viernes, 8 de febrero de 2019

VENEZUELA ES UN BARRIO DE BILBAO. ESTO YA ERA SABIDO. LO QUE NO SABEMOS A LAS CLARAS ES SI ESPAÑA ES UN BARRIO DE VENEZUELA Y CASADO DEL PP UN HIPOTÉTICO ALCALDE PEDÁNEO DE BARRIO SOBRE EL PAPEL PARA USA



Intervención en Venezuela

Los “cambios de régimen” propiciados por Estados Unidos: Antecedentes históricos

08.02.2019

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo


Mientras Estados Unidos procura por todos los medios derrocar al gobierno democrático e independiente de Venezuela, las consecuencias a corto, medio y largo plazo de los golpes de Estado que propició en el pasado son contradictorias.

En este artículo, nos proponemos examinar las consecuencias y el impacto de las intervenciones de EE.UU. en Venezuela a lo largo del último medio siglo para posteriormente pasar a analizar el fracaso y el éxito de los “cambios de régimen” impulsados por Estados Unidos en toda América Latina y el Caribe.

Venezuela: Resultados y perspectivas 1950-2019

Durante la década posterior a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, a través del Pentágono y de la CIA, aupó al poder a regímenes clientelares autoritarios en Venezuela, Cuba, Perú, Chile, Guatemala, Brasil y otros países.

En el caso de Venezuela, Estados Unidos apoyó una dictadura de casi una década (la de Pérez Jiménez), entre 1951 y 1958. Esta fue sustituida por una coalición de centro-izquierda un breve periodo de tiempo. Posteriormente, EE.UU. reestructuró su política para promover regímenes democristianos y socialdemócratas de centro-derecha, que gobernaron en alternancia durante casi cuarenta años.

En los años noventa, los regímenes clientelares de EE.UU., acorralados por la corrupción y profundas crisis socioeconómicas, fueron apartados del poder y dieron paso a un gobierno independiente y antiimperialista dirigido por Hugo Chávez.

La elección libre y democrática del presidente Chávez derrotó varios intentos de “cambio de régimen” dirigidos desde Estados Unidos a lo largo de las siguientes dos décadas.

Tras la elección de Nicolás Maduro como presidente, Washington organizó la maquinaria política para impulsar un nuevo cambio de régimen. EE.UU. ha lanzado a todo gas un golpe de Estado en el invierno de 2019.

El historial de las intervenciones estadounidenses en Venezuela es variado: un golpe de Estado que duró menos de una década; regímenes electorales pro-EE.UU. durante cuarenta años que fueron reemplazados por un gobierno populista y antiimperialista nacido de las urnas, que ha mantenido el poder casi veinte años. Hasta llegar al despiadado golpe de Estado dirigido por Estados Unidos activo en estos momentos.

La experiencia de “cambio de régimen” venezolana nos permite entender la capacidad estadounidense para conseguir el control a largo plazo reorganizando su base de poder de una dictadura militar a un régimen electoral, financiado mediante el expolio petrolero, con el respaldo de un ejército de confianza y “legitimado” por la alternancia de partidos políticos vasallos que acepten su sumisión a Washington.

Los regímenes clientelares de EE.UU. están gobernados por élites oligárquicas, con escasa capacidad empresarial, que viven de las rentas estatales (petroleras). Al tener una estrecha relación con EE.UU., las élites gobernantes no son capaces de conseguir la lealtad del pueblo. Por dicha razón, los regímenes clientelares dependen de la fuerza militar del Pentágono para conservar el poder, pero esa es precisamente su mayor debilidad.

El cambio de régimen bajo una perspectiva histórica y regional

La imposición de gobiernos títeres es un objetivo estratégico primordial del Estado imperial. Los resultados varían a lo largo del tiempo en función de la capacidad que tengan gobiernos alternativos independientes para la construcción nacional.

Esos gobiernos-títere tienen más éxito en naciones pequeñas con una economía vulnerable. El golpe de Estado de Guatemala ha durado más de sesenta años, de 1954 a 2019. En este país, las principales insurgencias indígenas han sido reprimidas gracias a los asesores militares y la cooperación estadounidense.

Otros gobiernos-títere que han tenido un éxito similar son los de Panamá, Granada, República Dominicana y Haití. Cuando se es pobre y pequeño y se tiene un ejército débil, Estados Unidos no tiene ningún problema en invadir y ocupar directamente el país, con un reducido coste económico y en bajas militares.

En los países mencionados, Estados Unidos consiguió imponer y mantener regímenes títere durante largos periodos de tiempo.

Los resultados de los golpes de Estado dirigidos por Estados Unidos en el último medio siglo han sido contradictorios.

En el caso de Honduras, el Pentágono consiguió derribar un gobierno liberal-democrático progresista de muy corta duración. El ejército de Honduras estaba bajo dirección de EE.UU. y el elegido presidente Manuel Zelaya dependía de una mayoría popular de electores sin acceso a las armas. Tras el triunfo del golpe de Estado, el régimen títere de Honduras ha permanecido bajo tutela de Estados Unidos durante una década y probablemente lo seguirá estando.

Chile ha permanecido también bajo el tutelaje de Estados Unidos durante la mayor parte del siglo XX, salvo el breve respiro que le supuso el gobierno del Frente Popular, entre 1937 y 1941, y el gobierno socialista democrático de Salvador Allende, entre 1970 y 1973. El golpe de Estado orquestado por EE.UU. en 1973 impuso la dictadura de Pinochet, que duró 27 años. La siguió un régimen electoral que continuó la agenda neoliberal de Pinochet-Estados Unidos, que incluía el desmantelamiento de todas las reformas nacionales y sociales del gobierno popular de Allende. En resumen, Chile ha permanecido dentro de la órbita política de EE.UU. durante la mayor parte del último medio siglo.

El régimen socialista democrático de Allende nunca dio armas al pueblo ni estableció relaciones económicas en el extranjero capaces de sostener una política exterior independiente. No sorprende que estos días Chile haya seguido el llamamiento de Trump para derribar al presidente venezolano Maduro.

Los resultados contrapuestos de los regímenes títere

Algunos de los golpes de Estado orquestados por EE.UU. fueron derrotados antes o después.
El clásico ejemplo que ilustra la derrota de un régimen clientelar es el de Cuba, que logró derribar la dictadura de casi diez años de Batista y ha conseguido resistir una invasión directa organizada por la CIA y un bloqueo económico durante el último medio siglo (hasta nuestros días).

Cuba fue capaz de derrotar la política restauracionista gracias a la decisión de Fidel Castro de armar al pueblo, expropiar y tomar el control de las multinacionales hostiles de Estados Unidos y establecer aliados estratégicos en el exterior: la URSS, China y, mucho después, Venezuela.

Por el contrario el golpe de Estado respaldado por el ejército estadounidense en Brasil (1964) mantuvo el poder más de veinte años, hasta que se restauró parcialmente la política electoral bajo la dirección de las élites.

Dos décadas de programas económicos neoliberales fallidos propiciaron la elección de los reformistas sociales del Partido del Trabajo (PT), que comenzó a poner en marcha grandes programas para combatir la pobreza encuadrados en el contexto de políticas neoliberales.

Tras década y media de reformas sociales y una política exterior relativamente independiente, el PT sucumbió ante la recesión de una economía dependiente de las materias primas y ante unos estamentos hostiles (la judicatura y el ejército, concretamente) y fue reemplazado por un par de regímenes clientelares de extrema derecha que han funcionado bajo la dirección de Wall Street y del Pentágono.

Estados Unidos ha intervenido con frecuencia en Bolivia, apoyando golpes militares y regímenes clientelares y en contra de regímenes nacional-populistas (1954, 1970 y 2001). En 2005, un levantamiento popular dio paso a elecciones libres que llevaron al poder a Evo Morales, líder de los movimientos cocaleros. Entre 2005 y el momento actual, el presidente Morales ha dirigido un gobierno moderado de centro-izquierda y antiimperialista.

El fracaso de las iniciativas estadounidenses para derribar a Morales es consecuencia de diversos factores: Morales organizó y movilizó una coalición de campesinos y obreros (especialmente mineros y cocaleros). Se ganó la lealtad del ejército, expulsó a las “agencias de cooperación” que actuaban como caballo de Troya, amplió el control sobre los hidrocarburos y promovió los vínculos con la agroindustria.

La combinación de una política exterior independiente, una economía mixta, alto crecimiento y reformas moderadas neutralizó los intentos estadounidenses por derribar su gobierno.

No es ese el caso de Argentina. Tras el sangriento golpe de Estado de 1976, en el que el ejército respaldado por EE.UU. asesinó a 30.000 ciudadanos, el ejército fue derrotado por la Arma da Británica en la guerra de las Malvinas y se retiró después de siete años en el poder.
El régimen títere nacido tras el de los militares gobernó y saqueó el país durante casi una década antes de hundirse en 2001 a causa de una insurrección popular. Sin embargo, la izquierda radical, carente de cohesión, fue reemplazada por gobiernos de centro izquierda (Kirchner-Fernández) durante alrededor de una década (2003-2015).

Los regímenes neoliberales del bienestar entraron en crisis y fueron reemplazados en 2015 por otro régimen títere de Washington encabezado por Macri, que procedió a revertir las reformas, privatizar la economía y subordinar el Estado a los banqueros y especuladores estadounidenses.

Tras dos años en el poder, el gobierno títere se tambaleó, la economía entró en una espiral descendente y comenzó otro ciclo de represión y protestas populares. La debilidad del gobierno lanzó a la gente a la calle mientras el Pentágono afila sus cuchillos y prepara nuevos títeres para reemplazar al actual régimen clientelar.

Conclusión

Estados Unidos no ha podido consolidar los cambios de régimen en aquellos países grandes que cuentan con organizaciones de masas y un ejército leal. Sí lo ha conseguido en regímenes nacional-populares como Brasil y Argentina. Pero, con el tiempo, los gobiernos títere han sido derrotados.

Así como Estados Unidos recurre a una única “vía” (golpes militares e invasiones) para aplastar a los gobiernos populares pequeños y más vulnerables, utiliza una estrategia de “múltiples vías” con los grandes países poderosos.

Por lo general, en el primer caso es suficiente una llamada al ejército o el envío de los marines para acabar con una democracia electoral. En el caso de países poderosos, EE.UU. utiliza una estrategia de múltiples agentes que incluye el bombardeo propagandístico en los medios de comunicación y, catalogar a demócratas como dictadores, extremistas, corruptos, amenaza para la seguridad, etc.

Cuando la tensión aumenta, los clientes regionales y los estados europeos se organizan para apoyar a los títeres locales.

El presidente de EE.UU., cuyo dedo índice vale tanto como el voto de millones de electores, corona a presidentes impostores. Las manifestaciones en la calle y la violencia organizada y pagada por la CIA desestabilizan la economía; las élites empresariales boicotean y paralizan la producción y la distribución. Se gastan millones en sobornar a jueces y altos oficiales del ejército. Si el cambio de régimen puede lograrse a través de sátrapas militares locales, Estados Unidos evita la intervención militar directa.

Los cambios de régimen en los países más grandes y más ricos duran entre una y dos décadas. Sin embargo, el cambio a un régimen electoral títere puede consolidar el poder imperial durante un periodo más prolongado, como fue el caso de Chile.

Cuando el régimen democrático tiene un fuerte apoyo popular, Estados Unidos proporciona la asistencia ideológica y militar para una masacre a gran escala, como ocurrió en Argentina.
La próxima confrontación en Venezuela será un caso de cambio de régimen sangriento, pues Estados Unidos tendrá que asesinar a cientos de miles y derrotar a los millones de personas comprometidas con los avances sociales, con su lealtad a la nación y con su dignidad.

Por el contrario, la burguesía y los traidores políticos que la siguen buscarán venganza y recurrirán a las más infames formas de violencia para despojar a los pobres de sus avances sociales y sus recuerdos de libertad y dignidad.

No debe sorprender que el pueblo venezolano se esté preparando para una lucha prolongada y decisiva: se lo juegan todo en esta confrontación final con el imperio y sus títeres.

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VENEZUELA. NO SE TRATA DE MADURO SÍ MADURO NO. SE TRATA DE LA PREPARACIÓN DE UNA MATANZA QUE HARÁN UNOS VENEZOLANOS TRABAJADORES SOBRE OTROS. SE TRATA DE QUE LA RIQUEZA LA CREA EL TRABAJADOR, PERO NO ES EL TRABAJADOR QUIEN LA DISFRUTA. SE TRATA DE ESTO: QUE ES PRECISAMENTE COMO NO SE ESTA´TRATANDO EL GOLPE DE ESTADO POR ENCARGO DEL CAPITAL USA Y OTROS QUE HA LLEVADO A CABO EL PERRITO GUAIDÓ. SE TRATA EN DEFINITIVA DE QUE LOS TRABAJADORES TENEMOS QUE SABER LO QUE NO SABEMOS (Gracias a una izquierda laureada, que se ha dormido en los laureles y en los escaños parlamentarios) PARA DEFENDER NUESTROS DERECHOS, QUE NO CONSISTEN EN PALABRAS NI EN FRASES ESCRITAS QUE NO SE CUMPLEN, SINO DE: ¿ESTO QUIÉN LO PRODUCE? LOS TRABAJADORES, PUES ESTO QUE SE PRODUCE ES DE LOS TRABAJADORES Y NO DE LOS CAPITALES INVERTIDOS (QUE POR CIERTO, EL CAPITAL ES LA CRISTALIZACIÓN DEL TRABAJO YA REALIZADO). PUES VENGA, BANDERITAS AL BALCÓN QUE YO SOY MUY ESPAÑOL



DIEZ MENTIRAS SOBRE VENEZUELA
 CONVERTIDAS EN MATRICES DE 
OPINIÓN
LA HISTORIA. Diego Gil. Venezuela petrolera
Katu Arkonada/DIARIO OCTUBRE/03/02/2019
El 23 de enero de 2019 Venezuela entró en una nueva fase de un golpe que se inició el 11 de abril de 2002, se intensificó en 2013 tras la muerte del Comandante Chávez y recrudeció con la violencia opositora de las guarimbas en 2014 y 2017.
La guerra híbrida que vive Venezuela ha tenido en la desinformación y manipulación mediática una de sus principales armas de combate. Leemos y escuchamos mentiras que analistas que nunca han estado en Venezuela repiten tantas veces que se convierten en realidad para la opinión pública.
1.       Venezuela tiene dos presidentes: Nada más lejos de la realidad. La Constitución venezolana establece en su artículo 233 como falta absoluta del Presidente su muerte, renuncia, destitución decretada por el Tribunal Supremo de Justicia, incapacidad física o mental decretada por una junta médica, el abandono del cargo o la revocatoria popular de su mandato.Guaidó no tiene ningún argumento Constitucional para autoproclamarse Presidente, pues no hay falta absoluta del jefe de Estado, que tomó juramento tal y como lo establece la Constitución en su artículo 231: el 10 de enero y ante el Tribunal Supremo de Justicia. Además, según esa misma Constitución, si hubiera falta absoluta del Presidente es la Vicepresidenta quien debe asumir la presidencia, y convocar a elecciones.
2.      Guaidó tiene el apoyo de la comunidad internacional: Más allá de la hipocresía de llamar comunidad internacional a Occidente, el 10 de enero en la toma de posesión de Maduro había representaciones diplomáticas de más de 80 países, desde Rusia a China, pasando por el Vaticano, la Liga Árabe y la Unión Africana. Esos países siguen manteniendo relaciones diplomáticas con el gobierno que encabeza Nicolás Maduro. Guaidó tiene el reconocimiento de los mismos países que el 10 de enero desconocían a Maduro: Estados Unidos y el Grupo de Lima (excepto México). Solo se han sumado Georgia (por su disputa territorial con Rusia), Australia e Israel.
3.      Guaidó es diferente a la oposición violenta: Guaidó es diputado por Voluntad Popular, partido político que ya desconoció las elecciones presidenciales de 2013 y cuyo líder, Leopoldo López, está condenado por ser autor intelectual de “La salida”, que impulsó las guarimbas de 2014, con un saldo de 43 muertos y cientos de personas heridas.
4.      La Asamblea Nacional es el único órgano legítimo: Tampoco es cierto. El artículo 348 de la Constitución venezolana autoriza al Presidente, en Consejo de Ministros, a convocar a una Asamblea Constituyente, y el artículo 349 define que los poderes constituidos (Asamblea Nacional) no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Constituyente. La decisión de convocar la Constituyente fue un acto de astucia del chavismo para sortear el bloqueo de la Asamblea Nacional que puede gustar o no, pero fue realizado con estricto apego a la Constitución.
5.      Maduro fue reelecto de manera fraudulenta, en unas elecciones sin oposición: Otra mentira que se repite como mantra. Las elecciones del 20 de mayo de 2018 fueron convocadas por el mismo Consejo Nacional Electoral (CNE) y utilizando el mismo sistema electoral con el que Guaidó llegó a ser diputado. Hubo tres candidatos de oposición que sacaron en conjunto el 33% de los votos y se siguieron las normas acordadas en la mesa de diálogo realizada en República Dominicana entre el gobierno venezolano y la oposición, con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero de mediador, quien además posteriormente participó como observador en la elección presidencial.
6.      En Venezuela no hay democracia: Desde 1998 se han producido cinco elecciones presidenciales, cuatro parlamentarias, seis regionales, cuatro municipales, cuatro referéndum constitucionales y una consulta nacional. Suman 23 elecciones en 20 años. Todas con el mismo sistema electoral, considerado el más seguro del mundo por el expresidente estadounidense Jimmy Carter.
7.      En Venezuela hay una crisis humanitaria: Sin ninguna duda que en Venezuela hay ahora mismo una crisis económica, fruto de una guerra económica que comienza tras la muerte de Chávez, y se agrava tras las sanciones por parte del Congreso de los Estados Unidos (diciembre 2014), la orden ejecutiva de Barack Obama declarando a Venezuela peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos (marzo 2015), prorrogada y ampliada (agosto 2017) por Trump con sanciones que han impedido la compra de alimentos y medicamentos.
Esa crisis ha provocado una migración económica a la que se ha pretendido disfrazar de exilio político, algo que los datos desmienten (entre enero y agosto de 2018 la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado recibió 3 mil 500 solitudes de asilo de venezolanos, por un total de 6 mil 523 solicitudes de refugio de ciudadanos hondureños, casi el doble).
8.     En Venezuela se violan los Derechos Humanos: Analicemos las cifras de las guarimbas de 2017: 131 personas muertas, 13 de las cuales por disparos de las fuerzas de seguridad (hechos por los que hay 40 miembros detenidos y procesados); nueve efectivos de las diferentes policías y Guardia Nacional Bolivariana asesinados; cinco personas quemadas vivas o linchadas por la oposición. El resto de muertos en su mayoría lo fueron mientras manipulaban explosivos o intentaban saltarse barricadas de la oposición.
9.      En Venezuela no hay libertad de expresión: No hay más que ver las imágenes de Guaidó hablando ante decenas de micrófonos en plena vía pública, o dando entrevistas a medios internacionales un día sí y otro también para saber que esto no es cierto. En Venezuela, además, a diferencia de México, no asesinan o desaparecen a periodistas por hacer su trabajo.
10.  La comunidad internacional está preocupada por el estado de la democracia en Venezuela: A la “comunidad internacional”, representada por Estados Unidos y el Grupo de Lima, no le preocupan los presos torturados en Guantánamo; no le preocupan los líderes sociales y defensores de Derechos Humanos que a diario son asesinados en Colombia; no le preocupan las caravanas de migrantes que huyen de la doctrina del shock neoliberal en Honduras; no le preocupan las relaciones de los hijos de Bolsonaro con las milicias paramilitares que asesinaron a Marielle Franco.
No, nadie juzga las graves violaciones de Derechos Humanos en esos países del Grupo de Lima y su aliado Estados Unidos. Lo que se esconde detrás de esa preocupación no se llama democracia, se llama petróleo, se llama oro, se llama coltán.
Además, ya no se preocupan en esconderlo, con el ex Director de la CIA, Mike Pompeo, hablándole por videoconferencia al Grupo de Lima, o nombrando como enviado especial para Venezuela a Elliott Abrams, veterano de la administración Reagan, impulsor de escuadrones de la muerte en El Salvador o de la contra en Nicaragua.
El conflicto, por tanto, es geopolítico y se disputa en dos escenarios, el de la diplomacia y el mediático, en una guerra híbrida que nos bombardea con tanta información que nos deja heridos de desinformación.
A estos dos escenarios se le suman dos variables para completar la ecuación, el congelamiento de activos económicos y la posible introducción de mercenarios en territorio venezolano, ecuación más similar a los conflictos bélicos en Medio Oriente que a la nueva generación de golpes suaves en América Latina, que utilizan la vía parlamentaria o judicial, como han escrito colegas como Marco Teruggi que están informando y haciendo análisis desde el terreno, desde las calles venezolanas.
Para despejar esta ecuación, además de la unidad cívico-militar que intentan resquebrajar en Venezuela, la propuesta de mediación de los gobiernos de México y Uruguay, secundada por el Papa Francisco, y esperemos por Naciones Unidas, se antoja la única vía posible para que este escenario no desemboque en más violencia y sufrimiento para el pueblo venezolano.
La paz de Venezuela, y de todo América Latina, depende de ello.
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La guerra contra Venezuela ya comenzó
Si una cosa ha dejado clara el público estrangulamiento de Venezuela es que los poderosos echaron a un lado las trampas amables y las sutilezas del coloquio
diario octubre
07.02.2019 

Nicolás Maduro al pueblo de Estados Unidos. Autor: Prensa Presidencial Venezuela
Enrique Milanés León.
— A veces, hasta una careta importada queda grande y cae.El presunto Ejecutivo de Juan Guaidó ha ofrecido a Washington nada menos que el 50 por ciento de la industria petrolera nacional; esto es, pretende regalar la mitad del mayor tesoro del país sin aun gobernarlo. En el retablo del imperio tal descaro encaja con el desparpajo del amargadísimo John Bolton, el asesor de Seguridad Nacional estadounidense lactado con jalea de limón —añejo especial—, quien gruñó en reciente entrevista: «…hará una gran diferencia si podemos tener empresas petroleras invirtiendo de verdad y produciendo las capacidades petroleras en Venezuela».
Como Guaidó, Bolton ha vendido la piel del oso antes de cazarlo, pues reveló sin mucha diplomacia —para algo es un político yanqui, ¿no?— que ya están al habla con compañías estadounidenses para producir el hidrocarburo en Venezuela.
No es solo en el pretendido muro «de México». Vivimos en un mundo desquiciado en que los agresores, además de tajar, pasan al agredido una factura. Washington ha dejado claro —y Guaidó es el primero en saberlo— que la destrucción y la muerte que traiga a Venezuela no serán gratuitas. ¿Cuánto está dispuesto a cobrar Estados Unidos por la caza de un hombre? En diciembre de 1989, cuando invadió Panamá, la captura de Manuel Noriega —un hombre que no reunía los valores ni el arraigo de Maduro— costó más de 3000 muertos panameños.
Entre muchas otras, si una cosa ha dejado clara el público estrangulamiento de Venezuela es que los poderosos echaron a un lado las trampas amables y las sutilezas del coloquio. La doctrina Monroe, esa momia política vuelta a la escena como un zombi, es francamente incompatible con las buenas maneras: quien no sepa para quién es (Latino) América, tendrá que enterarse a cañonazos.
A tal punto parecen cotizar las formas bruscas de un poder desesperado, que a principios del año pasado, preocupado por la «excesiva» influencia de China y Rusia en la región, el entonces secretario de Estado Rex Tillerson aceptaba que reconocería un golpe militar a Maduro.
El ya defenestrado jefe diplomático sostenía entonces que «América Latina no necesita nuevas potencias imperiales» y que más bien debía ponerse en guardia contra poderes lejanos ajenos a «los valores fundamentales de la región», que serían… ya ustedes saben cuáles.
A «T. Rex» no se le podía pagar derecho de autor por la idea: antes que él, otro ilustre dinosaurio, el mismísimo presidente, había preguntado en una reunión por qué simplemente no invadían Venezuela para sacar a Maduro. Si al principio el asombro de sus consejeros dio la vuelta al mundo, Donald Trump resolvió el problema: cambió a los consejeros —Tillerson incluido—, así que desde entonces se habla del golpe y nadie se asombra.
Millones de víctimas después, tras cartografiar con misiles un mapamundi de cicatrices, Estados Unidos sabe que no es el «macho alfa» de la política de antaño. Si, por separado, el recuperado poderío militar ruso y el insolente brío de la economía y el comercio chinos son fuentes de insomnio para el decadente régimen casablanquino, la conjunción mundial de esas dos potencias de Eurasia es conocida como «la pesadilla de Brzezinski», el exconsejero de seguridad nacional de James Carter que tantos autores citan cuando escriben sobre los planes de producción del Infierno.
A estas alturas nadie duda que, en pasajes oscuros como el petróleo, tal «mala noche» contempla escenas en las que una fila de barcos inmensos se llevan a otro horizonte las riquezas que Tío Sam quiere en sus arcas.


En las bases de la Revolución está la concertación cívico-militar en defensa de la soberanía y la independencia.
En concreto, el exconsejero  Zbigniew Brzezinski exaconsejaba hace apenas dos años, casi en su lecho de muerte, que el escenario más tenebroso para Estados Unidos sería «…una gran coalición de China y Rusia, unida no por ideología, sino por agravios complementarios». La némesis parece haber llegado al Despacho Oval, porque, con matices propios, Moscú y Beijing, que antaño vivieron más de un recelo, parecen acercarse cada vez más para cumplir sus objetivos particulares con una gran ventaja sobre Washington: sin guerras.
Venezuela tiene mucho peso en la geopolítica actual porque es un cofre rebosado en una región estratégica, así que el zarpazo estadounidense —usando desechables figurantes locales— se ahorra los disimulos.
El intento de vuelco actual al Gobierno bolivariano viene de lejos. Cuando en febrero del año pasado la oposición venezolana rehusó a última hora firmar con Miraflores un acuerdo ya listo para adelantar las elecciones presidenciales y fijar un programa regular de encuentros, obedecía órdenes de Washington, que le indicó el boicot a las urnas porque temía que en un escenario electoral con respaldo de todas las fuerzas políticas el previsible triunfo de Maduro extinguiera los mismos pretextos de impugnación que, a la postre, han usado para llegar a este golpe.
La que hiere a Venezuela es además una agresión a otros pueblos. Estados Unidos, que desarmaría pieza a pieza iniciativas como PetroCaribe —¿quién ha visto pobres con petróleo?, dirá en su lógica—, no acepta que otros disfruten, bajo esquemas solidarios, los recursos que él pretende conquistar a la fuerza, solo para sí. La caída de la Revolución Bolivariana sería un mazazo a mecanismos de integración tejidos en muchos años de concertado esfuerzo político regional.
En suma, Washington agrede un proceso que se atreve a recuperar las riquezas nacionales, a compartirlas al margen de la práctica imperial y hasta a comerciarlas con terceros en franco desconocimiento del dios dólar, de ahí que la Casa Blanca corte y robe flujos financieros, sabotee vínculos económicos, desestabilice el mercado y las finanzas internas, siembre la angustia y, sobre todo, ataque con saña feroz la lealtad de un ejército que ha resistido, junto a Maduro, más de lo que pronosticaban los adivinos.
Tanto como la gente, que vive y lucha en la calle, los símbolos no cesan de hablar en Venezuela: en uno de sus actos, Juan Guaidó, el «presidente embarcado», estuvo arropado por disímiles banderas: todas europeas, ni una latinoamericana. Un golpe como este, que causó repentina pandemia de amnesia a las democracias occidentales, lleva su escenografía.
Guaidó y Europa sirven la cena que otro pretende comer. Porque Donald Trump pudiera estar a la búsqueda de su guerra personal, esa especie de «cretino manifiesto», de meta de cada presidente estadounidense que cree que un gran sheriff debe matar, de boleto de entrada —¿creerá él, de veras, que a menor costo que en las infinitas contiendas en Oriente Medio?— a los libros de la infamia de la Historia.
La ya célebre nota —«5000 tropas a Colombia»— que en una rueda de prensa John Bolton insinuó a los reporteros, como si fuera la muchacha coqueta que tienta la mirada de su enamorado, fue un farol, sí, pero uno peligroso, que compone la guerra antes de la guerra; esto es, la que siembra el miedo y la zozobra. En respuesta criollísima, Diosdado Cabello mostró «sin querer», en su programa Con el mazo dando, una tarjeta elocuente: «2 000 000 en milicia, listos».
Los alarmismos no ayudan a los pueblos, pero quienes se preguntan si habrá invasión a Venezuela deben entenderlo: la guerra con los yanquis comenzó hace mucho. Por suerte, para enfrentarla, las bases de la Revolución están, como dicen aquí, «mosca» —vigilantes— al amparo de una frase que, hace 208 años, Simón Bolívar, el más formidable adversario de la dominación, pronunció para hoy: «Vacilar es perdernos».
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jueves, 7 de febrero de 2019

SI LOS QUE VIVEN DEL CONDUMIO DICIENDO QUE SON DIRIGENTES DE IZQUIERDAS TUVIERAN...., CLARO, CLARO, ES QUE SI YO MEARA COLONIA SERÍA UN ANGELITO DE DIOS. RETOZÓN, PERO ANGELITO



Melodrama con aroma francés

Rebelión
Cuarto Poder
07.02.2019


Bruselas quiere un nuevo acuerdo entre PSOE y Ciudadanos que ocupe un espacio europeísta y radicalmente neoliberal más o menos similar al de Macron en Francia. La clave: construir un nuevo Estado federal y republicano que garantice los derechos sociales frente a una UE que tiene muy poco de unión y cada vez menos de europea.

Se ha repetido muchas veces, pero no está de más recordarlo: llegar al gobierno no significa tomar el poder. De hecho, en esta Unión Europea (UE) ni siquiera significa controlar el aparato del Estado, que alberga importantes centros de poder real completamente ajenos a cualquier control democrático. Es el caso, por ejemplo, de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), encargada de la vigilancia del principio de estabilidad presupuestaria recogido en el artículo 135 de la Constitución, que lleva a cabo su actividad con total independencia orgánica y funcional de cualquier otra autoridad pública. Y es el caso, paradigmático, del Banco de España (BE), que desarrolla sus funciones siguiendo las instrucciones del Banco Central Europeo y con absoluta independencia del Gobierno elegido por los españoles. En la actual UE, el aparato del Estado ya no es una pirámide vertical susceptible de ser controlada mediante un triunfo en las elecciones o un cambio en las mayorías parlamentarias.

Pedro Sánchez ha podido comprobarlo estos días. Mientras vagaba por América Latina alentando la intervención de EEUU en Venezuela, los centros de maniobra alineados con Bruselas empezaron a torpedear el acuerdo presupuestario suscrito por el Gobierno y Unidos Podemos. El lunes, el Banco de España acusaba al Ejecutivo de hinchar la previsión de ingresos y anticipaba que este año el desfase entre ingresos y gastos alcanzará el 2 por ciento del PIB y no el 1,3 previsto en los presupuestos. Dos días después, la AIReF elevaba al 2,2 por ciento el déficit previsto para 2019, insistiendo en los mismos argumentos. El mensaje no podía ser más claro: a la UE no le gustan estas cuentas públicas y utiliza sus agentes incrustados en el aparato del Estado para desacreditarlas. La subida del salario mínimo a 900 euros y la previsión de convertir en ley la actualización de las pensiones con arreglo al IPC preocupan en Bruselas, que acaricia la posibilidad de un giro político con aroma francés que resucite el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos frustrado tras las elecciones de 2015.

Mientras todo esto ocurría, la izquierda española sufría una sacudida con la marcha de Íñigo Errejón a Más Madrid, abandonando la que hasta ahora había sido su formación. No insistiremos aquí en las irregularidades que han rodeado esta decisión política. Sobre esto se ha dicho ya casi todo. Nos interesa más resaltar que se trata de una escisión atípica, en la medida en que no parece haber razones de fondo que la justifiquen. La principal discrepancia que Errejón y sus partidarios mantenían, o decían mantener, con la dirección de su partido era la relación de Unidos Podemos con el PSOE, pero ésta no puede haber sido la causa. Por primera vez en la historia reciente, dicha relación se ha traducido en un resultado tangible para millones de personas que se beneficiarán del acuerdo alcanzado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias el 11 de octubre de 2018. Como advertimos en su momento, el acuerdo adolecía de ciertas limitaciones e incertidumbres, pero era evidente que se había producido un cierto giro social en España. Pues bien, si la relación con el PSOE no ha sido la causa de la escisión, cabe pensar que sus razones tienen más que ver con la inevitable lucha de poder que siempre ha acompañado a las formaciones políticas y que es consecuencia de visiones estratégicas diferenciadas.

En efecto, aquí no se trata sólo de intrigas y conspiraciones. Seamos claros: la mayoría que hizo posible la moción de censura provoca desconfianza en Bruselas y ha despertado un odio profundo y antiguo en nuestras oligarquías, que no perdonan las concesiones realizadas a Unidos Podemos, por más limitadas que fueran. Saben que, si esta mayoría se consolidase y ampliase, podría abrir la puerta a un proceso constituyente que abordara en serio los dos grandes problemas a los que se enfrenta España: la crisis de la constitución territorial y el desmantelamiento de la constitución social. Y como lo saben, pretenden neutralizar esta hipótesis forzando una recomposición conservadora del panorama político. El pacto entre PP, Ciudadanos y Vox es ciertamente una posibilidad, pero no es la única ni la preferida por Bruselas. La opción preferente es un nuevo acuerdo entre PSOE y Ciudadanos que ocupe un espacio europeísta y radicalmente neoliberal más o menos similar al de Macron en Francia. Los movimientos que se han producido estos días, incluyendo la defensa del golpismo en Venezuela por parte de Manuela Carmena, se inscriben en este contexto y apuntan a lo que algún periodista, en frase muy expresiva, ha denominado el Gran Centro.

No es ningún secreto que Unidos Podemos atraviesa una situación muy complicada. Desde el punto de vista electoral, la división creada exigirá un esfuerzo colectivo para articular una confluencia lo más amplia posible. Los autores de este artículo, integrantes de distintas fuerzas políticas, así lo esperamos. Ahora bien, las dificultades del movimiento popular surgido al calor de la crisis no pueden ni deben reducirse al momento electoral. Si no se abordan algunos problemas de fondo, la izquierda se enfrenta a un riesgo real de desaparición. Lo fundamental: Unidos Podemos debe ser la base de un proyecto político organizado capaz de vehicular las grandes transformaciones sociales que nuestro país necesita. “Organizado” significa participación democrática, debate de ideas, elaboración colectiva de propuestas y unidad de acción, evitando que el marketing electoral ahogue cualquier atisbo de reflexión compartida sobre la línea política.

Ese proyecto debe ofrecer una respuesta solvente a las grandes líneas de fractura que atraviesan la construcción del Estado español contemporáneo: la cuestión territorial y la cuestión social. Como ha señalado Pérez Royo, España carece de constitución territorial desde que la Sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional dejó sin efecto una parte sustancial del Estatuto catalán ratificado en referéndum en el año 2006. Pero no se trata sólo de eso. Las políticas de austeridad impuestas por la UE han liquidado la constitución económica pactada en 1978, alumbrando un profundo malestar social que, en el caso de Cataluña, y debido a sus específicas circunstancias históricas, acabó transformándose en una movilización política de carácter independentista. Primero fue el malestar social; después, la movilización independentista. La verdad es que la crisis social y la crisis territorial están mucho más relacionadas de lo que suele reconocerse, y sólo podrán resolverse si se abordan conjuntamente en un nuevo marco constitucional al servicio de las mayorías sociales. La clave: construir un nuevo Estado federal y republicano que garantice los derechos sociales frente a una Unión Europea que tiene muy poco de unión y cada vez menos de europea. Ese es el reto.


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PENSIONES. COLOMBIA TAMBIÉN ES UN BARRIO DE BILBAO



Segundo Congreso Mundial de Pensionados y Jubilados será en Bogotá


07.02.2019


Asevera Simón Bolívar en su carta de Angostura en febrero de 1819: "El Sistema de Gobierno más perfecto es el que comparte mayor cantidad de bienestar, seguridad social y de estabilidad política”. ¿Será bienestar social cuando 46 familias del planeta poseen la riqueza de unos 3.700 millones de habitantes? o ¿que la mayor felicidad de la sociedad está dada en la contemplación de la riqueza en manos extrañas y menos? ¿o que los gobernantes hagan lo que les venga en gana producto del rezago en Ciencias Sociales de sus aduladores? ¿En compromiso histórico se estará fortaleciendo el bienestar?

Como afianzamiento a procesos culturales desde el 10 de diciembre del año anterior, el Colectivo de Trabajo Unitario de pensionados y Jubilados de Colombia “CTUPYJ” nos convocan a reflexionar, luego la OCP (Organización Colombiana de Pensionados) Nacional nos hace llegar un vistoso almanaque 2019 donde nos indican las fechas de eventos que lidera entre ellos José Antonio Forero Mayorga (Presidente); por ende la OCP seccional Armenia acelera su motor vital para acompañar conocimientos, participar y dignificarnos con principios humanistas. El primero, la Magistral Conferencia el 25 de febrero que dará Quim Boix, Secretario General de la UIS P y J de la Federación Sindical Mundial, “FSM”, en el marco del Segundo Congreso Mundial de Pensionados que se efectuara en esta ocasión en Bogotá durante los próximos días 27 y 28 de febrero.

En abril de este mismo año, los Pensionados de Colombia realizaremos el Primer Encuentro Nacional. Foro en el cual construiremos conjuntamente la estrategia y táctica para enfrentar con éxito la andanada de reformas lesivas con las que se desmejora el nivel de vida de los sectores más vulnerables entre ellos nosotros los pensionados (Examinemos resultados de la canasta familiar). Como si fuera poco con el Articulo 14 de la Ley 100 el incremento de la mesada se da por debajo del aumento salarial y con el descuento de los aportes de salud del 12% se puede demostrar que cada año que transcurre las mesadas son de menos poder adquisitivo para los P y J y anexémosle la deficiente atención medico hospitalaria. (Una mesada que no supera el 63% de lo que se devengaba mensualmente). Por ende consideramos necesario realizar los foros regionales para socializar la reforma laboral (Tercerización y no aparatos sindicales, ni respeto a convenciones colectivas) y pensional que se nos viene encima y que si no reducimos el baile, el juego, los paseos; el sistema dominante nos apabullara. Cuantifiquémonos; dos millones de pensionados y una quinta parte de esta aparentemente organizada; ahora por ahorrarnos unos pesitos que se requieren para gestionar justas peticiones, documentos, información y alertas. Si nos solidificamos nos apoya la Sociedad Civil y el pueblo en general, aún más si nos ven con dinámica social permanente.

Experiencias ingratas son infinitas por el sistema económico imperante, donde los pocos dueños del poder y medios de comunicación nos confunden y se unen para darle garrote a los de siempre a los de abajo: No olvidemos que el Presidente Santos firmo una acta durante su campaña política para su reelección, una vez elegido, alegando motivos económicos y constitucionales, objeto el Proyecto de Ley 170, negándose a firmar, muy a pesar de haber sido aprobado por el Congreso y en el país donde altos dignatarios se apropian cada año de $50 billones. (La Junta Directiva Nacional OCP informo a sus Afiliados y Pensionados de Colombia, que el día 13 de diciembre de 2017 en la Cámara de Representantes, fueron negadas por unanimidad las objeciones que el Presidente Santos presento al proyecto de ley 170 de Cámara) que establece en un 4% el aporte de los pensionados al sistema de salud. (Gobernantes y grandes empresarios son iguales y le hunden al trabajador, al obrero, a los desprovistos de medios de producción sus banderazos económicos hasta reducirlos y llevarlos a la expiración). He aquí porque tenemos que pensar con objetividad pues los derechos nos los vulneran, no los arrebatan y el papel histórico de la pandilla oligárquica es ese golpear a los que producen y defienden las recursos naturales en el suelo patrio, a quienes sabemos de soberanía nacional y que amamos la paz y nunca a la guerra como la tan espoleada contra Venezuela la Bolivariana, rentables para ellos los violentos y proveedores de armas, el único camino que nos dejan es el de la unidad de acción. Fundamental este Segundo Congreso Mundial de Pensionados.

Se impondrá una Reforma Pensional Estructural recomendada y a su astucia con recortes orquestados por FEDESARROLLO, ANIF, FASECOLDA, y ASOFONDOS a nivel nacional y a nivel internacional: OCDE, BM, FMI, donde exigen e imponen al Gobierno Nacional, so pretexto lo dice la Comisión del Gasto Publico: en vista de que el Sistema Pensional beneficia apenas el 24% de los trabajadores mayores. Por lo que se hace necesario e indispensable aumentar la edad de jubilación, que hoy es de 57 años para las mujeres y 62 para los hombres a 62 y 68 años respetivamente, o sea más trabajo y explotación; un ajuste periódico y de manera gradual y el porcentaje de cotización debe pasar del 16 al 18%, olvidando que el desempleo y la informalidad laboral hace imposible una cotización para tantos años a las mujeres y a los hombres. Impulsar los Fondos Privados que ya acaparan más de $300 billones, dineros de los trabajadores, dedicados a la especulación financiera, en beneficio de los pulpos del capital.

Este Segundo Congreso Mundial debe servir para cualificarnos y cuantificarnos en fortalecimiento de las Organizaciones de Pensionados y Jubilados y Adultos Mayores y nos la jugaremos con la Federación Sindical Mundial por su transparencia y honestidad y ante todo renunciemos a la equivocada creencia que a nosotros los pensionados no nos tocarán. Consultemos con los hermanos pensionados de América Latina y otros países.

Continuaremos motivando, apoyando la lucha popular y caminando con sus consecuentes. Nos identificamos palmariamente con los objetivos que persiguen movimientos políticos democráticos por causas comunes comenzando por reconocer que Colombia no cuenta con gobernantes serios y objetivos ni regionales ni nacionales. Esto lo sentimos y vivimos en: Mayor desempleo y deficiencia en estabilidad laboral, condiciones deplorables en el empleo, trabajo indigno, menos inversión en lo social: educación, salud, recreación, deporte, vivienda. He ahí las marchas de los jóvenes y profesores, agrarias, afros, indígenas, LGTBI, mujeres, pronunciamiento de comunicadores sociales, instituciones académicas y científicas por todo el país en respeto a derechos vitales consagrados en la Constitución Política de 1991 y en la Carta Universal de los DDHH. Ya conocemos de las inhumanas respuestas patronales, oficiales y gubernamentales a estas justas peticiones: asesinatos de líderes y lideresas, incumplimiento a lo pactado en la Habana (Cuba) entre el Estado y las FARC-EP, persecución y acoso laboral a obreros, empleados y vulneración a lo pactado.

Como son gobiernos indolentes y sumisos al gran capital no nos queda otro camino que salir unidos con ética, organizados, disciplina a defender nuestros principios humanistas y demostrar que somos mayorías para que no se nos irrespete continuamente con mentiras y sofismas de distracción como la Ley de financiamiento o reforma tributaria que nos hurtara otros más o menos $8 billones, que saldrán precisamente de los trabajadores de salarios mininos, de pensionados, pequeños comerciantes, agrarios y transportadores para alimentar a la burocracia y la corrupción imperante. En rechazo a toda esta maquinaria belicista, opresión Estatal, transnacional, neoliberal; la OCP seccional Armenia convoca a sus afiliados y al pueblo a tomarnos las calles y a caminar por la paz con justicia social, la implementación de los acuerdos de la Habana, la reanudación del dialogo con el ELN, la defensa de la dignidad laboral y corear otro mundo si es posible y apoyar precisamente el objetivo central de este SEGUNDO CONGRESO MUNDIAL DE LA UIS DE PENSIONADOS Y JUBILADOS DE LA FEDERACION SINDICAL MUNDIAL organizar mundialmente a los P&J contra las medidas que toma el capitalismo.

Nelson Guzmán Baena, Presidente OCP Seccional Armenia.

PABLO CASADO, ¿SE PROCLAMARÁ EL PRÓXIMO DOMNGO PRESIDENTE EN CARGADO AUXILAR DE ESPAÑA HASTA QUE LLEGUE EL CHICO PEQUEÑO DE TRUMP PARA HACER CARGO DEL MEJUNJE?



Felonía, golpismo, alta traición
Tras calificar al presidente del Gobierno de golpista ilegítimo felón y traidor, ¿qué es lo siguiente para Pablo Casado? ¿Pedir al Ejército que haga algo?




eldiario.es
06.02.2019


"El presidente del Gobierno es el mayor traidor que tiene ahora mismo nuestra propia legalidad".
"El Partido Popular quiere liderar a la España sensata a la que ya solo le queda el recurso de salir a la calle para pedir que se cumpla la ley y que no se siga humillando a nuestro país"
"El presidente está cometiendo un acto de felonía, está siendo un felón contra la propia continuidad histórica de la democracia española".
"Es lo más grave que ha vivido la democracia española desde el 23 de febrero de 1981".
"Pedro Sánchez tiene 84 escaños. Es un presidente ilegítimo a partir de hoy. Como ilegítimo es un presidente que cometa delitos de narcotráfico".
"Cada día que pasa Pedro Sánchez al frente de España es un escarnio a la historia democrática de este país".
"Que ayuden a España a echar a este okupa, a este incapaz".
"Pedro Sánchez es el mayor felón de la historia democrática de España, un irresponsable, un incapaz para gobernar, un desleal que está cometiendo alta traición, un mentiroso compulsivo"
"Ahora empezarán con que crispamos".
Pablo Casado, presidente del PP, 6 de febrero de 2019.
Tras una declaración así, y si aceptamos como premisa que Pablo Casado realmente dice lo que piensa, ¿qué más queda? ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Pedir el apoyo del Ejército contra el Gobierno golpista y felón? ¿Buscar el apoyo de Donald Trump contra la alta traición de Pedro Sánchez? ¿Proclamarse presidente legítimo de España este domingo en la manifestación?
La decisión del PSOE de sentarse a dialogar con otros partidos catalanes, incluyendo a los independentistas e invitando a todos los demás, no solo es legal, legítima y democrática. Es imprescindible, salvo que creamos que los problemas políticos se arreglan solos.
Sin duda fue una enorme torpeza que fuese el Gobierno y no el PSC quien confirmase que en esa mesa de partidos asistirá un relator, un mediador, un observador, un moderador, un independiente o como lo quieran llamar. Fueron más torpes aún las explicaciones de la vicepresidenta Carmen Calvo, incapaz de aclarar cuestiones básicas sobre las funciones de ese relator. Tampoco está claro en qué mesa mediará: si en la de partidos o, como dice Elsa Artadi, en las reuniones bilaterales con el Gobierno. Son muy escasas las posibilidades de éxito de ese diálogo y es obvio también que todo esto se cruza con la negociación de los Presupuestos. Pero nada de todo esto justifica un discurso así por parte de Pablo Casado, una soflama irresponsable más propia de un espadón del XIX que del presidente de un partido de gobierno en la Europa del siglo XXI.
Si esta es la respuesta ante la idea de que varios partidos se sienten a dialogar, imaginen qué habría dicho Casado si el presidente del Gobierno español hubiese propuesto exactamente lo mismo que decidió el conservador David Cameron en Reino Unido ante el independentismo escocés: un referéndum pactado con reglas y condiciones claras.
¿Un relator independiente? ¿Un mediador? Sí. Igual que hizo Rajoy en sus diálogos discretos con el independentismo catalán. Lo mismo que  hizo Aznar con la Iglesia en su intento de negociación con el "movimiento nacional de liberación vasco". Lo mismo que ha enviado la ONU a España ante otros problemas, como recuerda Elisa Beni en su artículo de hoy. Lo mismo que se hace en todo el planeta Tierra siempre que intenta abordar un problema político.
Que el nacionalismo español –hay que llamarlo así porque es la exacta definición– vea todo esto como "una humillación" recuerda a cuando a los franquistas cantaban eso de "si ellos tienen ONU, nosotros tenemos dos". España tiene un serio problema con la integración de Catalunya. Un problema político, que como todos solo se resuelve con política. Sentándote a dialogar con el que no piensa como tú.
Hay otras opciones, claro. Pero no son las que se espera de una democracia europea.
Porque lo de Catalunya es un problema político, no un problema judicial o de delincuencia común. Y la solución que propone Casado –ilegalizar a los representantes de una mayoría de los votantes catalanes, encarcelar a sus principales líderes y abolir las elecciones al parlamento catalán con un 155 permanente hasta que ganen los suyos– es el verdadera discurso golpista, autoritario y antidemocrático.
"Alta traición", dice Pablo Casado. Es un delito muy grave que está  en el Código Penal y que se castiga con elevadas penas de prisión. Si realmente el líder de la oposición dice lo que piensa, debería plantear un proceso penal en el Tribunal Supremo contra el presidente español. No una manifestación.
Todo esto por un relator. Imaginen, es un suponer, qué habría argumentado Pablo Casado si Pedro Sánchez dijera sobre los independentistas catalanes la mitad de lo que dijo sobre los terroristas de ETA José María Aznar.

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LIMPIO,PURO Y SIN MÁCULA LABORAL, EL MAMONZUELO CASADO CON LA CORRUPCIÓN, PUESTO QUE ES EL CABEZA MÁS GORDA DEL ÚNICO PARTIDO CONDENADO POR CORRUPTO, EL PP, Y SU PRESIDENTE ECHADO A PATADAS DE LA JEFATURA DEL GOBIERNO, LE HA DICHO AL ACTUAL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ ,"TRAIDOR" "FELÓN" "INCAPAZ" "INCOMPETENTE" MEDIOCRE" "MENTIROSO COMPULSIVO" "ILEGITIMO" "OKUPA" Y DE ESTE MISMO TENOR 13 DESCALIFICATIVOS MÁS. INAUGURA ASÍ, CASADO EL CÉLIBE LABORAL, LA MISMA TÁCTICA QUE HAN ESTADO UTILIZANDO LAS DERECHAS REACCIONARIAS (CON MÁS DE CIEN MUERTOS A SUS COSTILLAS) EN VENEZUELA CONTRA EL GOBIERNO LEGAL Y DEMOCRÁTICAMENTE CONSTITUIDO, Y ELLO A PESAR DE QUE CASADO Y SÁNCHEZ HAN COINCIDIDO EN ATIZAR EL FUEGO DE LA MATANZA ENTRE TRABAJADORES VENEZOLANOS, PORQUE AL MENOS AL PADRE DEL CRIMINAL GOLPISTA GUAIDÓ NO LE COJERA LA QUEMA, PUESTO QUE PONIENDO PIES EN POLVOROSA Y EL DINERO NO SE DÓNDE, ESTA YA VIVIENDO EN TENERIFE.

El otro trío de las Azores


Kaosenlared
05.02.2019


Si no fuera por la fuente de procedencia, diría que porque Pedro Sánchez es un “insensato sin escrúpulos”. Aunque se puede enunciar en otros términos: porque el líder del PSOE es de los que piensan que se hable de mí aunque sea mal. Y ha creído que lo de Venezuela le brindaba una oportunidad para ampliar su espacio electoral en la perspectiva de que en mayo también se abran las urnas para las generales.






Pedro Sánchez se ha tirado a la piscina avalando al autoproclamado presidente de Venezuela Juan Guaidó sin saber si el nivel del agua permitía nadar o solo chapotear. Seguramente porque Alemania, Gran Bretaña y Francia, conocedores de la complejidad del conflicto han permitido que su tradicional imprudencia fungiera como liderazgo. Al fin y al cabo, estos países no arrostran las responsabilidades históricas que soporta España en Venezuela, en cuanto a la ingente colonia de oriundos allí residentes e intereses económicos. Acaba pues en sainete la farsa que ha tenido turbado en las últimas jornadas al cada vez más patético ministro de Exteriores. Da grima recordar que hasta la víspera Josep Borrell esgrimía como baremo de autoridad que “no queremos cambiar el régimen”. En línea con la doctrina de solo reconocer Estados que suele regir el punto cínico del Derecho Internacional. En realidad un despropósito para ocultar la docilidad de Moncloa con la doctrina de palo y tente tieso de Donald Trump.
Con ello, Sánchez se alinea con esa derecha a la que, ya metidos en precampaña electoral, suele denunciar por cerril y reaccionaria. Pero las soflamas de Pablo Casado y Albert Rivera en este preciso sentido, bien miradas, resultan lógicas en opciones ideológicas que representan troqueles del conservadurismo y el tradicionalismo político. Como comulgar con todo lo que ordene el Tío Sam, que es lo que acaba de abrazar el secretario general del PSOE y jefe del ejecutivo español. Por no hablar de la carga de profundidad que esa actitud conlleva de puertas adentro. Sánchez ha hecho casus belli con el tema de Venezuela en un asunto similar al que reprocha a sus ahora compañeros de viaje respecto al contencioso catalán. Entrometerse en aquel avispero tomando partido descaradamente por un presidente de la Asamblea Nacional ex aequo sublevado contra los restantes poderes del Estado, es exactamente lo opuesto a tender puentes con los dirigentes del procés encarcelados por algo equivalente que dice promover.
Recordemos que aquí está a punto de comenzar un macrojuicio contra representantes electos de la soberanía popular (entre otros, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell) precisamente por “desacato” constitucional. Lo mismo que Maduro imputa a Guaidó y los suyos. La diferencia a favor del dirigente chavista es que allí el líder opositor está libre (de momento) y puede vender su mercancía urbi et orbi, y aquí, sus “homólogos” del derecho a decidir se sientan en ristra en el banquillo del Tribunal Supremo. Porque el artículo 155 que activó Mariano Rajoy contó con el respaldo cerrado del PSOE y Ciudadanos, la formación con la que compite para secundar las bravatas supremacistas de Trump. Incluso cuando Sánchez no pensaba ni por asomo en una moción de censura victoriosa, propuso agravar el tipo del código penal para que el delito de rebelión no necesitara el concurso de la violencia.
Respaldar a Guaidó y hacerlo en nombre de la exigencia de pluralidad, respeto a los derechos humanos y elecciones libres, como ha expuesto Sánchez en su impostada declaración del lunes 4 de febrero, es un brindis al sol que revela su condición de monaguillo del inquilino de la Casa Blanca. ¿O es que el gobierno español, obrando en consecuencia, va a romper relaciones diplomáticas con países que como Irán o Arabia Saudita, por no citar a Cuba o Corea del Norte, incumplen reiteradamente esos requisitos? No, es no. Incluso se les premia con ventas de armamento para sus operaciones de castigo en la guerra del Yemen orillando la legalidad vigente, caso de los sátrapas que mandaron secuestrar, torturar y descuartizar al periodista Jamal Khashoggi. Entonces, ¿a qué atribuir este ardoroso disciplinamiento del gobierno socialista con Trump que ha fracturado una vez más a la Unión Europea?
Si no fuera por la fuente de procedencia, diría que porque Pedro Sánchez es un “insensato sin escrúpulos”. Aunque se puede enunciar en otros términos: porque el líder del PSOE es de los que piensan que se hable de mí aunque sea mal. Y ha creído que lo de Venezuela le brindaba una oportunidad para ampliar su espacio electoral en la perspectiva de que en mayo también se abran las urnas para las generales. El oportunismo de Sánchez no tiene patria. Primero, y para quedar como referente simbólico de la sedicente izquierda, magnificó el peligro de Vox en las elecciones andaluzas, con las consecuencias de exhibición ecuménica conocidas. Y ahora, visto que las alianzas Frankenstein que le auparon al poder ponen un precio inasumible a su sostenimiento, utiliza la cruzada antimadurista para intentar seducir a esa franja de votantes de la derecha que añoran el Día de la Raza. El perejil de todas las simplezas. Porque Unidos Podemos, con sus 71 escaños, quiere o no puede.

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