sábado, 24 de julio de 2021

El parlamento de Reino Unido informa sobre cómo la guerra de la OTAN en Libia se basó en mentiras. [Bueno, pero que la gente no me vaya a entrar ahora en sofoco intensivo que estas cosas son propias de la democracia representativa, en las que elegido el elegido que te han dado para que eleijas, hasta luego Lucas, que si te he visto no me acuerdo, se convierte de representante en sustituyente del elector, se lía la manta a la cabeza para dar los cabezazos que su jefe (a éste no lo elige nadie, ni Dios) le ordena y manda, y si hay que bombardear se bombardea otanizando el asunto, que los gastos corren de cuenta del elector. En concreto y en el caso español/española para que la OTAN pegue sus pepinazos de humanidad/humanidod los trabajadores españoles pagan más del 1,5% de todo lo producido en un año que es a lo que se le denomina el PIB. Total nada lo del ojo, y lo llevaba en la mano, que los españoles somos cantidubi valientes/valientas ]

 

El parlamento de Reino Unido informa sobre cómo la guerra de la OTAN en Libia se basó en mentiras

 

Por Ben Norton

Rebelión

23/07/2021 

Fuentes: Salon Media Group

Hemos traducido este artículo del periodista estadounidense Ben Norton por ser uno de los más exhaustivos que se han escrito sobre un importante acontecimiento que ha pasado prácticamente desapercibido en los grandes y principales medios de comunicación españoles y europeos.

Un comité designado por el parlamento británico para evaluar la intervención de Reino Unido en la guerra de Libia ha concluido que todos los argumentos en los que se basaron quienes lideraron la coalición internacional atacante eran mentiras y exageraciones infundadas. Que fue una enorme irresponsabilidad por parte de los parlamentarios británicos apoyar una guerra basando sus decisiones en informaciones difundidas por medios de comunicación y otras fuentes sesgadas con intereses ocultos, y sin prever las graves consecuencias.

Nos vemos en la obligación de ofrecer algunas consideraciones sobre el informe ya que deja el papel fundamental de Estados Unidos en segundo plano, porque su objetivo es evaluar la actuación de su gobierno y no la de otros. Creemos que no concede el peso que realmente tuvo el Departamento de Estado de EEUU, bajo las órdenes de Hillary Clinton, en el inicio, incitación, desinformación y desarrollo de y sobre la guerra. Tras la publicación de los emails de Hillary Clinton ha quedado en evidencia que este papel fue de mayor peso del que el comité británico ha concedido. No olvidemos que el país aliado, colaborador y socio incondicional de los principales financiadores de la guerra de agresión a Libia, Qatar y Emiratos Árabes, es EEUU.

Documentos desclasificados del gobierno de EEUU desvelaron hace tiempo que desde los años 60 la diplomacia estadounidense lleva a cabo la estrategia -para acceder a los recursos africanos- de presionar a los países aliados y de la OTAN para que intervengan en África e impidan a los gobiernos nacionales controlar los recursos, quedando ellos como “observadores preocupados” ante la opinión pública y los propios gobiernos presionados. Esta estrategia que ha dado excelentes resultados durante los últimos 50 años se repite una y otra vez ante las narices de todo el mundo. Aunque es obvio que la apabullante ayuda militar y de inteligencia de EEUU, lo que se llama ahora de “Seguridad”, es lo que verdaderamente hace posible la intervención de otros países como Francia y Reino Unido en África. Este “observador preocupado” contactó con Sarkozy y le contó que Gadafi tenía infinitas toneladas de oro y plata porque quería implantar una moneda panafricana “que sustituyese al franco francés”, algo que el Banco Central de Francia no puede permitirse.

Hay que recordar que este plan era conocido porque el propio Gadafi lo venía proponiendo en las cumbres de la Unión Africana desde hacía años, y Francia nunca corrió a bombardear Libia por ello, a pesar de ser un país invitado a todas las reuniones de la UA, sino que se hacía cargo de ello por otros medios.

Sin embargo, los emails de los asesores de Clinton y de ella misma dejan entrever una clara intención de “malmeter” a Sarkozy y a su equipo, haciéndole ver de paso, que en EEUU cuando la popularidad de un presidente cae, el entrar en una guerra exterior le permite recuperar la popularidad, le hace caer en la cuenta de que puede hacerse con los recursos que van a quedar “sin dueño” en el Sáhara y le deja claro que no se preocupe por sus fuerzas militares, que no le faltará respaldo. De este modo, una vez más, EEUU queda como el “observador preocupado” y logra su objetivo principal que es acabar con el plan de Gadafi de comerciar el petróleo y el gas de la Organización de Países Productores de Petróleo, OPEP, en una moneda basada en oro, que podría ser el dínar libio, pero también cualquier otra, y no en el dólar estadounidense que no está basada en nada y su emisión por parte de la Reserva Federal es totalmente opaca. Eso sí es un peligro para el llamado Establishment económico mundial, encabezado por EEUU.

Esta estrategia se puede ver en diversos hechos que no suelen analizarse en los medios, como por ejemplo lo ocurrido cuando en uno de los primeros momentos de la intervención, la OTAN se había estancado combatiendo a las fuerzas de Gadafi, pero inmediatamente surgió de la nada un submarino estadounidense en el Mediterráneo, el USS Florida, y lanzó 100 misiles crucero contra el ejército de Libia en una sola noche, con lo que abrió un corredor para que los franceses, británicos y demás (España también intervino) pudieran seguir con “su” intervención.

Esta narrativa: “Francia no quiere perder su influencia”, “protestas internas suplican a la ex colonia intervención”, “quere tener el control de los recursos”, es muy similar a la de otras guerras de Francia en África, pero en todas hay un componente que se repite y que nunca se analiza: en cuestión de días, un descomunal despliegue militar -suministrado rapidamente por EEUU y aliados del Golfo- arrasa con países de escasa población y no preparados ni interesados en ninguna guerra. Francia necesita mantener el franco CFA, sí, pero sin el empuje, la incitación y el apoyo de EEUU no entraría tan alegremente en guerras en África, y de paso, EEUU logra su objetivo de impedir que los gobiernos africanos controlen sus propios recursos naturales y financieros.

Mientras tanto, el control de la información que crea la opinión pública sigue siendo un asunto tomado demasiado a la ligera por todos, incluso por informes tan importantes como estos. Por ejemplo, algunas de las fuentes de los propios investigadores británicos son tan sesgadas como las qataríes y saudís que ellos denuncian, ya que se ocupan más que de informar, de exonerar a EEUU por esta guerra -de la que no se depurarán responsabilidades, a pesar de estos informes-, como el New York Times, Washington Post o las palabras del propio Obama.


Investigación británica: Gadafi no iba a masacrar a civiles; los bombardeos occidentales empeoraron el extremismo islámico.

Un nuevo informe publicado por el Parlamento británico muestra que la guerra de la OTAN sobre Libia de 2011 se basó en una serie de mentiras.

Libya: Examination of intervention and collapse and the UK’s future policy options” (Libia: Examen de la intervencion y colapso y las futuras opciones políticas de Reino Unido), una investigación realizada por el Comité de Asuntos Exteriores de la bipartita Cámara de los Comunes condena el papel interpretado por el Reino Unido en la guerra, que derrocó el gobierno del líder Muamar Gadafi en Libia, y sumió el país del norte de África en el caos.

“No hemos visto pruebas de que el Reino Unido llevase a cabo un análisis apropiado de la naturaleza de la rebelión en Libia”, afirma el informe. “La estrategia de Reino Unido se basó en suposiciones erróneas y en una comprensión incompleta de las pruebas”.

El Comité de Asuntos Exteriores concluye que el gobierno británico “no fue capaz de identificar que la amenaza a los civiles fue exagerada y que los rebeldes incluían un elemento islamista importante”.

“La investiación libia, que se lanzó en julio de 2015, se basó en más de un año de investigaciones y entrevistas con políticos, académicos, periodistas y más. El informe, que fue publicado el 14 de septiembre, revela lo siguiente:

  • Gadafi no estaba planeando masacrar civiles. Este mito fue exagerado por los rebeldes y los gobiernos occidentales, que basaron sus intervenciones en poca información de Inteligencia.
  • La amenaza de los extremistas islamistas, que tuviron una gran influencia en las revueltas, fue ignorada -y los bombardeos de la OTAN hicieron esta amenaza incluso mayor, proporcionando a ISIS una base en el norte de África.
  • Francia, que inició la intervención militar, estuvo motivada por intereses económicos y políticos, no humanitarios.
  • Las revueltas -que fueron violentas, no pacíficas- probablemente no hubieran tenido éxito si no hubiera sido por la intervención y la ayuda militar extranjera. Los medios de comunicación extranjeros, particularmente Al Jazera de Qatar y Al Arabiya de Arabia Saudí, también difundieron rumores infundados sobre Gadafi y el gobierno libio.
  • Los bombardeos de la OTAN hundieron a Libia en un desastre humanitario, matando a miles de personas y desplazando a otros cientos de miles, transformando Libia de ser el país africano con el mayor nivel de vida a un estado fallido devastado por la guerra.

Mito sobre que Gadafi iba a masacrar a civiles y falta de información de Inteligencia

“A pesar de su retórica, la proposición de que Muamar Gadafi había ordenado la masacre de civiles en Bengazi no se apoyaba en ninguna prueba disponible”, afirma claramente el Comité de Asuntos Exteriores.

“Mientras que Muamar Gadafi ciertamente amenazó con violencia a aquellos que se levantaron en armas contra su gobierno, esto no se traducía necesariamente en una amenaza contra todo el mundo en Begazi”, añade el informe. “En resumen, la escalada de amenazas a los civiles fue presentada con una certeza injustificada”.

El sumario del informe también señala que la guerra “no contó con información precisa de Inteligencia”. Añade que “Al parecer, agentes de Inteligencia de Estados Unidos describieron la intervención como una decisión tomada a la ligera”.

Esto dessafía y contradice lo que las figuras políticas afirmaron en aquellos momentos previos a los bombardeos de la OTAN. Después de los violentos levantamientos que estallaron en Libia en febrero, y de que Bengazi -la segunda ciudad más grande de Libia- fuera tomada por los rebeldes, figuras de la oposición en el exilio como Soliman Bouchuiguir, presidente de la Liga para los Derechos Humanos con sede en Europa, afirmaron que si Gadafi retomaba la ciudad, “se produciría un auténtico baño de sangre, una masacre como la que se vivió en Ruanda”.

El informe del Parlamento británico, sin embargo, señala que el gobierno libio había retomado ciudades de los rebeldes a primeros de febrero de 2011, antes de que la OTAN lanzase su campaña de ataques aéreos, y las fuerzas de Gadafi no habían atacado a los civiles.

El 17 de marzo, señala el informe, dos días antes de que la OTAN empezase a bombardear, Gadafi dijo a los rebeldes en Bengazi: “Tirad vuestras armas, exactamente como hicieron vuestros hermanos en Ajdabiya y otros lugares. Ellos depusieron sus armas y están a salvo. Nunca los hemos perseguido”.

El Comité de Asuntos Exteriores añade que, cuando las fuerzas del gobierno de Libia retomaron la ciudad de Ajdabiya en febrero, no atacaron a los civiles. Gadafi “también intentó apaciguar a los protestantes en Begazi con una oferta de ayuda al desarrollo antes de desplegar finalmente las tropas”, añade el informe.

En otro ejemplo, el informe indica que, después de luchar en febrero y marzo en la ciudad de Misrata, la tercera ciudad más grande de Libia, que también había sido tomada por los rebeldes, solamente un 1% de las personas matadas por el gobierno de Libia eran mujeres y niños.

“La disparidad entre las muertes de hombres y mujeres sugiere que las fuerzas del régimen de Gadafi atacaban a los combatientes en una guerra civil y no a civiles indiscriminadamente”, asegura el Comité.

Altos funcionarios británicos admitieron en la investigación del Parlamento que no tuvieron en cuenta las actuaciones que de verdad estaba llevando a cabo Gadafi, sino que pidieron la intervención militar en Libia basándose en su retórica.

En febrero, Gadafi pronunció un acalorado discurso amenazando a los rebeldes que habían tomado el control de las ciudades. Dijo que “solo eran unos cuantos” y “unos pocos terroristas”, y los llamó “ratas” que “están convirtiendo Libia en los emiratos de Zawahiri y Bin Laden”, haciendo referencia a líderes de Al Qaeda.

Al final de su discurso, Gadafi prometió “Limpiar Libia, palmo a palmo, casa por casa, hogar por hogar, callejón por callejón” de estos rebeldes. Muchos medios occidentales, sin embargo, dieron por sobreentendido e informaron rotundamente que estas palabras significaban una amenaza para todos los manifestantes. Un periodista israelí popularizó esta línea de información convirtiéndolo en una canción titulada “Zenga Zenga” (callejón, en árabe). El vídeo de Youtube con el discurso remezclado circuló por todo el mundo.

El Comité de Asuntos Exteriores apunta en su informe que, en aquel momento, los funcionarios británicos “carecían de información de Inteligencia fiable”. William Hague, que sirvió como Secretario de Estado británico para Asuntos Exteriores y de la Commonwealth durante la guerra en Libia, afirmó al Comité que “Gadafi había prometido “ir casa por casa, habitación por habitación, exigiendo su venganza contra el pueblo de Bengazi”, citando erróneamente el discurso de Gadafi, añadiendo que “un montón de gente iba a morir”.

“Dada la falta de información de Inteligencia fiable, tanto Lord Hague como el doctor Fox destacaron el impacto de la retórica de Muamar Gadafi a la hora de tomar su decisión”, apunta el informe, también haciendo referencia al entonces Secretario de Estado para la Defensa, Liam Fox.

George Joffé, un académico del King’s Collegue de la Universidad de Londres, y un experto en Oriente Medio y Norte de África, declaró al Comité de Asuntos Exteriores para su investigación que, mientras que Gadafi algunas veces utilizaba una retórica intimidatoria bastante de “helarte la sangre”, ejemplos del pasado mostraban que el líder libio que tanto tiempo llevaba en el poder era “muy cuidadoso” para evitar la muerte de civiles.

En una ocasión, contó Joffé, “en lugar de intentar eliminar las amenazas al régimen en el este, en Cyrenaica, Gadafi se pasó seis meses intentando pacificar a las tribus del lugar”. Gadafi “hubiera sido muy cuidadoso con la respuesta real” agregó Joffé en el informe. “El temor a la masacre de civiles fue enormemente exagerado”.

Alison Pargeter, investigadora senior del Instituto Royal United Services, y especialista en Libia que también fue entrevistada para las investigaciones, se mostró de acuerdo con Joffé. Pargeter dijo al Comité que en aquel momento no había pruebas reales de que Gadafi se estuviera preparando para lanzar una masacre contra sus propios civiles”.

“Emigrados opositores a Muamar Gadafi explotaron la agitación en Libia exagerando la amenaza a los civiles y alentando a las potencias occidentales a intervenir”, señala el informe, resumiendo el análisis de Joffé.

Pargeter añadió que los libios que se oponían al gobierno exageraron el uso de “mercenarios” por parte de Gadafi, un término que a menudo se utiliza como sinónimo para designar a los libios de ascendencia subsahariana. La investigadora añade que los libios le habían dicho: “Los africanos están viniendo. Nos van a masacrar. Gadafi está mandando africanos a las calles. Van a matar a nuestras familias”.

“Creo que eso se amplificó demasiado”, asegura Pargeter. Este mito amplificado llevó a la violencia extrema. Los libios negros fueron reprimidos violentamente por parte de los rebeldes libios. La AP (Associated Press) informó en septiembre de 2011: “Fuerzas rebeldes y civiles armados están acorralando a miles de libios negros y migrantes del África Subsahariana”. Señalaba: “Prácticamente todos los detenidos dicen que son trabajadores migrantes inocentes”.

(Los crímenes que cometieron los rebeldes contra los libios negros iban a llegar a ser mucho peor. En 2012, hubo informes sobre que los libios negros fueron metidos en jaulas por los rebeldes y obligados a comer banderas. Como informó previamente Salon, Human Right Watch (HRW), también advirtió en 2013 de “graves y continuandas violaciones de los derechos humanos cometidas contra los habitantes de la ciudad de Tawergha, que son considerados por lo general como seguidores de Muamar Gadafi.” Los habitantes de Tawergha eran mayoritariamente descendientes de esclavos negros y eran muy pobres. HRW informó de que los rebeldes libios llevaron a cabo el “desplazamiento forzado de unas 40.000 personas y que las detenciones arbitrarias, las torturas y los asesinatos son generalizados, sistemáticos y lo suficientemente organizados como para considerarse crímenes contra la humanidad”.)

En julio de 2011, el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner reconoció que Gadafi es alguien dado “a utilizar una retórica exagerada”, pero en febrero, los gobiernos occidentales convirtieron sus discursos en armas.

El Comité de Asuntos Exteriores señala en su informe que, a pesar de la falta de información de las agencias de Inteligencia, “el gobierno de Reino Unido se centró exclusivamente en la intervención militar” como solución en Libia, ignorando otras formas disponibles de compromiso político y diplomáticas.

Esto es coherente con la información difundida por The Washington Times, que averiguó que el hijo de Gadafi, Saif, había esperado negociar un alto el fuego con el gobierno de Estados Unidos. Saif Gadafi abrió comunicaciones sigilosamente con la Jefatura del Estado Mayor Conjunta, pero la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton intervino y pidió al Pentágono que detuviera las conversaciones con el gobierno de Libia. “La Secretaria Clinton no quiere negociar en absoluto”, dijo a Saif un funcionario de Inteligencia de EEUU.

En marzo, la Secretaria Clinton había llamado a Muamar Gadafi una “criatura” “que no tiene conciencia y que amenazará a cualquiera que se ponga en su camino”. Clinton, que tuvo un papel de liderazgo en presionar para que la OTAN bombardease Libia, afirmó que Gadafi “haría cosas terribles” si no se le detenía.

Desde marzo hasta octubre de 2011, la OTAN llevó a cabo una campaña de bombardeos contra las fuerzas del gobierno de Libia. Afirmaba estar en una misión humanitaria para proteger a los civiles. En octubre, Gadafi fue brutalmente asesinado -sodomizado con una bayoneta por los rebeldes. (Al oír la noticia de su muerte, la Secretaria Clinton anunció, en directo en televisión, “We came, we saw, he died!” (¡vinimos, vimos y él murió!).

El informe del Comité de Asuntos Exteriores no obstante señala que, si bien la intervención de la OTAN fue vendida como una misión humanitaria, su objetivo ostensible fue logrado en tan solo un día.

El 20 de marzo de 2011, las fuerzas de Gadafi retrocedieron aproximadamente 40 millas [algo mas de 64 kilómetros] de Bengazi, después de que atacaran los aviones franceses. “Si el objetivo primordial de la intervención de la coalición era la urgente necesidad de proteger a los civiles en Bengazi, entonces este objetivo se logró en menos de 24 horas”, dice el informe. Sin embargo la intervención militar continuó durante varios meses más.

El informe explica: “la intervención limitada para proteger a los civiles se transformó en una política oportunista de cambio de régimen”. Este punto de vista ha sido cuestionado por Micah Zenko, un alto rango del Consejo de Relaciones Exteriores. Zenko utilizó los propios materiales de la OTAN para demostrar que “la intervención libia lo que pretendía desde el principio era el cambio de régimen”.

En su investigación, el Comité de Asuntos Exteriores cita un informe de Amnistía Internacional de junio de 2011, que señala que “la mayoría de la cobertura de los medios occidentales ha presentado desde el principio un punto de vista muy sesgado de la lógica de los acontecimientos, presentando el movimiento de protesta como completamente pacífico y sugiriendo repetidamente que las fuerzas de seguridad del régimen estaban masacrando impunemente a manifestantes desarmados que no suponían ninguna amenaza para la seguridad.”

Amnistía Internacional también dijo que fue incapaz de encontrar pruebas para las acusaciones de que el gobierno de Libia había dado viagra a sus tropas y los había alentado a violar a mujeres en las zonas tomadas por los rebeldes. La Secretaria de Estado Clinton, entre otros, había contribuido a esta mentira no probada.

Extremistas islamistas y la expansión de las armas libias

Hoy, Libia alberga la mayor base del grupo extremista genocida ISIS fuera de Irak y Siria. Otros grupos islamistas se apoderaron de grandes franjas de territorio después de que fuera destruido el gobierno de Libia.

“Ahora está claro que las milicias de militantes islamistas tuvieron un papel importante en la rebelión de febrero de 2011 y después”, afirma claramente el Comité de Asuntos Exteriores.

“La información de las agencias de inteligencia sobre el alcance de la implicación de los elementos militantes islamistas en la rebelión anti-Gadafi fue del todo inadecuada”, añade el informe. Cita al antiguo jefe de Estado Mayor de Defensa británico David Richards, quien “confirmó que la información de inteligencia sobre la composición de las milicias rebeldes “no era tan buena como uno hubiera deseado”.

La investigación preguntó a Richards si sabía si miembros del Grupo combatiente islamista de Libia afiliado a Al-Qaeda estaban participando en la rebelión de marzo de 2011. Dijo que “era una zona gris”. Richards recordó que “libios respetables estaban asegurando a la Oficina de Exteriores que “Extremistas islamistas no se beneficiarían de las revueltas, pero admitió, con el beneficio de la retrospectiva, que aquello no era más que un deseo en el mejor de los casos”.

“La posibilidad de que los grupos militantes extremistas intentaran beneficiarse de la rebelión no debería haberse reservado para la retrospectiva”, comenta el Comité. “Las conexiones libias con grupos extremistas militantes transnacionales eran conocidas antes de 2011, porque muchos libios habían participado en la insurgencia iraquí y en Afganistan con Al-qaeda.”

La destrucción del gobierno de Libia por parte de la OTAN también causó que algunas de sus inmensas reservas de armas y municiones “cayeran en manos de milicias” y que fueran traficadas por todo el norte y oeste de África y Oriente Medio”, señala el Comité de Asuntos Exteriores.

“La incapacidad de la comunidad internacional para asegurar las armas abandonadas por el régimen de Gadafi alimentó la inestabiliad en Libia y permitió que aumentase el terrorismo por todo el norte y oeste de África y Oriente Medio”

Cita un estudio de un panel de expertos de la ONU, que encontró armas del antiguo gobierno de Libia en Argelia, Chad, Egipto, Gaza, Mali, Níger, Túnez y Siria. El panel de la ONU señala que “armas originarias de Libia han reforzado significativamente la capacidad militar de grupos terroristas que operan en Argelia, Egipto, Mali y Túnez”.

Un estudio anterior del Parlamento británico citado por el informe también descubrió que las armas libias terminaron en las manos de Boko Haram, el grupo extremista afiliado a ISIS que ha llevado a cabo masacres de civiles en Nigeria.

El Antiguo Jefe de Estado Mayor de Defensa, Richards dijo a los investigadores que el Reino Unido esperaba impedir que las armas y munición del gobierno de Libia fueran confiscadas, pero no pudo recordar que el gobierno británico “hiciera nada para lograrlo”.

Motivaciones políticas y económicas de Francia

El Comité de Asuntos Exteriores confirma que “Francia lideró a la comunidad internacional en avanzar el caso para una intervención militar en Libia en febrero y marzo de 2011.” El Reino Unido se unión después, seguido de Estados Unidos.

El informe también señala que las principales razones para que Francia presionase en pro de la intervención militar en Libia eran los “recursos financieros casi sin fondo” de Gadafi, el plan del líder libio de crear una divisa alternativa al Franco francés en África. “El plan a largo plazo de Gadafi de suplantar a Francia como poder dominante en el FrancAfrique” y el deseo de “aumentar la influencia francesa en el norte de África”.

Inicialmente, los Estados Unidos no estaban decididos sobre la intervención militar en Libia, según el informe. “Había divisiones en el gobierno estadounidense”, descubrió la investigación. Esto confirma lo que ha dicho el presidente Obama después (dijo que la guerra de Libia había sido su “mayor error”), y lo que el New York Times averiguó en su propia investigación detallada.

Francia y el Reino Unido fueron los primeros en presionar a la comunidad internacional para imponer una zona de exclusión aérea en Libia, aparentemente para proteger a los civiles, según el informe. Sin embargo, una vez que estuvo a bordo del plan, los Estados Unidos fueron los que más agresivamente presionaron para la intervención militar.

“Los Estados Unidos fueron fundamentales en ampliar los términos de la resolución 1973 [Del Consejo de Seguridad de la ONU] más allá de la imposición de la zona de exclusión aérea para incluir la autorización de “Todas las medidas necesarias para proteger a los civiles”, señala el informe. “En la práctica, esto llevó a la imposición de una zona de exclusión vial y la autoasumida autoridad para atacar a todo el comando del gobierno de Libia y su red de comunicaciones al completo”.

Explicando las motivaciones de Francia, el informe cita un email de abril de 2011 a la entonces secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton que destacaba que “Gadafi tenía recursos financieros casi sin fondo para continuar indefinidamente”.

“El gobierno de Gadafi tiene 143 toneladas de oro, y una cantidad similar de plata”, escribió el asistente de Clinton Sidney Blumenthal, citando “fuentes con acceso a asesores de Saif al-Islam Gadafi”, el hijo de Gadafi.

Se pretendía que este oro “fuera utilizado para establecer una moneda pan-africana basada en el Dínar de oro líbio”, dice Blumenthal, citando “individuos con conocimientos”. Añadió que “Este plan había sido siseñado para proporcionar a los países del África francófona una moneda alternativa al Franco francés”.

“Oficiales de Inteligencia franceses descubrieron este plan poco después de que comenzase la actual rebelión, y esto fue uno de los factores que influyeron en la decisión de Sarkozy de comprometer a Francia con el ataque a Libia”, escribió Blumenthal, haciendo referencia al entonces presidente francés Nicolas Sarkozy, del partido de derechas Unión por un Movimiento Popular.

Los oficiales de Inteligencia francesa articularon 5 factores que motivaron a Sarkozy:

“1- Un deseo de obtener una mayor participación en la producción de petróleo de Libia
2- Aumentar la influencia de Francia en el Norte de África
3- Mejorar su situación política a nivel interno en Francia
4- Proporcionar al ejército francés una oportunidad de reafirmar su posición en el mundo
5- Hacerse cargo de la preocupación de sus asesores por los planes a largo plazo de Gadafi, para suplantar a Francia como poder dominante en el África francófona.”

El papel crucial de la intervención extranjera

El informe del Parlamento británico señala que los bombardeos de la OTAN “movieron la balanza militar en la guera civil de Libia en favor de los rebeldes”.

“La combinación del potencial aéreo de la coalición con el suministro [extranjero] de armas, Inteligencia y personal a los rebeldes garantizó la derrota militar del régimen de Gadafi”, añade el Comité de Asuntos Exteriores.

La resolución 1973, en marzo de 2011, del Consejo de Seguridad de la ONU que impuso una zona de exclusión aérea en Libia, se suponía que era para garantizar una extricta implementación del embargo de armas”, sigue señalando el informe, pero “la comunidad internacional miró para otro lado ante el suministro de armas a los rebeldes.”

Las fuerzas rebeldes sobre el terreno dentro de Libia “estaban reforzadas por personal y servicios de Inteligencia proporcionados por” Reino Unido, Francia, Turquía, Qatar y Emiratos Arabes Unidos, según desvela la investigación.

El entonces jefe de Defensa británico David Richards también dijo a los investigadores que el Reino Unido “tenía unas cuantas personas empotradas” en las fuerzas rebeldes sobre el terreno.

Richards hizo hincapié en “el grado en que los elementos de los Emiratos Árabes y Qatar… tuvieron un papel importantísimo en el éxito de las operaciones sobre el terreno”.

Citando a The Guardian, el informe señala que Qatar dio en secreto misiles antitanques de fabricación francesa a algunos grupos rebeldes. La investigación también dice que Qatar, una monarquía teocrática “canalizo sus armas hacia milicias favorecidas en lugar a a todos los rebeldes en conjunto.”

Por otra parte, Alison Pargeter, la expecialista en Libia, dijo al Comité “También creo que los medios árabes tuvieron un papel importante aquí”.

La especialista destacó Aljazeera, un medio de comunicación qatarí, y Al Arabiya, un medio de comunicación saudí, por difundir historias infundadas sobre Gadafi y el gobierno libio. Estos medios “verdaderamente estaban difundiendo exageraciones que después resultaron no ser ciertas”, explica.

Desastre humanitario y ecos de la guerra de Irak

El informe del Comité de Asuntos Exteriores reprocha a Rerino Unido, Estados Unidos y Francia por no haber articulado “una estrategia para apoyar y dar forma a la Libia post Gadafi”.

El resultado de esto, señala el informe en el sumario, “fue el colapso político y económico, la guerra entre milicias y entre tribus, crisis humanitaria y migratoria, violaciones generalizadas de los derechos humanos, la propagación de las armas del régimen de Gadafi por toda la región y el crecimiento de ISIS en el norte de África”.

El Comité cita en informe de Human Right Wotch de 2016, que indica:

“[Libia] se dirige hacia una crisis humanitaria, con casi 400.000 personas desplazadas internamente y el aumento de la interrupción de los servicios básicos, como el suministro de electricidad y combustible. Fuerzas implicadas en el conflicto continuan llevando a cabo con total impunidad detenciones arbitrarias, torturas, asesinatos ilegales, ataques indiscriminados, secuestros y desapariciones forzadas de gente de sus casas. El sistema nacional de justicia criminal se ha derrumbado en la mayoría de las partes del país, empeorando la crisis humanitaria”.

Antes de los bombardeos de la OTAN de 2011, por otro lado, Libia había sido la nación más rica de África, con la esperanza de vida más alta y el Producto Interior Bruto per cápita más alto. En su libro “Perilous Interventions” (intervneciones peligrosas) el antiguo representante de la India en la ONU, Hardeep Singh Puri, señala que antes de la guerra, Libia tenía menos pobres en su población que los Países Bajos. Los libios tenían acceso gratuito a una sanidad y edicación pública, acceso gratuito a la electricidad y a préstamos sin intereses, y la mujer gozaba de una gran libertad que había sido aplaudida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en enero de 2011, en vísperas de la guerra que destruyó su gobierno.

Hoy Libia sigue siendo un país tan peligroso que de hecho el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes no pudo viajar al país durante sus investigaciones. Señala en el informe que una delegación visitó el norte de África en marzo de 2016. Se reunieron con políticos libios en Túnez, pero “no pudieron visitar Tripoli, Bengazi, Tobruk o ningún otro lugar en Libia debido al colapso de la seguridad interna y el estado de derecho”.

El informe sobre Libia del Parlamento británico llega justo dos meses después del informe Chilcot, la investigación del gobierno británico sobre la guerra de Irak, que también admite que la invasión de Irak liderada por Estados Unidos estuvo basada en numerosas mentiras, y de igual modo desvela que la guerra no ha hecho sino reforzar a Al-Qaeda y otros extremistas.

Citando la investigación de la guerra de Irak, el informe de Libia hace comparaciones entre las acciones de la administración del ex Primer Ministro Tony Blair y la de David Cameron. En 2010, Cameron creó el Consejo de Seguridad Nacional, ostensiblemente para proporcionar un modo de supervisión que no había antes de la invasión de Irak en 2003.

El informe de Libia, sin embargo, pide al gobierno británico que encargue una revisión independiente del Consejo de Seguridad Nacional. Esta revisión “debería estar informada de las conclusiones de la investigación sobre Irak y examinar si las debilidades en la toma de decisiones deo gobierno en relación con la intervención en 2003 han sido abordadas con la llegada del Consejo de Seguridad Nacional”, dice el informe.

En el único momento de humor en el -por otro lado macabro- informe, el Comité resume la situación humanitaria en Libia hot escribiendo, “En abril de 2016, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, describió la Libia de después de la intervención como un “Espectáculo de mierda”. Es difícil estar en desacuerdo con esta sucinta valoración”.

Por Ben Norton – @BenjaminNorton. Ben Norton es un reportero especializado en asuntos políticos que escribe en Salon.

Fuente: Salon – U.K. Parliament report details how NATO’s 2011 war in Libya was based on lies.

Traducido y editado por el equipo de redacción de UMOYA.

*++

 

La política hoy: del neoliberalismo al buen vivir. [La ventaja de ser burro es que solamente tropiezas dos veces con la misma piedra. En cambio el ser humano puede pasarse generaciones enteras tropezando con la misma piedra y encima echarle la culpa a Lenin (del que nada sabe); Marx (del que nada sabe) o a Perico el de los Palotes, del que por supuesto, tampoco sabe nada. La política es una relación de fuerzas, pero esto se puede ocultar con un pirilí pirulá. Los que más fuerzas tenemos somos los trabajadores que somos los que menos pitamos en todo este tiberio y, que representamos a la inmensa mayoría de la población (¡jodo, tío, que fuerte!) y mientras esto no lo tengamos bien clarito nos la estarán metiendo (las clases dominantes capitalistas y sus cuadrilla de servidores) de frente, por tierra, mar, aire, por el costado del frontispicio lateral de rumbo y tronío y por la vía civil, criminal, ni la una ni la otra y por otra que hay un poco más allá. Y el capitalismo es un modo de producción y distribución histórico que tiene un mecanismo y una dinámica de funcionamiento objetiva que no depende de si hace frío o calor o si el capitalista es bueno o deja de ser bueno con el único propósito de hacer que los capitales crezcan contra viento, marea, Dios o el Espíritu Santo, medio ambiente, ambiente entero y aquí te espero comiendo un huevo, que se basa en relaciones de fuerza de explotación de todo lo que pueda ser explotado: recursos naturales, ser humano y todo lo que se menee siempre y cuando haga crecer los capitales. Esto tampoco lo tenemos claro los trabajadores, bueno, tampoco lo tienen claro los intelectuales de postín. Los trabajadores sabemos de las consecuencias del capitalismo porque las percibimos por los sentidos, pero esto no es saber como funciona el capitalismo, porque de saberlo, llevaríamos desde la crisis de 2008 llamándole embustero (o cuando menos ignorante) a todo el que ha propuesto alguna fórmula para poderla superar (paliar algunas de sus nefastas consecuencias para evitar el pedo social que haga saltar por los aires hasta María Santísima no es solucionar ninguna crisis), puesto que como modo de producción histórico la crisis de 2008 indica que ya ha cumplido la función histórica que tenía encomendada: el desarrollo de todas las fuerzas de producción, y en consecuencia tiene que ser SUSTITUIDO por un nuevo modo de producción más desarrollado y perfecto como es el SOCIALISMO, sí, queridos, sí, el SOCIALISMO (léase bien que no quiero líos, he dicho SOCIALISMO, no PSOE) y no pintado de verde chillón ecoloqué?, porque si el problema es la explotación de unos por otros lo que hay que erradicar son las condiciones que propician y mantienen esa explotación económica, política e ideológica en las que se basa el capitalismo para acrecentar los capitales invertidos, su único Dios entero y verdadero. Todo lo que no sea esto es vuelta a tropezar con la misma piedra y, las piedras, aunque ustedes no lo crean, también tienen su corazoncito, y el día menos pensado de tanto tropezón recibido nos van a mandar a tomar por donde amargan los pepinos en mi pueblo, por el culo.]

 

Ante la crisis que vive la humanidad, ¿tiene algún sentido la política? Con la agudización acelerada de la crisis civilizatoria, todo proyecto político se irá convirtiendo en una “política por la vida” o en una "política contra la vida”.

La política hoy: del neoliberalismo al buen vivir

Víctor Manuel Toledo

El Viejo Topo

24.07.2021

 


Ante la crisis que vive la humanidad, ¿tiene algún sentido la política? Ya hemos señalado reiteradamente que todo proyecto político se irá convirtiendo en una política por la vida o en una política contra la vida. Este deslinde tan tajante resulta de la agudización de la crisis de la civilización moderna, cada vez más evidente. Todas las posiciones ideológicas registradas por la ciencia política se irán alineando de un lado o del otro, en la medida en que la explotación que una minoría rapaz realiza del trabajo de la naturaleza y del trabajo humano se vaya develando. Hacer política por la vida o contra ella es estar consciente de que lo que está en juego son dos maneras radicalmente diferentes de concebir y actuar el mundo. Dos actitudes humanas contradictorias que se convierten en práctica política.

En el mundo moderno, capitalista, tecnocrático, racionalista, antiecológico y patriarcal, se alimenta una ideología basada en el individualismo, lo profano, la competencia, la fe en la técnica y la economía, la verticalidad y el dominio sobre la mujer y la naturaleza. Su ícono o símbolo es la pirámide, pues todas las estructuras que la sustentan (empresas o corporaciones, Estado, Iglesia, partidos, ejército, familia, etcétera) suponen el dominio de unos sobre otros. Su figura ideal es el lobo de Wall Street voraz e insaciable por acumular riqueza o capital. Si el mundo hoy está marcado por la corrupción en todas las esferas de la vida social, ello es resultado del quiebre moral de los triunfadores del sistema, seres soberbios y solitarios, dedicados a comprar y vender. El resultado final es la mercantilización de lo que existe, en el que se sacrifica todo (incluyendo a Dios, la patria y la vida) si ello resulta rentable. Ésta es el objetivo final y profundo de todo ciudadano anestesiado por la ideología neoliberal.

Frente al contexto anterior, resulta de enorme interés el surgimiento, o más bien el redescubrimiento, hace menos de dos décadas, de una idea que los pensadores del mundo moderno habían pasado por alto. Se trata de la filosofía del llamado buen vivir que permaneció oculto por siglos, y que al parecer aparece indisolublemente ligado al mundo tradicional y, más concretamente, al de los pueblos indígenas. Este concepto es intrínseco a los 7 mil pueblos indígenas del mundo, con solamente unos 500 millones de habitantes, pero cuyos territorios, se acaba de demostrar, equivalen nada menos que a la cuarta parte del planeta. Buscar el buen vivir es adoptar una ética de lo colectivo, la comunalidad, la solidaridad y la ayuda mutua, en la que el comportamiento del individuo está marcado por los valores del equilibrio consigo mismo, con los otros, con la naturaleza y con la inmanencia o esencia cósmica. Alcanzar el buen vivir supone una actitud sagrada o espiritual de riguroso respeto a los otros y a la naturaleza, una conducta hacia la convivencia y una ética dirigida al bien común. En México, el estudio del buen vivir se ha realizado en varias culturas, y por pensadores tanto indígenas como mestizos, especialmente en Chiapas.

Hoy, el concepto del buen vivir se está convirtiendo en el horno primigenio, en la reserva cultural, espiritual y civilizatoria para edificar una alternativa real a la crisis del mundo moderno. Comienza a sustituir las ideas de desarrollo, progreso y crecimiento que son los arietes ideológicos del neoliberalismo cada vez menos creíbles. Vivir bien significa aprender a existir en colectividad y en comunión permanente con la naturaleza. Estos dos requisitos inducen una conciencia y un comportamiento en los individuos que los llevan a practicar una política por la vida. De esta forma, tremenda paradoja, el sector tradicional minoritario normalmente dominado y marginado se convierte en el salvador de la sociedad dominante, pero en emergencia, por una sencilla razón: es el que aún posee y practica las modalidades que permitieron a la especie humana sobrevivir y permanecer durante 300 mil años. Y esa fórmula secreta es la que practican los hombres verdaderos: la solidaridad, la comunalidad y la ayuda mutua en sintonía con la naturaleza.

Artículo publicado originalmente en La Jornada.

*++

 

miércoles, 21 de julio de 2021

India también es Barrio de Bilbao, así como Bilbao es un Barrio de mi pueblo, Isla Mayor. [Y es que desde la crisis de 2008 el capitalismo no puede ofrecer más que un empeoramiento generalizado de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población, de la de mi pueblo también. Moraleja, que los ojitos que Dios nos ha dado a los trabajadores son para mirar y ver la realidad]

 

INDIA

La situación de la movilización campesina

 

ACHIN VANAIK | DOWN TO EARTH

VientoSur

14 JULIO 2021

 


Las tres leyes de reforma agraria aprobadas a marchas forzadas en el Parlamento durante el confinamiento impuesto a raíz de la pandemia están en el origen de esta protesta. El Bharatiya Janata Party (BJP) de Modi insiste en que estas leyes son necesarias para modernizar un sistema de producción agraria arcaico y anticuado. La población campesina, sin embargo, considera con razón que el desmantelamiento de las regulaciones, de los controles de precios y de los compromisos en materia de contratos públicos son una amenaza para sus medios de subsistencia. Temen que la apertura del sector a las empresas del agronegocio y a los intereses financieros comporte una mayor polarización del régimen de propiedad de las tierras. Esto implicará a su vez el desplazamiento a gran escala del campesinado y de la clase trabajadora agraria a un sector informal que ya representa más del 90 % de la mano de obra total y que es incapaz de ofrecer un empleo o una remuneración suficientes.

La exigencia sostenida de derogación de las leyes

Desde finales de noviembre de 2020, centenares de miles de agricultores y agricultoras, procedentes en su mayoría de los Estados de Punyab, Haryana y del oeste de Uttar Pradesh, acampan en la periferia de Delhi, obstaculizando y bloqueando las principales vías de acceso a la capital. Al tiempo que rechazan los ofrecimientos del gobierno de suspender temporalmente las nuevas leyes, no han dejado de exigir su derogación.

El 26 de enero de este año, día de la República india, unas 500.000 personas desfilaron a lo largo de itinerarios que habían sido acordados previamente. Se trataba de simbolizar el hecho de que ese día es tan suyo como de los demás. No obstante, varios miles de personas lograron por sorpresa recorrer un itinerario no reservado ni planificado. Eran agricultores y agricultoras que se concentraron en el Fuerte Rojo, en el centro de Delhi. Se izó una bandera religiosa sij y hubo algunos choques entre manifestantes y la policía.

Narendra Modi rompió entonces su silencio para declarar que el incidente del Fuerte Rojo era un insulto al país e insistir en que las reformas seguirían su curso. La policía detuvo a cientos de manifestantes y denunció a periodistas que cubrían estos acontecimientos. Las autoridades bloquearon acto seguido los campamentos campesinos con alambradas, puntas de acero clavadas en el suelo y muros de hormigón. Sin embargo, cuando el gobierno de Uttar Pradesh amenazó con expulsar a la gente antes de la medianoche del 28 de febrero, miles de personas más acudieron a los lugares ocupados, primero de Uttar Pradesh, y después de Punyab y Haryana. En un momento crítico, justo cuando el gobierno tenía previsto emprender la ofensiva, la lucha campesina recibió un nuevo impulso potente. Las ocupaciones y la resistencia se mantienen hasta hoy.

Mirada retrospectiva sobre las grandes luchas obreras

¿Cómo valorar las posibilidades de victoria del movimiento campesino? Basta compararlo con la última movilización de amplitud similar: la huelga del sector textil de Bombay (Mumbai) en 1982-1983, en la que participaron 224.000 trabajadoras de las fábricas de la ciudad. Pararon el sector, reclamando un aumento salarial, la mejora de las condiciones de trabajo y la derogación de las leyes laborales restrictivas. Las leyes les negaban el derecho a afiliarse a otro sindicato, más combativo, dirigido por Datta Samant [dirigente sindical asociado inicialmente al Partido del Congreso; después se opuso frontalmente al mismo a raíz de su actividad sindical; fue asesinado en 1997], en vez del único sindicato reconocido oficialmente, el Rashtriya Mill Mazdoor Sangh. Dirigido por el Partido del Congreso y favorable a los propietarios, este sindicato integrado no había hecho casi nada por el personal asalariado.

La huelga de 1982-1983 fue sobre todo una reacción defensiva frente a unas condiciones terribles, y no tanto la expresión der una creciente conciencia de clase que pudiera modificar las relaciones de fuerzas entre el trabajo y el capital. A causa de la huelga se perdieron más de 58 millones de jornadas de trabajo, frente a los 29 millones de jornadas perdidas en el transcurso de la huelga de mineros británicos de 1984-1985. Sin embargo, a pesar de su fuerza numérica, las circunstancias objetivas no eran favorables a los trabajadores y trabajadoras del textil. La huelga se había convocado contra los propietarios de las empresas, grandes y medianas, e indirectamente contra el Estado.

Numerosos fabricantes pretendían transferir su producción a centros con telares eléctricos, situados a las afueras de la ciudad. Aspiraban a obtener una compensación sustancial por la venta de terrenos. A su vez, el gobierno del Estado de Maharashtra estaba interesado en desindustrializar la ciudad para convertirla en un centro comercial y financiero. La intransigencia del Estado reflejaba asimismo su conciencia de que toda concesión al sindicato encabezado por Datta Samant favorecería la combatividad de la mano de obra de los demás sectores industriales. Para el gobierno nacional de India, romper la huelga también encajaba en sus planes económicos más amplios. La evolución del país a una economía más abierta al capital mundial, con una mayor privatización de las empresas públicas y un sector de servicios en expansión, ya se había iniciado en la década de 1980, antes de la crisis económica de 1991, a menudo considerada un punto de inflexión decisivo en el giro neoliberal de India.

La lucha de Bombay fue heroica, pero estuvo aislada, a pesar de cierta simpatía que despertó entre la gente común de la ciudad. Le faltó tanto un apoyo sólido por parte de los demás sectores de la clase obrera como el respaldo interclasista. Las principales federaciones sindicales prefirieron aislarla por miedo a eventuales deserciones en sus filas a favor del sindicato de Datta Samant en caso de triunfar. Se habría producido un cambio más amplio si la huelga ferroviaria de 1974 hubiera resultado victoriosa. Esta huelga tuvo lugar en plena cresta de una ola más amplia de combatividad obrera en India. Se trataba de la mayor huelga jamás vista en el sector público hasta entonces, implicando a 1,7 millones de trabajadores y trabajadoras, el 70 % de la totalidad del personal asalariado en el ferrocarril. Los sindicatos la desconvocaron al cabo de veinte días de acción entre el 7 y el 28 de mayo de 1974. Las autoridades detuvieron a miles de personas, muchas de ellas suspendidas de empleo, y movilizaron a las fuerzas armadas para hacer circular los trenes.

La huelga ferroviaria comenzó cuando J.P. Narayan [1902-1979; dirigía la oposición a Indira Gandhi] lanzó un movimiento de masas. Narayan declaró que la juventud india sería el catalizador de una “Revolución total” contra la corrupción, los antagonismos de clase, de casta y de comunidad. Esta agitación se propagó en las zonas urbanas del norte de India. Se trataba del primer movimiento de masas de este tipo, contrario al Partido del Congreso desde la independencia de India, que reunió a la mayoría de los partidos de oposición. Esta agitación y la huelga de los ferrocarriles contribuyeron a que la dirigente del Partido del Congreso y primera ministra, Indira Gandhi, declarara el estado de emergencia, en junio de 1975, suspendiendo con ello las libertades fundamentales. El final del estado de emergencia y la derrota del Partido del Congreso en las elecciones de 1977 no comportaron un aumento de la combatividad de la clase obrera, pese a que surgieron movimientos sociales de diferentes tipos.

Entre estos últimos figura el movimiento autónomo de las mujeres, iniciado tras la violación colectiva, por parte de unos policías, de una muchacha indígena detenida en Mathura [Uttar Pradesh]. Condujo finalmente a la formación, en 1979, del Foro Contra la Violación –rebautizado Foro Contra la Opresión de las Mujeres– y, más tarde, a la inauguración en 1980 de una red nacional de organizaciones femeninas autónomas. También aparecieron grupos de defensa de las libertades civiles en diferentes provincias para defender los derechos humanos contra los abusos cometidos por el Estado u otros actores. Estas organizaciones trataron de construir redes nacionales en un contexto nuevo. Los tribunales, en todos los niveles del Estado indio, trataron entonces de expiar su pasividad durante el estado de emergencia de Indira Gandhi admitiendo a trámite toda clase de litigios de interés público.

La movilización campesina: balance de puntos fuertes y flaquezas

Para volver sobre la lucha campesina actual, el número de personas movilizadas ha alcanzado en diversos momentos el medio millón o más, pues hay movilizaciones a gran escala cada pocos días entre los lugares de ocupación y las aldeas. El periodo de bloqueo sostenido en las fronteras se mantiene ya desde hace cuatro meses. Si comparamos esta lucha con la huelga del textil de la década de 1980, veremos varias diferencias significativas.

La movilización del campesinado se dirige directamente contra el gobierno central de Narendra Modi –sin pasar por las administraciones de los Estados– e indirectamente contra las empresas de los diferentes sectores del agronegocio. Dado que el gobierno central es el principal oponente, esta lucha ha tenido una repercusión mucho más importante a escala nacional, despertando amplias simpatías en todo el país. Después de todo, cerca de la mitad de la población india trabaja directamente en la agricultura y los sectores conexos o en el suministro de bienes y servicios que dependen en gran medida de los ingresos de las familias campesinas.

La simpatía interprofesional es mucho mayor que en el caso de la huelga de trabajadoras del textil, ya que los agricultores y las agricultoras en huelga tienen lazos sociales con las fuerzas armadas, la policía y las burocracias gubernamentales de escalafones inferiores, sin olvidar a la gente trabajadora de las ciudades, desde los autónomos hasta las empleadas del hogar. Contrariamente a la experiencia de las trabajadoras del textil, esta movilización ha logrado poner al gobierno central un poco a la defensiva.

La composición social diferente del movimiento campesino también llama la atención. La acción no la impulsan quienes están desprovistos de los medios de producción o que podríamos calificar de miembros de la clase obrera clásica, como era el caso en la huelga de 1982-1983. Corre a cargo más bien del equivalente campesino a lo que a veces se denomina la pequeña burguesía. Esto no significa que la lucha no sea progresista, que sin duda lo es. En las décadas de 1970 y 1980, e incluso en la de 1990, los campesinos ricos dirigieron los movimientos del mundo rural y constituyeron una importante fuerza de apoyo a determinados partidos políticos regionales. No obstante, ante la creciente crisis agraria, al parecer se han producido tres cambios.

En primer lugar, el poder de los partidos regionales se ha erosionado. En segundo lugar, la capacidad de movilización y el liderazgo de estas capas más acomodadas han pasado a manos, en gran medida, de los pequeños y medianos agricultores organizados en sindicatos, en muchos casos dirigidos por fuerzas de izquierda, particularmente en Punyab. En tercer lugar, el aumento de la migración y la precariedad del trabajo en las capas inferiores y debilitadas del campesinado han hecho que este haya tomado conciencia del peligro que suponen las poderosas empresas agroindustriales, la pérdida de los contratos públicos y la desaparición del precio de apoyo mínimo.

Las posibilidades de éxito de este movimiento son desde luego mayores que las que tuvieron las trabajadoras del textil, por mucho que la victoria no esté ni mucho menos asegurada. Una diferencia importante es que numerosas trabajadoras del textil tuvieron que volver a sus pueblos en sus Estados de origen para sobrevivir, dejando atrás a una parte bastante más débil para buscar apoyo económico y la solidaridad, por medio de manifestaciones, huelgas relámpago, etc., de otros sectores industriales y de servicios de Bombay y del Estado de Maharashtra. En la lucha actual del campesinado, las líneas de comunicación, de reabastecimiento de material y de refuerzo numérico entre los sectores sociales que permanecen en las zonas agrícolas y los lugares de ocupación están mucho más cercanas y son más sólidas.

¿Puede, por tanto, vencer por sí solo? Ni siquiera una victoria implicaría una ruptura importante de la hegemonía del ala derecha del hindutva (nacionalismo hindú). Tampoco alteraría suficientemente la correlación de fuerzas en general entre el capital y el trabajo. Para ello hace falta una lucha colectiva mucho más prolongada y más amplia y la creación de una alternativa política nacional. Claro que si triunfa, el movimiento campesino detendrá durante bastante tiempo los impulsos neoliberales de las empresas agroindustriales en la agricultura india. Una derrota, en cambio, acelerará esta dinámica y consolidará todavía más los vínculos entre el BJP y el capital.

La clave no reside en la continuación de la ocupación ni en la organización de manifestaciones periódicas, de marchas y de actos de solidaridad, sino en una acción de huelga masiva. Esta forma de lucha mermaría directamente la autoridad del gobierno y afectaría a las grandes empresas que le apoyan allí donde más daño les hace, o sea, sus ingresos. Las federaciones sindicales centrales –con la salvedad, por supuesto, de la Bharatiya Mazdoor Sangh, controlada por el BJP– apoyan la lucha campesina y organizan actos de solidaridad. Sin embargo, estas federaciones están controladas por sus respectivos amos políticos, lo que dificulta la consecución de la unidad de base entre las fuerzas de trabajo. En efecto, la manera en que más de 40 sindicatos agrarios y otros organismos han logrado colaborar debería servir de lección para las federaciones sindicales.

09/06/2021

https://alencontre.org/asie/inde/inde-ou-va-la-lutte-des-agriculteurs.html

Traducción: viento sur

*++

 

Cuba: vivir, pensar y luchar en una coyuntura compleja (Pero seriamente).

 

El criminal bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos afecta a todo en Cuba. Pero no lo es todo. Otros factores también cuentan en los malestares y fatigas por las tremendas dificultades de la vida cotidiana.

Cuba: vivir, pensar y luchar en una coyuntura compleja

Julio Carranza

El Viejo Topo

19.07.2021

 


La historia es todo el tiempo, pero hay momentos de definiciones, donde la historia condensa sus contradicciones y los acontecimientos se precipitan, a veces en el sentido del progreso, a veces en el sentido del retroceso. Son múltiples los factores que dan lugar a esos instantes. Lo mejor es vivirlos con la mayor conciencia de lo que está pasando y poner los esfuerzos propios a contribuir para que la vorágine se mueva en la dirección que se cree correcta: ese es el desafío de los seres humanos comprometidos con un determinado sentido de la historia. Cada quien carga con la responsabilidad y consecuencia de sus acciones.

Hace tiempo muchos venimos insistiendo en la urgente necesidad de avanzar en los cambios que necesita Cuba y que finalmente dejaron de ser propuestas encerradas en polémicos textos académicos para, no en su totalidad pero sí en su esencia, convertirse en acuerdos de la sociedad y del partido de gobierno. Ahí están la nueva Constitución y el documento de la Conceptualización, para sólo citar dos textos cumbres. Darle total vida a estos acuerdos magnos es una necesidad aún en medio de la tremenda complejidad del momento actual y del tiempo que se ha perdido.

Por mi parte he expresado en varios textos, entre otras, las dos siguiente ideas: 1) los cambios necesarios (mil veces expuestos y debatidos) son incluso un asunto de seguridad nacional 2) el tiempo es una variable crítica.

Como demuestran los acontecimientos recientes, la situación es muy compleja y el impacto de la pandemia deja márgenes de acción más estrechos. Pero a pesar de esto y del bloqueo genocida hay que actuar con imaginación, con audacia, con flexibilidad y con firmeza. Si alguien afirma que no hay recursos para tales cambios la respuesta es que precisamente (entre otras cosas) para obtener recursos es necesario avanzar en los cambios.

Una de las claves principales de la situación actual está en la economía. El sistema económico actual es obsoleto, limita las capacidades productivas de la sociedad y debe ser reformado. Ya esta es una verdad tan admitida (al menos formalmente) como antes fue rechazada, pero el avance y la integralidad de la reforma aún es insuficiente. No hay duda de que hay fuerzas internas e intereses conservadores que se le oponen, el propio Presidente de la República lo ha expresado con énfasis de una forma u otra en más de una ocasión.

Sin embargo, el problema cuya raíz está en la economía no se reduce a esta y cada vez menos. Es necesario comprender los malestares de la gente, fatigadas por las tremendas dificultades de la vida cotidiana más allá de las causas que las provocan, acentuadas principal y sistemáticamente por una agresión que se hace cada vez más evidente y notoria. Incrementar esos malestares es el eje de esa agresión a la que se somete al país.

El bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de los Estados Unidos no es todo, pero el bloqueo afecta todo, tiene un carácter genocida, criminal y oportunista y viniendo de un poder tan inmenso y en medio de situación tan compleja como la actual con la pandemia da resultados. ¿Acaso no es eso lo que busca? ¿No es para eso que existe? ¿No es buscando eso que se mantiene? O sea, agudizar al máximo posible todas las dificultades, generalizar los malestares y convertir la crisis económica en una crisis política que termine con el “régimen” para colocar otro sistema dócil a los intereses externos. Eso es así, pero no es que nadie lo invente o imagine, así está descrito y declarado en la política desde su comienzo hace ya seis décadas. El desafío fue ese, y se logró neutralizarlo en su propósito mayor. Ese desafío hoy sigue siendo el mismo, ahora en circunstancias que por muchas razones son más complejas.

Las simultáneas protestas públicas en diferentes lugares del país del día 11 de julio son sin duda parte de una articulación de acciones contra el gobierno. Las costuras se ven por todas partes, pero se asientan en malestares reales, objetivos, en la situación de dificultades cotidianas y escaseces de todo tipo, aunque estas sean en gran medida provocadas y en otra también resultado de insuficiencias propias. Sería un error hacer una lectura simplista o unilateral de tales acontecimientos. Agresión hay y fuerte, perversa; errores e insuficiencias propias también y no son pocas.

Como expresé antes, el momento exige imaginación, audacia, flexibilidad y firmeza, sentido político. Escuchar y dialogar con todo el que tenga sentido dialogar a la vez que no dar ni un milímetro de espacio a la reacción proimperialista.

También es preciso ser autocríticos. Insisto en que el bloqueo lo afecta todo, pero no es todo. Hay retrasos y parálisis que se pagan ahora, creo que es necesario comprender esto con honestidad y sentido crítico.

Con éxito ha logrado Cuba una proeza extraordinaria frente a la tremenda pandemia que golpea en todas partes. Sus científicos han creado vacunas efectivas, trabajando en las peores condiciones que se puedan imaginar, han sido prácticamente laboratorios en una trinchera, sin disponer de los mínimos recursos que posee cualquier científico en el mundo. Un país que ha logrado eso no se puede subestimar, como antes logró otras tantas cosas.

Sin embargo, como demuestran los acontecimientos, no basta. La pandemia se ha expandido por delante del efecto de las vacunas, en algunos lugares del país de manera exponencial. Se le ha enfrentado con lo que se tiene, pero se han visto salas de hospital repletas, con pacientes incómodos. Creo que en la medida de lo posible hay que continuar colocando todos los recursos disponibles, con los balances necesarios, en función de esto. La provincia de Matanzas, por ejemplo, una de las más afectadas, es también una de las que tiene la planta hotelera más amplia del país. Podrían emplearse una parte de esos hoteles como hospitales temporales para los enfermos sin costo alguno, sin suspender totalmente el turismo con los cuidados del caso; por declaración reciente de la dirección del gobierno sabemos que esto ha comenzado a implementarse.

De otra parte, sin darle el más mínimo espacio a la demagógica y cínica “ayuda” promovida por los mismos que apoyan el bloqueo, se podría convocar a una aún mayor solidaridad internacional a un mundo que le debe moralmente tanto a Cuba.

También, creo, se podrían buscar novedosos negocios para elevar sustancialmente el nivel de abastecimiento de las (ojalá que temporales) tiendas en MLC (Moneda Libremente Convertible) a cambio de mantener un razonable nivel de abastecimiento en las tiendas en Moneda Nacional, sobre todo de comida y productos de primera necesidad. No existirán, por ejemplo, empresas chinas enormes interesadas en acceder a un mercado interno en Cuba que como se ha visto posee divisas, entregándoles temporalmente las tiendas en MLC y a cambio de esas ganancias abastezcan el mercado en MN, dejando además un margen de ingresos adicionales a la economía nacional. Si hay ganancias y pagos asegurados, que nadie dude de que estarán allí las empresas y garantizan el abastecimiento, además del lógico interés geopolítico.

También, creo que la situación exige un cambio táctico en la actual política de inversiones, de hoteles a producción e importación de alimentos y medicinas. Si hubiera razones que impiden un movimiento así ¿cuáles son? Y lo más importante, continuar sin pausa y con prisa la reforma económica, ya discutida hasta la saciedad. La reforma no sólo permitirá producir más, también permitirá incluir más.

Hay que hacerlo todo, atender la pandemia, avanzar firmemente en la reforma y defender la seguridad del país. La solución no puede ser parcial, es integral, a lo estratégico de la transformación hay que integrar las urgencias de la coyuntura; difícil y complejo es, imposible no.

Ahora y a propósito una digresión: como hemos visto en estos días debido a su aniversario se ha hablado bastante del discurso de Fidel conocido como palabras a los intelectuales pronunciado en el año 1961. Por supuesto que todo hecho histórico debe ser analizado en sus circunstancias específicas, aunque también en sus trascendencias, esas que van más allá de su tiempo. En este sentido, quiero expresar mi opinión de que aquellas palabras no iban dirigidas exclusivamente a la intelectualidad y a la definición de la política cultural. Creo que se trata de un discurso político referido al proceso revolucionario en general, con una lección importante para la política y para la política ideológica toda: “sólo renunciar a lo incorregiblemente contrarrevolucionario” yo añadiría a lo incorregiblemente proimperialista. “Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada” y otras definiciones que expresan un sentido político amplio, sin estrecheces ni extremismos ideológicos, que buscan darle al proceso revolucionario la base de consenso popular más amplia posible. Por supuesto que también expresó el derecho de la revolución a defenderse y con ella a defender la soberanía del país.

Sin embargo hemos visto más de una vez, a lo largo del tiempo y sobretodo recientemente, la promoción, aún en medios oficiales, de una retórica excluyente, de a rajatabla, de definiciones estrechas que agreden lo que debería ser la base amplia del proceso de cambios, el cierre y el estigma a cualquier posición mínimamente crítica (portadoras de razón o sin ella y muchas veces con razón) pero que de cualquier manera son parte legítima de lo que opina la sociedad, incluida esa parte amplia de ella que no es incorregiblemente contrarrevolucionaria ni proimperialista, ni siquiera pro capitalista. Considero que este no es un detalle menor, el consenso es imprescindible para la viabilidad de cualquier revolución pero mucho más para la cubana, ubicada en una isla pequeña, sin suficientes recursos, sin importantes alianzas internacionales y vecina de un poder hostil y monstruoso (por su tamaño y por su conducta). Ese consenso le es tan necesario como el oxígeno a la vida y el consenso no se forja a martillazos, mucho más con las complejidades del mundo contemporáneo, con nuevas generaciones en edad política, después de la onda expansiva del desastre del socialismo en Europa, del impacto manipulador de las redes, etc.

Junto a la disposición de combatir intelectual y físicamente frente a la agresión perversa y asimétrica que se le hace al país, es necesaria también la apertura al diálogo más amplio, más inclusivo, más constructivo, más autocritico cuando sea necesario. No confundir la soberbia con la firmeza, ni la prepotencia con la fuerza legítima que se posee.

Desde el punto de vista de las ideas está más que demostrado que no hay certezas totales, si para algo ha servido el derrumbe del socialismo europeo ha sido para eso. ¿Hemos aprendido la lección? Es una pregunta que debemos hacernos todos los días. Tenemos solo algunas certezas fundamentales: que la soberanía de la nación es irrenunciable, que la justicia social es un valor absolutamente propio de una revolución “si es verdadera”, que un sistema económico que favorezca el desarrollo, el progreso y el bienestar material es imprescindible, de lo contrario la revolución no pasaría de ser una quimera sin futuro; que, en el caso de Cuba, el socialismo es la única alternativa que puede garantizar todo lo anterior, que debemos basar la acción en nuestra propia historia, hasta por ahí las certezas. Todo lo demás, quiere decir el aterrizaje, las vías, las formas, las rutas, las políticas para el alcance de todo esto forma parte de las incertidumbres que se deben enfrentar, que se deben debatir, que se deben resolver, sin dogmas, desde la inclusión, desde la comprensión, desde el sentido crítico. Insisto en que la soberbia y la prepotencia, hijas además de la ignorancia y el aldeanismo, poco ayudan en ese camino, es más ayudan pero en el sentido contrario.

Estoy de acuerdo en que hay momentos de definiciones donde se debe ser claro en qué lugar se está y con quien se está; o para decirlo de otra manera, en qué lugar o con quienes jamás se estará. Es el dilema que se ha planteado Cuba por siglos desde épocas del anexionismo “ancestral”, hasta el anexionismo “moderno” y “posmoderno” siempre minoritario pero que todavía sobrevive y hasta cobra fuerzas del otro lado del estrecho con sus lamentables expresiones locales. Recursos financieros no faltan para fomentarlo. Creo que en eso no debe haber ni confusión ni ambigüedades, es preciso conocer la historia.

Creo que lo sucedido recientemente es un llamado de atención, hay que defender la soberanía, pero hay sobre todo que reflexionar para continuar por donde se debe y se puede avanzar, incluir todo lo incluible. Todo dentro del proyecto de nación (soberanía, justicia social, desarrollo económico y democrático), nada contra el proyecto de nación.

La geografía y la historia han colocado a nuestro pequeño archipiélago en un lugar muy difícil para consolidar su proyecto nacional; lo viene haciendo desde el Siglo XIX contra el viento y la marea. Lo que se ha avanzado es un trecho enorme, sorprendente, pero el camino aún no ha terminado, ni es irreversible. Ahí están los desafíos. Esta generación, la mayoría de esta generación, lo mejor de esta generación, debe estar a esa altura, es mucho lo que está en juego.

Fuente: Blog Cuba y la economía

*++