domingo, 13 de junio de 2021

Mala gente que camina. [Pero que esto significa un mayor empeoramiento de las condiciones de vida para todos en general, que no es un chascarillo ni un apretoncete al botón de me gusta, no me gusta, ay, que me entran las vomitinas al botón de facebbok. Que esto lo dice la historia que sabe un fajo de esto]

 

La extrema derecha en España va en ascenso. Cierto que también en muchos otros sitios pasa lo mismo. Pero en esos países, al menos por ahora, la derecha no se alía con el fascismo. Aquí sí. Nunca la derecha fue en nuestro país antifascista. Nunca.


Mala gente que camina


 Alfons Cervera

El Viejo Topo

13 junio, 2021

Mala gente que camina
y va apestando la tierra.
Antonio Machado

Nunca vamos a acabar con las discusiones sobre lo que son o no son la derecha y la extrema derecha. Que si fascistas. Que si neofascistas. Que si franquistas. Que si  neofranquistas. Que si derecha extrema. Que si extrema derecha. Que si racistas. Que si xenófobos. Nos pasamos la vida intentando ponerles nombre a quienes han hecho de lo humano una ruina moral, el gancho carnicero donde colgar la igualdad, la solidaridad, la libertad, la dignidad para vivir en lo común porque estar solos da mucho miedo demasiadas veces.

Por encima de esas maneras de nombrar a esa derecha y extrema derecha, hay una que prefiero sobre las demás: son mala gente. Siempre lo fueron. Nunca estuvieron del lado de la fragilidad. Siempre abrazaron desvergonzadamente a quienes lo tenían todo, aunque ese todo lo consiguieran muchas veces atracando impunemente la decencia. Hace tiempo se empezó a hablar bastante —ya era hora— de la memoria histórica. Insisto: mejor si la llamamos memoria democrática y antifascista. Pues entonces salía Rajoy, presidente del gobierno, y se vanagloriaba de traicionar los presupuestos generales del Estado no dando un solo euro para la exhumación de las víctimas que dormían su sueño republicano en fosas clandestinas. Y el entonces portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, decía con una frialdad que pone los pelos de punta: “algunos se acuerdan de su padre cuando hay subvenciones para encontrarlo”. Eran padres y madres asesinados por muchos padres y abuelos de quienes despreciaron siempre el derecho de los suyos a la memoria de las víctimas. Unos crímenes que hoy, todavía hoy, siguen en el limbo de la justicia después de más de cuarenta años de democracia. Ningún atisbo de humanidad en quienes sí que tuvieron ocasión de recuperar a sus muertos de cuando la guerra. Eran los vencedores y peinaron cielo y tierra hasta encontrar a sus familiares y poder llevar a cabo la ceremonia del duelo que siempre negaron y siguen negando a los vencidos. No sienten el dolor ajeno sino como una patochada que los mueve a la risa. Se burlan de ese dolor. Pero burlarse del dolor que viene de aquel pasado es una manera de esconder una evidencia: le tienen miedo a ese pasado. De las fosas comunes saldrán no sólo los nombres de los asesinados, sino también los nombres de sus asesinos. A eso le tienen miedo. A eso.

Discutir sobre si Vox y buena parte del PP son fascistas es el pan de cada día. Hay que aumentar el espacio de la reflexión. Sus proclamas caen en un cuidado caldo de cultivo: nunca se fueron los resabios franquistas de una sociedad que vio pasar de largo la ruptura con un pasado despreciable. Nunca las instituciones de la democracia abandonaron totalmente sus raíces antidemocráticas. Nunca en nuestro país tuvo lugar una apuesta seria, rigurosa, por una enseñanza de la historia que estuviera por encima de esa fabulación siniestra heredada del franquismo. Todavía hoy, bastantes historiadores sufren persecución judicial porque los hijos y nietos de quienes firmaban condenas de muerte sin garantías procesales los denuncian con el único fin de convertir, una vez más, la historia en una sarta de mentiras. Como si la historia tuviera más que ver con el honor mancillado de los criminales que con la verdad. Precisamente, cuando escribo estas líneas, se anuncia el juicio contra el historiador Carlos Babío, autor del libro Meirás: un pazo, un caudillo, un  expolio, por un supuesto delito de injurias contra los  Franco. ¡Qué país, dios, qué país!

La extrema derecha va en ascenso. Es cierto que también en muchos otros sitios pasa lo mismo. Pero en esos países, al menos de momento, la derecha no se alía con el fascismo. Aquí sí. Nunca la derecha fue en nuestro país antifascista. Nunca. Y aún tenemos una diferencia respecto a otros países: la mayoría de los medios de comunicación —escritos, audiovisuales, digitales— defienden, cuando no incitan a ella claramente, la algarada de la extrema derecha allá donde se encuentre. Y no se trata sólo de una complicidad ideológica. La economía los junta. La depredación de la caja pública a favor de intereses privados de todo tipo, de esos intereses financieros de quienes tanto dependen esos medios de comunicación. La violencia de sus proclamas llamando a un golpe de Estado, como ya muchos medios de comunicación y el mundo del dinero y los monárquicos hicieron desde que la Segunda República —incluso antes— empezó a andar aquel lejano mes de abril de 1931. Es como un violento anacronismo: se pasan el tiempo llamando a la intervención del ejército. La llamada más reciente: el conflicto migratorio en Ceuta. Los pone a cien esa violencia que mamaron de sus antepasados. La épica con que quieren solucionar un problema que no tiene nada que ver con la épica sino con la vergüenza y la más obscena negación de los derechos humanos. Les importan un pito esos derechos. La solidaridad no va con ellos. Cómo puede andar por los platós de televisión esa Cristina Seguí, fundadora de Vox con su entonces pareja Ortega Smith, que convierte un gesto de solemne humanidad en una refriega sexual entre una joven solidaria y un joven migrante exhausto y muerto de miedo. Qué pasa con esas televisiones. Este nuestro no es un país normal. No lo es. La democracia que hemos construido es frágil, paradójicamente cómoda para quienes van contra ella. Y demasiadas veces injusta con quienes la defienden con sus libros, con sus canciones, con sus documentales, con sus gestos y palabras que se verán hostilizadas por una justicia que se niega a borrar de sus actuaciones sus ancestros franquistas.

Cómo es posible que ni las fuerzas de seguridad (¿de seguridad para quién?, acabaremos preguntando) ni la justicia hayan intervenido en los largos meses de asedio al domicilio de Irene Montero y Pablo Iglesias. No me lo explico. A su puerta la violencia permanente, riéndose de cómo los niños sentirán en sueños la infame tabarra de una turba criminalmente incombustible. ¿Son fascistas quienes se mantienen cada día en ese cerco violento? No lo sé. Creo que sí. Pero no tengo ninguna duda: son esa mala gente que camina, que apesta lo que toca, como cantaba Antonio Machado en uno de sus poemas memorables.

¿Cómo es posible que se nieguen a aceptar el horror de tantas mujeres asesinadas —algunas de ellas con alguno de sus hijos— sólo en lo que llevamos de año? No se puede entender ese desprecio si no es desde la mirada cínica, inhumana, de los desalmados.

Y cierro estas palabras escritas desde la razón y también desde la rabia y la impotencia: la pandemia maldita que nos azota desde hace más de un año y a saber hasta cuándo. Miles de muertos no han despertado en ellos ninguna compasión, ni un sólo gesto de solidaridad con las víctimas de la pandemia. Sólo les ha importado y les sigue importando destrozar al gobierno de coalición. La presidenta de la Comunidad de Madrid y ese alcalde de la ciudad a quien siempre vi con pinta de Forrest Gump —sin la inocente nobleza de Tom Hanks, claro está— han cambiado electoralmente muertos por botellines de cerveza. Y desde que ganaron las elecciones —¡qué saturación, dios, qué saturación!— ya están planificando su próxima victoria, una victoria que siempre será, como fue entonces, la del servicio a la patria. A la suya, claro. La patria de la exclusión de quienes no pensamos como ellos. La patria contra los versos de Miguel Hernández, contra la memoria de la legitimidad republicana, contra todos nosotros hasta que sólo queden ellos cuando la democracia ya sea la hermana gemela de aquella dictadura que impusieron sus padres y sus abuelos con una crueldad que sigue presente después de tanto tiempo. Me los imagino disfrutando a tope con las posibles listas de aquellos «veintiséis millones de hijos de puta» anunciados por sus militares. Todo sonaría como muy estrafalario si no fuera porque sabemos que el odio a la pobreza, a la diferencia, a esa dignidad igualitaria que debería ser de verdad la patria de lo común, los llena de una violencia que aterra: en las calles, en los platós de televisión, en las instituciones… Fascistas, reaccionarios, ultras, qué más me da. Sé sin ninguna duda lo que son: mala gente. Eso son. Para qué más. Para qué.

Artículo publicado originalmente en Infolibre.

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Podemos. 53.500 inscritos han votado para elegir al nuevo líder de Podemos, algo menos que en Vistalegre III. [Aviso a navegantes trabajadores de algo ya sabido y requetesabido. Cualquier forma política que no se base en la organización real de los trabajadores en la que el dirigente sea el que dirige y no el dueño, caca de vaca]

 

53.500 inscritos han votado para elegir al nuevo líder de Podemos, algo menos que en Vistalegre III

El candidato crítico Fernando Barredo denuncia que en la Asamblea Ciudadana «no hay democracia, es todo una cacicada».

 


Por Kaos. Estado Español 

 12 Jun, 2021

Cerca de 53.500 inscritos de Podemos han emitido su voto en el marco de la cuarta Asamblea Ciudadana para elegir al nuevo líder del partido, una vez cerrado este sábado a las 18 horas el plazo para depositar de forma telemática el sufragio, según han informado a Europa Press fuentes de la formación morada.

Este dato supone aproximadamente el 38,5% del censo fijado para estas primarias, que alcanza casi los 139.000 simpatizantes, e implica un nivel de participación levemente inferior al que se registró en Vistalegre III, que reeligió entonces al exsecretario general Pablo Iglesias.

Para esta proceso optan al puesto la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, el edil de Podemos en el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Esteban Tettamanti, y el militante crítico Fernando Barredo.

En la jornada del domingo se proclamarán los resultados de las votaciones para cerrar su proceso asambleario, que está culminado durante este fin de semana con un encuentro presencial con las bases del partido.

Belarra parte como clara favorita en estas primarias con un proyecto basado en la coralidad y feminización del partido, que además cuenta con el respaldo de los principales dirigentes de la formación morada.

El pasado domingo Podemos abrió la votación telemática para aquellos inscritos que verificaron su identidad y que estaban ya registrados antes del 27 de mayo, tal y como pauta el reglamento de la cuarta Asamblea Ciudadana. El censo electoral se estableció en unos 138.800 simpatizantes y militantes del partido con derecho a voto.

La cuarta Asamblea Ciudadana supone un cambio de ciclo en Podemos, que encumbrará a un nuevo líder tras siete años dirigido por Pablo Iglesias, cofundador del partido y que renunció a la política tras las elecciones madrileñas del pasado 4 de mayo.

El candidato crítico Fernando Barredo denuncia que en la Asamblea Ciudadana «no hay democracia, es todo una cacicada»

El cabeza de lista de la candidatura crítica en las primarias de Podemos, Fernando Barredo, ha denunciado en la IV Asamblea del partido la falta de «democracia interna» y la «cacicada» que, a su juicio, ha supuesto el proceso para relevar a Pablo Iglesias en la Secretaría General.

En la presentación de su candidatura «Nuevo Impulso» en la IV Asamblea de Podemos a la que asisten medio millar de inscritos en el Auditorio Paco de Lucía de Alcorcón, Barredo ha apostado por «resetear el partido» que, avisa, «no está para triunfalismos» y ha culminado el proceso de primarias «más opaco de Europa».

«Qué lejos estamos de la alegría de Vistalegre, cuando Podemos llenaba calles y plazas», ha lamentado Barredo, contestado con pitos, abucheos y gritos de «mentiroso» y «sinvergüenza» por parte de algunos de los militantes.

Tras criticar el ataque a la libertad de expresión que, a su juicio, suponían esos abucheos, ha arremetido contra la candidata oficialista y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, a la que ha acusado de ser «juez y parte» en el proceso de primarias.

«Este Consejo Ciudadano no nos representa», ha denunciado el candidato de «Nuevo Impulso», que ha culpado a este órgano de ejercer una «inquisición interna», una «purga de los críticos» y un férreo «control de las bases».

Otro de los aspirantes a la Secretaría General de Podemos, que compite con Belarra, es el concejal del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Esteban Tettamanti, con la lista «Por un Podemos Horizontal», que ha criticado la organización de una asamblea exprés que no ha permitido una competencia en igualdad de todas las candidaturas.

En la defensa de su candidatura, Tettamanti ha reprochado a Belarra que no estuviera en ese momento en la asamblea escuchando a sus competidores y compañeros, lo que le ha llevado a cuestionar si con esa actitud podrá ganarse la confianza para pilotar el Ministerio de Derechos Sociales o el partido.

Tettamanti ha tenido unas palabras de reconocimiento para Pablo Iglesias por todo lo que ha conseguido en Podemos y en el Gobierno, lo que ha despertado el aplauso de los asistentes, a quienes ha pedido el apoyo para conseguir una «democracia real» dentro de Podemos, y revitalizar los círculos y la participación interna para empoderar a las bases.

Lejos de la participación masiva de sus primeras asambleas y con la asistencia presencial de alrededor de 700 personas, Podemos ha abierto su Vistalegre VI, nombre por el que se conocen sus congresos, que este domingo elegirá con toda seguridad a Ione Belarra para sustituir a Pablo Iglesias al frente del partido.

La primera jornada de la cuarta Asamblea de Podemos, que ha recuperado la presencialidad al avanzar la desescalada en la pandemia, ha transcurrido a medio gas, con pocos aplausos, aunque la mayoría para quienes han defendido la candidatura de la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, que ha delegado en los miembros de su equipo y ha preferido no estar en la presentación de las candidaturas.

Lo ha hecho en aras de la pluralidad y coralidad que quiere dar a la nueva dirección de Podemos, pero con ello ha levantado las críticas de sus dos competidores, conscientes ambos de que tienen poca o ninguna posibilidad frente a Belarra, pero que han dejado claro que el Consejo Ciudadano -la dirección- que conforme no les representa.

Belarra no ha intervenido en la asamblea para defender su proyecto, pero sí ha justificado después ante la prensa su decisión, ha defendido la limpieza de las primarias y ha apelado a una nueva dirección «coral» en la formación morada, en la que quiere dar protagonismo a otros compañeros que tendrán que asumir responsabilidades en la nueva etapa.

Un gesto con el que también huye del hiperliderazgo que ejercía hasta ahora Pablo Iglesias, quien ha sido el otro gran ausente de la asamblea de Podemos.

Iglesias no ha querido tutelar los nuevos liderazgos y este sábado los militantes no han tenido rendición de cuentas de su anterior secretario general.

Los casi 139.000 inscritos verificados eligen en este congreso la nueva dirección del partido, que sin casi dudas encabezará la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, a quien el propio Iglesias señaló antes de las primarias como su sucesora en un tándem en el que también colocó a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como futura candidata a la Presidencia en unas elecciones generales.

Yolanda Díaz, que no es militante de Podemos, tampoco estará presencialmente en esta asamblea por tener que asistir a un consejo de ministros europeo, pero es posible que les deje algún mensaje telemático en la jornada de este domingo, cuando está previsto que se proclamen los resultados de las primarias.

Las sesiones del sábado se han abierto con un minuto de silencio por las niñas Anna y Olivia de Tenerife, y la condena de los crímenes machistas, igual que la reivindicación del feminismo ha estado presente en todos los discursos y mesas de debate con una asistencia muy mermada.

De hecho, en la mesa de feminismos una de las participantes, Irantzu Varela, en este caso de Bildu, se ha preguntado ante la poca afluencia de público, qué mejor sitio donde estar puede tener un militante de un partido de izquierdas que no sea «una mesa como esta».

Un pequeño reproche en un cónclave en el que la candidatura «Crecer» de Ione Belarra ha prometido trabajar por construir un Podemos más fuerte y que logre representación en todos los «rincones» de España. Ese es el gran reto al que se enfrenta Podemos, sobrevivir sin Iglesias.

Fuentes: Agencias y prensa

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sábado, 12 de junio de 2021

Podemos inicia su IV Asamblea con el miedo a desaparecer, ya no hay Vistalegre

 

Podemos inicia su IV Asamblea con el miedo a desaparecer, ya no hay Vistalegre


INSURGENTE.ORG / 12 junio 2021

Tres personas postulan para dirigir Podemos tras la dimsión del líder Pablo Iglesias. Fernando Barredo, Esteban Tettamanti y la dictada por el aparato, Ione Belarra. Tras la segura elección de Belarra, les queda el desafío de «asaltar los cielos» con una escalera cada vez más menguada. Se ha pasado de una presencia importante en las movilizaciones (y 72 diputados) a la casi irrelevancia en muy poco tiempo. Su todavía presencia en el gobierno disimula un final que ellos mismos ya conocen.

Lo cierto es que podemos surgió de las protestas del 15M y en poco tiempo ha sido amortizado, cuando no cooptado por el sistema. Sus previsiones son a la baja de un modo constante y el doble juego de estar en el gobierno pero oponerse en algunos temas, no parece ser la mejor estrategia. La figura de Iglesias salió achicharrada del ejecutivo y de su propio partido en un intento de salvar algo del naufragio. Lo cierto es que no se cumplieron las expectativas y aunque su deriva a lo politicamente correcto de la mano de la socialdemocracia, no impidió un acoso vergonzante de la prensa de derechas, que trata a la organización como lo que no son, un peligroso grupo de extrema izquierda. El «Sí se puede» se demostró que era una farsa, dentro del capitalismo, de sus normas y exigencias, no se puede. Con parches y reformas, y de la mano del PSOE, no se asaltan los cielos, ni siquiera los infiernos.

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viernes, 11 de junio de 2021

Universidades colaboradoras del militarismo: La inmensa mayoría. [Yo creo que la mejor arma de defensa masiva, dabute tío, es el pensamiento crítico, claro que para pensar por sí mismo hay que aprender a pensar, o sea, que hay que diferenciar lo pensado de lo creído, y esto no es llegar y enchufar. Lo siento mucho, hay que aprenderlo. Fíjense si es difícil que son muchos los que cargados de títulos universitarios envueltos en los cien mil y un honores laureados, pobrecitos míos, todavía no saben distinguir la creencia de la idea. Y, claro, que en esto no me vengan con tontadas: ¿la situación actual de qué es consecuencia? ¿Es consecuencia de lo que yo digo, o es consecuencia de que la sociedad está regida por los principios y leyes establecidas por los dichos cargados de títulos y laureles y aplicados si preciso fuera o fuese por las fuerzas de seguridad del Estado? Y me parece el más prístino acto de heroísmo nacional, después del que realizan todos los días los peones de albañil: el entendimiento por parte de los trabajadores del proceso de la creación del valor, o sea, dicho así entre nosotros: quién coño crea la riqueza, cómo se crea esa riqueza y cómo se distribuye esa riqueza. Esto también hay que aprenderlo, lo siento mucho. Y me parece también que una de las formas más caras de traicionar a la Patria (patria viene de patrimonio no de la sublimación ideal de virtud alguna) es seguir pagando más de 1,5% de toda la producción anual que producen los trabajadores -he dicho trabajadores, no se me vaya a entender mal ahora- de España a los Ejércitos de la OTAN, porque la OTAN según tengo entendido no es ningún Barrio o Ciudad Española, ni siquiera Barrio de Bilbao, que ya es decir.]

 

Universidades colaboradoras del

 militarismo: La inmensa mayoría




Por Juan Carlos Rois,  

 Tortuga

KAOSENLARED

11.06.2021

El ministerio de Defensa se ha vuelto muy activo en afianzar la colaboración de las universidades con sus intereses, particularmente la difusión del pensamiento militarista, eso que ellos llaman la «cultura de la defensa».

De este modo, podemos decir que la práctica totalidad de las universidades tienen suscritos acuerdos de colaboración y convenios con Defensa, ya sea para realizar jornadas y actos de promoción del ideario de defensa, ya para homologar enseñanzas a militares con estudios serios y facilitar su titulación universitaria, o para la realización de prácticas en centros militares, y en último lugar, para «colaboraciones» e «investigaciones» que suelen acabar en ensayos hagiográficos sobre espadones variopintos, p y loas a hazañas guerreras cual si fueran la quintaesencia que explica todo lo que somos y nuestro destino en lo universal, que dijo el otro.

Este colaboracionismo de la burocracia universitaria con el Ministerio de Defensa es absolutamente acrítico y complaciente y bien merece una difusión lo más amplia posible porque, mucho me temo, es también desconocida en las comunidades universitarias y va siendo hora de que les pase factura a nuestras flamantes autoridades académicas y de que el estudiantado, de algún modo, pida explicaciones o se oponga a esta invasión del militarismo en la universidad.

Casi todos ellos afirman que no conllevan compromisos económicos, o que estos se concretarán en convenios específicos por cada actividad, con lo que se oculta el manejo de dinero que comportan, lo que no quiere decir que no exista carga económica, pues el sólo uso de los espacios, dedicación de personal, publicaciones, etc. es evidente que no salen del aire.

He de advertir que los últimos meses de este año la publicación de convenios de colaboración del Ministerio de Defensa con las diversas universidades está siendo frenético. Dichos convenios se publican, cuando menos, en el Boletín Oficial de la Defensa, publicación de periodicidad casi diaria que, dicho sea de paso, me tiene algo molido de tener que mirarlo con tanta frecuencia y donde, además, aparecen otras lindezas, como las retribuciones «extra» a los militares que se van de operaciones de injerencia militar al exterior, o las convocatorias de nuevas lazas de soldados y marineros, o las ayudas de Defensa para vacaciones militares, empresas que quieren entrar en las ayudas CONVERT a la i+d militar, himnos (con letra y fanfarria en partitura) de los distintos cuerpos, encomiendas de gestión y otros guisos militares la mar de curiosos.

De modo que voy a dedicar esta entrada en el blog de Tortuga a difundir los convenios de colaboración universitaria que he ido encontrando y que, según creo, siguen vigentes. No recojo todos, sino los que he detectado más o menos en el último año o año y medio. He excluido los convenios (que también los hay) con el ministerio de Universidades (por ejemplo para la gestión de la base antártica militar o para la colaboración institucional), con el Consejo de Universidades o con otros organismos coordinadores. Probablemente se me habrán pasado, casi estoy seguro de ello, unos cuantos, pero para muestra de lo abrumador y escandaloso del colaboracionismo de las universidades con el militarismo vale.

Andalucía.

Almería
Córdoba
Otro de Córdoba para cubrición de équidos
Otro para prácticas en el INTA
Otro para prácticas
Centro Universitario de Estudios Superiores de Sevilla
Otro con la misma universidad
Universidad deGranada
Huelva
Internacional de Andalucía
Málaga
Pablo Olavide
Otro en la misma universidad
Universidad de Sevilla para prácticas en el INTA
Sevilla para prácticas en el tribunal Militar
Sevilla para colaboración mutua
Otra con la misma para postgrado https://ssweb.seap.minhap.es/doccon…

Aragón

Universidad San Jorge
Otro con la misma
Zaragoza para la cooperación en el campo de la docencia
Zaragoza para ubicar un centro universitario de la defensa
Otra para colaboración mutua

Asturias

Oviedo para actividades docentes

Canarias

Las Palmas de Gran Canaria

Cantabria

Universidad de Cantabria

Castilla y León

Universidad de Burgos
Universidad católica Santa Teresa de Jesús de Avila
Universidad Europea Miguel de Cervantes
Universidad de León para establecer una cátedra militar
Universidad de León para prácticas
Otro de la misma
Otra de la misma para desarrollo de prácticum
Otra de la misma
Universidad de Salamanca
Valladolid

Castilla-La Mancha

U. de Castilla-La Mancha para trabajos de doctorado en el INTA

Cataluña

Universitat Rovira i Virgili

Comunidad de Valencia

Alicante
Católica San Vicente mártir
Cardenal Herrera
Universidad Europea de Valencia para debates
Otro con la misma
Universidad de Valencia
Otro con la misma
Otro con la misma
Otro para actividades de debate

Euskadi

Deusto para prácticas )
Deusto para actividades de interés mutuo

Extremadura

Universidad de Extremadura para servicios de cubrición de équidos
Otro para facultad de medicina

Islas Baleares

Universidad de las Islas Baleares
Otro para la conservación de la flora

Galicia

Universidad de A Coruña
Otro con la misma para la cátedra Jorge Juan
Otro de la misma
Universidad de Vigo
Otra con la misma

La Rioja

U. de la Rioja, convenio de colaboración para realización de actividades docentes y de difusión
Universidad internacional de la Rioja

Madrid

Alcalá de Henares
Otro con la misma
Otro de la misma para prácticas
Antonio de Nebrija
Autónoma de Madrid
Carlos III
Otro de la misma para prácticas de derecho
Universidad de Comillas
Complutense para un master propio militar
Complutensepara la cátedra de derecho militar
Complutense para cátedra almirante Juan de Borbón
Francisco de Vitoria
Otro con la misma para prácticas
Fundación Universitaria San Pablo CEU
Otra de la misma para promover la cultura de la defensa
Otra en la misma para promover la cátedra Elcano
Politécnica de Madrid
Otra en la Politécnica de Madrid
Un tercer convenio con esta universidad
Rey Juan Carlospara prácticas académicas
Otro con la misma
Otro con la misma para la cátedra Francisco Villamartín
Otra con la misma para fomentar la inserción de los soldados
Otra con la misma de colaboración con el Centro Universitario de la Defensa

Murcia

Convenio de colaboración con la Universidad de Cartagena
Católica San Antonio
U. Murcia, para la defensa de patrimonio
Politécnica de Cartagena
Politécnica de Cartagena para prácticas

Navarra

Universidad de Navarra

UNED

Convenio para enseñanzas a presos militares
Convenio marco de colaboración

Universidad Internacional Menéndez Pelayo

Convenio de colaboración 2020

https://www.grupotortuga.com/Universidades-colaboradoras-del

 

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La inteligencia artificial o la humanidad teledirigida

 

La inteligencia artificial o la humanidad teledirigida


Rebelión|  

Fuentes: laizquierdadiario.com

09.06.2021


Publicado por la editorial Caja Negra en 2020, Eric Sadin, nos presenta La inteligencia artificial o el desafío del siglo. Una obra en donde realiza un fuerte cuestionamiento al actual desarrollo de la IA, señalándolo como una amenaza para la humanidad y sus instituciones. ¿Cuáles son los riesgos de delegar en las máquinas aspectos inherentes al quehacer humano? ¿Está la democracia liberal amenazada por una tecno-ideología? ¿Nos gobierna un Leviatán algorítmico? Estas y otras preguntas son las que va a intentar responder el autor del libro en cuestión.

Reconocido por sus críticas filosas a los distintos fetiches de la tecnología digital y la IA, Eric Sadin es una de las personalidades más destacadas y renombradas entre los que estudian las relaciones entre tecnología y sociedad. Sus trabajos y escritos se han concentrado en el intento de armar un diagnóstico de la contemporaneidad y sus prácticas en función del impacto que los artefactos tecnológicos producen en la humanidad. Siendo este el más político de sus últimos libros, el autor intenta sentar las bases de una ética contra la inteligencia artificial o ética de la responsabilidad y a la vez advertirnos del riesgo de delegar nuestra capacidad de raciocinio a una computadora presuponiendo un natural “orden algorítmico de las cosas”.

El tecno-logos

Para Sadin las tecnologías digitales han producido un cambio muy profundo en nuestra forma de percibir la realidad. Específicamente lo que plantea es que con el desarrollo de los sistema computacionales, fuimos desplazando nuestro criterio de evaluación y diagnóstico a los softwares, dotándolos de “una singular y perturbadora vocación: la de enunciar la verdad” [1].

De la misma forma que la antigua palabra griega logos era utilizada para referirse a la razónpalabra o sentido hoy, para el autor, vivimos en una era donde rige el tecnó-logos. Por primera vez en la historia de nuestra especie dotamos a los artefactos del poder de enunciar, más rápido y mejor, el supuesto estado de las cosas. Según Sadin este poder constituye la primera característica de lo que él llama “inteligencia artificial” y que además determina todas las funciones que le son asignadas. Esto es muy interesante porque a partir de este momento “las ciencias algorítmicas” toman un camino antropomórfico que busca atribuir a los procesadores cualidades humanas, de poder evaluar situaciones y sacar conclusiones de ellas. Para el autor entramos literalmente a “la era antropomórfica de la ciencia”.

La IA rodea nuestra existencia bajo muchas formas que van desde dispositivos computacionales (smartphones, chatbots, GPS, etc.) conectados a los seres y las cosas del mundo (voces, textos, automóviles en movimiento, etc.), los que a su vez son reducidos a expresiones matemáticas-binarias que facilitan su administración algorítmica. Se dice “inteligente” porque sus partes intentan imitar algún aspecto de la inteligencia humana (determinar la mejor oferta de zapatillas en todo el mercado del calzado o la ruta automovilística más corta para llegar a casa, por ejemplo) pero esto no deja de ser una mera reducción, ya que no hace más que seccionar una parte de la inteligencia humana y la maximiza. En ese sentido la IA es la vanguardia de punta de lo que Sadin llama “tecnologías de lo exponencial”. La IA es un recorte de la inteligencia humana maximizada, recorte que está lejos de poder pensar (de conjunto) como una persona. Pero se le dio la autoridad para que su diagnóstico se considere como verdadero.

Lo digital surge como una forma de peritar “lo real” de una forma más fiable que nosotros mismos. Esto se puede apreciar cotidianamente en los buscadores de internet, en la medicina, en la administración financiera que además autoriza créditos personales, las redes sociales, en las aplicaciones de GPS y hasta en la justicia por medio de fallos y video vigilancia. Y es en ese sentido que “Toma forma un estatuto antropológico y ontológico inédito que ve como la figura humana se somete a las ecuaciones de sus propios artefactos con el objetivo prioritario de responder a intereses privados y de instaurar una organización de la sociedad en función de criterios principalmente utilitaristas” [2].

Criterios utilitaristas que sutilmente se fueron instaurando en nuestro sentido común cotidiano hasta convertirse en una nueva doxa (opinión) acrítica de los beneficios de la “revolución digital”. Una revolución que terminó volviendo a poner en el horizonte “la ideología del progreso” que finalizará con el advenimiento de un régimen acabado de perfección.

Ahora bien, hay que decir que los artefactos (de cualquier tipo) no son derivados de ningún orden natural de las cosas, sino que son el producto de la acción humana y que interfieren en los asuntos de los humanos. Para Sadin IA no es diferente, no hay ningún camino inevitable que haya llevado a la IA a convertirse en la prótesis de nuestras elecciones, sino que hay un criterio (político) utilitario de maximización exponencial en las decisiones que relegó el tiempo humano de la comprensión y la reflexión.

La mano invisible automatizada

Como resaltamos más arriba, según Sadin, la tecnología y sus diferentes manifestaciones en la forma de artefactos son fruto de una ideología. Dicha ideología no nace de un repollo, sino que tiene un origen específico. En el caso de la “interpretación robotizada” de la realidad, surge de lo que Sadin definió como “una fantasía tecnocientífica que data de la posguerra y se ha convertido hoy en un axioma económico y antropológico que pretende construir una gobernanza indefinidamente dinámica y sin fallas de los asuntos humanos”. Si bien Alan Turing inventó la primera computadora de análisis y cálculo (que permitió a los aliados codificar la información encriptada de los nazis y su máquina Enigma), el objetivo era acumular información para guiar al usuario a la mejor opción. A partir de la Guerra Fría y la amenaza de los misiles nucleare, los sistemas de defensa pasaron a indicar directamente qué acción se debía llevar a cabo.

Para Sadin en la misma forma que los economistas clásicos, como Adam Smith, apelaron a una metáfora fantástica para justificar determinados fenómenos del capitalismo en el siglo XIX (el ejemplo más conocido es la mano invisible que regula los mercados) hoy vivimos en un mundo que nos quiere vender el concepto de que una “mano invisible automatizada” es la responsable de la robotización y automatización del mundo contemporáneo, como si no hubiese interés políticos y económicos que lo estuvieran desarrollando e imponiendo. Los dos ejemplos técnicos que toma Sadin como paradigmáticos para ilustrar esto son los “drones de combate” y el “brazalete de Amazon”. Un artefacto puede matar con precisión a kilómetros de distancia, el otro puede controlar milimétricamente los movimientos de un obrero en un depósito, también a kilómetros de distancia.

El escenario que se abre para Sadin frente a este tipo de nuevas situaciones es un conflicto de racionalidades ya que un tipo de racionalidad técnica como es el tecno-logos apunta a instaurar modos de existencia cada vez más sometidos a esquemas racionales que favorecen el apogeo de estructuras asimétricas de poder.

El mito originario

El fundamento principal que tiene la racionalidad técnica para justificar su supremacía radica en un mito muy antiguo, conocido como la neutralidad de la técnica que por cierto predomina desde el momento en que dicho axioma ideológicamente orientado permite hacer abstracción de los intereses en juego y de las intenciones de todo tipo que se materializaron en sus dispositivos.

Este mito de la neutralidad de la técnica, nos dice Sadin, también toma forma en la imagen mesiánica de los “emprendedores visionarios” que impulsaron la informática moderna. Personajes como Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckenberg o Elon Musk son presentados a la población por medio de sus autobiografías como seres iluminados, tocados por la “mano invisible” de la inspiración, presentando sus productos como fruto de su fervor creativo individual y revistiéndolos de una “inocencia virginal” lejos de cualquier responsabilidad por el mal uso de sus productos. Pero la única realidad es que hay que ser muy ingenuo para creer que el surgimiento de la PC (Steve Jobs) se debió a la iniciativa de un joven en la cochera de sus padres que con una soldadora de estaño en una mano y una plaqueta en la otra. En el relato oficial se ocultan los intereses económicos que dictaron la trayectoria de las investigaciones en ese sector, las características y la naturaleza del complejo tecnocientífico californiano y estadounidense de la época, o las luchas industriales que comenzaron a enfrentar los diferentes fabricantes de PC. Pensar eso sería como afirmar que la revolución industrial del siglo XVIII en Inglaterra surgió porque un carpintero inglés llamado James Hargreaves inventó la primera máquina hiladora (La Jenny) en 1764.

Pero volviendo a la informática, podemos afirmar que la vocación original de la misma era crear un instrumento para aumentar el control en la administración de las cosas. En ese mismo sentido, Sadin ve que en la digitalización creciente de la sociedad también se le suma el de la digitalización de las administraciones, hoy capaces de recolectar directamente los datos, de tratarlos y de ofrecer nuevos usos de aquí en adelante; por lo tanto, lo que estaríamos viviendo sería también la “transformación digital del Estado”: el “Estado se piensa de ahora en más como una “plataforma” [3].

La IA representa antes que nada un poder dinámico de organización, lo que muy pronto supo capturar al mundo de las empresas, mientras que también es un poder dinámico de gobernanza. Se está imponiendo un nuevo modelo de sociedad. Estaría dotada de poderes homeostáticos, pretende permitir a todos salir ganando y estaría manejada por sistemas en un número cada vez más extenso de sus engranajes. En esa dirección, Sadin ve en el Neoliberalismo una ideología rabiosamente individualista que reduce toda forma de vida a las “lógicas orgánicas del mercado”. Como “ya lo había afirmado Margaret Thatcher en su época: ‘La sociedad no existe’” [4].

Para Sadin el potencial aletheico de la IA llegó en un momento de avanzada del neoliberalismo a nivel global que produjo grandes crisis políticas y económicas que luego devinieron en crisis de representatividad. “En nuestro período confuso, quisiéramos que la inteligencia artificial, consciente o inconscientemente, se ocupara de resolver gran cantidad de nuestras dificultades. Cuanto más ingobernable es la sociedad, más pretendemos otorgar a una tecnología el cuidado de gobernar nuestras existencias” [5].

Según Eric Sadin “Fukuyama se equivocó”, el fin de la historia no habría surgido de la caída del Muro de Berlín en 1989 y del triunfo planetario del liberalismo político y económico, no. El fin de la historia se consumará hoy en favor de la generalización del uso de la inteligencia artificial. El fin de la voluntad que define nuestras existencias. Un nuevo régimen de la verdad blindado por fakenews y posverdad estaría emergiendo.

La “i” del Phone y su giro antropológico

Según el autor, actualmente entramos a una era de “posprogramación”, en el sentido de que el orden y el funcionamiento de los dispositivos electrónicos ya no están condicionados por un lenguaje de programación específico sino que lo condiciona a propia interacción con el mismo. La “i” del iPhone presupone la fusión del Individuo en la máquina, desde los sistema operativos amigables hasta el mouse que nos permite desplazarnos por la pantalla, son prótesis informáticas que generalizan la interfaz táctil instaurando una relación basada en una mayor cercanía.

Para Eric Sadin la IA no representa solamente una tecnología más, sino que literalmente encarna una “tecno-ideología”. Una ideología que “permite que se confundan los procesos cerebrales y las lógicas económicas y sociales que tienen como base común su impulso vitalista y su estructura conexionista altamente dinámica” [6].

El neoliberalismo y su individualismo fomentaron la atomización del sujeto humano a su expresión más mínima, su cerebro. La época actual ya no hace eje en el sujeto en sí, en el ciudadano, sino en la mínima expresión de una persona como son sus impulsos y reacciones cerebrales. El “tecno-liberalismo” convirtió al cerebro humano en el fetiche de la comprensión y demostración de la realidad. Sin ir muy lejos, varias disciplinas actuales han agregado el prefijo “neuro” a su campo para darle un lustre científico (verdadero). Llegamos a hablar de “neuromanagement”, de “neuropolítica”, o incluso de “neuroeducación”. Toda una fascinación por la “plasticidad cerebral” que presupone un orden natural de las cosas que se ve reflejado en su uso aplicado: educación, defensa, administración, justicia, etc. Para Sadin, literalmente el “cerebro” se convirtió en la nueva “mónada humana” [7].

Para Sadin, actualmente el tecno-logos está creando un “nuevo régimen de verdad”. Pero volvemos a caer en la ya clásica y conocida pregunta filosófica ¿Qué es la verdad? En ese sentido, para el autor Occidente ha atravesado varios estadios de lo que se entiende por verdad o episteme a lo largo de su historia. Surgió la verdad revelada con el monoteísmo. Después pasó por el Platonismo y su sana desconfianza a las sombras de las cavernas. Luego Aristóteles nos dio una primera definición de la verdad al plantear la “adecuación con lo real”. Tomas de Aquino problematizó la dualidad de la verdad y su acceso a ella a partir de distinguir lo espiritual de lo racional. Descartes en el siglo XVIII proclamó la certidumbre del cogito por la prueba del método y las cadenas de razonamiento. Nietzsche, identificó el principio de la verdad en relación al respeto obligado de la moral. Y finalmente cierra el desarrollo del concepto de verdad con la definición de Michel Foucault y su teoría de los “juegos de verdad” en donde el poder se encuentra en la posesión del saber.

Según Sadin, “nunca” un régimen de verdad se había impuesto de esta manera en la historia., Y no por su fuerza de seducción o por su influjo coactivo, sino por la producción de adecuaciones que damos por sentado que son las más apropiadas. Hay un poder de revelación que promete ejercer su ingenio desde el menor detalle de nuestra existencia hasta las situaciones colectivas como ninguna otra instancia tutelar simbólica lo había podido hacer hasta ahora.

Lo que se quiere presentar en el libro no es un desacuerdo con las herramientas, sino con respecto al espíritu de la técnica que está predominando y que alimenta un tipo específico de racionalidad: una razón instrumental extrema. En ese mismo sentido lo que Eric Sadin busca denunciar o alertar es que hoy hay un cambio en el estatuto de la noción de poder, literalmente entramos a una Controlcracia: No es el miedo al Leviatán hobbesiano lo que controla a la sociedad moderna. Tampoco los dispositivos de control foucaultianos, ya que no se trata de vigilar sino de conmover en los comportamientos. “Hoy pasamos del estado de la individualización, que caracteriza en gran parte a la modernidad en la posguerra, al estadio de la penetración de los cuerpos y las cosas” [8].

Para Sadin se pone menos énfasis en la justicia y más en los mecanismos de control en la forma de la administración automatizada. Hay menos control estatal y más “monitoreo algorítmico”, por medio de los datos cruzados gracias al Big Data. Para el autor, literalmente hoy vivimos a través de tecnologías de la administración de la vida y la previsión. Pasamos del “fetichismo de mercancía” al “fetichismo de instante mejor gobernado”. No hay “poshumanidad” sino humanidad materializada, incubada y teleguiada desde servidores.

La “Doxa” técnica o el gobierno de los números

Con la llegada del neoliberalismo, a comienzos de la década ochenta, el fenómeno doble de la presión de la competencia y de la flexibilización de los códigos del trabajo favoreció un principio que después se generalizó muy rápidamente: hacer externas ciertas actividades. Nace la tercerización con el objetivo de reducir costos. “Estos métodos se vieron facilitados por la digitalización de los registros contables relativos al funcionamiento de los tercerizados que permitieran tener una visión detallada de sus prácticas” [9]. La IA procede en sí misma mediante comparaciones. Su base descansa en la codificación binaria que recorta los elementos en unidades mínimas.

Para Sadin, en el mundo de la ideología “Tecno-liberal”, la equivalencia se vuelve un fetiche. La naturaleza de una tecnología basada en el cálculo comparativo se confunde con un objetivo económico que pretende poner en comparación cualquier cosa con cualquier otra, a fin de hacer intervenir permanentemente un criterio de competencia y de extraer en cada operación, el margen de beneficio más amplio. Vemos cómo los sistemas proceden a la medición de los desempeños del personal a través del seguimiento del uso de sus computadoras para registrar todo gesto y movimiento, lo que permite que se establezcan cartografías granulares y evolutivas. El management actual determina cada vez más objetivos a corto plazo firmando en general contratos cada vez más precarios que cuando llegan a término, serán objeto de nuevas licitaciones que presentarán a las agencias de empleo para volver a comparar a los individuos y seleccionarlos para nuevas tareas temporales.

Los individuos deben ser movilizables en todo momento y, cuando llega el momento, deben movilizarse ellos mismos para realizar los objetivos que se les asignan. Surge un beneficio de la intercambiabilidad continua de los seres. A cada uno de nosotros se le asigna una suerte de “rating” y trabaja, le guste o no, consciente o inconscientemente, para hacer subir este rating y entonces capitalizarlo. Según el autor somos como una “mónada nómade”.

Para Sadin entramos a una era de la antropología de lo comparativo y como consecuencia llegamos al clímax de una relación utilitarista con lo real. Sadin afirma que vivimos en el mundo ideal que Jeremy Bentham (creador de la estructura de vigilancia panóptica que luego Foucault analizó en su libro Vigilar y Castigar) pensó para nosotros: un mundo en donde la utilidad prevalece antes que cualquier otra consideración. “El dogma de la ‘mano invisible’ que hoy habría alcanzado un estadio automatizado, toma ahora la forma de una verdad instituida. Trabajaría perpetuamente para el interés de todos y cada uno de nosotros, y nos haría entrar en el mejor de los mundos posibles o en un ‘paraíso artificial’ llamado a imponerse a todo instante.” [10]. Un “paraíso artificial” garantizado por algoritmos y artefactos ideológicamente “neutrales”.

A modo de cierre

Para Eric Sadin, la humanidad se encuentra teledirigida y no es consciente de eso. En ese sentido lo que propone es la elaboración de una teoría crítica sobre internet: “No, no necesitamos ‘pensadores de Internet’ sino un pensamiento sobre la digitalización del mundo, su automatización a largo plazo total, y todas sus consecuencias en nuestra existencias. Pero probablemente estemos alcanzando en este punto una suerte de techo de cristal de la conciencia ‘crítica’ predominante” [11].

Es por ese camino que Sadin considera que se puede revertir la situación, creando una “ética de la responsabilidad que se preocupe por el modo en el cual nuestros principios, los fundamentos de nuestra humanidad y nuestra civilización, están en vías de ser erradicados” [12].

Para Sadin, la salida “racional” a esta tecno-encerrona que se despliega sobre la sociedad es una “ética”, pero de la acción que se movilice en las calles por “defender la preservación de nuestros datos personales y a recurrir sin descanso a la ‘ética’” [13]. Según él “No hay que apelar a una ‘convergencia de luchas’ sino a una simultaneidad de operaciones llevadas adelante en los múltiples lugares donde deban ocurrir e inspiradas por principios comunes” [14]. La pregunta del millón sería como hay que hacer para que surjan esas “múltiples operaciones” y que lleguen a cumplir su objetivo civilizatorio. Bueno, la respuesta que nos ofrece Sadin es más confusa que esclarecedora ya que apela a un tipo de organización clandestina de corte anarquista fundada en Francia por el año 2000 llamados el “Comité Invisible” los cuales predicen un colapso del capitalismo que fomentará “el motín organizado” [¡!] [15]. Esto es muy llamativo, viniendo de un pensador que llama a “no coordinar luchas” o que directamente llama a no hacer huelga y protestar como “neoluddista” [16]. Al final del libro aparece lo que Sadin propone como modelo de organización política para comenzar esta resistencia ética; esos serían los “Grupos de información de las prisiones” como los que creó Michel Foucault en 1971. Su idea es organizar una intolerancia activa que permita “zonas a defender” para hacer intervenir a la “jurisprudencia cuando lo juzguemos necesario” [17]. Todo el análisis que presenta Sadin en su libro es un desarrollo extensivo y exhaustivo donde nos muestra cómo la IA se fue desarrollando a lo largo de la historia para que finalmente tome la forma que conocemos hoy.

Sadin, está explicando el momento de la historia en la que nos encontramos, pensándolo en relación al pasado, presente y el tecno-futuro por venir, pero desde una perspectiva de laboratorio o si se quiere simplemente crítica. Es como si fuese un geólogo. Explica las capas sucesivas que forman nuestro suelo, cada capa define las condiciones de posibilidad de un cierto tipo de pensamiento que ha triunfado durante un determinado período de tiempo. Pero no nos cuenta lo más interesante de todo esto, que sería: a partir de qué condiciones se ha constituido cada tipo de pensamiento; cómo o por qué los seres humanos pasamos de un tipo de pensamiento a otro. Para poder hacer posible eso hubiese sido necesario hacer intervenir a la praxis, es decir a la Historia.

Si bien el libro de Eric Sadin presenta un análisis agudo sobre las nuevas formas de control social y productivo a partir de la IA, su análisis tiene muchos espacios en blanco o preguntas sin responder. Cómo por ejemplo: al principio de la nota vimos como Sadin muestra y desarrolla los intereses que hay detrás de esta “mano invisible automatizada” que se nos presenta como parte de un desarrollo natural de la tecnología, pero en ningún momento aclara o define qué sectores sociales, específicamente, son los que se ven beneficiados por este “tecno-logos” y por otro lado qué sectores sociales son los que se vería afectados por los mismo. En ese sentido queda difuso o poco claro a quién estaría intentando interpela con su propuesta. No tiene distinción ni limitación.

Por último, tampoco queda definida la relación entre el “tecno-liberalismo” y la “razón instrumental extrema” ya que no queda claro dónde poner el eje del problema: en las máquinas surgidas de un espíritu de época que quiere cosificar a los seres humanos y convertirlos en apéndices de sus fusibles, o en un sistema político-económico utilitario que busca maximizar las ganancias a costa del aumento del deterioro y empobrecimiento de la calidad de vida de los trabajadores bajo la forma de la precarización laboral más extrema.

Desde la época de Karl Marx a la actualidad la tendencia histórica es al aumento de la productividad, que gracias a la máquinas y el desarrollo técnico, cada vez se produce más en menos tiempo, pero eso no representó una disminución de las jornadas laborales sino que al contrario, cada día los empresarios buscan como absorber hasta el último minuto de la vida de los obreros en los tiempos de trabajo.

El desafío por lograr es poder romper las relaciones sociales capitalistas para así lograr que ese menor tiempo de producción logrado por la tecnología, se traduzca en que la humanidad cada vez tenga que utilizar menos energías para producir lo que necesita para subsistir. Y así finalmente poder liberarse del yugo del trabajo para poder desplegar su tiempo y fuerzas en el pleno desarrollo de las capacidades humanas como es el ocio creativo, el arte, la ciencia y la cultura. Sin mencionar lograr establecer una relación más equilibrada y sana con la naturaleza.

NOTAS AL PIE

[1] Eric Sadin, La inteligencia artificial o el desafío del siglo, Buenos Aires, Ed. Caja Negra, 2020, p. 17.
[2] Ibídem, p. 21.
[3] Ibídem, p. 208.
[4] Ibídem, p. 213.
[5] Ibídem, p. 214.
[6] Ibídem, p. 70.
[7] En la filosofía moderna, a partir de Leibniz con su Monadología, el concepto de mónada se aplica a la idea de un “átomo espiritual” o la manifestación más mínima e indivisible del espíritu humano.
[8] Ibídem, p. 225.
[9] Ibídem, p. 182.
[10] Ibídem, p. 202.
[11] Ibídem, p. 274.
[12] Ibídem, p. 277.
[13] Ibídem, p. 290.
[14] Ibídem, p. 289.
[15] Ibídem, p. 289.
[16] Ibídem, p. 136.
[17] Ibídem, p. 310.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/La-inteligencia-artificial-o-la-humanidad-teledirigida?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter

 

La Dictadura del Algoritmo