viernes, 8 de abril de 2016

REFLEXIONES SOBRE LOS ATAQUES A BRUSELAS


 
Rebelión
CounterPunch
07.04.2016

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


 

Este último ataque terrorista, del que el Estado Islámico (EI) se ha atribuido la responsabilidad, exhibe la nueva cara de la guerra del siglo XXI, una guerra en la que no existen líneas de frente, no hay vía posible para la victoria militar y sí una grave vulnerabilidad civil. Como tal, representa un desafío radical a la forma tradicional en que entendemos la guerra, y a menos que moldeemos las respuestas adecuadas ante estas realidades, podría llevar paso a paso a las democracias occidentales a una adhesión política entusiasta y a una recuperada realidad de las políticas fascistas.
La virulencia del germen fascista latente en cada entidad política en Occidente ha revelado ya su potencia en la campaña realmente sólida de Trump/Cruz para convertirse en el candidato republicano en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses.
Tal vez la dimensión más importante de este patrón de guerra del siglo XXI, sobre todo teniendo en cuenta cómo se está desarrollando en Oriente Medio, sea la voluntad y capacidad de los extremistas violentos para extender el campo de batalla a quienes perciben como enemigos, apoyándose en muy gran medida para emprender sus sangrientas tareas suicidas en los alienados europeos y estadounidenses.
El Independent británico dio en el clavo en su comentario, prácticamente el único entre todos los medios de comunicación, que fue más allá de las condolencias, denuncias y declaraciones de voluntad para derrotar y destruir al EI. Incluía una cita del comunicado del grupo reivindicando la responsabilidad del ataque en Bruselas: “Dejemos que Francia y todas las naciones que sigan su trayectoria sepan que continuarán estando entre los primeros puestos de la lista de objetivos del Estado Islámico y que el olor de la muerte no abandonará sus fosas nasales mientras sigan formando parte de la campaña de los cruzados… [con] sus ataques y bombardeos contra los musulmanes en las tierras del Califato…”
El EI publicaba también hoy un video sin fecha amenazando con atacar Francia si continuaba su intervención en Iraq y Siria: “No vais a tener paz mientras sigáis bombardeando. ‘Vais a tener miedo hasta de ir al mercado’, dijo uno de los militantes, identificado como Abu Maryam, el francés”.
A este comunicado le siguió una información respecto a que Occidente y los Estados del Golfo han lanzado ya 11.111 ataques aéreos contra diversos objetivos en Siria e Iraq, causando bajas masivas, desplazamiento humano y una gran devastación, especialmente en las zonas controladas por el EI. Evidentemente, teniendo en cuenta el ataque belga, el EI acepta la unidad europea como realidad, haciendo de Francia un localizador del epicentro, pero concibe como zona crucial de combate a Europa en su conjunto.
Ser conscientes de esta realidad no significa que se disminuya o se ofrezca una racionalización de la barbarie implicada en los ataques en Bruselas, así como en los anteriores ataques en París, pero deja claro que las intervenciones en Oriente Medio, y posiblemente en otras zonas del hemisferio sur, ya no aseguran que las sociedades intervinientes permanezcan fuera de la zona de combate y continúen disfrutando de lo que podría llamarse “impunidad del campo de batalla”.
Por lo general, la prolongada violencia de las principales guerras anticoloniales, incluso de la larga Guerra de Vietnam, se quedó confinada a la sociedad colonizada, afectando como mucho a sus vecinos geográficos.
Durante las décadas de 1970 y 1980 hubo señales esporádicas de un cambio táctico: el IRA extendió su lucha en Irlanda del Norte a Gran Bretaña, y la OLP, a través de secuestros de aviones, explosiones en Libia en una discoteca alemana frecuentada por soldados estadounidenses y el ataque de la OLP en Múnich contra los atletas olímpicos israelíes, prefiguraron también los esfuerzos para devolver el golpe a las fuentes hostiles extranjeras que creían eran las responsables del fracaso en la búsqueda de sus objetivos políticos.
El EI, que parece más sofisticado en la ejecución de esas operaciones, cuenta con la ventaja de los adeptos locales que están dispuestos a involucrarse en misiones suicidas, a menudo acompañadas de una motivación religiosa que valida el desprecio de los más extremistas por los civiles inocentes.
Como en cualquier confrontación armada, es esencial tener en cuenta las nuevas realidades y optar por políticas que puedan ofrecer las mayores posibilidades de éxito. Hasta ahora, las respuestas públicas de Occidente no han considerado las verdaderas novedades y desafíos asociados con la adopción por el EI de unas tácticas que implican megaterrorismo en el territorio de sus adversarios occidentales como forma asimétrica de ampliar el campo de batalla.
El ataque
Los ataques del 22 de marzo en Bélgica se produjeron en el área de salidas del aeropuerto internacional situado en la ciudad de Zeventem, a unos diez kilómetros de Bruselas, y en la estación de metro de Maelbeek, en el corazón de la ciudad, cerca de la sede de la Unión Europea. Las informaciones señalan que murieron más de 30 personas y que los heridos fueron 250.
El momento en que se produjo el ataque llevó en un principio a pensar que el motivo podía ser la venganza por la captura de Salah Abdelsalam en Bruselas pocos días antes, acusado de ser el cerebro de los ataques en París del 13 de noviembre de 2015. Poco importa que esta línea de interpretación sea correcta o no. Lo que sí se sabe con certeza es que hay claros vínculos entre los sucesos de París y los de Bruselas y que la escala de la operación necesitaba de semanas, cuando no de meses, de planificación y preparación.
La esencia de los hechos es uno de los retos más profundamente inquietantes para el mantenimiento del orden público interno en un espacio democrático, a la vez que el conflicto va haciéndose cada vez más horrible, con nefastas connotaciones para el futuro de la seguridad humana en los entornos urbanos de todo el mundo.
El aumento histérico de la xenofobia es una expresión de miedo y odio; los políticos estadounidenses debaten para que los musulmanes no puedan entrar en su país y los europeos pagan un gran rescate a Turquía para que confine a los refugiados sirios dentro de sus fronteras.
Se supone que no somos conscientes de que los recientes actos terroristas son fundamentalmente la obra de quienes viven, y a menudo han nacido, dentro de la sociedad que cierra sus puertas a los de afuera, lo que probablemente hace que se profundice la enojada alienación de los nativos cuya identidad étnica y religiosa les convierte en objetivos de sospecha y discriminación.
Hasta ahora, las declaraciones oficiales de los dirigentes políticos se han adherido a las conocidas líneas antiterroristas, revelando pocos indicios de comprender las realidades distintivas de los sucesos ni la mejor forma de lidiar con los diversos retos que plantean.
Por ejemplo, el primer ministro de Bélgica describió los ataques como “ciegos, violentos, cobardes”, y añadió la promesa belga de que la solución pasaba por derrotar al ISIS y la amenaza que representa.
François Hollande de Francia, que nunca pierde la oportunidad de pronunciar una frase obvia irrelevante, hizo sencillamente votos “por combatir sin descanso el terrorismo, tanto a nivel interno como internacional”. Y utilizando la ocasión para recuperar la unidad europea, tan visiblemente deteriorada por las últimas y peligrosas tensiones generadas en los agrios conflictos sobre política fiscal y la búsqueda de una política común para los emigrantes, Hollande añadió: “Es toda Europa la que ha sido golpeada en los ataques de Bruselas”.
Parece dudoso que tales llamamientos a la unidad vayan más allá de las banderas y de la empatía retórica. Lo que ahora debería resultar evidente es que no sólo es Europa la que está bajo constante amenaza y comprensiblemente preocupada por la perspectiva de futuros ataques, manifestando su angustia ante amenazadores y relativamente fáciles objetivos como pueden ser las plantas de energía nuclear. Es prácticamente el mundo entero el que se ha convertido en vulnerable ante la perturbación violenta de estas fuentes contradictorias de intervención y terrorismo.
El presidente Obama ofreció sensibles condolencias a las desconsoladas familias de las víctimas y su solidaridad a Europa sobre la base de “nuestro compartido compromiso para derrotar el flagelo del terrorismo”. De nuevo resulta decepcionante que no se muestre más comprensión de que esta es una clase de guerra en la que la violencia de ambas partes viola profundamente la seguridad y soberanía de la otra.
Hasta que surja esta toma de conciencia, continuaremos esperando que la “violencia legítima” se limite adecuadamente a los territorios de las sociedades no occidentales como sucedía en la era colonial, e insistiremos en que los ataques de represalia constituyen terrorismo, es decir, “violencia ilegítima”.
Lo que hasta ahora está ausente en esas respuestas es tanto la sensibilidad conceptual ante la originalidad y naturaleza de la amenaza como la disposición a implicarnos en algún tipo de mínimo autoanálisis que responda ante la declaración del EI en la que parece expresar su motivación.
No es cuestión de dar crédito a esta racionalización de la criminalidad sino más bien encontrar la mejor manera para comprender lo que podría describirse como “egoísmo ilustrado” en vista de las alarmantes circunstancias que nos rodean, que podría muy bien empezar con una revisión de la compatibilidad del racismo interno y la diplomacia intervencionista con la ética, el derecho y los valores de esta era poscolonial.
Desde esta perspectiva, la icónica revista conservadora The Economist lo ha hecho mucho mejor que los dirigentes políticos, haciendo al menos hincapié en las medidas no violentas que cabe adoptar para mejorar la aplicación de las leyes preventivas. La revista señala que la importancia del ataque de Bruselas debería interpretarse desde una perspectiva política crucial: las limitaciones actuales de los servicios nacionales de inteligencia para adoptar acciones preventivas que sirvan para proteger a la sociedad identificando y eliminando las amenazas con antelación.
The Economist subraya debidamente que es más importante que nunca maximizar los esfuerzos internacionales para compartir toda la inteligencia relativa a las actividades de los extremistas violentos, aunque también evita entrar a considerar el origen del fenómeno, que es lo que verdaderamente puede restaurar la normalidad y conseguir seguridad para los seres humanos.
Este cambio de un enfoque reactivo a otro preventivo para defender el orden social interno representa una reorientación fundamental respecto a la naturaleza de las amenazas a la seguridad y cómo minimizar la escalada de su letalidad.
Hay tres aspectos novedosos en este tipo de guerra posmoderna:
· Infunde miedo en el conjunto de la sociedad;
· Aumenta inmensamente las posibilidades de los demagogos represores e irresponsables en las sociedades atacadas;
· Desata, sin reflexión alguna, una cantidad excesiva de fuerza reactiva en países lejanos que tiende a extender el virus del extremismo violento por todo el planeta en vez de a erradicarlo.
Como se ha observado ampliamente, no hay forma de saber si los ataques aéreos y con drones matan a más adversarios peligrosos que el efecto de ampliar realmente las filas de los terroristas mediante la alienación y un mayor reclutamiento.
Todavía no se entiende bien que el terror estatal propagado mediante drones y misiles se extiende a toda la sociedad civil de una ciudad o incluso del país agredido, por lo que resulta muy engañoso pensar que el impacto letal se mide adecuadamente contando los muertos.
La gente que vive en comunidades o Estados atacados está aterrada en su totalidad una vez que ha caído un misil que viene de lejos, una ansiedad agravada por la constatación de que los atacados no tienen forma de devolver el golpe.
La dependencia de EEUU de la guerra con drones en Asia, Oriente Medio y África ha sentado de forma temeraria un precedente que las generaciones futuras de Occidente y otros lugares pueden llegar a lamentar profundamente. A diferencia del armamento nuclear, no hay probablemente equivalente a los drones en un régimen de no proliferación y no hay nada parecido a la doctrina de la disuasión para desalentar de su uso, e incluso estos instrumentos de gestión nuclear, aunque tengan éxito intentando evitar lo peor, están muy lejos de ser aceptables.
Esta nueva guerra
Estos aspectos más profundos omitidos del ataque en Bruselas deben aprehenderse con humildad y responder a ellos emplazando a la imaginación política y moral a que identifique lo que funciona y lo que no en esta nueva era que otorga una alta prioridad a prevenir las atrocidades como explicación de las formas más extendidas, crecientes e intensas de inseguridad humana.
En primer lugar, y lo más importante, se trata de un choque entre dos partes que ignoran las fronteras, que no se ajustan adecuadamente a la guerra tradicional entre los Estados emprendida por nuevos tipos de actores políticos híbridos.
Por un lado, se trata de una confusa combinación de redes trasnacionales de extremistas islamistas y, en uno de esos casos (EI), responde a un autoproclamado califato territorial que lanza represalias contra objetivos civiles muy sensibles en Occidente, adoptando por ello una doctrina que explícitamente proclama una estrategia que exalta los crímenes contra la humanidad.
Por el otro lado, es una coalición de Estados dirigidos por EEUU, que tiene bases y buques en el extranjero, por todo el mundo, que trata de destruir al EI y a los yihadistas afines allá donde se encuentren con escaso respeto por la soberanía de esos países.
Hace mucho tiempo que EEUU dejó de ser un Estado normal definido por fronteras territoriales, y desde hace más de medio siglo viene actuando como “Estado global”, con un mandato que abarca la totalidad de la tierra, mar y aire del planeta.
En segundo lugar, es crucial reconocer que los drones occidentales y las fuerzas especiales paramilitares que operan en más de cien países son una forma inherentemente imprecisa y a menudo indiscriminada de violencia estatal que extiende sus propias versiones de terrorismo entre las poblaciones civiles de varios países en Oriente Medio, Asia y África.
Ya es hora de admitir que los civiles de Occidente y del Sur global son ambos víctimas del terrorismo de esta modalidad de guerra, que continuará fomentando la clase de odio mutuo y ferviente santurronería hacia el enemigo que ofrece un pretexto aterrador para lo que ahora parece destinado a ser una situación de guerra perpetua.
Lo que ha cambiado totalmente, y está empezando a traumatizar a Occidente, son las capacidades y estrategias de contraofensiva de estos adversarios no occidentales, no estatales y cuasi-estatales.
Los modelos coloniales, e incluso poscoloniales, de intervención eran todos unilaterales, con la zona de combate consistentemente confinada en el país lejano, evitando por tanto cualquier amenaza a la seguridad y tranquilidad de las sociedades occidentales. Ahora que la violencia es recíproca, aunque asimétrica (es decir, cada parte utiliza las tácticas que se corresponden con sus capacidades tecnológicas e imaginativas), el equilibrio de fuerzas ha cambiado fundamentalmente y por eso tenemos que pararnos a pensar, antes de actuar, en cómo se produce el círculo de violencia para poder vivir de nuevo en una paz segura.
Hay demasiadas cosas en juego. O rompemos con las concepciones obsoletas de la guerra o descubrimos una diplomacia que pueda acomodarse a las turbulencias del siglo XXI.
Si de esta red enmarañada puede surgir una diplomacia creativa y clandestina que de algún modo intercambie el final del terrorismo desde arriba por el final del terrorismo desde abajo es la pregunta persistente que se cierne sobre el futuro de la humanidad.
Si es necesario hacer este radical salto conceptual, probablemente no va a surgir de la iniciativa de las burocracias gubernamentales, sino más bien de las intensas presiones que lleven a cabo los pueblos acosados del mundo.
Parte de lo que se requiere, por extraño que parezca teniendo en cuenta la compulsión sin fronteras de la era digital y las dinámicas de la globalización económica, es una vuelta a las estructuras de seguridad del marco westfaliano de Estados territoriales soberanos.
Tal vez esas estructuras nunca prevalecieron realmente en el pasado, dadas las maniobras de los actores geopolíticos y las relaciones jerárquicas de los sistemas coloniales y los imperios regionales, pero su ideal era la base constitucional compartida del orden mundial.
Con el advenimiento del campo de batalla global, este ideal debe convertirse ahora en los cimientos existenciales de las relaciones entre Estados, haciendo hincapié en la inviolabilidad de las normas de no intervención en un nuevo sistema de seguridad mundial de base territorial. Esto no va a resolver el problema de la noche a la mañana y ciertamente sólo supera de forma indirecta los retos internos planteados por las minorías alienadas.
Obviamente, este recomendado enfoque podría afectar adversamente a la protección internacional de los derechos humanos y debilitar los procedimientos mundiales de santuario para los desplazados por las contiendas civiles, el empobrecimiento y el cambio climático.
Estos problemas merecen una atención concertada, pero la prioridad inmediata es la restauración de un orden mínimo, sin el cual ningún orden político consensuado y normativamente aceptable puede persistir.
Y esto sólo puede suceder, en todo caso, mediante disposiciones de facto o de jure que renuncien a cualquier forma de terrorismo, sin importar que provenga de un Estado o de un movimiento radical.
Richard Falk es experto en derecho internacional y relaciones internacionales. Ha sido profesor en la Universidad de Princeton durante cuarenta años. En 2008 fue nombrado por la ONU para cumplir un mandato de seis años como Relator Especial para los Derechos Humanos en Palestina. Falk es miembro de la Transnational Foundation for Future Research, donde apareció originalmente publicado este artículo.
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jueves, 7 de abril de 2016

TURQUIA, ESTADO TERRORISTA POR COLABAORAR CON CON LOS TERRORISTAS DEL ESTADO ISLÁMICO, Y DAME LA MANITA PEPE LUIS DE LA UNIÓN EUROPEA


 
SEGÚN CEAR LOS MIGRANTES SON RECLUIDOS EN "CENTROS DE DETENCIÓN"
Un informe certifica la “vulneración sistemática” del derecho al asilo en Grecia tras el acuerdo UE-Turquía


(Sirios abandonando sus casas por la guerra que les han preparado los grandes capitales. Foto Tim Facey BBC)
 
Rebelión
InfoLibre
07.04.2016

CEAR denuncia que las personas que llegan a Grecia son acogidas en un "centro de detención" bajo control militar donde "no tienen libertad de movimiento". Para pedir asilo tienen que pedir cita por un servicio a través de Skype que está activo una hora al día.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) documenta en un informe presentado este miércoles en Madrid la "vulneración sistemática" del derecho al asilo en Grecia tras la entrada en vigor del acuerdo suscrito entre la Unión Europea y Turquía que prevé sellar la ruta del mar Egeo mediante la devolución exprés de migrantes y refugiados. El informe [consultar en PDF, aquí] fue elaborado tras una misión de observación del equipo de la ONG, que estuvo del 17 al 23 de marzo en la isla de Lesbos, actualmente, el punto de recepción de refugiados más importante; y en Atenas, donde hay instalados campos de refugiados en el puerto de El Pireo y en el complejo olímpico de Ellinikó.

Desde el 20 de marzo –fecha de entrada en vigor del acuerdo– todas las personas que llegan a Grecia son acogidas en Moria en un campo de refugiados que, según CEAR, se ha convertido en un "centro de detención" donde estas personas "no tienen libertad ambulatoria ni de movimiento" y están bajo control policial y militar. Allí se las registra, se les identifica con una pulsera con un número de registro y se les entrega un documento por el que se les comunica que están detenidas por haber entrado de forma ilegal en Grecia.

En el "centro de detención" de Moria no hay ninguna oficina para pedir asilo. La única opción que tienen las personas que quieren solicitar protección internacional es pedir una cita a través de una llamada por Skype, aunque el servicio sólo está activo durante hora al día, lo cual hace "inaccesible" la posibilidad de tener una cita para la mayoría de las personas que lo han intentado, según documenta el informe.

La ONG cree que esas detenciones "atentan íntegramente contra el derecho de asilo más fundamental y los principios de la Convención de Ginebra que todos los Estados europeos han ratificado" porque actualmente no existe ninguna vía segura de entrada a la UE con el objetivo de solicitar asilo que no sea esta, calificada de ilegal. Antes de la entrada en vigor del acuerdo, tras el pertinente registro, estas personas recibían un documento mediante el que se les autorizaba permanecer en Grecia por un periodo de seis meses que era renovable.

Sin asistencia legal

Por otro lado, la ONG señala que el desconocimiento del mecanismo de reubicación es total por parte de los refugiados, los voluntarios y la mayoría de las ONG. Y denuncia que no hay constancia de que se ofrezca asistencia legal a estas personas, ya sea para solicitar protección internacional, para acogerse al programa de reubicación, para solicitar reagrupación o para los procesos de expulsión. La ONG muestra su preocupación por el hecho de que en la isla de Lesbos no estén actuando organizaciones especializadas en derecho de asilo o en asistencia legal.

El informe también califica de "especialmente preocupante" la situación de los menores no acompañados, que proceden principalmente de Irak, Afganistán, Paquistán y Marruecos. Los menores sirios suelen ir acompañados por familiares, si bien el informe sí documenta casos de niños de esa nacionalidad que han perdido a sus padres y familiares en los naufragios. La ONG subraya que, desde la entrada en vigor del acuerdo UE-Turquía, 170 niños se encuentran retenidos en el centro de Moria y se desconoce cuál va a ser su futuro.

CEAR también cuestiona la definición de Turquía como país "seguro". Y recuerda que Amnistía Internacional ha documentado expulsiones a gran escala de refugiados a Siria desde la provincia de Hatay, confirmando que es una práctica habitual aplicada tanto a adultos como a niños y mujeres embarazadas. Subraya, además, que apenas un 10% de los cerca de tres millones de refugiados que están actualmente en Turquía viven en alguno de los 22 campos de refugiados existentes. El resto, asegura el informe, se encuentran en entornos urbanos "en situación de desamparo y desprotección".

Asimismo, critican que el programa de reubicación sólo se ofrezca a personas de Siria, Eritrea, Irak y Somalia. Aquellos procedentes de otros países, incluido Afganistán, quedan excluidos. Según CEAR, esta discriminación supone una vulneración del artículo tres de la Convención de Ginebra que prohíbe expresamente la discriminación por país de origen. Por otro lado, las personas que no pueden acceder al proceso de reubicación debido a su nacionalidad, tienen como única opción solicitar asilo en Grecia.

En este sentido, la ONG recuerda que a día de hoy Grecia cuenta con 51.601 refugiados en su territorio, ya sea en campos o en tránsito, por lo que no puede hacer frente sola a esta realidad. A esto se suma que desde el año 2011 se han considerado que Grecia no cumple con los estándares mínimos del procedimiento de asilo en materia de acogida, tal y como ha establecido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El camino hacia Europa

Antes de llegar a Europa, los refugiados han tenido que pasar una dura travesía. La labor de las mafias turcas se inicia en la plaza Taksin de Estambul, donde los refugiados contactan con los traficantes. Los que tienen más posibilidades económicas compran pasaportes falsos e intentan llegar a Europa por avión desde América Latina –principalmente vía Brasil– si bien esta vía es extremadamente cara y ha descendido "considerablemente" desde el primer trimestre de 2015, según documenta CEAR. Necesitan llegar con pasaporte falso porque España, ante las primeras llegadas de familias sirias tras el comienzo del conflicto, introdujo en septiembre de 2011 la exigencia del visado de tránsito para las personas de esa nacionalidad.

Como esta vía es muy cara, la mayoría ha venido optando por la ruta del mar Egeo, que es la que ahora se pretende sellar con el acuerdo UE-Turquía. Los refugiados que toman esta opción viajan desde Estambul hasta la ciudad costera de Izmir donde se alojan en hostales –en una de las calles principales de esta ciudad la ONG ha contado hasta 25 establecimientos dedicados a este negocio– donde suelen esperar un par de semanas hasta el día en que se organiza su partida.

Ante la falta de vías legales y seguras para llegar a Europa CEAR lamenta que las personas que buscan refugio acaben pagando a las mafias en torno a 2.000 euros por atravesar en pequeños botes los nueve kilómetros que separan la ciudad turca de Ayvalik con el norte de la isla griega de Lesbos. Los chalecos salvavidas se consideran un extra y por tanto tienen un precio aparte.

El ferry oficial que hace ese mismo trayecto y que los refugiados, al estar en una situación administrativa irregular no pueden coger, cuesta cinco euros. La ONG alerta de que para evitar los dispositivos de vigilancia de Frontex que bloquean esta ruta por el norte, actualmente la mayoría de entradas se están produciendo por el sureste de la isla. Y eso a pesar de que el recorrido, que es de 21 kilómetros, entraña un mayor riesgo de que se puedan ir a la deriva por estar más expuestas a mar abierto y a corrientes más peligrosas.

El trabajo de las ONG


En su informe, CEAR pone en valor el trabajo de ONG españolas como Proemaid, Proactiva Open Arms y Bomberos en Acción –también de otras irlandesas, holandesas o griegas– que estaban cubriendo las necesidades de salvamento de emergencia más cercanas a la costa de Lesbos que se llevan produciendo en la isla desde que empezaron las llegadas más intensas. Frontex, la Agencia Europea de Vigilancia en Fronteras, sólo hace labores de salvamento en situaciones de "máxima urgencia". Esa tarea la están realizando los guardacostas griegos –que cuentan con varias fragatas y patrulleros– y las ONG.

La ONG denuncia que desde la entrada en vigor del acuerdo UE-Turquía los voluntarios ya no tienen acceso a las personas cuando llegan a las costas. Lo habitual es que se persone la policía en la playa y que el traslado al centro de detención de Moria se haga de forma inmediata, sin permitir a las ONG ofrecer un cambio de ropa, secado o avituallamiento mínimo, como venía haciéndose habitualmente hasta antes del acuerdo.

Entre tanto, las cifras oficiales siguen poniendo de manifiesto el fracaso del mecanismo de reparto en la acogida de personas refugiadas que se encuentran en Grecia y en Italia donde se produjeron más del 95% de las llegadas por mar (844.000 a Grecia y más de 152.000 a Italia). En el caso de España, han sido únicamente 18 personas las reubicadas de las cerca de 16.000 comprometidas sin haberse puesto en marcha, hasta el momento, ningún otro nuevo contingente para su acogida a pesar de que a principios de marzo, el Ministro del Interior en funciones, anunciaba que España arrancaba uno nuevo conformado por 150 personas desde Grecia, 32 desde Italia completando el grupo inicial de diciembre que quedó incompleto y 285 reasentados desde Turquía.

Fuente: http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/04/07/un_informe_certifica_quot_vulneracion_sistematica_quot_del_derecho_asilo_tras_acuerdo_turquia_47406_1012.html
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PAPALES DE PANAMÁ: MIRA TÚ QUE CHIRRI-GUAY. LOS MISMOS CORRUPTOS DESCUBREN PARTE DE LA CORRUPCIÓN PARA SALVAR LA CORRUPCIÓN.


 

LOS PAPELES DE PANAMÁ, ¿DESCUBRIENDO EL AGUA TIBIA?

Rebelión
07.04.2016

El conjunto de revelaciones conocido como #panamapapers, una filtración de 11,5 millones de registros de la firma consultora Mossack-Fonseca, con sede en Panamá y sucursales en distintos países del mundo, muestran cómo la compañía ha ayudado a poderosos clientes a lavar dinero, eludir sanciones y evadir impuestos.
La divulgación de los documentos puso en evidencia las vastas irregularidades de esa empresa, pero también en el imaginario colectivo la forma en que políticos, grandes empresarios, personalidades públicas y delincuentes del mundo entero esconden sus riquezas y lavan sus capitales, para escamotearlos a la acción de la justicia, eludir al fisco, disimular conflictos de intereses o encubrir patrimonios impresentables.
Nuevamente estamos ante otro escándalo de empresas, políticos y millonarios usando los vacíos legales del sistema financiero actual para esconder sus fortunas, deslocalizar sus ganancias y evadir el pago de impuestos donde generan sus riquezas. Primero fueron los LuxLeaks, luego llegaron los SwissLeaks (caso HSBC), y ahora en menos de dos años tenemos un tercer caso que revela cómo se está usando el sistema financiero mundial para erosionar la economía de todos los países, a través del no pago de impuestos.

 
Se está hablando de más de 200 mil empresas, personajes y millonarios involucrados de solo un estudio en Panamá que vende sus servicios para ofrecer secretismo a sus clientes y opacidad de su accionar fiscal. ¿Qué más esconderán los cientos, miles de estudios jurídicos que operan en territorios como Panamá, Islas Caimán, Delaware (Estados Unidos), las Islas Vírgenes Británicas, Suiza, Luxemburgo, conocidos por ser paraísos fiscales, donde la banca global juega el rol de facilitador de esta inmensa cantidad de recursos que salen de nuestros países?
Durante 40 años se ha desarrollado un mercado offeshore –por fuera del ámbito de origen de los activos- que promueve y desarrolla servicios orientados a disminuir la carga tributaria y trasladar los capitales de las grandes empresas y personas con alto patrimonio a jurisdicciones de baja o nula tributación y/o con secreto fiscal y financiero.
Si bien el fenómeno es global, los países en desarrollo son los más perjudicados con estas prácticas, que disminuyen en gran medida la inversión interna, esencial para su desarrollo, repercuten negativamente en sus recaudaciones impositivas, indispensable para brindar servicios estatales y reducen sus reservas en moneda extranjera. En 2012 se registraron 991,2 mil millones de dólares como flujos ilícitos que fugaron de economías en desarrollo: en América latina significaron más de 150 mil millones de dólares, 3% del PIB de la región.
Los más grandes y conocidas firmas contables, los más destacados estudios jurídicos y los principales bancos trasnacionales son participantes claves, los facilitadores, del negocio offshore que es posible gracias a la existencia de guaridas fiscales Tanto Estados Unidos como el Reino Unido, supuestos impulsores de la transparencia tributaria y financiera global, mantienen guaridas fiscales dentro de sus propias fronteras y sostienen redes de alcance global que comprenden numerosos territorios offshore bajo su influencia, que desvían recursos del resto del mundo hacia los centro financieros más importantes, Nueva York y Londres.
La pérdida por flujos financieros ilícitos en América latina se incrementaron en 100% en la última década

Los papeles de Panamá
La investigación periodística realizada por el periódico alemán Süddeutsche Zeitung y por un equipo de más de 370 informadores de 78 países afiliados al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) – más de 100 organizaciones de noticias entre las que se destacan The Guardian (Reino Unido), Le Monde (Francia), Canal 13 (Argentina), la revista Proceso (México), etc- permite ver cómo las grandes entidades bancarias operaron entre 1977 y 2015 como intermediarios entre Mossack-Fonseca (gestora de sociedades offshore que opera en Panamá) y sus clientes y, en algunas ocasiones, participaron en complicadas operaciones de triangulación de fondos a través de diversos paraísos fiscales situados en distintos continentes.
En los pocos documentos publicados hasta ahora sorprende que no aparezcan, casualmente, corporaciones estadounidenses o alemanas, o del Reino Unido, aunque se deja en claro que la empresa panameña “blanqueó” más de 200 mil empresas fantasmas en los paraísos fiscales. En cambio, se le dio especial importancia a los vínculos entre Mossack Fonseca y el gobierno ruso, con Vladimir Putin a la cabeza. La operación ya cobró su primera víctima: el primer ministro islandés, Sigmundur David Gunnlaugsson, renunció a su cargo.
Cuenta esta leyenda que el diario alemán recibió de parte de un anónimo un cúmulo 11.5 millones de documentos, en formato de mails y adjuntos. Los primeros resultados de la investigación dan cuenta de una miríada de individuos próximos a políticos destacados –parientes, amigos cercanos, socios o subordinados directos– que han movido fortunas a través de la red establecida por la empresa con sede en Panamá, aunque sus ingresos declarados no guarden ninguna correspondencia con los astronómicos montos de tales operaciones.
Si el objetivo era dar a conocer el modo en que las corporaciones y los ricos del mundo evaden sus obligaciones para hacerse más ricos, es curioso que hayan brindado la información a grandes corporaciones mediáticas demasiado propensas a filtrar la información y muchas integrantes de corporaciones que, sin duda, participan de estas operaciones. Pareciera que el objetivo es invisibilizar información para evitar daños reales en el funcionamiento del sistema corrupto. Quizá sea otra muestra de cinismo de que se han dotado los poderosos de todo el mundo.
Casuales casualidades
Es difícil creer en casualidades. Casualmente, uno de los coordinadores de la investigación es el Center for Public Integrity, financiado por Fundación Ford, Carneghie Endowment, Open Society (de Soros) y la Fundación Rockefeller. Lo más rancio de la red global de poder que integran corporaciones, empresas, gobiernos, fundaciones, organizaciones no gubernamentales y, claro, medios de comunicación.
Gunnlaugsson renunció. Mauricio Macri, quien tenía abiertos ocho procesos antes de asumir la presidencia argentina, no. En su caso los documentos lo involucran dentro de la administración de Fleg Trading Ltd a una empresa que se habría constituido en 1998 y se disolvió en el año 2009, junto a su padre y hermano. Ese negocio no figura en las declaraciones patrimoniales que Macri presentó cuando era Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2007 y 2008. Macri tampoco habría detallado el origen ni la ubicación de alrededor de 158 mil dólares en activos en el extranjero en el año previo a la disolución de Fleg Trading.
Luego de la difusión de los documentos, el portavoz de Macri, Iván Pavlovsky, afirmó en un comunicado que no se había declarado nada relacionado a Fleg Trading Ltd como un activo financiero porque no había participación accionaria de Macri en la misma. La insólita respuesta oficial aseguró que “dicha sociedad (…) estuvo vinculada al grupo empresario familiar y de allí que el señor Macri fuera designado ocasionalmente como director”.
Lo que llama la atención –y no debiera considerarse casualidad- es que en el consorcio de “investigación” están el canal 13 (del Grupo Clarín) y el diario La Nación. ¿Se tratará de un llamado de atención del poder fáctico al mandatario?
La mayor parte de las operaciones realizadas por medio de esa red no son estrictamente ilegales; sin embargo, que empresas e individuos oculten de esa forma la existencia y el origen de grandes riquezas resulta indicativo de actitudes muy poco éticas y por demás furtivas que no tendrían razón de ser si tales montos no estuvieran asociados de alguna forma a un amplio espectro de figuras delictivas que van de la defraudación fiscal al secuestro y el atraco, pasando por el desvío de fondos públicos y quiebras fraudulentas, señaló el diario mexicano La Jornada.
¿Entonces? ¿No nos estarán vendiendo el descubrimiento del agua tibia?

 

UNIÓN EUROPEA DE CAPITALES CONTRA LOS RESPECTIVOS PUEBLO


EUROPA VENDE SU ALMA
(Grupo de sirios en Grecia huyendo de la guerra y el terrorismo que los grandes grupos de capital europeos, americano y árabe han creado en Siria/ EFE)
Rebelión
Alainet
06.04.2016
 
Tras las dos guerras mundiales (más de 70 millones de muertos) y el holocausto que dejaron a Europa exhausta económica y socialmente, en la década de los cincuenta, la visión de futuro de algunos apóstoles de la unidad, como Schuman, Monet y Spaak, supuso el inicio de una recuperación también moral, allá donde todo era vergüenza y ruinas. Pensaron que las tragedias ocurridas en el siglo XX eran suficientes y que era necesaria una reconstrucción integral del continente, al menos de su parte occidental. Un par de décadas después una Europa jubilosa cantó un himno a la alegría y paseó por el planeta su supuesta superioridad democrática y de principios morales. Ahora esta misma Europa agoniza y mediante una decisión de la vergüenza contrata a un gobierno sicario para que sea el brazo ejecutor de una política ilegal y violenta contra los refugiados. El sicario es el gobierno de Turquía y las víctimas quienes huyen de las persecuciones que sufren en sus propios países, Siria, Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen, Eritrea… El himno de la alegría es ahora una melodía fúnebre. Claro que ya la Unión Europea miró para otro lado demasiado tiempo cuando milicias serbias asesinaron de forma salvaje a ocho mil musulmanes en Srebrenica.
Ahora, la manera democrática de afrontar la crisis de los refugiados consiste en patrocinar y financiar un mapa de campos gigantescos de concentración, desde donde se deportan, devuelven y reprimen a refugiados, a cambio de 6.000 millones de euros, la anulación de los visados para los ciudadanos turcos y la promesa de acelerar el ingreso de Turquía a la UE. Por debajo, fuera de la luz pública, quién sabe qué otras concesiones se hacen a un país que viola todos los artículos de los Derechos Humanos. Así es como los refugiados son convertidos en mercancía con la que se trafica sin transparencia alguna, en condiciones más propias de las mafias que de instituciones democráticas.
 
Pero no es sólo la Comisión Europea culpable de esta deriva que marca un antes y un después en el proyecto europeo. Está también la responsabilidad de los gobiernos. Echemos una mirada al gobierno belga: “Devuélvanlos al mar. Vayan en contra de la ley, me temo que no me importa si los hunden, los quiero devueltos” ha dicho en una reunión inter-gubernamental el ministro del Interior de Bélgica, Jan Jambon, según ha denunciado en la cadena de televisión BBC el ministro de Inmigración del gobierno griego Ioannis Mouzalas. Por su parte el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, se ha referido a los refugiados como si fueran bichos a combatir: “Esa plaga que sobrevuela Europa”. Lo dice quien representa al colonialismo más brutal sufrido por África.
 
El gobierno español no dice esas cosas, aunque a lo peor lo piensa. Pero ¿está cumpliendo sus compromisos? El gobierno del Partido Popular afirmó que acogería a 16.000, hoy son 18 los refugiados que han llegado procedentes de Italia. O sea, hay gobiernos que, como Hungría, levantan muros y disparan, en tanto que otros se aprovechan simplemente de su brutalidad para mirar hacia otro lado y limitarse a un boicot pasivo.
 
El asunto, no obstante, no empieza y acaba en la responsabilidad del gobierno del PP. Los partidos políticos, no hacen nada digno de mención a favor de los refugiados. Pareciera que los Derechos Humanos no son populares, no dan votos. El caso es que ya me gustaría que los partidos que llevan semanas tratando de llegar a un acuerdo para formar gobierno dedicaran al menos un 50% de sus energías para fomentar la movilización de la sociedad. Hablan de cambio en las políticas estatales, lo cual está muy bien, mientras que una tragedia humana ocurre en las fronteras Mediterráneas.
 
Me alegra que al menos se haya extendido en la sociedad las críticas a las políticas de la UE. Pero hay que decir que esta Europa es la misma que sometió a Grecia, que arremetió contra su democracia y le impuso medidas de austericidio. Es la misma Europa que ya venía desde los Tratados de Lisboa matando la política por encargo del poder financiero. Y esto es así porque Europa, mejor dicho la Unión Europea, ha sido raptada por poderes que conspiran contra la ciudadanía de a pie y la democracia.
 
Creo que la UE se encuentra ante su mayor crisis en el proceso de integración. La crisis de refugiados es el mayor reto al que se encuentra Europa. El espacio Shengen, un pilar básico de la UE, está en coma. Y la política europea de vecindad mediterránea ha fracasado. ¿Qué hacer ahora?
 
Es difícil ser optimista a la luz de las divisiones escenificadas en el Consejo Europeo. A pesar de todo, aunque sea para salvar un poco de honra se hace necesaria una profunda reforma de la política migratoria que se apoye en el derecho de las personas a ser protegidas y acogidas. Europa no dispone de un sistema de asilo común. La reforma debe incluir la apertura de vías legales para la presentación de peticiones de asilo en los consulados y un reparto equitativo de las cargas de refugiados de obligatorio cumplimiento. Pero también es necesario un marco legal para una gestión solidaria que atienda las migraciones laborales, familiares, etc.
 
Ahora bien, la ola de refugiados proseguirá si no se acaba con los conflictos armados que la empujan. En primer lugar se debe poner fin a la venta de armas a escenarios en guerra. En segundo término parece urgente abrir corredores humanitarios en países en conflicto. En tercer lugar las vías diplomáticas deben ocupar las mayores energías para detener los enfrentamientos armados y abordar los escenarios postconflicto. En resumen, tanto los gobiernos, como la Comisión Europea, Naciones Unidas y muy especialmente Estados Unidos (la destrucción de Irak está en el origen de buena parte de lo que estamos viviendo) deben implementar una acción coordinada y sostenida para parar las guerras y abrir procesos eficaces de reconstrucción. Occidente, que ya se encargó de esquilmar e incluso de bombardear a los países ahora sumidos en conflictos, debe asumir su responsabilidad en la construcción de la paz.
 
Pero seamos sensatos. Poco podemos esperar de quienes han vendido el alma de Europa. Nos queda decir NO y nos queda la calle.
 
 
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miércoles, 6 de abril de 2016

ESTADO ISLÁMICO, UNA HISTORIA. ¿QUÉ CAPITALES CRIMINALES Y CAPITALISTAS CRIMINALES SON LOS QUE HAN ORGANIZADO EL ESTADO ISLÁMICO CRIMINAL?


"Se fueron al caos sangriento": RT sigue el rastro de la familia rusa que se unió al EI (EXCLUSIVA)
 
Publicado: 4 abr 2016 11:23 GMT | Última actualización: 4 abr 2016 14:27 GMT

Alexéi, hijo de un respetado profesor, tenía título académico, un buen trabajo, una esposa que lo quería y tres niños preciosos. Sin embargo, un buen día se fue a Siria para unirse a las filas del Estado Islámico.

La corresponsal de RT María Finóshina ha viajado a la ciudad de Volgogrado, Rusia, donde habló con familiares y amigos de Alexéi, Tamara y sus tres hijos, una familia rusa que se fue a Siria a luchar en las filas del Estado Islámico, y cuyos pasaportes fueron hallados el pasado mes de marzo por el equipo del canal de cine documental de RT en el Kurdistán sirio.
"Un caos sangriento" 
Hijo de un respetado profesor, Alexéi podría pasar como un padre modélico, con su título académico, un buen trabajo, una esposa que lo amaba y tres niños preciosos. 
El padre de Alexéi, profesor en una de las universidades de Volgogrado, se siente culpable por no haberse percatado de las verdaderas intenciones de su hijo. Alexéi lo engañó: le dijo que se iba a Alemania con su esposa e hijos, cuando, en realidad, se fue a Siria para unirse al Estado Islámico. Allí, al parecer, perdió la vida.
"Allí terminó él, allí terminó su esposa, allí terminaron sus hijos pequeños, no sé qué pasó con ellos", confiesa el profesor.
"Aquello es un caos sangriento donde se lanzó por su propio pie", se lamenta.
La exesposa del padre de Alexéi tuvo "la loca idea de ir allí a robar niños". "Yo le dije: "¿pero qué dices? ¿Te das cuenta de [lo que significa] robar niños al EI?", recuerda el profesor.
"Fue una pesadilla, pero tenía la esperanza de que esto no pasara", cuenta a RT una amiga de Tamara.
 
Alexéi se convirtió al islam hace 10 años. Según su padre, lo involucró un egipcio que estudiaba medicina e iba al gimnasio con él.

"A mí me parece que ella [Tamara] no estaba muy a favor de todo esto, lo hacía más por él. Me daba miedo el fanatismo con el que se entregaron al islam", relata la amiga de Tamara.

Cómo reclutan a los jóvenes

El equipo de RT visitó una mezquita de uno de los distritos de Volgogrado, a la que, a pesar de vivir bastante lejos, asistía Alexéi.
Sin embargo, los periodistas no lograron hablar con el imán Rustam Yakúbov, que podría haber sido responsable del reclutamiento de Alexéi y que ya no trabaja en la mezquita.
Cuando RT le solicitó una entrevista a través de un mediador, el imán se negó, afirmando que "estaba cansado de todo esto".
Yakúbov fue imán en esta mezquita durante más de 10 años, tiempo durante el que este lugar de culto fue objeto de varias redadas de la Policía y de la vigilancia constante por parte de las Fuerzas de seguridad. Muchos creen que había razones de peso para ello.
Según contó a RT el sultán Janji Abubakárov, presidente de la Unión Musulmana de la región de Volgogrado, en esta mezquita "el imán y sus amigos han estado realizando ciertos tipos de trabajo de preparación" con el objetivo de reclutar jóvenes para el Estado Islámico.
"Ellos toman citas del Corán y las sacan de contexto, dejando solo lo de 'luchar contra los infieles'. La persona ignorante cae bajo esta influencia", explica Abubakarov.
A su vez, el muftí de la región de Volgogrado, Ilyás Biktimirov, revela en una entrevista telefónica con RT que en las mezquitas se llevan a cabo actualmente actividades destinadas a la prevención del extremismo.
 
"No es el islam, es una enfermedad"
El factor religioso hace que historias como esta sean extremadamente dolorosas también para millones de musulmanes pacíficos que afirman que los islamistas les han robado su religión. El padre del terrorista de Volgogrado también piensa que no hay que confundir dos cosas tan distintas.
"No es el islam, es una enfermedad", denuncia el padre de Alexéi, que califica la operación antiterrorista rusa en Siria, lanzada el pasado mes de septiembre, de "medida prudente y razonable".
Interpelado sobre si entendía que esta operación se llevaba a cabo también en contra de su propio hijo, la respuesta del padre fue: "Sí, lo entiendo".
El Estado Islámico se ha gastado millones de dólares en organizar campañas de reclutamiento en línea y en persona por todo el mundo, centrándose principalmente en los jóvenes marginados que están dispuestos a sacrificar sus vidas por la ideología yihadista
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EL CAPITAL FICTICIO. EL POLÍTICO QUE NO LEE, SÓLO POR IGNORANTE DEBERIA DORMIR TODAS LAS NOCHES EN LA CÁRCEL

Reseña y entrevista: «El capital ficticio» de Cédric Durand / Regards           

Sociología Crítica
01.02.2015

libros
Entrevista a Cédric Durand, investigador del Centro de Economía París Norte y profesor en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales: “El frenético apogeo de las finanzas procede de una lógica de desposesión”
Gildas Le Dem / Regards
 
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.
 
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En un brillante ensayo que constituye una alternativa al libro de Thomas Piketty, el economista Cédric Durand desmonta la lógica de la «estabilidad financiera» y del «capital ficticio» [que da nombre a su libro], aboga por la desacumulación y señala las luchas que hay que emprender contra las finanzas.
 
Cédric Durand es profesor en la universidad París 13, investigador del Centro de Economía París Norte y profesor en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS, por sus siglas en francés). En su opinión, lo que hace prevalecer los intereses financieros sobre los intereses de la economía real y nos desposeería de nuestro futuro político es el importante ascenso de una forma de «capital ficticio».
 
-¿En qué sentido la financiarización descansa en un relato de legitimación?
 
-Cédric Durand: Hay que insistir en el papel de legitimación desempeñado por los teóricos de las finanzas los cuales, además, a menudo estaban vinculados simultáneamente a fondos de inversión… Para entrar en el detalle, hay que mencionar en primer lugar la hipótesis de «eficiencia de los mercados», que supone que los mercados conceden capital y siempre lo conceden de manera óptima: ahí donde estaría mejor invertido y utilizado. Por consiguiente, habría que dejarles operar libremente, es decir, no solo no dificultar las conexiones entre los diferentes mercados con el fin de crear un mercado global, sino también dejarles innovar.
 
-¿Cómo se ha impuesto esta visión antirreguladora?
 
-Cédric Durand: Una vez ganada la batalla de liberalización financiera, la gran batalla desde el punto de vista financiero de las décadas de 1990 y 2000 consistió en cerrar el camino a cualquier intento de regular los nuevos campos de innovación, en particular el de los productos derivados, a través sobre todo del Grupo de los Treinta, un grupo de expertos que reunía a banqueros de los bancos centrales, ex ministros de Economía, etc. Este grupo elaboró un informe sobre los productos derivados tan complejo que ha sido una autoridad para los gobiernos, lo que equivale a decir que las repercusiones teóricas de este discurso y su sofisticación técnica tuvieron más que un efecto de intimidación: un efecto de autoridad sobre la política con el fin de imponer el principio de autorregulación de las finanzas.
«Es un libro para comprender cómo las finanzas se han convertido en un agente político de pleno derecho»
-¿Se basan estas teorías en una ficción sistémica, como hubiera podido decir Marx?
 
-Cédric Durand: En efecto, estas teorías que sirvieron para legitimar el funcionamiento de los mercados financieros explican mal el fenómeno de la especulación. La base de estas teorías es la necesidad de una ausencia de arbitraje, lo que supone que no sea posible hacer beneficios sobre seguro. Excepto que en las finanzas la realidad es que hay agentes que se benefician sobre seguro, es decir, de hecho aquellos que tienen acceso a informaciones exclusivas. Por poner solo este ejemplo, basta con pensar en los hedge funds [fondos de cobertura] o en los banqueros que especularon contra los propios intereses de sus clientes y a los que impusieron unas multas de miles de millones. Y en el fondo estas multas de miles de millones no dicen otra cosa que estas instituciones financieras son unos delincuentes multirreincidentes, que desde hace décadas han hecho trampa sistemáticamente en los mercados financieros, ya se trate de delitos de uso de información privilegiada, de manipulación de los mercados de divisas o de estar al corriente de las órdenes que unos agentes están transmitiendo, para jugar en contra en los treinta milisegundos siguientes y embolsarse una inversión.
 
-¿Las finanzas producen necesariamente tramposos, delincuentes?
 
-Cédric Durand: La historia de las finanzas es una historia de trampa estructural y el último periodo ha sido un periodo rico en trampas generalizadas. Por consiguiente, hay motivos para escandalizarse, para revolverse. Pero a pesar de esta falta de honestidad, de la codicia, del carácter a veces abyecto de estos agentes que reflejan todos sus rasgos psicosociales (una cierta arrogancia, una cierta ostentación de su modo de vida lujoso), el propósito de mi libro es, sin embargo, comprender los mecanismos de un sistema que va más allá de estos comportamientos y, sin excusarlos, explicarlos y dar razón de ello. No es un libro de denuncia, sino un libro para comprender el lugar de las finanzas en nuestras sociedades actuales, cómo se han desarrollado y han producido unos efectos devastadores y, sobre todo, cómo se han convertido en un agente político de pleno derecho.
«Paradójicamente, el ciclo de crisis y choques que conocemos desde la década de 1980 está vinculado a la intervención del Estado»
-Con todo, usted demuestra que esta especulación, que solo se apoya en su carácter ficticio, sin embargo se autoriza con una garantía: la del Estado, que en última instancia viene a salvar a estas instituciones financieras cuando quiebran
 
-Cédric Durand: Eso es lo que demostró muy bien Hyman Minsky. Los mercados financieros son estructuralmente inestables, por la sencilla razón de que cuanto más largo es el periodo de estabilidad, más importantes son los riesgos. La segunda idea de Minsky es que el regulador contribuye a alimentar esta ceguera ante el desastre. En cuanto ha sido capaz de intervenir para controlar la crisis precedente, participa de la confianza que tienen todos los especuladores en la solidez del sistema, lo que les incita a correr más riesgos todavía. Y más teniendo en cuenta que el regulador relaja sus trabas a poco que haya logrado contener los choques anteriores. En este sentido, el aumento de los riesgos, el ciclo de crisis y de choques que conocemos desde la década de 1980 está vinculado paradójicamente al hecho de la intervención del Estado. Con cada choque financiero (y de manera espectacular en 2008-2009) hay intervenciones de los bancos centrales y de los Estados que vienen a garantizar, en resumen, que las anticipaciones especulativas que se cristalizan en las especulaciones son, en definitiva, justas y legítimas.
 
¿Qué es el capital ficticio, concepto fundamental de su trabajo?
 
-Cédric Durand: Un viejo concepto que se encuentra en Hayek y antes en Marx. Como es de imaginar, ¡no quiere decir lo mismo en uno que en otro, evidentemente! Hayek ve en él el peligro de un despilfarro, puesto que hay más créditos acordados que recursos reales y todo ello lleva a las crisis. Marx, más sutil, plantea que más allá del ahorro, más allá de los recursos disponibles, el crédito ayuda al capital a cambiar de escala, a acaparar nuevos recursos, a resistir sus límites. Pero lo que Marx comprendió muy bien es que al mismo tiempo esta liberalización del crédito y de las finanzas autoriza todas las fantasmagorías. En Marx el «capital ficticio» significa en el fondo algo muy simple: dar hoy un valor a unos flujos de ingresos que se esperan en el futuro. Es la operación que permite dar un valor a los créditos, a las acciones, a la deuda pública.
 
«Luchar por la estabilidad financiera en realidad es luchar por el derecho a los beneficios financieros»
 
-¿Cómo ha evolucionado este «capital ficticio» en el periodo reciente?
 
-Cédric Durand: Estas formas elementales de capital ficticio han explotado: de 1980 a 2012, su peso aumentó entre el 150 y el 350% del PIB en las principales economías ricas. Para que el capital ficticio conserve su valor (¡lo que las autoridades llaman estabilidad financiera!) es preciso que los títulos encuentren en todo momento un comprador. Es lo que se denomina la «liquidez» . Y esta liquidez depende a su vez del hecho de que se realicen los flujos de los productos financieros esperados. Cuando después de la crisis los gobiernos declaran que hay que luchar por la estabilidad financiera, en realidad declaran que hay que luchar por el derecho a los beneficios financieros…
 
-¿Qué consecuencias tiene para el futuro?
 
-Cédric Durand: Este aumento del poder de la reserva de capital ficticio es una apropiación de nuestro futuro. Es una reserva de promesas de beneficios financieros a la que tendrá que plegarse el futuro. Si en el margen las finanzas liberalizadas han podido contribuir a acelerar las innovaciones, su auge frenético procede principalmente de una lógica de «desposesión». Este concepto que he tomado prestado del geógrafo marxista David Harvey designa unos mecanismos extraeconómicos que permiten generar beneficio. Las políticas de austeridad y las políticas estructurales de desregulación del trabajo y la mercantilización de nuevas esferas no son sino unas políticas establecidas para cumplir las promesas de beneficios, que se han acumulado bajo la forma de reserva de capital ficticio.
«La gran batalla futura es la que Syriza lleva a cabo en Grecia sobre la deuda»
-Eso es también es cierto para las empresas. Eso es lo que le lleva a separarse de Thomas Piketty sobre la cuestión de las desigualdades salariales y a criticar su teoría del capital…
 
-Cédric Durand: En efecto, la toma de control de los accionistas en las empresas es inseparable de la aparición de nuevos directivos, menos preocupados por la empresa y sus asalariados que por hacer valer los intereses especulativos. Y la aparición de estos nuevos directivos se traduce en una alineación de sus ingresos (por medio de stock options, etc.) con estos accionistas. De manera que no se puede separar el aumento de poder de la financiarización y de las dinámicas de desigualdades salariales, con la reestructuración de las empresas más sindicadas, el aumento de empleos de servicios poco remunerados. El libro de Piketty es un fresco histórico y estadístico absolutamente notable. Pero al tomar el capital en todas sus dimensiones borra la singularidad del capital financiero y los dispositivos de dominación específicos que le corresponden. En este sentido mi libro es un pequeño addendum, crítico, al gran libro de Piketty.
 
-Por consiguiente, ¿una tasa sobre la renta sería una medida suficiente para limitar la influencia del capital? ¿Hay que considerar otras perspectivas?
 
-Cédric Durand: La primera idea es renunciar a la estabilidad financiera. Si se es de izquierda hoy, no se puede estar a favor de la estabilidad financiera, sino de la desacumulación financiera, es decir, reducir las pretensiones del capital ficticio sobre el futuro de la producción de riquezas. Por lo tanto, hay que anular, o cuanto menos reestructurar, una parte de las deudas nacionales y la gran batalla inmediata en el futuro es, por tanto, la que Syriza lleva a cabo en Grecia, anular la deuda de los hogares más endeudados y, sobre todo, para que este proceso no sea un proceso tecnocrático, hacer una auditoría pública de la deuda, crear una conocimiento pública de la deuda difundiendo trabajos como el del Colectivo para una auditoría ciudadana de la deuda. Reestructurar y socializar a continuación el sistema financiero en vez de socializar sus pérdidas. Por último, restablecer el control de los capitales. Pero no seamos ingenuos: el capital y el mundo de las finanzas emprenderán una verdadera guerra contra estas medidas. Tenemos que prepararnos para ello intelectualmente.
 
Fuente: http://www.regards.fr/web/article/cedric-durand-l-essor-frenetique

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