domingo, 29 de septiembre de 2013

UNIÓN EUROPEA: QUIENES NOS ARRUINAN NO NOS PUEDEN SALVAR


(2/2) 

SALIR DEL EURO

La sociedad en una encrucijada

¿Cómo superar el desastre? La alternativa a la crisis que defiende la Troika y abiertamente el PP pasa por profundizar en los ajustes, en la austeridad y en la destrucción de lo público. 

La economía española, como ya le ha ocurrido a Grecia o Portugal, cae por el precipicio y se desfondará en el abismo, con unas consecuencias sociales dramáticas y riesgos políticos de todo signo.

El PSOE, copartícipe activo en el actual diseño económico y social, finge ahora un desacuerdo con el PP y critica su política suicida, pero sigue amarrado al criterio de que el euro es irreversible.

Las direcciones de los sindicatos mayoritarios, una vez contrastado el error de cálculo cometido con el sí crítico a Maastricht, denuncian ahora el actual estado de cosas, pero no están en condiciones de proponer medidas anti crisis realmente efectivas ya que no cuestionan con coherencia la Europa construida.

Otras fuerzas, organizaciones y autores de la izquierda critican la Europa actual y proponen cambios bastante utópicos y proyectos sin fundamento, dado el carácter irreformable de la Europa surgida, sobre todo después de la ampliación de la zona euro al Este.

A las carencias originales de la moneda única se añade el peso que ha cobrado Alemania como país hegemónico y la realidad de una descomposición de Europa, aprisionados algunos países en deudas impagables.

La imprescindible y urgente necesidad de romper con las ataduras de los Tratados europeos no puede paralizarse ni ocultarse tras propuestas de proyectos de otra naturaleza.

Por deseable que sea otra Europa, es ahora inviable, requiere de bases en que sustentarse bien distintas y de la soberanía perdida de cada Estado.

El fracaso del proyecto de construcción de Europa es inocultable, con independencia de que no sea posible determinar cuándo y cómo se desbaratará la insostenible situación existente.

A los firmantes de este manifiesto nos parece claro que la Europa de Maastricht no podrá sobrevivir con su actual configuración, tras los desastres y sufrimientos que ha causado, además de vaciar de contenido la democracia y sustraer la soberanía popular.

También afirmamos que nuestro país no puede salir de la crisis en el marco del euro.

Sin moneda propia y sin autonomía monetaria es imposible hacer frente al drama social y económico, tanto más cuanto que la política fiscal tambiénha quedado anulada con el Pacto de Estabilidad, alevosamente constitucionalizado. 

Es precisa una moneda propia para competir y una política monetaria soberana para suministrar liquidez al sistema y estimular una demanda razonable. 

Y esto como primera condición ineludible, pero en modo alguno suficiente, para poder desarrollar una política avanzada de control público de los sectores estratégicos de la economía, entre ellos la nacionalización de la banca, de reconstrucción del tejido industrial y agrícola, de defensa y potenciación de los servicios públicos fundamentales con un poderoso y progresivo sistema fiscal, de amortiguación de las desigualdades y distribución de la riqueza, del reparto del trabajo para combatir el paro, de derogar las contrarreformas laborales y de las pensiones, de respeto en serio al medio ambiente, etc., y de abordar un proceso constituyente que permita recuperar y profundizar la democracia.

Por todo ello hay que despreocuparse transitoriamente del déficit público, olvidarse de hacer propuestas imposibles al BCE y dejar de añorar a la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra cuando se puede disponer del Banco de España como institución equivalente.

El montante de la deuda externa es impagable.

Su mayor parte es deuda del sector privado, y corresponde a sus agentes resolver los problemas que se presenten, incluido el sector financiero, muy comprometido. 

Por ello rechazamos toda operación de “rescate” de nuestro país y por la misma razón consideramos como deuda completamente ilegitima la contraída por el Estado para proporcionar fondos de salvamento a las entidades crediticias que no hayan sido nacionalizadas. 

Con respecto a la deuda pública, el Estado debe realizar una profunda reestructuración de la misma (quita, moratoria, conversión en moneda nacional) que alivie la presión abrumadora que soportan las cuentas públicas. 

En otro caso, puede darse como irremediable la quiebra del Sector público. No se nos escapan los problemas y complejidades de los pasos que proponemos, entre otros limitar la libre circulación de capitales.

Tampoco nuestro análisis nos impide colaborar en acciones, propuestas y movilizaciones con aquella parte de la ciudadanía y sus organizaciones que, bajo el efecto del bombardeo mediático al que somos sometidos o por otros motivos, aún no comparte nuestra opción ante la encrucijada en que estamos y la necesidad de romper el nudo gordiano del euro.

Sin embargo, ante el desastre que nos envuelve y ante las causas profundas que lo promueven y agudizan, no podemos mantenernos mudos ni evasivos.

A nuestro entender, hoy la sociedad española, que ya ha entrado en una agonía prolongada y sin esperanza, no dispone de otra elección que salir del euro para impedir el hundimiento definitivo del país.

Recuperar la soberanía económica perdida, hacer efectiva la soberanía popular, requiere desprenderse de los dogales que nos paralizan, encarar la cruda realidad y dotarse de los medios para trazar un proyecto de supervivencia que, con todas sus dificultades, puede representar también una gran oportunidad para crear una sociedad soberana, próspera, justa, solidaria, democrática, ecológicamente responsable y libre.

PARA ADHERIRSE AL MANIFIESTO: 

 http://salirdeleuro.wordpress.com 

 *++

UNIÓN EUROPEA: QUIENES NOS ARRUINAN NO NOS PUEDEN SALVAR


Manifiesto por la recuperación de La soberanía económica, monetaria y ciudadana 

(1/2) 

SALIR DEL EURO

La dramática situación Social y económica en la que está hundida nuestra sociedad exige una política capaz de crear las condiciones para salir de la crisis.

Es una necesidad urgente. El tiempo se ha convertido en un dato primordial por los riesgos de agravamiento y degradación que existen, por el enorme sufrimiento social que provoca la persistencia de las políticas de ajuste, austeridad y privatización de lo público.

 La red en la que estamos atrapados está conformada por un nivel de paro catastrófico, por un endeudamiento del país frente al exterior imposible de afrontar y por una evolución de las cuentas públicas que conducen a la quiebra económica del Estado.

Más de 6 millones de parados, más de 2,3 billones de euros de pasivos brutos frente al exterior, y una deuda pública de casi un billón de euros, creciente y próxima al 100% del PIB, son datos que definen un desastre inmanejable, ponen en peligro la convivencia y derruyen derechos sociales fundamentales.

Una crisis de esta envergadura tiene causas complejas y múltiples, desde la crisis general del capitalismo financiero hasta el despilfarro y la corrupción propios, pasando por un sistema fiscal tan regresivo como injustamente aplicado, pero aun a riesgo de simplificar el análisis para desentrañar las soluciones, hay que atribuir a la incorporación de nuestro país a la moneda única la principal razón de esta desoladora situación.

Como ahora se reconoce, no había condiciones para implantar una moneda única entre países tan desiguales económicamente sin ir acompañada de una fiscalidad común.

Su creación implicaba, por otra parte, un marco propicio para implantar políticas regresivas y antisociales de todo tipo según la doctrina neoliberal, que ha tenido en la construcción de la Europa de Maastricht su máxima expresión.

Como se calibró en su momento, el Estado del bienestar no es Compatible con la Europa de Maastricht. 

Con la incorporación al euro, nuestro país perdió un instrumento esencial para competir y mantener un equilibrio razonable de los intercambios económicos con el exterior, como era el control y manejo del tipo de cambio con respecto al resto de las monedas.

Por otra parte, hubo una cesión de la soberanía al BCE en cuanto a la creación de liquidez y aplicación de la política monetaria, una institución dominada desde los orígenes por los intereses del capitalismo alemán. 

Como no podía ser de otro modo, el retraso y la debilidad de la economía española frente a otros países y la rigidez absoluta impuesta por el euro llevaron a largo de la década del 2000 a un déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente abrumador.

Se registraron unos desequilibrios insostenibles, como también les ocurrió a otros países como Grecia y Portugal, apresados en la misma trampa. 

En los 14 años transcurridos desde la creación del euro en 1999 hasta el final del 2012, el déficit exterior acumulado fue de casi 700 mil millones de euros, que hubo de financiarse endeudándose con el exterior.

Las entidades crediticias y las empresas españolas demandaron más de otro billón de euros de recursos para sus planes de inversiones en el exterior, principalmente en América Latina.

Hasta el año 2008, en que se desató la crisis financiera internacional, por las facilidades extraordinarias de financiación, el país vivió un sueño, como drogado, alimentando la burbuja inmobiliaria y ajeno a los problemas que se habían gestado. 

En ese año, todo cambió radicalmente, los mercados financieros se cerraron, por los canales no fluía la liquidez y la situación de cada deudor pasó a examinarse con rigor. 

Con el cambio abrupto en la posición deudora de nuestra economía frente al exterior, los pasivos brutos pasaron de 540 mil millones al final de 1998 a 2,2 billones en 2008, el país entró en quiebra y sobrevino una profunda recesión que a todos los efectos sigue vigente.

El sector público se resintió profundamente desde entonces, incurriendo en un déficit desorbitado por la caída drástica de los ingresos, reforzada por el estallido de la burbuja inmobiliaria. 

El Estado, sobre el que acaban descargando todas las tensiones de las administraciones públicas, ha necesitado de centenares de millones de euros, obtenidos con la emisión de deuda pública en los mercados interior y exterior, ante la imposibilidad de la financiación directa por la autoridad monetaria.

Al final de 2007, la deuda en circulación del Estado era de 307.000 millones de euros, el 37% del PIB. Al final de 2012 había subido a 688,000 millones, el 65% del PIB, y sigue aumentando como corresponde a la evolución deficitaria de las cuentas públicas. 

Desde que se admitió la crisis, la política económica ha tenido unos rasgos básicos inamovibles. La pérdida de competitividad de la economía española ha servido de excusa para aplicar a rajatabla las recetas neoliberales y se ha tratado de compensar con el llamado “ajuste interno”, un proceso dirigido a disminuir los salarios y facilitar los despidos para abaratar los precios de las mercancías y servicios españoles, desde el momento en que la vía natural e histórica de la devaluación de la moneda está cegada por el euro. Ajustes, contrarreformas laborales y recortes continuos jalonan la política de los últimos años. 

Por otra parte, la mal denominada austeridad se ha impuesto brutalmente En la política fiscal, como exigencia de los poderes económicos, haciéndose de la lucha contra el déficit publico el talismán engañoso de la solución a la crisis. 

Esta política ha producido un retroceso social muy doloroso, ha impulsado inconteniblemente el crecimiento del paro y, lo que es fundamental, es inútil. 

El país se desliza sin freno y se despeña hacia una fosa profunda. Los determinantes de la crisis siguen intactos cuando no degradados.

Los pasivos exteriores no pueden disminuir sin que se registre un excedente de la balanza de pagos, cosa prácticamente inalcanzable para una economía bastante derruida y de escasa competitividad, y la pesada carga de deuda pública no dejará de crecer hasta que se diluya el déficit público, algo que el propio gobierno no alcanza a vislumbrar. 

La desconfianza es general.

 *++

LECCIONES DE CORRUPCIÓN ELEMENTAL, PRIMER CICLO, EN EL REINO DEL REY, VÍA MUNICIPAL, CURSO 2013 - 2014


XXIX


Alcaldesa: María José Cervantes Municipio: Villanueva del Río y Minas Partido: PSOE Imputación: En febrero de 2012 prestó declaración ante la Guardia Civil, en el marco de la investigación de la presunta trama de prejubilaciones fraudulentas detectada en expedientes de regulación de empleo (ERE) financiados con fondos autonómicos.

¿Dimitió? Los hechos ocurrieron cuando ya no era alcaldesa, cargo que ejerció entre 2007 y 2011. Actualmente dirige el área de Cohesión Social e Igualdad de la Diputación de Sevilla.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1603039/0/alcaldes/corrupcion/imputados/#xtor=AD-15&xts=467263

*++

sábado, 28 de septiembre de 2013

LECCIONES DE CORRUPCIÓN ELEMENTAL, PRIMER CICLO, EN EL REINO DEL REY, VÍA MUNICIPAL, CURSO 2013 - 2014


XXVIII


Alcaldesa: María Josefa Rubiano Municipio: El Madroño Partido: PSOE Imputación: Condenada en julio de 2012 a una multa de 1.620 euros y a cuatro años y tres meses de inhabilitación especial para empleo o cargo público, por un delito de prevaricación urbanística cometido en la concesión de dos licencias de obra en septiembre de 2004 en suelos declarados no urbanizables por el planeamiento urbano vigente entonces, y sin ser recabados "los informes técnicos y jurídicos exigibles". 

¿Dimitió? No.

 Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1603039/0/alcaldes/corrupcion/imputados/#xtor=AD-15&xts=467263

*++

viernes, 27 de septiembre de 2013

ALEMANIA: SOLAMENTE EL BURRO TROPIEZA DOS VECES CON LA MISMA PIEDRA. NOSOTROS VAMOS DE TROPEZÓN A TROPEZÓN


LA QUINTA ALEMANIA: UN MODELO HACIA EL FRACASO EUROPEO

Rafael Poch
Sociología Crítica
2013/09/24

En la historia de la Europa contemporánea ha habido cinco Alemanias. La primera es la fragmentada y preindustrial Alemania anterior al siglo XIX, un mosaico multinacional que sobrevivió hasta Napoleón reivindicando una legitimidad imperial romana sin llegar nunca a ser verdadero Estado. La segunda aparece con la unificación bismarckiana posterior a la guerra franco-prusiana y se extiende bajo batuta prusiana hasta más allá de la Primera Guerra Mundial, con su crítico apéndice republicano de Weimar. La tercera Alemania fue la de Hitler y Auschwitz, un régimen de doce años particularmente trágico y nefasto que concluye con el fin de la Segunda Guerra Mundial. La cuarta es la Alemania doble de posguerra, tutelada por las potencias de la guerra fría; una mezcla de capitalismo y democracia en el Oeste, la RFA, y una mezcla de socialismo y dictadura en el Este, la RDA. Todas estas Alemanias tuvieron algunos breves y fallidos contrapuntos emancipadores, desde las revoluciones de 1848 y 1918, hasta los movimientos de 1968 en la RFA y de 1989 en la RDA, pero, en general, el papel de este país en la historia europea se ha caracterizado por su condición de vanguardia continental de la contrarrevolución restauradora, la reacción absolutista y un agresivo belicismo. Desde ese pasado, la quinta Alemania arranca de la reunificación nacional de 1990, a partir de la anexión de la RDA por la RFA —proceso que merece la pena repasar para situarse en el presente— pero apenas ahora comienza a manifestarse, haciendo un uso pleno y normalizado de su recuperada soberanía y potencia. La principal novedad que esta quinta Alemania aporta respecto a la anterior tiene dos componentes.

El primero es el de su regreso, paulatino pero decidido, a un intervencionismo militar en el mundo que comenzó en los mismos años noventa en los Balcanes y que hoy ya abarca desde Afganistán a África. En ese ámbito Berlín aún está por detrás de otras grandes naciones europeas, pero ya ha invalidado definitivamente el Nie wieder Krieg(Guerra, nunca más) del canciller Willy Brandt, la posibilidad de ser una gran Suiza europea y el antiimperialismo, al que tanto apego tuvieron los alemanes de la RFA y de la RDA, respectivamente, desde la pos- guerra hasta los años ochenta del siglo XX. Hoy, con el pasivo desagrado de sus ciudadanos, el establishment alemán justifica sumarse militarmente al dominio imperial de Occidente en el mundo apelando abiertamente a la necesidad y legitimidad de acceder a recursos energéticos y materias primas globales. Esta es una novedad muy significativa. ++ El otro es un liderazgo europeo, dogmático y arrogante, para imponer el programa de involución neoliberal impulsa- do desde los años setenta desde el mundo anglosajón y que la crisis financiera de 2008 ha convertido en rodillo. Al día de hoy este liderazgo apunta a profundizar la desigualdad, social y entre países, y a una ruptura desintegradora del proyecto europeo. Dicho proyecto, del que la Unión Europea es resultado, fue formulado a partir de los años cincuenta del siglo XX como alternativa a la desastrosa y agresiva Europa guerrera que en los últimos siglos enfrentó crónicamente a unas naciones contra otras y solo por eso ya debe ser considerado útil y valioso.

El rechazo a estas dos grandes novedades de esta quinta Alemania es lo que marca en el país la diferencia entre izquierda y derecha. Las fuerzas y corrientes políticas minoritarias que en la Alemania de hoy rechazan el regreso al intervencionismo militar y el neoliberalismo que profundiza la desigualdad, encoge la democracia y amplía el privilegio de una minoría, son inmediatamente expulsadas del sentido común por elestablishment alemán y declaradas «irresponsables» e «incapacitadas para gobernar» (regierungsunfähig).

Más que un sistema de partidos de izquierdas y derechas, conservadores o liberales, el sistema político alemán es un conglomerado que engloba a toda esa variedad en una disciplina superior y común de defensa del capitalismo. Esa esfera compacta, condena y expulsa a la marginalidad a quienes la ponen en cuestión, y es ejemplo de la degeneración absolutista y oligárquica a la que conduce la mezcla de democracia y capitalismo en los países más ricos del mundo a principios del siglo XXI.

Ninguna fuerza política llegará al poder en Alemania sin haber previamente sintonizado con el programa general del establishment. La evolución de las fuerzas políticas con intenciones de cambio, desde los socialdemócratas en su día hasta los verdes hace mucho menos, y quién sabe si Die Linke en el futuro, es una trayectoria de adaptación al sentido común del establishment. Lejos de ser un rasgo exclusivo del sistema alemán, lo que destaca en Alemania de ese fenómeno general es su estabilidad: ese conglomerado de poderes fáctico de grandes consorcios empresariales y financieros, lobbys industriales, con sus sólidos anclajes políticos y mediáticos, está particularmente organizado y bien articulado en el país.

Elemento central de esa estabilidad es la cultura nacional de la obediencia debida a la autoridad, un particular culto al Estado, concebido como una institución neutral, superior y abstracta, y una predisposición al acatamiento automático de las jerarquías. A ello se suma una tradición de consenso e integración, enemiga del conflicto y del desorden como vías legítimas de resolución del choque de intereses. El contraste de esta cultura política, la tradición del Untertan, del súbito razonable del orden absolutista descrito en la célebre novela de Heinrich Mann, con la tradición francesa y republicana del rebelde citoyen, ha inspirado todo tipo de reflexiones que hoy continúan siendo actuales para todo el continente.

Este libro presenta unos brochazos de esta quinta Alemania en un momento en el que Europa mira hacia Berlín con cada vez más prevención y desconfianza. «Un país que vuelve a dar miedo», como señalaba el titular de un semanario germano. La involución neoliberal que Alemania encabeza y los delirios de hegemonía europea que proyecta el subidón nacional de la quinta Alemania está incrementando la germanofobia y el antieuropeísmo, particularmente en la Europa del Sur, cuya población era hasta hace poco muy favorable al europeismo —y no solo por la lluvia de millones recibidos de los fondos de cohesión. Si dos Alemanias anteriores desembocaron en grandes guerras, la quinta Alemania apunta claramente hacia la desintegración europea.

Los autores no quieren contribuir a ninguna fobia nacional ni tampoco a una reacción antieuropeísta que no proponga refundación ciudadana del proyecto. Lo que pretenden es in- formar sobre el lamentable papel que el establishment alemán, que forma parte de un orden mundial multinacional, está desempeñando en la actual crisis europea, en el bien entendido de que ese orden también vulnera los intereses de la mayoría social en Alemania.

Las primeras víctimas de la involución llevada a cabo por la elite empresarial y política alemana fueron los propios alemanes. En los últimos veinticinco años, la actual República Federal ha sufrido una transformación radical. Más desigualdad en un país que era relativamente nivelado para criterios europeos, estancamiento salarial, generalización de la precariedad socio-laboral en un país en el que la seguridad del puesto de trabajo era considerable, avance de la pobreza y de la desolidarización, recorte de un sistema de garantías sociales que en su día fue sólido y ancho, rebaja de impuestos a los ricos y mayor apertura al negocio privado en el ámbito de la sanidad y las pensiones. Según las últimas encuestas del conservador Instituto Allensbach de demoscopia, los alemanes son perfectamente conscientes de ello: un 70% constata una inflexión en justicia social, particularmente en la distribución de la riqueza, y considera que las cosas han empeorado en los últimos años. Ese cambio brutal se ha inducido gradualmente en las dos ultimas décadas, y es presentado mediáticamente como un éxito e incluso como una especie de segundo milagro económico al lado del de la posguerra, en contradicción con la experiencia de la mayoría de los ciudadanos. Eso es en gran parte posible porque, observada en el contexto de crisis euro- peo, especialmente comparada con los países del sur que han sufrido la misma medicina en dosis mayores y en plazos mucho más breves con consecuencias aún más brutales, la situación socio-laboral alemana es mucho mejor. Esa circunstancia atrae hacia Alemania a no pocos jóvenes, y no tan jóvenes, españoles sin futuro laboral en su país. Frecuentemente llegan al país muy mal informados sobre lo que les espera allí. Toda propaganda debe incluir algún anclaje con la realidad para ser eficaz y ese es el caso de la relativa e incierta salud de Alemania en la crisis. Relativa porque siendo cierta para los beneficios empresariales, no lo es para la mayoría de asalariados que, sin embargo pueden consolarse comparando su situación con la mucho peor que rige en otros países. Incierta porque se basa en una estrategia exportadora que en los últimos veinte años ha acentuado su dependencia de la coyuntura global hasta hacerla extrema. Esa dependencia es inquietante porque en caso de enfriamiento o colapso puede hundir todo el edificio alemán con gran facilidad. A diferencia de China, que dispone de un gran mercado interno y es consciente de los problemas de esa excesiva dependencia, Alemania no parece preocupada por ello.

Este libro presenta un panorama muy general de todo lo que aquí se ha señalado. Es una visión apresurada y provisional que utiliza focos de diverso tamaño, desde el más amplio, con una perspectiva de varias décadas, hasta el más concreto que describe realidades de la semana pasada, pasando por el proceso político de los últimos años. Si tras su lectura la realidad alemana ha quedado algo más clara para el lector español, habrá cumplido su objetivo.

Berlín, abril, 2013

Rafael Poch-de-Feliu es el corresponsal del diario La Vanguardia en Berlín. Junto a Àngel Ferrero y Carmela Negrete acaban de publicar el libro La quinta Alemania: Un modelo hacia el fracaso europeo(Icaria Editorial), del que este texto es el prólogo. 

 *++

LECCIONES DE CORRUPCIÓN ELEMENTAL, PRIMER CICLO, EN EL REINO DEL REY, VÍA MUNICIPAL, CURSO 2013 - 2014


XXVII


Alcaldesa: Isabel Ortiz Municipio: Aguadulce Partido: PSOE Imputación: En noviembre de 2011 fue condenada a ocho años de inhabilitación para empleo o cargo público y al pago de una multa de 4.050 euros por un delito contra la ordenación del territorio en su modalidad de prevaricación funcionarial urbanística, ya que en 2006 otorgó a un compañero del partido una licencia para la construcción e instalación de naves, al objeto de ampliar una granja de engorde de pavos de manera "ilegal" y "en contra del dictamen preceptivo" del arquitecto y la secretaria municipales.

 ¿Dimitió? No. 

 Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1603039/0/alcaldes/corrupcion/imputados/#xtor=AD-15&xts=467263

*++

jueves, 26 de septiembre de 2013

LECCIONES DE CORRUPCIÓN ELEMENTAL, PRIMER CICLO, EN EL REINO DEL REY, VÍA MUNICIPAL, CURSO 2013 -2014

Alcalde: Juan Antonio Zambrano Municipio: Marchena Partido: PSOE Imputación: En marzo de 2011 fue llamado a declarar, en calidad de imputado, en el marco de unas diligencias previas en las que la Fiscalía de Delitos Económicos detectó "indicios" de un posible delito de "fraude de subvenciones", en torno al destino de una ayuda autonómica de aproximadamente 40.000 euros concedida al Consistorio para la adquisición de equipos informáticos.

 ¿Dimitió? No.

 Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1603039/0/alcaldes/corrupcion/imputados/#xtor=AD-15&xts=467263

*++

miércoles, 25 de septiembre de 2013

LECCIONES DE CORRUPCIÓN ELEMENTAL, PRIMER CICLO, EN EL REINO DEL REY, VÍA MUNICIPAL, CURSO 2013 - 2014


XXV


Alcalde: Rafael Moreno Municipio: Huévar del Aljarafe Partido: PSOE Imputación: Fue condenado en 2011 al pago de una multa de 200 euros por injuriar a un agente de la Policía Local a través de Twitter. En febrero de 2012 fueron archivadas las diligencias incoadas contra él tras una denuncia por haber habilitado en la página web del Ayuntamiento un enlace hacia su blog personal. 

¿Dimitió? No. Es también el presidente de la Mancomunidad del Guadalquivir. 

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1603039/0/alcaldes/corrupcion/imputados/#xtor=AD-15&xts=467263

*++

martes, 24 de septiembre de 2013

EL MITO DE LAS REFORMAS EN ALEMANIA


Holm-Detlev Köhler
Publicado en 2013/01/14
SOCIOLOGÍA CRÍTICA

[Diario El País // 04/01/2013] Un fantasma recorre Europa: Alemania va bien porque hizo las reformas estructurales necesarias a tiempo y ahora toca a los países en crisis hacer lo mismo. Así vende Angela Merkel la Agenda 2010 de los años 2003-05, llenando de orgullo a su antecesor socialdemócrata Gerhard Schröder, que se siente ahora como auténtico artífice delmilagro del empleo alemán. El presente artículo pretende desmitificar este discurso tan imponente en dos pasos. Primero aclaramos los verdaderos efectos de las reformas para después analizar las auténticas fortalezas de la economía alemana.

Durante dos décadas, Alemania figuraba en la opinión pública como el paciente enfermo de Europa, con altos gastos sociales y costes laborales, un mercado laboral muy rígido y estructuras corporativistas con una amplia participación de los agentes sociales en la gestión pública. Frente a esta situación alarmante el gobierno de Schröder aprobó a finales de 2002 la famosa Agenda 2010, también conocida comoreformas Hartz en alusión al presidente de la comisión de expertos Peter Hartz, amigo de Schröder y jefe de personal de la multinacional Volkswagen, condenado en 2007 a dos años de cárcel por varios delitos de corrupción y sobornos al comité de empresa en forma de viajes de lujo a Brasil con prostíbulo incluido a cargo de la empresa.

Las cuatro leyes Hartz consistieron en la creación de Agencias de Servicios Personales en las Oficinas de Empleo (Hartz I); el fomento del autoempleo y los mini-empleos’ con sueldos inferiores a 400€ al mes carentes de contribuciones sociales (Hartz II). Las oficinas de empleo se convirtieron en job-centers para sus clientes (parados) (Hartz III). Por último, el sistema de prestaciones por desempleo sufrió una importante reestructuración, reduciéndose los beneficios contributivos y fusionándose el sistema de subsidios para desempleados de larga duración con otras ayudas sociales no contributivas para personas sin ingresos (Hartz IV). 

¿Cuáles han sido los resultados de la Agenda 2010? El efecto más inmediato y profundo ha sido la dualización del mercado de trabajo con un amplio sector de mini-empleos y empleos subcontratados (más de siete millones de personas) con grandes dificultades de inserción en el mercado laboral regular. Cada vez más personas quedan atrapadas entre empleos por 1€/hora, mini-salarios subvencionados y la vuelta al paro, mientras en el otro mercado laboral la carencia de profesionales cualificados atrae a los nuevos inmigrantes bien preparados y se ha convertido en un serio problema para una economía que gozaba antes del mejor sistema de formación profesional del mundo. Se calcula un porcentaje mayor del 20% de los asalariados alemanes pertenecientes a la categoría de trabajadores pobres, un altísimo valor en el marco europeo y una brecha salarial y social desconocida en la Alemania de la post-guerra. Más desigualdad y más pobreza en medio de una economía boyante es el efecto principal de las famosas reformas.

La amplia gama de medidas de flexibilidad interna facilita la vida a las empresas durante las crisis

Otros efectos han sido una gestión cara y caótica en los nuevos job-centers con personal no preparado y desbordado por las nuevas demandas; una inseguridad jurídica que ha generado miles de demandas judiciales, más de 50 decretos correctores de errores y dos sentencias del Tribunal Constitucional en contra de artículos de las leyes reformistas. Gran parte de las medidas introducidas han sido abandonadas por defectos jurídicos o por disfuncionalidades prácticas. Así, las famosas reformas estructurales del Gobierno alemán han tenido efectos socioeconómicos, administrativos y jurídicos nefastos y representan la mayor chapuza jamás aprobada por un parlamento de la República Federal de Alemania.

¿De dónde viene entonces la relativa buena marcha actual de Alemania? Realmente, la economía alemana contradice las certidumbres más firmemente establecidas de la ciencia económica: no es una economía de servicios, sino industrial. El sector servicios se articula alrededor de un fuerte núcleo industrial; no es, tampoco, una economía de nuevas tecnologías, sino de sectores de intensidad tecnológica media; no es una economía con un mercado liberalizado, antes bien, este se encuentra densamente regulado; además, se trata de una economía con altos costes salariales e impuestos relativamente altos, con sindicatos influyentes y mucha intervención pública.

Alemania tampoco deslocalizó las partes más intensivas de mano de obra a países de bajo coste, sino que ha mantenido sectores industriales integrales en su territorio. El fundamento de la fortaleza económica alemana sigue descansando sobre sectores industrialestradicionales’ como el de la construcción de vehículos y de maquinaria, la química, la electrotécnica, la tecnología médica, los aparatos ópticos y la protección del medioambiente; todos ellos articulados alrededor de una amplia variedad de grandes y medianas empresas fuertemente orientadas al liderazgo en el mercado global. Esta fortaleza resiste incluso a las malas políticas económicas de los gobiernos y ha permitido a las empresas alemanas reorientar sus estrategias de exportación hacia los mercados emergentes, con China a la cabeza. El ‘milagro’ es obra de los empresarios y los sindicatos alemanes; no de sus políticos y banqueros.

La fortaleza alemana tiene su fundamento último en unas relaciones laborales cooperativas y en la participación activa de los sindicatos en la gestión de las empresas. Fueron, de hecho, los sindicatos los que convencieron a las empresas a renunciar a la flexibilidad externa o ajuste vía despidos y negociaron una amplia gama de medidas de flexibilidad interna con cálculos anuales de horas de trabajo, sistemas variables de jornada laboral y la exitosa solución del Kurzarbeit. Eltrabajo corto facilita a las empresas la puesta en práctica de reducciones temporales del tiempo de trabajo para capear los temporales sin deshacerse de su capital humano, mientras las oficinas de empleo subvencionan programas de formación continua y reciclaje profesional, además del 60% del salario de las horas no trabajadas. La negociación colectiva de estas medidas ha sido responsable de salvar alrededor de tres millones de puestos de trabajo desde 2008 y ha sido esta mano de obra retenida por las empresas la que ha permitido la recuperación acelerada de la economía alemana.

Simplificando, un empresario alemán aprovecha los momentos de coyuntura económica expansiva para invertir en nuevos equipamientos y tecnologías, que le permiten mejorar la productividad de su empresa y la competitividad de sus productos, y pacta con los sindicatos medidas de reducción de jornada y de formación continua en tiempos de crisis, que le permiten retener mano de obra cualificada. Mientras, un empresario español contrata en épocas boyantes mano de obra barata a través de contratos temporales, lo que no le permite mejorar ni en productividad ni en competitividad, y después opta por el despido masivo y se aprovecha de la crisis para exprimir a los empleados restantes. Por eso, la productividad aumenta en Alemania en tiempos de crecimiento y desciende durante las crisis. Justo lo contrario que en España, donde los pocos trabajadores que quedan deben trabajar mucho más que antes.

En la década anterior a la crisis, los costes laborales nominales por unidad producida crecieron en España un 30% (igual que en Grecia y Portugal). En Alemania el aumento fue de un 1,8%. La tasa de inflación fue en España constantemente superior a la media europea; en Alemania fue inferior, lo que implica una ganancia relativa en competitividad. En fin, mientras España se emborrachaba de una burbuja con dinero fácil, Alemania sufría la modernización constante de su base productiva y la costosa incorporación de la economía del este. El milagro alemán es, por lo tanto, consecuencia de las fortalezas tradicionales de la industria y de las relaciones laborales alemanas y no tiene nada que ver con las supuestas reformas de principios del siglo. Realmente, el único acierto de los recientes gobiernos alemanes ha sido la introducción de un paquete de estímulos económicos al inicio de la crisis y el aumento de la cobertura del Kurzarbeit.

En resumen, el resto de Europa puede aprender mucho de los empresarios alemanes y bastante de sus sindicatos, pero nada de sus políticos y banqueros.

Holm-Detlev Köhler es profesor titular de Sociología de la Universidad de Oviedo. 

 *++

EN ALEMANIA NO ATAN LOS PERROS CON LONGANIZA


 ALEMANIA: POCO PARO, MUCHA PRECARIEDAD

Rafael Poch
sociología crítica
2013/09/24

El éxito de Alemania en la crisis no tiene que ver con la flexibilización de su mercado laboral, sino con los méritos ignorados de su modelo: industria, organización efectiva y estrategia, ésta última a costa de los socios 

No hay un mercado laboral alemán, sino dos

El primero se contempla, por ejemplo, en la región de Heilbronn-Franken, un territorio de Baden-Württemberg (sur) como la mitad de la provincia de Barcelona y 800.000 habitantes, que es el reino del Mittelstand: empresas pequeñas y medianas enfocadas a la exportación, frecuentemente familiares y líderes mundiales en segmentos muy concretos como la tornillería o los ventiladores. Las relaciones laborales en las empresas locales se caracterizan por sueldos suficientes, alta moral del trabajo y la correspondiente lealtad de los trabajadores. Frecuentemente los empleos pasan de padres a hijos.

El segundo mercado laboral es el del sector de salario bajos y minijobs, los trabajos no contributivos con sueldos máximos de 450 euros. Favorecido por la inexistencia de salario mínimo, ahora un debate nacional, este sector precario es la otra cara de la moneda.

La exportación, cuya marca es la calidad, opera en el primer mercado laboral. En Heilbronn-Franken, con casi pleno empleo (3% de paro), Detlef Schulz-Kuhnt, portavoz de la cámara local de industria comercio, casi se molesta cuando se le pregunta por la presencia del sector de salarios bajos y de minijobs en su región. El segundo mercado de trabajo, con productos cada vez más degradados, domina el sector servicios; la mitad de la restauración y la hostelería, casi todas las peluquerías y gran parte del comercio.

En 1995 el sector precario implicaba al 15% de los trabajadores, hoy implica a ocho millones de trabajadores, el 25%, y se ha expandido tres veces más rápido que el sector tradicional, es decir con contrato a tiempo completo, convenio y salarios suficientes característico del sector exportador. La convivencia de ambas realidades, que el Reino Unido conoce desde hace décadas, es tormentosa en Alemania. El país tiene una arraigada tradición de desagrado hacia la desigualdad y de apego al seguro social algo que se remonta a Bismarck, defendida por unos sindicatos mucho más potentes que los británicos. Esa tradición estuvo, además, muy determinada por la proximidad del frente de la guerra fría. Mucho fue derribado a partir delshock de la reunificación nacional de 1990, pero ha tenido grandes consecuencias y tensiones políticas que aconsejan hoy al establishment a no tensar más la cuerda. Hoy en Alemania se habla más de restablecer que de recortar el estado social.

Alemania tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. La tendencia viene de lejos pero es particularmente aguda desde 2005, cuando la precarización se hizo sentir más.

Mientras los empresarios y el gobierno mencionan la demografía como determinante del recorte, los sindicatos apuntan que el recorte profundiza la depresión demográfica al crear condiciones aún más desfavorables para que jóvenes sin trabajo satisfactorio ni garantías de futuro, procreen y tengan familia.

 Problemas del sector precario 

El sector precario no parece ni transitorio ni provisional y augura serios problemas para el futuro: solo un 7% de los empleados en minijobs consiguen pasar a trabajar más tarde al sector tradicional, es decir a tiempo completo y con salarios más altos regulados por convenio, según el Instituto Alemán para el Mercado Laboral y el Empleo (IAB). Si en 1996 el 70% de los empleados en Alemania Occidental trabajaban en empresas con convenios de sector, hoy son el 53% (36% en Alemania del Este). El 42% de ex empleados del sector tradicional que han perdido su trabajo solo encuentran empleo en el sector de salarios bajos, es decir a tiempo parcial, con contrato limitado, minijobs, etc. Al ser los trabajos y contratos precarios no contributivos, se incuba, además, un problema de pensiones y de pobreza.

Actualmente la mitad de los jubilados alemanes reciben una pensión inferior a 700 euros, al nivel de pobreza, aunque la inmensa mayoría de ellos tienen otros ingresos. 

La institucionalización de la precarización fue el gran resultado de la reforma socio laboral del año 2003 del canciller Gerhardt Schröder, la Agenda 2010, que seguía la tendencia marcada por la “Estrategia de Lisboa” de la UE del año 2000 y del muy anterior neoliberalismo anglosajón de la época de Reagan y Thatcher: recortar el gasto social, bajar impuestos a ricos y empresas, privatizar y flexibilizar el mercado laboral. En Alemania esa reforma, menos radical que la de Thatcher, se vivió como un cataclismo para la mayoría asalariada y como una bendición para los empresarios cuyos beneficios se dispararon mientras los salarios se estancaban, agravando una desigualdad social desconocida en el país: alrededor del 50% de los hogares alemanes no pagan hoy impuesto sobre la renta porque ganan demasiado poco para hacerlo.

Dudosa repercusión en el empleo 

Los defensores de la Agenda 2010 dicen que gracias a ella Alemania recuperó empleo a partir de 2005 y tiene hoy poco paro: una tasa del 6,8%, según la contabilidad nacional (5,4% para la OCDE) que corresponde a 2,94 millones de parados. La realidad es menos simple: la coyuntura general cambió en 2005 y muchos otros países que no habían realizado ese tipo de reformas también registraron aumentos de empleo.

El “milagro del empleo” alemán tiene también que ver con el hecho de que gracias a la dinámica expansión de los trabajos precarios y mal pagados, el mismo trabajo se repartió entre más personas, al convertirse empleos a tiempo completo en empleos a tiempo parcial. Lo demuestra el hecho de que al día de hoy en Alemania se trabaja lo mismo –medido en millones de horas- que hace trece años, pese a que ahora se ocupa a 3,3 millones más de trabajadores en ese mismo tiempo.

Fenómeno preocupante, tradicional en el Reino Unido pero que aquí se vive como novedad, es que tener empleo ya no es garantía de no caer en la pobreza: solo 2 millones de los 4,5 millones de receptores de subsidio social (Hartz IV) son parados, el resto es gente que no llega al mínimo a pesar de que trabaja. Otro espejismo del empleo alemán es que, según estimaciones sindicales, casi un millón de parados ha sido barrido debajo de la alfombra por la contabilidad oficial, que no cuenta a los parados enfermos, ni a los mayores de 58 años, ni a los que asisten a cursos de formación u otras categorías.

Un claro éxito: el Kurzarbeit

Pero incluso con un millón más de parados, Alemania sigue teniendo una tasa de desempleo y un vigor en la crisis envidiable ¿A qué se debe? En lo que respecta al empleo, al hecho de que en 2009, con una recesión del 5% aplicó una exitosa y eficaz estrategia: el “Kurzarbeit”, la jornada laboral reducida a la que se acogieron muchas empresas exportadoras, mediante acuerdos y subvenciones estatales, que salvó 1,2 millones de empleos y con ellos el consumo. Para lo demás hay que hablar de factores estructurales como la organización y gestión de las empresas, un equilibrio territorial sin grandes desigualdades regionales, un sistema educativo bien acoplado a la economía y el peso del corporativismo.

A grandes rasgos, la economía alemana tiene dos patas, el descrito Mittelstand y los grandes consorcios mundiales, tipo Siemens y Volkswagen. Estos últimos están cada vez más enfocados al mercado extraeuropeo, (el mercado de la zona euro es de gran importancia para Alemania pero está en retroceso), y son los que determinan cada vez más la extrema dependencia de las exportaciones como generadoras del grueso del crecimiento. Pero nada de ese vigor puede entenderse sin atender a dos hechos estructurales fundamentales.

Factores de solidez

Uno es la solidez de la economía alemana. Alemania es la economía más industrial entre las de los países desarrollados. Sin contar la construcción, un 20% de su población activa aún está empleada en la industria, mucho más que en cualquier otro país europeo.

El otro es el aspecto de Alemania como “sociedad organizada”: por doquier un tupido tejido de cámaras de comercio, asociaciones industriales, sindicatos, educación y administración, estrechamente vinculado e integrado. No hay en Europa un país mejor preparado para afirmar una ventaja competitiva sobre sus socios y para formular estrategias económicas. En el mundo solo países asiáticos como China la superan en capacidad de planificación estratégica – con la enorme diferencia de que en China la política todavía manda a las empresas, mientras que en Alemania, como en Bruselas, son los intereses de los grandes consorcios y monopolios los que determinan al gobierno la línea a seguir. En cualquier caso es muy difícil trasladar el “modus operandi” alemán allí donde no hay una estructura industrial pareja ni una sociedad organizada.

Dentro de esa mayor organización se incluye el poder de los sindicatos. Los sindicatos alemanes tienen más poder que en cualquier otro país de Europa, allí donde hay comités de empresa. El 40% de los trabajadores alemanes operan en empresas que tienen tales comités.

Gracias a la llamada “cogestión” (Mitbestimung) los comités de empresas alemanes tienen poder de decisión en asuntos que en otros países son mucho más exclusivos del empresario: jornada laboral, organización del trabajo, salarios y rendimientos. El empresario costea todo el gasto de los comités de empresa. Allí donde hay comité de empresa, los despidos deben ser consultados, de lo contrario son nulos. Evidentemente, todo eso apenas existe en el sector precario.

A esa fortaleza estructural se suman también factores coyunturales. En la eurozona la industria alemana dejó en la cuneta a sus competidores europeos a base de practicar un intenso dumping salarial en un nuevo contexto de mercado y moneda común donde el superávit de uno es déficit de otros. Además, Alemania se beneficia del aumento sin precedentes de la demanda de los países emergentes por que se acopla muy bien a su industria.

Todo esto no tiene nada o muy poco que ver con la “flexibilización del mercado laboral”, la involución que tiende a volatizar el derecho laboral. En el mundo científico nadie ha demostrado nunca que un mercado laboral más flexible genere empleo. Mentar el relativo éxito alemán en la crisis, para desmontar el derecho laboral y de pensiones en España, es, pura y simplemente, un fraude. 

El trágico despropósito del momento es que se pretende imitar de Alemania los aspectos más dudosos, sino negativos, de su desmonte socio-laboral -¡y con el único objetivo “estratégico” de poder pagar a bancos en gran parte alemanes atrapados por sus pésimas inversiones en las subprime y los ladrillos español e irlandés a costa del bienestar de las clases medias y bajas!- mientras se ignoran las verdaderas claves de su éxito, por no hablar de su gran apuesta de futuro completamente ignorada: la transición energética hacia renovables que navega a toda vela en plena crisis. 

 *++