sábado, 27 de febrero de 2021

Lo antisistema. Lo que parece que no pasa pero que está pasando y que contribuye a explicar lo que pasa y, lo que por pasar viene de la manita del nuevo fascismo

 

Lo antisistema

Movimientos socialesMundo 


Boaventura de Sousa Santosma 

El Viejo Topo

Lo antisiste27 febrero, 2021 

El crecimiento global de la extrema derecha ha dado una nueva importancia al concepto de antisistema en política. Para entender lo que está pasando, es necesario retroceder algunas décadas. En un texto como este no es posible dar cuenta de toda la riqueza política de este periodo. Ciertamente, las generalizaciones serán arriesgadas y no faltarán las omisiones. Aun así, el ejercicio se impone por la urgencia de dar algún sentido a lo que, por momentos, parece no tener ningún sentido.

Los sistemas

El binarismo sistema/antisistema está presente en las disciplinas más diversas, desde las ciencias naturales hasta las ciencias humanas y sociales, desde la biología hasta la física, desde la epistemología hasta la psicología. El cuerpo, el mundo, la ciudad o el clima se pueden concebir como sistemas. Incluso hay una disciplina dedicada al estudio de sistemas: la teoría de sistemas. El sistema se define, en general, como una entidad compuesta por diferentes partes que interactúan para componer un todo unificado o coherente. El sistema, de este modo, es algo limitado, y lo que está fuera de él tanto puede rodearlo e influenciarlo (su entorno) como serle hostil y pretender destruirlo (antisistema). En las ciencias sociales, si bien ciertas corrientes rechazan la idea de sistema, existen muchas formulaciones del binarismo sistema/antisistema. Distingo dos formulaciones particularmente influyentes. La teoría del sistema-mundo, propuesta por Immanuel Wallerstein, sostiene que, históricamente, existieron dos tipos de sistema-mundo: el imperio-mundo y la economía-mundo. El primero se caracteriza por un centro político con amplias estructuras burocráticas y múltiples culturas jerarquizadas; el segundo se caracteriza por una única división del trabajo, múltiples centros políticos y múltiples culturas igualmente jerarquizadas. Desde el siglo XVI, existe el sistema-mundo moderno basado en la economía-mundo del capitalismo. Se trata de un sistema dinámico y conflictivo que marcha a distintos ritmos temporales y que dividió los diferentes países/regiones en tres categorías: el centro, la periferia y la semiperiferia, definidas en función del modo en que se apropian (o son expropiadas) de las plusvalías de la producción capitalista y colonialista global. El sistema permite transferencias de valor de los países periféricos a los países centrales, mientras que los países semiperiféricos actúan como correas de transmisión del valor creado de la periferia al centro (como fue el caso de Portugal durante siglos).

La otra concepción de sistema (y de antisistema) se ha desarrollado principalmente en la ciencia política y las relaciones internacionales. El sistema se concibe aquí como un conjunto coherente de principios, normas, instituciones, conceptos, creencias y valores que definen los límites de lo convencional y legitiman las acciones de los agentes dentro de esos límites. La unidad del sistema puede ser local, regional, nacional o internacional. Podemos decir que, tras la Segunda Guerra Mundial, hubo dos sistemas nacionales dominantes: el sistema político de partido único al servicio del socialismo (el mundo chino-soviético) y un sistema democrático liberal al servicio del capitalismo (el mundo liberal). Las relaciones internacionales entre ambos sistemas configuraron un tercer sistema, la Guerra Fría, un sistema regulado de conflicto y contención. La Guerra Fría condicionó la forma en que se evaluaron los dos sistemas nacionales/regionales: para el mundo liberal, el mundo chino-soviético era una dictadura al servicio de una casta burocrática; para el mundo chino-soviético, el mundo liberal era una democracia burguesa al servicio de la acumulación y la explotación capitalista. Con la caída del Muro de Berlín en 1989, este sistema formado por tres sistemas entró en crisis. A escala nacional, pasó a reconocerse solo un sistema legítimo: el sistema liberal. La crisis del sistema internacional de la Guerra Fría alcanzó el paroxismo con la presidencia de Donald Trump. Vistas desde la larga duración del sistema-mundo moderno, estas transformaciones políticas, a pesar de su dramatismo, son variaciones de época dentro del mismo sistema. En la peor de las hipótesis, podrían estar señalando una crisis más profunda del sistema-mundo mismo.

Los antisistemas

Los movimientos que se oponen radicalmente al sistema dominante son antisistema. A lo largo del siglo XX, fueron antisistema los movimientos que se oponían al capitalismo y al colonialismo (antisistema-mundo) y aquellos que se oponían a la democracia liberal (mundo antiliberal). Algunos movimientos estaban en contra del capitalismo/colonialismo, pero no en contra de la democracia liberal, como fue el caso de los partidos socialistas y de la mayoría de los sindicatos durante las primeras décadas del siglo XX (socialismo democrático). Otros estaban en contra del capitalismo/colonialismo y de la democracia liberal, como los movimientos revolucionarios (comunistas, anarquistas) y muchos de los movimientos de liberación anticolonial, con o sin la adopción de la lucha armada. Por último, otros estaban en contra de la democracia liberal, pero no en contra del capitalismo/colonialismo. Fueron los movimientos reaccionarios, nazis, fascistas y populistas de derecha los que, o ni si quiera aceptaban los tres principios de la Revolución francesa (libertad, igualdad y fraternidad), o veían en la evolución de la democracia liberal (ampliación del sufragio, multiplicación de derechos sociales y económicos) y en el crecimiento del movimiento comunista tras la Revolución rusa una deriva peligrosa que acabaría poniendo en peligro el capitalismo. Estos movimientos propusieron un capitalismo tutelado por el Estado autoritario (fascismo y nazismo).

Siempre fue importante distinguir entre izquierda y derecha, entre movimientos revolucionarios y contrarrevolucionarios. Los primeros, cuando lucharon contra el capitalismo/colonialismo, lo hicieron en nombre de un sistema social más justo, más diverso y más igualitario; cuando lucharon contra la democracia liberal, fue en nombre de una democracia más radical, a pesar de que el resultado fuera la dictadura, como ocurrió con Stalin. Por el contrario, los movimientos contrarrevolucionarios siempre lucharon contra las fuerzas anticapitalistas y anticolonialistas, muchas veces con el prejuicio de estar lideradas por clases inferiores o peligrosas y, por las mismas razones, estaban dispuestos a optar por la dictadura siempre que la democracia liberal significase una amenaza para el capitalismo.

1945-1989

Entre 1945 y 1989 la dialéctica sistema/antisistema fue muy dinámica. En los países centrales del sistema-mundo, lo que hoy llamamos Norte global, el fascismo y el nazismo fueron derrotados y solo sobrevivieron en dos países semiperiféricos de Europa: Portugal y España. En Rusia (y países satélites), la otra semiperiferia europea, y en China, se consolidó el sistema chino-soviético. En los países europeos centrales la democracia liberal se convirtió en el único régimen político legítimo. Los partidos socialistas abandonaron la lucha anticapitalista (en 1959, el Partido Socialdemócrata de Alemania –SPD– se desvinculó del marxismo) y comenzaron a hacerse cargo de la tensión entre la democracia liberal (fundada en la idea de la soberanía popular) y el capitalismo (fundado en la idea de acumulación infinita de riqueza), con arreglo a la nueva fórmula dada a un antiguo concepto: la socialdemocracia. A su vez, los partidos comunistas y otros partidos a la izquierda de los partidos socialistas se integraron en el sistema democrático. De hecho, durante la noche fascista y nazi, los militantes de estos partidos (especialmente los comunistas) fueron los que lucharon con más dedicación por la democracia, habiendo pagado un alto precio por ello. Es bueno recordar, a título de ejemplo, que Álvaro Cunhal, secretario general del Partido Comunista Portugués (PCP), estuvo preso durante quince años, de los cuales ocho fueron en régimen de aislamiento.

En la periferia y la semiperiferia del sistema-mundo, los movimientos anticapitalistas y contrarios a la democracia liberal tomaron el poder en China, Cuba, Corea del Norte y Vietnam, y en otros países alimentaron la lucha antisistema durante muchos años, a veces recurriendo a la lucha armada, como en los casos de Colombia, Filipinas, Turquía, Sri Lanka, la India, Uruguay, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. El caso más significativo de un movimiento anticapitalista pero no contrario a la democracia liberal fue el liderado por Salvador Allende en Chile (1970-1973), neutralizado por un brutal golpe de Estado planeado por la CIA.

En África y Asia, los movimientos de liberación anticoloniales confirieron una nueva complejidad a los movimientos antisistema. Inspirados por la Conferencia de Bandung de 1955, que reunió a veintinueve países asiáticos y africanos y otorgó fuerza política al concepto de Tercer Mundo (el Movimiento de Países No Alineados), se proponían llevar a cabo una doble ruptura en la lógica sistémica. Por un lado, rechazaban tanto el capitalismo liberal como el socialismo soviético y estaban dispuestos a luchar por alternativas que combinaban el pensamiento político europeo y diversas corrientes de pensamiento africano. Por otro lado, buscaban construir un régimen político democrático de nuevo tipo basado en el protagonismo de los movimientos de liberación. Gran parte de esta experimentación política colapsó durante la década de 1980 debido a errores internos y al asedio del capitalismo global.

De 1989 hasta hoy

En el periodo más reciente, las características más significativas de la política antisistema son las siguientes. Con el colapso de la URSS, parecía que el mundo de la democracia liberal había ganado la histórica competición entre sistemas de manera irreversible («el fin de la historia»). ¿Pero quién venció? Como hemos visto, a lo largo de los últimos 150 años los dos pilares de la lucha antisistema fueron el capitalismo/colonialismo y la democracia liberal. ¿En 1989 vencieron el capitalismo y la democracia de manera conjunta? ¿O la democracia a expensas del capitalismo? ¿O, acaso, el capitalismo a costa de la democracia? Para responder a estas preguntas es necesario examinar lo que pasó en el periodo anterior con los dos pilares y los cambios convergentes que se produjeron en ellos.

Tengamos en cuenta que antes de 1945 el fascismo y el nazismo eran, en gran medida, una respuesta al crecimiento de la militancia de las clases trabajadoras («la amenaza comunista») combinado con altos niveles de desempleo e inflación y el empobrecimiento de las grandes mayorías. A su vez, los límites de la democracia liberal (límites al sufragio, control total de las élites, ausencia de políticas públicas universales) no permitían gestionar el conflicto social ni dar a los movimientos socialistas la oportunidad de consolidar alternativas. El enfrentamiento entre dos tipos de alternativas fue feroz: el reformismo y la revolución. Después de 1945, y en respuesta a la consolidación del mundo chino-soviético, el mundo liberal de los países centrales buscó bajar la tensión entre democracia y capitalismo. Para eso, las clases capitalistas que la dominaban tuvieron que hacer concesiones inimaginables en el periodo anterior: impuestos muy altos, sectores estratégicos nacionalizados, cogestión entre trabajo y capital en grandes empresas (como en la entonces Alemania Occidental), derechos laborales robustos, políticas sociales universales (salud, educación, sistema de pensiones, transporte). Con esto surgieron amplias clases medias y fue a partir de ellas que se consolidó el reformismo. En Europa occidental, la compatibilidad entre la democracia liberal y el capitalismo se produjo mediante la combinación de altos niveles de protección social con altos niveles de productividad. En Estados Unidos, el reformismo adoptó formas mucho más tenues. También implicó una respuesta a la amenaza comunista imaginada (macartismo), que surgió en Alemania Occidental en forma de Berufsverbot (descalificación para el ejercicio de ciertos cargos por parte de comunistas y «extremistas radicales»). Pero la nueva posición hegemónica de Estados Unidos, el activismo sindical y la fuerza de los “treinta años gloriosos” (1945-1975) garantizaron el surgimiento de clases medias fuertes.

Este compromiso entre democracia y capitalismo, combinado con la desintegración de la URSS, fue lo que garantizó la caída, en los países centrales, de los movimientos antisistema, tanto de izquierda como de derecha. Este compromiso entró en crisis desde mediados de la década de 1970 con la primera crisis del petróleo y la crítica de los conservadores al “exceso de derechos” de la democracia (derechos laborales, económicos y sociales) y la crisis se profundizó dramáticamente después de 1989. En retrospectiva, se puede decir que en 1989 los derrotados fueron tanto el comunismo soviético como la socialdemocracia. Quien ganó fue el capitalismo a expensas de la democracia. Esta victoria resultó en el surgimiento de una nueva versión del capitalismo: el neoliberalismo basado en la desregulación de la economía, la demonización del Estado y de los derechos laborales, económicos y sociales, la privatización total de la actividad económica y la conversión de los mercados en un regulador privilegiado tanto de la vida económica como de la vida social. El neoliberalismo comenzó a ensayarse violentamente en Chile y otros países del Sur Global, y presidió las transiciones democráticas en el sur de Europa en la década de 1970 y en América Latina en la década de 1980.

Hasta entonces, el Estado democrático o social de derecho era la expresión de la posible compatibilidad entre democracia y capitalismo. A partir de 1989, la democracia quedó subordinada al capitalismo y solo se defendió en la medida en que defendiera los intereses del capitalismo, la llamada “market friendly democracy”. A ella se contrapuso la socialdemocracia que von Hayek caracterizara como «democracia totalitaria». Como el objetivo principal es la defensa del capitalismo, siempre que la burguesía nacional/internacional lo considera en peligro, la democracia debe ser sacrificada, un sacrificio que, dadas las circunstancias, puede ser total (dictaduras militares o civiles) o parcial (Italia de posguerra, golpes jurídico-parlamentarios en la actualidad). La diplomacia y la contrainsurgencia estadounidenses han sido los principales promotores globales de esta ideología.

Los movimientos antisistema

¿Y los movimientos antisistema en este último periodo? Nuevamente es necesario distinguir entre movimientos de izquierda y de derecha. En cuanto a los movimientos de izquierda, los viejos movimientos revolucionarios se convirtieron en partidos democráticos y reformistas. La lucha anticapitalista se convirtió en la lucha por amplios derechos económicos, sociales y culturales, y la lucha antidemocracia liberal se convirtió en la lucha por la radicalización de la democracia: la lucha contra la degradación de la democracia liberal, la articulación entre democracia representativa y democracia participativa, la defensa de la diversidad cultural, la lucha contra el racismo, el sexismo y el nuevo/viejo colonialismo. Estos partidos, por tanto, dejaron de ser antisistema y pasaron a luchar por las transformaciones progresistas del sistema democrático liberal.

Los movimientos antisistema de izquierda continuaron existiendo, pero, por definición, fuera del sistema de partidos. Incluso puede decirse que se expandieron, dado el creciente malestar social provocado por la subordinación incondicional de la democracia al capitalismo, traducida en repugnante desigualdad social, discriminación racial y sexual, catástrofe ecológica inminente, corrupción endémica, guerras irregulares, y hasta por la incapacidad de los partidos de izquierda para frenar este estado de cosas. A los viejos movimientos revolucionarios y sindicales les siguieron los nuevos movimientos sociales a nivel local, nacional e incluso global (Vía Campesina, Marcha Mundial de las Mujeres, y varias articulaciones globales que surgieron dentro y fuera del Foro Social Mundial que se reunió por primera vez en 2001 en Brasil). Surgieron nuevos actores sociales, a saber, los movimientos feministas, indígenas, ecológicos, LGBTIQ, de economía popular, afrodescendientes. Muchos de estos movimientos tienen objetivos anticapitalistas y apuntan a formas de democracia radical. Algunos de ellos han logrado alcanzar estos objetivos a nivel local, transformándose así en utopías realistas. Hasta el momento no han logrado tener una influencia política más consistente, ni a nivel nacional ni global, debido a dificultades en las articulaciones translocales y al hecho de que el sistema político democrático liberal está monopolizado por los partidos. Son movimientos pacíficos, guiados por la idea de democracia de base intercultural, y por la valorización de las economías populares y de los saberes ancestrales de las comunidades campesinas, indígenas y, en el contexto americano, afrodescendientes.

A su vez, los movimientos antisistema de derecha (la extrema derecha) también cobraron un nuevo impulso en el último periodo. La derrota del nazismo y del fascismo (en Portugal, 1974-76 y España, 1975-78) fue abrumadora. Cuando sobrevivieron fue de forma muy atenuada, como en el caso del peronismo en Argentina y del varguismo en Brasil, sin dictadura ni glorificación de la violencia política ni odio racial. Fue este sistema híbrido el que originalmente se llamó populismo. Después de 1989, asistimos al surgimiento o creciente visibilidad de grupos de extrema derecha, casi siempre involucrados en retóricas y acciones de odio y violencia racial. Este crecimiento es particularmente significativo en Estados Unidos.[1] Muchos de estos movimientos se mantuvieron en la ilegalidad o exploraron áreas grises o híbridas que he designado como alegalidad. En los últimos veinte años, estos grupos asumieron una nueva agresividad, buscando la legalidad y la propia conversión sistémica al convertirse en partidos, que consiguieron legalizar con artificios del lenguaje y con la complicidad de los tribunales. Cuando esto sucedió, mantuvieron estructuras clandestinas formalmente separadas de la estructura partidaria, pero articuladas orgánicamente como fuentes de movilización política que los propios partidos no tienen capacidad de garantizar.

Con la llegada de Donald Trump al poder, los movimientos de extrema derecha ganaron nuevo aliento y se diversificaron internamente. Entretanto, los grupos de extrema derecha y las milicias estadounidenses habían aumentado, especialmente después de que Barak Obama llegó al poder. El respetado Southern Poverty Law Center identificó, en 2020, 838 «grupos de odio».[2] Algunos son nazis, están fuertemente armados y reivindican el legado de los movimientos de linchamiento racial del siglo XIX (el Ku Klux Klan). Fuera de Estados Unidos, grupos paramilitares y milicias en Colombia, Brasil, Indonesia e India se acercan al poder institucional. Por otro lado, asumieron una dimensión global que antes no existía o no era visible. El agente más notorio de esta promoción, en Europa y América, es Steve Bannon, una figura siniestra y criminal que ha sido halagada por los medios de comunicación ingenuos o cómplices.

Estos movimientos conquistan espacio social, no gracias a la exaltación de los símbolos nazis (a los que también recurren), sino mediante la explotación del malestar social que provoca la creciente subordinación de la democracia al capitalismo. En otras palabras, explotan las mismas condiciones sociales que movilizan a los movimientos antisistema de izquierda. Pero, mientras para estos el malestar social proviene precisamente del sometimiento de la democracia a las exigencias del capitalismo, exigencias cada vez más incompatibles con el juego democrático, para los movimientos de extrema derecha el malestar proviene de la democracia y no del capitalismo. Por eso, como en los años treinta, la extrema derecha es mimada, protegida y financiada por sectores del capital, especialmente el financiero, el más antisocial de todos los sectores del capital.

En este contexto surgen dos preguntas. Primera: ¿por qué resurge ahora la extrema derecha si, a diferencia de las décadas de 1920-1930, no existe amenaza comunista ni gran activismo sindical? Esta amenaza fue una de las respuestas a la grave crisis social y económica que se vivía entonces. Hoy esa respuesta no existe, pero la crisis de los próximos años amenaza con ser tan grave como la de esos años. Los think tanks capitalistas globales (incluidos los chinos) han estado señalando el peligro de desestabilización política debido a la inminente crisis social y económica, ahora agravada por la pandemia. Saben que la ausencia de alternativas anticapitalistas o poscapitalistas no es definitiva. Pueden surgir a largo plazo y es mejor prevenir que curar. La respuesta tiene varios niveles. El más profundo es el perfeccionamiento del capitalismo de vigilancia, que, con la cuarta revolución industrial (inteligencia artificial), permite desarrollar controles efectivos y más precisos que nunca de la población. A un nivel más superficial, se promueve la ideología intimidatoria, antidemocrática, racista y sexista. El lenguaje del pasado es, en este caso, más eficaz que el del presente y, por tanto, la retórica de la extrema derecha habla del nuevo peligro comunista, que ve tanto en los gobiernos democráticos como en el Vaticano del Papa Francisco. En Estados Unidos, el partido democrático, de centroderecha, es atacado como izquierda radical, confusamente vinculada al gran capital y a las tecnologías de información y comunicación. En Brasil, la extrema derecha instalada en el poder federal habla del peligro del “marxismo cultural”, un lema nazi para demonizar a los intelectuales judíos. Lo que se pretende es maximizar la coincidencia de la democracia con el capitalismo mediante el vaciamiento del contenido social de la democracia, débil en protección y fuerte en represión. Los think tanks saben que todos estos planes son contingentes y que los movimientos antisistema de izquierda pueden tirarlos a la basura de la historia. De ahí que sea mejor prevenir que curar.

Segunda pregunta: ¿la extrema derecha tiene una vocación fascista o simplemente autoritaria? La extrema derecha no es monolítica ni puede ser evaluada exclusivamente por su cara jurídica. De ahí la complejidad del juicio. La historia nos enseña que la democracia liberal no sabe defenderse de los antidemócratas y, dicho sea de paso, desde 1945, nunca como hoy se vio con tanta frecuencia que los antidemócratas sean elegidos para altos cargos. Son antidemócratas porque, en lugar de servir a la democracia, la utilizan para llegar al poder (como Hitler) y, una vez en el poder, no lo ejercen democráticamente ni lo abandonan pacíficamente si pierden las elecciones. Inicialmente cuentan con el apoyo de los medios convencionales y, a partir de cierto momento, con seguidores en las redes sociales, intoxicados por la lógica de la posverdad y los “hechos alternativos”.

Incluso antes de cualquier desenlace dictatorial, la extrema derecha de hoy tiene dos componentes fundamentales del nazi-fascismo: la glorificación de la violencia política y el discurso del odio racial contra las minorías. Solo falta la dictadura, pero algunos elogian la tortura (Jair Bolsonaro en Brasil) y promueven ejecuciones extrajudiciales (Rodrigo Duterte en Filipinas). El peligro de estos dos componentes puede ser maximizado por tres factores. Primero, la complicidad de los tribunales con una comprensión equivocada (o peor) de la libertad de expresión. Segundo, el deslumbramiento de los medios con la retórica “poco convencional” de los protofascistas y el protagonismo de los ideólogos de derecha que separan artificialmente el mensaje político, que aprueban, de lo que consideran excesos descartables (prisión perpetua, esterilización de pedófilos, deportación de inmigrantes, segregación de las minorías), silenciando que son precisamente estos “excesos” los que atraen a parte de los seguidores. Tercero, la legitimación que les otorgan políticos de derecha moderada, convirtiéndolos en socios de gobierno con la esperanza de poder moderar tales excesos. En la Alemania prenazi, Franz von Pappen se hizo tristemente famoso, quien en 1933 jugó un papel crucial en vencer la resistencia del presidente Paul von Hindenburg para nombrar a Hitler como jefe de gobierno y, habiéndose integrado él mismo a ese gobierno, demostró ser totalmente incapaz para controlar el “dinamismo” golpista nazi.

La defensa de la democracia

La defensa de la democracia frente a la extrema derecha pasa por muchas estrategias, algunas a corto plazo, otras a mediano plazo. En el corto plazo, ilegalización, siempre que se viole la Constitución, aislamiento político y atención a la infiltración en las fuerzas policiales, el ejército y los medios de comunicación. En el mediano plazo, reformas políticas que revitalicen la democracia; políticas sociales robustas que hagan efectiva la retórica de “no dejar atrás” a nadie ni a ninguna región del país; en un país como Portugal, hacer el juzgamiento político de los crímenes del fascismo y el colonialismo para, con eso, descolonizar la historia y la educación; promover nuevas formas de ciudadanía cultural y respetar la diversidad que se deriva de ella. Acosada por la ideología global de la extrema derecha, la democracia morirá fácilmente en el espacio público si no se traduce en el bienestar material de las familias y de las comunidades. Solo así la democracia evitará que el respeto ceda al odio y la violencia, y que la dignidad ceda a la indignidad y la indiferencia.

 

Notas:

[1] Véase el Informe de 2020 del Center for Strategic and International Studies, “The Escalating Terrorism Problem in the United States”, de autoría de Seth Jones, Catrina Doxsee y Nicholas Harrington. Disponible en https://csis-website-prod.s3.amazonaws.com/s3fs-public/publication/200612_Jones_DomesticTerrorism_v6.pdf, consultado el 19 de febrero de 2021.

[2] Disponible en https://www.splcenter.org/hate-map, consultado el 19 de febrero de 2021.

Fuente: «Other News».

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viernes, 26 de febrero de 2021

Victor Hugo: Los Crucificados

 

Tal día como hoy de 1802 nacía el gran escritor francés Víctor Hugo. Republicano convencido, poeta, dramaturgo y novelista, es considerado el máximo exponente del Romanticismo en su país. Lo recordamos con este poema sobre el odio y las infamias


Victor Hugo / 26 febrero, 2021 

 Los crucificados

El vulgo aplaude cuanto inventa el odio,
y en tanto que desgarra su laurel
al férvido Aristógiton, de Harmodio
la gloria mancha con amarga hiel.

En sus iras tan solo ver anhela
de la ignominia en afrentosa cruz
a cuanto no se arrastra, a cuanto vuela,
a cuanto no es mentira, a cuanto es luz.

Acusa a Fidias de vender mujeres,
al gran Epaminondas de traidor;
a Sócrates de darse a los placeres;
a Aristides, el justo, de impostor.

A Catón, de arrojar a las murenas
sus míseros esclavos; a Colón,
que al indio libre le forjó cadenas…
¡cadenas que llevó en el corazón!

De avaro a Miguel Ángel; al divino
entre todos los genios, Rafael,
de vender como torpe libertino,
por impúdicos besos su pincel.

Incestuoso Molière; felón el Dante;
Voltaire ateo; Diderot venal;
¡para todos la sátira infamante;
para todos el látigo infernal!

¿A cuál mártir, apóstol o profeta,
a qué artista, guerrero o trovador
no le ha arrancado la mordaz saeta
de la calumnia, un grito de dolor?

¡Uno solo se encuentra inmaculado
de infamias tantas en el gran festín;
uno solo no está crucificado
por las humanas víboras, Caín!

Traducción de R. M. De Mendive

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jueves, 25 de febrero de 2021

Julio Anguita: "Quien paró el golpe de Estado que puso en marcha el rey ...

Covid-19: reducción de casos en todo el mundo


OMS reporta reducción de casos de la Covid-19 a nivel global

 

Diario Octubre

febrero 25, 2021 

Los casos se redujeron en 11 por ciento; y los fallecidos por Covid-19 disminuyeron en 20 por ciento, según la OMS.



La OMS relacionó la disminución de la letalidad a un descenso de los casos producidos por el incremento de las personas vacunadas contra la Covid-19. | Foto: Marca 

Final del formulario

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló en uno de sus recientes informes, que las cifras de los nuevos casos de Covid-19 presentaron una reducción a nivel mundial.

Por primera vez, desde el incio de la pandemia, la OMS confirmó que en el mundo la tendencia de casos positivos a coronavirus, se redujo en 11 por ciento; mientras que las muertes a causa de la Covid-19 disminuyeron en 20 por ciento, entre las fechas del 15 y el 21 de este mes.

De acuerdo con la OMS, la cifra de personas afectadas con el virus, se redujo por seis semanas consecutivas, con 2.400.000 de nuevos casos y casi 66.000 fallecidos.

La OMS relacionó la disminución de la letalidad a un descenso de los casos producidos por el incremento de las personas vacunadas contra la Covid-19.

Además, el organismo detalló que la reducción fue más notoria en América del Norte y del Sur, con un 19 por ciento menos, seguidos del Pacífico Occidental donde se observó el descenso de un 9 por ciento, mientras que en Europa los casos se redujeron un 7 por ciento, al igual que en la región del Mediterráneo Oriental.

Según el informe, la mortandad en estas regiones se redujo, en un 23, 6, 19 y 3 por ciento, respectivamente. Mientras que los decesos por Covid-19 en África disminuyeron en un 20 por ciento, y un 6 por ciento en el Sudeste Asiático.

Pese a la reducción de casos nuevos y los decesos por el nuevo coronavirus que se registró en el último informe de la OMS, desde el organismo han pedido no bajar la guardia ni levantar las medidas establecidas para frenar la transmisión, considerando las nuevas mutaciones que han surgido del virus.

“Hasta este 23 de febrero, se identificaron más de 590.000 secuencias de SARS-CoV-2 a nivel mundial y nuevas variantes de posible interés o preocupación emergen continuamente”, advierte el comunicado.

FUENTE: telesurtv.net

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miércoles, 24 de febrero de 2021

El Covid-19 en su variante estricto de nicho-negocio. Dinero público para la investigación de la vacuna siendo su resultado patente privada para el negocio privado de unos pocos para su mayor gloria y enriquecimiento. Garantía de compra, en el caso de España: las pensiones, dinero particular de todos los trabajadores depositados en las arcas públicas durante generaciones. Vale, no sigamos por este camino porque si no al final vamos a terminar hablando de política y eso ya es pecado de capital. Y ahora, dígame: ¿Qué pasa cuando uno no se entera de lo que pasa y no dejan de pasar cosas? Que cansino eres mi querido Watson y que preguntas más elementales me haces. Cuando uno no se entera de lo que pasa, lo que pasa es que en vez de metérsela simplemente doblada pasan a metérsela con un lacito en la puntita. Eso pasa. ¿Entiendes ya lo que pasa cuando pasa lo que pasa, o no? Mi querido Watson.

 

En esta pandemia la industria farmacéutica está siendo aclamada como la salvadora. Occidente es incapaz de arbitrar medidas realmente efectivas. Se prioriza el beneficio económico y el cortoplacismo antes que la salud.


Beneficios privados o vacuna pública

Eduardo Luque

El Viejo Topo

23.02.2021

En esta pandemia la industria farmacéutica está siendo aclamada como la salvadora. Los desesperados políticos occidentales han puesto todas sus esperanzas en la búsqueda del “Santo Grial” que representa la vacuna. Occidente es incapaz de arbitrar medidas realmente efectivas. Se prioriza el beneficio económico y el cortoplacismo antes que la salud: paradójicamente la mejora de las cifras macroeconómicas no se producirá sino disminuyen los índices de contagio de forma significativa..

El negocio entorno a las vacunas genera un enorme beneficio (para unos pocos) y grandes paradojas: las inversiones públicas en I+D para combatir la epidemia se han traducido en una privatización de las patentes, el mercadeo al mejor postor de las vacunas, el acaparamiento y la utilización de los viales como una forma más de control político.

Las empresas farmacéuticas han conseguido que EEUU y la UE impidan, como exigían la propia OMS y la ONU, la liberalización de las patentes a pesar de haber sido pagadas con fondos públicos. Las empresas farmacéuticas controlan la cantidad y el precio de venta de las vacunas. La propia Comisión Europea ha decidido prolongar la exposición de sus ciudadanos a la pandemia puesto que si la patente fuera libre muchas más empresas podrían producir las dosis. Como señala el Secretario General de la ONU: «Ningún país es seguro y saludable hasta que todos los países son seguros y saludables». La UE ha mostrado nuevamente no sólo su incapacidad para proteger a sus ciudadanos sino su implicación directa en este proceso acelerado de privatización y corrupción sanitaria.

En mayo del 2020 los ejecutivos de la farmacéutica francesa Sanofi ya anunciaron que primero se serviría el producto a EEUU. Con esa premisa, la idea de negociar los 27 para obtener mejores precios, aunque adecuada, se transformaba en irreal; la carrera por las vacunas había hecho añicos esa supuesta unidad. Reino Unido y EEUU habían acaparado la producción, incluso la contratada y pagada por la UE. Las empresas BioNTech-Pfizer, Moderna  y AstraZeneca querían el monopolio aunque no cumplieran las condiciones de producción. AstraZeneca argumentó para incumplir los contratos que lo firmado con Bruselas sólo eran objetivos de producción, no compromisos reales. Esos objetivos de producción provocaron que Bulgaria, que había apostado por la vacuna rusa, fuera sancionada por EEUU y la UE.  Nuevamente la desunida Europa mostraba sus limitaciones.

Los Planes de vacunación han fracasado. Las empresas han incumplido sus compromisos primando los mercados donde podrían obtener mayores dividendos. Pfizer es una de las grandes responsables. Su vacuna, si es que se demuestra eficaz, tiene un enorme problema: su compleja logística ( su conservación a menos 70º ) condiciona su expansión. De aquí a dos o tres meses, especialmente cuando lleguen la rusa Sputnik o la china Sinopharn  que no precisan de tales condiciones, Pfizer perderá mercado;  es por ello que la empresa maximiza sus beneficios ahora, desviando  su producción y dirigiéndola hacia los que pueden pagar más ( Israel, EEUU e incluso el mercado negro).  Presiona y vende.

Todo ésto ha provocado una nueva crisis y un  duro enfrentamiento entre las dos mujeres más poderosas de la UE (las dos alemanas por otra parte); la señora Merkel (que ha tenido que tragarse su orgullo y ha pedido ayuda  a Putin) y la presidenta de la Comisión Europa Ursula Von del Leyen (que se negaba, por el desgaste político que sufriría su imagen). Una vez que Alemania, para salvar sus niveles de vacunación, haya recurrido a la Sputnik, otros dignatarios europeos seguirán los pasos de la canciller. Alemania se  asegura un buen negocio puesto que la vacuna se fabricará en ese país bajo patente rusa. De todas formas el gran vencedor es Vladimir Putin, que podrá presentarse casi como el salvador de Europa. Curiosamente esta vacuna que era carne de memes  en las RRSS ahora se presenta como la nueva salvadora. Los tertulianos y periodistas a sueldo callarán durante unos días hasta que sus dueños les indiquen los nuevos objetivos. La Sputnik abre camino a otras vacunas como la china Sinopharn que ha entrado en territorio europeo de la mano de Serbia con muy buenos resultados y de lo que no se habla. China ha apostado por su zona de influencia más directa que es Asia y ayudará en África (cuatro países inocularan vacunas chinas a costes bajísimos tal y como se prometió) un continente que había sido completamente ignorado por las empresas occidentales.  Es otra de las consecuencias colaterales de la lucha por el control de las vacunas; el control geopolítico y el uso de la enfermedad como medio de presión. Si como sabemos la enfermedad afecta con mayor intensidad y gravedad a las clases más desfavorecidas, igualmente afectará más a los países periféricos. Es por esa razón que los países ricos en su conjunto intentan acaparar el máximo posible de vacunas (más 10000 millones de dosis han apalabrado cuando la población mundial es de unos 7000 millones). El objetivo es establecer un nuevo colonialismo sobre los países más pobres, que serán los que no pueden pagar las vacunas. La política rusa y especialmente la china va camino de romper ese esquema colonial.

Para las multinacionales farmacéuticas occidentales está siendo el sueño dorado. Es un negocio absolutamente redondo, dinero público para investigar ( a fondo perdido), patentes que se privatizan, precios al alza en función de la fuerte demanda…. Todo eso lo estamos viendo a nuestro alrededor, mientras la UE calla. Si en Bruselas hubiera algo de dignidad ya se habría producido un rosario de dimisiones. Frente al envite de las farmacéuticas, Bruselas ha admitido una reducción de los viales del 50% en el primer trimestre del año, acabando así una guerra que jamás ha existido más que en los titulares de los diarios. Finalmente la cifra inicial de vacunas para el primer trimestre que era de 80 millones ha pasado a 42, invalidando los planes de vacunación de toda la UE. El ejecutivo europeo ha querido pasar página rápidamente, que no se hablara del tema, sin embargo, la oposición en el Parlamento Europeo, ha exigido algo de claridad provocando el enésimo enfrentamiento interno. Las declaraciones de la presidenta de los socialistas europeos, los liberales  y de la izquierda exigen más claridad y transparencia en los contratos. El Parlamento europeo espera que la presidenta de la Comisión de explicaciones, algo improbable o en el caso que se produzca con escasas repercusiones reales.

La Comisión europea calló frente a la cuestión de las patentes en la esperanza de que se cumplirían los compromisos. Todo se descubre cuando las compañías decidieron hacer caja rápidamente restringiendo la oferta. Las farmacéuticas decidieron negociar al alza sus contratos desde una posición de fuerza. Los políticos europeos estaban atrapados, se habían encomendado a esas empresas, porque no saben que hacer, y las farmacéuticas aprovechan para cambiar y reinterpretar los contratos en su favor. Las grandes empresas bien posicionadas en las altas instancias de gobierno de la UE han usado ampliamente sus capacidades y Thinks Thanks farmacéuticos. Han conseguido que los contratos puedan incumplirse y que los países europeos se resignen; lo nunca visto.  La pandemia es el paraíso del especulador.  Todo tiene explicación. La industria farmacéutica gasta grandes cantidades en reforzar su influencia política: las 10 compañías más importantes gastan de 14,75 a 16,5 millones al año en cabildeo  en Bruselas según el registro de transparencia de la UE, Este mismo registro nos informa que la gran industria emplea 175 cabilderos cuyo trabajo es influir en la toma de decisiones de la UE, hay unos 60  dedicados a la cuestión sanitaria. Des el inicio de la Pandemia estos grupos se han reunido unas 85 veces con la cúpula de la Comisión Europea..

La reacción social muy sensibilizada ha provocado que el debate sobre los contratos se abra. Ya en 2019 la Corporate Europe Observatory (una institución que denuncia las relaciones en la UE con los grandes grupos de presión empresarial) revelaba como la industria busca y consigue contratos que privatizaban y protegen la Propiedad Intelectual. La consecuencia es el alza en los precios de los medicamentos dejando fuera las economías más débiles. Los documentos que hacía público este observatorio demostraban como la investigación de I+D, incluso la que procedía de fondos públicos, se orientaba a lo rentable en el corto plazo. Se descuidaban intencionadamente otros campos menos interesantes desde el punto de vista económico y que están relacionados con la pobreza y especialmente con la protección de futuras pandemias. En agosto del 2020 un periódico belga revelaba que Richard Bergström uno de los 7 negociadores de la UE cobraba a su vez de dos empresas farmacéuticas (Hölzle Buri & Partner Consulting y PharmaCCX), los otros 6 nombres son un secreto. Pero no sólo altos funcionarios de la UE sino embajadores acreditados en Bruselas han sido debidamente “recompensados”.

La polvareda levantada por el tema de los contratos con las farmacéuticas ha obligado a la Comisión europea a mover ficha. Se arbitró un método para que los europarlamentarios tuvieran acceso a la documentación. Las condiciones impuestas para la consulta de esos documentos muestran el miedo a la transparencia. Tienen miedo a que sepamos, entre otros cosas, que los acuerdos incluyen una serie de cláusulas que eliminan la responsabilidad de las farmacéuticas sobre los efectos secundarios de la medicación así como de la eficacia de los tratamientos.

La ocultación de estos contratos leoninos es ahora el objetivo de la Comisión. El acceso a la información está terriblemente restringida, los parlamentarios europeos tendrán habilitada una sala especial donde se expondrá el contrato que se demande. En el caso concreto de Pfizer el parlamentario tiene prohibido entrar con móvil, papel ni lápiz, no podrá tomar notas de ninguna forma en un documento que aparece previamente lleno de tachones precisamente en las zonas más sensibles.[1] El parlamentario tiene acceso controlado a una de tres franjas horarias a escoger y tendría un tiemplo limitado de unos 50 minutos para analizar un documento de 65 páginas que es especialmente denso; previamente está obligado a firmar un contrato de confidencialidad conforme que no podrá hacer público lo que ha leído.

Occidente se enfrenta a un enorme dilema: al permitir comportamientos fuera de toda ética por parte de la industria farmacéutica se está prolongando la pandemia y la muerte de decenas de miles de personas en nombre del beneficio. De nuevo la pandemia pone de manifiesto una cosa mil veces denunciada que son los efectos de las políticas de austeridad sobre el sector público sanitario. En realidad la pandemia es un regalo del cielo para impulsar los planes de recorte y privatización en sanidad, enseñanza, pensiones.…

Los fondos europeos de Reconstrucción tal y como dejábamos escrito en otras ocasiones[2] no serán gratuitos; están condicionados. La Comisión europea propone  incluir determinados recortes sanitarios a cambio de recibir los Fondos de Próxima Generación. Los planes de rescate y las recomendaciones del semestre europeo recién estrenado son un buen ejemplo. Esos recortes tienen como objetivo el cada vez más escuálido Estado de Bienestar. La propuesta enviada por la ministro Calviño a la UE incluye por ejemplo, las pensiones públicas españolas como garantía de devolución de las mencionadas ayudas europeas, mientras ya se plantea en el nuevo semestre europeo la reducción en los tratamientos hospitalarios, la  disminución de la estancia en los centros médicos [3] y la introducción de fórmulas de financiación que sancionen a los “pacientes reincidentes” (pacientes crónicos). Todo esto tiene una base muy sólida no son especulaciones ni Face News. Los informes de Corporate Europe Observatory ponen de manifiesto que el desmantelamiento de los sistema de salud pública son responsabilidad de la Unión Europea, el documento dice textualmente: «la presión de la UE para recortar el gasto público, incluso a lo largo del Semestre Europeo, ha contribuido a la mercantilización de los sectores de la salud y el cuidado de las personas mayores, con efectos catastróficos durante el Covid-19».  En los últimos años en no menos de 63 ocasiones la Comisión europea ha recomendado a los países la reducción de los presupuestos de sanidad. Las privatizaciones y recortes a los que han sido sometidos los países especialmente del Sur forman parte de un proyecto impulsado por la Comisión Europea al que tienen acceso franco los lobbys médicos como la UEHP (Unión Europea de Hospitales Privados).  La Comisión Europea ya ha constatado que la mitad de los fondos sanitarios del fondo Next Generation van a ir al complejo privado, aunque será pagado con el esfuerzo de todos.

El nuevo colonialismo

El mundo puede necesitar algo más de 10 mil millones de dosis de vacunas COVID-19. La desigualdad distribución de las mismas revela nuevamente la existencia de una auténtica lucha por su control. No se entiende de otra forma el acaparamiento de todas las dosis posibles: EEUU tiene encargadas 2600 millones de dosis, el 393% más de lo necesario. Canadá puede proporcionar cinco vacunas de dos dosis a toda su población.  La Comisión Europea no va a la zaga dice que controla 2300 millones potenciales de dosis (para una población de 447 millones) tras sellar acuerdos con seis empresas diferentes: BioNTech-Pfizer (hasta 600 millones de dosis); AstraZeneca (hasta 400 millones de dosis); Sanofi-GSK(hasta 300 millones de dosis); Johnson and Johnson (hasta 400 millones de dosis); CureVac(hasta 405 millones de dosis); Moderna (hasta 160 millones de dosis). Falta por incluir los viales que se quieren comprar a Sputnik. Por si no fuera suficiente se mantienen conversaciones con Novavax (200 millones) y Valneva (60 millones) Tres empresas están comercializando su productos en este momento: BioNTech-Pfizer ( autorizada el 21 de diciembre de 2020), Moderna (6 de enero de 2021) y AstraZeneca (29 de enero). Es evidente que los países ricos han hecho causa común con las compañías farmacéuticas. Según indicó el director ejecutivo de la estadounidense Pfizer, Albert Bourla, «los inversores dan dinero para que podamos desarrollar soluciones» , se olvidó mencionar las enormes inversiones públicas realizadas en favor de estas empresas en infraestructuras y preparación de científicos a cambio de nada. Este acaparamiento no tiene sentido ni desde la perspectiva ética ni lógica puesto que mientras existan países que no puedan vacunarse el riesgo sigue siendo  global. El Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, denunciaba que mientras los 49 Estados más ricos habían administrado 39 millones de dosis en África un país sólo había obtenido 25, ni 25000, ni 250000 sino únicamente 25. Por otra parte el acaparamiento trae consigo un alza artificial de los precios que deja, aún más, a los países pobres completamente desprotegidos. Más de 79 países en el mundo no tendrán ningún tipo de vacuna durante el 2021, la OMS especula que otros muchos deberán esperar hasta el 2024. Lo señalábamos en anteriores análisis. El acceso a las vacunas abre aún mas la brecha social entre personas y países. Vemos como los poderosos se saltan los protocolos  médicos en la misma medida que aparece el mercado negro, por ejemplo la Pfizer y Moderna se venden a precios asombrosos en la red oscura. Los medios de comunicación japoneses también revelaron como vacunas chinas fueran robadas desde su lugar de destino e introducidas en el mercado negro japonés. Igual ha ocurrido en Medio Oriente.

El Plan COVAX

La OMS Y LA ONU han diseñado un mecanismo internacional de intercambio de vacunas denominado COVAX que comenzará a operar aunque a pequeña escala en febrero o marzo. El director general de la OMS y el coordinador del proyecto afirmaron que habían podido recaudar 6000 de los 7000 millones necesarios para promover la entrega de vacunas a 92 países de ingresos bajos. Tres grandes fabricante chinos Sinovac, Sinopharm y CanSinoBio han presentado solicitudes para unirse al plan. Es un proceso lento y laborioso puesto que la OMS exige los mismos estándares de calidad que para las vacunas en países occidentales. Hasta ahora las compras confirmadas cubren 7.200 millones de dosis, con otros 5.200 millones de dosis actualmente en negociación o reserva según datos de la Universidad de Duke. El gran problema de la OMS es que es un organismo que proporciona asesoramiento únicamente y no supervisión obligatoria.

Los países ricos juegan para sus nacionales con un argumento excluyente. Europa lo transcribe como si se tratara de: “ nosotros o el resto del mundo”, cuando el planteamiento debería ser; ¿Que queremos, beneficios privados a través de las patentes o una vacuna pública y común? En realidad esa es la elección. Una pregunta a la que el Capitalismo Neoliberal responde con más muertes y más sufrimiento.

Notas:

[1]Es interesnate a este respecto consultar la entrevista a Marc Botenga un Eurodiputado del Parti du Travail belga en : “Hemos pagado cuatro veces el valor de la vacuna. Las patentes deben retirarse, es una pandemia” | ctxt.es

[2]Ver artículo https://www.elviejotopo.com/topoexpress/europa-muchas-sombras-y-poca-luz/

[3]https://corporateeurope.org/en/2021/01/when-market-becomes-deadly

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lunes, 22 de febrero de 2021

Pablo Hasél, el rapero encarcelado. ¿Y quién miente más que un diario del sistema? Si es que te lo vengo diciendo y no te vas a enterar nunca. Y fíjate si es elemental el caso, mi querido Watson: más que un diario del sistema, exactamente el doble, mienten dos diarios del sistema. Y tres veces más que un diario del sistema mienten tres diarios del sistema. ¿Estamos a lo que estamos o es que tampoco de estás enterando ahora?

 

Diego Herchhoren: ¿Qué hay de cierto en la supuesta agresión de Pablo Hasél al testigo de un juicio?

 

Publicado por Diario Octubre

febrero 22, 2021

La «víctima» de Hasél es Félix Rodríguez Souto. Se proclama «defensor de las fuerzas de seguridad» y ha sido premiado como colaborador por la Guardia Urbana de Lleida durante el gobierno del socialista Angel Ros. Agentes de este cuerpo publican en su perfil de Facebook y es el misterioso testigo que facilitó la absolución en un juicio por lesiones a un menor en el que fue agredido un activista leridano.

Agresión policial

Noche del 3 al 4 de enero de 2017. Dos agentes de la Guardia Urbana de Lleida inician una persecución contra un joven, entonces menor de edad, al que habían visto pegando carteles del colectivo Resisteix, una organización con presencia en varios movimientos sociales de la ciudad.

Inician una persecución a pie y tras capturarlo, los agentes 1821 y 2297 le golpean con porras extensibles en varios puntos del cuerpo. Uno de ellos es Alberto Molina, quien ha ocupado el cargo de responsable de informática de los antidisturbios locales.

No había nadie en los alrededores. Solo eran testigos la víctima, los agresores y sus lesiones.

El joven, toma fotos de ellas y las difunde esa misma noche, y formula al día siguiente una denuncia policial, solicitando un peritaje forense que determine su origen. El revuelo en Lleida se hace patente, puesto que varios medios de comunicación se han hecho eco de los hechos.

El juzgado, que no practicó las pericias forenses que se habían solicitado, citó a todas las partes a juicio oral el 26 de septiembre de ese año. Y en ese momento aparece un testigo sorpresa: Félix Rodríguez Souto.

Afirma que estaba presente en el momento de la detención, como un simple viandante. Que no conoce de nada a las partes ni tiene ninguna relación que pueda comprometer la veracidad de su testimonio; que no vio ninguna agresión y que la detención fue correcta.

El juicio estaba sentenciado: los guardias son absueltos de las lesiones y la jueza Diana Lorenzo Mañas archiva la causa.

¿Quién era el testigo aportado por la Urbana?

A pesar de que el Juzgado de Instrucción determinó desde el inicio que las lesiones del joven eran «leves», sin practicar ninguna pericia, la declaración de Souto fue determinante.

Souto es un colaborador de la Guardia Urbana, reconocido con un premio que el entonces alcalde Angel Ros (PSC) entregó en el salón de plenos del Ayuntamiento el 22 de noviembre de 2016, según publicaba el propio Souto en su perfil de Facebook. También estaba presente la entonces Subdelegada del Gobierno en Lleida, Inma Manso.

Otros agentes de la Guardia Urbana publicaban en su perfil mensajes de profundísima amistad y reconocimiento, e inclusive el hoy líder de la oposición socialista leridana y ex alcalde, Félix Larrosa, se dirige a él con mucha familiaridad y afecto tras verle en televisión. En otra imagen, Souto publica una imagen de una carga policial de los Mossos D’Esquadra refiriéndose a los manifestantes como “niñatos, perroflautas, hijos de papá y mamá que destrozan la imagen de una ciudad, un barrio y un país”.

Este testigo sorpresivo, y las circunstancias del mismo, fueron puestas de manifiesto ante la Audiencia Provincial de Lleida, sin éxito, que por algún motivo desconocido no entendió que estos hechos influyeran en la veracidad del relato del testigo policial.

Lo que inicialmente parecía una simple acción judicial para proteger a la guardia urbana, va tornándose en despropósito.

La «agresión» de Pablo Hasél

El resultado de este juicio, donde incluso la Audiencia Provincial de Lleida llega a imponer las costas del procedimiento a la víctima de aquella agresión de la Guardia Urbana, es difundida desde la cuenta oficial de Pablo Hasél.

Pablo lo explicó en el juicio de los hechos que ahora ha desempolvado la Audiencia. Denunció al confidente policial en sus redes y publicó las imágenes y capturas de pantalla de sus redes sociales, señalándolo como un fascista y acusándolo de ser un testigo falso aportado por la Guardia Urbana.

Souto, en represalia, acudió a la vivienda de Hasél a amenazarlo, como cualquier matón, aunque la cosa no llegó a más. Días después, Pablo recibió una denuncia completamente falsa de una supuesta agresión sin ni siquiera aportar un simple parte de lesiones. Souto también fue denunciado por amenazar con una pistola, en aquellos días, a dos personas del entorno del joven agredido en enero de 2017.

No existió ninguna agresión ni ninguna amenaza; los hechos fueron un burdo montaje de la Guardia Urbana leridana para proteger a «uno de los suyos» y cuyo relato fue acogido a pies juntillas por la justicia provincial, a pesar de las evidencias.

La «maldita Guardia Urbana», detrás de la operación judicial

Las casualidades no existen, y la publicación de esta Sentencia que condena a Pablo por una «agresión» a un testigo de un juicio, ha sido convenientemente difundida a pocas horas de que su encarcelamiento recorriera las redacciones de las principales cabeceras del mundo, señalando a España como un país que no cumple «los estándares democráticos exigibles».

De hecho, la Audiencia tenía preparada para difundir, en las mismas fechas, la otra Sentencia referente al recurso de apelación promovido por Hasél contra la acusación de lesiones graves contra el periodista Alex Oró, de TV3.

Pero por un error en la tramitación del mismo por parte del Juzgado de lo Penal nº1 de Lleida, han tenido que retrasar su anuncio, aunque la expectación es limitada, puesto que quien resolverá el recurso es el juez Víctor Manuel García Navascués, el mismo que absolvió a los guardias de aquella agresión.

La Guardia Urbana de Lleida se ha caracterizado en los últimos años, y en especial bajo el mandato de Angel Ros (uno de los referentes del españolismo más agresivo entre los socialistas catalanes), por diferentes casos de corrupción y de violencia policial.

En febrero de 2018 se difundió un vídeo de un agente de este cuerpo agrediendo salvajemente a un joven en un establecimiento hostelero de la ciudad, sin que tuviera apenas trascendencia.

Pablo Hasél ha puesto patas arriba a instituciones intocables, como la monarquía o las fuerzas de seguridad, y en un Estado mafioso, la venganza es el pan nuestro de cada día. La guerra sucia judicial se ha activado y veremos más episodios como éste.

FUENTE: mpr21.info

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El poeta Andaluz, Don Antonino Machado: Una noche de verano


Hoy hace 82 años, en 1939, moría en Colliure el gran poeta y dramaturgo español republicano Antonio Machado. Emblema de la generación del 98, lo recordamos con este sentido poema escrito con motivo de la muerte de su esposa Leonor Izquierdo.

Una noche de verano


Antonio Machado

El Viejo Topo

 22 febrero, 2021 

Una noche de verano

—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.

Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.

Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.

Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón.
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!

Fuente: Del poemario Campos de Castilla. Consultado en la web Poetas Andaluces.

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Spinoza. La libertad como problema de rabiosa actualidad de ayer que el señor de Facebook todavía no se lo ha aprendido y que el gobierno no sabe tratarlo para que cada cual diga libremente lo que quiera decir. Y, si uno por ejemplo, quiere escribir un mensaje en el que diga que hay que fusilar a 26 millones de personas porque no piensan como él, pues que lo diga, que para eso está el Comandante de Puesto de la Guardia Civil y el juez y la calculadora para determinar cuantos cientos de docenas de calles tiene que barrer para purgar su delito a razón de 5,5 docenas de calles por número de muerte deseada. Chis pum.

 

Tal día como hoy en 1677 moría en La Haya Baruch Spinoza. Su obra fue uno de los más polémicos e influyentes proyectos de rebeldía, rechazo de todas las formas de trascendencia, confesional o metafísica, y reivindicación absoluta de la inmanencia.


Spinoza: un pensamiento contra la servidumbre

 


Pintura de Samuel Hirszenberg (terminada en 1907), representando el rechazo frente al filósofo por parte de los judíos en Ámsterdam. 

 Juan Pedro García

El Viejo

21 febrero, 2021 

Si toda filosofía se afirma como una determinada manera de mirar el mundo y de intervenir en él, la de Spinoza lo hace de manera plenamente consciente. Hasta el último momento: antes de morir había dejado previsto el modo en que sus escritos debían hacerse llegar a manos de Jan Rieuwertsz para su publicación, y antes de finalizar el año estaba ya publicada su Opera posthuma. Desde que viera la luz, no ha dejado de producir escándalo… y, también, en sentido contrario, de generar alegría.

La filosofía de Spinoza está escrita, toda ella, en clave política: se trata de una reflexión que se afirma contra la necesidad de la servidumbre y que busca una liberación posible y factible: como cooperación que construye la libertad. La filosofía de Spinoza es también, por eso, reflexión sobre los efectos de la actuación y del discurso y escritura atenta a sus efectos (polí-ticos): una escritura que se hace posicionamiento. Posicionamiento político y posicionamiento teórico: en el campo de batalla de la filosofía; reconociendo la naturaleza “impura” o, si se quiere, “corpórea” de todo filosofar.

Desde sus primeros textos, pensados como intervención en la disputa anti-confesional, pasando por los desarrollos metafísicos y cognoscitivos que se ensayan en los PPC, en el TRE o en las distintas fases de la redacción de la Ética como afirmación de inmanencia y como crítica de la mistificación que introduce mediaciones en el ser o en el conocimiento (y de ahí la importancia que adquiere en su obra la crítica al cartesianismo y la apuesta por la capacidad explicativa de una ciencia que no precisa de más fundamentación que su propia práctica), por la defensa de la libertad de investigación, de interpretación y de palabra que hace explícita en el TTP o por esa opción que en los textos políticos aborda una explicación de la actividad humana que rompe con los absolutos morales y con las legitimaciones –religiosas o laicas– de esa estructuración de lo político que fundamenta el orden de la obediencia (y en ese sentido el mantenimiento del derecho natural despojado de toda carga teológica y la crítica de los supuestos que articulan la mistificación hobbesiana del liberalismo suponen la reivindicación liberadora y democrática de la cooperación libre)… los resultados a los que llega la filosofía de Spinoza –recorriendo todos los campos de batalla que constituyen el terreno filosófico del XVII–, todos ellos, son otras tantas exigencias de liberación; un pensamiento que se afirma contra la servidumbre: contra la servidumbre de la naturaleza humana –sujeta a las pasiones o, lo que viene a ser lo mismo, precaria ante la consistencia del mundo– y, también, contra la servidumbre política.

La de Spinoza es una reflexión consciente de no moverse en el terreno “puro” de la “pura” teoría, consciente de la consistencia terrenal –política– de toda teoría y de todo conocimiento. Consciente también de la consistencia política –terrenal– de toda posición filosófica. La potencia de su discurso deriva precisamente del modo en que toma pié en esa evidencia y, desde ella, construye una discursividad cuya tensión hacia la libertad (libertad real: con una consistencia ontológica y política) muy difícilmente puede ser pasada por alto: de ahí que sus críticos sólo pudieran pensar el spinozismo como monstruosidad y que lo identificaran como la mayor y más perversa forma de ateísmo. De ahí también, quizá, paradójicamente, que incluso entre esos críticos se extendiera inmediatamente la imagen del “ateo virtuoso” para referirse a Spinoza: una forma de conjurar la potencia subversiva de su pensamiento insistiendo en la afabilidad personal del personaje y cargando la interpretación sobre su afirmación del necesario respeto a las leyes (una afirmación que, sacada de contexto, algunos quieren hacer valer para presentarle –aún hoy– como un profeta de la resignación y de la obediencia). A pesar de una tradición interpretativa que entre el XVIII y el XX se empeñó en anular la consistencia terrenal y política de su pensamiento (discutiendo sus tesis como si fueran sólo tesis filosóficas –tesis metafísicas o gnoseológicas– y, en la interpretación, convirtiendo a Spinoza en un místico de la fatalidad, promotor de un amor Dei intelectualis entendido como despreocupación por lo mundano, defensor de un deísmo difuso, de una espiritualidad difusa o de un difuso panteísmo), a pesar de los intentos de recuperación de su obra desplegados en clave metafísica o incluso en clave religiosa, basta una lectura que tenga en cuenta los asuntos a los que Spinoza se enfrenta cuando escribe (en lugar de leer en él una supuesta eternidad de las cuestiones filosóficas) para darse de bruces con un pensamiento levantado contra las mistificaciones del pensar y articulado como maquinaria para la liberación. Una filosofía que se apoya en el conocimiento y que sin abandonar la inmanencia ontológica y explicativa piensa el mundo y la actuación desde una apuesta política y ética por la potencia individual y colectiva.

Un pensamiento en defensa de la libertad y contra la servidumbre. Un pensamiento contra los absolutos, que proclama el carácter constituyente del deseo de liberación y que se niega a pensar la necesidad de la renuncia. Una filosofía que se inserta en esa corriente maldita del pensamiento que articula materialismo y rebeldía y que entronca, tanto en la crítica como en la prospectiva, con las tradiciones inconformistas y revolucionarias (poniendo en valor la potencia del conocimiento efectivo –sin contarse cuentos– y poniéndolo al servicio de un proyecto de transformación del mundo) contrarias a la eternización del orden y la gobernanza de la barbarie. Una apuesta contra la naturalización de la impotencia y contra la sumisión.

En este sentido es sintomático el interés que la obra de Spinoza ha despertado en aquellas reflexiones que (particularmente en las últimas décadas) han insistido en la naturaleza conflictual de las relaciones sociales y que han querido entender los mecanismos por los que se garantiza la explotación y por los que puede construirse la alternativa.

Spinoza, es cierto, no ha teorizado las dinámicas sociales a partir del enfrentamiento de clases, ni ha pensado propiamente el capitalismo, ni ha escrito sobre la consistencia biopolítica del dominio, ni ha entendido el universo humano desde la perspectiva de la globalización, ni ha pensado la prioridad de la igualdad (en ese sentido no podemos dejar de señalar esos párrafos finales del TP (cap. 11, 3 y 4) que explicitan una vergonzosa consideración despectiva de las mujeres), pero en su obra encontramos con qué pensar –y cómo hacerlo– la crítica de todas las mistificaciones y la alegría creadora de la libertad. En esto, difícilmente podrá encontrarse un pensamiento que sea equiparable al suyo (y no sólo en el XVII): potente incluso para pensar los límites y las mistificaciones del pensamiento revolucionario de los siglos posteriores.

La muerte de Spinoza, como hemos señalado, dejó inconcluso el TP precisamente en el punto en que se iba a iniciar la tematización de la democracia. El resto falta. Pero eso puede también leerse como una incitación. 

Abreviaturas de los títulos de Spinoza mencionados en el texto:

PPC: Principios de la filosofía de Descartes.

TRE: Tratado de la reforma del entendimiento.

TTP: Tratado Teológico-Político.

TP:   Tratado Político.

Fuente: Epílogo del libro de Juan Pedro García del Campo Spinoza o la libertad.

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