta. El contraste con París debía de ser muy evidente.

[4] La Antigüedad ha dejado noticia de legisladores famosos, confundidos a menudo con la leyenda. En el caso de Esparta, que cita a continuación, el legislador fue Licurgo, del que no sabemos nada con certeza.

[5] Continuando la metáfora arquitectónica, quiere decir que la razón puede usarse como el nivel de los albañiles, para comprobar que estamos construyendo adecuadamente

[6] Antes de la geometría analítica, los problemas se resolvían dibujando con regla y compás, y razonando a partir de la figura. Por su parte, el álgebra encontraba dificultades por la carencia de una notación eficaz, que reflejara con claridad y sin añadidos las relaciones entre números indeterminados. Cf. Introducción: Los orígenes de la geometría analítica.

[7] Éste es el texto que parece apoyar con mayor contundencia la lectura según la cual Descartes prevé una construcción deductiva de todo el saber como un sistema. En su contra puede argumentarse que el término “deducir” no tiene en el XVII, ni en el conjunto de la obra cartesiana, el significado estricto que hoy le damos. (p. e. QUINTÁS, Introducción a su edición del Discurso). Cf. IntroducciónEl proyecto en su conjunto: los Principia philosophiae.

[8] Es decir, la geometría analítica. Debió de ser el invierno de 1619, en Neuburg.

Fuente: Antología de textos del libro de Ramón Sánchez Ramón Descartes esencia

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jueves, 10 de febrero de 2022

La UE bendice los 100 millones que el gobierno regala a los sindicatos del régimen para reformar sus sedes sindicales. [Mi querido elemental y elementalísimo Guason, Guasón, Watson o como quieras que te llames, que el nombre es lo de menos, a mí que más me da como te llames, a mí como si te la entrillas en el marco de la puerta, jomio. Que no se trata de que el gobierno/gobierna (según le mandan sus amos de la pasta gansa, pasta que, por cierto, es de los trabajadores) sea un manirroto/manirrota y vaya por ahí esturreando millones como si tal cosa y tenga que ser sustituido por otro caballar y lingotero gobierno/gobierna (según le manden sus otros amos de la otra misma pasta gansa cuyos propietarios son los mismo trabajadores –en esto no hay cambio- formado por las jefaturas del PP, VOX, Este, El Otro, Potitos y el de la moto. Todos ellos, inclusivamente incluyendo en inclusión incluida a los jefes del PSOE, Podemos –a que va a resultar que no vamos a poder-, Izquierda Unida y quién me sé yo más quien, forman parte de un sistema político (ya saben, eso de la representación representativa de la representación representada en plan bien y que no me digas esto María Luisa que me entra la risa, pensado, estructurado, planificado, ado, ado, ado para hacer crecer los capitales, y vamos a dejarnos de cachondeos: para hacer crecer los capitales. Que a mí me da igual, que yo esto mismo lo podría decir en verso, pero que es para hacer crecer los capitales, cuyo crecimiento de capitales no puede hacerse más que acosta de empeorar paulatinamente las condiciones de vida de los trabajadores (no me jodas, Wason, como no estés viendo esto último, perdona que te diga, tú no eres elemental, tú ves menos que un gato de yeso encerrado en un baúl cerrado), y ni ese crecimiento de los capitales ni ese empeoramiento paulatino de las condiciones de vida de los trabajadores puede ser ilimitado, úsease, majo, que la cosa no puede más que reventar. Que esta situación te acojona caguerillamente hablando, por la incertidumbre que crea, la impotencia personal que se siente.., lógico, ¿y a quien no? Pero el acojone y las caguerillas por acojonamiento tienen solución, que para ello están las pastillas de La Tía María, que para el caso viene a ser mano de santa. Las pastillas de La Tía María, como quien dice, consisten en un puto papel con un montón de letras encima para ser leídas. A ver si me entiendes, Watson, que a ti hay que que dártelo todo bien mascadito: joooder, que tienes que leer, que leer ni pica ni muerde, que no es peligroso (el único peligro que tiene la lectura es para todo aquel que vive a costa de los trabajadores). Digo, pues, que leer no es peligroso. Leer es trabajoso, eso sí, pero de peligroso para el lector no tiene un pelo. Claro, claro, trabajoso, que hay que trabajar, que hay que esforzarse, que exige un mínimo de esfuerzo personal, que necesita un cierto hábito de lectura, en fin: trabajo. ¿O qué pretendes, aprender inglés sin trabajar; aprender química sin trabajar; aprender a ver una película sin trabajar; a vivir decentemente como las personas civilizadas sin trabajar…, trabajar sin trabajar? ¿Tás tonto úque? Pues, a lo que iba Watson, que para que no reviente la cosa y encauzar el asunto no se trata de cambiar un gobierno de los conocidos por otro igualmente conocido, sino de cambiar las relaciones de producción, es decir, cambiar, erradicar, sacar de raíz (que esto es lo que significa el término radical) las relaciones de producción capitalistas actuales para sustituirlas por las nuevas relaciones de producción socialistas a fin de pasar de la producción de bienes con valor de cambio (actualmente) a bienes con valor de uso, es decir, que sirvan para la satisfacción de las necesidades humanas y no para enriquecerse (que este es el sentido estricto del valor de cambio). Y para esto, pero para esto, sí hace falta un nuevo gobierno. Pero claro, ya la tenemos organizada otra vez Tía Paca, para ver de dónde sale este gobierno (en el que por prescripción médica es harto probable que no aparezca ningún pinturero de la política actual ni de quienes hayan mamado su misma leche) que transforme y sustituya las relaciones de producción capitalista por las nuevas relaciones de producción socialista hay que empezar por leer para empezar a entender qué es lo que se quiere y cómo conseguirlo. Y que lo siento, Watson, pero hijo, compréndeme, que yo también tengo mi corazoncito, ¿qué otra cosa te podría decir?

 

La UE bendice los 100 millones que el gobierno regala a los sindicatos del régimen para reformar sus sedes sindicales


La Comisión Europea considera que el gasto en "Patrimonio Sindical Acumulado" formaría parte de las inversiones previstas para la "transición energética en la Administración pública".


·         Germinal Vidal

·         Lanueve.info

·         febrero 10, 2022

 

La Comisión Europea ve con buenos ojos los 100 millones de euros que el Gobierno de Pedro Sánchez quiere gastar en la renovación de 42 sedes sindicales. Así consta en una respuesta escrita de la Comisión Europea a varios eurodiputados del PP que ha trascendido a la prensa.  La Comisión considera en su escrito que ese dinero se enmarca en la “Inversión 4 del componente 11” del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia por el que se destinan 1.070,7 millones de euros para la llamada “transición energética de la Administración General del Estado”. Los 100 millones para la reforma de las sedes sindicales salen de esa partida.

En la respuesta del comisario de Comercio de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis  considera que “el Patrimonio Sindical Acumulado es un activo inmobiliario propiedad de la Administración central española que se pone a disposición de los sindicatos y de las asociaciones patronales” y justifica la partida con el argumento de que se destinarán a “renovar los edificios para aumentar el número de instalaciones con alta calificación energética y fomentar la implantación de sistemas solares fotovoltaicos u otras energías renovables en las instalaciones de la Administración central”. Es decir, la Comisión Europea considera que las sedes sindicales se pueden calificar como bienes de titularidad pública susceptibles de recibir esas ayudas para la transición energética.

 

Más lluvia de millones: Aumento de la financiación pública de los sindicatos

Además de esa financiación extraordinaria procedente de fondos europeos, el Ministerio de Trabajo ha elevado en 2022 hasta 17 millones de euros la subvención destinada a las organizaciones sindicales “en proporción a su representatividad, según los resultados globales obtenidos en elecciones sindicales”, una cifra récord.  Ya en 2021 la subvención fue de 13.883.890 euros (un 56,3% más) frente a los 8.883.890 del año anterior. Es decir, el Gobierno ha casi duplicado (un 92,3% más) la financiación pública de los sindicatos en sólo dos años, entre 2021 y 2022.

Para concluir cabe recordar que las direcciones de UGT y CCOO han sido un puntal clave para el gobierno de PSOE-Unidas Podemos en negociaciones cruciales como ERTES, pensiones, salario mínimo interprofesional y la reforma laboral, algunas de ellas fuertemente contestadas por movimientos sociales como el pensionista o el sindicalismo alternativo por incumplir promesas electorales y empeorar derechos sociales básicos de la clase trabajadora. Y conviene también hacer memoria sobre el hecho de que la UE, que tan adecuados ve los 100 millones para reformar las sedes sindicales, condicionó la aprobación de los fondos ‘Next Generation’ al Estado Español a que el gobierno aprobara nuevos recortes en el derecho de jubilación y a que mantuviera lo sustancial de las reformas laborales anteriores. Y es que, apelando al conocido aforismo popular, parece que efectivamente “quien paga manda“.

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Putin y Xi forjan una nueva era euroasiática con alcance global

 

Tras el encuentro de los presidentes Putin y Xi Jinping en el marco de la inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno en Pekín se ha dado a conocer una extensa y relevante declaración conjunta entre Rusia y China.


Putin y Xi forjan una nueva era euroasiática con alcance global

Alfredo Jalife-Rahme

El Viejo Topo

10 febrero, 2022 

 


En medio de la inauguración de los espectaculares JJOO 2022, boicoteados por el eje anglosajón, el presidente ruso Vladímir Putin, después de haber recibido durante 3 horas al mandatario argentino Alberto Fernández, se reunió en persona con su homólogo chino Xi Jinping para conformar un G-2 que no se atreve a pronunciar su nombre.

 La extensa declaración conjunta de Rusia y China del histórico 4 de febrero resume la programática política común de la ‘Nueva Era’ de las relaciones internacionales y del desarrollo sustentable global.

El documento conjunto ostenta una introducción que resalta un nuevo orden mundial multipolar, con 4 partes subsecuentes, donde destaca la complementariedad de Rusia y China en varios rubros y que refuerzan mutuamente sus posturas respectivas en Ucrania (sin ser citada explícitamente) y en Taiwán, donde se alude, sin tampoco ser citado, el irredentismo de EEUU que cometió el grave error geoestratégico, a mi juicio, de haber acentuado —desde Obama, pasando por Trump, hasta Biden— el cada vez más estrecho acercamiento de Rusia y China a quienes hostiga simultáneamente.

Después de la seminal introducción, una joya para la nueva arquitectura pacífica global que sustenta el pluralismo ecuménico y la multipolaridad, la Parte 1 aboga que la «democracia es un valor humano universal» cuando «ciertos países» —en clara alusión al caduco orden unipolar anglosajón de EEUU y su aliada «especial» Gran Bretaña— «intentan imponer sus propios «parámetros democráticos» con visos hegemónicos que «socavan la estabilidad del orden mundial».

La Parte 2 aborda el apoyo de ambas superpotencias para el desarrollo global.

En la Parte 3, China apoya las demandas que Rusia reclamó a EEUU y a la OTAN sobre su seguridad transfronteriza en Ucrania (sin ser citada) y, por extensión, a Europa oriental, mientras que Rusia apoya la postura de China sobre Taiwán frente al bloque anglosajón tripartita del AUKUS (Australia/Gran Bretaña/EEUU). Siempre se había esgrimido la asociación estratégica de Rusia y China sin llegar al grado de una alianza. Ahora la Parte 3 deja entrever que si existe una alianza que no se atreve a decir públicamente su nombre, en referencia a los focos de tensión de EEUU en Europa oriental, Taiwán y el océano Índico. Rusia y China se oponen al irredentismo de la OTAN y a la formación de bloques de estructura cerrada en la región Indo-Pacifico.

La Parte 4 apoya a las organizaciones internacionales como la ONU, OMC, los BRICS, el G-20, el Grupo de Shanghái (SCO, por sus siglas en inglés), al bloque de 10 países del sudeste asiático (10-ASEAN) y la APEC.

Rusia y China asientan que sus nuevas relaciones interestatales son superiores a las alianzas militares y políticas de la Era de la Guerra Fría: «la amistad» entre Rusia y China «no tiene límites, no existen áreas prohibidas de cooperación, el fortalecimiento de la cooperación estratégica bilateral no está dirigido contra terceros países ni se ve afectado por el cambiante entorno internacional y los cambios circunstanciales en terceros países».  El óptimo ejemplo de su colaboración bilateral lo epitomiza su inminente exploración conjunta en la luna.

La reacción de la dupla anglosajona de EE.UU. y Gran Bretaña no se hizo esperar con la desestabilizadora fake news de Bloomberg News que inventó el mismo 4 de febrero en la medianoche de Moscú, mientras Putin se encontraba en Pekín, su deliberada alucinación sobre una «invasión rusa» que nunca fue.

Ya desde el 15 de diciembre, Roland Oliphant, Sophia Yan y Pjotr Sauer habían asentado que «Xi Jinping apoya la demanda de Vladímir Putin para que la OTAN cese su expansión oriental».

Roland Oliphant, del Daily Telegraph, arguye el mismo histórico 4 de febrero que Rusia y China ostentan «un objetivo común»: el «fin de la Pax Americana».  Oliphant comenta que «en un momento de inmensa tensión internacional», Rusia y China afirman el «advenimiento de una nueva Era geopolítica» y aduce que «de ahora en adelante, el dominio de un Occidente global encabezado por EEUU no será más dado por hecho o tolerado» cuando Rusia y China, «después de décadas de humillación, trastocarán ahora el inequitativo orden mundial de la post-Guerra Fría».

Oliphant sentencia que el «vencedor inmediato es Putin” cuando “el apoyo diplomático y económico chino deberían ser suficientes para suavizar el golpe de sanciones y su aislamiento si decide ir adelante con una invasión». Agrega que un «más estrecho alineamiento con Pekín» ayudará a Putin «a proyectar el poder ruso en lo que se está configurando será una larga y helada Segunda Guerra Fría».

Oliphant considera que «el pleno peso de China otorga mucha influencia a Moscú» en sus demandas con Occidente, mientras que «Xi gana una segura frontera norte y el conocimiento de que puede contar con el apoyo ruso en su propia confrontación incipiente con EEUU y sus aliados en el Pacífico». En forma notable, Oliphant arguye que este «nuevo eje Euroasiático» hará también imposible que EE.UU. prosiga su estrategia de reducir sus compromisos europeos con el fin de concentrarse en el Pacífico». Juzga que la «alianza» de Rusia y China «no es entre iguales» ya que «Rusia permanece como una superpotencia con alcance global, con un inmenso arsenal nuclear y un ejército efectivo y acostumbrado a la guerra», mientras que «China es de lejos la más próspera, más poblada y más poderosa de los dos».

Por lo pronto, William Schneider, hoy becario del influyente Hudson Institute y anterior subsecretario de Estado y jefe del Consejo de Ciencias de Defensa del Pentágono, emite una sonora jeremiada sobre las «armas hipersónicas de China y Rusia» que «amenazan el sistema de detección temprana de EEUU». No es ningún secreto que Rusia y China han dejado en un tercer lugar a EEUU en lo concerniente a las «armas hipersónicas».

La apertura de los Juegos Olímpicos de invierno en Pekín suele ser distractora, por lo que no fue nada gratuita la desinformación de Bloomberg News —propiedad del magnate israelí-estadounidense Mike Bloomberg, quien fue alcalde de Nueva York por los dos partidos demócrata y republicano— que inventó una invasión rusa fake. Algo parecido sucedió con la descabellada invasión del entonces presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, quien luego optó por la nacionalidad ucraniana y hoy se encuentra encarcelado en Georgia —cuando invadió Osetia del Sur en medio de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008 presuntamente azuzado por George Bush Jr.

Ya antes del espectacular G-2 de Rusia y China frente a EE.UU., que está quedando aislado, mientras la Unión Europea se fractura con una postura más sensata de Francia y Alemania respecto al contencioso de Ucrania, el lúcido británico Alastair Crooke —ex-espía del MI6 y diplomático en la Unión Europea como asesor del excanciller de la unión Europea Javier Solana— había diagnosticado la «debacle» de Biden y su equipo -Antony Blinken, Jake Sullivan y Victoria Nuland-, curiosamente, los 3 israelí-estadounidenses y muy cercanos al megaespeculador George Soros.

Coincidentemente, The Global Times, portavoz oficioso del Partido Comunista Chino, refiere que el atribulado Secretario de Estado de EE.UU. Antony Blinken iniciará, 3 días después del    G-2 de Rusia y China, una gira en la región Asia-Pacífico con el fin de apuntalar al cuatripartita QUAD (EEUU/India/Australia/Japón), en su «intento» de hacer retroceder la creciente influencia de China.

Desde Ucrania, hasta Taiwán/mar del Sur de China/Indo-Pacífico, pareciera que Blinken ha optado por lo que los franceses denominan una fuga hacia adelante.

Fuente: Sputnik.news.

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miércoles, 9 de febrero de 2022

Andalucía pone fin a las bajas laborales automáticas con un autodiagnóstico de ‘covid’. [Bueno hombre, bueno, y ¿usted qué? Yo según y cómo. Ya sabe usted: tan pronto lo uno como lo otro, ya sabe como son estas cosas, para qué le voy a decir una cosas por otra]


 (España)


Andalucía pone fin a las bajas laborales automáticas con un autodiagnóstico de ‘covid’

Diario octubre / febrero 9, 2022



Han sido unas buenas fiestas de fin de año. Muchos trabajadores han conseguido bajas laborales que les han permitido disfrutarlas en familia durante varios días, gracias a los millones de tests que se han realizado.

En diciembre no hubo ningún “repunte” de la fantasmagórica “incidencia acumulada”. Simplemente se hicieron muchos más tests y, como en la lotería, cuando compras muchos décimos, tiene más oportunidades de que te toque alguno y consigues la baja. A veces ni siquiera eso es necesaro porque basta con ser el “contacto estrecho” de un positivo.

Los empresarios se quejaron del absentismo laboral y tuvieron que reducir los días de baja médica a 7 días. Ahora el siguiente paso llega a Andalucía, donde ya no basta un test de autodiagnóstico positivo a través de la aplicación Salud Responde.

Ahora les llamarán para realizarles de una PCR en el centro de salud correspondiente. La “incidencia acumulada” bajará muy rápidamente.

La baja médica por test positivo ya no se concederá de manera automática, sin necesidad de ser examinado por ningún facultativo. Será el médico de cabecera quien, tras la realización de una prueba diagnóstica, firme la baja laboral.

Las estadísticas epidemiológicas se manejan a golpe de decreto de una forma muy sencilla. Suben y bajan con nuevas normas o derogando las anteriores.

Las pruebas autodiagnósticas de “covid” pusieron de manifiesto que los médicos cada vez desempeñan un papel más marginal en los sistemas de salud. Su papel -cuando desempeñan alguno- es puramente rutinario y mecánico. De ahí que las vacunas se puedan inocular en centros comerciales, farmacias o gasolineras. Da lo mismo.

FUENTE: mpr21.info

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Historia de una foto que lo cuenta casi todo de la Guerra de Vietnam

 

Historia de una foto que lo cuenta casi todo de la Guerra de Vietnam

DIARIO OCTUBRE / febrero 9, 2022

 


El 1 de febrero de 1968 el fotoperiodista estadounidense Eddie Adams captó uno de los momentos que mejor definen la Guerra de Vietnam: el general Nguyen Ngoc Loan, jefe de la policía del gobierno títere de Vietnam del sur, asesina a sangre fría a Nguyen Van Lem, un detenido del Vietcong, en plena calle de Saigón.

En el momento del disparo se encontraba junto a Adams un cámara de la cadena estadounidense NBC, que captó la escena desde un ángulo similar. Pero lo que dio la vuelta al mundo fue la foto, que ha quedado como uno de los tres iconos de aquella guerra, junto la inmolación del monje budista Quang Duc en 1963 y el diluvio de napalm que sufrió el pequeño Kim Phuc diez años después.

La víctima del asesinato, Nguyen Van Lem, conocido como “Bay Lop”, tenía 36 años y dos hijas. Su viuda, Nguyen Thi Lop, estaba embarazada en el momento del disparo. Su tercer hijo nació ocho meses después de su asesinato.

Al igual que decenas de ciudades de Vietnam del sur, Saigón había sido escenario de una insurrección dirigida por 80.000 combatientes comunistas del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del sur, llamado Vietcong por los medios de la época.

La insurrección marcó el inicio de la ofensiva del Tet, con la que los comunistas, apoyados por Vietnam del norte, esperaban levantar a la población contra el gobierno fantoche del sur, respaldado por Estados Unidos.

Adams tenía entonces 34 años y trabajaba para la Associated Press. Seguía a un grupo de lacayos sudvietnamitas que participaban en el contraataque. El grupo se detuvo en medio de la calle y el general Nguyen Ngoc Loan apuntó el cañón de su revólver a la sien del detenido.

Tras el asesinato el general se dirigió a los periodistas que habían presenciado la escena y justificó su acto: “Estos chicos matan a muchos de nuestro pueblo y creeo que Buda me perdona”. La víctima era un capitán del FNLSV, añadió el pistolero.

El New York Times publicó la foto la en portada, así como muchos otros periódicos. Posteriormente recibió el Premio Pulitzer y el concurso World Press Photo, lo que aumentó su repercusión.

En aquella época el presidente Johnson se esfuerzaba por tranquilizar al mundo diciendo que la guerra había terminado. Pero aún faltaban otros cinco años más de enfrentamientos antes de que el ejército estadounidense y sus marionetas sudvietnamitas salieran con el rabo entre las piernas.

Tres meses después de la foto, el general asesino fue gravemente herido en combate. Al principio fue hospitalizado en Australia, pero, debido a su hoja de servicios, su presencia causó un desprecio generalizado y fue enviado a Estados Unidos, donde volvió a ser denostado. Regresó a Vietnam.

En 1975, cuando Saigón estaba a punto de caer en manos de los comunistas, quiso huir, pero Roma no paga a traidores. Estados Unidos rechazó su solicitud de evacuación y tuvo que exiliarse por sus propios medios. Se estableció con su familia en Dale, Virginia, donde abrió una pizzería. Una pintada escrita en el baño de su establecimiento le recordó su crimen: “Sabemos quién eres”.

En 1991 su negocio se hundió por su reputación y el propietario del restaurante tuvo que cerrar. El asesino murió de cáncer en 1998 a la edad de 67 años. El fotoperiodista envió flores a la familia del fallecido y decidió actuar como abogado para defender su memoria. “Era un héroe. Estados Unidos debería estar llorando”, dijo a la Associated Press.

Adams hacía apología de un crimen de guerra execrable.

FUENTE: mpr21.info

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EE.UU. La miseria se extiende como nunca

 

EE.UU. La miseria se extiende como nunca

El imperio ya no puede esconder la miseria colosal que afecta a millones de personas.

 

·         Lanueve.info / febrero 9, 2022

 


El porcentaje de estadounidenses que se sienten “muy felices” se desplomó de 32 por ciento en 2018 a 19 por ciento en 2021, mientras que los estadounidenses que se sienten “no muy felices” se dispararon de 13 a 24 por ciento en el mismo período, reveló una nueva encuesta.

“Los estadounidenses se sienten miserables. Son más miserables de lo que han sido en medio siglo”, informó el domingo Business Insider, que citó la Encuesta Social General, un estudio en curso de la Universidad de Chicago y uno de los proyectos sociales más influyentes de Estados Unidos.

La miseria surgió a raíz de la pandemia de COVID-19, que está entrando a su tercer año. Aunque las vacunas han permitido a la población recuperar una sensación de normalidad, las nuevas variantes la han mantenido en vilo durante todo el año 2021 hasta el agotamiento, de acuerdo con el informe.

“La miseria también está arraigada en nuestra percepción de la economía. Las esperanzas económicas de los estadounidenses se desplomaron en enero a mínimos en una década en el Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan”, señala el informe.

Aunque los salarios en Estados Unidos han subido este año al ritmo más rápido desde 1983, la inflación está ganando en la lucha de “inflación contra salarios”, dice el informe, el cual añade que “es especialmente doloroso para los estadounidenses de menores ingresos que ya no pueden contar con la ayuda por la pandemia”.


El número de personas sin techo en Estados Unidos ha detonado en años recientes, y los altísimos precios de la vivienda junto con los bajos sueldos son una parte del problema, reportó ABC, que citó informes del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos.

Ann Olivia, del Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas, explicó que los “datos muestran que más de la mitad de las personas en albergues y 40 por ciento de personas sin alojamiento están experimentando trabajo en mendicidad, pero aun así no pueden costearse el pago de una vivienda”.

El número de personas sin hogar estaba en aumento incluso antes de la pandemia de COVID-19 y “la significativa inestabilidad económica provocada por la COVID-19 y los reportes de crisis de proveedores de servicios para personas sin hogar en la primera línea sólo agudizaron las preocupaciones”, dijo el congresista Emanuel Cleaver.

En su informe anual al Congreso, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos añadió que “las personas sin hogar que viven en refugios” disminuyeron 8 por ciento en 2021 en comparación con el año anterior.

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De convenios y subvenciones. [Que digo yo, señor Conde, que cuando el monte se quema algo suyo se quema, señor Conde. Que yo le pego fuego al monte o que quiero que se queme el monte no, señor Conde, que no hago eso ni quiero eso, sino que cuando el monte se quema algo suyo se quema, señor Conde, del mismo modo que cuando se patea a un trabajador en Villorrillolejano de San Benito de Pradillolejos a ti te patean, trabajadorcillo queridísimo mío cercanito de aquí mismo. Si yo no digo más que eso, señor Conde]

 

Para algunos son un anatema, pero hay una buena razón para defender gran parte de las subvenciones y convenios con entidades sociales. Es la única forma de garantizar una financiación básica a muchas entidades que desarrollan un enorme trabajo social.


De convenios y subvenciones

 

Albert Recio

El Viejo Topo

9 febrero, 2022 



I

Dentro de unos días, la alcaldesa de Barcelona deberá acudir al juzgado para declarar en un presunto caso de corrupción. La causa es la realización de convenios de cooperación con entidades amigas: el observatorio DESC, Ingenieros sin Fronteras, Ecologistas en Acción, la PAH, la Alianza contra la Pobreza Energética, etc. El denunciante una oscura Asociación por la Transparencia y la Calidad Democrática, que es tan opaca que ni se conocen sus dirigentes. Nada nuevo en Barcelona. Esta va a ser la décima denuncia, y por los mismos hechos que ya se han archivado en anteriores ocasiones.

El Gobierno de los Comuns ha sido objeto de un implacable marcaje desde su llegada al poder. Puede que no sean más que reformistas socialdemócratas, pero la verdad es que han osado meter mano en esas cosas que no deben tocarse: proliferación de hoteles, desahucios, gestión de servicios públicos… Las querellas han estado casi siempre presentadas por asociaciones tan opacas como la que nos ocupa y por despachos de abogados ligados a grandes intereses económicos. Los que llevamos tiempo en los movimientos sociales de la ciudad sabemos el papel que ha jugado Agbar en mucho de estos casos. Y tanto acoso judicial si bien no se ha traducido en condenas por corrupción ha tenido éxito en otros campos: Agbar ha mantenido su negocio, después que el Tribunal Supremo le diera la vuelta a una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, y uno de sus satélites consiguió que se anulara el reglamento de participación de la ciudad por el que muchas entidades habían trabajado mucho tiempo.

Las campañas judiciales han tenido, cómo no, su complemento mediático en los tradicionales medios de la derecha local y en algunos nuevos creados ad hoc. Es lo que cabía esperar de unos poderes económicos para los que sus privilegios son sagrados. En todas estas campañas de este mandato aparecen dos dianas paralelas: Ada Colau y su gente, por un lado, y las entidades sociales por otro. Por estos las denuncias se enfocan siempre en la misma dirección: los convenios y subvenciones a determinados colectivos con un perfil marcadamente reivindicativo. Tras la anulación judicial del Reglamento de Participación, se ha procedido a elaborar uno nuevo bastante parecido al anterior (aunque el cambio no es inocuo, para acogerse al mandato judicial se ha pasado de tener que recoger 15.000 firmas a 88.000 para conseguir que se convoque una consulta). En este proceso hubo un aluvión de demanda de entidades y grupos empresariales en las que se proponía eliminar subvenciones y convenios a entidades sociales, entre otras medidas encaminadas a coartar la participación organizada. El tema de las subvenciones y apoyos que reciben las entidades sociales es un tema crucial. No solo en Barcelona. En torno a este tema la derecha lleva años generando un discurso político que criminaliza a organizaciones que no les gustan: feministas, de memoria histórica, vecinales, sindicales…

II

Hay una buena razón para defender gran parte de las subvenciones y convenios con entidades sociales. Es la única forma de garantizar una financiación básica a muchas entidades que desarrollan un enorme trabajo social. Las desigualdades de renta no solo afectan a la situación individual de la gente, sino a su capacidad para financiar agencias que representen sus intereses. Cuanto más recursos se tiene, más posibilidades de pagar asesores, comunicadores, activistas con los que promover los propios intereses. Es un hecho bien conocido y estudiado en el caso de Estados Unidos. La derecha reniega de subvenciones (aunque el gran mundo empresarial está especializado en captar todo tipo de rentas públicas) porque cuanto menos impuestos se paguen y menos ingresos reciban las asociaciones y movimientos de base más débiles serán. Ellos siempre podrán financiar (casi siempre con desgravaciones fiscales) sus propios think tanks, sus campañas, su sociedad civil. Y por esto también son partidarios de que no existan regulaciones estrictas a la financiación de los partidos políticos porque eso garantiza que puedan dirigir un enorme flujo de recursos a los candidatos que mejor defiendan sus intereses.

La financiación pública a un amplio abanico de entidades es una forma de redistribuir poder e ingresos. Casi siempre insuficiente y siempre puesta sobre sospecha. En la experiencia de Barcelona las subvenciones y los convenios se realizan de manera transparente (desde hace años); las entidades deben justificar el uso y en general no hay a cambio una intromisión del poder municipal. Quien quiere mantener su autonomía la mantiene. Se trata casi siempre de una financiación insuficiente, en que no se considera la aportación en horas de trabajo del personal voluntario que garantiza muchas actividades sociales. De forma creciente, hay más bien una sensación de que la mayoría de ayudas conllevan una carga tan grande de faena burocrática que desaniman a las pequeñas organizaciones, las que están más necesitadas de recursos básicos (pienso en alguna asociación vecinal de un barrio pequeño, de bajos ingresos, donde su actividad es la base de vertebración de un mínimo tejido social).

Hay incluso alguna experiencia elocuente al respecto. Cuando el Ayuntamiento inició la creación de centros cívicos en los barrios, gestionados por empresas privadas, en algunos barrios con tradición radical surgieron demandas de autogestión de los mismos. Al principio se consiguió en unos pocos centros de mi distrito, en una situación de tensión permanente con los responsables municipales. Pero llegó un momento en que uno de los gerifaltes del distrito (del mismo partido que llevaba años mandando, el PSC) reconoció que la gestión cívica por parte de entidades y colectivos de barrio era más barata y tenía más satisfecha a la gente. Desde entonces la gestión cívica se ha extendido a muchos espacios de la ciudad y es otro de los modelos que está siendo cuestionada por los grupos empresariales. La razón no es otra que se les ha quitado un suculento pastel.

Democratizar la sociedad pasa por dotar de recursos que permitan desarrollar iniciativas sociales, generar organización de la gente con menos recursos, desarrollar innovación social. Y esto es lo que en gran medida se quieren cargar los que denuncian pequeñas subvenciones y convenios y suelen saquear, por vías legales o ilegales, los presupuestos públicos.

III

Para ciertos sectores de la izquierda, sobre todo de cultura anarquista pero no exclusivamente, las subvenciones son un anatema. Es habitual, por ejemplo, encontrar quien apunta que los sindicatos están domesticados gracias a las subvenciones. Lo que además de un insulto conlleva evitar discutir qué tipo de acción sindical es posible, deseable y olvidarse de los condicionantes sociales en los que tiene lugar.

Se puede entender parte de esta crítica. Es cierto que durante muchos años las organizaciones de izquierdas se desarrollaron con sus propias fuerzas, con sus recursos y el trabajo de sus activistas. En Catalunya construyeron un enorme tejido de cooperativas, ateneos, asociaciones culturales… Un modelo de organización social que no solo se daba en la clase obrera, incluía a gran parte de entidades de la pequeña burguesía local. Es algo que en buena parte destrozó el franquismo y remató el desarrollismo de los años sesenta. Yo viví aún la fase terminal de aquella experiencia: forma parte de mi formación social. Y realmente era muy valiosa. Pero es difícil rehacerla más allá de pequeños grupos de militantes. Han cambiado demasiadas cosas en los comportamientos de la gente. Se han transformado las formas de gestión del poder, se han tecnificado. Algo que impacta no solo en los movimientos sociales y entidades reivindicativas, sino también en el conjunto de asociaciones que son la base de organización social. Seguir promoviendo la participación, la militancia y el compromiso es esencial. Pero también se requiere un realismo.

Están bien las advertencias del carácter potencialmente corruptor de las ayudas públicas. Por eso es necesario afrontarlas con una estrategia clara, que mantenga la autonomía de las organizaciones, que se realice con criterios claros que eviten corruptelas y compras. Que sirvan para reforzar los movimientos y profundizar los procesos democráticos.

La derecha lo tiene claro. Ataca las subvenciones a determinados movimientos y entidades no porque esté en contra del clientelismo, que practica con fruición. Lo hace por conciencia de clase. Porque quiere organizaciones sindicales, vecinales, feministas, ecologistas, de memoria histórica, débiles, infradotadas, sin apoyo técnico adecuado. De eso van las querellas de Barcelona, o el llamado “desmontaje de chiringuitos” de muchos otros lugares. Por esto también en Barcelona se está organizando un amplio abanico de entidades muy diversas porque saben que esto es parte de una ofensiva contra una amplia base social.

Fuente: Mientrastanto.org

 

martes, 8 de febrero de 2022

La necesidad de la revolución

 

Piotr A. Kropotkin falleció tal día como hoy de 1921. Geógrafo y pensador político ruso, considerado el principal teórico del movimiento anarquista. Honramos la memoria de este gran pensador libertario con esta interesante reflexión suya.


La necesidad de la revolución

 

Piotr Kropotkin

El Viejo Topo

8 febrero, 2022 



Hay épocas en la vida de la humanidad, en que la necesidad de una formidable sacudida, de un cataclismo que remueva la sociedad hasta en sus entrañas, se impone sobre todos los puntos a la vez. En estas épocas, todos los hombres de corazón están descontentos del orden de cosas existente, dicen que es preciso el que grandes acontecimientos vengan a romper el hilo de la historia; arrojar a la humanidad de los caminos de corrupción y de rutina, y lanzarla por vías nuevas a lo desconocido, en busca del ideal.

Se siente una necesidad de una revolución inmensa, implacable, que venga, no solo a derrumbar el régimen económico basado sobre la ruda explotación, la especulación y el fraude, la escala política basada en la dominación de unos cuantos, por la astucia, la intriga y la mentira, sino también a agitar la sociedad en la vida intelectual y moral, sacudir el estupor, rehacer las costumbres, llevar al ambiente de pasiones viles y mezquinas del momento el soplo vivificador de las nobles pasiones, de los grandes entusiasmos, de los generosos ideales.

En esas épocas, que la mediocridad ahoga toda inteligencia si no se prosterna ante los pontífices, que la moralidad mezquina del justo medio hace la ley, y la bajeza reina victoriosa; en estas épocas, repetimos, la revolución es una imperiosa necesidad. Los hombres honrados de toda la sociedad invocan la tempestad para que venga a purificar con su hálito de fuego la peste que todo lo invade, a limpiar el enmohecimiento que lo roe todo y arrastrar tras sí, en su furiosa marcha, los escombros del pasado, erigidos en obstáculo, privándonos de aire y luz, y para que dé, en fin, al mundo entero, alientos de vida, de juventud y honradez.

No es solo la cuestión del plan la que se pone en esas épocas, sino una cuestión de progreso, contra la inmovilidad; de desarrollo humano, contra el embrutecimiento; de vida contra la fétida estancación del pantano.

La historia nos conserva el recuerdo de una de esas épocas, la de la decadencia del imperio romano; la humanidad atraviesa hoy una muy parecida.

* * *

Como los romanos de la decadencia, nos hallamos nosotros frente a una transformación profunda, hecha ya en los espíritus, y que solo necesita circunstancias favorables para traducirse á la realidad. Si la revolución se impone en el terreno económico, si es una imperiosa necesidad en el terreno político, se impone más aún en el terreno moral.

Sin lazos morales, sin ciertas obligaciones, que cada miembro de la sociedad se crea con relación a los demás miembros, que pasan luego al estado de costumbres, no hay sociedad posible. Los lazos morales y los hábitos de sociabilidad los hallamos en todos los grupos humanos, y muy desarrollados y rigurosamente puestos en práctica en las tribus primitivas, desechos vivos de lo que fue la humanidad entera en sus orígenes.

Pero la desigualdad de las condiciones la explotación del hombre por el hombre, la dominación de las masas por unos cuantos, han venido a minar y destruir esos preciosos productos de la vida primitiva de las sociedades. La grande industria, basada en la explotación, el comercio fundado sobre el fraude; la dominación de los que se titulan «Gobierno» no puede coexistir con los principios morales, apoyados sobre la solidaridad para todos, que encontramos en medio de las tribus más distantes de nuestra vida moral civilizada. ¿Qué solidaridad puede existir, en efecto, entre el capitalista y el obrero que este explota? ¿Entre el jefe del ejército y el soldado, el gobernante y el gobernado?

Así vemos que la moral primitiva basada sobre el sentimiento de identificación del individuo con todos sus semejantes, ha sido substituida por la moral hipócrita de las religiones. Estas han procurado y procuran legitimar con sofismas la explotación y la esclavitud, y se limitan simplemente a hablar mal de los actos más brutales de otro estado. Su moral mata en el individuo las obligaciones para con sus semejantes y le impone la sumisión y el respeto a un Ser supremo, a una abstracción invisible, cuyo furor puede conjurarse comprando su benevolencia al precio que sus servidores indiquen.

Pero las relaciones cada día más frecuentes, establecen hoy entre los individuos, los grupos, las naciones y continentes, nuevas obligaciones morales para la humanidad; y á medida que las creencias religiosas se desvanecen, el hombre se da cuenta de que para ser feliz debe imponerse deberes, no con un ser desconocido, sino con aquellos con quienes ha de estar en relaciones. Se va ya comprendiendo por los cerebros libres que la felicidad del hombre aislado no es posible, porque solo puede hallarla en la felicidad de todos, en la libertad de la especie humana. Los principios negativos de la moral religiosa: «No robarás, no matarás, etc.», los substituyen los principios positivos, infinitamente más amplios, y ensanchándose más cada día de la moral humana. A la defensa de un Dios que podemos violentar y apaciguar con ofrendas, ha sucedido el sentimiento de solidaridad con cada uno y todos a la vez que dice al hombre: «Si quieres ser feliz, haz a los demás lo que quisieres que te hicieren a ti mismo». Y esta sola afirmación, inducción científica que no tiene nada que ver con las prescripciones religiosas, abre de golpe un horizonte inmenso de perfectibilidad y de mejora de nuestra especie.

La necesidad de rehacer nuestras relaciones sobre ese principio tan sencillo y sublime, se hace sentir más cada día; pero nada o muy poco, al menos, puede hacerse por este camino, mientras que la explotación y la esclavitud, la hipocresía y el sofisma continúen siendo la base de nuestra organización social.

* * *

Mil ejemplos podríamos citar en apoyo de nuestra tesis, pero nos limitamos á uno sólo, al más terrible, al de nuestros hijos. ¿Qué hacemos de ellos en la sociedad actual?

El respeto a la infancia es una de las mejores cualidades que se han desarrollado en la humanidad a medida que hada su penosa marcha del estado salvaje a su actual estado. ¿Cuántas veces no hemos visto al hombre más depravado desarmado por la risa inocente de un niño? Pues bien; hasta este respeto desaparece de entre nosotros, y los niños son hoy carne de máquina en nuestra sociedad, si no son juguetes para satisfacer las más bestiales pasiones.

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Todos podemos ver las largas y penosas jornadas que los niños hacen en fábricas, campos y talleres; así se les mata físicamente, pero aun esto es poco. La sociedad lleva su infamia hasta matarlos moralmente.

Reduciendo la enseñanza a un aprendizaje rutinario que no da ninguna aplicación a las jóvenes y nobles pasiones y a la necesidad de ideales que la mayor parte de los niños sienten a cierta edad, la sociedad hace que toda naturaleza independiente, poética o altiva, tome odio a la escuela, se encierre en sí misma y vaya, lejos de la verdad y el bien, a procurarse una satisfacción a sus pasiones. Unos buscan en la novela la poesía que les ha faltado en la vida y se atiborran de esa literatura inmunda, fabricada por la burguesía a quince o veinte céntimos entrega, y a poca predisposición que tengan hacia el extravío, acaban como el joven Lemaitre, por abrir el vientre o cortar el cuello a otros niños con el propósito deliberado de hacerse «asesino célebre». Los otros se dan a una vida execrable, y solo los niños del «justo medio», los que no tienen pasiones ni entusiasmos, ni sentimientos de independencia, llegan sin accidentes al fin apetecido.

Estos dan a la sociedad su contingente de burgueses honrados con mezquina moralidad, que no roban, es cierto, el sombrero a los pasantes, pero que saquean «con decencia» a sus clientes; que carecen de pasiones, pero hacen ocultamente visitas a sus amigas para desembarazarse de la grasa monótona que el buen puchero crea y, arrastrándose con hipocresía por el cieno, invocan el santo nombre de la justicia cuando cualquiera intenta tocar sus riquezas. Eso los niños. En cuanto a las niñas, la burguesía las corrompe desde la más tierna edad. Lecturas absurdas, muñecas coquetamente vestidas, costumbres y ejemplos edificantes de madres «honradas», nada le faltará a la niña para que en su día sepa venderse a quien más dé. Además, estas criaturas siembran la gangreana a su alrededor; las hijas del obrero ¿no miran con envidia a los doce años? Pero si la niña es inteligente y apasionada apreciará muy pronto en su justo valor esta moral de doble fondo que se sintetiza con la frase siguiente: «Ama a tus semejantes, pero estáfalos cuanto te sea posible».

«Sé virtuoso, pero hasta cierto punto»; y ahogada en esta atmósfera de baja moralidad, no hallando en la vida nada hermoso, sublime y atractivo que respire verdadera pasión, se arroja con la cabeza gacha en los brazos del primero que salga con tal de que le satisfaga sus apetitos de vanidad y lujo.

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Meditad estos hechos, reflexionad sobre las causas que los producen y decidnos si tenemos razón para afirmar que se necesita una revolución formidable para arrancar de nuestra sociedad el mal, hasta en sus más hondas raíces, porque mientras las causas de la gangrena existan nada podrá curarse.

Mientras tengamos una casta de holgazanes que vivan de nuestro trabajo, so pretexto de que son necesarios para dirigirnos, estos holgazanes serán siempre un foco pestilente para la moral pública. El hombre grandul y embrutecido, que se pasa la vida buscando nuevos placeres y en quien todo sentimiento de solidaridad para con los demás está muerto por los principios mismos de su existencia, y al contrario, los sentimientos del más asqueroso egoísmo se nutren con la práctica de su propia vida, ese hombre pecará siempre de la más grosera sensualidad, envileciendo cuanto toque. Con un saco de escudos y sus instintos de bruto, prostituirá niños, mujeres, arte, teatro, prensa; venderá su país y a quienes lo defiendan: cobarde para matar él mismo, asesinará lo mejor y más sano de su patria, por seres como él corrompidos, el día que vea en peligro su bolsa, único manantial de sus alegrías y felicidades.

Fuente: Biblioteca Anarquista.

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