jueves, 7 de mayo de 2020

Sin nacionalizar la banca ni los trabajadores ni los jubilados, que somos la inmensa mayoria de la sociedad, saldremos bien parados, los que podamos medio salir, del merdel que viene detrás del coronavirus, pero gracias al coronavirus, y a los colgajos que le sadrán a lo que venga detrás del coronavirus (obsérvese que casi todo viene por detrás. A ver si por lo menos pudiéramos despertar para darnos la vuelta y que la cosa ya fuera por delante, que es más mejor)



Economía

¿A qué llamamos socialización del sector bancario?



Patrick Saurin y Éric Toussaint
VIENTOSUR
06.05.2020

Porque los capitalistas demostraron que eran capaces de cometer delitos y de correr riesgos —aunque se niegan a asumir las consecuencias— con el único fin de aumentar sus beneficios; porque sus actividades conllevan, periódicamente, un coste demasiado alto para la sociedad; porque la sociedad que queremos construir debe estar guiada por la búsqueda del bien común, de la justicia social y de la reconstitución de una relación equilibrada entre los humanos y los otros componentes de la naturaleza, se deben socializar los bancos. Como lo propone Frédéric Lordon, se trata de realizar “una desprivatización integral” del sector bancario.[1]

Proteger a la ciudadanía y a los poderes públicos de la influencia de los mercados financieros

Socializar el sector bancario significa:
  • La expropiación sin indemnización (o con una indemnización simbólica de un euro) a los grandes accionistas, mientras que los pequeños serán indemnizados.
  • La concesión al sector público del monopolio de la actividad bancaria salvo una excepción: la existencia de un sector cooperativo de pequeño tamaño, pero sometido a las mismas reglas fundamentales que el sector público.
  • La redacción, con participación ciudadana, de una declaración de objetivos a alcanzar y de misiones a perseguir, que ponga el ahorro, el crédito y la inversión al servicio de las prioridades definidas según un proceso de planificación democrática.
  • La transparencia de las cuentas que deberán presentarse al público de manera comprensible.
  • La creación de un servicio público de ahorro, de crédito y de inversión doblemente estructurado: por una parte, una red de pequeñas oficinas próximas a la ciudadanía; y, por la otra, organismos especializados en la gestión de fondos y la financiación de inversiones (que no estén garantizadas por los ministerios) destinadas a la salud pública, la educación, la energía, el transporte público, las jubilaciones, la transición ecológica, etc. Los ministerios deberán contar con un presupuesto suficiente para la financiación de las inversiones que les correspondan, por tanto, los organismos especializados financiarían ámbitos y actividades que excedieran las competencias y las esferas de acción de esos ministerios, con el fin de garantizar que no queden temas sueltos.
Imaginemos lo que eso significa concretamente: los bancos privados habrán desaparecido, es decir que, después de su expropiación (con indemnización para los pequeños propietarios), su personal habrá sido trasladado al servicio público bancario y a los seguros. En estos traslados se mantendrá la antigüedad y los salarios (hasta un máximo autorizado con el fin de limitar fuertemente los salarios demasiado altos y aumentar los salarios bajos para reducir esa diferencia) y se mejorarán las condiciones de trabajo, por ejemplo con el abandono del benchmarking[2] y las prácticas de ventas “forzadas”. Se establecerá un sistema de contratación para los nuevos trabajadores y trabajadoras que respete las normas de un servicio público.

Bancos al servicio de la ciudadanía

Se pondrá fin a la actual concentración de oficinas bancarias, en competencia unas con otras, en las grandes aglomeraciones urbanas y a la penuria o ausencia de sucursales en las pequeñas ciudades, pueblos o barrios populares. Se desarrollará una red densa de oficinas locales con el objetivo de aumentar fuertemente la accesibilidad a los servicios bancarios y de seguros, con un personal competente para responder a las necesidades de los y las usuarias en relación con la misión de servicio público. Nadie estará excluido del acceso al servicio público bancario que debe ser gratuito.

Las oficinas locales del servicio público gestionarán las cuentas corrientes y recibirán el ahorro de los y las usuarias, que estará totalmente garantizado. Se gestionará el ahorro evitando cualquier riesgo, y se destinará, bajo control ciudadano, a la financiación de proyectos locales y a inversiones de mayor alcance dedicadas a la mejora de las condiciones de vida, la salud pública, la lucha contra el cambio climático, el abandono de la energía nuclear, el desarrollo de circuitos cortos, a una planificación territorial que respete normas sociales y ambientales rigurosas, etc. Las personas, clientas de los bancos, podrán elegir qué proyectos desean ver financiados con sus ahorros.

Las agencias locales concederán créditos (sin riesgos) a personas individuales, familias, PYMES, estructuras privadas locales y establecimientos públicos. Y, además de los proyectos a nivel local, podrán consagrar una parte de sus recursos a proyectos de mayor envergadura, naturalmente en el marco de una política acordada.

Bancos al servicio de la comunidad

Para facilitar el control, las oficinas locales deberán presentar de forma precisa el destino del dinero que gestionan, ya sea en el ámbito local o en proyectos de más largo alcance. Este control se efectuará mediante el establecimiento de un calendario de programación y herramientas de seguimiento que permitan controlar claramente la utilización de los fondos y la puesta en marcha de los proyectos.

Los proyectos locales que se deberían financiar se definirán de manera democrática con un máximo de participación ciudadana. Además, las oficinas locales también se harán cargo de los contratos de seguros para las personas físicas y las personas jurídicas.

Sostener la transición hacia una economía social, sostenible y ecológica

Por otro lado, los ministerios a cargo de la salud pública, la educación, la energía, el transporte público, las jubilaciones, la transición ecológica, etc. dispondrán de medios de financiación provenientes del presupuesto del Estado.

Las agencias bancarias transversales especializadas intervendrán en los ámbitos y actividades que excedan las competencias y las esferas de acción de un solo ministerio. Por lo tanto, tendrán que garantizar las misiones específicas o transversales definidas a través de la participación ciudadana, como un programa de abandono total de la energía nuclear que incluya el tratamiento seguro de los residuos nucleares durante un largo periodo.

El sector bancario socializado permitirá reconstituir un circuito virtuoso de financiación de los poderes públicos: éstos podrán emitir títulos que podrán adquirir los servicios públicos, sin pasar por las imposiciones de los mercados financieros.

Quedan todavía muchos aspectos para que sean elaborados colectivamente, ya que estamos en la fase preparatoria del establecimiento de un sistema totalmente nuevo. Eso demanda un ambicioso trabajo colectivo de puesta en común de ideas y propuestas. Y ese trabajo acaba de comenzar.

Control de la ciudadanía en todos los niveles

El control de la ciudadanía es el control por parte de trabajadores y trabajadoras, usuarios y usuarias, cargos electos locales,representantes de las pequeñas, medianas y microempresas, artesanos y otros trabajadores y trabajadoras independientes, delegados y delegadas del sector asociativo. A este control ciudadano se agrega el control de las autoridades de supervisión bancaria.

La palabra socialización se utiliza preferentemente en lugar de nacionalización o estatalización para indicar claramente hasta qué punto es esencial el control de la ciudadanía, con un reparto de decisiones entre cargos directivos, representantes de la plantilla, clientes, asociaciones y cargos electos locales, que completan el control de los y las representantes de las instancias bancarias públicas nacionales y regionales. Por lo tanto, hay que definir de manera democrática el ejercicio del control ciudadano activo. Asimismo, es necesario estimular el ejercicio de un control de las actividades del banco por parte de los y las trabajadoras del sector bancario y su participación activa en la organización del trabajo. Es necesario que las direcciones de los bancos pongan anualmente en conocimiento público su gestión transparente y comprensible. Hay que privilegiar un servicio de proximidad y de calidad que rompa con las políticas de externalización llevadas a cabo actualmente. Hay que alentar al personal de los establecimientos financieros para que garantice a su clientela un auténtico servicio de asesoramiento y erradicar las políticas comerciales agresivas de venta «forzada»

La socialización del sector bancario y de seguros, y su integración en los servicios públicos permitirán:
  • Proteger a la ciudadanía y a los poderes públicos de la influencia de los mercados financieros;
  • financiar los proyectos ciudadanos y de los poderes públicos;
  • dedicar la actividad bancaria al bien común con, entre otras misiones, la de facilitar la transición de una economía capitalista, productivista y perjudicial a una economía social, sostenible y ecológica;
Porque consideramos que la moneda, el ahorro, el crédito, la seguridad del dinero en efectivo en las cajas y la preservación de la integridad de los sistemas de pagos son de interés general, nosotros preconizamos la creación de un servicio público bancario por medio de la socialización de la totalidad de las empresas del sector bancario y de seguros.

Porque los bancos son, actualmente, una herramienta esencial del sistema capitalista y de un modo de producción que saquea el planeta, genera un reparto desigual de los recursos, provoca guerras, incrementa la pauperización, socava cada día más los derechos sociales y ataca instituciones y prácticas democráticas. Todo eso hace que sea esencial tomar su control y hacer de ellos una herramienta al servicio de la colectividad.

La socialización del sector bancario no puede pensarse como un eslogan o una reivindicación que será suficiente por sí misma y que los dirigentes aplicarían después de darse cuenta de su conveniencia. Por el contrario, debe ser concebida como un objetivo político a alcanzar en el marco de un proceso liderado por una dinámica ciudadana. Es necesario que los movimientos sociales organizados existentes (y entre ellos los sindicatos) hagan de este proceso una prioridad en sus agendas y que los diferentes sectores (colectividades locales, pequeñas y medianas empresas, asociaciones de consumidores, etc.) se posicionen en ese sentido, pero, sobre todo, es esencial que los empleados y empleadas de los bancos estén sensibilizadas por el rol que tiene su trabajo y el interés que tendrían en ver sus bancos socializados. Además los usuarios y las usuarias deberán estar informadas, con el fin de que participen directamente en la definición de lo que debe ser un banco. Empezando por el mismo lugar en el que se encuentran, por ejemplo ocupando las oficinas bancarias en todos lados el mismo día.

La socialización del sector bancario y el apoyo popular, condiciones necesarias para cualquier cambio de modelo

Solamente unas movilizaciones multitudinarias pueden garantizar que se llegue a concretar la socialización del sector bancario, ya que esta medida ataca directamente el corazón del sistema capitalista.

Si un gobierno de izquierda se abstiene de tomar esta medida, no podrá provocar un cambio radical verdadero para lograr romper con la lógica del sistema capitalista y comenzar un nuevo proceso de emancipación. Sacarle a los capitales privados el sector bancario es la condición previa ineludible para la puesta en marcha de un programa económico de ruptura con el capitalismo y su lógica.

La socialización del sector bancario y de seguros es un hito fundamental de un proyecto mucho más amplio que comporta otras medidas que permiten iniciar una transición hacia un modelo poscapitalista y posproductivista. También, debería tener una dimensión europea, aunque su puesta en marcha se inicie en un solo país o en un pequeño número de países. Especialmente, se debería: abandonar las políticas de austeridad, anular las deudas ilegítimas, poner en marcha una reforma fiscal de conjunto con una fuerte imposición al capital, reducir de forma generalizada el tiempo de trabajo con contratos compensatorios y mantenimiento del salario, socializar el sector de la energía, del agua y de la salud, tomar medidas para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres, desarrollar los servicios públicos y la protección social, así como establecer una política determinada de transición ecológica.

En estos momentos, la socialización integral del sistema bancario y de seguros es una urgente necesidad económica, social, política y democrática.

06/05/2020
Notas

[1]Frédéric Lordon, « L’effarante passivité de la « re-régulation financière » », en Changer d’économie, les économistes atterrés, Les liens qui libèrent, 2011, p. 242. Agreguemos que la socialización total del sector bancario es propuesta por el sindicato Sud BPCE.

[2]El benchmarking es una herramienta de vigilancia de los y las asalariados/as cuyos resultados, accesibles a todos y todas permanentemente, se comparan continuamente mediante una clasificación que estigmatiza a los menos productivos. Es una técnica de gestión por el estrés muy difundida en las grandes empresas con el objetivo de generar una emulación malsana.

*++

miércoles, 6 de mayo de 2020

Coronavirus. Dinero para los patriotas no hay, pero dinero de los patriotas para la Patria el que sea de menester. Los patriotas españoles aportamos a la Patria solamente el 1,5% de toda la riqeza creada por el trabajo durante un año para los ejércitos de la OTAN, que son los que más y mejor luchan contra los efectos del coronavirus. Todo por la Patria



¿Qué pandemia? Estados Unidos y Reino Unido lanzan una provocación al estilo de la Guerra Fría en el patio trasero del Ártico de Rusia

DIARIO OCTUBRE / 06.05.2020


Millones de estadounidenses y británicos que pierden sus medios de vida bajo los bloqueos de Covid-19 pueden alegrarse de que sus armadas estén abiertas para los negocios, presentando una demostración de fuerza en la puerta de Rusia por primera vez desde la Guerra Fría.

Tres destructores de misiles guiados y una fragata de la Royal Navy navegaron el lunes en el Mar de Barents para «afirmar la libertad de navegación y demostrar una integración perfecta entre los aliados», según la 6ª Flota de los Estados Unidos. El anuncio estuvo acompañado de hashtags como #openforbusiness, #Powerforpeace y #strongertogether.

«En estos tiempos difíciles, es más importante que nunca que mantengamos nuestro ritmo constante de operaciones en todo el teatro europeo», dijo el almirante Lisa Franchetti, comandante de la sexta flota, en un comunicado.

Los destructores de la clase Arleigh Burke, el USS Donald Cook, el USS Porter y el USS Roosevelt, se unieron al HMS Kent y el barco de apoyo literalmente llamado USNS Supply para la misión destinada a demostrar el compromiso de la OTAN «para promover la seguridad y la estabilidad regional, al tiempo que genera confianza y refuerzo una base de la preparación del Ártico «, según Franchetti.

La flota también hizo un punto para recordarles a todos que la última vez que los barcos de la OTAN se aventuraron en el Mar de Barents fue en la década de 1980, en el apogeo de la Guerra Fría entre el bloque liderado por Estados Unidos y la Unión Soviética que se había ido. Por alguna razón, los planificadores navales británicos y estadounidenses pensaron que la pandemia de Covid-19 era el momento perfecto para traer de vuelta esos buenos viejos tiempos y golpear un poco al oso.

El Mar de Barents es el equivalente ruso del Golfo de México a los Estados Unidos, ubicado entre sus principales puertos del Ártico y el Polo Norte. Con el Ártico asomándose en los planes estratégicos tanto de Moscú como de Washington, ¿recuerda los movimientos para «comprar» Groenlandia a Dinamarca? — el paseo de los cinco barcos a través de las aguas heladas es mucho más que seguir siendo «competente en todos los entornos operativos para garantizar la seguridad y el acceso continuos a los mares», como dice la 6ª Flota.

Sin embargo, el ejercicio no ha involucrado ningún barco de la Royal Navy noruega, una de las pocas armadas de la OTAN que realmente es competente en las operaciones del Ártico. Los noruegos parecen desconfiar de hostigar innecesariamente a Rusia. Si bien Oslo normalmente habla mucho sobre participar en los ejercicios de la OTAN, «esta vez no fue priorizado», dijo el ministro de Defensa Frank Bakke-Jensen al observador de Barents.

La Marina de Estados Unidos rutinariamente hace un punto de enviar sus barcos a lugares como el Mar del Sur de China para operaciones de «libertad de navegación» (FONOP), es decir, su libertad de ir a donde quieran. Dos barcos estadounidenses jugaron un juego de nervios con la marina china la semana pasada. La operación del mar de Barents parece estar diseñada en la misma línea. También implica dos barcos que tienen mucha experiencia en hurgar en Rusia, y recibir un empujón a cambio.

El Porter ha navegado repetidamente hacia el Mar Negro en los últimos años, donde fue sombreado por barcos y aviones rusos. El Donald Cook fue famoso por los aviones rusos en el mar Báltico en 2016, lo que provocó que el Pentágono se quejara de enfoques «agresivos» e «inseguros».

Ambos destructores se basan normalmente en Rota, España, donde el clima en los peores días no es tan duro como en el Ártico.

Los comentarios del almirante Franchetti sobre la importancia de mantener las operaciones sugieren que la Marina de los EE. UU. Está ansiosa por demostrar que puede continuar operando como una superpotencia global incluso en circunstancias pandémicas. Varias de sus naves han sido marginadas por los brotes de Covid-19, hasta el punto en que el Pentágono se niega a dar números específicos. En el incidente más notorio, el portaaviones USS Franklin D. Roosevelt tuvo que regresar a Guam después de que su capitán hizo un llamamiento público para poner en cuarentena a la tripulación, lo que provocó su despido y la renuncia del secretario interino de la Marina el mes pasado.

Moscú no ha comentado sobre el despliegue angloamericano. En lugar de una declaración, la Flota del Norte de Rusia simplemente anunció el martes que estaba «siguiendo» los movimientos de la flotilla, mientras que el crucero de misiles Marshal Ustinov se desplegó de Severomorsk para «ejercicios de combate en defensa contra barcos y aviones enemigos» en el Mar de Barents .

*++

Colombia. El hecho: un perro muerde a un niño: la noticia: niño muerde al perro



Los estudiantes impulsan la Constituyente por la Paz sobreponiéndose al terror paraestatal

El IV Congreso de la FEU que incomodó al Estado


Por Alexander Escobar / Colombia
Rebelión
 08/10/2014
Fuentes: http://remapvalle.blogspot.com.es/ 

El involucramiento del movimiento estudiantil en los diálogos de paz a través del Mandato Estudiantil es una propuesta directa hacia el logro de la paz con justicia social, y un triunfo del IV Congreso de la FEU que derrotó a la guerra sucia del Estado colombiano.

Nunca antes estuvo tan planificado un esquema de terror contra un congreso de estudiantes en Colombia. Seguimientos, amenazas con arma de fuego y mensajes de texto vía WhatsApp son algunas de las evidencias de un trabajo de inteligencia coordinado y financiado para intimidar la lucha estudiantil colombiana. 

No fueron simples amenazas improvisadas o encomendadas a cualquier delincuente para atemorizar e impedir la llegada de los tres mil jóvenes que asistieron al IV Congreso Nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) que se realizó en Cali del 2 al 5 de octubre. No, lo que ocurrió fue la asignación de un grupo paramilitar en el suroccidente colombiano para cumplir una tarea definida y planificada con anticipación, y que actuó en complicidad con el silencio del Gobierno colombiano que no se pronunció frente a la gravedad de los hechos. 

Las amenazas ocurrieron en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca. En total siete dirigentes estudiantiles, sociales y defensores de derechos humanos fueron amenazados desde el 21 de septiembre. Llamadas telefónicas, mensajes enviados desde teléfonos inteligentes, seguimiento e interceptación con arma de fuego, fueron las formas de acecho e intimidación paramilitar que hasta el dos de octubre debieron soportar los estudiantes del suroccidente que integraron el comité organizador del IV Congreso de la FEU. 

El silencio del Gobierno fue el común denominador. Ante las amenazas jamás se pronunció, dejó que avanzaran y llegaran a un estado crítico; amenazas que extrañamente cesaron solo cuando la imagen internacional del Gobierno se vio afectada por el pronunciamiento de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que le llamó a proteger a los estudiantes. 

Gobierno, medios y paramilitarismo 

Ocultamiento, tergiversación, desviación de la atención como tarea de los medios de comunicación, y asesinatos, amenazas e intimidación realizadas por los grupos paramilitares, van de la mano de la complicidad de los organismos de seguridad y el silencio institucional del Gobierno que completa el triángulo de la guerra sucia que actúa de manera coordinada contra las lucha sociales en Colombia. 

El IV Congreso de la FEU fue víctima de esta guerra. Empezando por el papel de los medios que ocultaron y omitieron información de un acontecimiento de carácter nacional que reunió a miles de estudiantes de colegios y universidades de toda Colombia. Medios como El País (prensa escrita) y Telepacífico (televisión), con su sede en la ciudad de Cali, no emitieron nota alguna durante los cuatro días que duró el congreso en esta ciudad. Aunque a lo mejor estamos siendo injustos, El País, ahora que lo mencionamos, sí realizó un pequeño informe. El 4 de octubre, día de la marcha que congregó a cerca de 6.000 personas en la capital del Valle, en un acto premeditado, y que acostumbra a usar como política editorial, publicó el siguiente titular: Marcha de universitarios generó congestión vehicular al sur de Cali

La falta de ética periodística en la elaboración de este tipo de titulares contiene una intencionalidad clara: desviar la atención de los problemas de fondo y generar un sentimiento negativo en la población contra los tres mil estudiantes que durante cuatro días discutieron sobre educación, planes curriculares, paz con justicia social y otros temas censurados por las corporaciones mediáticas como prisioneros políticos , montajes judiciales, y su oposición a la reforma a la Ley 30 que derrotaron en el 2011, pero que ahora el Gobierno revive bajo el nombre de Acuerdo por lo superior 2034. De igual manera se comportaron las grandes cadenas nacionales al no realizar comentario alguno sobre el congreso ni dar el despliegue necesario a las amenazas de los grupos paramilitares que desde el 21 de septiembre recibieron los estudiantes. Solo medios independientes como PaZífico Noticias informaron sobre las amenazas y realizaron notas sobre lo sucedido antes , durante y después del evento, así como los medios alternativos que también estuvieron atentos al desarrollo del congreso. 

El Gobierno por su parte cumplió a cabalidad la tarea de guardar silencio ante la gravedad de las amenazas. Esperar otro comportamiento sería extraño y desfasado de la realidad. Es lógico, de haberlo hecho hubiese visibilizado y dado protagonismo a quien toma como su enemigo-a su enemigo de clase puntualizaran algunos-. Por tanto se limitó a cumplir su rol al evitar cualquier referencia o pronunciamiento para mantener oculto al movimiento estudiantil en su lucha contra el Acuerdo por lo superior 2034, así como a sus ideas y propuestas para mejorar la educación y la calidad de vida de los colombianos. 

El triunfo de las propuestas que incomodan 

Al pensar en estudiantes quizá la sociedad relacione sus actividades meramente con la problemática educativa, o dicho de otro modo, que el movimiento estudiantil se observe solo desde la óptica de una lucha sectorizada; y para ser más claros, en el momento actual, que la atención se centre en el papel protagónico que tendrá su lucha contra el Acuerdo por lo superior 2034. Aunque ello es real, y el hecho ya representa un problema para los intereses del modelo económico neoliberal, el posicionamiento de la lucha estudiantil tiene unos alcances mayores que preocupan a quienes financiaron, organizaron y desplegaron todo un dispositivo de amenazas contra los estudiantes en el marco de este IV Congreso. 

Las luchas en 2011 del movimiento estudiantil dieron nacimiento a la MANE (Mesa Amplia Nacional Estudiantil) y sentaron un precedente por el grado de favorabilidad que su imagen dejó en la sociedad. En términos de la guerra mediática que afronta las luchas sociales en Colombia el hecho es significativo, en tanto que los medios han programado a la sociedad para que realidad y verdad se basen en la imagen, es decir, en la forma y no en el contenido [1] . 

Sin embargo en las luchas sociales de nada sirve la favorabilidad de la imagen si ésta no está acompañada del trabajo organizativo que supere los momentos coyunturales. A este hecho puntual es que el Gobierno teme. Y la realización del IV Congreso de la FEU aumentó esos temores porque presentó unos objetivos y dinámicas de trabajo que nuevamente posicionarán en la opinión pública las propuestas del movimiento estudiantil durante el desarrollo de su lucha contra Acuerdo por lo superior 2034

Pero este no es el mayor temor de quienes gobiernan para satisfacer las injusticias del modelo económico, político y social del país. Su miedo más profundo está representado en el involucramiento de los estudiantes con problemáticas que traspasan lo sectorial. Su preocupación radica en que posterior al triunfo que se obtendrá contra la política educativa del Gobierno, paralela y seguidamente la imagen favorable de esa victoria se verá reflejada en la ganancia de espacios de decisión en la opinión pública frente al tema de la paz con justicia social y la propuesta de realizar una nueva Asamblea Nacional Constituyente. 

El IV Congreso de la FEU tenía trazado este objetivo. La propuesta de impulsar el Mandato Estudiantil por la Asamblea Nacional Constituyente y la paz con justicia social fue una de las decisiones de los tres mil estudiantes que durante cuatro días discutieron en Cali. Una decisión incómoda para el Estado que pretende hacer de los diálogos de paz con las Farc un simple desarme sin cambios a profundidad en lo económico, político, social y cultural. 

El involucramiento del movimiento estudiantil en los diálogos de paz a través del Mandato Estudiantil es una propuesta directa hacia el logro de la paz con justicia social, y un triunfo del IV Congreso de la FEU que derrotó a la guerra sucia del Estado colombiano. También aparece como una medida concreta frente a la necesidad de una nueva Asamblea Nacional Constituyente que realice cambios estructurales en el país que están por fuera de la discusión en los diálogos de La Habana. 

El llamado a la Asamblea Nacional Constituyente desde el movimiento estudiantil es la suma de más voces que invitan a pensarse el país, y donde el pueblo tomará medidas para que su participación sea directa y sin repetir los errores que dieron vida a la Constitución del 91. El proceso de Constituyentes por la Paz con Justicia Social que se adelanta en todo el territorio nacional es una muestra de cómo distintos sectores de la sociedad se involucran en la construcción de una nueva Colombia que defenderán en las calles, aulas y cualquier espacio del pensamiento donde haya que derrotar el mundo virtual que impone la dictadura mediática. 

Se aproxima el momento en que el pueblo apagará los televisores, despertará a su realidad y luchará hasta el final para transformarla. 

NOTAS:
[1] El tipo de sociedad formada por los medios se caracteriza por poseer una memoria tipo desechable donde no importan los argumentos y las razones sobre una problemática predeterminada. Durante décadas estructuraron una audiencia que otorga estatutos de verdad a la apariencia de un mundo moldeado al antojo del poder de quienes dominan el tiempo al aire en televisión, radio y prensa escrita para tergiversar, mentir y confundir.


*++