sábado, 16 de octubre de 2021

Desmontando el oligopolio eléctrico

 


Desmontando el oligopolio eléctrico

 


FERNANDO PRIETO

Observatorio de Sostenibilidad

JUAN A. AVELLANER

Observatorio de Sostenibilidad

Sociología Crítica

23.09.2021

 

1.      Autoconsumo y medidas energéticas

Llama la atención que las recientes medidas del Gobierno para abaratar el precio de la electricidad no se haya traducido en un fuerte empuje al autoabastecimiento y las comunidades energéticas, sin duda parece que habrá apoyos a partir de los fondos Next Generation, pero también sin duda se han perdido y se están perdiendo años y años sin que se tome como una política de Estado la necesidad de cubrir todos y cada uno de los tejados de este país con placas solares.


Empezamos por este tema concreto porque es una de las cuestiones claves para aumentar niveles de competencia para escapar del oligopolio energético. La idea de aplicar políticas y medidas económicas adecuadas para un futuro descentralizado de la energía, es muy potente, recordemos que todavía tenemos una tasa de dependencia energética (energía que importamos de otros países ) del orden del 73%, una de las mayores de toda la UE; y a este respecto, el autoconsumo y las comunidades energéticas vendrían a reducir nuestras demandas de electricidad de las redes en un 20-25% si podemos acceder a tejados o fachadas solares, piensen también en la España rural, naves industriales, etc.; además, estas instalaciones no tendrían impactos significativos sobre ecosistemas y paisajes como otras instalaciones masivas de fotovoltaicas o eólicas


Alemania acaba de conseguir alcanzar dos millones de tejados solares con una insolación algo mayor que la mitad de España[1]. El primer millón de tejados solares se podría alcanzar en 2025 o incluso antes, implicaría 17.603 hectáreas, supondría una potencia instalable de 10.400 MW y una energía producible de 15.500 GWh/año con periodos de recuperación de la inversión de 5 a 7 años (que con los precios actuales de la energía serían mucho más cortos) y se llegaría a 7,45 millones de personas abastecidas por energía solar y generarían empleo del orden de 15.532 personas. Otros informes como el de idealista y CIEMAT llegan a resultados similares, pensando en los 25 millones de tejados que existen en España. Otros artículos científicos de la academia arrojan resultados también muy prometedores para España y para ciudades también, como el caso de Madrid o Valencia. Hoy en el país del sol tenemos tan solo unas 90.000 instalaciones y todavía se anota con la incredulidad de políticos autonómicos e incluso estatales que siguen sin creerse estos números y asumir que la suma de muchas instalaciones pequeñas, de muchos inversores pequeños es substancial[2]. Y, todo ello, a pesar de las 2.500 a 2.800 horas de sol anuales; equivalentes a unos 300 días de sol; y con valores de  irradiación solar anual entre 1.800 y 2.000 kWh/m2. En concreto, los 623 MWp correspondieron a instalaciones de autoconsumo, algo superiores a los 596 MWp del año 2019 son claramente insignificantes para el potencial disponible[3]. En esta lentitud y barreras, influye decisivamente la burocracia de las distribuidoras y de la Administración haciendo que los procedimientos para instalar placas solares en nuestros tejados sean absolutamente penosos y requieran hasta 17 pasos[4], en el mejor de los casos según el IDAE, y en comunidades energéticas es todavía peor la burocracia y los permisos hacen que el procedimiento pueda llegar a superar el año. Y, además el kWh vertido a red se paga hasta 2 veces menos que el que se compra a la red, en muchos casos. En suma, la legislación y su aplicación son las primeras barreras a vencer, el precio viene después.


Mientras tanto, el resto del mundo empieza a tomárselo muy, muy en serio. El mercado potencial de la energía solar en azoteas puede llegar a superar los 2.000 GW y los 1.000 GWh de almacenamiento para 2050. Un ejemplo de esto es Australia, los tejados solares  ya han despegado, con más de 2,5 gigavatios de energía solar residencial puesta en marcha solo en 2020. En California, la energía solar residencial en las casas existentes presenta una rentabilidad alta, cercana al 20% de TIR, pero el nuevo informe estima que esta cifra se puede duplicar cuando se integre la energía solar en el momento de construcción. En Francia, donde los incentivos existentes significan que la energía solar residencial puede alcanzar TIR alrededor del 18,5% (una recuperación de la inversión de cinco años), y las instalaciones comerciales pueden lograr una TIR del 10,4% (o una recuperación de la inversión de nueve años), ha estimulado un crecimiento acumulativo del mercado, logrando los 500 MW en 2020; e igualmente la TIR se puede casi duplicar cuando la instalación se implanta durante la fase constructiva de la vivienda.


Otras medidas tienen que ver con el cambio de distribuidora. Ahora mismo existe una fuerte concentración vertical en las actividades eléctricas pues  los mismos agente son los que producen,  los que comercializan y distribuyen, romper esta cadena ha sido uno de los objetivos que ha pretendido la UE; provocando cambios empresariales y de titularidad importantes, hoy en día, al menos en España, descontados. El objetivo era alcanzar la competencia del mercado a través de la privatización y una concentración equilibrada de los agentes. En el caso extremo está España, experiencia única y en cierto modo “laboratorio de pruebas” al convertirse en el país de la OCDE con mayor nivel de privatización, con tan solo el 5% de capital público; el resultado es una que el kWh es el más caro de todos los países, convirtiéndolo en una losa para empresas, industrias y consumidores domésticos;  y con graves efectos sobre la pobreza energética y sobre toda la clase media del país.


Por ello, la solución de acudir a diferentes cooperativas que aunque el origen de la energía sea igual que el resto, en la mayoría de las ocasiones, sí animan la competencia y los beneficios no irán a las mismas manos. Así, recomendar cooperativas como Som energiaHola Luz, etc.. o las centradas en pequeños entornos como las centradas en territorios concretos que en principio van a dejar más beneficios sobre el territorio, como Energías de Panticosa,  Eléctrica de Cádiz,  etc.. y que permiten a su vez poder huir de las comercializadoras más contaminantes. La OCU suele sacar un barómetro de satisfacción de usuarios que permite orientar sobre la decisión del cambio hacia estas nuevas cooperativas.


2.     Hacia un mercado eléctrico en competencia efectiva

Pero seamos realistas con estos comportamientos individuales, aunque ahorremos mucho o seamos muy eficientes en nuestro uso de la energía, no son suficientes para desestructurar la pirámide que representa el oligopolio eléctrico; así como con el reciclaje individual no vamos a solucionar el problema de los residuos, ni dejando de emitir por conciencia personal se va a solucionar el problema del cambio climático; aunque la opción personal siempre sea positiva. Los problemas son conocidos por todos, los españoles pagamos desde hace décadas una de las energías más caras del continente, especialmente la eléctrica, y estas empresas duplican en beneficios a sus homólogas europeas desde hace años y también actualmente, marcan precios muy elevados a la energía, incluso con tecnologías con costes fijos muy bajos, como la gran hidráulica y con instalaciones amortizadas.


Estas organizaciones muy estructuradas, creadas y fortalecidas durante décadas al amparo de una legislación favorable y basada en el monopolio natural o cercano al oligopolio de facto; han alcanzado una delirante factura de la luz en un mercado eléctrico ineficiente y caro. La ausencia de competencia pueda ser la característica más destacable de este oligopolio funcional, donde al no haber competencia efectiva no mejorarán significativamente el precio del producto; por ello, la primera recomendación sería abrir el mercado para que puedan entrar de forma substancial nuevos operadores de peso significativo para contrapesar el mercado.


La segunda recomendación tiene que ver con la inexistencia de empresas públicas participantes en el sector que impriman tensión al mercado. En este sentido habría que recordar que Francia, Estados Unidos, Holanda, Suecia, Australia, Italia, Suiza o Japón, entre los países que cuentan con compañías eléctricas importantes con participación pública. La presencia del Estado en el sector eléctrico no es una rareza, por tanto, sino una tendencia generalizada en el mundo desde hace décadas a pesar de los mandatos de la OCDE sobre liberalización de mercados, pues ambas estrategias no son incompatibles. Además, en cierta forma seria volver parcialmente al status de los años 80; esto es, ajustando el ciclo de la privatización total a introducir una parte pública que aportase una misión tampón[5], amortiguadora, en el mercado. Es destacable el caso de la corporación TVA (Tennessee Valley Authority), un proyecto de 1933 en el marco del New Deal (F.D. Roosevelt) y cuya privatización ha llegado a proponer Donald Trump; es decir, ¿se podría proponer algo así en el marco del Green New Deal europeo? Otro ejemplo es la BPA (Bonneville Power Administration), una agencia federal que gestiona 31 proyectos hidroeléctricos en el Noroeste del país y una central nuclear. En hidráulica en España,  hay al menos 115 centrales que ya han caducado sus concesiones y que el Estado no ha reclamado su reversión en, al menos, 100 de ellas por lo que éste grupo podría ser el núcleo de arranque de una acción pública evidente. Por otra parte, es obligado revisar las ya caducadas y que actualmente siguen en manos de antiguos propietarios, unas 15, vigentes en razón a acuerdos que no han sido suficientemente publicitados evitando la entrada de nuevos agentes, como es el caso de Ricobayo[6], de Iberdrola desde 1935, que ya lleva 85 años; o la central de Os Peares de 1953 que también parece que se ha ampliado su periodo concesional. Además, igual que las concesiones de la autopista u otras concesiones del Estado o las de AALL se pueden recuperar mediante acuerdo o si ha habido incumplimientos graves. La energía hidroeléctrica supone entre un 16% y un 20% del total de energía producida, pueden ser un inicio para tomar una adecuada participación pública en el sector eléctrico que imprima la necesaria presión estabilizadora.


Un tercer tema seria considerar los denominados windfall profits o beneficios derivados de las tecnologías de inversiones ya amortizadas como son la nuclear o la hidráulica y que podrían ascender hasta el 10% de la actividad sectorial para introducir compensación retroactiva. Afortunadamente este asunto está en la agenda de soluciones por lo menos para los benéficos a partir de ahora y no los anteriores. En el mismo contexto, cuarto tema, cabría hablar de la devolución de ingresos que deberían hacer estas mismas centrales hidroeléctricas, en el contexto de la denomina energía reservada y que proviene de una disposición regulatoria cuando el INI necesitaba energía para la electrificación del país y la naciente industria electro-intensiva (aluminio, acero, química, etc.), por lo que el 25% de toda a la energía producida en los saltos debía aportarse al Estado; y los diferentes titulares de los ministerios de industria o de medio ambiente nunca han aplicado esas cláusulas, dejando pasar los plazos, a pesar de las sentencias positivas. Otro tema clave en este contexto de aplicar el derecho basados en protocolos, se refiere a los Costes de Transición a la Competencia que según la LSE de 1997, basada en una previsión de mercado de  36 €/MWh, para que las centrales percibiesen una compensación de 8.664 M€, que, en caso de superar esos precios de mercado se ajustaría y que no se han aplicado, principalmente al cancelarse prematuramente en 2006; y que en caso de litigarse a pesar del tiempo pasado, el Estado ganaría en los tribunales.


Por último, un cuarto y último aspecto que combina: volatilidad de precios del mercado eléctrico; nuevo ciclo de inversiones para la Transición energética hacia la descarbonización; y la introducción de presión pública en el mismo; se señala la necesidad de disponer de altos niveles de almacenamiento eléctrico para aportar estabilidad técnica a la red, para la gestión económica de la misma, entre otras razones, por la entrada masiva de renovables variables, solares y eólicas. En este sentido, el OS está analizando la creación de una empresa pública o bajo control público (REE, Enagás, etc.) que tome los activos actuales de bombeo hidroeléctrico, principalmente, y asuma los nuevos ligados al desarrollo del hidrógeno que van a demandar grandes inversiones en los próximos años. Debe señalarse que el ciclo de inversión para lanzar la Transición va a requerir ingentes capitales en la dirección de nueva potencia renovable y simultáneamente unas inversiones en almacenamientos para lograr una operación segura y optimizada. La empresa pública de almacenamiento que se analiza asumiría la misión de gestionar el óptimo funcionamiento, técnico-económico-medioambiental, del sistema eléctrico y en parte del gas natural, aportando seguridad y robustez al nuevo mix.


En suma, éstas y otras cuestiones mejorarían sensiblemente el modelo actual del sector eléctrico y asegurarían avanzar hacia al descarbonización de manera eficaz basados en esos dos vectores energéticos: la electricidad y el hidrogeno; ambos ligados a las renovables. El precio de la unidad energética de estos dos vectores que constituye la columna vertebral de la Transición, deben ser optimizados y ajustados a los costes de los factores, al coste real, alcanzados en un verdadero mercado en competencia efectiva en beneficio de los usuarios de esta energía, en suma de la sociedad.


[1] La potencia fotovoltaica inyectada a la red por parte de Alemania durante este mes de septiembre ha rozado los 19 GW; frente a los 9 GW en España; moderado el precio de la primera punta dairia.

[2] Si de los 22 millones de usuarios residenciales, solamente el 5% de ellos autoconsumiesen electricidad, se alcanzaría el objetivo del 10% de autoconsumo a 2030.

[3] Según anuario UNEF 2020 durante 2019 se implantaron 459 MW, totalizando hasta ese mismo año una potencia acumulada de 943 MW. La potencia instalada en suelo alcanzó los 4.201 MW, es decir el factor  es de 10, factor que se mantienen aproximadamente en los últimos años y que debiera disminuir claramente hacia factores de 5-7 en el futuro.

[4] En la década de los 90 el número de pasos del procedimiento administrativo para la legalización de una instalación fotovoltaica conectada a red llegaba a 75, según ASIF.

[5]  https://es.wikipedia.org/wiki/Tamp%C3%B3n_qu%C3%ADmico. Un tampóndisolución amortiguadora o disolución reguladora es una mezcla en concentraciones relativamente elevadas de un ácido y su base conjugada, y tienen la propiedad de mantener estable el pH de una disolución frente a la adición de cantidades relativamente pequeñas de ácidos o bases fuertes..

[6] El embalse durante el estiaje de 2021 ha sido agotado hasta el 10%, provocando denuncias diversas, conociendo que no está gestionado por la CHD.

 

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Flores de amor. Oscar Wilde

 

Tal día como hoy, en 1854, nacía en Dublín Oscar Wilde. Esteta, dramaturgo, presidiario en la intolerante y vengativa sociedad victoriana, dejó obras notables y un agudo ensayo con una singular y muy creativa argumentación en defensa del socialismo.

Flores de amor


Oscar Wilde

El Viejo Topo

16 octubre, 2021 

 

Flores de amor

Amor, no te culpo; la culpa fue mía,
no hubiera yo sido de arcilla común
habría escalado alturas más altas aún no alcanzadas,
visto aire más lleno, y día más pleno.

Desde mi locura de pasión gastada
habría tañido más clara canción,
encendido luz más luminosa, libertad más libre,
luchado con malas cabezas de hidra.

Hubieran mis labios sido doblegados hasta hacerse música
por besos que sólo hicieran sangrar,
habrías caminado con Bice y los ángeles
en el prado verde y esmaltado.

Si hubiera seguido el camino en que Dante viera
los siete círculos brillantes,
¡Ay!, tal vez observara los cielos abrirse, como
se abrieran para el florentino.

Y las poderosas naciones me habrían coronado,
a mí que no tengo nombre ni corona;
y un alba oriental me hallaría postrado
al umbral de la Casa de la Fama.

Me habría sentado en el círculo de mármol donde
el más viejo bardo es como el más joven,
y la flauta siempre produce su miel, y cuerdas
de lira están siempre prestas.

Hubiera Keats sacado sus rizos himeneos
del vino con adormidera,
habría besado mi frente con boca de ambrosía,
tomado la mano del noble amor en la mía.

Y en primavera, cuando flor de manzano
acaricia un pecho bruñido de paloma,
dos jóvenes amantes yaciendo en la huerta
habrían leído nuestra historia de amor.

Habrían leído la leyenda de mi pasión, conocido
el amargo secreto de mi corazón,
habrían besado igual que nosotros, sin estar
destinados por siempre a separarse.

Pues la roja flor de nuestra vida es roída
por el gusano de la verdad
y ninguna mano puede recoger los restos caídos:
pétalos de rosa juventud.

Sin embargo, no lamento haberte amado -¡ah, qué más
podía hacer un muchacho,
cuando el diente del tiempo devora y los silenciosos
años persiguen!

Sin timón, vamos a la deriva en la tempestad
y cuando la tormenta de juventud ha pasado,
sin lira, sin laúd ni coro, la Muerte,
el piloto silencioso, arriba al fin.

Y en la tumba no hay placer, pues el ciego
gusano se ceba en la raíz,
y el Deseo tiembla hasta tornarse ceniza,
y el árbol de la pasión ya no tiene fruto.

¡Ah!, qué más debía hacer sino amarte; aún
la madre de Dios me era menos querida,
y menos querida la elevación citérea desde el mar
como un lirio argénteo.

He elegido, he vivido mis poemas y, aunque
la juventud se fuera en días perdidos,
hallé mejor la corona de mirto del amante
que la de laurel del poeta.

Fuente: Blog Ciudad Seva

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viernes, 15 de octubre de 2021

Resolver la crisis climática requiere el fin del capitalismo. (Nota del Ojo Atípico: La libertad de expresión está tan asentada y tan bien protegida en España (en este caso) que, de cuando en cuando boicotean la aparición del diario KAOS EN LA RED sin que se sepa nada (Y no será porque el Estado Español esté huérfano de cuerpos policiales) acerca de los criminales autores de ese atentado contra la libertada de expresión).

 

Resolver la crisis climática requiere el fin del capitalismo


 Por Jeremy Lent / KAOSENLARED

Es hora de enfrentar el hecho de que resolver la crisis climática requerirá un cambio fundamental de nuestro sistema global dominado por las empresas y basado en el crecimiento.

La conversación global sobre el cambio climático, en su mayor parte, ha ignorado al elefante en la habitación. Eso es extraño, porque este elefante en particular es tan grande, obvio y omnipresente que los políticos y ejecutivos deben contorsionarse para evitar nombrarlo públicamente. Ese elefante se llama capitalismo, y ya es hora de enfrentar el hecho de que, mientras el capitalismo siga siendo el sistema económico dominante de nuestro mundo globalizado, la crisis climática no se resolverá.

A medida que se acercan las cruciales conversaciones sobre el clima de la ONU conocidas como COP26 a principios de noviembre, el público se está volviendo cada vez más consciente de que lo que está en juego nunca ha sido tan grande. Lo que alguna vez fueron advertencias ominosas de futuros choques climáticos provocados por incendios forestales, inundaciones y sequías, ahora se han convertido en un elemento básico de las noticias diarias. Sin embargo, los gobiernos no están  cumpliendo con sus propias promesas de emisiones  del acuerdo de París de hace seis años, que a su vez fueron reconocidas como inadecuadas. Cada vez más, los científicos respetados de la Tierra  advierten, no solo sobre los  efectos devastadores del colapso climático  en nuestra vida diaria, sino sobre el  colapso potencial de la civilización misma a  menos que cambiemos drásticamente de dirección.

El elefante en el cuarto

Y, sin embargo, incluso cuando la humanidad enfrenta quizás la mayor crisis existencial en la historia de su especie, el debate público sobre el clima apenas menciona el sistema económico subyacente que nos trajo a este punto y que continúa empujándonos hacia el precipicio. Desde su aparición en el siglo XVII, con la creación de las primeras corporaciones de responsabilidad limitada propiedad de los accionistas, el capitalismo se ha basado en la premisa de ver el planeta como un recurso para explotar: su objetivo primordial es maximizar las ganancias de esa explotación tan rápida y extensamente como sea posible. posible. Las estrategias convencionales actuales para resolver nuestras crisis gemelas de colapso climático y sobreimpulso ecológico sin cambiar el sistema subyacente del capitalismo global basado en el crecimiento son estructuralmente inadecuadas.

La idea de “crecimiento verde” es promulgada por muchos consultores de desarrollo, e incluso está incorporada en el plan oficial de la ONU para el “desarrollo sostenible”, pero se ha demostrado que es una ilusión . Los ecomodernistas, y otros que esperan beneficiarse del crecimiento a corto plazo, con frecuencia  argumentan  que, a través de la innovación tecnológica, la producción económica global agregada puede “desacoplarse absolutamente” del uso de recursos y las emisiones de carbono, lo que permite un crecimiento ilimitado en un planeta finito. . Sin embargo, un análisis cuidadoso y riguroso muestra que esto no ha sucedido hasta ahora, e incluso las suposiciones más agresivas para una mayor eficiencia aún conducirían a un consumo insostenible de recursos globales.

La razón principal de esto se deriva en última instancia de la naturaleza del propio sistema capitalista. Bajo el capitalismo, que ahora se ha convertido en el contexto económico global predeterminado para prácticamente todas las empresas humanas, las mejoras de eficiencia destinadas a reducir el uso de recursos se convierten inevitablemente en plataformas de lanzamiento para una mayor explotación, lo que paradójicamente conduce a un aumento, en lugar de una disminución, en el consumo.

Esta dinámica, conocida como la paradoja de Jevons, fue reconocida por primera vez en el siglo XIX por el economista William Stanley Jevons, quien demostró cómo la máquina de vapor de James Watts, que mejoró enormemente la eficiencia de las máquinas de carbón, provocó paradójicamente un aumento dramático en la producción de carbón. Desde entonces se ha demostrado que la paradoja de Jevons es cierta en una variedad infinita de dominios, desde la invención en el siglo XIX de la desmotadora de algodón que  condujo a un aumento en  lugar de disminuir en la práctica de la esclavitud en el sur de Estados Unidos, hasta la mejora del combustible para automóviles, eficiencia que  anima a las personas a conducir distancias más largas .

Cuando la paradoja de Jevons se generaliza en el mercado global, comenzamos a ver que no es realmente una paradoja, sino más bien una característica definitoria incorporada del capitalismo. Las corporaciones -propiedad de los accionistas-, como agentes principales del capitalismo global, están estructuradas legalmente por el imperativo general de maximizar los rendimientos de los accionistas por encima de todo. Aunque se les otorgan los derechos legales de la “personalidad” en muchas jurisdicciones, si fueran realmente humanos, serían  diagnosticados como psicópatas , persiguiendo implacablemente su objetivo sin tener en cuenta los daños colaterales que pudieran causar. De las cien economías más grandes de la actualidad,  sesenta y nueve son corporaciones transnacionales , que colectivamente representan una fuerza implacable con  un objetivo primordial.: convertir a la humanidad y al resto de la vida en forraje para aumentar infinitamente las ganancias al ritmo más rápido posible.

Bajo el capitalismo global, esta dinámica es cierta incluso sin la participación de corporaciones transnacionales. Tomemos el bitcoin como ejemplo. Originalmente diseñado después del colapso financiero global de 2008 para arrebatar el poder monetario a la dominación de los bancos centrales, se basa en generar confianza a través de la “mining”, un proceso que permite a cualquier persona verificar una transacción resolviendo ecuaciones matemáticas cada vez más complejas y ganar nuevos bitcoins como compensación. Una gran idea, en teoría. En la práctica, el mercado sin restricciones para el mining de bitcoins ha llevado a una competencia frenética para resolver ecuaciones cada vez más complejas, con grandes almacenes que contienen “plataformas” de computadoras avanzadas que consumen cantidades masivas de electricidad, con el resultado de que las emisiones de carbono del procesamiento de bitcoins  ahora son equivalentes. a la de un país de tamaño medio como Suecia o Argentina.

Una economía basada en el crecimiento perpetuo

La búsqueda incesante del crecimiento de las ganancias por encima de todas las demás consideraciones se refleja en los mercados de valores del mundo, donde las empresas no se valoran por su beneficio para la sociedad, sino por las expectativas de los inversores sobre su crecimiento en las ganancias futuras. De manera similar, cuando se agrega a las cuentas nacionales, el principal proxy utilizado para medir el desempeño de los políticos es el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Aunque comúnmente se asume que el PIB se correlaciona con el bienestar social,  este no es el caso. una vez que se hayan cumplido los requisitos de material básico. El PIB simplemente mide la velocidad a la que la sociedad transforma la naturaleza y la actividad humana en la economía monetaria, independientemente de la calidad de vida resultante. Cualquier cosa que provoque actividad económica de cualquier tipo, ya sea buena o mala, se suma al PIB. Cuando los investigadores desarrollaron un punto de referencia llamado Genuine Progress Indicator (GPI), que incorpora componentes cualitativos del bienestar,  descubrieron una divergencia dramática  entre las dos medidas. El IPG alcanzó su punto máximo en 1978 y ha estado cayendo constantemente desde entonces, incluso mientras el PIB continúa acelerándose.

Desde 1978, Genuine Progress ha caído incluso mientras el PIB sigue aumentando. Crédito: Kubiszewski et al., Más allá del PIB: medir y lograr un progreso genuino global

A pesar de esto, la posibilidad de desviar nuestra economía del crecimiento perpetuo apenas se considera en el discurso dominante. En preparación para la COP26, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU  modeló cinco escenarios que  exploran posibles vías que conducirían a diferentes resultados de calentamiento global este siglo, que van desde una vía optimista de 1,5 ° C hasta una probable trayectoria catastrófica de 4,5 ° C. Una de sus variables más críticas es la cantidad de reducción de carbono lograda a través de emisiones negativas, dependiendo de la implementación masiva de tecnologías no probadas. Según el IPCC, mantenerse por debajo de los 2 ° C de calentamiento global, consistente con el objetivo mínimo establecido por el acuerdo de París de 2015, implica una suposición heroica de que  succionaremos 730 mil millones de toneladas métricas de carbono. fuera de la atmósfera este siglo. Esta estupenda cantidad es equivalente a aproximadamente veinte veces el  total de emisiones anuales actuales  de todo el uso de combustibles fósiles. Tal suposición está más cerca de la ciencia ficción que de cualquier análisis riguroso digno de un modelo en el que nuestra civilización basa todo su futuro. Sin embargo, incluso cuando el IPCC parece dispuesto a modelar el destino de la humanidad en una quimera,  ninguno de sus escenarios  explora lo que es posible a partir de una reducción anual gradual del PIB mundial. La comunidad del IPCC consideró que tal escenario era  demasiado inverosímil para considerarlo .

Esto representa un grave error por parte del IPCC. Los científicos del clima  que han modelado  las reducciones planificadas del PIB muestran que mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ° C este siglo está potencialmente al alcance en este escenario, con una dependencia muy reducida de las tecnologías especulativas de reducción de carbono. Destacados economistas  han demostrado que  un plan de “post crecimiento” cuidadosamente administrado podría conducir a una mejor calidad de vida, una reducción de la desigualdad y un medio ambiente más saludable. Sin embargo, socavaría la actividad fundamental del capitalismo: la búsqueda de un crecimiento sin fin que ha llevado a nuestro estado actual de desigualdad obscena, colapso ecológico inminente y colapso climático.

El camino hacia la catástrofe basado en las ganancias

Mientras este elefante en la habitación permanezca tácito, nuestro mundo continuará precipitándose hacia la catástrofe, incluso cuando los políticos y tecnócratas cambien de una narrativa salvadora a otra. Junto con el mito del “crecimiento verde”, se nos dice que una solución consiste en  asignar valoraciones monetarias a los “servicios de los ecosistemas”  e incorporarlos en las decisiones comerciales, aunque se ha demostrado  que este enfoque  es profundamente defectuoso, con frecuencia inadecuado y, en última instancia, contraproducente. Un humedal, por ejemplo, podría tener valor para proteger una ciudad de las inundaciones. Sin embargo, si se drenase y se construyera un nuevo y elegante resort en la tierra recuperada, esto podría ser más lucrativo. Caso cerrado.

El nuevo apodo que surge de los titanes corporativos en el Foro Económico Mundial es “capitalismo de las partes interesadas”: un término atractivo que parece implicar que las distintas partes interesadas  de los inversores desempeñarán un papel en el establecimiento de las prioridades corporativas, pero en realidad se refiere a  un proceso profundamente antidemocrático,  por el cual las corporaciones asumen roles cada vez más importantes en la gobernanza global. Este mes, la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU fue  asumida esencialmente  por las mismas corporaciones gigantes, incluidas Nestlé y Bayer, que son en gran parte responsables de los mismos problemas con los que se pretendía lidiar la cumbre, lo que  llevó a un boicot generalizado  por parte de cientos de la sociedad civil. y grupos indígenas.

La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU estuvo esencialmente controlada por intereses corporativos. Fuente:  Food Systems 4 People

Dado que en la COP26 se anuncian formalmente los objetivos netos cero a décadas de distancia, construidos implícitamente sobre una combinación de procrastinación corporativa y tecnologías especulativas, solo podemos esperar que la crisis climática continúe empeorando. En última instancia, a medida que las tecnologías de emisiones negativas no cumplan con sus grandiosas expectativas, las mismas voces que actualmente promueven la dependencia de ellas  prestarán apoyo  a la idea tecno-distópica de la geoingeniería: proyectos de ingeniería vastos que alteran el planeta diseñados para manipular temporalmente el clima para aplazar un cambio. apocalipsis climático. Un  candidato líder en geoingeniería , financiado por Bill Gates, consiste en rociar partículas en la estratosfera para enfriar la Tierra al reflejar los rayos del Sol de regreso al espacio. Los  riesgos son enormes, incluida la probabilidad de provocar cambios extremos en las precipitaciones en todo el mundo. Además, una vez comenzado, nunca podría detenerse sin un calentamiento de rebote catastrófico inmediato; no evitaría que los océanos se acidificaran aún más; y puede convertir el cielo azul en una perpetua bruma opaca. A pesar de estas preocupaciones, la geoingeniería está comenzando a ser discutida en las reuniones de la ONU, con publicaciones como  The Economist  que predicen que , dado que no interrumpiría el crecimiento económico continuo, es más probable que se implemente que los recortes drásticos y vinculantes en las emisiones que evitaría el desastre climático.

Hay una alternativa

¿Por qué el elefante en la habitación rara vez se menciona en el discurso de la corriente principal? Una razón es que, desde el colapso del comunismo y el surgimiento paralelo  del neoliberalismo a  partir de la década de 1980, se asume que “no hay alternativa”, como declaró Margaret Thatcher. Incluso los defensores ecológicos comprometidos, como el grupo Business Green, se  apresuran a descartar las críticas  a nuestro sistema económico basado en el crecimiento como “instigador agitador anticapitalista instintivo”. Pero la dicotomía convencional entre capitalismo y socialismo, a la que inevitablemente derivan tales conversaciones, ya no es útil. El socialismo anticuado estaba tan dispuesto a consumir la Tierra como el capitalismo, y se diferenciaba principalmente en cómo debía dividirse el pastel.

Sin embargo, existe una alternativa. Una amplia gama de pensadores progresistas están explorando las posibilidades de reemplazar nuestro destructivo sistema económico global por uno que ofrezca potencial para la sustentabilidad, mayor equidad y florecimiento humano. Los defensores del decrecimiento  muestran que es posible  implementar una reducción planificada del uso de energía y recursos al tiempo que se reduce la desigualdad y se mejora el bienestar humano. Los modelos económicos, como la “ economía de la dona ” de Kate Raworth, ofrecen sustitutos coherentes del marco clásico obsoleto que ignora los principios fundamentales de la naturaleza humana y el papel de la humanidad dentro del sistema terrestre. Mientras tanto, las cooperativas a gran escala,  como Mondragón en España, demostrar que es posible que las empresas satisfagan eficazmente las necesidades humanas sin utilizar un modelo de beneficio basado en el accionista.

Otra razón que da la gente para ignorar al elefante en la habitación, incluso cuando saben que está allí, es que no tenemos  tiempo  para cambios estructurales. La emergencia climática ya está sobre nosotros y debemos centrarnos en las acciones que pueden ocurrir ahora mismo. Esto es cierto, y nada en este artículo debe tomarse como una razón para evitar los cambios drásticos e inmediatos que se requieren en las prácticas comerciales y de los consumidores. De hecho, son necesarios, pero insuficientes. En última instancia, nuestra civilización global debe comenzar una transformación hacia una que no se base en la creación de riqueza a través de la extracción, sino en principios fundamentales que podrían crear las condiciones para el florecimiento a largo plazo en una Tierra regenerada:  una civilización ecológica .

Incluso a corto plazo, hay innumerables pasos que se pueden tomar para dirigir nuestra civilización hacia una trayectoria de afirmación de la vida. En todo el mundo, los pueblos indígenas que se encuentran en la primera línea de la emergencia climática necesitan desesperadamente apoyo para defender los ecosistemas biodiversos  en los que están incrustados contra los ataques de las empresas extractivas. Se está llevando a cabo una creciente campaña para convertir la destrucción total de los sistemas vivos naturales en un acto criminal mediante el  establecimiento de una ley de ecocidio, que se puede enjuiciar como el genocidio bajo la Corte Penal Internacional. Es necesario abordar los poderes de las propias empresas transnacionales, exigiendo en última instancia  sus estatutos. para convertirse en un triple resultado de personas, planeta y ganancias, y estar sujeto a rigurosos poderes de ejecución.

La transformación que necesitamos puede llevar décadas, pero el proceso debe comenzar ahora con el reconocimiento claro y explícito de que el capitalismo mismo necesita ser suplantado por un sistema basado en valores que afirmen la vida. No espere ver ningún debate sobre estos temas en los procedimientos formales de la COP26. Pero, dirija su atención fuera de los salones sagrados y escuchará  las voces de aquellos que están defendiendo  el continuo florecimiento de la vida en la Tierra. Solo cuando sus ideas se discutan seriamente en las cámaras principales de una futura COP, podremos comenzar a albergar una auténtica esperanza de que nuestra civilización finalmente se esté alejando del precipicio hacia el que se acelera actualmente.

Crédito de la foto del teaser: Por Hanabusa Itchō: esta imagen está disponible en la División de Impresiones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos con la identificación digital cph.3g08725. Esta etiqueta no indica el estado de los derechos de autor del trabajo adjunto. Es necesario una etiqueta normal de copyright. Consulte Commons: Licensing para obtener más información., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2265247

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jueves, 14 de octubre de 2021

[Guitar] Cha Sun Chong et al. - "Our Kindergarten Teacher" {DPRK Music}

Para las comuneras de ciudad y campo


En numerosos pueblos subsisten sistemas antiguos de gestión comunitaria del territorio y los recursos naturales asociados que corren el riesgo de morir o ser expoliados. ¿Cómo actuar para conservarlos y fortalecerlos, para que sirvan al bien común?

Para las comuneras de ciudad y campo



Laura Arroyo Escudero

El Viejo Topo

14 octubre, 2021 


Quizá, solo quizá, si nos acercamos con palabras como “zofras”, “huebras”, “auzolanes” o “facenderas” a la gente mayor de nuestros pueblos nos comprendan y hasta nos puedan narrar historias de otro tiempo. Un tiempo previo a esta época salvaje de la industrialización y de las desamortizaciones para el beneficio de unos pocos en nombre del progreso y el desarrollismo. Hoy en día encontramos en numerosos pueblos, desde las costas a las montañas, sistemas antiguos de gestión comunitaria del territorio y los recursos naturales asociados que corren en riesgo de morir o ser expoliados. Son pastos, bosques, riegos, zonas de cultivo… son la vida y los recursos de los que dependemos, organizados para el bien común presente y futuro bajo ordenanzas con valor jurídico demostrado. Un derecho que no es fácil hacer valer y que, en muchos casos, se ha logrado tras una lucha incesante y agotadora frente a la judicatura de entidades y personas tenaces, muchas de ellas mujeres.

Escribimos este artículo con la esperanza de que alguna de esas mujeres, de esas personas que aprendieron a sostener comunidades en las circunstancias más duras, sintiendo cada vez más certero el engaño y la necesidad de afrontar la situación que vivimos de otra manera, se reconozcan como comuneras de derecho en sus territorios de origen. Y con ello puedan replantearse, desde el potencial transformador de los comportamientos propios, cómo ayudarnos a elaborar esa memoria colectiva para conservarlos y fortalecerlos, para que sirvan al bien común.

Los comunales tradicionales se regían por un sistema normativo propio y bajo fórmulas de aprovechamiento que garantizaban su mantenimiento a futuro y la equidad en el acceso a los recursos necesarios para la vida a toda la comunidad. Son muchos los que han resistido íntegros frente a las múltiples adversidades. Muchos, con comunidades fuertes y en gran parte  de los casos de la mano de mujeres valientes y luchadoras, se han renovado,  tomando medidas para la diversificación y sostenibilidad de sus sistemas, así como para la actualización y mejora de sus espacios de gobernanza.

Pero cuando las comunidades y su forma de relacionarse con el territorio se pierden –no olvidemos el marco de la España vaciada-, estos sistemas se olvidan, se abandonan en algunos casos y en otros caen en el aprovechamiento particular de los pocos que ahora saben y pueden optar a su disfrute. En algunos casos, las juntas que los gobernaban se han ido disolviendo, o se han visto reducidas a gestoras de cesiones. En otros, el comunal se sigue nombrando así, pero los derechos han pasado a ser hereditarios, y los herederos y herederas, que ya llevan tiempo en los territorios-imán, probablemente, no recuerdan ni tienen ocasión de ocuparse del bien comunitario. Nos encontramos otros casos en que la norma que los regulaba entonces estaba enfocada a unos usos y no a otros, atravesada por otras normativas, sin coordinación entre administraciones, ni facilidades para la gestión. Ante la falta de juntas, algunas administraciones locales se están ocupando, otras no saben ni cómo hacerlo.

No es baladí este asunto, ni las amenazas a las que se están viendo sometidos en la actualidad estos sistemas. Con este artículo queremos apelar pues a la responsabilidad comunera que muchas y muchos, alejados ya de la tierra que los vio nacer, pueden tener en la actualidad para convertir las amenazas en oportunidades. Estamos seguras de que todos los conocimientos que los comunes urbanos han desarrollado en relación a la gobernanza y sostenibilidad tienen mucho que aportar. Si es tu caso, si eres parte de derecho de alguno de estos sistemas comunales tradicionales, si podrías serlo pero hasta ahora no te lo habías planteado, si tienes algo que aportar respecto a su gobernanza, aprovechamiento o gestión que pudiera protegerlos y mejorarlos, te invitamos a que no te demores, pues mañana es tarde y el extractivismo aprieta. Infórmate, prestando mucha atención a las personas que viven y conocen el territorio –no se trata de llegar arrasando-, sobre cómo está ese monte comunal de tu pueblo, la dehesa, la comunidad de regantes, las cofradías, los egidos, … y cuáles son sus necesidades. Ofrece ayuda y plantea propuestas que ayuden a la conservación territorial, aporten a la relocalización de las economías, los hagan más equitativos, ayuden a fijar población, … Bloquea la posibilidad de su expolio, y colabora para la construcción horizontal de su gobernanza y su mantenimiento. En Icomunales, una asociación de ámbito estatal, encontrarás apoyos, comunidades referenciales, personas que cada día están trabajando por esto: re-encantar los comunes.

Desde Entretantos consideramos que sólo con un diálogo y articulación urbano-rural será posible, no porque desde las ciudades tenga que venir nadie a los pueblos a iluminarnos, sino porque muchas de las personas con responsabilidad y derecho sobre los territorios rurales no viven en ellos. Quizá una de esas personas seas tú y nos estés leyendo.

Pero además, según apuntan todos los estudios relacionados con el tema, son las mujeres las que más faltan o las que más se van de los territorios rurales. Por eso estamos interesadas en investigar el papel de las mujeres en estos sistemas tradicionales de gestión comunitaria de los territorios. Obviamente, estaban y están, son parte de la comunidad, pero ¿dónde? ¿Qué capacidad real tenían y tienen para participar en los espacios de toma de decisiones sobre los mismos? Y si están o no en estos espacios, ¿por qué?, ¿qué dificultades o retos tienen que superar específicamente por cuestión de género cuando deciden estar?, ¿qué cambiaría respecto a la sostenibilidad (social, ambiental y cultural) de estos sistemas una mayor presencia, o al menos, una presencia equitativa? Nos hemos sentado a escucharlas, y ya vamos sacando algunas ideas a partir de sus miradas. Ahora, nos juntaremos todas a modo simbólico, en un primer concejo de comuneras para compartir impresiones, conocimientos y estrategias. Porque sin mujeres no han comunidad, y sin comunidad, no hay comunales.

Texto publicado originalmente en El Salto.

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Empresas y bancos europeos participan en la destrucción de bosques y sabanas de Brasil. (Lo podemos decir en el idioma que deseemos o vestir la mona con el vestido que queramos que el fin del capitalismo es hacer crecer los capitales, y su único Dios entero, verdadero y muy rumbero es el dinero, para lo cual hace lo que haga falta hacer: meterle candela al monte, destripar montañas, dragar un río, empantanarlo o secarlo, bailar al son de la fandanga, inventar la democracia representativa, matar a cincuenta millones de personas, hacer que pasen hambre mil millones de personas o que el trabajador que tiene trabajo no gane ni para comer, decir que los niños vienen empaquetados de Paris con un lacito azul en la coletilla si es niño o un lacito rosa en al cabeza si es niña, en fin, lo que sea de menester, pero ganar dinero. Todo esto se puede decir también en verso, pero para ganar dinero, que no se olvide esto, por favor: ganar dinero. Y frente a esta situación igualmente puede uno ponerse panza arriba tumbado en mitad de la calle y proponer las cinco mil y una reformas al capitalismo con un millón cuatrocientas diecinueve mil doscientas catorce leyes / 2, pero para que el capitalismo siga haciendo crecer los capitales. Esto que no se olvide, por favor, siempre para hacer crecer los capitales a costa del empeoramiento de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población. Moraleja: que el modo de producción capitalista es un modo histórico de producción y que como tal ha cumplido la función histórica que tenía encomendada (eso es al menos lo que dice la crisis del pasado 2008) y que hay que sustituirlo por un modo de producción más desarrollado y perfecto como es el socialismo (que aquí nadie está hablando del PSOE, no empecemos a liar la manta tan temprano). Y que no hay más, compañero camarada colegui del metal ciudadano súbdito y demás).

 

Empresas y bancos europeos participan en la destrucción de bosques y sabanas de Brasil

 

Por ENCO 

Rebelion

14/10/2021 

Fuentes: Basta!

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

La Amazonia y la región del Cerrado se enfrentan a una destrucción devastadora debido a la exportación de carne y soja a bajo precio. Un informe inédito señala la responsabilidad que tienen empresas europeas.

La dependencia de Brasil de la exportación de materias primas es la causa principal del nivel sin precedentes de deforestación y explotación excesiva de la naturaleza en los dos ecosistemas más ricos de Brasil: la Amazonia y el Cerrado (la región de sabana). La Amazonia es clave para la salud medioambiental del mundo ya que influye en el clima debido a su papel de receptora y almacenadora de carbono; el Cerrado, por su parte, es la sabana más rica del mundo. Y grandes empresas y establecimientos financieros europeos desempeñan ahí un papel importante.

Más allá de la extrema abundancia de flora y fauna, de agua y biodiversidad que poseen, las regiones de la Amazonia y del Cerrado son el hábitat de muchas comunidades tradicionales (poblaciones autóctonas, pequeños agricultores, comunidades recolectoras del coco de la plamera «babass, comunidades de afrodescendientes) que desde hace siglos han permitido que la economía local coexista con la pervivencia de los recursos naturales. Muchos intereses económicos amenazan vastos territorios de estos ecosistemas: el avance de la agroindustria basada en la ganadería, los grandes monocultivos de soja, carne y madera, y las actividades mineras y de explotación forestal vinculadas a las industrias de materias primas.

Incendios, conflictos debido a la apropiación de tierras, agresiones a las comunidades autóctonas

En 2019 unos incendios generalizados, la mayoría de los cuales se produjeron a consecuencia de la práctica de abrir zonas de pasto para el ganado, devastaron gran parte de las selvas tropicales amazónicas. La cantidad de focos de incendio identificados en la región amazónica en agosto de 2019 fue la más alta desde 2010 y el doble de las cifras registradas en el mismo periodo del año anterior. En la región del Cerrado inmensas extensiones de vegetación de tierras indígenas se han convertido en zonas de pasto y de producción agrícola. Se calcula que la expansión de la agroindustria ha modificado aproximadamente el 80% de la vegetación original del Cerrado.

Figura 1: Lugar de procedencia y países a los que se destina la soja que puede haber sido la causa de deforestaciones ilegales. Cálculos de las medias anuales entre 2009 y 2017 (Trase, 2020).

Actualmente las regiones de la Amazonia y del Cerrado son territorios de conflicto político, económico y medioambiental, unos conflictos que no se deben solo a la competencia interna entre los sectores económicos que explotan soja, maíz, carne de vacuno, cuero, madera, caña de azúcar, algodón y recursos minerales, sino también a los conflictos entre las empresas agrícolas grandes y medianas (a las que el gobierno de Jair Bolsonaro apoya económicamente) y las poblaciones forestales.

Bajo el gobierno Bolsonaro han seguido aumentando las agresiones, expulsiones y desplazamientos de las comunidades tradicionales. La pandemia ha supuesto un nuevo reto puesto que los organismos del Estado encargados de vigilar que se respetan los derechos también han estado en confinamiento, lo que ha hecho más fácil violar los derechos de varias comunidades de las regiones del Mato Grosso, del Pará, de la Rondônia y del Maranhão. Por ejemplo, el pueblo indígena xavante, en el Mato Grosso, ha sufrido más agresiones durante la pandemia. Además, en agosto de 2020 tanto las comunidades campesinas de Balsas, en el estado del Maranhão, como la comunidad de Bom Acerto, sufrieron un desplazamiento forzado (1).

¿Qué papel desempeñan las empresas europeas?

La lucha contra la deforestación ilegal tiene por objetivo las empresas implicadas en la cadena de producción de los productos de base, incluidas las instituciones financieras y otras empresas multinacionales que forman parte del proceso de aprovisionamiento. Por ejemplo, en 2016 el Banco Santander español fue condenado a una multa de 15 millones de dolares por haber proporcionado apoyo financiero a unos cultivos que se habían realizado en unas zonas deforestadas ilegalmente. Grandes sociedades del negocio de los cereales, entre ellas Cargill y Bunge (Estados Unidos), fueron condenadas a pagar unas multas que ascendían a 29 millones de dólares tras una investigación del IBAMA (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables) que descubrió que aproximadamente 3.000 toneladas de cereales producidas por cinco empresas se habían cosechado en zonas en las que la agricultura estaba prohibida.

Además del apoyo financiero, empresas europeas operan directamente en las regiones de la Amazonia y el Cerrado, y a algunas se les acusa de violar derechos ahí. Se ha acusado de generar impactos negativos sobre el territorio a sociedades mineras presentes en el estado de Pará (como la francesa Imerys y la noruega Norsk Hydro) y a grupos del sector de las infraestructuras (privadas y estatales) que gestionan concesiones de transporte y de distribución de energía. Según las organizaciones de la sociedad civil, la presencia de estas sociedades multinacionales ha contribuido a aumentar la tensión sobre el territorio contra los derechos de las comunidades locales.

Los Países Bajos y España son los principales destinos europeos de la soja vinculada a la deforestación

De todos los productos de base que presentan un riesgo medioambiental, la soja es el más negociado en los mercados internacionales. En 2016 tres países de América del Sur (Brasil, Argentina y Paraguay) representaban el 50% de la producción mundial de soja, lo que corresponde a una superficie de aproximadamente 56 millones de hectáreas. Tres cultivos (soja, caña de azúcar y maíz) ocupan el 70% de la superficie agrícola y representan más del 60% del valor total de la producción agrícola del país. En veinticinco años la producción de soja ha aumentado un 400% en Brasil.

En un principio los cultivos de soja se plantaron en las regiones del sur del país, que están más adaptadas a esta producción. Después de la década de 1970 empresas como Syngenta (Suiza) y Pioneer (Estados Unidos) invirtieron en semillas transgénicas adaptadas al ecosistema del Cerrado con el apoyo del gobierno brasileño. Una vez que se logró “dominar” las sabanas, la expansión de la agroindustria se dirigió a la región de la Amazonia desde la década de 2000.

Según las cifras de la base de datos Trase, los Países Bajos y España son los principales destinos europeos de la soja vinculada a la deforestación, seguidos de Francia y Alemania. Estudios recientes calculan que en los últimos años llegaron al mercado europeo aproximadamente dos millones de toneladas soja plantada ilegalmente cada año, de las cuales 500.000 toneladas se produjeron en la región de la Amazonia. Cerca de la mitad de las propiedades rurales de la Amazonia y de las tierras agrícolas de la región del Cerrado, que producen soja y carne de vacuno para la exportación, no respetan los límites de deforestación fijados por el código forestal.

La cadena de producción de la soja en Brasil esta dominada por cinco grandes sociedades comerciales mundiales: ADM, Bunge, Cargill, Louis Dreyfus y COFCO. Entre los diez primeros países destinatarios de la soja de la Amazonia y el Cerrado están los Países Bajos (36%), España (21%), Alemania (10%) y Francia (10%).

Figura dos: Cálculo del riesgo de deforestación por parte de los negociantes de soja en Brasil (2020, en hectáreas).

Los negociantes de soja reciben el apoyo financiero directo de muchas instituciones financieras vinculadas a ellos a través de fondos propios (sobre todo participaciones y propiedades privadas) y de deudas (como obligaciones, préstamos y facilidades de créditos renovables).

La Unión Europea es el segundo principal comprador de carne brasileña, después de China

Brasil tiene más vacas (214 millones de cabezas de ganado) que habitantes. Esta cifra sigue aumentando, sobre todo en la Amazonia y el Cerrado. En 2019 Brasil exportó 1,84 millones de toneladas de carne bovina, lo que le convierte en el mayor exportador del mundo, según la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC). A diferencia de la cadena de producción de la soja, el sector de la carne está gestionado por grandes empresas nacionales financiadas por capitales nacionales y extranjeros. Con la compra en 2017 de más de 180.000 toneladas de carne brasileña la Unión Europea es el segundo principal comprador de carne brasileña, después de China.

El gobierno brasileño ha fomentado mucho la política de exportación a través de la creación en 2008 de un programa de apoyo a los “campeones nacionales”. El Banco Nacional para el Desarrollo Económico y Social (BNDES) desbloqueó una serie de subvenciones para fomentar algunas empresas en sectores específicos, como la transformación de la carne, y estimular su crecimiento. Estas subvenciones ayudaron a desarrollarse a empresas brasileñas de transformación de la carne como JBS y Marfrig. Esta última se ha convertido en el tercer mayor productor de carne del mundo. JBS es el primer productor mundial de carne y figura entre las diez mayores empresas agroalimentarias del mundo. Como exportador, JBS se aprovisiona en 1.324 municipios, esto es, el 47% de los municipios productores de carne bovina de Brasil en 2017. Además, BRF, empresa de transformación de aves de corral, se ha convertido en uno de los mayores exportadores del mundo de este producto y tiene dos fábricas de transformación en Europa (Países Bajos e Inglaterra) y nueve en Argentina.

Sin embargo, el precio del crecimiento de estas multinacionales ha sido alto: el aumento generalizado de la destrucción de los biomas de la Amazonia y del Cerrado, pero también las deplorables condiciones de trabajo a las que se somete a sus empleados.

No es una novedad las terribles condiciones de la cadena de producción de la carne, tanto para el ganado como para las personas que trabajan ahí. La situación es similar en la cadena de la soja: además de las condiciones laborales degradantes, de los casos de trabajo forzado y del acaparamiento de tierras, Brasil puede presionar sobre los costes de producción y exportar a bajo precio, y producir la carne más barata del mundo en la Amazonia.

Cadena de la carne: BNP, Carrefour, Nestlé y mucha otras

Minerva, uno de los tres grandes envasadores de carne de Brasil, obtiene al menos una tercera parte de sus ingresos brutos de sus exportaciones de carne de vacuno brasileña, vinculadas a 10.900 hectáreas que corren peligro de deforestación debido a la expansión de los pastos para el ganado en 2017. Parte de los accionistas de Minerva son grandes inversores mundiales que actualmente no tienen compromiso alguno en materia de deforestación, como Morgan Stanley (4,94% del capital), Vanguard (2,21%) y BlackRock (0,4%), así como instituciones financieras que han reconocido públicamente el problema del riesgo de deforestación, como BNP Paribas (2,26%).

Además, JBS, Marfrig y Minerva recibieron más de 9.000 millones de reales (1.500 millones de euros al cambio actual) en inversiones y préstamos de bancos europeos y no europeos que han firmado acuerdos medioambientales, como Deutsche Bank, Banco Santander, BNP Paribas y HSBC. Por desgracia, la ausencia de leyes en Europa sobre el tema “significa que los bancos, los inversores, las agencias de calificación, los importadores y los supermercados no tiene la obligación legal derealizar un control previo sobre el riesgo de deforestación antes de hacer negocios con las empresas del sector de la carne de vacuno”, se lamentaba la ONG Global Witness en un informe sobre el tema de diciembre de 2020.

En 2014 varios gobiernos, la sociedad civil y varias empresas privadas aprobaron la Declaración de Nueva York sobre lobosques, cuyo objetivo era reducir la deforestación mundial de aquí a 2020. Los estados brasileños de Pará, Amazonas y Acre figuran entre los signatarios brasileños, mientras que Deutsche Bank y Nestlé figuran entre los signatarios europeos. Sin embargo, según Mighty Earth, los grupos Nestlé y Carrefour todavía no han dejado de comprar carne a JBS y Marfrig.

Implicación de fondos de inversión alemanes, neerlandeses y suecos

El precio de las tierras agrícolas brasileñas, en particular en el Cerrado, ha aumentado de forma exponencial debido a la explotación financiera de las tierras. Los inversores institucionales, como los fondos de pensiones y los fondos de capital-inversión, las sociedades inmobiliarias y la agroindustria, aplican un modelo de empresa que da valor a las tierras adquiriendo y desbrozando para la agricultura zonas de vegetación autóctona, en vez de basar sus ingresos en la producción de mercancías.

En los últimos 15 años se han creado muchas sociedades inmobiliarias centradas totalmente en la adquisición, venta, arrendamiento y gestión de tierras agrícolas en estas regiones. En el Cerrado se han privatizando ilegalmente vastas zonas indígenas que oficialmente pertenecen al Estado. Este proceso conlleva generalmente la expulsión violenta de los habitantes (muchos de los cuales provienen de comunidades tradicionales o de las poblaciones rurales pobres), así como desbroces o deforestaciones extensivos. Últimamente se han vendido estas zonas agrícolas a sociedades agroindustriales o sociedades inmobiliarias, que pueden alquilar o vender las tierras.

Tres fondos de inversión europeos contribuyen al funcionamiento de las sociedades inmobiliarias en la región del Cerrado: el fondo de pensiones alemán Ärzteversorgung Westfalen-Lippe, el neerlandés Algemeen Burgerlijk Pensioenfonds (ABP) y el sueco Andra AP-fonden (AP2). Estos fondos de pensiones invierten en fondos de inversión gestionados por la Teachers Insurance and Annuity Association of America (TIAA), un fondo de pensiones privado sin ánimo de lucro que actualmente está considerado el mayor inversor en tierras agrícolas y el tercer gestor mundial de inmobiliario comercial. A la hora actual posee en Brasil unos activos valorados en 2.000 millones de dólares.

La mayoría de las tierras agrícolas que pertenecen a empresas extranjeras en la región del Cerrado se financian a través de la TIAA. Este fondo también está presente en el mercado de tierras agrícolas a través de empresas como Radar Propriedades Agrícolas (una empresa conjunta entre una sociedad brasileña, Cosan, y Mansilla Participações, una sociedad que pertenece totalmente a TIAA) y Tellus Brasil Participações, una filial nacional centrada en la adquisición de tierras, en la que TIAA tiene una participación importante (49%). TIAA ha creado una compleja red de sociedades para comprar e invertir en tierras agrícolas al margen de las restricciones legales impuestas por las leyes nacionales sobre la propiedad inmobiliaria por parte de personas extranjeras. En medio de todo esto, la responsabilidad de las empresas e instituciones financieras europeas tiende a invisibilizarse, aunque no desaparece.

Véase el informe íntegro en inglés, publicado por ENCO (siglas en inglés de Red Europea de los Observatorios de las Multinacionales).

Nota:

(1) Véase la página web de noticias de la Agencia Pública.

Fuente: https://www.bastamag.net/Deforestation-Amazonie-Bresil-role-des-entreprises-Europe-banques-fonds-de-pensions-viande-soja-exportations

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

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