sábado, 16 de julio de 2016

ALÁ ES GRANDE (Y DIOS, TAMBIÉN)


Afganistán
Vendidas por un rebaño de vacas

Rebelión
IWPR
14.07.2016

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.


Las organizaciones de los derechos humanos y las autoridades locales afganas dicen que se sienten impotentes para actuar contra una tradición de la provincia afgana (Ghor) situada en el centro y oeste del país, que implica vender a las mujeres en matrimonio a cambio de una determinada cifra de vacas y ovejas.

Ghor, con una población de casi 300.000 habitantes, es una de las provincias más atrasadas de Afganistán. Algunas de sus zonas más remotas están gobernadas por grupos armados y completamente fuera del control del gobierno.

Los novios afganos pagan tradicionalmente el mehr, o precio de una novia, a su futura familia política. En Ghor, muchas familias reciben ganado o armas de fuego en vez de dinero, y hay quien dice que esta tradición rompe con el propósito islámico original de la dote, que se dona a la mujer en previsión de que se produzca un divorcio o cualquier otra contingencia.

Durante una investigación desarrollada en el curso de seis meses, un enviado del IWPR viajó hasta algunos de los distritos más remotos de Ghor, incluyendo Taywara, Tulak, Saghar, Pasaband, Shajrak y Dawlat Yar, donde entrevistaron a docenas de patriarcas tribales y a comandantes de las milicias.

Las autoridades locales dicen que no pueden prohibir esa práctica porque data de hace mucho tiempo y advierten que podría costar décadas cambiar las actitudes de la gente.

Abdul Alim, un vecino del pueblo de Haji Nazar, en el distrito de Dulina, reveló muy contento que había casado a sus tres hijas –Gul Badan, Zainab y Ruqia- a cambio de un total de 250 vacas y ovejas, un kalashnikov y 3.000 dólares USA.

“Vosotros, los periodistas, consideráis que el precio de la novia significa poner en venta a nuestras hijas”, dijo Abdul Alim a IWPR. “Sin embargo, aceptar el ganado de tu yerno es una tradición nuestra y no creo que sea algo malo”.

Al preguntarle por qué no se permitía que las mujeres eligieran a sus propios maridos, contestó: “Para nosotros es vergonzoso preguntar a nuestras hijas con qué clase de hombre les gustaría casarse”.

Najmuddin, un campesino del pueblo de Kasi, manifestó algún pesar tras vender a su hija Lala a un hombre del pueblo, Mohammad, que ya estaba casado y tenía cinco hijos, pero sólo porque aún no había recibido todo el precio de la novia.

“Es una vergüenza para Mohammad que su mujer, mi hija, esté a punto de dar a luz y que no me haya entregado aún las 30 ovejas que me debe.”

Mohammad se defendió diciendo que ya le había dado a Najmuddin alrededor de 26.000 dólares, que era lo que valían las ovejas.

Al preguntársele por qué se había gastado más de 30.000 dólares en su segundo matrimonio, contestó: “Porque mi primera mujer no era bonita ni elegante y yo quería casarme con la chica más hermosa del pueblo de Qatas y disfrutar de la vida”.

Las tradiciones observadas en la conservadora provincia implican que a los hombres y mujeres que no están casados o que no son familiares próximos no se les permita reunirse. Para superar este problema, el enviado de IWPR reclutó a una mujer mayor, Bibi, para que se entrevistara en secreto con Lala y grabara la conversación.

Lala dijo que la habían vendido como si se tratara de otro enser del hogar.

“En realidad, mi padre aceptó 30 bueyes a cambio de una vaca llamada Lala”, dijo la muchacha, añadiendo que su vida era ahora miserable.

“Es cierto que estoy casada, pero no se ha tenido en cuenta ninguno de mis deseos.”
Muchas familias consideran un gran honor que sus hijas se casen con un comandante de la milicia local porque esperan sobre todo que les asignen un precio de la novia especialmente abultado.

Nasrullah es desde hace seis años la persona más poderosa e influyente del distrito de Dulina, en Gharak. A la edad de 35 años, tiene ya ocho esposas.

“Tengo un montón de dinero, armas y 200 hombres armados”, dijo a IWPR. “Controlo totalmente la zona de Gharak y puedo hacer lo que quiera; así pues, teniendo en cuenta todo esto, ¿por qué no voy a poder tener ocho esposas? Si alguna chica de la región me gusta, puedo casarme fácilmente con ella dándole a su padre un rebaño de ovejas y vacas.”

Consecuencias brutales

Said Arman es un abogado que trabaja con Hogar Seguro, un refugio bajo control estatal para niñas y mujeres en situación de vulnerabilidad.

Dijo que sus 40 residentes, registradas entre febrero de 2015 y 2016, eran todas víctimas de esos matrimonios forzados.

“Las 40 mujeres que están en Hogar Seguro son las que sus padres entregaron en matrimonio a poderosos hombres locales a cambio de muchas cabezas de ganado. Como esas mujeres no pudieron soportar la vida con esos hombres, huyeron de sus casas y se refugiaron en Hogar Seguro”.


Novia-niña afgana 
(Foto: ABC News)

Pero la mayor parte de las mujeres que se ven forzadas a contraer matrimonio en esas condiciones no suelen hallar un puerto seguro.

Hubo un caso el año pasado que consiguió atraer la atención local e internacional: una joven de 19 años, Rujshana, fue asesinada en el pueblo de Ghalmin, a unos 40 kilómetros de la principal ciudad de Ghor, Firozkoh, tras ser acusada de adulterio.

En diciembre de 2011, su padre Abdul Karim, del pueblo de Odak, la había casado con Ghulam Yasin, que estaba parapléjico, a cambio de 85 vacas y ovejas.

Rujshana intentó escapar pero fue arrestada por la policía y devuelta a su padre. Para compensar a Yasin, el padre le entregó entonces a su hija Fátima, de ocho años de edad.

Nueve meses después, Abdul Karim vendió a Rujshana a un anciano pastor viudo de su pueblo llamado Abdul Razaq. El precio fue de 10 vacas y 60 ovejas.

Después de dos noches con Abdul Razaq, Rujshana huyó de nuevo. Los talibán la atraparon junto al hombre con el que se escapó y, el 25 de septiembre de 2015, Rujshana fue lapidada públicamente por adulterio. A su compañero le dieron 100 latigazos y le dejaron libre.

Su brutal muerte fue grabada en un video de dos minutos de duración, ampliamente difundido en las redes sociales.

Su madre, Hanifa, dice que aún no ha podido superar la pena.

“Los talibán lapidaron a mi hija ante mis ojos. Tuve que ver su rostro cubierto de sangre y escuchar su llanto y sus gritos. Aunque supliqué repetidamente a los talibanes que dejaran de apedrearla, no quisieron escucharme.”

Su padre, Abdul Karim, se lamenta ahora de haberla obligado a casarse.

“Fui yo quien vendió a Rujshana dos veces en contra su voluntad”, dijo. “A mi hija no la mataron los talibanes; es como si yo mismo la hubiera matado y apedreado. No sabía que vender a mi hija podría acabar de esa manera”.

Jawad Ulwi, director de la Comisión Independiente de los Derechos Humanos de Afganistán en Ghor, reconoció que la venta de mujeres en matrimonio es una práctica que se remonta a hace muchos años.

“Como esta práctica se ha convertido ya en una costumbre y tradición, no podemos hacer nada para luchar contra ella. Acepto que vender a las muchachas así se considere una grave violación de los derechos humanos, pero no podemos controlar esos casos ni informar de ellos a Kabul.”

La constitución afgana estipula la igualdad de derechos para hombres y mujeres, pero las autoridades locales dicen también que se ven impotentes para actuar contra esas prácticas.
“En Ghor, las mujeres son en realidad las esclavas de sus maridos, no sus esposas”, dijo la exgobernadora de Ghor, Sima Joyenda, a IWPR en una entrevista celebrada en 2015.

“Venden a las mujeres como si se tratara de un vestido en una tienda y esto demuestra la grave realidad en la que viven. Me siento avergonzada y abochornada de decir que soy gobernadora de una provincia donde una muchacha cuesta lo mismo que unas cuantas vacas.”

Sin embargo, la misma Joyenda fue criticada por defender duros castigos para los denominados “crímenes de la moral”. Después de que un tribunal ordenara flagelar a una pareja acusada de adulterio en Firozkoh, declaró en los medios afganos que el castigo era coherente con la ley islámica.

“Afganistán es un país islámico, Ghor es una de las provincias de Afganistán, y no podemos desobedecer lo que dicen las leyes del Islam y nuestra constitución”, dijo en Ariana TV.

Pero los expertos religiosos señalaron que la ley islámica ordena que tanto el hombre como la mujer deben estar de acuerdo en la libre unión de sus voluntades propias.

El mullah Nizamuddin Habibi, miembro del consejo de sabios religiosos de Ghor, dijo: “La venta de niñas y mujeres no sólo está prohibida en el Islam, sino que es considerada uno de los peores pecados y, por tanto, deberá castigarse severamente a quienes lo cometan”.

Añadió que había aspectos de la jurisprudencia de la Sharia que eran habitualmente ignorados, incluyendo la firma de un acuerdo de matrimonio en presencia de un juez y dos testigos.

“No he sido testigo en Ghor de ningún caso en que el acuerdo de matrimonio se firme siguiendo las leyes islámicas”, continuó Habibi. “Además, tampoco se le pregunta a la mujer si acepta o rechaza al hombre que su padre le ha elegido para marido”.

Por ahora, la práctica está profundamente arraigada. Un padre del pueblo de Qataas, en el distrito de Firozkoh, dijo a IWPR que no lamentaba haber cambiado a su hija de 20 años por un kalashnikov y 150 ovejas y vacas.

Declaró: “Vendí a mi hija porque para mí el valor de un arma es mucho mayor que una docena de hijas sin casar”.


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AZNAR ES UN CRIMINAL DE GUERRA Y DEBE SER JUZGADO




15.07.2016


El cerco se estrecha a medida que aumenta la presión sobre Tony Blair por la publicación del Informe Chilcot. Una investigación que desnuda a nuestro país situándonos de nuevo en el anacronismo. Si es cierto que Aznar está cada vez más señalado, ello no se debe a la existencia de medios de comunicación libres, un nivel aceptable de estado de derecho o una saludable atmósfera democrática. El motivo es que otros han hecho lo que deberíamos haber hecho nosotros.

Invitaba estos días pasados Gary Lineker, antiguo futbolista de lengua más afilada que su voracidad goleadora, a que los defraudadores acudieran a España porque encontrarían un paraíso. El edén hay que extenderlo a los crímenes franquistas y bélicos, a los GAL, al saqueo del país y a tantos otros delitos que quedan impunes. Somos lo que votamos y votamos delincuencia e impunidad. En España hay más cloacas que en todas las películas de Torrente.

El que fuera primer ministro cada día tiene menos escapatorias y su respiración es más ahogada. Los medios de comunicación no pueden oxigenar las acusaciones, desvirtuarlas como hacen aquí, y la defensa ya no es efectiva ni inteligente, es desesperada. Blair, uno de los tres criminales que se fotografiaron orgullosos en las Azores, se queda sin salidas. Y eso afecta a José Mari por aquello de lo poco favorecedor que resulta que uno de los tres amigos termine con un pijama de rayas, literal o figurado. Aznar aspiraba con aquella fotografía a pasar a la posteridad y a vampirizar parte del poderío e imperialismo de británicos y norteamericanos. Sin embargo, ha terminado por ser devorado por la criminalidad. Aznar, efectivamente, se encuentra al mismo nivel que Blair y Bush. Los tres son criminales de guerra y, ahora, esa fotografía no es para exponerla orgulloso en el salón de casa. No es un yo estuve allí, es un no los conozco de nada, yo no quería… Si pudieran, eliminarían elselfie de aquella loca escapadaes tarde.

La estrategia para defenderse en España, grotesca e inadmisible en otras tierras más democráticas y común en Torrentolandia, es circunscribir la guerra a la invasión y, por tanto, si España no participó en la invasión, no lo hizo en la guerra. El problema es que si acotamos la definición de guerra de esta forma tan torticera a la fase de invasión, como pretenden Los Genoveses, ello nos obligaría a reescribir la historia. Da lo mismo, podemos con eso y con mucho más. Tendremos que sustituir en los libros todas las guerras de independencia, guerrillas, reconquistas y otros escenarios bélicos similares por misiones humanitarias. Así será. Vietnam, por ejemplo, fue una misión humanitaria, y Afganistán otra. No me explico cómo los afganos no son un país desarrollado con tanta humanidad repartida en su territorio durante tantas décadas.

Federico Trillo es un mentiroso patológico que tiene un almacén para guardar los cadáveres que arrastran sus decisiones. Sus mentiras resultan indigestas e insalubres para la sociedad (“En Irak no se pegó ni un tiro”). Habría que recordarle la Batalla del 4 de abril en Najaf o la matanza del 26 de abril (ambas en el año 2004) en las que participaron las tropas españolas. Supongo que en su ignominiosa concepción de la realidad debieron ser campañas humanitarias.

Un detalle reduce a cenizas la teoría que pretende defender que España no estuvo en la guerra de Irak: la batalla más sangrienta de toda la contienda, Segunda Batalla de Faluya, se produjo entre noviembre y diciembre de 2004, después de la retirada de las tropas españolas. No solo España estuvo en la guerra, sino que la abandonó antes de terminar.

En algunos de estos acontecimientos hubo bases que tuvieron que solicitar refuerzos y economizar la munición porque se agotaba. Pero no fue una guerra, claro, fueron labores humanitarias. Más de un millón de muertos, un Estado Islámico y 65 millones de desplazados en todo el mundo certifican nuestra humanidad y las magdalenas repartidas. Obvio.

España estuvo en la guerra de Irak (participó con dos mil militares en lo humanitario que puede resultar de repartir fuego a diestro y siniestro) y algo peor, no solo para Aznar, los tres líderes sabían que estaban tomando una decisión ilegal y utilizaron todos los medios a su alcance para cometer esa ilegalidad y presentarla como lo que no era. A lo Fernández Díaz y a lo Trillo.

https://www.youtube.com/watch?v=BLT8uef2vEw
Jorge Dezcallar, director del CNI, informó (y después aseveró públicamente haberlo hecho) sobre dos cuestiones esenciales de este crimen

La primera es que Sadam Hussein no apoyaba a Al Qaeda, entre otras cuestiones porque el mundo islamico no era ni es la homogeneidad que nos quieren presentar. Todo lo contrario. Es un universo terriblemente complejo, como las guerras civiles que se desarrollan en sus territorios, en las que no existen dos bandos enfrentados, sino múltiples y con intereses cruzados. La segunda es conocida por todos, en Irak no había armas de destruccion masiva.

Es innegable que José María Aznar tuvo conocimiento fiable y exacto de lo que ocurría en Irak, nada menos que su jefe de los servicios secretos, y que la decisión que tomó fue conscientemente errónea. Delictiva y criminal serian términos más adecuados. Y lo hizo por agradar al yanki, un presidente inepto, colonialista y déspota. También por arrimar el cazo y recoger las migajas. De ahí el Informe Chilcot o las revelaciones de Ernesto Ekaizer y lo ridículo y faldero que resulta con el tiempo ese comportamiento.

De ello se deriva su responsabilidad directa en todo lo ocurrido, en los más de un millón de muertos, en el expolio de petróleo y otros recursos del país y en la pobreza y miseria generada que tuvieron como consecuencia el surgimiento del Estado Islámico (junto a la financiación y promoción de USA-ALIADOS-OTAN-OCCIDENTE).

Aznar es responsable directo de millones de muertos, del 11-M, del asesinato de ocho espías españoles en Irak en dos atentados, de los militares españoles fallecidos en la contienda y todos los que se han suicidado o han acabado abandonados o con problemas psicológicos. Es también responsable directo de todas las torturas cometidas (los españoles también torturamos), de los periodistas fallecidos (Couso y Anguita) y es, finalmente, responsable directo de parte de los 65 millones de desplazados que vagabundean desesperados por la guerra invisible que vivimos.

Sé que en este país se fomenta el silencio y se premia la insinuación. Sé que se aplaude hasta la exasperación aquellas palabras que sin decir dicen, se eleva a la categoría de arte dibujar un personaje sin mostrar su rostro. Los millones de muertos no merecen eso, no merecen bisutería. Aznar (y otros muchos) es un criminal de guerra y este país no será decente hasta que sea juzgado como tal o, al menos, señalado y repudiado de forma unánime por todos los medios de comunicación y la sociedad.

Su crimen ocasionó la muerte de millones de personas y la destrucción de millones de futuros, nuestro crimen es esconderle en la impunidad y la insinuación. 

https://www.youtube.com/watch?v=oPXfIAaevjs
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra, miembro del Colectivo Anemoi
En la actualidad, sobrevive gracias a las ventas de Código rojo¡CONSÍGUELA AQUÍ FIRMADA Y DEDICADA!. “Código rojo le echa huevos al asunto y no deja títere con cabeza. Se arriesga, proclamando la verdad a los cuatro vientos, haciendo que prevalezca, por una vez, algo tan denostado hoy en día como la libertad de expresión” (“A golpe de letra” por Sergio Sancor).
El Colectivo Anemoi recomienda las novelas “Código rojo” (2015) y “Un paso al frente” (2014).

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viernes, 15 de julio de 2016

CONDENA Y RECHAZO ABSOLUTO AL TERRORISMO Y A LAS FUENTES DE LAS QUE NACE: LA PUTREFACCIÓN MORAL DEL MODO DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA, QUE ES SU ORIGEN



La corrupción supone un sobrecoste y aumento de la deuda pública
¿Cómo pueden existir los paraísos fiscales si tenemos al FMI, G7 y la OCDE vigilando?

Rebelión
Mundo Obrero
07.07.2016

El volumen que manejan las guaridas fiscales es según la OCDE de 240.000 millones de dólares anuales. Durante muchos años. Ese volumen hace que las arcas públicas de todos los estados se debiliten y disminuya la progresividad fiscal.


En esta publicación no hay que argumentar el rechazo de lo que el propio capitalismo y sus rectores han creado y consolidado. Los paraísos o cuevas o guaridas fiscales (para señalar de forma más adecuada la ruindad de su objeto), están definidos por su opacidad –en lo que respecta a la ocultación de las personas físicas o jurídicas dueñas de los fondos depositados, y/o su origen, frecuentemente ligados a delitos-, y no pagar impuestos.

Los impuestos son una retracción de los ingresos de las personas para satisfacer los bienes y servicios públicos. El bienestar social, la educación, la sanidad, la previsión social, pero también la mutualización de limitar o hacer frente a riesgos sociales, ambientales o de seguridad, etc., se financian con impuestos. Hay una correlación entre impuestos y estado de bienestar. Porque si bien, los salarios, la negociación colectiva, son los ingresos directos de los trabajadores, los ciudadanos tienen otros ingresos ‘en especie’, los indirectos, que conforman todo un entramado de calidad de vida. Si no hay dinero, impuestos, se deterioran los servicios públicos, se privatizan –pasando al mercado y su distribución depende de la renta individual- o dejan de existir. Además, los impuestos facilitan una inversión colectiva que debe propiciar un desarrollo al país que favorece a todos y a su futuro.

La elusión fiscal de las multinacionales, cumplir la ley pero transferir los beneficios a territorios libres de impuestos, hace que éstas compitan deslealmente desde el plano fiscal con las pymes. Si McDonald's no paga impuestos, estará en mejor posición para expandirse que una pyme de restauración. Y eso nuestros rectores lo han apoyado. Pero las patronales, dirigidas por esas multinacionales, reclaman menor presión fiscal, pero obvian esa asimetría fiscal y no reclaman que las multinacionales paguen lo mismo que las pymes y así la ciudadanía más cercana, sus clientes, tengan un mayor nivel adquisitivo (salario directo e indirecto).


Hay otras derivadas económicas. El flujo financiero que pasa por la opacidad de los paraísos fiscales, por delitos y elusión fiscal de las multinacionales, vuelve a los circuitos financieros e industriales, por medio de fondos de inversión que practican el capitalismo especulador y de corto plazo que retuercen las relaciones laborales y fomentan la deslocalización.

El volumen que manejan las guaridas fiscales es según la OCDE de 240.000 millones de dólares anuales. Durante muchos años. Ese volumen hace que las arcas públicas de todos los estados se debiliten y disminuya la progresividad fiscal. Por eso, y por la guerra a la baja en los tipos fiscales al capital, cuando no a acuerdos específicos con multinacionales, como se ha visto en el país y periodo del actual presidente de la Comisión europea, Jean Claude Juncker.

La corrupción supone un sobrecoste y aumento de la deuda pública, alrededor de 120.000 millones de euros en la Unión Europea al año en detrimento del bienestar general. Ese hurto está amparado por la impunidad de las guaridas fiscales. Lo mismo se puede decir de otros delitos y negocios ilegales, tráfico de armas y personas, narcotráfico y delitos financieros.

Pero hay un gran volumen que transita por las guaridas financieras generados por empresas de gran prestigio, sean Google, Amazon, Microsoft, Apple, o empresas extractoras en los países en desarrollo o todas las meritorias primeras empresas españolas que cotizan en Bolsa que cuentan con 891 filiales en esas guaridas. No sólo es que haya evasión fiscal delictiva, es que los rectores económicos del FMI, el G7 y la OCDE y los gobiernos que las conforman han mirado a otro lado ante las prácticas de la elusión fiscal de las multinacionales y fraude de sus potentados con la necesaria complicidad del sector financiero. Y hay billones de dólares que no han sido declarados y han dejado de contribuir al bien común durante todos estos años.

Nuestros rectores económicos y legislativos han hecho leyes que facilitan crear empresas opacas impunes y salvaguardan la falta de transparencia financiera, siendo infructuosos los últimos intentos diseñados por la propia OCDE, quizá porque entre sus miembros, los países más ricos del mundo, cuentan con una importante entramado de centros que realizan ingeniería fiscal. Que el Primer ministro británico, ‘pillado’ en los papeles de Panamá, intente distraernos de su responsabilidad con una conferencia internacional contra la corrupción y, al mismo tiempo, no contemple eliminar la opacidad de 17 centros considerados guaridas fiscales, todos de soberanía británica (Jersey, Caimán,…) ni la forma de actuar de la propia City londinense dice casi todo del cinismo de los líderes. El presidente estadounidense Obama, a través del G7 mostró su preocupación por ese ‘fenómeno’, pero no puede mostrarse escandalizado por los papeles de Panamá cuando Estados Unidos rechaza compartir información bancaria, fiscal y financiera; la legislación financiera de Panamá esta plagiada de la del estado de Delaware, que le gana en domiciliación empresarial opaca -en un solo edificio de una planta figuran domiciliadas 285.000 sociedades; y este estado, junto con Dakota del Sur, Nevada y Wyoming son más opacos que los suizos y se disponen a ser anfitriones de las sociedades y potentados asustados de la brecha informativa de Panamá.

Todo esto hace que sea perentorio que la agenda política, sindical o de desarrollo contenga la lucha contra las guaridas fiscales. Desvelar el comportamiento de dirigentes empresariales, financieros, legisladores y gobernantes es fundamental. Movilizar a las Pymes contra sus desleales competidores. Compaginar la acción local, modificando la elección de los fabricantes de los productos que consumimos y cambiando nuestras cuentas bancarias a operadores financieros que no trabajen en guaridas fiscales; variar las condiciones en los concursos públicos locales para rechazar a empresas que tengan filiales o trabajen con guaridas fiscales, como lo acaba de hacer el Ayuntamiento de Barcelona o la región de Aragón, en el Estado español y en la propia negociación colectiva interesándonos por las actuaciones de las empresas donde trabajamos y plantear en nuestras organizaciones la lucha en ámbitos internacionales, reclamando el concurso de las Naciones Unidas.

Lo más rápido y fácil sería no dar personalidad jurídica a las empresas domiciliadas en los territorios de las guaridas, o gravar sustancialmente cualquier movimiento de fondos hacia o desde esos territorios.

Hay fórmulas para eliminarlos y mejorar la base imponible de todos los países. Falta voluntad política y para ello la ciudadanía debe exigir menos distracciones y ser más exigente con empresas, legisladores y políticos. 


Fuente original: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=5929

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NIZA, FRANCIA. EL PERIODISMO EN LA SANGRE DE JOSÉ-JUAN CHICÓN, PERIODISTA ARAGONÉS-ANDALUZ, O, ANDALUZ-ARAGONÉS

NIZA, FRANCIA. EL PERIODISMO EN LA SANGRE DE JOSÉ-JUAN CHICÓN, PERIODISTA ARAGONES-ANDALUZ,  O, ANDALUZ-ARAGONÉS

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2 horas · 
15.07.2016



Estoy siguiendo euronews. Lo que dicen, y sus directos.
(Ya dormiré de día). A las 4 DE LA MADRUGADA es YA de MÁS DE 80 MUERTOS, al menos, el funesto balance del terrorismo que ha golpeado en Niza a quienes estaban en el Bulevard de los Ingleses, junto al mar y el Paseo más emblemático de esta ciudad -muy turístíca, situada en la Costa Azul, y mayor que Cannes- y situada próxima a la frontera italiana. Es tradicional, en toda Francia, que el 14 de Julio, día de la Fiesta Nacional francesa, las celebraciones terminen por la noche, con fuegos artificiales, En Niza, un camión de gran tonelaje, se lanzó contra la multitud que estaba contemplándolos.

A Gran Velocidad y EN ZIG ZAG!! -dato, este último, no reflejado antes en los informativos- y sin duda para matar o herir a más personas el camión consiguió recorrer 2 Kms!! -en principio en la TV que sigo dijeron, 100 metros: y es que además de la confusión existente en los primeros momentos, los periodistas, en la Radio y TV en directo, necesitamos decir algo, en las emisiones en continuidad, y nos agarramos a cualquier brizna informativa de no importa qué fuente: en contraposición, en Niza, esta última noche, desde poco después de las 11 y media, todo lo, digamos, oficial, policía, gendarmería, ambulancias, enfermeros, médicos, hospitales, regulación del tráfico, y hasta la morgue y sus forenses, estaban movilizados, primero -las ambulancias y sus equipos en dirección al Bulevard de los Ingleses, allí la valoración: está muerto; está herido grave, grave, muy grave; o está grave; o simplemente, herido; ... Y de ahí, la camilla, la evacuación, regresando desde el Bulevard de los Ingleses, que por estar en el borde del mar, no permite evacuar a nadie por calles inexistentes en esa dirección. Y tomando el camino, claro, más corto hacia el Hospital asignado en el operativo, a cada una de las ambulancias, que han quedado en caravana, entrando con el oportuno, y más rápido goteo, con el orden conveniente. Operativo y movilización que en principio era para evacuar 50 muertos y más de un centenar de heridos. La información periódistica ha seguido, hablando, de 60 muertos, de 70, y ahora, de 80 MUERTOS, cifra siempre provisional. Los HERIDOS MÁS DE UN CENTENAR. Y hasta ahí -y con esa fórmula- pueden concretar las informativos de la Tele que estoy siguiendo, Euronews, en la que tengo algunos colegas, amigos, periodistas. Más de un centenar, han seguido dieciendo en cada informativo. Hasta que en el último, ahora, han podido añadir: de esos más de 100 HERIDOS, 50 ESTÁN GRAVES.--- Así que balance provisional: a las 5 de la mañana EL BALANCE sigue siendo de MÁS DE 80 MUERTOS, MÁS DE 100 HERIDOS, Y DE ELLOS, MÁS DE LA MITAD, 50 AL MENOS, ESTÁN HERIDOS GRAVES.
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BREXIT BRITÁNICO. LOS QUE VIVEN Y SE ENRIQUECEN (Incluidos familiares, colaterales y otros colgajos) A COSTA DEL TRABAJO DE LOS DEMÁS, MUCHOS DE LOS CUALES, ADEMÁS, PASAN POR SER NUESTROS REPRESENTANTES Y DIRIGENTES, NO NOS DOMINAN CON LA VIOLENCIA (Si no les hace falta), SINO CON LA MENTIRA Y EL ENGAÑO


El eurofederalismo o la cama de Procusto

Rebelión
Oumma
14.07.2016

Traducido del francés para Rebelión por Caty R.

En la mitología griega Procusto era un bandido y posadero del Ática. Tenía su casa en las colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario. Allí lo invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y lo ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima era alta y su cuerpo era más largo que la cama, procedía a serrar las partes del cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. Si, por el contrario, era de menor longitud que la cama, lo descoyuntaba a martillazos hasta estirarlo para adaptarlo al tamaño del lecho. (N. de T.)


Tras el estupor provocado por la revuelta popular del 23 de junio, los dirigentes de la Unión Europea se dedican a hacer como si no pasara nada, manteniendo lo esencial –perpetuar el orden de las cosas- e intentando minimizar los daños colaterales. Haciendo de la necesidad virtud, aplican el razonamiento de la rama podrida. Para conjurar el riesgo de contagio que amenaza el inestable edificio en construcción desde hace 30 años, en la amputación de un miembro traidor solo quieren ver un inconveniente pasajero. Lo importante es que se reanuden los negocios y todo siga igual, con 27 o con 28. 

La tentación del statu quo 

Para la Comisión, saldar las cuentas del brexit permitirá reducirlo pronto al inofensivo estado de un mal recuerdo. Al precio de una mutilación cuyo perjuicio consideran superable, hay que perpetuar ad libitum el espacio mirífico del gran mercado y mantener las reglas, como si nada sustancial debiera afectarle. Por otra parte, para los que no lo hayan comprendido, Jean-Claude Juncker ha dado una clase magistral al anunciar, desde el día siguiente del referéndum británico, la continuación de las negociaciones para la instauración del libre comercio con Canadá. 

Por su parte los partidarios del federalismo se regocijan en secreto de la deserción de un Estado que constituía un apéndice de la construcción europea. Sin duda imaginan que la UE ganará en cohesión y continúan promocionando un proyecto eminentemente progresivo que consiste en impulsar la integración incluso en el momento en que un pueblo de Europa acaba de abandonarla. Dicho proyecto se basa, por cierto, en un mito tenaz que emerge en cada crisis, como una serpiente de verano, y que se presenta como la solución soñada de los descarrilamientos recurrentes de la máquina comunitaria. Ese mito tenaz, lo sabemos, es la progresiva transformación de la UE en un auténtico Estado federal en nombre de una presunta comunidad de destino entre los pueblos del Viejo Continente.

Aplastar el Estado nación 

Perspectiva radiante sobre el papel, pero al precio de un grave distanciamiento del mundo real. Ignorando toda profundidad histórica, sus partidarios hacen como si la fabricación de una entidad supranacional pudiera ganar la partida a las naciones milenarias. Borrando de un plumazo tecnocrático la historia y la geografía consideran el Estado nación, en el mejor de los casos, la piedra angular de una época pasada. Lo ven, con desdén, como una especie de supervivencia arcaica destinada a marchitarse, incluso un simple catálogo de usos y costumbres revocable a conveniencia del orden de Bruselas. 

Por eso trabajan para su desgaste. Con el rodillo compresor de la integración quieren hacer que desaparezca ese Estado nación que consideran mohoso. Para proteger al capital de los caprichos democráticos del Estado nación lo van sustituyendo pacientemente, desde hace 30 años, por un aparato en el que la obediencia a los mercados es la garantía. El Estado nación ya está privado de su moneda, su política presupuestaria está encorsetada por reglas absurdas, tiene prohibida cualquier política industrial, está sometido a directivas escamoteadas a la deliberación popular, ¡pero no es suficiente! Con nuevas transferencias de soberanía que se justificarán agitando el espantajo del populismo o blandiendo el estandarte de la modernidad, el federalismo no cesará hasta dejar el Estado nación completamente desnudo. 

La cama de Procusto 

Poco importa que la realidad histórica de los Estados nación, testimoniada por la permanencia de referentes simbólicos que definen la idiosincrasia nacional, se ignoren en el gran proyecto unificador. Las lenguas nacionales serán sustituidas por el inglés y la cultura original de la que dan fe las lenguas ancestrales pronto se diluirá en los presuntos valores comunes de una Europa entregada al becerro de oro. Como en la cama de Procusto el eurofederalismo corta todo lo que sobra. Sueña con aniquilar las diferencias nacionales y fundirlas en una amalgama insípida cuyo resultado previsible será, en el mejor de los casos, la condena de los europeos a la impotencia colectiva. 

Deseada por los arquitectos de la Unión, la impotencia no es un fallo del sistema, sino su propia esencia. Al tumbar la soberanía nacional y negar al Estado la capacidad de ejercer su política, el federalismo destruye la voluntad popular. Si un Estado no puede decidir su política no hay razón para pedir al pueblo que delibere. Los federalistas lo saben, pero no les preocupa: matar el Estado nación es matar la democracia. Porque la nación es el marco ordinario en el que un pueblo puede imponer las leyes de su elección, cambiarlas si lo considera oportuno y elegir a los dirigentes a quienes confiar la misión de aplicarlas. 

Con una estafa de la que la UE es la caricatura, los federalistas pretenden sustituir los Estados nación históricos, en los que los pueblos se reconocían, por una supranación donde nadie tiene la menor idea. En esa construcción ideológica, el quimérico proyecto del Estado federal europeo, sirve de parapeto a una demolición en regla de las colectividades de las que el Estado nación es piedra angular. En nombre de un super-Estado imaginario se pretende socavar la existencia de las formas de organización colectivas que han configurado la Europa moderna a pesar de los ataques de los agentes del capitalismo. 

El modelo estadounidense 

El hecho de que la Europa política tuviera de promotor a Jean Monnet, un hombre de negocios que trabajaba para Estados Unidos, nos recuerda que la construcción europea es un proyecto made in USA. Porque Estados Unidos siempre ha tenido como finalidad esencial someter a Europa occidental, formidable reserva de personas y mercados, a la hegemonía estadounidense. Mejor todavía, los federalistas europeos toman Estados Unidos como modelo, como si ambos continentes tuvieran historias comparables. Al hacerlo se ciegan sobre las virtudes de esta comparación. Olvidan que el vacío de los grandes espacios estadounidenses –purgados de sus recalcitrantes indígenas- es lo que dio su cohesión a Estados Unidos al permitirle absorber las sucesivas oleadas de inmigrantes procedentes del Viejo Continente. 

Si existe la nación estadounidense es porque desde el origen es una proyección de Europa hacia su propio occidente que se desplegó desde un núcleo, el noroeste de los Padres Fundadores, hacia una periferia que fue tierra conquistada. Eso es lo que ha configurado la unidad de Estados Unidos, la vacuidad del espacio. Tierra sin más historia que la futura, América ofreció la virginidad de sus fértiles llanuras a la ardua labor de los pioneros. Es mucho más fácil para una comunidad humana forjar su unidad en una geografía sin historia que en una geografía llena, en un espacio virgen que en un lugar ya saturado de sentidos. Mediante la cínica destrucción de las sociedades indias, la nación estadounidense aprovechó la oportunidad. 

La coartada federalista 

La comparación entre Estados Unidos y Europa no tiene razón. El terreno de la construcción europea está lleno de historia mientras que el de la nación estadounidense se barrió antes de usarlo. La memoria europea está llena y la de Estados Unidos busca desesperadamente llenarse. Estados Unidos se hizo con un vacío y está satisfecha de rellenarlo, Europa quiere hacerse con una multiplicidad saturada pegada a la piel. Estados Unidos se construyó sobre una geografía sin historia, Europa pretende construir su futuro, pero conservando su pasado. La idea de Europa tiene sentido, pero no el que quiere imponer a la fuerza la ideología federalista. 

En realidad el eurofederalismo no es un proyecto, sino una coartada. Es una máquina de guerra dirigida al desarme unilateral de las soberanías populares, un intento obstinado de vaciado, bajo pretextos humanistas, de lo que constituye el sustrato de la democracia moderna. Ataviada con los oropeles del pacifismo, el humanismo y el progresismo, su lógica infernal parirá inevitablemente a sus contrarios. Llevando al mínimo común denominador las voluntades populares privadas de su marco natural el eurofederalismo, si llegase a sus fines, llevaría el germen de los enfrentamientos que pretende impedir. Nada bueno para los pueblos europeos saldrá jamás de la cama de Procusto.

Bruno Guigue, en la actualidad profesor de Filosofía, es titulado en Geopolítica por la École National d’Administration (ENA), ensayista y autor de los siguientes libros: Aux origines du conflit israélo-arabe , L’Economie solidaire , Faut-il brûler Lénine?, Proche-Orient: la guerre des mots Les raisons de l’esclavage, todos publicados por L’Harmattan.

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¿Por qué seguimos amando a nuestros verdugos?

14.07.2016

Más allá de los posibles pactos, de los tiempos que lleven, de quien los lidere, de las carambolas, de las abstenciones, de los acuerdos, de las traiciones y contradicciones, de las renuncias, de las imposibles pero necesarias dimisiones, de los sorpassos y las sorpresas, de los asaltos a los cielos o las bajadas a los avernos. Más allá incluso de unas nuevas elecciones; lo grave, incluso por encima de las urnas y los votos que lo validan es, que mucha gente de bien y de mal, gente que vive o malvive en este reino de España corrompido hasta médula, siga creyendo de manera bastarda en un partido que huele a cloaca, que apesta a matarratas de saldo. Que siga jaleando y dando oxígeno a un hombre gris marengo que ha convertido la democracia en un chiste sin gracia.

Lo preocupante es que millones de votos hayan apoyado y validado a corruptos, mentirosos, traidores, falsarios, tramposos, bribones y fulleros. Además de fascistas graduados de reconocido prestigio antidemocrático que nunca se fueron. Y si se fueron, lo hicieron para afilar los cuchillos. Eso es lo grave. Y lo que cuesta analizar, lo que cuesta entender y digerir como una maldición sin fin. Si fuera diputado me preocuparía eso. Pero soy un ciudadano a pie de obra. Y siento miedo, asco y vergüenza de este país enfangado pero contento con su propia inmundicia. No por sus gentes, sino por esa estrategia de sodomización social que el PP ha puesto en marcha al amparo de una crisis alargada y prolongada, como el siniestro tiempo que nos toca vivir.

Y esto es lo grave, a lo que hay que temer. Más allá de lo que se avecine, de los posibles pactos o futuros escenarios de poder y contrapoder. Más allá de los nuevos tiempos que todavía apestan a viejos. Que el miedo, convertido en arma de dominación masiva, haya inmunizado la bastarda corrupción y podredumbre en que está sumido este reino de España en bancarrota ética y moral, un país donde el bar es el mejor analgésico y donde los ricos y muy ricos disparan sus ganancias a golpe de chantaje, amenaza y coacción. Y si no, que se lo pregunten a un ministro que se hace llamar Fernández Díaz. Lo preocupante es que esos casi nueve millones de votos, muchos de ellos de obreras y obreros desclasados por imperativo legal y social, sirvan para gobernar contra sus propias vidas, contra sus propias conciencias, de clase o de los restos que queden de ella. Y esto es difícil de digerir con las herramientas de nuestro tardofordismo analítico. Pero vivimos tiempos en los que las contradicciones forman parte de nuestras convicciones. Porque mucha gente hace lo contrario de lo que siente, que vive contra su ideario perdido, que vota en contra de sí mismo o de sus intereses. Es el llamado voto prevaricado, el voto corrompido. El que mucha gente emite porque su vida también es pura contradicción, porque se mueve entre dualidad y la segmentación. Porque vivir en conciencia se ha puesto muy cuesta arriba. Y es que corren tiempos en los que la ética es una cuestión de muy mal gusto. ¿Qué por qué? Porque antes sabíamos las preguntas y las respuestas; ahora sabemos las preguntas, pero desconocemos las respuestas. Y ahí, nos perdemos todos. En ese pantanal de dudas azuzado por los miedos. Especialmente en aquellos sectores de población sobre los que la dominación más subjetiva y el control de sus vidas se ha hecho más incisivo y despiadado a través de los diversos controles sociales y económicos. Así que esto es lo grave, que el baile feliz del PP de la noche electoral se hubiera celebrado sobre los cimientos del supermercado en ruinas en que se han convertido nuestras vidas. Y que siga la fiesta como si nada ocurriera. Como si ahora la diversión consistiera en ver trabajar a los enterradores. Eso es lo grave. Que tengamos que reconocer que una gran parte de esos casi nueve millones de votos no quieren frenar la caída hacia el atolladero, que no quieren cambiar el rumbo de su destino, que desean ser cautivos y que siguen amando a sus verdugos. Pero aún es más grave que, como dice Santiago Alba Rico: “la mitad larga de España no cree ni en la ética ni en la democracia y, en este sentido, y al contrario de lo que habíamos empezado a creer algunos con emoción y con orgullo, indica que nuestro país no se diferencia tanto del resto de Europa”.

Y es que si no se cree en la ética, ni se ejerce, y tampoco en la democracia, porque tampoco se ejerce, habrá que pensar en qué país se vive y para quién se vive. Y sobre todo a qué coste vital. Porque si hemos banalizado hasta la extenuación la corrupción, el fraude, el chanchullo a gran escala, y de la cloaca hemos hecho el abrevadero diario de nuestra sed, entonces, entonces, algo muy grave esta a punto de ocurrir. Aunque sepamos de antemano que nunca pasa nada y eso nos consuele. Pero pasa. Y mucho.

Así que deberíamos empezar a preocuparnos. Porque esto es la antesala de un nuevo terror de diseño. Y es que como comentó en cierta ocasión Monika Zgustova – respecto a la teoría de Hannah Arendt sobre la banalidad del mal enmascarado en la figura del nazi Eichmann, del cual Arendt insinuó que era un hombre de tantos- “Yo no lo pongo en duda. No solo Eichmann, todos los jerarcas nazis eran unos tipejos de una banalidad del todo demostrable. Más que a un partido político, Alemania cedió el poder a una cuadrilla de gángsteres absolutamente banales, como pensaba Brecht. Que además fuesen antisemitas no debe asombrarnos. El antisemitismo era en aquel entonces algo normal”.

Zgustova nos ilustra, nos da la pista. Porque estos gánsteres que nos gobiernan, los mariocondes, los barcenas, los fabras, los urdangarines , losgúrteles, púnicos, y demás tribu pepera, juzgados y enjuiciados en cientos de causas, han banalizado la mentira y la corrupción. Y si en Alemania el antisemitismo fue algo normal, en este reino de España la corrupción se ha convertido en una práctica institucionalizada y aceptada como norma de convivencia democrática. Y esa banalización impide que la gente sea honesta consigo misma. Pero esta trivialización no lo explica todo. Hace falta que funcionen otros mecanismos de seducción y dominación: el miedo paralizante, que nos ciega como un relámpago negro, la perdida de seguridades sociales, la desvinculación vecinal y familiar, el incremento de las enfermedades de salud mental, la desafección política, la rotura de puentes comunitarios, la individualización salvaje vía control de nuestras subjetividades y la autodominación biopolitica de nuestras vidas. Porque no lo obviemos, la precariedad y la pobreza no son la excepción en un contexto de la crisis. La precariedad y la pobreza se han convertido en la norma, en el instrumento para gobernarnos. Con este gazpacho no es uno justifique la rederechización del panorama, pero trata de entenderlo. Y solo si lo entendemos y lo identificamos, podemos abordar soluciones. Soluciones que pasan por recuperar la cuerda que nos impida ir derechos al precipicio. Servidor sabe, por los años, que hay dos opciones: servir consciente o inconscientemente a este modelo neoliberal autoritario de control sobre nuestras vidas o romper con ello. Yo no sé si para frenar esto hay que desenchufarse de España o romperla en mil pedazos. No lo sé. Y la otra opción, hay que mantener al máximo la unidad entre las izquierdas varias y variadas, mixtas o mixturadas y aderezadas de movimientos populares puntuales o estables que alimenten proyectos de lucha y contrapoder. Que encuentren líneas de fuga. Y mientras tanto, no dividirnos más. Aunque suene a viejo slogan. En estas deberíamos estar ante esta amenaza brutal de la ultraderecha española y europea. Para no seguir amando a nuestros verdugos.

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