jueves, 7 de enero de 2021

Luego pasa lo que pasa (¡Ea!, niños y niñas. Vamos todos al tumbe en mitad de la calle para gritar panza arriba que viene el fascismo, ¿sabéis? Venga, todos a una, gritad conmigo: !Ea, ea, ea. Estos se cabrean! Comprendedme, que estoy haciendo méritos para ser el Secretario Central del Comité del Centro, que a mi no me baja del cargo ni mi padre)


 El político en la era digital: entre el insulto y la descalificación



Marcos Roitman

El Viejo Topo

07.01.2021

Las formas sobre las cuales se construyó el campo de lo político se reorienta hacia el mercado del mundo digital. La llamada sociedad del espectáculo se extiende y adhiere a nuevas formas de comunicación. Twitter, Instagram, Facebook son el medio para trasmitir mensajes, la mayoría de las veces, insultos y amenazas. Los adjetivos se quedan cortos. En el ámbito político, sus representantes se digitalizan. Se comunican vía plataformas digitales, siendo prisioneros de las redes. Más que votantes, tienen seguidores en tiempo real que esperan los comentarios de su influencer. Presidentes de gobierno, diputados, senadores, alcaldes, no descansan. De día o de noche, la hora no es relevante, envían su Twitter, opinando sobre lo humano y lo divino. Ni límites ni reglas, todo vale. Desde construir falsas noticias hasta la difamación. Unos y otros se ensalzan en rifirrafes sin fronteras. Habituados a estas conductas digitales, los debates en las instituciones siguen el mismo camino. Gritan, gesticulan, abuchean, aplauden, patean, se interrumpen, hacen cortes de mangas, provocan hasta la extenuación.

Los parlamentos, sedes reservadas a la producción de leyes, mutan en escenarios circenses. Un habitáculo donde se descalifica y caricaturiza al adversario. Sea cual sea el partido político, sus representantes, cuando hacen uso de la palabra, se alejan de la tarea legislativa. La presencia de los medios de comunicación en el hemiciclo, convierte a los diputados en actores. La transmisión en directo da la puntilla a la labor fiscalizadora de la Cámara. Sus señorías son conscientes de lo importante de su perfil. Saben que sus seguidores los evalúan según el nivel de insultos. De tal forma que no buscan explicar, comprender o justificar las decisiones que afectan a la ciudadanía. Los plenarios se han denominado sesiones broncas. Centran su atención en sacar trapos sucios. Saben que la prensa recogerá esos momentos y los periodistas, de cualquier color, se esmeran en destacar la metedura de pata, el insulto más soez o la insidia mejor construida. Los ejemplos sobran. Las imágenes son transmitidas en directo y posteriormente rescatadas en las tertulias, informativos, etcétera. El resultado acaba siendo un rechazo y una desafección hacia la política. La señal de cansancio y hartazgo de la ciudadanía toma la forma de una frase que se repite: son todos iguales. Y lo que era una actividad noble se convierte en un estercolero donde cohabitan los políticos. Es triste observar sesiones parlamentarias con diputados y senadores leyendo la prensa, jugando en sus tablet o prestando atención a sus teléfonos móviles.

No se trata de idealizar el parlamento ni degradar a sus parlamentarios. No todos los políticos son iguales. Las diferencias ideológicas, la moral, los principios sobre los cuales se ejerce el cargo público es punto de referencia. Pero el papel pedagógico, forjador de ciudadanía política, se ha perdido. Sus señorías están más pendientes de los comentarios en redes que dotar a la militancia de argumentos para el debate. La responsabilidad, el sentido ético, la dignidad, se difuminan ante el voto obligado, la falta de autonomía personal, y la nula relación entre el programa y su acción de gobierno.

Sabemos que mucha de la actividad parlamentaria no es conocida. Desde el trabajo en las comisiones hasta presentar mociones, proyectos no de ley, fiscalizar presupuestos, etcétera. Pero todo ello se obvia hasta desaparecer. Lo único que se observa es la mediocridad que hunde la política y desacredita a quienes la ejercen. Parece ser que se han empeñado en hacer de la actividad política una labor sólo apta para gentes sin escrúpulos, cuyo objetivo es disfrutar del poder y sus mieles. Dan entrevistas a la prensa rosa, muestran sus viviendas, sus gustos culinarios, posan con sus mejores galas o se vanaglorian de sus currículums y ser ministros con treinta y pocos años. Son el símbolo del éxito y el empoderamiento. Sin embargo, para quienes ven en acción política un compromiso social con su tiempo y su sociedad, supone un hándicap, además de concitar rechazo. Luego no se explican la crisis de militancia y la mala prensa. El resultado es la desmovilización, desafección que acaba por legitimar discursos antidemocráticos, donde se imponen iluminados, empresarios, militares y fundamentalistas religiosos que suman cada vez más adeptos que se aprovechan de la infraestructura de los partidos para auparse al poder bajo la necesidad de limpiar el país de políticos.

Escándalos, malversación de fondos, abuso de poder, utilización torticera de la justicia, enriquecimiento indebido, cohecho, violencia de género y un desprecio hacia sus conciudadanos amplificado en la era del capitalismo digital, sacude a los políticos. La crítica personal y la descalificación, sustituye al debate pausado y de ideas. Recuperar el valor educativo y pedagógico es responsabilidad de quienes actúan en la esfera política. Vidas ejemplares, no monásticas. Mandar obedeciendo parece ser la opción democrática para recuperar la dignidad del quehacer político, ¿será posible?

Artículo publicado originalmente en La Jornada.

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Los dos premios Nobel otorgados a don Francisco Franco Bahamonde, siendo Caudillo de España por la Gracia de Dios. UNO en 1959: de Química, al lograr la transformación de la peseta en una mierda con su Plan de Estabilización Económica. DOS en 1975: de Física, al lograr la estabilización del Movimiento. Ni que decir tiene que Franco no estaba muy puesto ni en Química ni en Física, y hay más que fundadas sospechas de que no haber sido por la intervención de la Gracia de Dios no se le hubieran otorgado ninguno de los dos premios, como demuestra ahora Fernando Buen Abad con su teoría de la guerrilla semiótica, mediante la cual se pone en evidencia que no hay movimiento que pueda estar inmovilizado, quieto, puesto que de estarlo no sería movimiento. Movimiento significa moverse, pasar de una situación dada a otra y así permanentemente. Y qué cosa podemos hacer los trabajadores para cambiar una situación que es perjudicial a nuestros intereses por otra que los favorezca, pues empezar a moverse como principio básico de cualquier otro principio.

 

Fernando Buen Abad: Guerrilla semiótica contra modos burgueses para manipular conciencias

Nos urge una guerrilla semiótica de acción directa, por todos los medios, para producir los anticuerpos culturales indispensables que exterminen, en plazos cortos, las influencias tóxicas de los medios y los modos burgueses para manipular conciencias



Diario octubre / 06.01.2021

Fernando Buen Abad.— No se requiere un gran esfuerzo para identificar al autoritarismo ideológico burgués. Basta y sobra con exhibirles sus contradicciones y aparecerá, volcánica, una verborrea pagada de sí y exultante en argumentos de baja estofa, pero escupidos con gran confianza y seguridad. Todo ello con tonito didáctico y cierta benevolencia dulzona, propia de aquellos que se compadecen de los seres inferiores y los conducen con «mano firme», y generosa, por el sendero de sus «razonamientos» univalentes, frecuentemente improbables y siempre autoritarios. Es metástasis de la corrupción, el perfil demagógico de empresarios que, «metidos en política», adoptan vociferaciones mesiánicas. Y las propagan por todos sus «medios».

Operan como «predicadores» dispuestos a dar por verdad categórica los eslóganes que memorizan en cualquier almanaque de ferretería. Y a fuerza de repetir, con aires de grandeza, su colección de palabrerío inflamado, llegan a creerse «inteligentes». Algunos, incluso, secuestran academias y organizaciones donde se hacen acompañar por trotamundos demagogos iguales a ellos. Ostentan títulos académicos y se premian entre sí y con frecuencia. Se creen «autoridades».

Uno reconoce esos soberbios cuando los mira manotear, desesperadamente, cualquier sofisma que sirva para no admitir sus equivocaciones. Encaramados en el reino de las verdades auto-conferidas, no conciben un milímetro de autocrítica y menos aún la posibilidad de pensar cómo piensan «los otros». Dan por válidas sus consignas más escleróticas y tiemblan de terror si hubieren de admitir sus torpezas. Entonces redoblan la «superioridad» de sus «certezas». Como si no conociesen la duda, decía Borges. Derrochan «imperativos categóricos» confiados en vencer al oponente a fuerza de imponerle necedades histriónicas antes que admitir yerros.

También la vida burguesa, cuando se infiltra en la cabeza del proletariado, suele producir engendros ideológicos patéticos. Produce, por ejemplo, víctimas reverenciales cuya líbido se explaya repitiendo frases hechas y consignas prefabricadas para anestesiar la realidad propia en contextos y épocas muy diversos. Las víctimas aprenden las reglas del opresor: Todo antes que interrogar sus premisas y sus conclusiones. Todo antes que reconocer las diferencias y las diversidades. Todo para incensar sus preceptos y sus egos infectados de mediocridad leguleya. De eso viven las palestras burguesas y de eso aprenden mucho (a sabiendas o no) sus discípulos. Son ejércitos de la ideología de la clase dominante en acción cotidiana. Metidos aquí y allá, infiltrados en los medios y en los modos. Todos van armados, y armadas, con espadas lenguaraces convencidos de que deben convencernos. Imponernos su autoritarismo de egos y vendernos su mediocridad maquillada como si fuese un logro civilizatorio.

Son incapaces de razonar con evidencias (de hecho las excluyen o las tergiversan). Son incapaces (literalmente) de pensar de manera «compleja», considerando la integración dinámica de cinco o más variables, cada una de ellas portadora de vectores de clase en pugna, de historia, de matices y de identidades no subordinadas a la estrechez de la ideología mercantil, lineal y rígida como los intereses de la acumulación del capital. Sus razonamientos más humanos son refritos del vocabulario filantrópico más banal, difundido en seminarios de autoayuda o coaching empresarial.

Nos urge una guerrilla semiótica de acción directa, por todos los medios, para producir los anticuerpos culturales indispensables que exterminen, en plazos cortos, las influencias tóxicas de los medios y los modos burgueses para manipular conciencias. Al pie de la letra, palabra por palabra. Y además de las «vacunas culturales emancipadoras», necesitamos organizar las ideas y los valores producidos en las luchas por liberarnos de la explotación, la pandemia de los antivalores que nos acomplejan, que nos excluyen, estigmatizan… Guerrilla semiótica contra las humillaciones burguesas proferidas, contra la estulticia bajo palabra. No somos lo mismo.

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miércoles, 6 de enero de 2021

El camello cojito (Gloria Fuertes)

 

El camello cojito

El Viejo Topo

Gloria Fuertes

06.01.2021



El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.
Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su «Longinos».

—¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
—Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido.

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
—Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino;
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
—ya cantaban pajarillos—
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

—No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero —repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño

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R.E.N.F.E, Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, patrimonio nacional creado con el producto de miles de trabajadores durante generaciones enteras, es otra parte del patrimonio nacional que pasará de manos del Estado a los bolsillos de los señores del capital que tienen a su servidores en el gobierno, y no es que Periquín sea más malo que la quina y se haya vuelto contra los intereses de los trabajadores, da igual Periquín que el Porompompero de Manolo Escobar, el problema es el sistema político instaurado, al que por cierto, los trabajadores parecemos amar tanto o más que trucha a trucho, que está montado y dirigido a que los capitales sigan creciendo indefinidamente a expensas del empeoramiento de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población, que es de la única forma que puede seguir creciendo, y que como no lo haga: ¡puf!, va y se muere, y que como no se muera, podría incluso matarnos a todos en el sentido literal del término, porque los militares y las bombas atómicas, tónicas, semitónicas, a pedales y de estampido del despampane están para algo. Podemos seguir dormidos los trabajadores, porque la ignorancia no mata, lo que sí mata son las consecuencias de la ignorancia. Mientras tanto, mientas que los trabajadores nos empecemos a echar un despierte, un abrir los ojos, que tampoco es tanto y, que, además, lo haremos, a RENFE, con permiso de quienes nos la están robando, le podríamos llamar: (R)obamos, (E)stafamos, (N)osotros, (F)orrándonos, (E)stamos.+++++++ELECTRIFICACION DEL FERROCARRIL AÑO 1957 - RENFE

Que estamos en una sociedad libre y democrática jólica no creo que nadie me lo pueda discutir, porque qué mayor libertad hay en la que unos cuantos pueden hacer libremente lo que quieran, con su seguridad jurídica y todo, sometiéndonos al resto a su completa y caprichosa voluntad auxiliados por uno cuantos campanetes de la cazuela política. Y ya el desparrame total de la exuberancia libre y democrática, es que se asienta y se mantiene en el trabajo realizado por todos los demás que somos sometidos para disfrute de nuestros verdugos. A mí esto no me parce mal, yo voy a pedir que me aprieten un poco más el pescuezo a ver cuánto aguanto libremente sin respirar y comprobar así el efecto secundario que tiene el ahogamiento, porque total, si no sé ni por donde me viene el aire, a mí que más me da.

 

Tras los virus orgánicos llegan los virus informáticos, donde las mascarillas no sirven de nada



Juan Manuel Olarieta.

DIARIO OCTUBRE / 05.01.2021

Hasta ahora el mundo sabía muy poco de los virus, e incluso tampoco quería saber más. Pero a la fuerza ahorcan…

Tampoco sabía mucho de informática; lo justo para teclear en el móvil. Pero con el tiempo no le quedará más remedio que aprender algo.

El año pasado conocimos la mayor pandemia desde hace un siglo por culpa de un virus y hace un mes hemos conocido el mayor ataque informático de la historia por culpa de otro virus, esta vez algorítmico.

Los que esperan una guerra mundial diferente de la que tienen delante de sus narices, se equivocan.

Los que creen que los ataques de unos virus (informáticos) u otros (orgánicos) no tienen ninguna relación, también se equivocan.

La distancia social, que ha llegado para quedarse, conduce a la dependencia de las personas respecto a sus terminales informáticas y, por lo tanto, les deja a expensas de intrusiones de todo tipo, y las mascarillas no les van a librar de ellas.

Lo mismo le ocurre a las instituciones y organismos políticos y sociales, que van a quedar convertidos en terminales automáticas y, por consiguiente, expuestos a todo tipo de ataques.

La nueva normalidad es la guerra y el estado de guerra. Se trata de una guerra económica y tecnológica, dirigida contra terceros países y contra la propia población.

Si hacemos caso de los “expertos informáticos”, que son iguales que los otros, el ataque informático del 13 de diciembre, el mayor de la historia, sería obra del gobierno chino, como dijo Trump. Según otros “expertos”, los responsables serían los rusos, como dijo Pompeo (1).

La empresa de seguridad informática FireEye le ha puesto el nombre de “Sunburst” al ataque, del que ella misma fue víctima, mientras que Microsoft lo llama “Solarigate”.

El ataque permitió a los piratas penetrar en muchas instituciones del gobierno de Estados Unidos y va a sacudir las relaciones diplomáticas entre las grandes potencias, sin ningún género de dudas. Según Microsoft, además de Estados Unidos, los piratas han atacado a Bélgica, España y Gran Bretaña.

Sunburst se infiltró en la red Orion, de la empresa estadounidense SolarWinds, utilizada por más de 33.000 organizaciones, incluyendo muchas instituciones públicas y los más grandes monopolios estadounidenses. Más de la mitad de dichas organizaciones han sido afectadas por el virus, aunque todos los días se van conociendo nuevas víctimas.

Entre ellas sólo hay dos empresas privadas, FireEye y Microsoft (2). El resto son organismos del gobierno estadounidense: el Tesoro, el Departamento de Comercio, el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Energía, el Departamento de Asuntos Exteriores… Biden ya ha anunciado que hará de la seguridad informática una prioridad de su mandato.

Estos métodos de ataque que no persiguen fines lucrativos, ya tienen un nombre: APT (“amenaza persistente avanzada”). Por ejemplo, el Washington Post califica a Sunburst como APT29. Son típicos del espionaje y, normalmente, los “expertos” se los adjudican al Eje del Mal, Rusia, China, Corea del Norte o Irán, aunque la mayor parte de las veces no saben si son unos u otros. Otras veces lo saben, pero no lo dicen.

Es lo que ocurre con Sunburst, que es como “el virus de Wuhan”. El Washington Post se lo adjudica a Cozy Bear, que en tiempos de Obama ya atacó a las instituciones públicas estadounidenses. Atribuírselo a Cozy Bear es tanto como poner a Rusia en el punto de mira, que es lo que hace también Microsoft.

En estos casos, da lo mismo apuntárselo a uno u otro porque nos comeremos lo que nos den. Nadie sabe de informática y nadie sabe de pandemias. Si interesa apretar las clavijas a Rusia, se lo atribuirán a Rusia y si interesa hacerlo con Irán, dirán que fue la Guardia Revolucionaria de la República Islámica. Nadie va a decir lo contrario. Si todos están callados con una pandemia, no tienen motivos para protestar por un ataque informático (salvo que les saquen el dinero de la cuenta corriente).

(1) https://www.nbcnews.com/news/us-news/secretary-state-pompeo-says-hack-was-pretty-clearly-russian-n1251798
(2) https://www.reuters.com/article/us-global-cyber-microsoft/exclusive-microsoft-breached-in-suspected-russian-hack-using-solarwinds-sources-idUSKBN28R3BY

FUENTE: mpr21.info

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martes, 5 de enero de 2021

A España la arruinaron el capital y su brazo armado, lo militar, bendecidos por la religión, no por el amor cristiano. La levantó el trabajo, sin trampa, cartón ni gilipollez alguna, de cuyos trabajo fueron participes todos o casi todos los jubilados actuales, muchos de los cuales (1 solo ya sería muchísimo) se han muerto como perros, solos, en los negocios de la muerte privados que llaman residencias, financiados con miles de millones de dineros públicos, y a muchos de los cuales, en el Pacto de Toledo, les están quitando todo lo que pueden. Ahora a España la están arruinando los mismos capitales de antaño, pero más gordos y sustanciosos por lo mucho que les han quitado a los trabajadores, y por sus bracillos armadillos de la política. +++COMPILACIONES NO-DO I. CARRETERAS Y OBRAS PÚBLICAS (1952-1980). Filmotec...

A una de las testas abendaradas de VOX más empujona y fusilera que hay (maneja el fusil de asalto de forma ilegal que es un primor, pero queridos y Viva España, que un civil por mucha testa que tenga se líe a tiros en un recinto militar es ilegal, lo siento mucho), esmirichitador de España (salvador de España no, que no se llama Salvador sino Smith, lo siento mucho por él) ) señor Smith, cuyo apellido no es precisamente oriundo de Valladolid ni de parte alguna de ancha es Castilla, tierras españolas donde las haya, le entraron los bichos del Covid-19 por las narices, por el garganchón o tragaderas o por donde fuera, que no lo sé ni me importa. El caso es que le entraron, y al parecer en un viaje a Milán que hizo, donde la extrema derecha se mueve como la extrema derecha por Milán, y fue sentir que andaba sucio por dentro con eso del virus contagioso, que al grito fiero del salto de trinchera, pero quieto en la mata, de ¡A mí los buenos!, como alma que lleva el diablo, quiero decir, raudo y veloz, pero sin correr, que las prisas nunca fueron buenas, con paso firme, o sea, paso corto, vista todavía más corta y, eso sí, con muy mala leche, se prestó a la marcial proclama de que los virus fascistas del Covid-19 contraídos en Milán serían vencidos en singular combaten que contra ellos librarían los patriotas antivirus españoles del Covid-91 (91 es un 19 al revés, primero el 9, porque son anti, o sea, que funcionan al revés, de ahí el 91) en las pretas filas de la cuarta, quinta y treinta y tres habas (lo de habas está perfectamente bien escrito, que yo sé muy bien que he querido decir con habas) compañías tocando adecuadamente un Tambor de Regulares y echando viento detrás, como con un soplillo de los de antes para espantar moscas, pero a lo grande, con dos elefantes detrás que les coloco meneando las orejas para que no falte nada. Sí, bien, y qué… ¿Qué hasta aquí no van dichas más que una sarta de tontadas? ¿Pero es que no son tontadas cuanto se ha dicho para paliar y erradicar el Covid-19? Cosa serias, pues diga claramente que hay que hablar de cosas serias, hombre, que el Covid-19 no es una broma. Pero sin empujar que no hace falta empujar para eso: contra el Covid-19 se lucha como han luchado en China. Y ahora sí que lo siento de verdad, porque más claro y conciso ya no puedo ser. Mire a ver usted sin puede mejorar esa concisión y claridad que faltita nos está haciendo a todos, pero mayormente a los trabajadores y familias.

 

Wuhan, un año después parece haber vuelto a la normalidad

 

Aunque el mercado, cuyo trabajo se suspendió el 1 de enero de 2020, permanece cerrado un año después, el resto de la ciudad lleva una vida normal con las calles llenas de gente


Foto: Reuters

 

Diario octubre/ 04.01.2021

Ha pasado un año desde el cierre del mercado de mariscos de Huanan, en la ciudad china de Wuhan, donde se produjo el primer brote de la COVID-19, que causó más tarde una pandemia. La vida en el primer foco del nuevo coronavirus parece haber vuelto a la normalidad.

Un grupo de personas, que tenían en común su relación con el mercado de mariscos de Huanan, contrajeron la nueva enfermedad en diciembre de 2019.

Aunque el mercado, cuyo trabajo se suspendió el 1ro. de enero de 2020, permanece cerrado un año después, el resto de la ciudad lleva una vida normal con las calles llenas de gente.

Los residentes de Wuhan explicaron a Sputnik que ahora siempre llevan mascarillas y tienen miedo de resfriarse, a pesar de que la vida en la ciudad se ha normalizado desde hace mucho tiempo y no se han detectado nuevos casos de contagio desde mayo.

Wuhan registró el primer caso de infección por SARS-COV-2 en diciembre de 2019. China puso en cuarentena a los 11 millones de habitantes de la localidad para detener la propagación de la nueva cepa de coronavirus.

Las autoridades suspendieron la comunicación terrestre y aérea con la ciudad. Sin embargo, a pesar de las estrictas medidas, el coronavirus había traspasado fronteras y se había propagado por el mundo.

Mientras muchos países siguen luchando contra la COVID-19, se podría decir que China tiene controlada la propagación de la enfermedad.

El país ha registrado oficialmente poco más de 96 000 casos confirmados y 4 782 muertes por coronavirus frente a más de 20 millones de infectados y 347 870 muertes en EE. UU., el país más afectado por la pandemia, según los datos recopilados por la Universidad John Hopkins.

El pasado 19 de diciembre, autoridades médicas y científicas de Reino Unido alertaron sobre la aparición de una nueva cepa del virus SARS-COV-2. Por si esto fuera poco, el 23 de diciembre el ministro de Salud británico, Matt Hancock, informó el descubrimiento de una segunda nueva variante del coronavirus, aún más contagiosa que la identificada anteriormente en el sur de Inglaterra.

Según explicó el funcionario, esta cepa se detectó en dos pacientes que estuvieron en contacto con personas que viajaron a Sudáfrica, por lo que se cree que la mutación se originó en esa nación.

Fuentes: PL y Sputnik

FUENTE: granma.cu

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Vacunas del Covid-19. Así, sí. Así cualquiera, y desde luego es cosa de agradecer porque así nos entendemos puta madre claro, tío. Ahora al robo mondo y lirondo le vamos a llamar desvío y quedamos como Dios. A la Cruz Roja le acaban de aplicar un desvío de 800.000 leandrones (1 leandrón = 1 euro), chupinazo de dinero público que podría quedar aclarado mediante investigación corriente y moliente al Cabecil Cruz Rojo, o sea, al cabeza director de la Cruz Roja a fin de ver de qué vive, por dónde le da el viento, si se enriquece ver las coordenadas del rumbo seguido para el incremento de su riqueza, etc., antes de llevarlo a los tribunales para que de el santo y seña de las correspondientes cuestiones: quién le da, cuanto da él a quien le da, la porcentual que yo me llevo escribiendo esto para el desvío de la atención del personal, etc. (que aquí uno no se puede fiar ya ni de su padre. Con que diga que hay algunos que no conocen ni a su padre, el lector ya se puede ir haciendo idea de cómo está la situación), pero tal pretensión no puede resultar sino vana, porque los fiscales que podrían actuar de oficio, como leen con el culo y otros más moderados con las pantorrillas, pues que no se enteran ni del 3% de la misa, qué quieren que les diga… Y, una recomendación muy oportuna y guay: que los trabajadores no abran los ojos, porque como los trabajadores abran los ojos y se pongan a leer y echen a decir: hasta aquí, pájaro, y ni una más, se puede liar un cirio del Copón, claro que, muchos ya no podrían seguir robando. Así sea.

 

 

Denuncian el desvío de dinero público a Cruz Roja en la Comunidad de Madrid: «Gastan 800.000 euros en algo que la sanidad pública hace a menor costo»


Tercerainformacion/ 05.01.2021

  • El Sindicato de Enfermería ha criticado el contrato realizado por el Gobierno regional con la Cruz Roja para llevar a cabo parte de la vacunación de la Covid, que tendrá un gasto para las arcas públicas de 800.000 euros.
  • Con el dinero otorgado a Cruz Roja se podrían contratar a más de medio centenar de enfermeras/os para reforzar los centros de salud y no sólo 12 como recoge el contrato suscrito con esta institución.
  • SATSE Madrid denuncia que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso vuelve a privatizar un servicio ofrecido por la Sanidad Pública.

Madrid, 5 de enero de 2021.- Hoy hemos conocido que el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha decidido otorgar a Cruz Roja más de 800.000 euros para que lleve a cabo un servicio, el de vacunación contra la Covid, que puede ser realizado perfectamente y a menor costo por la Sanidad Pública.

“El Gobierno ha decidido contratar con la Cruz Roja un servicio que podrían realizar los centros de salud si se les dotase correctamente. El consejero ha dado 800.000 euros para que se contraten 12 enfermeras/os que se encarguen de vacunar contra la Covid. Con ese mismo dinero, si quisieran, podrían contratar a más de medio centenar de enfermeras en los centros de salud de la Comunidad de Madrid que, además de vacunar, podrían ofrecer otros servicios sanitarios a la comunidad a través de las Consultas de Enfermería”, denuncian desde SATSE Madrid.

El contrato recoge, por ejemplo, gastos en equipación, compra de material, teléfonos, equipos informáticos, etc. que ya están disponibles en la sanidad pública o que, directamente se niegan a los profesionales de los centros de salud (como vehículos para desplazamientos).

“Es duplicar los gastos, explican desde SATSE Madrid, ya que se van a gastar dinero público en comprar, por ejemplo, uniformes, de los que ya disponen los empleados de la Sanidad Pública o material necesario para la vacunación que también está recogido en las compras centralizadas de la Dirección General de Atención Primaria. Es un dinero que debería emplearse en potenciar los centros de salud y no lucrar a una institución, muy importante pero ajena al Servicio Madrileño de Salud (Sermas), y que, además, tendrá una eficacia muy limitada”.

El acuerdo recoge que Cruz Roja deberá contratar a 12 enfermeras/os que trabajarán 5 horas (en turno de mañana y tarde) y solo de lunes a viernes, en un horario que es inferior al de los centros de salud que funcionan de 8 a 21 horas de forma ininterrumpida para que lleven a cabo la vacunación en residencias, dispositivos sociosanitarios, albergues, etc., algo de lo que ahora se ocupa (y lo han hecho siempre) las enfermeras de los centros de salud.

El dinero empleado derivado a esta ONG debería emplearse en reforzar los centros de salud. El coste/beneficio sería superior ya que se podrían aumentar las plantillas enfermeras (Madrid es la región que menos enfermeras por habitante tiene de todo el Estado) con lo que mejoraría no solo la cobertura vacunal sino también los servicios que las enfermeras ofrecen en los centros de salud a través de sus Consultas de Enfermería.

“Desde SATSE Madrid se echa en falta una mejor planificación en la vacunación contra la Covid ya que muchas enfermeras/os reclaman más medios (humanos y materiales) e información puntual para abordar una vacunación masiva de la población madrileña. Debería de haberse empezado por incrementar las plantillas enfermeras de los centros de salud y dotarlas de los medios que sí exige a Cruz Roja como es, por ejemplo, disponer de un vehículo para los desplazamientos (en la actualidad muchas enfermeras de los centros de salud ponen a disposición del Sermas su propio vehículos particular)”, finalizan.

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Covid-19. Según la embustística política coincidente con la bobología para ingenuos, el Covid-19 afecta a todos por igual, cosa que queda confirmada en la comparanza identitaria entre un bolígrafo respingón y una bicicleta submarina a flor de piel canela.

 

Se acabó el año de la Covid con los ricos aún más ricos

El año de la Covid no afecta a todos por igual. Los sectores más pobres de la población son más afectados por el virus y los más ricos ganan más.

Por Izquierda Diario Publicado el 5 Ene, 2021

Llevamos un año de Covid-19 y el virus golpea con mayor fuerza entre los sectores más golpeados por el capitalismo. Aquellas familias que deben convivir en pequeños pisos corren más riesgo de contagiarse, tienen menos recursos para poder cuidarse y son perseguidos por las “fuerzas del orden”.

Pero esto no es resultado de las “fuerzas de la naturaleza”, no es un virus y punto. Esto es resultado de la administración que hacen las grandes empresas y fortunas del peor virus en 100 años que hayamos vivido. Al mismo tiempo que crece el paro y bajan drásticamente los ingresos de millones de trabajadores, los ricos se hacen más ricos.

Este año ha sido un año de crecimiento récord de las grandes fortunas. Según datos de la revista Bloomberg, las 50 personas más ricas del mundo han visto crecer 640.000 millones de euros. Algunos de estos “agraciados” son el fascista Jeff Bezos, el esnob Elon Musk o el famoso Bill Gates siempre presentes en esta lista.

Las grandes fortunas vinculadas a las empresas “en línea” están de parabienes. En lo que va de pandemia, ha crecido enormemente su valor en bolsa multiplicándose. Así tenemos en la lista de los más ricos, no sólo a Bezos de Amazon o Gates de Microsoft en el podio, sino también a Mark Zuckerberg de Facebook en la quinta posición o el fundador de Google, Sergey Brin en la novena.

Entre estas grandes fortunas también encontramos a algunos “grandes donantes” y “presuntos” defraudadores de hacienda como el empresario gallego Amancio Ortega, cuyas marcas son “fortalecidas” gracias al trabajo semiesclavo de menores. Hay una gran ausencia en ésta lista y es la del Rey emérito con su fortuna milmillonaria.

Pero al mismo tiempo que las fortunas de los más ricos crecen obscenamente, también crecen las colas de miles y miles que piden comida; que no tienen ni un trabajo precario; que cerraron sus tiendas por las medidas del gobierno y la crisis económica, etc. La gestión capitalista del covid, es igual que la gestión capitalista: los empresarios ganan lo que los trabajadores pierden.

Y, si los grandes empresarios del Ibex35 son cada vez más ricos, es porque sus políticos les garantizan las ganancias. Es así que el gobierno “más progresista de la historia” congela el Salario Mínimo, hace imposible conseguir las ayudas al pueblo o mantiene las reformas laborales de la derecha (y la de Zapatero).

Este peculiar gobierno de “comunistas” y “socialistas” gestiona las ayudas millonarias de la Unión Europea para los grandes empresarios como Endesa, Iberdrola, Ferrovial o Inditex. El fondo de reconstrucción europeo se levanta sobre millones de parados y precarios para levantar las grandes empresas hundiendo a los trabajadores y el pueblo pobre.

Izquierda Diario

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Yo ya sé que esto no van con ustedes, como ni tiene padres ni abuelos, y además nadie va a llegar a viejo, porque voy a sacar un decreto ahora en cuanto encuentre ratillo de tiempo en el que la edad democráticamente estabilizada para agarrar a la felicidad compostelana por los cuernos de forma perpendicular la voy a fijar en 24,67 años, pues no tiene ningún sentido que yo me lía ahora con las residencias de viejos. Yo a lo que voy es que quien comete un crimen es un criminal; quien tiene un local donde se comete un crimen y lo prepara para cometer crímenes es un criminal con local, y que el gobierno que financia con miles de millones de dineros públicos al propietario que tiene el local donde se comenten los crímenes es un gobierno criminal que colabora con el criminal que tiene el local preparado para cometer crimines. Y ya está, ¿para qué hay que hablar más de este asunto si no es cosa de ustedes?

 

Negro balance de un pingüe negocio: más de 24.000 ancianos muertos

EspañasSociedad 4 enero, 2021 Félix Población



Casi la mitad de los fallecidos en España por coronavirus o síntomas similares  fueron ancianos internados en las residencias. Creo que no se ha reparado lo suficiente en este geronticidio. La cifra oficial contabiliza 24.372 personas alojadas en los 5.437 centros del país: el 48,5 por ciento del total oficial de muertos registrados.

De nada valió que en algunas de las comunidades autónomas donde fue mayor el número de fallecidos se solicitara una comisión de investigación, a la que –como ocurrió en Castilla y León– se negó el Gobierno regional, según denunciaron los diputados de la oposición. La muerte de más de 3.500 de nuestros mayores quedará así enterrada en la inmunidad del olvido.

Asquea esa política. Es la misma que preserva y auspicia el negocio que se está haciendo en España con quienes forjaron este país y nacieron y crecieron entre las penalidades de una guerra y una posguerra. En buena medida, ese negocio se nutre del Estado. El 41 por ciento de los 4.500 millones de euros de facturación de las residencias en 2018 procedían de la gestión de plazas concertadas (1.370 millones) y de la gestión privada de plaza públicas (475). El resto (2.655 millones) se obtuvo de la gestión de plazas privadas, pagadas íntegramente por los usuarios.

La expansión del negocio en el sector se debe a la creciente entrada de dinero público: en 2019 se ofertaron más de 270.000 plazas, 42.000 más que hace diez años, según datos del CSIC. Con toda seguridad, ante estos números, la oferta privada seguirá creciendo en el futuro, máxime si los gobiernos autónomos de cada comunidad no intervienen para reducir el déficit de plazas existente. España está en un 4,3 por cada cien habitantes mayores de 65 años, por debajo del 5 que aconseja la Organización Mundial de Salud.

De las cinco principales compañías que administran las residencias, todas con más de 45 geriátricos, dos tienen como principal accionista a fondos buitre de Jersey (Vitalia Home y Colisée), una a un fondo inglés (DomusVi) y otra a un fondo de pensiones canadiense (Orpea). Cinco de los ciudadanos más ricos de España están en ello: Florentino Pérez, los ‘Albertos’ (Clece), Modesto Álvarez Otero y Carlos Álvarez Navarro (Ballesol). Así como la quinta fortuna de Francia: la familia Mulliez (Amavir). Dos grupos los controlan empresarios implicados en el caso Gürtel: el ya condenado Enrique Ortiz (Savia) y el doblemente procesado José Luis Ulibarri (Aralia). Son datos aportados por InfoLibre en un reciente reportaje.

España es uno de los países con más alta esperanza de vida. Las residencias son un pingüe negocio al alza que seguirá nutriendo la desalmada codicia de quienes mercadean con la ancianidad, el periodo más respetable de la vida en muchas viejas culturas, y someten a la precariedad laboral más indigna a los trabajadores de esos centros. Un maldito virus ha venido a gritarnos que a nuestros mayores se les ha dejado morir en soledad y silencio. Hasta la fecha no hemos percibido una reacción para que el Estado, a través de los gobiernos autonómicos, evite o palíe que, ola tras ola, esa tragedia se repita. ¿Esperamos a la tercera?

Acabo de ver la foto del menú de una residencia de Cáceres, gracias a la asociación de Técnicos en Cuidados y Auxiliares de Enfermería: un grumoso puré y un par de bocados de un minúsculo trozo de pescado reseco. Esa pudo ser la última cena de uno de nuestros niños de la guerra y la posguerra que conocieron las cartillas de racionamiento, antes de que el maldito virus estrangulara su aliento en la soledad de su cuarto.

Publicado originalmente en La Última Hora.

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