jueves, 1 de abril de 2021

Violencia, clases y personas en el capitalismo crepuscular

 

El filósofo Roberto Fineschi ha publicado una nueva versión del libro primero de El Capital en italiano a partir de la MEGA2, la nueva edición histórico-critica de las obras de Marx y Engels. Transcribimos su intervención en la emisión en directo organizada por Rete dei Comunisti.

Violencia, clases y personas en el capitalismo crepuscular



Roberto Fineschi

El Viejo Topo

01.04.2021

Transcribimos aquí la intervención del filósofo Roberto Fineschi en la emisión en directo efectuada el domingo 3 de mayo de 2020 y organizada por la Rete dei Comunisti. Fineschi, ganador del premio Rjazanov, ha publicado una nueva versión del libro primero de El Capital en italiano a partir de la MEGA2, la nueva edición histórico-critica de las obras de Marx y Engels.

Espero conseguir explicarme, cosa que, generalmente, a los filósofos no se les da bien. Mi discurso es un poco más teórico [que el emitido antes por otro interviniente, N. d T.], en el sentido de que mi esfuerzo se centra en pensar las dinámicas generales de clase y en cómo se configuran los sujetos que actúan histórica, políticamente, en esta fase que llamo “capitalismo crepuscular” y cómo el nodo de la violencia nace intrínsecamente en el seno de esas dinámicas. Es decir, cómo la violencia y su exacerbación son una consecuencia necesaria del desarrollo de una estructuración social compleja.

Digamos, para explicar sintéticamente la idea, que uno de los puntos centrales es la “crisis” del concepto de persona. El concepto de persona es la clave ideológica, institucional y jurídica del mundo burgués. Y durante mucho tiempo su reivindicación ha sido una lucha progresista. Si pensamos en el período de revoluciones y conflictos de la clase burguesa contra las fuerzas del Antiguo Régimen, es precisamente la afirmación de la universalidad de la persona, del hombre como principio, lo que en esa fase histórica tiene un carácter absolutamente positivo.

En este sentido surge ya un punto clave: la historicidad de estas categorías. Esta historicidad implica que una categoría como la de persona tiene una función históricamente progresista en un determinado momento del desarrollo de las relaciones de fuerza y puede tener una función negativa o diferente en otras fases.

Porque en la teoría de Marx, que sirve de horizonte de referencia en estas consideraciones a amplios frentes de fuerzas progresistas, un concepto clave es el de la de la historicidad de los sujetos y de los modos de producción. Equivale a decir que, según Marx, el “hombre” en general no existe, la “persona” en abstracto no existe como un hecho natural, sino que ella misma es resultado de procesos históricos, cambios del modo de producción, lo que implica precisamente que este concepto de “hombre” en general se produce históricamente. Y este es un punto realmente clave porque toda la ideología burguesa se basa en el naturalismo de la persona. Es decir, en la creencia de que hombre y persona son la misma cosa.

Esta es la gran función histórica de la filosofía de Locke, por ejemplo, que teoriza como derechos naturales la igualdad, la libertad y, por supuesto, la propiedad. Porque todo va en el mismo paquete.

Si pensamos en términos de persona al hombre como tal y, por tanto, reducimos nuestras reivindicaciones políticas a las de la “condición de persona”, esto nos vincula a un contexto de sentido burgués que no somos capaces de romper porque (y aquí el discurso se complica otra vez) porque en las condiciones actuales, por ejemplo, la reivindicación de los derechos de las personas se ha convertido de nuevo en un elemento progresista porque a muchos seres humanos les es negada la condición de persona y, por tanto, reivindicar para ellos el derecho a ser persona es claramente positivo.

Pero el problema no es tanto negar la reivindicación de la condición de persona como creer que esto es suficiente. Es decir, que restablecer los derechos de la persona como tal a nivel universal nos libera del modo de producción capitalista. Al contrario, es precisamente el modo de producción capitalista el que impone la persona como estructura universal de sentido.

Y, de nuevo, Marx nos enseña, en los primeros capítulos de El Capital, pero ya antes en los Grundrisse, que la persona es la forma de subjetividad que nos viene impuesta por la circulación de las mercancías: libertad e igualdad son las precondiciones del mercado. Solo en la medida en la que se es libre, igual y titular de propiedad, se puede intercambiar. Y es el modo de producción capitalista el que universaliza este concepto a toda la especie humana.

Esto tiene una dimensión progresista, pero si nos reducimos a reivindicar la libertad y la igualdad a nivel personal volvemos a caer en Prudhomme, somos utópicos, es decir, quisiéramos los aspectos positivos del modo de producción capitalista, pero sin entender que estos conceptos son fruto del propio modo de producción capitalista. Muchos movimientos libertarios, reivindicando la libertad individual, son progresistas en determinadas fases, pero, si luego se radicaliza esta posición, se recae en una ideología individualista que es realmente el fundamento conceptual del capitalismo, del modo de producción capitalista y de la propia burguesía.

El concepto de persona tiene dos caras: tiene su dimensión progresista, y en ciertas fases históricas es una reivindicación legítima. Pero no puede ser el horizonte de sentido de una conflictividad social que pretende un cambio de estructuras.

Y, en este sentido, Marx insiste en mostrar que libertad, igualdad y propiedad son una apariencia fenoménica. Es decir, son la manera en que los sujetos del proceso se relacionan en la superficie de la sociedad.

Libertad e igualdad son las precondiciones del mercado.

Pero no ofrecen un análisis estructural de la dinámica histórica de transformación. Según Marx, los sujetos estructurales de esta dinámica histórica son las clases. Esta es la crítica fundamental al mundo político, económico, ideológico burgués: los sujetos históricos no son individuos, son clases.

Y también aquí hay que prestar mucha atención porque es muy sencillo proponer una interpretación reduccionista de la clase que se basa sustancialmente en parámetros sociológicos: individuos en la fábrica, individuos que tienen un determinado nivel de vida, un determinado nivel de ingresos… No se trata de clases, sino de agrupaciones de determinados individuos realizadas en base a criterios sociológicos.

Lo que Marx propone, en cambio, es una definición funcional de la clase. Es decir, que las clases como sujetos, como encarnación de las fuerzas de producción, se manifiestan en las relaciones de producción.

El nexo conceptual fundamental es la relación entre capital y trabajo asalariado. Es éste el dualismo básico que Marx propone. Es una perspectiva mucho más amplia que la figura, aunque compleja e importante, del trabajador de la fábrica. En este sentido, la funcionalidad del trabajo asalariado en la perspectiva de la valorización con todas las modificaciones que el modo de producción capitalista impone a la dinámica del trabajo son categorías que siguen funcionando. He tratado esto en otros contextos proponiendo una distinción entre formas y figuras en la que no puedo entrar ahora porque nos llevaría demasiado lejos; el punto clave, sin embargo, es entender los cambios de forma que experimenta el proceso de trabajo una vez que deviene capitalista: son, sustancialmente, el carácter cooperativo, parcial del trabajo… Y todo ello subordinado a la valorización del capital.

En estos términos, estas categorías que funcionan realmente en un amplio espectro, identifican como potenciales sujetos políticos antagonistas del capital a toda una serie de sujetos que antes se excluían porque no eran el obrero de fábrica o no eran traducibles a esta figura.

Y en este sentido, esta distinción es muy importante porque abre muchísimo el espectro de aplicación de la teoría marxiana de las clases.

Digo esto como premisa al discurso propiamente dicho, que abordo ahora: el capitalismo crepuscular.

Según la teoría de Marx, el modo de producción capitalista tiene mecanismos de funcionamiento que implican una dinámica, es decir, que no repite mecánicamente el mismo proceso idéntico a sí mismo, sino que le da a este proceso una dirección. Dinámicas de fondo que, al progresar, modifican la propia estructura dinámica del proceso. El proceso no se repite nunca igual a sí mismo, sino que en su desarrollo cambia de funcionamiento, tiene ajustes estructurales a medida que avanza.

¿Cuál es la dinámica de fondo del proceso? El modo de producción capitalista funciona en la medida en que es un proceso de valorización del capital; esto, esquemáticamente, es la clave esencial del capitalismo: la inversión de dinero debe producir más dinero del que se invirtió originalmente. ¿De dónde procede este excedente del que el capital se apropia? Proviene del plus-trabajo, de la explotación de los trabajadores, etc.

Es precisamente para aumentar esta explotación, para aumentar la producción de plusvalía, que el modo de producción capitalista modifica sustancialmente la forma del trabajo y modifica también su propia estructura. En la práctica, lo que hace para aumentar la productividad es aumentar la parte que se invierte en maquinaria, “capital constante” lo llama Marx, lo que no es “capital variable”, es decir, fuerza de trabajo.


Este mecanismo de aumento del capital constante y, por tanto, de aumento de la productividad del trabajo, permite, por varias razones que no se pueden resumir aquí, el aumento de la explotación y, por tanto, de la plusvalía. Se trata de una dinámica autocontradictoria porque para aumentar la plusvalía el modo de producción capitalista tiende a excluir al “trabajo vivo” del proceso de trabajo (a través de la automatización, o del incremento de la productividad del trabajo…).

Esta dinámica es básicamente constante, pero va por ciclos. Hay ciclos en los que es más fuerte y ciclos en los que se reduce. Pero, básicamente, tiende a aumentar lo que se llama composición técnica y orgánica del capital.

Esto determina las transformaciones de fondo por las que, en procesos particularmente avanzados, la necesidad del “trabajo vivo” se reduce cada vez más, porque las máquinas son capaces de realizar antes y mejor y en mayor cantidad toda una serie de producciones que antes requerían un gran empleo de trabajadores.

Todo el mundo tiene claro que gracias a la informatización, a la inteligencia artificial, este nivel de sustitución del trabajo vivo por las máquinas está alcanzando niveles impensables, llegando incluso a sustituir el trabajo intelectual: leía hace un tiempo sobre despachos de abogados que, para hacer el trabajo de síntesis y recogida de leyes sobre un determinado caso, ahora usan un software que lo hace más rápidamente que un equipo de personas que antes tenían para hacerlo. Incluso a nivel periodístico, la recopilación de artículos sobre un tema determinado, una especie de resumen del contenido, se realiza ahora mediante software. El proceso de sustitución ya no afecta solo al trabajo “material”, sino que está afectando ya al trabajo más sofisticado desde el punto de vista intelectual.

Como consecuencia de este proceso se produce un cambio estructural en el modo de producción capitalista que afecta al ejército industrial de reserva. En la teoría del capital de Marx se teoriza el desempleo; el ejército industrial de reserva forma parte de teoría del desempleo. Marx explica cómo una gran masa de trabajadores no encontrará trabajo. Esta tendencia se llama elástica, es decir, va y viene, tiene dinámicas de expulsión y reabsorción.

En el capitalismo crepuscular, precisamente a causa de este terrible aumento de la composición técnica y de la automatización, esta dinámica del ejército industrial de reserva tiende a hacerse rígida, a dejar de ser elástica; en consecuencia, el proceso de reabsorción es muy lento o incluso inexistente. Esto implica unas tasas de desempleo espantosas; la flexibilidad corresponde a esta necesidad, también los minijobs alemanes: hacemos que tres personas hagan el mismo trabajo dividiendo un salario por tres, de modo que tenemos tres ocupados en lugar de uno, pero el salario en conjunto sigue siendo el mismo. ¿Por qué? Porque, de hecho, hay una increíble sobreabundancia de fuerza de trabajo. Esta sobreabundancia es la condición previa para toda una serie de dinámicas que conducen a la violencia como último factor.

En términos generales, el modo de producción capitalista es un modo de producción basado en la violencia porque su base, el plustrabajo, es una expropiación del trabajo de los trabajadores; por tanto, está en el ADN del modo de producción capitalista. Ahora se trata de entender cómo esta dimensión de la violencia se extiende más allá de estas dinámicas de fondo hasta el punto de afectar a las mismas ideas burguesas fundamentales, al propio concepto de persona.

¿Qué quiero decir? Si la elasticidad del ejército industrial de reserva se hace rígida, si la oferta de trabajo supera con mucho a la demanda, esto significa que el trabajo cualificado también, que la potencial capacidad contractual del trabajo más sofisticado disminuye mucho. ¿Por qué? Porque hay demasiados. Hay demasiados buenos. No solo hay demasiados normales o demasiados regulares, sino que hay demasiados buenos. Quiere decir que ya no existe una conflictividad basada en “dado que esta cualidad solo la tengo yo, tienes que acercarte a lo que pido”. También esto tiende a desaparecer porque hasta el trabajo de ingeniero está infrapagado. ¿Por qué? Precisamente por ese exceso de oferta.

Y, por tanto, ¿qué pasa? Más allá de las capacidades contractuales, lo que desaparece es un concepto fundamental de la ideología burguesa, a saber, la relación entre mérito y ganancia. En la ideología burguesa se dice: “si estudias, te esfuerzas, pones de tu parte…, tendrás éxito”. No es así. Porque, teniendo esto en cuenta, en el capitalismo crepuscular incluso un trabajo altamente cualificado, una fuerte inversión en «capital humano», como les gusta decir a los ideólogos contemporáneos, no es necesariamente rentable. La relación mérito/trabajo/ganancia, uno de los conceptos fundamentales de la ideología burguesa a partir del protestantismo, es una piedra angular de este mundo ideal. Y esto se desmorona.

El ejército industrial de reserva forma parte de teoría del desempleo.

Volvamos a nuestras queridas personas de las que hablábamos antes. ¿Qué significa ser “persona”? Ser libres, iguales, tener propiedades, tener la capacidad de decidir qué hacer. Pero, ¿cuál es la condición estructural para que estos individuos/personas puedan hacer estas cosas? En el mundo de la producción y la circulación de mercancías la condición estructural es que tengan dinero; tener ingresos es la condición material de la práctica de la persona. Ser libre en el mercado capitalista significa poder comprar lo que quieras; pero si no tienes dinero no puedes comprar nada. Ser igual significa poder hacer lo que hace todo el mundo, pero si no tienes dinero no puedes poner en práctica esta igualdad, porque no existen las condiciones materiales. La carencia de trabajo y de ingresos pone en crisis materialmente el concepto de persona, porque si la práctica de la condición de persona pasa por disponer de ingresos, no tenerlos crea las condiciones materiales para que no se pueda ser persona.

Entonces, desde la perspectiva del individuo singular, ¿qué puedo hacer para ser persona? Tener ingresos. ¿Cómo puedo tener ingresos si no existen las condiciones para tener empleo? Aquí comienza una dinámica por la cual muchos individuos están dispuestos a tener ingresos de forma ilegal. Ilegal no quiere decir simplemente trabajar en negro, sino también buscar recomendaciones, conseguir una pensión gracias al primo del ministro… Es decir, dinámicas que me permiten ser persona por tener ingresos.  Una renta.

Pero –y este es el punto decisivo– para tener esos ingresos y ser persona se viola el propio concepto de persona, porque no se respeta, ni siquiera a nivel formal, la libertad y la igualdad de las demás personas. Yo, para tener una renta y ejercer mi libertad e igualdad, llevo a término prácticas que violan la libertad y la igualdad.

Y así, se convierte en una práctica masiva la violación de la condición de persona para ser persona.

Es una dinámica contradictoria que culmina en la destrucción ideológica del concepto de persona o, al menos, de su universalidad. Muchos individuos, en su práctica, violan sistemáticamente el concepto de persona para ser persona.

Las consecuencias de esta práctica social son fundamentales porque ideológicamente se convierten en el trasfondo del fascismo o de cualquier ideología racista: si no es posible que el concepto de persona se haga universal porque no existen las condiciones estructurales, no por capricho mío ni de ningún otro, no existen las condiciones estructurales para universalizar el concepto de persona.

Si para ser persona he de violar este concepto, entonces ¿por qué –piensa el individuo atomizado– no organizar un sistema por el que el concepto de persona no sea universal, sino sub-universal? ¿Por qué no restringir el concepto de persona en base a determinadas características? Por ejemplo, por citar algún hecho histórico, los arios; ¿por qué no consideramos persona sólo a los arios? Así, como ario, mi capacidad de acceder a la condición de persona está mejor garantizada. ¿Por qué no limitamos el concepto de persona solo a los italianos? ¿Por qué no limitamos el concepto de persona sólo a los cristianos? ¿O por qué no juntamos dos o tres principios y construimos una bonita ideología?

Aquí está la respuesta a por qué el racismo, el fascismo y la discriminación se vuelven atractivos: porque la negación de la universalidad de la condición de persona universal ya existe en la práctica. Porque ya lo hacen. Ya se viola. Y, entonces, ¿por qué no organizar esta violación como un sistema ideológico que garantice la condición de persona sólo a algunos? Así que, los italianos primero, los del norte primero, cualquiera primero; los mejores serán más rápidos en estructurar este aparato ideológico de manera que sea omnipresente y hegemónico en clave retrógrada y conservadora.

Los sujetos históricos no son individuos, son clases.

Pero no sólo ideológicamente. Está también el aspecto práctico porque, si el concepto de persona no es universal, a las no personas yo no tengo que garantizarles una pensión, no tengo que garantizarles el paro, no tengo que garantizarles la sanidad.

Esto no es mera “ideología” vaga, la implicación práctica es obvia: si el concepto de persona no es universal, los no-personas no deberían tener garantizada la pensión, el seguro de desempleo, la asistencia sanitaria. Esto suena bien para la gente, porque hay más dinero para ellos. Si yo soy italiano y el inmigrante no, yo tengo derecho a esto y aquello y el inmigrante no. Si él también tuviera derecho, entonces yo perdería algo porque lo que se gasta en él no se gasta en mí.

En resumen, esta es la base para una guerra entre los pobres. Se trata de discursos ideológicos que escuchamos todos los días en boca de políticos conocidos. El mecanismo subyacente es este y se convierte en hegemónico y de masas porque crea estructuras corporativas, crea un consenso corporativo en el confrontamiento del Estado nacional que lleva del » Socialismo nacional» al Nacional Socialismo. El alcance ideológico es realmente gigantesco.

Si nos quedamos en el contexto personal, lo que se configura son sustancialmente tres grupos: el primero está constituido por aquellos que tienen la suerte de ser personas y que, por tanto, tienen derechos; luego están los desdichados que en Occidente son iguales a los demás, pero no son personas porque están excluídos; y hay un tercer grupo enorme, el “tercer mundo”, todas aquellas naciones y poblaciones que no han tenido tiempo de entrar en la fase progresiva del modo de producción capitalista; para ellos el sueño de la persona no es ni siquiera un concepto, ni siquiera se les pasa por la cabeza. El paso a través de la condición de persona para superarla y adquirir una figura superior ni siquiera existe. Para ellos la condición de persona significa solo explotación occidental, explotación sin límite de recursos y de personas, esclavitud, etc.

De esta forma, el concepto de persona, que está yendo a menos en el propio occidente por los motivos expuestos, ¿qué implica? Implica que la no-persona no es titular de derechos: si mato a una no-persona, no he matado a un hombre. Este paso ideológico hace que, también a nivel de percepción, el umbral de tutela de otro ser humano desaparezca. Porque si el otro no es una persona, mi deber de respetar su integridad se pierde: puedo descuartizarlo, extirparle los órganos, esclavizarlo, hacerlo trabajar hasta la muerte… Violencia extrema. No es una persona.

Y por tanto, desde esta perspectiva un poco catastrofista, las actitudes posibles hacia una pléyade de individuos que en principio no pueden acceder al mundo dorado de las personas son dos: la primera opción es intentar humanitariamente que “sobrevivan” creando cualquier tipo de renta básica de supervivencia. La segunda opción es que los maten. Ambas son prácticas que hemos visto en la historia reciente.

¿Por qué, dadas las circunstancias, la reivindicación de la persona es progresista? Porque la propia ideología dominante la ha abandonado. La ideología burguesa ha optado por la neoesclavitud, directa o indirecta, abierta o encubierta, y por eso reivindicar la persona parece ahora un proyecto progresista, y de hecho lo es.

Pero, de nuevo, si nos quedamos encadenados en la dimensión de la persona como sujeto, no rompemos el círculo. Para salir es necesario comprender la dimensión de clase del conflicto, y esto debe enmarcarse en términos funcionales: el centro del trabajo es trabajo asalariado, y trabajo asalariado quiere decir muchas cosas: los autónomos, los trabajos a destajo, los becarios son trabajadores sin salario. No debemos dejarnos engañar por el enmascaramiento legal.

Sin embargo, dado que los que realmente tienen un trabajo son solo una parte de los que potencialmente podrían trabajar, debemos entender que los que están desempleados o los que trabajan en formas precapitalistas están en el mismo lado que los que trabajan: todos están funcionalmente subordinados a la extracción de plusvalía y al trabajo/no-trabajo en formas dictadas, gestionadas y orientadas por el capital. Así que este es el nodo desde el que pensar la reconfiguración de la clase: solo atando los nudos funcionales de todos estos sujetos heterogéneos podremos superar la explotación capitalista con todos sus efectos perversos.

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miércoles, 31 de marzo de 2021

LA POLITIZACIÓN DE LA PANDEMIA POR PARTE DE LAS DERECHAS EN ESPAÑA (¿Qué algoritmo utilizará Facebook para no permitir que desde este Blog, El Ojo Atípico, no se pueda compartir ningún artículo, ni siquiera a mi propia cuenta de facebook? ¿Tal flojedad intelectual tiene el sistema que cualquier idea lo puede hacer tambalear?)

 

LA POLITIZACIÓN DE LA PANDEMIA POR PARTE DE LAS DERECHAS EN ESPAÑA

 


Viçen Navarro

Artículo publicado en el diario Público

 3 de agosto de 2020

A principios de mayo recibí una invitación de la presidencia de la comisión para la Reconstrucción Social y Económica de las Cortes españolas para expresar mi opinión, como experto en políticas públicas y sociales, sobre cómo salir de la enorme crisis económica y social que existe en España como resultado de la expansión de la pandemia. Dicha invitación me llegó estando yo en Baltimore, EEUU, donde suelo dar un curso cada año en la Johns Hopkins University durante la primavera. Pero nunca pensé que una pandemia se propagaría rápidamente en España y pronto también en EEUU. Los vuelos transatlánticos se paralizaron y se impusieron cuarentenas a ambos lados del Atlántico Norte para los viajeros. Ante esta inesperada coyuntura, solicité que se me permitiera hacer la presentación por videoconferencia o, en caso contrario, que pudiera enviar mi testimonio por escrito y/o por vídeo, lo cual se me permitió (adjunto mi presentación oral y la presentación escrita de mi discurso). No se me permitió, sin embargo, que pudiera estar presente vía online y pudiera responder a las preguntas u observaciones de los diputados que asistían a mi presentación. Esto último me extrañó, pues durante mi larga carrera profesional he hecho -como experto- muchas presentaciones por videoconferencia en muchos parlamentos de muchos países, las cuales incluían la posibilidad de intercambiar opiniones o expandir mi presentación con los parlamentarios. Lamento que el parlamento español tuviera esta limitación al no poder estar presente físicamente en la sala.

El vídeo funcionó bien, y se pudo entender bien. Pero lo que siguió fue una experiencia nueva y excepcional, inesperada para mí, y que nunca antes había experimentado. Me sorprendió por la agresividad y hostilidad hacia mi presentación, manifestada por el diputado José María Figaredo Álvarez-Sala, del grupo parlamentario de Vox, que afirmó 116 que mi presentación era “absolutamente surrealista”, “una absoluta falacia”, promoviendo “tesis comunistas”, con una “tesis absolutamente falsa”, entre una larga retahíla de insultos. Y por si esas descalificaciones no bastaran, la normativa de la cámara no permitía que yo pudiera contestarlas. Es más, tal diputado incluso intentó que mi presentación no constara en el acta de la comisión. ¡Fue toda una experiencia! He asesorado a muchísimos gobiernos y parlamentos a lo largo de mi vida profesional, y nunca había visto una respuesta semejante.

Francamente, me dolió, pues, después de todo, se trataba del parlamento de mi país, parlamento que, a pesar de sus limitaciones y deficiencias, debería ser reflejo de un sistema democrático por el cual mi familia y yo luchamos muchísimo, durante la dictadura, para hacerlo posible, sufriendo una dura represión que marcó nuestras vidas. Para mí era un momento emotivamente importante: me encontraba virtualmente en este parlamento (lo cual tenía un especial significado), por el cual tantos españoles habíamos luchado tanto, pero, a la vez, estaba siendo insultado, en el mismo parlamento, por un personaje de un partido de ultraderecha cuya ideología me recordaba a algunos elementos esenciales de la ideología de aquel régimen dictatorial. De todos los insultos hubo uno que no me tomé como tal, pues era y es un honor para mí haber participado, en los años cincuenta y sesenta, en la resistencia antifranquista, liderada por el Partido Comunista. E insultó además a mi familia, cuyos miembros aglutinaban muchas sensibilidades de izquierdas, incluyendo comunistas, personas que se distinguieron por su sacrificio en defensa de la democracia y por el establecimiento de un parlamento en el que un personaje como tal individuo pudiera incluso insultarnos.

Respuesta a las supuestas falsedades

Paso ahora a rebatir sus argumentos. Y es una lástima que utilizara ese tono agresivo, pues podría haberse establecido un debate (cosa que no me fue permitida) para proveer información que hubiera permitido profundizar en el tema. En mi presentación indiqué que muchos de los datos que presenté procedían de un estudio realizado por el JHU-UPF Public Policy Center, patrocinado por la Universitat Pompeu Fabra y la Johns Hopkins University, que analizaba la respuesta gubernamental a la pandemia por parte de los117 países a los dos lados del Atlántico Norte. Y en tal estudio vimos que los Estados que han podido responder mejor a la problemática sanitaria creada por la pandemia han sido aquellos que tienen un mayor desarrollo de su Estado del Bienestar, y muy en particular de sus servicios sanitarios y sociales, un desarrollo medido, entre otros indicadores, por el nivel de gasto y de gestión pública. De ahí que los países escandinavos hayan tenido una mortalidad por coronavirus menor que la de los países que, como España e Italia, tienen unos Estados del Bienestar poco financiados, caracterizados por una presencia muy amplia de los servicios privados en detrimento de los públicos. Puesto que las políticas de austeridad de gasto público, aplicadas mediante los recortes, fueron llevadas a cabo primordialmente por los gobiernos de partidos derechas, ahora representantes de tales espacios políticos han puesto el grito en el cielo, intentando mostrar que el bajo gasto público no ha sido la causa de la enorme mortalidad, pues, como indicó el diputado de Vox, otros países como Taiwán y Corea del Sur tienen un gasto público incluso menor y, aun así, han tenido una menor mortalidad por coronavirus.

Pero el hecho de que algunos países asiáticos hayan tenido éxito a pesar de tener un gasto público menor, no implica que en España e Italia la escasez de recursos no haya sido una causa muy importante de su incapacidad para responder frente a la pandemia. En estos y otros países asiáticos hay otros factores existentes como, por ejemplo, la experiencia adquirida por su frecuente exposición a las epidemias o el uso generalizado de medidas protectoras como las mascarillas contra enfermedades víricas como la gripe, que han mitigado el daño causado por la escasez de recursos en la sanidad pública. De ahí que en nuestro estudio nos centráramos en países de semejante nivel de desarrollo y de una cultura parecida, como los son los de Europa Occidental y América del Norte. Es importante que en estudios internacionales de esta naturaleza nos centremos en las características de cada país para entender la evolución de la pandemia. Y es ahí donde encontramos evidencia de que el desbordamiento e incapacidad mostrados por el sistema sanitario español frente a la pandemia estuvo relacionado con el hecho de que los recursos que tenía tal sistema no eran suficientes, siendo ello una de las mayores causas de la elevada mortalidad debida al coronavirus. Varios indicadores señalan la veracidad de esta hipótesis. Uno es el elevadísimo porcentaje de personal sanitario infectado (debido, en gran parte, a la falta de materia protector), de los más altos en los países a ambos lados del Atlántico Norte, situación que ocurrió también en los servicios de atención a las 118 personas con dependencia, como las residencias de ancianos, donde el personal careció de tales materiales protectores (añadiéndose, en este último caso, unas condiciones laborales precarias). Tal déficit de recursos y de personal, así como de material como ventiladores, forzó a adoptar “protocolos de triaje salvajes” que claramente discriminaron a las personas mayores, siendo su elevada mortalidad (sobre todo, en las residencias privadas de ancianos) una consecuencia de tal escasez.

Todos estos datos son ignorados por los responsables de los “recortes del gasto público”, que se realizaron para reducir el déficit público (e indirectamente para facilitar el aumento de los servicios privados), centrándose, en cambio, en criticar las políticas desarrolladas por el nuevo gobierno de coalición (PSOE-UP), denunciándolos (con una enorme hostilidad característica de las derechas extremas y de las extremas derechas) como responsables de tan elevada mortalidad, como consecuencia de un retraso en tomar medidas más contundentes. Este argumento ignora que otros países europeos respondieron más tarde que España y, en cambio, al disponer de más recursos, pudieron atajar mejor la pandemia.

Las fuerzas conservadoras responsables de los recortes y de la excesiva privatización de los servicios públicos son ahora responsables de obstaculizar la respuesta a la pandemia

 Otro ejemplo de mi supuesta falta de credibilidad fue que el diputado de Vox negó que España fuera uno de los países con más gasto sanitario privado. Miren los datos de la OCDE y verán que así es si nos comparamos con los países de tal comunidad de naciones. España es, junto con Portugal, el que tiene un gasto privado mayor (España 1.015 dólares per cápita, y Portugal 1.191 dólares per cápita). Estados Unidos, al otro lado del Atlántico, tiene un gasto privado mayor (1.628 dólares per cápita), pero en la mayoría de los países de la UE-15 dicho gasto es menor al español: Reino Unido (953 dólares per cápita), Grecia (931 dólares per cápita) o Francia (843 dólares per cápita) son ejemplos de lo que digo. Estos datos son calculados, como debe hacerse en todos los estudios de políticas públicas comparadas, con dólares estandarizados, es decir, que su valor ha sido adaptado al nivel de vida de cada país para homologar el valor de su capacidad adquisitiva.

Pero en los estudios que hemos realizado, otro factor que en el caso de Italia y España (y también hoy de EEUU) ha contribuido a la elevada mortalidad es la gran descentralización de sus servicios nacionales de salud, que ha hecho difícil una respuesta a nivel de todo el país. Prueba de ello es que cuando las comunidades autónomas en España han recobrado su capacidad de gestión, la mortalidad elevada ha reaparecido. España tiene diecisiete servicios de salud (tantos como comunidades autónomas), todos ellos subfinanciados y con una gran variedad de capacidades y competencias. Y en el caso de EEUU, la falta de liderazgo de la administración Trump ha sido otra de las principales causas de su elevadísima mortalidad. El factor político juega, pues, en todos estos países, un papel clave. La politización de la pandemia, evitando que el gobierno central deba o pueda liderar la respuesta a ella en una situación tan excepcional, tal y como ha ocurrido en EEUU (donde el presidente Trump no ha liderado una respuesta federal a la pandemia) y en España (donde las derechas no han querido -por fines partidistas- que se diera una respuesta centralizada), ha dificultado la resolución del problema. La agresividad de las derechas en España frente a esta respuesta generalizada acorde con las evidencias científicas es un indicador de ello.

En una situación en la que la pandemia ha adquirido una dimensión tan globalizada es un gran error creerse que pueda resolverse solo a nivel autonómico o municipal. Ni que decir tiene que los gobiernos autonómicos y municipales deben tener un gran protagonismo en las decisiones y la gestión de las medidas necesarias para responder a la pandemia. Pero en las áreas de salud pública, sanidad y servicios sociales, es fundamental que, en países de gran movilidad interna e internacional, se desarrollen políticas para todo el territorio, con la autoridad para implementarlas fruto de un consenso entre las fuerzas políticas, guiadas en este caso por el asesoramiento científico. La falta de colaboración de las derechas en España está afectando negativamente a la resolución de un gravísimo problema sanitario, salubrista y social. Su hostilidad, claramente expuesta por el personaje de Vox frente a mi presentación, es un indicador más de ello.

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martes, 30 de marzo de 2021

ANTE LAS ÚLTIMAS MANIOBRAS POLÍTICAS (Partido de los Trabajadores de España)

 

ANTE LAS ÚLTIMAS MANIOBRAS POLÍTICAS  


Partido de los Trabajadores de España (pte-ort)

El Partido de los Trabajadores de España (PTE), ante los últimos movimientos estratégicos de los partidos políticos parlamentarios, quiere manifestar lo siguiente:

1º.Que el PTE, considera que las maniobras del PSOE en la presentación junto a Cs de las mociones de censura en Murcia, Castilla y León y Madrid, suponen la confirmación del “ninguneo” que viene manteniendo hacia Pablo Iglesias en los últimos meses y que concluyen con esta estrategia, para alejar a Unidas Podemos de los pactos de Gobierno y dejar clara su condición de partido socialdemócrata, al que le viene mejor aliarse con partidos liberales y de derecha que con partidos más en la esfera de izquierdas (como podríamos considerar a Podemos y a Izquierda Unida). Por tanto, las declaraciones del PSOE de que “estas maniobras de censuras” se tratan de acciones políticas para “desplazar” al PP del poder en esas comunidades, las consideramos falsas.

Su inicio de pactos con Cs, a espaldas de sus socios de investidura que el PSOE sabe no aceptarían, bien pudiese abarca también la pretensión de acercarse indirectamente al PP, por lo que no descartamos que, se esté fraguando una sustitución del pacto de investidura (PSOE, PODE[1]MOS ERC, BNG, PNV, Compromís, Teruel Existe Y Nueva Canarias), por una mayoría parlamentaria distinta: PSOE Cs y PP, con el apoyo de otras fuerzas conservadoras del parlamento.

No obstante, mientras que esta nueva estrategia del PSOE toma cuerpo, no hemos dudado que el PSOE haya seguido “haciendo el juego” a Unidas Podemos y haya aceptado a Yolanda Diaz, actual ministra de Trabajo como su nueva vicepresidenta, aunque la haya relegado a “tercera” y la incorporación de Ione Belarra, actual secretaria de Estado de Agenda 2030, como ministra de Derechos Sociales, el futuro dirá por cuánto tiempo.

2º. Que el PTE considera que la decisión de Pablo Iglesias de presentarse a las elecciones Autonómica de Madrid, consensuada con IU, el resto de ministros y los parlamentarios de UP, tiene dos objetivos:

Primero, la creación de un “Gobierno de Coalición” entre PSOE y Unidas Podemos en la Comunidad de Madrid, para lo cual pactará con el PSOE que éstos (PSOE) vayan a captar votos de Cs y del PP, mientras que UP se centrará en captar votos de la izquierda indecisa y abstencionista, tras fracasar su intento de coalición con Mas Madrid.

Y Segundo, que Unidas Podemos supere la barrera del 5%, ahora en peligro y que según la coalición solo es posible con la presencia de un “peso pesado” en las listas, como es el caso de Pablo Iglesias, aunque se nos antoja poco creíble, que un vicepresidente del gobierno, abandone su cargo, para presentarse a unas elecciones que bien le pueden suponer su “harakiri” político y que difícilmente las puede ganar, ¿habrá otros intereses ocultos que desconocemos?

El PTE no puede alegrarse por este posible pacto para un “Gobierno de Coalición” madrileño, porque, aunque pueda suponer parar a la derecha (PP y Cs), pues no creemos que lo haga con la extrema derecha (VOX) pues con toda probabilidad, será quien salga beneficiada de estas nuevas elecciones, por la división actual de la derecha (PP Y Cs), y de la izquierda (PSOE, UP y Mas Madrid.)

Y aunque estas nuevas elecciones supongan avanzar en ciertas mejoras sociales, nos tememos que se quedarán cortas, pues no es lo que real[1]mente necesitan las clases populares de Madrid, ya que no dudamos que muchas de las medidas que se necesiten, serán frenadas por el PSOE, como sucede en el Gobierno del Estado.

Y aunque estas nuevas elecciones supongan avanzar en ciertas mejoras sociales, nos tememos que se quedarán cortas, pues no es lo que real[1]mente necesitan las clases populares de Madrid, ya que no dudamos que muchas de las medidas que se necesiten, serán frenadas por el PSOE, como sucede en el Gobierno del Estado.

El PTE piensa que, en este justo momento, la estrategia de Pablo Iglesias es un error político y estratégico, ya que puede pasar una gran factura política y de imagen, no solo a Unidas Podemos, si no una pérdida de imagen al conjunto de izquierda, pues supone, por un lado, “jugase a una carta” su credibilidad e historia política y por otro lado, debilitar la “fuerza ideológica” de la Izquierda, ideología y principios que la de[1]recha (PP) atacara y se encargará de desprestigiar vinculando a toda la izquierda (incluida la marxista), como una “dictadura”, con su eslogan de campaña: “COMUNISMO o LIBERTAD”.

Por otro lado, en todo esto, Isabel Ayuso sale reforzada, porque la justicia le ha dado la razón al aceptar sus elecciones y porque “ni más ni menos” que va a enfrentará al vicepresidente del gobierno, al que ya proclama “ha sacado del gobierno”.

3º. Que la propuesta de Yo[1]landa Días como Vice Presidenta, inclusive candidata a la presidencia por Unidas Podemos en las próximas elecciones generales, confirma implícitamente reconoce el mal momento y retroceso de Podemos a nivel general y la necesidad cambios en los liderazgos de la coalición, no descartando tampoco que puedan haber deseos o necesidades personales de Pablo Iglesias, de querer alejarse de la primera línea política por su desgaste personal, familiar y político, y poder centrarse principal[1]mente en el liderazgo de Podemos (en el partido), y en la Comunidad de Madrid como diputado o presi[1]dente (en el mejor de los casos), con las repercusiones negativas, de no conseguirlo, que esto pueda suponer para el futuro de la coalición.

4º. Que, por último y llegado a este punto y sin el “más remedio” de ir a unas nuevas elecciones, consideramos que Unidas Podemos debería cambiar la estrategia y hacer el máximo esfuerzo en aunar y llamar a unirse a todas las organizaciones progresistas posibles, no solo a IU y Mas Madrid, si no, incluir a Partidos Políticos Comunistas, Sindicatos, Organizaciones Republicanas, Colectivos Sociales y Mareas, para la creación de una verdadera “Coalición Popular” y un verdadero “Programa Progresista” (marxista), como referente para un futuro “Programa Estatal Republicano y Socialista” (marxista), que aglutine al mayor número de eslabones de la cadena que sea el azote contra el sistema. Un programa de ruptura que se oponga a la oligarquía y al sistema capitalista, sin complejos y con el poder del pueblo… Pero esto, nos tememos, es mucho pedir.

Madrid 17 marzo 2021 Partido de los Trabajadores de España (PTE) info@partidodelostrabajadores.es www.partidodelostrabajadores.es

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lunes, 29 de marzo de 2021

ABRIR LAS ESCUELAS ES MÁS URGENTE Y NECESARIO PARA LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA QUE LOS AVIONES O LOS TRENES DE ALTA VELOCIDAD (¿Qué algoritmo utilizará Facebook para no permitir que desde este Blog, El Ojo Atípico, no se pueda compartir ningún artículo, ni siquiera a mi propia cuenta de facebook? ¿Tal flojedad intelectual tiene el sistema que cualquier idea lo puede hacer tambalear?)

 

ABRIR LAS ESCUELAS ES MÁS URGENTE Y NECESARIO PARA LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA QUE LOS AVIONES O LOS TRENES DE ALTA VELOCIDAD


Viçen Navarro

Artículo publicado en el diario Público

 16 de julio de 2020

Como he indicado en artículos anteriores, existe casi un consenso entre los gobernantes de los países a los dos lados del Atlántico Norte (América del Norte y Europa Occidental) de que hay que aumentar el gasto público en cantidades nunca vistas antes para, por ejemplo, ayudar a empresas privadas que se consideran clave con el objetivo de asegurar la movilidad de bienes y servicios necesarios para la recuperación económica. De ahí que se estén proveyendo gran cantidad de fondos públicos a las aerolíneas y a las empresas de comunicación digital, consideradas clave para tal recuperación económica. Ahora bien, hay algunas áreas que apenas han tenido visibilidad en los mayores medios de información y que, sin embargo, son mucho más importantes para agilizar tal recuperación que aquellas empresas. Me estoy refiriendo a los servicios de atención y educación a las criaturas, niños y niñas, y adolescentes, cuyos déficits de recursos y de financiación están retrasando tal recuperación. Estamos viendo ya cómo el cierre de las escuelas durante los meses de confinamiento ha tenido un impacto paralizante sobre la economía española, al mantener a los padres y madres -la mayoría, trabajadores y trabajadoras- en su casa, atendiéndoles.

Qué pasa cuando las escuelas se cierran en un país Durante varios meses, grandes sectores de la población han estado confinados en casa y, por lo tanto, la educación de criaturas, niños y niñas y jóvenes ha sido a distancia, es decir, por medios digitales. Pero esta situación ha tenido consecuencias enormemente negativas que explican la resistencia de la ciudadanía a continuar tales confinamientos. 111 Entre ellas está el gran retraso escolar que ha causado la interrupción de la docencia presencial. El cambio obligado en el modelo de educación debido a la pandemia, de presencial a virtual, ha implicado, para grandes sectores del alumnado, un impacto negativo muy significativo para su desempeño escolar. En EEUU se ha cuantificado este retraso y supone, aproximadamente, el equivalente al contenido de todo un curso académico. Esta situación ha dañado primordialmente a aquellas criaturas, niños y niñas y adolescentes de familias con pocos recursos, que no disponen de ordenadores y/o conexiones estables y/o seguras a internet, a lo que se añade la tendencia a una menor capacidad de los padres y madres de esas familias para ayudarles en sus estudios, ya sea debido a un menor nivel adquirido de estudios o a una falta de tiempo causada por las largas jornadas de trabajo a las que están sometidos. Todo ello acentúa las enormes desigualdades de oportunidades que existen en España (acrecentadas por la dicotomía escuela pública versus privada-concertada que caracteriza el sistema escolar español), dañando así especialmente a las clases populares con menos recursos. Esta situación de desventaja educativa marca a esos estudiantes para el resto de sus vidas, violando el principio democrático de que todo ciudadano debería tener las mismas oportunidades para avanzar en nuestra sociedad.

Otras dimensiones del sistema escolar que han desaparecido con el cierre de las escuelas Pero el daño no es solo educacional. El sistema educativo también incluye toda una gama de servicios, desde la alimentación a los servicios sanitarios (en muchos países, el proceso vacunal se realiza a través del sistema educativo), que quedan muy limitados en el contexto de la educación virtual, al diluirse la relación interpersonal intrínseca a la docencia presencial. La ausencia o limitación de estos servicios crea problemas gravísimos para las familias. Y en España, decir “familias” equivale a decir “mujeres”. De ahí que la ausencia de estos servicios (desde la función de guardería a la alimentaria, además de la educativa) cree una problemática enorme para las mujeres (ya enormemente sobrecargadas) y para el resto de los miembros de las familias, forzándolos (y muy en especial a las mujeres) a hacer cambios en sus horarios de trabajo, que afectan enormemente a la dinámica de su vida laboral y, por lo tanto, a la vida económica del país. Sin lugar a duda, la retención de la mujer en 112 las tareas familiares es una de las mayores causas de su escasa participación en el mercado de trabajo (62%) y, por lo tanto, del escaso desarrollo del país. Si su presencia en el mercado laboral fuera del 80%, como en Suecia, habría 2,5 millones más de trabajadores en España, creando riqueza, pagando impuestos y cotizando a la Seguridad Social, aumentando el nivel de vida de las familias y la demanda doméstica, que es el motor de la economía.

De ahí la urgencia de que las escuelas se reabran en septiembre

Hay un deseo enorme y comprensible de que se abran las escuelas y volver a la normalidad cuanto antes. Este deseo está generalizado. Pero existe un gran problema. Y es que hay una pandemia. Volver a la normalidad es imposible, si por normalidad se entiende hacer las cosas como se hacían antes de la pandemia. De ahí que, excepto en casos extremos (como ocurre con el gobierno Trump de EEUU, que exige la reapertura completa e inmediata de las escuelas, ignorando la gravedad de la pandemia), en la mayoría de los países del Atlántico Norte se ha generado una profunda reflexión sobre cómo hacer esta apertura de las escuelas, a fin de minimizar los riesgos de la propagación de la pandemia.

Para realizar bien esta reflexión, es importante conocer la naturaleza del riesgo para evitar la indiferencia, por un lado, o la excesiva alarma, por el otro. Y parece ser que el conocimiento epidemiológico más creíble indica que las posibilidades de que las escuelas se conviertan en grandes fuentes de contagio son limitadas. Según la American Academy of Pediatrics, el porcentaje de los casos conocidos de la enfermedad generada por el coronavirus que se dan en niños o niñas está muy por debajo del peso que la población de estas edades tiene en EEUU. Otra nota positiva es que su tasa de hospitalización es de 0,1 por cada 100.000 habitantes, comparada con la de 7,4 por cada 100.000 habitantes en la franja de edad de 50 a 64 años (ver el artículo “We Have to Focus on Opening Schools, Not Bars”, de Jennifer B. Nuzzo y Joshua M. Sharfstein, New York Times, 01.07.2020). Y la tasa de mortalidad es muy, muy baja. En resumen, la evidencia científica parece confirmar que el coronavirus 113 afecta a la infancia y a la niñez, pero en menor intensidad que al resto de la población. Es más, su rol como transmisora del virus es menor que el que tienen propagando la gripe. Es cierto que pueden contagiar, pero menos que en el caso de la gripe.

El profesor Joshua Sharfstein, de la John Hopkins University y miembro del JHU[1]UPF Public Policy Center (experto en el análisis de la expansión de la pandemia y sus consecuencias), tras un estudio exhaustivo de la incidencia y prevalencia de la enfermedad de la COVID-19 entre las criaturas y los niños y niñas, concluyó que el riesgo de propagación y contagio de la pandemia a través de la apertura de las escuelas es muy limitado. Pero (y es un pero importante) existe. Y ahí está el punto a resolver: cómo minimizar este riesgo para los niños y niñas y para otras personas que pudieran ser contagiadas por tales criaturas, lo cual nos lleva a analizar el significado de la “nueva normalidad”, así como la importancia que este riesgo tiene para facilitar u obstaculizar la integración de la mujer en el mundo laboral. Y es ahí donde el Estado (ya sea a nivel central, autonómico o local) debe invertir recursos para minimizar tales riesgos.

Medidas que han mostrado ser eficaces en el establecimiento de una nueva normalidad

 La experiencia internacional muestra claramente las intervenciones requeridas para alcanzar esta “nueva normalidad”, y que han permitido abrir las escuelas en otros países. Austria, Dinamarca, Alemania y Noruega son casos exitosos en la limitación del riesgo de contagio. Y una medida importante ha sido limitar el tamaño de las aulas, adoptando medidas muy activas de prevención y control de las infecciones, tales como la distancia entre estudiantes y docentes, el uso obligatorio de mascarillas (con controles diarios de los síntomas de enfermedad y contagio entre los estudiantes, empleados y docentes) y la implementación de normas de comportamiento higiénico. También han mostrado la importancia de espaciar las aulas, impartiendo docencia en espacios al aire libre y/o habilitar espacios extra mediante módulos de montaje rápido (cuando sea necesario) para mantener la 114 distancia requerida. Y siempre se hace imprescindible la planificación del año académico, para resolver los brotes que pudieran surgir y que puedan exigir medidas complementarias en casos excepcionales, como recurrir a la docencia online. Ni que decir tiene que todo ello implica un gran aumento de recursos, incluyendo de personal, que debe ser objeto de una ayuda extraordinaria por parte del Estado.

Y es esto lo que me devuelve al punto de partida del artículo: las prioridades en las ayudas de gasto público. Un elemento clave de la recuperación económica es corregir los enormes déficits que existen en el Estado del Bienestar español, déficits que, como he mostrado y señalado en otro artículo, están obstaculizando el desarrollo económico y social de España. ¡Repito lo que dije anteriormente! Existen amplios acuerdos entre las fuerzas democráticas de todos los colores que hay que reindustrializar el país para llevar a cabo una reconversión muy notable de su esfera productiva, yendo en la dirección, por ejemplo, de sustituir la dependencia de energías contaminantes por fuentes de energía renovables. Y en los centros progresistas, la expresión New Deal Verde está haciendo fortuna. Pero no hay igual sensibilidad en cuanto al New Deal Social, sin el cual no podrá garantizarse un desarrollo más justo, equitativo y liberalizador del que tenemos en la actualidad, y que nos lleva a un desastre humano, social y económico.

Se ha hablado mucho del impacto del confinamiento en la economía, pero se ha hablado muy poco del impacto que este confinamiento ha generado directamente en las criaturas, niños y niñas y adolescentes, e indirectamente en las familias, de las cuales la mayoría son personas normales y corrientes que adquieren sus ingresos a través de los salarios, y que antepondrán por encima de todo la salud de sus miembros, y muy en particular de los más vulnerables, particularmente sus mayores y sus criaturas, niños y niñas. De ahí que, si esto no se garantiza, la recuperación económica no se dará ni con la rapidez que se requiere ni en la dirección hacia una sociedad más justa que se necesita. Así de claro.

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sábado, 27 de marzo de 2021

DE LO QUE LA RECUPERACIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA NO PUEDE OLVIDARSE. (¿Qué algoritmo utilizará Facebook para no permitir que desde este Blog, El Ojo Atípico, no se pueda compartir ningún artículo, ni siquiera a mi propia cuenta de facebook? ¿Tal flojedad intelectual tiene el sistema que cualquier idea lo puede hacer tambalear?)

DE LO QUE LA RECUPERACIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA NO PUEDE OLVIDARSE

Viçen Navarro

 Artículo publicado en el diario Público

8 de julio de 2020

Una de las características del Estado español (tanto a nivel central y autonómico como municipal) es la gran escasez de recursos. Tanto el gasto como el empleo público son de los más bajos de la UE-15, el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al español. Esta pobreza de recursos se hace visible en todas las dimensiones del Estado y, muy en especial, en los servicios del Estado del Bienestar, tales como la sanidad, la educación, los servicios de ayuda a las familias (escuelas de infancia y servicios a la dependencia, incluyendo los servicios domiciliarios y las residencias de ancianos), la vivienda y muchos otros.

Este bajo gasto y empleo públicos son consecuencia del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tuvieron sobre el Estado español, instrumentalizándolo a favor de sus intereses económicos y financieros durante más de 40 años de dictadura, requiriendo una enorme represión para garantizar su superviviencia, lo cual explica que incluso hoy - y a pesar de los enormes avances que han habido en España durante la época democrática - todavía tiene uno de los mayores números de policías por cada 100.000 habitantes, y menos adultos que trabajan en su Estado del Bienestar (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias).

Los cambios que han tenido lugar en el Estado español durante la época democrática

 Esta identificación del Estado con su carácter represivo ha ido reduciéndose (sin desaparecer) durante el periodo democrático y, muy en especial, durante los periodos de gobiernos socialistas en los años ochenta e inicios de los noventa, cuando se desarrollaron 103 varias dimensiones del Estado del Bienestar, siendo la joya de la corona el establecimiento del Sistema Nacional de Salud. Como resultado de ello, se inició un cambio importante de la percepción que la ciudadanía tenía del sector público, el cual ha alcanzado su máximo exponente durante la pandemia, cuando tales servicios públicos (especialmente la sanidad y los servicios sociales) adquirieron un amplio reconocimiento y apoyo popular. La pandemia puso de manifiesto el enorme valor e importancia de la dimensión social del Estado, a la vez que mostró su escasez de recursos.

Pero el cambio de opinión popular sobre la naturaleza del Estado que ha tenido lugar durante el período democrático no ha alcanzado todavía a los establishments económicos y financieros de España, y tampoco a aquellos establishments políticos y mediáticos que están a su servicio. No existe plena consciencia en ellos de que el Estado ha desarrollado una dimensión social de enorme importancia y popularidad, que está ejerciendo un rol fundamental en el desarrollo económico y social del país. En realidad, tampoco hay plena consciencia de que el retraso económico de España, si lo comparamos con el promedio de la UE-15, se debe en gran medida al escaso desarrollo de su sector público. Persiste en tales establishments el pensamiento neoliberal que percibe a los servicios públicos como una carga asfixiante que dificulta el desarrollo de la economía.

Ya han aparecido voces neoliberales de nuevo, con gran resonancia mediática, diciendo que el gasto público tiene que reducirse para evitar el crecimiento del déficit público, el mismo mensaje que llevó al desastre – y no hay otra manera de definirlo - de las políticas de austeridad que hicieron tanto daño a la mayoría de la población española y, muy en particular, a la calidad de vida de las clases populares. Esas políticas se llevaron a cabo en contra de toda la evidencia que existía entonces y que señalaba que causarían el daño que han causado. Es más, todos los países que lideran los rankings de calidad de vida son los países escandinavos, que tienen la mayor tasa de gasto y empleo públicos de la Europa Occidental, a la vez que están entre los más eficientes y competitivos del mundo, tal como ha sido reconocido por el Vaticano del neoliberalismo: el Foro de Davos. Fíjense en Suecia, con un gasto público como porcentaje del PIB del 49,3%, en Dinamarca (49,6%), en Noruega (51,8%) o en Finlandia (53,3%). Recordemos que en España el gasto público es del 41,9% del PIB (Eurostat, 2019).

Continúa el enorme dominio del pensamiento neoliberal en la cultura económica del país

La bien conocida falta de diversidad de los medios de comunicación españoles determina que auténticas frivolidades se presenten como dogmas económicos. El gran dominio del capital financiero en configurar la cultura económica y sus medios explica la permanencia y promoción del neoliberalismo en España. El gran daño causado por su pensamiento e ideología neoliberal era fácilmente predecible, como algunos ya hicimos al inicio de la crisis, cuando presentamos alternativas que habrían podido evitar tanto daño y dolor (ver el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, escrito por Juan Torres, Alberto Garzón y Vicenç Navarro). Hoy este pensamiento neoliberal está en total descredito. Incluso el Financial Times subraya “la necesidad de revertir las políticas económicas de las últimas cuatro décadas”. En España, sin embargo, todavía se continúa con la misma ideología en establishments políticos y mediáticos que, además de causar tanto daño (y un enorme aumento de las desigualdades) han promovido políticas enormemente ineficientes. El retraso económico de España se debe en gran parte a esa pobreza de su sector público, que es consecuencia y causa al mismo tiempo de su subdesarrollo.

Uno de los mayores problemas de España: la baja tasa de ocupación

 En España, uno de los mayores problemas es el llamado desempleo. Sin embargo, se ha dado poca atención al bajo porcentaje de la población ocupada (la tasa de ocupación), resultado del escaso número de puestos de trabajo (incluso más acentuado en cuanto a “buenos” puestos de trabajo) en la economía española. El porcentaje de la población ocupada entre 20 y 64 años en España es del 68%, frente al 74,2% de promedio en la UE[1]15. Este diferencial es incluso más acentuado entre las mujeres: 61,2% en España versus 69,3% de promedio en la UE-15. Si lo comparamos con Suecia, país gobernado por coaliciones de izquierdas durante la mayor parte del período posterior a la Segunda Guerra Mundial, estos diferenciales son todavía mayores, con una tasa de ocupación del 82,1% y una tasa de ocupación femenina del 80% (Eurostat, 2019). Este déficit, así como 105 el bajo nivel de los salarios, explican que la masa salarial sea baja y de que la demanda doméstica (el principal motor del desarrollo económico) lo sea también. Ello explica también, por cierto, el alto nivel de endeudamiento privado de la población. Estos son precisamente algunos de los puntos flacos de la economía española, los cuales se han acentuado todavía más durante la pandemia, y que más han dañado el bienestar de sus clases populares, que han vivido una etapa dura y difícil durante la Gran Recesión (crisis que sigue sin estar resuelta) y que ahora se agudiza todavía más por la enorme crisis causada por la pandemia.

La enorme urgencia de que el Estado cree ocupación A la luz de estos hechos, es preocupante que no tenga mayor resonancia mediática y política la propuesta de crear empleo público por parte del gobierno actual, propuesta que adquiere incluso mayor influencia en la crisis económica y social actual debida al coronavirus. Lo que se ha hecho hasta ahora ha sido, predominantemente, proveer de ayudas económicas y financieras para facilitar que las empresas retengan a sus trabajadores durante esta crisis económica. No obstante, existen otras dos maneras de crear empleo. Una es la de repartir el trabajo mediante la reducción de la jornada laboral (del tiempo de trabajo de cada empleado), revirtiendo la situación actual donde el trabajador español es el que trabaja, de promedio, más horas en la UE-15. Aunque pocos se han atrevido a proveer una cifra exacta, existe un amplio consenso entre los expertos sobre que la reducción de la jornada laboral, pasando de 40 a 35 horas semanales en cinco días, sería una política que crearía una cantidad considerable de puestos de trabajo, sin mencionar el impacto positivo en términos de conciliación laboral-familiar, un derecho que no es plenamente reconocido ni en la Constitución ni en el ordenamiento jurídico español.

La segunda alternativa sería crear empleo público. Y de esto no se habla tanto como se debería por su urgencia, pues además de crear trabajo y riqueza, generando mayores ingresos para las arcas del Estado, la creación directa de empleo reduciría el enorme déficit de empleo público que ya he señalado al principio del artículo, mejorando así los servicios del Estado del Bienestar y, con ellos, la calidad de vida y bienestar de la 106 población. No hay plena conciencia en los establishments financieros y económicos españoles, totalmente imbuidos por el dogma neoliberal de que la dimensión social del Estado es fundamental para garantizar el bienestar de la población y, a la vez, la eficiencia de su economía. Un ejemplo de esta falta de conciencia o ignorancia son las declaraciones del que fue el director de El País durante muchos años, el Sr. Juan Luis Cebrián, el cual en un artículo (Sobre cómo afrontar la crisis constituyente, El País, 15 de junio de 2020) ampliamente citado por el establishment conservador-liberal que tal rotativo representa, intentó infravalorar la medida propuesta por Unidas Podemos, aprobada por el gobierno de coalición y ratificada por el Congreso -el ingreso mínimo vital- minimizando la importancia de tal intervención, afirmando que era una medida que todos los países habían realizado, hasta el punto en que incluso el presidente Trump la había aplicado en EEUU. Juan Luís Cebrián ignora que la medida aprobada por el presidente Trump consistía en la distribución de cheques de dinero una sola vez y no cada mes, como en España. Sorprende que ningún economista haya denunciado tal ignorancia, agresividad y arrogancia que personajes como el señor Cebrián pontifican desde los fórums a su alcance. Yo lo hice enviando una carta a El País para que corrigieran tal afirmación la cual, como de costumbre, fue ignorada y no se publicó.

La urgente necesidad de establecer el 4º pilar del Estado del Bienestar Entre todas las opciones a nuestro alcance, la que más ocupación crearía es la de desarrollar lo que se llama el 4º pilar del Estado del Bienestar, es decir, los servicios de ayuda a las familias, que incluyen los servicios de atención y educación de la primera infancia (0-3 años) y los servicios de atención a la dependencia. Según el reciente informe “El Cuarto Pilar del Estado del Bienestar: una propuesta para cubrir necesidades esenciales de cuidado, crear empleo y avanzar hacia la igualdad de género”, los primeros (los servicios de atención y educación de la primera infancia), crearían 143.000 puestos de trabajo directos como profesionales del sistema educativo en la primera infancia (de 0 a 3 años); y, los segundos (los servicios de atención a la dependencia), entre 432.000 y 584.000 nuevos empleos, que corresponderían a (1) atención directa y cuidados, (2) funciones de hostelería en centros de día o residencias, (3) mantenimiento de centros y servicios, (4) personal especializado (médicos, trabajadores sociales, etc.), y (5) administración y gestión de los centros. Además de estos empleos directos, se generarían 107 otros empleos indirectos consecuencia de la necesidad de ampliar y adaptar la red de infraestructuras necesarias para suministrar los servicios de forma adecuada y suficiente. De ahí que se generarían empleos indirectos en empresas proveedoras de productos y servicios relacionados con la actividad hotelera o de actividades relacionadas con la rehabilitación y cuidado de la salud. No debemos olvidar tampoco que tales servicios públicos contribuirían a la afloración de empleo sumergido y a la dignificación de miles de empleos, al convertirse el empleo privado precario en empleo público. Ni que decir tiene que tales cambios aumentarían las rentas disponibles de las familias empleadas, con el consiguiente aumento del consumo y de la demanda de empleo. Es todo un círculo virtuoso.

Los servicios del 4º pilar del Estado del Bienestar facilitan la integración de las mujeres en el mercado de trabajo

 A la cantidad de empleo directo e indirecto creado en el sector de los cuidados, habría que añadir la incorporación al mercado de trabajo de las mujeres liberadas de parte de las tareas que realizan al percibir los servicios públicos de cuidados citados anteriormente. Si se aplicara el criterio de que por cada puesto de trabajo en los servicios de ayuda a las familias se facilita la integración de otras dos mujeres al mercado de trabajo, resulta que tal inversión puede llegar a facilitar un incremento de la ocupación de casi dos millones de personas más, además de la cantidad creada directamente, lo cual convierte esta inversión en la más eficaz que el Estado puede impulsar para facilitar la creación de empleo.

Qué nos ha enseñado la pandemia que no podemos olvidar La pandemia ha mostrado claramente lo que ya había señalado la Gran Recesión. El Estado no puede continuar facilitando el liderazgo económico ofrecido por el mundo empresarial. Éste tiene sus objetivos legítimos dentro de un sistema democrático, pero no pueden confundirse tales objetivos -la acumulación de beneficios empresariales- con los objetivos del Estado, que deben regirse por la obtención del bien común. Y esto lo ha 108 mostrado la pandemia de una forma muy clara. Aquellos países que no han protegido el bien común y han facilitado o cedido a los intereses empresariales han acabado en desastre. EEUU, el modelo neoliberal por excelencia, es un ejemplo de ello, mostrando claramente las consecuencias de anteponer el interés empresarial por encima de todo lo demás. Esta es la marca de la administración Trump.

Este compromiso con el bien común tiene que significar poner en el centro de la recuperación las inversiones sociales y, dentro de ellas, los servicios como la sanidad, la vivienda, la educación y otros servicios del Estado del Bienestar. Es más que preocupante ver que en las propuestas que se están haciendo para garantizar la recuperación de la economía española este tipo de inversiones se pongan casi al final de una larga lista, cuando deberían ser prioritarias y constituir el centro de tal reconstrucción. Se escribe, con razón, sobre la necesidad de priorizar la digitalización y la inversión verde en la reforma industrial, pero tales propuestas, aunque son necesarias, son también insuficientes. No es creíble pedir un mundo mejor que nos proteja del cambio climático cuando ya ahora se están muriendo miles y miles de personas por falta de servicios y atención. El New Deal Verde es insuficiente si no va acompañado y es parte de un New Deal Social, que incluya una inversión masiva sobre los servicios sanitarios y sociales, así como el establecimiento de la parte menos desarrollada del Estado del Bienestar español: el 4º pilar del Estado del Bienestar, es decir, de los servicios de ayuda a las familias. Éstos facilitan la liberación e igualdad de la mujer, así como el pleno desarrollo de cada miembro de la familia creando, con ello, una gran riqueza y demanda que nos permitirá salir de la crisis rápidamente y con notable incremento del bienestar. En este aspecto, es necesario ir más allá en las intervenciones del Estado, a fin de avanzar en el camino hacia una sociedad más justa y solidaria. No es suficiente ayudar a las empresas a que mantengan sus puestos de trabajo. Las ayudas deben condicionarse también a que se paguen buenos salarios y que se facilite la integración de las y los trabajadores en la dirección de las empresas. Y tampoco es suficiente que en la reconversión industrial se exija que haya inversiones verdes sin también exigir que haya inversiones sociales como, por ejemplo, construir aparatos de aire acondicionado que saneen los ambientes, eliminando la transmisión del virus o bacterias presentes en aerosoles, o que hagan mascarillas que aíslen al usuario transmitido por la misma vía. El muy necesario New Deal Verde necesita de un New Deal Social, pues el primero no conduce al segundo a no 109 ser que esté diseñado para que así lo sea. Se tiene que utilizar el proceso de reconstrucción para mejorar la sociedad anterior a la pandemia en lugar de mantener la que teníamos pues ésta era enormemente insuficiente e injusta para millones de españoles. Así de claro