domingo, 17 de febrero de 2013

ACERCA DE LA CORRUPCION


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Gentileza de http://www.iidh.ed.cr/siii/index_fl.htm  para la BIBLIOTECA CATÓLICA DIGITAL
 


 V. Recapitulación 

El nivel de generalización en el que debe desarrollarse un artículo enciclopédico deja abiertas múltiples interrogantes respecto de los fenómenos más concretos pero al menos permite una primera aproximación a cuáles deberían ser esas interrogantes. En el caso de la corrupción política se suscita la necesidad de aclarar cómo se conforma en cada país el discurso anticorrupción, tanto el político, como el jurídico y, en general, académico, y el concepto nacional de corrupción que se deriva de tal discurso y sus relaciones con el internacional. Es decir la combinación peculiar en cada sistema político entre ambos factores y los efectos que tiene sobre aspectos cruciales como (a) la legitimidad o la deslegitimización y final ilegitimidad de dicho sistema que puede provocar desde la subversión hasta la revolución pasando quizá por el cambio constitucional; (b) las políticas públicas contra la corrupción y su eficacia o ineficacia, para la temática de este diccionario interesan las repercusiones sobre el financiamiento político, la organización electoral e, incluso el sistema electoral; c) finalmente, last but not least, estudios empíricos duros para determinar el verdadero nivel de corrupción, no sólo por el interés de obtener información cierta sino para determinar si los procesos de deslegitimación resultan justificados también desde el punto de vista científico; estos estudios deberían encontrar una forma propia que no incurriera ni en la aridez de ideas de la investigación judicial ni en la irrelevancia teórica de la crónica periodística. En este sentido hay una tarea metodológica por delante que apenas ha sido emprendida. 

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sábado, 16 de febrero de 2013

DIMISION DEL GOBIERNO: CUANTO MAS TARDEMOS MÁS SUFRIMIENTO, MAS SACRIFICIO Y MAS TRABAJAO PARA SALIR DEL AGUJERO QUE NOS HAN METIDO: PSOE - PP - MONARQUIA Y BANCOS


 SÓLO UNA CONSTITUYENTE NOS SALVARÁ

Alberto Montero Soler 
Público.es 
Rebelion 13-02-2013 

 ¿Puede empeorar aún más la situación económica, social y política en este país? Sí, perfectamente; es más, lo previsible es que siga deteriorándose todo mucho más si no le ponemos remedio cuanto antes. 

Si miramos los indicadores económicos las perspectivas son terriblemente desesperanzadoras: el crecimiento económico, fuente de creación de empleo y riqueza, ni está ni se le espera (el PIB cayó el año pasado un 1,4% y las expectativas son de que caiga aún más este año, por mucho que el gobierno diga lo contrario); el desempleo está a punto de superar ya los 6 millones de parados y no es mayor debido al descenso de la población activa provocado tanto por la emigración como por la renuncia de decenas de miles de personas a buscar empleo ante la imposibilidad de encontrarlo; mientras miles de millones de euros siguen llegando a la banca para rescatarla, ésta mantiene cerrado el grifo de la financiación para las familias y las pequeñas y medianas empresas condenándolas a la insolvencia y a la quiebra cuando no pueden hacer frente a sus obligaciones financieras. Así que sí, previsiblemente todo irá a peor porque no hay en el horizonte ningún cambio que permita enderezar el rumbo de una nave que se va a pique sin remedio. 

Por otro lado, el reflejo que nos devuelve la realidad económica en términos sociales es el de un sufrimiento social sin parangón en nuestra historia reciente y sólo asimilable a la de otros países de la periferia europea que cometieron la torpeza de insertarse en un marco económico para el que no estaban preparadas y que, en estos momentos, ahoga como la soga del ahorcado. El incremento de la pobreza; los dos millones de familias con todos sus miembros en desempleo; la agresión salvaje contra los derechos sociales; la guadaña de los recortes aplicada contra los más débiles, los más indefensos, los que más necesitarían de un Estado protector y se ven enfrentados a la crueldad de unos gobernantes que están dispuestos a sacrificarlos en aras de una austeridad que cada día exige nuevas víctimas, son algunas de las expresiones de ese sufrimiento social. 

 Y, finalmente, y cuando más se necesitaría altura de miras, tenemos secuestrada la democracia por una casta política que, ante el derrumbe generalizado, se encuentra atrincherada viendo cómo de debajo de las piedras salen sus miserias y cómo, al negarlas en un ejercicio infantil, insultan la inteligencia de la ciudadanía. 

Este país no tiene futuro en manos de esta casta política que ha utilizado el poder para acumularlo y apropiarse, a su través, de gran parte de la riqueza generada entre todos; una casta que difunde una ética de la culpa como si todos tuviéramos el mismo grado de responsabilidad que ellos en el estado actual de la situación económica y social; una casta que ha puesto las instituciones del Estado al servicio de sus intereses y de su supervivencia; una casta que no nos representa porque nadie puede sentirse representado por aquellos a quienes no puede controlar ni exigir responsabilidades directas. Y es que, cuando el sistema no ofrece mecanismos de control democrático y popular del poder político, no basta con cambiar a los representantes, hay que cambiar el sistema en su conjunto. 

 Frente a este estado de cosas, el marco constitucional de 1978 se ha demostrado incapaz de permitirle ningún tipo de salida verdaderamente democrática a la ciudadanía. Es entonces cuando descubrimos que llevamos décadas viviendo en una ratonera: necesitamos recuperar un poder político que nos ha sido arrebatado, si es que alguna vez fue nuestro, para poder modificar el sistema. O, dicho en términos casi paradójicos, necesitamos una toma democrática del poder para conseguir avanzar hacia una verdadera democracia. 

Porque, además, creo honestamente que sin un cambio radical de las reglas de juego, sin superar la Constitución en vigor mediante un proceso constituyente realmente democrático y no controlado desde las actuales instancias del poder político y económico que han pervertido el sentido último de la democracia, la salida de esta crisis resultará imposible. 

 Debemos resistirnos, por tanto, ante los cantos de sirenas de quienes claman por activar un proceso constituyente desde los partidos políticos institucionales insertos en la lógica del sistema. No puedo ni quiero dudar de la honestidad y la buena voluntad de la mayor parte de sus militantes y de sus dirigentes, sería absurdo hacerlo; pero sí me permito dudar de la lógica partidista que se impone sobre esa buena voluntad buscando la mera supervivencia de las estructuras de poder. Por lo tanto, sólo habrá garantías de que el proceso será realmente democrático si no resulta cooptado por la clase política actualmente en el poder. 

 Ello nos obliga a exigir que el poder constituyente se active desde un frente constituyente que aglutine a todas aquellas personas que, con independencia de su ideología o su afinidad política, entiendan que la democracia, el verdadero valor superior, nos ha sido hurtada por quienes se dicen nuestros representantes. Sólo desde la unidad de acción ciudadana en la denuncia y expulsión de esta casta política y en la propuesta por un proceso constituyente podrá alumbrarse una verdadera Constitución democrática para este país que permita desterrar para siempre los vicios institucionales y procesales promovidos por la moribunda Constitución de 1978, concebida al calor y bajo el dictado de la larga sombra del régimen franquista. 

Esto constituye, por lo tanto, un llamamiento a todas las personas demócratas de este país, animándoles a la unidad de acción porque el tiempo se nos acaba: la velocidad a la que se derrumba el sistema acabará por llevarle a plantear un proceso constituyente gatopardiano, destinado en su apariencia a cambiarlo todo para que, precisamente, todo siga igual. No podemos tolerar que eso ocurra; no podemos permitir que quienes detentan ahora el poder vuelvan a dejarlo todo atado y bien atado. A nosotros, como pueblo, nos corresponde la iniciativa y el derecho a regenerar democráticamente este país. Que no nos roben también eso. 

Alberto Montero Soler (@amonterosoler) es profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga y presidente de la Fundación CEPS. Puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economía. 

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ENTRE EL PP, EL PSOE, LA MONARQUIA Y LA BANCA NOS ESTAN HUNDIENDO EL BARCO


 ¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN ESPAÑA?

Juan Torres López 
Rebelión 15.02.2013 
Público.es 

Cada vez más gente, dentro y fuera de nuestro país, se pregunta sorprendida qué está sucediendo aquí, y es natural. Hemos pasado de crear más empleo que nadie en Europa a tener casi seis millones de parados, de nadar en la abundancia a una recesión aguda, de tener superávit presupuestario a una deuda galopante, y de alardear de sistema financiero a tener que rescatarlo por la puerta de atrás. Y, además de todo ello, de una alternancia política más o menos ordenada entre dos partidos a una desafección creciente que amenaza con poner a ambos a los pies de los caballos en las próximas elecciones, por culpa de su traición al electorado y por su constante vinculación con casos vergonzosos de corrupción.

Es muy ingenuo creer que todo ello es solo el efecto de una crisis financiera importada. Es mucho más: los partidos que gobiernan se pasan por el arco del triunfo las promesas electorales, los principios que consagra la Constitución son papel mojado, la Jefatura de Estado se ve envuelta en escándalos más propios de rufianes que de monarcas, la gente no confía en los jueces, la policía apalea a los que protestan por la corrupción y protege a quienes defienden a los corruptos, los banqueros se forran con el dinero de las familias humildes que pierden sus viviendas y se llenan los bolsillos del dinero público que sus voceros niegan a quienes ellos han arruinado. Se encarcela a ladrones de tres al cuarto y se indulta a los financieros y delincuentes de cuello blanco.

No vivimos una crisis puntual o de alternancia. Lo que a mi juicio está ocurriendo es que se viene abajo sin remedio el edificio de la transición postfranquista.

En contra de lo que se quiere hacer creer, la dictadura no fue solo un gobierno de un militar algo autoritario sino un régimen de terror en el que los grupos oligárquicos que dominaban las finanzas y los grandes capitales usaban el poder político para obtener beneficios extraordinarios. Un sistema que permitió hacerse ricos, muy ricos, a quienes lograban estar cerca del poder, afianzando lo que más tarde se ha llamado el capitalismo de amiguetes. Lógicamente, todos esos grupos procuraron que la muerte del dictador solo fuese, en todo caso, el fin de un régimen político y no el del entramado económico y financiero constituido en los años de dictadura.

Por eso no fue fácil el equilibrio entre las clases dominantes y las que luchaban por la democracia y la libertad. Ni los grupos oligárquicos procedentes del franquismo estaban en condiciones de imponer sus condiciones (aunque lo intentaron tratando de dejar fuera de la nueva institucionalidad al PCE y a otros grupos a la izquierda del PSOE) ni las clases trabajadoras tenían poder suficiente como para lograr una democratización efectiva de los aparatos del Estado y, por tanto, la auténtica ruptura con el fascismo. Pero la influencia alemana y estadounidense, la actitud acomodaticia del PSOE, el temor reverencial de la clase política procedente del franquismo a los nuevos tiempos que llegaban y el papel casi arbitral concedido a los nacionalismos de derechas periféricos para anular el contrapeso de la izquierda más transformadora que hubiera podido ser decisivo, lograron cuadrar el círculo.

El sistema ha funcionado así durante años, sin perjuicio de sufrir las tensiones lógicas y los vaivenes derivados no solo de la tensión entre los principales partidos sino también de la que igualmente existe entre las diferentes corrientes internas de cada uno de ellos. 

Pero la aparente estabilidad política institucional no ha podido evitar que poco a poco hayan ido apareciendo innumerables vías de agua que iban demoliendo sigilosamente el edificio. El incremento de la desigualdad, la pérdida de peso del gasto social, el debilitamiento de la ya de por sí frágil estructura democrática de las instituciones de representación, de gobierno y de control, una serie ininterrumpida de escándalos derivados del reparto del botín en que en tantas veces se ha convertido la acción de gobierno, el bienestar insuficiente y la democracia incompleta, en expresión del profesor Vicenç Navarro, han terminado por minar el afecto de la ciudadanía a los dos grandes partidos.

La traición del anterior gobierno socialista a sus principios, al deseo de sus electores y militantes y su incapacidad no ya para resolver la crisis sino para mostrar la mínima credibilidad que requiere la acción de gobierno comenzaron a colmar el vaso. Y más tarde, casi las mismas razones, aunque quizá ahora de modo aún más acelerado, llevan al Partido Popular a una situación de desafección igualmente generalizada en medio de un escándalo político casi sin precedentes.

Lo que está pasando en España es simplemente que ese edificio se viene abajo. No puede mantenerse ya sin dejar al descubierto los intereses que realmente hay detrás de él y la servidumbre y putrefacción tan gigantesca que afecta a gran parte de los dirigentes que nos gobiernan, alternándose cada cierto tiempo y mostrando uno detrás de otro, ante una población cada vez más asqueada, su continua vinculación con casos de corrupción. 

Lo singular es que al caerse el edificio hipoteca también a otros partidos, que es verdad que han sido en gran medida ajenos al negocio que han tenido entre manos los dos grandes y los nacionalistas gobernantes en Cataluña y País Vasco, pero que, quieran o no, transitan por la misma vía que ellos. Por eso ni UPyD ni incluso Izquierda Unida registran un incremento en la estimación de voto que pueda considerarse decisivo a la hora de generar, en el marco institucional actual, una nueva gobernabilidad. 

La conclusión es obvia. No hay solución posible dentro del espacio político que marcaron los pactos de la transición. Ya no es posible disimular por más tiempo que no fue un diseño modélico, como tantas veces se ha querido hacer ver, sino un reparto de poder e influencia que a la postre dejaba las manos libres a los grandes grupos empresariales y financieros y cuyo gran poder político ha hecho estallar, ¡oh paradoja!, el propio sistema que los privilegiaba. La avaricia de los mismos banqueros que para salvar sus privilegios monitorizaron el diseño del régimen de la transición lo han hecho saltar por los aires al generar, en su beneficio, una burbuja insostenible y una deuda desbocada. 

La estrategia ahora teledirigida contra Mariano Rajoy y su equipo es la toma de posiciones de una buena parte de estos últimos grupos que ya no se sienten convenientemente representados por ellos. Si el PSOE tuvo que oír que "no nos representan" de la boca del 15-M, Rajoy escucha ahora lo mismo, aunque no solo desde las calles sino también desde grupos que posiblemente nunca pensó que iban a defenestrarle.

Cualquier intento de darle solución a los problemas de España manteniendo la actual institucionalidad, creyendo de nuevo que el PP y el PSOE se lo van a guisar y comer todo, es infructuoso -como empiezan a mostrar las encuestas-, y solo puede conseguir retardar la salida a la crisis multipolar en la que estamos. 

Cualesquiera que sean las medidas que hubiera que tomar para resolver de verdad los problemas que en este momento tiene España hay una cosa fuera de duda: necesitan el apoyo de una gran mayoría social, del 60 o 70 por ciento de la sociedad para ponerlas en marcha. Y para ello no basta con que un partido tenga mayoría absoluta. Una y otra cosa, como está demostrando el PP, son muy distintas. ++ Y si el apoyo que se necesita para tomar esas medidas y para que éstas sean efectivas es tan grande, en estos momentos es imposible que las adopten exclusivamente el PP y el PSOE. O incluso éstos dos con el apoyo de otros grupos minoritarios o de los nacionalismos periféricos.

Para que cualquier tipo de medida pueda tener semejante apoyo, debe responder a principios éticos y políticos transversales, comunes a personas de un espectro social muy amplio, que respondan a intereses de muchos grupos sociales. No pueden ser definidas, por tanto, en términos de derechas e izquierdas, porque ninguno de éstos es capaz de unir en torno a sí a una mayoría social tan grande como la que se precisa. Y si ese tipo de mayoría social no se puede conformar mirando a derecha o a izquierda, solo se puede constituir contemplando el arriba y el abajo. Solo esto es lo que permite unir hoy día a la inmensa mayoría de la sociedad en torno a una serie de valores, de principios y medidas que me atrevo a decir que se asumen de forma generalizada, que han pisoteado, sobre todo en sus últimos años de hegemonía, el PP y el PSOE, y que ya ni siquiera los garantiza la actual Constitución: la lucha transparente contra la corrupción, la democracia real, el ejercicio efectivo de la libertad y de los derechos sociales que no solo no se conquistan sino que comienzan a perderse uno tras otro. 

La única salida que tiene España es articular una nueva mayoría social y moral. Es la hora de poner sobre la mesa propuestas concretas para una nueva gobernabilidad y para afrontar con decisión los problemas económicos porque éstos van a empezar a pasar pronto una factura quizá impagable. 

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SANTA LUCIA, POR LO MENOS TUERTOS, NO NOS DEJES CIEGOS, NO TE NOS HAGAS NI DEL PP NI DEL PSOE, POR TU PADRE TE LO PIDO


No es el neoliberalismo, estúpidos…

 

Viñeta de Pepe Gama y glosa de G. Almeyda 
Sociología critíca 
Publicado en 2013/02/15


Sobre capitalismos e imperialismos “buenos” 

A riesgo de repetirme como disco rayado, recuerdo que el neoliberalismo no es un sistema, sino una política, la política actual del capitalismo, y resultado del fracaso del “capitalismo del bienestar social” vagamente keynesiano, el cual es irrepetible y está muerto y enterrado. Pretender centrar los esfuerzos contra el neoliberalismo equivale a disparar contra la mera sombra del sistema. No hay capitalismos “buenos”: hay un régimen de explotación, opresión, racismo, colonialismo y guerras que hace de todo para sostener la tasa de ganancia de las grandes empresas financieras y monopolistas. Los capitalismos de Estado y las políticas asistenciales y distributivas del ingreso forman parte de ese sistema mundial y lo sostienen. La diferencia entre los gobiernos que son agentes directos del capital financiero y los que tratan de tener algún margen de maniobra es que éstos aplican algunas políticas que, defendiendo las ganancias de los capitalistas, deben tener en cuenta la necesidad de sostener el mercado y las ganancias con subsidios al consumo y a los servicios y de ceder algo a los movimientos sociales y a la protesta obrera, para evitar que se organicen en forma independiente. 

Guillermo Almeyra (Tomado del muro de Alex Pra)

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ACERCA DE LA CORRUPCION


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La descripción de la forma como está compuesta la coalición transnacional debe ser completada con su componente privado dentro del cual destaca el grupo llamado Transparencia Internacional (TI). Esta organización se ha mostrado particularmente activa y ha logrado mantener la atención de la opinión pública internacional sobre el problema de la corrupción principalmente a través de dos instrumentos a los que debemos hacer referencia como son un Índice mundial de Percepción de la Corrupción (IPC) y una Conferencia Mundial, periódica, anti-corrupción, uno de cuyos principales patrocinantes es TI. El IPC resulta del análisis anual de una serie de encuestas, por ejemplo en el confeccionado en 1997 fueron diez las utilizadas, fundamentalmente dirigidas a ejecutivos y entidades oficiales o privadas relacionadas de diversas formas con el comercio internacional. El instrumento conduce a una clasificación de países según su mayor o menor grado de corrupción y cada vez que aparece causa una pequeña conmoción en aquellos que figuran como más corruptos. La Conferencia Mundial, por otra parte hasta 1999 había celebrado 8 sesiones.6 Además ya existen empresas internacionales que han encontrado en la lucha contra la corrupción su nicho propio en el mercado, especializadas, entre otros aspectos, en la asesoría a los gobiernos de grandes empresas locales para que no sean víctimas de la corrupción en las negociaciones para grandes adquisiciones de equipos, por ejemplo militares, factorías, etc., y contratación de servicios. En materia electoral, a medida que se generalice la aplicación de tecnologías de automatización, probablemente será necesaria también tal asesoría pues el asunto ha revelado, en diversos países, tener implicaciones de corrupción y enorme trascendencia política (ver artículo sobre financiamiento de la política). Este conjunto de eventos nos revela que se ha configurado un importante grupo de presión internacional en torno al asunto de la corrupción al cual los estados, organizaciones internacionales y aun las empresas, no pueden eludir prestarle atención. El fuerte influjo académico en entidades como TI que trabaja con la Universidad de Göttingen7, la Conferencia Mundial Anti-corrupción, el citado Informe 1997 del Banco Mundial8, nos permiten hablar de tal grupo no meramente como de un grupo de presión sino de una comunidad epistémica en el sentido en que lo hace la teoría de las relaciones internacionales.

Hay que agregar además las nuevas condicionalidades para prevenir la corrupción que ahora establecen el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otros organismos multilaterales y que prometen profundizarse. Todo esto somete a los estados y a sus dirigentes al riesgo de un cierto desprestigio de no acompasarse al ritmo internacional anti-corrupción como ocurre en aquellos países donde se montan paraísos fiscales, los que conservan exoneraciones o disposiciones acomodaticias respecto de los sobornos en el extranjero o los que se empeñan en conservar un irrestricto secreto bancario. Por de pronto toda la regulación europea que presenta esas características se encuentra en un intenso proceso de revisión. 

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viernes, 15 de febrero de 2013

CONTRA UN ESTADO CORRUPTO E INJUSTO COMO ES EL REINO DEL REY, NO CABE MÁS QUE LA REBELIÓN SIN VUELTA DE HOJA


(Que buenos Señores, si fueran buenos Señores: ¿y que porqué no empezamos a exigir que salga  zumbando el uno del Trono con su real familia detrás, y el otro dimite con el gobierno en pleno con la consiguiente disolución de las Cortes?)


Los Policarpo estos de trae un millón o los que se tercien, que me lo llevo, apelan a la seguridad jurídica de trae ese otro millón que también me lo llevo, que es una barbaridad bárbara de, ahora que caigo, que me llevo cinco millones más, que es que no me daba cuenta de que se me antojan otros cinco millones. 

Y antes estos auténticos hijos de mala madre, cínicos y demagogos por demás, de trae esos dos fajos mas de millones que me los voy a llevar también, porque es que le he cogido el gustillo a esto de llevarme lo tuyo, y como tu no dices nada, que pareces que estás acartonado con menos sangre en las venas que un ladrillo, hay que decirles que basta ya, que a tomar pol culo la bicicleta y a joder a otro sitio, Evaristo que te han visto, y que les van a seguir robando a su puta madre, si es que se deja. Que no creo yo que se dejen, porque la madre puede ser puta, pero de tonta ni miajita.

Así que, ese primer millón que te has llevado, suelta la gallina y devuélvemelo que es mío, y no por seguridad jurídica, que no estamos ahora para perder el tiempo en tontadas, sino porque el que tiene derecho a vivir y disfrutar de la riqueza creada soy yo que trabajo o he trabajado, so mamón. 

Ah, que se me olvidaba, y esos cinco millones que también te has llevado, junto a los dos fajos de millones que también te has llevado, que me los devuelvas que son míos, cabrón, que eso de llevarte a la cárcel por ladrón, cínico, demagogo y embustero, es para más adelante, para después de juzgarte y por tu seguridad jurídica, pero los millones que ya te has llevado son míos, porque es que tú no has producido para la sociedad nada en toda tu puta vida. Así que devuélvelos, que lo del juicio antes de ir a la cárcel es para después. Con todas las de la Ley, eso sí. Y sin reducción de penas. 

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JUZGAN AL CORONEL MARTINEZ INGLÉS POR DECIR QUE TRES VECES DOS SON SEIS (PUES DE MI PARTE, A LO QUE MANDE, MI CORONEL)


El Coronel Martínez Inglés a su llegada a la Audiencia: “A mí no me torean”

(Coronel Martínez Inglés. Los coroneles llevan tres estrellas de ocho puntas, y algunos, como el CORONEL Martinez Inglés, tienen DOS GUEVOS. El Rey tiene uno, creo)

 por Insurgente
 kaosenlared
Jueves, 14 de Febrero de 2013 11:15

El Coronel Martínez Inglés a su llegada a la Audiencia: “A mí no me torean” El coronel Amadeo Martínez Inglés, que se enfrenta a un año y tres meses de cárcel por un delito de calumnias e injurias graves a la Corona, ha llegado esta miércoles a la sede de la Audiencia Nacional vestido con uniforme de paracaidista... 

 El coronel Amadeo Martínez Inglés, que se enfrenta a un año y tres meses de cárcel por un delito de calumnias e injurias graves a la Corona, ha llegado esta miércoles a la sede de la Audiencia Nacional vestido con uniforme de paracaidista, pese a estar retirado, y con una chapa con los colores de la bandera republicana porque, según ha afirmado, está "en lucha".

Una veintena de personas esperaban al exmilitar en la calle y le han jaleado con gritos de "¡con Franco o Borbón, republicanos chitón!", "reinan porque amordazan", "basta ya de censura real", y "mandar callar, negocio real". 

Martínez Inglés se ha presentado en la sede provisional de la Audiencia Nacional (mientras está en obras su edificio), en la calle de Prim, pero había sido citado hoy para ser juzgado en otro edificio. El exmilitar se ha negado a acudir a la otra sede donde le esperan el juez y el fiscal para iniciar la vista y se ha quedado en la calle con sus simpatizantes. "A mí no me torean", ha dicho. Martínez Inglés se ha quejado del tribunal, porque, según ha asegurado, le han denegado los testigos que había presentado. A la visa de la incomparecencia, el juicio se ha suspendido hasta nueva fecha, sin que el juez adoptase ninguna otra actuación contra el exmilitar.

 La fiscal Monfort asegura en su escrito que el acusado actuó "con el propósito de menoscabar y dañar el prestigio de la más alta representación del Estado" Martínez Inglés ha protagonizado otras polémicas.

 En el año 2003 fue llevado a juicio por participar en una manifestación contra la guerra de Irak vestido de uniforme y al año siguiente fue expulsado de la catedral de la Almudena tras colarse en la boda de los príncipes de Asturias. 

"Se creen que soy un terrorista y soy un coronel que tiene mucha categoría, más que ellos, cuando ellos se meaban en los pantalones yo estaba pegando tiros en Ifni, jugándome el tipo en un unidad de comando, un poco de respeto, coño", dijo Martínez Inglés tras anunciar que no asistiría al juicio.

 El acusado añadió que España es "una cloaca llena de corruptos" y dijo que los jueces "no leen el periódico" y no sabe nada "de lo del elefante o lo de la Corinna". 

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ACERCA DE LA CORRUPCION


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IV. La interrelación entre las diferentes dimensiones y el papel de los factores externos e internos en las concepciones dominantes sobre la corrupción 

En lo interno de los estados la variable compleja que parece crucial para entender el auge de la corrupción como issue central de opinión pública es la generalización de la democracia como régimen político y del mercado como principio fundamental de organización económica. Perdida la conexión revolucionaria, ya desde antes de la caída del muro de Berlín, que el llamado socialismo científico pretendía establecer entre economía y política, la oposición interna de izquierda desprovista de grandes consignas ha tenido que buscar otros cauces. Uno de ellos es la lucha contra la corrupción que ha venido a sustituir la lucha por la revolución (Njaim 1995) y curiosamente converge con las corrientes de derecha tradicionalmente enemigas de la democracia, nacionalistas, militaristas, etc. Una consecuencia teórica de esta situación es que la discusión vuelve al terreno de los clásicos del pensamiento político. Para estos, en efecto, la cuestión fundamental no era la economía; ésta debía ser disciplinada en cuanto a los excesos en que podían incurrir los particulares, pero no se cuestionaba que, en lo fundamental, bastaba dejarla correr por los rieles muy firmes que le trazaba el interés egoísta. La cuestión crucial era más bien de tipo político-ético y estaba constituida por la pregunta de si el régimen realizaba los fines de bien general que proclamaba o si, por el contrario, había degenerado en despotismo. La situación es muy semejante en la actualidad porque aunque usamos el término corrupción en un sentido más delimitado, que era secundario o no problemático para los clásicos, en el fondo el robo de fondos públicos o, en general, los fenómenos de privatización de lo público, los tomamos como manifestación de una decadencia más profunda. Por ello no hay en este momento un factor de desestabilización y deslegitimación de los sistemas políticos más virulento que la corrupción. 

 A su vez nos encontramos en una época que ha sido llamada de globalización o de mundialización. La significación de este omnialegado concepto parece inagotable. Es evidente, sin embargo, que alude a una realidad primariamente económica que ha rebasado los acotados linderos de los diferentes estados y en la que los intereses privados han adquirido un ámbito mayor que esos estados. Enfrentados esos intereses directamente en un escenario mundial, requieren de reglas claras de juego para poder desenvolverse sin incurrir en la anarquía de la guerra de todos contra todos, ni los inconvenientes de legislaciones heterogéneas y contradictorias pero, además, realizan presiones para lograrlas. Algunas se dirigen a los estados. Deben estos eliminar, entre otras cosas, la corrupción que genera costos ocultos a las transacciones pero que, sobre todo, contribuye a que no haya un terreno firme en el que asentar sus operaciones. De esta manera la crítica exógena de derecha se combina y refuerza con la crítica endógena, tanto de izquierda como de derecha, para traer el asunto de la corrupción al primer plano de atención nacional e internacional. Pero estas presiones sobre los diferentes países requieren demasiada variedad de esfuerzos inciertos e incluso deben enfrentar las dificultades creadas por la heterogeneidad de culturas y tradiciones sobre lo público. Por eso es más efectiva la actuación de tal influencia a través de los grandes espacios de integración que se están formando. Una condición para incorporarse a ellos es poner la casa en orden. Esta es una situación que ha vivido México respecto del Tratado de Libre Comercio de las Américas, Turquía respecto de la Unión Europea, Corea del Sur respecto de la OCDE. Pero la cuestión no sólo afecta a países de menor desarrollo relativo: las acciones anti-corrupción y la sensibilidad al asunto, ya anotadas, en países como Italia, Alemania y Japón, muestran la importancia de los factores externos y su reforzamiento por los internos o viceversa. 

Todo este conjunto de circunstancias alienta, a su vez, a actores de la política interna que ya no encuentran suficiente su labor nacional sino que consideran necesario complementarla mediante esfuerzos conjuntos con fuerzas afines en otros países. Surgen así, o se insinúan, nuevas “internacionales”. Una de las más notables en el campo que nos ocupa es la de los jueces que se ha manifestado con particular fuerza en el ámbito de la Unión Europea. Ibañez (1996) expresa esta inquietud por parte de magistrados italianos y españoles reunidos en un seminario celebrado en 1995, así como una reunión de siete prominentes jueces europeos celebrada en Ginebra en 1996. Este activismo judicial por encima de fronteras es, quizá, una derivación especial de la fuerza de expansión de las cuestiones de ética y derechos humanos que han llevado a la constitución de tribunales supranacionales contra crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia y a la intensa actividad de tribunales franceses y españoles para reclamar los abusos cometidos contra nacionales suyos por las dictaduras de los años 70 en países del Cono Sur y, últimamente, al tratado sobre un Tribunal Penal Internacional y a la prisión de Augusto Pinochet en Londres. De la misma manera en tribunales españoles se desarrollaban causas contra políticos italianos o investigaciones en los tribunales italianos sobre negocios turbios, revelados por la tangentopoli, de compañías italianas en Argentina. En otras épocas tal activismo aun cuando teóricamente posible, no se habría manifestado tan abundantemente5. 

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jueves, 14 de febrero de 2013

PUBLICADO EN CRONICA DE ARAGON


PSOE jefes – PP jefes: los amigos, amigos son

 Es natural, hoy por ti mañana por mí. Los amigos, amigos son y siempre juntos contra el interés general de la inmensa mayoría, que al fin y al cabo para eso están en política, porque política es intentar engañar a la sociedad haciéndole creer que así es como se defiende el interés público: haciendo que la mayoría viva cada vez en peores condiciones, cuando es posible vivir mejor, porque hay condiciones técnicas y materiales para que así sea. 

Claro que, esto de que todos pudiéramos vivir mejor es contrario al neoliberalismo (capitalismo, dicho sin eufemismos), que se basa en que los menos sean cada vez menos pero más ricos, en tanto que los más sean cada vez más pobres. 

Pero política es también desenmascarar a los impostores, como en este caso es: Rubalcaba y Rajoy o Rajoy y Rubalcaba (antes Zapatero), porque da igual leche que caldo teta. ++ Está hartamente demostrado que la práctica política del PSOE y del PP es la misma en los denominados “grandes asuntos de Estado”, que en realidad no es otra cosa que un eufemismo para la ocultación a la sociedad entera de la salvaguarda y garantía de los principales intereses de las clases dominantes contrarios a la misma sociedad.

 La modificación del artículo 135 de la Constitución llevada a cabo por acuerdo del PSOE, PP y demás grupos de derechas en el Congreso, mediante la cual se garantiza a la banca que cobrarán sus préstamos e intereses correspondiente con carácter prioritario sobre cualquier otro pago que tenga que hacer el gobierno (por ejemplo, sueldos a maestros o pensiones, etc.) es una prueba incontestable de la aseveración anterior. 

A raíz del descubrimiento de que el ex tesorero del PP tenía 22 millones de euros en Suiza (que no es un pecado “venial”, imputado en el caso Gürtel, el mayor caso de corrupción conocido, donde además hay trescientas personas más imputadas que o pertenecen o han pertenecido al PP, algunas de ellas con cargos o funciones dentro del partido de gran relevancia, que ha sido portada de periódicos a nivel internacional, y que ha venido a ser la gota de agua que colmara el vaso para llevar a amplios sectores sociales a pedir la dimisión del gobierno de Rajoy por corrupto, y convocatoria de nuevas elecciones) el PSOE se posiciona a favor del PP, para decir que de dimisión del gobierno nada de nada, sino que los “amigos” del PP quiten a Rajoy como presidente del gobierno y pongan a otro, y aquí paz y allá gloria, que la corrupción y los recortes pueden seguir su rumbo.

Si los diferentes partidos y organizaciones sociales y sindicales (se excluyen a las jefaturas de UGT y CCOO) y demás personas que protestamos y nos oponemos a las políticas de Rajoy (y antes a las de Zapatero) no logramos hacer que dimita el gobierno de Rajoy, se disuelvan las Cortes para convocar nuevas elecciones y la elaboración de una nueva Constitución, nos encontraremos con que en las siguientes elecciones las perderá el PP, las ganará el PSOE, y una vez esté en el gobierno, así como ahora el PP tiene la desfachatez de justificar los recortes sociales que está haciendo, a la mala gestión del gobierno de Zapatero, el PSOE le echará las culpas al PP para continuar con la misma política de éste. O, que se intente hacer un gobierno de concentración Nacional, o alguna jautada parecida (el nombre es lo de menos) donde predominen elementos del PP y del PSOE (los nombres personales darán lo mismo) para continuar con la misma política de recortes sociales. 

Se le podrán pedir peras al olmo, que es lícito, al igual que lo es rezarle Rosarios a la Virgen María, pero la salida de la crisis y el evitar las consecuencias del conflicto social que se producirá como consecuencia de la miseria e injusticia a que nos llevan a pasos de gigante las políticas de recortes sociales, antes de Zapatero y ahora de Rajoy, que ni siquiera son atribuibles a ellos personalmente por ser unos inmorales (de moralidad ninguno de los dos andan muy sobrados, pero esa no es la razón fundamental) sino que le son impuestas por la propia dinámica del sistema capitalista, pasa por la dimisión del gobierno, la convocatoria de nuevas elecciones, y la aprobación de una nueva Constitución en la que se recoja un modelo de producción que no esté dentro de los parámetros del modo de producción capitalista. 

Pero la dimisión del gobierno de Rajoy debe ser promovida, forzada y obligada por la presión política de la mayoría social que somos todos los que sufrimos las consecuencias de las políticas que viene imponiéndonos en función de los intereses del gran capital, los que a su vez somos los que hemos de proponer la alternativa política en función de nuestros intereses que son los mayoritarios de la sociedad. Todo lo que no sea esto es un brindis al sol, que también es lícito.

Porque de no ser así, también el gran capital, cuando vea sus intereses en peligro, podrá promover la sustitución de Rajoy en el gobierno, y de hecho, ya se oyen voces en la prensa declarada de derechas, que a Rajoy lo podría sustituir Ruiz Gallardón (lo que el PSOE de Rubalcaba no solo no critica, sino que lo da por bueno implícitamente), uno de los ministros más reaccionarios del gobierno, que cuenta en su haber el ser uno de los responsables de convertir a Madrid en una de las ciudades más endeudas de España a base del “ladrillo”, y siendo sus contrarreformas (más que reformas) legales de lo más contrario a la justicia que uno pueda imaginar. 

Y, no hay más. O nos defendemos nosotros o no nos defiende ni María Santísima.

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ACERCA DE LA CORRUPCION


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Gentileza de http://www.iidh.ed.cr/siii/index_fl.htm para la BIBLIOTECA CATÓLICA DIGITAL  

C. Dimensión internacional y transnacional del fenómeno 

Al mismo tiempo la corrupción se convierte en un personaje principal en el tablado de la política internacional hasta el punto que una descripción de este aspecto tiene importancia fundamental para comprender su repercusión en las políticas nacionales y su estrecha relación con temas fundamentales, objeto de este Diccionario, como el del financiamiento político. Para ello es necesario remontarse a acontecimientos de la década de 1970 desencadenados por eventos de la política interna estadounidense que condujeron a una cadena de escandalosas revelaciones sobre la utilización del soborno por grandes y pequeñas compañías estadounidenses para obtener contratos en el exterior. Las investigaciones de una subcomisión senatorial sobre compañías multinacionales presidida por el senador demócrata Frank Church y las actuaciones de agencias del gobierno, especialmente la Securities and Exchange Commission y el Internal Revenue Service, encargados respectivamente de la supervisión de las operaciones de bolsa y de la administración impositiva, conducen a lo que una revista califica muy expresivamente como “el apresuramiento corporativo a confesarlo todo” (The corporate rush to confess all. Business Week. 23/2/76). Las revelaciones de mayor impacto son las que se refieren a las actuaciones del gigante de la aviación Lockheed a la casa real holandesa, al aparecer implicado el príncipe consorte, y a un sistema político, el japonés que desde entonces aparece como uno de los más corruptos entre los de países desarrollados. Pero el asunto no se detuvo en estos dos países sino que afectó a muchos otros como Corea, Italia, Honduras, y también otras compañías además de la Lockheed.3

 A consecuencia de estos eventos se produce una discusión en el país norteño acerca de si tales revelaciones y más aun, el sancionar el soborno transnacional, era conveniente al interés nacional, si las agencias aludidas habían excedido sus atribuciones y sobre las dificultades jurídicas de regular la materia. Esta discusión no interesa tanto aquí como que tan complejo conjunto de sucesos tuvo su modesto origen en y fue una de las muchas secuelas del famoso caso Watergate, que condujo a la renuncia del Presidente Nixon en 1974. Es decir, en un caso que se desencadenó por un problema de financiamiento político, pues la irrupción clandestina en las oficinas del partido demócrata, fue financiada por el comando de la campaña republicana pero, además, reveló toda una serie actuaciones del gobierno de Nixon para poner a su servicio político a la SEC y al IRS. La primera para que mantuviera una actitud complaciente frente a los desembolsos de compañías norteamericanas para las campañas electorales nixonianas, especialmente la reelección de 1972, y la segunda porque cedió a presiones políticas para emplear informaciones impositivas como medio de presión y represalia políticas contra los adversarios del gobierno, hasta llegar, incluso, a constituir una sección especial para tal fin. El celo investigativo desatado para compensar las dudosas actuaciones anteriores, adquirió su propio momento y condujo a determinar la interconexión entre asuntos al parecer dispares, pues los fondos destinados para el financiamiento de operaciones electorales legales o ilegales internas se encontraban depositados en cuentas “off shore” que también se utilizaban para los sobornos de las multinacionales en el exterior.

Particular importancia tiene en el desarrollo explosivo de los análisis sobre corrupción política la promulgación en 1977 de la Federal Corrupt Practices Act, que convertía en delito el pago de sobornos de cualquier tipo a funcionarios extranjeros con castigos de hasta cinco años de privación de libertad y multas individuales de hasta diez mil dólares y corporativas de hasta un millón. Difícilmente, en efecto, se puede imaginar un incentivo mayor para los estudios sobre corrupción que las sucesivas revelaciones y escándalos, que no podían ser de poca monta porque envolvían la potencia de mayor importancia en el comercio internacional. De esta manera el tema se convirtió en un objeto inexcusable de estudio, pero, a su vez, se revelaba también que en otras legislaciones de países de mayor desarrollo no sólo no se prohibía sino que se incentivaba fiscalmente la obtención de contratos de exportación mediante sobornos a los políticos y funcionarios extranjeros.4 De esta manera la atención académica creaba un clima de opinión adverso a la tolerancia y la importancia de las acciones políticas emprendidas mostraba la relevancia del nuevo objeto de estudio.

En 1992 ocurre, otro sensacional hecho referido esta vez a un país europeo. Es la famosa tangentopoli italiana iniciada por los fiscales de Milán al realizar una serie de investigaciones y arrestos domiciliarios contra dirigentes políticos y empresariales que, a la larga, conducen a la caída del establecimiento dominante en ese país desde finales de la segunda guerra mundial. 

El caso italiano fue el más agudo y prototípico pero no un fenómeno aislado pues los escándalos se extendieron a otros países europeo-continentales, especialmente Francia y España. Al principio las repercusiones aunque impresionantes fueron principalmente de política interna. Sin embargo, las diversas tangentopolis demuestran tener ramificaciones internacionales especialmente en cuanto al comportamiento en el exterior de las empresas europeas pues conducen a revelaciones muy parecidas a las que afectaron a las compañías norteamericanas en los años 70. A consecuencia de ello, en el seno de la OCDE y dentro de la Unión Europea surgen grupos de trabajo sobre soborno y lavado de dinero o sobre corrupción internacional. Pero, al mismo tiempo, se producen acontecimientos que guardan un sorprendente paralelismo con los europeos en latitudes tan distantes como Corea del Sur y México y se genera un ambiente internacional sin el cual quizás no hubiera sido tan expedita ni tan sensacional la aprehensión de famosos fugitivos implicados en corrupción como el cerebro financiero de la campaña electoral de Fernando Collor de Mello, Paulo Cesar Farías y el ex-jefe de la Guardia Civil Española, Luis Roldán. 

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