El
derrumbe del mito democrático USA y sus repercusiones políticas
Por Antonio Liz
kaosenlared
9 de enero de 2026
En noviembre de 2025 se
hacía público el documento sobre la “Estrategia de Seguridad Nacional de los
Estados Unidos de América” y el sábado 3 de enero el ejército
estadounidense atacaba Venezuela y secuestraba a Nicolás Maduro, el presidente
de la República Bolivariana de Venezuela, y a su mujer Cilia Flores.
Muchos han sido los que se
han dedicado a hacer una comparación mecánica entre estos dos hechos y la
Doctrina Monroe y la captura del general panameño Manuel Antonio Noriega pero
sin tener en cuenta que en la Historia nada se repite mecánicamente.
Veamos. La Doctrina Monroe fue proclamada a comienzos del siglo XIX por el
presidente estadounidense James Monroe (presidente, 1817-1825) con el propósito
de que los Estados Unidos comenzaran a ejercer la explotación de los
territorios de América Latina sin la intervención de los antiguos colonizadores
europeos y era, por lo tanto, una medida de una naciente potencia capitalista.
Por su parte la “National Security Strategy” de Donald Trump como una reactivación
de la Doctrina Monroe es una medida de una potencia capitalista en declive, que
ha pasado de ser el hegemón planetario a una potencia que tan solo puede
aspirar a conservar su influencia sobre el Hemisferio Occidental.
Cuando los Estados Unidos
presididos por Bush padre (presidente, 1989-1993) invadieron Panamá ( diciembre
1989) y capturaron al general Noriega (enero 1990) eran el líder del “mundo
civilizado”, el epicentro de la lucha “democrática” en la Guerra Fría contra la
Unión Soviética. Hoy el secuestro del presidente venezolano Maduro y de su
mujer Cilia se da cuando los Estados Unidos tienen que intentar recuperar su
pasado dominio económico y político sobre América Latina a través de la fuerza
bruta. Por lo tanto, la Doctrina Monroe y la captura de Noriega no son dos
hechos semejantes a la “Estrategia de Seguridad Nacional” y al secuestro de
Maduro. Los Estados Unidos no eran en aquellos tiempos lo que son hoy. Con la
Doctrina Monroe estaban al comienzo del camino y en la época del ataque a Panamá
que llevó a la captura de Noriega eran el centro del “mundo civilizado”. Hoy
están al comienzo de su declive y ya no son un referente “democrático” para el
mundo occidental. Así pues, el ayer y el hoy estadounidense no son
mecánicamente comparables.
Durante la Guerra Fría los
Estados Unidos de América fueron el centro “democrático” del “mundo civilizado”
porque su poder económico posibilitaba su poder alienador. Con el
derrumbe de la Unión Soviética (diciembre 1991) los EEUU se convirtieron en el hegemón
planetario pero el desarrollo económico continuado de China trajo la pérdida
del poder económico absoluto USA y, por lo tanto, el comienzo de la pérdida de
su absoluta influencia cultural y política.
Los EEUU de Trump con el
ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente Maduro, con las amenazas
directas a Cuba, Colombia y México, y con las públicas manifestaciones de que
quiere controlar las economías latinoamericanas, lo que le obliga a controlar
sus gobiernos, se han convertido en una amenaza explícita para América Latina.
Pero Trump para intentar frenar el declive económico estadounidense no solo
necesita controlar Latinoamérica, su “patio trasero”, sino que también necesita
controlar la Unión Europea, su joya geopolítica extracontinental.
Los EEUU de Biden hicieron
el primer acto estratégico de sometimiento de la UE al meterla en la guerra de
Ucrania. Fue una jugada geopolítica de una brillantez absoluta, impidieron que
la UE gozase del petróleo, del gas y del mercado ruso para su desarrollo como bloque
económico y político. Los “líderes” de la UE no quisieron ver lo obvio, verse
metidos en una guerra por delegación para perder su independencia económica y
su credibilidad política. Ahora, como premio, los “líderes” de la UE están en
un atolladero, los EEUU quieren hacerse dueños absolutos de Groenlandia.
El enemigo está en casa, es el jefe militar de la OTAN. Rusia solo quería
llegar a un acuerdo para su seguridad y China solo quiere comerciar pero, por
el contrario, los EEUU quieren que la UE pague aranceles, que compre armas a la
industria armamentista estadounidense, que invierta en los propios Estados
Unidos, que compre el petróleo y el gas yanqui a precios superiores al ruso,
que incrementen el gasto en la OTAN y, además, que le vendan Groenlandia o se
la quedan. La soledad económica y política de la UE es grande. Hoy (enero 2026)
la UE se enfrenta a una situación angustiosa, no solo ha perdido a Rusia como
abastecedora de materias primas, mercado, y capitales (como esos que están
“retenidos” en la banca belga) sino que también ha perdido la credibilidad
política planetaria ya que quien quisiera hacer inversiones en la UE no podría
estar seguro de que no se apropien de sus capitales si hay diferencias
políticas con ella o con su jefe yanqui. Y aun por encima su patrón, los
“democráticos” Estados Unidos de América, se quiere hacer con una parte del
territorio europeo.
Para ser un entendido en
geoestrategia basta mirar un globo terráqueo y saber qué riquezas y qué
desarrollo hay en cada parte del globo, algo que debería de estar muy a mano
para los “líderes” de la UE. La UE está en Eurasia, el mayor continente del
planeta, con incontables riquezas en materias primas y con los mayores campos
de trigo y arroz del mundo, con la mayor parte de la población del mundo, con
la mayor capacidad industrial del mundo y con el mayor mercado del mundo.
Si la UE estaba en el tercer lugar económico del mundo, solo por detrás de
China y los EEUU, por qué no mantuvo su soberanía económica y política ante los
Estados Unidos. La respuesta no puede tener nada que ver con la situación
material sino con la situación “espiritual” de los “líderes” europeos. ¿Qué les
pasa? ¿Por qué ejercen de vasallos de los EEU? ¿Creen que solo los blancos
pueden ser los líderes del mundo?
Lo que a estas alturas
cronológicas ya ha quedado claro es que los Estados Unidos han dejado de ser un
referente político “democrático” para la mayoría social de Europa Occidental.
La pérdida de poder económico ha llevado a los EEUU a mostrar sin tapujos su
rostro lo que le imposibilita ejercer el cinismo democrático como cortada.
Hasta que existió la Unión Soviética los Estados Unidos se presentaron como el
epicentro democrático del supuesto mundo civilizado. Hollywood y el control de
los medios de comunicación de masas por sus aliados políticos mostraban un
escaparate luminoso que no dejaba ver con facilidad la trastienda de racismo
estructural en su propio país, golpes de estado como el de Irán, Guatemala o
Chile, invasiones como las de Cuba, Granada o Panamá, la venta de droga
posibilitada por la CIA entre la población negra estadounidense para financiar
a la Contra nicaragüense, la organización de la Operación Cóndor en América
Latina para asesinar en masa a la izquierda latinoamericana, la organización de
la anticomunista Operación Gladio en Europa, la participación en asesinatos de
líderes tercermundistas como el caso del congoleño Patrice Lumumba,
mentiras mediáticas planetarias como las armas de destrucción masivas en
Irak y un sinfín de etcéteras antidemocráticos.
Hoy los medios de
comunicación de masas en la “civilizada” Unión Europea siguen siendo
profundamente “democráticos”, como se ha visto y se sigue viendo con la
descarada propaganda de guerra sobre la guerra de Ucrania donde Putin es el
origen de todos los males, pero ya no pueden ocultar el proceder matón de
Donald Trump, que es simplemente el producto de la necesidad de la alta
burguesía de los Estados Unidos de hacerle frente a la pérdida de su hegemonía.
La cuestión es que la obviedad a los ojos de las masas europeas de que los
Estados Unidos no son un referente político democrático ha dejado a los
“líderes” de la UE sin referente político, en paños menores. La cuestión es
saber lo que va a pasar de ahora en adelante. ¿Se fraccionará la UE o las
propias necesidades económicas de la alta burguesía europea les llevará a
cortar lazos económicos y políticos con los Estados Unidos para no caer en la
ruina o en la dependencia absoluta? Lo que está claro es que con la Comisión
Europea presidida por Ursula von der Leyen y la responsable de Asuntos
Exteriores Kaja Kallas es un imposible cambiar la relación de vasallaje
económico y político de la UE con los EEUU. ¿Habrá pues un cambio en la
dirección política de la UE? ¿La UE incrementará sus lazos económicos con China
y a través de ella terminará dialogando con Rusia? ¿ Se verá a China como el
garante del ejercicio del derecho internacional entre los Estados del globo?
Lo que está claro es que ya
estamos en otra coyuntura histórica, se pasó del hegemón USA al
multilateralismo liderado económicamente por China. Los agresivos EEUU ya no
pueden ser un referente político para la UE. Por otra parte, si China se
convierte en un referente económico se puede terminar convirtiendo en un
referente político, es decir, que su modelo de capitalismo de estado es el más
adecuado para el desarrollo económico del capitalismo y para su estabilidad
política. Si esto sucediera así, el debate sobre la necesidad del Estado y la
Planificación se convertiría en una normalidad reflexiva. Que el mercado se
gobierna por sí mismo no solamente sería una entelequia sino una insensatez
teórica. Claro, la China actual no cayó del cielo ya que la República Popular
China es el producto histórico de una revolución socialista que empezó el 1 de
octubre de 1949…
Madrid, 7, enero, 2026

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