martes, 18 de agosto de 2015

GOBIERNO DE RAJOY: FUNCIONA EL ENCHUFE PERFECTAMENTE



La corriente neoliberal de las últimas décadas ha propiciado un cambio en las reglas del juego

El mercado eléctrico al desnudo

Rebelión
La Marea
17.08.2015


Como docentes e investigadores de carreras de ciencias, tenemos la responsabilidad de transmitir la idea de que los avances técnicos por sí solos no garantizarán la justicia social, que entendemos debe ser un pilar básico de la actividad universitaria. Ingenieros y científicos deben conocer el nexo entre sus profesiones y la sociedad para ejercer responsablemente su oficio más allá del mundo abstracto de las fórmulas y los modelos.

El sistema eléctrico es un buen ejemplo para ver la conexión entre lo técnico y lo social. En él confluyen problemas de ingeniería para garantizar su correcto funcionamiento, aspectos de política energética para potenciar la transición hacia un modelo energético más sostenible y, por supuesto, aspectos económicos, ya que es necesario establecer un marco que defina unas reglas del juego justas para los consumidores y las empresas eléctricas.

Tradicionalmente, la participación de los poderes públicos en este sector ha sido la herramienta empleada para equilibrar los mencionados aspectos. En concreto, y para el caso de España, el llamado Marco Legal Estable garantizaba a las empresas eléctricas unos ingresos razonables de acuerdo a los costes reales de su actividad, a la par que la administración contaba con suficiente autonomía para emprender políticas energéticas a medio y largo plazo en beneficio de la sociedad.

Al igual que en otros sectores, la corriente neoliberal de las últimas décadas ha propiciado un cambio en las reglas del juego. Así, a finales de 1997 se crea un mercado eléctrico que termina explícitamente con el carácter de servicio público de la electricidad. Las pocas razones que trascendieron a la sociedad, que durante más de una década apenas fue consciente de este cambio, tenían que ver con la eficiencia económica, la competitividad y, en definitiva, la necesidad de reducir todos los aspectos del sistema eléctrico (medioambiental, técnico y político-económico) a la vara de medir del mercado. En este nuevo marco, el precio de la electricidad pasó a estar formado por dos componentes: una es la componente de mercado, que se establece por mecanismos de oferta y demanda; otra, la componente regulada, fijada por la administración para cubrir varios costes del sistema así como las políticas energéticas.

Este marco liberalizado ha servido de caldo de cultivo de no pocos abusos, potenciados por la clara situación de oligopolio existente. La mayor parte de estos abusos proceden de la flagrante desconexión entre los costes reales de generación de cada fuente de electricidad y los precios a los que se retribuyen, fijados por mecanismos de mercado. La principal consecuencia es que ya no existe una cota superior para los beneficios de las empresas eléctricas. Así, lejos de las promesas del libre mercado, a día de hoy tenemos uno de los precios más caros de la electricidad en Europa, además de un déficit de tarifa de 29.000 millones de euros que hipoteca nuestra capacidad de hacer política energética.

Sin embargo, la supuesta omnipotencia de los mercados hace que la mencionada componente de mercado sea “incuestionable” frente a la componente regulada, facilitando que se perciba la actividad de la Administración en el sector como un sobrecoste arbitrario. En base a este argumento, ahora se sacrifica la política energética para hacer frente al déficit que durante años se ignoró irresponsablemente. El ejemplo más claro lo tenemos en la abrupta paralización del desarrollo en energías renovables, sector en el que hasta hace poco España era puntera.

En definitiva, hemos asistido a un ejemplo de manual en el que la defensa de los intereses privados, impulsada por la imposición, puramente ideológica, de las consignas neoliberales, han sustraído a la sociedad su legítimo derecho a reclamar un sistema eléctrico que garantice el respeto por el medio ambiente, la soberanía energética, el impulso de un tejido industrial, el acceso a la electricidad como servicio público y, en definitiva, cualquier objetivo legítimo que pueda entrar en conflicto con el beneficio privado.

Marta Victoria Pérez es investigadora en energía solar fotovoltaica de concentración en el Instituto de Energía Solar de la UPM y miembro fundador del Observatorio Crítico de la Energía

Cristóbal José Gallego es ayudante en la ETSI-Aeronáuticos de la UPM y miembro fundador del Observatorio Crítico de la Energía

Fuente: http://www.lamarea.com/2015/08/16/el-mercado-electrico-al-desnudo/


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lunes, 17 de agosto de 2015

¿A MÁS LEY MÁS FUEGO EN EL MONTE?



La Ley de Montes y los recortes dificultan la lucha contra los incendios

Rebelión
La Marea
15.08.2.015

Los grupos ecologistas denuncian los recortes y la falta de prevención, pero se muestran prudentes a la hora de relacionar la nueva ley con la reciente oleada de incendios


Fue un pleno tenso. El pasado 8 de julio, el Congreso de los Diputados aprobaba, gracias a los votos del Partido Popular y con el apoyo de UPyD y UPN, la reforma de la Ley de Montes. Un texto que, a la postre, introducía una novedad importante: la posibilidad de recalificar zonas forestales quemadas siempre y cuando las comunidades autónomas consideren que existen “razones de interés público de primer orden” y sin necesidad de que pasen 30 años, como dictaba la anterior ley. La oposición puso el grito en el cielo ante lo que consideraba una “invitación a la especulación”, a lo que el diputado popular Manuel Torres respondió acusándoles de “falta de sensibilidad” con los habitantes del mundo rural, a los que se quiere limitar “sus posibilidades de desarrollo”.

Poco más de un mes después de aquel pleno, los devastadores incendios declarados en la sierra de Gata (Cáceres), Ódena (Catalunya) o en diversos puntos de Galicia copan los titulares en los medios de comunicación y levantan suspicacia entre buena parte de la población, que se pregunta si entre la citada reforma y el fuego existe una relación directa.

“Hablar de esa relación es prematuro”, apunta Theo Oberhauer, de Ecologistas en Acción. “Es cierto que la modificación del artículo 50 de la ley puede favorecer los incendios intencionados: la experiencia nos dice que los gobiernos autonómicos declaran de interés general los proyectos que quieren, desde macrourbanizaciones a estaciones de esquí. Pero por el momento no tenemos constancia de que ninguna comunidad autónoma haya autorizado construir en terrenos quemados. Es algo que, en todo caso, veremos en un futuro”.

A día de hoy, la gran mayoría de incendios en España se producen por la quema de rastrojos y de masa forestal de cara a obtener pastos para el ganado. Ambas causas han llegado a representar más de la mitad de los incendios en los últimos años, seguidas de los accidentes causados por maquinaria agrícola o chispas de vehículos en pistas sin asfaltar. Los causados por la clásica colilla son pocos, aunque menos aún los provocados por causas naturales como rayos, que apenas representan un 5%. “Entre todas esas causas, a veces resulta complicado discernir qué incendios son provocados y cuáles fruto de una imprudencia o un accidente”, explica Oberhauer. “Por ejemplo, si un agricultor tiene permiso para quemar rastrojos y quema accidentalmente el monte, se trata de un accidente. Pero si no tenía ese permiso, se considera provocado”.

Durante los años 80 y 90, los incendios intencionados causados con fines puramente especulativos eran mucho más comunes, algo a lo que puso freno la ley impulsada por Cristina Narbona en 2006. Ahora, la nueva ley puede suponer “un retroceso”, según denunció la propia exministra en Twitter, en una aseveración compartida por los ecologistas. “Algunos políticos tienden a simplificar y a referirse a las ‘malas personas’ que provocan incendios”, afirma Oberhauer en referencia a las recientes declaraciones de José Antonio Monago. “Pero la realidad es que las personas trastornadas, los llamados pirómanos con una enfermedad mental, representan un porcentaje pequeño. Se trata de un fenómeno mucho más complejo”.

En esa complejidad, las condiciones climatológicas juegan un papel fundamental. “En un incendio interviene la temperatura, la humedad y la velocidad del viento”, explica Oberhauer. “El cambio climático provoca que las condiciones sean cada vez más adversas, y los incendios cada vez más difíciles de controlar”.

Prevención y diálogo

“No es que se haya recortado, es que se han reducido los medios al ridículo”, denuncia con indignación Diego, agente forestal en Guadalajara. “No se valora el conocimiento del medio que tenemos los forestales. Estamos en constante contacto con el ganadero, el agricultor o el cazador, estamos al corriente de todas las relaciones que hay entre la gente del monte”. Pese a ello, se sienten ninguneados, a pesar de que se juegan la vida sobre el terreno cobrando, en algunos casos, 900 euros escasos, lo que incluso ha llevado a la huelga a las Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF). Tras la problemática se esconde, según él, una clara intención privatizadora por parte de la administración.

Diego tiene una versión pesimista sobre el problema. “Da igual lo que se invierta en prevención o en equipos de extinción: ya pueden ser millones.Hasta que no se sienten en una mesa y a nivel europeo los ganaderos, los agricultores y los responsables de la ordenación del territorio, los incendios seguirán produciéndose masivamente cada verano. Conseguimos apagar un 97% de ellos, pero luchar contra los más grandes es prácticamente imposible”. En ese sentido, no duda en calificar la gestión del PP como “nefasta”, y en hacer un llamamiento, casi desesperado, a la planificación y el diálogo con los que más saben del monte.


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domingo, 16 de agosto de 2015

GRECIA. DEPENDER DE LIDERES, MALA COSA

Entrevista a Stathis Kouvelakis, miembro del Comité Central de Syriza

El Referendum y la desintegración de Syriza

5/5

Rebelión
Jacobin
11.08.2015

Pero las relaciones entre la Plataforma de Izquierda y Antarsya han mejorado, ¿no?

Creo que lo importante es el hecho de que la mayoría de los sectores de Antarsya realmente lucharon con un alto espíritu en la batalla del referéndum y en muchos lugares hubo comités locales en los que participaron todas las fuerzas del No, lo que significa esencialmente Syriza y esos sectores de Antarsya. Así que creo que hay una posibilidad política que necesita explorarse.

Sin embargo, yo no soy tan optimista sobre Antarsya como tal, porque creo que el pegamento que mantiene toda esa coalición en conjunto sigue siendo ultraizquierdismo típico. Ya se puede ver que lo que dicen de esta derrota es que han sido reivindicados, que este es el fracaso de todos los reformismos de izquierda y que lo que necesitamos es un partido revolucionario adecuado y que, por supuesto, ellos son la vanguardia que constituye el núcleo de ese partido y van a continuar por ese camino. Así que creo probablemente habrá alguna recomposición, pero creo que será a una escala limitada. 

¿Y quizás alguna actividad en los movimientos sociales? ¿Se habla de una huelga general en el sector público?

Ese es un factor decisivo aún desconocido. ¿Cuál es la situación general ahora? Tenemos un nuevo memorando y una reconfiguración de la mayoría parlamentaria que está detrás de este nuevo memorando que será simbólicamente validado por un voto próximo en el que la mayoría de los diputados de Syriza votarán una vez más con los partidos pro-austeridad el nuevo memorando. Así que una vez más hay una brecha entre la representación política del país y el pueblo. La contradicción está por resolverse.

Es evidente también que el campo está abierto para los nazis, que sin duda tratarán de hacer el mejor uso de la situación. Ya han votado en contra de la propuesta griega, seguro que votarán en contra del nuevo memorando, que llamarán una nueva traición. La cuestión clave es cuál será el nivel de movilización social contra el maremoto que caerá ahora sobre los trabajadores y por supuesto la urgencia absoluta de reconstituir una izquierda combativa contra la austeridad. Esa es la tarea principal del momento.

Sabemos que tenemos elementos para reconstruir la izquierda, sabemos que la gran responsabilidad recae sobre la izquierda de Syriza, en el sentido amplio del término. En el sentido más estricto del término la responsabilidad más pesada recae sobre la Plataforma de Izquierda, porque es la parte más estructurada, coherente y políticamente lúcida de ese espectro de fuerzas. Esa será la prueba de los próximos meses. 

Demos un paso atrás para mirar todo el proceso, volviendo al momento de tu primera entrevista en Jacobin [en enero de este año]. ¿Cómo evalúas la estrategia de la Plataforma de Izquierda trabajando dentro del gobierno y dentro de los movimientos sociales a la vez?

En primer lugar veamos el panorama general. Lo que dije en aquella entrevista es que sólo hay dos posibilidades en la situación griega, la confrontación o la capitulación. Tuvimos capitulación, pero también tuvimos momentos de confrontación que fueron muy mal dirigidos por parte del gobierno. Esa fue la verdadera prueba.

Es evidente que la estrategia basada en que “el euro es bueno” y en el “europeísmo de izquierda” ha fracasado. Mucha gente lo ha visto. El proceso del referéndum lo dejó claro y la prueba llegó hasta el límite. Fue una lección dura, pero necesaria.

La segunda hipótesis que formulé [en enero] era que se necesitan éxitos políticos, incluso en el plano electoral, para desencadenar nuevos ciclos de movilización. Creo que esto también resultó ser cierto, en dos momentos cruciales. El primero fue en las tres primeras semanas después de la elección, cuando el estado de ánimo era muy combativo, de confrontación, y la moral estaba muy alta. Eso terminó con el acuerdo del 20 de febrero y, desde ese momento, se volvió a la pasividad, la ansiedad y la incertidumbre acerca de lo que estaba pasando. El segundo momento fue el referéndum, por supuesto. Vimos entonces cómo una iniciativa política que abre un proceso de confrontación libera fuerzas y actúa como un catalizador para los procesos de radicalización de la sociedad en general. Esta es otra lección que hemos de aprender.

Sobre la relación de los movimientos sociales y la Plataforma de Izquierda, no se ha probado la hipótesis de que iniciativas gubernamentales específicas pudieran abrir espacios concretos para la movilización popular. El récord del gobierno ha sido nulo en ese aspecto, nunca hubo ese tipo de medidas. Y lo que ahora tenemos enfrente es algo mucho más familiar, una movilización contra las políticas de un gobierno reconvertido a la austeridad extrema.

En términos generales, Syriza no puso en marcha casi nada de su programa electoral. Lo mejor que los ministros de la Plataforma de Izquierda han podido hacer ha sido bloquear algunos procesos, en particular la privatización del sector energético que ya se había iniciado. Ganaron un poco de tiempo, pero eso fue todo. Lo que también vimos claramente en ese período es que el gobierno, los líderes, se hicieron totalmente autónomos con respecto al partido. Ese proceso ya había comenzado, hablamos de ello en otra entrevista, pero ahora ha llegado a su culminación. También contribuyó a ello el que todo este proceso de negociación provocó la pasividad y la ansiedad entre las personas y los sectores más combativos de la sociedad, lo que lleva al agotamiento. Antes del referéndum el ambiente era claramente de "No podemos seguir soportando esta tortura, esto tiene que acabar". Esto es algo que personalmente no había previsto. Pensé que el proceso sería más rápido. No había previsto ese atrapamiento en un punto muerto que durara tanto tiempo, limitando enormemente nuestro propio espacio para la iniciativa.

Este es el momento, por supuesto, de la autocrítica inevitable, que sólo está empezando. Claramente, la Plataforma de Izquierda podría haber hecho más en todo este período, en términos de presentación de propuestas alternativas. El error queda claro porque el documento alternativo estaba allí, sólo había vacilación interna sobre el momento adecuado para difundirlo.

Fuimos neutralizados y desconcertados por la secuencia de interminables negociaciones y momentos dramáticos y cuando ya era demasiado tarde, en la reunión plenaria del grupo parlamentario, se presentó finalmente una versión reducida de nuestra propuesta. Esto, claramente, lo deberíamos haber hecho antes. 

¿Y qué opinas de las críticas a las declaraciones de Costas Lapavitsas en el sentido de que Grecia no estaba preparada para el “Grexit” y por lo tanto, de alguna manera, ya no había manera de salir? La idea tiene el problema de que aunque es cierto que no se habían hecho preparativos para salir del euro, lo que se hace es una especie de autoconfirmación, ya que quienes proponen el Grexit nunca podrían hacer los preparativos.

Creo que la declaración de Costas se ha malinterpretado. En primer lugar Costas es uno de los cinco firmantes del documento propuesto por la Plataforma de Izquierda que deja claro que una alternativa es posible, incluso ahora, de inmediato. Lo que Costas quiso resaltar en la declaración que hizo a puerta cerrada en el grupo parlamentario es que la salida del euro tendría que estar preparada en los aspectos prácticos, pero que había una decisión política de no preparar nada y así eliminar cualquier posibilidad de una alternativa en el momento más crítico. Esa estrategia de quemar las naves fue usada sistemáticamente por el gobierno. Y creo que era la obsesión particular de Yanis Dragasakis, que hizo imposible cualquier acción que acercara el control público de los bancos. Él es el hombre de confianza de los banqueros y de las grandes empresas en Grecia y desde que Syriza tomó el poder ha sido quien ha asegurado que el núcleo del sistema se mantendría sin cambios.

Lo que ocurrió entonces es que se pusieron sobre la mesa preparativos iniciales para salir del euro y fueron rechazados, ¿es así?

No exactamente. En las reuniones del gabinete restringido, el llamado consejo de gobierno, que incluye sólo los diez ministros principales, Varoufakis había mencionado en la primavera la necesidad de considerar el Grexit como una posibilidad, y prepararse para ella. Creo que se elaboró algo sobre una moneda paralela, pero todo quedé bastante vago y mal preparado.

Como ya expliqué, en su entrevista en New Statesman, Varoufakis dice que se preparó un plan alternativo durante la convocatoria del referéndum. Pero eso es también una confesión sobre lo tardío que fue todo eso. 

¿Aparte de la cuestión del ritmo y la desmoralización, qué dirías ahora que no pudiste entender en su momento, o que entendiste mal, y que entiendes mejor ahora?

He repasado en mi cabeza muchas veces los últimos años tratando de entender los momentos de bifurcación. Y me parece que el momento decisivo de la bifurcación de la situación griega fue el período que siguió a las movilizaciones populares del otoño de 2011 y antes de las elecciones de la primavera de 2012. Yo estaba entonces muy involucrado con Costas Lapavitsas y otros camaradas, incluyendo la dirección de la Plataforma de Izquierda, en las iniciativas para constituir un proyecto común de todos los antieuropeístas de izquierda.

Las discusiones avanzaron mucho, porque había incluso un documento elaborado por Panagiotis Lafazanis y luego modificados por otros participantes en estas discusiones. La idea era abrir un espacio de debates y acciones comunes entre la Plataforma de Izquierda de Syriza, ciertos sectores de Antarsya, y algunas campañas y movimientos sociales.

Esa iniciativa no llegó a puerto porque fue rechazada categóricamente, en la fase final, por la dirección del componente principal de Antarsya, la Corriente Nueva Izquierda, que demostró ser incapaz de comprender la dinámica de la situación y que había que cambiar de alguna manera la configuración de fuerzas y el modo de intervención en la izquierda.

Una vez que esa posibilidad quedó cerrada, lo único posible era lo que finalmente se dio. Las fuerzas de la izquierda radical fueron puestas a prueba y de alguna manera solo Syriza fue capaz de aprovechar el impulso y dar expresión política a la necesidad de una alternativa. Vistas las cosas desde hoy, podría pensarse que algunos sectores de la izquierda griega menos ligados a la política partidista podrían haber ido hacia una iniciativa tipo Podemos, o siendo más realistas, tipo CUP catalán, quizá con sectores de la extrema izquierda, pero de carácter más ligado a los movimientos. Pero otra vez lo mismo, no había quien estuviera dispuesto a hacer eso. Todo el mundo estaba demasiado vinculado a las limitaciones de las estructuras existentes y el único intento de redistribuir las cartas no se materializó porque el peso del ultraizquierdismo tradicional resultó demasiado fuerte. 

¿Hay algo que quieras agregar?

Sí, quiero añadir una reflexión general sobre lo que significa resultar vindicado o derrotado en una lucha política. Creo que para un marxista es necesario una especie de entendimiento historizado de esos términos. Se puede decir, por una parte, que lo que se ha estado diciendo queda vindicado porque se demostró cierto. Es la estrategia habitual del “ya lo decía yo”. Pero, si se es incapaz de darle poder concreto a esa posición, políticamente supone una derrota. Porque, si eres impotente y demuestras ser incapaz de transformar tu posición en una práctica masiva, políticamente no has resultado vindicado.

Por otra parte no todo el mundo ha sido derrotado de la misma manera y en la misma medida. Quiero hacer hincapié en eso. Creo que fue absolutamente crucial que se librara una batalla interna dentro de Syriza.

Quiero ser muy claro acerca de esto. ¿Cuál era la otra opción? Después de haber pasado la prueba de ese período decisivo, tanto el KKE como Antarsya han demostrado, de maneras muy diferentes, claro, hasta qué punto son irrelevantes. Para nosotros, la única opción alternativa habría sido romper antes con la dirección de Syriza. Sin embargo, dada la dinámica de la situación tras la bifurcación crucial de finales de 2011 a principios de 2012, habríamos quedado marginados inmediatamente.

El único resultado concreto que puedo ver hubiera sido añadir un par de grupos a los diez o doce que ya constituyen Antarsya y que Antarsya llegara al 1% en vez del 0,7% actual. Eso hubiera significado que Syriza habría sido ofrecida en bandeja a Tsipras y a la mayoría, o al menos a las fuerzas no pertenecientes a la Plataforma de Izquierda.

En la sociedad griega hoy está claro que la única oposición visible de izquierda a lo que está haciendo el gobierno es el KKE. Eso no se puede negar, pero políticamente el KKE es totalmente irrelevante. No hemos hablado sobre el papel del KKE en el referéndum, pero fue una caricatura absoluta de su propia irrelevancia. Llamaron a votar con una papeleta especial que el mismo KKE había preparado, con un "doble no" (a la Unión Europea y al gobierno). Estas papeletas por supuesto no eran válidas y toda la operación terminó en un fiasco. Los dirigentes del KKE no fueron seguidos ni por sus propios votantes, alrededor de 1% de los votantes en general, quizá incluso menos, utilizó esas papeletas nulas.

Y, por otra parte, está la Plataforma de Izquierda. Para Tsipras la espina principal es Lafazanis y la Plataforma de Izquierda. El pueblo griego lo sabe y los medios de comunicación lo repiten constantemente. Y también se puede añadir Zoe Kostantopoulou. Creo que eso es lo que hemos ganado de esa situación. Tenemos una base de partida para iniciar un nuevo ciclo, una fuerza que ha estado a la vanguardia de esta batalla política y lleva consigo esta experiencia sin precedentes. Todo el mundo entiende que si no somos capaces de estar a la altura de la situación, lo que habrá después será un paisaje de ruinas de la izquierda. Desde ese punto de vista, que es el punto de vista de la reconstrucción de la izquierda anticapitalista, sin pretender ser la única fuerza que jugará un papel, somos conscientes de la importancia de lo que está en juego. Eso hace que sea de mucha responsabilidad lo que vayamos a hacer aquí y ahora.

Traducción: José A. Tapia


anguage:ES'>Creo que bastante de eso es cierto. Un compañero me envió un mensaje diciendo que es cierto que el gobierno de Syriza ha conseguido hacer de la Unión Europea algo mucho más odiado por el pueblo griego de lo que Antarsya [una coalición extraparlamentaria de extrema izquierda] o el KKE han sido capaces de lograr en veinte años de lucha contra la retórica de la UE.


Hablemos de lo que está por venir. Hay una votación sobre el nuevo paquete de austeridad esta semana que la Plataforma de Izquierda votará en contra, un congreso urgente del partido para tratar de recuperar la mayoría con divisiones o expulsiones potenciales. ¿Entonces que? ¿Una reconstrucción de la izquierda con elementos de Antarsya?

Es pronto para hablar de esas perspectivas de futuro. 


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sábado, 15 de agosto de 2015

GRECIA. DEPENDER DE LIDERES, MALA COSA


Entrevista a Stathis Kouvelakis, miembro del Comité Central de Syriza

El Referendum y la desintegración de Syriza

4/5

Rebelión
Jacobin
11.08.2015


¿Pero crees que las capas recién radicalizados de la clase trabajadora griega que acababa de ganar un referéndum entendían lo que estaba pasando?

Bueno, entendían que el gobierno había perdido el control de su propia mayoría. Los medios de comunicación hicieron el trabajo, centrándose en Lafazanis, dando noticia detallada de los que votaron "no", "presente", "ausente", etc. Hay que añadir que entre los ausentes estuvieron los cuatro diputados de la corriente maoísta (KOE) y el propio Yanis Varoufakis, quien supuestamente tenía "obligaciones familiares". Así que los medios hicieron el trabajo por nosotros, y todo el mundo se dio cuenta de que había una división dentro del grupo parlamentario de Syriza.

De inmediato, los elementos más derechistas de Syriza exigieron que los que habían estado en desacuerdo de una manera u otra dimitieran inmediatamente de sus cargos, incluyendo sus escaños parlamentarios. Así que fue muy claro que Syriza estaba fracturada, aunque por supuesto las tácticas no estaban claras.

El voto más simbólico y crucial sucederá ahora. La votación de la semana pasada fue sobre las propuestas de negociación. La próxima votación, que determinará el futuro de Syriza y el país, será la votación del acuerdo firmado el domingo. Y la información que tengo hasta ahora es que el voto será absolutamente claro y en la memoria popular habrá un verdadero paralelismo con los famosos votos de mayo de 2010 y febrero de 2012 votos, cuando todo el mundo estaba mirando a cada diputado, para ver cómo votaba en esa ocasión. 

¿Qué opinas del argumento de gente como Alex Callinicos, con quien debatiste hace unos días, y que decía que en este momento la Plataforma de Izquierda tenía la legitimidad del referéndum y de alguna manera perdió el balón y no metió gol en esa oportunidad?

Creo que es demasiado pronto para decir si hemos perdido o no. Las cosas no se deciden en un solo momento, al menos no en ese momento. Es un proceso que se está desarrollando y creo que el verdadero shock para la sociedad en conjunto vendrá con el nuevo acuerdo firmado.

En esta etapa, lo que puedo decir es que la decisión de la Plataforma de Izquierda es recuperar el partido y exigir un congreso del partido. Creo que está bastante claro que el cambio de dirección de la política de Syriza tiene sólo un apoyo minoritario dentro del partido. Por supuesto, todos sabemos que las manipulaciones burocráticas de los procedimientos partidistas son inacabables y la burocracia tiene infinita capacidad para innovar. Sin embargo, me cuesta pensar que la mayoría de Syriza pudiera aprobar lo que se ha hecho. Claramente, la dirección resistirá ferozmente la convocatoria de un congreso. Veremos qué pasa, porque los estatutos nos permiten llamar a una reunión del comité central y así sucesivamente.

Pero objetivamente, el proceso que conduce a la desintegración de Syriza ya ha comenzado. Syriza, tal como la conocíamos, ya se acabó y la escisión es absolutamente inevitable. El único problema ahora es cómo va a suceder y qué forma va a tomar.

Sin embargo lo que también es probable que suceda es una reconformación drástica de la mayoría gubernamental, hacia alguna forma de gobierno de "unidad nacional" o de "gran coalición". Toda la lógica de la situación apunta a eso.

Los cuatro ministros de la Plataforma de Izquierda dejarán el gabinete esta semana y la votación de mañana en el Parlamento sobre el acuerdo validará la existencia de una nueva mayoría pro-austeridad, reagrupará la mayoría de los diputados de Syriza y todas las demás partes, con la excepción del KKE y los nazis. Se espera que hasta cuarenta diputados de Syriza rechazarán el acuerdo y podrían sumarse también algunos diputados de los Independientes Griegos. El líder del partido To Potami (El Río) ya se comporta como si fuera a ser muy pronto ministro y la derecha discute abiertamente la posibilidad de unirse al gobierno, aunque la decisión no ha sido tomada aún. 

Lo que describes parece una Plataforma de Izquierda actuando como un bloque disciplinado. Pero, ¿no está fraccionada internamente? ¿La votación no fue una manifestación de esa fractura o solo una maniobra táctica?

Tuvimos algunas pérdidas individuales, pero fueron bastante limitadas y hemos tenido éxito en la preservación de la coherencia de la Plataforma. Claramente, creo que fue un error no haber presentado nuestro plan alternativo antes, pero ahora se ha presentado un documento en la reunión plenaria del grupo parlamentario como declaración común de la Plataforma de Izquierda, con la participación de los dos componentes de la Corriente de Izquierda y la Red Roja. Es absolutamente crucial mantener la coherencia entre esos dos componentes. Pero es aún más importante, en realidad, que la izquierda de Syriza opere manteniendo la cohesión.

Hay todo tipo de iniciativas por fuera de las filas de la Plataforma como reacciones a lo que está sucediendo. Sabemos que la llamada tendencia de los Cincuenta y Tres (el ala izquierda de la mayoría) se ha desintegrado y habrá importantes reajustes en ese lado. La clave es que actuemos como la representación legítima del campo del No, el campo antiausteridad, que es la mayoría de la sociedad griega que ha sido traicionada por lo que está sucediendo. 

Y, constitucionalmente, ¿la dirección está en posición para purgar el partido?
Indudablemente está en posición de purgar el gobierno y eso es una buena cosa. Por supuesto, eso significa que los ministros de la Plataforma de Izquierda pronto serán expulsados ​​ del gobierno. Sobre el partido, ya veremos. 
Pero ¿existen mecanismos que podrían utilizar?

Es muy difícil expulsar a alguien del partido, pero vamos a ver cómo se manipulan los procedimientos a nivel de comité central.

¿Y se puede obligar a los diputados a renunciar a sus escaños?

No, no se puede. Es totalmente imposible. Hay una especie de carta adoptada por los candidatos electos de Syriza que dice que deben renunciar a su escaño si no están de acuerdo con las decisiones de la mayoría. Pero las decisiones del gobierno no han sido aprobadas por ninguna instancia del partido. El comité central del partido, que es el único órgano elegido por el congreso del partido, no ha sido convocado desde hace meses. Así que la legitimidad de las decisiones dentro del partido, y por supuesto dentro de la sociedad griega, es simplemente inexistente. 

Pero, si hay nuevas elecciones, la dirección del partido puede excluir a ciertas personas, ¿no?

Eso es lo que pretende. Incluso se habló de eso antes del referéndum, durante la última fase del proceso de negociación, cuando el fracaso se estaba volviendo más y más evidente. Se decía que Tsipras debía convocar elecciones y en ellas purgar a todos los candidatos de izquierda de Syriza. Y creo que ese es el plan que sin duda tienen en mente. Así que será una carrera entre el funcionamiento legítimo del partido y la manipulación de la agenda y el calendario político, particularmente la convocatoria de nuevas elecciones. 

¿Cuál es tu evaluación del acuerdo firmado la semana pasada entre el gobierno griego y el Eurogrupo?

El acuerdo es en todos los aspectos la continuación de la terapia de choque continuamente aplicada a Grecia durante los últimos cinco años. Va incluso más allá de todo lo que se ha votado hasta el momento. Incluye el paquete de austeridad constantemente promovido por la Troika durante meses, incluyendo un objetivo de un superávit primario elevado, un aumento de recaudación fiscal a través del IVA y todos los impuestos excepcionales que se han creado en estos últimos años, más recortes a las pensiones y en el sector público a los salarios porque la reforma de la escala salarial sin duda supondrá recortes a los salarios.

Hay también importantes cambios institucionales, con una agencia tributaria plenamente autónoma del control político interno, en realidad convertida en una herramienta de la Troika, y la creación de otro consejo “independiente” para supervisar la política fiscal, habilitado para introducir de forma automática cortes horizontales si no se cumplen los objetivos en términos de superávit primario.

Ahora lo que se ha añadido y lo que le da un sabor particularmente agrio a este acuerdo, es lo siguiente: en primer lugar, se confirma enfáticamente que el FMI está ahí para quedarse; en segundo lugar, las instituciones de la Troika se asentarán permanentemente en Atenas; en tercer lugar, Syriza se compromete a no aplicar dos de sus principales compromisos, el restablecimiento de la legislación laboral (había algunas vagas referencias a las mejores prácticas europeas, pero es explícito que el gobierno no puede volver a la legislación pasada) y, por supuesto, también se bloquea el aumento del salario mínimo.

El programa de privatización se amplía hasta un nivel increíble —hablamos de una privatización de 50.000 millones de euros— de forma que todos los activos públicos se venderán. No sólo eso, sino que serán transferidos todos ellos a una institución absolutamente independiente de Grecia. Se hablaba de que estaría en Luxemburgo, pero en realidad estará en Atenas aunque sin control político griego. Este es el tipo de proceso Treuhand que privatizó todos los activos de la Alemania Oriental.

Y la más fuerte de todas estas medidas es que, con la excepción del proyecto de ley sobre medidas humanitarias —que se ha reducido en gran medida respecto del programa de Syriza, esencialmente se trata de un gesto simbólico— todo el resto de los pocos proyectos de ley aprobados por el gobierno en materia de política económica y social tendrán que ser derogados.

¿Y qué pasa con todos estos temas que los liberales y los socialdemócratas utilizan para dar argumentos “políticamente correctos” a favor de la austeridad, como el presupuesto de defensa o los subsidios a la Iglesia Ortodoxa?

El acuerdo no dice nada acerca de la iglesia. Se recorta el presupuesto de defensa y hay una discusión vaga acerca de favorecer pagos de la deuda más factibles, al tiempo que se rechaza explícitamente cualquier condonación o cancelación de la deuda propiamente dicha. Esto no cambia casi nada porque la tasa de interés de la deuda griega ya es bastante baja y los reembolsos anuales se han extendido mucho a lo largo del tiempo, por lo que es muy poco lo que puede hacerse para aliviar la carga de la deuda de esa manera. Y no debemos olvidar que el acuerdo es sólo un elemento preliminar para el memorando que acompañará a un nuevo préstamo de 86.000 millones, que por supuesto lleva a otro incremento significativo de la deuda.

Así que la cláusula vaga acerca de una futura reconsideración de los términos de pago de la deuda es un elemento esencialmente retórico que permite a Tsipras decir que ahora se ha reconocido la necesidad de abordar la cuestión de la deuda. Es pura retórica, verborrea vacía. 

¿Crees que fue un error del gobierno y la izquierda no haber hecho algo más acerca de la iglesia ortodoxa, el ejército y el presupuesto de defensa, dando así argumentos al otro lado?

La verdad es que eso no era una prioridad. La deuda griega se debe esencialmente a la situación económica general en el país, con un crecimiento insostenible impulsado por los préstamos de todos los años anteriores y se debe a que el Estado griego no ha gravado adecuadamente al capital y a las clases medias y altas. Ese es el núcleo del problema, no el mito de la iglesia.

Es difícil gravar la iglesia, no se puede hacer de la noche a la mañana porque los bienes propiedad de la iglesia son muy diversos, la mayor parte son empresas, o son rentas de la tierra o de bienes raíces. Así que hay un mito sobre esto, cuando en realidad si se ponen impuestos a este tipo de ingresos adecuadamente, también se grava la riqueza de la iglesia. 

Entonces ¿no crees que el gobierno temiera el costo político de un enfrentamiento con los Independientes Griegos, o un conflicto más general en el país, si hubiera adoptado una línea dura con la iglesia?

Hay muchas cosas que podemos criticar a este gobierno pero sinceramente tratar de echarle la culpa a los Independientes Griegos es lo menos relevante. Incluso me atrevería a decir que los movimientos más impactantes en el ámbito de defensa o política exterior —por ejemplo, la continuación del acuerdo militar con Israel, la realización de ejercicios conjuntos en el Mediterráneo con los israelíes—son todos decisiones tomadas por personas clave de Syriza, como Dragasakis. Es bastante elocuente que Dragasakis representara al gobierno griego en la recepción ofrecida por la embajada de Israel al cumplirse los 25 años de relaciones diplomáticas normales entre Grecia e Israel. 

¿Y qué dirías de estas ideas a favor de Tsipras que algunos están mencionando, por ejemplo que Tsipras ha vuelto a introducir la política en estos debates técnicos, que ha expuesto el lado feo, que ahora en la opinión pública Merkel y los otros se muestran como los monstruos que realmente son, y así sucesivamente?

Creo que bastante de eso es cierto. Un compañero me envió un mensaje diciendo que es cierto que el gobierno de Syriza ha conseguido hacer de la Unión Europea algo mucho más odiado por el pueblo griego de lo que Antarsya [una coalición extraparlamentaria de extrema izquierda] o el KKE han sido capaces de lograr en veinte años de lucha contra la retórica de la UE.

Hablemos de lo que está por venir. Hay una votación sobre el nuevo paquete de austeridad esta semana que la Plataforma de Izquierda votará en contra, un congreso urgente del partido para tratar de recuperar la mayoría con divisiones o expulsiones potenciales. ¿Entonces que? ¿Una reconstrucción de la izquierda con elementos de Antarsya?

Es pronto para hablar de esas perspectivas de futuro. 


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