viernes, 14 de mayo de 2021

Frank Sinatra y el Frente Popular

 

Tal día como hoy en 1998 moría el célebre cantante y actor estadounidense Frank Sinatra, apodado La Voz. En su momento de mayor popularidad, en los años 40, fue una de las primeras estrellas de su era que se posicionó del lado de pobres y oprimidos.


Frank Sinatra y el Frente Popular

Martin Smith

El Viejo Topo

14 mayo, 2021 


Una simple carta al presidente, Franklin D. Roosevelt [FDR], en 1944, abrió una nueva etapa en la vida de Sinatra. Durante el resto de la década, Sinatra salió frecuentemente en defensa de los pobres y los oprimidos. La nota que envió era corta, pero llena de sentimiento:

Querido Sr. Presidente

¿Nos están tomando el pelo? Estamos ganando la guerra.

Atentamente,

Frank Sinatra

La carta respondía a los ataques que estaba recibiendo Roosevelt por parte del Partido Republicano y la prensa. Unos días después de mandar la carta, Frank fue invitado a tomar el té en la Casa Blanca. Al entrar les dijo a los periodistas, “Quiero hablar con el presidente sobre su campaña electoral, porque me gustaría hacer todo lo que pueda para echarle una mano”.  Y vaya si se la echó. Se unió al Comité de Acción Política (PAC, en sus siglas en inglés) creado por la confederación sindical Congress of Industrial Organizations (CIO). El secretario del comité era Sydney Hillman, dirigente de la Amalgamated Clothing Workers of America (ACWA) y uno de los fundadores de la confederación. El PAC organizaba campañas de registro de votantes durante el periodo previo a las elecciones. Su lema era “Cada trabajador es un votante”.

Sinatra aportó su grano de arena en la campaña electoral de 1944. Donó 5.000 dólares a los demócratas,  suma  que  equivaldría  hoy  a 50.000. Animó a sus fans a llevar chapas con el lema “Frankie está por Roosevelt, y nosotros también”, e intervino en un gran mitin del Partido Demócrata celebrado en el Madison Square Garden. Sinatra le dijo al público que los jóvenes estadounidenses tenían derecho a la paz, pero añadió que “esta paz dependerá de los votos de vuestros padres”. También participó en campañas radiofónicas a favor de Roosevelt. En los últimos días de la campaña, llegó a hacer acto de presencia en dos o tres actos cada día. Al mismo tiempo, Bing Crosby anunciaba su apoyo al Partido Republicano.

La noche en que Roosevelt ganó las elecciones, Sinatra y el actor y director Orson Welles estuvieron de gira por varios bares de Nueva York, acabando la noche en las oficinas centrales del sindicato de trabajadores del textil, que estaba en el mismo edificio que la sede del Partido Comunista.

Sinatra había apoyado en privado a los demócratas y a Roosevelt desde muy joven. Pero hacerlo público en ese momento fue un acto de valentía. Fue una de las primeras estrellas que declaró abiertamente su filiación política. La prensa conservadora se volvió en su contra, y un periodista le advirtió de que aquello iba a perjudicar su carrera. Sinatra le respondió “Bueno, qué más da todo eso. Me interesa más un buen gobierno que mi propio futuro”.

Entrevista a Frank en la emisora del ejército durante la IIª guerra mundial.

Después de las elecciones, las opiniones políticas de Sinatra viraron más a la izquierda. Fue como si la victoria de Roosevelt le envalentonara. Habló en muchos mítines de izquierdas, apoyó activamente la lucha contra el racismo y por los derechos civiles, y mostró de forma muy elocuente su oposición al fascismo. Para entender por qué iba una gran estrella a posicionarse y arriesgar su carrera hay que entender la radicalización política que vivió Estados Unidos en los años 30 y principios de los 40.

Los 30 fueron años de desesperanza en muchos sentidos. Hitler y el Partido Nazi llegaron al poder en Alemania en 1933, Franco y sus fascistas se hicieron con España, y el desempleo masivo acechaba al mundo. Pero fue también un periodo de resistencia. En España, los trabajadores se levantaron para defender la República y mantuvieron a Franco a raya durante tres años. Hubo huelgas masivas en Francia contra la amenaza del fascismo, y en toda Europa los desempleados defendieron el derecho a trabajar.

Los trabajadores estadounidenses no eran inmunes a este espíritu de resistencia. Se forjó en Estados Unidos un poderoso movimiento social alrededor de tres campañas clave: el anti-fascismo, la lucha contra los linchamientos y el sindicalismo obrero de la CIO. Los mítines de apoyo a la República Española sumaron miles de personas a la lucha contra el fascismo. Veinte años antes del movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King, organizaciones como el Partido Comunista y la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) empezaron a desafiar el racismo del sur del país, con su segregación estilo Jim Crow y el terror de los linchamientos.

Esta militancia obrera pasó por un periodo de ataques y repliegue generalizado. Pero 1943 fue el año clave. Huelgas masivas lideradas por socialistas, trotskistas y miembros del Partido Comunista en ciudades como Toledo, Minneapolis y San Francisco tomaron el relevo y derrotaron a los patronos. Y la radicalización no se quedó ahí. Centenares de miles de  trabajadores en las nuevas fábricas de producción en masa, que anteriormente habían sido ignorados  por  los  sindicatos manuales de la American Federation of Labor (AFL), empezaron a organizarse. John L. Lewis, del sindicato de mineros, y Sidney Hillman de la Amalgamated Clothing Workers Union, junto con otros sindicatos más pequeños, se separaron de la AFL y formaron una nueva confederación, el Congress for Industrial Organizations (CIO). El CIO no se organizaba por oficios, sino que organizaba a todos los trabajadores de una misma planta. Apareció así un nuevo tipo de huelga, la ocupación. En lugar de salir de la fábrica y montar piquetes, los trabajadores empezaron a ocupar sus lugares de trabajo. En 1936 hubo 48 huelgas con ocupación. En 1937, 477.35

La derrota final de la República Española, el pacto Hitler-Stalin y el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 hicieron de 1939 un año de derrotas para la izquierda. Pero ése fue también el momento de una de las oleadas huelguísticas más importantes de la historia de los Estados Unidos. A su vez, Philip Randolph lideraba el movimiento organizador de la Marcha sobre Washington que iba a conseguir la entrada de los trabajadores negros en la industria armamentística. El primer concejal negro, Adam Clayton Powell, fue elegido en Nueva York, así como el primer concejal del Partido Comunista, Pete Cacchione.

Philip Randolph

A finales de 1945 y principios de 1946 hubo una nueva explosión de resistencia, cuando el CIO convocó una gran oleada de huelgas, durante la cual una    cuarta parte de su afiliación se declaró en huelga, y hubo huelgas generales en seis ciudades importantes.

El Partido Comunista jugó un papel central en este periodo de militancia, a pesar de ser una organización relativamente pequeña. En 1938 afirmaba tener 75.000 miembros, pero la mitad vivían en Nueva York y alrededores. Además, estaba plagado de contradicciones. Por una parte, contaba entre sus miembros con algunos de los militantes sindicales y activistas anti-racistas más influyentes del país. Por otro lado, secundaba las políticas de   Stalin y todas las idas y venidas de la política exterior rusa, que a su vez determinaba la línea política y la dirección del partido.

Entre 1928 y 1935 el Partido Comunista postulaba que los socialdemócratas, como el Partido Laborista británico y el SPD alemán, eran una amenaza tan importante para la lucha por el socialismo como podían serlo los fascistas. Esta línea, establecida por Moscú, se conoce hoy como el tercer periodo del estalinismo, y fue una política que aisló a los militantes del Partido Comunista de grandes sectores de trabajadores e intelectuales. En 1935, sin embargo, el partido dio un giro de 180 grados. Delegados de 65 partidos comunistas se reunieron en Moscú y adoptaron una nueva línea promovida por Stalin, que finalmente se había dado cuenta de la amenaza que Hitler suponía para Rusia y quería aliarse con Francia y Gran Bretaña. Ahora los comunistas debían distinguir entre las democracias burguesas, como la de Estados Unidos, y las dictaduras reaccionarias. Debían buscar el pacto con las secciones “progresistas” de la clase dirigente de sus respectivos países. Estas alianzas se conocieron con el nombre de Frentes Populares. Como consecuencia, entre 1936 y 1938 el PCUSA pasó a apoyar a Roosevelt.

El Frente Popular de los Estados Unidos obtuvo grandes apoyos y prestigio durante la Segunda Guerra Mundial, ya que la Unión Soviética y la URSS colaboraron para derrotar a Hitler. El Partido Comunista afirmaba que si todo el mundo se unía, más allá de la filiación política y de la clase social, la amenaza fascista podría ser derrotada. Henry Wallace, vicepresidente del PCUSA, recogió el sentimiento general del momento en un discurso pronunciado en 1942, cuando afirmó que el mundo estaba entrando en “el siglo del hombre de a pie”. Pero la estrategia del Frente Popular planteaba como mínimo tres problemas políticos importantes. En primer lugar, aunque la izquierda y ciertas secciones de la clase dirigente estaban de acuerdo en la necesidad de acabar con Hitler, no coincidían en la mayoría de otras cosas. El impacto del Frente Popular consiguió la desactivación de las críticas a las políticas anti-obreras de Roosevelt tanto en casa como en el extranjero.38 En segundo lugar, la estrategia frente-populista de mantener la unidad con el gobierno llevó al partido comunista a contener algunas luchas obreras. En tercer lugar, algunos sectores de la  clase dirigente estaban dispuestos a apoyar la estrategia del Frente Popular mientras les fuera bien, pero iban a dejar la izquierda tan pronto como se acabara la guerra, dejando a muchos militantes confundidos y  desorientados.

A pesar de todo ello, este florecimiento de la protesta radical tuvo un impacto masivo sobre la cultura. Estos dos mundos quedaron entrelazados. Hubo una explosión de movimientos artísticos sin parangón ni antes ni después. El poeta Langston Hughes, los escritores Richard Wright y John Dos Passos, músicos como Duke Ellington, Billie Holiday y Woody Guthrie, el cantante y actor Paul Robeson, Orson Welles y un sinnúmero de artistas, pintores, escritores y poetas menos conocidos utilizaron su talento para apoyar las causas radicales del momento. Esta reactivación de lo artístico se vio impulsada también por el apoyo económico del gobierno a este tipo de proyectos previsto en el New Deal. Miles de actores, escritores y músicos en paro fueron empleados por el Federal Arts Project. Se montaban obras de teatro para públicos obreros, se pintaban murales en edificios públicos, y se publicaron centenares de panfletos.

Este movimiento tuvo dos fases clave. En los años 30, el arte se centró en la representación de la vida y las luchas de la clase trabajadora, como en la obra The Craddle Will Rock (1937) de Marc Blitzstein, y el musical del sindicato de trabajadores del textil Pins and Needles (1937). Estos temas aparecieron también en la novela USA de John Dos Passos (1930-36) y en el best seller de John Steinbeck, Las uvas de la ira (1939). Las Dust Bowl Ballads (1940) de Woody Guthrie es otro buen ejemplo.

En cambio, gran parte del arte posterior estuvo influenciado por la política del Frente Popular, como el “Fanfare For The Common Man” (1942), la “Ballad for Americans” (1939) de Paul Robeson y las películas de Frank Capra Mr. Smith Goes to Washington (1939) y It’s A Wonderful Life (1946).

A su vez, a medida que la cultura se fue industrializando, se convirtió en campo de batalla entre los que creaban el arte y los que lo compraban y lo vendían. Durante los años 30 y 40 hubo importantes campañas por el reconocimiento sindical entre guionistas, trabajadores de los estudios cinematográficos, dibujantes y músicos. Hubo también luchas para poner fin a la discriminación y a las prácticas racistas en las industrias culturales. Hollywood daba trabajo a muy pocos actores negros, la mayoría de orquestas no contrataban a músicos negros, y las salas de concierto y los clubes nocturnos no dejaban tocar a los músicos negros. Había incluso algunos sindicatos que segregaban según el color de la piel.

Al florecimiento de la cultura radical en Estados Unidos durante este período se le conoce como el Frente Cultural. Como afirma el historiador Michael Denning, “El Frente Cultural era una metáfora común en esa época, que combinaba dos de los sentidos del término ‘frente’: la metáfora militar que designaba un lugar, un espacio de combate o un frente de batalla; y la metáfora política que definía a un grupo o coalición con un propósito común”. En parte, esto era el resultado del encuentro entre un poderoso movimiento social democrático y el desarrollo del entretenimiento de masas. Algunos de los artistas implicados en el Frente Cultural eran miembros del Partido Comunista, otros eran simpatizantes, pero muchos eran sencillamente progresistas que se sentían inspirados por la excitación de la época.

Sinatra fue hijo de este movimiento. Muchos de los que formaron parte del Frente Cultural influenciaron sus ideas políticas y artísticas. Puede que Sinatra fuera un recién llegado, pero su contribución política y musical dio forma al movimiento. Al principio, sus declaraciones eran eficaces pero ingenuas. Incluso antes de que el país entrara en la Segunda Guerra Mundial, Sinatra ya quería enfrentarse a los nazis estadounidenses. Un artículo en Look Magazine poco después del estallido de la guerra dejó constancia de una temprana idea de Sinatra:

“Sinatra no llega aún a los 30 años, y es evidente que tiene ante sí muchos enérgicos años. Así que es probable que dé más pruebas de su fe en la acción directa como medio para mostrar su aprobación o desaprobación de las creencias de los demás. He aquí un plan al que su fantasía le da vueltas; aún no ha tenido oportunidad de ponerlo en práctica. Se trata de interrumpir, o desbaratar, los mítines políticos que organizan los pro-fascistas estadounidenses. Como todo el mundo sabe, éstas son personas entre las que Sinatra provoca aversión debido al sesgo progresista de sus opiniones sobre asuntos públicos. Propone asistir a estos mítines de derechas en persona, acompañado por un séquito de 50 bobbysoxers escogidas por su capacidad pulmonar, sentarse delante, cerca de la tarima del orador y, a la que éste empiece a expresar alguna idea que Sinatra considere no adecuada para el consumo público, el cantante se tocará la mejilla derecha con el dedo índice derecho. A partir de esta indicación, su coro de 50 mujeres empezará a soltar un grito tan clamoroso que ningún otro sonido llegará a oídos del público”.

“‘Jamás oirían al tío intentando hablar’, dijo una vez Sinatra, al describir la posible escena. Y debe saberlo bien, ya que muchos de sus conciudadanos no han podido oírle cantar debido al griterío que provoca.”

“Se ha criticado mucho a Sinatra por su disposición a expresar sus creencias políticas en público. Pero, igual que muchos otros artistas patrióticos, no ve por qué su opción profesional debería limitar sus derechos ciudadanos. Le gusta expresarse, y lo justifica diciendo, ‘Hasta un cantante de baladas puede gritar cuando le apetece’”.

Sinatra se sumergió en las luchas e ideas radicales del momento. Justo después de las elecciones de 1944, les contaba a los periodistas que estaba leyendo vorazmente libros de izquierdas. A un reportero le dijo “Empecé por los libros más prolíficos, quiero decir los que son fáciles de entender por alguien como yo, que acabo de descubrir una nueva vocación.” Dijo haber leído The History of Bigotry in the United States de Gustavus Myers, The American Dilemma, de Gunnar Myrdal, un estudio sobre los negros en Estados Unidos, y Freedom Road de Howard Fast. El actor Lionel Stander, víctima de la caza de brujas, dijo de Sinatra: “Fue uno de los pocos actores que  tenía capacidad y ganas de leer a Marx”.

Frank también apoyó muchas organizaciones radicales asociadas al Frente Popular. Fue vicepresidente del Independent Citizens Committee of the Arts, Sciences and Professions en 1946, y miembro tanto de American Youth for Democracy como de Progressive Citizens of America. Se unió al Committee for the First Amendment (CFA), de corta vida, que pretendía recabar apoyos para los guionistas y directores citados por el Comité de Actividades Antiamericanas (HUAC, en sus siglas en inglés). Y apoyó, y a veces financió, el Joint Anti-Fascist Refugee Committee, la American Crusade to End Lynching y publicaciones frentepopulistas como The New Masses PM. Años después, la HUAC consideró a muchas de estas organizaciones como frentes comunistas.

En 1945, Sinatra intervino en una serie de huelgas en escuelas en las que los padres y maestros se oponían a la integración. También fue a un instituto del Bronx para hablar con los estudiantes sobre la delincuencia juvenil, bajo la atenta mirada de su progresista agente George Evans.

Fragmento del capítulo 4º del libro de Martin Smith Frank Sinatra. El pasado rojo de La Voz.

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Veteranos cantan una emblemática canción dedicada a la Victoria en la Gr...

Europa pierde el norte y los responsables tienen nombre y apellidos

 

EUROPA PIERDE EL NORTE Y LOS

 RESPONSABLES TIENEN NOMBRE Y

 APELLIDOS




Juan Torres López

Ganas de Escribir

13.05.2021

Publicado en Público.es el 30 de abril de 2021


El anuncio de un nuevo paquete de inversiones en Estados Unidos por valor de 1,8 billones dólares y el de la posibilidad de que su gobierno suspenda temporalmente las patentes de las vacunas contra el coronavirus vuelve a mostrar que Europa ha perdido el norte y que se queda definitivamente atrás.

El nuevo plan que se acaba de anunciar, un mes después de otro de 2 billones de dólares dedicados a infraestructuras, se dedicará ahora a desarrollar el cuidado infantil de alta calidad permitiendo que las familias paguen solo una cantidad en función de sus ingresos, a financiar bajas médicas remuneradas, establecer la pre-escolaridad universal y gratuita y a satisfacer necesidades alimentarias de niños de bajo ingreso, entre otros objetivos de política familiar. Una nueva inyección de gasto que se sumaría a los 4,3 billones de dólares que se llevan ya desembolsados entre acciones legislativas (3,8 billones) y administrativas (0,5) de los 6,8 billones comprometidos y a los 2,9 billones (de los 6 comprometidos) de la Reserva Federal (https://www.covidmoneytracker.org/). Y ni siquiera se puede pensar que se haya acabado el estímulo si se tiene en cuenta que, según David M. Cutler y Lawrence H. Summers, el coste total de la pandemia en Estados Unidos sería de unos 16 billones de dólares (The COVID-19 Pandemic and the $16 Trillion Virus).

No hay comparación posible con lo que está haciendo la Unión Europea. Aquí nos hemos quedado atrás, no sólo en la cantidad de los estímulos aprobados frente a la crisis, sino también en la agilidad a la hora de ponerlos en práctica y en los principios que mueven la actuación de los responsables políticos, como muestra que la administración Biden se plantee suspender las patentes de vacunas cuando aquí los grandes partidos apuestan por todo lo contrario.

No se puede decir que Europa no haya adoptado medidas excepcionales porque sí que las ha tomado pero lo ha hecho con tal conservadurismo y lentitud que apenas han comenzado a ser efectivas. Y, lo que es peor, las ha diseñado y se dispone a ponerlas en marcha sin apartar la mirada del espejo retrovisor, es de decir, sin perder de vista el fundamentalismo presupuestario que tanto daño ha hecho en otras crisis, e incluso en los periodos de bonanza y crecimiento.

La Unión Europea ya fracasó en la anterior crisis de 2007-2008, cuando estableció medidas de ajuste y recortes depresivas en medio de la recesión, provocando torpemente una segunda recaída de la actividad y el empleo y el descontrol de la deuda, y no parece que sus responsables hayan aprendido nada de aquello, a pesar de tantos análisis como han demostrado que se actuó sin base científica, influido por sesgos ideológicos e interpretando mal los datos que se tenían delante.

La pertinaz insistencia en el error que viene caracterizando a los responsables de la Unión Europea es el resultado de una percepción ideologizada de los problemas económicos al servicio de los grandes intereses económicos que ha consolidado unas instituciones que impiden o hacen muy difícil salir del bucle en el que se encuentran. Es como si, a base de tanto servilismo, la Unión Europea se hubiera inmunizado al revés: haciendo imposible que surjan los anticuerpos que permitan cambios de rumbo y la puesta en marcha de nuevos horizontes de política económica, que penetre aire nuevo en sus normas e instituciones.

No se ha querido que la Unión Europea sea una auténtica unión monetaria. O, mejor dicho, se ha decidido que lo sea sin cumplir todos los requisitos que sabemos que debe tener para que no produzca desequilibrios y crisis de asimetría constantes. Sobre todo, una hacienda europea y una política fiscal común con un verdadero presupuesto comunitario.

No se ha querido tampoco que la Unión Europea avance hacia la unión política y ahora no se puede avanzar con orden de escuadra, con coordinación y sinergia, algo siempre necesario si se tienen de verdad objetivos comunes pero imprescindible en medio de circunstancias excepcionales como las que estamos viviendo.

La Unión Europea ni siquiera es una democracia y lo que eso significa es que no hay juego de contrapesos y que las instituciones actúan como vías de escape unas de otras y no como mecanismos de estabilización y control mutuo. ¿Para qué sirve en realidad el parlamento sin control efectivo sobre el Ejecutivo, sin poder hacer efectivo lo que reclama? ¿Quién controla a la Comisión si se constituye a base de equilibrios contra natura que crean complicidades obligadas entre los grupos parlamentarios más amplios?

La política económica se somete a reglas de estabilidad caprichosas que se saltan cuando conviene o a imposiciones de no financiación por el Banco Central Europeo a los gobiernos que se sortean por la puerta de atrás cuando no queda más remedio. Europea ni siquiera cumple sus propias reglas, las usa como arma arrojadiza y amenaza, vive de la arbitrariedad permanente y sin rendición de cuentas. ¿Quién ha pagado por el error de la anterior crisis, qué normas de las que se mostraron contrarias, no ya a la evidencia sino al más elemental sentido común, se han cambiado?
Europea está dejando extenderse el populismo y las amenazas totalitarias sin ni siquiera ser capaz de convertirse en el bastión democrático que hasta los más escépticos europeistas creían que sería, al menos, la gran contribución de la Unión Europea al mundo contemporáneo.

No es muy difícil deducir cómo es posible que haya podido ocurrir todo esto, la razón de un entramado tan falso pero de tan imposible vuelta atrás, tan conservador y anquilosado. ¿Cómo se ha podido convertir la Unión Europea en esta trampa de donde es tan difícil que broten ideas nuevas y progresistas, no ya en el sentido ideológico, sino en el puramente pragmático, como las que están brotando en Estados Unidos de la mano de Biden y otros dirigentes que forman parte del poder establecido de toda la vida y que para nada se pueden considerar radicales o sospechosos de izquierdismo?

Para saberlo, quizá baste comprobar que nada de eso ocurre gratuitamente. La inmensa maquinaria comunitaria no es sino una fabulosa fuente de creación de rentas para los grandes grupos empresariales y para los bancos porque en la Unión Europea no se da una puntada sin hilo, sin producir beneficio allí y a quien debe producírselo.

Todo esto tiene responsables políticos. A la izquierda que se sitúa más allá del socialismo siempre le trajo sin cuidado Europa. Abordó el proceso de construcción europea y sigue en sus instituciones con un ideologismo exacerbado e inoperante porque carece de pragmatismo; y el socialismo europeo, al que por su dimensión y fuerza electoral le correspondía un protagonismo especial y mucho más poderoso, cayó preso del pragmatismo dejando hechos trizas todos sus principios ideológicos. Lo que a unos les sobra a los otros les ha faltado.

El sociólogo belga Mateo Alaluf publicó el pasado mes de marzo un interesante libro titulado Le socialisme malade de la social-démocratie en el que muestra cómo los partidos socialistas han ido perdiendo peso e influencia precisamente cuando han gobernado. Yo creo que eso ha tenido mucho que ver con el papel de sus líderes y representantes en las instituciones europeas. En estas, no solo han sido cómplices sino a veces auténticos hacedores de las normas neoliberales e ideologizadas que han impedido que sus propios partidos lleven a cabo políticas socialdemócratas en sus respectivos países. El socialismo en Europa está matando al socialismo europeo.

En los últimos tiempos está ocurriendo lo mismo. Mientras que a su izquierda no hay apenas acciones políticas transformadoras y que trasciendan, el grupo socialista del Parlamento Europeo está actuando como auténtico cómplice de una política a todas luces incompetente, equivocada y muy dañina de la Comisión y el Consejo Europeos y, en lugar de mostrar otro perfil y abanderar alternativas de progreso, está contribuyendo a crear las condiciones que van a acabar con lo poco que queda del socialismo democrático en Europa, empezando por España.

Es verdaderamente sorprendente que alguien como Biden esté pasando por la izquierda al socialismo europeo, siendo capaz de enfrentarse a dogmas que la realidad ha mostrado que son más falsas y peligrosos (incluso para el propio capital) que un euro de cartón piedra. Mientras que los demócratas estadounidenses (en principio, mucho más conservadores) acaban con las políticas ultraliberales por puro pragmatismo, los socialistas europeos se empeñan en salvar de las brasas al neoliberalismo decadente que domina las instituciones europeas.

La experiencia nos ha demostrado que lo que hacen las izquierdas en Europa no es baladí ni algo que solo tiene efecto extramuros, más allá de nuestras fronteras. Es determinante de la política nacional y por eso va a ser muy difícil que gobiernos progresistas como el español culminen con un mínimo de éxito su andadura, me atrevería a decir que sobrevivan, si sus respectivos grupos parlamentarios en Europa siguen dedicándose a apuntalar las condiciones que hacen inviables políticas de progreso en los diferentes países.

Están a tiempo de rectificar.

 

miércoles, 12 de mayo de 2021

No hay atajos (Vale, no hay atajos, pero dirigentes de izquierdas sin militantes de izquierdas como cuasi que no)

 

Podemos e IU están obligados a refundarse, iniciar un nuevo comienzo y hacer política a lo grande. No queda otra. Además, hay que hacerlo pronto y a buen ritmo. ¿Habría que convocar unos estados generales de las izquierdas para un nuevo proyecto de país?

No hay atajos



Manolo Monereo

El Viejo Topo

8 mayo, 2021 

Los que leyeran mi artículo anterior en NORTES no se extrañarán demasiado de la victoria electoral de las derechas en Madrid. Sorprende, quizás, sus dimensiones. Sería bueno preguntarse de dónde venimos. La señora Ayuso llevaba bastante tiempo deseando convocar elecciones en la Comunidad de Madrid. Aprovechó rápidamente la fallida moción de censura de Murcia para hacerlo. ¿Qué decían las encuestas en ese momento? Que ganaba con claridad el PP, que desaparecía Ciudadanos, que VOX tenía dificultades, que el PSOE bajaba, que Mónica García subía y que UP podría quedarse fuera de la Asamblea de Madrid. Para decirlo con claridad, el PP ganaba por mucho y que el debate sería en saber por cuánto.

¿Dónde estaba lo nuevo? En la irrupción de Pablo Iglesias. No voy a entrar en las motivaciones. Era evidente que un nuevo fracaso de UP debilitaría el papel de una formación que es parte de un gobierno que da muestras de agotamiento y de pérdida de impulso. Iglesias deja la vicepresidencia y va a la batalla de Madrid. El guión que sigue es propio de él: polarizarse con la presidenta, echar mano de la épica y situar el debate entre un fascismo emergente y una democracia que tiene el deber de defenderse. La hipótesis subyacente era que la izquierda estaba desmovilizada y que la participación masiva de barrios y pueblos de tradición obrera podrían revertir el triunfo de una derecha a la ofensiva. Iglesias hizo, además, una apuesta clara por la unidad de la izquierda eludiendo cualquier tipo de conflicto en el interior de ella. No ha funcionado. Se puede decir que la polarización, que ha elevado la participación a niveles altísimos, no ha contribuido a la derrota de las derechas.  ¿Esfuerzo inútil? No lo creo. Solo se pierden las batallas que no se dan. Más Madrid y UP han luchado, han definido proyectos y movilizado a una parte del electorado en condiciones difíciles. Una buena base de partida para construir un bloque alternativo nacional-popular enraizado en barrios y pueblos, impulsor de la auto organización social y dotado de un proyecto claro, diáfano y que invite al compromiso político-personal. Las elecciones para una fuerza de la izquierda trasformadora, no se debería olvidar, se pierden y se ganan antes de la campaña electoral. No hay atajos y toca la dura, agotadora y terca estrategia de posiciones y construcción de poderes sociales.

Los resultados electorales de Madrid obligan a distinguir entre lo específico de esta Comunidad y lo que realmente está ocurriendo en el conjunto del Estado. Un primer dato tiene que ver con algo que ya se sabía, el agotamiento definitivo del impulso del cambio que fue el 15M. La parábola de Pablo Iglesias enseña mucho de ese movimiento 10 años después. Un segundo dato está relacionado con la Covid-19 y sus consecuencias. Más de un año de confinamiento ha modificado profundamente los comportamientos y los humores sociales; la relación directa con la muerte, con la enfermedad, han revalorizado la importancia de la salud pública y del Estado, pero han modificado nuestro horizonte de sentido, han problematizado radicalmente nuestra visión del futuro y el miedo, la inseguridad y la incertidumbre se han ido convirtiendo en una segunda piel que las derechas han sabido interpretar mucho mejor que las izquierdas.

En Madrid se vive desde hace años una rebelión de las élites contra los deseos de cambio de una juventud indignada que cuestionaba el poder omnímodo de los grandes grupos económicos, del capital financiero y de unos fondos de inversión calificados como buitres. Democratizar la democracia, defender los derechos sociales y el control de los oligopolios fue organizando un imaginario colectivo que hoy está agotado. La pandemia ha definido una ruptura sobre un mal social que no tiene culpables y que es percibido como si fuera un fenómeno geológico. No se ha hecho una lectura política sobre cómo se ha gestionado la pandemia y ni siquiera se está cuestionando la distribución de las vacunas, pagadas con dinero público, que se han ido convirtiendo en un instrumento de poder (geo)político y de control de las grandes corporaciones sobre el mercado.

Se habla mucho de fin de ciclo y de nuevo ciclo. Lo que vivimos desde hace meses es la sistemática y dura reacción de los poderes facticos (económicos, políticos, mediáticos) que pretenden clausurar una etapa histórica -representada en toda su contradictoria complejidad por Unidas Podemos- e iniciar otra sobre principios y valores liberal-conservadores, neoliberales. En esto no hay diferencias entre VOX y el PP. El partido de Abascal es el programa oculto, el núcleo duro político-cultural del partido de Casado. Ayuso lo ha sintetizado en Madrid. Su discurso sobre la libertad parece sacado de un manual de micro economía neoclásica de la Escuela de Chicago. La libertad de la que habla la presidenta de la Comunidad de Madrid es la del mercado, de preferencias respaldadas por signos monetarios y de demandas de consumo mercantilmente guiadas. Esa libertad ha sido vivida como tal por miles de jóvenes; algunos hablan ya de que la próxima estación post Covid-19 será unos nuevos “años 20” de jolgorio y alegría, de consumo desaforado y de alejamiento de cualquier proyecto real de transformación de la sociedad. Pasolini llamaría a eso “rupturas antropológicas” provocadas por unas estructuras de consumo que modifican y reestructuran el sentido común nacional- popular.

Hay que insistir. El PP de Ayuso ha organizado políticamente un bloque social que se ha venido construyendo durante décadas, que ha generado cultura y valores, que cristaliza en alianzas sociales y que tiene un proyecto claro, nítido, comunicable y con voluntad de mayoría. No es extraño que le llamen a todo esto la “batalla cultural” que, como decía Esperanza Aguirre, es la diferencia sustancial entre Ayuso y Casado. Cuando se frustra, se neutraliza y se impiden los deseos de cambio de una sociedad -como ha ocurrido en España- la relación de fuerzas y sus imaginarios sociales no retornan a la etapa anterior a la crisis; estas, la concreta y precisa articulación de fuerzas, cambia, interioriza la derrota y la convierte en pegamento para una (contra)ofensiva de las fuerzas dominantes. Dicho de otro modo: la derrota de las fuerzas renovadoras de la izquierda hace girar más a la derecha al conjunto del país y posibilita el reforzamiento de las derechas y sus proyectos políticos-culturales.

El PSOE ha sido el peso muerto que ha impedido el triunfo de las izquierdas. Si comparamos a Ayuso con Gabilondo, nos damos cuenta de hasta qué punto el social liberalismo es incapaz de competir en serio con unas derechas a la ofensiva. Las continuas declaraciones de las viejas glorias (González, Guerra, Leguina, Redondo Terreros) contrarias a Pablo Iglesias y especialmente críticas contra el gobierno de España -ampliamente difundidas por los medios de la derecha- han desmovilizado a una parte del electorado y contribuido al voto de una candidata radicalmente opuesta a Pedro Sánchez. El PSOE ya no es lo que era. Su conversión en partido-cartel, su rígida dependencia del aparato de la Moncloa y su acelerada pérdida de vínculos sociales y de enraizamiento territorial lo hacen poco eficaz para competir en serio contra un bloque político-social y cultural cuyo buque insignia es el PP. Vox es funcional: mueve organizaciones, valores y consignas complementarias de un proyecto común de las derechas.

Mónica García, su ya conocido “efecto”, ha recogido los frutos de un trabajo bien hecho y su permanente defensa de los servicios públicos y los derechos sociales. Ha sabido construir un espacio político de una izquierda amable y profesional entre la no-oposición del PSOE y el “radicalismo” de UP. La aparición de Pablo Iglesias ha favorecido la delimitación de ese espacio, favoreciendo la llegada de nuevos votantes recién movilizados y que, tal como estaban las cosas, tenían difícil votar al ex vicepresidente. Su visualización como alternativa a Ayuso le dará réditos y la situarán en el centro del espacio público. El desafío ahora es también evidente: ¿una fuerza regionalista madrileñista? ¿Una fuerza parte de un espacio verde-feminista plurinacional? ¿Un partido de masas o un partido profesional-electoral nucleado por los cargos públicos, y financiado con dinero estatal?

UP ha salvado una vez más los muebles, pero ha necesitado de la activa presencia de Pablo Iglesias. Su retirada de la política dice muchas cosas. Algunas requieren tiempo; otras son muy evidentes. Demonización y criminalización han marcado a una figura política que quitó el sueño a unas clases dirigentes férreamente defendidas por un bipartidismo más o menos imperfecto y sólidamente atrincheradas en su control de los medios de comunicación. A estas alturas hay que hacerse, al menos, dos preguntas: ¿ha ayudado a la izquierda de Madrid la gestión de la pandemia y eso que las ministras de UP han llamado “el escudo social”?; ¿por qué una oposición tan radical y tan desproporcionada a un gobierno tan moderado y limitadamente reformista como el de Pedro Sánchez? Las dos están relacionadas y requieren de un debate colectivo y abierto, sobre todo abierto a los movimientos sociales, sindicatos y asociaciones. Escuchar; escuchar más allá de los conflictos en el gobierno.

A la primera pregunta, se puede contestar con veracidad: las políticas progresistas no han llegado o han llegado muy poco a los barrios obreros, a los jóvenes, a las mujeres. No es solo el tema del alquiler de viviendas, es la sensación que no hay correspondencia entre las declaraciones y las medidas concretas que se aplican. A las noticias sobre la supresión de las bonificaciones fiscales a la declaración conjunta de los matrimonios, se añadieron el peaje a las autopistas y rebajas en la reforma laboral pactada. Dicho con claridad: no solo parece que se agota el impulso del cambio, sino que está emergiendo –por las presiones de la UE- un nuevo programa de gobierno diferente del pactado por el PSOE/UP. La salida de Pablo Iglesias del gobierno habla mucho de problemas no resueltos y de limites políticos reales.

La segunda pregunta es más complicada. Los poderes económicos viven un momento difícil, de recomposición y definición. Necesitan desesperadamente del Estado, de los fondos públicos y de una clase política alineada con sus intereses, coherencia entre gobierno del capital y gobierno de España. Lo suyo era una alianza Ciudadanos /PSOE. No fue posible. No es posible hoy. El dilema de Pedro Sánchez es ¿cómo alinearse con los poderes económicos sin que salte el gobierno? La cuestión central son los fondos europeos, su gestión y su reparto. Hay una cosa clara: las derechas económicas y políticas, con sus instrumentos mediáticos, aprovecharán el momento para hacer una oposición dura y sin tregua, debilitar al gobierno y obligarle a negociar.

Pablo Iglesias no tiene ni va a tener sucesor ni sucesora. Para bien o para mal concentraba liderazgo y proyecto; eso tenía limites políticos y temporales. Podemos e I.U. están obligados a refundarse, iniciar un nuevo comienzo y hacer política a lo grande. No queda otra. Además, hay que hacerlo pronto y con buen ritmo. En el centro, a mi juicio, habría que convocar unos estados generales de las izquierdas para un nuevo proyecto de país. Al fondo, una forma-partido que promueva la auto organización, la lucha social, la elaboración programática y nuevas formas de gestión de lo público. Continuará.

Artículo publicado originalmente en Nortes

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Pospandemia: ¿lo que está en juego en la “economía verde”? (Ay, Señor, qué verde está esto verde. Y colorín colorado, este cuento no ha terminado)

 

Pospandemia: ¿lo que está en juego en la “economía verde”?

 

Amyra El Khalili

Rebelión

12/05/2021 

En las vísperas de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desenvolvimiento Sustentable – Rio+20 (2012), hemos sido abordados por una avalancha venida de los activistas internacionales que denunciaban los peligros de la economía verde, tan propalada por los medios y las grandes ONG ambientalistas, con la anuencia de políticos ideológicamente alineados, tanto con la derecha como con la izquierda, en este continente latinoamericano-caribeño.

La economía verde fue presentada como una alternativa para solucionar los problemas socioambientales como el combate a la pobreza, a las desigualdades y la degradación ambiental, siendo puesta, en las convenciones de las instituciones, como meta de los Objetivos del Milenio en el programa de la ONU por el  Banco Mundial, por la Organización de los Estados Americanos (OEA), entre otros, en los más diversos sectores de la economía, supuestamente admitida (la economía verde) como consenso resultante (era lo que decían) de amplio debate con la sociedad, transformándose, por lo tanto, en hecho consumado.

Sin embargo, la economía verde no se limita a incluir las variables ambientales en el debate político-económico. Viene como un paquete forjado por el sector financiero, arrastrando en su interior, evidentemente ajustado a sus intereses, innúmeras iniciativas e propuestas que han partido de la base excluida de los grandes centros de decisión y las reuniones de esas mismas instituciones que han contado con una ilegítima representación de los mismos políticos y sus parceros en los megaproyectos de infraestructura responsables por los impactos ambientales en las regiones de donde han partido las propuestas de los(las) que desafían diuturnamente el statu quo con su derecho de existir.

Importantes propuestas discutidas en años de trabajo junto a las más diversas comunidades que constituyeron, por ejemplo, los comités de cuencas hidrográficas, como el “cobro por el uso del agua”, fueron puestas en el mismo paquete de lo que llaman “pago por servicios ambientales”.

El sector del agronegocio y empresarial utiliza a los recursos naturales (agua, energía y minerales) mediante otorga (concesión de exploración) como insumo para producir bienes y servicios, mientras la propuesta elaborada por los comités de cuencas hidrográficas, “cobro por el uso del agua”, está siendo incluida en ese paquete financiero (de la economía verde), sin la debida explicación de que significa “firmar” un contrato con un cláusula específica sobre “pagos por servicios ambientales” o aun esclarecer lo que está implícito cuando se utiliza esa expresión.

1 Agua transformada en mercancía en la Bolsa de Nueva York

En el 2020, el agua empezó a ser negociada como recurso (commodity), teniendo como base el índice Nasdaq Veles California Water (NQH2O) en el mercado de futuros de Wall Street, como acontece con el petróleo y el oro.

Para explicar lo que eso significa y por qué eso no debería suceder, el periodista director- -fundador de la revista virtual Diálogos del Sur, Paulo Cannabrava Filho, dialoga conmigo para la TV Diálogos do Sul durante a live conducida por la periodista Vanessa Martina.

La cotización del agua en el mercado de futuros de Wall Street, como se fuese oro o petróleo, viola a los derechos humanos básicos e vuelve el elemento líquido vulnerables a una eventual burbuja especulativa, enuncia en un comunicado el reltor especial de la ONU sobre el derechos a agua potable y saneamiento, Pedro Arrojo-Agudo.

Para Emiliano Teran Mantovani, del Observatorio de Ecología Política de Venezuela:

[…] La creación del índice ‘Nasdaq Veles California Water’ em octubre de 2018 por parte del mencionado CME Group, con la finalidad de poner un marcador en la bolsa de futuros del agua en California, tiene como antecedente próximo la formación de mercados de futuros que involucraran perversamente los alimentos desde 2008, como sucedió con el trigo, el cacao y el arroz. Eso haría con que los grande bancos privados internacionales destinasen enormes cifras para la compra de los referidos títulos, mientras se especulaba con estos, disparando los precios de los alimentos e aumentando la cantidad de hambrientos en el mundo.

Desde siempre, nuestra participación en el debate sobre instrumentos económicos y financieros se ha pautado por la didáctica y por aclaraciones. Siempre expusimos claramente en las discusiones los riesgos y las necesidades de avanzar hacia un nuevo modelo económico para América Latina y el Caribe, con propuestas que venían de la base y los rincones más apartados de los centros urbanos, mientras los políticos y lobistas debatían sus propuestas en foros realizados en hoteles de lujo, regados a suntuosos cócteles con solidaridad corporativa entre pares.

Al valerse de conceptos confusos, de posiciones política dudosas, pero con sofisticada ingeniería financiera a respeto de la ecuación tierra y bienes comunes, los recursos naturales estratégicos han engrosado los negocios de la geopolítica internacional (nuestra vieja conocida) como un incremento más de guerras (muchas veces promovidas por los propios gobernantes), todo en defensa de la democracia y la paz en América Latina, Asia, Medio Oriente, África.

Esa cuestión, por ser muy espinosa, requiere valor para el debido enfrentamiento. Nos impone recordar la historia sangrenta con que fueron instaladas as fuerzas políticas en América Latina y el Caribe, el colonialismo, la esclavitud. Lamentable y deplorablemente, también nos obliga a mirar la situación de los hermanos y hermanas refugiados(as) , imagen que molesta, ocupando casi diariamente los noticieros, así como los ocupan de fundamentalistas que se alimentan del ciclo vicioso de la indiferencia.

La pesquisa investigativa: Valoración económica y pago por servicios ambientales – ¿reconocimiento del valor de la naturaleza o atribución de precio a la destrucción de la naturaleza?,  de la bióloga e activista Jutta Kill, hace un análisis acurada y nos da esclarecimientos fundamentados con argumentos técnico-operacionales (de ejecución) y jurídicos como cómo se ha dado la implementación de esos “experimentos” en base al principio de la economía verde en los países del Norte y sus consecuencias tanto allá como aquí.

En ese trabajo, queda claro que estamos frente a un problema de orden ética y moral más complejo y bien distante de las falsas soluciones que se imponen por fuerza del acomodo da despolitización y falta de interés. Esta última es lo que tranquilamente así se justifica: “Si no entiendo del asunto, no quiero saber”.

Si queremos salir del atolladero en que nuestra civilización contemporánea se ha metido, es mejor empezar a saber y a entender.

Gente dispuesta a investigar, esclarecer y orientar, comprometida con la democratización de la información no falta y nunca faltó. De hecho, como nos llama la atención el científico y activista Carlos A. Lungarzo:

[…] El despertar de las mujeres, coincidiendo con una de las mayores crisis internacionales del capitalismo, puede ser la esperanza de una nueva etapa, de esta vez pacífica, que no renuncie a la igualdad (y, por lo tanto, a la desaparición de las clases), sino encare los problemas inmediatos. Esta sería una Nuevísima Izquierda, o mejor, una segunda fase de la “Nueva Izquierda”. Nada garantiza su éxito, pero su chance es más grande que la de los movimientos violentos que tan sólo benefician los traficantes de armas, y que han producido millones de muertos en África, Asia y América Latina.

No podemos esperar que los grupos que hoy movilizan docenas de billones de dólares sean efectivamente derrotados. Hasta que eso suceda, se es que va a suceder, mil millones de niños, negros, refugiados, mujeres y pobres esperan una reacción de las fuerzas esclarecidas de este planeta, que acreditemos o no, existen.

Notas:

(1) Agua transformada en mercancía en la Bolsa de Nova York. LIVE con el periodista Paulo Cannabrava y Amyra El Khalili. TV Diálogos do Sul. Transmitido en vivo el 10 de diciembre de 2020. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=RHCN22Wy5B4.

(2) La valoración económica de la naturaleza ha sido estudiada hace algunos años. En esta nueva publicación por la Fundación Heinrich Böll: Valoración económica y pago por servicios ambientales ¿reconocimiento del valor de la naturaleza o atribución de precio a la destrucción de la naturaleza?  de la bióloga e activista Jutta Kill, el tema es investigado bajo un nuevo enfoque. Eso texto explora, así, las diferencias entre las iniciativas recientes focalizadas en “acabar con la invisibilidad económica de la naturaleza” y las antiguas perspectivas a respeto de su valoración económica. A pesar de concebida actualmente como un nuevo mecanismo de conservación ambiental y desenvolvimiento sustentable, la valoración económica de la Naturaleza no es novedad. En realidad, está inserta en la lógica de la acumulación de capital presente en nuestra sociedad hace siglos.

Referencias:

ACOSTA, Alberto; CAJAS-GUIJARRO, John. Aberraciones del capital. Wall Street líquido y sociedades sedientas. Rebelión, 17 dic. 2020. Disponible en: https://rebelion.org/aberraciones-del-capital/.

ÁLVAREZ, Clemente. O que significa a água começar a ser cotizada no mercado de futuros de Wall Street?. Jornal El País, 09 dic. 2020. Disponible en: https://brasil.elpais.com/economia/2020-12-09/o-que-significa-a-agua-comecar-a-ser-cotizada-no-mercado-de-futuros-de-wall-street.html.

ARROJO-AGUDO, Pedro. A ONU denuncia que a cotação da água no mercado de futuros viola direitos humanos básicos. IHU – Instituto Humanitas Unisinos, 12 dic. 2020. Disponible en: http://www.ihu.unisinos.br/605566-e-de-todos-a-onu-denuncia-que-a-cotacao-da-agua-no-mercado-de-futuros-viola-direitos-humanos-basicos.

EL KHALILI, Amyra. O Rio São Francisco e a “cobrança pelo uso da água”. Disponible en: http://port.pravda.ru/sociedade/cultura/14-08-2016/41543-rio_sao_fransisco-0/. Acceso el 14 ago. 2016. Capturado el 10 mar. 2017.

EL KHALILI, Amyra. As commodities ambientais e a métrica do carbono. Disponible en: http://racismoambiental.net.br/2017/02/17/as-commodities-ambientais-e-a-metrica-do-carbono/. Acceso el 17 fev. 2017. Capturado el 17 fev. 2017.

KILL, Jutta. Valoração econômica e pagamento por serviços ambientais: reconhecimento do valor da natureza ou atribuição de preço à destruição da natureza? Disponible en: http://br.boell.org/pt-br/2017/03/03/valoracao-economica-da-natureza. Acceso el 02 mar. 2017. Capturado el 10 mar. 2017.

LUNGARZO, Carlos A. A greve de mulheres e a “novíssima esquerda”. Disponible en http://port.pravda.ru/mundo/10-03-2017/42844-greve_mulheres-0/. Acceso el 08 mar. 2017. Capturado el 08 mar. 2017.

MANTOVANI, Emiliano Terán. El nuevo asalto al agua y las rutas del capitalismo azul. Agencia Latinoamericana de Información –ALAI, 16 dic. 2020. Disponible en: https://www.alainet.org/es/articulo/210210?utm_source=email&utm_campaign=alai-amlatina.

Fuente:

EL KHALILI, Amyra. Pós-pandemia: o que está em jogo na “economia verde”?. Fórum de Direito Urbano e Ambiental – FDUA, Belo Horizonte, año 20, n. 116, p. -, mar./abr. 2021.

Versión en español: Beatriz Cannabrava, Diálogos del Sur.

Amyra El Khalili. Colaboradora de Diálogos do Sul. Profesora de Economía Socioambiental. Fue economista, con más de dos décadas de experiencia en los mercados futuros y de capitales, habiendo ocupado cargos relevantes en corredoras y bancos de investimentos. Editora de las redes Movimento Mulheres pela P@Z! y Aliança RECOs – Redes de Cooperação Comunitária Sem Fronteiras. Autora del e-book Commodities Ambientais em Missão de Paz: Novo Modelo Econômico para a América Latina e o Caribe. Sitewww.amyra.lachatre.org.br.

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martes, 11 de mayo de 2021

Tras la resaca ( Bueno, pues si es trabajador no lea ques mucho gueno, tío. Incluso más mejor, porque no afecta a las rútulas de las rodillas ni al menisco de los codos ni a las paletillas ni a la parte renal de las pantorrillas ni ná de ná. Solo afecta a la ignorancia. ¡Biba el Votellón! ¡Viva Lalluso! ¡Botellón, que rico botellón…! )

 

En Madrid, la hostelería supone el 7% del PIB. Se cuenta con unos 31.000 bares que dan trabajo a unas 208.000 personas. ¿Quiénes son los propietarios? La “vida a la madrileña” resulta ser un eslabón importante en la cadena del capital internacional.


Tras la resaca

©DAVID F. SABADELL


 Montserrat Galcerán

El Viejo Topo

11 mayo, 2021

En el 18 Brumario de Luis Bonaparte, Marx se pregunta cuáles son las condiciones que permiten que un personaje mediocre y grotesco como Luis Napoleón Bonaparte pase a representar el papel de héroe. Aplicado a nuestra experiencia reciente, equivale a preguntarse qué hace que un personaje mediocre y grosero como Isabel Diaz Ayuso arrase en las elecciones en Madrid.

Para responder a esta pregunta, Marx desarrolla un análisis minucioso de la historia de Francia entre 1848, año de las revoluciones de febrero y junio, y 1852 cuando Bonaparte da su famoso golpe de estado que le convierte en emperador, el famoso 18 Brumario (2 de diciembre).

No os preocupéis, no pretendo emular su hazaña y contar lo ocurrido en los últimos años. Su lectura solo me sirve de inspiración para identificar algunos procesos parecidos o análogos. Desde el momento de su acceso al poder como vencedor en las elecciones de diciembre de 1848, una vez ahogada la revolución, Bonaparte se dedica a laminar el Parlamento, a hacerlo inoperante. En nuestro caso, Ayuso, que no venció en las últimas elecciones, pero consiguió la Presidencia con la ayuda de Ciudadanos y Vox, no se ha centrado en la Asamblea de Madrid, que ha dejado a su inercia, sino que se ha dedicado a golpear al gobierno central con ataques sistemáticos y deslealtades continuas. La CAM ha votado constantemente contra las medidas aprobadas por el Gobierno de la nación y contra todas las decisiones del Comité interministerial de Sanidad. Ha hecho de su capa un sayo, tomando decisiones como los cierres por zonas básicas de salud que nadie se encargaba de verificar. En cuanto al cierre perimetral, le daba igual no imponerlo, las Comunidades limítrofes le hacían el trabajo puesto que si bien se podía salir de Madrid no se podía entrar en ninguna de ellas. De este modo se podía defender el que no se estaban imponiendo restricciones a la movilidad que, sin embargo, actuaban de facto.

Pero vayamos a la medida estrella: el mantenimiento de los bares. ¿A quién ha beneficiado esta medida? Sin duda, a sus propietarios y solo secundariamente a sus trabajadores/as. Además de a los consumidores/as. Y me pregunto: ¿es un sector tan esencial para protegerlo cueste lo que cueste? Sin duda que los afectados estarán profundamente agradecidos, pero ¿su peso en la economía de la región es tan descomunal que contrarreste el peligro que ha supuesto mantenerlos abiertos?

En Madrid, la hostelería supone el 7% del PIB. Se cuenta con unos 31.000 bares que dan trabajo a unas 208.000 personas. ¿Quiénes son los propietarios? Solo por citar un caso mencionaremos a Beer&Food, que cuenta con más de 400 locales en todo el país, entre ellos Gambrinus y Tony Roma’s. Aparte de sus locales, este grupo se ha especializado en comida a domicilio, siendo sus gestores grandes defensores de las cocinas industriales instaladas en los barrios, las famosas cocinas fantasma que el Ayuntamiento está protegiendo. Curiosamente, estos gestores, si bien no ponen problemas para recibir subvenciones y ayudas, se quejan de los altos alquileres de sus locales. Hay un extraño acuerdo entre su deseo de hacer caja y su renuencia a pagar los alquileres, incluso poniendo en marcha acciones judiciales. Otros de sus dardos los dirigen contra Deliveroo o Glovo por los precios abusivos de los servicios que les prestan. En Madrid, además del ya citado, existen otros grupos potentes como McDonalds, Burger King y Telepizza, Restalia, Comess Group, Eat Out Group, etc. El sector de la restauración no tiene pues ya nada que ver con el bar Manolo sino que es un sector capitalista en el máximo sentido de la palabra, con un fuerte crecimiento y con conflictos internos dignos de los viejos enfrentamientos entre la burguesía industrial y la terrateniente.


También es un sector con una alta concentración. Según publicaba Cinco Días en 2017, “una decena de grupos controlan más de 4.400 restaurantes”; en ellos están muy presentes los fondos de capital riesgo. Los informes del sector dan datos según los cuales la facturación logra doblar la inversión. Además, es un sector muy internacionalizado: solo dos de las once empresas más importantes tienen un accionariado 100% español. O sea que la “vida a la madrileña” resulta ser un eslabón importante en la cadena del capital internacional. ¡Quién lo iba a decir! Me pregunto si es creíble que un sector tan boyante no pudiera soportar las pérdidas ocasionadas por la covid-19 hasta el punto de que estaban a punto de arruinarse y había que salvarles, como a los bancos, esta vez con un punto de singularidad madrileña.

Y bien, ahora que ha ganado ¿a quién va a defender la Presidenta de la Comunidad: a los dueños de los locales, a los dueños de las cadenas de restauración, a los nacionales o a los internacionales, a los trabajadores y trabajadoras de los mismos, a los consumidores dado el aumento de los precios, a los viandantes que pierden las calles llenas de terrazas, a las grandes plataformas de distribución o solo a las de los restauradores, a las cocinas fantasma o a los niños de los colegios afectados por ellas? Preguntas sin respuesta. La libertad de “hago lo que me da la gana” no aclara nada, aunque tenga la virtud de que cada quien piense que es a él o a ella a quien está defendiendo.

Otra cuestión que me asalta en esta pantomima en que se han convertido las elecciones autonómicas es el contraste entre la responsabilidad del voto y el déficit de información con el que este se ejerce. La prensa no ha hecho ningún esfuerzo en analizar las propuestas ni en favorecer los debates. Todo se ha reducido a espectáculo, cuánto más bronco mejor.

Como los campesinos franceses en la época de Luis Bonaparte, nos hemos convertido en una masa de individuos/as poco informadas y apelotonadas como “las patatas en un saco de patatas”. ¿Sabemos quién ha pagado la campaña?, ¿habrán sido los restauradores?, ¿es solo cuestión de imagen y publicidad o hay otro Correa asomando la oreja? Por ejemplo, nadie ha reparado que en los mismos días de campaña se está viendo todavía el juicio de Bárcenas, ¿todo ese ruido habrá servido para taparlo?, ¿los millones que van a llegar a Génova 13 podrán tapar el agujero de la sede y hacer olvidar la contabilidad B con la que se construyó? Cuando lo sepamos ya será demasiado tarde.


No conozco mejor ejercicio de desinformación que esta campaña. Y no critico a los curritos/as. Hay quien ha defendido su curro, algunos su negocio y otros muchos su diversión. Y otros que se han tragado el pack entero y sin masticar. Pero Ayuso no está sola; detrás está, entre otros, todo ese mundo de la restauración y sus inversiones millonarias. Y está Miguel Ángel Rodríguez. Y la FAES y Aznar. Menos mal que a Trump lograron echarle que, de no ser así, levantaría cabeza una reedición del trío de las Azores. Demasiado lío para una ciudadanía cansada.

Texto publicado originalmente en El Salto.

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lunes, 10 de mayo de 2021

¿Por qué hablamos de Pablo Iglesias como extrema izquierda? (Elemental, querido “Guatsón”. En primer lugar, porque yo estoy mu bien apreparau y porque sí, pero a más a más, Jordi, por la misma razón que a los submarinos de monte al echarse campo a través entran en situación de estado a la retrospectiva el cigüeñal que lleva atado con unos alambres al metroscopio que se inserta en la magneto corpuscular lateral inversa según se va y es cuando al tío de la palanca de mando le entran las sudaderas y se pone a decir: si sale con barba San Antón y si no la Purisima Concepción, y claro, ya se lía la manta, que si a mí me pones rumbo Este, el otro que le responde, a este ni agua, o todos Norte o a tomar pol culo la bicicleta; tú a lo que yo te diga: una litrona para mí; de eso nada monada, dice un tercero, mientras roe las salientes intrínsecas de la bisectriz del ángulo pi de las cabezas de los tornillos que sobresalen un poco de la perimetral del casco monocaúsico, y ya es cuando hasta las pelotas y con más razón que un santo, el de los pedales, el que va pedaleando para mantener en sí mismo el rumbo y tronío, que le caen unos goterones de sudor frente abajo que te cagas, tío, de los goterones de sudor que le caen, se levanta del sillín y dice: yo por mi padre que no pedaleo más. En este plan va a pedalear su puta madre, y claro: otro submarino atascado que pierde por esos monte de Dios. Y todo por culpa del chiquillo chico de Pablo Iglesias que es un pinta, el que ha montado todo este zipi zape a mala leche, que ya me lo voy conociendo.)

 

¿Por qué hablamos de Pablo Iglesias como extrema izquierda?

El líder y cofundador de Podemos anunció el pasado martes que abandonaba la política institucional por haber dejado de “ser útil”. Diferentes especialistas analizan en este artículo cómo su figura también ha sido útil para sus adversarios políticos.

Sandra Vicente

Lamarea.com 

07.05.2021

“Fue la libertad, no el socialismo, la que nos dio la más próspera y fuerte nación en la historia del mundo”. Estas fueron las palabras del ex vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, poco antes de que empezara la campaña electoral de unos comicios que darían la victoria a Joe Biden. El nuevo presidente fue tildado de ‘socialista’ repetidas veces por Trump, quien basó en ese calificativo los ataques contra su oponente. Dos años después fue Isabel Díaz Ayuso quien recuperó el término ‘socialismo’ para convencer a los madrileños de que estaban entre la espada y la pared. Entre el Partido Popular y PodemosEntre “socialismo o libertad”.

En el país de los extremos, si Trump representaba el neoliberalismo más agresivo, podría tener sentido afirmar que Biden es comunista. Y algunas de las recientes medidas adoptadas por el demócrata, como financiar el plan de bienestar social con impuestos a las rentas altas, o apoyar la liberación de las patentes de las vacunas, refuerzan el discurso de quien quiera considerar a Biden socialista. 

Sin embargo, según Ignasi Gozalo Salellas, docente en la universidad de Bryn Mawr (Pennsylvania) y del máster de Filosofía de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), estas políticas no son comunistas, sino de simple «sentido común». «El Partido Demócrata es de todo menos de izquierda, pero el discurso político de hoy, que cada día tiene menos nivel, se decanta hacia la dicotomía sin fundamento. Por eso, es igual de absurdo calificar a Biden de comunista que a Pablo Iglesias de radical”, asegura.

En España, el juego a los extremos se agudizó a raíz de la entrada de Vox al Congreso y en varios parlamentos autonómicos. Mientras crecían los votos a la extrema derecha, también crecían las voces y los medios que se lanzaban a calificar a Podemos de extrema izquierda. Así lo hizo la secretaria general del grupo parlamentario de Vox en el Congreso, Macarena Olonaquien dijo que Podemos es “extrema izquierda comunista”. También algunos medios como El Español se sumaron al carro. En una tribuna, aseguraron que la extrema izquierda pretende “dinamitar el régimen surgido de la Transición y la Constitución”. Esto, un año y medio después de que Pablo Iglesias ocupara la vicepresidencia de un Estado monárquico con una Carta Magna a la que no se ha cambiado una coma desde 2011, cuando se reformó el artículo 135 para garantizar el principio de estabilidad presupuestaria.

Para Gozalo Salellas, esta estrategia política se basa en “simplificar el mensaje y buscar los contrarios”. Lo más alejado en el Congreso a Abascal era Iglesias hasta que dejó su escaño para presentarse a las elecciones madrileñas. Si uno es extrema derecha, el otro… Blanco y en botella. 

“Vox se asume como extrema derecha y es consciente de lo que esto significa a nivel social. Por eso, buscan confundir términos y comparar cosas incomparables, sabiendo que los extremos asustan”, asegura Toni Aira, politólogo y profesor de comunicación política de la UPF-BSM. El término “extremo” genera rechazo porque es lo que va más allá, lo que busca romper la estabilidad a través de medidas radicales. “Si la izquierda quiere aumentar impuestos, entonces, la extrema izquierda quiere impuestos extremos. Así funciona el imaginario”, añade Aira, quien ha publicado recientemente el libro La política de las emociones.

Cuestiones estéticas

“Todo se basa en las formas, no tanto en el programa electoral”, asegura Aira, quien resalta algunas tácticas de comunicación y propaganda de Podemos, como los mítines a pie de calle o el famoso Tramabús, un autobús que se paseaba con las caras de Bárcenas, Pujol, Aguirre y otros, denunciando la corrupción. “Con esto se busca señalar a malos malísimos y llegar a la gente a través de emociones primarias como el enfado o la indignación. Podemos lo usa igual que la extrema derecha se apropió del bus homófobo y tránsfobo de Hazte Oír, pero con una diferencia: los primeros buscan un castigo, los segundos hablan en términos de expulsión y anulación”, puntualiza el politólogo.

También la politóloga Cristina Monge considera que la radicalidad de Podemos se queda en las formas. “Hablamos de un partido que nació del 15M, de cuando las plazas gritaban no nos representan. Pero aquello tampoco era radical: algo que cuenta con el apoyo del 80% de la población no es extremo”, considera. 

Para encontrar partidos radicales en España tendríamos que remontarnos a la Transición, con el Partido de los Trabajadores, la Liga Comunista Revolucionaria o el Movimiento Comunista. “Son tan extemporáneos que decir que Podemos es extrema izquierda ningunea toda esta parte de la historia”, considera Cristina Monge. Según recuerda la politóloga, todo el arco parlamentario europeo está plagado de formaciones como Podemos, Syriza o Die Linke, que pueden ser considerados más o menos radicales “pero que, en la práctica, tienen las manos muy atadas”. 

En este sentido, se trata de partidos que se sitúan a la izquierda de sus gobiernos y que sirven para “rectificar mínimamente los giros conservadores de la socialdemocracia”, considera el filósofo Gozalo Salellas. “Calificar de extrema izquierda a un grupo que participa de las elecciones y que viene de un movimiento que pretende revolucionar la democracia de partidos, que no abolirla, es absurdo y un insulto a la ciencia política”. 

¿Quién sale ganando?

El eje izquierda-derecha, radical-moderado, se va moviendo según el momento histórico y el lugar del mundo en que se analice. Dependiendo de a quién preguntes y los intereses que haya en juego. “¿Cómo va a ser Podemos de extrema izquierda o radical si comparte propuestas con un partido socialdemócrata?”, se pregunta Cristina Monge. Y es que, para sus primeras elecciones, el conjunto morado presentó un programa que, tal como aseguró Pablo Iglesias en su momento, se basó en las propuestas de Felipe González para las elecciones que le hicieron presidente en 1982. “Desde la década de los ochenta hemos vivido una ofensiva neoliberal que nos da la falsa sensación de que ciertos partidos son más de izquierdas de lo que son. Pero eso no es suficiente para decir que Podemos sea extremo ni para compararlo de ninguna manera con Vox”, asegura Monge.

Entonces, ¿a quién beneficia que Podemos sea visto como un partido de extrema izquierda? Según Monge, a “todo el mundo”. Comparar a los votantes de Iglesias con los de Abascal e igualarlos bajo el paraguas de lo extremo “rebaja la gravedad de los postulados de Vox y legitima que estén en el Congreso”, afirma la politóloga. Además, si se asume calificar a Podemos de extremo, partidos como el PP “se remiten a los pactos de gobierno que estos tienen con el PSOE para rebajar la gravedad de que ellos acepten los votos de VOX en la Comunidad de Madrid”, asegura Toni Aira.

Con todo, centrar el debate en los extremos no hace otra cosa que poner en valor la centralidad. “Lo extremo es un antisistema que recortará libertades. Por eso está tan de moda reivindicar un centro que no deja de moverse”, apunta Toni Aira. Y no hay más que recordar la portada de El Mundo del pasado 25 de abril, que aseguraba que “Gabilondo se lanza a la desesperada a la polarización, mientras que Ayuso se queda en el centro”. La evocación a ese pretendido centro es una de las explicaciones para el arrollador resultado del partido que hizo campaña de la libertad en las elecciones celebradas el pasado martes.

Calificar a Podemos de extrema izquierda no solo benefició a los rivales. En algunos aspectos, la formación morada también intentó sacar partido de la situación. “Redefinirse como antagonista de Vox le podría haber devuelto una esencia perdida”, considera Aira. Así, desde que Pablo Iglesias ocupó una vicepresidencia y se compró un chalet, se le recriminó que ya no podía luchar contra la casta. Pero, al enfrentarse política y abiertamente a Vox y calificarle de enemigo de la democracia, reconectó con parte de su electorado

“Con este cambio de antagonista buscó reconectar con ciertas capas de la sociedad que había perdido”, opina Toni Aira. Es esta significación la que justificaría el gesto de Iglesias de dejar La Moncloa y ponerse a la cabeza de la campaña por la presidencia de Madrid. “Dejó el poder y se situó en una posición de desventaja. Vuelve a las calles y se reencuentra con las formas que había perdido”, añade.

Sin embargo, la contraposición entre la candidata de Vox Rocío Monasterio y Pablo Iglesias desgastó aún más a este último, vistos los resultados y las preguntas del último CIS que se han conocido este viernes. Más del 72% de las personas consultadas por el organismo presidido por José Félix Tezanos considera que hubo “mucha crispación” durante la campaña. Y un 21,6% cree que “bastante”. 

A la hora de identificar a los responsables de esa situación, el 41% señala a Vox y un 36,5% a Unidas Podemos. En cambio, las críticas a Iglesias superan a las que dirigen a Monasterio con un 39,8% y un 31,9% respectivamente.

“Cuando uno deja de ser útil, debe saber retirarse”, dijo Iglesias durante el discurso del pasado martes en el que declaró que abandonaba todos sus cargos y la política institucional y se autodefinía como un “chivo expiatorio”. El ex vicepresidente del Gobierno lleva años sufriendo un acoso contra su partido, su persona y su familia que algunos de sus rivales políticos calificaron de “intolerable” cuando Iglesias anunció su dimisión la misma noche de las elecciones madrileñas. Era el punto y final a una campaña marcada, entre otros, por los sobres con cartuchos de bala con amenazas dirigidas a Iglesias y a otros políticos.

Asimismo, el cofundador de Podemos en 2014 aseguró que no sería “un tapón para una renovación de liderazgos”, consciente de que, en sus propias palabras y tras comprobar los resultados electorales –10 escaños, tres menos que Vox en la Asamblea de Madrid– ya no suma al proyecto de izquierdas. Las mismas izquierdas que, más allá del debate de si son extremas o no, no han logrado parar el avance a la derecha más radical

“Los modos de Pablo Iglesias no funcionaban: se le veía incómodo en los consejos de ministros y en los grandes actos”, recuerda Monge. Quizás es por eso que Podemos lleva desde los últimos meses jugando a un doble juego. Por un lado, quiso enfatizar la figura de Iglesias como bastión contra el fascismo, mientras designaba a Yolanda Díaz como sustituta del vicepresidente. Y es que la imagen que da Pablo Iglesias es muy distinta a la de una Yolanda Díaz sobria y del agrado de la patronal y los sindicatos. “A ella sí la veo cómoda en una figura que trata con el poder económico”, considera la politóloga. Finalmente, parece que el tándem se ha convertido en un balancín que intentará obviar las formas más extremas y se inclinará hacia la sobriedad.

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