domingo, 9 de enero de 2022

Cuatro días en Madrid

 

Tal día como hoy en 1908 nacía en París Simone de Beauvoir, referente del feminismo. En abril de 1945, tras realizar un viaje al Madrid de la post-guerra, publicó sus impresiones en este artículo en Combat, el periódico francés de la Resistencia.


Cuatro días en Madrid

 

Simone de Beauvoir 

El Viejo Topo

9 enero, 2022 



A las diez de la mañana hemos dejado atrás la oscura masa de El Escorial, que fue devastado por la guerra civil, y con las casas aún en ruinas. Ahora el tren está cruzando una meseta rocosa cubierta de escarcha blanca. Y de pronto, sin suburbios para anunciarlo, surge Madrid. Mirando a través de la puerta, veo las secciones de un gran edificio destripado a la izquierda, sobre la estación de tren. Es la residencia universitaria más remota.

«¡Taxi!» Una sola palabra, e instantáneamente hice un salto en el tiempo. Me transportan a una gran ciudad de antes de la guerra. Junto a la carretera llena de taxis y automóviles, masas de peatones, atestados de personas. Las aceras están oscuras entre la gente.

Las calles de Alcalá y la Gran Vía están llenas de deslumbrantes y lujosas tiendas: hay zapatillas, bolsos de cuero, medias de seda, vestidos, corbatas, impermeables, relojes, joyas, cestas de frutas confitadas, cajas de chocolate, ropa, trajes, camisas, etc. No recuerdo que los comercios de Faubourg-St-Honoré fueran más brillantes en el momento de su esplendor. En los bares, cafés y grandes pastelerías, el café con leche y el chocolate fluyen rápidamente. En teoría, el azúcar y el pan están racionados, pero la famosa frase «Si no tienen pan, déjalos comer pasteles», se aplica exactamente aquí. La clase alta rica fácilmente lo hace sin pan; en lugar de eso, comen pequeños panecillos hechos con leche que llaman «suizos», croissants, pasteles rellenos de crema… Y los cafés y pastelerías pueden suministrar azúcar a su discreción. En teoría, en los restaurantes están regulados, pero en realidad todos los restaurantes, a la vista de todos, sirven a cada cliente lo que él desee pedir.

La nueva neutralidad

Aturdida y deslumbrada, con los ojos parpadeando, subo hacia la Puerta del Sol. En el camino, veo una ventana dedicada a la propaganda alemana. Enormes fotografías muestran a una mujer alemana en el trabajo y al Volksturm, sonriendo ampliamente, apiñándose en las oficinas de reclutamiento. Las frases heroicas prometen la victoria con letras grandes y negras. No lejos de allí, también hay una oficina de propaganda en inglés. Todo el mundo sabe que esta simetría es una mentira y conoce la ayuda que España aún brinda a Alemania. Pero lo que aprendo aquí es cuánto ha reinado la Gestapo en Madrid; como una amante. Por ejemplo, ha exigido y obtenido la expulsión de un obispo polaco de 80 años y de otras figuras polacas destacadas. Por otro lado, sus esfuerzos para crear un antisemitismo español, a través de campañas de prensa y todo tipo de propaganda, han sido en vano. No hay judíos en España, ya que fueron expulsados en el siglo XVI, y la colonia creada por los refugiados en el Este está protegida por los habitantes de esta península como españoles, no como judíos. Incluso se siente una gran ternura por ellos porque han conservado intactas las tradiciones españolas más antiguas. Ahora, los simpatizantes alemanes más obstinados admiten cínicamente que ha llegado el momento de «voltear sus abrigos» y en los periódicos que he visto se observa una estricta neutralidad.

La abundancia aparente

Paso por las empalizadas de madera usadas para esconder los escombros de dos grandes edificios pulverizados durante la guerra civil, y salgo de Alcalá con alivio. Esta mañana hacía mucho frío, pero ahora el sol golpea la ancha avenida que está llena de un lujo que me hace sentir incómoda. Por la calle Mayor, entro en las calles estrechas y sombrías que son el corazón densamente poblado de Madrid. Aquí también hay una abundancia asombrosa. Las calles están ruidosas con la gente. Grupos de gente, jóvenes y niños, se aferran a la parte posterior y lateral de los tranvías que se sacuden. Las tiendas están llenas de ropa y comida: vendedores de frutas con sus enormes racimos de plátanos y canastas de naranjas y mandarinas; pescaderías donde se cortan gambas rosadas y atún con sangre; en las grandes barras se encuentran colgados jamones, salchichas, cordero con piel y también corderitos con lana negra rizada; cochinillos cortados por la mitad se muestran en platos grandes; hay enormes quesos redondos, huevos, mazapanes, mermeladas de membrillo, chocolates y pasas.

Bajo el arco de la alcaldía de la Plaza Mayor y alrededor de la Plaza de Cascorro, hay vendedores ambulantes de aceitunas, almendras, suizos, caramelos, tijeras de azúcar rosa, cañas de azúcar rojas, tortas para asar, rosquillas de todo tipo: planas, infladas, redondas, retorcidas. También caminan alrededor con cestas llenas de cigarrillos y pequeñas hogazas de pan. El pan y los cigarrillos están racionados, pero se venden ilegalmente a plena vista, sin tomar precauciones.

Un poco más abajo, al final de la Plaza de Cascorro y en las calles vecinas, se establece una especie de mercadillo en el que se vende de todo: telas, sabanas, fonógrafos, relojes de alarma, sartenes, chalecos taurinos, chales, tenedores y novelas populares con portadas de colores vibrantes. Y alrededor de la plaza, a lo largo de las calles, hay tabernas oscuras y frescas, decoradas con azulejos, abiertas para los comercios. En la oscuridad se pueden ver enormes barriles llenos de vino, con otros suspendidos del techo, y en el mostrador hay platos de gambas, langostinos, patatas fritas y aceitunas.

Tres días de trabajo por una comida

Así que la primera impresión al llegar a Madrid es un sentimiento de abundancia extraordinaria, una vida generosa y fácil; pero la percepción cambia tan pronto como se ve el precio de las cosas. Un trabajador no cualificado o una criada ganan aproximadamente 9 pesetas por día, y un trabajador cualificado gana de 12 a 15 pesetas. Pero en la zona de Alcalá, una comida sencilla cuesta 15 pesetas, una comida decente 25 y una buena comida cuesta entre 40 y 50 pesetas. Un café con leche cuesta 1,5 pesetas, un suizo 1 peseta y un pedazo de pastel 2 pesetas.

Comparando estos precios con los del mercado negro en Francia, se puede afirmar que la relación entre los precios y los salarios de la clase trabajadora es aproximadamente la misma. En ambos casos, una buena comida en un restaurante representa un trabajo de dos a tres días y un hojaldre de crema supone la sexta parte del salario diario de un trabajador. La diferencia es que la comida es mejor y más variada en Madrid, y los pasteles más fáciles de encontrar. El lujo no es clandestino; se muestra, pero esto es una ventaja sólo para los ricos.

Lo que es mucho más importante tener en cuenta es que no sólo la mercancía vendida en la Gran Vía, sino que incluso la de la Calle Mayor son prácticamente inaccesibles para la clase trabajadora. Los suministros más necesarios están racionados. En cuanto al pan, se permiten 100, 150 o 200 gramos por día, según un ingreso mayor o menor. Si se le permite a un trabajador 200 gramos por día, debe comprar cualquier pan adicional a un precio más alto que el del impuesto. Las patatas y los garbanzos, que son la base de la comida española, se distribuyen en cantidades ridículamente insuficientes. En el mercado negro, un kilogramo de garbanzos puede alcanzar las 10 pesetas. En cuanto a los alimentos no racionados, un huevo cuesta 1 peseta, un kilogramo de carne 20, los tomates y los plátanos cuestan 1,6 pesetas. Así que la clase trabajadora no come huevos, ni leche, ni carne, ni verduras, ni frutas. Le pregunté a un amigo: «¿qué comen?» Y me respondió: «se comen la punta de los dedos», y agregó: «vete a caminar por Tetuán y Vallecas. Eso te informará mejor que cualquier cosa».

Miseria suburbana

Tomé el metro y me dirigí a Vallecas. El metro es lo único que no es caro en Madrid. El precio de un billete varía entre 0,10 y 0,20, por lo que incluso para los pobres, el transporte tiene un precio razonable y es conveniente. Al día siguiente, fui a dar un paseo por el barrio de Tetuán, en el extremo norte de Madrid. Tetuán está construido sobre colinas frente a la Sierra Nevada. Al sureste de la ciudad, Vallecas es más industrial, rodeada por un paisaje de ferrocarriles y fábricas. Pero hay profundas similitudes entre estos dos barrios. El recorrido por ambos es a lo largo de una avenida larga, recta y ancha, donde se pueden encontrar tiendas, tabernas y cines, con grandes edificios nuevos pintados en colores suaves que se alzan aquí y allá. Pero si uno va a 20 metros a la derecha o a la izquierda, se encuentra en el corazón de una región extraña que ya no es una ciudad, sino una zona, y donde caminar por ella sólo un instante es suficiente para entender que, aunque el régimen ha prohibido el reclutamiento en Madrid, no ha disminuido la miseria al hacerlo. Ya no hay calles, sino caminos de tierra recortada bordeados de casas con techos de tejas rojas. No se encuentra ni una sola tienda. Los niños caminan descalzos y, a menudo, se visten con harapos, con la espalda descubierta. Hombres y mujeres usan alpargatas o zapatillas, y nunca zapatos. Padres, niños, cabras y gallinas se amontonan dentro de las minúsculas chozas cuyos interiores oscuros se pueden ver a través de las puertas abiertas. En los días fríos y lluviosos (y el invierno es duro en Madrid, y las lluvias son fuertes), debe ser terrible vivir en estas casas y caminar por la tierra empapada. En los días soleados, viven fuera.

En los umbrales, las mujeres bañan a sus hijos, frotan su ropa y hacen sus reparaciones. Hacen una tremenda cantidad de lavado y se pueden ver trapos remendados y descoloridos en todas partes, secándose al sol entre los pollos y las cabras, ya que la menor cantidad de tela es terriblemente costosa. Deben usar su ropa hasta que se caiga en pedazos. La vida es muy dura para las mujeres. No hay agua en las casas y se puede ver a las niñas muy pequeñas que traen agua de la fuente en cubos que son demasiado pesados para ellas. No hay combustible, y para tener un poco de carbón hay que permanecer en una larga fila. Así que las mujeres tienen un aire acosado a su alrededor. Están vestidas de negro, prematuramente viejas y feas debido a la preocupación. Los hombres parecen menos sombríos; sienten la dureza de su condición, pero no son aplastados por ella. Por eso, la miseria en Madrid, por más profunda que sea, no es sórdida. Los niños juegan, las jóvenes se ríen, los hombres hablan entre ellos con voces alegres. La pobreza no los ha convertido en ganado resignado; siguen siendo hombres vivos, hombres que se rebelan y tienen esperanza.

Muriendo por vivir

Al salir de Tetuán, recorrí el lugar que solía ser el campus universitario. En el centro de la ciudad, quedan algunos vestigios de la guerra civil: un edificio destruido en Alcalá, algunos escombros cerca del Palacio Real y la estación de trenes del Norte. Pero el campus universitario, pulverizado por bombas y carcasas, aún está lejos de ser reconstruido. En este inmenso páramo — desnudo, agrietado y desigual— se pueden ver secciones de casas, partes de paredes, edificios decapitados y vastas ruinas de ladrillos secos, sazonados como los antiguos baños termales romanos. Se están construyendo nuevos edificios. Ya hay edificios grandes y brillantes que se alzan a lo largo del campus. Pero las pequeñas villas al norte de las tierras baldías están destruidas, casi demolidas. Incluso en el campus, explotan los restos de las casas y las paredes en ruinas; la guerra todavía está muy cerca.

¿Cerca del pasado o cerca del futuro? Dos días antes de mi llegada a Madrid, tres bombas explotaron en la sede de un sindicato de la Falange, y dos falangistas murieron. Una multitud de trabajadores, empleados y estudiantes se reunieron en una manifestación grandiosa en su funeral, a la que debían asistir para evitar sanciones graves. Diecisiete comunistas fueron fusilados oficialmente en represalia, y ¿quién sabe cuántos en secreto? Ellos disparan mucho en Madrid. Torturan. Como cerca de la calle Lauriston en París durante el reinado de la Gestapo, hay barrios donde los gritos de las víctimas durante la noche impiden que la gente duerma.

Un breve paso por Madrid es suficiente para sentir cuán inestable es el orden y el equilibrio actuales. Sin libertad, el menor esfuerzo hacia la justicia no se ve aquí. Y, sin embargo, los españoles no han perdido nada de su vida y su ardor. Sienten la opresión y la injusticia. Ellos quieren vivir, aman la vida ¿Debe ser que, una vez más, en nombre de esta voluntad y este amor, estarán obligados a elegir la muerte?

Fuente: Quatre jours à Madrid, publicado en el número de Combat Magazine del domingo 15 y lunes 16 de abril de 1945.

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Primera detección de átomos de oxígeno en la atmósfera de un exoplaneta. [Dios hizo la Tierra en seis días laborables, de lunes a viernes, descansando el día siguiente, con lo que cumplía la legislación laboral a rajatabla, como Dios manda (ya ven que aquí lo que rula es el trabajo. Sin trabajo, que si quieres arroz Catalina). Vale, para usted la perra gorda, que el día es muy largo y no quiero empezar con discusiones tan temprano. Pero, ¿el exoplaneta KELT-9b quien lo hizo, cuándo, dónde y bajo qué régimen laboral? Y lo advierto al personal transeúnte con papeles o sin papeles y demás a fin de despejar dudas y quedar libre de sospechas: yo no fui.]

 

Primera detección de átomos de oxígeno en la atmósfera de un exoplaneta

Tercerainforamcion / 08.01.2022

  • Reanalizando datos del Observatorio de Calar Alto (Almería), investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía y otros centros internacionales han encontrado oxígeno en la atmósfera del planeta extrasolar más caliente conocido: KELT-9b. Sus temperaturas superiores a los 4.000 grados impiden el desarrollo de la vida.

Recreación artística del exoplaneta KELT-9b, un gigante gaseoso similar a Júpiter, y su estrella / NASA

 

En 1995 se descubrió el primer planeta extrasolar y hoy ya se conocen más de 4000. A lo largo de estas dos décadas equipos científicos de todo el mundo han intentado caracterizar sus atmósferas y explicar por qué estos nuevos mundos son tan distintos a los planetas del sistema solar.

Ahora, un equipo internacional con participación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) publica en Nature Astronomy el hallazgo de átomos de oxígeno en el exoplaneta KELT-9b, la primera detección de este compuesto en una atmósfera exoplanetaria.

Con una temperatura diurna de más de 4000 grados, KELT-9b, descubierto en 2017, es el exoplaneta más caliente conocido hasta la fecha. Se trata de un gigante gaseoso similar a Júpiter, con la diferencia de que la temperatura en su atmósfera es tan alta como para fundir el hierro, unas condiciones en las que la vida no puede prosperar, aunque se haya detectado oxígeno.

Esas temperaturas extremas se deben a que gira muy cerca de su estrella anfitriona, tanto que completa una órbita en apenas unas 36 horas. Desde su hallazgo se busca comprender la naturaleza de un objeto tan caliente y peculiar, así como la razón de que no se desintegre estando tan cerca de su estrella.

Método de los tránsitos 

Para estudiar las atmósferas de estos planetas se emplea el método de los tránsitos, pequeños eclipses producidos cuando el planeta pasa por delante de su estrella. Durante el tránsito, la luz de la estrella anfitriona atravesará la atmósfera del planeta, lo que permite estudiar las características físicas y la composición de esa atmósfera.

“Nuestro equipo detectó las huellas del oxígeno atómico en el espectro del planeta. Dado que KELT-9b es un planeta gigante gaseoso muy caliente, esta detección no es un indicio de la presencia de vida, pero es la primera detección definitiva de átomos de oxígeno en la atmósfera de un exoplaneta”, afirma Francesco Borsa, investigador del Osservatorio Astronomico di Brera (INAF, Italia) que dirige el estudio.

La detección fue posible gracias a un modelo informático desarrollado por los autores, el más avanzado para el estudio de las atmósferas de exoplanetas calientes desarrollado hasta la fecha. El modelo no solo coincidía con las observaciones anteriores de otros compuestos en la atmósfera de KELT-9b, sino que también predecía que los datos deberían mostrar la presencia de átomos de oxígeno.

Así, los investigadores volvieron a analizar observaciones anteriores del planeta obtenidas con el telescopio de 3.5 metros del Observatorio de Calar Alto (CAHA, Almería), incluido su espectrógrafo CARMENES, y los resultados confirmaron la predicción del modelo: las señales de oxígeno estuvieron ahí todo el tiempo, pero no habían sido detectadas por los análisis anteriores.

“La concordancia entre el modelo y las observaciones es un hito en nuestra exploración de los planetas fuera del sistema solar: demuestra que ahora podemos crear modelos realistas de exoplanetas y mejorar significativamente nuestra capacidad para comprender las atmósferas de los más calientes”, destaca Denis Shulyak, investigador del IAA que participa en el descubrimiento.

“Aunque todavía no es posible realizar observaciones similares de las atmósferas de planetas más pequeños y fríos, algún día lo será –adelanta–. Consideramos este trabajo como un ensayo general para los futuros trabajos de búsqueda de oxígeno en las atmósferas de diferentes planetas de la galaxia, incluidos los mundos más pequeños, posiblemente habitables”.

Referencia:

F. Borsa et al. “High-resolution detection of neutral oxygen in the atmosphere of an ultra-hot exoplanet”. Nature Astronomy, dic 2021.

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Ejército y fuerzas de seguridad de Kazajistán derrotan a los militantes en Almaty

 

Ejército y fuerzas de seguridad de Kazajistán derrotan a los militantes en Almaty

DIARIO OCTUBRE / enero 8, 2022

 


Las formaciones radicales de Almaty, la mayor ciudad de Kazajistán, están completamente derrotadas: cientos de militantes fueron muertos y miles fueron arrestados.

Las fuerzas militares y de seguridad pudieron derrotar con éxito a las fuerzas radicales en Almaty, recuperando completamente el control sobre todos los edificios gubernamentales que anteriormente ocupaban los radicales.

Las pérdidas de los manifestantes radicales resultaron ser realmente enormes: varios cientos de militantes murieron, mientras que alrededor de 2.500 fueron arrestados. Decenas de policías y miembros de las fuerzas de seguridad resultaron también muertos.

Según el Ministerio del Interior de Kazajistán, en este momento en Almaty la limpieza de los distritos de la ciudad de los radicales continúa. Sin embargo, la iniciativa ha pasado completamente a manos de las fuerzas gubernamentales: la intervención de los países aliados a través de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) ya no será necesaria. Varios cientos de paracaidistas rusos habían llegado a Kazajistán en las últimas horas para asistir a las fuerzas de seguridad.

Se sabe que la mayoría de los radicales destruidos intentaron ofrecer una resistencia seria, incluso con el uso de armas. Sin embargo, estos últimos fueron muertos como resultado del fuego de respuesta o, posteriormente, acordaron entregar sus armas.

Al mismo tiempo, la situación en Almaty sigue siendo extremadamente difícil. Esto se debe principalmente a que los arsenales y almacenes de armas y municiones fueron saqueados por los militantes, lo que no excluye la posibilidad de que los radicales emprendan nuevos intentos de ataque a las fuerzas de seguridad y militares.

FUENTE: Avia Pro / Al Manar

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NOTICIERO RT 08/01/2022 - Rusia subraya el carácter legítimo de su ayuda...

sábado, 8 de enero de 2022

Los años finales de Galileo

 

El 8 de enero de 1642 moría Galileo Galilei. Calificado

 como el padre de la ciencia, autor emblemático de la

 revolución copernicana, fue perseguido, juzgado y

 condenado por la Iglesia católica a pasar el resto de su

 vida bajo arresto domiciliario.


Los años finales de Galileo

 

Mario Livio

El Viejo Topo

8 enero, 2022 




©Vedran Stimac | Polite Bastart

El año 1634 fue uno de los peores en la vida de Galileo. Además de estar en arresto domiciliario, no solo se produjo la muerte de su querida hija, sino que tuvo que mantener a los pocos miembros de la familia de su hermano Michelangelo que habían sobrevivido a la peste en Múnich. Lo único que pudo hacer el desesperado Galileo fue enviarles algo de dinero e invitarlos a reunirse con él en Arcetri.

Los ojos de Galileo también habían empezado a preocuparle. Al principio atribuyó su mala visión a las extenuantes lecturas que tuvo que hacer durante la preparación del Diálogo. Aunque siguió trabajando en problemas relacionados con la navegación marítima –e incluso se embarcó en una serie de experimentos con péndulos–, Galileo estaba perdiendo rápidamente la vista, primero en el ojo derecho y después en el izquierdo. A partir de las descripciones de la progresión de su ceguera, los oftalmólogos modernos han diagnosticado su problema de visión como uveítis bilateral, una inflamación en la capa media del ojo, o como glaucoma progresivo. Durante los últimos cuatro años de su vida estuvo completamente ciego.

No pudiendo ya mirar nada a través de su telescopio, el afligido Galileo escribió a su amigo Diodati:

“¡Ay de mí, mi buen señor! Vuestro querido amigo y servidor Galileo está irreparable y completamente ciego, de modo que el cielo, este mundo y este universo que, con mis maravillosas observaciones y claras demostraciones, he ampliado cientos y miles de veces respecto a lo que comúnmente creían los hombres más cultos del pasado, es ahora para mí algo tan pequeño y estrecho que no llega más allá de lo que ocupa mi propio cuerpo.”

Fue durante este angustioso período, en 1638, cuando le visitó el poeta John Milton. Siguiendo la percepción general según la cual “viajar expande la mente,” Milton realizó una gran gira por Europa en la que trató de conocer a tantos intelectuales como pudo. Tras conocer a Vincenzo, el hijo de Galileo, en una reunión de una sociedad literaria en Florencia, Milton aprovechó la oportunidad de ser presentado al científico más famoso de Europa. Poco se sabe de lo que hablaron durante su reunión, pero no cabe duda de que los descubrimientos de Galileo, su juicio y la condena de su libro tuvieron una gran influencia en Milton. En El paraíso perdido, Milton se refiere a la “lente de Galileo” y a las innumerables estrellas descubiertas por él:

De una amplitud casi inmensa,
con estrellas numerosas,
y cada estrella tal vez un mundo
destinado a ser habitado.

En 1644 Milton publicó un librito cuyo título –Aeropagitica– se inspiraba en el nombre de una colina de la antigua Grecia donde solía reunirse el Consejo de Atenas, y en el que argumenta en contra de la censura de los libros. Es un ensayo considerado todavía hoy como uno de los más apasionados alegatos a favor de la libertad de expresión, y el Tribunal Supremo de los Estados Unidos se refirió a él al interpretar la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana.

En Aeropagitica, Milton afirma con vehemencia:

“Y a menos que alguien os persuada, lores y comunes, de que estos argumentos sobre el desaliento de los hombres cultos ante esta orden vuestra, son meras florituras, que no son reales, os contaré lo que he visto y oído en otros países donde este tipo de inquisición los tiraniza; cuando estuve sentado junto a estos hombres sabios, pues este honor tuve, y me consideraron feliz por haber nacido en un lugar de tanta libertad filosófica como suponían que era Inglaterra, cuando ellos mismos no hacían sino lamentar la servil condición a la que se había visto arrastrada entre ellos la sabiduría; que había sido esto lo que había extinguido la gloria del ingenio italiano; que no se había escrito allí en muchos años nada más que lisonjas y palabrería pomposa. Fue allí donde conocí y visité al famoso Galileo, ya anciano, prisionero de la Inquisición por pensar en astronomía cosas diferentes de las que pensaban franciscanos y dominicos.”

Lamentablemente, Milton diagnosticó la situación correctamente. Durante un tiempo al menos, el sino de Galileo tuvo un efecto inmediatamente paralizador en los intentos de progresar en el desciframiento del cosmos. En noviembre de 1633, el gran filósofo francés René Descartes escribió una carta a su amigo, y también amigo de Galileo, el erudito Marin Mersenne, en la que se lamentaba:

“Indagué en Leiden y en Amsterdam si el Sistema del mundo de Galileo estaba disponible, pues había oído decir que se había publicado en Italia un año antes. Me dijeron que efectivamente se había publicado, pero que todos los ejemplares habían sido inmediatamente quemados en Roma, y que Galileo había sido condenado y castigado. Me quedé tan conmocionado que por un momento casi decidí quemar todos mis papeles, o por lo menos no dejar que nadie los viese.”

Afortunadamente, al final el vencedor fue Galileo. Ya en 1635 se publicó en la ciudad protestante de Estrasburgo, Francia, una traducción al latín del Diálogo. De forma lenta pero segura, la propia Iglesia empezó a cambiar. En 1757 el papa Benedicto XIV, tras saber que los propios astrónomos católicos utilizaban el modelo copernicano, revocó la prohibición de los libros que se ocupaban de los aspectos principales del copernicanismo: la revolución de la Tierra en torno al Sol y la inmovilidad del Sol. En 1820, el maestro del Palacio Apostólico se negó a permitir la impresión de un libro que describía el modelo heliocéntrico, pero fue desautorizado por el papa Pío VII, que decretó que “no existen obstáculos para quienes sostienen la afirmación de Copérnico sobre el movimiento de la Tierra.” En 1822 la Iglesia incluso decretó penas por prohibir la publicación de libros que presentaban la revolución de la Tierra en torno al Sol como un hecho científico establecido. Finalmente, en 1835 tanto el libro de Copérnico como el Diálogo fueron retirados del Índice de Libros Prohibidos.

Físicamente, Galileo se fue deteriorando rápidamente durante los últimos cuatro años de su vida. Los investigadores médicos modernos han especulado que padeció artritis reactiva, una enfermedad reumática inmune. Un inquisidor enviado a comprobar si las quejas de Galileo estaban justificadas encontró que padecía insomnio severo y que “parecía más un cadáver que un ser vivo.” Aún así, y pese a que el papa permitió a Galileo trasladarse a casa de su hijo para que pudiera recibir mejores cuidados médicos, insistió en prohibirle discutir el copernicanismo en cualquier circunstancia. Galileo contrajo fiebre en noviembre de 1641 y murió la tarde del 8 de enero de 1642, presumiblemente de insuficiencia cardíaca congestiva y neumonía. Su hijo Vincenzo, y sus discípulos Vincenzo Viviani y Evangelista Torricelli, el talentoso experimentalista inventor del barómetro, estuvieron junto a su lecho de muerte. La figura 8 del inserto en color muestra a Viviani con Galileo. Viviani describió de forma muy emotiva la muerte de Galileo:

“A la edad de setenta y siete años, diez meses y veinte días, con entereza filosófica y cristiana, entregó su alma al Creador, enviándola, según podemos creer, a disfrutar y admirar de más cerca esas eternas e inmutables maravillas, que dicha alma, mediante unos pobres dispositivos pero de modo impaciente y enérgico, había tratado de aproximar a los ojos de nosotros, los mortales.”

Galileo pidió ser enterrado junto a su padre, Vincenzo, en la tumba familiar en la Basílica de Santa Croce. Sin embargo, para no provocar la cólera de la Iglesia, fue enterrado en una cámara muy pequeña debajo del campanario de la basílica. El Gran Duque Ferdinando había planificado construir un monumental sepulcro para él frente al del famoso artista Michelangelo Buonarroti, pero este proyecto fue vetado por el papa Urbano VIII, que continuó manteniendo que las ideas de Galileo eran no solo falsas, sino también peligrosas para el cristianismo. También en este caso, Galileo acabó saliendo vencedor. Pese a que sus restos permanecieron7 durante casi un siglo en una oscura cámara, gracias a la última voluntad de Viviani, el discípulo que más lo había admirado, el 12 de marzo de 1737 fueron trasladados a un impresionante sarcófago encima del cual se erigió más tarde un majestuoso monumento (Figura 11 del inserto en color). De hecho, Viviani dedicó gran parte de su vida a la tarea de crear lo que él consideraba una última morada digna para su gran maestro, e incluso convirtió la fachada de su propia casa en un monumento a Galileo (Figura 9 del inserto en color). El viaje de la Iglesia hacia el reconocimiento de los errores que había cometido en el caso Galileo fue más lento y mucho más tortuoso.

Fuente: Capítulo 15 del libro de Mario Livio Galileo y los negacionistas de la ciencia

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viernes, 7 de enero de 2022

NOTICIERO RT 07/01/2022 - Tokáev: Las violentas protestas han sido incit...

El presidente de Kazajistán ordena abrir fuego contra los "terroristas" ...

Presidencia kazaja: Francotiradores con fusiles especiales actuaron junto con los delincuentes durante los disturbios [Habrá que condenar la violencia venga de donde venga aunque sea de los francotiradores, sus promotores y de quienes los financian]

 

Presidencia kazaja: Francotiradores con fusiles especiales actuaron junto con los delincuentes durante los disturbios:

DIARIO OCTUBRE / enero 7, 2022

 


Francotiradores con fusiles especiales habrían actuado junto con los “terroristas” durante los disturbios en Kazajistán, afirmó este viernes el primer jefe adjunto de la Administración Presidencial kazaja, Daurén Abáev, informa TASS.

El alto funcionario precisó que los delincuentes armados habrían utilizado sus propios medios de comunicación para coordinar sus acciones. “Los invasores actuaron de manera profesional, sobre todo se apoderaron y destruyeron los edificios administrativos de la ciudad [Almatý], las oficinas de canales de televisión. Hubo varios intentos de salir en directo en la televisión nacional”, agregó.

FUENTE: actualidad.rt.com

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NOTICIERO RT 04/01/2022 - Decretan el estado de emergencia en todo Kazaj...

La economía en 2022, más nubes que claros. La economía en 2022, más nubes que claros. [El profesor Juan Torres López es uno de los escasísimos intelectuales o científicos sociales honestos que hoy tiene España, y a resultas de esa honestidad intelectual suya llega a conclusiones lógicas. El conocimiento (conclusión lógica de Torres López) precede a la acción. Y esto siempre es inexorablemente así. Pero el paso del conocimiento a la acción no constituye un acto mecánico que se produzca de forma automática sino que es un proceso humano que tiene que ser generado socialmente, construido políticamente. Este aspecto del paso del conocimiento a la acción no se contempla en el artículo de Torres López que se transcribe más abajo por la sencilla razón de que él no plantea erradicación alguna del modo de producción capitalista para ser sustituido por un nuevo modo de producción. Él describe una situación que desde el punto de vista formal-académico y desde su punto de vista merece pocas o ninguna crítica. Cosa distinta es cuando se abandona la formalidad académica oficial y se adentra uno en el terreno científico marxista, el que como cualquier otro aspecto humano no está ni puede estar exento de cuestiones ideológicas (formas de ver e interpretar la realidad). Los que propugnan el mantenimiento del capitalismo bajo alguna de sus innumerables formas, deliberadamente o no, explícitamente o no se sitúan a favor de los intereses de una exigua minoría, la capitalista, es decir, en la esfera ide0lógica del capitalismo frente a los intereses de la inmensa mayoría de la población que representa el trabajo, mientras que la postura radical y contraria, la que adopta el punto de vista favorable a los intereses del trabajo que constituye la inmensa mayoría de la sociedad la representa el marxismo, que por ser ciencia no parte de ninguna suposición imaginada sino de hechos materiales que pueden ser contrastados, y así, en la crisis capitalista de 2008 no ve una crisis que como todas las anteriores en la historia del capitalismo pueda ser superada, como puede ser comprobado empíricamente (con datos) desde entonces a hoy, situación que afianza y corroboran todas las prospecciones capitalistas de futuro que existen, sino la culminación del máximo grado de desarrollo y progreso social que puede llegar el modo de producción capitalista, marcando de esta manera el principio (2008) del proceso historíco de su desaparición como modo de producción histórico dominante para ser sustituido por un nuevo modo de producción histórico más desarrollado y perfecto: el socialismo, que es lo que propugnamos los marxistas (cuando lo propugnemos en la práctica)]

 

 

La economía en 2022, más nubes que claros

 

Por Juan Torres López

Rebelion

 05/01/2022 

 

Fuentes: Ganas de escribir


La mayoría de los economistas y organismos internacionales creyeron que 2022 sería el año de la definitiva normalización de la economía internacional tras la pandemia, después de una recuperación que se presumía potente y sin grandes obstáculos en el que está a punto de finalizar.

A la vista de cómo han ido evolucionando las circunstancias, todo hace indicar que estaban bastante equivocados y que 2022 puede ser otro año lleno de sobresaltos y dificultades económicas.

Como era de esperar desde el momento en que los países ricos acumularon vacunas dejando sin ellas a los más pobres, la pandemia no se acaba. Los sucesivos brotes han supuesto sobresaltos continuos que frenan la actividad económica y aumentan la vulnerabilidad, no solo económica sino también social y política en casi todos los países. Mientras no cambie la estrategia global de vacunación, no habrá recuperación definitiva posible. Las variantes del virus seguirán brotando y las economías volverán a resentirse por la incertidumbre, tensiones y frenazos que ya hemos visto que produce la Covid-19.

Lejos de resolverse en 2022, los desajustes entre oferta y demanda se agudizarán en todas las economías, por tres sencillas razones. Porque no son, como se dice, simplemente coyunturales o producidos por la pandemia sino que venían de antes; porque prácticamente no están recibiendo ningún tipo de respuesta por parte de los gobiernos, mientras que las grandes corporaciones refuerzan los comportamientos que produjeron el problema; y, finalmente, porque se trata de desajustes que se autoalimentan, al provocar incertidumbres y costes que obligan a modificar constantemente las previsiones y expectativas y dificultan la consolidación de estrategias a medio y largo plazo, y porque incentivan -como mecanismo de defensa- la concentración empresarial que desarticula los mercados.

Lo que está ocurriendo, en realidad, es que la globalización de los últimos cuarenta años hace aguas y nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato: China cambia su modelo y estrategia para garantizar su autonomía y Estados Unidos trata de consolidar y reforzar su dominio imperial cuando se debilita su hegemonía económica; mientras que el Reino Unido, Japón, la Unión Europea o Rusia tratan de no verse arrastrados por el vendaval. Todo parece indicar que 2022 puede ser el inicio definitivo de una nueva etapa de guerra fría, uno de cuyos efectos será inevitablemente la creciente tensión geopolítica que perturbará y debilitará cada día más a las economías de todo el mundo.

La industria mundial se encuentra en crisis desde antes de la pandemia; los sistema logísticos y de aprovisionamiento se estaban empezando a reestructurar cuando los confinamientos y sus secuelas los han envuelto en un auténtico caos; los mercados de materias primas siguen siendo coto de la especulación, exacerbada cuando la situación se hace, como ahora, más inestable; los precios de la energía se disparan a causa del agotamiento secular de la oferta, de los conflictos políticos y del gran poder concedido a los oligopolios que dominan la producción y distribución; y el cambio climático, las catástrofes y las amenazas de shocks sistémicos cada vez más presentes y graves, obligarán a asumir costes extraordinarios, se quiera o no, para paliar sus efectos.

Por todas esas razones, los precios no se van a moderar en 2022 y eso va a suponer otra fuente añadida de dificultades económicas. No se va a detener su crecimiento, en primer lugar, porque no va a desaparecer el conflicto de intereses y la asimetría de poder en los mercados que está produciendo su subida en medio de los desajustes y tensiones de todo tipo que acabo de mencionar; en segundo lugar, porque los bancos centrales no tienen instrumentos para combatir el tipo de inflación que se está disparando; y, finalmente, porque una vez abierta la espoleta y creadas expectativas de inflación, al no haberse combatido de raíz, las subidas de precios se autoalimentan sin remedio. Cuando los precios industriales están subiendo en algunos países en torno al 35%, es una quimera pensar que la subida podrá detenerse en unos pocos meses, como nos quieren hacer creer los desnortados responsables de los bancos centrales.

Por otro lado, es muy difícil que las economías mejoren sustancialmente en el próximo año cuando ni los gobiernos, ni los bancos centrales que aplican las políticas, ni los economistas de la corriente mayoritaria que las inspiran o proporcionan doctrina, tienen claro qué se debe hacer, ni por qué están haciendo lo que hacen.

A las políticas fiscal y monetaria de nuestro tiempo se les puede decir lo de la copla: ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio. Como ha escrito hace unos días Robert Skildesky, la política monetaria funciona en teoría, pero no en la práctica, y la política fiscal funciona en la práctica, pero no en teoría. El resultado es la improvisación, choques entre unas y otras y respuestas puramente cortoplacistas, aunque con un doble efecto seguro: aumento de la deuda en favor de la banca y la mayor concentración de riqueza en pocas manos de la historia.

Quienes gobiernan las economías lo están haciendo con instrumentos cuyo manual de funcionamiento desconocen o que responde a modelos, situaciones o problemas anteriores, y sería otro auténtico milagro que así se pueda disponer de respuestas y estrategias que garanticen estabilidad, ni siquiera a corto plazo, y la seguridad o certidumbre que precisa la vida económica para desenvolverse sin caídas constantes.

A todo ello cabe unir el viejo problema de la vulnerabilidad extrema del sistema financiero internacional, cada vez más concentrado y expuesto a niveles de riesgo sistémico extraordinarios que trasvasan al aparato productivo, a las empresas y los hogares en forma de sobrecostes, endeudamiento innecesario y falta de asistencia financiera. Un proceso que no sólo no se frena sino que se permite, se financia e incluso se incentiva y que será otro lastre que impedirá la recuperación económica generalizada en 2022.

No se piense que hago un análisis pesimista. Sucede que el mundo es pésimo, como decía José Saramago, de cuyo nacimiento, por cierto, hará un siglo en noviembre del año que empieza.

Es pésimo porque ni aprendemos ni parece que estemos dispuesto a hacerlo.

Por si no lo teníamos claro, la pandemia ha puesto sobre la mesa que la vida en el planeta es frágil, que alterar las leyes naturales tiene consecuencias trágicas y que ni los mercados ni el afán de lucro como único objetivo de la actividad económica pueden proporcionar soluciones adecuadas a los problemas verdaderamente graves de la humanidad.

Hemos podido comprobar fehacientemente que la cooperación, la solidaridad y la salvaguarda prioritaria del interés común no son una mera opción moral sino la estrategia más pragmática para la supervivencia. Se ha demostrado que la intervención del Estado, el conocimiento compartido y la financiación adecuada de los servicios públicos esenciales son la única forma de garantizar el bienestar humano y también la eficiencia o incluso la propia vida de las empresas y el capital privado.

Y estamos comprobando con la sexta ola del coronavirus que no actuar conforme a esos principios vuelve a hacernos frágiles y a exponernos a nuevos riesgos.

Pero ni siquiera tener esas evidencias delante de nuestros ojos nos ha servido para hacer bien las cosas.

Seguimos dejando las manos libres a quienes siembran el desorden; es verdad que los gobiernos y las grandes instituciones utilizan mayor munición, incluso negando sus propias doctrinas previas, como he dicho, pero no dejan de empujar a las economías por el mismo carril que destroza el planeta y multiplica la desigualdad. Se permite que las instituciones que deben defendernos se degraden y -¡seamos claros de una vez!- se fomenta el uso de la mentira y la confrontación civil como un instrumento más para consolidar el poder económico y financiero que domina el mundo.

Puesto que las cosas nunca son completamente blancas o negras, tendremos tendencias económicas contrarias y complejas en 2022, pues ni todos los gobiernos son iguales ni todos los sujetos o grupos sociales con más o menos poder económico se mueven en la misma dirección, o tienen el mismo interés. Pero me temo que la degradación paulatina, la inestabilidad, el desconcierto y el agravamiento de los problemas es lo que más probablemente puede ocurrir cuando no cambian los principios ni el encuadre general en que se mueve la economía.

Fuente: https://juantorreslopez.com/la-economia-en-2022-mas-nubes-que-claros/

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