viernes, 21 de mayo de 2021

La gran mentira de Israel.

 

La gran mentira de Israel

 

Por Chris Hedges / Palestina y Oriente Próximo

Rebelión

 20/05/2021 | 

Fuentes: Consortium News/Scheer Post [Fuente: Columna de humo tras el ataque aéreo israelí contra un edificio en la ciudad de Gaza, el jueves 13 de mayo. AP/Hatem Moussa]

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

Israel no está ejerciendo su “derecho a la autodefensa” en los territorios palestinos ocupados. Está llevando a cabo un asesinato masivo, con la ayuda y complicidad de Estados Unidos.

Prácticamente todas las palabras y frases utilizadas por los Demócratas, los Republicanos y los presentadores de las cadenas de televisión para describir la inquietud en Israel y el ataque más duro llevado a cabo contra los palestinos desde los de 2014 (que duraron 51 días y mataron a más de 2.200 palestinos, incluyendo 551 niños) son mentira.

Israel, al emplear toda su maquinaria bélica contra una población ocupada que no posee unidades mecanizadas, fuerza aérea, armada, misiles, artillería, ni un estado mayor (por no mencionar los 38.000 millones de dólares de ayuda de Estados Unidos al ejército israelí para los próximos diez años), no está ejerciendo su “derecho a la defensa”. Está llevando a cabo un asesinato masivo. Es un crimen de guerra.

Israel ha dejado claro que continúa igual de dispuesto que en 2014 a destruir y matar sin motivo. El ministro de defensa israelí Benny Gantz (que era Jefe del Estado Mayor durante el ataque criminal contra Gaza de hace 7 años) ha jurado que si Hamás “no detiene la violencia, el ataque de 2021 será más duro y más doloroso que el de 2014”. Los bombardeos que están teniendo lugar en la actualidad ya han derribado varias torres residenciales, incluyendo la que albergaba a más de una docena de agencias de prensa locales e internacionales, edificios gubernamentales, instalaciones públicas, tierras de cultivo, dos escuelas y una mezquita.

El teniente general Benny Gantz dando instrucciones a sus soldados, 2012 (Ejército israelí vía Flickr)

He pasado siete años en Oriente Próximo como corresponsal de prensa, cuatro de ellos como jefe de la oficina de Oriente Próximo del New York Times. Hablo árabe. He vivido durante semanas en Gaza, la mayor prisión al aire libre del mundo, donde más de dos millones de palestinos viven al borde de la inanición, luchan por conseguir agua limpia y soportan el terror ininterrumpido de Israel. Estaba en Gaza cuando fue machacada por la artillería y los ataques aéreos israelíes. He visto a madres y padres ahogados en llanto mientras acunaban los cuerpos ensangrentados de sus hijos e hijas. Conozco de primera mano los crímenes de la ocupación –la escasez de alimentos causada por el bloqueo israelí, la asfixiante superpoblación, el agua contaminada, la falta de servicios sanitarios, los constantes apagones causados por la destrucción israelí de las centrales eléctricas, la pobreza extrema, el desempleo endémico, el miedo y la desesperación. He sido testigo de las matanzas.

También he escuchado estando en Gaza las mentiras emitidas desde Jerusalén y desde Washington. El uso indiscriminado por parte de Israel de armamento moderno e industrial para asesinar a miles de inocentes, herir a muchos miles más y destruir las casas de miles de familias no es una guerraes terrorismo de Estado. Y, así como me opongo al lanzamiento indiscriminado de cohetes palestinos contra Israel –como me opongo a los atentados suicidas– considerándolos crímenes de guerra, soy sumamente consciente de la enorme disparidad entre la violencia industrial que lleva a cabo Israel contra palestinos inocentes y los actos mínimos de violencia que pueden llevar a cabo grupos como Hamás.

La falsa equivalencia entre la violencia israelí y palestina tuvo su reflejo durante la guerra que cubrí como corresponsal en Bosnia. Quienes estábamos en la ciudad sitiada de Sarajevo éramos machacados a diario con cientos de bombas pesadas y misiles lanzados por los serbios desde las colinas circundantes. Los francotiradores disparaban a todo lo que se movía. La ciudad sufría docenas de muertos y heridos cada día. Las fuerzas gubernamentales situadas en el interior de la ciudad respondían con lanzamiento de proyectiles ligeros de mortero y disparos de armas ligeras. Los defensores de los serbios sacaban partido de cualquier baja causada por las fuerzas bosnias gubernamentales para capitalizar el mismo juego sucio, aunque más del 90 por ciento de los asesinatos en Bosnia eran causados por los serbios, lo mismo que ocurre en el caso de Israel.

El otro paralelismo –y tal vez el más importante– es que los serbios, como los israelíes, eran los principales violadores del derecho internacional. Israel ha infringido más de 30 resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Ha infringido el artículo 33 del Cuarto Convenio de Ginebra que define el castigo colectivo de la población civil como crimen de guerra. Ha violado el artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra al asentar a más de medio millón de colonos israelíes en tierra palestina ocupada y por la limpieza étnica de al menos 750.000 palestinos cuando fue fundado el Estado de Israel, y de otros 300.000 después de que Gaza, Jerusalén Este y Cisjordania fueran ocupados tras la guerra de 1967.

Su anexión de Jerusalén Este y los Altos del Golán sirios viola las leyes internacionales, al igual que lo hace la construcción de una barrera de seguridad en Cisjordania que anexa territorios palestinos a Israel. Viola la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU, la cual afirma que “los refugiados palestinos que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos tienen derecho a ello y se les debería permitir hacerlo lo antes posible”.

Esta es la verdad. Cualquier otro punto de partida para el debate de lo que está ocurriendo entre Israel y Palestina es mentira.

Un Estado de apartheid

Cuando yo vivía en Jerusalén, el movimiento pacifista y la izquierda política israelíes eran fuerzas dinámicas que denunciaban y condenaban la ocupación israelí; ahora ambos están moribundos. El gobierno derechista de Netanyahu, a pesar de su retórica antiterrorista, ha construido una alianza con el régimen represivo de Arabia Saudí, que también considera a Irán como su enemigo. Arabia Saudí, país del que procedían 15 de los 19 terroristas de los atentados del 11 de septiembre, tiene la triste reputación de ser el más prolífico patrocinador del terrorismo islamista internacional, presunto impulsor del yihadismo salafista que dio origen a al-Qaeda, y a grupos como el Talibán afgano, el Lashkar-e-Taiba y el Frente Al-Nusra.

Arabia Saudí e Israel trabajaron coco con codo para respaldar el golpe militar dirigido por el general Abdul Fattah el Sisi en Egipto en 2013, que derribó un gobierno elegido democráticamente. El Sisi ha encarcelado por motivos políticos a decenas de miles de personas críticas con su gobierno, incluyendo a periodistas y defensores de los derechos humanos. El régimen de Sisi colabora con Israel al mantener cerrada para los palestinos su frontera con Gaza, aprisionándolos en la Franja, uno de los lugares con mayor densidad de población del mundo. El cinismo y la hipocresía de Israel, especialmente cuando pretende proteger la democracia y combatir el terrorismo, son de proporciones épicas.

En Israel, quienes no son judíos son ciudadanos de segunda clase o viven bajo una brutal ocupación militar. Israel no es, y nunca lo ha sido, la patria exclusiva del pueblo judío. Desde el siglo VII hasta 1948, cuando los colonos judíos emplearon la violencia y la limpieza étnica para crear el Estado de Israel, Palestina era abrumadoramente musulmana. Nunca fue una tierra vacía. Los judíos siempre fueron una pequeña minoría en Palestina. Estados Unidos no es un mediador sincero en busca de la paz sino que ha financiado, permitido y defendido los crímenes de Israel contra el pueblo palestino. Israel no defiende la supremacía de la ley. Israel no es una democracia. Es un Estado de apartheid.

Agentes de policía israelí en Lod, cerca de Tel Aviv, 11 de mayo (Foto: Policía de Israel, cc BY-SA 3.0, Wikimedia Commons)

La gran mentira de Israel  es plenamente aceptada por las élites gobernantes  –no hay ninguna diferencia entre las declaraciones en defensa de los crímenes de Israel de [la Demócrata] Nacy Pelosi y [del Republicano] Ted Cruz– que la utilizan de base para cualquier discusión sobre Israel, lo que pone de manifiesto el poder corruptor del dinero, en este caso el del lobby israelí, y la quiebra de un sistema político de sobornos legalizados que ha entregado su autonomía y sus principios a sus principales donantes. Es también un asombroso ejemplo de cómo los proyectos coloniales, y esto así en Estados Unidos, siempre llevan a cabo un genocidio cultural para poder existir gracias al mito y a la amnesia histórica que les sirven para legitimarse.

El lobby israelí ha utilizado descaradamente su inmensa influencia política para exigir a los estadounidenses un juramento de lealtad de facto a Israel. La aprobación de leyes en 35 estados (propuestas por el lobby israelí) para exigir a trabajadores y contratistas que firmaran un juramento proisraelí y prometieran no apoyar el movimiento BDS de Boicot, Desinversión y Sanciones (bajo amenaza de despido) es una burla a nuestro derecho constitucional de libre expresión. Israel ha presionado al Departamento de Estado para que defina el antisemitismo según tres criterios, conocidos como “las Tres Des”: las afirmaciones que “demonizan” a Israel; las afirmaciones que aplican “doble rasero” para Israel; y las afirmaciones que “deslegitiman” al Estado de Israel. Esta definición de antisemitismo ha sido impulsada por el lobby israelí en los parlamentos estatales y los campus universitarios.

El lobby israelí espía en Estados Unidos (a menudo bajo la dirección del Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel) a aquellos que se manifiestan a favor de los derechos de los palestinos. Desarrolla campañas de calumnias y listas negras de los defensores de los derechos palestinos, en las que se incluyó al historiador judío Norman Finkelstein; al también judío Richard Falk, Relator Especial de la ONU para los Territorios Ocupados; y a estudiantes universitarios, muchos de ellos judíos, de organizaciones como Estudiantes por la Justicia en Palestina.

El lobby israelí ha utilizado cientos de millones de dólares en manipular las elecciones estadounidenses, mucho más de lo que supuestamente han hecho Rusia, China o cualquier otro país. Las burdas interferencias de Israel en el sistema político estadounidense, entre las que se incluyen actuaciones para reunir cientos de miles de dólares con los que financiar las campañas de candidatos obedientes en todos y cada uno de los distritos electorales, han sido documentadas en la interesante serie de cuatro partes producida por [la cadena de televisión] Al-Jazeera “The Lobby”. Israel consiguió evitar que la serie fuera emitida.

En el documental (que puede verse pirateado en el sitio web Electronic Intifada), los dirigentes del lobby israelí son captados por una cámara oculta del periodista  y explican de qué manera –ayudados por los servicios de inteligencia de Israel– consiguen atacar y silenciar a quienes les critican en Estados Unidos y utilizan grandes cantidades de dinero para comprar a los políticos. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu consiguió que el que fuera presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner le invitara (contraviniendo a la constitución) a hablar ante el Congreso en 2015 para denunciar el acuerdo nuclear del presidente Obama con Irán.

No obstante, a pesar de su alianza con los Republicanos y de su desafío a Obama, este autorizó en 2014 un paquete de ayuda militar a Israel de 38.000 millones de dólares, lo que nos da una triste idea de lo plegados que están los políticos estadounidenses a los intereses de Israel.

Soldados israelíes registran a un palestino en el puesto de control Gilbert, en Tel Rumaida, (Foto: Friends123, Wikimedia Commons)

Desplazamiento hacia la extrema derecha

La inversión de Israel y sus partidarios está bien amortizada, especialmente si consideramos que Estados Unidos también ha destinado más de 6 billones de dólares en los últimos 20 años a financiar guerras inútiles en Oriente Próximo, presionado por Israel y su lobby. Estas guerras suponen la mayor debacle estratégica de la historia de Estados Unidos y han acelerado la decadencia del imperio americano, puesto en bancarrota a la nación en un tiempo de estancamiento económico y creciente pobreza, además de situar a una gran parte del planeta en nuestra contra. Son guerras que han servido a los intereses de Israel, no a los nuestros.

Cuanto más tiempo sigamos haciendo nuestro este discurso israelí, más poder adquieren los racistas, los fanáticos, los teóricos de la conspiración y los grupos del odio ultraderechistas dentro y fuera de Israel. Este desplazamiento constante hacia la extrema derecha en Israel ha propiciado una alianza entre Israel y la derecha cristiana, gran parte de la cual es antisemita. Cuanto más utilicen Israel y el lobby israelí la acusación de antisemitismo contra quienes defienden los derechos de los palestinos, como han hecho contra el líder del partido laborista británico Jeremy Corbyn, más envalentonan a los verdaderos antisemitas.

El racismo, incluido el antisemitismo, es peligroso. No solo es malo para los judíos, es malo para todo el mundo. Consolida a las fuerzas oscuras del odio extremista étnico y religioso. El gobierno racista de Netanyahu ha forjado alianzas con dirigentes ultraderechistas en Hungría, la India y Brasil así como con Donald Trump.  Los chovinistas racistas y étnicos se alimentan mutuamente, tal y como observé en la antigua Yugoslavia. Dividen a las sociedades en campos polarizados y antagonistas que solo conocen el lenguaje de la violencia. Los yihadistas radicales necesitan a Israel para justificar su violencia. Ambos extremismos son gemelos ideológicos.

Gaza en llamas, 6 de enero de 2009 (Al Jazeera, Flickr, CC BY-SA 2.0)

Esta polarización fomenta una sociedad temerosa y militarizada. Permite que las élites gobernantes de Israel (y de Estados Unidos) desmantelen las libertades civiles en nombre de la seguridad nacional. Israel dirige programas de entrenamiento para la policía militarizada de muchos países, incluyendo Estados Unidos. Es un actor global de la industria multimillonaria de los drones, en competencia con China y Estados Unidos.

Supervisa a cientos de start-ups cuyas innovaciones en espionaje –según el diario israelí Haaretz– han sido utilizadas en el extranjero “para localizar y detener a activistas de los derechos humanos, perseguir a miembros de la comunidad LGTBI, silenciar a ciudadanos críticos con sus gobiernos e incluso fabricar casos de blasfemia contra el islam en países musulmanes que no mantienen relaciones formales con Israel”.

Israel, como Estados Unidos, ha sido envenenado por la psicosis de la guerra permanente. Un millón de israelíes, muchos de ellos inteligentes y bien formados, han abandonado el país. Los más valientes entre los defensores de los derechos humanos, periodistas e intelectuales –israelíes y palestinos– soportan la vigilancia constante del gobierno, arrestos arbitrarios y salvajes campañas difamatorias dirigidas desde el gobierno. Turbas y patrullas urbanas, incluyendo matones de grupos juveniles ultranacionalistas como Im Tirtzu, agreden físicamente a disidentes, palestinos, árabes israelíes e inmigrantes africanos en los suburbios de Tel Aviv. Estos extremistas judíos han marchado contra los palestinos del barrio Sheikh Jarrah de Jerusalén exigiendo su expulsión.

Cuentan con el apoyo de un surtido de grupos contrarios a los árabes, entre los que se encuentra el partido Otzma Yehudit, descendiente ideológico del proscrito partido [nacionalista ortodoxo judío] Kach y del movimiento Lehava, que propugna la expulsión de todos los palestinos de Israel y los territorios ocupados a los estados árabes vecinos, y de La Familia, hooligans ultraderechistas. Lehava significa “llama” en hebreo, y es el acrónimo de “Organización para la Prevención de la Asimilación en Tierra Santa”. Turbas enaltecidas de estos judíos fanáticos marchan por las barriadas palestinas, incluyendo las de la Jerusalén Este ocupada, protegidos por la policía israelí gritando “¡Muerte a los árabes!”, que también es un cántico popular en los partidos de fútbol israelí.

Israel ha aprobado una serie de leyes discriminatorias contra los no judíos que son un reflejo de las leyes racistas de Núremberg que privaron del derecho a voto a los judíos en la Alemania nazi. La Ley de Aceptación de las Comunidades, por ejemplo, permite que “las ciudades pequeñas y exclusivamente judías levantadas por toda la región israelí de Galilea rechacen formalmente solicitudes de residencia sobre la base de la `conformidad con la actitud fundamental de la comunidad´”. El sistema educativo de Israel utiliza el Holocausto, ya desde la escuela primaria, para mostrar a los judíos como eternas víctimas. Este victimismo es una maquinaria de adoctrinamiento que se emplea para justificar el racismo, la islamofobia, el chovinismo religioso y la deificación del ejército israelí.

(Foto: Ted Eyatn, Flickr)

Existen muchos paralelismos entre las deformidades que agarrotan a Israel y las deformidades que agarrotan a Estados Unidos. Ambas sociedades avanzan a toda velocidad hacia el fascismo del siglo XXI, envuelto en lenguaje religioso, que acabará con los restos de nuestras libertades civiles y extinguirá nuestras anémicas democracias. La incapacidad de Estados Unidos de alzarse en defensa del principio de legalidad, de exigir que a los palestinos, indefensos y sin amigos incluso en el mundo árabe, se les garanticen los derechos humanos básicos, refleja el abandono de las personas vulnerables en nuestra propia sociedad.

Mucho me temo que vamos por el mal camino por el que también marcha Israel. Va a ser devastador para los palestinos y será devastador para nosotros. Y la única resistencia, como nos muestran valerosamente los palestinos, se producirá en las calles.

Chris Hedge es un periodista ganador del Premio Pulitzer. Fue durante 15 años corresponsal en el extranjero para The New York Times, ejerciendo como jefe para la oficina de Oriente Próximo y la  de los Balcanes. Anteriormente trabajó para los diarios The Dallas Morning News, The Christian Science Monitor y NPR. Presenta el programa “On Contact”, nominado para un Premio Emmy, de la cadena internacional de televisión rusa RT.

Fuente: https://consortiumnews.com/2021/05/14/chris-hedges-israel-the-big-lie/

*++

 

jueves, 20 de mayo de 2021

Chile/Asamblea constituyente, y una regla de tres nada simple, pero casi mijitillamente directa: Si España es un barrio de Bilbao, a su vez Chile es un barrio de mi pueblo (Isla Mayor) es de cajón que lo conseguido por los trabajadores chilenos: una Asamblea constituyente para la elaboración de una nueva Constitución que favorezca a la inmensa mayoría de la población, también los trabajadores españoles podrían forzar la creación de una Asamblea constituyente para la elaboración de una nueva Constitución en la que se garantizaran los derechos de la inmensa mayoría de la población que también son los trabajadores.

 

María Rivera, constituyente chilena electa: “Que sepan los poderosos que no tenemos miedo”

La abogada se comprometió a "luchar sin descanso" para liberar a los presos del estallido social y a recuperar lo que "diez familias" le han "robado" al país.

Por Diario Uchile

KAOSENLARED

 20 May, 2021

La gran sorpresa en las recientes elecciones a la Convención Constitucional fueron los candidatos independientes. Una de quienes salió elegida para escribir la venidera Carta Fundamental es María Rivera, quien obtuvo el 4,13 por ciento de los votos en el Distrito 8, zona que abarca las comunas de Cerrillos, Colina, Estación Central, Lampa, Maipú, Pudahuel, Quilicura y Tiltil.

Quien fuera postulante dentro de la Lista del Pueblo, se refirió a su victoria en sus redes sociales indicando que “triunfó el pueblo, nuestra clase, las mujeres, los trabajadores, la juventud guerrera, los que tenemos solo la fuerza de trabajo”.

Abiertamente marxista, la constituyente indicó que “la revolución que iniciamos el 18 de octubre es el camino”, “Que sepan los poderosos que no tenemos miedo”, continuó.

Además, se comprometió a “luchar sin descanso” para liberar a los presos del estallido social y a recuperar lo que “diez familias” le han “robado” al país.

María Rivera es abogada de la Universidad Bolivariana, tiene 63 años y ha resaltado como una de las constituyentes más radicales. De hecho, uno de sus lemas es “expropiación sin indemnización”, esto, con el fin de garantizar -según su programa- salud, educación, vivienda y pensiones dignas.

Fuente: diarioUchile

 *++

miércoles, 19 de mayo de 2021

“¿Cómo se puede hablar de invasión?": Àngels Barceló estalla contra Sant...

Marruecos, España y su trueque con vidas humanas. [Como el Mójalo VI de Marruecos esté preparando una nueva Marcha a colores (que el verde es muy ecológico para mezclarlo con estos asuntos) sobre Ceuta, apaga, corre y vámonos, porque el que más candela mete para crear cuantos problemas pueda para echar al gobierno social comunista y que no me digas estas cosas que me entra la risa, Santiago Abascal, en su primer papel de héroe nacional patrio de Cierra a España para defender a la ídem contra el moro infiel sin papeles, será el primero que se eche el fusil por debajo del sobaco y si me quieres escribir primera línea de fuego que luego ya pasaremos a la rumba del cañón o si me quieres dímelo y si no vete al carajo, que otras mejores que tú he tendido yo debajo, resulta que además de ser casto laboral, o sea, que no ha trabajado en su vida (y tampoco es cosa de que lo mandemos a trabajar ahora que va a entrar en acción) ni siquiera sabe el izquierda, derecha, alto, media vuelta, un do, un dos, cuerpo a tierra, alto, pa-so lí-gero, porque es que no ha hecho ni la mili, y por tanto es un “injuramentado”, que no ha jurado ante la Bandera Patria defender a España hasta la última gota de su sangre (la gota de sangre de otros no, la suya, la suya) no creo que sepa distinguir la estrella de seis puntas de un oficial del huevo frito de los jefes, así que no me extrañaría un pelo, que en un momento dado en el supremo premomento de antes del combate, le entren los tembleques patrios lógicos de quien se la juega, cierre los ojos, se me de la media vuelta de estas de pretos para correr y maricón el último, y se lie a tiros contra el propio ejército español por no saber distinguir ni el uniforme patrio-amigo de Asturias Patria querida del marroquí enemigo y si papeles, ojo al dato: ¡sin papeles!, que a nado llega]

 

Marruecos, España y su trueque con vidas humanas 

Por David Bollero

Rebelión

19/05/2021 

Fuentes: Público [Foto: Dos inmigrantes escalan las rocas de uno de los espigones fronterizos de Ceuta, donde ayer se batió la cifra récord de llegada de inmigrantes a España en un solo día por vía marítima, contabilizando los 5.000 marroquíes que según la delegación del gobierno en Ceuta han llegado a la ciudad autónoma. EFE/Reduan]

Mohamed VI lo ha vuelto a hacer; ni es la primera vez ni será la última porque el dictador marroquí no es de fiar, ni siquiera con sus propios compatriotas. Más de 5.000 personas han llegado durante el pasado lunes a Ceuta, la mayoría de ellos a nado bordeando los espigones marítimos del Tarajal y Benzú. El detonante de la apertura de fronteras, pese a que Marruecos las mantiene cerradas por la pandemia hasta el 10 de junio, se ha debido a la hospitalización de Brahim Gali, líder del Frente Polisario y presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en un hospital de Logroño.

El pasado 13 de noviembre Marruecos rompió el alto el fuego suscrito con el Frente Polisario en 1991. Desde entonces se libra una guerra en el Sáhara Occidental ante la cual el Gobierno de España, la Comunidad Internacional y la mayor parte de los medios han mirado para otro lado. A las escaramuzas que están teniendo lugar en el frente hay que sumar el recrudecimiento de la represión del pueblo saharaui en los Territorios Ocupados, en los que la cara más visible es la activista Sultana Khaya, en arresto domiciliario, violada por paramilitares marroquíes, al igual que su hermana; incluso su madre, de 84 años, ha sufrido agresiones físicas.

La pasividad del Gobierno de España, pese a continuar siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental según la ONU, resultan tan pasmosa como histórica, pues cuando se trata de Marruecos, al residente en La Moncloa -sea del PSOE o del PP- le importa más un puñado de dirhams que los Derechos Humanos (DDHH). La prueba de ello es cómo la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, continua silenciando la misma guerra, las violaciones de DDHH que organizaciones como Amnistía Internacional están denunciando o, incluso, cuál es el motivo de la entrada de miles de migrantes a nado a Ceuta.

La activista Helena Maleno advertía previamente de la ‘promoción’ de la relajación de la frontera marroquí, cundiendo entre quienes sueñan con una vida mejor el mensaje de que las puertas se abrirían durante 48 horas. Laya hizo caso omiso de ello y ahora le estalla en las narices. La raíz del problema continúa siendo el Sáhara Occidental y el pueblo saharaui, la que fuera llamada la Provincia 53 de España, con quien nuestros gobiernos llevan teniendo un comportamiento indigno desde hace 45 años.

Se mantiene el silencio del Gobierno de España y la Unión Europa (UE), que sigue comprando los caladeros de pesca saharauis a Marruecos por más de 50 millones de euros al año, sin que ni este dinero revierta en sus propietarios legítimos -el pueblo saharaui- ni tampoco, en el mismo pueblo marroquí, como vemos con las personas que se juegan la vida llegando a Ceuta a nado… muchas de ellas devueltas en caliente, evidenciando cuan poco importan los DDHH al Gobierno de España.


Se oyen campanas de un amago por parte de Marruecos de una nueva Marcha Verde, esta vez sobre Ceuta. Dicho de otro modo, una nueva ocupación ilegal, como ya sucedió con el Sáhara Occidental. El hecho de que España lleve casi medio siglo dando legitimidad a la ocupación ilegal del Sáhara es el mejor aval para Marruecos para que invada Ceuta. De nuevo, la inmundicia moral de los diferentes gobiernos que hemos tenido en nuestro país les explota en la cara.

Y ante este silencio, que en la cuestión del Sáhara Occidental tiene algo de contagioso, porque pese a que nos toca mucho más de cerca, buena parte de la población española sabe más del conflicto palestino que de éste, hoy se presenta la I Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui. Diversas columnas de personas, que partirán desde distintos puntos de España y recorrerán el país a pie, entre el 20 de mayo y el 19 de junio, confluirán en Madrid y reclamarán a nuestro gobierno su responsabilidad histórica con el pueblo saharaui. ¿Escuchará ahora España a la sociedad civil, al pueblo saharaui, a las decenas de organizaciones humanitarias que llevan décadas adviertiendo de la sistemática violación del Derecho Internacional por parte de Marruecos? ¿Hasta cuándo asistiremos y consentiremos este macabro trueque de vidas humanas?

Fuente: https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/05/18/marruecos-ceuta/

*++

 

La Marcha Verde sobre el Sahara -1975.flv [Cuando la Marcha Verde en 1975 yo era el Analista Químico del Parque de Artillería de Zaragoza con ardor guerrero guay y heroísmo cantidubi, pero con miaja más de miedo, miedecillo no, miedo. El culpable de la Marcha Verde, pero no del todo, fue el hijo pequeño de Pablo Iglesias que todavía no había nacido y el gobierno social comunista del alpiste sanluqueño actual que todavía no había llegado al poder. Eso sí, la familia es la familia y eso es sagrado. El emérito Rey Juan Carlos I con las lagrimas rueda que te rueda mejilla abajo, como una Madalena, en el entierro de Hasan II, le llamo hermano. Así sea. De la invasión de marroquíes jóvenes con más hambre que el perro de un latero (hasta que llegue mañana Abascal que no ha hecho ni el servicio militar obligatorio a meter candela y acusarlos de terribles delincuentes) por la frontera de Ceuta, todo hay que decirlo, la tiene el niño chiquitillo de Pablo Iglesias y yo que le ando azuzando estos días]

martes, 18 de mayo de 2021

DIRECTO: El Ejército controla la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta

Andaluces de Jaen, Santander, Porto Belo, Salamanca o Bilbao y porque no quiero nombrar a los de Botorrita. Hay que ver como ha subido el marisco en Huelva: a millón de euros por mes a los calamares del robo concertado de la criminal empresarial-politico-parlante de la mercante robi sanitario a la sanidad pública para los bolsillos de cuatro particulares enganchados de una u otra manera al meneo politico. Total, esto a mi nada, yo a lo mío: al cálculo vectorial de la velocidad del tocino en los días singulares, que es lo que interesa a los trabajadores. Y aún me sé un refrán que no cuento porque no me lo sé, o sea, que..., a millón por més. Que pase el siguiente

 

Andalucía: La Junta paga un millón al mes a la sanidad privada por especialidades médicas inexistentes

Escándalo a vista en la gestión sanitaria de la Junta en la provincia de Huelva. La Asociación ‘Onubenses unidos por una sanidad pública de calidad’ (Onusap) ha convocado una movilización el próximo día 30 de mayo a las 11,00 horas en Lepe (Huelva) para protestar contra un controvertido concierto de la Junta con el Hospital Virgen de la Bella, de propiedad privada.

Considera el colectivo que el centro «no es capaz de proporcionar lo que figura en el contrato» y supone «casi un millón de euros mensuales que se dejan de invertir en lo público», mientras que desde la Junta han defendido que se trata de «un contrato de disponibilidad por actos asistenciales y no por cartera de servicios».

Según detalla el diario El País, la Junta de Andalucía paga 2,8 millones al trimestre al grupo privado José Manuel Pascual por 13 especialidades médicas en dicho hospital, pero seis de ellas no están operativas y carecen de médicos. Los 96.695 vecinos de la costa occidental onubense carecen de pediatras, ginecólogos, neumólogos, oftalmólogos, rehabilitadores y hematólogos, pese a que la Junta firmó el pasado marzo un convenio con el grupo sanitario Pascual que incluía dichos especialistas.

De este modo, según ha indicado a Europa Press el presidente de Onusap, Diego Mora, tras solicitar la asociación a la Junta de Andalucía las condiciones del contrato, «nos hemos encontrado que la mitad de las especialidades contratadas no tienen personal».

En este sentido, ha señalado que se ha contratado Ginecología con Urgencias «y no hay ginecólogo las 24 horas, es decir, no puede haber urgencias de esta especialidad, también servicios de Oftalmología, pero no tienen oftalmólogo, y así como varias especialidades», por lo que consideran que «esto merece una explicación» porque «son casi tres millones de euros que se van a la sanidad privada y que se dejan de invertir en la pública, para darlo a una empresa que no puede cubrir lo que se ha contratado».

En este punto, Mora ha dicho que es «incomprensible» este gasto de dinero «cuando con la mitad se podría haber abierto el Hospital de la Costa Occidental» porque «en lugar de dar ese dinero a una empresa privada, la Junta podría invertirlo en el camino de acceso si el Gobierno central no puede hacerse cargo», al tiempo que ha lamentado que este sea «un problema enquistado desde hace muchísimo tiempo».

Así las cosas, en un comunicado, la asociación ha indicado que elegido Lepe para su próxima movilización «el frustrado Chare constituyen todo un símbolo del ninguneo y abandono de nuestra Sanidad por parte de los distintos gobiernos».

Asimismo, han añadido que esta movilización también reivindicará «los déficits históricos de la provincia, sin visos de solución a corto o medio plazo» y «la pérdida de las Urgencias de 24 horas en varias localidades con la excusa de la pandemia».

Por ello, han invitado a la ciudadanía onubense a la marcha del próximo domingo que transcurrirá desde el Hospital Virgen de la Bella hasta el Ayuntamiento de la localidad y que se hará «respetando todas las medidas sanitarias y con la distancia de seguridad».

Lo que dice la Junta

Por su parte, desde la delegación de Salud y Familias en Huelva han indicado a Europa Press que el concierto del SAS con el Hospital Virgen de la Bella de Lepe «es un contrato de disponibilidad por actos asistenciales, no por cartera de servicios».

Por ello, desde la Junta han señalado que a la empresa se le abona «por las asistencias concretas que preste a usuarios del sistema sanitario público andaluz, no de forma general por una cartera de servicios determinada» y que «la Junta no puede pagar al centro por servicios o asistencias que no preste o no oferte«.

En este sentido, desde la administración andaluza han puntualizado que las especialidades que no pueda ofertar el Virgen de la Bella «se van a seguir prestando en los hospitales de referencia», que son el Infanta Elena para la comarca y el Juan Ramón Jiménez a nivel provincial.

La Junta defiende el contrato firmado con el Hospital Virgen de la Bella para concertar servicios de asistencia sanitaria complementaria, «en tanto en cuanto supone una mejora en la accesibilidad de los usuarios de la Costa de Huelva a los servicios de salud, así como incrementar los recursos para hacer frente a las necesidades de la pandemia de Covid-19″. Todo ello, «a la espera de que se pueda poner en marcha el hospital público construido en la zona por la administración autonómica».

*++

lunes, 17 de mayo de 2021

Covid-19, corrupción, gobierno, política. Burro = como mucho dos tropezones con la misma piedra; ser humano alienado personal y socialmente, caso perdido = tropezón continuo con la misma piedra, y que como no se salve él no lo salva ni Dios.

 

La industria farmacéutica se viste de

 muerte




Por Javier Cortines

KAOSENLARED

 Publicado el 17 May, 2021

La pandemia, que ya ha causado más de tres millones de muertos e infectado a 160 millones de personas, ha demostrado una vez más que la plutocracia prioriza el bienestar de los ricos y actúa con obsceno “racismo criminal” contra los países del tercer mundo que históricamente han sido esclavizados, explotados o ignorados

La industria farmacéutica, sabiendo que “el bichito” iba a mutar en gallina de los huevos de oro, se frotó las manos para inundar los mercados de vacunas que pondrían de nuevo “un precio a la vida”. Los inversores y Cía acumularían fortunas para seguir construyendo un modelo de sociedad donde el control masivo sustituye a la libertad y la democracia es amputada en aras de “la inmunidad de rebaño”[1].

Los laboratorios, cuyos nombres todos conocemos, pronto nos mostraron su lado más oscuro y, con una falta de ética y empatía que clama al cielo, fueron vendiendo sus vacunas al mejor postor. Los Gobiernos aprovecharon la ocasión para sembrar miedo y desviar el foco de “los problemas más graves y urgentes”. Su receta: pelear para regresar a la sociedad ideal, la del adagio del “burro, la noria, el palo y la zanahoria”.

La pandemia, que ya ha causado más de tres millones de muertos e infectado a 160 millones de personas, ha demostrado una vez más que la plutocracia prioriza el bienestar de los ricos y actúa con obsceno “racismo criminal” contra los países del tercer mundo que históricamente han sido esclavizados, explotados o ignorados. Nadie se molesta en limpiar la sangre, aunque sea por una cuestión de “estética”.

Es difícil comprender como los pueblos, acobardados por la pandemia y por el temor de que les quiten el trozo de tarta que les regala “Papa Noel”, no se rebelen contra Gobiernos ambiguos y la avaricia de los laboratorios-fantasma que aspiran a hacer “el negocio del milenio” aprovechando el sufrimiento de los débiles y de los que no tiene dinero ni medios para vacunarse en Dubai o en las playas de Miami.

Hoy día la rebelión es una necesidad. Si dejamos nuestras vidas en manos de los políticos que siguen las directrices de Bruselas y de la Casa Blanca, estamos aceptando una “parálisis cerebral” que nos llevará, en silla de ruedas, a la puerta del acantilado donde deciden la vida o la muerte esos robots-policías de la Era del Post-coronavirus.

Ahora EEUU, que ya ha vacunado a gran parte de su población, al igual que Reino Unido e Israel, dice a través de la boquita de Biden que se deben liberalizar las patentes para salvar a “todo el mundo”. Otra vez llegan los buenos «tras haber despreciado vacunas, como la china o la rusa, que podrían haber ahorrado muerte, hambrunas y sufrimiento a gran parte del mundo, y protegido su economía y millones de puestos de trabajo».

La Unión Europea tiene el corazón partido y no sabe qué hacer mientras la gente del tercer mundo, encabezados por India (donde la gente muere diariamente en la calle)  vive en un auténtico infierno.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo recientemente, relajada, con el clítoris apaciguado, que Europa “está abierta a todas las propuestas” pero dio a entender que la liberación de las patentes es una salvajada. La UE, que cada vez nos representa menos, defiende así su rechazo neofascista a liberalizar las patentes : “¿Y si viene otra pandemia, quien se va a molestar en fabricar vacunas?”.

El negocio de las vacunas produce réditos políticos y económicos. Los países que gestionen bien la pandemia avanzarán décadas sobre los que se quedarán en la estacada, allí donde la frontera es alambrada. Como siempre, el gran perdedor será el pueblo. La casta está a salvo. Si en su país las cosas empeoran, queda el exilio de oro.

En España la gestión es patética. No sé si alguien sigue creyendo que tenemos el mejor sistema sanitario del mundo. La manipulación y la mentira “no nos hace libres”, nos hace ignorantes, condición idónea para convertirnos en seres agradecidos, sumisos. Creer que la derecha lo hubiera hecho mejor es sinónimo de vivir en el limbo.

Sobre los botellones o fiestas desbocadas de una parte de la juventud se deduce que para ese colectivo es más importante divertirse que la salud de los mayores. Tampoco se descarta que muchos de ellos odien a sus padres y/o a “los abuelos de la patria” (consciente o inconscientemente) y sueñen con asesinarlos virtualmente.

Por otra parte, los mensajes confusos y ambiguos de los Gobiernos (muchos títeres de los plutócratas y del “Gran Hermano) explican claramente la reacción del rebaño. Cuando no hay pastor ni integridad moral y se huele la llegada del lobo, se produce la diáspora de las ovejas descarriadas. El baile terminará cuando los buzos exploren los palacios venecianos y las máscaras devoren el verdadero rostro del hombre.

[1] Sigo utilizando la palabra rebaño, como hacían los medios de comunicación al principio. Ahora los portavoces del sistema dicen, por ordenes de sus superiores, inmunidad de grupo. Es más adecuado el primer término, pues como rebaño nos trata “la jerarquía celestial” que gobierna el mundo.

Blog del autor: Nilo Homérico

*++

*++

 

¿Qué les queda a los jóvenes?

 

Hoy hace 12 años Mario Benedetti moría en Montevideo. Amar, luchar, trabajar, morir, todo era motivo de poesía para él. Cada pequeña situación del vivir cotidiano merecía celebrar la constante sorpresa de existir. Lo recordamos con este poema.


¿Qué les queda a los jóvenes?

 


Mario Benedetti

El Viejo Topo

17 mayo, 2021 

¿Qué les queda a los jóvenes?  

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

 

Fuente: Poemas del alma

*++

 

'El tren de los desaparecidos' COMPLETO | Crónicas