viernes, 1 de abril de 2016

ISLA MAYOR, SEVILLA. EL CANGREJO ROJO, ECOLOGÍA PURA, CON DOS COJONES, ¡ABAJO LOS CHUMBOS!


CANGREJITOS
 
(El artículo de más ciencia ecológica por los cuatro costados de los que yo haya podido leer)
 
(Chumbera con rumbo y tronío y olé)
 

juan Manuel / marqués Perales
diariodesevilla.es
01.04.2016

 
  
DESDE que el hombre bajó del árbol africano, el género sapiens ha sido una especie invasora: se extendió por Europa y Asia, se cruzó con los neandertales y desinovanos, procuró la extinción de todos los homos coetáneos -el verdadero pecado original- y plantó sus dos pies en cada rincón de los continentes. Miles de años después, comenzó a mover a otras especies de un lado a otro, bien por interés comercial o por descuido. El árbol de la seda se llevó hacia Occidente, los tomates viajaron a Europa, la uva syrah de los iraníes se siembra para dar un leve toque de dulzor a los vinos españoles y los eucaliptos australianos sustituyeron a los bosques atlánticos de Galicia para fabricar papel. Y así podríamos seguir y seguir, aunque ha sido la globalización lo que ha terminado por convertir el planeta en un pañuelo donde otro tropel de especies invade sabrosos ecosistemas: el mejillón tigre, el mosquito también tigre, el cangrejo chino... El casco de los barcos, la curiosidad de los coleccionistas y los cambios del clima son algunos de sus vectores. Algunas de estos aliens son francamente dañinos para el paisaje que colonizan y las especies que sustituyen, y cuanto más parecidos, peor; pensemos de nuevo en el hombre y sus primos el neandertal y el hobbit de Flores.

Por todo esto, la estrategia de erradicación de estas especies está justificada, y para ello hay un listado nacional que las marca y prohíbe su tráfico y comercialización. Algunas de las incluidas forman parte de una batalla perdida, caso del diente de león que se sembró para fijar las dunas costeras. No hay diques que frenen determinadas olas, lo mejor es dejarlas pasar. Otras inscripciones son, claramente, un anacronismo. La chumbera está incluida en la lista roja, se le considera una invasora, aunque se trajo de América hace cinco siglos para criar la cochinilla y poblar terrenos muy secos. Hoy forma parte del paisaje andaluz, nos comemos sus higos en verano y los ecologistas se lamentan por la plaga blanca que está acabando con las tunas de las lindes y los escarpes.

Cincuenta años después de su introducción en las marismas del Guadalquivir desde Luisiana, el cangrejo rojo americano ya hizo todo el daño que debió hacer, desplazó a su primo europeo y subió hasta los cauces medios de los ríos, pero hoy da de comer a muchos trabajadores de Isla Mayor y a las garzas de Doñana. Está instalado en la cadena trófica de la marisma. La reciente sentencia del Supremo que prohíbe su comercialización debe ser matizada, como lo era el propio catálogo hasta ahora. Bastaría con que se introdujera una excepción para el Guadalquivir. Porque puestos a ser extremos, ¿por qué no prohibimos la venta de higos chumbos?
 
 

ESTADO ISLÁMICO: ¿QUIENES LO CREARON, POR QUÉ Y PARA QUÉ. QUIENES COMPRAN EL PETROLEO ROBADO POR EL ESTADO ISLÁMICO Y A TRAVÉS DE QUÉ BANCOS SE REALIZAN LOS NEGOCIOS?


¿Están bajo amenaza terrorista las plantas
nucleares de Bélgica?

27.03.2016

Dos empleados de la planta nuclear belga de Doel juraron lealtad al Estado Islámico y podrían haber informado a sus compañeros terroristas sobre la central.

La planta nuclear de Doel, BélgicaFrancois LenoirReuters

En 2012 dos empleados de la planta nuclear belga de Doel huyeron a Siria para unirse al Estado Islámico, publica 'The New York Times'. La noticia llega poco después de que se revelara que dos terroristas que perpetraron los atentados en Bruselas el 22 de marzo, primero planeaban atacar las plantas nucleares del país, pero cambiaron de planes.
Los dos hombres que entonces huyeron a Siria luchaban en un grupo en el que hubo decenas de ciudadanos belgas, incluido Abdelhamid Abaaoud, considerado el organizador de los ataques terroristas de París del 13 de noviembre, según el periódico.
Uno de estos hombres podría haber muerto en un combate en Siria, mientras que el otro fue condenado por delitos relacionados con el terrorismo en Bélgica en 2014, y liberado el año pasado, de acuerdo con Pieter Van Ostaeyen, investigador que rastrea las redes yihadistas de Bélgica, escribe el periódico. Se desconoce si ellos informaron a sus compañeros del Estado Islámico sobre su antiguo lugar de trabajo, la planta nuclear.
Sin embargo, en la misma central un individuo aún no identificado entró en un reactor en 2014 y drenó unos 65.000 litros de aceite usado para lubricar las turbinas. La acción dañó la maquinaria, que tuvo que ser cerrada. El daño fue tan grave que el reactor estuvo fuera de servicio durante cinco meses.
Los investigadores ahora están buscando posibles vínculos entre aquel caso y los grupos terroristas. El periódico destaca que ahora estos incidentes se ven bajo una nueva luz, debido a que la red de terroristas vinculada a los atentados en París y en Bruselas, en concreto sus miembros Jalid y Brahim el Bakraoui, planeaban supuestamente actos terroristas en las plantas nucleares de Bélgica.
Asimismo, esta semana un agente de seguridad de la central nuclear de la ciudad belga de Charleroi, fue asesinado el jueves por la noche y su tarjeta de acceso fue robada. La misma fue desactivada en cuanto se supo sobre lo ocurrido.
*++

 

NOTA DE AGRADECIMIENTO DEL OJO ATIPICO A SUS LECTORES DEL MES DE MARZO DE:

 
 
 
ESPAÑA
BRASIL
EE.UU
IRLANDA
 ARGENTINA
ALEMANIA
PORTUGAL
PERÚ
COLOMBIA
FRANCIA
ANGOLA
TUNEZ
RUMANIA
ISLANDIA
ITALIA
FILIPINAS
COREA DEL SUR
LUXEMBURGO
REINO UNIDO
INDIA
MÉXICO
BELGICA
MOZAMBIQUE
ECUADOR
GEORGIA
CHINA
UCRANIA
NICARAGUA
 
*++


jueves, 31 de marzo de 2016

ISLA MAYOR, SEVILLA: EL SOS DE UN PUEBLO FRENTE A LA SENTENCIA DE MUERTE QUE EL TRIBUNAL SUPREMO DICTA CONTRA ÉL (PUBLICADO EN CRÓNICA DE ARAGÓN)

Isla Mayor, Sevilla: el SOS de un pueblo frente a la sentencia de muerte que el Tribunal Supremo dicta contra él

31. marzo 2016 | Por | Categoria: El ojo atípico, Magazine, Opinión       



El pasado 16 de marzo el Tribunal Supremo dictó el certificado de defunción de los seis mil vecinos y vecinas del municipio sevillano de Isla Mayor, incluida la importante y puntera industria local cangrejera que deberá cerrar de forma inmediata, con el despido lógico de sus trabajadores y pérdida de sus inversiones, (algunas realizadas recientemente), a partir del momento, que podría ser ahora mismo, en que dicho certificado de defunción sea publicado en el BOE.

Hablamos de certificado de defunción y no de sentencia porque, en puridad, no puede hablarse de sentencia ya que no se ha juzgado hecho alguno. Sólo se han aplicado suposiciones medioambientales genéricas a todo el territorio español, sin tener en cuenta las especificidades de cada uno de los sistemas que lo componen.
Dicho certificado de defunción prohíbe –entre otras cosas– cualquier tipo de actividad pesquera, industrialización y comercialización del cangrejo rojo (Procambarus clarkii), cuya actividad ocupa al 70% de la población activa local, lo que supone unos 200.000 jornales al año y un movimiento económico de 20 millones de euros.
Esa es la magnitud del crimen que en estos momentos se cierne sobre Isla Mayor, y sobre otros pueblos vecinos como Puebla del Río, Almonte o Los Palacios.
El certificado de defunción del Tribunal Supremo se fundamenta sobre “… los informes científicos del CSIC y otros expertos que prueban el carácter invasor (cangrejo rojo) y la amenaza grave que suponen sobre las especies autóctonas (cangrejo de río), el medio ambiente y los hábitos y ecosistemas…”.
Es en este punto donde la “ciencia ecológica” actúa como sustituta de la expresión divina. Y es que toda aquella persona que se haya tomado la molestia de saber qué es la Ecología, sabe (el CSIC y los otros “expertos” también) que dada la amplitud de los estudios que puede abarcar, sus resultados no son en ningún caso indiscutibles.
Ni el CSIC ni nadie puede demostrar que el cangrejo rojo haya representado ni pueda representar una amenaza para el cangrejo autóctono (cangrejo de río) isleño, por la sencilla razón de que en Isla Mayor, y a causa de sus condiciones climatológicas, jamás existió ni podrá existir el cangrejo autóctono de río.
Por ello, calificar de sentencia lo dictado por el Tribunal Supremo prohibiendo toda actividad industrial o comercial respecto de cangrejo rojo por constituir una amenaza para el cangrejo autóctono, no puede ser más que un absoluto sarcasmo que, por desgracia, conlleva graves daños materiales y morales para la población de Isla Mayor.
Y bien… señor cangrejo rojo, ¿de dónde es usted?
Pues señor articulista –responde el cangrejo rojo-, mi primera generación procedía de las marismas de América del Norte, y hace de esto unos cincuenta años que llegué a las marismas de Isla Mayor, por lo que, con el debido respeto y consideración hacia la especie animal humana que habita dicho municipio, yo soy hoy, tan autóctono y natural de Isla mayor, como lo pudiera ser cualquier isleña o isleño. Y si no me ha entendido no tengo inconveniente alguno en volverlo a repetirlo literalmente. Así, que, muy buenas tardes tenga usted.
La historia se repite, pero sólo cuando no se conoce
Los vikingos eran más aficionados a la apropiación del producto del trabajo ajeno que al propio. Y así sabemos que ya por siglo VIII anduvieron saqueando la Isla Mayor, llegando a veces a la propia Sevilla. Luego, deducimos, que por aquellas fechas había riqueza en Isla Mayor.
Por el historiador local, Juan Grau, y a través de su libro “La Ermita. Notas para la historia de Isla Mayor” (2002) en el que se narra una lucha más de un grupo de vecinos defendiendo aquello a lo que tenían derecho, en su página 69, hace referencia a una serie de conflictos sociales en el siglo XIII que tuvieron como escenario Isla Mayor, y que significaron la ruina material de la misma. Concretamente, dice que acabaron con “… la liquidación de la estructura socioeconómica de la QABTUR (Isla Mayor) musulmana, con población estable y entidad propia, que no recuperaría hasta nada menos que seiscientos años después tras un proceso de segregación del municipio matriz (Puebla del Río) que culminará en 1994”. Otra lucha más del pueblo de Isla Mayor.
Lo que representa para Isla Mayor el certificado de defunción dictado por el Tribunal Supremo, es el principio de un nuevo proceso histórico para su ruina material, en la medida en que se impone, a cualquier precio, la aplicación del certificado de defunción.
¿Qué solución inmediata, efectiva y REAL tiene hoy el pueblo de Isla Mayor? Dado que los Tribunales no actúan por sí mismos, sino en nombre del Rey, acudir en tropel a la Casa del Rey, que por otra parte es casa nuestra, para exigir que de forma inmediata, repare el daño material y moral que en su propio nombre ha cometido el Tribunal Supremo contra el trabajador pueblo de Isla Mayor.
 
Fotos:
1) Una de las industrias transformadoras de cangrejo del pueblo (autor: Manuel Sogas)
2) Canal de riego que no ha visto un cangrejo autóctono de rio en su vida, porque no han existido nunca (autor: Manuel Sogas)
3) Uno de los campos de arroz donde se crían los cangrejos cuando se inundan y crecen los arrozales (autor: Manuel Sogas)
4) Finca del pueblo donde se introdujo el cangrejo por primera vez, con su industria transformadora al fondo (autor: Manuel Sogas)
5) Campo de arroz seco, donde se crían los cangrejos con Isla Mayor al fondo (autor: Manuel Sogas)
6) Pescador de cangrejo rojo en Isla Mayor (autor: Rafael Molina)

*++
 

LA CULTURA (QUE NO ES NECESARIAMENTE LA POSESIÓN DE UN TÍTULO MÁS UN MASTER), ANTÍDOTO CONTRA LA GUERRA

 

 
LA SEGURIDAD NO SE GARANTIZA CON LA GUERRA
 
30.03.2016
 
Las guerras y quienes las financian son la causa principal de los atentados y del drama de los refugiados y refugiadas. Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la Unesco, considera que no rebelarnos contra esa barbarie es un “delito de silencio”, porque la indiferencia, asevera, equivale a complicidad. Detrás de los atentados, como denuncia el Papa Francisco, están los fabricantes de armas que quieren sangre, y no paz; quieren guerra, y no fraternidad. Los emails de Hilary Clinton, la actual candidata demócrata a la presidencia de EEUU cuando era secretaria de estado, explican cómo “promovimos la guerra de Siria para beneficiar a Israel”.
 
La barbarie de Bruselas la viven casi diariamente en Siria, Yemen, Irak, Nigeria, Turquía, Somalia, etc. Eso es de lo que huyen las personas refugiadas. Solo unos días antes de los atentados de Bruselas no fueron una, sino dos, las bombas que acabaron con la vida de casi medio centenar de personas en Ankara, capital de Turquía, causando al menos 37 muertos y más de 100 heridos. En 30 días ha habido atentados de los que no hemos oído informar en nuestros medios occidentales y que poco parecen importarnos. El 20 de febrero en Damasco (Siria), 83 muertos y 178 heridos. El 21 de febrero en Homs (Siria), 90 muertos y 160 heridos. El 26 de febrero en Mogadiscio (Somalia), 38 muertos y 53 heridos.
 
El 28 de febrero en Baidoa (Somalia), 5 muertos. El 13 de marzo en Ankara (Turquía), 37 muertos y 125 heridos. El mismo día, 13 de marzo, en Grand Bassam (Costa de Marfil), 18 muertos. El 16 de marzo en Maiduguri (Nigeria), 27 muertos y 17 heridos. El 16 de marzo también en Peshawar (Pakistán), 15 muertos y 30 heridos. El 19 de marzo en Estambul (Turquía), 4 muertos y 36 heridos. El 21 de marzo en Anbar (Irak), 30 muertos. El 22 de marzo en Bruselas (Bélgica), 35 muertos y 200 heridos.
 
El 25 de marzo en Bagdad (Irak) y Adén (Yemen), 30 personas murieron y 95 resultaron heridas en el primero, y 26 personas murieron y decenas heridas en el segundo. El 27 de marzo en un parque público de Lahore (Pakistán), 72 personas y 360 heridos, la mayoría mujeres y niños. Por eso, mucha gente se está preguntando dónde están las muestras de solidaridad con todas estas poblaciones, como en su día hubo con Charlie Hebdo, con París y actualmente hay para Bruselas.
 
Pero no olvidemos que los misiles occidentales y las bombas del ISIS matan a más inocentes en una semana de los que mueren en atentados en suelo europeo en un año. La diferencia es la respuesta de los medios. “Un musulmán muerto es un perro con mala suerte en el lugar equivocado y en el momento equivocado, mientras que un europeo muerto es una noticia de portada”, denuncia el periodista de The Guardian Simon Jenkins.
 
Los gobernantes occidentales reaccionan de forma convulsiva, usando los atentados para aumentar su popularidad, instaurando un clima de terror contra “los otros”. Se buscan “otros” en cada esquina, se anima a la delación y a la sospecha permanente, incluso en los colegios. Se crea un clima de inseguridad permanente. La histeria se amplifica con el aterrizaje del lobby de la seguridad. Todos los implicados en esta reacción tienen intereses en el terrorismo. “Se puede hacer dinero, mucho dinero: cuanto más terrorífico se presente, más dinero se hace”, explica Jenkins.
 
Se reacciona así anunciando que se bombardeará inocentes que viven en Siria para combatir al ISIS, como si por esa regla de tres se debiera bombardear la ciudad de Bruselas de donde eran esta vez los presuntos terroristas. Se da forma al terrorismo de Estado, amparado por un Estado de excepción y terror, impuesto a una población que se encuentra inmersa en un auténtico estado de shock, ante la histérica reacción de sus dirigentes, que compiten en esta alocada carrera por ver quién gasta más en armamento y control, quién contrata más compañías de seguridad privadas para restringir aún más las libertades y quién decreta el estado de excepción más permanente y aterrador.
 
La población aprende así a socializar el terror, sintiendo que ha empezado a formar parte de algo más grande que él, una especie de renacer cruzado junto a sus líderes, enfatiza el analista Daniel Bernabé. Qué otorga más valor a una vida carente de sentido que el sentimiento de pertenencia al grupo frente a la amenaza externa, se pregunta este experto. El terror y un mensaje repetitivo, “estamos en guerra”, es insertado en el imaginario colectivo. Porque, efectivamente, nuestros dirigentes han conseguido que estemos en guerra con prácticamente el mundo entero, aunque nunca nos hayamos querido enterar.
 
De esta forma, todo un conjunto de prejuicios, manipulaciones y exacerbación de pasiones nos quieren hacer formar, disciplinadamente, parte de ese nosotros que se enfrenta con un “ellos”. Y con la única finalidad de mantener el triunfo de la codicia de unos pocos y su “estilo de vida”, denuncia la periodista Rosa María Artal. El que ha convertido Europa en frontera deshumanizada, con una crueldad que hasta esforzadas organizaciones no gubernamentales se ven incapaces de asumir.
 
Repetir llamadas a la unidad de todos los demócratas, hablar de seguridad con tono de firmeza marcial y prometer acciones decididas para acabar con el terror, lo que busca, realmente, plantea Bernabé, no es acabar con el yihadismo, sino convertirlo en una amenaza prolongada que anule cualquier posibilidad de disidencia en Europa y retrotraer a la Edad Media a aquellos países árabes que, como ya sucedió con Irak o Afganistán, van a suponer un suculento negocio de reconstrucción de sus infraestructuras y sistemas públicos desechos para los lobbies y multinacionales occidentales. Además de su control geoestratégico y el dominio sobre sus recursos naturales.
 
Por eso compartimos plenamente con Bernabé el análisis de que el terrorismo no es más que el enésimo problema de este sistema fallido, que habla de derechos humanos pero sólo defiende el derecho a entender el mundo como un negocio mediado por la guerra. Los atentados no son fruto de una barbarie sin motivo, sino que son el resultado de nuestra política. Concluimos, con él, que el legítimo derecho a la seguridad de occidente no va a ser garantizado con más injerencia, invasiones, bombardeos y militarismo, sino por un desarrollo del mundo árabe autónomo, laico y democrático.
 
Enrique Javier Díez Gutiérrez y Víctor Álvarez Terrón. Universidad de León y UNED.
 
*++

miércoles, 30 de marzo de 2016

¿QUIÉN HA CREADO EL ESTADO ISLÁMICO ASESINO, POR QUÉ Y PARA QUÉ? (Militares extranjeros fuera de España. OTAN fuera de España. Ni un céntimo más al ejército de España para fianciar a la OTAN)


 
¿Por qué callan Obama y Cameron tras el peor revés del Estado Islámico en Siria?


Publicado: 28 mar 2016 05:28 GMT
Apoyado por aviación rusa, el Ejército sirio logró recuperar el control sobre la ciudad de Palmira, una derrota del EI sobre la que no se han pronunciado los líderes de EE.UU. y Reino Unido, escribe 'Independent'.

PALMIRA

Mikhail VoskresenskiySputnik

El Estado Islámico acaba de sufrir su peor derrota en más de dos años, pero ni el presidente de EE.UU., Barack Obama, ni el primer ministro de Reino Unido, David Cameron, han dicho una sola palabra al respecto, escribe Robert Fisk, corresponsal del diario británico 'Independent'.
"Menos de una semana después de que las almas perdidas del 'Califato Islámico' destruyeran las vidas de más de 30 inocentes en Bruselas, deberíamos de estar aplaudiendo el fracaso más aplastante en la historia del EI", la perdida de la ciudad de Palmira, declarada patrimonio cultural de la humanidad por Unesco. Sin embargo, Cameron y Obama "se quedaron tan callados como la tumba a la que el EI envió a tantas de sus víctimas", escribe Fisk.
Fueron el Ejército sirio, Hezbolá y los iraníes, apoyados por bombardeos rusos, los que "echaron a los asesinos del EI de Palmira", mientras EE.UU. afirma que lanzó solo dos ataques aéreos en contra del EI cerca de Palmira en los días previos a su recuperación. Según el periodista, esta actitud "dice todo lo que se necesitaba saber sobre la 'guerra contra el terror' de EE.UU.: quiso destruir al EI, pero tampoco tanto".
"¿No se supone que nosotros tenemos que combatir al EI? Olvídenlo, esa es tarea de [el presidente ruso Vladímir] Putin", concluye.
*++
 

martes, 29 de marzo de 2016

BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA DERECHA ORIENTALISTA Y XENÓFOBA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPAÑOLES

29.03.2016
 
A Occidente le han declarado una guerra y ya es hora de dejar de contemplar a nuestros muertos como si lo fueran por una catástrofe natural” (Edit Libertad Digital)
 
Vivimos desde hace años un proceso de vulgarización cultural e intelectual y de derechización ideológica de los medios de comunicación en España, donde proliferan los tertulianos “todólogos” (ora islamólogos, ora griególogos; tan eruditos en política nacional como en relaciones internacionales) y los shows televisivos donde, como diría el profesor Emilio González Ferrín “sobra información y falta formación”. Tanto las principales cadenas televisivas (públicas y privadas) como la radio y la prensa escrita y digital, están plagada de magazines y boletines que dan cabida a personajes rebosantes de ignorancia y abanderados de una creciente derecha xenófoba. Como ejemplo de esta tendencia radicalmente xenófoba (islamófoba en especial) y derechista, fundamentada y alimentada de ignorancia, etnocentrismo, miedo y odio nacionalista, expondré un breve editorial del “periodista” F. J. Los Santos y su medio “Libertad Digital”. Es seguro que dicho “periodista” no merezca la más mínima consideración a nivel periodístico –ni qué decir tiene en términos intelectuales- más allá de su peculiar papel de polemista e insultador -por el que desde 2007 ha sido sentenciado en multitud de ocasiones- y del uso propagandístico que haga de su posición como director y locutor de radio. Ahora bien, no cabe duda de que se trata de un personaje relevante en cuanto es leído y escuchado, creando opinión pública en sectores de la sociedad española. No hay que desdeñar el peligro que entrañan “talibanes” de su nivel por cuanto no dejan de reproducirse –y retroalimentarse- y por su apología del odio y del enfrentamiento. Y es que, como diría Norman Khon (1995: 11) en su obra sobre El mito de la conspiración judía mundial, “es un gran error suponer que los únicos escritores importantes son los que se toman en serio las personas educadas en sus momentos de mayor cordura. Existe un mundo subterráneo en el que los sinvergüenzas y los fanáticos semicultos elaboran fantasías patológicas disfrazadas de ideas, que destinan a los ignorantes y los supersticiosos. Hay momentos en que ese submundo surge de las profundidades y fascina, captura y domina repentinamente a multitudes de gentes normalmente cuerdas y responsables”.
 
En efecto, en las tertulias televisivas y la prensa abundan y redundan estos “fanáticos” que esputan con alegría e impunidad todo tipo de ultrajes y falacias sobre cualquier asunto abordado. El editorial mencionado da buena fe de ello, en un ejemplo cualquiera de los que abundan en los mass media convencionales. Además, es ilustrativo del recurrente paradigma, esencialista y culturalista, del “Choque de Civlizaciones”, según el cual las relaciones internacionales no estarían determinadas por la ideología o por intereses económicos sino por aspectos culturales y religiosos. Esta teoría, tan débil epistemológicamente como carente de argumentos rigurosos, sigue vigente a pesar de haber sido rebatida y analizada desde distintos campos (véase por ejemplo la acertada crítica de Edward Said en su “Choque de ignorancias”, artículo publicado en The Nation en 2001); ha sido una fuente ideológica fundamental en la política exterior norteamericana de la era Bush y sigue erigida en verdad absoluta por los sectores más belicosos y beligerantes del neoconservadurismo estadounidense y de la derecha europea.
 
Afirma el editorial: “A Occidente le han declarado una guerra y ya es hora de dejar de contemplar a nuestros muertos como si lo fueran por una catástrofe natural” (..) “es islamista, en tanto que matan en nombre de Alá y siguiendo al pie de la letra los imperativos más sanguinarios que el Corán dicta contra los infieles. Es de temer que la reacción a esta nueva matanza del terrismo islámico se limite, como en pasadas ocasiones, a lamentar lo perpetrado sin hacer nada por represaliar y evitar que nos vuelvan a atacar (http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/la-guerra-en-la-que-solo-queremos-morir-y-llorar-). El texto reseñado es un nítido ejemplo de la mencionada teoría totalizadora de Huntignton desde la primera frase (“A Occidente le han declarado una guerra”). Simple, absolutizadora y reduccionista, pero efectiva como eslogan y como consigna para una parte de la sociedad razonablemente asustada y ávida de claves para entender qué ocurre en Europa y en Oriente Medio. Nada mejor que consignas y esquemas fáciles para gestionar la complejidad y borrar cualquier incómodo matiz. Esa frase, normativa y etnocéntrica, se explicaría por una parte por la teoría de la alteridad u “Otredad”, según la cual el Otro se realza como amenaza para fortalecer la identidad propia. Por otra parte, la citada teoría culturalista de Huntington, según la cual Occidente es presentado como una entidad cultural y civilización homogénea, cerrada y aislada totalmente diferente a las demás. La cuestión es si existe ese “Occidente”, ¿qué países lo configuran y qué valores constituye? Obviamente se trata de una cuestión retórica. Resulta absurdo y falaz hablar de Occidente en términos culturales, religiosos y civilizatorios. Entre muchos motivos porque valores “occidentales” –según Huntington- como la “democracia” o “el libre mercado” existen en el musulmán, porque el islam es parte de los EEUU o de Europa (¿acaso no eran franceses y belgas los terroristas de París y Bruselas?), al igual que “Occidente” ha moldeado –y está presente en- buena parte del mundo islámico. ¿Cuál es la identidad europea? ¿Exista tal cosa? ¿Cuántas lenguas hay en el viejo continente? ¿Cuál es el grado diferencial entre la cultura británica y la alemana, por ejemplo, o entre la española y la húngara o la búlgara? Lo mismo ocurre en el vasto, híbrido y heterogéneo mundo musulmán, donde hay –geográfica, cultural y sociológicamente-múltiples variedades de Islam (el chino, el turco, el hindú, el negro, el árabe, asiático, etc) con sus respectivas influencias de religiones preexistentes.
 
La segunda frase recalcada (“es islamista, en tanto que matan en nombre de Alá y siguiendo al pie de la letra los imperativos más sanguinarios que el Corán dicta contra los infieles) podría revelar tan sólo el habitual desconocimiento del Islam político o “islamismo”, del Corán y del propio grupo terrorista Daesh.., lo cual no dejaría de ser grave por cuanto se trata de una supuesta web periodística. Sin embargo parece que en este caso, como en la mayoría de los mass media hay un interés pernicioso en “seguir el juego” a Daesh, otorgándole el calificativo “islámico”, que el grupo precisamente pretende detentar de forma exclusiva y en contra de la mayoría de la comunidad musulmana mundial. Así, ¿por qué no dar voz a las manifestaciones masivas de musulmanes contra el terrorismo? O ¿por qué dar credibilidad y legitimidad a la cita de una sura por parte de algún terrorista y no hacerlo a las que indican el sentido contrario? En efecto, el Corán, como el A. T, por ejemplo, tiene mensajes contradictorios. Recuerda ese silenciamiento de las manifestaciones musulmanas de solidaridad con las víctimas y de repulsa al terrorismo al “Principio de la silenciación” de la propaganda goebbliana. Pero sobre todo, se insiste de forma perniciosa en epitetar el terrorismo de forma injusta y también complaciente con los terroristas al hablar erróneamente de “terrorismo islámico”. En este sentido coincidimos totalmente con la especialista, socióloga e islamóloga Gema Martín Muñoz al afirmar que la citada terminología “estigmatiza globalmente a todos los musulmanes, pero además beneficia a los terroristas al identificarlos con todo el mundo musulmán, que es lo que a ellos les gustaría representar”.
 
En realidad, como decíamos, ese breve editorial y su medio de información (y de difamación, insistimos) nos ayuda a sintetizar la línea hegemónica actual en los mass media, enfatizada de manera ultra en periódicos como ABC, La Razón, El Mundo y sus sucedáneos “on line”, con líderes fanatizados tipo “Marhuenda”, “E. Inda” o el también demandado y condenado en cantidad de ocasiones (por la propia Federación de Asociaciones de Periodistas de España, FAPE, al “faltar a la verdad” y por numerosas injurias y calumnias. Una línea editorial unánime en la perspectiva culturalista, orientalista e incluso islamófoba respecto a temas tan candentes como la inmigración, los refugiados, el Islam o el que hemos abordado de soslayo, el terrorismo y que sigue al dictado, como decíamos, principios propagandísticos ideados por J. Goebbls, tales como el “principio de simplificación y del enemigo único” por el que se adopta una única idea, un único símbolo (el Otro, el diferente; en este caso ¿el Islam?) o el de “la vulgarización”: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

Antonio Basallote Marín. Profesor e investigador. Dr. en Interculturad y Mundo Árabe-Islámico”.

MILITARES AMERICANOS FUERA DE ESPAÑA. ESPAÑA FUERA DE LA OTAN. A LA GUERRA QUE VAYA CARLOS HERRERA Y JIMENEZ LOSANTOS PAGANDO LOS GASTOS POR SU CUENTA


 Vientos de guerra en el mundo
Romper el silencio: ha empezado una guerra mundial
Rebelión
29.03.2016

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García



He estado filmando en las islas Marshall, que están en medio del océano Pacífico, al norte de Australia. Cada vez que le digo a alguien dónde he estado me preguntan “¿Dónde es eso?”. Si doy una clave diciendo “Bikini”, dicen “Ah, el traje de baño”.
Pocas personas parecen estar enteradas de que el bañador llamado bikini tiene ese nombre para celebrar las explosiones nucleares que destruyeron el atolón de Bikini. Entre 1946 y 1958, Estados Unidos hizo estallar 66 artefactos nucleares –el equivalente a 1,6 bombas de Hiroshima cada día durante 12 años– en las islas Marshall.
Hoy día Bikini está en silencio, transformado y contaminado. Las palmeras crecen formando una extraña cuadrícula. Nada que se mueva, No hay pájaros. Las lápidas del viejo cementerio son focos vivos de radiación. El contador Geiger aplicado a mis zapatos marcaba “peligro”.
De pie en la playa veía caer el agua verde esmeralda del Pacífico por la pendiente de un enorme agujero negro. Se trata del cráter dejado por la bomba de hidrógeno a la que llamaron “Bravo”. La explosión envenenó a las personas y el medio ambiente en cientos de kilómetros, posiblemente para siempre.
En el viaje de regreso, hice escala en el aeropuerto de Honolulu; en el puesto de la prensa, vi la revista estadounidense Women’s Health (La salud de la mujer). En la portada, una sonriente mujer en bikini y el titular: “Tú también puedes tener un cuerpo bikini”. Unos días antes, en las Marshall, yo había entrevistado a mujeres que tenían muy diferente “cuerpo bikini”. Todas ellas habían sufrido cáncer de tiroides y otros cánceres posiblemente mortales.
Al contrario de la mujer que sonreía en la revista, todas ellas eran pobres: las víctimas y cobayas de una superpotencia rapaz que en estos momentos es más peligrosa que nunca.
Relato esta experiencia a modo de advertencia y para poner fin a una distracción que tantos de nosotros hemos consumido. El creador de la propaganda moderna, Edward Bernays, describía este fenómeno como “la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones” de las sociedades democráticas. Él llamaba a esto “gobierno invisible”.
¿Cuántas personas tienen conciencia de que ha empezado una guerra mundial? Hoy en día, se trata de una guerra de propaganda, de mentiras y distracción, pero esto puede cambiar en cualquier momento, con la primera orden equivocada o el primer misil.
En 2009, el presidente Obama se presentó ante una multitud en actitud de adoración en el centro de Praga, en el corazón de Europa. Se comprometió a construir “un mundo libre de armas nucleares”. La gente lo ovacionó y algunos lloraban. Los medios derramaron un torrente de lugares comunes. Después de esto, a Obama se le concedió el Premio Nobel de la Paz.
Todo era una patraña. Obama estaba mintiendo.
Su administración ha construido más armas nucleares, más ojivas nucleares, más sistemas de lanzamiento de armas nucleares, más fábricas de armas nucleares. Solo el gasto en cabezas nucleares aumentó más durante el gobierno de Obama que con cualquier otro presidente de Estados Unidos. En 30 años se ha gastado más de un billón de dólares –un millón de millones, es decir, un 1 seguido de 12 ceros–.
Hay planes para la construcción de una bomba nuclear en miniatura; se la conoce como la B61 modelo 12. Nunca ha habido nada parecido. El general James Cartwright, ex vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, dijo: “La miniaturización nuclear [hace que el uso de esta] arma sea más posible”.
En los últimos 18 meses, la mayor concentración de tropas desde la Segunda Guerra Mundial –comandada por Estados Unidos– se está desplegando a lo largo de la frontera occidental rusa. Desde la invasión de la Unión Soviética por los ejércitos de Hitler, ninguna fuerza militar extranjera ha montado semejante amenaza demostrable contra Rusia.
Ucrania –una vez integrante de la Unión Soviética– se ha convertido en un parque temático de la CIA. Después de haber orquestado un golpe de Estado en Kiev, Washington controla de hecho a un régimen que está al lado de Rusia y es hostil a ella. Un régimen literalmente plagado de nazis. Las figuras parlamentarias prominentes de Ucrania son descendientes políticos de los conocidos grupos fascistas OUN [Organización de Nacionalistas Ucranianos] y UPA [Ejército Insurgente Ucraniano]. Elogian públicamente a Hitler y llaman a la persecución y expulsión de la minoría rusohablante.
Esta noticia casi no existe en Occidente, o es tergiversada para quitarle la carga de verdad.
En Letonia y Estonia –países vecinos de Rusia– el poder militar de Estados Unidos está desplegando fuerzas de combate, tanques y armamento pesado. Esta provocación extrema de la que es objeto la segunda potencia nuclear del globo es recibida en Occidente sin que se haga oír una sola voz.
Lo que constituye una perspectiva de guerra nuclear todavía más peligrosa es una campaña paralela contra China.
Casi no pasa un día en el que no se coloque a China en el estatus de “amenaza”. Según el almirante Harry Harris, comandante estadounidense de la zona Pacífico, China está “levantando un gran muro de arena en el mar de China Meridional”. Se refiere a la construcción de pistas de aterrizaje en las islas Spratly, que son objeto de disputa con Filipinas, una disputa que pasó desapercibida hasta que Washington presionó y sobornó al gobierno de Manila, y el Pentágono lanzó una campaña propagandista llamada “libertad de navegación”.
¿Qué significa esto en realidad? Significa que los barcos de guerra estadounidenses tengan libertad para patrullar y dominar el litoral marítimo chino. Trate usted de imaginar cuál sería la reacción de Estados Unidos si buques de guerra chinos hiciesen lo mismo frente a las costas de California.
Yo rodé una película llamada The War You Don’t See (La guerra que usted no ve) en la que entrevisté a distinguidos periodistas de EEUU y Gran Bretaña: reporteros como Dan Rather, de CBS; Rageh Omar, de la BBC; o David Rose, de The Observer. Todos ellos dijeron que si los periodistas y presentadores de radio y TV hubiesen hecho su trabajo y cuestionado la propaganda que sostenía que Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva; si los periodistas no hubiesen amplificado las mentiras de George W. Bush y Tony Blair y no se hubieran hecho eco de ellas, la invasión de Iraq en 2003 posiblemente no habría ocurrido, y cientos de miles de hombres, mujeres y niños hoy estarían vivos.
En principio, la propaganda que está preparando el terreno para una guerra contra Rusia y/o China no es muy diferente. Que yo sepa, ningún periodista de los medios de “la corriente dominante” occidental –un equivalente a Dan Rather, digamos– pregunta por qué China está construyendo aeródromos en el mar de China Meridional.
La respuesta saltaría a la vista. Estados Unidos está rodeando a China con una red de bases militares, misiles balísticos, unidades de combate, aviones de bombardeo que transportan bombas nucleares. Este mortífero arco, que comprende Australia, las islas del Pacífico, las Marianas y Guam, Filipinas, Thailandia, Okinawa, Corea del Sur y, ya en Eurasia, también Afganistán e India. Estados Unidos ha puesto un dogal en el cuello de China. Pero esto no es noticia. Silencio mediático; guerra mediática.
Con mucho secretismo, en 2015, Estados Unidos y Australia realizaron los mayores ejercicios aeronavales de los últimos años, fueron conocidos como ‘Sable talismán’. Su finalidad era mejorar los planes de guerra aeronaval y de bloqueo de corredores marítimos –como los estrechos de Malaca y de Lombok– para cortar el acceso de China al petróleo, al gas y a otras materias primas de Oriente Medio y África.
En el circo conocido como la campaña presidencial estadounidense, Donald Trump aparece como un loco, un fascista. Ciertamente, es detestable, pero también es alguien que odia a los medios. Esto solo ya despertaría nuestro escepticismo.
Los puntos de vista de Trump sobre la inmigración son grotescos, pero no mucho más que los de David Cameron. Trump no es el Gran Deportador de Estados Unidos; sí lo es el ganador del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.
Según un gran comentarista liberal, Trump está “desencadenando las fuerzas oscuras de la violencia” de Estados Unidos. ¿Desencadenándolas? Este es el país donde los bebés le disparan a su madre y la policía está empeñada en una guerra asesina contra los estadounidenses negros. Este es el país que ha atacado y tratado de derribar a más de 50 gobiernos, muchos de ellos elegidos democráticamente, y bombardeado desde Asia a Oriente Medio, provocando la muerte y la miseria de millones de personas.
Ningún país puede igualar este sistemático récord de violencia. La mayor parte de las guerras de Estados Unidos (casi todas ellas contra países indefensos) no han sido iniciadas por presidentes republicanos sino por demócratas liberales: Truman, Kennedy, Johnson, Carter, Clinton, Obama.
En 1947, una serie de directivas del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés) describieron los principales objetivos de la política exterior de Estados Unidos como [la construcción de] un mundo sustancialmente hecho a nuestra propia imagen”. La ideología era mesianismo estadounidense. Todos éramos estadounidenses. U otra cosa. Los herejes serían convertidos, subvertidos, comprados, difamados o aplastados.
Donald Trump es un síntoma de esta actitud, pero también es un disidente. Dice que la invasión de Iraq fue un crimen; él no quiere entrar en guerra con Rusia y China. Para nosotros, el peligro no es Trump sino Hillary Cliton. Ella no es una disidente. Ella personifica la resiliencia y la violencia de un sistema cuyo cacareado “excepcionalismo” es totalitario con un ocasional rostro liberal.
Según se acerque el día de las elecciones, Clinton será saludada como la primera mujer en la Oficina Oval, sin que importen sus crímenes y mentiras; tal como fue alabado Barack Obama por ser el primer presidente negro, y los progresistas se tragaron sus tonterías sobre la “esperanza”. Y las bobadas continúan.
Descrito por el columnista de The Guardian Owen Jones como “divertido, encantador, con una falta de formalidad de la que escapan prácticamente todos los políticos”, al día siguiente Obama envió unos drones para asesinar a 150 personas en Somalia. Acostumbra a matar los martes, según el New York Times, cuando le entregan una lista de candidatos a ser asesinados por medio de drones. Es un tío muy legal.
En 2008, en su campaña presidencial, Hillary Clinton amenazó a Irán con “destruirlo completamente” con armas nucleares. Como secretaria de Estado en el gobierno Obama, ella participó en el derribo del gobierno democrático de Honduras. Su contribución en la destrucción de Libia, en 2011, fue casi jubilosa. Cuando el líder libio, el coronel Gaddafi, fue sodomizado en público con un cuchillo –un crimen que solo fue posible gracias a la logística estadounidense–, Clinton se regodeó diciendo: “Nosotros llegamos, lo vimos y él murió”.
Una de las más estrechas aliadas de Clinton es Madeleine Albright, la ex secretaria de Estado, que ha atacado a algunas jóvenes mujeres por no apoyar a “Hillary”. Es la misma Madeleine Albright que celebró infamemente por la televisión la muerte de medio millón de niños iraquíes diciendo “valió la pena”.
Entre los más grandes apoyos de Clinton están los grupos de presión israelíes y las empresas fabicantes del armamento que alimenta la violencia en Oriente Medio. Ella y su marido han recibido una fortuna proveniente de Wall Sreet. Aun así, ella está a punto de ser consagrada candidata de las mujeres para deshacerse del maligno Trump, el demonio oficial. Entre las seguidoras de Hillary hay distinguidas feministas: como Gloria Steinem, de Estados Unidos, y Anne Summers, de Australia.
Hace una generación, una corriente de pensamiento postmoderno ahora conocido como “política identitaria” hizo que muchas personas inteligentes y de mente progresista se inhibieran de analizar las causas y las figuras que ellas apoyaban –los impostores de Obama y Clinton; los falsos movimientos progresistas como Syriza, en Grecia, que traicionaron al pueblo de ese país y se aliaron con sus enemigos.
La autoabsorción –una especie de exaltación de mí mismo– se convirtió en el nuevo Zeitgeist (tiempo del espíritu) en las privilegiadas sociedades occidentales y marcó la desaparición de los grandes movimientos contra la guerra, la injusticia social, la desigualdad, el racismo y el sexismo.
Hoy en día, la larga siesta podría estar acabando. La juventud está volviendo a despertar. Poco a poco. Los miles de jóvenes que en Gran Bretaña apoyaron a Jeremy Corbyn como líder laborista forman parte de este despertar, al igual que aquellos que acudieron para apoyar al senador Bernie Sanders.
No obstante, la semana pasada, en Gran Bretaña, el aliado más cercano a Jeremy Corbyn, su tesorero en la sombra John McDonnell, implicó a un gobierno laborista en la cancelación de la deuda de la banca pirata y, de hecho, en la continuación de la llamada austeridad.
Y en Estados Unidos, Bernie Sanders prometió apoyar a Clinton en el caso de que sea nominada. Él, también, ha votado por el empleo de la fuerza contra algunos países cuando, según su parecer, sea “correcto”. Dice que Obama ha hecho “un gran trabajo”.
En Australia hay una especie de política de la morgue, en la que se suceden tediosos juegos parlamentarios interpretados por los medios mientras los refugiados y los pueblos originarios son perseguidos y crece la desigualdad, al mismo tiempo que el peligro de una guerra. El gobierno de Malcom Turnbull acaba de anunciar el llamado presupuesto de la defensa de 195.000 millones de dólares, que es un impulso en la dirección de la guerra. El debate no existe. Silencio.
¿Qué ha pasado con la gran tradición de la acción directa popular sin las limitaciones de los partidos? ¿Dónde están el coraje, la imaginación y el compromiso necesarios para iniciar un largo viaje hacia un mundo mejor, justo y pacífico? ¿Dónde están los disidentes en el arte, el cine, el teatro, la literatura?
¿Dónde están aquellos que harán pedazos el silencio? ¿O estamos esperando a que se dispare el primer misil nuclear?
Esta es una versión corregida de un discurso que John Pilger pronunció en la Universidad de Sydney, Australia; su título era ‘Ha empezado una guerra mundial’.
John Pilger es un periodista, cineasta y escritor de origen australiano. Es autor, entre otros, del libro: Freedom Next Time. Sus documentales pueden verse gratuitamente en su página web: http://www.johnpilger.com/
*++