Ante
la sentencia del Tribunal Supremo contra el Fiscal General del Estado
El Viejo Topo
27 de noviembre de 2025
1/ Este 20 de noviembre,
haciéndolo coincidir expresamente con el 50 aniversario de la muerte de Franco,
el Tribunal Supremo (TS) anunció su fallo contra el Fiscal General del Estado
(FGE), nombrado por el gobierno de Pedro Sánchez. El FGE, sin pruebas y desconsiderando
el testimonio de testigos clave, ha sido condenado a una inhabilitación de dos
años, multas por prevaricación y daños morales y pago de las costas judiciales
del defraudador confeso, novio de Ayuso, que sale indemne.
2/ Repudiamos
este fallo judicial, que muestra con claridad la continuidad de fuerzas
franquistas al frente del aparato judicial español.
3/ El
fallo del TS aviva fuertemente los conflicto entre las principales
instituciones del régimen de 1978, uno de cuyos grandes episodios puede venir
de la mano de la intervención del Tribunal Constitucional. La profundización de
este choque apunta hacia una grave crisis de Estado.
4/ La
actuación del TS contribuye profundizar el descrédito del aparato judicial, el
peor valorado entre todos, y puede ayudar también a abrir los ojos sobre la
verdadera naturaleza del régimen del 78, que nos han presentado durante décadas
como expresión de una democracia genuina, fruto de la reconciliación.
5/ Sin
embargo, la llamada Transición a la democracia que dio lugar a este régimen
estuvo muy lejos de ser el proceso idílico que nos han vendido. Los derechos
que se consiguieron fueron a costa de durísimas luchas obreras, estudiantiles y
populares, con muchos muertos y heridos y miles de detenidos y torturados en la
comisarías. Si el franquismo no fue derribado por la movilización directa de
masas fue porque los dirigentes del movimiento entonces (PCE–CCOO y PSOE-UGT)
lo frenaron y pactaron con el “ala reformista” del franquismo un reconocimiento
oficial de derechos democráticos y un lugar al sol en las nuevas instituciones
electivas, a cambio de preservar lo esencial de los aparatos estatales del
franquismo, es decir, ejército, las fuerzas policiales y, por supuesto, el
aparato judicial. Mientras, una ley de amnistía garantizaba la impunidad de los
crímenes franquistas.
6/ No
compartimos la hipocresía del gobierno Sánchez, del PSOE y de sus socios de
legislatura, que presentan el fallo del TS como un “golpe judicial contra la
democracia”. La novedad principal del fallo es que se dirige contra el FGE,
una institución nombrada por el Gobierno y, por tanto, frontalmente contra
éste.
Pero, en verdad, este fallo
es continuidad de la práctica habitual del TS, la Audiencia Nacional y otras
instancias judiciales. Ahí tenemos el boicot a la ley de amnistía de los
dirigentes independentistas catalanes, la acusación de terrorismo a activistas
de los CDR, las condenas a los de Altsasu, Hassel, Valtonic o Alfon, el trato
indigno a tantas mujeres víctimas de violaciones, maltrato y acoso y a
trabajadores por luchar por su salario y derechos laborales, como los del metal
de Cádiz, las 6 de La Suiza, los de Airbus o los 8 de Zaragoza.
7/ La
diferencia principal es que esta vez el afectado del fallo judicial es el PSOE,
copartícipe y legitimador, él mismo, del aparato judicial, de cuya
configuración es corresponsable, junto con el PP. No es extraño que no haya
dicho nada contra los continuos abusos judiciales, que ha aceptado siempre como
parte del “Estado de derecho”.
8/ El
actual conflicto refleja la dura pugna entre dos sectores burgueses y su
reflejo en el seno del aparato del Estado, con el PP-Vox utilizando de manera
impúdica su control del aparato judicial. Como hemos señalado, repudiamos de
forma categórica la sentencia, pero pensamos que la solución no pasa por cerrar
filas con el PSOE en defensa del régimen del 78.
Conforme más se complique
la situación, más tenemos que trabajar para clarificar ante los trabajadores y
los jóvenes que el problema reside en el régimen y que la solución comienza
porque los activistas nos unamos como una fuerza independiente para exigir la
disolución de los tribunales especiales como la Audiencia Nacional y la
depuración general de todos los jueces franquistas y neofranquistas. Para
reivindicar que los jueces deben ser elegidos por sufragio universal y
revocables y cobrar como trabajadores cualificados y que los juicios se
resuelvan por jurados populares.
9/ Esto
sin duda lleva a cuestionar el régimen del 78, a luchar por la IIIª República y
por una Asamblea Constituyente libre y soberana levantada sobre el respeto
escrupuloso al derecho de autodeterminación de las nacionalidades. Es todo
esto, unido a las reivindicaciones de la clase trabajadora, la juventud y los
sectores populares lo que nos abrirá el camino de lucha por un régimen
socialista.
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