domingo, 12 de julio de 2020

Para la comprensión de la Revolución Rusa de Octubre de 1917


VEINTE TESIS SOBRE EL SIGNIFICADO HISTÓRICO  SOCIAL Y LA NATURALEZA DE LA REVOLUCIÓN RUSA DE 1917 Y DE LA URSS


Fuentes: Rebelión
29.12.2017

1. La experiencia histórica de construcción económica, política, social y cultural de la URSS estuvo esencialmente en contraposición a lo postulado por el proyecto científico, crítico y revolucionario de emancipación humana del socialismo y comunismo de Karl Marx y Friedrich. Engels. 2. El proyecto de Marx y Engels sobre el tránsito de la prehistoria de […]
1. La experiencia histórica de construcción económica, política, social y cultural de la URSS estuvo esencialmente en contraposición a lo postulado por el proyecto científico, crítico y revolucionario de emancipación humana del socialismo y comunismo de Karl Marx y Friedrich. Engels.
2. El proyecto de Marx y Engels sobre el tránsito de la prehistoria de la humanidad (todas las sociedades humanas hasta nuestros días) a la historia verdaderamente humana (la sociedad comunista como punto de partida de la misma) parte del reconocimiento de que «hasta hoy la historia se ha erigido sobre dos relaciones de producción totales y básicas: la inadecuación entre el sujeto humano y la naturaleza y la escasez de fuerzas productivas y bienes»1, y de la necesidad histórica de transformar tales condiciones generales materiales.
La primera condición material general -la inadecuación del hombre con la naturaleza2– tiene que ser transformada de tal forma que haga posible «la libre individualidad, fundada en el desarrollo universal de los individuos y en la subordinación de su productividad colectiva, social como patrimonio social»3.
La segunda condición material general de toda la existencia humana hasta nuestros días -«la escasez material»-4 obliga necesariamente a que la toda sociedad y su proyecto civilizatorio se estructure y organice en clases sociales para poder garantizar su reproducción, y ello trae aparejada la explotación económica y la lucha de clases. Este hecho económico material (la escasez material)5, sólo y únicamente puede ser superado definitivamente a través de: a) un alto grado de desarrollo y universalización de las fuerzas productivas del trabajo social (fundamento económico material para transitar del capitalismo al comunismo), y b) de la constitución del sujeto revolucionario comunista: la clase obrera revolucionaria6 (fundamento subjetivo material para ser posible el socialismo y el comunismo). Es decir, que la moderna sociedad capitalista sólo puede ser superada una vez que se hayan desarrollado las suficientes fuerzas productivas materiales para que las use el proletariado mundial en su proyecto de emancipación total. Dando lugar a la construcción de la sociedad socialista mundial, y una vez consolidada la misma, dar paso al inicio del fundamento positivo de la historia, que consistiría en que de ese ahora en adelante los seres humanos elegimos y somos dueños de nuestro destino decidiendo vivir en asociación libre y voluntaria y en armonía con la Naturaleza7.
3. Lo que realmente se construyó en la URSS, no fue una sociedad socialista sino una sociedad capitalista. En donde el intento -después de la revolución de octubre de 1917- de construir una sociedad burguesa de tránsito al socialismo fracasó, debido a causas internas y externas. Las causas internas, básicamente fueron: a) el bajo desarrollo territorial capitalista de las fuerzas productivas técnicas (pues estaban «concentradas» en unas cuantas ciudades, y en el resto sólo existían endebles fuerzas productivas precapitalistas; por ejemplo, la «obshchina» o comuna rural rusa, la cual estaba muy debilitada por la reforma de 1861), y b) específicamente el débil peso de la clase obrera respecto de la inmensa población campesina rusa, y de su proceso de debilitamiento del grado de conciencia histórica y de organización de clase e influencia sobre el resto de la población rusa. Las causas externas que tuvieron el papel decisivo para determinar la derrota de la intención «socialista» de la revolución rusa fueron: a) el fracaso y derrota del movimiento revolucionario comunista en los países de Europa Occidental, en particular, en Alemania, Inglaterra y Francia, debido fundamentalmente a que las fuerzas productivas materiales no estaban lo suficientemente maduras para la revolución socialista, y b) el proletariado europeo occidental no logró desarrollar su conciencia y organización anticapitalista (pues su horizonte fue mayoritariamente reformista) lo suficiente para empujar hacia el socialismo; así también, c) dicha derrota del sujeto proletario revolucionario estuvo determinada por las consecuencias destructivas y de descomposición social que produjo la «Gran Guerra» (primera guerra mundial), entendida ésta como contrarrevolución comunista continental.
4. La contraposición entre la experiencia histórica de la URSS y el proyecto teórico de liberación de la humanidad de Marx y Engels, tiene como base esencial y fundamento económico a la existencia de la escasez material, y la necesidad y posibilidad de hacerle frente y superarla, a partir de las fuerzas productivas específicamente humanas con las que contaba la sociedad rusa (y el resto del mundo capitalista) en ese momento histórico. Es decir, lo que históricamente se mostró, es que la «medida geopolítica mundial de capital»8 en las primeras décadas del siglo XX, no estaba lo suficientemente madura, para hacer posible «la actualidad de la revolución comunista»9.
5. De ahí que, la crítica de la revolución rusa de octubre de 1917, la del Estado bolchevique y la naturaleza de la economía soviética y sus fundamentos económicos, tenga como premisa básica la «crítica de las teorías del Imperialismo»10, en particular, la de Lenin. Porque fue a partir de la caracterización del capitalismo mundial como Imperialismo, fase superior del capitalismo, que se llegó a la conclusión de la actualidad de la revolución proletaria comunista, y por lo tanto, se fundó la estrategia y táctica de la revolución socialista mundial, en particular, la de la revolución rusa; creando la «ilusión» de la necesaria e inminente victoria de la revolución mundial proletaria socialista.
6. Por eso la contraposición entre la experiencia histórica revolucionaria soviética y el proyecto emancipador del proletariado en Marx y Engels, expresó la ausencia de una teoría crítica -por parte de los dirigentes revolucionarios- del desarrollo capitalista. Teoría crítica, que debió mostrar, esencialmente, el grado real de desarrollo de las fuerzas productivas al interior de las relaciones sociales de la producción capitalista. Y, a partir de ahí, evaluar y medir la temporalidad del capitalismo; es decir, qué tanto había cumplido su misión histórica, y ergo, qué tanto se acercaba a su necesario, posible y deseado fin. Y, por lo tanto, qué tan lejos o cerca se encontraba la actualidad de la revolución socialista mundial.
7. El contexto europeo de miseria económica, represión política, de caos y de barbarie social producto de la guerra capitalista imperialista, influyó decisivamente para que los principales teóricos y políticos revolucionarios rusos (Lenin y Trotsky) y europeos (Luxemburg, Pannekoek, Gorter, Lukács, Korsch, etc.) construyeran por la vía de los hechos un doble desconocimiento -y no por ello está cuestionada su autenticidad e intención comunista revolucionaria-. Este doble desconocimiento consistió, por una parte, en el hecho de que no reconocieron consecuentemente, la imperante escasez material en que estaba el mundo capitalista, y, en particular, la sociedad rusa. Por otra parte, y de manera decisiva, no reconocieron que el grado real del desarrollo capitalista de las fuerzas productivas específicamente humanas -es decir, las fuerzas productivas técnicas y las fuerzas productivas procreativas que se desplegaban y articulaban en esos territorios- eran materialmente insuficientes para resolver y superar la escasez material, y, por tanto, hacían inviable la realización de la revolución europea socialista tendiente a construir una nueva sociedad libre de toda explotación y enajenación total.
8. Tal desconocimiento de la impotencia del grado real del desarrollo capitalista de las fuerzas productivas para llevar a cabo la construcción socialista en Europa Occidental, y en particular, en Rusia, conllevó a que los revolucionarios rusos y europeos desplegaran prácticamente un voluntarismo revolucionario, que consistía en creer que -casi- sólo bastaba la voluntad de los militantes revolucionarios -organizados en los partidos comunistas, y reunidos en la III Internacional- para organizar las voluntades de las vastas masas obreras, campesinas y de soldados para que derrocaran todos los gobiernos burgueses, y empezaran la ardua tarea de transitar a la todavía joven sociedad capitalista al socialismo.
9. Toda esta falta de condiciones materiales y subjetivas para llevar a cabo la revolución socialista en Europa, y en particular, en Rusia, trajeron enormes consecuencias negativas para el movimiento comunista internacional, tanto de índole político, como económico y social.
10. A nivel político, la toma del poder estatal encabezada por Lenin, Trotsky y los bolcheviques, no fue la realización de «la dictadura revolucionaria del proletariado»11, sino «la dictadura del partido bolchevique sobre el proletariado y el campesinado»12, puesto que la instancia organizativa proletaria genuinamente revolucionaria que resurgió en la revolución rusa de 1917: los soviets, empezaron a ser desnaturalizados -desde su resurgimiento, en febrero de 1917, cuando fueron primeramente controlados por los mencheviques y socialrevolucionarios de derecha, y posteriormente, a partir de septiembre de 1917, por los bolcheviques y los socialrevolucionarios de izquierda- trayendo como resultado la destrucción de la democracia directa y paralelamente el surgimiento del «Estado capitalista soviético»13, y, que en la era de Stalin devino en un Estado burocrático capitalista controlado por el PCUS. Es decir, que, aunque se hayan dado muestras de combatividad revolucionaria contra la autocracia zarista y la subsiguiente contrarrevolución de la burguesía rusa, no logró construirse un incipiente Estado socialista dirigido por los soviets de obreros, campesinos pobres y militares; lo cual mostró claramente, que la constitución del sujeto revolucionario ruso tuvo enormes límites político organizativos y de conciencia de clase.
11. La tesis marxiana engelsiana señala que la dictadura revolucionaria del proletariado es la forma política estatal más desarrollada para el despliegue de la democracia, la libertad y la justicia para la mayor parte de la población. Pero la experiencia del Estado «soviético», casi siempre fue en dirección contraria a este postulado, sobre todo a partir de terminada la guerra civil (el «comunismo de guerra» 1918-1921). Entre los ejemplos paradigmáticos del carácter represor y autoritario del Estado soviético, se encuentran: a) la represión bolchevique, en marzo de 1921, hacia los marineros y obreros de Kronstadt14; b) la represión del movimiento campesino ucraniano Majnovista; c) las deportaciones masivas y trabajos forzosos de la disidencia política en la Siberia rusa de fines de los veinte y todo los treinta; y, d) los procesos de Moscú de 1936-1937, a través de juicios y ejecuciones, no sólo para la disidencia política, sino para la mayoría de la vieja guardia bolchevique.
12. La naturaleza capitalista del Estado soviético estuvo determinada por su contenido social -o sea, por el carácter de las formas de propiedad y las relaciones sociales de producción que dicho Estado guardó y defendió- que se manifestó realmente en el carácter capitalista de la estatalización de los medios de producción social y de la planificación estatal de la economía nacional.
13. El fortalecimiento y consolidación del Estado burocrático capitalista comandado por el PCUS, marchó en sentido contrario a lo postulado por Marx y Engels sobre la tendencia a la extinción del Estado.
14. Los fundamentos de la economía soviética: la estatalización o nacionalización de los medios de producción social, la planificación estatal de la economía nacional y el desarrollo de las fuerzas productivas, fueron de naturaleza capitalista.
15. La nacionalización o estatalización de los medios de producción social, por parte del Estado soviético, no implicó «ni la socialización de los mismos»15, «ni la transformación de las relaciones sociales de producción capitalistas en socialistas»16. Porque la clase obrera soviética no fue la propietaria colectiva ni controlaba directamente los medios de producción social sino que fue «una casta de funcionarios públicos y directores de empresas quienes concentraban las funciones de control y dirección de los mismos»17. Es decir, al no controlar los obreros todo el proceso inmediato de la producción, siguieron reproduciendo la separación radical de los productores directos respecto de las condiciones materiales de la producción, y por consiguiente, prosiguieron refuncionalizando las relaciones sociales de la producción capitalista, y sobre todo, a la subsunción formal y real del proceso de trabajo inmediato bajo el capital, dando lugar a que los «directores de empresas» (a nivel de la producción) en coordinación con una parte de la «burocracia estatal» (a nivel de la circulación y distribución económica) no sólo dirigieran y administraran el proceso de producción material, sino también «el proceso de producción y realización de la plusvalía producida por la clase obrera»18 soviética. Dando lugar a que esta burocracia estatal y los directores de empresas personificarán al capital social soviético, y por lo tanto, esta casta burocrática deviniera en «burguesía burocrática de Estado»19.
16. La planificación estatal de la economía soviética tenía esencialmente un carácter capitalista. Por una parte, a) porque «los planes económicos quinquenales estaban fundamentalmente dirigidos a satisfacer las necesidades de la acumulación del capital social único soviético»20; quedando subordinadas y reprimidas la satisfacción de la mayoría de las necesidades económico materiales del pueblo soviético. Y por otra parte, b) porque al llevarse la planificación económica soviética de una manera centralista, vertical y burocrática, se imposibilitó prácticamente que la clase obrera, los campesinos y demás sectores sociales subalternos se organizaran en «consejos obreros de gestión productiva y en consejos de consumidores para que pudieran autogestionar de forma socialista toda la reproducción económica (producción-distribución-consumo) social»21, y de esa manera «ir superando y destruyendo paulatinamente el mercado»22 como «mecanismo cósico y enajenante de dicha reproducción económica»23 e «invalidando la rectoría de la ley del valor en la economía soviética»24. Realmente esto no era posible, porque la sociedad soviética -como el resto del mundo capitalista- estaba inmerso dentro de una gran escasez material, que sólo con el desarrollo capitalista de las fuerzas productivas materiales y humanas a nivel planetario, podría crear las condiciones materiales de la revolución comunista para hacerle frente y superar a la escasez material, y por lo tanto, se inicie «una sociedad verdaderamente humana»25.
17. El desarrollo de las fuerzas productivas en la URSS, no tenía un carácter socialista, porque estas fuerzas se desarrollaron realmente dentro del margen de las relaciones sociales de producción capitalistas. De ahí que todo el desarrollo de las mismas (industrialización acelerada, introducción de la agricultura maquinizada, estajanovismo, etc.) se convirtieron en «medios de explotación de la clase obrera soviética»26; es decir, en métodos de extracción de plusvalor relativo, y «de destrucción y depredación del medio ambiente»27. Así, también durante la era estalinista y la II Guerra Mundial empezaron «a desarrollarse fuerzas productivas destructivas, culminando con la construcción de la bomba atómica»28.
18. La sociedad rusa que surgió de la revolución de 1917, lejos de resolver la cuestión social tendiente a que ya no existieran las clases sociales (realización plena de la sociedad socialista), lo que realmente llevó a cabo, fue la reproducción de viejas y nuevas clases, destacando sobre todo, la clase de la burocracia política y del aparato productivo (los «administradores rojos»), que fueron la personificación del capital social.
19. A nivel cultural, la supuesta validez y comprobación de la «Teoría del Socialismo en un solo país» [Stalin dixit] que enarbolaba el marxismo soviético o stalinismo, convirtió a la teoría crítica comunista de Marx y Engels, en una teoría vulgar y dogmática, que dominó el horizonte intelectual de generaciones de revolucionarios de varias partes del mundo, a lo largo del siglo XX.
20. No porque la revolución rusa de octubre de 1917, la construcción del Estado que emanó de ella y la propia economía soviética hayan sido de naturaleza capitalista, se infiera falsamente que el proyecto de emancipación comunista de la humanidad proletarizada está absolutamente cancelado. Sino más bien, todo este proceso histórico revolucionario del siglo XX -que tuvo como punto de partida la gesta heroica de la revolución rusa- debe entenderse y asumirse como un largo y tortuoso proceso histórico de construcción libertaria. En este sentido, el proletariado ha mostrado, en varios momentos (las revoluciones europeas de 1848-1849, la Comuna de París de 1871, la revolución rusa de 1917, la guerra civil española de 1936-1939, el mayo francés de 1968, etc.) su potencial de lucha anticapitalista.
Todo este proceso histórico de lucha proletaria, sólo muestra la permanente necesidad de trascendencia del capitalismo -aunque las condiciones materiales todavía no estén lo suficientemente maduras para su transformación revolucionaria-. Y esto es así, porque es el propio proletariado el que produce y padece toda esta realidad enajenada, opresiva y explotadora capitalista. Y es en este hecho en el que se funda, esencialmente, su actitud y cometido anticapitalista. Pero también es cierto que, aunque exista una necesidad social e histórica de la clase obrera por trascender el capitalismo, esta necesidad no es sinónimo de que el triunfo del socialismo y comunismo estén garantizados, pues ello depende del desarrollo de las fuerzas productivas técnicas y procreativas, en particular, del proletariado en tanto sujeto revolucionario.
Notas:
1  VERAZA URTUZUÁSTEGUI, Jorge. Karl Marx y la técnica desde la perspectiva de la vida. Para una teoría marxista de las fuerzas productivas. México: Editorial Itaca, 2012, p.159.
2  MARX, Carlos. «Manuscritos económico-filosóficos de 1844» en Escritos de juventud de Carlos MarxObras Fundamentales de Marx y Engels, tomo 1. México: Fondo de Cultura Económica, 1987, pp. 654-655.
3  MARX, Carlos. Elementos fundamentales para la crítica de la economía Política (borrador) 1857-1858. Volumen 1. México: Siglo XXI Editores, 1971, 85.
4  MARX, Carlos y ENGELS, Federico. «La Ideología Alemana» en Obras Escogidas, Tomo I. Moscú: Editorial Progreso, 1974, 34.
5  ECHEVERRÍA, Bolívar. El discurso crítico de Marx. México: Ediciones Era, 1986, 51.
6  MARX, Carlos. «En torno a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Introducción» en La Sagrada Familia y otros escritos filosóficos de la primera época. México: Editorial Grijalbo, 1983, 15.
MARX, Carlos. «Manuscritos económico-filosóficos de 1844», Op. Cit., 655, 658-663.
8  VERAZA, Jorge. Revolución mundial y medida geopolítica de capital. México: Editorial Itaca, 1999.
9  LUKÁCS, Georg. «Lenin. Estudio sobre la coherencia de su pensamiento» en Lenin – Marx. Buenos Aires: Editorial Gorla, 2005.
10  VERAZA, Jorge. Para la Crítica a las Teorías del Imperialismo. México: Editorial Itaca, 1987.
11  MARX, Carlos. «Crítica del Programa de Gotha» en Obras Escogidas, Tomo II. Moscú: Editorial Progreso, 1977.
12  WAGNER, Helmut. Tesis sobre el bolchevismo. España: Editado por el Grupo de Comunistas de Consejos de Galiza, 2005.
13  Ibídem.
14  ANWEILER, Oscar. «Introducción» en Documentos de la revolución mundial II.Kronstadt. Madrid: Editorial Zero, 1971.
15  MILIBAND, Ralph. «Bettelheim y la experiencia soviética» en Acerca de la naturaleza social de la Unión Soviética. México: Universidad Autónoma de Puebla, 1979, 130.
16  BETTELHEIM, Charles. Cálculo económico y formas de propiedad. Madrid: Siglo XXI Editores, 1972, 103-106.
17  CHAVANCE, Bernard. «Sobre las relaciones de producción en la URSS» en Acerca de la naturaleza social de la Unión Soviética. México: Universidad Autónoma de Puebla, 1979, 78.
18  MODZELEWSKI, Karol y KURON, Jacek. Revolución política o poder burocrático. Cuadernos de Pasado y Presente No. 22, Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 1971, 33-64.
19  BETTELHEIM, Charles. Las luchas de clases en la URSS. Primer período, 1917-1923. Madrid: Siglo XXI Editores, 1976, 36.
20  MATTICK, Paul. Marx y Keynes. Los límites de la economía mixta. México: Ediciones Era, 1975, 272-284.
21  KORSCH, Karl. ¿Qué es la Socialización? Un programa de Socialismo práctico. Cuadernos de Pasado y Presente No 45. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 1973, 29-58.
22  CHAVANCE, Bernard. «Sobre las relaciones de producción en la URSS» en Acerca de la naturaleza social de la Unión Soviética. México: Universidad Autónoma de Puebla, 1979, 93.
23  JAGUIN, Aureliano y LA GRASSA, Gianfranco. Proceso productivo capitalista y socialismo en la URSS. Valencia: Editorial Pre-textos, 1978, 23-45.
24  DUTSCHKE, Rudi. La democracia obrera, el comunismo y el problema de la «abolición del trabajo». Barcelona: Icaria Editorial, 1978, pp. 12-15.
25  MARX, Carlos y ENGELS, Federico. «La Ideología Alemana» en Obras Escogidas, Tomo I. Moscú: Editorial Progreso, 1974, p. 34.
26  DUTSCHKE, Rudi. «La democracia obrera, el comunismo…», Op. Cit., pp. 32-37.
27  O’CONNOR, James. Causas ambientales. Ensayos de marxismo ecológico. México: Siglo XXI Editores, 2001, p. 303.
28  VERAZA URTUZUÁSTEGUI, Jorge. «Karl Marx y…», Op. Cit., 47-50. [Primero en EUA que detonó dos y luego en la URSS. MAAC]
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sábado, 11 de julio de 2020

El cuento de los cien economistas más cien cuentos más pintados de verde para asegurar el crecimiento de los capitales dominantes y el empeoramiento paulatino de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población con el pas, pes, pis, pus y post-coranovirus, mirado por donde usted prefiera mirarlo


El autor del artículo que se reproduce a continuación mantiene la tesis de que la crisis es ecológico-ambiental, aunque eso sí, reconoce seguidamente que es "generada por causas eminentemente económicas", para preguntarse a continuación si alguien reconocerá que eso del crecimiento económico carece de sentido ecológico e incluso social, ya que conlleva destrucción y consumo de recursos y posibilidades. En realidad esta planteando la solución de un problema: el "ecológico-ambiental" (que no es el problema, sino consecuencia del problema, como él mismo reconoce. El problema es lo económico, es decir, el modo de producción capitalista, que él se guarda muy bien de silenciar. Se limita en este sentido, para evitar el cuestionamiento del sistema capitalista (que es donde radica la causa del problema, y, no solo el ecológico-ambiental. El hecho de que casi 1.500 millones de personas  en el mundo padecieran  trastornos mentales, debidas entre otras razones a las condiciones de trabajo que padecían, conclusión a la que llegaron los mas de 10.000 psiquiatras en Madrid en 1996 -¡mucho antes de que apareciera la crisis de 2008! Los trastornos mentales afectan a 1.500 millones de personas. Heraldo de Aragón, 24.08.1996-.....), a mencionar lo "económico", en abstracto, como fórmula para conjurar el peligro de que el sistema capitalista pudiera ponerse en tela de juicio (que es lo que hay que hacer) cuando se está refiriendo a algo concreto, es decir, que el autor del articulo suma peras con manzanas para que le cuadren las cuentas, pero es sabido que cosas de distinta naturaleza no se pueden sumar y tampoco comparar, excepto que lo que se pretenda sea no llegar al fondo de cuestión alguna, sino evitar por todos los medios que se llegue a ella como al parecer apunta el caso.

El modo de producción capitalista es eso, un modo de producción,  o sea, una forma de producir; una forma de distribuir lo producido y una forma de aceptación social mayoritariamente, tanto de la forma de producir como de la forma de distribuir lo producido, que tiene una leyes de funcionamiento que lógicamente lo hacen funcionamiento como funciona el capitalismo, y no el do, re, mi, fa, sol que es lo que a mi me gusta. Por tanto, con lisonjas ideológicas no se puede explicar su funcionamiento, que es donde se sitúa el autor del referido articulo, cuando se pregunta: "si alguien reconocerá que eso del crecimiento económico carece de sentido ecológico e incluso social, ya que conlleva destrucción y consumo de recursos y posibilidades". Esta pregunta del autor tiene la misma lógica y punto de veracidad como la afirmación de los malos modales y poca educación que tiene los leones cuando cazan a una gacela, a la que se acercan sin saludarla para acabar comiéndosela sin chillo y tenedor y sin considerar como afectara al medio ambiente una gacela menos y un león algo mas entrado en carnes.

El fin del capitalismo es acrecentar los capitales (crecimiento económico. Si para ello es necesaria una guerra mundial se hace. Y si hace falta una segunda guerra mundial, pues se hace. Y si hiciera falta una tercera guerra mundial, pues se hace, salvo que el coronavirus pueda proporcionar los beneficios esperados a los grandes capitales). El Dios entero y verdadero del capitalismo es el dinero, ante el cual cualquier otra consideración queda en un segundo o noveno plano o, sin consideración de ningún tipo, y los capitales se acrecentarán a costa de lo que sea, qué tiene de raro pues, que el crecimiento económico carezca de sentido ecológico si precisamente se nutre de eso, de destruir la naturaleza (incluida la naturaleza humana) para lograr acrecentar los capitales invertidos, ni tampoco sentido social si precisamente su funcionamiento está basado en la explotación   económica, política e ideológicamente de unas personas (la inmensa mayoría de la población) por otras que representan una exigua minoría de la población. ¿Qué tiene de raro que el león se coma cruda a la gacela, y sin cuchillo ni tenedor?


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La reconstrucción poscovid y el cuento de los ‘Cien economistas’
  • Nada de esto apunta a que se haya entendido debidamente la crisis, que es ecológico-ambiental, y que viene (eso sí) generada por causas eminentemente económicas
  • ¿Alguien reconocerá que eso del crecimiento económico carece de sentido ecológico e incluso social, ya que conlleva destrucción y consumo de recursos y posibilidades?
  • Para la era poscovid, debiera alterarse antes de nada la composición de esos “Cien economistas”, con esta otra, alternativa: cincuenta ecologistas, diez sociólogos/antropólogos...

CUARTO PODER
 El viernes, 10 de julio de 2020




El presidente Sánchez, a través de una oficina de “prospección y estrategia” que, se dice, mira al largo plazo y que está vinculada a su Gabinete, ha fichado a cien economistas para que contribuyan con su docta opinión, a iluminar la “era poscovid”.
Como defectos de principio en esta iniciativa, subrayemos dos: uno liviano y otro muy serio. Sobre el primero, resulta inevitable recordar ese latiguillo, fundado en la experiencia, de que cuando no se quiere resolver (de verdad) un problema, “se crea una comisión y se encarga un estudio”, lo que reaparece en esta ocasión al hilo de una crisis, la del Covid-19, que no es parcial ni temporal, y que obliga a tomarse las cosas (definitivamente) en serio. El segundo punto de crítica es que se ponga en manos de economistas (suponemos que se trata de titulados, académicos o profesionales) la resolución de problemas económicos, es decir, la definición de políticas económicas, porque refleja una visión reduccionista e irreal de las cosas. Las políticas a acometer exigen visiones mucho más amplias.
Habría que añadir a estas dos objeciones de principio, la advertencia de que nada de esto apunta a que se haya entendido debidamente la crisis, que es ecológico-ambiental, y que viene (eso sí) generada por causas eminentemente económicas: de ahí la potente objeción que hay que interponer al protagonismo de los economistas, cuya ciencia, así como su práctica, son en gran medida las culpables de la crisis. La formación y la praxis de los economistas de carrera excluyen generalmente la preocupación por la conservación de los recursos naturales y la protección del medio ambiente, y esto los descalifica como colectivo al que hacer partícipe de las decisiones de la era poscovid. Planteemos algunos interrogantes a la espera de conocer los documentos que vaya a elaborar ese grupo de sabios de la economía, apelando a la doble sensibilidad social y ecológica, sin la que no merece la pena seguir elucubrando.
Antes de nada, ¿se van a llenar esos informes de lugares comunes tan manidos como que el crecimiento del PIB y la disciplina fiscal crean empleo, así como los beneficios, y que la inflación genera desempleo, relacionados con leyes tan falsas como interesadas? ¿Se mantendrán las economías de escala como clave de productividad y competitividad? ¿Alguien reconocerá que eso del crecimiento económico carece de sentido ecológico e incluso social, ya que conlleva destrucción y consumo de recursos y posibilidades? ¿Serán todos adeptos de la religión del mercado?
En segundo lugar, y contra la nefasta “conclusión” que se dice que hay que extraer de la crisis sanitaria, ¿van a proponer la acelerada digitalización de la economía y la empresa, conscientes de la superproducción de desempleo que esto implica y de la superexplotación del trabajador que induce, como alegre y convencida sumisión a los intereses empresariales, más oportunistas y codiciosos que nunca? ¿Podremos esperar que estos economistas entiendan que la pavorosa recarga electromagnética de nuestro ambiente y de la biosfera no puede traer más que consecuencias nefastas para la salud y el medio ambiente? ¿Se centrarán, siguiendo la moda impuesta por el lobby tecnológico, en la fanática exaltación del 5G, que sólo aporta, en limpio, el relanzamiento de beneficios de las empresas de telecos, a cambio de pérdidas en lo sanitario, lo ambiental, lo social y lo laboral?
En tercer lugar, ¿se van a mantener como principios básicos de la economía y las relaciones económicas el libre comercio, la globalización irrestricta y la “integración” de producciones en sistemas cada vez más desintegrados en lo material y lo espacial? Todo esto va contra el medio ambiente y los intereses del mundo del trabajo, y alguien debiera de tener la valentía de hacerlo observar. ¿Quién se atreverá a proponer el pleno empleo, con lo fácil –además de justo– que sería?
Como detalle acerca de una de las consignas escuchadas, ¿van a respaldar la iniciativa de subvencionar con 4.000 euros la compra de un automóvil, en lugar de premiar, con esos mismos euros, o con más, a quienes abandonen el suyo como reconversión personal hacia el transporte público y sus inmensos beneficios? ¿No se va a reconvertir el sector automovilístico a producir para el transporte público?
¿Va a menudear, en los textos por entregar, esa alusión al Estado de bienestar, a sabiendas de que, según han ido avanzando los siglos XX y XXI, sus enseñanzas sólo permiten que ese eslogan pueda calificarse de ficción, y que debe sustituirse, lealmente, por Estado de escasez y austeridad? ¿Alguien va a recordar que lo que importa es atender las necesidades sociales, siempre en estrecha relación con la equidad?
En las escasas alusiones al medio ambiente que se esperan (aparte de dar, con la frivolidad acostumbrada, por “sostenibles” todas sus ocurrencias), ¿descubrirán que el medio ambiente se protege tocándolo lo menos posible, o sea, alejando la actividad económico-productiva de la naturaleza, y que su conservación no es cosa de inversiones, grandes proyectos o presupuestos pretenciosos?
¿Se va a mantener, para el campo, esa hoja de ruta de inspiración tecnocrática y bruselense, que insiste en la “rentabilidad de las explotaciones” a base de la agricultura química y de exportación, tóxica para las personas, las aguas, los suelos y el ambiente en general? ¿Surgirá alguien que insista en la prioridad del agro en sentido (verdaderamente) económico, ambiental, energético-alimentario, laboral y cultural?
Por cierto, ¿alguno de esos expertos va a explicar la importancia de salirse del euro y recuperar una autonomía mínima, pero esencial, para los tiempos feroces e ingratos que vienen, en los que los poderes reales de la UE no van a darnos tregua?
¿Despuntara, en suma, alguna capacidad crítica que reconozca que hay que ir abandonando el mal camino que seguimos desde que la economía clásica confirmó que le importaba un comino el problema de los recursos, las limitaciones naturales y la limpieza del medio ambiente? Porque fue en el siglo XVIII, con sus diversas “revoluciones”, cuando se marcó como proyecto universal (a imponer con la represión en los países industriales y con la cañonera en el exterior) la sistemática agresión al planeta y a las sociedades futuras, como ya estamos constatando.
En alguno de esos papers que ahora ocupan a tanto sabio eminente, ¿se va a apuntar a la urgente evaluación de los costes ambientales y sociales de nuestro modelo económico, como clave de su descrédito e inviabilidad y como paso previo a la definición de esa “reconstrucción” tan anhelada?
La verdad es que, si de recabar opiniones expertas se trata, para ilustrar las serias medidas que debiera adoptar el Gobierno para la era poscovid, debiera alterarse antes de nada la composición de esos “Cien economistas”, con esta otra, alternativa: cincuenta ecologistas (entre ellos, no menos de diez “economistas ecológicos”, de los que la lista que critico prescinde olímpicamente, supongo que por radical ignorancia de su existencia); diez sociólogos/antropólogos de los que entiendan el mundo que viene; diez filósofos de entre los que menos escriban en la prensadiez ingenieros/científicos naturales excluyendo, en principio, a los de Caminos, los Agrónomos y los de Telecomunicación, así como a los Físicos; diez economistas jóvenes, que sepan de termodinámica; y diez poetas, que digan con libertad qué piensan de sus compañeros y, por supuesto, de sus textos expertos.


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jueves, 9 de julio de 2020

Coronavirus. Dejándonos de tontadas y llamando las cosas por su nombre, o sea, cristianamente, democratitivament and representativament, y sin meternos en política, que´so está mu feo, y mas que nada para no enmarranarnos per sé: el Coronavirus se sabe lo que es hallando el angulo bisiesto inverso del cuadrado occipital derecho de la Mula Francis, lo que unívoca-mente nos conduce de pleno y sin intermediarios al saco de la talega de las soluciones para todo aquél que vive o haya vivido de su trabajo, cuyas soluciones empiezan por primero vamos a comer (y déjate de gilipolleces cantoras de renta misera mínima general básica (para unos pocos, que el sistema ni siquiera es capaz de repartir la miseria para todos) o que si verdes las han segado, que ya vale de anguila, hombre, que ya vale) y después filosofar, esto es, preguntándose cada trabajador, ¿cómo es esto que después de no parar de trabajar yo no tengo ni suficiente para comer? Pero, oye tío, si la riqueza creada por el trabajo no es evaporatoria, o sea, que no se evapora, dónde está la riqueza creada por mi bisabuelo (por darle un empiece al asunto), y la creada por mi abuelo, que hasta estuvo en la guerra de Cuba, 1898, cuando el amigo americano nos aplicó el mangui-mango, y la creada por mi padre en Granada, Isla Mayor y Zaragoza, que hasta estuvo en la guerra incivil del 36 (en Guadalajara, Teruel, que hoy existe, pero que entonces también existía, y Extremadura, oyes) en España, o la que yo he creado durante cincuenta años de trabajo, porque no jodamos con los ramos, hermoso, que esta riqueza alguien la tiene que tener: ¿Y, esto como se hace? Qué me sé yo cómo se hace esto. Usted siga la flecha del cartel ese que está nada mas girar a la izquierda, que le indica como llegar a los Círculos de Podemos, Asambleas locales de IU, Agrupaciones locales del POSE y al resto de movimientos sindicales (ojo, cuidao, evitar los escalones jefaturizados de UGT y CCOO y otras sindicales formales), vecinales, culturales, etc, de izquierdas, que es ahí donde los trabajadores nos tenemos que enterar de estas y otras cosas, al tiempo que otros se enteraran de lo que cuesta un peine, que es tan simple como que para comer hay que trabajar. Y conste, que esto ultimo, lo decía San Pablo que era bastante mas rojo que yo: el que no trabaje que no coma, decía el figura (el que no trabaje pudiendo trabajar hay que entender), por ejemplo, El Rey, ascendientes y descendientes y amigos/as molientes/as. Que esto lo decía San Pablo (Pablo Casado no; Pablo Iglesias tampoco; el otro Pablo, el bueno, el San) no me vayáis a cargar a mi también con este mochuelo, que yo en Los Evangelios no he metido mano.



5G, la vacuna de Bill Gates y un laboratorio de Wuhan

Comprender la pandemia de teorías de la conspiración


Foto

Por Fred Fuentes 
Rebelion
| 07/07/2020 

Fuentes: Green Left
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
Foto: “El COVID-19 es un engaño, el asesino es el 5G”
En los últimos meses hemos asistido a una proliferación de memes y relatos en las redes sociales que vinculaban el COVID-19 a todo tipo de cosas, desde la tecnología 5G y un laboratorio en Wuhan hasta Bill Gates y su campaña a favor de vacunaciones globales. Incluso parte de los medios de comunicación y figuras políticas como el presidente de Estados Unidos Donald Trump han contribuido a difundir esas teorías.
Hay indicios de que estas teorías han ganado fuerza. Una encuesta realiazada por Essential en Australia en mayo mostraba que el 39 % de las personas entrevistadas opinaban que el COVID-19 se creó y soltó desde un laboratorio chino, un 13 % culpaba a Bill Gates de la pandemia y un 12 % creía que se estaba utilizando la red inalámbrica 5G para propagar el virus. Una encuesta similar hecha en Canadá concluía que un 46 % de las personas encuestas creía en al menos uno de esos mitos clave del COVID-19.
Estas teorías se han extendido tanto que las autoridades se han visto obligadas a responder públicamente y refutarlas, mientras que algunas personas han tratado de solucionar personalmente el asunto y han atacado torres de 5G en varios países, incluida Australia.
Se suele atribuir el auge de las teorías de la conspiración a la ignorancia o a campañas deliberadas de desinformación destinadas a provocar falta de confianza en instituciones liberales como el gobierno, en los medios de comunicación o en el ámbito académico, de modo que la soluciósuele ser pedir a la gente que “escuche a os expertos” o pedir a los políticos y a los medios de comunicación que dejen a un lado la política y se centren en un “liderazgo honesto”. Pero en general esto no hace sino provocar que se crea aún más en estas teorías al no comprender la razón principal del auge de las teorías de la conspiración.

En la corriente dominante
Las teorías de la conspiración existen desde hace siglos aunque en general su influencia se ha limitado a los márgenes de la sociedad. Sin embargo, desde finales del siglo pasado y principios de este las teorías de la conspiración han ido penetrando lentamente en la corriente dominante. Actualmente importantes minorías creen en teorías como la de que los atentados terroristas del 11 de septiembre fueron un “trabajo interno” o que robots rusos hicieron que Trump ganara las elecciones.
Varias de las teorías de la conspiración actualmente en boga no son nuevas, pero la pandemia de COVID-19 ha servido para aumentar su difusión al tiempo que actúa como un gran unificador de ellas.
En todo el espectro político se han utilizado las propias lentes conspirativas para entender la pandemia, lo que ha hecho que grupos que aparentemente tienen puntos de vista diferentes (por ejemplo, milicias de extrema derecha que se oponen a los confinamientos dictados por el “gran gobierno” y hippies que rechazan las campañas de vacunación de la industria farmacéutica) coincidan en negar que exista una supuesta “pandemia”.
Lo que tienen en común la mayoría de estas teorías de la conspiración es la suspicacia, si no la hostilidad declarada, respecto a la “clase dirigente” o las “élites”. Los relatos acerca de vacunas, tecnología 5G o “pandemias del Nuevo Orden Mundial” suelen implicar la creencia de que una fuerza maligna y oculta controla los acontecimientos.
Lo que contribuye a que estas teorías ganen fuerza es que a menudo contienen una pizca de verdad, aunque de una forma extremadamente distorsionada. Por ejemplo, creer que las vacunas son una conspiración para poner un microchip a la población es absurdo, pero hay muchas razones legítimas para desconfiar de las empresas farmacéuticas que buscan obtener beneficios de crisis sanitarias mortales y de la miseria.
Lo mismo ocurre con el escepticismo respecto a la expansión de la tecnología o de los poderes del Estado, que se han tendido a utilizar para atacar la intimidad y las libertades civiles de la gente. Y el temor de que las élites puedan estar detrás de una “pandemia” sólo tiene sentido si se considera cómo los gobiernos y las empresas han tratado sistemáticamente de convertir las crisien oportunidades para llevar adelante sus programas perjudiciales para la gente.
Aunque las redes sociales y Trump han desempeñado un papel importante a la hora de popularizar estas teorías, su reciente y espectacular auge no se debe a campañas bien financiadas para minar el orden establecido, sino más bien lo contrario: el atractivo de estas teorías se explica por el alto índice de desilusión respecto a las instituciones existentes y el debilitamiento o desintegración de los modelos políticos tradicionales para interpretar el mundo (ya sea la derecha conservadora o la socialdemocracia o la variedad comunista de izquierda). Esto es, las teorías de la conspiración reflejan más que crean una muy arraigada falta de confianza en la situación actual. Cuando esto se une a un acontecimiento vasto e inesperado de proporciones globales, como una pandemia, el terreno está abonado para que florezcan las teorías de la conspiración.
Superar la impotencia

Para quienes tratan de darle sentido a este mundo las teorías de la conspiración pueden ofrecer un relato simple para entender la compleja realidad que los rodea. No sólo explican lo que ocurrió, sino, más importante, por qué ocurrió.
Aunque las teorías de la conspiración se basan en ideas de relaciones de poder desiguales, sustituyen las fuerzas sociales reales existentes (clases sociales) por tropos sobre individuos malvados (Bill Gates) y conciliábulos secretos (el Nuevo Orden Mundial, los Globalistas) o antisemitismo reaccionario (conspiraciones judías).
En un mundo en el que tantas personas están desconectadas socialmente y carecen de control sobre aspectos claves de sus vidas se puede obtener una sensación de certeza e incluso de comodidad de la idea de que las “élites” son todopoderosas y la “corriente dominante” está engañada o compuesta por “personas que se comportan como borregos”. Por consiguiente, la conclusión lógica es que poco se puede hacer para detener a estas élites excepto “difundir la verdad”.
También aquí las teorías de la conspiración reflejan más que crean un sentimiento de impotencia existente proveniente de una desvinculación más general de la gente respecto a la política y la muy arraigada idea de que el cambio social es imposible. Por lo tanto, el auge de las teorías de conspiración no sólo se explica por la desconfianza cada vez mayor, sino también por las derrotas infligidas a la clase obrera y a los movimientos sociales en las últimas décadas.
La mayoría de la gente ya no considera la política un ámbito en el que participar y actuar. Para algunas personas, en cambio, se ha convertido en algo similar a The Matrix, donde las élites manipulan la realidad y solo aquellas personas que “toman la píldora roja” pueden ver lo que ocurre realmente. Así que no es de extrañar que los comités de “verificación de hechos” o los comités de expertos, como la Comisión sobre el 11 de septiembre, solo sirvan para alimentar a los “escépticos” que tratan de redoblar las pruebas de encubrimiento y de encontrar otras nuevas.
Para superar el auge de las teorías de la conspiración habrá que ganar una audiencia mayor que comprenda de forma coherente y mucho más profunda cómo funciona la sociedad, y pueda perfilar las verdaderas fuerzas sociales existentes en juego y cómo se puede acabar con las relaciones de poder desiguales.
Para lograrlo hay que crear espacios para el aprendizaje y el debate colectivos que se centren en empoderarse mutuamente en vez de limitarse a escuchar a los expertos. La ciencia puede ser una guía (pero nunca un sustituto) para determinar qué acción política emprender.
Y, más importante, exigirá que resurjan unas movilizaciones colectivas capaces de superar la sensación de impotencia existente. Esta lucha no sólo revelaría dónde reside el verdadero poder en la sociedad, sino que permitiría a las personas implicadas recuperar un verdadero control de sus vidas.
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martes, 7 de julio de 2020

65 millones de euros, de los trabajadores españoles, los rebaña el emérito para dárselos a la emérita por un mete y saca. Sea, aceptado, pelillos a la mar, como cosa de todo por la Patria tampoco esta tan mal. Que Comisiones Obreras en sus negocios mercantiles-turísticos en Morillo de Tou, Huesca, se las entienda con el Opus Dei, pues bien, Dios te salve Maria, que el negocio es el negocio, pero que Comisiones Obreras se vuelva a eregir como representante de una parte de los trabajadores para joder mas a todos los trabajadores ya es castañon (con acento en la o, que no sale la tilde), que se pasa de castaño oscuro, es decir, como para comer cerillas y cagarlas encendidas. O sea, que sin mojadura de culo, peces ni uno. Por eso resultan vitales para los trabajadores los Círculos de Podemos; las Asambleas locales de IU y las Agrupaciones locales del PSOE




CCOO renuncia a acabar con la reforma laboral y pide «flexibilidad negociadora» a sus afiliados
Donde dijeron "digo", ahora dicen "Diego".
Kaosenlared
Publicado el Jul 7, 2020


El Comité Confederal del sindicato Comisiones Obreras renunció a acabar con las reformas laborales del gobierno ultraconservador de Rajoy, conformándose con la aplicación de algunas «correcciones». En un glosario de recomendaciones a sus afiliados la dirección del sindicato pidió «flexibilidad » y «mano izquierda» en la cumplimentación de los pactos en los que se acordaron subidas salariales.
   La dirección del sindicato CC.OO.  se desmarcó de manera diáfana de aquellos que reclaman la liquidación total de la Reforma Laboral, implementada por el gobierno ultraconservador de Rajoy.
Según se transparenta en el último documento oficial emitido por su Comité Confederal, el sindicato se ha ubicado en una posición «más moderada», conformándose ahora con introducir algunas «correcciones» -según matizan- a algunos de los «aspectos más lesivos» de la Reforma Laboral del Partido Popular .
Desde el máximo órgano ejecutivo del sindicato intenta justificar su «reposicionamiento» argumentando que «las circunstancias» obligan ahora a los «agentes sociales» a «reconducir« el diálogo social hacia las necesidades más urgentes  que ha provocado la pandemia.
Del documento del Comité Confederal se deduce que el sindicato se inclinará por la apertura de una «mesa de diálogo  social»  que tendrá lugar en el marco de la llamada ‘nueva normalidad», porque será en ella  donde los sindicatos estarán  en mejores condiciones de negociar la «modificación de la Reforma Laboral» para poder garantizar -dicen- que  «no seamos nuevamente las personas trabajadoras quienes acabemos pagando las consecuencias de la misma».
Las reflexiones sugeridas por el Comité Confederal en su documento forman parte de un «glosario de recomendaciones» destinado a los negociadores del sindicato, en el  proceso de negociación de convenios colectivos en los  meses venideros,  hasta final de año.
Paradójicamente -o no, según quién y cómo se mire- la dirección de Comisiones Obreras plantea que su actual «reposicionamiento» tiene como objetivo «proteger las subidas salariales pactadas en los convenios». En lugar de preparar a sus afiliados frente a la feroz ofensiva patronal que se prepara, que plantea que las subidas salariales ya pactadas en los convenios colectivos «son incumplibles», la dirección sindical  recomienda en su documento «flexibilidad» y «mano izquierda» en las negociaciones con la patronal, y que los asalariados consideren el tamaño de  exigencias  en base a «la situación de las empresas  de los sectores»,  tratando de ser dúctiles a la hora  la aplicación de los plazos en los que deben  tener lugar la subidas salariales pactadas. O sea, algo así como exigir a quienes van a librar un duro combate -que de eso se trata- que dejen sus escudos protectores en almoneda.
Ni que decir tiene, que tanto los medios de la derecha como aquellos afines al ámbito político socialdemócrata han aplaudido alborozados la moderación de la que hace gala la dirección Confederal de Comisiones Obreras, que posibilitará, por otra parte, que la «coalición progresista» no aparezca en solitario defendiendo las  Reformas laborales de Rajoy y Zapatero.

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domingo, 5 de julio de 2020

La intimidad personal existe, pero cuando exista


Aunque no sepan tu nombre, las máquinas saben quién eres: las bases de datos anónimas no lo son tanto
·    Las empresas que procesan datos personales a menudo tienen que 'anonimizarlos' para poder sacar conclusiones o comercializarlos
·    Un estudio publicado en la revista Nature anuncia que los algoritmos empiezan a hacer deducciones complejas que permiten identificar a personas a través del rastro que dejan

Líneas de código Markus Spiske / Unsplash

elDiario.es
25 de julio de 2019 21:06h
El rastro que dejamos al comprar, al ir al médico o al usar cualquier aplicación del móvil va trazando nuestra personalidad online. Las empresas que controlan esos datos tienen limitaciones por ley, y en muchos casos para procesar y comercializarlos tienen que anonimizarlos. 'Anonimizar' significa desvincular el rastro de la identidad para poder sacar conclusiones o comercializar los datos agregados sin poner en riesgo la privacidad. En pocas palabras: anonimizar supondría quitar en muchos casos las columnas de la hoja de cálculo en las que aparece nuestro DNI, nuestro nombre, los años que tenemos o el lugar en el que vivimos. Por ejemplo, una aseguradora puede eliminar el nombre, los apellidos, los emails y los números de teléfono de alguien cuando vende a un fabricante de coches los datos sobre qué accidentes son más habituales.

 Sin embargo, unos investigadores han demostrado que esos datos ocultos podrían ser recuperados de forma sencilla usando técnicas de aprendizaje automático. Los autores del estudio pertenecen a la Universidad de Lovaina (Bélgica) y, junto con otros compañeros del Imperial College London han demostrado, utilizando ingeniería inversa, que es fácil revertir el proceso e identificar personas en función del rastro que han dejado. Han publicado el estudio en la revista Nature. Las máquinas ya saben jugar al Quién es quién.
A partir de un algoritmo de su creación, los dos equipos consiguieron estimar la probabilidad que tiene alguien que aparece en una base de datos anonimizada para ser identificado de nuevo. Han creado la herramienta a partir de 210 bases de datos procedentes de cinco fuentes diferentes, entre las que se encuentra el censo de los EEUU y un repositorio destinado a los investigadores que trabajan con técnicas de machine learning (aprendizaje automático), el UCI.
El algoritmo aprendió qué combinaciones son más frecuentes y cuales menos, y luego asignó una probabilidad para la correcta identificación de un individuo. Aunque han habilitado una web para probar la herramienta, es necesario introducir el país de residencia. Al utilizar la base de datos del censo estadounidense y el UCI, que contiene registros de residentes en Reino Unido, nadie que no viva en alguno de estos dos países puede jugar a ser Dios con los datos.


Revertir el anonimato de 7 millones de personas
La herramienta de los investigadores solo pide que el usuario introduzca su fecha de nacimiento, su código postal y si es hombre o mujer. De forma general, con estas tres características, alguien que viva en EEUU o Reino Unido puede ser correctamente identificado en una base de datos anonimizada el 81% de las veces. La precisión depende de lo grande o pequeña que sea la población, de tal forma que con bases de datos grandes el número disminuye mientras que con bases de datos pequeñas la fiabilidad aumenta. "A medida que la información se acumula, las opciones de que no seas tú decrecen rápidamente", explica Yves-Alexandre de Montjoye, uno de los investigadores del Imperial College London.
El algoritmo es preciso y le da igual que haya miles que millones de entradas. "No llevaría demasiado tiempo identificar a todos los que viven en Harwich Port, Massachusetts, una ciudad de menos de 2.000 habitantes", dicen en el informe. El modelo funciona incluso con una base de datos cercana a los 7 millones, algo más de la población total que vive en el estado norteamericano. Usando 15 variables demográficas, el algoritmo consiguió identificar a los habitantes de Massachusetts al 99,98%.
Los autores del estudio se quejan de cómo de fácil es volver a recuperar los datos previamente anonimizados y sostienen que ni siquiera el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos), que entró en vigor en mayo del año pasado, es suficiente para salvaguardar nuestra información. "Es poco probable que incluso los conjuntos de datos altamente anonimizados cumplan con los estándares modernos establecidos por el RGPD", asegura de Montjoye, autor principal del trabajo.
No es el primer estudio de este tipo que se publica. En 2007, un informe ya reveló que los votos a películas y series de un usuario cualquiera de Netflix, si se cruzaban con las calificaciones de IMDb (Internet Movie Database), podían servir para desanonimizar a esa persona. Otro trabajo de 2017 publicado en arXiv demostró que solo unos pocos datos bastaban para identificar a todos aquellos que decidieron inscribirse en el programa del gobierno australiano para ofrecer datos de facturación médica de forma anónima.

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Los hechos acontecidos constituyen la historia


Batalla por la memoria

Diario Octubre / 03.07.2020

Final del formulario
Una lección para Ucrania, donde los monumentos a los soldados de la Gran Guerra Patria son destruidos. En los últimos meses, en el país se ha discutido los planes para vandalizar el monumento a la Madre Patria, que aún adorna las colinas de Kiev con su silueta. El director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional, Anton Dobrovich, exige que se desmantele el escudo soviético que se ve en el monumento. Todo ello pese a que el Gobierno ucraniano no dispone de los fondos necesarios para luchar contra la epidemia de coronavirus o para garantizar las necesidades básicas a los ciudadanos.
Patriotas aún más radicales exigen la demolición de la gran estatua soviética siguiendo el ejemplo de lo que las autoridades locales de Lviv hicieron al destruir, de forma desafiante, en el paseo de la fama el memorial a los soldados caídos del Ejército Rojo.
Todo ello es el resultado lógico del revisionismo ideológico de la historia de la Segunda Guerra Mundial, que es un componente integral de la política oficial de la Ucrania post-Maidan. En un país en el que vallas publicitarias honran a Hitler y al partido Nazi, como ocurrió recientemente en Jerson, es inevitable que los monumentos a los luchadores contra el Nazismo que aún quedan en pie sean demolidos. La administración del presidente Zelensky obedientemente continua la política de su predecesor, Petro Poroshenko, con quien se demolió el monumento a los liberadores soviéticos en Lviv. Y todas las esperanzas que se habían puesto en la posibilidad de una más adecuada política de la memoria, una en la que se tuviera en cuenta los sentimientos y opiniones de millones de ucranianos, han volado como el viento.
Se ha dicho a los ucranianos que no hay alternativa real a esta política. Pero eso no es cierto y así lo evidencia el memorial a los soldados soviéticos recientmente inaugurado en Rzhevsk, cerca de la localidad de Joroshevo, que homenajea a una de las más duras batallas de la Gran Guerra Patria. Esta escultura de bronce de 25 metros de un soldado soviético ha sido erigida en lo alto de una colina. A sus pies hay una referencia a la canción de Yan Frenkel y Rasul Gamzatov en la que se pueden leer las líneas del poema “Caí cerca de Rzhev”, escrito por Alexander Tvardovsky: “Caímos por la patria, pero ella está a salvo”.
En el nuevo museo se han instalado exposiciones multimedia en las que se pueden ver fotografías, cartas del frente, historias y memorias de la batalla. Y en grandes paneles están escritos los nombres de los caídos durante las batallas en esa zona. Muchos aún están siendo buscados y encontrados: por ejemplo, el año pasado, las autoridades rusas encontraron los restos de 1067 soldados en los alrededores de la ciudad y el año anterior, otros 1598 soldados del Ejército Rojo fueron entrerrados. Entre ellos había soldados ucranianos.
Fue un trágico episodio de la guerra, uno mucho menos mencionado que las históricas batallas de Moscú, Stalingrado o Kursk. En el transcurso de trece meses, los ejércitos soviéticos trataron varias veces de avanzar sobre el saliente alemán, que suponía una constante amenaza para la capital. Durante la ofensiva, las tropas de Konev y Zhukov obligaron al enemigo a retroceder entre 100 y 250 kilómetros, con lo que completaron la liberación de la región de Moscú. Sin embargo, en las posteriores ofensivas, se encontraron con férreas defensas, lo que causó enormes bajas.
El número exacto de bajas en esas batallas que duraron meses aún está por calcular a pesar de los esfuerzos de los historiadores. Se cree que las bajas ascendieron a 272.000 soldados del Ejército Rojo muertos y 776.000 heridos. Por su parte, el ejército alemán del Grupo Centro perdió más de 330.000 soldados entre el 1 de enero y el 30 de marzo de 1942. Eso hace de Rzhev una de las batallas más sangrientas de la historia moderna.
¿Para qué todas esas bajas? Todo se ha dicho ya en el famoso poema de Tvardovsky. Hoy se sabe que las dos ofensivas finales fueron una maniobra de distracción para realizar el ataque estratégico sobre Stalingrado en silencio. Para ello, se emitió un programa de radio diseñado para confundir al enemigo sobre los verdaderos planes del comando soviético. Y Hitler realmente creyó que la campaña principal del Ejército Rojo iba a producirse al oeste de Moscú, por lo que envió allí a su mejor equipamiento y reservas.
“Los alemanes estaban esperando que golpeáramos en Rzhev y rechazar el ataque. Pero el embolsamiento de las tropas de Paulus en Stalingrado supuso una completa sorpresa para ellos. Sin conocer este juego de la radio, Zhukov pagó un precio muy algo: miles de nuestros soldados bajo su comando murieron en Rzhev”, recordaba el oficial de inteligencia soviética Pavel Sudoplatov, que participó en la campaña de desinformación dirigida al comando militar Nazi.
El monumento a los héroes de la batalla de Rzhev es un homenaje a la justicia histórica, una justicia que jamás prescribe. Al fin y al cabo, quienes murieron en esos bosques hicieron una importante contribución a la victoria final contra la Alemania Nazi, aunque esa aportación no aparezca mucho en los libros de texto o en las películas, que prefieren las campañas exitosas y las victorias.
Pero la aparición de este monumento tiene otro significado no menos simbólico que se entiende perfectamente en el contexto del revisionismo histórico del modelo ucraniano. Nos referimos a una batalla por la memoria que se está haciendo especialmente dura últimamente. Han pasado 75 años desde el final de la Gran Guerra Patria y es importante para nosotros decir la verdad sobre aquellos lejanos hechos, pero también honrar la memoria de quienes murieron hace tanto tiempo y que lucharon contra la Wehrmacht cerca de Moscú, Rzhev, Kiev y Lviv.
Al fin y al cabo, en los lugares donde no hay monumentos a los héroes del Ejército Rojo pronto habrá monumentos que honren a los colaboracionistas Nazis y carteles con el nombre de Hitler. Así lo prueba la triste experiencia de Ucrania.
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