sábado, 24 de julio de 2010

DE COMO PEPE BLANCO, MINISTRO DE FOMENTO, EL MASTIN, HUSMEA UN NUEVO ATRACO AL PATROMINIO DE TODOS LOS ESPAÑOLES PARA DARSELO A UNOS AMIGUETES

(2/2)

El Ministro Pepe Blanco, el mastín, o Pepillo para los amigos, que así le podemos llamar los que además de ser sus amigos le pagamos para que viva chúpate dómine, y además, como el Rey, está a nuestro irrenunciable servicio, ha cogido hermosa y demagógica veta, consolidándola que es un primor, contra los sueldos de los controladores aéreos, sabiendo que como cobran guevo y medio de mico, y que como hay mas de cuatro millones de parados (gracias a los políticos, banqueros y gente de muy bien vivir, y no a los controladores aéreos ni ami) y unos cuantos millones de trabajadores que trabajando no sé que coño podrán comer (pero algo peor que Pepillo y la familia Real, seguro), y sabiendo que restregándonos por la cara el descomunal e injusto sueldo que cobran los controladores, todos nos vamos a poner contra ellos y nos vamos a poner mas contentos que unas castañuelas y a favor de Peplillo el mastín, escuchando que les van a bajar el sueldo, sin que reparemos que todo lo que suene a rebaja de sueldos de trabajadores ¡lagarto, lagarto! Que yo soy trabajador.
Y por esta razón, Pepillo el mastín, saca pecho públicamente chuleándose de que él está por la defensa de los intereses de la mayoría y en contra de los intereses de una desalmada minoría.
Y en esto de ponernos a trabajadores contra trabajadores, por muy chuliándricos sueldos (injustos, eso sí) que tengan los controladores, lo ha bordado Pepillo. Sus asesores de opinión pública han dado en el clavo, porque es que nos la ha metido hasta bola.
Nadie puede negar que constituyen un flagrante abuso los sueldos de los controladores (también lo es el mega sueldo más gastos de variedad varia y variables del yerno del Rey en Telefónica, y este no tiene en volandas ningún control aviático) lo cual y equilicúa más x, no significa que con la bajada de los sueldos de los controladores aéreos el que no tengan trabajo lo vaya a tener ni los que trabajando dejen de tener algún sobresalto para pagar la luz a final de mes después del redondeo del negoción de los aviones.
El negocio que hay detrás de la palabrería demagógica de Pepillo el mastín, es otro. Es el siguiente:
AENA con la gestión del los aeropuertos y helipuertos de España mueve al año mas de 200 millones de pasajeros y mas de 596 millones de toneladas de carga, y a través de su filial (lógicamente, también de nosotros, o sea, pública) Aena Desarrollo internacional, tiene participaciones en los aeropuertos de México; Estados Unidos, Cuba, Colombia, Bolivia, Reino Unido y Suecia y otras participaciones en empresas como Ingeniería y Economía del Transporte (INECO), Centros Logísticos Aeroportuarios (CLASA), y Agencia Metropolitana de Desarrollo Urbanístico y de Infraestructuras (Barcelona Regional).
O sea que todo este paquetón de miles de millones de inversión pública, con el trabajo de los trabajadores, que a su vez produce miles de millones de ingresos al Estado, es el que Paquito Cebollón, o el mastín, o Pepillo, o el ministro de Fomento, Pepe Blanco, como ustedes le quieran llamar, que a mi el nombre me importa poco, es el que el gobierno ha acordado privatizar, o sea, regalar de regaliz a unos hijos de la gran puta que son los que han creado la crisis, que son los que realmente mandan, aparte alharacas poli-mili democráticas, discurso del Rey de por medio, detrayendo ingresos del Estado, o sea de nuestros bolsillos, para ponerlos en manos de esa cuadrilla de hijos de puta, para hacerlos cada vez más fuertes, con más capacidad de chantajearnos a través del correspondiente gobierno, y, al final, lo que yo digo: agua de borrajas, al final, no es que los tengamos que expropiar, porque no hay nada que expropiar (¡si nos han robado ellos a nosotros, cómo les vamos a expropiar! ¡Tas´tonto ú qué!), sino para decirles que nos devuelvan lo nuestro, porque mis queridos lectores, el garito este del capitalismo no funciona, ha tocado fin (1), y en manos de estos mamones, bestias insensibles, y sangujuelos asquerosos e intelectualmente simples, eso también, hay que reconocerlo, no nos queda más que vivir cada vez peor, hasta que la modorra nos separe, que esto también es cierto, no le vamos a echar todas las culpas al ministro de Fomento, pobrecito mío, que es que es un santo, que es que lo vengo diciendo, pero parabólica mente, tal que Cristo bendito. Pasa es que ustedes no me entienden.
*+
(1) Publicado en este Blog el 14 de Junio de 2010: “PARA EXPLICAR LA CRISIS DEL CAPITALISMO Y ACTUAR CONTRA ELLA
(1)
En qué consiste la crisis capitalista. Quién, cuando, cómo y dónde se origina. Cómo se desarrolla y amplia y dónde termina. Estas son las primeras cuestiones a dilucidar antes de podernos hacer una idea de como se puede actuar contra ella. Salvo que, como ahora, nos conformemos con dar palos de ciego al aire para resolver la crisis.
Hoy que presumimos de disponer de instituciones sociales y políticas democráticas, paradójicamente no son nuestros “representantes” sociales y políticos quienes nos proporcionan información acerca de la crisis, sino los denominados grandes medios de información, ligados de una u otra forma a los grandes grupos financieros que son los que se benefician de la crisis.
Son los grandes medios de comunicación quienes administran la información, quienes establecen los límites de lo que se puede hablar y de lo que no se puede hablar.
Hoy disponemos de más información en relación a las ligas de futbol italiana, inglesa, alemana…, de las elecciones de Colombia, del tráfico de drogas en México, etc,, que de la contestación social y política que están teniendo los gobiernos griego y francés por las politicas antisociales que está aplicando para “salir” de la crisis en sus respectivos pueblos.
Organizaciones políticas, tales como la Unión Europea o instituciones económicas como el Fondo Monetario Internacional, al igual que este, dominada y al servicio de los grandes capitales, son quienes determinan e imponen las medidas socio-económicas que hay que aplicar para “salir” de la crisis sin previa consulta y sin el más mínimo consentimiento de quienes sobre sus espaldas pretenden hacer recaer las “soluciones” que proponen, paradójicamente, las mismas instituciones y los mismos organismos que, cuando menos, han estado en el centro de la crisis y que disponían además de todos los medios técnicos, económicos y políticos para poderla haber prevenido y evitado.
Que de la crisis capitalista, o sobre la crisis capitalista se levanten gigantescos vendavales de palabras de todos los gustos y para todos los gustos; montañas de papeles escritos; infinidad de “análisis” de prestigiosísimas personalidades que dan un sin número de soluciones en todos los sentidos, según que personalidad haga el análisis, no viene a probar más que una cosa: que ninguno de ellos nos ha dicho todavía en qué consiste la crisis capitalista, y por tanto, no nos la han podido explicar de una forma racional y objetiva, ni la pueden explicar por el camino que llevan.
La crisis capitalista objetivamente es una interrupción en el proceso de acumulación capitalista que los mismos consideran normal, o que alcanza un nivel por debajo de esa línea marcada por los propios capitalistas como normal.
El objeto del capitalista es hacer crecer su capital, y la fórmula más sencilla y elemental que representa el proceso a través del cual el capitalista hace crecer su capital es la siguiente:

D --- M … P … M ´--- D´

Explicación de la fórmula de la expresión anterior

D representa el dinero que el capitalista utiliza inicialmente para la explotación de su negocio, con el que compra las mercancías que necesita, entre las cuales se encuentra la mano de obra que necesita utilizar para que trabaje a cambio de un salario, que para el capitalista representa otro mercancía más.

M representa la mercancía comprada por el capitalista que se compone de todos los elementos que intervienen en la transformación del producto que hace, donde se incluye los salarios que paga por mano de obra.

P representa el proceso de producción donde se llevan a cabo todas las operaciones hasta realizar el producto acabado que será llevado al mercado para ser transformado en dinero.

M´ representa la mercancía que ya ha sido elaborada y que ahora se ha convertido en el producto acabado que el capitalista lleva al mercado para su venta, es decir, para transformarla en dinero.


D´ representa el dinero que obtiene el capitalista en el mercado por la venta de su producto.


En buena lógica ha de cumplirse que:

D´es mayor que D
M´es de mayor valor que M

Puesto que a la suma total del gasto del capitalista invertido en el proceso de producción que representa M le suma los beneficios que quier obtener, dentro de unos determinados límites, de manera que:

D´- D = PV [1]

donde PV representa precisamente las plusvalía o beneficio del capitalista.

Una tasa es una relación entre dos magnitudes, y así, relacionando la plusvalía o beneficio (PV) con la suma total de dinero invertida por el capitalista para fabricar su producto (D), este obtiene su tasa de ganancia, que se representa de la forma siguiente:


PV/D = g´ [2]

donde g´ representa la tasa de ganancia del capitalista.

Ahora bien, la suma total de dinero (D) que el capitalista invierte es la suma de las instalaciones, maquinaria, etc., que se llama capital fijo que representamos por C, y de los salarios que constituye el capital variable y que representamos por V, de manera que:

D = C + V

por lo que si en la fórmula [2] sustituimos D por su valor C + V tenemos que la tasa de ganancia (g´) del capitalista puede ser representada por la formula:

PV/ C+V = g´ [3]
que como se ve es idéntica a la fórmula [2] con la única diferencia que en esta última el valor D aparece como la suma de los dos elementos que la componen: C + V.

Con lo que se ve que las fórmulas [2] y [3] son idénticas:

g´= PV/D = PV/C+V

Si la fórmula [3] la dividimos por V (gastos en salarios que es a lo que se le ha denominado capital variable) tenemos que la tasa de ganancia g´ es:

g´= (PV/V)/[C/V+V/V] [4]

Ahora bien, como:

PV/V = p´

Siendo p´ la tasa de plusvalía (relación de la plusvalía (PV) obtenida por el capitalista en el mercado a través de la venta de sus productos y V el dinero gastado en los salarios que ha pagado a los trabajadores, capital variable), y

C/V = ó

Siendo ó la composición del capital orgánico (relación entre el capital fijo, C, y el capital variable, V). y

V/V = 1

La fórmula [4] queda reducida a la siguiente:

g´ = p´ / o´+ 1 [5]

Analizando ahora [5] tenemos que:

La composición del capital orgánico o´ viene dada por el cociente de dividir el capital fijo, C, por el capital variable, V:
C/V = o´

De manera que por figurar el capital fijo, C, en el numerador de la fracción, cuanto mayor sea este mayor será o´.
Pero como o´+1 figura en el denominador de la fórmula [5] resulta que cuanto mayor sea o´+1, menor será la tasa de ganancia, g´, del capitalista, lo que viene a demostrar aritméticamente que cuanto mayor es la sustitución de fuerza de trabajo (la única que es capaz de generar plusvalía) por capital fijo menor es su tasa de ganancia, cuya tasa de ganancia, elevándola al máximo posible, constituye el objetivo esencial del capitalista para hacer crecer sus capitales, pero que, contradictoriamente, el propio capitalista hace descender al sustituir fuerza de trabajo por capital constante, como acaba de ser demostrado.
Y precisamente aquí es donde se origina la crisis capitalista, cuando g´ no alcanza el nivel mínimo que le permita al capitalista hacer crecer sus capitales, o cuando se interrumpe el proceso de acumulación de capitales que le produce el mismo efecto.
Las crisis del capitalismo nos las crea nadie en particular, no son atribuibles a personas concretas. Las personas, los políticos, etc., pueden influir para que una crisis se manifieste antes o después (pero aun así depende del grado de desarrollo que el capitalismo haya alcanzado en cada lugar y en cada tiempo en concreto), pueden influir para que sus efectos aparezcan antes o después, para que se presenten más o menos agudamente, pueden influir acortando o alargando en algo el tiempo de la crisis, pero esta es inherente al propio modo de producción capitalista, la lleva unida a su propia dinámica de funcionamiento, como se demuestra en la fórmula [5].
Actuar contra la crisis capitalista significa actuar contra el sistema capitalista que no es únicamente un modo de producción, una determinada forma técnica de producir. Forma parte del mismo una determinada estructura política y una determinada estructura ideológica que hacen posible que las técnicas productivas del capitalismo se puedan dar, por tanto, actuar contra la crisis capitalista es actuar contra el orden económico que crea; contra el orden político y contra el orden ideológico que lo mantienen. Todo lo que no sea esto contra la crisis del capitalismo es musiquilla celestial.
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Bibliografía: Carlos Marx. El Capital.








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