miércoles, 20 de enero de 2016

EUROPA Y ESPAÑA: CONVIENE LEER Y DE CUANDO EN CUANDO PENSAR ANTES DE VOTAR


 

En Europa y ahora en España
EL NACIONALISMO DESAFÍA A LA SOCIALDEMOCRACIA UNA VEZ MÁS

Rebelión
20.01.2016

Hace unos días Félix Ovejero en su espléndida tribuna La Inestable Apuesta de Podemos, en El País de 12-1-2016 venia a decir que “Un cambio radical de perspectiva que aborde el nacionalismo como lo que es, como un pensamiento reaccionario comparable al sexismo [machismo] o al racismo, no parece al alcance de la izquierda, de la menesterosa izquierda española.” Y a continuación le recomendaba a esa izquierda “repasar con lápiz de subrayar el magnífico artículo de Joschka Fischer, Furia nacionalista y xenófoba, aparecido en esta misma sección [de El País] hace pocos días.”

Aunque llevo distanciado de esa menesterosa izquierda española mucho tiempo, siguiendo la reflexión y los consejos de Félix Ovejero he llegado a algunas conclusiones que quiero compartir con algún sufrido lector que, como yo, apenas haya alcanzado a entender de qué va realmente esa nueva transición que algunos se han propuesto hacer en estos días. Veamos.
¿Puede Pedro Sánchez salvar al PSOE?
Esta pregunta, aunque retórica, no se propone ningún acertijo político. Se trata del título de una entrada que el muy lúcido economista Michael Pettis, ligado familiarmente a España, publicó en su blog ‘China Financial Markets’ con ese título ‘Can Pedro Sanchez save the PSOE?’ el 18 de agosto de 2014, del que apenas se hizo eco la prensa en España (ABC recogió una traducción parcial en su edición del 9 de septiembre siguiente, por lo que recomiendo leer el original). En este artículo, el prestigioso profesor de la UPK (Universidad de Pekín), columnista del Wall Street Journal, y acreditado analista financiero dice de entrada que:
[Pedro Sánchez] debe reconocer que la crisis es, en lo fundamental, un conflicto entre los intereses de los banqueros europeos y de los trabajadores europeos, y tiene que rediseñar las políticas del PSOE. […] Si no, va a mirar con nostalgia cómo la extrema derecha de Europa finalmente se hace con el debate, ya sea directa o indirectamente.
Aclara después que:
A lo largo de las siglos XIX y XX (y de hecho mucho antes) las crisis de deuda y monetarias han enfrentado a los banqueros contra los trabajadores. A veces, los banqueros ganan, como lo hicieron durante la década perdida de América Latina de 1980, y en EEUU a finales de los 1970s, y, a veces, aunque nunca sin una lucha, los trabajadores finalmente ganan, como lo hicieron en la década de 1930, tanto en EEUU bajo Roosevelt como en Alemania bajo Hitler. [Porque] los precedentes históricos sugieren que los votos de los descontentos irán a aquel partido -de izquierda o de derecha-, que más vigorosamente lleve la causa de los trabajadores contra los banqueros. Si los partidos de centro no lo hacen, como hizo Roosevelt en los 1930s, los extremistas lo harán.
Y concluye que:
“si él [Pedro Sánchez] continúa con la pretensión de que la crisis se ha resuelto por la disposición del BCE a refinanciar la deuda de España -que es probable que sólo continúe mientras los bancos alemanes no estén suficientemente capitalizados para reconocer lo obvio-, puede encontrarse a sí mismo presidiendo un giro de España y de Europa hacia una derecha nacionalista. En la batalla entre los trabajadores y los banqueros, en última instancia, son los trabajadores los que decidirán quién determinará la política a seguir.
El nacionalismo es un pensamiento reaccionario comparable al sexismo o al racismo
La premonición que le hace Pettis al PSOE sobre que “se puede ver presidiendo un giro de España y de Europa hacia una derecha nacionalista”, coincide con las opiniones de Félix Ovejero y Joschka Fischer referidas anteriormente, para los que: “[Los nacionalismos catalán y vasco] son una fuerza antidemocrática en dos sentidos: en el plano económico, decidiendo unilateralmente sustraerse a compromisos redistributivos y, en el plano político, decidiendo la segregación respecto de aquellos a los que no juzgan iguales” (Félix Ovejero). Y, “[para los nacionalistas] la comunidad política no es producto del compromiso de sus ciudadanos con un orden constitucional y jurídico compartido, sino que, como en los años treinta, la pertenencia a la nación deriva de compartir una ascendencia. La política identitaria es un ámbito de fundamentalismo, no de debate racional.” (Joschka Fischer).
Podríamos extendernos más argumentando cómo el nacionalismo, en un momento de dificultad o un contexto de escasez es un pensamiento abiertamente reaccionario, por más base popular que consiga reunir en estos tiempos de crisis, pero la cuestión que interesa dilucidar aquí no es esa. La cuestión hoy en España (y en Europa) es, ¿cómo al crearse ese contexto de crisis el nacionalismo ha acabado defendiéndolo una fuerza como es Podemos que pretende ser la renovadora del planteamiento político de la izquierda?
La actual vuelta de las clases populares a la atracción por el nacionalismo.
En su esfuerzo de búsqueda de las claves del fenómeno nacionalista, Ernst Gellner, en Encuentros con el Nacionalismo, 1994, nos explicaba que:
Una persona no es meramente (como insiste el retruécano alemán) lo que come, sino también lo que habla, viste, baila… […] La «etnicidad» o «nacionalidad» es simplemente el nombre de la condición que prevalece cuando muchos de estos límites convergen y se solapan. […] La etnicidad se vuelve «política» y da lugar al «nacionalismo» cuando el grupo «étnico» definido por estos límites culturales solapados no se limita a ser intensamente consciente de su propia existencia sino que también está imbuido de la convicción de que el límite étnico debería ser también el límite político. El requisito es que las fronteras de la etnicidad deberían ser también las de la unidad política y sobre todo que los gobernantes de la unidad deberían ser de la misma etnicidad que los gobernados. Los extranjeros no son bienvenidos en la unidad política, al menos en un número considerable, y son, particularmente poco bienvenidos como gobernantes.
Cabe decir, por tanto, que el impulso nacionalista surge de los gobernantes cuando éstos quieren imbuir en los gobernados la convicción de que el límite étnico debería ser también el límite político, y que, por tanto, los gobernantes de la unidad deberían ser de la misma etnicidad que ellos, y no extranjeros que no son bienvenidos a hacerles la competencia en esa tarea.
Ahora bien, la cuestión de si los políticos autóctonos tienen que soportar más o menos competencia para acceder a los puestos de mando no es precisamente un especial motivo de preocupación para la gente. La razón del resurgimiento nacionalista en esta coyuntura de crisis, y sobre todo, la principal razón de que ese retrógrado sentimiento nacionalista se haya apoderado de amplios sectores populares, como ocurrió en la devastadora depresión de los años 1930, está de nuevo en que, como entonces, se está apoderando de los ciudadanos el miedo a que ese ambiente de aceptable nivel de riqueza, seguridad y progreso que ha constituido su vivencia cotidiana en los últimos tiempos, haya entrado en una fase de profunda decadencia.
La crisis financiera de 2008 y el boom de China, han producido un acusado deterioro de las perspectivas de las clases trabajadoras y medias europeas. Ese deterioro, aunque algunas voces interesadas insisten en que ha sido producto de la globalización, cada vez son mayores las evidencias de que ha estado y sigue estando provocado por la voracidad de los grandes banqueros y sus amigotes (en España algunos se refieren a este fenómeno como el abuso del IBEX-35, y en general se dice que es consecuencia de la “financiarización” de la economía). De cualquier forma, se trata de un conocido proceso por el que la gran mayoría de la población encuadrada en las clases medias (y las trabajadoras) –el 99%-, se ve forzada a ceder gran parte de su riqueza a una exigua oligarquía internacionalizada presidida por los grandes banqueros –el 1%- para lo que esta oligarquía cuenta con la colaboración de la clase política, hasta ahora.
Este fenómeno económico ha empezado a volver a ser analizado por algunos pensadores críticos de la izquierda como un caso rampante de «acumulación por desposesión» (tal vez el término suene un poco fuerte), que ha venido a reforzar la usual «acumulación por explotación» en un momento en que las ganancias que se pueden obtener por esta segunda vía, que ha sido la habitual, ya no son suficientes para rentabilizar la ingente masa de capital acumulada tras más de 60 años de crecimiento económico ininterrumpido -desde el anterior periodo de depresión y enfrentamientos 1914-1949- de un capitalismo que, tras reincorporar al bloque soviético y a China, ha llegado a completar la «explotación» de la práctica totalidad de los recursos materiales y humanos del planeta.
Esta ambición de acumular hasta el límite de no crear riqueza sino forzar la «desposesión», que es la que ha adoptado la descomunal masa de capital financiero que hoy va dando tumbos por el mundo, constituye sin duda la causa del gran malestar existente en la economía y la sociedad, aunque, como este ingente fenómeno está plagado de deslizamientos y cambios de un lugar a otro, eso permite que esa práctica de reforzar ahora de nuevo la explotación con desposesión, pueda ser camuflada bajo la apariencia de que se trata de un inevitable cúmulo de desequilibrios por los que Occidente cede gran parte de su riqueza a Oriente o, más en general, por los que los países ricos y sus ciudadanos, se ven forzados a compartir sus avances con los países pobres (ahora emergentes) y sus poblaciones poco previsoras en constante conflicto y movimiento.
Como la gran disponibilidad de medios incluido el avance de las comunicaciones y el transporte hacen que los problemas del mundo ya no se puedan suprimir o ignorar, la inmigración y demás consecuencias de la globalización, junto con otros cambios significativos como la emancipación jurídica y social de las mujeres y las minorías sexuales, están minando los cimientos económicos, y sacudiendo los roles y pautas de conducta de las poblaciones que se creían asentadas en las sociedades avanzadas y en especial en Europa.
Se da la circunstancia de que Europa, a diferencia de EEUU, no ha sabido responder a esos problemas dando paulatinamente cabida en su mercado a los productos (y entrada al flujo de personas) provenientes de las grandes áreas económicamente menos avanzadas que le quedaban próximas. Mientras EEUU ha prestado cierta atención a América del Sur y Asia del Sur y Este, Europa, bajo el dictado alemán, no ha sabido o querido responder a esos problemas, y se encuentra incapaz de atender adecuadamente las demandas de la cuenca Mediterránea -la propia y la ajena-, de políticas de crecimiento y apertura, de forma parecida a como lo ha hecho EEUU.
Y, en ausencia de un tratamiento acertado, estos cambios profundos no están encontrando más soluciones que las superficiales de levantar vallas y muros materiales (alambradas) y/o étnicos (nacionalismos), promovidas por conservadores y populistas, alternativa o simultáneamente. Tratar de levantar esos equivocados parapetos frente a la posible pérdida de bienestar a manos de otros que en realidad están siendo explotados como ellos y por los mismos que ellos, es la razón por la que las clases populares han vuelto a sentir atracción por el nacionalismo.
El desafío de la socialdemocracia europea.
Está claro que los progresistas de Europa, aunque siempre han creído que sus propuestas de social democracia iban más allá que las que las del liberalismo new-deal de los progresistas de EEUU, lo cierto es que los resultados conseguidos por los unos y los otros apenas si son comparables.
Analizando la anterior ocasión en que ambos planteamientos se confrontaron, Mark Blyth, en su magnífico libro Austeridad. Historia de una idea peligrosa, desmitifica la supuesta relación entre la hiperinflación de 1923 y las dificultades económicas de Alemania en los años 1930 que propiciaron el ascenso del nazismo. El fantasma de una hipotética inflación han vuelto a propagarlo los mandatarios de Alemania, de nuevo ahora ante las respuestas que son pertinentes a la crisis de 2008, como argumento en favor de su política de austeridad -centrada en defender los intereses de los banqueros empeñados en mantener el valor del dinero- y en contra de las políticas de estímulos típicas del New Deal y a veces de la socialdemocracia –cuya principal atención está en los intereses de los trabajadores centrados en el empleo.
Pero relatos como el de Mark Blyth (2014), el de Liaquat Ahamed (2010) o incluso el de Arthur Solmessen (2002) dejan claro que lo que allanó el camino a Adolf Hitler no fue la hiperinflación, que tras haber servido a los grandes banqueros e industriales para acumular verdaderas fortunas a costa de las clases medias, quedó controlada al establecerse el Rentenmark en 1923, sino los recortes del canciller Heinrich Brüning en 1930, y esos recortes contaron con el apoyo de todos los partidos políticos, incluido el socialdemócrata SPD, salvo el Nazi NSDAP que apostó por el estímulo (militar, claro, y de infraestructuras) sin apenas tocar a los intereses de los banqueros (salvo de algunos señalados como judíos).
Con mucha más claridad y acierto, en EEUU, la valiente actitud del Partido Demócrata y de su candidato a presidente Roosevelt tras ganar las elecciones de 1932, fue la que sacó adelante las políticas adecuadas a hacer frente a la Gran Depresión, con su New Deal centrado en sostener a las capas más pobres de la población y recortar los abusos de los banqueros.
Esta diferencia entre la política de uno y otro lado del Atlántico no fue producto de un excepcional liderazgo pasajero sino que se ha mantenido y se mantiene hasta hoy. De hecho, según comenta Giovanni Arrighi en su libro Adam Smith en Pekín, (2007), Mario Tronti, autor del artículo «Marx en Detroit» bajo la influencia de Mayo del 68, refiere que el verdadero centro de la lucha de clases no era Europa sino EEUU, donde la influencia del marxismo era y había sido mínima pero los trabajadores habían obligado al capital a reestructurarse para integrar sus demandas de mayores salarios.
Todavía conviene recordar que esa persistente diferencia en el trato que se da a ambas orillas del Atlántico a la confrontación (y al equilibrio) entre los intereses de los banqueros y sus amiguetes por un lado y los trabajadores y sus asimiladas clases medias por otro, tiene un fiel y escandaloso reflejo en la acusada diferencia que hay en las funciones que tienen encomendados los respectivos todopoderosos bancos centrales. Mientras la Reserva Federal de EEUU tiene por obligación conseguir un crecimiento económico sostenible con pleno empleo, estabilidad de precios y una moderada tasa de interés a largo plazo, la función principal del BCE es sólo mantener el poder adquisitivo de la moneda única y, de este modo, la estabilidad de precios en la zona euro.
Esto se traduce en que, mientras el BCE y en general las políticas económicas aplicadas en Europa se han centrado en el objetivo de que los banqueros pudieran cobrar los dudosos prestamos hechos en el fragor de las burbujas de deuda de los países de la periferia sin importarle que la política restrictiva aplicada condujera a una insostenible situación de recesión y paro, la Fed en EEUU, manteniendo en todo momento como objetivo principal el empleo, ha conseguido sacar adelante los intereses de ambos, bancos y trabajadores y, de esa forma ha logrado que la economía del país haya soportado, sin apenas deterioro de la situación de la gran mayoría de los hogares, la que de no ser por esa actitud de la Fed podría haber sido una nueva Gran Depresión.
Si la austeridad se propone lograr una solución al problema de la deuda soberana de los Estados europeos en que se aplica, mediante la reducción de sus niveles, hasta ahora es evidente su fracaso (sirva como ejemplo incluso España). Si lo que se propone es el más razonable objetivo de disminuir la importancia de la deuda respecto del PIB impulsando el crecimiento de éste, la austeridad, al n o ser equitativa en tanto que es a las clases medias y bajas a las que los recortes golpean con mayor dureza, influye negativamente sobre el consumo y frena por tanto el crecimiento. Si lo que se propone es aumentar el PIB a base de impulsar la productividad y la exportación reduciendo costes, carece de sentido macroeconómico: si cada miembro periférico de la zona euro intenta recuperar competitividad y exportar más a base de recortes, su esfuerzo se verá contrarrestado por el de sus vecinos en Europa, e incluso el esfuerzo de toda Europa chocará contra el mismo esfuerzo en el resto del mundo.
Desde 2008, la Unión Europea  continúa sin querer aceptar que se encuentra inmersa en una crisis que es financiera, no de deuda soberana. Como aclara Blyth en su Austeridad…, es la vulnerabilidad y tamaño de entidades como el Deutsche Bank (80% del PIB alemán) ING (211% del PIB holandés) o los tres grandes Crédit Agricole, Société Générale, y BNP Paribas (316% del PIB galo) lo que amenaza la supervivencia de la moneda única.
Mantenerse en no tocar los privilegios de los banqueros y sus amiguetes y hacer descargar la crisis, de la que ellos son también y fundamentales responsables, sobre las clases medias (y los trabajadores), es una propuesta que, vista con cierta perspectiva, hacia atrás y hacia adelante, no sé si merecerá la pena insistirle a sus promotores una vez más en que «lo que no es, no es, y además es imposible».
Aparte de eso, también conviene recordar que, como respuesta a esta crisis, como ya se vio y padeció en la similar anterior, el nacionalismo es, en el mejor de los casos, poco más que una ilusión que puede encubrir grandes y obscuros intereses, llegando a ser muy peligrosa. Esto es algo que tienen que tener muy claro, tanto la socialdemocracia española –que ya debería haber aprendido esta lección de su experiencia en Andalucía- como los que pretenden que «podemos» renovarla e incluso relevarla –como es predecible que van a tener ocasión de aprender de su experiencia en Cataluña.
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lunes, 18 de enero de 2016

EUROPA, SIN ROGAR Y CON EL MAZO DANDO


La propuesta de un Espacio de Convergencia contra la actual UE supera las 8.600 adhesiones a los dos días de la convocatoria

MADRID ACOGERÁ UNA CONFERENCIA EUROPEA CONTRA LA USTERIDAD ENTRE EL 19 Y EL 21 DE FEBRERO

 
Rebelión
18.01.2016

El centro social y cultural Matadero de Madrid acogerá los días 19, 20 y 21 de febrero unas jornadas europeas “contra la austeridad y por una Europa democrática, sostenible e igualitaria”, cuya programación se concretará próximamente. Las jornadas contarán con debates, grupos de trabajo y exposiciones abiertas a la participación ciudadana. El objetivo de la iniciativa es, según los promotores, generar un espacio de confluencia entre personas, movimientos y organizaciones que se oponen al actual modelo de Unión Europea. “Se trata de romper con el régimen de austeridad de la UE y democratizar radicalmente las instituciones, además de ponerlas al servicio de la ciudadanía”, explican.
La iniciativa se convoca después de una entrevista al exministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, publicada por el diario italiano L'Espresso el pasado 23 de diciembre, en el que el economista anunció el lanzamiento de un movimiento “paneuropeo” para democratizar la UE y superar la fragmentación actual de la izquierda. De acuerdo con esta idea, el próximo 9 de febrero está prevista la presentación del “Democracy in Europe Movement” (DiEM 25) en el Teatro Volksbühne, emplazado en la Plaza Rosa Luxemburgo de Berlín.
El llamado a la confluencia viene aguijoneado por palabras como las del actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker: “No puede haber decisiones democráticas contra los Tratados Europeos”. Recientemente Juncker ha pedido asimismo para el estado español un gobierno “estable” y que se constituya “lo antes posible”, en sintonía con el argumentario del Partido Popular. Se da la circunstancia de que este curtido dirigente europeo (presidente del Eurogrupo entre 2005 y 2013) y miembro del Partido Popular Social Cristiano luxemburgués, tuvo que abandonar en diciembre de 2013 la presidencia del Gran Ducado por las diversas “irregularidades” cometidas por los servicios secretos, como escuchas ilegales y malversación de fondos públicos. Jean-Claude Juncker fue entre 2005 y 2013 primer ministro de Luxemburgo, país que que pese a no ser considerado por la Comisión Europea un “paraíso fiscal”, ha suscrito acuerdos secretos con más de 300 multinacionales para que aligeraran su carga impositiva, según las revelaciones del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.
Anunciadas el 15 de enero, las jornadas incluyen un llamamiento por un Plan B contra la austeridad y los recortes en el viejo continente, al que puede adherirse cualquier ciudadano con su firma en http://planbeuropa.es/llamamiento/. Dos días después de que se hiciera pública la conferencia europea, el manifiesto contaba con más de 8.600 adhesiones, entre otras la del filósofo, lingüista y activista Noam Chomsky; la presidenta del Transnational Institute, Susan George; el economista y exministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis; el portavoz del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), Eric Toussaint; el exministro de Hacienda alemán y cofundador de Die Linke, Oskar Lafontaine; la abogada y expresidenta del parlamento griego, Zoe Konstantopoulou; el cineasta Ken Loach; el sociólogo James Petras; los economistas Costas Lapavitsas y Michael Hudson; y la Coordinadora de la Auditoria Ciudadana de la Deuda en Brasil, Maria Lucia Fatorelli, entre otras.
La necesidad de un espacio de confluencia frente a la actual UE se apoya en “el ejemplo de Grecia”, subraya el llamamiento, que afirma defender una visión “solidaria e internacionalista”. Frente a la austeridad se plantean, además, diferentes propuestas: una política fiscal justa; el cierre de paraísos fiscales; la remunicipalización de los servicios públicos; el reparto igualitario de todos los trabajos (incluyendo los cuidados en condiciones de dignidad); un modelo productivo basado en las energías renovables y reformar o abolir el pacto fiscal europeo (denominado formalmente Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria). La adopción de estas medidas implicaría un giro en el paradigma dominante, contra el que ya se han impulsado movimientos como Blockupy, la Campaña No al TTIP, el Alter Summit, las Euromarchas y la huelga general europea de 2012, entre otros. Sin embargo, “es necesaria una mayor coordinación y cooperación práctica para la movilización a nivel europeo”, afirma el llamamiento.
Rubricado por los eurodiputados de Izquierda Plural, Marina Albiol y Javier Couso; los diputados de Podemos en el Parlamento Europeo, Miguel Urban y Lola Sánchez; la diputada autonómica de la CUP, Anna Gabriel; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el primer edil de Cádiz, José María González “Kichi” y el concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato, el manifiesto por un Plan B se sustenta en el siguiente diagnóstico: “La actual UE está gobernada de facto por una tecnocracia al servicio de los intereses de una pequeña, pero poderosa, minoría de poderes económicos y financieros”. Esta situación, agrega el documento, ha permitido el resurgimiento de los discursos de la extrema derecha y de planteamientos xenófobos y nacionalistas en muchos países de Europa.
Tampoco “el régimen de crisis de la UE” iniciado en 2008, “que privatiza los bienes comunes y destruye los derechos sociales y laborales”, afronta las causas de la gran recesión, es más, se basa según el manifiesto suscrito por más de 150 políticos y activistas sociales en la privatización de los bienes comunes y la destrucción de los derechos sociolaborales, la desregulación del sistema financiero y la captura corporativa de las instituciones de la UE a través de los grandes lobbies y las puertas giratorias”. Prueba de estas “soluciones falsas” y teñidas de opacidad son los Tratados de Libre comercio e Inversión (TTIP) como el que negocian actualmente la Unión Europea y Estados Unidos, el Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA) entre Canadá y la UE; o el Acuerdo en Comercio de Servicios (TISA) en el que participan 23 países.
Uno de los puntos de partida para el manifiesto y las jornadas es el análisis de lo sucedido en julio de 2015 en Grecia: “Un golpe de estado financiero ejecutado desde la Unión Europea y sus instituciones contra el gobierno de Tsipras”. La consecuencia de ello fue que el pueblo heleno continuó sometido a las políticas de austeridad, que habían rechazado en dos ocasiones en las urnas. La conclusión del proceso, según los promotores del llamamiento por un Plan B, es que las instituciones actuales de la UE son “incompatibles” con la democracia y con el cumplimiento del rol de garantes de los derechos básicos que exigen los ciudadanos. Frente a la hegemonía de las políticas “austeritarias” se han alzado voces y movimientos como “Por un Plan B en Europa”, “Austerexit” o “DiEM 25”, que han denunciado el “chantaje” del Tercer Memorando de Entendimiento impuesto al país heleno. Otro de los puntos en los que insisten los activistas es la respuesta “insolidaria”, incluso “xenófoba”, de la Unión Europea y los estados miembros ante la llegada de refugiados de Oriente Medio y África. Oficialmente la UE sostiene una retórica favorable a los derechos humanos, pero el manifiesto por un Plan B subraya la “hipocresía” de este discurso, como puede apreciarse en las políticas comerciales o en la venta de armas.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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MARIANO RAJOY Y SUS COLEGUIS MERKELIANOS NECESITAN EN ESPAÑA UN GOBIERNO FUERTE Y ESTABLE PARA PODER LLEVAR A EFECTO LOS NUEVOS RECORTES SOCIALES CON LOS QUE PODER PAGAR LAS ARMAS QUE LA INMENSA MAYORIA DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA NO NECESITAMOS PARA NADA, EXCEPTO BUSCARNOS LA RUINA.


 ESPAÑA COMPRA UN SISTEMA PATRIOT DE MISILES PARA ATACAR EL ESTADO ISLÁMICO DESDE TURQUÍA

M.Gil
Viernes, 05 de diciembre del 2014 - 16:56
Lainformación.com
18.01.2016

·         España ya compró en 2004 un sistema similar, pero en aquella ocasión no incluyó en la compra la Central de Control e Información (ICC) para operarlo.
·      La duración del contrato, según los términos es del acuerdo, es de cinco años, por un importe estimado superior a los 41 millones de euros.

Lanzadores de misiles ubicados en Diyarbarkir, Turquía. Foto: NATO

El Gobierno de España va a desplegar en territorio turco un sistema de defensa antimisiles Patriot, para cumplir el compromiso adquirido con la OTAN para hacer frente a la amenaza de Estado Islámico.
Según la información facilitada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, en 2004 el Ejército de Tierra adquirió una batería Patriot, dotada de un radar, un Centro Director de fuegos (ECS) y ocho lanzadores con capacidad cada uno para cuatro misiles, incluyendo misiles con capacidad antimisil; pero no incluyó la Central de Control e Información (ICC), necesaria para la integración de la batería en el Sistema de Defensa aérea y/o antimisil, ni los sistemas de comunicaciones necesarios para el enlace entre el ESC y la ICC, que cubren con seguridad el área en sus 360 grados.
Por estos motivos, el Consejo de Ministros ha autorizado la adquisición al Ministerio de Defensa de Alemania de un sistema de defensa aérea Patriot, consistente en una central de operaciones de la Central de Control e Intervención (ICC) y dos baterías de cuarenta misiles.
Además, se ha decidido comprar los vehículos portadores, equipos de comunicaciones y elementos complementarios de logística y mantenimiento, procedentes del arsenal alemán, mediante un acuerdo gobierno a gobierno.
La duración del contrato, según los términos es del acuerdo, es de cinco años, por un importe estimado superior a los 41 millones de euros.
El pago se realizará mediante una financiación que se distribuye en cinco anualidades con un importe de 489.348 euros y 16.206.672 euros, para 2014 y 2015, respectivamente, y una misma cantidad de 8.155.800 euros, para 2016, 2017 y 2018.

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En el centro de la foto, Morenés, minúsculo, gran negociante de armas metido a ministro por gajes del oficio con el delegado de Merkel en la Moncloa, señor Rajoy, haciendo una demostración gráfica con militares pagados con los impuestos de los españoles de lo mucho y antisocialmente, que contribuyen los gastos militares al déficit público, y por tanto, al empeoramiento de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población española, y olé.

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jueves, 14 de enero de 2016

ESTADO ISLÁMICO (creado por el capital): HASTA CHINA ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA (Y ES QUE ACABAMOS CON EL CAPITALISMO O EL CAPITAL ACABA CON TODOS NOSOTROS)


 CHINA: ESPERANDO A LOS BÁRBAROS

Rebelión
14.01.2016

Desde hace más de 10 años, y cada vez con más intensidad, China sufre los ataques del Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (MITO), vinculado a al-Qaeda global y cuyo centro de operaciones es la provincia de Xinjiang, ex Turkestán Oriental, una región autónoma a 4.000 kilómetros de Beijing. A pesar de ser la provincia más extensa de China, 1.600.000 kilómetros cuadrados de superficie, casi la mitad de la Argentina, con “solo” 20 millones de habitantes, que para cánones chinos, es considerada muy poco poblada.

El MITO, organización calificada por los Estados Unidos en 2002 como terrorista, pretende la escisión de Xinjiang para fundar un Estado Islámico. En 2003 con la incorporación de una parte del Movimiento Islámico de Uzbekistán, se enmascaran en el Partido Islámico del Turkestán, para operar con más independencia frente a las autoridades. En 2007, fue descubierto un campo de entrenamiento, junto a una fábrica de armas y explosivos en el Pamir chino.
En 2008, coincidiendo con los Juegos Olímpicos, una cadena de atentados causó en Xinjiang una treintena de muertos, entre ellos 16 policías en ciudad de Kashgar. En julio de 2009, se producen los hechos más sangrientos de los últimos veinte años una oleada de violencia, enmascarada en reclamos de la etnia uigur, la originaria de la región, estallan en Urumqi, capital de Xinjiang, lo que produjo un número nunca determinado de muertos, aunque según la fuente calculan entre 150 y 800.
Miembros de MITO han participado en la guerra de Siria de donde retornaron en 2013 y desde entonces sus operaciones se han hecho más letales y arriesgada llegando a atentar en octubre de 2013 a la entrada a la Ciudad Prohibida en pleno centro de Beijing, donde 5 personas murieron y 40 resultaron heridas, tras la explosión de un coche bomba que se estrelló contra una valla bajo el retrato de Mao Zedong que preside la legendaria entrada. El autobomba estaba ocupado por tres personas de la etnia uigur.
A lo largo de todo 2015, los ataques de todo tipo se han repetido llegando a atacar a cuchilladas a simples ciudadanos que esperaban en el andén de una estación.
Un policía chino.
Una vez más China debe enfrentar una invasión de las muchas que sufrió en su historia, como todas las naciones que cuentan movimientos extremistas musulmanes, saben que a medida que en Siria, se continúe profundizando la guerra contra Estados Islámico y el Frente al-Nusra, (al-Qaeda sirio) sus miembros comenzaran un inevitable repliegue hacia frente menos activos y donde las condiciones no sean tan adversas como parece ser hoy Siria, desde que Moscú tomó la decisión de socorrer y sostener al presidente Bashar al-Assad.
China conociendo muy bien las consecuencias de tener un movimiento integrista en su territorio está generando una batería de anticuerpos para combatirlos no solo dentro de sus fronteras sino también en países que soliciten su colaboración, como bien podría ser el caso Siria.
Beijing ha acompañado discretamente la intervención Rusa en Siria, hasta ahora solo se puede confirmar la presencia del portaaviones Liaoning con mil infantes de marina y un crucero lanzamisiles en la base naval siria de Tartus, primer acción fuera de sus fronteras en los últimos 70 años .
Se ha mencionado en estos últimos sesenta días del envió de grupos comandos tácticos chino a territorio sirio, para enfrentar directamente a las tropas de Estados Islámico y otros grupos menos que desde 2011 intenta derrocar al presidente Bashar al-Assad.
Aunque la información no está confirmada, podría llegar a confirmarse si se entiende dentro del nuevo plan antiterrorista.
El paquete de lucha contra el extremismo y las mafias que operan en el país cuenta con una nueva ley, como especial énfasis en la coordinación nacional e inter-gubernamental de operaciones de contraterrorismo y una mayor vigilancia electrónica, por lo que serán controlado ciertas comunicaciones por celulares y el acceso a Internet, estas mediadas ya habían sido puestas en funcionamiento en la provincia de Xinjiang y ahora se extiende al resto de la nación. Algunos analistas señalan que las medidas aplicadas en Xinjiang, han generado más inestabilidad en la región.
Por ese motivo es que el gobierno chino ha decidido replantear su guerra contra el extremismo islámico, y ha empezado una modernización de su armamento además de generar nuevas estrategias.
Para el manejo de las operaciones antiterroristas se ha buscado un hombre clave en la seguridad interna, Liu Yuejin, exviceministro de Seguridad Pública y temible director de la lucha contra el narcotráfico, un verdadero flagelo para China, que Yuejin, ha conseguido meter en caja. Entre sus antecedentes cuenta con la detención y exterminio del poderoso cartel de Naw Kham, que controló durante años el Triángulo de Oro del opio ubicado entre Birmania, Tailandia y Laos. En 2011 el cartel de Kham asesinó a 13 marineros chinos en el delta del Mekong, lo que llevó a Yuejin a la selva birmana, donde consiguió detener a Kham en una compleja operación de largos meses. El jefe narco, finalmente fue condenado a muerte en 2012 por un tribunal de la provincia de Yunnan.
Yuejin, ahora tendrá a cargo las operaciones tanto contra el MITO como los independentistas uigures. Liu que ha sido también subdirector de seguridad pública de Tianjin, director de la Oficina de Asuntos Generales de la Secretaría de Seguridad Pública y director de la Academia de la Policía Armada del Pueblo Chino, se enfrenta sin ahora al gran reto de su exitosa carrera.
Guadi Calvo. Escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook:

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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EUROPA


SOBRE ROBESPIERRE Y LA TRADICIÓN REVOLUCIOANRIA POPULAR

4/4

Joaquín Miras Albarrán
Sociología Crítica
31.12.2015

ROBEPIERRE
 

Epílogo

Deseo referirme antes de terminar, a otra de las ideas que Ramón Franquesa destaca del pensamiento político de Babeuf, con la que estoy plenamente de acuerdo. La idea de la felicidad. Franquesa recuerda que Babeuf defiende que el fin de la revolución es la felicidad humana, no el desarrollo de la productividad, o avance de las fuerzas productivas. Esta idea es de fundamental importancia. Pertenece a la tradición demo-republicana clásica, mediterránea, para la que la felicidad –eudaimonía, vita beata– de un individuo, que es por naturaleza un ser político- social, depende del orden político de esa sociedad, y es el motor de Robespierre, de Saint Just y de los jacobinos robespierrianos. El fin de la sociedad es la felicidad del individuo, y esto exige que sea libre y que disponga de las condiciones materiales que posibilitan su autodesarrollo individual. Consiguientemente, el objetivo a construir para lograr la felicidad es un poder político en el que la plebe sea en verdad soberana, y no simple “soberano representado”, y que permita al demos decidir mediante deliberación pública, permanentemente, qué y cómo desea su mundo. La economía es un mero instrumento puesto al servicio de la felicidad, que sirve para consolidar la libertad de los individuos plebeyos. La ordenación de la economía debe ser decidida, políticamente, por el Soberano, y no es una “variante independiente”.

Hubo a principios del siglo XX un revolucionario que, tras sus primeros escarceos con la teoría liberal, o burguesa, de élites en su variante socialdemócrata –unida, como sabemos al positivismo científico: la ciencia como excelencia que señala a la nueva aristocracia que debe regir el mundo– se puso a leer historia y descubrió el jacobinismo; esto es: el principio de que la felicidad y no otra idea es el fin que orienta la revolución, lo que implica el primado de la política, y, consiguientemente, la constitución de un poder institucional estable que posibilite el protagonismo de la plebe sobre su sociedad. Este revolucionario escribió:

“ (1Dicho de otra manera (los burgueses) están dispuestos a ‘conceder’ a los obreros la libertad de huelga y de asociación (casi conquistada ya de hecho por lo mismos obreros) con tal de que éstos renuncien al ‘espíritu’ de rebeldía, al ‘revolucionarismo estrecho’, a la hostilidad a los compromisos útiles en la práctica, a la pretensión y al deseo de imprimir ‘a la revolución popular rusa’ el sello de su lucha de clase, el sello de la perseverancia proletaria, del ‘jacobinismo plebeyo”. (15)

Por tanto, idearía como fin de la revolución la instauración de un poder político plebeyo, es decir, democrático, basado en la alianza del campesinado, la clase obrera y la pequeña burguesía. Este revolucionario se tendría que enfrentar a quienes consideraban que el fin de la revolución consistía en promover el desarrollo de las fuerzas productivas, lo que significaba que había que poner Rusia en manos de la burguesía –los mencheviques– o había que proceder a exportar la revolución a los países capitalistas desarrollados de Europa para que el poder económico occidental salvase la revolución –la revolución permanente.

Por ello este neojacobino consideraría justas, respecto de la economía, aquellas medidas que fuesen resultado de la voluntad popular, y cuya instauración concitase la adhesión política activa y la movilización de las masas; no las ideas prejuzgadas desde los estados mayores políticos como apropiadas. En consecuencia, cuando los campesinos exigieron la parcelación de la tierra, él se convirtió en el primer defensor de la misma: en el intelectual orgánico ejecutor de ese proyecto: “Se dice que el decreto y el mandato [de la parcelación de la tierra] han sido redactados por los social revolucionarios. Sea así. No importa quién lo haya redactado; mas como gobierno democrático no podemos dar de lado a la decisión de las masa populares, aun en el caso de que no estemos de acuerdo con ella. En el crisol de la vida, en su aplicación práctica, al hacerla realidad en cada lugar, los propios campesinos verán dónde está la verdad. (…) La vida nos obligará a acercarnos en el torrente común de la iniciativa revolucionaria, en la concepción de nuevas formas de Estado. Debemos marchar al paso con la vida; debemos conceder plena libertad al genio creador de las masas po pulares. (…) los campesinos han aprendido algo en estos ocho meses de nuestra revolución y quieren resolver por sí mismos todos los problemas relativos a la tierra. Por eso nos pronunciamos contra toda enmienda a este proyecto de ley (…) Confiamos en que los propios campesinos sabrán, mejor que nosotros, resolver el problema con acierto, como es debido. Lo esencial no es que lo hagan de acuerdo con nuestro programa o con el de los eseristas. Lo esencial es que el campesinado tenga la firme seguridad de que han dejado de existir los terratenientes, que los campesinos resuelvan ellos mismos todos los problemas y organicen su propia vida”. (16)

El mismo principio democrático era el vigente para los obreros: “Es fácil promulgar un decreto aboliendo la propiedad privada, pero sólo los obreros mismos pueden y deben llevarla a la práctica. (…) No hay ni puede haber un plan concreto de organización de la vida económica. Nadie puede proporcionarlo. Eso sólo pueden hacerlo las masas desde abajo, por medio de la experiencia” . (17)

“Experiencia”. La “experiencia” no es una consecuencia de la aplicación técnica de un conocimiento científico, sino saber vivencial inherente a toda actividad individual humana o praxis. La praxis no requiere de ningún saber especial; se basa en el sentido común o doxa –opinión–, que dirige la acción y registra sus consecuencias a partir de las propias expectativas. Lenin invoca esperanzado, no las tendencias de la doxa más propensas a la reiteración, sino las más intuitivamente creativas –frónesis, prudentia– de las que está dotado el ser humano. ¿Y cuál es el estatuto epistemológico de la opinión de Lenin aquí expresada? La de un saber segundo, orgánico de la praxis, que reflexiona críticamente sobre la misma: una praxeología. Un filosofar, no un sistema filosófico.

Tras la guerra civil, Lenin validaría de nuevo la fidelidad a la alianza de los obreros con los campesinos sobre la que se basaba el régimen. Frente a los que planteaban una industrialización forzada, desarrollada a partir de un ahorro a expensas y sobre las costillas de los campesinos, para revolucionar el “modo de producción”, propugnó la NEP, simplemente, porque acogía las expectativas de la mayoría de la sociedad.

Se trata aquí de la democracia, por supuesto. Y de la democracia comprendida, no sólo como mera participación en las elecciones de representantes, sino como radicalización del poder directo de las clases subalternas sobre su vida y, en particular, sobre las condiciones materiales de las que depende ésta. Democracia, esto es, poder popular directo, estable, microfundamentado en la sociedad civil por parte del demos. Y para ello, ¿qué programa ha de ser considerado justo? El que consideren justo las masas. Esto es el jacobinismo, la búsqueda de la felicidad y como objetivo la instauración de un poder democrático a cuyo fin se instrumentan las medidas económicas.

Todos estos periodos históricos de lucha por la libertad, a los que me he referido, terminaron en derrotas de la plebe. Pero constituyen nuestra tradición y nuestro ser, porque, por propia voluntad, los asumimos como nuestro patrimonio y nos auto elegimos en ellos; en ellos nos inspiramos y de ellos aprendemos. “La causa vencedora place a los dioses; la vencida a Catón”

Notas

1. Federico Engels, Contribución a la crítica del proyecto de programa socialdemócrata de Erfurt de 1891, en Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas, en tres tomos , Ed. Pogreso, Moscú, 1974, tomo. 3 pp. 456 y 458. Véase también, de Engels, “La fiesta de las naciones en Londres, en ocasión de celebrarse la instauración de la Primera república francesa, el 22 de setiembre de 1792” en OME, Ed. Crítica, B., 1978, tomo 6, pp. 562 y ss. O el capítulo “movimientos proletarios” de La situación de la clase obrera en Inglaterra, en el mismo tomo de OME, p 463 a 490, en especial la segunda parte del capítulo.

2. Se puede encontrar p. e. en la antología de Ed. Sarpe, François-Noel Babeuf, realismo y utopía en la revolución francesa, B. 1985, que reproduce otra anterior de Edicions 62/ Ed Península, B. 1970. También en Babeuf, Écrits, par Claude Mazauric, Messidor –Éditions Sociales, Paris, 1988, pp. 285 a 287. Este texto en francés es el que yo adopto.

3. No la de Babeuf quien, junto con Darthé, al enterarse de la sentencia, se suicida en la cárcel, imitando a Catón de Útica, que se había dado muerte tras ser derrotado en el norte de África por César. Catón era uno de los héroes de Plutarco, y en consecuencia era tan admirado por Babeuf, lector asiduo de Plutarco, como el mismo tribuno Cayo Graco, de quien Babeuf había tomado el nombre. Este Catón era un símbolo del republicanismo histórico, y, en consecuencia, al proceder a suicidarse como él, Babeuf elige un emblema simbólico con el que recalcar la propia autocomprensión de sí mismo. Con ello no hace sino manifestar la continuidad ideológica con una traditio. Todas estas referencias a la antigüedad –nombre autoelegido, suicidio, etc.– muestran un Babeuf nada rupturista con la tradición intelectual.

4. El texto traducido por Ed. Sarpe-Eds 62 traduce aquí “revolucionario” en vez de “dictatorial”, según el original francés

5. Aristóteles, Política 1279b 1280. Ver tambiéna Platón , República. De 557a, hasta 558c: “Nace, pues, la democracia, creo yo, cuando habiendo vencido los pobres, matan a algunos de sus contrarios, a otros los destierran, y a los demás los hacen igualmente partícipes del gobierno y de los cargos, que, por lo regular, suelen cubrirse en este sistema mediante sorteo.

6. Philippe Buonarroti, Conspiration pour l´egalité, dite de Babeuf, Éditions Sociales, París, 1957, 2 tomos; tomo 1, pp. 39, 45, 46 47, 49, 50 Esta edición es la última que se ha publicado de esta obra. En castellano no existe edición de la misma.

7. Ver:William H. Sewel, Trabajo y revolución en Francia. El lenguaje del movimiento obrero del Antiguo Régimen a 1848, Ed Taurus 1992. Alain Maillard, La communauté des égaux. Le communisme neóbabuviste dans la France des annés 1840, ed. Kimé, Paris 1999.

8. La palabra “comunismo” procede del término “comunidad”, communitas; y estas de “munus”, municipio en latin. Communis hace pues, referencia a la idea política de res publica o res communis, no a la idea simple de cosa tenida por varios en común; habla de comunidad políticamente organizada antes que de propiedad de algo tenida en común por varios, y procede de la traditio republicana.

9. Robespierre, “Discurso sobre el plan de educación nacional de Michel Lepelletier, de julio de 1793, en Robespierre, écrits, Ed. Messidor/éditions sociales, Paris, 1989, p. 265.

10. Blanc Louis, (s/f ) Leettre sur la terreur, París, Obsidianne, L´impossible terreur, p 14. WWW// gallica.bnf.fr

11. Para un resumen de los argumentos historiográficos de izquierdas, y una presentación de la bibliografía pro revolucionaria, a comenzar por la obra del gran Albert Ma t t h i ez , permítaseme una autocita: Joaquín Mi ras: “La república de la virt u d” en VV AA Republicanismo y democra c i a, Ed. Miño y Dávila, Buenos Aire s, 2005. Con buena distribución en España.

12. “La Internacional fue fundada para reemplazar las sectas socialistas o semisocialistas por una organización real de la clase obrera con vistas a la lucha (…) la organización lassalleana era, simplemente, una organización sectaria y, como tal, hostil a la organización de un movimiento obrero efectivo”. “Marx a Friederich Bolte”, 23 de noviembre de 1871, en Carlos Marx, y Federico Engels, Obras Escogidas, en tres tomos, tomo 2, pp 446 y 447 .

13. Eduard Berstein, Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia, Ed siglo XXI, México 1982.

14. En uno de sus cuentos, narra Borges la historia de dos teólogos que se pasaron la vida odiándose a muerte: Juan de Panonia y Aureliano. Tras una vida de triunfos de uno de ellos y de paralelas humillaciones del otro, el marginado pudo, por fin, darle la vuelta al asunto y conseguir que su rival anteriormente victorioso fuera condenado y quemado por hereje. A su vez, él murió también. Dios, en su infinita bondad los acogió a ambos en su seno, pero Dios, a pesar de su infinita sabiduría, era incapaz de distinguirlos.

15. Lenin, Dos tácticas de la sociademocracia rusa, en Obras Escogidas en tres tomos, Ed Progreso,, Moscú, 1979, tomo 1, p 554. Obra de 1905.

16. V. I. Lenin. “Informe acerca de la tierra ante el segundo congreso de los Soviets de Rusia del 8 de noviembre de 1917”, Obras Escogidas en tres tomos, Ed Progreso, Moscú 1978, tomo 2, p. 492.

17. ”Informe sobre la situación económica de los obreros de Petrogrado… del 17 de diciembre de 1917”, Obras Escogidas, en tres tomos, tomos 2, p. 522.

 

EUROPA


SOBRE ROBESPIERRE Y LA TRADICIÓN REVOLUCIOANRIA POPULAR
3/4

 
Joaquín Miras Albarrán
Sociología Crítica
31.12.2015
ROBESPIERREi

En el texto de Buonarroti que comenta las medidas y los proyectos de Robespierre se insiste, como es propio de un autor que además de comunista es continuador del pensamiento clásico de la tradición republicana, en que la libertad es la característica fundamental inherente de cada ciudadano, cuya carencia inhabilita a todo individuo para ser ciudadano. Y que sin independencia económica que posibilite la no supeditación de cada individuo a la voluntad de otro, es imposible la libertad; por ello, la democracia, que es el imperio de la soberanía de los pobres en la república, exige que se tomen medidas para que todos los pobres se vean libres de esclavitud –en la Europa del siglo XVIII se consideraba esclavo al asalariado por cuenta ajena, es decir, al allieni iuris, al enajenado– y puedan pensar y obrar con libertad, como corresponde al ciudadano, sin verse sometidos a extorsión por otros de quienes dependen para resolver sus necesidades –“aniquilar la contradicción instaurada por nuestras instituciones entre las necesidades y el amor a la independencia” etcétera (8).
Para remachar la interpretación de estos dos revolucionarios que fueron testigos de la Revolución francesa, no quiero dejar de recordar que Robespierre fue quien escribió: “las revoluciones que se han sucedido desde hace tres años lo han hecho todo por las otras clases de ciudadanos, casi nada aún por la quizá más necesitada, por los ciudadanos proletarios –proletaires– cuya única propiedad está en el trabajo. El feudalismo ha sido destruido, pero no para ellos; pues nada poseen ellos en los campos liberados (…) Comienza ahora la revolución del pobre –Ici est la révolution du pauvre (9).
Deseo dejar constancia también de que ese “tiránico” Robespierre no disponía de ningún cargo burocrático, ni militar, ni policial, con la salva excepción de ser un convencional o parlamentario democráticamente elegido, y que muy tardíamente se incorporó al comité de salud pública, donde era considerado un “moderantista”. Recordemos también que el famoso organismo, tan denostado, era un comité del parlamento que, como tal, rendía cuentas cada mes ante la Convención, la cual revisaba su composición con esa misma periodicidad. Y que el comité era un tribunal judicial de excepción, pero no un órgano ejecutivo, ni un cuerpo de policía, instrumento que no existió hasta que lo inventaron los liberales –Napoleón–. El comité estaba formado por un pequeño grupo de diputados, no por un cuerpo general integrado por cientos o miles de policías y funcionarios –¿cómo, pues, matar a mansalva?–, y su misión era la persecución y el juicio del delito de sabotaje en la ejecución de las leyes promulgadas por la Convención a manos de los funcionarios contra revolucionarios, es decir, la afirmación y salvaguarda de la legalidad. Y recordemos que Robespierre conseguía imponer su voluntad en la Convención porque era simple transmisor orgánico de la voluntad de la plebe organizada y movilizada; y por eso era tan odiado. Y que esta es la verdad que conoció siempre el movimiento demo-revolucionario del siglo XlX . Escribe Louis Blanc, defendiendo a Robespierre: “no es posible desempeñar un gran papel en la historia si no es a condición de ser lo que yo llamo un hombre representativo. La fuerza que los individuos poderosos poseen, no la extraen de sí mismos más que en muy pequeña parte: ellos la extraen sobre todo del medio que les rodea. Su vida no es sino un concentrado de la vida colectiva en el seno de la cual se encuentran sumergidos. El impulso que imprimen a la sociedad es poca cosa en el fondo comparado con el impulso que ellos reciben de la misma. (…) Al atacarlos o al defenderlos, lo que se ataca o defiende es la idea que se ha encarnado en ellos, es el conjunto de aspiraciones que ellos han representado”. (10)
Precisamente por no tener mando de tropas, ni desempeñar cargo político ejecutivo alguno, cuando “la revolución se congela” y las masas se desmovilizan Robespierre y los suyos pueden ser asesinados, y no al revés (11).
Esta interpretación sobre la Revolución francesa, atenida a la verdad, como revelan las fuentes, era la que se mantenía durante el siglo XIX en las filas de la izquierda democrática revolucionaria y es el modelo que inspiraba su práctica política. La plebe organizada en sujeto soberano, el proletariado, las nueve décimas partes de la población, debía luchar por constituirse en poder, e instaurar ese régimen de los plebeyos denominado “democracia”. La tarea de los individuos más decididos moralmente debía ser la de servir orgánicamente al movimiento y, antes de la existencia del mismo, la de tratar de impulsar la constitución de la plebe en sujeto organizado. Esta idea recorre la obra de todos los pensadores demo- revolucionarios de la época, y entre ellos, Marx y Engels. Recordemos que en el Manifiesto comunista advierten contra toda intervención elitista: la tarea de los comunistas no es otra que la de los demás partidos obreros: constituir el proletariado en clase: en fuerza deliberante y operante, y por tanto en soberano; conquistar la democracia. Todo otro tipo de actuación que pretenda dirigir, desde un supuesto saber previo, la marcha de la emancipación está incluida en el capítulo 3, bajo el título “El socialismo y el comunismo crítico utópicos”. Por cierto que la primera frase de ese capítulo, en la que define a los únicos excluidos de tal crítica, reza así: “No se trata aquí de la literatura que en todas las grandes revoluciones modernas ha formulado las reivindicaciones del proletariado (los escritos de Babeuf, etc)”. Expresar por escrito las reivindicaciones del Soberano organizado es la tarea orgánica a la que se limita el trabajo de los mandatados, y Babeuf fue uno de ellos. Por lo tanto, él no era un utópico.
La madre del cordero
La interpretación histórica que estoy criticando ha sido propalada desde la izquierda. ¿Cuál es la causa oculta que hay detrás de todos esos enjuagues y falsificaciones sobre la Revolución francesa? Una doble necesidad. Por una parte, la necesidad de liquidar la Revolución francesa, esto es, el democratismo jacobino, como modelo que “azuza” a la plebe a creerse soberana. Por otra, la necesidad de reelaborar una interpretación sobre algunos clásicos del pensamiento revolucionario, que, incorporados al santoral de la izquierda, era imposible condenar a priori, y había que “reconstruir”. Tras la comuna de París y la gigantesca derrota de la izquierda en Europa durante el último tercio del siglo XIX , las organizaciones obreras alemanas pasaron a ser la fuerza orientadora. Pero el partido socialdemócrata alemán era de raíz lassalleana, y por lo tanto, una organización basada en la teoría liberal de élites. Unos dirigentes, poseedores del saber científico –positivismo científico– que los dotaba de excelencia frente a los ignaros humildes, debían orientar a los explotados sobre sus intereses y sus fines (12). La democracia plebeya revolucionaria, resultado de la organización de la plebe en sujeto deliberante era algo lejano y temible para esta concepción de la política. Se trataba de eliminar la tradición demo-jacobina que se basa en la acción protagonista y directa de la plebe organizada –la “chusma”– en política mediante la creación de un espacio público plebeyo, la deliberación colectiva y la acción directa, para sustituirla por la teoría liberal de elites. La historiografía burguesa sobre la Revolución, que exorcizaba y satanizaba convenientemente la Revolución francesa, fue asumida.
Dado que la socialdemocracia tenía entre sus santos de palo a Marx, había que proceder también a reelaborar su interpretación para alejarlo por completo de la tradición demo-revolucionaria, y se inventó un Marx en ruptura epistemológica con el pasado, que se insemina, se concibe y se pare a sí mismo, a lo sumo con la ayuda de los economistas capitalistas. Ese Marx no sería un político revolucionario de la época, sino un sabio economista –¡un Genio, por favor!– capaz de construir un nuevo continente intelectual. E via dicendo.
En cuanto a la matriz real del pensamiento de Marx y Engels, el más veraz de los socialdemócratas lo expresaría claramente justo en cuanto se muriera Engels: no es que el marxismo no sea parte de esa tradición revolucionaria jacobina; al contrario, es parte de esa tradición de “democratismo primitivo”, de “terrorismo”, de “blanquismo”, de plebeyismo descerebrado, y por eso es ya pensamiento viejo e inútil (13), pero esta atolondrada veracidad le sería reprochada: “…esas cosas se hacen, pero no se dicen”. La socialdemocracia perseveraría en el otro camino: la barbarie de la Revolución y su extrañeza respecto de los santos de la propia peana.
Posteriormente el estalinismo recoge esa misma doble elaboración, porque tiene el mismo interés en borrar la forma de hacer política que surge unida a la tradición jacobina, y sustituirla por la idea, completamente ajena a esta tradición y proveniente del liberalismo, del partido de vanguardia que guía a las masas. Al comienzo de este párrafo he escrito que estas ideas son estalinistas. Soy consciente de que la noción de estalinismo no es suficiente para explicar este y otros muchos fenómenos que suceden en la izquierda. La superchería inventada para sostener la idea del partido de vanguardia, que he llamado estalinista, y que niega la continuidad del comunismo con el jacobinismo e inventa una creatio ex nihilo del marxismo, es compartida a pies juntillas por los grupos trotskistas (14). Pero sirva el término.Y esta ha sido la causa de la existencia y pujanza de esta interpretación antijacobina de la Revolución francesa.
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