lunes, 2 de noviembre de 2020

¡Hay que contener el gasto social! Tranqui, tronco. “Atranquilizate”, colegui. No es lo mismo un gasto corriente de los que habitualmente hacemos que constituye un gasto doméstico, que lo que representa un gasto social, que es un concepto utilizado en macroeconomía. El concepto de uno y otro gasto, al igual que sus respectivos significados son distintos, y hasta se podría decir que ambos tienen un sentido contrapuesto. Confundir la naturaleza del gasto normal, el doméstico, con la del gasto social equivale a no saber de qué está hablando. Si se considera como por lo general se hace, que los gastos es conveniente reducirlos cuanto sea posible es fácil admitir también que el gasto social hay que disminuirlo canto se pueda. Y si esto lo mantuviera un trabajador estaría aceptando (inconscientemente) y mostrando su disposición a la disminución de su propio salario como procedimiento para mejorar sus condiciones de vida. Los administradores de los grandes grupos de capital que organizan y dirigen la Unión Europea, imponen la contención del gasto (social) a los diferentes gobiernos europeos y estos lo cumplen trasladando tal mandato a sus correspondientes presupuestos generales como base para la aplicación práctica de la política en cada Estado. Contener el gasto social, pues, se presenta como la piedra filosofal para mejorar las condiciones de vida de toda la sociedad (dicen). Sin embargo, a poco que se analice la propuesta de la contención del gasto social se podrá ver que lejos de mejorar las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población lo que hace es asegurar su empeoramiento, toda vez que lo que esconde en sus entrañas tan aparente aséptico término (contención del gasto social) es la aceptación para trasvasar dinero público (que no es otra cosa de los impuestos pagados en su inmensa mayoría por las clases trabajadoras) de los trabajadores a los bolsillos de los grandes capitales. Así, y como ejemplos paradigmático, lo que invierten los gobiernos en la sanidad pública (que es dinero de los trabajadores) tiene la consideración y es un gasto social (hay que contenerlo). Lo mismo cabe decir del dinero invertido en la enseñanza pública (hay que reducirla). Tanto los servicios que presta la sanidad como la enseñanza públicas (sólo son dos ejemplos) forman parte de los ingresos indirectos que recibe la inmensa mayoría de la población, admitir que se reduzcan las cantidades de dinero invertidas en estos dos conceptos significa consentir que cuantos menores ingresos se tengan mejor para salir de la situación de penuria en la que estamos y que va empeorando paulatinamente. En cambio, el dinero público (de los trabajadores) que los gobiernos gasten en armamento y en la industria militar no se considera gasto social, por tanto, se gaste lo que se gaste bajo este epígrafe no afecta al incremento del “gastos social”, y por lo tanto puede ser incrementado, en base a lo dicho, los 18 mil millones de euros anuales de dinero público (de los trabajadores) que se le paga a la OTAN se puede incrementar porque no afecta a las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población, según los mandantes de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, que sus servidores, los correspondientes gobiernos de turno llámense Periquitos o Juanes, que el nombre es lo de menos, actuando contra los verdaderos intereses de la inmensa mayoría de la población se afanan en aplicar los mandatos recibid0s de sus mandantes del capital (no de sus representados oficiales) , Y en esto, únicamente mencionado a título de ejemplo, reside la importancia de que los trabajadores seamos o no conscientes de cuáles son nuestros verdaderos intereses, que desde luego no coinciden ni pueden coincidir con los intereses del capital. Blanco y en botella, o si se prefiere, que sin mojarse es imposible conseguir peces, o dicho de otro modo, que como los trabajadores no resolvamos por nosotros mismo nuestros problemas, estos se quedan sin resolver y agravados en la medida que pase el tiempo y no vayan siendo resueltos.

 

PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO


La compra de armamento acapara el grueso de las inversiones del Estado en el presupuesto de 2021

Presentados esta semana, los Presupuestos avanzan en gasto social pero siguen arrastrando la dependencia de la industria militar en el capítulo de inversiones.

La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno a su llegada a la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del 27 de octubre.

Pablo Elorduy

@pelorduy

1 NOV 2020 06:53

Un año más, los compromisos de España con el sector armamentístico marcan el ritmo de las inversiones no financieras del Estado. Los Presupuestos Generales, presentados el martes 27 de octubre, establecen que el año que viene 3.090 millones de euros se destinarán a los pagos de los programas especiales de armamento, que sufragarán una parte de los 13.356 millones comprometidos en distintos programas de armas que se deben fabricar entre 2019 y 2032. Tres cuartas partes de esos 3.090 millones estarán destinados a esos programas. 

El 31,7% de las inversiones reales del Estado lo constituyen los programas de compra, a los que se tienen que sumar las Inversiones militares asociadas al funcionamiento operativo de los servicios (9,5% del total de inversiones) y los gastos militares de inversiones de carácter inmaterial (0,2%). De este modo, más del 40% de las inversiones reales del Estado serán destinadas a gasto militar.

Para ello no se cuenta con fondos europeos, que sí son clave para los créditos previstos para el segundo Ministerio que más inversión real recibirá según los PGE. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana recibirá 400 millones para la mejora de la red vial y el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital mil millones para canalizar las inversiones en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que es el vehículo para la integración en el presupuesto de los fondos de ayuda aprobados por la Unión Europea el pasado verano.

A pesar de que el presupuesto del Ministerio de Defensa sube solo un 5% ─la cartera que dirige Margarita Robles tendrá un monto de 9.072 millones de euros si salen adelante los PGE 2021─ otras partidas dispersas en las cuentas aumentan el monto destinado a “seguridad y defensa”. Son los citados Programas Especiales, cuyo gasto no contabiliza como déficit merced a un acuerdo con la Unión Europea ─el gasto en sanidad y educación sí cuenta en el capítulo de déficit─. Se debe sumar también la partida de Investigación, Desarrollo, Innovación y Militar, que sumará 861 millones en 2021 y se incrementa un 26,8% respecto a los presupuestos vigentes. El presupuesto de seguridad social incluye, asimismo, otros 3.400 millones a pensiones de militares y familias de militares

RECUPERACIÓN Y RESILIENCIA CON FONDOS EUROPEOS

Aunque el Estado no ha modificado su rumbo en el gasto militar, los Presupuestos presentados esta semana han sido saludados por la expansión del gasto social favorecido por el programa Next Generation. España recibirá 59.168 millones de euros en transferencias a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, mediante el cual se pretenden crear 800.000 puestos de trabajo, y 12.436 millones en el programa REACT-EU, que se gestionará a través de las Comunidades Autónomas.

Casi 3.000 millones de esas transferencias se enchufarán directamente a políticas sanitarias. El Ministerio que dirige Salvador Illa y las consejerías autonómicas recibirán 7.330 millones de euros, 3.100 millones más que lo que marcan los presupuestos pre-pandemia, elaborados por el equipo de Cristóbal Montoro en 2018 y prorrogados desde entonces. Las principales partidas del desglose del presupuesto para Sanidad son los 1.089 millones destinados a Atención Primaria y Comunitaria y una cantidad equivalente para la adquisición de vacunas contra el covid-19. 135.004 millones de euros serán transferidos a las consejerías de las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales.

Sanidad es el cuarto Ministerio que más saldrá beneficiado del reparto de los fondos procedentes de la Unión Europea. Con más de 6.000 millones, el Ministerio de Transición Ecológica es el elegido para la mayor inversión con fondos europeos. El primer objetivo, según el proyecto de presupuestos es llevar a cabo “un despliegue masivo del parque de generación renovable”.

En Industria, la automoción también se lleva un buen pico en el Presupuesto presentado esta semana por María Jesús Montero. 11.500 millones de euros serán puestos a disposición de la “competitividad” de la automoción, el sector turístico y el transporte. De momento, se han aprobado dos planes Renove para la compra de coches por valor de 250 millones de ayudas en los años 2020 y 2021.

El presupuesto, por último, incluye la perspectiva de que en 2020 el número de perceptores de prestaciones por desempleo ha sido la más alta de los últimos 23 años. De este modo, la partida para las prestaciones de desempleo batirá récords en 2021. 25.012 millones de euros serán puestos a disposición de esta partida, que aumenta un 20% respecto a los presupuestos vigentes. Además, se incrementa el Indicador Público de Rentas Múltiples (IPREM) un 5%. Este indicador, “hermano pobre” del Salario Mínimo Interprofesional, lleva prácticamente congelado desde hace 10 años.

El acuerdo alcanzado el pasado martes entre los dos socios del Gobierno de Coalición, PSOE y Unidas Podemos, abre la negociación parlamentaria para obtener los apoyos necesarios. La coalición que lidera el vicepresidente de Derechos Sociales, opta por repetir la suma de la investidura de Pedro Sánchez y evitar que sean necesarios los apoyos con Ciudadanos.

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domingo, 1 de noviembre de 2020

¡Stop a la manada pactante de Toledo! Te enmoñes o desenmoñes las pensiones no las toques. ¿Algún trabajador ha autorizado a alguno de los políticos lepleseltantes para que le quiten las pensiones?

 

El gobierno prepara una privatización encubierta del sistema de pensiones incorporando el «modelo británico»


Diario octubre

31.10.2020

Final del formulario

Diego Herchhoren.— El sistema de pensiones de empleo en el Reino Unido, reformado por el conservador David Cameron, se basa en un modelo de inscripción automática que, desde su implantación en 2012, ha reducido la caja de la Seguridad Social, pasando a ser las empresas empleadoras las administradoras de los fondos. El sistema público queda así reducido a un modelo residual al que quedan relegados los pobres

El modelo de los conservadores británicos

La reforma de las pensiones que el gobierno del PSOE y Podemos está elaborando, conforma una transformación radical del sistema, donde el epicentro está en quién administra los fondos que mes a mes la clase trabajadora aporta en sus nóminas.

Una golosa caja y una grave reforma que supuestamente viene a paliar el déficit estructural de la Seguridad Social (en torno a 18.000 millones de euros), así como la «sostenibilidad» del sistema a largo plazo. El proyecto de reforma que evalúa el gobierno es, ni más ni menos, que entregar a las empresas la parte más importante de la caja de las pensiones.

En este contexto, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, ha anunciado que tiene la intención de impulsar los llamados «planes de pensiones de empleo (también llamado de empresas)» para fomentar el ahorro a largo plazo, basándose en el modelo británico.

Banca y aseguradoras, administrando los fondos

¿En qué consiste?. Desde 2012 las empresas británicas tienen que inscribir automáticamente a los trabajadores (siempre que cumplan ciertas condiciones: salario mayor de 10.000 libras, edad superior a 22 años…) en un plan de pensiones de empresa, aunque los trabajadores pueden salir vo­­luntariamente en el plazo de un mes. Se trata de una caja de jubilaciones que administra la propia empresa, o empresas gestoras autorizadas (lo más habitual) que provienen del sector financiero y de seguros.

Asimismo, se requieren aportaciones mínimas anuales del 8% del salario del trabajador (antes de abril de 2019, era un 5% y, desde 2012, se ha ido aumentando progresiva­ mente hasta llegar al 8%) repartidas de la siguiente forma: una contribución del 3% por parte de la empresa 3 y una contribución del 5% por parte del empleado (aunque en general su contribución ya de entrada es del 4% gracias a una deducción fiscal del impuesto de la renta).

Las rentas bajas quedan fuera de la reforma

Según los informes que maneja el gobierno, proporcionados por Caixabank Research, el think tank de Caixabank, su incorporación al sistema español se definiría como un «complemento» la introducción de al sistema público de pensiones ante la previsible caída de la tasa de reem­plazo –la ratio entre la pensión media y el salario medio–, que según el promedio de la OCDE es del 40%, pero lo cierto es que una reforma de este tipo supondrá en la práctica una descapitalización del sistema público en favor del privado.

Las conversaciones entre el gobierno y la CEOE, de cara a esta reforma, se centran en un diseño de la misma que no aumente el coste laboral para las empresas, y para que sea lo suficientemente «atractivo» para los trabajadores.

La solución que parece entreverse es que las empresas podrán deducirse fiscalmente la gestión de estos fondos, y sobre todo, y que las personas que no superen los umbrales de rentas serán «acogidos» mediante una cobertura residual pública para rentas bajas, ya que en el Reino Unido, por ejemplo, una laguna es que hay más de 8 millones de tra­bajadores que no son «elegibles» para estos planes, entre ellos las personas que cobran menos de 10.000 libras al año y los autónomos.

FUENTE: mpr21.info

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Garantizado y comprobado clínicamente: leer y pensar no afecta a los riñones.

 

España inteligible



Julián Marías

Publicado en ABC (2000)

Sociología Crítica

27.10.2020

Hace quince años, en 1985, publiqué un libro por el que siento cierta predilección: España inteligible. No es que sea mi «mejor» libro –esto no tendría demasiado sentido–, pero es acaso el que ha ayudado más a que los españoles se entiendan a sí mismos. Tiene un subtítulo: «Razón histórica de las Españas», porque desde 1500 España es inseparable de América y el resto del mundo hispánico.

Este libro se ha leído bastante: diez ediciones en español, traducciones al inglés y al japonés. No se ha hablado demasiado de él, lo que puede ser explicable. Lo que me sorprende es la escasez de comentarios a su título. Dije que el libro cumple lo que el título promete: inteligibilidad. Por lo visto, esta noción irrita; se prefiere la idea de que España es un país «anormal», conflictivo, irracional, enigmático, un conglomerado de elementos múltiples y que no se entienden bien.

Mostré que España es coherente, más razonable que otros países, en suma, inteligible si se lo mira desde su génesis, sus proyectos, su argumento histórico. Como se ha decretado lo contrario, hay una manifiesta resistencia a mirar la realidad y tomarla en serio. Lo inaceptable es el título, que va contra las ideas recibidas y aceptadas sin crítica, aunque la experiencia las desmienta. Todo antes que admitir que se entienda lo que ha acontecido, que se comprenda un proceso histórico excepcionalmente coherente si se lo mira con la razón histórica y no con la razón abstracta; es mucho pedir que se mire la historia con mirada histórica, humana. Se trata de un caso particular de la evidente resistencia a mirar como personal la realidad humana, aunque sea al precio de no entenderla, de suplantarla por las «cosas» o, en el caso más favorable, por lo biológico, lo meramente animal. Si se considera casi todo lo escrito sobre cuestiones humanas en los dos últimos siglos, asombra el deliberado olvido de los caracteres personales, irreductibles a ninguna otra forma de realidad: no hay ningún «eslabón» ambiguo, equívoco, en que sea dudosa la condición humana, identificada con lo personal. Hay que refugiarse en el pasado imaginario para alojar en él lo que no existe en la realidad actual.

Se repiten monótonamente todos los tópicos acumulados sobre España durante varios siglos. Casi nadie se atreve a considerar la realidad y la interpretación fundada en su examen. El reconocer que las cosas no son como se dice parece a muchos una «infidelidad». Habría que preguntar a qué. He insistido a veces en la «fragilidad» de la evidencia, que se descubre y entrevé un momento y se pierde pronto por la presión del hábito. La idea de que España pueda ser «normal», una realidad colectiva humana y por tanto inteligible parece una «herejía».

Lo verdaderamente innovador e interesante es que habría que dar un paso más en la misma dirección. No solo España ha sido y es inteligible, sino también otros pueblos a los que se les ha atribuido esa condición sin suficiente motivo y sobre todo sin atender adecuadamente a su realidad y a los métodos que reclama. Quiero decir que otros países son más inteligibles de lo que se piensa, porque tampoco se los mira con los instrumentos mentales necesarios. Habría que intentar una revisión histórica de los demás países; creo que se aumentaría considerablemente su nivel de inteligibilidad, de racionalidad.

¿Podría extenderse este criterio de todos los pueblos? No lo creo así. Los pueblos procedentes de una herencia histórica que es la nuestra y que incluye el mundo helénico y el romano han conservado la continuidad y la pretensión de inteligibilidad. Por eso sus historias presentan, a pesar de azares, errores, violencias y crisis, que pueden ser graves y duraderas, algo que se puede entender y narrar; dicho con otras palabras, han realizado una historia que es susceptible de ser narrada, aunque en etapas bien distintas.

En otros casos la continuidad ha sido mucho menor, la inestabilidad de las poblaciones, la complejidad étnica, la ausencia de proyectos coherentes, el carácter precario y vacilante de su expresión, hace sumamente difícil esa inteligibilidad, precaria, vacilante. Finalmente, hay y por supuesto ha habido durante siglos o milenios, pueblos que sólo han poseído y conservado el mínimo de inteligibilidad que pertenece a lo humano, que sólo se encuentra en forma residual, como el grado inferior de la condición personal.

Vemos, pues, que la inteligibilidad, lejos de ser un privilegio de la condición histórica española, es la condición de lo humano y personal. Pero las diferencias de grado, forma y contenido pueden ser enormes. Para que esto se vea es menester una intensidad que lo haga perceptible. Lo curioso es que esto resulte particularmente evidente cuando se examina la historia española, objeto preferente de la imputación de conflicto e irracionalidad.

Pero las consideraciones que acabo de hacer descubren las diversas formas, las articulaciones y los límites de la historia. Podemos distinguir entre grados de ese carácter de todo lo humano que es la historicidad. Esto permitiría algo que no se ha hecho y que es una tarea apasionante: una tipología profunda y radical de las formas históricas. He mencionado apresuradamente tres niveles bien distintos, tanto que son irreductibles. En rigor, sólo desde los niveles superiores se puede percibir la forzosa historicidad.

Se ve igualmente la imposibilidad de una «historia universal» si no se ha llegado al descubrimiento de la inteligibilidad plena de algunas formas históricas. Solamente desde las formas superiores de inteligibilidad puede lanzarse una mirada al resto, y hallar así la universalidad de esa condición, aun en su grado ínfimo.

Todavía se suscita otra cuestión, cuyo interés teórico es del mayor alcance: en qué medida está ligada la noción de historia universal a la posibilidad de su realización, en la medida de las posibilidades reales. El hecho de que los griegos, los romanos y los españoles, en diversas épocas, hayan sido realizadores y teóricos de lo que podemos llamar «versiones» distintas de la historia universal llevaría a barruntar esa conexión. En otros ciclos humanos, ni la realidad ni el pensamiento parecen vinculados a la noción de historia universal.

Baste pensar un momento en estas cuestiones para recordar la complejidad y el apasionante interés de la condición histórica del hombre. Resulta inquietante, y sugestivo, darse cuenta de lo que falta para que esta condición de la vida personal se haya puesto adecuadamente en claro.

 

sábado, 31 de octubre de 2020

En el Pacto de Toledo (vamos a llamarle robo de pensiones a la toledana que viene más al caso) no es que ahora se haya puesto de acuerdo la derecha y la izquierda, sino que la derecha tradicional y así reconocida socialmente va a lo suyo (digamos para entendernos, que tiene que explotar cada vez más al trabajador) y la izquierda (que también podemos decir que son seis tres veces dos) que se llama como se quiera llamar, pero que en la práctica hace los mismo que la derecha, de modo que mona mía, vístete como quieras vestirte que mona eras y mona te quedas, te vistas como te vistas o salga el sol por donde quiera, mona querida, que ya no me engañas más, lagarta, que eso es lo que eres tú mona de mi alma, una lagarta. Las reformas (que para que cada cual no tire por su lado y sepamos de lo que hablamos le vamos a llamarlas pan, o sea, por su nombre, y así, fueron contra reformas o un robe legal de estos de un verbo robar corriente y moliente a los trabajadores) de las pensiones para hacer que del dinero de los trabajadores los trabajadores cada vez recibieran menos de 2011 y 2013 las realizaron los jefes del PSOE y del PP, o sea, que da lo mismo decir leche que caldo teta. Cosa buena y por ello cosa a celebrar es que COESPE (los jubilatas organizados) además de decir NO AL PACTO DE TOLEDO han fundamentado y expuesto los motivos, razonadamente, en los que fundamentaban la negativa. Con ser esto importante, lo es más que los mismo jubilatas planteen que hay que seguir haciendo cosas. ¿Y cuáles son esas cosas que hay que hacer? Vamos a darle a la mollera todos y cada uno de nosotros, pero mirando al suelo, sin subirnos a la parra ni a las nubes, o sea, mirando a los problemas reales que tenemos, y ya verán la polvareda que levanta las cosas que se nos ocurran que pueden ser hechas.

 

Acerca de las recomendaciones del Pacto de Toledo

Debemos dar una respuesta a estas recomendaciones



Por Yay@Flautas Cartagena

KAOSENLARED

30 Oct, 2020

 

COMUNICADO SOBRE LAS RECOMENDACIONES DEL PACTO DE TOLEDO

 29 de octubre de 2020

 El pasado 27 de este mes se presentaron las nuevas recomendaciones del Pacto de Toledo, que sustituirán a las anteriores. Parece que las dificultades ideológicas, que existían hace unos meses, desaparecieron. Partidos como el Partido Popular, Ciudadanos y otros, defensores al máximo de la economía neoliberal y de privatizar todos los servicios públicos para hacer negocio, incluidas las pensiones, han aceptado.

Los y las pensionistas somos mayores, pero no somos tontos ni tontas y nos preguntamos, ¿Dónde ESTÁ LA TRAMPA? ¿Por qué es aceptado por la derecha y por la izquierda? ¿Quién pierde y quién gana? ¿El mundo empresarial y financiero o los trabajadores y trabajadoras?

UNIDAD COESPE, que defiende el sistema público de pensiones, de reparto y solidario, universal y de pensiones dignas para todas las personas, en contra de quien quiere privatizarla con planes privados, RECHAZA ESTE PACTO DE TOLEDO, por las siguientes razones:

1º.- Admitimos que hay recomendaciones positivas, como la lucha contra el fraude, o el reconocimiento de que NO HAY DÉFICIT EN LA SEGURIDAD SOCIAL. Sorprendente, después de años de campañas en los medios de comunicación para atemorizarnos por la quiebra del sistema y suscribir planes privados. Es más, HABRÍA SUPERÁVIT si los Gobiernos no hubiesen pagado gastos con cotizaciones sociales que no les correspondían.

2º.- LA REVALORIZACIÓN SEGÚN EL COSTE DE LA VIDA O IPC, NO QUEDA ASEGURADA. Primero, porque al NO recomendar que se incluya en la Constitución Española con la protección de un derecho fundamental, cualquier Gobierno puede derogar una posible ley que lo aprobase. Segundo, en la misma recomendación, dice que “constata que este mecanismo de revalorización no goza del suficiente consenso político y social” y remiten a la recomendación anterior, del 2011, en la que se admite otros índices diferentes, y no solo el IPC.

3º.- NINGUNA RECOMENDACIÓN ABOGA POR LA DEROGACIÓN DE LAS REFORMAS DE LAS PENSIONES DE 2011 (gobierno del PSOE) y 2013 (gobierno del PP). Ni el plan de sostenibilidad, por el que disminuyen las pensiones según la esperanza de vida, ni el cómputo de 15 a 25 años para calcular la pensión, o alargar la vida laboral.

4º.- Mantiene ALARGAR LA VIDA LABORAL de 65 a 67 años y fomentar voluntariamente seguir trabajando después de cumplir la edad legal de jubilación. Incomprensible, no es de sentido común, porque hay en España un 42% de paro juvenil y 300.000 jóvenes que han tenido que emigrar por no encontrar un puesto de trabajo.

5º.- NO RECOMIENDA UNA CUANTÍA PARA LAS PENSIONES MÍNIMAS. Más de un tercio de las pensiones no llegan al umbral de la pobreza y más de la mitad no alcanzan el salario mínimo actual de 950 €/mes. Reivindicamos que la pensión mínima sea igual al salario mínimo y éste sea lo que indica la Carta Social Europea, 1.084 €/mes y 14 pagas al año.

6º.- NO CONTEMPLA LA REALIDAD LABORAL DEL PAÍS, con contratos precarios y salarios muy bajos que no cotizan como debían hacerlo. Un 12,3 % de las personas con empleo no superan el umbral de la pobreza.

 7º.- INTRODUCE LOS PLANES DE PENSIONES PRIVADOS EN EL SISTEMA PÚBLICO, a través de unos planes de empresa acordados en convenios colectivos y por tanto, con el beneplácito de los sindicatos CCOO y UGT que tienen a su vez parte en estos planes privados de pensiones de empresa. Eso es lo que buscan los bancos y aseguradoras, el Banco Central de la Unión Europea, el Banco Mundial, etc., para que estos fondos los gestionen ellos como fondos de inversión. Es el primer paso para implantar LA MOCHILA AUSTRÍACA.

8º.- NO QUEDAN CLARAS ALGUNAS CUESTIONES COMO LAS PENSIONES DE VIUDEDAD O LAS PERSONAS AUTÓNOMAS.

9º.- La Comisión del Pacto de Toledo NO HA LLAMADO NUNCA a nuestra organización a exponer nuestro punto de vista, como lo han hecho los agentes sociales. A pesar de haber conseguido movilizar a cientos de miles de personas por unas pensiones dignas para todas y todos. Alguna vez nos tendremos que sentar con los y las congresistas para hablar de pensiones.

En resumen, ya vemos donde está la TRAMPA. Todo sigue igual: 5 años de comisión para apenas innovar casi nada. Unas recomendaciones ambiguas que lo mismo valen para un roto que para un descosido. Los y las pensionistas de UNIDAD COESPE RECHAZAMOS EL PACTO DE TOLEDO porque favorecerá a quienes quieren privatizar las pensiones y hacerse con el botín de las pensiones públicas, y perjudicará a quienes viven solamente de su pensión pública.

NUESTRA LUCHA HA CONSEGUIDO COSAS POSITIVAS Y HA SIDO ÚTIL. VAMOS A CONTINUAR. Porque, queremos una sociedad más justa y armoniosa, y porque……

¡¡GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LAS PENSIONES PÚBLICAS SE DEFIENDEN!!

 

Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones

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¿Sabe usted por qué le paro? | José Mota

viernes, 30 de octubre de 2020

Continúan protestas en rechazo a la brutalidad policial en EE.UU.

Yo no sé si esto es verdad o no, pero solo con que se haga un v{ideo como este tendría que dar pie a meter a la cárcel a la manada de bestias criminales que nos dirigen, enriqueciéndose con lo que nos roban. ALARMA MÁXIMA! EEUU LANZA EL MAYOR MISIL INTERCONTINENTAL, ALMIRANTES CH...

Chile. Y que no hay más, oyes. Que si quiero peces me tengo que mojar de la cintura hacia abajo. Tal cual, como lo están leyendo

 

Chile: celebrar con cautela

Marcos Roitman

El Viejo Topo

29 octubre, 2020 

Hay motivos para estar contentos. Los resultados son aplastantes. Las urnas han decidido: 78.27 por ciento aprueba elaborar una nueva Constitución y 79.22 por ciento decide que sea mediante elección popular al 100 por ciento. Son los datos. Pero quienes votaron el apruebo no es un grupo homogéneo. Baste considerar los partidos firmantes del Acuerdo por la paz social y una nueva Constitución (15/11/19). Una mayoría se opone a reconocer derechos al pueblo mapuche (Estado pluriétnico); otros rechazan un rol protagónico del sector público en la elaboración de las políticas sociales en materia de salud, educación, vivienda, trabajo, pensiones o desoyen el compromiso con el medio ambiente. En definitiva, no todo lo que votó apruebo se inscribe en un proyecto transformador que camine hacia una democrática participativa y menos rupturista con el orden patriarcal. Podríamos asistir a un maquillaje político en el cual la nueva redacción sea una visión edulcorada del neoliberalismo, avalada por unos constituyentes espurios.

El triunfo del apruebo no es resultado de la voluntad política de las dos coaliciones que han gobernado Chile desde 1990. Su origen es la rebelión popular iniciada el 18 de octubre de 2019 y la movilización social que, en plena pandemia, no ha cesado. Un desborde popular que ha dejado fuera de juego a los partidos políticos, cuyo grado de confianza y aceptación por la ciudadanía no supera 2.4 de una horquilla de uno a 10. Igualmente, el triunfo tiene una cara que no se debe olvidar: la represión. Fue la violencia la respuesta gubernamental a las demandas de una nueva Constitución y el rechazo a las políticas neoliberales. Así atestigua el informe de la Fiscalía Nacional del 15 de junio de 2020. Desde octubre de 2019 hasta el 1º de abril de 2020, se han computado 8 mil 510 víctimas de violaciones de derechos humanos. Se han interpuesto 5 mil 645 denuncias por violencia policial. Existen 664 casos de violencia sexual; 258 desnudamientos, 67 abusos diversos, 12 violaciones y 27 amenazas de tocamientos. Además, se contabilizan 411 víctimas con lesiones oculares y otros 615 casos con traumatismos graves. Todos, perpetrados por las fuerzas armadas y carabineros, siendo 466 de sus miembros identificados como autores materiales de alguno de ellos.

No es una concesión, ha sido una lucha sin cuartel, donde las víctimas pertenecen a las clases populares, el origen del triunfo. Es un grito de dignidad, como ha sido rebautizada la plaza Baquedano, centro neurálgico de las protestas en Santiago donde se reúnen cientos de miles ciudadanos, reclamando el fin del neoliberalismo y un nuevo orden social. Una síntesis de 40 años de bregar por los cambios que una y otra vez fueron ninguneados por quienes aceptaron el pacto de transición con las fuerzas armadas. Los mismos que desmovilizaron a la sociedad civil, traicionaron el espíritu del No en el referendo de 1988 y en 1990 se hicieron con el poder. En 1990, la Concertación mantuvo la Constitución pinochetista y las reformas neoliberales se profundizaron. Impidió juzgar al dictador, clausurando la posibilidad de justicia y reparación. Hambre, corrupción y miseria, es el legado del pospinochetismo y su Constitución. En abril de 2021, la elección de constituyentes, coincidirá con las elecciones municipales y de gobernadores regionales, la historia no puede repetirse.

Hay que seguir movilizados, articular programa y definir estrategias, presionar, impedir que sean los mismos que se han negado a reconocer sus vergüenzas, quienes administren el triunfo y elaboren la nueva Constitución. Se ganó una gran batalla, pero no se puede bajar la guardia. Las víctimas del golpe de Estado cívico-militar, los miles de detenidos desaparecidos, torturados, exiliados, no son fantasmas. Son la memoria viva sobre la cual se asienta este triunfo. Sin olvidar, los más de 2 mil 500 detenidos durante la rebelión popular, acusados de disturbios, terrorismo, agresión y resistencia a la autoridad. También presos políticos.

Es la primera ocasión que una Convención Constituyente en Chile será electa por votación popular. Pero ello no garantiza que los constituyentes sean representantes de las organizaciones y movimientos sociales que en primera línea se han fajado por conquistar el derecho de elaborar una nueva Carta Magna. Las candidaturas están amarradas a las coaliciones existentes. Presentar candidaturas independientes es un camino tortuoso. Las listas de partidos pueden cerrar el paso a candidatos provenientes de la sociedad civil que han dado origen al referendo. Además, será necesario contar con dos tercios de los 155 constituyentes para aprobar cambios estratégicos. Y la complicidad entre la Democracia Cristiana, la socialdemocracia y la derecha tradicional, cuando se trata de salvar el edificio neoliberal, ha sido la norma.

Estamos en presencia de un proceso político caracterizado por la movilización popular. El gobierno y una parte de la oposición podrán revertir su derrota si logran controlar la constituyente. Es obligado estar vigilantes y sin retroceder. Salvador Allende tuvo un pensamiento premonitorio, al señalar que sólo cuando: “El pueblo […] entienda que no es desde arriba, sino desde las raíces mismas de su propia convicción de donde debe nacer la Carta Fundamental que le dará su existencia como pueblo digno, independiente y soberano”. Allende no erró; ahora, a cumplir su mandato. Hacer una Constitución democrática desde abajo. Ese es el reto.

Artículo publicado originalmente en La Jornada.

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jueves, 29 de octubre de 2020

El no al Pacto de Toledo si no me falla la memoria, es que el representado le dice a su representante: ¡ay!, que no que no, que no que no… ¿Y por qué no?, mi querido representado, con lo majete que eres y lo bien que me caes. Mira, representante mío, porque no quiero que diga la gente que María Cristina me quiere gobernar, porque ya sabes, representante mío, cuquete, que eso es lo que eres tú, muy cuco. Yo no he elegido a ninguna María Cristina ni señora Botín alguna ni nada por el estilo, ¿sabes? Así que, al grano, que viene muy a cuento esto de las mujeres trabajadoras. La mujer casada o no, que viviendo con un hombre y sus hijos no ha recibido por su trabajo un salario nunca porque nunca salió a trabajar para nadie, ¿es o no es trabajadora? Pues veamos si lo es o no. Barrer y fregar la casa es trabajo. Ir al mercado para hacer la compra es trabajo; lavar, secar, tender y planchar la ropa del hombre con el que vive y de los niños si tienen es trabajo; llevar los niños al colegio y recogerlos es trabajo, etc., etc., etc., y etcétera. Y, por qué siendo todo ello trabajo y casi con toda seguridad, dedicando más tiempo a esos trabajos que el que pueda dedicar el hombre al trabajo que realice, la mujer no recibe salario alguno ni tiene derecho (esto de que no tiene derecho es un decir, ahora lo veremos) a recibir una paga mensual como al recibe el hombre cuando se jubila? Sencillamente porque desde el punto de vista capitalista esta mujer no ha creado ningún valor. Atentos: no ha creado ningún valor de CAMBIO, que es el único valor que reconoce el capitalismo. El capitalismo lo único que crea y lo único que le interesan son los bienes de cambio, el bien que no tenga valor de cambio no le interesa, es decir, aquello que no pueda ser obtenido por una cantidad p de dinero para ser vendido por la cantidad de dinero p gastada en conseguirla + otra cantidad de dinero q que es la que gana el capitalista no le interesa. En cambio, el trabajo realizado en su casa por la mujer en cuestión lo que crea son VALORES DE USO, es decir, productos útiles a la sociedad que son consumidos en la propia casa sin ninguna contrapartida económica, es decir, no los cambia por dinero, porque de utilidad social es cuidar a los niños que más tarde serán trabajadores; de utilidad social es prepararle la comida al marido para alimentarlo para el trabajo, etc. El mismo trabajo que realiza la mujer en la casa si lo hiciera para otra casa extraña, junto al valor de uso estaría el valor de CAMBIO, por lo que lógicamente al vender el producto de su trabajo (que es lo que hace en su casa, pero sin venta) sí recibiría un salario. La pregunta que antes nos hicimos acerca de si la mujer que siempre trabaja en su casa era o no trabajadora y si tenía derecho a una paga es taxativamente afirmativa. Claro que, esta cuestión laboral de la mujer en su casa no tiene solución posible en una economía capitalista, se ponga como se ponga el moño Pablo Iglesias, porque no es cuestión de moños ni de palabras ni de magistrales gestos, sino de relaciones de producción, y en el tipo de producción capitalista lo que impera sin posibilidad de cambio son las relaciones de explotación: tú a mí me tienes que dar más de forma inexorable de lo que yo te de a ti (que además de todo lo que yo te pueda dar a ti lo has creado antes tú), que esa es la esencia de las relaciones de explotación. ¿Te vas enterando o no?

 

El Pacto de Toledo y las pensiones de las mujeres en la CAPV

MIKEL DE LA FUENTE

VIENTOSUR

24 OCTUBRE 2020 | EUSKAL 

HERRIAMUJERESPENSIONESSOCIEDADTRIBUNA

 

Concentración de pensionistas en Bilbao

En un documento de la revisión del Pacto de Toledo (PT) de 2020 sobre la reforma de las pensiones, se reconoce abiertamente “la baja proporción de mujeres que acceden a la pensión de jubilación, la brecha existente en la cuantía y la elevada edad de acceso a la pensión de viudedad”. Se reconoce asimismo que no ha tenido efecto importante la equiparación en la cobertura por pensiones entre mujeres y hombres, a pesar de las medidas que han adoptado hasta la fecha con ese objetivo.

Se concluye en el documento del PT que para lograr ese objetivo es necesario adoptar medidas estructurales, tanto en materia laboral como en la específica de Seguridad Social. No se puede más que estar de acuerdo con esa consideración, pero hay que ser escéptico sobre la voluntad de la mayoría de los partidos del PT para aprobarlas y ponerlas en práctica. La historia del PT muestra que las recomendaciones socialmente más avanzadas se han puesto en práctica de forma muy restrictiva. El rechazo de la mayoría del gobierno español a derogar las reformas laborales de 2010 y 2012 y el mantenimiento de la mayor parte de las reformas de pensiones de 2011 y 2013, en algún caso incluso empeorándolas, muestra que tampoco en la actualidad se manifiesta esa voluntad. Este escrito tiene por objetivo presentar brevemente que tipo de medidas son necesarias para mejorar las pensiones de las mujeres, especialmente de quienes son ya pensionistas[1].

La brecha de género entre mujeres y hombres se manifiesta tanto en la dificultad de acceso a las pensiones, en el tipo de pensiones a las que mayoritariamente acceden y, ligado con este último aspecto, a su menor cuantía. En la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV), las mujeres son mayoría de las personas perceptoras de pensiones no contributivas (más del 51%) y de las provenientes del extinto seguro obligatorio de vejez e invalidez, en ambos casos de cuantía muy baja.

En el 2018 la diferencia entre hombres y mujeres en la pensión contributiva más frecuente y, en general, de mayor cuantía, la de jubilación, era de más de 25 puntos (la cobraban el 62,7% de los hombres frente a un 37,2% de las mujeres), la más elevada de la Unión Europea junto al Estado español. Está aumentando el porcentaje de mujeres que cobra la pensión de jubilación, pero a un ritmo lento, de solo 4 puntos entre el 2006 y el 2018. Este hecho está relacionado con que, como resultado de su menor tasa de empleo y de su mayor participación en el trabajo no declarado o “sumergido”, el número medio de mujeres cotizantes a la seguridad social es más bajo que el de los hombres (47,3% frente al 52,7% en el 2018).

Las mujeres son muy mayoritarias entre las pensiones de viudedad: son percibidas en el 93,4% por las mujeres frente a un 6,5% por los hombres (datos de 2018). Como una parte de las pensionistas de viudedad perciben también pensiones por derecho propio, es decir basadas en sus cotizaciones, en el 2018 las mujeres percibían el 51,2% de las pensiones contributivas.

La cuantía media del conjunto de las pensiones en diciembre de 2018 era de 1.491 euros mensuales para los hombres y de 869 para las mujeres, es decir, 622 euros de diferencia, lo que da lugar a una brecha de género en la cuantía de casi el 42%. La diferencia era mayor aún en la de jubilación: 934 frente a 1.592 euros . Solo en las pensiones de viudedad la diferencia es a favor de las mujeres (835 frente a 619), pero los perceptores hombres de esta pensión simultanean en proporción mucho más elevada que las mujeres esta pensión con ingresos del trabajo u otras pensiones (de jubilación e incapacidad permanente).

Medidas de compensación de la brecha de género y sus límites

La reforma de 2011 y disposiciones posteriores acordaron algunas medidas para mejorar el acceso a las pensiones de las mujeres, entre las que se pueden señalar las siguientes, pero con tantas limitaciones que su efecto ha sido muy escaso:

·         El reconocimiento como cotizado de las excedencias familiares: tres años por cuidado de hijxs o menores acogidxs y un año por cuidado de otrxs familiares (hasta el segundo grado). El límite de un año contrasta con la gran duración de la actividad de cuidado a sus padres, cónyuges u otros familiares que realizan muchas mujeres. Además no es aplicable para uno de los objetivos más fundamentales que debiera cumplir esta medida: la de facilitar conseguir el período mínimo de acceso a la pensión (15 años en el caso de la jubilación, de los más amplios de la Unión Europea).

·         Bonificaciones por cuidado de hijo mediante el cómputo como cotizado de la interrupción por extinción de la relación laboral con anterioridad al nacimiento o la adopción/acogimiento y la finalización , desde los 112 días en el año 2013 hasta un máximo de 270 días en el 2019, por hijo/a o menor adoptado. Tampoco es aplicable para el período mínimo de acceso a la pensión.

·         El complemento de maternidad, que establece recargos de la pensión de jubilación, viudedad o incapacidad permanente a favor de las mujeres por su “aportación demográfica a la seguridad social”, en función del número de hijas/os, naturales o adoptivos: del 5% por dos, 10% por tres; 15% por más de tres. Es decir, no se tiene en cuenta la citada “aportación demográfica” de las mujeres que solo hayan tenido una hija/o, a pesar de que en muchos casos se haya debido a que se trataba de mujeres muy precarizadas, cuyo escaso salario les impedía acceder al cuidado pagados de los hijxs, en un contexto de carencia de servicios públicos gratuitos de guardería. Sólo se aplica a partir del 2016 y a las pensiones causadas a partir de ese año, no a las anteriores, por lo que solo tiene efectos para mujeres nacidas a partir de la década de los cincuenta del pasado siglo, mientras que son las mujeres de más edad las que tuvieron más hijos/as y sus pensiones son más bajas.

El complemento no se absorbe por el complemento de mínimos de la pensión, si existiese; pero no se aplica sobre la pensión mínima sino sobre la que corresponda según las cotizaciones y revalorizaciones correspondientes, lo que da lugar en muchos casos a complementos de cuantía muy reducida. Tampoco se aplica a todas las modalidades de jubilación: quedan excluidas las anticipadas. Hasta septiembre del 2018 habrían percibido el recargo, en cualquiera de sus porcentajes, algo más de 450.000 mil mujeres en el conjunto del Estado, sin que exista información desagregada por comunidades autónomas y es una cifra muy inferior a la que resultaría si no existiesen las mencionadas limitaciones, que se debieran abolir inmediatamente. Habida cuenta de que mayoritariamente se han aplicado a las pensiones de viudedad, de muy baja cuantía media, los complementos son de escaso importe, de entre 40 y 60 euros.

La contributividad contra las mujeres

Las medidas compensatorias de la brecha de género de las pensiones que se han aprobado en los últimos años para atenuar las diferencias de pensión entre mujeres y hombres han sido de menor impacto que las que operan en sentido contrario y que se han adoptado con el objetivo de aumentar la llamada contributividad, es decir del estrechamiento de la relación entre la suma de las pensiones percibidas durante el período de percepción de las mismas y el valor actualizado de las cotizaciones pagadas a lo largo de toda la vida laboral, en la lógica de los criterios que inspiran a las pensiones privadas.

El reforzamiento de la relación entre cotizaciones y pensiones y de endurecimiento de las reglas que ha caracterizado no solo a las reformas de pensiones de 2011 y 2013 sino también a las anteriores, perjudica especialmente a las pensiones por derecho propio de las mujeres. A continuación se indican algunos de sus aspectos.

·         El aumento de la edad de jubilación de 65 a 67 años perjudica a las mujeres por la menor duración media de sus tiempos cotizados (unos diez años), debida las frecuentes interrupciones de las cotizaciones por las salidas frecuentes de la actividad laboral. Ese aumento de la edad da lugar a la aplicación de penalizaciones para quienes se vean obligadas a jubilarse anticipadamente y/o a períodos sin ningún tipo de remuneración, ni salarial, ni de desempleo, ni de pensiones. En la CAPV se podrá percibir la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) solo en el caso de que el cónyuge no disponga de ingresos o sean éstos muy bajos.

·         La ampliación del período mínimo de cotización de 10 a 15 años para acceder a la jubilación, que se realizó en 1985 pero que se ha agravado en el 2011 bajo gobierno del PSOE (al eliminar el cómputo de las pagas extra, que permitían alcanzar los 15 años en algo menos de 13 cotizados), impide el acceso a la pensión a un número más importante de mujeres que de hombres y es de los períodos más amplios de la Unión Europea. La última guinda en este asunto fue la eliminación a partir del 15 de julio de 2012 de la asunción por el Estado de la cotización a las cuidadoras de las personas en situación de dependencia, que supuso una reducción del 90% de los convenios especiales suscritos. A partir del 1 de abril de 2019 se recuperó esa financiación a cargo del Estado, pero sin efectos retroactivos, por lo que la suspensión de ese convenio durante casi siete años ha supuesto la imposibilidad de acceso a la pensión de jubilación de miles de cuidadores (la gran mayoría mujeres) por no haber llegado a los 15 años de cotización necesarios y la reducción de la pensión a otras miles de ellas.

·         Sucesivas ampliaciones del período de cálculo de la pensión de jubilación en base a las cotizaciones, desde los dos últimos años a los 8 últimos (en 1985), los 15 (1997) y los 25 años (2011).

·         Cobertura de vacíos (períodos sin cotizar) en el cálculo de la pensión: 48 meses se sustituyen por la base mínima de cotización y el resto por la mitad de la misma (mientras que anteriormente se aplicaba la base mínima a todo el período sin cotizar).

·         Ampliación de los períodos cotización exigido para alcanzar el 100% de la pensión, de 35 a 37 años.

·         Aumento de las edades de jubilación ordinaria y anticipada y endurecimiento de los requisitos, entre ellos el aumento del tiempo cotizado, que dificultan el acceso a la pensión y reducen su cuantía.

·         Limitación de la cuantía que se puede cobrar como complemento de mínimos de las pensiones contributivas a la cuantía de las pensiones no contributivas (395,60 euros mensuales en el 2020), lo que reduce ese complemento de quienes tengan muy cortas y antiguas cotizaciones.

·         Aumento de la contratación a tiempo parcial de las mujeres – el 28,5% de las mujeres que trabajaban en el 4º trimestre de 2019 lo hacían a tiempo parcial y el 68% de esos trabajos eran ocupados por mujeres- que les impide alcanzar porcentajes altos de pensión. De forma mayoritaria se realiza de forma involuntaria, por no poder acceder a un trabajo a tiempo completo (el 52%) o por no poder costear el cuidado de personas adultas enfermas, discapacitadas o mayores (el 14%).

·         Medidas que favorecen la permanencia de las mujeres en la economía sumergida e impiden así el acceso a las pensiones y/o limitan su cuantía. En julio de 2012, durante el gobierno de Rajoy el subsidio de desempleo para mayores de 52 años, además de pasar a percibirse a partir de los 55 años, se condicionó a los ingresos del conjunto de la unidad de convivencia, en lugar de tener en cuenta solo los de la persona beneficiaria desempleada, de forma que en la CAPV más del 80% de quienes cumplían con las condiciones anteriores se vieron privados de ese subsidio, que iba acompañado del mantenimiento de la cotización (por la base mínima) a cargo del Servicio Estatal de Desempleo (SEPE). Aunque en marzo de 2019 se volvió a la normativa anterior, las personas afectadas por la ley de 2012 se vieron privadas de hasta siete años de cotización, con las consecuencias de no poder acceder a la pensión de jubilación o de hacerlo con una de menor cuantía.

Un gran número de mujeres, de edad avanzada, que fueron expulsadas del mercado de trabajo durante el franquismo no han podido alcanzar los períodos de cotización necesarios para acceder a la pensión de jubilación. En otros casos por haberse dedicado al cuidado de hijos/as y otros familiares. Si estuvieron casadas perciben pensiones de viudedad de baja cuantía, muy inferiores al salario mínimo interprofesional. Si no lo estuvieron ni siquiera eso. En la CAPV, en el mejor de los casos cobrarán la RGI, siempre y cuando no convivan en unidades de convivencia cuyos ingresos no superen los límites fijados.

Una amplia parte del movimiento de pensionistas, especialmente en Euskalherria, ha entendido la necesidad de derogar las reformas laborales y de pensiones, no sólo las aprobadas por el PP en el 2013 sino también por el PSOE en el 2011, aunque su percepción social está condicionada por una entrada en vigor progresiva y dilatada en el tiempo. De no hacerlo es muy probable que la leve reducción de la brecha de pensiones que ha tenido lugar durante los últimos años se amplíe de nuevo cuando se desplieguen plenamente las reformas.

Para las actuales pensionistas, no basta con derogar esas reformas regresivas sino que se deben mejorar y extender las medidas de derechos familiares, eliminando las restricciones temporales y de otro tipo de las que están en vigor. Muy importante es el aumento de las pensiones mínimas, tanto de las no contributivas como de las contributivas, en línea con la exigencia de 1080 euros por pensionista para estas últimas planteada de forma unitaria por el movimiento vasco de pensionistas y que ha sido asumida también por algunas organizaciones y plataformas en otros puntos del Estado español, a la que deben poder acceder las mujeres de más edad que sufrieron las consecuencias de la dictadura franquista.

Notas:

[1] Este escrito se basa en uno anterior, actualizado parcialmente, “La brecha de género de las pensiones: sus razones y políticas para combatirla”, https://vientosur.info/la-brecha-de-genero-de-las-pensiones-sus-razones-y-politicas-para-combatirla/

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Todos los españoles son iguales ante la ley así sean súbditos del común o reyes de pies para que os quiero, lo mismo que yo soy el toro que mató a Manolete.

 

Suiza: La Justicia y los Borbones

De nuevo el prestigioso diario suizo Swiss Info vuelve a hacerse eco de las demandas de justicia que llegan de diferentes puntos y asociaciones del estado español



Por Lo Que Somos 

Kaosenlared

28 Oct, 2020

Suiza sigue siendo la esperanza para que se haga justicia sobre la monarquía española

El canal público suizo publica hoy en primer plana el articulo: Grupos antimonárquicos quieren que se juzgue a Juan Carlos I en Suiza (1), elaborado por las periodistas Belen Couceiro y Sibilla Bondofi, en el que recogen las distintas estrategias de incidencia para que sea la justicia suiza la que juzgue al rey Emérito, ante la total falta de confianza en la justicia española:

“La entidad catalana Òmnium Cultural y la asociación Mujeres x la República han emprendido campañas de lobbying en Suiza para conseguir que se juzgue al rey emérito en el país alpino. Desconfían de la justicia española. Consideran que si Juan Carlos I fuera condenado en Suiza, se abriría una puerta para poder investigar en España otros casos de corrupción de la Casa Real.”

En ocasiones anteriores desde LoQueSomos hemos informado de estas iniciativas. Por parte de Òmnium Cultural (2) en el mes de julio difundimos su iniciativa en la que anunciaba que el Consejo Federal Suizo había empezado a tramitar la petición de bloqueo de fondos del rey emérito Juan Carlos I que solicitó la entidad cultural catalana.

En el artículo de la prensa suiza de hoy tienen muy en cuenta esa iniciativa:


“Según Òmnium Cultural, el sistema jurídico actual garantiza al rey una inmunidad muy amplia que, según la interpretación del Tribunal Supremo, cubriría también actos ilícitos hechos en su vida privada, sin ningún relación con su mandato – en contra de lo que dicen los tratados internacionales. ‘Pensamos que otro país, como Suiza, tiene la distancia y la capacidad suficientes para asumir esta investigación’, recalca el portavoz de la organización.”

La otra propuesta a la que se hace mención expresa la nota de Swiss Info es la iniciativa de varios grupos republicanos madrileños, que encabezó el grupo de Mujeres x la República, con la entrega de una carta con varias firmas que pedían la intermediación del embajador suizo en España para que se juzgue al rey emérito en Suiza, la carta fue tramitada por la misma embajada hacia la fiscalía suiza, y desde Madrid se envío copia a tod@s los parlamentari@s suizos… Juzgar al “emérito” ¡SOS a Suiza! (3)

“Mujeres x la República espera que el rey Juan Carlos sea juzgado en Suiza. ‘Eso abriría una puerta a que se pudieran investigar en España otros casos de corrupción de la Casa Real’, indica Cristina Ridruejo (4), miembro de la entidad. ‘El sistema judicial español ha demostrado en incontables ocasiones que mira hacia otro lado cuando se trata de supuestos delitos del rey; por eso, lamentablemente, necesitamos la ayuda de otros países’.
Según Ridruejo, uno de los motivos de ‘esta incapacidad para juzgar al rey de manera imparcial e independiente es la falta de separación de poderes en España’. Al igual que en Suiza, en España los jueces son nombrados con el apoyo de los partidos políticos.”


La nota del periódico suizo recuerda que el rey emérito está siendo investigado en España por los presuntos delitos de corrupción, blanqueo de capitales y fraude fiscal. Y la fiscalía de Ginebra está investigando a varias personas del entorno del rey Juan Carlos. Y recapitula sobre estas dos asociaciones que intentan conseguir que se abra una investigación penal contra el rey emérito en Suiza: Òmnium Cultural, una de las principales entidades independentistas en Cataluña, y la asociación Mujeres x la República, que defiende la celebración de un referéndum oficial en España sobre la forma de Estado.

“Para Mujeres x la República no se trata solo del enjuiciamiento del rey Juan Carlos. La organización cuestiona la Monarquía en su conjunto y señala que se multiplican las iniciativas en ese sentido en España. Según los resultados de una consulta popular celebrada en Madrid, la asociación asume que una clara mayoría de la población española prefiere una República a la Monarquía.”

“También Òmnium Cultural duda de la imparcialidad de la justicia española. ‘Consideramos que España no juzgará nunca a la familia real de manera efectiva, independiente e imparcial, porque eso significaría reconocer que durante cuarenta años el país fue gobernado por una persona que ha vivido de la corrupción’, declara un portavoz de la entidad catalana.”

El artículo del diario helvético tampoco oculta que las esperanzas de estas organizaciones podrían verse truncadas… “existe la duda de si Suiza responderá a las expectativas depositadas en ella”.

Más allá de las repercusiones o acciones legales que se sigan emprendiendo por la corrupción de la casa real española, la información que siguen dando los medios periodísticos internacionales esta sirviendo para sumar reflexiones en torno al anacrónico sistema de jefatura de estado español.

Notas:

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