martes, 13 de agosto de 2019

ECOLOGÍA, UN CUARTO DE AMBIENTE, MEDIO AMBIENTE, TRES CUARTOS DE AMBIENTE Y AMBIENTE ENTERO. A QUE VA A RESULTAR AHORA QUE DE NUESTRA IGNORANCIA VAN A TENER AL CULPA LOS INMIGRANTES MOROS POBRES Y LOS INDEPENDENTISTA CATALANES. ESTO SE LO TENGO QUE CONTAR YO A LA ARRIMADAS, LA QUE SE ARRIMA, DE CIUDADANOS, AL SANTIAGO DE VOX Y AL ESPINOSA DE LOS MONTERO QUE ES UN COMUNISTAS DE LA COMUNIDAD DE LADRONES DE LOS GRANDES CAPITALES Y QUE ES UN MARRANO (¿DÓNDE SE A VISTO QUE UN CABALLERO DE BIEN DE LOS DE MILLÓN EN RISTRE SE PRESENTE EN UN ACTO PÚBLICO CON UNAS BARBAS GREÑOSAS DE TRES DIAS SIN AFEITAR?) QUE NI SIQUIERA SE AFEITA, IGUALITO IGUALITO QUE FIDEL CASTRO


El origen de la subcultura carbónica

DIARIO OCTUBRE/ agosto 12, 2019


 El químico sueco Svante Arrhenius

La evolución de la ideología climática (4)

Juan Manuel Olarieta.— Hacia mediados del siglo XIX la ciencia ya disponía de algunos de los elementos fundamentales para elaborar una teoría embrionaria sobre el clima, aunque sólo ha llegado a desarrollar piezas inconexas de ella, de las que se pueden poner dos ejemplos que se corresponden con otros tantos nombres que, por derecho propio, figuran entre los más grandes de la ciencia de aquel siglo.

El francés Joseph Fourier es uno de ellos y pertenece a la primera mitad del siglo. Además de su obra maestra, la “Teoría analítica del calor”, publicada en 1822, el científico napoleónico prestó mucha atención al clima terrestre en otras obras. De no ser por las limitaciones científicas de su tiempo, se le podría considerar incluso como el fundador de la climatología y hay quien, como el IPCC, le considera como el descubridor del “efecto invernadero”.

No obstante, Fourier no demuestra nada, ni lleva a cabo ningún experimento, ni descubre nada nuevo. Trata de explicar fenómenos ya conocidos anteriormente, especialmente el de Saussure, sobre el que apunta lo siguiente: “El calor del Sol, que llega en forma de luz, posee la propiedad de penetrar las sustancias sólidas o líquidas diáfanas, y la pierde casi enteramente cuando se convierte, por su comunicación a los cuerpos terrestres, en calor radiante oscuro”. Esta distinción entre calor luminoso y calor oscuro, añade Fourier, “explica la elevación de temperatura causada por los cuerpos transparentes” (1).

En dicho pasaje no existe nada de lo que hoy el IPCC y algunos historiadores de la ciencia tratan de dar a entender:

1. Fourier no se refiere sólo a la atmósfera, sino también a la hidrosfera y al hielo polar

2. Lo que trata de explicar es el motivo por el cual el calor no se dispersa hacia el espacio exterior sino que se acumula en la superficie terrestre, es decir, el gradiente vertical de temperatura de Saussure así como la relativa uniformidad de la temperatura de la que, naturalmente, no conoce su evolución en el tiempo, aunque supone que se enfría progresivamente

3. El científico francés considera a la atmósfera como un todo y no diferencia entre unos u otros componentes de ella, una tarea que llevó a cabo Tyndall en 1861: no todos los gases de la atmósfera absorben y emiten calor en la misma medida, considerando que el vapor de agua era el más influyente (2)

4. Fourier no tiene una noción clara de lo que es el “calor oscuro” y su interés se centra casi exclusivamente en su absorción por la atmósfera, descuidando la emisión

5. Pero lo más importante es que Fourier suponía -erróneamente- que el calor era un fluido y sabía que era una opinión controvertida. Hay varias hipótesis al respecto, añade, ante lo cual reacciona como la mayor parte de los científicos: no sabemos lo que es el calor pero podemos describir cómo se disipa (3).

Con la climatología de Fourier se cumple el principio de que para falsificar la ciencia hay que falsificar también su historia. El francés está siendo instrumentalizado para inculcar que la hipótesis del “efecto invernadero” no es reciente, lo cual es falso.

El segundo científico que expresa las paradojas de la ideología climática es el sueco Svante Arrhenius, al que le atribuyen una de esas leyes contundentes de la física cuya formulación no deja lugar a dudas: si las emisiones de CO2 a la atmósfera crecen geométricamente, la temperatura crecerá aritméticamente. En un artículo de 1896 el sueco Arrhenius ilustró gráficamente esa ley por la analogía con un invernadero (4).

Por lo tanto, desde Fourier, en el transcurso de casi un siglo el planteamiento climático había cambiado. Ya no se trataba de explicar la retención del calor en la superficie de la Tierra sino el cambio en su temperatura.

El interés de Arrhenius por el cambio de temperatura forma parte de la defensa de su tesis sobre la panespermia: la vida en la Tierra no tiene un origen temporal sino que preexiste desde siempre en todo el universo y seguirá existiendo indefinidamente. Ahora bien, en 1863 el físico alemán Clausius le había dado un vuelo absurdo al segundo principio de la termodinámica, según el cual la equiparación de temperaturas conducía a la “muerte térmica del universo”, de donde deriva todo el conjunto actual de elucubraciones acerca de la entropía, la irreversibilidad, la teoría del caos y otros.

Acertadamente Arrhenius criticó a Clausius apoyándose en las glaciaciones, que mostraban la posibilidad de que los procesos térmicos fueran reversibles. Es más, Arrhenius pensaba que la Tierra se enfriaba y, en consecencia, para retardar el fantasma de una futura glaciación y la “muerte térmica del universo”, había que invertir un fenómeno natural para hacerlo reversible artificialmente. Siguiendo a Tyndall, Arrhenius consideró que el CO2 atmosférico era la clave para ello, no obstante su carácter residual.

Así comenzó la subcultura carbónica. Según Arrhenius si el CO2 explica la retención de calor en la superficie de la Tierra, el aumento de su concentración en la atmósfera aumentará también la temperatura. Más CO2 retiene más calor. La manera de retrasar la futura glaciación es emitir más CO2. Se trataba de algo diferente, un problema práctico: cómo frenar la futura caída de las temperaturas. Con el científico sueco estaba naciendo la “ingeniería climática”, que ponía el acento en la capacidad humana para alterar el clima de la Tierra de manera artificial. Es una doctrina al alcance de la mano. La humanidad puede alcanzar la troposfera, pero no la superficie solar. Es más fácil alterar la atmósfera que los rayos procedentes del Sol.

La “ingeniería climática” es algo más bien propio de las cábalas de la ciencia ficción que de la ciencia propiamente dicha, pero en la misma medida en que algunos científicos se fueron convenciendo de que podían modificar el clima, la ideología del enfriamiento se convirtió en una pesadilla, similar a la actual del calentamiento. El químico alemán Walter Nernst propuso quemar carbón, pero no para incrementar la temperatura de una vivienda sino la de toda la atmósfera. En 1938 el ingeniero inglés Guy Stewart Callendar insistió en lo mismo porque el incremento de CO2 en la atmósfera era beneficioso para retrasar la siguiente glaciación.

Las tesis de Callendar no eran en nada diferentes de las de Arrhenius, aunque su propagación fue notablemente mayor y durante años el aumento de las temperaturas como consecuencia de las emisiones crecientes de CO2 se conoció como “Efecto Callendar”.

Al aludir a los crecimientos geométricos y aritméticos, Arrhenius añade otro problema nuevo de medición: la sensibilidad climática. ¿Cuánto CO2 habría que enviar a la atmósfera para aumentar un grado la temperatura? Para ello antes habría que calcular la cantidad de CO2 que hay en la atmósfera. Aunque el científico sueco introduce varias cifras, no mide nada, ni tampoco demuestra nada; ni siquiera lo intenta porque, siguiendo de nuevo a Tyndall, todos sus experimentos los lleva a cabo con el vapor de agua de la atmósfera.

Los científicos empezaron a interesarse por la capacidad de los diferentes gases atmosféricos para absorber los rayos infrarrojos y surge así el diluvio de mediciones que meten a la climatología en una ratonera: el laboratorio. Tyndall había inventado un espectrómetro diferencial capaz de detectar la absorción de rayos infrarrojos por pequeñas cantidades de gas encerradas en un tubo de ensayo.

Por un lado, no todos los gases atmosféricos absorbían la radiación infrarroja; por el otro, el vapor de agua, la humedad del aire, era capaz de bloquearla por sí misma. El CO2 no absorbía ninguna longitud de onda que no fuera también absorbida por el vapor de agua. Su concentración en la atmósfera es tan pequeño comparado con el del vapor de agua, que su efecto es irrelevante. Es el “efecto de saturación”, el mismo que tendría en un salón de tiro las capas sucesivas de rejillas interpuestas entre la bala y el blanco. A medida que se incrementa el número de rejillas o su densidad, es más difícil que una bala alcance su blanco, hasta que llega un punto en que se hace imposible. A partir de ahí es inútil interponer más rejillas.

Para demostrar el “efecto de saturación”, en 1900 Knut Angström y su colaborador Herr J. Koch hicieron un experimento enviando radiación infrarroja a través de un tubo de 30 centímetros de largo lleno con una determinada concentración de CO2. Luego redujeron la concentración en un tercio y la cantidad de radiación absorbida apenas cambió. En contra de la hipótesis de Arrhenius, a partir de un determinado punto, la emisión adicional de más CO2 no absorbía más radiación y, por lo tanto, no calentaba la atmósfera.

Tras el experimento, la revista que expresaba el punto de vista de los meteorólogos estadounidenses, Monthly Weather Review, advirtió expresamente de que la hipótesis de Arrhenius era falsa (5).

La temperatura de Marte parece confirmar el “efecto de saturación”. La atmósfera del planeta rojo se compone casi en su totalidad de CO2. La cantidad de CO2 en Marte es 50 veces mayor que en la Tierra, a pesar de lo cual la temperatura en la superficie oscila entre -90 grados centígrados y -30 grados.

La validez del experimento sobre el “efecto de saturación” permaneció 50 años, hasta que la Guerra Fría llevó a los aviones de espionaje a las capas altas de la atmósfera. De la mano de los militares, los científicos volvieron a romper otra vez la unidad de la atmósfera, descubriendo que no sólo se componía de gases diferentes sino que no era la misma arriba que abajo. En los estratos más elevados hay menos vapor de agua que en los inferiores.

La atmósfera no es un invernadero; tampoco hay en ella ningún invernadero ni nada parecido. A efectos climáticos, la atmósfera se compone de varios subsistemas y estratos que interaccionan entre sí de manera continua, lo mismo que con una masa sólida (continentes) y otra líquida (océanos).

Gracias también a los militares, en los años cuarenta se desarrolló la espectrofotometría de infrarrojos, que le permitió al canadiense Gilbert Norman Plass descubrir en 1956 que el vapor de agua y el CO2 no superponen sus efectos porque el vapor agua no puede absorber todo el espectro de radiación infrarroja (6). Las balas de determinado calibre no pueden ser frenadas por las rejillas del vapor de agua, pero sí por las del CO2. El “efecto de saturación” no existe; el CO2 es un “gas de efecto invernadero”. Aunque en la atmósfera haya estratos muy secos, el CO2 suple la escasez de vapor de agua y, por lo tanto, aumenta la capacidad de absorción de la radiación infrarroja.

Plass obtuvo sus conclusiones con la ayuda de un ordenador, lo que anunciaba la llegada de una nueva era para la ciencia que había comenzado en 1945, una mezca explosiva de militarismo, laboratorios y ordenadores que sirve para explicar el calentamiento de la Tierra, mientras guarda silencio sobre el enfriamiento de Marte.

(1) Fourier, Mémoire, cit., pg.573.
(2) John Tyndall, On the absorption and radiation of beat by gases and vapour, and on the physical connection of radiation, absorption and conduction, Philosophical Magazine, 1861, 22:167-194, pgs.273 y stes., http://web.gps.caltech.edu/~vijay/Papers/Spectroscopy/tyndall-1861.pdf
(3) Fourier, Théorie, cit., pg.18
(4) Svante Arrhenius, On the Influence of Carbonic Acid in the Air upon the Temperature of the Ground, Philosophical Magazine and Journal of Science, vol.41, 1896, pgs. 237-276.
http://www.trunity.net/files/108501_108600/108531/arrhenius1896_greenhouse-effect.pdf
(5) Monthly Weather Review, Knut Ansgström On Atmospheric Absorption, ftp://ftp.library.noaa.gov/docs.lib/htdocs/rescue/mwr/029/mwr-029-06-0268a.pdf
(6) Gilbert N. Plass, The Carbon Dioxide Theory of Climate Change, Tellus, 1956, vol. 8, núm. 2 pgs. 140 y stes.
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lunes, 12 de agosto de 2019

IBERDROLA + UN SACO DE PIENSO PARA EL CABALLO DE SANTIAGO ABASCAL + AHORA SÍ, AHORA QUE VOYA GANAR LAS ELECCIONES TETICA MONJA + UNA DE CALAMARES = PATRIA. Y PARA QUE YO PUEDA APRENDER QUE DESPUES DE 2008 EL CAPITALISMO NO PUEDE DAR MÁS QUE CADA VEZ MÁS MISERIA Y SUFRIMIENTO, DONDE TENGO QUE IR O QUIÉN ME LO PODRÍA ENSEÑAR?



Iberdrola, la dueña del Tajo

Rebelión
La Marea
12.08.2019

Las concesiones que ha otorgado el Gobierno de España a la eléctrica en el Tajo le autorizan a gestionar buena parte del caudal del río más largo de la Península Ibérica. Dos pueblos extremeños, que han sufrido falta de suministro de agua durante días, denuncian que la energética priorice su interés empresarial


Berrocalejo está rodeado de agua, pero ha estado unos días sediento. En pleno mes de julio, la pequeña población cacereña, cercana Castilla La Mancha, ha tenido que recurrir a un pozo de sondeo, a pesar de que su horizonte está pintado de azul por las más de 7.000 hectáreas de tierras inundadas que ocupa el embalse extremeño de Valdecañas. El alcalde y el primer teniente de alcalde del municipio han realizado ellos mismos los trabajos para acercar la tubería de captación al nuevo nivel del agua.

El pantano de Valdecañas, explotado por Iberdrola, luce en la actualidad un manto fino. De los 1.446 hectómetros cúbicos de agua que puede embalsar, apenas recoge 379, una cantidad que durante cinco días ha provocado problemas de abastecimiento para el consumo humano en Berrocalejo y falta de suministro para los regadíos y la ganadería de Peraleda de la Mata, otro municipio ribereño.

La bajada del nivel del agua ha sido rápida y ha pillado por sorpresa al vecindario, a ganaderos y a regantes. Iberdrola ha estado turbinando para producir energía hidroeléctrica, dejando al río Tajo en este tramo en su límite, en una cota de 293 metros, cuando el mínimo al que puede llegar por ley son 290.

¿Puede priorizarse la producción energética, es decir, los intereses mercantiles sobre el abastecimiento municipal? “Iberdrola tiene una concesión administrativa para la explotación hidroeléctrica del embalse de Valdecañas entre las cotas de 315 y 290 metros. Esta concesión supone que legalmente puede ejercer libremente ese derecho de explotación. Cualquier otro potencial usuario simultáneo del embalse podría acceder al recurso, pero sabiendo que debe de disponer de infraestructuras de captación que le permitan tomar agua incluso por debajo de los 290 metros. En caso contrario, podría verse ante la imposibilidad física de captar agua”, responden desde la Confederación Hidrográfica del Tajo, organismo público dependiente del Ministerio de Transición Ecológica.

El alcalde de Berrocalejo, Ángel Pedro Martínez, explica por teléfono a La Marea que la sequía y el trasvase Tajo-Segura, que coge agua de la cabecera del río Tajo para llevarla al Levante, son las razones de la falta de suministro en su pueblo. Reconoce como una verdad incuestionable que Iberdrola puede bajar la cota hasta los 290 metros: “Nos hemos reunido con ellos y les hemos pedido que nos avisen antes, porque el año pasado se nos quemó la bomba al quedarse fuera del agua. Nos han dicho que la próxima vez nos avisarán y que tanto nosotros como Peraleda deberíamos tener la captación más baja, pero para hacer esa infraestructura habría que vaciar el pantano. Les hemos pedido que nos hagan algún beneficio en el recibo de la luz, porque necesitamos más energía para bombear”.

Convenio de la Albufeira
  Desde Iberdrola niegan que se esté priorizando la producción de energía eléctrica por encima del uso del agua para riego: “La única razón para trasladar volúmenes de agua a Cedillo -otra población cacereña– y de ahí a Portugal es el cumplimiento de un convenio firmado entre España y Portugal”, explican. El Convenio de la Albufeira, firmado en 1998 y en vigor desde el año 2000, define el régimen de caudales necesarios para garantizar el buen estado de las aguas y los usos actuales y futuros de las cuatro demarcaciones hidrográficas internacionales compartidas por España y Portugal: Miño-Limia, Duero, Tajo y Guadiana. Con la modificación de 2008 se garantiza un caudal mínimo que deben llevar estos ríos hasta la frontera cada trimestre.

Iberdrola sostiene en una nota de prensa que “este convenio obliga a la entrega por parte del Reino de España de un volumen anual de agua de 2.700 hectómetros cúbicos, en el punto de control de Cedillo, antes del 30 de septiembre de 2019. Las condiciones meteorológicas excepcionales de este último año (en el que el volumen de agua entrante en los embalses gestionados por la compañía alcanza apenas el 22% de lo que se recibe en un año hidrológico medio), hace que hasta la fecha falten por entregar 800 hectómetros cúbicos de agua a Portugal”. La multinacional defiende que no es posible cumplir con la obligación impuesta por el Convenio “sin que se produzcan afecciones a otros usuarios”.

Valdecañas es el primero de los cuatro grandes embalses que Iberdrola tiene en la provincia de Cáceres. Según el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) Tajo, el 1 de agosto, este embalse está en el 26,24% de su capacidad. Aguas abajo, Torrejón roza el lleno (98,29%); luego, Alcántara, el más grande de todos, almacena más de 1.700 hectómetros cúbicos, es decir, más de un 54 % de su capacidad total; y Cedillo, ya en la frontera, está a más de un 93%. A tenor de estas mediciones, paradójicamente el único embalse que se ha visto afectado por el cumplimiento de Albufeira es el que más lejos está de Portugal.

Miguel Ángel Sánchez, portavoz de la Plataforma en Defensa de los ríos Tajo y Alberche, lo explica así: “Hay agua de sobra para cumplir con Albufeira. El negocio hidroeléctrico es de arriba para abajo, es mejor turbinar en Valdecañas primero, luego en Torrejón y luego en Alcántara. Vacían primero el de arriba y luego van manteniendo”. Es decir, van soltando agua de los pantanos más cercanos a la cabecera para ir produciendo energía a la vez que llenando los siguientes embalses, río abajo. Y contrariamente a la norma, el que han dejado más desabastecido ha sido el de Valdecañas, el más alto de los que tiene Iberdrola en Extremadura. 

Obras de emergencia
  Otra población cacereña, Peraleda de la Mata, también ha afrontado problemas durante dos semanas para regar unas 1.400 hectáreas de cultivo y dar de beber a unos 16.000 animales. Según datos de la Junta de Extremadura, cerca de 600 familias viven allí de la siembra de maíz, tabaco y de la ganadería. En este caso, las obras de emergencia para asegurar el abastecimiento han corrido a cargo del Gobierno autonómico, que de momento ha invertido 200.000 euros.

“Ha habido contactos con Iberdrola, pero no vamos a entrar a valorar”, afirmó la consejera de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio, Begoña García, durante una visita a las obras de emergencia. “Es legal lo que hace Iberdrola, pero deberían haber avisado antes para evitar esta situación. Otra cosa son los criterios de oportunidad y ante eso no han mostrado lo que deberían mostrar”, subrayó también García.

“Esto estaría resuelto con que parasen un día, día y medio a lo sumo. ¿Qué más le da a Iberdrola, si tiene el resto del año para producir energía?”, “nuestro consumo de toda una campaña es de seis hectómetros cúbicos, mientras que Iberdrola ha consumido 14 en solo dos días”, “está claro que de esta forma nos obligan a irnos de los pueblos”. Son algunas de las quejas de los afectados recogidas por el diario regional HOY.

300 kilómetros de río para Iberdrola
  Iberdrola tiene desde 1956 la concesión para aprovechamiento eléctrico de casi 300 kilómetros de río, desde Talavera de la Reina (Toledo) hasta Portugal. Los embalses de Azután, Valdecañas, Torrejón, Alcántara y Cedillo están explotados por la misma empresa y suponen 5.145 hectómetros cúbicos de capacidad conjunta y un territorio inundado de 21.330 hectáreas, bajo las cuales yace el esqueleto del municipio de Talavera la Vieja, como se recoge en el reportaje ‘Dueños y señores del agua’, publicado en el número 71 de la edición en papel de La Marea

El libro El Tajo: historia de un río ignorado denuncia que se han producido episodios de desecación de kilómetros del río, precisamente, por la explotación eléctrica de estos embalses. En este tramo, además, las aguas del Tajo medio, amordazado por embalses, también sirven para refrigerar los dos reactores de la Central Nuclear de Almaraz, propiedad de Iberdrola en un 52,6 por ciento, de Endesa en un 36 por ciento y de Naturgy en un 11,2 por ciento.

“Con Iberdrola no se juega, son los dueños del Tajo. Hacen lo que les da la gana con el río”, explica, a la vez que da ejemplos, el portavoz de la Plataforma en Defensa de los ríos Tajo y Alberche, Miguel Ángel Sánchez. Y añade, en conversación telefónica, “estos embalses son ahora mismo de facto privados y es muy complicado que la gente pueda usar estos ríos de forma particular. Nuestro planteamiento es que estos embalses se gestionen conforme al interés general”.

 
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domingo, 11 de agosto de 2019

EL QUE ME ROBA ES USTED. CIERTO: HE VOTADO AL CIRILO, JUANITO ES UN SINVERGÜENZA Y LUEYO YA VIENE QUE SI LA ABUELA FUMABA, QUE SI ÉCHATE PAYÁ QUE TE VOY A PISAR, PERO QUE EL QUE ME ROBA ES USTED, SABE? QUE YO NI HE VOTADO AL CIRILO, NI SE COMO ES JUANITO, Y LO DE LA ABUELA A MI COMO SI SE LA MACHACA, QUE LO QUE LE DIGO ES QUE EL QUE ME ROBA ES USTED. ¿QUÉ DE QUÉ COLOR SON LOS COJONES NEGROS DEL CABALLO BLANCO DE ABASCAL? YO QUÉ SÉ. SI LO QUE LE DIGO YO ES QUE EL QUE ME ROBA ES USTED. Y SABE QUÉ LE DIGO, ADEMÁS? QUE YA NO LE VOY A VOTAR MÁS



De negociaciones, gobiernos, socios y negocios


10.08.2019



Hemos asistido, como si de tragicomedia griega se tratara, a las negociaciones para formar gobierno entre PSOE y Unidas Podemos (UP), con un resultado final que sabe a triunfo para unos y a tragedia para otros. Para quienes entiendan algo de negociaciones, por haber dedicados numerosos años de vida a tan antiguo medio de resolver controversias, la forma, fondo y escenificaciones que se dieron en las negociaciones entre PSOE y UP hacían prever, casi a bombo y platillo, su fracaso. Algo normal cuando, una y otra vez, se violan reglas básicas y elementales de la negociación, en el caso, vale aclarar, de que las partes quieran realmente alcanzar un acuerdo, que es la cuestión medular. Si no se desea tal acuerdo -o una no lo desea-, puede hacerse de la negociación un circo mediático y hacer con ella juegos malabares. Veamos las reglas. 
 1.- Regla Uno: las negociaciones deben ser discretas, y cuanto más importantes, mayores los niveles de discreción. En las de PSOE-UP poco faltó para que usaran carteles circenses. Se anunciaban decisiones en entrevistas televisivas o radiales, en pasillos y mentideros; los líderes apenas hablaban entre ellos; sus delegados decían unos una cosa, otros, otra... ¿Qué era eso? ¿Cómo se puede llevar una negociación seria -repetimos, seria- entre faralaes y micrófonos? A esos burlescos se recurre cuando hay poca voluntad real de negociar y el propósito de la negociación no es tanto llegar a un acuerdo con la otra parte, como impedir que se logre el acuerdo y cargarle el mochuelo del fracaso al otro. Más que negociación, a ratos era un duelo a muerte en el OK corral. Tome el lector de ejemplo de discreción el restablecimiento de relaciones entre China y EEUU. Cuando el gobierno de Richard Nixon decidió -para clavar una daga a la URSS- reconocer a la república popular como única China verdadera, envió una delegación de pingpong, como tapadera del inicio de contactos. Todo el proceso se llevó en el máximo secreto hasta que, firmados los acuerdos, ambos países anunciaron el restablecimiento de relaciones. Tómese, ahora, el ejemplo opuesto: las ‘negociaciones’ entre Donald Trump y Kim Jong Un, para el desarme nuclear de Corea del Norte. Fueron un circo mediático, de principio a fin y, al final del espectáculo, no se acordó nada, nada, nada. Lo había escrito Baltasar Gracián: “Jugar a juego descubierto ni gusta ni es útil”.

2.- Regla Dos: Negociar es ceder, intercambiar concesiones. Es un do ut des, un doy para que me des. Un quid pro quo, dar algo a cambio de algo. Entendámonos, no dar cualquier cosa o lo que se nos ocurra, que es negociación, no dádiva ni limosna, ni plato caliente en un comedor de Caritas. Un algo proporcional a lo que uno quiere y el otro pide. En ese sentido, la posición de UP era no sólo razonable, sino, digamos, ‘la reglamentaria’. “Queremos un porcentaje en el gobierno proporcional a la fuerza política que representamos”. Ese planteamiento es de manual básico de negociaciones. Equivale a decir “mi moneda vale diez talentos y pido al menos un contravalor equivalente a ocho talentos”. Ofrecer menos, peor aún, ofrecer contraprestaciones simbólicas es invitar al otro a que deje la mesa. EEUU tenía un interés inmenso en restablecer relaciones con Beijing; pero Beijing sabía que el interés de EEUU no era tanto China, como golpear a la URSS en su flanco más débil. El precio que exigió China fue inversiones y dinero en abundancia. EEUU lo dio, a chorros (si alguien quiere buscar el origen de la eclosión económica, comercial y científico-técnica de China les dejamos esta pista). Quien quiere algo de verdad está dispuesto a pagar el precio de ese algo, como hizo EEUU con China. Aquí, en la España cañí, se pedía el des y se negaba el do. Pero rompe el punto de equilibrio negociador pedir el todo y ofrecer casi nada. Una negociación encarrilada en esos términos acaba convertida en imposición –“aquí está el plato de lentejas, lo tomas o lo dejas”-, lo que constituye la negación del nudo axial de toda negociación: do ut des

3.- Regla Tres: una negociación debe llevarse de buena fe. En la vida, la buena fe lo llena todo. En Derecho es una regla esencial (pacta sunt servanda). Sea en las relaciones internacionales, personales, comerciales o políticas, lo primero que solemos pedir es que haya buena fe. “La buena fe supone la existencia de una relación entre personas y se refiere fundamentalmente a la confianza, seguridad y credibilidad que otorga la palabra dada”, ha dicho el Tribunal Constitucional. Como señaló la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la buena fe implica “una obligación de confianza recíproca, de cooperación para conseguir el acuerdo”. Y, como la CIJ indicó en sentencia de 1998, en una negociación “no cabe ser un frontón que devuelva todas las pelotas que propone la otra parte, sistemática e inmotivadamente”. España, patria del frontón, lo vio en abundancia. Desde vetar líderes (¿cómo? ¿vetar al líder de la fuerza política con la que queremos alcanzar un acuerdo?) a un zigzagueo permanente en las ofertas y contraofertas que hicieron de la negociación un frontón que devolvía las pelotas de la otra parte, hasta que se agotó el tiempo. Como decía Baruch Spinoza, sin orden, sin método, sin voluntad, jamás se llega al triunfo, y no se llegó. Terminó como rosario de una aurora desarbolada y amargada. 

4.- Regla Cuatro: Sentido común, aunque sea el menos común de los sentidos. Para no enredar las cosas, nos quedamos con la definición que da la Real Academia de la Lengua: modo de pensar y proceder como lo haría la generalidad de las personas. En la cuestión que nos ocupa, el sentido común recomienda determinar quién era -o es- la parte más interesada en un acuerdo. El sentido común indica que los más interesados, al ser los que más ganaban, eran Pedro Sánchez y el PSOE. El primero quiere ser presidente de gobierno; el segundo, convertirse en el partido gobernante. Esta cuestión es esencial, pues la lógica indica que quien más quiere y más gana debe poner más de su parte. El segundo interesado es UP, tanto porque quiere hacer posible el gobierno más social y progresista de la historia de España, como porque aspira -con todo derecho- a ser parte del gobierno del reino. Tocaba, por tanto, a los principales beneficiarios del acuerdo crear las condiciones necesarias para alcanzar un acuerdo satisfactorio para todos, no sólo para ellos. Porque, hablando de sentido común, los números no mienten. Contando con sólo 123 diputados, el PSOE necesitaba el apoyo de UP, no sólo por sus 42 diputados, sino porque del acuerdo con UP dependían los votos de otros partidos que, vía apoyo o vía abstención, permitían a los socialistas alcanzar la mayoría relativa. No hubo acuerdo y no hubo investidura. Quien necesita 53 votos debe esforzarse en ganarlos y, para hacerlo, debe ganar amigos, no repartir garrotazos, pues, como decía Gracián, “hablar y portarse de buen modo resuelve cualquier situación difícil”. Alguien perdió, en algún momento, el sentido común y hay ahora la necesidad de recuperarlo (o de llamar a nuevas elecciones, que son como el estrecho de Escila y Caribdis: se podrá pasar por él, pero nadie sabe de previo el peaje que cobrarán los míticos monstruos). 

5.- Regla Cinco: Una negociación seria requiere de tiempo, y cuanto más seria, más tiempo será requerido, que “lo que se hace de prisa, de prisa se deshace” (Gracián otra vez). Socialdemócratas y democristianos, en Alemania, pasaron negociando seis meses su gobierno de coalición. En Italia, la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas negociaron intensamente tres meses. En España, las elecciones municipales fueron el 26 de mayo y las generales el 28 de abril. ¿Por qué razón no se iniciaron las negociaciones entre PSOE y UP cuando menos en junio de 2019 si, como decía el PSOE, UP era el “socio preferente”? No se ha dado ninguna explicación al por qué se dejaron para última hora, sabiendo todos que la negociación no sería fácil. No puede argüirse desconocimiento o inexperiencia. Es bien sabido, cuanto más tiempo hay, más posibilidades existen de alcanzar un acuerdo. Ahora bien, rectificar es de sabios y tiempo queda si ganas hay.

Aquí dejamos el manual básico de negociación, para quien quiera entender un poco lo que ha pasado y lo que podría venir. Cuando se quiere negociar en serio, se siguen estas cinco reglas básicas, que son como el Catecismo de la negociación, cualquiera que sea, entendiendo que, cuando no hay voluntad negociadora, todas las reglas sobran. No decimos más. Cada quien es libre de alcanzar sus conclusiones, aunque no parece que UP haya cometido pecados capitales, salvo el de la ingenuidad, que, en política, equivale a pecado capital. Quedan, ahora, tres caminos, tres: restablecer la negociación PSOE-UP, tirando del manual del buen negociador; organizar un gobierno PSOE-C’s, como piden la CEOE y el Financial Times, o convocar a nuevas elecciones. Sólo la primera opción es de izquierdas. Las otras dos, un tributo a la derecha y al dinero, poderoso caballero. 

Augusto Zamora R. es autor de Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos (Akal, 3ª edición, 2018) y Réquiem polifónico por Occidente (Akal, 2018). Fue negociador en los procesos de paz de Contadora, Esquipulas y Sapoá, en Centroamérica.

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AL PAN ZANAHORIA Y A LA ZANAHORIA PAN. ¿PERO EL ORIGEN DE TODA VIOLENCIA NO ESTÁ EN EL ORDEN DE VALORES MORALES Y SOCIALES IMPUESTOS POR EL MODO DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA QUE PARTEN DE LAS RELACIONES DE FUERZA Y EXPLOTACIÓN EN QUE SE BASA LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA? PORQUE SI EL HOMBRE ES MALO POR NATURALEZA AL REY HAY QUE ECHARLO PORQUE ES MALO POR NATURALEZA



Manipulación de la violencia de género
 
Al pan pan... y a la violencia de género maltrato

Rebelión
www.eldiario.es
10.08.2019

La casualidad nunca es inocente, de manera que si una campaña contra la violencia de género no habla de violencia de género, no es una campaña contra la violencia de género.

La casualidad nunca es inocente, de manera que si una campaña contra la violencia de género no habla de violencia de género, no es una campaña contra la violencia de género. Lo será contra otra cosa o frente al concepto que se utilice, pero al hacerlo de ese modo lo más probable es que el resultado sea contrario a su objetivo, y una violencia contra las mujeres, que ya está ocultada, normalizada e invisibilizada, al no ser nombrada de manera directa continuará en ese lado oscuro de la realidad.
 
Y no es casualidad que una campaña del Gobierno andaluz contra la violencia de género haya renunciado a llamarla por su nombre, y la haya presentado bajo la referencia genérica de "malos tratos", si no la consecuencia del pacto con la ultraderecha que ha impuesto que no se hable de "violencia contra las mujeres" ni de "violencia de género", sino de "violencia intrafamiliar".

A partir de esa referencia sobre el concepto de la campaña podremos criticar lo que se considere oportuno, como habitualmente ocurre en todas las campañas, en las que nunca hay unanimidad respecto al foco ni al mensaje. Por lo tanto, que sea una campaña "en positivo", que aparezcan mujeres sonriendo como señal de superación, que se trate de actrices o de fotos de bancos de imagen… es algo que se puede cuestionar, pero no es la esencia del problema.

El objetivo principal de esta campaña a raíz de su diseño y planteamiento es político, no social. El objetivo social se cubre en la forma, pero no aporta nada nuevo a campañas como la última que hizo el PP desde el Gobierno de la nación con su "Hay salida", o a las que han insistido en la denuncia. El verdadero logro de esta campaña de la Junta de Andalucía es mandar el mensaje político de "no hablar de violencia género" allí donde lo haya decidido la ultraderecha con sus pactos. Una idea que no han parado de repetir desde el principio y en la que aún insisten, para de ese modo apartar la construcción cultural del machismo de la violencia contra las mujeres.

La responsabilidad política, por tanto, es doble. Por un lado, por no cumplir con el objetivo de generar la necesaria concienciación sobre la realidad de la violencia de género en un momento en el que aumentan los casos y el clima que la propicia se intensifica, tal y como se observa en las redes sociales y en algunas opiniones a través de los medios de comunicación. Y por otro, por elevar a acción política (en activo y en pasivo), ese mensaje negacionista y de "con-fusión" que busca mezclar la violencia contra las mujeres con otras violencias que pueden compartir algunos de los escenarios donde se producen.

El Gobierno de la Junta de Andalucía debería saber que antes de la Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, ya existía el "delito de malos tratos" en el Código Penal, y que hablar hoy de "malos tratos" para referirse a la violencia de género es retroceder 15 años en el tiempo y muchos más en la mentalidad, situación que supone mantener y consolidar las referencias del machismo. Un machismo que maltrata a 600.000 mujeres cada año, que asesina a más de 60 de media, y que a pesar de la gravedad de la situación consigue que el 80% de las mujeres asesinadas nunca hayan denunciado antes la violencia que termina con sus vidas. 

¿Creen desde la Junta de Andalucía que la sociedad es consciente de la gravedad y del significado de la violencia de género, para poder referirse a ella como "malos tratos"? ¿Tendría sentido decir ante el homicidio de una mujer que ha sido asesinada por malos tratos? Claramente no. Y si son asesinadas por violencia machista o por violencia de género, la forma de tomar conciencia sobre la situación de riesgo que viven es llamar a la violencia que sufren las mujeres por su nombre, y referirse a ella como violencia de género para hacer entender que se trata de una "violencia cíclica de intensidad creciente", y que irá aumentando su gravedad hasta poder llegar al homicidio de la mujer y de sus hijos e hijas.

El nivel de distorsión que genera la cultura machista es tal, que el 44% de las mujeres que no denuncia no lo hace porque refiere que la violencia que sufren "no es lo suficientemente grave" (Macroencuesta, 2015). Cuando la violencia se minimiza y se normaliza, entre otras formas llamándola "malos tratos", ni las mujeres que la sufren, ni sus entornos, ni muchos profesionales que las atienden creen que se trata de una situación grave, y no actúan.

No creo que el Gobierno de Andalucía haga una campaña contra el paro refiriéndose a él como "cese temporal de la relación laboral", ni contra el tráfico de drogas como "comercio ilícito de sustancias perjudiciales para la salud". Quien tiene las ideas claras y los objetivos definidos actúa en consecuencia, hoy mismo, por ejemplo, se puede ver una noticia de la agencia EFE del 8-6-19 bajo el titular "Se buscan: una treintena de etarras, en el foco de las fuerzas de seguridad", y el desarrollo de la información se refiere a ellos como "terroristas". Curiosamente, los mismos que niegan la violencia de género no permitirían que se hablara de los terroristas como de una "treintena de delincuentes violentos".

Quienes hemos tenido la responsabilidad de poner en marcha una campaña de concienciación sabemos las numerosas reuniones, cuestiones, matices, correcciones… que hay detrás del proceso. No queda espacio para la improvisación ni para la confusión, y si la campaña de la Junta de Andalucía habla de "malos tratos" y no de "violencia de género" es porque su mensaje es ese, "no hablar de violencia de género", por eso es una campaña más política que social coherente con todo el planteamiento que hace la ultraderecha. Nada es casual, la "otra sabiduría popular y ciudadana" lo dice bien claro cuando afirma lo de "al pan, pan, y al vino, vino".



Foto de uno de los carteles de la Campaña 2019 del gobierno de derechas Andaluz sobre la VG

Fuente: https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/pan-violencia-genero-maltrato_6_928517146.html

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viernes, 9 de agosto de 2019

SANTIAGO ABASCAL SOLO DEFIENDE A LA PATRIA POR MONTES, NUBES Y CANALES. PERO HAY OTROS HÉROES NACIONALES QUE ADEMÁS DE ENRIQUECERLA CON SU TRABAJO MUEREN EN EL TRABAJO

 
 
Siniestralidad laboral
 
La tragedia silenciosa de morir trabajando
 
 
  
Raúl Navas
VIENTOSUR.INFO
08/08/2019
 
Recientemente circulaba en redes sociales un ejemplo de reacción escandalosa de una empresa ante un accidente laboral[1] ocurrido en Argentina. Un repartidor de pizza sufrió un accidente y su superior le insistía en qué estado se encontraba el pedido, pese a que el trabajador contestaba que estaba en el suelo sin poder moverse; le contestaban que era el procedimiento y que debía informar del pedido haciendo una foto. La persona que socorrió al trabajador que se encontraba en el suelo y sangrando, denunció los hechos en las redes sociales con el siguiente mensaje: “Hace un rato socorrí a un repartidor de pizza al que atropelló un auto. Mientras yo llamaba al Same, el hombre - tirado en el piso y sangrando- avisaba a la app que había tenido un accidente. Lo único que le importaba a ellos era el estado de la pizza. Perverso es poco”. Un ejemplo de tantos que se sufre cada día en el mundo del trabajo y que evidencian la precariedad laboral y la escasa importancia existente respecto a la seguridad y salud de quienes trabajan.

Un informe de la OIT de este año alertaba de que cada año 374 millones de trabajadores sufren accidentes laborales y que se producen 1.000 muertos al día a causa de accidentes laborales y 6.500 por enfermedades profesionales[2]. Hemos pasado de 2,33 millones de muertos anuales en 2014, a 2,78 millones en 2017. Son datos aterradores e ignorados a la vez, que evidencian la urgente necesidad de mejorar las condiciones de trabajo y emplear mayores recursos y esfuerzos en la prevención de riesgos laborales y en proteger la seguridad y salud de quienes trabajan.

Pero y pese a la gravedad de la amenaza a la que nos enfrentamos, los medios de comunicación prestan escaso interés en lo referente a asuntos relacionados con la seguridad e higiene en el trabajo. Ha tenido escasa relevancia noticias, por ejemplo, lo ocurrido el pasado 5 de julio, cuando la policía detuvo a 30 personas en Alicante y Murcia[3], acusados de explotar a trabajadores inmigrantes en condiciones de esclavitud. Hablamos de una red empresarial que empleaba sin contrato, siendo alojados en pésimas condiciones en naves, talleres y garajes. Tampoco tuvo relevancia la detención de dos empresarios el mismo 5 de julio en Girona[4], a raíz de un accidente laboral ocurrido el pasado 7 de mayo en una obra de construcción. El trabajador fallecido no tenía contrato de trabajo, ni estaba de alta en la seguridad social. Las investigaciones indicaron que la empresa no proporcionaba equipos de protección, tenía a más trabajadores sin contrato y las medidas de seguridad brillaban por su ausencia. Esa misma semana, el 9 de julio murió un trabajador aplastado en una empresa de Bellpuig[5] (Lleida) y el mismo día moría otro trabajador en Pozo Alcón (Jaén) al caerse de un andamio[6]. Una semana después, el 15 de julio, murió un trabajador en Cogollos de la Vega (Granada) tras volcar una máquina de obra y en esa misma fecha murió otro trabajador en Galicia al caer de un tejado y otro en Casarrubios del Monte (Toledo) también realizando tras la caída desde un tejado. Tres días después un trabajador moría arrollado por una carretilla elevadora en una fábrica en Mungia (Bizkaia) y dos días más tarde se produjo otro accidente mortal en una planta incineradora de residuos de Melilla. Una tremenda e interminable carrera: el 24 de julio moría un trabajador aplastado por una piedra de grandes dimensiones en una cantera de Castellet i la Gornal (Barcelona); el 29 de julio un trabajador moría al caer de un tejado de una nave industrial en Martos (Jaen); el día 30 moría un trabajador en O Porriño (Pontevedra); el 31 tuvieron lugar dos accidentes laborales mortales en Asturias, un trabajador murió al caer de una chimenea de la central térmica de La Penda en Mieres, y otro trabajador de Tragsa murió al caer al río Nalón cuando estaba realizando labores de limpieza. Interminable, de verdad, esta asesina carrera
Recientemente, el Ministerio de Trabajado ha publicado los datos de siniestralidad laboral registrados entre enero y mayo de 2019. En los cinco primeros meses del año se ha producido la friolera cifra de 250 muertos en accidentes de laborales. En este periodo se contabilizan 548.583 accidentes laborales. Entre ellos, los accidentes con baja han aumentado un 4,6% respecto al mismo periodo en 2018, los graves, han aumentado un 8,8% en este periodo. Se siguen registrando índices estadísticos sobre siniestralidad laboral notablemente peores respecto a otros estados europeos. Pero pese a la gravedad de la situación, los gobiernos continúan pasivos ante esta lacra, y el problema y sus victimas siguen sin visibilizarse.

Los datos sobre siniestralidad comienzan a incluir información sobre la siniestralidad entre los autónomos. Desde hace años, se habla bastante de la situación en la que se encuentra este colectivo, aunque el debate mediátíco parece centrarse solo en temas como su fiscalidad, impuestos y cotizaciones. Poco se dice a cerca de las condiciones de trabajo concretas, en particular en lo referente a salud laboral. Durante muchos años apenas se encontraban datos sobre la siniestralidad laboral en este colectivo, pero informes recientes del Ministerio señalan que entre enero y mayo de 2019, han muerto 29 autónomos en accidentes laborales, frente a los 20 en todo 2018 y 13 en 2017. En los cinco primeros meses de este año se han producido 12.850 accidentes laborales, frente a los 4.793 registrado en el mismo periodo en 2018.

Sobreesfuerzos y siniestralidad laboral

Los sobresfuerzos, suponen la mayor causa de baja laboral y tipo de accidente de trabajo. Entre enero y mayo se han producido 75.613 accidentes de trabajo a causa de sobreesfuerzo físico sobre el sistema musculoesquelético, a gran distancia de la segunda causa, los choques contra objeto inmóvil (52.749). Además, las cifras están aumentando en los últimos años, pese a que en numerosos casos este tipo de patologías no son reconocidas como accidente de trabajo y son tratadas en la seguridad social como enfermedad común. En cambio apenas se conocen datos sobre reclamaciones a mutuas por no reconocer accidentes, solicitudes resueltas sobre determinaciones de contingencia, etc.

Los sobresfuerzos pueden producir serias secuelas como dolores crónicos, tendones inflamados, lumbalgia, ciática, hernia discal, roturas musculares, lesiones dorsolumbares, deformaciones en la columna vertebral, roturas de ligamentos, etc. No hablamos de un problema nuevo, un informe del INSHT de 2007 indicaba que el 80% de las enfermedades profesionales con baja se debían a problemas muscculoesqueléticos[7]. El mismo organismo también ha alertado que los factores psicosociales desfavorables tienen influencia en la aparición de lesiones musculoesqueléticos.

Un reciente informe de la OIT señala que el 36% de la población mundial sufre exceso de trabajo y, según la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, el 59% de los trabajadores sufre estrés a causa del trabajo. Otro estudio reciente publicado en una revista de la Sociedad Europea de Cardiologia, indicaba que tener estrés laboral e insomnio triplica el riesgo de muerte. Por otro lado, un estudio reciente de la revista Stroke, de la Asociación Americana del Corazón, indica que los trabajadores con largas jornadas laborales tienen mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular[8]. Y es que “el trabajo está matando a la gente y a nadie le importa”, afirma Jeffrey Pfeffer, autor del libro Muriendo por un salario, en el que alerta de que el estrés está relacionado con 120.000 muertes de trabajadores en EE UU. Pfeffer se refiere a un sistema laboral tóxico y de trabajos inhumanos, en el que el 50% del absentismo laboral en EE.UU y Reino Unido se debe al estrés. Mientras tanto, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (OSHA) indica que el estrés laboral afecta al 51% de los trabajadores. Y no solo es que afecte a más de la mitad de los europeos, sino que según la OSHA el estrés laboral es el segundo problema de salud ocupacional más frecuente.

Una vez más insistimos en que las malas condiciones de trabajo influyen negativamente en la salud, y en que a menores medidas de seguridad, mayor precariedad y cansancio por jornadas agotadoras, se producen más accidentes de trabajo. Y las perspectivas no son buenas. En los últimos años se habla frecuentemente del impacto de la robótica en el empleo, lo cual es importante, pero no se aborda con la suficiente importancia los viejos y nuevos retos relacionados con la seguridad y salud en el trabajo, como el impacto del cambio climático en el mundo laboral. Entre otras cuestiones, la OIT prevé que el estrés térmico ocasionado por el calentamiento global tenga un impacto notablemente negativo y dañino especialmente en sectores como el agrícola, construcción, turismo, recolección de basuras, etc.

El cáncer laboral, una lacra silenciada

Los riesgos laborales son numerosos, y pueden ser variados según las características de las tareas realizadas, el entorno laboral, uso de maquinaria, etc. Hay riesgos que no son tratados con el rigor y la preocupación necesaria. Por ejemplo, hay escasa información sobre el cáncer de origen laboral, que como tantas otras enfermedades profesionales se oculta por las mutuas y empresas. Según la OIT, el cáncer laboral es una de las enfermedades profesionales que más muertes ocasiona, situándose en el 31% del total. Las mutuas se resisten a reconocer el cáncer de origen laboral, para ahorrarse costosos tratamientos e indemnizaciones, y prestan poco interés en analizar, estudiar, prevenir y eliminar la exposición a sustancias y agentes potencialmente cancerígenos. Si los datos se niegan y ocultan, es mas complicado identificar y prevenir los riesgos relacionados con desarrollar un cáncer a causa del trabajo. Cada día numerosos trabajadores están expuestos a agentes cancerigenos sin ningún tipo de protección. La propia Comisión Europea ha estimado en la UE decenas y cientos de miles los casos de cáncer diagnosticado a causa de exposición laboral a sustancias cancerigenas, incluso decenas de miles de muertes referentes al año 2012. Un reportaje de Tele 5 de hace unos meses señalaba que pese a los 52 casos de cáncer de origen laboral reconocidos en 2017, se calcula que el numero total rondaría los 10.000 y 20.000 casos, y que en España solo se reconoce como cáncer laboral el 0,1% de todos los totales, mientras que en otros países de Europa se ronda entre el 5 y 10%.

La lucha en el movimiento obrero contra la exposición mortal al amianto se alarga durante décadas. El problema sigue costando victimas mortales. Una reciente sentencia de un juzgado de Madrid reconoce como enfermedad profesional un mesotelioma maligno sufrido por un trabajador electricista, a causa de exposición al amianto. Además un juzgado de Barcelona ha reconocido que la muerte de un ex trabajador de Nissan fue a causa de la exposición al amianto en su trabajo[9]. El problema del amianto continúa, y los afectados continúan teniendo que batallar judicialmente. El artículo 116 de la Ley General de la Seguridad Social, establece que los trabajadores tienen derecho a que su patología sea reconocida como enfermedad profesional, si esta ha sido contraída a consecuencia del trabajo según el cuadro de enfermedades profesionales aprobado Real Decreto Legislativo 8/2015. Lo cual no es fácil, porque se debe batallar contra empresas, mutuas y sus ejércitos de abogados, peritos, etc. Existe una tabla oficial sobre la relación entre accidente laboral y cáncer, indicando el tipo de cáncer, el agente causante presente en la actividad laboral. Incluir patologías en el cuadro de enfermedades profesionales no es fácil, y pese a ello recientemente se ha incorporado el cáncer de pulmón en trabajos expuestos a la inhalación de polvo de sílice libre. El INSST ha elaborado un exhaustivo informe sobre ocupación, actividad económica y mortalidad por cáncer en España, donde deja bien claro en que sectores es más urgente intervenir y presentan mayores riesgos y mortalidad. La Nota Técnica de Prevención 159 sobre el cáncer laboral señala que el 90% de los canceres con se origen químico, de los que entre un 60-90% son de origen ambiental, y que estos suelen tener un origen industrial. Pero las normativas son claramente insuficientes y las recomendaciones preventivas se suelen ignorar, y a los hechos nos remitimos.

El trágico ejemplo del Metro de Madrid es escandaloso. La Fiscalía ha presentado una demanda contra siete ex responsables del Metro por haber ocultado a los trabajadores la existencia de amianto en sus lugares de trabajo, pese a que sabían que tenían que haber tomado medidas desde 1984. La exposición al amianto en el Metro ha provocado muertos y cáncer entre sus trabajadores. Y el problema aun no se ha resuelto, el pasado 26 de julio el andén de la estación de Tribunal fue cerrado al encontrarse amianto en un falso techo. Como en tantas ocasiones a lo largo de la historia del mundo del trabajo, las empresas no actúan o lo hacen mal y tarde con consecuencias trágicas para los trabajadores.

Conseguir un entorno laboral saludable y seguro es una lucha que se enfrente a numerosos obstáculos constantemente y a resistencias empresariales, judiciales, políticas, etc. Pongamos otro ejemplo, el Bisfenol A está presente en los tickets y recibos de compra, que manipulan cada día miles y miles de personas empleadas en sectores como los del comercio, grandes almacenes, etc. Hay estudios que relacionan al Bisfenol A con el cáncer y la infertilidad, e incluso la Justicia Europea ya reconoce que es toxico[10]. Francia lo prohibió en 2014 e incluso ha propuesto hacerlo en toda la UE. En 2017 la Agencia Europea de Sustancias Químicas incluyó al bisfenol A en la lista de sustancias “altamente preocupantes”. Un estudio de la Universidad de Granada concluía que el 95,3% de los recibos en España contienen bisfenol A[11]. ¿A que se espera para tomar medidas?

Gas radón: un peligro mortífero 

El gas radón, es un gas radioactivo que provoca cáncer en altas concentraciones. De hecho, según la OMS, es la segunda causa del cáncer de pulmón. Procede del suelo y subsuelo de zonas graníticas y se puede expandir con facilidad a través de grietas. Hay altas concentraciones de gas radón en multitud de edificios y centros de trabajo; pese a los escasos estudios y mediciones existentes se calcula que hay unos 250.000 edificios afectados[12]. Durante décadas, se ha ignorado esta amenaza mortífera, que actualmente continua siendo un peligro ampliamente desconocido. La OMS considera que no deben sobrepasarse los 100 bequelerios por metro cubico, mientras que la única directiva europea existente eleva esta cifra a 300 bq/m3. Existen altas concentraciones de gas radón especialmente en Galicia. A modo de ejemplo, el ex director del Museo Arqueológico de Castillo de San Antón (A Coruña) fue informado en 2010 (tras estar 14 años trabajando en ese lugar) que su despacho registraba índices superiores a 2.000 bq/m3, recomendándole un cambio de lugar de trabajo. Posteriormente desarroll,o cáncer y en 2017 la seguridad social declaró esa patología como accidente laboral.

Hablamos de un riesgo potencialmente peligroso para la ciudadanía, por lo que se deberían de haber tomado medidas hace muchos años. A nivel laboral se debería implicar sin escatimar esfuerzos a la Inspección de Trabajo, y elaborar con urgencia planes de mediciones en centros de trabajo. Al igual que se puede medir los niveles de ruido, iluminación o temperatura, se deberían hacer mediciones que puedan detectar gas radón (y cualquier sustancia cancerigena). Hablamos de un problema que requiere soluciones urgentes, ya que hay lugares que superan con creces los índices de referencias de OMS y la UE, pese a que una directiva europea establece que se deben tomar medidas y adoptar planes contra el gas radón antes de 2018.

Por ultimo insistimos que sin seguridad y salud en el trabajo no hay trabajos dignos, y resulta complicado tener trabajos dignos, estables y socialmente útiles, sin organización, solidaridad y secciones sindicales fuertes. Hay que seguir trabajando en poner fin de la injusta tragedia de morir trabajando, y seguir despertando interés e implicación política y social para combatir y erradicar la lacra de la siniestralidad laboral.

Raúl Navas, delegado sindical de CGT y de prevención de riesgos laborales.

[1] “El indignante mensaje de una empresa a un repartido que sufrió un accidente: «¿Cómo está el pedido?». Las redes sociales se han llenado de criticas de usuarios por la reacción de la empresa tras conocer el suceso. ABC, 29/07/2019.
[2] H. Asenador, S: “Las enfermedades profesionales y accidentes laborales matan a 7.500 personas cada día”. Expansión, 20/04/2019.
[3] Burgos, R: “Cae una red de captación y explotación de inmigrantes en Alicante y Murcia. La policia detiene a treinta personas por reclutar a jóvenes para trabajan sin contrato ni salario”. El País, 05/07/2019.
[4] “Detenidos dos responsables de una empresa al ver irregularidades tras morir un empleado”. La Vanguardia. 10/07/2019.
[5] “Muere un trabajador en un accidente laboral en Bellpuig”. El periódico, 09/07/2019.
[6] “Muere un trabajador en Pozo Alcón (Jaén) al caer de un andamio”. La Vanguardia, 09/07/2019.
[7] (2007) “Aligera la carga”, editorial ERGA, 100
[8] “Las largas jornadas de trabajo, asociadas con un riesgo hasta un 45% mayor de sufrir un accidente cerebrovascular”. Público, 22/06/2019.
[9] “Una jueza reconoce por primera vez la muerte de un trabajador por exposición al amianto en Nissan”. La Vanguardia, 31/07/2019”.
[10] “La justicia europea confirma que el bisfenol A es toxico para la reproducción. El tribunal califica esta sustancia como extremadamente preocupante”. La Vanguardia, 11/07/2019.
[11] https://www.20minutos.es/noticia/3536901/0/tinta-tique-compra-cancer/
[12] Sánchez, E: “El gas cancerígeno incontrolado. Los expertos estiman que 250.000 edificios en España pueden estar acumulando radón. La administración no lo mide ni aplica la directiva europea de protección”. El País. 17/02/2019.

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