martes, 8 de febrero de 2022

Agua y sistemas alimentarios, claves en un mundo pospandemia

 

Agua y sistemas alimentarios, claves en un mundo pospandemia

 

Por Meghie Rodrigues

Rebelion

08/02/2022 


Fuentes: scidev.net/ [Crédito de la imagen: Marcel Crozet/Organización Internacional del Trabajo, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-ND 2.0)]


Tras la pandemia y de cara al cambio climático, se requiere fortalecer los sistemas agroalimentarios y la seguridad hídrica de los países más vulnerables.

Los impactos causados por la pandemia sobre la producción y distribución de alimentos, especialmente durante el primer año, han afectado los caudales de circulación del “agua virtual”, es decir el agua necesaria para producir alimentos y otros bienes de consumo.

“La presión es grande y no se trata solo de la cantidad, sino principalmente de la calidad del agua. El uso indiscriminado de agua en una actividad como la agricultura puede ejercer presión sobre la disponibilidad de agua para futuros cultivos, y en unos años la disminución de la calidad del agua podría incluso hacer que las actividades agrícolas sean inviables”, dice a SciDev.Net Mark Mulligan, profesor del Departamento de Geografía del King’s College de Londres.

“El uso indiscriminado de agua en una actividad como la agricultura puede ejercer presión sobre la disponibilidad de agua para futuros cultivos, y en unos años la disminución de la calidad del agua podría incluso hacer que las actividades agrícolas sean inviables”. Mark Mulligan, profesor del Departamento de Geografía del King’s College de Londres

Mulligan es coautor de un estudio sobre los efectos de COVID-19 en la seguridad hídrica, donde se advierte que asignar más agua al sector agrícola afecta el suministro doméstico de agua, en una competencia interna entre regiones urbanas y rurales dentro de los países y entre el norte y el sur global a nivel internacional.

“En particular, los países con escasez de agua deben tener acceso al mercado mundial para mitigar su falta de agua local”, señalan los autores del estudio.

Algunos alimentos y productos requieren mucha agua virtual para ser producidos, consumo que entra en la cuenta del país productor y se exporta al país comprador.


Como el país con una de las mayores disponibilidades de agua dulce en el mundo y uno de los principales agroexportadores mundiales, la factura de exportación de agua virtual de Brasil siempre es cara.

En 2016, un estudio estimó que la exportación bruta anual de agua virtual de Brasil era de 67,1 mil millones de metros cúbicos (54,8 mil millones de metros cúbicos netos) solo para productos agrícolas, principalmente comprados por Europa (41 por ciento de la exportación bruta).

Algunos cultivos agroalimentarios demandan una gran cantidad de agua en su producción. Crédito de la imagen: Marcel Crozet/Organización Internacional del Trabajo, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-ND 2.0).


En cuanto a América Latina y el Caribe, un estudio de 2015 mostró la huella hídrica de los diez productos que tienen más agua virtual incorporada para la exportación, con base en números de 1996 a 2005.

El primer lugar lo ocupa la soja, responsable de la exportación del 99 mil millones de metros cúbicos por año, cantidad muy superior a la del café y el algodón, que, como segundo y tercer lugar de la lista, explicaron la exportación de 39 y 29 mil millones de metros cúbicos de agua virtual por año en ese período, respectivamente.


De regreso a la “normalidad”

Según Mulligan, una de las principales lecciones de la pandemia es que para garantizar un suministro equitativo de alimentos y agua virtual a nivel internacional, la economía mundial necesita transformar sus actividades cotidianas y adaptarse a una nueva normalidad.

Pero en la práctica, la economía mundial está volviendo a la normalidad anterior a la pandemia.

Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicado en diciembre pasado, América Latina experimentó un aumento de 25 por ciento en las exportaciones de bienes en 2021, luego de una caída del 10 por ciento en 2020.

Para 2022, la organización proyecta que las exportaciones de bienes aumentarán un 10 por ciento en la región. El aumento en el precio de los productos agroindustriales, minerales y petróleo están impulsando esta tendencia, según la organización.

“Con la pandemia, nos hemos vuelto más conscientes de la posibilidad real de grandes crisis”, dice Mulligan. “Ahora podemos realmente imaginar lo que podría pasar con el cambio climático o la degradación de los sistemas agrícolas en todo el mundo”, agrega.

La seguridad alimentaria de los más pobres depende en gran medida de la economía informal. Crédito de la imagen: Scott Wallace/Banco Mundial, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-ND 2.0).


Impactos y desafíos de la pandemia en América Latina

Con menores ingresos a causa de los contagios y las restricciones producto de la pandemia, el escenario también afectó la seguridad alimentaria de las familias de bajos ingresos en América Latina y el Caribe.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en la región el hambre afectó a unos 14 millones de personas más en 2020 en comparación con 2019, y en 2021, casi uno de cada diez latinoamericanos (9,1%) pasó hambre.


Valeria Piñeiro, coordinadora senior de investigación del Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias (IFPRI), dice que la COVID-19 ha tenido grandes impactos en el trabajo y la logística, y que cada región del mundo se ha visto afectada de manera diferente, según las políticas ejecutadas.

Señala que los productos perecederos, como frutas, verduras y carnes, han sido impactados de forma distinta a los cereales y otros alimentos básicos por dos razones principales.

“La primera es que las políticas de distanciamiento social han afectado los regímenes de trabajo y se ha vuelto más difícil cultivar alimentos y la segunda [son] las dificultades logísticas y de transporte de mercancías por avión, especialmente en 2020, y esto se ha reflejado en los precios de los alimentos, impactando las dietas de América Latina”, explica a SciDev.Net.


El punto, dice Mulligan, es que los principales desafíos deben resolverse de manera sistémica y coordinada para evitar que las soluciones a un problema generen otros problemas más adelante.

“Hoy tenemos una vacuna para COVID-19, pero no tenemos vacunas para el cambio climático o la pérdida acelerada de biodiversidad que enfrentamos, y el problema con las vacunas, por ejemplo, es que si no todos están a salvo, entonces nadie está seguro”, señala.

Dice que la lógica es la misma para los desafíos que el cambio climático trae a los sistemas alimentarios y la gestión de los recursos hídricos: “si las soluciones de mitigación y adaptación solo llegan a los ricos y no incluyen a los pobres, termina creando nuevamente problemas a los ricos”, concluye.

Fuente: https://www.scidev.net/america-latina/news/agua-y-sistemas-alimentarios-claves-en-un-mundo-pospandemia/

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El BOMBARDEO ALIADO a Hamburgo que inició el final de la SGM I Operación...

EE.UU y Reino Unido hacen un pingüe negocio de armas en Ucrania. [¿Sentencia a muerte de 50.000 personas y sufrimiento para centenas de miles de otras como requerimiento básico para la realización de la rentabilidad de los capitales dominantes de USA, OTAN y la tira de otros mal nacidos invertidos en el negocio militar de la guerra que en base a mentiras, engaños y falsedades están promocionando a través de Ucrania? Esto pariente va a ser un problema de muy Padre y Señor Dios, porque todas las personas que se le achicharren los sesos o se revienten en la guerra como si no son hijas de Dios, Único y Verdadero (o de Alá, que por si no están ustedes puestos en el asunto ya les adelanto que es también Dios, Único y Verdadero –que sé muy bien lo que digo, no me lo tomen a broma-)? Anda, Jesusito de mi vida, que eres niño como yo y tal y tal con eso del querer y el corazón, no me te hagas el remolón, hombre. Baja y llévatelos (a los criminales de los grandes capitales me refiero, no sea que con el cachondeo te me confundas y encima te lleves al que ha quedado sano después de la guerra, que te conozco, pájaro, que tú eres capaz de eso y más). Po favó, po favó te lo pido]

 

EE.UU y Reino Unido hacen un pingüe negocio de armas en Ucrania


lanueve.info / 07.02.2022

Ucrania recibió 1.500 millones de dólares en armas de varios países, como Reino Unido y EE UU, para “defenderse” de Rusia. Dinero que hipoteca la economía de la ya depauperada realidad ucraniana.

  • “Seguimos consolidando una coalición internacional de apoyo a Ucrania”, ha dicho el ministro de Exteriores ucraniano.
  • EE UU cree que Rusia invadirá Ucrania el 15 de febrero y alerta: un conflicto provocaría más de 50.000 muertos. Ucrania ha recibido en los últimos meses 1.500 millones de dólares en armamento y equipos militares para fortalecer su Ejército en medio de las tensiones fronterizas con Rusia, ha asegurado este lunes el ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba.

“Seguimos consolidando una coalición internacional de apoyo a Ucrania. Gracias a ese trabajo a día de hoy Ucrania recibe un mayor respaldo político, económico y de seguridad”, dijo el ministro en una rueda de prensa.

Kuleba aseguró que tiene previsto abordar el asunto de los suministros de armamento hoy con la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, y el martes con el presidente francés, Emmanuel Macron.

Explicó que hablará con Baerbock acerca de la negativa de Berlín a que terceros países u organizaciones con armamento alemán envíen esos equipos a Kiev.

Las autoridades ucranianas han advertido que dicho bloqueo puede deteriorar las relaciones bilaterales con Alemania, quien considera contraproducente dicha postura desde el punto de vista de la tensión militar en la frontera con Rusia.

Berlín mantiene que las armas no pueden arreglar un conflicto, aunque sí se ha mostrado dispuesto a bloquear el gasoducto ruso Nord Stream 2 en caso de agresión rusa, dijeron ante el enojo de otras potencias occidentales.

Estados Unidos y el Reino Unido han sido los más activos a la hora de armar al Ejército ucraniano, al igual que Canadá, Polonia y los países bálticos, que recibieron el permiso de Washington.

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lunes, 7 de febrero de 2022

“Agotadas las reservas de credibilidad de Washington”: AP señala que cada vez desconfía más de la Casa Blanca

 

“Agotadas las reservas de credibilidad de Washington”: AP señala que cada vez desconfía más de la Casa Blanca

 

DIARIO OCTUBRE / febrero 7, 2022


La Casa Blanca, Washington, EE.UU. | Horizon / Legion-Media


La agencia Associated Press indicó este sábado que cada vez desconfía más de las autoridades estadounidenses, debido a sus declaraciones erróneas, mentiras, falsedades y falta de transparencia.

En este sentido, AP pone como ejemplo la declaración del Departamento de Estado de EE.UU. acerca de que Rusia, supuestamente, estaría preparando una operación de falsa bandera, apoyándose en un impactante video de propaganda para justificar de esa manera su operación militar contra Ucrania. El embajador ruso en Estados Unidos, Anatoli Antónov, rechazó como falsas estas aseveraciones de Washington.

No quisieron revelar qué les llevó a decir que sabían que Rusia está tramando una operación de falsa bandera como pretexto para invadir Ucrania”, señala la agencia estadounidense de noticias.

AP ve otro ejemplo en la muerte de civiles en una operación especial para liquidar a Abu Ibrahim al Hashemi al Qurash, líder del Estado Islámico (EI). Según Washington, las víctimas civiles fueron causadas por la bomba que hizo explosionar el hombre, mientras que otras fuentes afirman que la culpa es de las Fuerzas Especiales estadounidenses.

Así, la agencia resumió que “la falta de transparencia” de las autoridades estadounidenses “puso a prueba las ya agotadas reservas de credibilidad de Washington, un recurso crítico disminuido a lo largo de las décadas por los casos de mentiras, falsedades y errores en todo tipo de temas”.

FUENTE: actualidad.rt.com

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Museos de guerra

 

El Museo del Prado, de Madrid; el Museo del Ermitage, de San Petersburgo; el Museo Nacional de Beirut; y el Museo Arqueológico de Bagdad son cuatro instituciones que comparten similares y dramáticas experiencias, separadas por décadas de distancia.

TOPOEXPRESS


Museos de guerra

 

Higinio Polo

El Viejo Topo

7 febrero, 2022 

 


El Museo del Prado, de Madrid; el Museo del Ermitage, de Leningrado; el Museo Nacional de Beirut; y el Museo Arqueológico de Bagdad son cuatro instituciones que comparten similares y dramáticas experiencias, separadas por décadas de distancia: la guerra civil española, la Segunda Guerra Mundial, la guerra fratricida y la invasión israelí del Líbano en 1982, y la invasión norteamericana de Iraq en 2003.

Quienes dieron la orden de ataque conocían el valor cultural y simbólico de esos museos. Madrid, Leningrado (San Petersburgo), Beirut y Bagdad son ciudades que no tienen mucho que ver entre sí: hija, una, de la España católica que había iniciado pocos años antes una república democrática; otra, de la URSS comunista y laica; una tercera de la mezcla de religiones del Líbano, y otra de la Mesopotamia legendaria y del Iraq árabe. Sin embargo, hay algo que las une: el Museo del Prado de Madrid fue bombardeado deliberadamente por la aviación fascista durante la guerra civil española; el Museo del Ermitage de Leningrado vio llegar oleadas de bombarderos nazis de la Luftwaffe, con la intención de destruirlo; el Museo Nacional de Beirut casi desapareció a causa de la guerra civil y, después, de las bombas del ejército israelí, y el Museo Arqueológico de Bagdad fue arrasado ante la mirada indiferente del ejército de ocupación norteamericano.

Ese trágico destino compartido por cuatro museos donde se guardan muchas de las obras más insignes creadas por el espíritu humano, fue enfrentado por los generosos y emocionantes esfuerzos de sus responsables y conservadores, de hombres y mujeres que, para salvar los museos, arriesgaron sus propias vidas: recordarlo implica dirigir nuestra mirada hacia la cólera de la guerra y, también, hacia la generosidad de quienes resistieron a las bombas y al huracán de la muerte apenas con sus manos desnudas y su fe en la cultura y en la razón humana. Esa circunstancia nos permite, hoy, relacionar a Madrid, la primera ciudad que padece esos ataques a la cultura contra su mejor Museo, con Leningrado, con Beirut y con Bagdad. También podríamos hacerlo con otras, pero es probable que los ataques a esas cuatro ciudades sean los que mejor resumen el odio a la cultura. La barbarie de los ataques a esos museos no es exclusivamente un recuerdo del pasado en la Europa pisoteada por el fascismo, porque guarda estrecha relación con el mundo de nuestros días y con el futuro que parecen anunciar desde Washington, si atendemos a esa siniestra amenaza de las guerras preventivas: no hay que olvidar que, ayer mismo, en estos inicios del siglo XXI, el gobierno israelí de Ariel Sharon arrasaba bibliotecas y reducía a chatarra los ordenadores de las oficinas palestinas en los territorios ocupados, llevándose toda la información de la Autoridad Nacional Palestina para destruir la memoria y la cultura de un pueblo. Los sanguinarios ocupantes se convierten a veces en ladrones: todavía hoy, los militares italianos destinados en Iraq, por ejemplo, trafican y roban tesoros arqueológicos de Mesopotamia, según denunciaba el diario italiano Liberazione el 7 de enero de 2006. No son los únicos.

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En 1936, Madrid y el Museo del Prado se convierten en un objetivo militar. Como en una siniestra paradoja, el bando militar fascista que se ha sublevado contra la república, y que utiliza con orgullo su nacionalismo aireando en la propaganda su encendido amor a la patria, se lanza a destruir una de las mayores riquezas de España. Bombas incendiarias de la Legión Cóndor nazi caen sobre el Museo del Prado (dicen que por error, como si el deseo de aterrorizar a Madrid y destruir la cultura no fuera deliberado). Veintiocho bombas caen sobre la Biblioteca Nacional. Hasta el estallido de la guerra, Ramón Pérez de Ayala había sido director del Museo del Prado; después, lo será Picasso. La actividad de los responsables del museo para salvaguardar el tesoro artístico es frenética, al igual que en la Biblioteca Nacional, que también es bombardeada y donde trabajaron para salvar miles de libros valiosos –la memoria de España–, entre otros, su director, Tomás Navarro, y María Moliner, Juan Vicens, Jordi Rubio, Teresa Andrés.

La excepcional aventura del salvamento de las riquezas del Prado está documentada en la película de Alberto Porán Las cajas españolas, de 2004, muchas de cuyas imágenes sobre la guerra civil eran inéditas en el momento de su estreno. El gobierno republicano había creado la Junta de Defensa del Tesoro Artístico, dirigida por Timoteo Pérez Rubio, para salvar el Museo del Prado. Pérez Rubio, el pintor que dirige la Junta de Defensa del Tesoro Artístico, y su esposa, la escritora Rosa Chacel, organizan el traslado, junto a otros funcionarios. En el traslado participan también Rafael Alberti y María Teresa León, así como Josep Renau, director general de Bellas Artes.

En el Museo del Prado empiezan a embalarse algunos cuadros; otros, se guardan en la cámara acorazada del Banco de España, pero la humedad los pone en peligro. María Teresa León nos habla en su hermosa Memoria de la melancolía de las cristaleras rotas y de los sacos terreros que llenaban el Museo, la falta de madera para hacer las cajas que guardarían los lienzos, la falta de camiones. Milicianos del Quinto Regimiento, trabajadores ferroviarios, voluntarios, todos colaboran en el traslado ordenado por el gobierno republicano. María Teresa León nos dice que cuando vieron marchar a los camiones empezó “la noche más larga de nuestra vida”. En el puente de Arganda los milicianos tuvieron que pasar los embalajes en sus hombros porque el andamiaje era demasiado alto. Finalmente, el excepcional cartelista Josep Renau, miembro del Partido Comunista, anuncia desde Valencia el éxito de la operación de salvamento.

Con el traslado del gobierno a Valencia, las obras del Prado se instalan en las Torres de Serranos y en el Colegio del Patriarca. Después, la evolución de la guerra fuerza a llevar los cuadros al castillo de Peralada, a la fortaleza de Figueres, y, finalmente, a la mina de talco de La Vajol, casi en la frontera pirenaica; allí, en penosas condiciones para los voluntarios, se guardan los cuadros del Prado. La República española está a punto de perder la guerra. El 12 de marzo de 1939, desde Perpignan, todo el tesoro se manda a Ginebra, en un tren especial. Son las cajas españolas. Hoy, en la mina de La Vajol, que todavía llaman “la mina de Negrín”, apenas se ven unos cobertizos hundidos; cerca, hay un monumento a Companys. Nada recuerda a Negrín.

Apenas tres semanas después, tras la derrota de la República, la Junta de Defensa del Tesoro Artístico deja de existir, y el pintor Josep Maria Sert, agente franquista, interviene para que la Sociedad de Naciones envíe de nuevo las cajas a Madrid. Pérez Rubio exige un inventario de los cuadros antes de que vuelvan a la España franquista. No faltaba nada: el Museo del Prado estaba intacto en aquellas cajas. Mientras tanto, la Segunda Guerra Mundial había estallado, pero el gobierno francés accede a que otro tren, circulando con las luces apagadas durante la noche del 6 de septiembre de 1939, para evitar los bombardeos alemanes, atraviese de nuevo Francia. Setenta horas después, las cajas españolas llegan de nuevo a Madrid. Las 1.868 cajas, embaladas por aquellos dignos servidores de la República, habían salvado el patrimonio artístico español. Todos los que participaron serían olvidados; su trabajo, silenciado, y muchos morirían fuera de España. Los restos mortales de Timoteo Pérez Rubio pudieron volver a España en 1999, casi un cuarto de siglo después de la muerte del dictador Franco.

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Alexandre Sokurov rodó en el Ermitage de Leningrado El arca rusa, en una sola secuencia de noventa minutos de duración, retratando la historia rusa de los últimos siglos: sin embargo, era inevitable que en ella faltasen las imágenes de su momento más dramático, durante la Segunda Guerra Mundial. Con la operación Barbarroja, Hitler lanza a trescientos mil soldados alemanes hacia Leningrado: es una guerra sin cuartel. Las tropas nazis llegan a la ciudad el 8 de septiembre de 1941. En ese momento quedan dos millones y medio de personas en ella, y, hasta el 27 de enero de 1944, la ciudad fue un infierno. Las autoridades soviéticas no tuvieron tiempo para evacuar a toda la población. Un millón de leningradenses murieron en el asedio, pero la ciudad nunca se rindió: sus habitantes saben que todo el odio racista de los nazis se abatirá sobre ellos. Resisten. Doscientos arquitectos trabajaron para camuflar los edificios relevantes, cubriendo con redes el Instituto Smolni o la catedral, pintando los camuflajes de verde, en primavera, y de marrón en otoño, para confundir a la aviación nazi. Sólo dejaron descubierta, como símbolo de la resistencia, la estatua de Lenin en la estación de Finlandia.

En Leningrado, la actuación de los responsables del Ermitage, durante los 900 días de bloqueo nazi de la ciudad hizo posible que el museo se convirtiera en símbolo de la resistencia y en estandarte de la victoria de la cultura sobre el fascismo y la ignorancia. Una parte de las colecciones del museo salió en tren, en un difícil recorrido hasta Sverdlovsk. Durante el bloqueo, mientras la aviación alemana bombardeaba el Ermitage, los funcionarios del museo recogían los escombros, limpiaban, tapaban los agujeros, salvaban la vida y la cultura. También, enterraban a los muertos. En el interior del Ermitage hubo una veintena de refugios antiaéreos.

El bloqueo de Leningrado por tropas alemanas, finlandesas y españolas causa un millón de muertos, más de seiscientos mil por hambre: la mayoría están enterradas en la propia ciudad. Por eso, Leningrado es hoy el mayor cementerio del mundo. El asedio fue medieval, alimentado por una furia asesina, como vieron después los defensores de la ciudad en el pedestal de la estatua de Pushkin, donde se encontraron insultos escritos en castellano realizados sin duda por los falangistas españoles de la División Azul. Los leningradenses se comportaron como héroes, deteniendo a la bestia nazi aun a costa de sus propias vidas, como Pável Filónov, un pintor que murió durante el asedio, según algunos, de hambre, según otros por una neumonía, que cayó después casi en el olvido, y que ahora vuelve a merecer atención y respeto. Siempre estuvo, como sus conciudadanos, junto a la revolución.

En la Perspectiva Nevski, un cartel informaba a los habitantes de la ciudad: “Ciudadanos, este lado de la calle es más peligroso durante los bombardeos”. Al sur de la ciudad, cerca de donde estaba el frente, existe hoy un conjunto de estatuas de bronce rodeando un obelisco de casi cincuenta metros de altura, que conmemora la victoria soviética sobre los nazis. En ese lugar, una exposición informa al visitante sobre el asedio a Leningrado, bajo el sonido de un insistente metrónomo que oscila sin cesar. Ese era el sonido que oían por la radio los leningradenses, durante casi los tres años de asedio, interrumpido solamente para escuchar música y partes de guerra. El Museo de Historia de la ciudad tiene una sección especial dedicada al asedio de los nazis. Iosif Orbeli, el director del Ermitage, trabaja sin cesar, como el resto de los funcionarios. Uno de ellos, Pável Filipovich Gubcheski, organiza visitas imaginarias a los cuadros, en las paredes vacías del museo: sabe que, así, está resistiendo al fascismo, salvando el arte y la vida.

El metrónomo de Leningrado, que se escuchaba en la radio soviética, subrayaba la opresiva sensación de la guerra, pero también la fortaleza de Leningrado para defender la trémula civilización. El 9 de agosto de 1942, cuando Hitler pensaba que sus tropas entrarían en Leningrado, se estrena en la ciudad la Séptima Sinfonía de Shostakovich. El compositor la había escrito allí mismo, durante el bloqueo: apagaba bombas incendiarias y, después, seguía componiendo su música. Se había escuchado antes en otras ciudades, pero Shostakovich tenía la obsesión de estrenarla en Leningrado: era un símbolo. Todas las emisoras soviéticas retransmitieron el estreno en la ciudad de la revolución de octubre. Leningrado resistía al fascismo.

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El bombardeo israelí del Museo Nacional de Beirut tuvo lugar muchos años después, pero tiene puntos en común con el ataque nazi al Ermitage, o con el expolio en Iraq. La línea verde que separaba en dos zonas la ciudad de Beirut pasaba ante el Museo Nacional, y esa circunstancia hizo que sufriera más, si cabe, las consecuencias de la guerra: muchas piezas se fundieron, literalmente, en el incendio tras los bombardeos. Todas las riquezas arqueológicas del Líbano fueron saqueadas, e incluso los sarcófagos que se guardaban en el Museo fueron destrozados para comprobar si guardaban objetos de valor en su interior. En febrero de 1991 llegó a Gran Bretaña un barco con once toneladas de piezas (griegas, romanas y bizantinas) que habían sido robadas en el Líbano. Las autoridades británicas aceptaron la entrada de las obras expoliadas en su país.

Cuando estalla la guerra, Maurice Chehab, ayudado por algunos funcionarios, intenta salvar el Museo. Sacos terreros cubren algunas piezas; otras, se llevan al sótano. Pero la guerra se extiende, el edificio es casi destruido y el agua inunda las estancias del sótano: durante años, muchas obras de arte permanecerán bajo el agua. Ante el museo, centenares de personas mueren. En 1982, los bombardeos israelíes arrasan Beirut. Durante diecisiete años, el museo estuvo en la línea verde, la frontera de separación de la ciudad. Los milicianos utilizaron las obras de arte como puestos de tiro. Las paredes del museo se llenaron de grafitis, las paredes y techos fueron acribillados por las bombas. El bombardeo de Beirut por parte de los israelíes pretendía arrasar la ciudad, su cultura y su memoria.

Hoy, en el Museo Nacional puede verse un mosaico con el nacimiento de Alejandro, del siglo IV después del Cristo, encontrado en Baalbek. Al lado, otro mosaico: El rapto de Europa, del siglo III de nuestra era, encontrado en Byblos. Todavía, unas estatuas de niños, de mármol, siglo V a.c., de la región de Sidón, con inscripciones fenicias. Un pequeño obelisco con el nombre de un rey de Byblos, Abi Chemou, del siglo XIX a.c. Un coloso de Byblos, de época imprecisa, de influencia egipcia. Los hipopótamos de Byblos, del Bronce medio. Pero lo más impresionante está en una vitrina del primer piso. Son figuras y objetos destruidos durante la guerra, y que, expuestos a altísimas temperaturas se fundieron entre sí en un amasijo: metales, vidrio, marfil, piedra, se fundieron a consecuencia de un incendio por los bombardeos. Están negruzcos, irreconocibles.

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En 2003, la invasión norteamericana de Iraq, que desató el caos en Bagdad, hizo que desaparecieran del Museo Arqueológico unas doscientas mil piezas. Se perdieron hasta los registros del museo. Entre las valiosísimas obras robadas se encuentran miles de tabletas de escritura cuneiforme sin descifrar. La catástrofe es comparable a la que padecieron los museos europeos durante la Segunda Guerra Mundial. Robert Fisk, entre otros, ha documentado algunos aspectos del saqueo de Iraq, del que todavía ignoramos muchas cosas. Porque las consecuencias, primero, del bloqueo norteamericano durante los años noventa, y, después, de la guerra e invasión de Iraq, fueron terribles, y los responsables siguen lucrándose con ello. En 1990, Jonh Malcolm Russell, un especialista en arte mesopotámico de la Universidad de Pennsylvania, documentó el palacio de Senaquerib, de Nínive, cuando todavía tenía sus relieves y esculturas: cinco años después, descubrió que fragmentos de piezas aparecían en manos de intermediarios artísticos y en colecciones privadas. Lo mismo está sucediendo con muchas de las obras robadas en Bagdad.

El Museo Arqueológico de Bagdad es expoliado ante la mirada indiferente de las tropas norteamericanas, mientras su aviación bombardea la ciudad. Aunque el Ministerio del Petróleo es inmediatamente protegido por los soldados estadounidenses, el alto mando ocupante se niega a desplazar sus carros de combate para proteger el Museo Arqueológico. No sólo no les importa la cultura y la historia iraquí, sino que, deliberadamente, se permite su destrucción. Lo mismo ocurrió en Mosul, que contaba con el segundo museo en importancia de Iraq: sus importantísimas colecciones, con piezas de siete mil años de antigüedad, desaparecieron por completo: del museo, apenas se salvaron las paredes.

En Bagdad, a los bombardeos siguen los robos. Los archivos y registros son destruidos para facilitar la venta posterior de las obras. La catástrofe es absoluta. La vida y la civilización retroceden ante los blindados norteamericanos. En mayo de 2003 se celebra una reunión en Lyon, Francia, para intentar reconstruir la lista de las obras de arte robadas, y, para ello, se crea una base de datos internacional: se concluye que, en el mejor de los casos, podrá recuperarse un diez por ciento de los fondos originales. Miles de tabletas con escritura cuneiforme, todavía no descifradas, desaparecieron: se destruye una parte de la memoria de Mesopotamia, de Iraq, de la humanidad.

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Antes de la guerra civil española y de la Segunda Guerra Mundial la guerra no había llegado a la retaguardia. A partir de entonces lo haría a Madrid, Barcelona, Guernica, Leningrado, Tokio, Hamburgo, Dresde, Hiroshima, Nagasaki. Y a Belgrado, Beirut, Bagdad. Los responsables de sus museos se aprestaron para salvar el arte, la cultura, la vida. Muchos gestos efímeros, en apariencia secundarios –una tableta rota de arcilla, recogida por una mano anónima en Bagdad, tras el saqueo; una mujer que, en Madrid, tapa con cuidado una caja que contiene una pintura de Velázquez; un hombre que, en Beirut, mira el Museo ante la línea verde que dividía la ciudad; una joven que, en Leningrado, observa una pared desnuda del Ermitage–, documentan la dignidad de los ciudadanos libres frente a la guerra y el fascismo, que matan a las personas y arrasan su memoria, que siembran la destrucción y quieren acabar con la fraternidad y la belleza. Esos gestos alientan la resistencia ante la crueldad y la guerra. En Madrid y Leningrado, en Beirut y Bagdad, los museos se transforman en gritos de libertad. Manuel Azaña, presidente de la República española, sabía que era más importante salvar el Museo del Prado que ganar una batalla, al igual que los responsables del Ermitage sabían que mantener abierto el museo contribuía a la resistencia ante el fascismo. La última mirada de Timoteo Pérez Rubio a las cajas españolas, viéndolas partir hacia Madrid; el paso apresurado de un beirutí ante el Museo Nacional, el espanto de un ciudadano anónimo de Bagdad, impotente ante los bombardeos norteamericanos; la emoción de una mujer soviética ante la estatua de Lenin en la estación de Finlandia, todos esos gestos, resumen la civilización y la cultura frente a la guerra, la libertad frente a la barbarie.

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Nueve mil razones para nacer

 

Nueve mil razones para nacer


Nos inspira La Nueve, aquella Compañía de republicanos, anarquistas, comunistas, socialistas, unidos por la lucha contra el fascismo y que entraron en París por la puerta grande del Arco de Triunfo. Ese destacamento obtuvo una victoria histórica y dejó una enseñanza para las generaciones futuras.

 

·         febrero 6, 2022

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Hace unos días, en un ejercicio perfectamente descriptivo, veíamos en la lucha de los trabajadores del metal en las calles de Cádiz, a decenas de periodistas protegiéndose detrás de los antidisturbios frente a los manifestantes de la clase obrera. Se ubicaron donde están sus medios de comunicación, al servicio del sistema y para describir la “violencia” de los “radicales”. Una artimaña que aplican desde siempre para llegar a sus mayorías. Sin embargo, y es obvio, hay otra forma de informar, por ejemplo, junto a las personas que móvil en mano ilustraron la violencia de los uniformados y que subían a las redes sociales las imágenes con rapidez en una praxis de contrainformación que indica el camino.  Por ellos, vimos en directo, una vez más, que el capitalismo es la pandemia que nos asola desde hace demasiadas décadas y que en determinados momentos históricos saca a pasear el fascismo para esparcir el miedo y mostrar su poder y alcance. Solo la resistencia organizada es capaz de hacerle frente.

La realidad nos indica que son tiempos demasiado ásperos para transitar en soledad. Desde siempre, en el ámbito de la lucha antifascista se ha bregado por la organización y la unidad ante un enemigo de clase que se nos antoja en este momento envalentonado, violento y poderoso. La trinchera de los medios de comunicación no es ajena a esta exigencia, la agresividad que despliegan desde Falsimedia hay que contestarla con herramientas fuertes y precisas. Por eso la necesidad de juntarnos, de marcar una línea definida enfrentada a una prensa al servicio de los poderosos..

Nos inspira La Nueve, aquella Compañía de republicanos, anarquistas, comunistas, socialistas, unidos por la lucha contra el fascismo y que entraron en París por la puerta grande del Arco de Triunfo. Ese destacamento obtuvo una victoria histórica y dejó una enseñanza para las generaciones futuras. Con toda la humidad que nos exige tamaña gesta, nace hoy un medio de comunicación al servicio de las luchas, fruto de la unidad de varias webs con un largo recorrido en la información anticapitalista, y la necesidad de estar ahí, con ustedes.

Colectivo editorial de Lanueve.info

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domingo, 6 de febrero de 2022

Entre el ver y el escuchar

 

Tal día como hoy de 1991 y tras un largo exilio, fallecía en Madrid la insigne filósofa María Zambrano. De firmes convicciones republicanas, unió siempre su compromiso político a su labor intelectual. La recordamos con este bello texto escrito en 1970.


Entre el ver y el escuchar

 

 

María Zambrano

El Viejo Topo

6 febrero, 2022 



Algo se forma entre el ver y el oír; entre el mirar y el escuchar. Algo más, como en las combinaciones químicas en que un cuerpo nace de la unión entre dos elementos. El agua, por ejemplo. Y para que algo nuevo nazca mediante este proceso han de ser ellos diferentes o contener, si son sustancias compuestas, un elemento diferente que es liberado al producirse la combinación. Es decir, que lo igual se suma simplemente y lo diverso es lo que, uniéndose, da origen a algo nuevo.

Desde luego, no resulta cosa tan simple el buscar qué es lo que se produce cuando dos sentidos se combinan entre sí, porque es un tanto inasible, como lo son en grado sumo todas las cosas de nuestra psique. Y antes aún, porque cada sentido tiene sus ayudantes en otros sentidos, revelados o no. ¿Sabemos acaso cuántos sentidos en verdad tenemos? ¿No existirán sentidos desconocidos todavía, implicados en otros, o emplazados en lugares del sistema nervioso no identificados quizás?

No es desde un punto de vista fisiológico, sino psicológico como nosotros abordamos aquí los sentidos. Y aún verdad más que de una consideración psicológica, se trata en esas notas, de una consideración modestamente fenomenológica; de una reflexión sobre los datos de nuestro sentir.

Pues de lo que sentimos se trata antes que nada. Descifrar lo que se siente, percibir con cierta nitidez lo que dentro de uno mismo pasa, es una exigencia del ser persona. La vida que dentro de nosotros fluye pierde una cierta transparencia.

Los sentidos, es decir, lo que a nosotros llega a través de ellos, se recorta sobre un cierto fondo. Un dato sensorial supone y lleva consigo todo un mundo, quizás el mundo todo. Mas de una cierta manera. Un sentido es un camino hacia la realidad, una vía de acceso a ella. Lo cual sucede, sin duda, porque la realidad es inagotable. Y porque hemos perdido, si alguna vez lo tuvimos, el contacto inmediato con lo real en sí mismo.

Vista y oído son los dos sentidos príncipes, los dos más nobles, los más diferenciados también, ya que tacto y gusto son como modulaciones de una sensibilidad general. El olfato se acerca un poco al oído; los dos se recogen dentro de una cavidad sinuosa.

El oído recoge los sonidos, es obvio. Sin embargo, estos sonidos son sentidos como llamadas, avisos, señales que anuncian que algo va a llegar o que algo se está yendo. Los rumores tienden a hacerse sonidos dentro de una atención espontánea, que es la que nos muestra más que la atención voluntaria, el originario sentir que nos habita y que nos mueve. Cuántas veces creemos que nos llama una voz cuando solamente se trata de un sonido emitido ni siquiera por un ser animado: por una puerta que chirría, por un cristal que vibra. Y en el viento discernimos lamentos, llantos, quejas. Los rumores y aun los sonidos tienden inmediatamente a cobrar alma, como si el sentido del oído fuese un órgano conectado muy íntimamente con ella, con sus secretos, temores y esperanzas. Y, así, al filo del oído, de los errores que nos hace cometer, podemos discernir esa última, secreta, indefinible esperanza que nos habita, de ser llamados por nuestro nombre por alguien y aun por algo que no conocemos, de oírnos llamar de una vez por todas. Una llamada que nos procure la íntima certeza de sabernos conocidos, conocidos del todo, enteramente identificados por alguien o por algo más allá de lo cuotidiano.

Lo que se oye mueve el ánimo todavía más de lo que se ve. El grito de la víctima es más desgarrador que su propia vista. Y una palabra sola puede más que la presencia real de una persona, cuando se trata de creerla, de creer en ella. Lo que se oye es más prenda de fe que lo que se ve. Lo cual no deja de estar en relación con la definición tradicional de la fe que dice que es creer lo que no vemos. No obstante, en esta misma tradición se cree por la palabra escuchada y guardada.

Entre lo visto y quien ve existe una distancia. Una distancia que no solo es física –que existe también el oír– sino en el ánimo, en la actitud del que ve, que aunque se acerque físicamente para ver mejor el objeto de mira, se está alejando al mismo tiempo para darle espacio, lugar donde se recorte. Y así lo visto se convierte o tiende a convertirse en objeto. Lo que se oye, al contrario, se adentra en al ánimo, en el interior. Cuando se produce una reacción motora, un movimiento, si se trata del ver, es ir a tocar lo visto –se haga o no– y cuando se trata del oír, es también ir hacia ello, pero no a tocarlo. En principio es un ir que es un acudir o un presentarse, a no ser que en lo oído específicamente haya señales de algo que hay que ir a ver. Lo que llega por el oído llama a la unión –así Ulises hubo de taparse los oídos para no oír el canto de las sirenas. Es la voz la portadora del destino.

Artículo publicado en la revista Educación, Puerto Rico, en 1970. Fuente: Aurora: papeles del Seminario María Zambrano, 2012, p. 46-47.

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Vergüenza en el Congreso de los Diputados. [Nada nuevo bajo el cielo de la corruptela política formal española corruptis corruptos corrupta corruptón que te cagas, tío. Son cosas normales dentro de la democracia representativa de la representación representada del representante representado, así que, no hay que rasgarse las vestiduras ni empezar a darse choquetazos con la cabeza contra la pared, no por nada, sino porque al final la pared que tiene una resistencia determinada a fuerza de cabezazos acaba por derrumbarse , y luego qué. Qué se le dice al dueño de la pared: oiga mire, no se me vaya a enfadar, pero es que resulta que me he liado a cabezazos contra su pared (entre doce mil ochocientos y catorce mil trescientos cabezazos en cosa de hora y media, calculo yo, así por encima) y, vamos, hablando en plata, que se la he jodido. No hombre no. Seamos serios que estamos hablando de política. Y ya que estamos y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (o pasaba, no sea que los rusos me hayan invadido Alicante en este ínterin metiéndole un tantarantán al Pisuerga trastabillándolo geográficamente hablando), que los trabajadores no somos cinco (cuatro rojos y el de la guitarra que si no fallan las cuentas hacen un total de cinco). Los que viven de su trabajo a cambio de un salario pero votan al PP, VOX, PNV, PAR o cualquier otro partido también son trabajadores. Pues con tales todos trabajadores juegan los Consejos de Administración de las grandes empresas a través de la muñequería del personal este que tienen por oficio oficial el de la representación representativa del representado y olé, quesque no se pue aguantá la gracia que tiene joé.]

 

Vergüenza en el Congreso de los Diputados

 

Por Ignacio Escolar

Rebelion / España

05/02/2022 


Fuentes: El Diario


El plan del PP era esconder que tenían en el bolsillo a dos diputados de otro partido para reventar la reforma laboral, una treta que fracasó por un error humano que la derecha intenta convertir en el secuestro de la democracia.

El contraste no puede ser más evidente. Frente al mayor consenso en décadas en el diálogo social, el Parlamento vivió este jueves una de sus jornadas más lamentables en mucho tiempo. Un espectáculo vergonzoso que millones de trabajadores para los que esta reforma laboral no es un jueguecito político de mezquinos intereses harían bien en no olvidar. 

Es difícil encontrar posturas más contrapuestas en una negociación que las de la patronal y los sindicatos. Aun así, ellos llegaron a un acuerdo. Un pacto que no ha ocurrido en treinta años, pero que en el Congreso salió adelante casi de milagro: por solo un voto, con dos diputados de Unión del Pueblo Navarro (UPN) mintiendo a todo el mundo para intentar torpedear al Gobierno, por la equivocación de otro diputado del PP en el voto telemático, con las mentiras de la derecha, que habla de un “error informático” tan poco creíble como ese mal alumno al que su perro le comió los deberes.

Repasemos los hechos. El PSOE pactó con UPN dos de los muchos votos que necesitaba para sacar adelante una reforma laboral que iba muy justa, por los motivos que ya expliqué ayer. El acuerdo se cerró entre las direcciones de ambos partidos el día antes de la votación, a última hora de la tarde del miércoles. Los dos diputados de UPN –Sergio Sayas y Carlos García Adanero– aseguraron a todo el mundo que “acatarían” la decisión que había tomado su partido, a pesar de no compartirla.

Este mismo jueves, a media mañana, Sayas coincidió en los pasillos del Congreso con Héctor Gómez, portavoz del PSOE, y con Edmundo Bal, portavoz de Ciudadanos. Y a ambos les transmitió lo mismo que ya había dicho a todos los periodistas ese día, en público y en privado: que votaría sí a la reforma laboral, que acataría la decisión marcada por la dirección de su partido.

Era mentira. Y una mentira envenenada. Porque todo el plan para reventar la reforma laboral y abrir un enorme boquete al gobierno de coalición pasaba por mantener ese farol: que nadie en la coalición supiera que los dos diputados de UPN realmente votarían ‘no’ a la reforma.

Ese farol era la clave en la jugada. Porque si el Gobierno hubiera sabido de esa trampa, habría podido buscar los votos necesarios con otro grupo. Con el PNV, por ejemplo, que estaba dispuesto a apoyar la reforma, aunque fuera a un precio que al Gobierno anoche le pareció demasiado caro, cuando creía que ya tenía los apoyos suficientes. La treta solo podía salir bien si ese farol no se descubría.

Y mientras los diputados de UPN mentían a su propio partido, a los periodistas y a los partidos del Gobierno, estaban negociando el precio de esta traición con la derecha. Según fuentes socialistas, los diputados rebeldes mantuvieron durante toda esa mañana conversaciones con dirigentes del PP y de Vox. «Adanero desayunó con Iván Espinosa de los Monteros en la cafetería del Congreso y Sayas estuvo después hablando con Gamarra», dice una diputada del PSOE. Unos contactos que los diputados navarros niegan.

Cabe preguntarse cuál ha sido el precio de esta traición y esta mentira artera. Quédense con sus nombres, porque probablemente en la siguiente legislatura aparezcan milagrosamente en otras listas electorales. Que no repetirán en UPN parece asegurado. El partido ya les ha pedido que entreguen el acta de diputado y se han negado, por lo que esto probablemente acabará con su expulsión.

El plan se parece mucho al que el PP aplicó en Murcia: recurrir a unos futuros tránsfugas, que en poco tiempo estarán expulsados del partido al que han traicionado. Destrozar a otro partido que durante años fue su socio –en este caso, a UPN, que vive uno de sus momentos más complicados–. Y habría sido un éxito brutal para la derecha si llega a salirles bien: habría sumido al Gobierno en una enorme crisis, pero a un precio muy alto para España. 

Si el plan para dinamitar la reforma laboral hubiera funcionado, decenas de miles de trabajadores en convenios de empresa abusivos habrían perdido importantes subidas de sueldo. Cientos de miles de trabajadores en precario no podrían optar a contratos más dignos. Y diez mil millones de euros de los fondos europeos se habrían retrasado. La doctrina Montoro, en su máxima expresión: “Que se hunda España, que ya la levantaremos nosotros”.

Pero el plan salió mal, por una carambola inesperada: un diputado del PP, Alberto Casero, se equivocó al votar de forma telemática. 

No es un diputado cualquiera, aunque hasta hoy no fuera especialmente conocido. Casero es secretario de organización del PP y uno de los dirigentes claves del equipo de Teodoro García Egea. Antes fue alcalde de Trujillo, en Extremadura. Un juzgado tiene abierta una investigación por prevaricación que le puede salpicar, de su etapa como alcalde, aunque por ahora no ha sido imputado.

El error de Casero es algo que ocurre habitualmente en el Congreso; le ha pasado, en alguna ocasión, a buena parte de los diputados. Es normal que así suceda porque en un mismo pleno se votan muchas cosas. Y en este caso, el diputado del PP se lió con las preguntas: votó “sí” a la reforma laboral y “no” a tramitarla como proyecto de ley. Cambió el orden de los factores: era justo al revés lo que el PP pretendía. No fue su único error. De la veintena de asuntos que se votaban este jueves, Casero se equivocó respecto a la estrategia de su partido en otra ocasión más. Se equivocó en tres de los 21 votos de este jueves.

El PP fue consciente de ese fallo poco antes de empezar la votación. Teodoro García Egea, Cuca Gamarra y Guillermo Mariscal abordaron a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, poco antes de empezar la votación. Pidieron que se permitiera votar en persona al diputado porque había “un error informático”. “Qué más os da, si vamos sobrados de votos”, le respondió a García Egea el vicepresidente del Congreso, el socialista Alfonso Gómez de Celis. En aquel momento nadie en el PSOE sospechaba lo que es obvio que el PP sí sabía: la traición de los diputados navarros.

El secretario general del Congreso y jefe de los letrados, Carlos Gutiérrez Vicén, se negó a que el diputado Casero pudiera votar en persona. Siempre han aplicado el mismo criterio: los votos telemáticos no se pueden cambiar una vez emitidos. Es lo que decidió también Batet, que arrancó la votación. Y esta siguió con más sustos: en un primer momento el secretario general del Congreso se equivocó en la suma. Dio por perdedor al Gobierno y eso lleva a Batet a anunciar inicialmente la derogación del decreto de la reforma laboral.

El error del secretario general del Congreso lo corrigen el resto de los letrados, que le advierten de que había sumado mal. Y 40 segundos después Batet anunció la corrección: por solo un voto, el Congreso aprobaba la reforma laboral. Un voto del Partido Popular.

Esos 40 segundos que pasaron entre la derrota y la victoria del Gobierno son claves para entender toda la jugada de la derecha, y también la irresponsabilidad de algunos grupos parlamentarios de la izquierda. Se ve a Espinosa de los Monteros y otros diputados del Vox y el PP girarse al momento para dar las gracias a los dos parlamentarios de UPN –otro indicio más de que sabían perfectamente cuál iba a ser su voto–. Se ve que solo aplauden lo que entonces parecía la derogación de la reforma laboral los diputados de derecha y la extrema derecha, pero no así el resto de los grupos que se oponían a la reforma. Se ve a Pablo Casado sorprendido, y en un primer momento se queda sentado en la silla mientras el resto de sus diputados ovacionan el supuesto resultado. Se ven las caras de pánico del Gobierno, pero también las de los diputados de Bildu, del PNV, del BNG, de ERC… Todos ellos habían votado en contra y en teoría habían ganado la votación. Pero casi ninguno de ellos quería realmente que la reforma no saliera adelante. Si se hubiera hundido, habría sido para ellos muy difícil de explicar a sus votantes, que mayoritariamente están a favor de este pacto entre patronal y sindicatos.

¿Un error informático?

El sistema de voto telemático es tan sencillo como votar desde el escaño, con la diferencia de que se emite por anticipado. En este artículo explicamos al detalle cómo funciona. Es posible el error humano, ha pasado muchas otras veces, pero no un error informático tan extravagante como el que el PP denuncia. Porque Casero pudo votar con normalidad en todos los demás asuntos que se debatieron en el pleno. 

Hay precedentes de un error humano así con el voto telemático. Exactamente así. Le pasó igual a Macarena Olona, de Vox, a la que tampoco se le permitió corregir su voto. Y también al exministro socialista José Luis Ábalos, que después de votar telemáticamente los nombramientos de los candidatos al Tribunal Constitucional se dio cuenta de que se había equivocado. Tres horas antes de la votación en el pleno –y no unos pocos minutos antes– el PSOE avisó de ese error, y pidió cambiar ese voto telemático. La mesa no aceptó esa reclamación. Como no se ha aceptado ninguna otra similar. La historia del Parlamento está llena de errores humanos en el voto, que siempre se dan por válidos. 

Es verdad que la intención de Casero era otra. Como era otra la intención de todos los diputados que se han equivocado antes que él. Mariano Rajoy llegó a votar en contra de sus propios Presupuestos y Pedro Sánchez, en otra ocasión, votó a favor de derogar la ley del aborto. Pero permitir que estos errores se corrijan a posteriori dejaría sin sentido la dinámica parlamentaria: abriría la puerta a cambios tácticos, una vez conocido el resultado. O permitiría a los partidos que intimidaran a los diputados que rompen la disciplina de voto, para que a posteriori los corrigieran. Por eso todos los parlamentos funcionan igual: se vota en un único acto, sin saber con certeza el resultado. Y si te has equivocado, es culpa tuya y no se puede cambiar. Como los goles en propia meta.

Desde el PP, enarbolan una interpretación sesgada del reglamento del Congreso de 2012, que habla de que “la mesa comprobará telefónicamente con el diputado la emisión del sentido del voto y el sentido de este”. Pero omiten dos detalles importantes. 

El primero: que el 9 de marzo de 2020 el Congreso acordó simplificar el procedimiento del voto telemático cuando llegó el COVID, y entre otras cosas eliminó esas llamadas. Dejaron de ser operativas cuando se empezó a votar telemáticamente de forma masiva por la pandemia. Llevan funcionando con este sistema desde hace casi dos años, en todas las votaciones. Desde entonces, nunca se ha llamado por teléfono para comprobar el voto.

El segundo: que una cosa es verificar el voto telefónicamente y otra cambiarlo una vez votado. Cosa que no se ha hecho nunca en la historia del Congreso, ni con errores desde el escaño ni a distancia. 

El asunto acabará en el Tribunal Constitucional, donde puede ocurrir cualquier cosa porque el PP aún mantiene allí la mayoría y dudo que ecuánimes magistrados como Enrique Arnaldo vayan a desmarcarse de su partido, por débiles que sean sus argumentos. Ya hay una sentencia del Constitucional al respecto y es muy interesante: obligó a repetir una votación porque una diputada del parlamento vasco no pudo participar debido a que el sistema técnico del voto telemático estaba caído. Pero esta jurisprudencia no ampara los errores humanos, como es este caso.

El PP ha intentado “otro tamayazo”, dicen desde el Gobierno. Y les ha salido mal, de eso no hay duda. Lo esperable tras un fiasco así sería pedir disculpas, tragarte el error de tu propio diputado y acatar el resultado de la votación. En lugar de eso, la derecha se ha lanzado a propagar más mentiras y bulos. A cuestionar otra vez la legitimidad del Gobierno, puro estilo Donald Trump.

Desde las cuentas en redes sociales de la derecha se ha llegado a acusar a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, de “secuestrar la democracia”, de «pucherazo», de «tongo»… Están incendiando la convivencia a pasos acelerados. Después lamentaremos nuevos desastres, como el ocurrido en Lorca.

P.D. Ayer sí faltó un voto en el Congreso, solo uno. El del diputado de Unidas Podemos por Tenerife, Alberto Rodríguez.

Fuente: https://www.eldiario.es/escolar/verguenza-congreso-diputados_132_8716688.html

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Bloomberg informa (por error) una invasión rusa a Ucrania