miércoles, 17 de junio de 2015

EL "CLUB": ¿MAFIA CLANDESTINA TODOPODEROSA Y ORGANIZADA PARA EL CRIMEN TOTAL?


GUERRA SECRETA CONTRA EL EFECTIVO: CLUB BILDERBERG DISCUTE LA ABOLICIÓN DEL DINERO FISÍCO

14 jun 2015


Varios expertos sostienen que durante la reunión en Austria, los miembros del secreto y poderoso club Bilderberg abordan cuestiones como la abolición del dinero físico y la imposición de un control sobre los ingresos de los ciudadanos en el mundo.
De acuerdo con el analista de 'Infowars' Paul Joseph Watson, elforo secreto ya está preparándose para lanzar una guerra contra el efectivo, que podría acabar con este.
Watson opina que sus participantes quieren restringir y penalizar la circulación del dinero físico, así como implantar un control sobre los ingresos de cada persona, mediante el uso de una moneda digital argumentando que dicha medida ayudará a prevenir el colapso económico y la huida de capitales.
Según el experto, durante la conferencia, el club Bilderberg fijó el consenso para las restricciones económicas bajo la justificación de detener la financiación de grupos terroristas como el Estado Islámico. El grupo también discutió nuevos controles sobre la venta de metales preciosos en toda Europa.
"Eso, sin duda, es la marca de la bestia (...) un mundo en el que los hombres libres están prohibidos, y el cumplimiento es la única forma aceptable de pago", concluye Watson.
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¿PODEMOS O NO PODEMOS? TENEMOS QUE PODER, CON O SIN PODEMOS






 TEXTOS CRÍTICOS: PODEMOS DISIDENCIA CONTROLADA

Urania en Berlín
Sociología Crítica
16.06.2015



Bueno, yo ya lo tenía claro ese entendimiento. Pero por si alguien necesita una aclaración…Hace unos días la prensa del régimen felipista sacó a la luz un documento redactado por el cabecilla “chavista” (sic) de la formación de moda en el país, Podemos, en la que dejaba las cosas bastante claras a sus fans (a los que siguen creyendo en el poder transformador y quién sabe si “transgresor” del politólogo podemita). El destinatario de la misiva coletera era el Financial Times, los gendarmes financieros y toda esa chusma que controla la rapiña económica de Europa. Pablo Iglesias, el Mesías del neocapitalismo “light”, explicaba en su panfleto en qué consistía su tan publicitado cambio por el cambio (o recambio o “cambiazo”), aquel eslogan que cocinaron los adictos de Felipe Gladio-GALzález en 1982 (consultar hemerotecas), ese que ahora anda de tournée por Venezuela para asistir a delincuentes que incitan al terrorismo callejero bajo el tutelaje de la CIA (¡si lo sabrá él que estuvo a sus órdenes¡). Bien, el coletas deja cristalino, para los amnésicos y esquizófrenicos muchachos socialdemócratas de Perico Sánchez y ultraderechistas atizadores de “soviets”, que su formación está en las antípodas de ser un movimiento obrero-vanguardista, rupturista y abanderado del criptocomunismo.

Understanding Podemos es la plegaría hortera que Pablo Iglesias Turrión ha lanzado a los jefes del capitalismo financiero internacional, con sede, esta vez, en Londres: entiéndanos, somos Podemos, no somos comunistoides ni enarbolamos banderas revolucionarias. Queremos capitalismo con rostro humano, del mismo tenor pero algo más maquilladito que el que suele poner en práctica Zara en Bangladesh. Así es, Pablemos afirma que “no son un partido revolucionario”. Ni siquiera, dice, somos asamblearios (traicionando” su supuesto modelo organizativo parido del 15-m), sino que se han autoinventado un término un tanto viejuno y encima oliendo a nacionalismo casposo franciscofranquista. La nueva milonga política de la fritura podemita es ser “nacional-soberanista” (el nacional lo pongo yo) y “limitar” el capitalismo de amiguetes. Pero ojo, sin tocar a los amiguetes de los amiguetes…para que ellos se conviertan en los nuevos coleguitas del capitalismo financiero “amiguete”. Ya lo entiendo.

Tal y como hizo en EEUU, bendiciendo entre otras cosas a la sionista, corrupta y podrida Reserva Federal norteamericana (que hay que tenerlos..), Iglesias deja claro, en el otro reino del gangsterismo económico, el londinense, que eso de las (inexistentes) luchas sociales no es más que un cuento, que la verdadera motivación ciudadana es “defender el continuo desgaste de la soberanía nacional”. Este tosco y clarificador discurso filibustero de Iglesias desmonta cualquier componente ideológico “marxista” asociado a la formación morada que algunos tolilis (izquierdosos) siguen cantando, tanto que el propio Coletas sentencia que su proyecto no tiene nada que ver con un modelo de “transición al socialismo” o al “marxismo revolucionario”.

Ellos (y el clon griego) son herramientas de disidencia controlada (se hacen llamar, cínicamente, ahora, partidos “soberanistas”) creados desde el mismo sistema para dividir y…vencer. A Izquierda Unida, lo estamos viendo, le han dejado fundida pero vamos que no la conoce ni la madre que parió a don Programa-Programa, Julio Anguita, tanto que el pobre Alberto Garzón (qué es más inteligente, menos populachero y mejor formado que el titiritero coletero) está mendigando árnica y agua al muñeco podemita. Del sorpasso de Pablemos al PPSOEGAL, está por ver…pero es poco factible. Lo importante, en la jugada maestra del sistema que ha dado lugar al actual estado de cosas, era desactivar la rebelión social con un perroflauta podemita, hábil charlatán con capacidad para encapsular el descontento en las calles. Hecho. Y…en Grecia, por otra parte, sucedió exactamente la misma calcamonía: los de Syriza aglutinaron las protestas (más combativas y ruidosas que aquí) pero ahora andan mareando la perdiz con Bruselas y al final pagarán al FMI, contante y sonante, lo que le deben, como benditos trileros que son.

Hace días, en el diario Público (uno de los medios patrocinadores de Podemos) andaban ligeramente nerviosos ante lo que llamaban el Pacto del Oscurantismo que los partidos del régimen castuzeril (PPSOE) y las dos nuevas adquisiciones de la democracia del “Preparao” (PODEMOS – Ciudadanos) estaban intrigando a escondidas, entre bambalinas, en el cuarto trasero o en el reservado del putiferio borbónico. La transparencia de la que tanto había presumido el Coletas, meses atrás, se estaba convirtiendo en las viejas prácticas de toda la vida del neofranquismo “democrático”. En definitiva, cuatro jinetes del apocalipsis estaban conspirando, una vez más, contra el Pueblo. “Pa” no variar…

·         El timo izquierdista de Podemos

Desde los cuarteles generales del régimen biparticida se viene insistiendo, machaconamente y desde el “big-bang” Podemos, que esta formación es una suerte de chequistas sin escrúpulos, camisas pardas y peligrosos “rojelios” con aroma a secuaces de la Lubianka o, qué digo yo, guerracivilistas del 36. Toda esa pléyade de carroñeros, soltando baba de resabiados franquistas o socialgalosos del borbonismo, dan verdadera lástima si no fuera porque en el trasfondo de su discurso late una bien calculada estrategia para, supuestamente, ¿no perder? sus derechos de pernada capitalistas. A pesar de la propaganda de sus medios para hacer una diana permanente contra Podemos, este último grupo político ha demostrado, en los últimos meses, que es de todo menos alguien que vaya a poner patas arriba el actual estado de cosas. Podemos es un cirujano que promete un abordaje político-económico moderadamente invasivo pero, como mucho, no llegará más allá de una laparoscopia de salón. Esto es, ni de lejos cumplirá los sueños delirantes que andan propagando algunos correveidiles mediáticos y los propios corruptores de Estado.

Pero vamos a ver, si hasta Hernández Mancha (antecesor de Rajoy y Aznar en el PP) está comedidamente sublimado con el “fenómeno” Podemos. Bueno, y qué decir de Jorge Verstrynge (otro que estuvo en las filas del PP, como secretario general de los herederos del Caudillo), quien era uno de los nazis más potables de ese partido, se travistió posteriormente hacia el neolepenismo izquierdista hasta llegar a simpatizar con el entorno podemita. Esto es tropa trepa y lo demás tonterías. Ya estoy viendo a Pablito Tuerka….departiendo en la Zarzuela con sus santidades realísimas borbónicas y cerrando acuerdos con papaíto Obama (o quien le suceda) y el Estado israelogenocida. Lo que no sé es si es si Iglesias se cortará la coleta “a lo taurino”. Todo a su debido tiempo. Qué más quisiéramos que cambiar el sistema capitalista, le rezaba Iglesias a Évole hace unos días. ¡Claro!, cómo que Pablo y su banda van a jurar su cargo ante el IBEX35, como todo dios (y ya veremos si no pinta un crucifijo..y una biblia).

El viraje ideológico de Podemos, o al menos de sus tres “cabezas pensantes” (Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y Juan Carlos Monedero) ha consistido de explicitar una vaga simpatía y adhesión, en el pasado, hacia países como Venezuela o Cuba y defender unos postulados más o menos pseudoizquierdosos, cuando no cantaban los votos lógicamente, a proponer un capitalismo con rostro “humano”, al que quieren teñir de socialdemocracia desvergo-avanzada. Hasta la caspa del sistema censitario neoliberalicida le tiene que recordar al chavismo-capitalista de Podemos que no tienen “ideología” (es decir, que estos tipos “neutros” de Podemos se han convertido en abrazafarolas de ese sospechosísimo “no somos ni de izquierdas, ni de derechas”). ¿Entonces qué coño son, con perdón?

IÑIGO ERREJÓN: DE LA DEFENSA DEL “CASTRO-CHAVISMO” AL SI TE HE VISTO (VENEZUELA) NO ME ACUERDO

La, llamémosle, cínicamente, descomposición ideológica “rojelia” de Podemos marcha a todo vapor. Si hace unos días Pablo Iglesias le cantaba a Jordi Évole su intención de no pasar por la piedra al régimen monarquicida y, menos, su capitalismo del parqué del mercado de valores (algo que tampoco calmará la desesperación agónica de sus exacerbados detractores postfranquistas) le ha tocado el turno a Iñigo Errejón, un trosko-chavista del siglo XXI, quien acudió a Falsimedia (a un encuentro digital con el periódico pronorteamericano de la mañana, ELPAÍS) para publicitar a Podemos y dejar las cosas bien claras (por si no habían quedado). El titular de la entrevista no dejaba lugar a la duda: Venezuela “no es un modelo para España”, defiende uno de los fundadores de Podemos. Respirarán aliviados en el periódico que más se ha destacado por lanzar sistemáticas campañas de descrédito, acoso y derribo hacia el régimen venezolano.

Iñigo Errejón comparecía ante los esbirros de don Polankone II días después de que un editorial del mismo periódico soltase algunas lindezas contra Podemos, tachando a sus líderes de “delirantes”. Lo más lógico, si tienes algún tipo de decencia o coherencia ideológica, era haber vetado a un medio que, además de calumniador, fue un probado pasquín golpista el año (2002) en que se ejecutó un golpe de Estado, el CIA-carmonazo, contra el presidente venezolano Hugo Chávez. Errejón, no hay que olvidarlo, ha viajado más de una vez a Venezuela, donde ha sido entrevistado en el canal oficial “chavista” para defender el proceso bolivariano. Pero, mira por donde, la ecuación “meteórico ascenso electoral-abandono del barco ideológico” (una ideología trampera, por otra parte) siempre funciona como un reloj suizo y…si hay que rendir pleitesía a Intereconomía (como hizo en su día Iglesias), adelante hombre del seiscientos, la carretera electoral es tuya.

JUAN CARLOS MONEDERO: MARXISTA DE GARRAFÓN ALIÑADO CON ANTICOMUNISMO CLÁSICO

Monedero, otro habilidoso charlatán de Podemos, supuestamente marxista, también se ha despachado a gusto contra algo que nunca ha profesado, ni él ni Pablo Iglesias: el comunismo. En otro alarde de miserabilidad oportunista Monedero se justificaba (¿de qué?) ante sus oponentes televisivos de la EiTB vasca: el peneuvista sobrevenido antimonárquico Anasagasti y dos innombrables pesebreras del régimen, una de apellido Zorrilla. El discursito del profesor iba por los cauces políticamente correctos hasta que apareció (de motu propio) en escena el Muro de Berlín y el Gulag soviético. La “libertad no se puede sacrificar a costa de la igualdad y crear muros de Berlín y gulags”, dijo el Monedero, con un discurso simplificador, de esos que saben a socialdemocraCIA y a agente a sueldo de los propagadores de la guerra fría. Monedero es así. Va calzando en cada programa que visita el Capital de Karl Marx y expidiendo carnets de pureza ideológica trosko-marxista, tanto que hasta algunos (Willy Toledo, al que recriminó, precisamente, esa “pureza” –pero no la troskista-) vieron pronto el pufo que se avecinaba y se abrieron del cuento político “neutral” podemita. Un “neutralismo” ideal para desencantados, hastiados y cabreados apolíticos que sólo buscan el recambio de unos corruptos por otros, de partida, menos trileros, que no van a cuestionar las bases del régimen. Vale, si se cortocircuita un poco el sistema…les aplaudiremos

Que no cunda el pánico. La Operación Isidoro II del CNI está en marcha.

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EE.UU, ESTÁ LLEGANDO EL DÍA DE SAN MARTÍN


Washington versus China en el siglo XXI

La geopolítica del declive mundial de Estados Unidos

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Rebelión
TomDispatch
13.06.2015

Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza


Britania gobierna las olas
En la época del poder marítimo, que duró más de 400 años –desde 1602 hasta la Conferencia de Desarme de Washington en 1922– las grandes potencias competían por controlar la isla mundial euroasiática a través de las vías marítimas que se extendían a su alrededor a lo largo de 15.000 millas desde Londres hasta Tokio. El instrumento del poder era, por supuesto, el barco: primero buques de guerra, luego acorazados, submarinos y portaviones. Mientras los ejércitos terrestres avanzaban trabajosamente por el barro de Manchuria o Francia en batallas con cantidades estremecedoras de bajas, las armadas imperiales se deslizaban por el mar, maniobrando por el control de costas y continentes enteros.
En la plenitud de su poder imperial, alrededor de 1900, Gran Bretaña gobernaba las olas con una flota de 300 buques capitales y 30 bastiones navales, bases que rodeaban la isla mundial desde Scapa Flow en el Atlántico Norte, a través del Mediterráneo en Malta y Suez, hasta Bombay, Singapur y Hong Kong. Al igual que el Imperio Romano cercaba el Mediterráneo convirtiéndolo en Mare Nostrum ("Nuestro Mar"), la potencia británica convertiría el océano Índico en su propio "mar cerrado", asegurando sus flancos con ejércitos en la frontera noroeste de la India e impidiendo a los persas y los otomanos construir bases navales en el golfo Pérsico.
Con esa maniobra, Gran Bretaña también se aseguraba el control sobre Arabia y Mesopotamia, territorio estratégico al que Mackinder denominó "el paso terrestre de Europa a las Indias" y la puerta de entrada al "heartland" de la isla mundial. Desde esta perspectiva geopolítica, el siglo XIX fue, en el fondo, una rivalidad estratégica, a menudo llamada "el Gran Juego", entre Rusia "dominando casi por completo el Corazón Continental [...] golpeando las puertas interiores de las Indias", y Gran Bretaña "avanzando hacia tierra firme desde las entradas marítimas de la India para enfrentar la amenaza procedente del noroeste". En otras palabras, Mackinder llegó a la conclusión de que "las realidades geográficas finales" de la edad moderna eran el poder marítimo versus el poder terrestre o "la Isla Mundial versus el Corazón Continental"[4].
Las intensas rivalidades, primero entre Inglaterra y Francia y más tarde entre Inglaterra y Alemania, sirvieron para impulsar en Europa una incesante carrera de armamento naval que elevó el coste del poder marítimo hasta niveles insostenibles. En 1805, el buque insignia del Almirante [Horatio] Nelson, el HMS Victory, con su casco de roble de 3.500 toneladas, navegó a una velocidad de 9 nudos hacia la batalla de Trafalgar contra la armada de Napoleón, sus cañones de ánima lisa de 100 mm disparando balas de 19,05 kg a una distancia que no superaba los 360 m.
Un siglo después, en 1906, Gran Bretaña creó el primer buque de guerra moderno del mundo, el HMS Dreadnought, con un casco de acero con un grosor de 30,5 cm y 20.000 toneladas de peso, turbinas de vapor que permitían alcanzar una velocidad de 21 nudos y cañones de repetición mecanizados de 12 pulgadas capaces de disparar proyectiles de 385 kg con un alcance de 19 km. El coste de este leviatán fue de 1,8 millones de libras esterlinas, equivalentes a casi 300 millones de dólares actuales. En la siguiente década media docena de potencias habían vaciado sus tesoros para construir flotas enteras de estos letales y costosísimos acorazados.
Gracias a la combinación de la superioridad tecnológica, el alcance mundial y las alianzas navales con Estados Unidos y Japón, la Pax Britannicaduraría un siglo entero, desde 1815 hasta 1914. Al final, sin embargo, este sistema mundial estuvo marcado por una acelerada carrera de armamento naval, una volátil diplomacia entre grandes potencias y una feroz competición por el imperio de ultramar que acabó en la salvaje carnicería de la Primera Guerra Mundial, dejando 16 millones de muertos para 1918.
El siglo de Mackinder
Como señaló una vez el prestigioso historiador Paul Kennedy, especializado en asuntos internacionales, "en lo que quedaba del siglo XX quedó demostrada la tesis de Mackinder", con dos guerras mundiales por el control de sus "rimlands" que se extendieron desde Europa Oriental hasta Asia a través de Oriente Medio. De hecho, la Primera Guerra Mundial fue, como el propio Mackinder explicó, "un duelo directo entre el poder terrestre y el poder marítimo". Al final de la guerra, en 1918, las potencias marítimas –Gran Bretaña, Estados Unidos y Japón– enviaron expediciones navales a Arcángel, el mar Negro y Siberia para contener la revolución rusa dentro del "heartland" de Rusia.
Constatando la influencia de Mackinder en el pensamiento geopolítico alemán, Adolf Hitler arriesgaría su Reich en un intento descabellado de apropiarse del heartland ruso como Lebensraum, o espacio vital, para su "raza superior". El trabajo de Sir Halford fue determinante en el ideario del geógrafo alemán Karl Haushofer, fundador de la Zeitschrift für Geopolitik , impulsor del concepto de Lebensraum y asesor de Adolf Hitler y de subrazo derecho, Rudolf Hess. En 1942 el Führer envió un millón de hombres, 10.000 piezas de artillería y 500 tanques para quebrar el frente del río Volga en Stalingrado. Al final, el Ejército alemán tuvo 850.000 víctimas, entre heridos, muertos y capturados, en un intento vano de atravesar elrimland de Europa Oriental hacia la región pivote de la isla mundial.
Un siglo después de la publicación de la obra capital de Mackinder, otro académico e historiador británico especializado en la historia de los imperios, John Darwin, sostuvo en su magistral After Tamerlane [ Después de Tamerlán ] que Estados Unidos había conseguido su "colosal imperium [...] a una escala sin precedentes" tras la Segunda Guerra Mundial, al convertirse en la primera potencia de la historia que controlaba los puntos axiales estratégicos "en ambos extremos de Eurasia" (su interpretación de la "Euro-Asia" de Mackinder). Con el temor a la expansión china y rusa como "catalizador de la colaboración", Estados Unidos se hizo con bastiones imperiales en Europa Occidental y Japón. Con estos puntos axiales como pilares, Washington construyó después un arco de bases militares siguiendo el patrón marítimo británico, con las que fue rodeando la isla mundial.

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martes, 16 de junio de 2015

EE.UU, ESTÁ LLEGANDO EL DÍA DE SAN MARTÍN

Washington versus China en el siglo XXI

La geopolítica del declive mundial de Estados Unidos

1/4

Rebelión
TomDispatch
13.06.2015

Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza


Incluso para los más grandes imperios la geografía es a menudo destino. Sin embargo, esto no se lo enseñarán en Washington. Las elites políticas, de seguridad nacional y de política exterior estadounidenses siguen ignorando los fundamentos de la geopolítica que han conformado el destino de los imperios mundiales en los últimos 500 años. En consecuencia, no han entendido el sentido y la importancia de los rápidos cambios globales que se han producido en Eurasia y que están socavando la ambiciosa estrategia de Washington para dominar el mundo de las últimas siete décadas.
Una mirada superficial a lo que actualmente se entiende por "sabiduría" interna en Washington revela una concepción del mundo sorprendentemente insular. Fíjense por ejemplo en el científico político de Harvard Joseph Nye Jr., conocido por haber creado el concepto de "poder blando". Proporcionando una simple lista de las maneras en que él cree que el poder militar, económico y cultural de Estados Unidos sigue siendo único y superior, recientemente sostenía que no existe ninguna fuerza, interna o global, capaz de eclipsar el futuro de Estados Unidos como principal potencia mundial.
A quienes señalan la emergente economía de Beijing y proclaman este "el siglo chino", Nye les ofreció un listado de inconvenientes: la renta per cápita de China "tardará décadas (si es que lo logra) en alcanzar" la de Estados Unidos; de manera miope, ha "enfocado sus políticas principalmente en su región"; no ha "desarrollado ninguna capacidad significativa para la proyección de la fuerza global". Sobre todo, declaró Nye, China sufre "desventajas geopolíticas en el equilibrio de poder dentro de Asia, si se compara con Estados Unidos".
O dicho de otro modo (y en esto Nye es representativo de todo un mundo de pensamiento en Washington): con más aliados, barcos, combatientes, misiles, dinero, patentes y películas taquilleras que ninguna otra potencia, Washington gana definitivamente.
Si el profesor Nye dibuja el poder con números, el último mamotreto del ex secretario de Estado Henry Kissinger, modestamente titulado World Order[Orden mundial] y aclamado en las reseñas como nada menos que una revelación, adopta una perspectiva nietzscheana. El eterno Kissinger presenta la política mundial como si fuera plástico, es decir, sumamente susceptible de ser modelada por grandes líderes con deseos de poder. Según este criterio, siguiendo la tradición de los grandes diplomáticos europeos Charles de Talleyrand y el príncipe [Klemens von] Metternich, el presidente Theodore Roosevelt fue un intrépido visionario que impulsó "el papel estadounidense en la gestión del equilibrio Asia-Pacífico". Por otro lado, el sueño idealista de Woodrow Wilson de la autodeterminación nacional le volvió un inepto en geopolítica, mientras que Franklin Roosevelt estuvo ciego ante la inflexible "estrategia global" del dictador soviético Joseph Stalin. Harry Truman, por el contrario, superó la ambivalencia nacional para comprometer a "Estados Unidos en la conformación de un nuevo orden internacional", una política sabiamente seguida por los siguientes 12 presidentes.
Entre los más "valientes", insiste Kissinger, estuvo el líder del "coraje, la dignidad y la convicción", George W. Bush, cuya apuesta firme por la "transformación de Iraq de uno de los estados más represivos de Oriente Medio en una democracia multipartidista" habría tenido éxito de no ser por el "implacable" empeño de Siria e Irán en subvertir su trabajo. Desde esa perspectiva, no hay lugar para la geopolítica; lo único que realmente importa es la visión audaz de los "hombres de Estado" y los reyes.
Y quizá esa sea una perspectiva reconfortante en Washington en un momento en el que la hegemonía de Estados Unidos está desmoronándose en medio de un desplazamiento tectónico del poder mundial.
Con unos consagrados visionarios en Washington tan sorprendentemente obtusos en cuestiones de geopolítica, quizá haya llegado el momento de volver a los principios básicos. Eso significa regresar al texto fundacional de la geopolítica moderna, el cual sigue siendo una guía indispensable pese a haber sido publicado en una oscura revista de geografía británica hace más de un siglo.
Sir Halford inventa la geopolítica
En una fría tarde londinense de enero de 1904, Sir Halford Mackinder, el director de la London School of Economics, "cautivó" a las personas reunidas en el auditorio de la Real Sociedad Geográfica (Londres) en [el número 1 de] Savile Row, mientras pronunciaba una conferencia con el atrevido título "The Geographical Pivot of History" ["El pivote geográfico de la historia"] [1]. Esta conferencia evidenció, a decir del presidente de la institución, "una brillantez descriptiva [...] rara vez igualada en esta sala".
Mackinder sostuvo que el futuro del poder mundial no radicaba, como imaginaba la mayoría de los británicos, en controlar las vías marítimas mundiales sino una vasta masa de tierra que él denominó "Euro-Asia". Apartando la atención de Estados Unidos para colocar a Asia Central en el epicentro del globo, e inclinando a continuación el eje de la Tierra un poquito más hacia el norte de lo que lo hace la proyección de Mercator, Mackinder redibujó y, por lo tanto, reconceptualizó la cartografía mundial.
Su nuevo mapa mostraba África, Asia y Europa no como tres continentes separados, sino como una masa de tierra unitaria, una auténtica "isla mundial". El ancho y profundo "heartland" ("corazón continental") –6.437 km desde el golfo Pérsico hasta el mar de Siberia Oriental– era tan enorme que solo podría ser controlado desde sus "rimlands" ("márgenes continentales" [2]) en Europa Oriental o lo que él denominó "marginal" marítimo en los mares circundantes.
El "descubrimiento de la ruta que, pasando por el Cabo de Buena Esperanza, conducía hasta la India" en el siglo XVI, escribió Mackinder, "dotó a la cristiandad de la movilidad de poder más amplia que se conoce [...] envolviendo con su influencia al poder terrestre euroasiático que hasta entonces había amenazado su propia existencia". Esta enorme movilidad, explicó más adelante, dio a los navegantes europeos "superioridad durante aproximadamente cuatro siglos sobre la gente de tierra de África y Asia".
Sin embargo, el "heartland" de esta vasta masa de tierra, una "región pivote" que se extiende desde el golfo Pérsico hasta el río Yantzé en China, sigue siendo nada menos que el punto arquimédico del poder mundial futuro. "Quien gobierne el Corazón Continental dominará la Isla Mundial", resumió más adelante Mackinder. "Quien gobierne la Isla Mundial dominará el mundo" [3]. Más allá de la vasta masa de esa isla mundial, que conforma el 60% de la superficie terrestre del planeta, se encontraba un hemisferio de menor importancia cubierto de grandes océanos y unas pocas "islas más pequeñas" lejanas. Se refería, por supuesto, a Australia y las Américas.
Para la generación anterior, la apertura del Canal de Suez y el transporte marítimo a vapor habían "incrementado la movilidad del poder marítimo [con relación] al poder terrestre". Pero los futuros ferrocarriles podían tener "un papel muy destacado en la estepa", afirmaba Mackinder, disminuyendo los costes del transporte marítimo y desplazando el centro neurálgico del poder geopolítico tierra adentro. Con el tiempo, el "Estado pivote" de Rusia podría, aliado con otra potencia como Alemania, expandirse "por las tierras marginales de Eurasia", permitiendo "el uso de amplios recursos continentales para la construcción de una flota, y un imperio de alcance mundial estaría a la vista".
Durante las dos horas siguientes, según iba leyendo un texto denso con la sintaxis enrevesada y las referencias clásicas esperadas de un antiguo catedrático de Oxford, su audiencia supo que estaba teniendo conocimiento de algo extraordinario. Varias personas se quedaron después para realizar extensos comentarios. Por ejemplo, el reconocido analista militar Spenser Wilkinson, el primero en ocupar una cátedra de historia militar en Oxford, se declaró poco convencido de la "moderna expansión de Rusia", insistiendo en que el poder naval británico y japonés continuaría la histórica función de mantener "el equilibrio entre las fuerzas dividas [...] en la región continental".
Ante la presión de su entendida audiencia para que tuviera en cuenta otros hechos y factores, incluyendo el "aire como medio de locomoción", Mackinder respondió: "Mi objetivo no es predecir un gran futuro para este o aquel país, sino establecer una fórmula geográfica que usted pueda aplicar a cualquier equilibrio político". En lugar de explicar hechos específicos, Mackinder estaba elaborando una teoría general sobre la relación causal entre geografía y poder mundial. "El futuro del mundo", repetía, "depende del mantenimiento de [un] equilibrio de poder" entre las potencias marítimas como Gran Bretaña y Japón situados en el marginal marítimo y "las fuerzas internas expansivas" dentro del heartland euro-asiático que pretendían contener.
Mackinder no solo expresó una visión del mundo que influiría en la política exterior británica durante varias décadas, sino que en aquel momento acababa de crear la ciencia moderna de la "geopolítica": el estudio de cómo la geografía, bajo determinadas circunstancias, puede conformar el destino de pueblos, naciones e imperios enteros.
Aquella noche en Londres fue, por supuesto, hace muchísimo tiempo. Era otra época. Inglaterra todavía estaba de duelo por la muerte de la reina Victoria. Teddy Roosevelt era presidente. Henry Ford acababa de abrir una pequeña fábrica de automóviles en Detroit para fabricar su Modelo A, que tenía una velocidad punta de 45,06 km/h. Solo un mes antes, el "Flyer" de los hermanos Wright realizó su primer vuelo, alcanzando una altura de 36,57 m, para ser exactos.
Y aún así, durante los siguientes 110 años las palabras de Sir Halford Mackinder ofrecerían un prisma de excepcional precisión para entender la a menudo oscura geopolítica detrás de los conflictos mundiales más importantes: dos guerras mundiales, una Guerra Fría, las guerras de Estados Unidos en Asia (Corea y Vietnam), dos guerras en el golfo Pérsico e incluso la interminable pacificación de Afganistán. La pregunta hoy es: ¿Cómo puede ayudar Sir Halford a entender no solo los siglos pasados, sino el próximo medio siglo?

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ORIENTE PRÓXIMO



Informar sobre Oriente Próximo

La necesidad de un periodismo honesto

Rebelión
Middle East Eye
12.06.2015

Traducción para Rebelión de Loles Oliván Hijós.


Escribir e informar sobre Oriente Próximo no es tarea fácil, especialmente en estos tiempos de confusión y agitación. Pero no recuerdo otro momento en la historia reciente en el que hayamos estado más necesitados de periodistas brillantes que encaren los juicios preconcebidos, que piensen en términos de contextos, causas, alianzas y no en intereses ideológicos, políticos o financieros. 

Como cuestión preliminar al tratar la cuestión de Oriente Próximo cabe decir que la propia designación de “Oriente Próximo” es en sí misma muy cuestionable. Es arbitraria y sólo puede entenderse en los contornos de otra entidad, Europa, cuya empresa colonial impuso tal designación al resto del mundo. La Europa colonialista era el centro del globo y todo lo demás se medía desde la distancia física y política del continente dominante. 

Los intereses occidentales en la región nunca han remitido. De hecho, tras las guerras dirigidas por Estados Unidos contra Iraq (1990-1991), después de una década de embargo y una nueva guerra e invasión implacables (2003), “Oriente Próximo” vuelve a situarse en el epicentro de las ambiciones neo-coloniales, de los colosales intereses económicos occidentales, y de sus maniobras estratégicas y políticas. 

Cuestionar la designación de “Oriente Medio” supone tomar conciencia de la historia colonial y de su sostenida y feroz competencia económica y política perceptible en cualquier ámbito de la vida en la región. 

Arundhati Roy afirma: “Lo cierto es que no existe eso de los sin voz”. Existe solo lo que se silencia deliberadamente o lo que se prefiere no escuchar”. Durante décadas e incluso siglos, la región de Oriente Próximo ha sido una de las peor interpretadas del mundo. Las interpretaciones equívocas y sus consecuentes estereotipos reforzaron los diseños coloniales del pasado y refuerzan los proyectos neo-coloniales en la zona para despojarla de su legado, de su dignidad y de sus recursos. El inicio de la primavera árabe anticipó un oleaje esperanzado en que las mareas podrían virar y en que por fin había llegado el turno de expresarse a quienes habían sido silenciados tanto a escala regional como internacional. 

Sin embargo, la narrativa de la primavera árabe se ha transformado por completo en otra de nuevo cuño que es sectaria hasta la médula. Esto ha producido la polarización de gran parte de los medios de comunicación de Oriente Próximo y de buena parte de quienes escriben sobre la región. Lo habitual es reducirlo todo a una cuestión tan simplista como estar del lado que dirigen los saudíes o del que dirigen los iraníes. Los y las periodistas que intentan presentar los acontecimientos en su verdadera complejidad al margen del discurso simplista de la polarización no encuentran margen para hacerlo. 

Esta es una época triste en la que muchos periodistas se han vendido dispuestos a prestar sus plumas al mejor postor. A veces, las informaciones que ofrecen al mundo no tienen nada que ver con la realidad sobre el terreno; no son más que un mosaico de estereotipos, rumores, y farfullos de funcionarios privilegiados que ignoran la dramática situación que atraviesan sus pueblos, ya sea en Egipto, en Palestina, en Yemen o en cualquier otro lugar. 
Pero no tiene por que ser así; hay ciertas pautas en el periodismo que pueden contribuir a sortear la trampa de este fraude periodístico. Lo mejor que un periodista puede hacer para evitar la producción de basura literaria es empezar desde abajo. Hallar a los afectados por el acontecimiento sobre el que uno informa: las víctimas, sus familias, los testigos y la comunidad en su conjunto. Son esas voces tantas veces ignoradas o utilizadas como relleno de contenido, en las que debe centrarse cualquier información rigurosa sobre lo que ocurre en la región, especialmente en las zonas devastadas por la guerra y el conflicto. 

Es cierto que un mismo acontecimiento puede ofrecer dos caras distintas pero eso no debe ser el hilo conductor al presentar la información. Y si se requiere un sesgo, que sea por un buen motivo. Los derechos humanos, la resolución del conflicto, la paz. Que sea la comprensión del coste del conflicto lo que guíe la explicación de asuntos mayores y multifacéticos sin abogar por una causa u otra. La defensa de los derechos humanos, cuando obedece a razones correctas, es una misión noble y relevante pero por sí sola no es periodismo. 

Escribo esto desde la profunda comprensión de quien ha formado parte de los sin voz y ha pasado la mayor parte de su vida bajo el yugo de un ocupante brutal. Si algo necesita este mundo es una estirpe de periodistas honestos que no tomen más partido que el de los oprimidos. No podremos hallar resolución a los trágicos acontecimientos que se desarrollan a nuestro alrededor hasta que entendamos la verdad de cómo hemos llegado a esta sombría realidad en la que nos encontramos. Decir la verdad es un buen punto de partida. 


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lunes, 15 de junio de 2015

PUBLICADO EN CRÓNICA DE ARAGÓN


Del enseñar a pescar, a lo que vale un peine


Albert Rivera, el de Ciudadanos, es un hombre que vale para esto de la política. Se le ve que tiene una baja calidad en la conjugación del verbo trabajar, en ese del yo trabajo, tú trabajas y él trabaja. Se le ve que tira más por la conjugación del anda trabaja tú que a mi me entra la risa.

No haber trabajado jamás ni tener previsto hacerlo nunca es algo que puntúa y está muy valorado para tomar la alternativa política en el Ruedo Ibérico, a lo que hay que sumar, cómo no, la flojedad de palabra. Lo demás ya viene añadido, como por ejemplo, la carencia de principios políticos teóricos, y como consecuencia de ello una determinada moral en la que basar la ética de la práctica política.

En fin, que vale para la política, y el que no valga, oiga, que se ponga a trabajar recogiendo naranjas 14 horas al día al precio de 15 euros al día, y si hace falta se lo rebajamos a 7,5 euros al día, y si hace falta, ya puestos, lo ponemos a pan y agua, que estamos en tiempos de crisis y según ha dicho Mariano Rajoy hay que seguir recortando derechos sociales.

Albert Rivera se dejó caer por Andalucía antes de las elecciones autonómicas para amenazar a los andaluces, grandes y chicos, con que los iba a enderezar enseñándolos a pescar, y que los corruptos ya podían empezar a correr. Pero al día siguiente tuvo que rectificar lo del pescado, quizás por eso de que por la boca muere el pez, y porque en realidad eso de pescar es lo propio de pescadores y no del primer tonto la gaita que se sube a un estrado

Calmas ya las tempestades de la campaña electoral, pasados los miedos y vueltas las aguas a sus cauces, reina la paz y florece la alegría entre los peces de colores que por un instante temieron ser pescados, lo que les mueve al canto de submarinas melodías: “¡Dónde está el Rivera matarilerilerile; con Rajoy negociando matarilerilerón, chim pom!”

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"ISLAMISMO"



Guerra contra el Estado Islámico

Rebeión
Znet/The Independent
13.06.2015

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


En los días de la decadencia del imperio chino, altos funcionarios desarrollaron una manera práctica de encarar reveses y derrotas militares por potencias extranjeras. Simplemente anunciaban que las heroicas fuerzas del emperador habían logrado una victoria más contra el enemigo bárbaro. 

Para dar honor a esos funcionarios, comprendieron que la mendacidad en serie constituía solo una solución a corto plazo para sus problemas y que las noticias sobre las calamitosas derrotas de China no podían ser permanentemente suprimidas. Pero creían que para cuando esto fuera evidente, una de las fuerzas ocultas de su país entraría en juego que les daría una tremenda ventaja en cualquier prolongado conflicto. 

El secreto factor en la victoria de China en las guerras –expertos asesores habían dicho a los funcionarios– era que China era el principal productor de ruibarbo del mundo. Éste era muy utilizado en la medicina tradicional china y era considerado la única cura efectiva para el estreñimiento. Esos expertos aconsejaron confiadamente a los responsables políticos de esos tiempos que todo lo que tenían que hacer era cortar los suministros de ruibarbo a Occidente y que sus dirigentes terminarían por verse forzados a humillarse para implorar por la paz. 

Por cierto, es bastante fácil ridiculizar la risible e ilusoria idea de esos mandarines caídos en el olvido hace años, sobre cómo justificar hábilmente las derrotas y tratar vanamente de detener el avance de los bárbaros. Pero sus auto-engaños tienen mucho en común con los de políticos, soldados y diplomáticos que tratan de detener el aparentemente indetenible progreso del “Estado Islámico” (ISIS) en Iraq y Siria en los 12 meses desde que ISIS capturó Mosul el 10 de junio de 2014. 

Las desalentadoras experiencias no han impedido que dirigentes occidentales y regionales sean influenciados por ráfagas de falso optimismo. Antes de la caída de Mosul, nadie parecía prestar mucha atención al hecho de que ISIS había capturado Faluya y estaba operando libremente desde la frontera iraní a Alepo. Después que ISIS capturó en junio pasado gran parte de Iraq septentrional y occidental, podría ser tomado en serio, y así fue, brevemente. Pero entonces intervino la conspiración de especialistas en Medio Oriente, que afirmaron que ISIS era solo el antiguo partido Baaz con disfraz islámico, mientras en Bagdad se convirtió en opinión ortodoxa que ISIS había llegado a un acuerdo con los kurdos que habían dado una puñalada en la espalda al ejército iraquí. 

Esta teoría, ampliamente compartida, de un complot ISIS-kurdo fue desprestigiada cuando ISIS atacó y derrotó a los kurdos iraquíes en agosto. Pero la acción de ISIS provocó una campaña aérea de EE.UU. en su contra, y los ataques aéreos estadounidenses fueron vitales para impedir que ISIS desbordara la milicia kurda siria que combatía heroicamente por defender la ciudad de Kobani durante un sitio de cuatro meses y medio. 
A comienzos de este año, el Pentágono presentó un fantástico escenario sobre una inminente recuperación de Tikrit, y el 31 de marzo el gobierno iraquí finalmente recuperó la pequeña ciudad después de un ataque de un mes de duración. Aproximadamente en esos días me di cuenta de que era tratado con escepticismo cuando trataba de persuadir a la gente de que ISIS ganaba fuerza en lugar de debilitarse. Es verdad, ISIS no había logrado tomar Kobani, pero había resistido el bombardeo de por lo menos 700 ataques aéreos de EE.UU. en un área confinada, una prueba fehaciente de la disciplina y resolución de sus fuerzas. Hablé con numerosos ex miembros de ISIS y confirmaron que ISIS estaba reclutando a jóvenes locales por doquier. Si el auto-denominado califato tiene una población de seis millones, el área de reclutamiento es muy grande. 

ISIS no opuso mucha resistencia en Tikrit y podría haberla conservado con solo 500 combatientes. Pero su caída condujo a absurdas esperanzas en Bagdad y en todo el mundo de que ISIS se estaba derrumbando, aunque existía poca evidencia real de que así fuera. Más importante aún, el ejército iraquí no se estaba recuperando después de las derrotas del año pasado. Un funcionario de la seguridad iraquí me dijo que calculaba que su verdadera fuerza de ataque era de solo entre 10.000 y 12.000 hombres (División Dorada, SWAT y unas pocas unidades más). Esto fue antes de la debacle de Ramadi. 

La verdadera balanza del poder militar entre ISIS y sus enemigos –tan diferente de la propaganda auto-engañosa– se hizo extremadamente obvia el 17 de mayo cuando ISIS derrotó a soldados de elite iraquíes para tomar Ramadi. Cuatro días después, el 21 de mayo en Siria, ISIS hizo huir en batalla al ejército sirio y capturó Palmira, y desde entonces ha atacado a unidades de la oposición siria al norte de Alepo y en la ciudad nororiental de Hasaka. 

Hay que destacar tres puntos respecto a por qué estas victorias son particularmente significativas. En primer lugar, ISIS está atacando en múltiples frentes a muchos cientos de kilómetros de distancia, mostrando más fuerza militar que el año pasado. Segundo, está ganando a pesar de ataques aéreos estadounidenses que supuestamente deberían haberlo parado en seco y estar demoliéndolo. Tercero, estos últimos ataques no fueron una sorpresa como en Mosul, sino, a pesar de que habían sido previstos, los ejércitos iraquí y sirio fueron incapaces de detenerlos. 

¿Cómo reaccionaron los responsables políticos occidentales ante estas sorprendentes derrotas? Lamentablemente, su reacción fue muy similar a la de esos funcionarios chinos de hace un par de siglos. Negaron la dimensión de los desastres militares y pretendieron que es ISIS el que está en retirada. El Secretario de Estado Adjunto de EE.UU. Antony Blinken afirmó que el territorio controlado por ISIS se está reduciendo y que “más de 10.000” combatientes de ISIS han sido muertos en ataques aéreos estadounidenses. El primer punto es probablemente infundioso y es, en todo caso, carente de significado en una guerra de casi-guerrilla, mientras altas bajas de ISIS sugieren que tiene muchos más hombres armados de lo que se cree generalmente y todavía está atacando en tantos sitios al mismo tiempo. El Secretario de Estado del Reino Unido Philip Hammond insistía en que la captura de Tikrit, por la que ISIS no opuso dura resistencia, fue más importante que la caída de Ramadi por la que el ejército iraquí había combatido durante meses. Ambos hombres hablaban después de una conferencia en Paris sobre cómo combatir extremistas y que había decidido que no se necesitaba una nueva estrategia. 

Muchos de los dirigentes en esa reunión escucharon evidentemente palabras calmantes de sus asesores y servicios de inteligencia sobre cómo alguna versión contemporánea del monopolio chino del ruibarbo condenaría ISIS a una derrota a largo plazo. Durante el año pasado he escuchado un torrente de razones espurias por las que ISIS terminará por ser derrotado, aunque ninguna de ellas ha sido justificada por los eventos. Una favorita de EE.UU. solía ser “armar a las tribus suníes”, pero eso solo dio resultados en 2006-07, cuando era respaldada por 150.000 soldados estadounidenses, y en Iraq contra al-Qaida, que era mucho más débil que ISIS. Tribus en Iraq y Siria que probaron algo semejante por segunda vez han sido masacradas. 

Optimistas me aseguran que ISIS desaparecerá porque su extremismo y violencia disgustan a la gente que gobierna. Esto podrá ser válido en cuanto a sus sentimientos, pero no se presentará a elecciones y matará a todo el que se le oponga. Otros argumento es que a ISIS se le acaba el dinero, lo que, incluso si fuera correcto, no va a desplazar a un culto religioso de gran salvajismo que cree que cuenta con inspiración divina. ISIS puede ser derrotado, pero solo cuando se dé prioridad total a lograrlo y cuando los responsables políticos rechacen recetas auto-engañosas para lograr su fin. 

Patrick Cockburn es corresponsal en Oriente Medio de The Independent; antes trabajó para el Financial Times. Ha escrito tres libros sobre la historia reciente de Irak y un ensayo, The Broken Boy; junto con su hijo, ha escrito un libro sobre la esquizofrenia: Henry’s Demons. En 2005, ganó el Premio Gelhom; en 2006 el Premio James Cameron y en 2009, el Premio Orwell de Periodismo. Su próximo libro es The Jihadis Return: ISIS and the New Sunni Uprising.
Este artículo fue publicado originalmente en The Independent


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