viernes, 1 de mayo de 2015
jueves, 30 de abril de 2015
ECOLOGÍA SOCIAL
29.04.2015
Ayer, 28 de abril el Parlamento Europeo aprobó una nueva legislación que limita el uso de cultivos para producir combustibles. Los europarlamentarios han reconocido que los agrocombustibles pueden competir con la producción de alimentos, contribuir al cambio climático y forzar cambios en los usos del suelo. Amigos de la Tierra considera que esta decisión irá poniendo fin al uso de los agrocombustibles.
El Parlamento Europeo ha impuesto un nuevo límite al porcentaje de uso de agrocombustibles permitidos en el transporte de un 7% [1]. Al ser Europa el mayor consumidor de diésel de origen agrícola, como el aceite de palma, la soja o la colza, el voto tiene implicaciones globales, sobre todo para aquellos países exportadores como Indonesia, Malasia o Argentina. Esta votación probablemente suponga el final de la expansión del uso de cultivos alimentarios como combustibles.
La producción y el consumo de agrocombustibles creció exponencialmente entre 2008 y 2009 cuando dos directivas europeas, la de Renovables y la Calidad de los Combustibles incluyeron objetivos vinculantes del 10% del combustible provenientes de fuentes supuestamente “renovables”. En este contexto, el objetivo anterior era de un 8,6% para 2020, que se ha reducido a un 4,7%. El límite aprobado hoy se trata de un reconocimiento de los agrocombustibles como agravantes del cambio climático. En esta línea, la Unión Europea deja libertad a los estados miembros para bajar el límite de su uso, si así lo deciden.
“Estos combustibles hacen más daño que bien al clima y las personas. La Unión Europea por fin empieza a frenar los agrocombustibles y reconoce frente al resto del mundo que no son una solución al cambio climático. Esta decisión pone fin a una década de debates sobre el impacto de los agrocombustibles, que han ocasionado hambre, aumento en el precio de los alimentos y acaparamiento de tierras [2]”, ha señalado Alejandro González, responsable del área de clima y energía de Amigos de la Tierra.
La UE ha tenido que retractarse en sus políticas sobre agrocombustibles, lo que debería ser una lección para los demás países que están pensando en incrementar el uso de estos combustibles. Hay 64 países en el mundo que han aumentado o están pensando en aumentar su uso para el transporte [3], entre ellos recientemente Indonesia [4].
Amigos de la Tierra insta a los países de la EU a que pongan fin a la producción de agrocombustibles a partir de alimentos.
Notas:
[1] Qué ha acordado la Unión Europea:
· Limitar el uso de agrocombustibles para el transporte a un 7%, dejando libertad a los estados miembros para bajarlo aun más. El objetivo anterior era de un 8,6% para 2020, desde el 4,7% actual.
· Las emisiones indirectas de GEI debido a la expansión de agrocombustibles serán vigiladas anualmente por la Comisión Europea y los productores. Esto mejorará la transparencia de la producción.
· Los Estados Miembros deben apoyar un objetivo no vinculante del 0,5% de los “combustibles avanzados” derivados de los residuos agrícolas, forestales o domésticos aunque con ciertas salvaguardas ambientales.
[2] Antecedentes:
La producción y el consumo de agrocombustibles creció exponencialmente entre 2008 y 2009 cuando dos directivas europeas, la de Renovables y la Calidad de los Combustibles incluyeron objetivos vinculantes del 10% del combustible provenientes de fuentes “renovables”. Amigos de la Tierra se opuso a dicho objetivo. En 2012 la Comisión Europea propuso revertir la legislación en respuesta a la evidencia del impacto de los agrocombustibles sobre el cambio climático, incluso peor que el de los combustibles fósiles. La propuesta de un límite del 5% inicial se amplió al 6% por el Parlamento Europeo y al 7% por los Estasdos Miembros, que se acaba de votar.
[3] http://ase.tufts.edu/gdae/
[4] El Gobierno de Indonesia está planificando aumentar el uso de los biocombustibles a nivel nacional, incluido el biocombustible obtenido a partir de aceite de palma mediante subvenciones adicionales y una meta obligatoria de 15% de biocombustible mezclado con diesel.http://www.thejakartapost.com/
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GRECIA - UE
La posición del gobierno de Syriza en el actual momento de la negociación con el Eurogrupo
Un New Deal para Grecia
Rebelión
Social Europe Journal
29.04.2015
"Nuestra tarea es convencer a nuestros socios de que nuestros afanes son estratégicos, antes que tácticos, y de que nuestra lógica es razonable. La suya, desistir de un enfoque fracasado."
Tres meses de negociaciones entre el gobierno griego y nuestros socios europeos e internacionales han traído consigo mucha convergencia en torno a los pasos necesarios para superar años de crisis económica y proporcionar a Grecia una recuperación sostenida. Pero todavía no se ha producido un acuerdo. ¿Por qué? ¿Qué pasos se necesitan para producir una agenda de reformas viable y comúnmente acordada?
Nosotros y nuestros socios estamos ya de acuerdo en muchas cosas. EL sistema fiscal griego necesita reorganización, y las autoridades fiscales deben liberarse de influencias políticas y empresariales. El sistema de pensiones está enfermo. Los circuitos de crédito de la economía están rotos. El mercado de trabajo ha sido devastado por la crisis, está profundamente segmentado y el crecimiento de la productividad se ha estancado. La administración pública está urgentemente necesitada de modernización, y los recursos públicos deben usarse más eficientemente. Obstáculos insuperables bloquean la formación de nuevas empresas. La competencia en los mercados de productos está, y por mucho, demasiado limitada. Y la desigualdad ha alcanzado niveles ultrajantes, lo que impide la unidad de la sociedad en torno a reformas esenciales.
Aparte de ese consenso básico, los posibles acuerdos sobre un nuevo modelo de desarrollo para Grecia necesitan superar dos barreras. En primer lugar, tenemos que ponernos de acuerdo en cómo enfocar la consolidación fiscal griega. En segundo lugar, necesitamos una amplia agenda de reformas comúnmente acordada que venga en apoyo de esa senda de consolidación fiscal y que inspire confianza a la sociedad griega.
Empezando por la consolidación fiscal, la cuestión es de método. Las instituciones de la llamada “Troika” (la Comisión Europea, El BCE y el FMI) se han fundado durante años en un proceso de inducción retrospectiva: fijan una fecha (2020, pongamos por caso) y un objetivo de proporción entre la deuda nominal y el ingreso nacional (120%, pongamos por caso) que habría de alcanzarse antes de que los mercados monetarios puedan estar predispuestos a prestar a Grecia a tipos razonables. Entonces, y siempre bajo supuestos arbitrarios sobre tasas de crecimiento, inflación, recetas de privatización, etc., calculan qué superávits primarios se necesitan cada año, operando retrospectivamente hasta el presente.
El resultado de ese método de inducción retrospectiva es, en opinión del gobierno griego, una “trampa de austeridad.” Cuando la consolidación fiscal se basa en una proporción de deuda predeterminada alcanzable en un momento predeterminado del futuro, los superávits primarios necesarios para lograr esos objetivos son tales, que su efecto sobre el sector privado socava las hipotéticas tasas de crecimiento, lo que lleva al descarrilamiento de la senda fiscal planeada. En efecto: esa es precisamente la razón de que los anteriores planes de consolidación fiscal para Grecia marraran tan espectacularmente a la hora de alcanzar sus objetivos.
La posición de nuestro gobierno es que hay que abandonar la inducción retrospectiva. En cambio, deberíamos esbozar un plan de futuro basado en supuestos razonables sobre superávits primarios consistentes con tasas de crecimiento del producto, inversión neta y expansión de la exportación que pudieran estabilizar la economía y la proporción de deuda griegas. Si eso significara que la proporción de la deuda en relación con el PIB es mayor que el 120% en 2020, entonces pasamos a divisar vías inteligentes para racionalizar, reperfilar o reestructurar la deuda, sin perder nunca de vista el objetivo de maximizar el valor efectivo presente a devolver a los acreedores de Grecia.
Además de convencer a la troika de nuestro análisis de la sostenibilidad de la deuda y de la necesidad de evitar la trampa de la austeridad, tenemos que superar también la segunda barrera: la “trampa de la reforma”. El anterior programa de reformas, que tan tercamente insisten en mantener y “no detener” nuestros socios, se basaba en una devaluación interna, en recortes de salarios y pensiones, en pérdida de derechos laborales y en una privatización de activos públicos al máximo precio.
Nuestros socios creen que, a su debido tiempo, esa agenda funcionará. Que si los salarios siguen cayendo, crecerá el empleo. Que el modo de curar a un sistema de pensiones enfermo es recortar las pensiones. Y que las privatizaciones deberían buscar los precios de venta más altos, a fin de devolver una deuda que muchos coinciden (en privado) en que es insostenible.
En cambio, nuestro gobierno está persuadido de que este programa ha fracasado, dejando a la población harta de reformas. La mejor prueba de ese fracaso es que, a pesar de la drástica caída de salarios y costes, el crecimiento de las exportaciones ha sido plano (la eliminación del déficit por cuenta corriente trae su origen únicamente en el colapso de las importaciones).
Más recortes salariales no servirán de nada a unas empresas orientadas a la exportación enfangadas en una crisis crediticia. Y más recortes en las pensiones no afectarán en nada a las verdaderas causas de los problemas de nuestro sistema de pensiones: el bajo empleo y la gran bolsa de trabajo en negro. Esas medidas no harían sino provocar daños todavía mayores al ya muy deteriorado tejido social de Grecia, inutilizándolo como el soporte que desesperadamente necesita nuestra agenda de reformas.
Las actuales diferencias con nuestros socios europeos no son insalvables. Nuestro gobierno está dispuesto a racionalizar el sistema de pensiones (por ejemplo: limitando la jubilación anticipada), a emprender privatizaciones parciales de activos públicos, a afrontar los préstamos no rentables que están obstruyendo los circuitos de crédito, a crear una comisión fiscal verdaderamente independiente y a estimular las actividades empresariales. Las diferencias que subsisten tienen que ver con la forma de entender el vínculo entre las varias reformas y el marco macroeconómico.
Nada de eso significa que no se pueda llegar inmediatamente a terreno común. El gobierno griego desea una senda de consolidación fiscal razonable, y queremos reformas que ambos lados consideramos importantes. Nuestra tarea es convencer a nuestros socios de que nuestros afanes son estratégicos, antes que tácticos, y de que nuestra lógica es razonable. La suya, desistir de un enfoque fracasado.
Yanis Varoufakis, ministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.
Tres meses de negociaciones entre el gobierno griego y nuestros socios europeos e internacionales han traído consigo mucha convergencia en torno a los pasos necesarios para superar años de crisis económica y proporcionar a Grecia una recuperación sostenida. Pero todavía no se ha producido un acuerdo. ¿Por qué? ¿Qué pasos se necesitan para producir una agenda de reformas viable y comúnmente acordada?
Nosotros y nuestros socios estamos ya de acuerdo en muchas cosas. EL sistema fiscal griego necesita reorganización, y las autoridades fiscales deben liberarse de influencias políticas y empresariales. El sistema de pensiones está enfermo. Los circuitos de crédito de la economía están rotos. El mercado de trabajo ha sido devastado por la crisis, está profundamente segmentado y el crecimiento de la productividad se ha estancado. La administración pública está urgentemente necesitada de modernización, y los recursos públicos deben usarse más eficientemente. Obstáculos insuperables bloquean la formación de nuevas empresas. La competencia en los mercados de productos está, y por mucho, demasiado limitada. Y la desigualdad ha alcanzado niveles ultrajantes, lo que impide la unidad de la sociedad en torno a reformas esenciales.
Aparte de ese consenso básico, los posibles acuerdos sobre un nuevo modelo de desarrollo para Grecia necesitan superar dos barreras. En primer lugar, tenemos que ponernos de acuerdo en cómo enfocar la consolidación fiscal griega. En segundo lugar, necesitamos una amplia agenda de reformas comúnmente acordada que venga en apoyo de esa senda de consolidación fiscal y que inspire confianza a la sociedad griega.
Empezando por la consolidación fiscal, la cuestión es de método. Las instituciones de la llamada “Troika” (la Comisión Europea, El BCE y el FMI) se han fundado durante años en un proceso de inducción retrospectiva: fijan una fecha (2020, pongamos por caso) y un objetivo de proporción entre la deuda nominal y el ingreso nacional (120%, pongamos por caso) que habría de alcanzarse antes de que los mercados monetarios puedan estar predispuestos a prestar a Grecia a tipos razonables. Entonces, y siempre bajo supuestos arbitrarios sobre tasas de crecimiento, inflación, recetas de privatización, etc., calculan qué superávits primarios se necesitan cada año, operando retrospectivamente hasta el presente.
El resultado de ese método de inducción retrospectiva es, en opinión del gobierno griego, una “trampa de austeridad.” Cuando la consolidación fiscal se basa en una proporción de deuda predeterminada alcanzable en un momento predeterminado del futuro, los superávits primarios necesarios para lograr esos objetivos son tales, que su efecto sobre el sector privado socava las hipotéticas tasas de crecimiento, lo que lleva al descarrilamiento de la senda fiscal planeada. En efecto: esa es precisamente la razón de que los anteriores planes de consolidación fiscal para Grecia marraran tan espectacularmente a la hora de alcanzar sus objetivos.
La posición de nuestro gobierno es que hay que abandonar la inducción retrospectiva. En cambio, deberíamos esbozar un plan de futuro basado en supuestos razonables sobre superávits primarios consistentes con tasas de crecimiento del producto, inversión neta y expansión de la exportación que pudieran estabilizar la economía y la proporción de deuda griegas. Si eso significara que la proporción de la deuda en relación con el PIB es mayor que el 120% en 2020, entonces pasamos a divisar vías inteligentes para racionalizar, reperfilar o reestructurar la deuda, sin perder nunca de vista el objetivo de maximizar el valor efectivo presente a devolver a los acreedores de Grecia.
Además de convencer a la troika de nuestro análisis de la sostenibilidad de la deuda y de la necesidad de evitar la trampa de la austeridad, tenemos que superar también la segunda barrera: la “trampa de la reforma”. El anterior programa de reformas, que tan tercamente insisten en mantener y “no detener” nuestros socios, se basaba en una devaluación interna, en recortes de salarios y pensiones, en pérdida de derechos laborales y en una privatización de activos públicos al máximo precio.
Nuestros socios creen que, a su debido tiempo, esa agenda funcionará. Que si los salarios siguen cayendo, crecerá el empleo. Que el modo de curar a un sistema de pensiones enfermo es recortar las pensiones. Y que las privatizaciones deberían buscar los precios de venta más altos, a fin de devolver una deuda que muchos coinciden (en privado) en que es insostenible.
En cambio, nuestro gobierno está persuadido de que este programa ha fracasado, dejando a la población harta de reformas. La mejor prueba de ese fracaso es que, a pesar de la drástica caída de salarios y costes, el crecimiento de las exportaciones ha sido plano (la eliminación del déficit por cuenta corriente trae su origen únicamente en el colapso de las importaciones).
Más recortes salariales no servirán de nada a unas empresas orientadas a la exportación enfangadas en una crisis crediticia. Y más recortes en las pensiones no afectarán en nada a las verdaderas causas de los problemas de nuestro sistema de pensiones: el bajo empleo y la gran bolsa de trabajo en negro. Esas medidas no harían sino provocar daños todavía mayores al ya muy deteriorado tejido social de Grecia, inutilizándolo como el soporte que desesperadamente necesita nuestra agenda de reformas.
Las actuales diferencias con nuestros socios europeos no son insalvables. Nuestro gobierno está dispuesto a racionalizar el sistema de pensiones (por ejemplo: limitando la jubilación anticipada), a emprender privatizaciones parciales de activos públicos, a afrontar los préstamos no rentables que están obstruyendo los circuitos de crédito, a crear una comisión fiscal verdaderamente independiente y a estimular las actividades empresariales. Las diferencias que subsisten tienen que ver con la forma de entender el vínculo entre las varias reformas y el marco macroeconómico.
Nada de eso significa que no se pueda llegar inmediatamente a terreno común. El gobierno griego desea una senda de consolidación fiscal razonable, y queremos reformas que ambos lados consideramos importantes. Nuestra tarea es convencer a nuestros socios de que nuestros afanes son estratégicos, antes que tácticos, y de que nuestra lógica es razonable. La suya, desistir de un enfoque fracasado.
Yanis Varoufakis, ministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.
Traducción para www.sinpermiso.info: Amaranta Süss
Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7936
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miércoles, 29 de abril de 2015
FUNDACIÓN DE FELIPE GONZALEZ PARA ESTUDIAR A FELIPE GONZÁLEZ, ¿PERO QUÉ ME ESTÁ USTED CONTANDO?
(Felipe Gonzalez y su puro casi al desnudo en un charco)
Esto de la Fundación de Felipe Gonzalez para estudiar a Felipe Gonzalez no será más bien una nueva formula para rebañar lo rebañable de más dineros públicos? Porque a fe mía, el estudio de Felipe Gonzalez con una Cartilla Rayas a mano, de esas del ma, me, mi, mo, mu, es bien simple:
La f con la e, fe. La li con la fe, fe-li. Y la p sola, p (porque si pones una p al lado de otra p te sale PP). Luego arrejuntas la fe-li con la p y, estudio completado: fe-li-pe. ¿Y para esto hace falta una fundación?
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GRECIA: VOTAR Y APOYAR A PARTIDOS COMO EL PP, PSOE O GUAPIRRITINES DE CIUDADANOS ES VOTAR POBREZA Y MISERIA PARA LOS ESPAÑOLES QUE VIVAN DE SU TRABAJO
TODO PARA LOS
BANCOS, NADA PARA LOS GRIEGOS
El presidente
griego,Alexis Tsipras, ha nombrado un nuevo equipo negociador en el que su
ministro de finanzas está pero con un papel más atenuado.
Las fuerzas
vivas de España están utilizando Grecia como reflejo en la política
local y la Europa neoliberal también usa a Grecia para influir en España.
Nos preguntamos
a qué precio nos sale que los bancos financien a la mayor parte de los
partidos.
Diario.es
27.04.2015
(Varufakis y el premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz.)
La UE le ha ganado una primera batalla a Varufakis. El
presidente del gobierno griego, Alexis
Tsipras, ha nombrado un nuevo equipo negociador en el que su
ministro de finanzas está pero con un papel más atenuado. Varufakis es
polémico. Un hombre que no cejaba en sus
desafíos a la UE, persistiendo en su irracional actitud de
no querer rebajar (más) la vida de los griegos. Se negaba a dar otro tajo a las
pensiones, renunciar a la paralización de los desahucios o a aceptar el ajuste
fiscal al modo que le reclaman.
Varufakis argumentaba que ya han cedido a algunas
exigencias como las privatizaciones (que es mucho ceder), pero a los mandos de
la UE no les basta. El Eurogrupo “ redobla
sus amenazas a Grecia por no aceptar más recortes”, insistieron en
la última y muy tensa reunión del Eurogrupo. Probablemente el nuevo
gobierno no rebajara sus exigencias, pero Varoufakis no puede estar solo en
primera línea porque la gente pobre o que procede de países pobres ha de ser
humilde y sumisa. Recordemos que en los tres meses transcurridos desde las
elecciones, Syriza no ha parado de retar a sus socios (o a los socios de sus
antecesores de Nueva Democracia y el PASOK) osando querer
paliar la crisis humanitaria que aquellos causaron con la ayuda
de la Troika. Incluido el BCE de Draghi, antiguo asesor en maquillajes
contables dado su alto cargo en Goldman Sachs.
Grecia les está sacando de quicio. De nuevo un
editorial de un
periódico español riñe al gobierno de Tsipras por haber cruzado
“las líneas rojas”. Y es cierto que las grandes fortunas griegas, esos grandes
patriotas que se forraron con gobiernos como dios manda, huyen. Amenaza una
crisis de liquidez que en opinión de El País “resulta peligrosa, por cuanto
podría generar en cualquier momento un accidente indeseado”. Al menos, que lo
parezca, que parezca un accidente. Aunque ni siquiera hace falta.
Por cierto, también aquí disponemos de
patriotas que tienen fuera de España ahorros, libres de impuestos, por valor
del 12% del PIB. Algunos de los cuales los han conseguido de forma no
ética pero legal como andamos viendo. Ignacio Escolar, en
ReaccionaDos, cuestiona las cesiones fiscales en este terreno –además de
aportando argumentos técnicos- con esta disyuntiva: “Es como decir que la mejor
manera de evitar los robos es legalizar el hurto”. En ello andan.
Las fuerzas vivas de España
están utilizando Grecia como reflejo en la política local. Resulta enternecedor
escuchar a la jefa de opinión de El Mundo decir en los encuentros políticos
televisados de los sábados:”El BCE financia las cosas de los ciudadanos” para
oponer a Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, que sus supuestos
afines griegos le están haciendo un feo a tan benéfica institución: el BCE. En
realidad y, según su estatus, la entidad “financia las cosas de los bancos” que
prestan a los gobiernos y con el margen suficiente para que se ganen unos
buenos dineros.
Y es que la Europa neoliberal también utiliza a
Grecia para influir en España. Al punto de preferir que caiga si con ello nos
salvan a nosotros. El BCE de hecho emprendió una nueva política de
compra de deuda pública como para una boda, en Marzo, casualmente. Y mira por
dónde al PP de Rajoy le ha tocado un buen pellizco. Nada a Grecia. Pero es que
el gobierno español ya supera el billón de euros de endeudamiento y eso es muy
rentable. También en términos de sumisión por hipoteca.
(Fuente: BCE)
Ese gobierno español que da por perdidos 40.000
millones del rescate bancario (oficialmente, porque diversas fuentes lo cifran
en más). De ése hablamos. Mientras seguimos echando pérdidas a la hucha del
olvido. La última por el momento es que enterramos
12.000 millones para “recapitalizar” CatalunyaBanc y hemos
recuperado solo 216, el 1,7%. CatalunyaBanc
es el banco que compró a buen precio el BBVA. Como ocurriera
con Nova Galicia, adquirida por
venezolanos buenos. Igual que La Caixa se quedó en su
día, aún más barato, por 1 euro,
el Banco de Valencia. La misma cantidad que pagó el Sabadell
por la CAM. Este lunes el juez Gómez Bermúdez pide el procesamiento
de la antigua cúpula de la Caja mediterránea por saquear la entidad. Lo cierto
es que el rescate millonario previo para sanearla ya lo hemos sufragado
nosotros.
Conviene no olvidar que la UE “ayudó” a sus bancos con 1,6 billones
de euros en los primeros momentos, hasta 2010, y que luego
abrió un grifo crediticio muy favorable. Al tiempo que acudía a inyectar dinero
público cada vez que estornudaban.
Por no extenderse en las políticas del PP en el
sector, como la la ley arbitrada en 2014 por la que “las deudas impagadas de
las empresas pasan a ser inversiones de los bancos acreedores en el capital de
las empresas”, como explica Juan Torres López también en ReaccionaDos. Con lo
que se matan varios pájaros de un tiro, según el catedrático de economía: ya
no necesitan establecer costosas provisiones o aumentar su capital,
porque ahora ya no son deudas de improbable o imposible cobro sino inversiones.
Como se ve, los partidarios de “pagar lo que se
debe” sin mirarle ni los dientes y plantear intolerables retos para
paliar crisis humanitarias, tienen perfectamente claro que tan
cumplidora medida rige para los ciudadanos y no para los bancos. De hecho, como
no cesa de decir el propio Varufakis, más del 90%
del rescate europeo fue a parar a entidades financieras, no al
Estado ni a los ciudadanos griegos. Es emocionante ver a españoles de bien
dispuestos a entregar su pensión, su sueldo o su futuro para figurar como
buenos pagadores en un sistema tan ecuánime.
No soy la única que se pregunta a qué precio nos sale
que los bancos financien a la mayor parte de los partidos. Parece que no tienen
suficiente con las subvenciones públicas y los hay que ni con los regalos de
empresarios como en el caso del PP.
Menos mal que The Economist se ocupa de
España. No da un euro por Rajoy. Lo ha sentenciado: "Su futuro
es tan incierto como el de los trabajadores españoles". Y, como pasó con
Zapatero, ese veredicto implica entrar en el corredor de la jubilación. A la
espera de que nos obsequien con un artículo laudatorio sobre el nuevo valor
neoliberal, Albert Rivera, -que el líder de Ciudadanos podrá añadir a su
nutrida egoteca- condenemos a los osados Varufakis del mundo
empecinados en desafiar el poder de los que con tanto esmero cuidan… de sí
mismos. Todo para los bancos, nada para los griegos. O españoles. O
portugueses. Pasen, señoras y señores, al carril y depositen su voto libre e
informado.
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ESPAÑA, UNA PARTE DE LA IGLESIA
Un documental desvela las torturas a menores en los internados del franquismo
Rebelión
La Marea
28.04.2015
“Me quemaban el culo con velas y me restregaban ortigas por mis partes por orinarme en la cama”; “lo que le hice a este señor sé que se llama felación, pero yo entonces no tenía ni idea”; “pensé en suicidarme. Que un niño con 12 años piense en eso es muy duro”. Son algunos testimonios de los centenares de miles de niños y niñas que pasaron gran parte de su infancia, cuando no toda, encerrados en internados y centros de beneficencia durante el franquismo y los primeros años de la democracia. Allí fueron víctimas de palizas, violaciones, trabajo esclavo y vejaciones, en unos centros que el régimen utilizaba para su propaganda. Unas dramáticas experiencias vitales que quedaron sepultadas por el silencio y que recoge el documental Los internados del miedo, realizado por dos de los periodistas que más han documentado la barbarie de la dictadura en España, Montse Armengou y Ricard Belis, y que este martes estrena el programa Sense Ficció de TV3.
Los testimonios que han podido recabar destacan por su crueldad y evidencian la impunidad con la que órdenes eclesiásticas que cobraban por cada niño que acogían, e incluso funcionarios del Estado, actuaban contra unos menores que no tenían manera de defenderse ni denunciar. “Me llevaron a Sant Boi. A veces yo le contestaba a la monja y me castigaban con electrochoques, pero no porque estuviera loca, sino como castigo”, relata en la cinta Julia Ferrer, sobre su experiencia en la Casa de la Caridad de Barcelona. “Venía el sacerdote con la mano bajo la sotana, tocándote y tocándose él, teniendo un orgasmo. Y a este mismo señor al día siguiente lo veías dando misa a las 8 de la mañana. Mi creencia en Dios quedó trastocada”, explica Joan Sisa, que pasó varios años en las instalaciones Llars Mundet de la capital catalana, un internado inaugurado por Franco para acoger a niños procedentes de familias desestructuradas.
Algunos de los afectados dan fe de la explotación laboral a la que fueron sometidos. “Yo fui vendido. Me sacaron del colegio y me llevaron a León a cuidar ganado a los montes completamente solo, con 13 años”, cuenta José Sobrino, uno de los afectados. “Nos hacían lavar de la mañana a la noche con sosa. Me quedaron las manos llenas de agujeros, con sangre y pus. En el colegio éramos esclavas”, afirma Isabel Perales sobre sus años en el centro religioso Ángeles Custodios de Bilbao.
Otros testimonios relatan palizas cotidianas y vejaciones delante de los demás niños. “Un aspecto en el que hemos incidido bastante es en que no se trataba de castigos que se estilaban en la época, como podía ser pegar con una regla en la mano en la escuela, sino que rayan la tortura: los apaleaban de forma cruel, los humillaban en público, de manera que les han quedado secuelas terroríficas o les daban una comida infecta y si vomitaban les obligaban a comérselo, con el discurso aquél de ‘con el dinero que nos costáis y lo que hacemos por vosotros’”, expone Armengou. “Estamos hablando de mucha maldad, de mucho desprecio. Y un impacto muy fuerte para nosotros ha sido comprobar que este tipo de abusos tuvieron su auge en los 60 y 70, pero también se produjeron a principios de los 80. Con la amnistía del 77 mucha gente salió a la calle, pero en cambio estos niños continuaron encerrados en una especie de cárceles”, apunta.
La extensión del fenómeno“El régimen franquista se encargaba de la beneficencia y la asistencia social, pero en la mayoría de casos era una beneficencia falsa, con ánimo de adoctrinamiento y formación ideológica. Además, había sido el régimen el que había creado esa situación: niños desvalidos porque los padres estaban en las cárceles, o porque se habían separado y la madre perdía la custodia, incluso abandonados porque la madre no podía soportar el estigma de ser madre soltera”, detalla Armengou. “Existía un organismo terrorífico, el Patronato de Protección de la Mujer, que se creó, textualmente, para ‘proteger a la mujer caída o en riesgo de caer’; pero ese centro que iba encaminado a la prevención de la prostitución acabó siendo un contenedor donde fueron a caer niñas en exclusión social, adolescentes con inquietudes políticas, o menores que habían sido violadas por algún familiar y se habían quedado embarazadas. A quienes encerraban era a las víctimas”, subraya la documentalista.
A pesar de no ser un fenómeno que sucediera en todos los internados, colegios religiosos, orfanatos, preventorios antituberculosos o centros de Auxilio Social, los casos de abusos físicos, psíquicos, sexuales, de explotación laboral y prácticas médicas dudosas ocurrieron en multitud de ellos. Tanto que después de elaborar documentales como Los niños perdidos del franquismo, Las fosas del silencio o el retrato del Valle de los CaídosAbuelo, te sacaré de aquí, es el trabajo con el que sus autores se han encontrado más casos entre conocidos y allegados. “Mucha gente nos ha dicho que su padre, su hermano, un amigo… ha pasado alguna experiencia no demasiado agradable en uno de esos internados. Es el documental en el que nos ha pasado más”, asegura Armengou.
Sin reparaciónLos autores del documental contactaron con algunos de los presuntos responsables de esos abusos para corroborar las historias y contrastar información, pero estos no aparecen en la cinta, que se centra en dar voz a las víctimas. Algunas de ellas se encuentran adheridas a la querella argentina por los crímenes del franquismo, pues afirman no creer en la justicia española. Hubo quien recientemente acudió a la justicia eclesiástica que, “aunque parezca extraño, es mucho más dura que la civil para casos de abusos, con plazos de prescripción mucho más amplios”, señala Armengou, aunque los casos se cerraron al haber fallecido los presuntos culpables.
Al contrario de lo que sucedió en Irlanda, donde tanto el Estado como la Iglesia han condenado los casos de abusos a menores, en España el Estado ni siquiera ha escuchado a las víctimas. Es mediante trabajos como éste que, por primera vez, sienten que alguien se interesa por ellos y se atreven a desvelar sus traumas. Armengou destaca el cariño que reciben por ese trabajo: “Una vez más nos hemos encontrado unas muestras de agradecimiento brutales por parte de la gente. Con todas las dificultades continuamos haciendo una apuesta por estos temas, pero es increíble que tengamos que seguir haciendo de bomberos, de UVI y de primeros auxilios sobre la verdad y la reparación en este país. A nivel profesional es muy enriquecedor. Pero como ciudadana es una vergüenza”.
Los testimonios que han podido recabar destacan por su crueldad y evidencian la impunidad con la que órdenes eclesiásticas que cobraban por cada niño que acogían, e incluso funcionarios del Estado, actuaban contra unos menores que no tenían manera de defenderse ni denunciar. “Me llevaron a Sant Boi. A veces yo le contestaba a la monja y me castigaban con electrochoques, pero no porque estuviera loca, sino como castigo”, relata en la cinta Julia Ferrer, sobre su experiencia en la Casa de la Caridad de Barcelona. “Venía el sacerdote con la mano bajo la sotana, tocándote y tocándose él, teniendo un orgasmo. Y a este mismo señor al día siguiente lo veías dando misa a las 8 de la mañana. Mi creencia en Dios quedó trastocada”, explica Joan Sisa, que pasó varios años en las instalaciones Llars Mundet de la capital catalana, un internado inaugurado por Franco para acoger a niños procedentes de familias desestructuradas.
Algunos de los afectados dan fe de la explotación laboral a la que fueron sometidos. “Yo fui vendido. Me sacaron del colegio y me llevaron a León a cuidar ganado a los montes completamente solo, con 13 años”, cuenta José Sobrino, uno de los afectados. “Nos hacían lavar de la mañana a la noche con sosa. Me quedaron las manos llenas de agujeros, con sangre y pus. En el colegio éramos esclavas”, afirma Isabel Perales sobre sus años en el centro religioso Ángeles Custodios de Bilbao.
Otros testimonios relatan palizas cotidianas y vejaciones delante de los demás niños. “Un aspecto en el que hemos incidido bastante es en que no se trataba de castigos que se estilaban en la época, como podía ser pegar con una regla en la mano en la escuela, sino que rayan la tortura: los apaleaban de forma cruel, los humillaban en público, de manera que les han quedado secuelas terroríficas o les daban una comida infecta y si vomitaban les obligaban a comérselo, con el discurso aquél de ‘con el dinero que nos costáis y lo que hacemos por vosotros’”, expone Armengou. “Estamos hablando de mucha maldad, de mucho desprecio. Y un impacto muy fuerte para nosotros ha sido comprobar que este tipo de abusos tuvieron su auge en los 60 y 70, pero también se produjeron a principios de los 80. Con la amnistía del 77 mucha gente salió a la calle, pero en cambio estos niños continuaron encerrados en una especie de cárceles”, apunta.
La extensión del fenómeno“El régimen franquista se encargaba de la beneficencia y la asistencia social, pero en la mayoría de casos era una beneficencia falsa, con ánimo de adoctrinamiento y formación ideológica. Además, había sido el régimen el que había creado esa situación: niños desvalidos porque los padres estaban en las cárceles, o porque se habían separado y la madre perdía la custodia, incluso abandonados porque la madre no podía soportar el estigma de ser madre soltera”, detalla Armengou. “Existía un organismo terrorífico, el Patronato de Protección de la Mujer, que se creó, textualmente, para ‘proteger a la mujer caída o en riesgo de caer’; pero ese centro que iba encaminado a la prevención de la prostitución acabó siendo un contenedor donde fueron a caer niñas en exclusión social, adolescentes con inquietudes políticas, o menores que habían sido violadas por algún familiar y se habían quedado embarazadas. A quienes encerraban era a las víctimas”, subraya la documentalista.
A pesar de no ser un fenómeno que sucediera en todos los internados, colegios religiosos, orfanatos, preventorios antituberculosos o centros de Auxilio Social, los casos de abusos físicos, psíquicos, sexuales, de explotación laboral y prácticas médicas dudosas ocurrieron en multitud de ellos. Tanto que después de elaborar documentales como Los niños perdidos del franquismo, Las fosas del silencio o el retrato del Valle de los CaídosAbuelo, te sacaré de aquí, es el trabajo con el que sus autores se han encontrado más casos entre conocidos y allegados. “Mucha gente nos ha dicho que su padre, su hermano, un amigo… ha pasado alguna experiencia no demasiado agradable en uno de esos internados. Es el documental en el que nos ha pasado más”, asegura Armengou.
Sin reparaciónLos autores del documental contactaron con algunos de los presuntos responsables de esos abusos para corroborar las historias y contrastar información, pero estos no aparecen en la cinta, que se centra en dar voz a las víctimas. Algunas de ellas se encuentran adheridas a la querella argentina por los crímenes del franquismo, pues afirman no creer en la justicia española. Hubo quien recientemente acudió a la justicia eclesiástica que, “aunque parezca extraño, es mucho más dura que la civil para casos de abusos, con plazos de prescripción mucho más amplios”, señala Armengou, aunque los casos se cerraron al haber fallecido los presuntos culpables.
Al contrario de lo que sucedió en Irlanda, donde tanto el Estado como la Iglesia han condenado los casos de abusos a menores, en España el Estado ni siquiera ha escuchado a las víctimas. Es mediante trabajos como éste que, por primera vez, sienten que alguien se interesa por ellos y se atreven a desvelar sus traumas. Armengou destaca el cariño que reciben por ese trabajo: “Una vez más nos hemos encontrado unas muestras de agradecimiento brutales por parte de la gente. Con todas las dificultades continuamos haciendo una apuesta por estos temas, pero es increíble que tengamos que seguir haciendo de bomberos, de UVI y de primeros auxilios sobre la verdad y la reparación en este país. A nivel profesional es muy enriquecedor. Pero como ciudadana es una vergüenza”.
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martes, 28 de abril de 2015
COMPETITIVIDAD EN LAS GRANDES EMPRESAS
| 28-04-2015 |
A dos años de tragedia textil, siguen los abusos en Bangladesh
Rebelión
IPS
28.04.2015
En la víspera del segundo aniversario de uno de los peores accidentes industriales en la historia moderna, un informe de Human Rights Watch (HRW) denuncia que el sector textil de Bangladesh sigue aquejado de la misma cultura de abusos y falta de garantías que causó la muerte a más de 1.100 personas hace dos años.
El Rana Plaza, un edificio de ocho pisos que alojaba a cinco fábricas textiles en Dacca, se desplomó el 24 de abril de 2013. Además de los numerosos muertos, el accidente dejó lesionadas a más de 2.500 personas en el país de Asia meridional de 156 millones de habitantes.
En su momento, los trabajadores tuvieron la esperanza de que la tragedia acabaría con los abusos laborales. Pero el informe de HRW, una organización de derechos humanos con sede en Nueva York, indica lo contrario.
Basado en entrevistas con unos 160 trabajadores de 44 fábricas, principalmente dedicadas a la confección de prendas vendidas por empresas minoristas en Australia, Europa y América del Norte, el informe publicado este jueves 23 concluye que las normas de seguridad en Bangladesh siguen siendo malas, que los abusos laborales son comunes y que el acoso sindical, incluidos los ataques violentos y la intimidación de los sindicalistas, son la norma.
Algunos de los entrevistados dicen que fueron golpeados con hierros. Otros denuncian que sus familias fueron amenazadas de muerte. Una embarazada habría sido agredida con barras de cortina metálicas. Para miles de que los cuatro millones de personas que trabajan en el sector textil, este tipo de brutalidad es parte de su vida cotidiana, según HRW.
Aunque no sufran agresiones físicas, las y los trabajadores de las aproximadamente 4.500 fábricas que componen la enorme industria de la vestimenta en Bangladesh casi seguramente padecen otras injusticias, como horas extras no remuneradas, abusos sexuales o verbales y condiciones de trabajo inseguras e insalubres.
Tras el accidente del Rana Plaza en 2013, los funcionarios gubernamentales, poderosas asociaciones comerciales y empresas extranjeras que compran la ropa confeccionada en Bangladesh se comprometieron a remediar las fallas del sector textil, que exporta 24.000 millones de dólares en mercancías por año.
A lo largo de la cadena de suministro se prometió que una tragedia de este tipo no volvería a repetirse jamás. Pero esas promesas no se cumplieron.
La violación de las leyes laborales
En diciembre de 2014, el gobierno de Bangladesh aumentó el salario mínimo de los obreros de 39 dólares a 68 dólares mensuales. Si bien fue un avance considerable, los trabajadores pretendían un mínimo de 100 dólares al mes.
Por otra parte, la aplicación ha sido lenta. Según Moshrefa Mishu, presidenta del Foro de la Unidad de los Trabajadores Textiles, que representa a 80.000 trabajadores, solo 40 por ciento de las empresas cumplen con la ley del salario mínimo.
Mishu señaló que las mujeres, que constituyen el grueso de la mano de obra del sector, son el “alma” de esta industria vital que produce 80 por ciento de los ingresos de exportación y aporta 10 por ciento del producto interno bruto anual del país. Sin embargo, son víctimas de “salarios de explotación” debido a que los minoristas exigen precios competitivos, añadió.
De hecho, muchos propietarios de fábricas concuerdan en que la presión de las empresas que hacen pedidos a granel para agilizar las líneas de producción y mejorar los márgenes de ganancia contribuyen con la mala situación laboral, ya que los minoristas de marca rara vez incluyen el factor del cumplimiento de las normas de seguridad y laborales en su cálculo de costos.
Los “costos financieros son pesados para los propietarios de las fábricas”, aseguró Meenakshi Ganguly, directora de HRW en Asia meridional. “Ellos argumentan que una pequeña transacción sobre el margen de ganancia puede hacer mucho para ayudar a las fábricas de Bangladesh a cumplir” las leyes, añadió en diálogo con IPS.
Dondequiera que esté la culpa del incumplimiento, son innegables las consecuencias negativas para los trabajadores, y especialmente para las obreras.
Una encuesta realizada en abril de 2014 por la organización internacional no gubernamental Democracia Internacional reveló que 37 por ciento de los trabajadores denunciaron que no se les pagaba la licencia por enfermedad, y 29 por ciento carecía de la licencia de maternidad remunerada.
A quienes no cumplan con las metas de producción se les descuentan los salarios, mientras que la investigación de HRW indica que “los obreros en casi todas las fábricas” investigadas se quejaron de no recibir los sueldos o beneficios en su totalidad o a tiempo.
Las horas extras sin el consentimiento de los trabajadores son sumamente comunes, así como las pésimas instalaciones de saneamiento y el agua potable contaminada.
La negociación colectiva, un negocio arriesgado
Ante esta situación, muchos trabajadores son conscientes de que su mejor oportunidad para obtener condiciones dignas de trabajo radica en su capacidad de negociación colectiva.
Pero el acoso sindical y otras actividades antisindicales son habituales en el sector textil, y muchos sindicalistas son golpeados hasta que se someten y decenas de personas aterrorizadas para mantenerlas dóciles.
Aunque Bangladesh ratificó los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo sobre libertad sindical y negociación colectiva, quienes intenten ejercer esos derechos se enfrentan a duras represalias.
“Fui arrestada y encarcelada siete veces, pero me dejaron en libertad porque no encontraron pruebas contra mí”, destacó Mishu, del Foro de Unidad de los Trabajadores Textiles.
“El único cargo del que me acusan es el de hablar a favor de los trabajadores. Cada vez que alzamos la voz contra los propietarios de las fábricas textiles, en lugar de negociar con nosotros aplican la fuerza para silenciarnos”, sostuvo.
El testimonio de Mishu refleja numerosos incidentes similares registrados en el informe de HRW, que incluye un ataque en febrero de 2014 contra cuatro activistas de la Federación de Bangladesh por la Solidaridad Obrera, por el cual uno de ellos quedó herido de tal gravedad que debió pasar 100 días hospitalizado.
Su único “delito” fue ayudar a los empleados de la fábrica de propiedad coreana Chunji Knit a llenar formularios de inscripción al sindicato.
“Encontramos que los propietarios de las fábricas… emplean a matones locales para intimidar y atacar a los organizadores sindicales, a menudo fuera del predio de la fábrica”, explicó Ganguly, de HRW. “Y entonces alegremente niegan su responsabilidad diciendo que los ataques no tuvieron nada que ver con la fábrica”, añadió.
En uno de los peores ejemplos de actividad antisindical, HRW informó que el activista Aminul Islam fue “secuestrado, torturado y asesinado en abril de 2012, y hasta la fecha no se ha encontrado a sus asesinos”.
Aunque las reformas, duramente conquistadas, elevaron el número de sindicatos registrados oficialmente en la Dirección de Trabajo de apenas dos en 2012 a 416 en 2015, la representación sindical sigue siendo escasa. Solo 10 por ciento de las fábricas textiles están sindicalizadas en Bangladesh.
Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2015/04/a-dos-anos-de-tragedia-textil-siguen-los-abusos-en-bangladesh/
Editado por Kitty Stapp / Traducido por Álvaro Queiruga
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lunes, 27 de abril de 2015
GRECIA. ¿PERO A QUÉ BOLSILLOS VA LA RIQUEZA QUE SE CREA EN EUROPA?
Entrevista al economista Leonidas Vatikiotis, miembro de la comision de auditoria de la deuda
"Grecia debería salir de la Unión Europea y no pagar la deuda ilegitima"
Rebelión
Página/12
24.04.2015
El economista Vatikiotis está convencido de que es mejor ser un Estado con moneda independiente que seguir en un país con un 27 por ciento de desempleo. La comisión de auditoría de la deuda investiga qué parte es la ilegal.
El ágora de los movimientos antisistema de Atenas, la plaza Exarchia, es el lugar elegido por Leonidas Vatikiotis para explicarnos en detalle por qué Grecia no debería pagar su deuda al FMI, al Banco Central Europeo (BCE) y a los estados miembros de la Unión Europea (UE). Periodista especializado en política exterior, doctor en Economía, asesor del reconocido documental Debtocracy (Deudocracia) y uno de los impulsores de la Comisión por la Auditoría de la Deuda Griega, Vatikiotis tiene pruebas más que suficientes para demostrar que el endeudamiento millonario del Estado griego es “ilegal” y “odioso”.
Desde este mes de abril, el Parlamento heleno puso en marcha un comité internacional presidido por el experto belga Eric Toussaint para auditar la deuda griega y dirimir qué parte es ilegítima –y, por tanto, debería ser cancelada– y qué responsabilidades tienen en ello quienes obtuvieron beneficio de la situación. El grupo está compuesto por 15 economistas, constitucionalistas y abogados del ámbito internacional –entre los que Vatikiotis anticipa que habrá un argentino– y otros 15 auditores griegos, completamente independientes de los aparatos estatales. La investigación que llevan a cabo no tiene un papel vinculante, pero sí que podría servir al gobierno como instrumento de presión ante las negociaciones con el Eurogrupo, si el gabinete de Tsipras se decide a utilizarlo.
En cualquier caso, Vatikiotis tiene muy claro que buena parte de la deuda contraída con la Troika no tiene que pagarse, dado su carácter ilegal. “Los dos antiguos gobiernos firmaron acuerdos por 255 mil millones de euros que no fueron ratificados por el Parlamento griego ni avisados de ello a sus votantes en sus programas electorales”, explica Vatikiotis. “El entonces primer ministro socialista, Giorgos Papandreu, firmó un memorándum en 2010 por el cual los bancos alemanes y franceses fueron progresivamente desplazados por la Troika como acreedores de Grecia. Antes de 2010 la deuda era hacia entidades privadas y ahora el 60 por ciento pertenece a la UE, el 10 por ciento al FMI y el 8 por ciento al BCE, es decir el 78 por ciento le corresponde a la Troika”, advierte.
El rescate recibido por el Estado heleno en 2010 –que permitió salvar a la banca centroeuropea tras la devaluación de los bonos griegos en 2009– produjo un traspaso de la deuda de manos privadas a manos públicas y es esa transferencia uno de los puntos que la auditoría se propone investigar. “El 92 por ciento de esos 250 mil millones de euros del rescate no volvió a los bancos griegos, que previamente habían sido salvados con dinero del pueblo, sino a las entidades financieras privadas internacionales y a la Troika. ¿Por qué entonces somos los ciudadanos los que tenemos que pagar la deuda?”, alerta Vatikiotis. “Las instituciones deberían rendir cuentas acerca de ese movimiento en el que el BCE y el FMI libraron del riesgo a la banca y volcaron una responsabilidad que era del sector privado en la sociedad.”
El segundo memorándum firmado en 2012, por el cual se establecía una quita de la deuda que, según el entonces gobierno de Lukas Papadimos, iba a suponer la reducción de la deuda pública en un 50 por ciento, también está bajo la lupa de la comisión impulsada por Vatikiotis. “Lo cierto es que la deuda griega se disparó en coincidencia con los planes de rescate, pasando del 113 por ciento del PIB en la víspera de la reestructuración del 2012 al 185 por ciento en 2015”, apunta.
Una vez expuestos los principales argumentos para no ceder ante las presiones de la Troika, la siguiente cuestión es cómo puede afrontar Grecia –un Estado al borde de la suspensión de pagos– no recibir más fondos de la Unión Europea. Vatikiotis responde, sereno, que su país “desde agosto del 2014 no recibe ni un euro de la Troika porque los acreedores no han respetado sus obligaciones, mientras que Grecia sí que lo ha hecho, con el dinero de sus contribuyentes”. “Los griegos piensan que si desde Europa no nos dan dinero, no tendremos fondos para las pensiones y servicios públicos pero deben entender que los millones que les estamos pidiendo no van al Estado, sino que vuelve a ellos mismos”, puntualiza.
“Grecia debe afirmar que solventará su sistema público con la recaudación de sus impuestos y hacer como Argentina, no pagar ni un centavo a los fondos buitre”, sostiene Vatikiotis, aunque duda de que el actual primer ministro pueda hacerlo porque, dice, “la táctica de la otra parte siempre es la misma: te asfixio y un segundo antes de morir te doy el dinero necesario para seguir discutiendo y obligarte a hacer más concesiones”.
En su opinión, Grecia debería abandonar la Unión Europea y mantenerse, por un lado, con el dinero de los contribuyentes y, por otro, con la autarquía. “Estamos hablando de países como los mediterráneos, en los cuales, donde quieras que plantes, en una semana tenés tu ensalada”, anima Vatikiotis. “Para llevar a cabo en un 100 por ciento el autoabastecimiento con nuestras propias tierras, todo lo que necesitamos es períodos cultivables y agua. Yo sé que esto suena increíble en Rusia o Escandinavia pero en Grecia no lo es.” Contemplando también el problema energético, el economista explica que su país cuenta con grandes reservas de carbón y, si ahora importa petróleo de países amigos de Estados Unidos con los peores términos del mercado, al pasar a adquirirlo de Irán o Rusia, los precios serán más baratos y las condiciones mucho mejores.
Todo pensado en el caso de un grexit (expresión con la que popularmente se llama a la hipotética salida de Grecia de la Eurozona). Vatikiotis está convencido de que es mejor ser un Estado con moneda independiente que seguir en un país con un 27 por ciento de desempleo en el que, además, uno de cada tres de los que trabajan, no está ahora recibiendo sueldo. “Vivimos en una sociedad en la que sólo el 15 por ciento de la población tiene dinero y el resto está esperando vivir de eso. Es una locura y, sin embargo, ese 85 por ciento quiere pertenecer a la Eurozona porque cree en el super poder de la banca. Los griegos quieren estar en Europa porque piensan que les hace vivir mejor y porque, claro, ¡es muy incómodo tener que cambiar dinero si viajas!”, ironiza Vatikiotis.
Pero no sólo los helenos prefieren seguir dentro de la Unión Europea, la propia Alemania –su principal “enemiga” y acreedora– presiona, según Vatikiotis, para que Grecia no se vaya. “Merkel quiere mandar un mensaje: nuestra moneda común sólo sube y nunca baja, porque de esa estabilidad depende su crecimiento.” El economista explica que la estrategia que Alemania lleva desde hace décadas se basa en el euro, ya que si tuviera una moneda nacional estaría sobrevaluada en un 50 por ciento y no podría exportar a todo el mundo, como lo hace actualmente. “En cambio, teniendo el euro los alemanes gozan de muchos privilegios. Primero que nada, disponen de un mercado interno de millones de personas; segundo, pueden exportar a cualquier país porque tienen la moneda devaluada; y tercero, esa sólida red de consumidores les permite reducir los salarios sin demasiado problema.”
En este sentido es que Vatikiotis cree que Grecia tiene la sartén por el mango y debe plantarse ante Alemania en las negociaciones. “Cuando le digamos que si no aceptan nuestros propios términos, nos iremos del euro, Merkel hará todo lo que tenga a su alcance para impedir esa opción.”
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