lunes, 12 de julio de 2021

AIE: Perro guardián de los fósiles. [El fin del capitalismo es acrecentar los capitales invertidos mediante la explotación del trabajao asalariado y de los recursos naturales. Punto. Si hay que hacerse democrata de mire usted que bien se hace. Si hay que hacer una guerra para matar a 50 millones de personas se hace. Otro punto. Si hay que hacer una Tercera Guerra Mundial, oiga que se hace. El caso es que hay que hacer crecer los capitales, que eso es lo nuestro. Pero claro, el modo de producción capitalista es un modo de producción histórico que desde 2008 ya ha cumplido la función histórica que le correspondia que era la de desarrollar todas las fuerzas productivas, y cumplido su fin hay que cambiarlo. Se ha dicho "cambiarlo", no de liarnos a contar chistes eco equilicuá de haber quien la tiene más larga. Un puñadito de puntos más, que la cosa no quede por falta de puntos]

 

Desde su creación en 1948, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sido el perro guardián del gran capital fósil. Pero ahora pide una reducción severa y muy rápida de la combustión de carbón, petróleo y gas natural. ¿A qué se debe el cambio?


AIE: Perro guardián de los fósiles

 


Daniel Tanuro

El Viejo Topo

12 julio, 2021 

Desde su creación en 1948, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sido el perro guardián del gran capital fósil. A pesar de las advertencias de los científicos, durante décadas, ha continuado elaborando imperturbablemente documentos que dejan a las multinacionales de la energía hacer lo que quieran y, por tanto, conducen directamente a la transformación de la catástrofe climática en un cataclismo. Ahora, sin embargo, la Agencia ha elaborado un informe especial en el que pide una reducción severa y muy rápida de la combustión de carbón, petróleo y gas natural[1]. Como parte del Acuerdo de París, la AIE pide un «cambio radical» hacia un sistema energético dominado en gran medida por las energías renovables. De repente, admite que es la única manera de salvar la distancia entre los compromisos de los gobiernos y la trayectoria a seguir para alcanzar «cero emisiones netas» en 2050, con una probabilidad del 50 % de no superar los 1,5°C de calentamiento.

Se confirma un punto de inflexión

El giro en el discurso es indiscutible y no será en vano, porque la AIE influye mucho en las políticas energéticas nacionales. ¿Cómo se puede explicar esto? Este informe es una señal adicional y especialmente significativa del hecho de que los círculos dominantes del gran capital y sus dirigentes políticos ya no pueden negar la gravedad del cambio climático en curso, sus efectos bumerán sobre los beneficios y… el gran riesgo de pérdida de legitimidad sistémica que conlleva, en primer lugar, entre los jóvenes. La reorientación simbolizada por el apoyo de Joe Biden al acuerdo de la COP21 no es, pues, un fenómeno aislado. La crisis provocada por la pandemia está acelerando el movimiento enfrentando a los responsables a elegir sobre qué tipo de recuperación. En los próximos meses, sobre todo en la COP26, les veremos lanzarse a hacer una serie de promesas ambiciosas, destinadas a ecologizar la economía mediante las leyes del mercado. La AIE les está dando munición. Sus propuestas, afirma, permitirían salvar el clima (sin superar temporalmente los 1,5º, según la AIE), impulsar el crecimiento del PIB (un 4% anual, según la AIE), reducir el consumo mundial de energía (un 8%), crear 25 millones de empleos netos y reducir la pobreza (acceso universal a la energía en 2030), etc. Los gobiernos encontrarán en ellas algo de lo que presumir, será un verdadero festival de ecoblanqueo y de recuperación. El mensaje implícito es: os hemos escuchado, no os preocupéis, la situación está bajo control. En realidad, la situación está menos que nunca bajo control, como demuestran en particular -¡un entre otros, por desgracia!- el nuevo estudio que estima que la capa de hielo de Groenlandia está a punto de desintegrarse[2], la carrera por acaparar los recursos fósiles en el Ártico[3] y el continuo aumento de las emisiones mundiales, impulsado en particular por China[4]. En este contexto, los movimientos sociales deben denunciar los discursos tranquilizadores y desconfinar con fuerza la lucha contra el cambio climático. Aquí, la responsabilidad de los sindicatos es particularmente grande, porque las promesas de creación masiva de empleo a través de la transición justa a la AIE pretenden encadenarlos al capitalismo verde.

Un calendario radical

La radicalidad de las propuestas de la AIE para reducir el uso de los combustibles fósiles es innegable. El calendario de medidas que hay sobre la mesa es bastante claro:

  • 2021: prohibir el seguir explotando nuevos yacimientos de petróleo y gas, la apertura de nuevas minas de carbón, la ampliación de minas de carbón existentes y el permiso para construir nuevas centrales eléctricas de carbón;
  • 2025: prohibir el seguir vendiendo calderas de combustibles fósiles;
  • 2030: eliminar gradualmente el carbón en las economías avanzadas; instalar 1020 GW de capacidad solar y eólica cada año; lograr un 60% de vehículos eléctricos en las ventas de coches nuevos; lograr la neutralidad del carbono en todos los edificios nuevos;
  • 2035: 100% de generación eléctrica sin emisiones en todas las economías avanzadas; poner fin a las ventas de coches con motor de combustión interna; el 50% de los nuevos camiones serán eléctricos;
  • 2040: cierre en todo el mundo de todas las centrales eléctricas de carbón y petróleo; lograr el 100% de generación eléctrica con cero emisiones netas; en la aviación, lograr el 50% de combustibles de bajas emisiones;
  • 2045: el 50% de las necesidades de calefacción se cubriránn con bombas de calor;
  • 2050: el 70% de la electricidad procederá de la energía solar y eólica; el 85% de los edificios se adaptarán al cero carbono; más del 90% de la producción industrial pesada (cemento, acero, petroquímica) será en base a emisiones bajas.

El alcance total del cambio en el discurso de la AIE se verá en el hecho de que su escenario de emisiones netas cero (NZE) es más ambicioso que la mayoría de los escenarios recopilados por el IPCC en su informe especial de 1,5°C (2018). En el caso de los sectores de la energía y la industria, por ejemplo, las emisiones previstas por la NZE en 2040 son inferiores a las emisiones previstas en ese momento en la mayoría de los escenarios del IPCC. Lo mismo ocurre con la cantidad de energía que se seguiría produciendo a partir de los combustibles fósiles en 2050: en los escenarios del IPCC sin (o con un pequeño) rebasamiento del límite de calentamiento de 1,5 °C, era de 184 exajulios[5]; la NZE de la AIE está muy por debajo de eso: 120 exajulios de energía de combustibles fósiles. Carbon Brief comparó esta cifra con la que Shell planteó en su escenario «Sky 1,5ºC» (otro ejercicio de ecoblanqueo): la multinacional apostaba, para 2050, por la posibilidad de seguir produciendo 375 exajulios de energía a partir de combustibles fósiles (incluyendo 115 exajulios de gas natural). Esto es tres veces más que en el escenario NZE de la AIE[6].

Las empresas petroleras y de otros combustibles fósiles parecen un tanto sorprendidas de que la AIE, por una vez, no les baile el agua. En este sentido, el Financial Times recoge las palabras de Dave Jones, analista del centro de estudios climático Ember. Dijo que el llamamiento de la AIE a detener inmediatamente las nuevas exploraciones de petróleo y gas era «extremadamente sorprendente dada la historia de la agencia. Creo que nadie esperaba esto de la AIE. Se trata de un gran cambio de rumbo por su parte. Siempre ha sido muy favorable a los combustibles fósiles, por lo que idear algo así es simplemente increíble. Es realmente una puñalada a la industria de los combustibles fósiles”. Llamarlo «puñalada» es probablemente una exageración, pero el hecho de que el calendario de la AIE se centre principalmente en las restricciones y prohibiciones de producción no hace felices a los gigantes de la energía. El gran jefe de Shell, Ben van Beurden, no lo ocultó. En la reciente junta anual de accionistas, dijo que la forma de reducir las emisiones sería «centrarse en el consumo, no en la producción». Por su parte, dijo, Shell seguirá perforando en las zonas donde tiene su sede, como el Golfo de México. «Para satisfacer la demanda», por supuesto…[7] ¡Gracias patrón!

«Neutralidad del carbono» significa «beneficio antes que clima»

Dicho esto, el movimiento climático cometería un error monumental si decidiera aplaudir el escenario de emisiones netas cero de la AIE, o lo considerara «un paso en la buena dirección». ¿Por qué? Porque es un escenario de «cero emisiones netas», y «cero emisiones netas» no significa «cero emisiones». «Cero emisiones netas» -también conocida como «neutralidad del carbono»- es la formula que adoptaron los gobiernos en los acuerdos de París, para ocultar un enorme juego de manos. Éste juego consiste simplemente en no respetar la trayectoria de reducción de emisiones necesaria para mantenerse por debajo de 1,5°C (o incluso por debajo de 2°C), reducir las emisiones sólo en la medida en que sea compatible con el beneficio capitalista (por tanto con el sacrosanto crecimiento del PIB), y… esconder la diferencia bajo la alfombra mediante una serie de subterfugios. Salvo Bolsonaro y algunos otros fascistas negacionista del cambio clima, la mayoría de los gobiernos del mundo están tratando de engañar a la gente con esta retórica de «neutralidad del carbono», cuando en realidad, esta supuesta neutralidad significa «no toques mi crecimiento», «el beneficio antes que el clima».

Joe Biden se puso a la cabeza del pelotón organizando su cumbre sobre el clima y anunciando solemnemente que Estados Unidos sería «neutro en carbono» para 2050. Casi todos los demás siguen el ejemplo[8]. ¿Por qué? Porque, por un lado, se trata de salvar la tambaleante legitimidad del capitalismo y, por tanto, su estabilidad social. Y, por otro lado, porque está en juego una apuesta económica colosal: el mercado de las tecnologías limpias o bajas en carbono que están destinadas a sustituir en gran medida a los combustibles fósiles (en gran medida, pero no del todo, volveré sobre ello). En la mente de estos gobiernos y de los grupos capitalistas a los que representan, la COP26 será la gran puesta en escena en la que intentarán llegar a un acuerdo sobre esta política, un acuerdo entre bandidos, en el que obviamente cada uno intentará hacer lo menos posible… mientras da la impresión de que hace más que los demás…

Los subterfugios del capitalismo verde

Los subterfugios del capitalismo verde para esconder bajo la alfombra la diferencia entre lo que hay que hacer para detener la catástrofe y lo que se puede hacer para limitarla dentro del marco capitalista son de varios tipos. Recordemos las principales[9]:

  • Desplegar «tecnologías de emisiones negativas» (NET): máquinas y dispositivos que retiran el carbono de la atmósfera y lo almacenan bajo tierra (sin garantía de que no vuelva a salir de forma masiva algún día). Esto se llama captura y secuestro de carbono (CCS).
  • Combinar estas RTE y la CCS, por ejemplo utilizando la Bioenergía con Captura y Secuestro de Carbono (BECCS): en lugar de carbón, quemamos biomasa que crece absorbiendo CO2, capturamos este CO2 y lo almacenamos bajo tierra. A largo plazo, la concentración atmosférica de CO2 debería disminuir. El problema son las enormes superficies necesarias para cultivar la biomasa.
  • Diversificar el discurso hablando no sólo de energía libre de carbono, sino también de energía baja en carbono o baja en emisiones. Hace ya varios años que el IPCC se plegó a los nucleócratas: como resultado, la energía atómica se clasifica ahora oficialmente como baja en carbono. El mismo proceso está en marcha para el hidrógeno azul, es decir, el obtenido a partir del gas natural (que emite CO2).
  • Aumentar la absorción natural de CO2 a través de la fotosíntesis (plantamos grandes cantidades de árboles…, sin pensar en el impacto sobre la biodiversidad, ni en el hecho de que la absorción sólo durará unas décadas… ¡y sin tener en cuenta las emisiones en caso de incendios forestales!).
  • Comprando los llamados derechos de emisión de las inversiones supuestamente limpias, o del acaparamiento de bosques en el Sur (en detrimento de las poblaciones locales, especialmente de los pueblos indígenas)…, cuando muchos estudios han demostrado que la mayoría de estos derechos no se corresponden con reducciones reales de emisiones.
  • Poner en órbita partículas que reflejen la radiación solar en el espacio (geoingeniería). Esta es la peor de todas estas soluciones de aprendiz de brujo, porque puede ser utilizada para la geoestrategia de las grandes potencias; además, no reduce la cantidad de COen la atmósfera (por lo que la acidificación de los océanos continuará). De momento parece descartada, pero volverá a surgir cuando veamos que los otros subterfugios anteriores no detienen la catástrofe.

El diablo está en los detalles

El plan NZE de la AIE es una plasmación sistemática de esta política, vinculada a una agenda a ponerla en práctica. El hecho de que este plan moleste a algunos intereses establecidos del capital fósil no lo convierte en una alternativa aceptable para la humanidad. Esto queda muy claro cuando se observan las diversas implicaciones concretas del escenario. Como se suele decor, el diablo está en los detalles:

  • La cuota de la energía nuclear en el mix energético mundial se duplicará con creces de aquí a 2050 (de 29 EJ en 2020 a 61 EJ en 2050), sobre todo en el Sur; la energía nuclear será entonces la segunda fuente de electricidad más importante después de las renovables (alrededor del 10% del mix energético); según la AIE, «las naciones deben (sic) actuar rápidamente para prolongar la vida de las centrales nucleares existentes o desarrollar otras nuevas».
  • La AIE destaca que las energías renovables se convertirán en la principal fuente de energía en 2035… Pero este dato tiende a ocultar otro: en 2050, según NZE, algo más de una quinta parte de la energía mundial seguirá siendo de origen fósil, sobre todo para alimentar las cementeras, la industria siderúrgica y la petroquímica.
  • Una quinta parte de los fósiles es obviamente mejor que cuatro quintas partes (que es la cuota actual). Esto reduce las emisiones globales anuales de COde 36 Gt a 7,6 Gt. Pero, para respetar las emisiones netas cero, estos 7,6 Gt deben ser capturados para ser inyectados en el subsuelo (en depósitos cuya estanqueidad no se puede garantizar, repitámoslo).
  • El uso de la biomasa se multiplicará por seis en 2050: producirá 102 exajulios de energía (Nota: esta cifra es superior al límite de sostenibilidad de este uso de la biomasa, fijado por el IPCC en 100 exajulios). Una parte importante de la electricidad producida por la combustión de carbón se producirá mediante la combustión de biomasa con captura y secuestro de carbono (es decir, BECCS); de este modo, se añadirán 1,3 Gt de CO2 al año a las 7,6 Gt que se inyectarán en el subsuelo debido al uso de la CCS en la industria.
  • Este aumento de la cuota de biomasa exigirá un incremento de la superficie dedicada a los cultivos energéticos (la AIE aboga en particular por los cultivos industriales de rotación corta, como los sauces y el miscanthus). Esto requeriría un aumento de 330 millones de hectáreas (Mha) a 410 Mha (un aumento del 25%). Esto equivale a casi un tercio de las tierras agrícolas de cultivo permanente (1.500 Mha). Por tanto, la presión aumentará gravemente sobre la biodiversidad, los recursos hídricos y el uso del suelo. Desde el punto de vista social, los más débiles (las comunidades campesinas y los pastores, en particular) se llevarán la peor parte[10].
  • Las energías eólica y solar serán los pilares de las energías renovables, mediante la construcción de gigantescos parques (¡porque la concentración y apropiación capitalista de estos recursos naturales gratuitos son una condición para el exceso de beneficios de las multinacionales!). El objetivo, en el caso de la energía solar, sería instalar el equivalente al parque actual cada día en 2030, y aún más en los años siguientes. Eso no es todo: la cuota de hidroelectricidad se duplicará de aquí a 2050. La AIE no lo especifica, pero cabe suponer que se basa principalmente en la construcción de grandes presas. Sin embargo, estas presas no son una fuente renovable (se llenan de sedimentos con el tiempo). ¿Si la energía nuclear puede llamarse baja en carbono, ¿por qué las presas gigantes no pueden llamarse renovables?
  • La cuota de hidrógeno bajo en carbono debe multiplicarse por dieciséis en 2030 y por cincuenta y siete en 2050 (¡!) para alcanzar el 13% de la energía final en 2050. Según el plan de la AIE, la mitad de este hidrógeno en 2030 deberá ser verde, es decir, producido por electrólisis del agua (o a partir de otras fuentes -algas, por ejemplo- que no emitan CO2). La cuota de hidrógeno verde aumentaría hasta el 62% en 2050. Suponiendo que estos objetivos sean alcanzables (lo cual es muy poco probable, ya volveré sobre ello), el resultado es que el 38% del hidrógeno bajo en carbono se produciría con emisiones de CO2. Pero ya conocemos la solución de la AIE: captura-secuestro, ¡hop!

Disimular la superación de 1,5°C

Incluso con el máximo despliegue de subterfugios de emisiones netas cero gracias a los milagros de la tecnología, la realización del escenario de la AIE está lejos de ser obvia…, especialmente desde el punto de vista tecnológico. A este respecto, la Agencia distingue dos fases. Hasta 2030, dice, existen las tecnologías necesarias para la NZE. Pero más allá de 2030, aunque se espera que la CCS y el hidrógeno verde desempeñen un papel fundamental, el 55% de las reducciones de emisiones acumuladas que se atribuyen a estas tecnologías se encuentran actualmente sólo en fase de demostración o incluso de prototipo. En resumen, no hay certeza de que vaya a funcionar. Además, como hemos visto, los objetivos a alcanzar, en particular, en materia de despliegue de energía solar y eólica y de aislamiento y renovación de edificios son extremadamente restrictivos. Incluso sin salir de la lógica capitalista, para alcanzarlos sería racional apoyarse en la planificación pública, en las inversiones públicas, en el desarrollo del sector público, en la investigación pública y en una verdadera participación ciudadana. Pero la AIE no se ocupa de esto. Para la AIE, la participación ciudadana significa que los gobiernos ofrecen incentivos y limitaciones para guiar al consumidor. En cuanto a los capitalistas, no tienen que preocuparse demasiado; el escenario NZE se basa en dos principios neoliberales: la neutralidad tecnológica (las tecnologías se implantan en función de los costes, según las leyes del mercado, los costes de la investigación son para la comunidad, los beneficios para el sector privado), por un lado, y la transición ordenada (que evita al máximo la destrucción de capital antes de la amortización) por otro[11].

Es hora de desconfinar nuestras luchas

Nos encontramos típicamente en la lógica de culpabilización/represión del neoliberalismo autoritario, tal y como se aceleró en la respuesta a la pandemia. En el escenario de la AIE, esta lógica se une a la apuesta, característica del capitalismo, por la llegada providencial de un deux ex machina tecnológico. Pero esta vez, es muy probable que el deus ex machina no llegue a tiempo. Esto está muy claro en el debate sobre el hidrógeno: su producción por electrólisis del agua sería efectivamente una solución verde, pero los costes son extremadamente elevados. De hecho, debido a la neutralidad tecnológica, los capitalistas recurrirán al hidrógeno azul [12]. En otras palabras: el Cero Emisiones Netas de la AIE no es un escenario que evite superar temporalmente los 1,5°C. Es más bien un intento de ocultar el hecho de que: 1°) esta superación es inevitable si la humanidad no rompe con el mercado neoliberal y el productivismo capitalista; y 2°) esta superación, lejos de ser sólo temporal tiene, por el contrario, grandes posibilidades de sumir a la humanidad en un desastre de proporciones inimaginables.

¡Sí, es hora, es hora ya de desconfinar nuestras luchas! Por ejemplo, respondiendo al llamamiento de «Komité Centrales», esta coalición (de la que forma parte Gauche Anticapitaliste) que, en Bélgica, rechaza tener que elegir entre la peste de las centrales nucleares y el cólera de las centrales de gas.[13]

 

Notas

[1] https://www.iea.org/reports/net-zero-by-2050

[2] https://www.theguardian.com/environment/2021/may/17/greenland-ice-sheet-on-brink-of-major-tipping-point-says-study

[3] https://www.latribune.fr/entreprises-finance/industrie/energie-environnement/conseil-de-l-arctique-l-affrontement-attendu-entre-etats-unis-et-russie-debute-ce-mercredi-soir-884981.html

[4] https://www.carbonbrief.org/analysis-chinas-carbon-emissions-grow-at-fastest-rate-for-more-than-a-decade

[5] valor medio

[6] Carbon brief, 18/5/2021, https://www.carbonbrief.org/iea-renewables-should-overtake-coal-within-five-years-to-secure-1-5c-goal?fbclid=IwAR2xvyEpMYVoI6G8zHxKSx-QZeUM4EGx_FlkOdMAiII36oz34fJMW7C_v34

[7] Finantial Times, 18/5/2021

[8] A veces de manera cómica: el primer ministro japonés, por ejemplo, ha hecho un compromiso completamente improvisado de reducir las emisiones del 26% en 2030 al 46%. Asombro en el archipiélago, donde ningún político había mencionado aún este objetivo … https://korii.slate.fr/et-caetera/climat-energie-promesses-japon-co2-panique-experts-centrales-reacteurs-nuclear

[9] Para una presentación más detallada, ver : Tanuro, Daniel (2020) Demasiado tarde para ser pesimitas. Barcelona: Sylone-viento sur.

[10] Se destinan más de 3000 Mha al pastoreo del ganado. El sentido común ordenaría un ataque a la industria de la carne, pero es un lobby poderoso; En la lógica capitalista de la AIE, será más fácil apoderarse de las tierras de los pueblos pastores nómadas que a menudo no tienen título de propiedad bajo la ley burguesa.

[11] Designdas por la expresión stranded assets

[12] La política de la Comisión Europea es significativa en este tema: se encuentra frente a los lobbies fósiles que quieren producir hidrógeno a partir de fuentes fósiles –emitiendo CO2 – y que engañan a la opinión pública repitiendo que la combustión de hidrógeno gaseoso solo produce agua –lo cual es correcto pero oculta el CO2 producido en la fabricación de hidrógeno.

[13] Ver la primera acción propuesta para el 20 de junio contra el proyecto de central en Manage: https://www.facebook.com/events/922852554946047/?ref=newsfeed

Fuente: Gauche AnticapitalisteTraducido por Viento Sur.

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Los planes de recuperación de la UE se preparan para rescatar a las empresas de combustibles fósiles. [ A lo dicho. El burro es el único animal que tropieza dos voces con la misma piedra. Yo ya no tropiezo más hasta las próximas elecciones en las que voy a votar al que me saque las castañas del fuego mientras yo me revuelco en el sofá y me preparo cuatro botellones y le pego dos apretujones al me gusta, no me gusta y que me entran las vomitinas del botón del Facebook. Y es que el olmo (el capitalismo a partir de 2008) no puede dar peras (ni siquiera un puesto de trabajo que permita vivir al trabajador a la altura los tiempos que corren). Pero esto ya es política y a mí la política me la refanfinfla, oyes. La política para los políticos. A mí que me arreglen mis problemas. Y que me doy media vueltecita en el sofá que me canso de estar siempre en la misma postura. Adiós muy buenas.]

 

El hidrógeno renovable o verde es solo un caballo de Troya para el hidrógeno fósil

Los planes de recuperación de la UE se preparan para rescatar a las empresas de combustibles fósiles


Ecología social

Rebelión

Fuentes: Ecologistas en Acción

10.07.2021

Ecologistas en Acción y el Observatori del Deute en la Globalització publican en el Estado español un informe que revela la enorme presión que ha ejercido el lobby del petróleo y el gas y sus desastrosas consecuencias en los planes NGEU. Según el informe, al menos 8.300 millones de euros se gastarán en proyectos relacionados con estas industrias en Italia, Francia, Portugal y el Estado español. El hidrógeno y el gas son las grandes apuestas de los fondos NGEU en estos países, por encima de las inversiones en el sistema de salud.

En un momento en el que el mundo se enfrenta a catástrofes climática con una frecuencia alarmante, la Comisión Europea ha dicho que quiere evitar dar miles de millones en rescates a la industria de los combustibles fósiles a través de sus fondos de recuperación de la COVID–19. Pero la nueva investigación de Fossil Free Politics y del European Network of Corporate Observatory (ENCO), con la que colaboran Ecologistas en Acción y el Observatori del Deute en la Globalització (ODG) en el Estado español,  muestra que está haciendo precisamente eso: en Italia, Francia, Portugal y el Estado español, 8.300 millones de euros de los fondos de recuperación de la Unión Europea (UE) se gastarán en hidrógeno y gases renovables.

La importancia del hidrógeno y los gases renovables se debe a un esfuerzo concertado de la industria de los combustibles fósiles. En Italia, las empresas mantuvieron más de cien reuniones con ministros y funcionarios sobre los planes de recuperación, llegando a cuadruplicar el gasto destinado al hidrógeno. Con los fondos de la UE que empezarán a llegar en la segunda quincena de julio, las empresas petroleras y de gas ven en el hidrógeno una tabla de salvación para su negocio. Es particularmente relevante el papel que está tomando el gas natural, un combustible fósil con mejor prensa que el resto pero igualmente dañino.

Este informe, el primero del proyecto Recovery Watch, revela que el gobierno español planea gastar un 50% más de sus fondos en hidrógeno y gases renovables que en su sistema nacional de salud.

En palabras de Nuria Blázquez, responsable de Internacional de Ecologistas en Acción: «El Estado español no solo está entregando dinero público a una industria conocida por intentar bloquear y retrasar la acción climática, sino que concede al hidrógeno un papel excesivo, a pesar de ser un combustible inmaduro. Esto no es causal, llega gracias a la enorme presión ejercida por el lobby de los combustibles fósiles y podría llevar a España y Europa a seguir utilizando combustibles fósiles durante décadas».

Por su parte, Josep Nualart Corpas, investigador del ODG, ha declarado: «El gobierno del Estado español ha elaborado un borrador con la colaboración con las grandes empresas energéticas y las cuatro grandes consultoras, excluyendo la voz de los ciudadanos. Como resultado, los proyectos de hidrógeno y gas renovable están recibiendo mucho más dinero público que un sistema nacional de salud que se desmorona y que hemos visto es imprescindible reforzar».

La UE ha tratado de evitar que los fondos de recuperación se destinen a proyectos de combustibles fósiles, incluido el controvertido hidrógeno fósil (azul), pero, según el informe, el hidrógeno renovable o verde es solo un caballo de Troya para el hidrógeno fósil (azul), que en cualquier caso puede recibir financiación de otros fondos comunitarios y nacionales.

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/175450/los-planes-de-recuperacion-de-la-ue-se-preparan-para-rescatar-a-las-empresas-de-combustibles-fosiles/

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domingo, 11 de julio de 2021

HAITÍ: DETENIDOS 17 de los 26 presuntos asesinos del PRESIDENTE de HAITÍ...

Caminando hacia una nueva civilización. [Traducido al cristiano el artículo que sigue es exactamente lo mismo que lo que puede saberse (con otras palabras y circunstancias de tiempo y lugar) si uno se lee una de las primeras obras de Marx, Escritos de economía y filosofía (1844), pero si además uno continúa leyendo los textos marxistas (producto de unos 40 años de estudios, análisis, críticas y práctica política (ay, práctica política, donde te metes jamía que no te veo) que fue los que Marx se pegó el hombre, junto a otros, para dar cuerpo a lo que hoy se conoce como marxismo (quiero decir que lo conoce quien lo conozca) se verá también que lo que se propone el autor de dicho artículo (propósito que sin duda logrará) ya lo establecieron también Marx, Engels y sus seguidores, y además, también señalaron el camino para conseguirlo, es decir, que el más “cristiano” de todos, el que más clarito habla es Marx. Ahora yo ando con el descubrimiento de la fórmula del barro, que cuando la descubra voy a pegar el campanazo del siglo presente, los diecinueve siguientes y dos de los pasados. De momento sé que uno de los dos elementos de la fórmula del barro es la tierra, solo me falta el segundo elemento líquido. Yo podría acudir a la obra de Marx y sus seguidores para comprender que con un puñado de tierra y dos buchitos de agua se obtiene un barro del Copón de calidad, pero no quiero. Yo soy un intelectual nato, oiga. A mí ni mi padre me dice como se maneja esto de la intelectualidad, que ustedes no saben con quién están tratando. La fórmula del barro por mis cojones que la invento yo. Me faltan de 35 a 43 años de investigación, pero que la invento lo pueden dar por hecho. El campanazo lo pego yo.]

 

Caminando hacia una nueva civilización

 © “Ysy, Kuarahy ha Yvytu” (La Madre Agua, el Sol y el Aire), Miguel Hachen

 

 Víctor Manuel Toledo

El Viejo Topo

05.07.2021

El mundo no aguanta más, es decir, las sociedades y sus naturalezas. Las evidencias están a la vista con la confluencia de la pandemia del Covid-19, la crisis ecológica de escalas local, regional, nacional y global, la amenaza latente de una guerra nuclear, y la desigualdad social tocando su máximo nivel en la historia de la especie. Es obvio que se requiere una transformación radical en todos los ámbitos de la vida social, y la primera es aceptar que no estamos frente a un simple cambio económico, tecnológico o cultural, sino ante una transformación civilizatoria. Esto lo registramos hace casi tres décadas, y en este lapso se han acumulado las evidencias sin que hayamos avanzado mayormente en las vías para lograrla. Las rebeliones ciudadanas que se hacen cada vez más frecuentes e intensas son la demostración de un malestar colectivo que vislumbra o intuye ese cambio profundo, pero que no alcanza a concebirlo y menos a construirlo. Si hace una década el malestar ciudadano se hizo presente en los países del mundo árabe, en los últimos años alcanzó a Islandia, Hong Kong, Francia, España, Chile, Bolivia, Ecuador, etcétera, y en los últimos meses a Estados Unidos, Bielorrusia, Tailandia y otros. El problema es que estas protestas y resistencias se enfocan en objetivos parciales o secundarios y no llegan a detectar y reconocer las causas profundas de la crisis: la doble explotación, del trabajo de la naturaleza y del trabajo de los seres humanos, que una minoría de minorías realiza cada vez con más amplitud y encono. Se requiere entonces de una doble liberación y emancipación: ecológica y social. Deben, pues, surgir rebeliones ambientales, igualitarias, anticapitalistas, antipatriarcales y capaces de construir una sociedad sustentable y de reformular las relaciones entre los individuos, y entre éstos y la naturaleza.

Estamos, por tanto, en un fin de época, en la fase terminal de la civilización moderna, pero aún sin poder visualizar la que la sustituirá. Si se me permite una metáfora, es como estar en el circo y observar al trapecista en el preciso momento en que se encuentra soltando el trapecio sin haber cogido el otro, y con el vacío esperándolo abajo. He aquí que los intelectuales y teóricos de la emancipación no han realizado su trabajo, en buena medida porque siguen mirando al mundo con los mismos catalejos anticuados. Es decir, carecen de instrumentos a la altura de la complejidad del mundo actual. Esta limitante es la dimensión epistemológica de la propia crisis de civilización, y requiere de la superación de teorías y métodos que enclavados en la larga tradición occidental, se han vuelto un estorbo. No hay solución moderna a la crisis de la modernidad, ha dicho Boaventura de Sousa Santos, mientras Albert Einstein asentó que no es posible solucionar los problemas con el mismo tipo de pensamiento con que fueron creados. Hay una cierta sequía intelectual en los teóricos de la liberación.

Termino de manera optimista, con un listado de temas que me parece deberían ser explorados como posibles fundamentos para la transformación civilizatoria. Provienen de numerosos casos exitosos de carácter local y regional, y de al menos dos experiencias de escala nacional: Bután y Bolivia. Son parte de mi agenda de estudio de los próximos meses y lo comparto como un adelanto de publicaciones futuras. Diez son los temas claves. 1. La re-aparición de la naturaleza como la actriz principal en todos los ámbitos, pero sobre todo en el mundo de la política, y consecuencia de lo anterior. 2. La restitución de la conciencia de especie en todos los ciudadanos. 3. La recuperación de la espiritualidad ( cooptada desde hace 2 mil años por los grandes monoteísmos). 4. El resurgimiento de la comunalidad, es decir, del instinto social o colectivo casi exterminado por la sociedad moderna dedicada a impulsar el individualismo y la competencia. 5. El empoderamiento de lo social frente al poder político (partidos y gobiernos) y al poder económico (empresas, corporaciones y mercados). 6. Gobernanza desde abajo, esto es, democracia radical o participativa y disolución total de la representativa o electoral. 7. Re-conquista de los territorios, es decir, las comunidades locales y municipales ejerciendo control sobre los procesos en el espacio. 8. Sustitución de las grandes empresas y corporaciones por cooperativas y empresas familiares y de pequeña escala (economía social y solidaria). 9. Politización de la ciencia y la tecnología y su cambio de orientación hacia el bienestar social. Todo ello debe re-orientar toda la acción humana (praxis) hacia: 10. La búsqueda del buen vivir (la felicidad), como lo han demostrado los pueblos indígenas, y desechar los dogmas modernos del desarrollo, el progreso y el crecimiento.

Artículo publicado originalmente en La Jornada.

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sábado, 10 de julio de 2021

¿Es factible una «democracia no liberal» en España? [Los políticos que digan defender a las clases trabajadoras -si no hay ninguno eso ya es otra cosa, mariposa- que somos ni más ni menos que la inmensa mayoría de la población, y además trabajando, verbo trabajar: yo trabajo, tú pirulete no trabajas, y además te enriqueces con mi trabajo, y además me mandas a que trabaje más por menos dinero: ¿te enteras o no te enteras, Contreras?, que´tecalo bacalao, entre otras muchísimas cosas, como por ejemplo, que el capitalismo a partir de 2008 ya no lo puede resucitar ni María Santísima ni a base de brochazos eco verderones, nos tienen que explicar para que lo aprendamos el contenido del artículo que sigue, en vez del mareo de la perdiz y de lo bien o de lo mal que andan otros políticos al saltimbanqui de la patita coja en la tribuna de oradores]

 

¿Es factible una «democracia no liberal» en España?



Por German Gorraiz López 

Kaos en la red

 10 Jul, 2021

Europa estaría sufriendo una aguda crisis identitaria agravada por el triunfo del Brexit y por el “proceso de balcanización europeo” ideado por EE.UU. para mediante selectivos atentados terroristas, la crisis de los refugiados y la aparición de Gobiernos autocráticos provocar el declive de los valores democráticos.

Vox habría sufrido una mutación pandémica que lo habría convertido en un agente patógeno capaz de arrasar la sui generis democracia formal española al poseer un ADN dotado de la triple enzima tardofranquista (mantenimiento de la unidad indisoluble de España, control estricto de la inmigración y retorno al pensamiento único heteropatriarcal).

El ideario de Vox

La crisis económica,el progresivo descrédito de la Monarquía, la crisis de Cataluña y la desafección política de la sociedad española motivada por los sangrantes casos de corrupción de la élite político-económica han hecho oscilar en sus valores los esquemas idílicos de la Transición y la vigencia de la Constitución del 78 en la que se sustenta el actual status quo, elementos desencadenantes del tsunami electoral protagonizado por Vox. La estrategia electoral de Vox se basó en la técnica de la manipulación de las masas expuesta por Edward L. Bernays en su libro “Cristalizando la opinión pública”, en el que desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así, según L. Bernays, “la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía”, por lo que la propaganda de Vox está dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustenta.

El ideario de Vox tendría la paternidad del anterior asesor de Trump, Steve Bannon quien les transmitió los puntos esenciales del ideario populista: mensajes cortos y xenófobos en las redes sociales, culto al líder y utilización de las fake news para sumir a la población en la duda existencial y cuyo primer efecto nocivo sería el finiquito del paradigma vigente en las últimas décadas (Teoría de lo “políticamente correcto) . Así, el pensamiento de Vox no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción y sufre de un delirio de grandeza que provoca que “el individuo se crea dotado de un talento y un poder extraordinarios debido a que las deidades le han elegido para una alta misión”(Reeditar la Reconquista de España).

¿Tras la estela de Orbán?

Europa estaría sufriendo una aguda crisis identitaria agravada por el triunfo del Brexit y por el “proceso de balcanización europeo ideado por EE.UU. para mediante selectivos atentados terroristas, la crisis de los refugiados y la aparición de Gobiernos autocráticos provocar el declive de los valores democráticos. La autocracia sería una forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal) que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres, llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes totalitarios (inflexible, xenófobo y autoritario), lo que confirma el aforismo de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”.

La autocracia sería pues una especie de dictadura invisible sustentada en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas y culto al líder) basadas en el control absoluto de los medios de comunicación y la censura y desprestigio social de los individuos refractarios al mensaje del líder, de lo que sería paradigma el primer ministro húngaro, Viktor Orbán que habría convertido a Hungría en la primera autocracia europea o “democracia no liberal”, doctrina que por mimetismo adoptarán el resto de países del Grupo de Visegrado ( Eslovaquia y Chequia). La deriva autoritaria de Hungría estaría jalonada de violaciones en la separación de poderes así como no acatamiento de sentencias del TJUE lo que habría provocado la apertura de un expediente por la UE en el marco del Artículo 7 que impide que países díscolos pongan en peligro la separación de poderes o no garanticen los derechos y libertades de sus ciudadanos.

El penúltimo episodio del pulso de dichos países con la UE fue el veto de la aprobación del Presupuesto de la UE para el período 2021-2027 que incluía la puesta en marcha del Fondo de Recuperación estimado en 750.000 millones € al estar vinculados dichos Fondos con el mecanismo del Estado de Derecho que garantiza los derechos y libertades de sus ciudadanos y que en el supuesto de “un reiterado incumplimiento por algún Estado miembro, podría privarle de su derecho a voto en las decisiones comunitarias, previa unanimidad de sus miembros”. Dado que dicho Fondo de Recuperación se antojaba vital para países como España e Italia, el chantaje de ambos países tuvo su efecto en forma de “suspenso en la aplicación de dicha cláusula de salvaguardia de las libertades”, con lo que la Unión Europea habría sacrificado sus otrora sacrosantas libertades básicas en aras de asegurarse los mínimos básicos de supervivencia, lo que conllevará el declive en un futuro mediato de las llamadas democracias formales europeas.

¿Hacia un Régimen Tardofranquista?

En este contexto y tras la agudización del contencioso independentista en Cataluña, se irá agigantando la sombra de un partido como Vox, devenido en agente patógeno que podría arrasar con los principios de la sui generis democracia formal española al poseer un ADN dotado de la triple enzima tardofranquista (mantenimiento de la unidad indisoluble de España, control estricto de la inmigración y retorno al pensamiento único heteropatriarcal) y que implementará “el Tardofranquismo o democracia no liberal” en el supuesto de alcanzar el Poder en coalición con un PP aquejado de la metástasis de corrupción y al que no tardará en fagocitar. Así, una hipotética mayoría electoral de PP y Vox en las próximas Elecciones Generales se traducirá en la ilegalización de partidos refractarios a los postulados de la Constitución (partidos independentistas vascos y catalanes) así como la suspensión sine die de las Autonomías como punto final de una feroz ofensiva recentralizadora que supondrá la asunción de las actuales competencias autonómicas (Sanidad, Educación, Policía y Prisiones) por el Estado Central y la posterior implementación de un nuevo Estado tardofranquista que beberá de la fuentes del centralismo bonapartitsta y del paternalismo de las dictaduras blandas.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

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viernes, 9 de julio de 2021

Haití. El asesinato de Moïse y la política de río revuelto

 

Haití

El asesinato de Moïse y la política de río revuelto

 


Por Lautaro Rivara 

Fuentes: Rebelión

 09/07/2021 

¿Qué está pasando en Haití? ¿Cuáles son los hechos conocidos? ¿En qué contexto se dio el magnicidio de Jovenel Moïse? ¿Cuáles son las hipótesis y los cursos posibles de acción? ¿Hay posibilidad de una normalización democrática? ¿Y de una intervención internacional? ¿Quiénes son los ganadores de esta auténtica política de río revuelto?

Los hechos, más allá de la crónica roja

A 24 horas de que tomara estado público el asesinato del presidente de facto de Haití, Jovenel Moïse, lo que sabemos a ciencia cierta es efectivamente poco. Un lacónico comunicado oficial firmado por Claude Joseph, y dos conferencias de prensa igualmente escuetas sostenidas en creole, son apenas toda la información de fuentes oficiales con la que contamos. Sin tener a disposición aún evidencia que convalide o refute la versión estatal, podemos, de todos modos, resumirla como sigue:

-Moïse y su esposa, la primera dama, fueron atacados por un “grupo comando” en su domicilio particular en Pelerin en las primeras horas del día 7 de julio.

-Los atacantes burlaron la seguridad presidencial presentándose como agentes de la DEA, e ingresaron hablando inglés y portugués.

-El primer mandatario murió de forma inmediata, mientras que la situación de la primera dama, atendida de urgencia en un hospital en Miami, es aún indeterminada. 

-Tras el hecho, se produjo un enfrentamiento entre el grupo comando y la policía, en el que 4 de los sicarios habrían sido abatidos y otros 2 detenidos, estando éstos en poder de la Policía Nacional. Además, tres agentes fueron heridos y se encuentran ya fuera de peligro.

-Ante el vacío de poder generado, el Primer Ministro de facto Claude Joseph se autoproclamó como presidente interino, asumió el control de las fuerzas armadas y policiales, y convocó de urgencia a un Consejo de Ministros.

-Dicho Consejo decretó por 15 días el estado de sitio en todo el territorio nacional y, entre otras medidas, cerró el aeropuerto internacional Toussaint L’Ouverture.

Moïse, ¿devorado por sus propios demonios?

Es importante dar un breve contexto y una sucinta caracterización de Moïse, ante la tentación post mortem de erigirlo como un mártir de causas que le resultaron, en vida, absolutamente ajenas. Moïse llegó a la presidencia de la república como representante del partido PHTK, una formación política ultraderechista y ultraneoliberal, representante de los sectores residuales del duvalierismo presentes aún en el seno de las clases dominantes haitianas. De hecho, su mentor y fundador, apadrinado por los Estados Unidos y el Core Group, el ex presidente Michel Martelly, inició su “carrera política” como paramilitar a sueldo de la dictadura vitalicia y hereditaria de François y Jean-Claude Duvalier. Diferentes personeros de este régimen que asoló al país entre 1957 y 1986 ocuparon, a lo largo de los gobiernos de Martelly y Moïse, cargos políticos, diplomáticos, legislativos y ministeriales.

Moïse fue ungido como sucesor de Martelly por tratarse de una suerte de outsider de la clase política, en una maniobra recurrente utilizada por las más variadas derechas latinoamericanas. Su “capital” fue amasado como exponente de una oligarquía presuntamente modernizadora, y su nave insignia para arribar a la política fue el proyecto de desarrollo de zonas francas agrícolas orientadas a la exportación con asiento en el noroeste del país, en particular a través de su empresa AGRITRANS S.A., erigida sobre el despojo sicarial de miles de hectáreas de propiedad comunal y campesina.

Las elecciones que lo consagraron presidente en el año 2015 fueron caracterizadas por una práctica de fraude masivo, lo que implicó, tras casi un año de conflictos e interinato, la realización de nuevos comicios que también serían impugnados como fraudulentos por diferentes actores nacionales y veedores internacionales, pero que sin embargo resultarían convalidados por las Naciones Unidas y la OEA, organizadores y financistas casi exclusivos del propio acto electoral. La participación ciudadana, en aquel entonces, fue de apenas un 18 por ciento de los votos, reflejando el hastío y el descreimiento del conjunto de la población.

Una vez iniciado su gobierno, Moïse comenzará a enfrentar rápidamente la oposición de las clases populares, los sectores medios y hasta de algunas fracciones de la burguesía local. La profundización de las políticas neoliberales degradarían rápidamente la situación económica del país, teniendo como punto de no retorno la “recomendación” del FMI de eliminar los subsidios a los combustibles, que catapultó en julio de 2018 a dos millones de personas a las calles del país. A esto se sumaría un desfalco multimillonario de fondos públicos equivalente a por lo menos un cuarto del PBI nacional, según sendas investigaciones del Senado y del Tribunal Superior de Cuentas. El propio Moïse, sus empresas y una docena de sus más altos funcionarios, se verían implicados en el hecho. Ante este proceso de removilización popular que comenzaba a exigir su renuncia, Moïse empezaría a transitar una extensa deriva autoritaria que hemos venido analizando y documentando en los últimos años, la cual incluyó: el cierre del Parlamento, la intervención del poder judicial y el nombramiento de magistrados adictos, el gobierno por decreto, el asesinato de periodistas y opositores, la realización de masacres en barrios populares de la capital, la creación de una suerte de policía política conocida como la “Agencia Nacional de Inteligencia”, la no celebración de las elecciones previstas por la carta magna, el intento de modifidación ilegal de la constitución vigente, y, desde este 7 de febrero, la permanencia en el poder una vez vencido su mandato constitucional.

En los últimos años, se multiplicaron las evidencias de la connivencia de Moïse y el PHTK con el crimen organizado y las bandas armadas, según las investigaciones y denuncias de organismos de derechos humanos como la Red Nacional en Defensa de los Derechos Humanos de Haití (RNDDH) y la Fundación Je Klere. Bandas que, vale la pena subrayar, han crecido exponencialmente coincidentemente con el ciclo de removilización popular, en lo que hemos analizado como una suerte de “solución paramilitar” al problema planteado al establishment en una zona tan estratégica como la Cuenca del Caribe. De hecho, una de las primeras hipótesis, que circuló ayer profusamente por todo el país, era que uno de estos grupos, entrenados, armados y financiados contra el propio poder político, y que han ganado en autonomía y capacidad operativa, podrían haber llegado a devorar a uno de sus progenitores.

En el plano internacional, y en particular desde el año 2019, Moïse estrecharía su vínculo con los Estados Unidos y la administración Trump, convirtiéndose en un lobbista de los intereses norteamericanos en los organismos regionales como la OEA, reconociendo al autoproclamado Juan Guaidó como presidente “encargado” de Venezuela, abandonando la plataforma energética Petrocaribe, torpedeando espacios de integración regional como la CARICOM y manifestando apoyo y simpatía por diversos regímenes neoliberales y paramilitares del continente. Esto le daría una suerte de carta de imunidad, y le garantizaría su blindaje internacional. 

¿Gendarmes de la paz?

Hace varios meses que el ciclo de removilización comenzó a amesetarse, principalmente por la eficacia del combo explosivo de las bandas armadas, las masacres -13 en los últimos tres años-, la política de secuestros, el tráfico de armas hacia las barriadas populares -más de 500 mil circulando-, los enfrentamientos entre grupos armados rivales y los desplazados -más de 17 mil en el último mes-, así como los asesinatos selectivos -el 30 de junio fueron asesinadas 19 personas en Puerto Príncipe, entre ellas un periodista y una activista feminista opositora-.

Hace tiempo que venimos analizando el recurso posible a dos formas alternativas de saldar la crisis haitiana “por arriba”, la que se explica “por abajo” por la incapacidad del Estado y la clase política de generar el más mínimo consenso social en torno de uno de los proyectos sociales más desiguales e injustos del planeta, en cuyas cifras de espanto no vamos a abundar aquí. Se trata de las dos estrategias utilizadas por la oligarquía haitiana, la burguesía importadora y sus socios trasnacionales durante al menos el último siglo: el recurso a las dictaduras “nacionales”, sean de tipo militar como la del general Raoul Cédras, o de tipo paramilitar como la del clan Duvalier. O el recurso a las ocupaciones internacionales, desde la norteamericana de 1915-1934 hasta los 15 años de las misiones militares multilaterales de “pacificación y justicia” de las Naciones Unidas, que invadieron el país entre el 2004 y el 2009 a través de la MINUSTAH y la MINUJUSTH.

Ya desde el año 2018 y 2019, diversos viajes públicos y clandestinos de autoridades del Estado y partidarios políticos de la oposición conservadora se han estado realizando de forma asidua a los Estados Unidos para negociar, alternativamente, el apoyo para alguna de estas “soluciones”. Las que implican, invariablemente, del concurso técnico, político, económico y armamentístico norteamericano. Los elementos catalizadores de la crisis se aceleraron con la llegada al poder del Partido Demócrata, dado que algunas de sus fracciones internas comenzaron a presionar por algún tipo de seudo normalización institucional en el país de su fiel pero incómodo aliado. Esto, dada la dificultad de explicar a sus sectores más “progresistas” por qué se sostenía el apoyo de un gobierno que no celebraba elecciones, que gobernaba por decreto, que había clausurado el parlamento, que desplazaba y encarcelaba jueces, que creaba por decreto una policía política, que asesinaba a opositores políticos y consentía masacres reiteradas. 

De ahí la propuesta de un maratónico calendario electoral, cuya compulsión se enfrentaba, conforme se acercaba la fecha de su concreción, a la inapelable evidencia de que Moïse era incapaz de garantizar las mínimas condiciones de seguridad, paz y concordia para realizar algún tipo de comicio, los que fácilmente podrían abrir la caja de pandora, “desamesetar” el ciclo de movilización popular, y volver a colocar en las calles a millones de personas. Sin embargo, lo que nadie podía prever, es que el escenario de elección de algún tipo de estas “soluciones” -la dictadura o la ocupación- por parte de las clases dominantes, se precipitaría de esta manera con un magnicidio y su consecuente vacío de poder.

En este marco, no han de extrañarnos entonces las más recientes declaraciones de algunos jefes de Estado del hemisferio. Ni la del propio Biden, que expresó estar “listo para ir en ayuda de Haití” -un frase que no puede menos que generar consternación en el país-, hasta la mucho más destemplada declaración del presidente colombiano Iván Duque que exhortó a la OEA a intervenir con una misión en Haití de forma urgente para “garantizar la estabilidad democrática e institucional” que el mandatario no puede garantizar en su propio país. Así podemos explicar también la pronta reunión del Claude Joseph con el Core Group, un organismo ad hoc que reúne a la OEA, la ONU, la UE, y a las embajadas de EEUU, Canadá, Brasil y varias naciones europeas, es decir, a todos los actores con intereses políticos, económicos y geoestratégicos en el país. O lo mismo vale para la conversación con el Secretario de Estado norteamericano Antony Blinken sostenida el día de ayer.

Es necesario mencionar que éstos son los mismos actores internacionales que apuntalaron al gobierno de facto de Moïse pese a la acelerada descomposición social y económica del país, y pese a la más completa ruptura del orden democrático. Los mismos inductores del caos organizado en esta auténtica política de río revuelto, son los que ahora pretenden saldar la crisis de forma pretoriana, presentándose como garantes del orden y la democracia. No sería raro que comencemos a escuchar, de nuevo, conceptos tan remanidos del arsenal conceptual colonialista como los del “intervencionismo humanitario”, la “responsabilidad de proteger”, la “no indiferencia”, las “amenazas inusuales y extraordinarias” o el peligro a la “seguridad nacional de los Estados Unidos”. 

Una transición, ¿pero hacia dónde?

Como sugerimos, la crisis política en Haití no comenzó con el asesinato de Moïse, aunque su muerte la lleve a un nuevo punto, quizás, de no retorno. La ruptura del orden democrático implica que no haya actores legalmente constituidos capaces de asumir una transición legítima, al menos que se construyan grandes acuerdos sociales y políticos, algo que la oligarquía, la burguesía importadora y los EE.UU. no parecen dispuestos a hacer. El caso de Claude Joseph es elocuente, autodesignado ahora como presidente interino evocando el artículo 149 de la Constitución. Es necesario mencionar que se trata de un primer ministro de facto, elegido de forma unilateral por Moïse, no ratificado -como exige la carta magna- por un Parlamento que de hecho no existe. Incluso se trata de un ex primer ministro de facto, dado que días antes de morir Moïse había nombrado a un sucesor de Joseph, el abogado Ariel Henry, hoy virtualmente desplazado de la escena pública. Quien sí podía asumir una sucesión legal era el presidente de la Corte de Casación, René Sylvestre, pero este falleció hace pocas semanas por coronavirus.

Frente a este vacío de poder, y frente al doble filo de las políticas de shock, pareciera que sólo la reaparición del factor movilizacional podría incidir en una resolución que no sea aún más regresiva. Las fuerzas nacionales, populares y democráticas han ganado en capacidad de articulación, han generado espacios unitarios como el Frente Patriótico Popular, han desarrollado programas y cursos tentativos de acción, pero son aún organizativamente débiles, y su capacidad de incidencia es escasa sin la presencia de gente en las calles. Solo su reaparición y la construcción de algo así como un cerco de visibilidad y solidaridad con Haití, pueden impedir que el país vuelva a ser aplastado por una larga dictadura militar o por una luctuosa ocupación internacional. 

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jueves, 8 de julio de 2021

La inviabilidad del neoliberalismo en América Latina. [Cuando al pan se le empiece a llamar pan y no pepinillos en vinagre con algo de eco colorín como verde botella, y la política se entienda como defensa de intereses concretos y deje de ser su esencia el trompeteo semántico, y por supuesto, cuando sepamos y entendamos -sobre todo los trabajadores, que somos la inmensa mayoría de población- la formulita formulera formulín de Marx: g´ = p / o´ + 1, veremos que el capitalismo (hemos quedado que al pan hay que llamarle pan) a partir de la crisis de 2008 se convierte en algo materialmente inviable en el tiempo y por tanto tiene que ser sustituido por un sistema más desarrollado y perfecto como es el socialismo para que el desarrollo social e histórico no se detenga y evitar que este se convierta en regreso social e histórico (insisto, hemos quedado que al pan hay que llamarle pan). Por tanto, no es que sea inviable en Latinoamérica, sino en Latinoamérica, en Villa Plin del Empujón, en Bilbao, que es barrio de mi pueblo y en toda tierra de garbanzos y en la tierra donde no haya garbanzos, porque es un modo de producción histórico que ya ha cumplido la función histórica que tenía encomendada y no porque a mí no me guste o me deje de gustar. Yo de este asunto he hablado mucho con Dios –Dios y yo hicimos la mili juntos -¡hostias que bien nos lo pasábamos!- y desde entonces tenemos muy buena relación, y como Dios lo puede todo, menos hacerme a mí guapo y simpático, yo le doy la tabarra a ver si por un por si acaso me hace el milagro de abrirnos los ojos a los trabajadores, pero claro –y conste que en esto yo le doy la razón a Dios-, es lo que él me dice: “hasta los mismos santorales me tienes, Manolo –bueno, Él dice que hasta los mismo cojones lo tengo, pero yo no he querido poner estas palabras en boca de Dios- : las cosas políticas para defender vuestros derechos, si es que los queréis defender son cosa vuestra, que, o las hacéis vosotros o no las hace ni Yo –Yo es Dios-. No por nada, sino porque España es reino de Felipe VI y no mío y yo no me meto en las cosas de otros reinos que no quiero líos. Así que, por favor, que sea la última vez que me vienes a pedir cosas que yo os deje caer del cielo, porque en otro caso te voy a mandar a tomar por donde amargan los pepinos – en realidad Dios dice que me va a mandar a tomar por el culo si no dejo de pedirle esto y lo otro, pero tampoco quiero poner estas palabras en boca de Dios-. Estas son cosas vuestras que os las tenéis que ventilar como podáis sin esperarlas porque sí de nadie, ni de dirigentes políticos ni de mi Santa Madre –Dios se refería en este punto a María Santísima- Que lo tenéis que aprender por vosotros mismo. Que cuesta un huevo y la yema del otro, por supuesto, pero que lo tenéis que aprender por vosotros mismo. Y ya vale. A la mierda la política. Hablemos de lo nuestro: ¿Te acuerdas de Caballo Loco, el Brigada que nos empaquetó una semanita de Prevención por aquellos dos trinques de más que le dimos a la garrafa del vino que dejó alguien en un rincón de la Compañía? ¡Hijo puta!”].

 

La inviabilidad del neoliberalismo en América Latina


Por Hedelberto López Blanch 

Fuentes: Rebelión

07.07.2021

La enorme y hasta ahora incontrolable pandemia de Covid-19 ha puesto de manifiesto la inviabilidad del sistema neoliberal implantado en varios países de América Latina a principios de la década de 1980.

Con servicios de salud públicos precarios muchas naciones de la región se han visto imposibilitadas de atender a la mayoría de sus pobladores que no pueden pagar una adecuada atención médica lo cual ha provocado la muerte de más de un millón de personas en el área y que además, no han podido vacunarse porque los gobiernos no tienen capacidad monetaria para comprar las vacunas anticovid.

Como consecuencia directa se han perdido millones de empleos por el cierre de comercio, servicios, empresas e industrias con el consecuente incremento de la ya enorme pobreza en que vivía la región antes de comenzar la pandemia.

El sistema neoliberal que impulsó las privatizaciones de fábricas, edificaciones, tenencia de tierras, servicios esenciales como agua, salud, electricidad, educación, enriqueció a unos cuantos mientras no ha sido capaz de dar la mínima respuesta alentadora a los habitantes afectados por la epidemia.

Bajo estas condiciones, el director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder informó que el impacto de la pandemia sobre el mercado laboral fue cuatro veces superior al de la crisis económica de 2008, y la comparó con un cataclismo.

Dijo que para muchos la situación laboral durante la covid-19 ha sido de molestia, tedio, frustración y para otros, miedo, pobreza, supervivencia.

El mundo laboral, enfatizó, esta mal preparado contra la pandemia al igual que los sistemas de salud y remarcó que la recuperación sería desigual si la tendencia actual continúa.

En 2020 y principio de 2021, los cuentos de hadas sobre las bondades del neoliberalismo tuvieron un fuerte revés al producirse dramáticos escenarios populares en países como Colombia, Chile, Perú, Brasil, Honduras, Haití, Ecuador, Paraguay, Guatemala.

En numerosas calles y ciudades de América Latina, multitudes de hombres, mujeres y jóvenes, han salido a exigir sus derechos ciudadanos; a clamar por un mayor control del Estado y de los gobiernos sobre los servicios y entidades públicas; pedir la repartición equitativa de las riquezas del país para poder alcanzar verdaderos derechos humanos.

Esta realidad se corrobora con una reciente encuesta realizada por el Centro Latinoamericano de Geopolítica (Celag) donde se enfatiza que “el 90 % de los argentinos están a favor de un Estado mucho más presente y activo; en Bolivia este valor se ubica en 75 %; Ecuador y Perú 73 %; Chile 70 % y México 60 %”.   

Índices parecidos se manifiestan entre los ciudadanos latinoamericanos con respecto a la proposición de subir impuestos a las grandes fortunas; garantizar el derecho a la salud y la educación; frenar las privatizaciones; suspender y renegociar el pago de la deuda pública.

Como la crisis esta lejos de finalizar, varios organismos internacionales no esperan que la situación regrese a los niveles anteriores a la pandemia, hasta el año 2023.

El análisis de la OIT asegura que los trabajadores jóvenes son los que más han sufrido la pérdida de empleo, la salida del sector activo o la incorporación tardía al mismo. La tasa de ocupación de los jóvenes de 16 a 24 años disminuyó un 8, 7 % frente al 3,7 % de los adultos y los sectores con mayor afectación son la hotelería y la restauración.

A esto se une que ellos son los primeros en sufrir los recortes de horas laborales y poseen menos experiencia de empleo, además de que 3 de 4 jóvenes trabajan en la economía informal, en especial la agricultura, pequeñas cafeterías o restaurantes, y sus ahorros son sumamente escasos los que prácticamente no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas.

Son precisamente estos sectores juveniles, golpeados con fuerza por las pocas posibilidades que le ofrecen los regímenes neoliberales entronizados en Latinoamérica, los que salen a las calles para exigir mejoras económicas, sociales, laborales y financieras que les permitan disminuir las pésimas condiciones en que subsisten junto a sus familiares.   

El panorama resulta más alarmante al conocerse recientes informes de organismos especializados los cuales indican que la pandemia ha dejado a 28 millones de latinoamericanos y caribeños en situación de pobreza laboral con una tasa de desocupación del 11,1 % este año.

En la región, explica la OIT, laboran en la informalidad 140 millones de personas que representa el 50 % de los trabajadores, o sea, cinco de cada diez se hallan en ese sector, sobre todo en las actividades de comercio al por menor, conocido como venta callejera.

En Perú se estima que alcanza al 68,4 %; Argentina 49,4 %; Chile y Uruguay, 25,4 % y 25,1 %, respectivamente.

Como consecuencia de la pandemia se han exacerbado la informalidad, el empleo precario, la desigualdad y la ausencia de programas de protección para la mayoría de los trabajadores.

América Latina, aseguran la OIT y el Banco Mundial, sigue siendo la región más afectada en el mundo y sugieren que el empleo debe estar en el centro de la recuperación económica. Pero la conclusión real es que el sistema neoliberal ha fracasado al ampliar las desigualdades entre ricos y pobres así como llevar hambre, miseria, desatención médica y educacional a millones de personas.  

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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