Los misiles
hipersónicos rusos enfrían el belicismo europeo
Diario octubre / enero 14, 2026
A
finales de diciembre Rusia anunció que los misiles Oreshnik habían entrado en
servicio, pero casi nadie se dio por enterado. Quizá pensaron que era sólo
propaganda, hasta que el jueves de la semana pasada salieron de su error,
cuando uno de ellos cayó sobre un depósito de gas enterrado en Lvov que, por lo
demás, está en la frontera, cerca de Rzeszow, que es un centro logístico de la
OTAN para el suministro de armas.
Es
el segundo misil que dispara Rusia. El anterior lo habían probado en noviembre
de 2024. La gravedad de los daños llevó a los ucranianos a comprobar si el
misil contenía una ojiva nuclear. Observaron que no contenía ninguna y que el
daño se debió únicamente a la fuerza del impacto.
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El Oreshnik es
un misil balístico hipersónico de mediano alcance que puede causar daños
comparables a los de un arma nuclear de baja potencia, pero sin daños
colaterales ni contaminación radiactiva (*).
Lo
interesante del lanzamiento han sido las reacciones que ha provocado en los
dirigentes europeos, empezando por la más obvia: la retórica europea ha pasado
de menospreciar a Rusia, a temer que sus tropas sean capaces de llegar hasta
Lisboa dando un paseo.
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En
Bruselas se han acabado las sonrisas y han pasado de un extremo al otro sin
solución de continuidad. Ahora se sienten muy preocupados.
En
términos militares, estos cambio de humor se llaman “disuasión”. Han medido
fuerzas con el adversario y se han dado cuenta rápidamente de que no tienen
nada que hacer.
Horas
después del ataque, mientras franceses y británicos asimilaban la realidad de
la situación elaborando planes para un cuartel general conjunto
franco-británico para un despliegue militar en Ucrania, el canciller alemán,
Friedrich Merz revisó su postura, hasta ahora inflexible, advirtiendo que no se
pueden enviar tropas a Ucrania sin el consentimiento de Rusia.
Como
se ve, Merz empieza a tener en cuenta a Rusia, lo cual es un primer paso: ahora
Alemania entiende lo que significa la Guerra de Ucrania. Un misil Oreshnik puede
alcanzar la sede de la OTAN en Bruselas en muy pocos minutos.
La
postura de Merz fue seguida al día siguiente por la de Meloni, quien,
aprovechando uno de los recientes cambios de postura de Macron, propuso que la
Unión Europea designara un negociador con Moscú.
En
una rueda de prensa de Año Nuevo en Roma, Meloni dijo que compartía la opinión
de Macron, quien había declarado en diciembre que sería bueno reanudar el
diálogo con Putin. “Macron tiene razón. Creo que ha llegado el momento de que
Europa también dialogue con Rusia”, declaró la italiana.
Hasta
ahora el papel de Europa en las negociaciones se había visto limitado a
dialogar solo con una de las partes en la guerra, añadió ante los periodistas.
“A
la fuerza ahorcan”, dice el refrán. Parece evidente que los cambios de opinión
siguen a las derrotas en el campo de batalla. Eso es exactamente la disuasión.
Pero
no fue la única. Estados Unidos liberó inmediatamente a los dos marineros rusos
de la tripulación del petrolero Mariner, capturado en el Caribe. El Pentágono
también es muy sensible a este tipo de exhibiciones armadas.
“El
uso exitoso del misil Oreshnik de última generación en las inmediaciones de la
frontera de la OTAN fue una señal alarmante no solo para Ucrania, sino también
para sus aliados occidentales”, reconoció el New York Times.
La
tecnología hipersónica ha entrado en el arsenal de un nuevo tipo de disuasión,
diferente de la nuclear. El Oreshnik es a la vez un mensaje y un mensajero que,
como se ha comprobado, va mucho más allá del campo de batalla. También habla en
el terreno político y en la mesa de negociaciones.
Estados
Unidos no ha sido capaz de fabricar un misil hipersónico; Rusia ya los elabora
de manera masiva.
(*)
https://aerospacedefenserd.com/payload-of-the-oreshnik-missile/
Fuente: mpr21.info
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